AGLI

Recortes de Prensa    Martes 18 Agosto 2009

 

Ni un paso atrás
ANA VELASCO VIDAL-ABARCA ABC 18 Agosto 2009

ESTOS días, la banda terrorista ETA anda celebrando muy ufana sus cincuenta años de existencia. Tan macabra efeméride es para los asesinos motivo de orgullo. Para nosotros lo es de vergüenza y oprobio. Porque somos responsables, por nuestros errores y debilidades, de la pervivencia de ETA. Estamos ante un aniversario -fijado y publicitado como propaganda por los propios criminales- que representa el fracaso del Estado, su incapacidad para erradicar esta lacra que tanto sufrimiento lleva causando a los españoles y que distorsiona de forma constante la política y la vida cotidiana de miles de personas.

Son diversos los motivos por los que esas alimañas han estado cuarenta y dos años matando y por los que -si no lo impedimos- seguirían haciéndolo durante otros tantos. Además del entorno social y cultural, de la impunidad de la exaltación pública del terror, de la condescendencia del Partido Nacionalista Vasco gobernante durante treinta años, el más importante ha sido la negociación. Con sus crímenes, los terroristas han conseguido sentarse en una mesa de tú a tú con representantes del Estado y en muchas ocasiones han doblegado el pulso de nuestros Gobiernos obteniendo innumerables concesiones a las reivindicaciones permanentes del nacionalismo.

Excepto en honrosas y breves excepciones, siempre se les ha ofrecido una salida, una puerta entreabierta, una retahíla de promesas de benevolencia, casi una constante súplica ofreciendo todo tipo de mercedes a cambio de que dejen de matar.
Hace muy pocos días, tras el vil y cobarde asesinato de Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada en Palma de Mallorca, el ministro del Interior declaró que «mientras» sigan matando, los terroristas no van a conseguir nada. ¿Qué significado encierra ese «mientras»? ¿Por qué el señor Alfredo Pérez Rubalcaba no ha pronunciado las palabras «nunca» o «jamás»?
Llevamos ya demasiado tiempo de apaciguamiento y deshonra. También tenemos la guerra, por supuesto, una guerra cobarde de miserables que atacan por la espalda y después se esconden. Sin embargo, no se ofrece a los españoles lo que nos merecemos, que nuestra sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo colectivo se conviertan en una victoria clara, limpia y contundente.

Necesitamos un Winston Churchill, capaz de canalizar la justa indignación de los ciudadanos, de enardecernos, de hacernos creer en nosotros mismos, de combatir y vencer con dignidad a nuestros enemigos. Necesitamos unos dirigentes que sean capaces de entrar en la guarida del monstruo, destruirla y reconstruir sobre la miseria moral de ese mundo podrido, una sociedad libre en la que los niños se eduquen en la tolerancia, el respeto a la vida y a la libertad y no como cachorros de fieras alimentados de odio y mentiras.

Ni un paso atrás. NUNCA se puede negociar. JAMÁS se puede conceder el más mínimo resquicio de esperanza a los que pretenden que sus bombas nos hagan caer -una vez más- en la indignidad.
Hija de Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la AVT

Las falacias de un ministro 'inquieto'
EDITORIAL El Mundo 18 Agosto 2009

EL MINISTRO DE JUSTICIA, que desde su nombramiento se había mostrado más prudente que su antecesor en sus manifestaciones públicas, ha roto su silencio en diversos medios y se ha explayado sobre el Estatuto de Cataluña y la lenta espera de la sentencia del Tribunal Constitucional. Francisco Caamaño asegura sentir «inquietud» por el retraso del fallo del Alto Tribunal sobre la norma legal más polémica de los últimos años. Una opinión que, viniendo del ministro de Justicia, bien pudiera interpretarse como una forma de presión sutil al tribunal. Sin embargo, esta primera consideración no es lo más importante de sus palabras. Lo verdaderamente grave es su pronunciamiento sobre el contenido del Estatuto en lo que se refiere a su encaje constitucional.

En efecto, el titular de Justicia parece haber asumido el papel de defensor a ultranza de los artículos más polémicos, lo cual por cierto no es de extrañar, puesto que fue él, en su etapa de secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, el encargado de redactar el texto que aprobó el Congreso intentando disimular -sin lograrlo, a nuestro juicio y el de muchos expertos- los aspectos de la norma del Parlamento catalán que claramente rebasaban la Carta Magna.

En su defensa del Estatuto recurrido, el ministro de Justicia desliza una serie de falacias que no dejan de serlo por el hecho de que él se considere con autoridad para decidir lo que es o no es constitucional. Dice Caamaño que las tensiones a las que ha dado lugar el texto catalán son propias de «cualquier Estado de tipo federal». Sorprende semejante afirmación en un jurista, puesto que España no es constitucionalmente un Estado federal, por mucho que el funcionamiento del sistema autonómico, en la práctica, pueda asemejarse al federalismo. Casi resulta sonrojante tener que explicar a un ministro que un Estado federal es la consecuencia de la unión de algunos estados que ceden parte de la soberanía que les es propia. Caamaño no se queda sólo en la filosofía, sino que desciende a la práctica asegurando que el Estatuto lleva dos años en vigor y no se ha roto la unidad de mercado ni ha pasado nada excepcional desde el punto de vista de la unidad de España.

Lo primero es discutible y en cuanto a lo segundo, claro que han pasado y están pasando cosas excepcionales, como que Cataluña disponga de una relación bilateral con el Estado o que las leyes del Parlamento catalán estén blindadas en relación con la legislación común. Sin olvidar lo que podría pasar en el futuro si el preámbulo del texto, reconociendo la soberanía del pueblo catalán, pasa el filtro del TC. Igualmente falaz resulta la afirmación del ministro de que los catalanes no tienen derechos distintos del resto de los españoles. El recientemente aprobado modelo de financiación autonómica demuestra que los ciudadanos de Cataluña sí tienen derechos distintos a los de otras autonomías. Y qué decir de la cuestión lingüística. Los catalanes carecen del derecho del resto de los españoles a escolarizar a sus hijos en la lengua que deseen. Ello venía siendo así en la práctica y con el Estatuto adquiere carta de naturaleza legal.

Con este explícito pronunciamiento de Caamaño sobre el fondo de un asunto pendiente del fallo del TC, el Gobierno asume una defensa beligerante del Estatuto catalán. Lo cual indica que estamos, como dice el presidente de la Audiencia Nacional, ante una sentencia «trascendente porque hará una nueva interpretación de la Constitución». Sólo cabe esperar que no se confirmen los temores de que esa «interpretación» de la que habla Ángel Juanes sea distinta e incluso contraria a la doctrina que ha permitido el funcionamiento del Estado desde la aprobación de la Constitución.

¿A alguien le importa España?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Agosto 2009

Realmente me lo pregunto, aunque tristemente intuya la respuesta. España, “Nación de naciones” por los bemoles de una casta política carente de valores y de cualquier ideología que no sea su propio mantenimiento en el poder. El “como sea” del Sr. Zapatero es la línea de actuación que los que están en el poder practican y los que aspiran a tenerlo la imitan. Y entre unos y otros, España se va por el desagüe de la Historia para desaparecer en la cloaca a la que la han arrastrado. Maldita sea esa chusma advenediza corrompida.

Una Constitución de un País en el que nadie cree hace tiempo y que es burlada y negada por quienes solo pretenden su independencia y dejar de ser parte de él. Una nación virtual de Autonomías, cada una con aspiraciones de ínsula de Barataria, con sus caciques cuyo único afán es llenarse sus bolsillos a costa de los siervos, que no ciudadanos libres. Un Estado plurinacional en el que las lenguas minoritarias se convierten por decreto en lenguas exclusivas y excluyentes del español. Un Estado sin esperanza de futuro, donde sus gobernantes, incapaces y sobrepasados por una crisis y una recesión imparables, dan palos de ciego y hunden en la miseria a la economía y a los ciudadanos.

Así que si a nadie le importa realmente ¿Qué hago desde mi blog denunciándolo? La verdad es que ni siquiera me sirve para poder lavar algo mi conciencia. Sí, porque lo que de verdad me dice esa conciencia es que debería hacer algo más que escribir. Lo que en realidad me pide mi conciencia es que cumpla con el juramento que realicé hace ya años al besar la bandera de España. Lo que en realidad me grita mi conciencia es actuar contra quienes están intentando destruir a España y no permitir que consigan sus objetivos.

Nadie puede esperar nada bueno de quienes van a actuar como fieles servidores de la casta política que les nombró para sus cargos. La Constitución de 1978 está muerta y con ella España. Los ciudadanos solo tendremos una salida para que no se llegue a consumar esa felonía y traición contra nuestra Patria. La duda que tengo es si esta vez los españoles no vamos a estar a la altura que la Historia nos demanda. La duda que tengo es si los españoles aún se sienten como tales, o ya están convencidos de que es más importante su pertenencia a otro grupo exclusivo y que reniega de su pasado común con el resto de conciudadanos.

Solo el oír declaraciones como las del Ministro de Justicia Sr. Caamaño o las del Ministro de Educación, Sr. Gabilondo, nos dan una idea de lo que el Sr. Zapatero y este PSOE tienen pensado para el futuro de España. Lo peor es que el PP no va a hacer nada por impedirlo, lo cual aún resulta más insultante y despreciable. Allá ellos si creen que con esa política de acercamiento a los nacionalismos separatistas les van a “perdonar” e irán al notario para certificar el final de su aislamiento. Allá ellos si creen que los votantes les van a seguir este indigno juego de falta de escrúpulos políticos y coherencia ideológica.

La soledad es una pesada carga que se debe llevar por mantener intactas las convicciones. El PP está demostrando su tremenda cobardía y el miedo a quedarse solo en el terreno político si defiende las ideas por las que ha llegado a tener el Gobierno de España y la confianza de la mayoría de los ciudadanos. De tanto miedo a perder las elecciones, lo más seguro es que las pierdan. No lo sentiré por ellos, sino por España.

