AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 31 Agosto 2009

 

El impuesto contra la valía
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 31 Agosto 2009

LOS NUEVOS impuestos anunciados por el Gobierno tienen una peculiaridad que los distingue de otros, y es que no se aplican sobre el valor de las cosas -renta, ganancias, patrimonio, ahorro- sino sobre la valía de las personas. Por supuesto, eso de «subir los impuestos a los ricos» no se lo pueden creer más que los pobres tontos o los ricos lelos. Zapatero va a esquilmar a la clase media más productiva, a los que viven su mejor etapa profesional, que en muchos sectores no suele pasar de veinte años, entre los treinta-y-algo y los cincuenta-y-tantos, cuando madurez vital y experiencia laboral hacen al trabajador más rentable para su empresa y, lógicamente, se le paga mejor. Son los años para ahorrar. Pero no será aquí. Los ejecutivos y trabajadores más eficaces, los autónomos, las profesiones liberales que no quieran o no puedan ocultar sus ingresos al Fisco, junto con los ahorradores -al ahorro le llama ZP «rentas de capital»- son los que van a pagar el pato. ¿Pero de qué pato hablamos? ¿Del pato de la crisis? ¿Del pato de los cinco millones de parados? ¿Qué pato laqueado nos sirve el lacador ZP?

Pues, sin caer en demagogia alguna, el pato del despilfarro del Gobierno, de los ayuntamientos y, sobre todo, de las diecisiete voraces autonomías, gargantúas insaciables que no lograron impedir el separatismo -función para la que se inventaron-, sino propagarlo y que lo único que han creado es diecisiete castas políticas a cuyo lado las pirañas son camaleones, de los que antaño se decía que se alimentaban del aire; y era cierto, porque en el aire perdulean los insectos. Con casi cuarenta millones de habitantes, España tenía al morir Franco menos de un millón de funcionarios. Hoy, con cuarenta y cinco millones de habitantes, pasamos ya de tres millones. Aun admitiendo que las funciones del sector público sean hoy mayores y mejores (no siempre lo son: la educación es mucho peor, y otras serían mejores y más baratas en el sector privado), es evidente que triplicar los funcionarios en treinta años es un abuso de poder, un atraco de masas, un crimen de lesa propiedad. El gran problema de la economía española es la poca productividad, por el pésimo sistema educativo, la nula investigación y las fronteras interiores de las autonomías. Pero en vez de aclarar tan negro panorama, ZP se abona a las tinieblas del vampirismo fiscal. Así que ya saben los más valiosos: a defraudar o a emigrar.

La moción
IGNACIO CAMACHO ABC 31 Agosto 2009

ENTRE sus numerosas aportaciones a la política creativa, Zapatero puede lograr convertirse en el primer presidente que se plantea a sí mismo una moción no de confianza sino de censura. Porque eso es lo que va a acabar resultando el debate de los Presupuestos de 2009 con su aparejada subida de impuestos «a los ricos» y demás gentes de mal vivir sospechosas de ganar más de 50.000 euros al año gracias a su preparación académica, su competencia profesional o su espíritu emprendedor. Los culpables de la crisis, vaya, a los que el Gobierno ha decidido exprimir un poco más para pagar una política de despilfarro que en cualquier empresa costaría el puesto a los directivos que se atreviesen a sostenerla en plena recesión. Pues bien: esa subida fiscal, tantas veces negada y desmentida por un gobernante sin palabra, va a ser el desfiladero político que el zapaterismo va a tener que atravesar para asomarse a su ansiada presidencia semestral de la Unión Europea.

Para cruzarlo, que lo cruzará, tendrá que reunir una coalición antiburguesa. Una alianza de radicales nacionalistas y de izquierda que le enfrentará decisivamente a las clases medias sobre las que quiere descargar el coste de la crisis que no supo prever ni sabe gestionar. Es improbable que el PNV y CiU, partidos de clara tradición mesocrática y mercantil, estén dispuestos a apoyar una vuelta de tuerca dirigida contra sus bases sociológicas, y más después de haber sido desalojados de los poderes territoriales que dan sentido a su existencia. Zapatero tendrá que echarse en brazos de Izquierda Unida, de ERC, de Navarra Bye y del Bloque gallego: lo mejorcito de cada casa. Y con el respaldo callejero de los sindicatos se retratará como el líder de un socialismo populista y venezolano, desconectado de la socialdemocracia moderada y alejado de los sectores más dinámicos de la sociedad española.

Con el Gobierno lanzado por la pendiente de la demagogia, el Partido Popular va a verse obligado a pasar de simple oposición a alternativa de poder. El acoso a la clase media y su contumaz señalamiento como pagana de los errores gubernamentales otorga al centro-derecha una oportunidad esencial para comenzar a tejer una mayoría social de cambio. El principal inconveniente que va a encontrar es la renuencia de unos nacionalistas resentidos por la negativa del PP a aceptar la diáspora autonómica propiciada por Zapatero -siempre el problema territorial enquistado incluso en el socioeconómico-, pero tampoco nunca en los últimos cinco años han estado tan distanciados del PSOE. Por eso la moción encubierta de los Presupuestos va a medir y contrastar el liderazgo alternativo de Rajoy. Y eso no pasa sólo por denunciar los incumplimientos presidenciales, ni la catastrófica deriva de una política inane: tiene que demostrar que hay otra política posible y mejor, y que él la sabe, la tiene... y puede mostrarla.