Turno de ocurrencias
M. MARTÍN FERRAND ABC 18 Agosto 2009

UN perro ladrador instalado bajo las arcadas del pórtico de una casa con pretensiones de grandeza le presta al conjunto un toque de distinción. Del mismo modo, un Gobierno, incluso en vacaciones, necesita para mantener la imagen de su eficacia algún ministro suelto que, de vez en cuando, emita sonidos capaces de llamar la atención ciudadana. Sospecho que en el equipo de José Luis Rodríguez Zapatero se organizan por turnos para cumplir ese menester porque hasta el discreto y silente titular de Justicia, Francisco Caamaño, se ha permitido espolear al Tribunal Constitucional para que María Emilia Casas, que lleva camino de presidenta perpetua de la institución, incite a sus magistrados a una mayor diligencia en el fallo pendiente sobre la constitucionalidad del Estatut.

Dentro de su turno de guardia la más vocinglera ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, se ha permitido provocar una nueva polémica: «Nuestra sociedad está madura (...) para prohibir fumar en todos los lugares públicos». Ignoro cómo funciona el madurómetro con el que la desertora como jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid mide el punto de sazón del pueblo español, pero un sentido interdisciplinar de su responsabilidad debiera hacerla considerar lo que tan salutífera prohibición puede traer como consecuencia en el quebradizo y doliente mundo hostelero nacional.

En España hay, redondeando, trescientos mil bares y restaurantes. Cuarenta mil de ellos, con una superficie superior a los cien metros cuadrados, han hecho reformas en sus instalaciones para, según marca una ley que lleva dos años y medio de vigencia, diferenciar en ellas las zonas reservadas a los fumadores de las libres de humos y olores de tabaco. Antes de que se haya podido amortizar ese gasto, y como consecuencia de lo errático del estilo político vigente, se pretende un nuevo cambio en el reglamento del juego. Dando por buena la madurez de la sociedad española, ¿podemos reconocérsela también al Gobierno de la Nación?

Zapatero y los miembros y miembras de su equipo parecen dispuestos a sacralizar la ocurrencia como método de Gobierno. Es algo totalmente insolvente; pero podría resultar divertido si, de uno en uno o colectivamente, pudiéramos permitírnoslo. No es el caso y, en consecuencia, tendrán que buscar algo distinto a la declaración temeraria para demostrar que están ahí y hacerse notar.

¡Viva la normalidad, ministro!
HERMANN TERTSCH ABC 18 Agosto 2009

FUERON muchos los españoles que en su día respiraron aliviados cuando abandonó la escena política el anterior ministro de Justicia socialista, Mariano Fernández Bermejo, un personaje de vocabulario bolchevique, marcado por una niñez con tantos yugos y flechas como la propia vice Maritere. Al pobre don Mariano muchos no podíamos evitar asociarlo de inmediato a un mondadientes muy mordido y a una gran escupidera a los pies de una barra americana. Por contraste, su sustituto Francisco Caamaño, se antoja un hombre hasta delicado. Después de lo visto y oído a su antecesor, cualquiera podía pasar hasta por elegante con sólo guardar las mínimas formas y reglas de urbanidad. No es que sea el «Beau Brummel» ni probablemente siquiera un ministro homologable a otros que hemos tenido en épocas más honrosas. Y es cierto que elevar un poquitín el nivel medio de compostura de los consejos de ministros del Gran Timonel tiene tanto mérito como parecer educado en una comida con los generales de la Junta de Birmania.

Respecto a los rumores de que también él pertenece a la masonería, lo cierto es que a mí me trae al pairo. Conozco a masones decentes y a curas filibusteros. Como habría quién hace cuarenta años fue a Woodstock, ciego de amor a la paz, sexo, rock y LSD y acabó en Suráfrica de mercenario matando negros. Nada contra la masonería, aunque me parezca la iglesia más petulante de todas con sus liturgias laicas. Sólo superada por las cursilerías de los bautizos y las comuniones laicas, última conquista de la intelectualidad izquierdista. Cierto, de la masonería me moleste su fobia a la Iglesia Católica que, con bastante mayor éxito, ostenta desde hace 2.000 años no un monopolio, pero si un apoyo fiel y entregado, que no han logrado destruir en tan larga historia ni los tsumanis de sangre de unos enemigos mucho peores que los clubes -secretos o discretos- de los mandiles.

Después de hablar tan bien de nuestro ministro de Justicia y como yo no me dedico a escribir hagiografías de políticos que no lleven décadas bajo tierra, sospechan bien quienes esperan que ahora dé rienda suelta a mi decepción. Es limitada, por supuesto, porque doy por hecho que, a las alturas en que aceptó el cargo Caamaño, ningún español con capacidad, posibilidades, criterio y dignidad excepcionales aceptaría ya un puesto en la mesa birmana. Decepción, porque don Francisco ha demostrado que, sin el lenguaje soez de su antecesor, miente con la misma soltura.

Con más cordialidad pero la misma desvergüenza. Según Caamaño, el Estatuto de Cataluña «lleva aplicándose dos años y pico largos y no ha pasado nada excepcional». «Ni se ha roto la unidad de mercado, ni los catalanes tienen derechos distintos de los que tenemos el resto de los españoles. Es decir, se ha vivido y seguiremos viviendo con absoluta normalidad».

Yo le recomendaría al ministro que dosificara su celo en acumular tanta mentira en tan pocas frases. Es inútil si lo que pretende es hacer méritos y llegar al fin de la legislatura con tanto insulto a la verdad y a la inteligencia de los ciudadanos como sus jefes tienen acumuladas en las hemerotecas. Le llevan una intensa legislatura de ventaja.

Respecto a la igualdad de derechos entre españoles o la unidad de mercado, no me rebajo a responderle. Nos toma por gilipollas. Pero respecto a la «normalidad absoluta en la que vivimos y viviremos» -salvo que se refiera a los ministros- le diré que grave es que la catástrofe española le parezca normal -a Moratinos le parece normal la venezolana y quizás la birmana-. Pero temo que pronto hasta al ministro la normalidad española le va a parecer excesiva. Y quizás peligrosa.

Cena en Key Bizcayne
César VIDAL La Razón 18 Agosto 2009

La población de Key Bizkayne es uno de los lugares más agradables del sur de la Florida, esa parte de los Estados Unidos que algunos prefieren denominar Cuba Norte. Su gobierno fue encomendado por el rey de España a uno de tantos vascos que servían a la Corona porque, como ya señaló Cervantes, llegó un momento en nuestra Historia en que ser vizcaíno era garantía de recibir un puesto regio. No tengo una idea muy precisa de cómo aquel leal español nacido en las Vascongadas desempeñó su cargo, sí puedo decir que, hoy por hoy, Key Bizcayne es un remanso de paz, sin delincuencia alguna y silencios y playas deliciosos.

Hace unos días me invitaron a cenar en casa de un amigo que vive en este plácido lugar. Es un catedrático de economía que decidió abandonar la enseñanza universitaria y dedicarse a las inversiones y no da la sensación de que le haya ido nada mal. Todos los presentes, menos yo, eran gente del mundo de los negocios y la gestión económica. Dedicaron unos minutos de cortesía a alabar mis libros y a preguntar por la nueva radio en la que estaré en septiembre, pero, de manera inmediata, comenzaron a hablar de España. A diferencia de otros amigos sureños, éstos no preguntaban. Opinaban y lo hacían con el conocimiento de causa de los que saben de sobra a lo que se refieren.

«Créame», me dijo uno de ellos, «yo he conocido todos los gobiernos españoles desde la Transición. Ninguno ha tenido un nivel más ínfimo que el actual. No lo digo sólo por Zapatero y sus ministras. Fíjese en Moratinos. No hay disparate que ese incompetente no sea capaz de cometer. Espero, al menos, que los españoles se den cuenta pronto y Zapatero pierda las próximas elecciones».

«No estaría yo muy seguro de eso», terció un veterano que me contaría anécdotas de los gabinetes de Suárez y González, «la oposición es una calamidad. Casi podría decirse que está a la altura del gobierno».

«Sí, es cierto», reconoció el primero, «pero Zapatero puede tener suerte. Le puede tocar una recuperación económica que lo salvaría en las urnas».

«No lo esperen», dijo entonces un prestigiosísimo economista que lleva desempeñando tareas de relevancia en organismos internacionales desde hace décadas, «España tiene su propia crisis. Es más profunda de lo que parece y tardará años en salir. De momento, sólo seguirá cayendo».

Como pude intenté cambiar de tema y terminamos refiriéndonos a la importancia incomparable que tiene el idioma español en los Estados Unidos. El ambiente era agradable, pero me sentía muy triste por todo aquello que no era nuevo para mí, pero que me dolía haber escuchado de labios de gente especialmente cualificada. Al final, tras alegar una disculpa, abandoné el lugar.

Me llevó a casa un muy buen conocedor y amigo de España. «¿Sabe?», me dijo por el camino, «ustedes han tenido en la palma de la mano el ser una nación importante, pero arrojaron todo contra el suelo eligiendo a Zapatero. Lo peor es que la corrupción los va a devorar. Algún día, un historiador estudiará lo que se robó con las autonomías hasta acabar con el sistema». No le respondí. Estaba ya a la puerta de casa. La noche era despejada, pero a mí me parecía que llovía a cántaros sobre Key Bizcayne.

DESDE EL CONO SUR
Uruguay: rechazo y condena a ETA
Rubén Loza Aguerrebere Estrella Digital 18 Agosto 2009

Sergio Abreu, senador del liberal Partido Nacional, ex canciller en el gobierno del presidente Luis Alberto Lacalle (figura trascendente en el nacimiento del Mercosur) y Ministro de Industrias en la presidencia de Jorge Batlle, fundamentó en el parlamento uruguayo la moción de condena a la ETA, que fuera votada por unanimidad. Tras la rotunda decisión del parlamento, en diálogo con ESTRELLA DIGITAL, el senador Abreu declaró: ?Las víctimas no son sólo los 900 asesinados, sino que en un segundo plano quedan cerca de 18.000 víctimas de los atentados, familias que drásticamente han cambiado su escala de valores y estilo de vida porque sigue aumentando la triste y amarga lista de personas que han tenido que vivir en carne propia lo que significa un atentado de ETA?.

Asimismo, y resumiendo su argumentación en el Senado, el legislador agregó: ?No sólo está la contundente declaración de las Cortes Españolas y de la Cámara de Diputados. Las Cortes Generales y los agentes sociales, patronales y sindicales, acordaron en el Congreso de Diputados una declaración institucional, no sólo de condena a los dos atentados, sino también de reconocimiento a la labor de la Guardia Civil y del resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en la lucha contra ETA, reafirmando ?en términos textuales? su empeño en derrotar a la banda terrorista con coraje, determinación y fortaleza democrática?.

Y Abreu señaló: ?nosotros queremos dar nuestro apoyo y expresar nuestra coincidencia con la declaración?, respecto del acto de terrorismo, ?condenando todo acto de terrorismo con firmeza y dando un claro mensaje a la comunidad internacional y, en particular, a la nacional?.

Apoyándose en la Declaración del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, recordó, por otra parte, que el Tribunal de Estrasburgo sostiene que las ilegalizaciones no violaron el derecho a la libertad de expresión y asociación consagrado en los artículos 10 y 11 de la Convención Europea de Derechos Humanos, y, en este sentido, comentó el senador uruguayo, que: ?Otras formaciones separatistas coexisten de forma pacífica en distintas comunidades autónomas. Pero en el sombrío panorama electoral que ha pintado la Corte comunitaria, la máxima instancia judicial en la defensa de las libertades individuales debe pronunciarse, no sólo sobre ETA, sino también sobre Herri Batasuna, si no condenan expresamente la acción terrorista?.

Por último, en senador Sergio Abreu destacó: ?Atentos a la Declaración de las Cortes, con la posición de la propia Cancillería del país y con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, quedan claros cuál es la condena y los puntos de referencia que debemos manejar, cuando tratamos temas vinculados a organizaciones de esta naturaleza, que hacen de la violencia y del terrorismo el vehículo para tratar de imponer sus ideas, dejando por el camino la tolerancia, la libertad y, en particular, los derechos humanos básicos de todos los ciudadanos?.

La Cámara Alta, por unanimidad, tras escuchar al senador del liberal Partido Blanco, votó la declaración que transcribimos:

?El Senado de la República Oriental del Uruguay, ante los recientes atentados terroristas perpetrados en España, en las ciudades de Burgos y Calviá declara:

1. Su condena y repudio a todo tipo de violencia terrorista.

2. Su solidaridad con el Gobierno y pueblo español y en especial, su apoyo a la declaración institucional del Congreso de los Diputados de España, reafirmando su decisión de derrotar las acciones terroristas de ETA, con ?coraje, determinación y fortaleza democrática?.

Su convicción de que el combate a la violencia y al terrorismo debe realizarse desde la firmeza de los valores democráticos, la defensa de los derechos humanos y con la imprescindible unión de todas las fuerzas políticas y sociales.?

Islamismo
El destino de Afganistán
GEES Libertad Digital 18 Agosto 2009

El destino de Afganistán básicamente reside en los propios afganos. Pero eso no quita que fuerzas externas no tengan un papel determinante en su corto y medio plazo. El hoy no es distinto, en ese sentido, del ayer cuando británicos y rusos competían por esa zona del mundo; o cuando americanos y soviéticos hacían lo mismo por ganar influencia en la zona a expensas del otro. Entonces, como ahora, las potencias foráneas fueron determinantes para el devenir afgano.

Sin embargo, las gentes de Afganistán no suelen recibir a los extranjeros con una grata bienvenida. Más bien lo contrario. Que se lo digan, por ejemplo, al soldado William Brydom, el único superviviente de los 16.000 efectivos británicos que se vieron forzados a huir del país en 1842, tras una ominosa derrota. Los soviéticos también lo supieron en sus propias carnes durante los 10 años en los que intentaron poner un poco de orden en el país.

Ahora bien, lo que siempre se ha considerado ser la tumba de los imperios fue puesto patas arriba, su régimen talibán destrozado y un nuevo orden colocado en su lugar, gracias a poco más de medio centenar de agentes de la CIA y unos 500 soldados de operaciones especiales, más, eso sí, un puñado de gadgets militares de nueva generación y no menos importante, la cooperación activa de las fuerzas opositoras a los talibán.

Con todo, ocho años después, lejos de ser un paraíso de estabilidad, Afganistán sigue siendo un país en guerra, con su gobierno crecientemente amenazado por una insurgencia a la que muchos ya no se atreven a combatir. ¿Qué es lo que ha pasado y qué se puede esperar tras las elecciones presidenciales del próximo jueves?

Hay dos explicaciones básicas para la violencia que se ha venido desatando en los últimos años: la primera lo achaca a la falta de progreso en las tareas de reconstrucción, lo que habría impedido la consolidación de una gobernanza aceptable, un modelo institucional efectivo y, sobre todo, oportunidades económicas parta muchos. La falta de perspectivas sociales y económicas, argumenta esta escuela de pensamiento, está en la base de la corrupción, el auge de los señores de la guerra, las rivalidades tribales por el comercio de adormidera, la criminalidad y el auge la guerrilla.

La otra explicación muy extendida se refiere al carácter tribal tradicional afgano y a la ausencia histórica de fuertes instituciones centrales. Las rivalidades lógicas entre sus principales etnias, pastún, uzbeka, tayiko y hazara serían la causa de la violencia que hoy vemos, cada cual luchando por la supremacía y el poder. O por su independencia.

Ambas explicaciones son falsas, no obstante. Y no explican en absoluto lo que hoy sucede en Afganistán. Aún peor, sólo pueden inspirar políticas que complicarán más la situación y no ofrecerán soluciones a la misma, desde la mera intensificación de la ayuda humanitaria a la huida de aquella zona.

La violencia que hoy vemos y sufrimos en Afganistán no está inspirada ni en la falta de oportunidades individuales, ni en la historia. Responde a una motivación religiosa que encuentra un buen caldo de cultivo en las diversas fallas que caracterizan el paisaje geográfico, tribal y social afgano. Pero sin la inspiración de Al Qaeda y el concepto de yihad, muchos de los atentados suicidas que hoy padecen los afganos y las fuerzas de la OTAN, no tendrían sentido, ni tendrían lugar.

Mientras no se reconozca plenamente cuál es la causa que provoca la violencia y la inestabilidad, quiénes son nuestros enemigos, difícilmente se les podrá combatir y vencer. Obama está aumentando sus tropas para poder salir del país cuanto antes de una manera digna, al fin y al cabo esa es su guerra predilecta y no puede huir humillado descaradamente; Zapatero dice en América estar dispuesto a enviar refuerzos españoles para no se sabe bien qué, salvo estar a bien con el inquilino de la Casa Blanca. Y mientras, la ministra Chacón no para de hacerse fotos con Herat como telón de fondo de sus aspiraciones políticas. Pero ninguno de ellos se plantea ganar a la insurgencia y defender para Afganistán lo único defendible: un sistema abierto y democrático. Ya ha sucedido en el pasado y puede volver a suceder con nuestra ayuda.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Mundos encontrados
FLORENTINO PORTERO ABC 18 Agosto 2009

La sociedad británica ha visto con preocupación cómo la cifra de bajas en Afganistán ha superado ampliamente el número de 200 durante el fin de semana. Los gobiernos de Blair y de Brown han explicado hasta la saciedad por qué hay un destacamento tan grande en aquél remoto país y hasta qué punto la seguridad nacional depende de que los radicales sean barridos del mapa político y los terroristas dejen de disponer de un campo de entrenamiento y un centro de mando y control para organizar operaciones en cualquier punto del planeta.

La sociedad británica lo entiende pero no por ello deja conmoverse ante el número de bajas, más aún cuando se observa con ansiedad las concesiones del gobierno Karzai a los islamistas que podrían trasformar el régimen político en algo semejante a aquello que se intenta combatir ¿Qué sentido tiene que soldados británicos mueran en combate si a la postre las libertades quedarán limitadas y el fundamentalismo acabará imponiéndose?

Desde España el debate parece lejano. Nuestro gobierno nos ha dicho que allí no hay guerra, que nuestros hombres están en una misión de paz organizada por la ONU y, fieles a los fundamentos de la Alianza de las Civilizaciones, nos parece muy bien pactar -léase claudicar- ante los talibanes y dejarles organizar su sociedad como consideren oportuno.

La resolución del conflicto afgano se pospuso a la del iraquí. Ahora ha llegado su momento. Hay una nueva estrategia y en breve conoceremos las demandas del general McCrystal para desarrollarla. Nos esperan tres o cuatro años muy complicados y con muchas bajas. Aquellos gobiernos que hayan explicado correctamente la situación a su ciudadanía podrán, con dificultades, afrontar lo que les espera. Los que, por el contrario, hayan ocultado la realidad se encontrarán con problemas para justificar qué hacen allí sus tropas y qué sentido tiene el sacrificio de sus vidas.