La gloria de Zapatero
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 31 Agosto 2009

AFIRMABA irónicamente Baudelaire en su diario Mi corazón al desnudo que «la gran gloria de Napoleón III había consistido en probar que cualquiera puede tiranizar una gran nación, apoderándose del telégrafo y de la imprenta nacional»; cosa que los españoles sabemos bien sin necesidad de acudir a Baudelaire. Sólo que, de Napoleón III hasta hoy, los medios de propagación del temor y la mentira han multiplicado por cien o por mil la rudimentaria eficacia del telégrafo y la imprenta. Sobre este control omnímodo de la propaganda, que difunde alternativamente temor y mentira sobre la masa tiranizada, son muchos los gobernantes que consiguen instalarse en el poder; y, lo que aún resulta más pasmoso, mantenerse en él sin perturbar la sonrisa.

Un ejemplo de esta «gloriosa» estrategia napoleónica nos lo brinda la acción de Zapatero desde que se declarara la crisis económica. Su primera medida consistió en negar que existiera; hoy semejante negación puede antojársenos burda pillería, pero convendría que recordásemos que tan burda pillería, sostenida a machamartillo por la propaganda oficial y coreada por sus falóforos mediáticos, fue la principal baza de su segundo triunfo electoral. Una vez instalado en el poder, dueño absoluto de los medios de propaganda, el glorioso Zapatero promovió medidas para combatir la crisis de lo más chocante: recordemos, por ejemplo, aquel demencial reparto de bombillas de bajo consumo; o aquel plan no menos desquiciado -anunciado en tribuna parlamentaria, con luz y taquígrafos- que consistía en recolocar albañiles en paro, reciclándolos por arte de birlibirloque para el desempeño de otros oficios.

Aquellas medidas, para cualquier cerebro no absolutamente estragado por el nápalm de la propaganda, eran de una inverosimilitud irrisoria: pero la masa tiranizada tragó tales memeces sin empacho; y cuando se demostró que eran ocurrencias chuscas e irrealizables siguió tragando sin excesivo aspaviento, tal vez porque para entonces el glorioso Zapatero ya se había sacado de la manga la limosnilla o deducción fiscal de los 400 euros. Con la limosnilla de los 400 euros, el glorioso Zapatero actuaba como las legiones romanas actuaban con las aldeas sometidas: primero les saqueaban los graneros y, cuando ya entre los sometidos no restaba ni un ápice de dignidad, los convocaban en la plaza de la aldea y les arrojaban desde un carro unas cuantas hogazas de pan, para que se las disputasen como alimañas, sin reparar en que tales hogazas habían sido amasadas con una parte exigua del grano que antes les había sido saqueado. En un pueblo al que aún le restase un ápice de dignidad, aquella limosnilla hubiese provocado un motín; pero para la masa tiranizada, la limosnilla fue prueba de la magnanimidad de su glorioso benefactor.

Ahora el glorioso benefactor anuncia que tal limosnilla dejará de repartirse para una gran mayoría de contribuyentes; y aquí, como diría el maestro Burgos, no passsssa nada, porque previamente la propaganda oficial y los falóforos mediáticos se han encargado de azuzar el resentimiento de la masa tiranizada, haciéndole creer que el remedio a la crisis consiste en robar a los ricos para dárselo a los pobres. A la postre, se comprobará que los verdaderamente ricos siguen tan campantes, mientras los que dan trabajo a los pobres son sometidos a una persecución tributaria que los obligará a dejar de dárselo; pero para entonces la propaganda oficial y los falóforos mediáticos ya se encargarán de aturdir a la masa tiranizada con otra invención o taumaturgia que le haga olvidar que pasa hambre. Y si es necesario, recurrirán a la censura, como han intentado hacer con esa foto de la vicepresidenta en biquini, que parecía una alegoría medieval; una alegoría, por supuesto, de la Opulencia que nos aguarda a la vuelta del verano.
www.juanmanueldeprada.com

El Gobierno se ahorca con su propia soga
EDITORIAL El Mundo 31 Agosto 2009

JOSÉ BLANCO no tuvo más remedio que salir ayer -una tarde de domingo de un 30 de agosto- a aclarar a EL MUNDO que el Gobierno no subirá el IRPF. El clamor social, la crítica de los partidos políticos y la necesidad de tener que matizar sus declaraciones en una entrevista a un periódico de Lugo obligaron al ministro de Fomento a protagonizar esta escena tan poco habitual. Pero el responsable de que se haya llegado hasta este extremo es el propio Blanco, que ha levantado unas expectativas de aumento de la presión fiscal que, por lo que se ve ahora, va a ser muy limitada, casi ridícula.