Los frentes de Hamás
La organización islamista aplica en Gaza los métodos de la "guerra contra el terror"
EDITORIAL EL País 18 Agosto 2009

La policía de Hamás y un grupo palestino próximo a Al Qaeda, Jund Ansar Alá, se enfrentaron a tiros durante el viernes y la madrugada del pasado sábado en la franja de Gaza. Los combates se saldaron con una veintena de muertos, entre ellos varios niños que los contendientes no respetaron, y más de un centenar de heridos. El episodio es grave no sólo por el abultado balance de víctimas, algunas de ellas civiles ajenos a la refriega, sino también porque revela la explosiva realidad en el interior de Gaza tras el ataque israelí de principios de este año. Aunque las consecuencias para los habitantes de la franja fueron devastadoras, tanto en términos humanos como materiales, Hamás interpretó el desenlace en términos favorables a sus intereses: convirtió en resonante victoria el hecho de no haber sucumbido ante uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Desde entonces, Hamás se ha considerado con fuerza suficiente como para intentar una nueva vuelta de tuerca en la islamización de la sociedad palestina. Pero están siendo los propios habitantes de la franja, tanto agnósticos como creyentes, quienes oponen mayor resistencia. Se trata de un desafío que hasta ahora Hamás se había visto obligado a manejar con cautela, puesto que una represión más contundente para imponer su programa máximo podría acarrearle una sustancial pérdida de votos en las próximas elecciones, decisivas en su lucha con Al Fatah y con la posibilidad de seguir manteniendo el control de Gaza con un mínimo barniz de legitimidad. Pero la aparición de Jund Ansar Alá ha venido a complicarle las cosas, puesto que le ha abierto un nuevo frente en su propia retaguardia: este grupo próximo a Al Qaeda reprocha a Hamás la lentitud en la islamización de Gaza y las treguas periódicas con Israel. Es decir, lleva el discurso islamista hasta sus últimas consecuencias, sin modularlo, según hace Hamás, con el componente nacionalista de su teoría y acción políticas.

La brutalidad en la respuesta al desafío de Jund Ansar Alá significa que Hamás ha emprendido su particular "guerra contra el terror" en el territorio que controla, reproduciendo a la escala de sus posibilidades los mismos métodos de los que, en ocasiones, ha sido víctima. Con ello, Hamás podría estar poniendo en marcha dentro de Gaza el mismo mecanismo infernal que avivó las llamas de Oriente Próximo en fechas no tan lejanas.

Críticas judiciales a que no haya sentencia sobre el Estatuto
Carod defiende una reforma del poder judicial
IVANNA VALLESPÍN - Sabadell El País 18 Agosto 2009

Las asociaciones conservadoras de jueces coincidieron ayer con el ministro de Justicia Francisco Caamaño al valorar con "inquietud" la tardanza del Tribunal Constitucional (TC) en emitir una sentencia sobre al Estatuto de Cataluña. Pero las agrupaciones judiciales fueron un punto más allá y criticaron abiertamente la dilación señalando a la presidenta, Maria Emilia Casas, como principal responsable por no haber explicado si hay motivos para ello.

La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) calificó el retraso como "inaceptable" e "insoportable" y acusó al tribunal de someter el proceso a "dilaciones indebidas". Antonio García, portavoz de la APM, afirmó: "El término más adecuado" para describirlo "es inaceptable" y recordó que se trata "de la sentencia que todo el mundo está esperando" ya que aborda "una cuestión de tantísima trascendencia". García insistió en que el comportamiento de los magistrados de este tribunal ha sido "manifiestamente ineficiente" y eso es "un clamor que está en boca de todo el mundo". También expresó su "temor" a que "en el trasfondo de este retraso las motivaciones políticas estén desempeñando un destacado papel y se estén anteponiendo a razones de naturaleza jurídica y constitucionales que son las que deben prevalecer. Que la sentencia más importante que el Tribunal Constitucional ha tenido que poner en toda su historia esté tardando lo que está tardando es inaceptable desde todos los puntos de vista".

García advirtió de que "este tribunal, que es el encargado de salvaguardar los principios y valores constitucionales, está vulnerando gravemente uno de esos valores que es el de funcionamiento eficiente y el de tramitación de un proceso sin dilaciones indebidas".

Para la APM, "ha transcurrido tiempo de sobra para que esa sentencia sea conocida por todo el mundo" y "lo peor es que no se ha dado ninguna explicación que justifique el porqué aún no se ha hecho pública". En ese sentido, recordó a la presidenta del TC, María Emilia Casas, "que está desaparecida desde hace mucho", que, entre sus obligaciones, está la de dar una explicación de por qué aún no se ha publicado la sentencia.

El portavoz de la asociación Francisco de Vitoria (FdV), Marcelino Sexmero, coincidió con la inquietud manifestada por el ministro Caamaño y explicó que, "tres años después, no hay causa que motive que esté tardando tanto en decidir sobre esta cuestión. No me atrevo a decir que son razones políticas, sino una falta de acuerdo", valoró Sexmero, quien recordó que el "Constitucional siempre intenta fallar por unanimidad". "Sorprende que un tribunal que muchas veces en amparo denuncia retrasos indebidos en algún proceso ahora lleve tanto tiempo para fallar una sentencia", dijo.

El vicepresidente de la Generalitat Josep Lluís Carod Rovira, se refirió también al retraso de la sentencia sobre el Estatuto para preguntarse "si tiene sentido que en una ley aprobada por referéndum por la ciudadanía catalana puede intervenir el Tribunal Constitucional". A continuación, Carod cuestionó el equilibrio actual de poderes y planteó que "probablemente hay una desproporción entre el peso del poder judicial respecto al legislativo y el ejecutivo. Hay estamentos del Estado que necesitan un proceso de modernización muy intensa y el estamento judicial es el que necesita una actualización más grande".

Montserrat Nebrera: "El castellano no está perseguido, sino institucionalmente obviado"
Diputada del PP en el Parlamento de Cataluña fue crítica con el nacionalismo catalán y con Rajoy
 www.lavozlibre.com 18 Agosto 2009

Barcelona.- Monstserrat Nebrera, diputada del PP en el Parlamento catalán, se ha mostrado directa y, en ocasiones, irónica en una entrevista para el diario ‘Avui’ sobre diversos aspectos que rodean al catalanismo, incluido el conflicto lingüístico.

- Usted sabe perfectamente que el castellano no está perseguido en Cataluña.
Más que perseguido, está institucionalmente obviado.

- Los padres no eligen nunca en qué lengua se educan sus hijos, y en cambio resulta que en Cataluña somos unos nazis.
Es un problema sentimental mal resuelto en una comunidad bilingüe.

De esta forma Montserrat Nebrera toreó las preguntas relativas a la imposición del catalán en la escuela, en las que no quiso profundizar.

En otros temas, Nebrera tiró de ironía para criticar otros aspectos del nacionalismo catalán, como la utilización política del Barça.

- Cataluña es una nación.
El Barça es una nación. Y a estas alturas, Cataluña parece más bien un club. Pero esto puede cambiar.

- Con la independencia.
Para empezar, debería haber unos niveles de alfabetización y de competencia por debajo de los cuales no se pudiera presidir la Generalitat ni ninguna institución pública.

Montserrat Nebrera tampoco se mordió la lengua a la hora de criticar al presidente de su partido, Mariano Rajoy, aunque también de un modo lacónico e irónico.

- Rajoy no sabe qué es Cataluña.
La gran pregunta es si realmente le importa saberlo.

A la hora de calificar el modelo de Estado, Nebrera respondió de forma sorprendente para una parlamentaria del PP: "Es necesario un sistema federal asimértrico que reconozca la diferencia y la aportación de todos".

Comentarios
Dice ser Jordi
martes, 18 de agosto de 2009, 10:34
Esta señora es un submarino de CiU desde que entró al partido. Supongo que tras las próximas elecciones catalanas, Rajoy la echará a la calle. Si quiere ser nacionalista de derechas ya tiene CiU, que se vaya allí, pero el PP necesita gente que defienda al centro derecha no nacionalista en Cataluña, las demás opciones ya están cubiertas.

Dice ser María
martes, 18 de agosto de 2009, 09:45
Para el Buitre: Los catalanistas sí están consiguiendo sus objetivos. La gran mayoría de los que piensan como tú y yo están calladitos y tragan lo que haga falta por miedo o por comodidad. Hasta que los padres y los comerciantes no denuncien en los juzgados los abusos de la política lingüística, cada vez estaremos peor. Y los otros tan felices.

Dice ser El Buitre
martes, 18 de agosto de 2009, 08:57
Lo que los catalufos parece que han olvidado es que, basta que se prohiba algo para generar una reacción contraria. Cuanto más empeño demuestren en obligar a hablar catalán, más rechazo se producirá por parte de la gente. A nadie nos gusta que nos obliguen a nada. Siendo objetivos, podemos darnos cuenta que con la imposición no conseguirán nada. No pueden. Van contra corriente.

Dice ser José Miguel
martes, 18 de agosto de 2009, 01:00
El tema este de la lengua es un asunto cada vez más lamentable. El catalanismo tiene mucha jeta y se agarra a cualquier torpeza dialéctica para descalificar y desentenderse de las críticas que con toda la razón se le formulan. En los ambientes de defensa del castellano siempre rechacé ese tono tremendista que se ha fijado como inamovible para criticar la política lingüística, a base de llamar nazis a los catalanistas y ponernos a llorar "por estar marginaditos".

En Cataluña lo que hay es una política consciente, persistente y muy bien diseñada para eliminar a medio plazo el hecho actual de que para una mitad más o menos de la población de Cataluña, su lengua de uso habitual es el castellano. Esa política se concreta en varios frentes: la eliminación del castellano como lengua de enseñanza, convertir la cooficialidad en papel mojado, un discurso oficial que nos trata a los que hablamos en castellano como foráneos, un ultranacionalismo político que raya en una xenofobia políticamente correcta, progresiva legislación para penalizar el uso del castellano, etc., todo ello, hechos objetivos que están ahí para quien quiera verlos.

De acuerdo, es más corto decir "el castellano está perseguido", pero como los catalanistas tienen tanta jeta, hay que leerles a cada momento la lista de hechos objetivos y comprobables para que no se hagan el tonto

Dice ser Xavi
lunes, 17 de agosto de 2009, 22:29
Nbrera no se entera. Multar a un comerciante por rotular en español no es persecución? ¿Prohibir a un niño en el recreo que hable en su lengua materna, es de cir en español, no es persecución? Ay, Nebrera, Nebrera, qué lástima que no te hayas enterado todavía.
 

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Irregularidad constitucional
El ministro de Justicia justifica el retraso de tres años en el fallo del TC sobre el Estatut
Editorial La Razón 18 Agosto 2009

El fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña no llega. Más de tres años de deliberaciones han sido insuficientes para que los magistrados fueran capaces de emitir un dictamen sobre una norma crucial. Se conoce que los debates han sido intensos y que las diferencias no lo han sido menos. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha justificado en una extensa entrevista la demora del Alto Tribunal en la extraordinaria complejidad del texto, al que en distintos foros se considera prácticamente una constitución paralela. Para apuntalar su posición, el ministro ha explicado que hay otras muchas leyes que están pendientes de resolución «desde hace seis y siete años» y ha apuntado que «la media» de tiempo que necesita el pleno del TC para dictar sus sentencias «excede con mucho los tres años». Si la resolución a debate es «la más compleja de su historia», la conclusión, según el criterio de Caamaño, es que podemos seguir esperando.

Pese a que el ministro valore esta circunstancia como lógica, creemos que no puede serlo, como tampoco que un Estado de Derecho consecuente asuma sin más que una deliberación de esa trascendencia lleve más de tres años de trabajo. Asistimos a una irregularidad constitucional que ha perpetuado un escenario de inseguridad y provisionalidad. Es seguro que la complejidad del asunto ha ralentizado extraordinariamente la labor de los magistrados, pero nos cuesta creer que haya sido sólo eso. Puede que el afán por lograr un fallo unánime haya prolongado esta indeseada situación sin que podamos descartar razones políticas. Sea como fuere, el Gobierno no debe presentar ante la sociedad como irremediable algo que sencillamente no puede serlo, porque se abre un espacio para la conjetura y la sospecha.

Nos parece igualmente sorprendente que el ministro Caamaño resalte que esta norma «lleva aplicándose dos años y pico largos y no ha pasado nada excepcional». Es otra apreciación poco afortunada. Precisamente, esa política de hechos consumados ha provocado un escenario de tensión territorial y de crispación política, al margen de que se han sacado adelante distintas reformas legales, como la Ley de Educación, en virtud de un Estatut que está recurrido y que puede ser teóricamente declarado inconstitucional.

¿Qué ocurrirá si el Tribunal recorta sustancialmente unas competencias que llevan ejerciéndose más de dos años? Salvo que Caamaño tenga información privilegiada, este enredo jurídico es perfectamente posible y se podría haber evitado si se hubiera actuado con más prudencia y diligencia. Conocemos el vínculo personal del ministro con el Estatut, porque en su día jugó un papel clave en la complicada negociación parlamentaria, pero nos sorprende que valore con normalidad situaciones que resultarían excepcionales en otras democracias consolidadas.

Lo que sí compartimos con Caamaño es que la sentencia del Estatut «marcará el futuro del Estado de las Autonomías y hacia dónde pueden o no evolucionar». Cabe, por tanto, esperar del Alto Tribunal que se ajuste por completo al marco jurídico definido en la Constitución y que corrija con claridad y precisión los excesos que puedan darse. En este campo, no hay lugar para dictámenes interpretativos que ayuden a que la sentencia sea más digerible para unos y para otros, porque lo importante es que resulte rigurosa y jurídicamente inapelable. El Tribunal no se debe a partido alguno, sino sólo a la Constitución. El fallo no puede esperar más.

Coacción sobre el TC
Editorial ABC 18 Agosto 2009

EL vicepresidente de la Generalitat catalana, Josep Lluís Carod-Rovira, ha lanzado la iniciativa de convertir la próxima Diada, el 11 de septiembre, en un acto de presión sobre el Tribunal Constitucional para que resuelva a favor del Estatuto catalán los recursos de inconstitucionalidad pendientes. Y eso que ERC votó en su día en contra de ese texto y reclamó el «no» en el referéndum que ahora defiende a capa y espada. En condiciones normales, una propuesta de este tipo sería motivo de un escándalo político y de una reacción contundente del Gobierno nacional en defensa del sistema institucional.

Pero los pactos con el nacionalismo radical impulsados por Rodríguez Zapatero desde 2003 para desalojar al Partido Popular, al coste que fuera, han degradado la capacidad de respuesta que debería tener un Estado con un mínimo de autoestima frente a quienes hacen de su debilitamiento su estrategia principal, casi única. El resultado es evidente: una parálisis desoladora, pese a que la amenaza al TC viene de la mano del número dos del Gobierno de Cataluña, cuyo partido, Esquerra Republicana de Cataluña, aun siendo independentista y contrario al orden constitucional, es socio preferente del PSOE en el Congreso de los Diputados hasta el extremo de haber sido factor determinante de la nueva financiación autonómica.

La herencia de aquellos pactos es pesada y dañina para el Estado, y lo será aún más si desde el propio Gobierno se ponen en solfa los riesgos y perjuicios que el nuevo régimen jurídico de Cataluña entraña para el conjunto de España. El último en sumarse a esta campaña de banalización del cambio constitucional operado de facto por Estatuto de Cataluña ha sido el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, quien ha caricaturizado las críticas a esta ley estatutaria con el manido «España no se ha roto». Nunca ha sido éste el riesgo de la reforma estatutaria, sino la fragmentación del interés nacional, como directriz de las políticas de solidaridad y cohesión. El Gobierno no puede reconocer que esta es la situación a la que han conducido sus decisiones con el nacionalismo radical y, por eso, su discurso sigue apostando por el gran fraude constitucional que fue la negociación del Estatuto catalán.

Lo único serio de las valoraciones de Caamaño sobre los tres años de aplicación del Estatuto ha sido el vaticinio de que la sentencia del TC «va a marcar el futuro de las autonomías». En efecto, así será y tales palabras, sin pretenderlo, demuestran que esa ley condiciona toda la estructura del Estado y va a afectar a todas las autonomías, es decir, a todos los ciudadanos españoles. El ministro de Justicia ha puesto el dedo en la llaga, porque su opinión entraña el reconocimiento de que el Estatuto de Cataluña fuerza el régimen actual del Estado autonómico establecido por la Constitución. En otro caso, no sería el TC, sino el Parlamento o, a lo sumo, el pueblo español, como único sujeto titular de la soberanía nacional, el que decidiera cuál va a ser el futuro de las autonomías. ¿Compete al TC asumir la tarea que le pronostica el ministro de Justicia, más propia de un legislador constituyente que de un intérprete de la Constitución? El electorado catalán es decisivo para el PSOE y este diagnóstico es el que preside las decisiones últimas de Rodríguez Zapatero sobre su política de pactos, el sistema de financiación autonómica o la complacencia ante la quiebra del interés nacional.

Al margen de la ley
Daniel Martín Estrella Digital 18 Agosto 2009

A los políticos españoles se les llena la boca cuando hablan de nuestro Estado de Derecho. Es decir, de un Estado donde la ley, manifestación de la voluntad popular representada en el Parlamento, rige soberanamente sobre el resto de los elementos públicos que componen ese ente abstracto cuyo reverso es la Sociedad. Me pregunto si los políticos saben en qué consiste un Estado de Derecho y si se creen lo que dicen cuando lo mencionan. En el caso de José Luis Rodríguez Zapatero es obvio que confunde el concepto con un Estado de derechos que, por otra parte, restringe sistemáticamente salvo los de cualquier minoría, incluidas las de Zimbabwe. En el resto de los políticos, uno sospecha que o mienten descaradamente o muestran una ignorancia a prueba de bombas.

España, a pesar de que su Constitución la defina como Estado de Derecho, es un lugar donde hacen leyes que luego no se aplican, sobre todo en aquellos casos más conflictivos o que requieren un esfuerzo continuado, sereno e inteligente. Aquí, cuando ocurre, la ley se suele ejecutar y aplicar mal, y son muchos los que pueden vivir al margen de la ley sin apenas despeinarse, especialmente si hablamos de los páramos de la alta política.

Este pasado fin de semana Ricardo Costa, secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, aseguró a Europa Press que Zapatero es ?el responsable de un complot de Estado contra el PP?. Duras acusaciones que, según la última moda, no iban acompañadas de pruebas. En este tipo de casos la Justicia debería o comenzar una investigación contra el malvado Primer Ministro que se supone utiliza los medios estatales en interés partidista o detener al calumniador por tamaña mentira sin apoyo probatorio. Eso es lo que debe pasar en un auténtico Estado de Derecho. Pero aquí ya sabemos que nunca pasa nada.

El caso más claro y revelador de la anarquía legal que sufrimos es el del Tribunal Constitucional. Éste existe porque así lo establece la Constitución y una ley de los años 80. No queda claro si sirve para algo, si es superior al Supremo o si no deberían confundirse sus sentencias con las de éste. Pero lo que es seguro es que existe por ley, y que sus miembros se renuevan cada cierto numero de años.

Pues bien, el Constitucional espera renovación desde otoño de 2007. Eso dice la ley. Pero aquí no pasa nada por un retraso tan evidente y que tiene mucho de doloso en cuanto viene provocado por los intereses de PP y PSOE en colocar a magistrados obedientes que cumplan antes con la gratitud hacia sus padrinos que con la ley que, pobrecita, como se ve siempre es la que más recibe... por detrás.