Lo primero que confirma este rocambolesco episodio es que el Ejecutivo de Zapatero se mueve, en política económica, en la improvisación permanente. De otra forma no se explica que Blanco diga un día que van a subir los tipos impositivos de las personas «que tienen más renta», que días después la vicepresidenta Salgado confirme que todos los impuestos están en revisión, que el presidente matice a continuación que la subida será «limitada» y «temporal», que Blanco identifique finalmente a «las clases altas» con quienes cobran más de 50.000 euros brutos al año y que, horas después, diga que de todo lo dicho nada.

Esta sucesión de disparates, impropias de un Gobierno serio, lleva a pensar que ha habido un debate en La Moncloa sobre la conveniencia de subir la presión fiscal y que se ha lanzado un globo sonda para ver la respuesta en la calle. Vista la reacción, al final se ha dado marcha atrás. Habrá que ver ahora cómo recomponen su discurso quienes, desde medios pro gubernamentales, han estado defendiendo y jaleando durante quince días la necesidad de gravar más a los ricos -que hemos sabido también gracias a Blanco que son los que ganan más de 50.000 euros-. Esta identificación que se hace desde el Gobierno traerá también cola. Si las «clases altas» son estos asalariados, habrá que inventar un nuevo término para identificar a quienes ingresan cantidades mucho mayores, entre ellos, los ministros.

Otra cosa que sorprende es que el responsable de Fomento haya sido el encargado de abrir y cerrar un debate que es competencia de otro Ministerio, el de Economía, ante el silencio de Elena Salgado. De cualquier forma, bienvenida sea la rectificación. Ya hemos señalado que gravar las rentas del trabajo no solucionaría los problemas del país, pues supondría castigar a quien mantiene ahora la actividad económica y retraería el consumo y la inversión.

La decisión que ha tomado el Ejecutivo es gravar sólo las rentas de capital -es decir, los beneficios que producen los intereses de las cuentas bancarias, las plusvalías por venta de bienes o las ganancias en la venta de acciones, entre otros ingresos- que hoy tributan al 18%. El problema es que lo que Hacienda recauda por ese concepto suma apenas 1.580 millones de euros. Por mucho que se subiera el gravamen, la cantidad final sería ridícula y no tendría repercusión alguna en las cuentas del Estado. Sirva de ejemplo que la ayuda de los 400 euros aprobada en su día por el Gobierno, y que ahora retirará, ha supuesto un gasto a las arcas del Estado de 6.000 millones.

Al final, para aumentar la recaudación unos 30 millones de euros -en el mejor de los casos- el PSOE ha provocado una tormenta política y un malestar social que desgastan todavía más su imagen. Es evidente que el Gobierno anda absolutamente desnortado, que no encuentra soluciones a la crisis y que parece empeñado en ahorcarse con su propia soga.
 

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La voz de la calle
J.J. Alfaya //blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php 31 Agosto 2009

Santiago Rey Fernández-Latorre, presidente y editor de La Voz de Galicia, publicó el día 30 un artículo titulado "La voz de la calle" en el que deja en evidencia la distancia cada vez más abismal entre la ciudadanía y la clase política, urgiendo la presencia y la acción de una sociedad civil inteligente y bien organizada que nos salve del abismo al que nos están
conduciendo, como rebaño desnortado, quienes debieran representarnos y defender nuestros intereses como ciudadanos y como pueblo. Para facilitar su lectura (dado que se trata de un texto extenso) he subtitulado bajo mi propia y exclusiva responsabilidad cada párrafo de un artículo que, a mi modo de ver, no tiene desperdicio.

Poderes públicos desnortados
En nuestra vida cotidiana existen conversaciones recurrentes. Son frases que todos pronunciamos, que escuchamos a diario en la espontaneidad de las llamadas telefónicas y en las charlas de los cafés, los clubes deportivos o las paradas de autobús. Como editor de un periódico recibo su eco todavía más amplificado. Esos comentarios, certeramente críticos, desbordan mis cajones y mi correo electrónico. En un tiempo en que los poderes públicos parecen desnortados, uno se sorprende ante la capacidad de la gente para concretar con clarividencia los problemas reales y también ante la valentía
de sus exposiciones. Pero normalmente todo expira ahí, en la mera conversación. Resulta desasosegante constatar que quienes se quejan asumen que sus justas reivindicaciones, por suaves que sean, no alcanzarán los despachos donde se regulan sus vidas. Mi obligación como editor es recoger la voz de la calle, atender a su deseo extremo de que seamos la conciencia crítica del poder, sea cual sea este, desde las fuerzas políticas a los técnicos del Estado; de Hacienda a los ayuntamientos; de las federaciones y directivas del deporte al funcionamiento de la justicia o el de las entidades financieras.

Ciudadanía versus clase política
Cumpliendo mi deber de intentar ser notario de la verdad, quiero hoy dar voz a lo que se dice en la calle. La ciudadanía habla, por encima de todo, de la crisis económica, una de las más monstruosas e injustas de la historia. Lamentan verse arrastrados por una espiral en cuya génesis nada tuvieron que ver, sin recursos ni medios para hacerle frente, mientras que los auténticos causantes de la debacle son auxiliados con salvamentos vergonzantes. Fabricantes que alardeaban de solvencia, exigen y reciben ahora planes de choque pagados por todos, mientras algunos sectores que son el alma de
Galicia, como el ganadero, se asoman al abismo sin ser objeto, ni de lejos, de un trato similar.