Por si fuera poco, el Tribunal Constitucional tiene entre sus manos un recurso de inconstitucionalidad sobre el Estatut de Cataluña desde varios años. Mientras, esta ley sí se aplica con efectos que en muchos casos serán de difícil o imposible solución. Ni el TC cumple con su cometido legal ni se ha suspendido una ley que puede ser declarada inconstitucional en muchos de sus apartados. Así se vive en España, al margen de la ley sin que eso suponga ningún tipo de problema.

Ahora, en los calores de agosto que vacían ciudades, se ha convertido en noticia de gran relumbre que Francisco Caamaño, ministro de Justicia, haya hablado sobre el Constitucional y sobre el recurso del Estatut. Ah, ¿pero todavía hay alguien que se acuerde del asunto? Lo realmente curioso es que aquí nadie toma medidas, legales, para que se renueve de una puñetera vez ese tribunal ni para que se agilicen los puñeteros trámites de una sentencia que puede cambiar la fisonomía de España al margen de los trámites establecidos por la Constitución del 78. Es decir, ilegalmente.

La semana pasada mencioné que España era la única monarquía bananera del planeta. Puede parecer exagerado, pero los países bananeros se caracterizan fundamentalmente porque sus tiranos actúan sin contar con la ley establecida. Su voluntad se impone al imperio legal. Puro despotismo del que Montesquieu tan bien describió en El espíritu de las leyes. Aquí tampoco impera la ley. Sólo que en lugar de dictadores tenemos partidos y ?colocados?. Es su nada santa voluntad la que rige los destinos de nuestra nación y sus sucursales. No creo que el barón de Secondat pudiese imaginar que la democracia pudiese teñirse de despótica oligarquía. Aquellos eran otros tiempos, y el ilustrado era un francés anglófilo. Poco después alguien dijo que África comienza en los Pirineos. Sin querer ofender, en ningún momento, a los africanos.

dmago2003@yahoo.es

El diálogo y sus besugos
FERNANDO SAVATER El País 18 Agosto 2009

Aún no tengo claro si -como les apunté en mi artículo de la semana pasada, El veraneo de ETA- debo achacar mis pérdidas de memoria a los porros fumados o incluso preventivamente a los que aún espero fumar si la suerte me acompaña (un amigo me dice que él sigue fumando porros porque suele olvidársele que producen amnesia). Pero en cambio no tiene vuelta de hoja que no favorecen en nada mis habilidades con Outlook Express. Por ejemplo, el artículo antes mencionado lo envié al periódico con tan escaso tino que sólo llegó un tercio de lo escrito, que es lo que apareció publicado. Aquí tienen ahora, junto a mis excusas, lo que volatilicé en el ciberespacio, por si algún lector curioso desea conocer el resto de mi planteamiento.

Resumen de lo publicado: trataba de algunos malentendidos que circulan respecto a ETA, empezando por el de su "debilidad", que es evidente en lo político pero mucho menos en su capacidad operativa criminal. Pues bien, otro malentendido recurrente es la invocación al diálogo. Ni se sabe cuánto tiempo llevamos escuchando a clérigos y laicos clericalizados grandes elogios del diálogo, como si fuese algo inusual y precioso en nuestro sistema político... que es precisamente parlamentario. ¿Para qué creerán que está el Parlamento? Suelen predicarnos que es preciso dialogar con todos y sobre todo, sin límites, sin cortapisas ni prejuicios, sin... Bueno, de acuerdo. Dialoguemos sin tasa. Y después de tanto palique, ¿qué? Pues se desembocará en algún tipo de acuerdo, que habrá que plasmar en un escrito de forma legal: como la Constitución, como el Estatuto, a los cuales también se llegó tras muchas discusiones. Pero bien puede ocurrir que haya descontentos con ese resultado y que incluso demuestren su enfado poniendo bombas y matando gente. De modo que de lo dicho nada y habrá que empezar a dialogar de nuevo. ¿Alguien puede decirme hasta cuándo?

Al día siguiente del atentado en Calvià podía leerse en un periódico local: "Todos esos que dicen estar convencidos de que sólo hay una manera de acabar con ETA y eliminan de raíz cualquier tipo de diálogo, deberían pensárselo mejor. No se acaba con la fuerza con una idea, nunca se ha hecho, y hay demasiadas posibles futuras víctimas como para tomárselo a la ligera". (Pep Matas en Última hora). Sobre si puede o no acabarse con una idea por la fuerza sería interesante conocer la opinión de Hitler en su búnker, antes de suicidarse: y también la de sus posibles futuras víctimas, que tanto alivio sintieron al saberlo liquidado. Por su parte, Josu Erkoreka ha argumentado contra unas declaraciones del ministro delinterior que sin diálogo final nunca podremos estar seguros de si ETA ha cerrado la barraca o no. Y el obispo Uriarte reprocha a ETA que su violencia impide el "diálogo político", que por lo visto es una cosa que ahora no se da. ¡Y nosotros pagando con nuestros impuestos a los parlamentarios!

Como tantas, la palabra "diálogo" es equívoca: hay diálogos que empiezan "¿me das fuego?", y otros "¡dame la cartera!". No es inconsecuente valorarlos de modo distinto. Cuando se dice que no habrá final dialogado con ETA no se pretende que si los terroristas admiten su fracaso y llaman a la puerta de la democracia para ofrecer el final de la violencia sólo se les podrá contestar por señas. Al "diálogo" del finiquito incondicional nadie se opone y ojalá llegue cuanto antes. Pero es cosa muy distinta responder a quien pregunta dónde deja las armas que a quien pretende que se le recompense de algún modo por dejarlas. Dialogar con los etarras sobre proyectos para Euskadi es tan prudente y aconsejable como discutir con los atracadores qué piensan hacer con el dinero que van a robar. En el partido que jugamos contra ETA no hay empate posible: hace mucho que sabemos que los terroristas ganan siempre que no pierden, mientras que el Estado democrático pierde siempre que no gana. De modo que habrá que recurrir a la prórroga, a los penaltis, a cuanto haga falta y esté dentro de la ley... menos a eso que los interesados en la confusión llaman "diálogo".

Estuve presente en la concentración que hubo en Calvià frente al cuartel de la Guardia Civil tras el atentado: hubo políticos de diverso signo y ciudadanos, pero algunos echamos en falta a los vips que tanto se prodigan en la isla en otras ocasiones. Después de todo, se trataba de los primeros asesinatos etarras en Mallorca: ¿dónde estaban los artistas, deportistas, periodistas, guapos y guapas indígenas o foráneos? Por lo visto, la muerte de dos jóvenes guardias civiles no tiene suficiente glamour como para que se tomen la molestia de acortar el bronceado de la jornada. Es inevitable y para mí preocupante comparar ese relativo desinterés con los 10.000 ciudadanos que pueden acompañar el duelo de un joven futbolista, muerto de infarto. No vendría mal pensar un poquito en cuánto sobrevaloramos a quienes nos entretienen y hasta qué punto menospreciamos en cambio a quienes nos defienden...

Como era de temer, en días sucesivos se leyeron en la prensa local y sobre todo en blogs, etc... las previsibles reticencias sobre los vivas a la Guardia Civil, el Rey y España que cerraron el acto. Los crímenes son muy condenables, claro, pero tampoco hay que pasarse. Una cosa es que los etarras quieran imponernos sus convicciones y otra que por culpa de ellos tengamos nosotros que proclamar las nuestras, sobre todo si han de ser comunes...

No, España no se rompe: pero está bastante descuajeringada. Mucho pedir diálogo con los terroristas, pero luego resulta imposible mantener discusiones objetivas sobre cuestiones políticas que enfrenten el interés común y los privilegios regionales. Prueba de ello, el recurso a la monserga del anticatalanismo para recusar cualquier crítica -y no faltan las muy razonables- a la financiación autonómica recién acordada. Yo no sé si Cataluña es como un brazo de España o el País Vasco el pie del que cojeamos: lo que tengo claro es que puede haber un todo hecho de partes más o menos diversas, pero no una "parte" llamada España constantemente menospreciada por los supuestos "todos" que la componen y que pugnan por sobresalir o escapar del conjunto, como pretenden los nacionalistas y sobre todo los semi-nacionalistas que nos aquejan. Mientras sigan así las cosas, por mucha policía que tengamos contra ETA (y ojalá mantenga y aumente su eficacia), siempre nos faltará resuello político colectivo frente a su violencia disgregadora y frente a quienes en todas partes -repito, en todas partes- saben sacar provecho de ella.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.

Manifestación preventiva
Toni BOLAÑO La Razón 18 Agosto 2009

Julio fue un mes para olvidar para aquellos que sustentan su razón de ser en dos principios. Todos los males vienen de Madrid y en España no nos quieren. Los «catalans emprenyats» se quedaron sin argumentos ante un acuerdo de financiación que premió el diálogo, no exento de problemas, entre comunidades. Esperaban la ruptura. Querían afirmar que el encaje Cataluña-España no es posible por el camino autonómico y apostar por encararlo de igual a igual, por la senda independentista. Para colmo, Rajoy, como buen gallego, templó gaitas y no dio la respuesta que necesitaban. Fue contundente en su rechazo y crítico con Zapatero y Montilla, pero no se sumó a la catalanofobia como argumento para descalificar el nuevo sistema de financiación autonómica.

Agosto es otra cosa. Los «emprenyats» han cogido nuevos bríos ante la inminente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Exigen a Montilla un plan B –esa infantil y curiosa forma de plantear la política, de un nivel intelectual que finaliza a la vuelta de la esquina– y plantean una manifestación preventiva para responder a una supuesta –y ansiada– sentencia negativa que les permitirá esgrimir de nuevo el maltrato a Cataluña. No la conocemos, porque es nonata, pero ya tenemos una convocatoria de protesta. Para qué estudiar y analizar sus detalles.