La lacra de la emigración
En zonas deprimidas de Galicia, como la Costa da Morte, se conversa sobre los obstáculos políticos que impiden asentarse allí a empresas que podrían paliar la lacra de la emigración, que continúa desangrándonos en el siglo XXI, agudizando así nuestro terrible problema demográfico. En esas comarcas castigadas por el abandono no entienden que se invoquen ahora trabas medioambientales para expulsar a empresas que dan trabajo cuando en los días del espejismo inmobiliario se consintieron todo tipo de aberraciones paisajísticas.

El despilfarro de la Administración
La gente habla, y mucho, de los gastos superfluos de la Administración, agudizados en España por la escasa responsabilidad contable de 17 administraciones autonómicas, que parecen incapaces de cooperar con lealtad y coordinación. En las colas de los parados gallegos resulta imposible entender que unos ayuntamientos que se declaran al borde de la quiebra dilapiden su dinero en festejos de verano en plena crisis. Galicia no está hoy para fiestas. Mientras todas las empresas, incluida la mía, se ven obligadas a encarar medidas drásticas de ahorro, a veces impopulares, la Administración gallega mantiene sus flotas de chóferes para trasladar a unos cargos que no quieren vivir en la ciudad donde voluntariamente han elegido
trabajar. La Xunta conserva un palacete en Madrid a modo de embajada; el desfile de tarjetas, dietas y comidas oficiales continúa; la oscura administración paralela permanece en pie. En las conversaciones privadas no se entiende que se dilapide el dinero público en cambios semánticos, como los del Sergas y las escuelas. Si son escuelas infantiles, bastaba
simplemente con llamarlas así.

Debates idiomáticos
En los hogares de Galicia viven personas que están sufriendo retrasos intolerables para pruebas clínicas y quirúrgicas. En las universidades gallegas se comenta con enojo la falta de fondos para buscar la excelencia en la educación, único futuro de Galicia. Mientras China y Estados Unidos, en su pugna por la hegemonía mundial, comparan cada año el número de
titulados de élite que se gradúan en cada país, aquí nos enredamos en cuestiones nominales, o en debates idiomáticos, olvidando que las lenguas son puentes de palabras que nos deben unir, y no senderos hacia el muro de la incomunicación.

El derroche en la Ciudad de la Cultura
En una Galicia donde la educación y la sanidad están todavía muy lejos de lo óptimo, donde todas las empresas atraviesan coyunturas durísimas, es de todo punto incomprensible que tres presidentes de Galicia hayan perseverado en la construcción de una obra faraónica y sin utilidad conocida. Lo que se decía en la oposición se olvida rápido al llegar al poder, y sé bien de qué hablo. A veces el dispendio alcanza incluso la categoría de ofensa, como cuando se importan para esa obra materiales como la piedra, que ha sido secularmente seña de identidad de Galicia. En la calle, donde gobierna el sentido común, se pide llanamente que se detenga de inmediato un gasto insensato en un complejo sin sentido.

Los tejemanejes de la clase política
En las charlas de los cafés se dialoga, con preocupación y enojo, sobre la radical incapacidad de los partidos para ponerse de acuerdo en asuntos elementales para el bienestar de todos. El primer partido negocia con el tercero para darle más presencia en el Parlamento de la que le corresponde según las normas, solo por un afán de perjudicar a la segunda fuerza. A su vez, el segundo partido continúa sin aportar sus soluciones alternativas ante los problemas que nos atenazan y ni siquiera clarifica ante los ciudadanos cuál será su política de alianzas si recupera el poder. Mientras, políticos que intentaron ejercer una presidencia paralela, y a los que los gallegos retiraron de la vida pública en las últimas elecciones mediante su
voto libre, disfrutan del boato de coches, despachos y secretarias, y maniobran para volver pese a ser reiteradamente rechazados por los votantes. Al tiempo, el ex presidente, que al menos supo leer el resultado de las urnas y retirarse con elegancia, recibe frialdad y encono en sus propias filas.

Las cajas de ahorros de Galicia
Los gallegos hablan de economía, sí, y cada vez más. Conversan sobre la grave inhibición de los poderes públicos y el abuso de los piquetes durante una huelga brutal en los astilleros, que ahora comienza a pasar su previsible factura en forma de caída de los pedidos. Los depositantes de las cajas de ahorros, millones de gallegos, critican la pretensión del poder
partidista de dirigir dos entidades que no son suyas, sino de todos sus impositores. Tampoco se entiende que en nombre del localismo más estéril, una de las grandes rémoras de Galicia, se pretenda ignorar las realidades del mercado, pues una caja casi dobla a la otra en tamaño.

El inminente fin de los fondos europeos
Yo escucho y también me hago mis preguntas. ¿Alguien está pensando en cómo va a superar Galicia el inminente fin de los fondos europeos? ¿Cuál es el programa para ello de PP, PSOE y BNG? O lo que es más grave: ¿Qué proyectos de futuro tienen los tres partidos para Galicia, uno de los países más envejecidos del mundo, desfondado además en los tres últimos años por la deslocalización de varias de sus mayores empresas?

Los retrasos del AVE gallego
¿Por qué se presenta como un éxito que el AVE gallego incumpla finalmente todos los plazos y llegue, si es así, 23 años más tarde que el de Sevilla? ¿Cómo es posible que se estén reprogramando en Galicia operaciones para pacientes con cáncer, tal y como ha sucedido en mi entorno más próximo? ¿A qué esperamos para acometer la reforma de instituciones obsoletas, como el Senado, las diputaciones o las cámaras de comercio? ¿Por qué la Xunta sigue sin ser una administración transparente en lo que hace a sus gastos, como prueba una y otra vez el proceso del Gaiás, con el caso paradigmático de las
compras de libros?

¿Dónde está la oposición?
¿Cómo es que el celo con que Hacienda controla a los contribuyentes de rentas bajas y medias se convierte en laxitud y tolerancia cuando se trata de clubes de fútbol? ¿Es tolerable que personas que ocupan cargos públicos, que deben ser ejemplo de respeto a la ley, llamen a la insumisión contra las normas que nos hemos dado todos, como está ocurriendo ante la posible sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña? ¿Por qué tenemos que resignarnos a que Galicia y España, por la incompetencia de sus políticas económicas, salgan de la crisis años después que otros países
de nuestro entorno? ¿Dónde está el primer partido de la oposición en un momento en que el Gobierno de España solo toma medidas ineficientes y caprichosas, que nos garantizan una pesadísima carga para muchos años? ¿Dirá algún día basta la sociedad civil y obligará a sus representantes a que escuchen lo que dicta su sentido común?

Los intereses partidistas
Mañana cumpliré 71 años. Llevo cincuenta años en la nómina de La Voz de Galicia. He contribuido, en la medida de mis fuerzas, a la restitución de las libertades y la democracia, en cuya defensa me encontrarán siempre. Mano a mano con el mejor galleguismo de nuestra historia he trabajado para que Galicia viese reconocidos sus derechos. Esas nobles causas me arrostraron multas, incomprensión, presiones inenarrables. Pero ganamos aquel envite y se abrió un nuevo marco de esperanza. Por eso me resulta especialmente descorazonador ver que hemos arribado a un tiempo donde el dinero solapa a
la ética, donde la zancadilla cortoplacista prima sobre los grandes consensos en favor del bien general, donde los intereses partidistas o personales se anteponen a los de Galicia.

La necesidad de la sociedad civil
Por eso vuelvo a reiterar que si queremos evitar una tragedia debe reaparecer la sociedad civil y se debe fraguar una acción concertada que sume los esfuerzos de todos, sea cuál sea su color, en favor del proyecto de Galicia. Entre tanto, no puedo, ni debo, ni quiero, tirar la toalla. Seguiré haciendo lo mismo que llevo haciendo toda mi vida, tratar de elaborar hoy el
mejor periódico que jamás he hecho, pero sabiendo que mañana intentaré superarlo.

Santiago Rey Fernández-Latorre
Artículo del presidente y editor de La Voz de Galicia
Domingo, 30 de agosto de 2009
http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/08/30/0003_7937628.htm

MANIPULACIóN EN LOS LIBROS DE TEXTO
El cambio no llega a las aulas vascas
IMPRESIONES El Mundo 31 Agosto 2009

EL GOBIERNO de Patxi López acaba de cumplir sus primeros 100 días y es imposible pedirle que en ese tiempo revierta todas y cada una de las componendas nacionalistas forjadas durante décadas de poder del PNV. Pero la vuelta al curso escolar pone de nuevo sobre la mesa el problema de los libros de texto y la ideologización en la que se educa a los niños vascos. Estos libros omiten sistemáticamente a España, enseñan que Navarra forma parte del territorio vasco, presentan al nacionalismo como el movimiento que ha impedido el «recorte de derechos» y, cuando abordan los problemas actuales del País Vasco, no hacen ni una sola referencia a ETA. Esta intolerable manipulación obliga al lehendakari a dar los pasos oportunos para evitar que el próximo curso sigamos en las mismas.

ETA busca refugio
Opinión ABC 31 Agosto 2009

LAS Fuerzas de Seguridad del Estado creen que Nicaragua puede estar convirtiéndose en el nuevo refugio etarra en Iberoamérica, después de que los gobiernos de Violeta Chamorro invirtieran la situación y dieran respuesta a las peticiones de entrega hechas por las autoridades españolas. La vuelta al poder del sandinista Daniel Ortega en 2006 habría permitido a etarras huidos encontrar en suelo nicaragüense la tranquilidad perdida en otros países de la región, como México, plenamente comprometido en una política de cooperación antiterrorista con España. Un ejemplo de esta colaboración del gobierno mejicano fue la reciente expulsión del terrorista Juan Manuel Inciarte Gallardo, detenido en cuanto llegó al aeropuerto de Barajas y puesto a disposición judicial para responder de su implicación en seis asesinatos. La creación de un nuevo santuario en Iberoamérica sería para ETA un apoyo logístico fundamental, precisamente cuando el apoyo internacional a esta banda terrorista ha caído a mínimos históricos, dando paso no sólo a un repudio generalizado de las opiniones públicas, sino también a nuevas políticas compartidas entre España y los países donde los etarras tenían mayor respaldo social e ideológico.