CiU, en plena soledad política, se ha puesto al frente de la manifestación desempolvando su cara más patriotera. Su líder, Artur Mas, dijo la pasada semana que votaría sí en un referéndum por la independencia. No es la primera vez que lo afirma sin titubeos. ERC, que no quiere perder comba en esta loca carrera por el pedigrí nacionalista, también se ha sumado con entusiasmo. Hay que calentar la manifestación, monopolizar la Diada Nacional con una determinada idea de Cataluña y recuperar la iniciativa política. El lamentable enfrentamiento Rajoy-Zapatero será utilizado como un ingrediente nada desdeñable para caldear el ambiente y para apuntar que España es una olla de grillos. Ya tenemos polémica servida. Sólo quiero recordar que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En el caso de la financiación no fue necesario un plan B. Bastó el A.

Bares proetarras
José Antonio VERA La Razón 18 Agosto 2009

La lucha contra Eta debe ser total. Por eso está bien esta nueva ofensiva contra las tabernas proetarras en las que se hace apología del terror y cuyos ingresos pudieran servir, eventualmente, para financiar a la organización armada. En este ámbito han sido encomiables las actuaciones promovidas desde la Audiencia Nacional por los jueces Garzón y Marlaska.
Gracias a ellos, y en aplicación de la ley de partidos y la legislación antiterrorista, se persigue la impunidad con la que se movían a sus anchas algunos responsables de estos bares que, en ocasiones, sirvieron para albergar material utilizado por Eta o los cachorros de la banda en sus «borrokas» callejeras. Desgraciadamente son bastantes aún las que perviven gracias al amparo de jueces menos audaces, por una parte, y a la permisividad de la antigua administración vasca del PNV, por otra.

Menos mal que ahora están cambiando las cosas. Desde que gobierna Patxi López con apoyo del PP, hace ya cien días, en Euskadi se persigue la apología, se borran pintadas, se quitan fotos de presos, no se da dinero a los colectivos que representan a los asesinos, y se vuelve a poner la lupa en estos bares que, según fuentes policiales, han servido en ocasiones para reclutar y para recaudar, amén de para exaltar a los que ponen bombas, pegan tiros y acaban con la vida de las personas.

ETA, alguien que anda por ahí
Matías Vallés. El Confidencial 18 Agosto 2009

La Reina llevó ayer a tres hijos de Cristina de Borbón a un delfinárium, pero la noticia se lee "A ocho días de la cadena de explosiones de ETA en Palma, Sofía de Grecia y sus nietos...". O bien, "La Reina pasea entre delfines, a escasa distancia de donde fueron asesinados dos guardias civiles..." La probabilidad de un atentado de ETA en Mallorca era prácticamente nula, según los expertos en seguridad, debido a la dificultad de planear una huida con garantías. El doble asesinato ocurrió y las probabilidades de una segunda acción terrorista de ETA consecutiva eran menos que nulas.

En vistas de lo sucedido, nadie se atreve hoy a descartar una reedición, un tercer atentado. Se respira una calma tensa, la espita de la histeria se transmite boca a boca y enumera a cadenas comerciales supuestamente amenazadas. Por desgracia, las conjeturas callejeras sin base alguna parecen tan despistadas y disparatadas como algunas de las declaraciones oficiales, en torno a la actividad etarra en la residencia de verano de los Reyes.

ETA es alguien que anda por ahí, como un personaje cortazariano. Veinte días después del primer atentado, ni siquiera se ha resuelto la incógnita fundamental, si el comando sigue en la isla. ¿Y por qué no comandos? El doble asesinato y la traca de explosiones que obligaron a la policía a una gymkhana en persecución de los explosivos no parecen obra de la misma mano.

En cualquier caso, cuesta aceptar la estampa de una pareja de terroristas que en una tarde coloca media docena de explosivos -dos de ellos en los bajos de vehículos oficiales de la Guardia Civil- sin cometer un error y sin ser localizados. Limitar el número de asesinos contribuye a tranquilizar a la población, pero la magnitud de las acciones, en un territorio inhabitual e inhóspito por la concentración policial, obliga a pensar que al menos una decena de personas participaron en las tareas de información, preparación y producción de los atentados sobre el terreno.

Veinteañeros ricos matan a veinteañeros humildes, ésta es la filosofía política de ETA. Una vez vertida la sangre, los atentados de Mallorca parecen haber pillado a Interior y a los investigadores a contrapié. Rubalcaba declara que se trabaja dentro y fuera de la isla, y que el comando puede seguir en ella. En uno de los puntos negros, no se acaba de explicar por qué no se produjo el desalojo de locales atiborrados de clientes en cuyos cuartos de baño estallarían artefactos terroristas.

El ministro insiste en que las llamadas previas de ETA eran inconcretas, pero no hay que descartar lo inaceptable que resultaba para la lógica un segundo atentado, una semana después del anterior. Hasta el punto de que se tardó un día entero en atribuir a los etarras la primera explosión de la cadena. El Gobierno ha impuesto dos mensajes dominantes, no alterar bajo ningún concepto la paz turística y tratar de disminuir la mayor humillación, que las bombas estallen en la zona más protegida del Mediterráneo.

En atención a estas premisas, se lanza la hipótesis de que los etarras podrían llevar meses instalados en la isla, por lo cual se habrían filtrado a los mecanismos policiales de control exhaustivo, en vísperas de la llegada de los Reyes. Otra hipótesis que produce cierta estupefacción indica que las cuatro bombas pudieron colocarse en los bares antes del doble asesinato, con al menos diez días de antelación.

No es el comportamiento habitual del terror, aparte de que la exaltación del temporizador conduce a la conclusión de que otros artefactos pueden hallarse programados para su explosión en fechas futuras. De hecho, efectivos policiales visitan ahora mismo los locales palmesanos de restauración. Se dirigen a los servicios, y comprueban que los falsos techos no alberguen sorpresas explosivas. A falta de medir su impacto en el número de visitantes extranjeros, ETA ha relegado el protagonismo del H1N1, otro virus de origen animal.

11-M
No está claro. Se mueve
Gabriel Moris Libertad Digital 18 Agosto 2009

Cinco años y medio después del atentado terrorista contra los pacíficos y laboriosos viajeros de los trenes de cercanías, podemos y debemos recordar las palabras del político que accedió al poder tres días después del horrendo crimen: "Está todo claro. Ha sido un grupo islamista radical". Y ahí sigue.

Otro político, el que abandonó el puesto que ocupó el que lo tenía tan "claro", aseguró que a los asesinos no había que buscarlos "ni en desiertos lejanos ni en montañas remotas". Más tarde asistimos a una nefasta instrucción, a una vista pública que no la mejoró y a una sentencia de la Audiencia Nacional que no dio la razón ni a unos ni a otros. Por último, el Tribunal Supremo recordó que no se puede condenar a los que no han sido juzgados, exculpó a los que nos cuentan que desaparecieron en Leganés y confirmó la condena que culpa de la masacre a Trashorras, a Jamal Zougam y a Otman El Gnaoui.

¿Dónde quedó lo de "un grupo islamista radical"? ¿Es Trashorras islamista? ¿Lo es Otman El Gnaoui? ¿Qué fue de Al Qaeda? ¿Cómo es posible que los tedaxno vieran en los trenes la mochila que sirvió para detener tan a tiempo a Jamal Zougam? Poco le importa al presidente del Gobierno. Según él, todo está muy claro. Lástima que tanta claridad no le sirva para decirnos quién le habló de la existencia de suicidas en los trenes. Como víctima creo que tengo derecho a exigírselo.

Pero no es a Zapatero al único que podemos pedirle explicaciones y respuestas. Según declaró el entonces presidente del Gobierno, lo que ocurrió el terrible once de marzo de 2004 le interesa desde un punto de vista histórico. Sé que cuesta creerlo. Sin embargo, han leído bien. Aznar deja la verdad de la masacre que no supo evitar en manos de la Historia. En el mejor de los supuestos espera que el tiempo y otros hagan lo que no hizo su policía. Ésta, por no ir, no fue ni a desiertos lejanos ni a montañas remotas, se quedó en Lavapiés deteniendo a un centenar de sospechosos habituales de los que sólo dos junto a un asturiano fueron condenados por la masacre de Madrid.

No obstante, a pesar del desprecio que Zapatero y Aznar muestran por el sufrimiento ajeno, los que no nos conformamos con un relato inexistente o increíble de los hechos, insistimos en preguntar por lo que no quieren que preguntemos. Recientemente han sido citados a declarar sobre las irregularidades que sin lugar a dudas se cometieron con las muestras de explosivos analizadas o no el mismo 11 de marzo de 2004, Sánchez Manzano y la perito que supuestamente realizó aquel mismo día los primeros análisis sobre ¡23 muestras! El entonces responsable del Tedax no acudió a la cita que tenía con la justicia y con las víctimas que querían preguntarle por lo que nunca contestó. Desconozco los procedimientos judiciales que se han de aplicar en este caso, pero el hecho de no haberse presentado ya es un indicio del respeto que a ese señor le merecen la justicia y las víctimas.

También, gracias a una información que recientemente se ha publicado, se nos informó de que los servicios secretos franceses han informado a los españoles de que ETA amenaza al Gobierno de Zapatero con hacer público un informe sobre lo que sabe de los crímenes del 11-M. En la misma información se puede leer que los etarras no participaron en la masacre. En cualquier caso, ¿no resulta extraño que nuestra organización terrorista por excelencia –que ha guardado silencio durante cinco años y medio– se ocupe ahora de estas bagatelas?
Resucitan suicidas, zarpan cruceros, localizan a supuestos y peligrosísimos terroristas, nadie responde al descomunal "Yo acuso" del director del periódico que más investigó el 11-M, se publican libros, los etarras amenazan con revelar lo que dicen que saben, se cursan citaciones en los juzgados... Algo se mueve. Y es que seguimos sin olvidar lo que Zapatero y Aznar no quieren recordar. Ya pueden perder toda esperanza. Ni queremos ni podríamos olvidar lo inolvidable.

Los jueces critican el retraso de la sentencia sobre el Estatut
18 Agosto 09 - R. N. La Razón 18 Agosto 2009

MADRID- Las principales asociaciones de jueces coinciden con el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, al valorar con «inquietud» la demora del Tribunal Constitucional en dictar sentencia sobre el Estatuto de Cataluña.

Así, el portavoz de la Asociación Profesional de Jueces para la Magistratura (APM), Antonio García, afirmó que la situación de retraso del TC «se ha convertido en algo insoportable», aunque precisó que el término más adecuado para describirlo es «inaceptable», por someter la sentencia «más importante en toda su historia» a «dilaciones innecesarias».
García criticó el comportamiento de los magistrados del Alto Tribunal que, en su opinión, ha sido «manifiestamente ineficiente» y se mostró temeroso porque «en el trasfondo de este retraso las motivaciones políticas estén jugando un destacado papel», prevaleciendo sobre las razones jurídicas, informa Ep.

Asimismo, el portavoz de la APM denunció la actitud de la presidenta del TC, María Emilia Casas, «que está desaparecida desde hace mucho» y no ha dado explicaciones de por qué no se ha publicado la sentencia y en qué momento ello se llevará a cabo.

Por su parte, Marcelino Sexmero, de la Asociación Francisco de Vitoria (FdV), sostuvo que «tres años después, no hay causa que motive que esté tardando tanto».

ERC aboga por la movilización en la calle para presionar al TC ante la sentencia del «Estatut»
ÀLEX GUBERN | BARCELONA ABC 18 Agosto 2009

Presión desde la calle. El vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, abogó ayer por una movilización popular con objeto de condicionar al Tribunal Constitucional (TC) ante la inminente sentencia sobre el Estatuto de Cataluña. Carod, no ya desde el partido sino como dos del gobierno catalán, da así un paso adelante en el debate que se está generando en esta comunidad sobre qué hacer ante lo que se anticipa ya como una sentencia correctora. Carod aboga por la doctrina del ataque preventivo antes de que el tribunal se pronuncie.

En Catalunya Ràdio, Carod corrigió a las plataformas soberanistas que han defendido la idea de una movilización popular posterior a una eventual sentencia del TC -con el apoyo de los ex presidentes Pujol y Maragall-, convencido de que «si salimos después, ¿de qué servirá?». La tesis del hasta ahora número uno de ERC es clara, hay que presionar antes: con la manifestación que propone «en Madrid según quien se pensaría dos veces antes de decir según qué cosas». El vicepresidente catalán consideró que una buena fecha para esta marcha sería la «Diada» del 11 de septiembre. Para Carod, esta marcha debe ir acompañada de una respuesta «no sólo en la calle, sino de carácter institucional y político».

Antes de la sentencia con una manifestación, o después con medidas sin determinar -un consejero de ERC, Huguet, hablaba ayer de una «reforma constitucional» para la nueva fase «post autonómica»- desde ERC ya se anticipa una escalada de tensión. Si la sentencia es a la baja, para Carod «será un momento adecuado» para que los catalanes digan si el Estado de las autonomías es el «modelo de convivencia con España» que más les conviene. Estas amenazas se producen en paralelo a la descalificación global que los republicanos hacen del sistema judicial.

En respuesta a Carod se pronunció el presidente de UDC y secretario general de CiU, Josep Duran, que consideró prematuro anticiparse al TC. La propuesta de Carod, puntualizó Duran, es casi una postura de resignación. «Yo no gastaría energías, las guardaría por si acaso las cosas no fueran bien», dijo Duran sorprendido de que Carod ahora proponga ahora manifestaciones «antes de tiempo» cuando ERC rechazó el Estatut.

Los jueces, inquietos
También sobre la sentencia del Estatuto se pronunciaron dos de las principales asociaciones de jueces -la APM y la Francisco de Vitoria-, para las que el retraso en el TC es «inaceptable» e «insoportable», acusando al tribunal de someter el proceso a «dilaciones indebidas».

Desde el PP, su secretaria de organización, Ana Mato, recordó al ministro de Justicia que la Constitución establece un estado autonómico y no «federal» como sostiene Caamaño al comentar el futuro fallo del TC.

RAJOY TAMPOCO QUIERE QUE SE HABLE DEL ESTATUT
Malestar interno en el PPC ante la estrategia de Sánchez Camacho
Desconcierto en el seno del PPC ante la intención de Sánchez Camacho de desterrar el estatut y la sentencia del TC de su programa electoral. Una estrategia que, según ha podido saber LD, suscribe "al 100 por 100" Rajoy. Los guiños a CiU acrecientan el malestar interno.
Pablo Montesinos Libertad Digital 18 Agosto 2009

Alicia Sánchez Camacho no quiere oír hablar del estatuto catalán ni de la tardanza del Tribunal Constitucional. Es más, aunque la decisión del TC promete protagonizar buena parte de la precampaña y campaña electoral (las elecciones autonómicas en Cataluña se celebrarán en el último cuatrimestre del próximo año), la presidenta del PPC ya ha dicho que éste no es un asunto que, a su juicio, preocupe a la mayoría de ciudadanos.

Una percepción que ha provocado el desconcierto en un importante sector de su formación. En declaraciones a Libertad Digital, un veterano dirigente político, que prefiere mantenerse en el anonimato "porque el deporte de moda es abrir expedientes", lamenta el "profundo cambio de estrategia" que ha sufrido la partido desde que Sánchez Camacho es su presidenta.

Según explica, en la legislatura anterior, el PPC, liderado por Daniel Sirera, se afanó por explicar la inconstitucionalidad de la Carta Magna catalana, pero ahora "parece que el asunto ha perdido todo el interés".

Falta de claridad
Una situación que ha provocado "que mucha gente esté desorientada", no sólo en las filas del partido sino también "entre el electorado". En este sentido, este importante dirigente en activo advierte que los sondeos, tanto internos como externos, no son buenos de cara a las elecciones autonómicas. "En Barcelona, por ejemplo, podríamos llegar a perder la representación", asegura.

"El PPC no despega y decisiones como ésta provocan que el electorado se pronuncie a favor de otras formaciones -en referencia a UPyD y Ciudadanos- o no vaya a votar", añade. En su opinión, la actual trayectoria "ha sido poco clara en nuestras ideas" por lo que reclama un cambio de actitud y "volver a decir las cosas claras".

Un ejemplo de que al PP ya no le interesa el estatuto, dice, es que no haya habido una sola respuesta del partido a las palabras del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que el domingo dijo que el fallo del texto catalán "decide el futuro del Estado de las autonomías". "Antes el ministro no se hubiera quedado tan contentito", sentencia.

Los guiños a CiU
Los guiños a CiU acrecientan este malestar. Tal y como desveló Libertad Digital, el objetivo de las direcciones nacional y regional pasa por allanar las relaciones con el partido nacionalista, algo que reprocha este político catalán. "Si el PP es capaz de ganar por sí solo en otras comunidades, también debería conseguirlo en Cataluña", afirma.

En su opinión, el PPC debe "ganar primero y luego plantearse algún tipo de pacto" porque en caso contrario "nos estamos relegando". En declaraciones a este periódico, el ex presidente del partido en Cataluña, Alejo Vidal Quadras, también se refirió en estos términos y tachó de "error grave" que algún dirigente del partido estuviera pensando en pactar con CiU.

Rajoy suscribe la estrategia de Sánchez Camacho
Según ha podido saber este periódico, Mariano Rajoy suscribe "al cien por cien" la estrategia marcada por Alicia Sánchez Camacho. De hecho, añaden fuentes consultadas, el líder de los populares pretende volcarse en la campaña catalana.

Si ya en los últimos meses las visitas de los líderes nacionales del PP a Cataluña han sido fluidas, el ritmo se incrementará a partir de septiembre, comenzando con un gran acto de presentación del programa electoral de los populares catalanes y del inicio de curso político presidido Rajoy, que tendrá lugar el tercer o cuarto domingo de septiembre en algún municipio del área metropolitana.


Agresión cobarde de los proetarras al PP en Navarra
Juan Frommknecht Periodista Digital 18 Agosto 2009

Ayer tarde se celebraba uno de los más tradicionales actos de las fiestas de Burlada, una importante localidad de la comarca de Pamplona. En un paraje cercano al río, cada cuadrilla se encarga de llevar los utensilios para preparar una comida al aire libre que suele reunir a varios cientos de personas.

Es un acto popular donde todo el mundo se junta con todo el mundo y todo se comparte. Un acto donde todos tienen su sitio....menos los "populares de Navarra".

Acudieron a la comida festiva distintos miembros de dicho partido, donde cuenta con concejales. Al principio solo se oyeron los típicos silvidos y algún insulto lejano, algo a lo que la gente de centro derecha ya está acostumbrada en Navarra, y que, aunque sea democráticamente aberrante, incluso se tolera.

De los lanzamientos se pasó al acoso, las increpaciones y las agresiones. Sacados de forma rápida y eficaz por los escoltas que cuidaban de su seguridad, y en medio de una fenomenal tangana, los miembros del Partido Popular tuvieron que huir como los judíos de Varsovia, ante la mofa de más de uno.

Pues bien, vaya para ellos mi solidaridad total y mi condena para lo que tuvieron que sufrir. Hoy son ellos, mañana pueden ser otros. Pero es intolerable que por pensar como piensan tengan que enfrentarse a tan violentas e injustas acciones como las de ayer, que por otro lado, deben esclarecerse cuanto antes, identificando y juzgando a los autores.


 

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