La radicalización evidente del gobierno nicaragüense y su asociación a un movimiento regional de izquierda extremista son datos que deberían tenerse en cuenta como contexto de esta mudanza de terroristas de ETA. Si las FARC, que atacan despiadadamente a una democracia como la de Colombia, cuentan con simpatías e incluso apoyos cada día más explícitos de gobiernos vecinos, no sería extraño que esa simpatía por la violencia terrorista se extendiera también a la banda etarra.
La confirmación de esta nueva estrategia internacional de ETA debería ir seguida de una contundente respuesta del Gobierno español, olvidando sus indulgencias hacia los movimientos populistas de Iberoamérica y exigiendo garantías fiables a Daniel Ortega de que no está dando, por activa o por pasiva, amparo a etarras huidos de la justicia española.

El retroceso organizativo de ETA tuvo un hito decisivo cuando los gobiernos europeos dejaron de verla como un «grupo armado» y empezaron a tratarla como un banda terrorista. El desmantelamiento de su frente internacional -ilegalización de Xaki- y la creación de instrumentos jurídicos bilaterales -Acuerdos de Perpiñán, con Francia, en 2001- y multilaterales, como la orden europea de detención y entrega, han reducido a ETA a su condición natural de banda asesina, sin adiciones políticas ni discursos legitimadores. También la mayoría de los gobiernos iberoamericanos, no todos, pasaron de la tolerancia hacia ETA a la cooperación con el Estado español, expulsando a etarras hacia nuestro país, bien por estancia ilegal, bien directamente por extradición.

Hay mucho que perder sólo con que ETA encuentre resguardo en un país como Nicaragua y, desde allí, pueda aprovechar en su beneficio, como un parásito, los cambios políticos que los gobiernos populistas de izquierda están impulsando por la región. El Gobierno de Rodríguez Zapatero está luchando ahora eficazmente contra ETA, con la comunidad internacional a favor. No debe consentir que los etarras se sientan seguros en Nicaragua ni en ningún otro lugar.

«Nothing in the air»
CARTA DEL DIRECTOR|PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 31 Agosto 2009

¿Se imaginan lo distinto que sería este inicio de temporada si tras el apoteósico triplete del Barça en la pasada, el Real Madrid se hubiera limitado a quedarse cruzado de brazos, alegando que todo lo que sube baja, que las disensiones internas, la incapacidad de satisfacer al mismo tiempo a todos los sectores de su afición y el cansancio del público con un determinado modelo llevarían a los azulgranas a cometer error tras error; y que, como ellos tampoco lo hicieron tan mal la última vez, podrían volver a ser campeones casi sin bajarse del autobús?

En lugar de la ilusión por el nuevo Real Madrid, dominaría el conformismo; el equipo no estaría como está en todas las conversaciones; no habría habido actos de presentación con asistencias récord de decenas de miles de personas; no se moverían todos los circuitos del tráfico de influencias, como está ocurriendo, para conseguir invitaciones para el palco y el Marca no sería el único diario del mundo occidental que vende cada día más ejemplares en los quioscos, mientras no para de crecer en internet.

Es cierto que el nuevo presidente del Real Madrid está corriendo el importante riesgo de que su inversión multimillonaria no dé el rendimiento esperado y todos los parabienes y entusiasmos se tornen en amargos reproches por haber hipotecado el futuro del club, por haber puesto demasiados gallos en un mismo corral o por no haber dejado la batuta en manos de un director de orquesta con la suficiente autoridad para ensamblar tanto divismo.

Pero cuando se está al frente de una institución en la que millones y millones de personas tienen depositadas sus expectativas y lo que esperan es que el equipo gane y que lo haga demostrando su superioridad, convenciendo a propios y extraños, encarnando un proyecto, un estilo, un modelo que es a la vez deportivo y social, mucho más arriesgado que la audacia, o incluso si se quiere que la temeridad, es el quietismo.

Entre otras razones porque los lazos emocionales de pertenencia necesitan renovarse de forma que el socio, el seguidor o el simple aficionado tengan la sensación de estar vinculándose a algo que va encaminado hacia el triunfo. Y como en los ciclos de la naturaleza, eso implica que hay continuidad, sí, que hay reiteración, también, pero sobre todo que hay algo nuevo en marcha, algo que nace con vigor desafiando el statu quo, algo cuya dimensión final sólo se insinúa pero que dispara primero el contagio de la curiosidad, después ya abiertamente la empatía. Y eso es lo que está pasando este verano -«There is something in the air» - con el nuevo Real Madrid.

Ahora que se acaban de cumplir 40 años desde que la famosa canción producida por Pete Townsend para el grupo Thunderclap Newman alcanzara el número uno en las listas de discos más vendidos en el Reino Unido y cuando Apple, British Airways o la Coca Cola ya la han utilizado para sus campañas de marketing, eso es lo más exacto que puede decirse de lo que ha logrado Florentino Pérez en este primer tramo de su segunda etapa en el Real Madrid. «There is something in the air». Hay algo en el aire, está en el ambiente, flota entre nosotros, atención, regresa la magia, aquí van a pasar cosas, la baraja se vuelve a repartir, lo merengue se ha puesto otra vez de moda. Post nubila phoebus. Tras las negras nubes de la última derrota -cómo duele aún el 2-6 del Bernabéu-, vuelve a brillar el sol de la esperanza.

Todas y cada una de estas reflexiones pueden aplicarse literalmente, pero en sentido inverso a lo que está pasando en el PP. Es decir a lo que no está pasando, pues si este ha sido un verano en blanco por las emociones futbolísticas -un verano sin blanca para los más desfavorecidos- también lo ha sido en lo político por el inmovilismo, la falta de iniciativas y el estancamiento de una oposición empeñada en cocinarse en la salsa de sus errores.

Me duele ser tan negativo, sobre todo una semana después de haber dejado claro que no podemos esperar que Zapatero y su gobierno incompetente sean capaces de sacar a España de la crisis económica en buenas condiciones y a tiempo, pero desde la época de Almunia el partido de la oposición no había dado muestras parecidas de impotencia, enquiste y falta de sex appeal político.

Ante la catástrofe de la política económica del Gobierno y ya que no hay manera de acortar la legislatura, Rajoy y los suyos deberían haber empleado el verano en urdir una estrategia para construir desde la sociedad civil un programa alternativo de reformas estructurales, implicando en su elaboración a empresarios y economistas, profesores y activistas sociales, expertos españoles y eminencias extranjeras. Esos deberían haber sido los fichajes del PP para, con su concurso, terminar ofreciendo a Zapatero, desde una posición de autoridad, el gran pacto de Estado del que el presidente abomina.

Y si, a pesar de esa acumulación de experiencia y talento, nuestro amable estrangulador continuara impávido, ya tendría el PP las bases de su programa electoral para las autonómicas y municipales, dando así una sensación de que el recambio está en marcha y de que las campanadas del relevo empiezan a sonar inexorables. ¿Pero alguien sabe hoy qué haría el PP con el mercado de trabajo, con el sistema de pensiones o con las cajas de ahorros? ¿Es suficiente ver y escuchar a ese crack llamado Cristóbal Montoro -buen tipo donde los haya- para adquirir el convencimiento de que pronto se arreglará todo?

Y en relación con la identidad nacional, la estructura del Estado y los hechos consumados que va creando el nefasto e infumable Estatuto catalán, tres cuartos de lo mismo. La suerte de la España constitucional va a dirimirse poco menos que a cara o cruz en un tribunal partido por la mitad y sometido desde a las presiones más burdas hasta a las más sutiles, y el PP parece haberse quitado de en medio. Ni una campaña divulgativa de lo que está en juego, ni un simposio de catedráticos de Derecho Constitucional, ni un ciclo de conferencias de grandes personalidades de la Transición. Nada, al PP no se le ocurre hacer nada. O si se le ocurre, lo desecha de inmediato no vaya a molestarse Artur Mas y vuelva a pasarse por el notario.

Al PP se le nota demasiado que le obsesiona mucho más llevarse bien con Convergencia i Unió para buscar una combinación aritmética de poder que dar la batalla por unos principios que entrañan el ser o no ser del Estado democrático. Y eso le convierte cada mañana en un caballero con la lanza mellada que apenas es capaz de hacer alguna insinuación irónica cuando el ministro de Justicia dice que España es un «Estado Federal» y que le «inquieta» que el Tribunal Constitucional no haya convalidado aún un texto que aunque defina a Cataluña como «nación», consagre la bilateralidad de su relación con España y la primacía de sus leyes sobre las de las Cortes Generales, pues es de lo más «normal».

Suyo es el mérito de haber presentado el recurso, pero cualquiera diría que al PP le asusta más ganar la batalla del Estatut en el Constitucional que perderla. Que prefiere tener la coartada de que intentó revocarlo sin éxito y asociarse con los nacionalistas menos radicales, antes que ser percibido por el establishment político y mediático catalán como el aguafiestas que les tumbó el Estatut y que merece seguir siendo excluido de cualquier sardana o castell. Y es precisamente esa falta de firmeza lo que da más margen de maniobra a sus antagonistas y puede terminar inclinando en su contra a los indecisos.

Nadie ve que al PP le vaya la vida en que el Estatut vuelva a la papelera de la que nunca debió salir. Como nadie vio que al PP le fuera la vida en el descubrimiento de la verdad del 11-M. Y con este antecedente, pongámonos en lo peor. ¿O acaso alguien duda de que la sentencia sobre la masacre hubiera sido distinta si el PP hubiera mandado al juez Gómez Bermúdez los mismos recados -sólo recados- que, según el libro elaborado a medias con su esposa, recibió en momentos clave del Gobierno?

Pero es que además de lo que no está haciendo, el verano arroja también para el PP el balance pavoroso de lo que sí ha hecho. Desde el Flick y el Flock de Jorge Verstrynge no se recuerda una situación en la que la oposición se haya quedado colgada de la brocha de una acusación grave -y mucho peor son las escuchas ilegales que la financiación alemana- sin la escalera del más mínimo amago de pruebas, al menos por el momento.

Sólo la falta de rigor y autocrítica, el peloteo de los estómagos agradecidos, que rodea a la cúpula de Génova explica que el aturulle inicial de las tantas otras veces acertada Cospedal -serían las campanas de boda- no fuera corregido ipso facto con una discreta y ordenada retirada. Pero en lugar de reconocer su error -hace ya tres semanas que lo sugerí con toda humildad en esta página- el PP ha ido enganchándose más y más en el pegajoso chicle del sostenella y no enmendalla. Algo así como lo de Trillo con lo de la identificación de los cadáveres del Yak, después de la sentencia condenando al general que actuaba bajo sus órdenes. ¿Tan difícil es pedir disculpas? ¿Tan imposible dar un paso atrás asumiendo obvias responsabilidades políticas?

La forma de quitarse de en medio, más pasota que irónica, de Rajoy ha puesto las cosas en un nuevo contexto. Si resulta que después de tanta insistencia en el espionaje gubernamental el PP «lo denunciará? o no», su líder no debe extrañarse de que muchos españoles cercanos a su credo vayan haciéndose a la idea de que cuando vuelva a presentarse por tercera vez en 2012, lo votarán? o no.

Rajoy es un hombre honrado pero, como otro paisano suyo que adquirió cierta notoriedad en este país durante el siglo pasado, parece creer que basta con guardar en un cajón los problemas del PP para que el tiempo los vaya resolviendo. Por eso dejó pudrirse el caso Bárcenas, por eso no ha tomado medida alguna contra quienes ayudaron a la trama Gürtel a introducirse hasta la cocina del partido, por eso ya que Camps se ha salvado de momento del banquillo va y le prepara otro homenaje, por eso hizo caso omiso a los reiterados avisos sobre lo que estaba pasando en Baleares, por eso pretende ahora parchear esa descomunal vía de agua con un apaño en torno a un chico prometedor de espaldas a las bases, por eso ya nadie identifica al PP con la regeneración democrática, por eso ha dilapidado el centro derecha liberal la ventaja ética que tenía frente al socialismo de Filesa y de los GAL la única vez que durante la democracia ha conquistado el poder.

Yo no digo que el Real Madrid no pueda volver a perder la Liga, la Champions y hasta la Copa del Rey; pero el rugido del rey de la selva se escucha de nuevo en la jungla de asfalto. Yo no digo que el PP no pueda ganar alguna vez las elecciones para que Rajoy pueda darse el gusto de colgar su bañador de rayas verdes en el tendedero de la Moncloa; pero, de veras que lo lamento, «there is nothing in the air».

Hacía 34 años que no volvíamos de vacaciones con menos motivos para esperar nada de nuestros políticos. Los tipos se lo tienen bien montado y no hay forma de meterle mano a su blindaje. A los ciudadanos sólo les queda callar y votar? dentro de tres años. Además de un cambio de gobierno, necesitamos un cambio de modelo. Y muchos fichajes.

pedroj.ramirez@elmundo.es

PESE A LAS PROMESAS DEL NUEVO GOBIERNO VASCO
Los niños vascos volverán a estudiar la geografía y la historia de "Euskal Herria"
La salida del PNV del Gobierno y las promesas del PSE de desterrar la visión nacionalista en la educación no han evitado que los escolares vascos vuelvan a estudiar este curso una Euskal Herria tanto en lo geográfico, como en lo lingüístico y cultural. Algunos manuales sólo citan el nacimiento ETA.
LIBERTAD DIGITAL 31 Agosto 2009

"Euskal Herria" seguirá presente en las aulas vascas. A pesar de las promesas del nuevo Gobierno vasco miles estudiantes estudiarán un País Vasco partido en siete territorios, divididos entre España y Francia.

Según informa El Mundo este lunes, los libros de texto que usarán los escolares, entre los más utilizados destacan Ibaizabal, Elkar y Erein, detallan con todo lujo de detalles la geografía, la historia, el clima e incluso los problemas de lo que los nacionalistas denominan "Euskal Herria".

Por ejemplo, el manual de 3º de ESO de Erein inicia así su capitulo sobre la población vasca: "En Euskal Herria viven alrededor de tres millones de personas: en Bizkaia un 40%, en Guipúzcoa un 23%, en Navarra un 18%, en Araba un 10,4%, en Lapurdi un 7%, en Baja Navarra un 1% y en Zuberoa un 0,6%".

En cuanto a la Geografía, la casi totalidad de los libros utilizados por los estudiantes incluyen mapas de "Euskal Herría", formado supuestamente por siete territorios. Cuando se habla exclusivamente de Euskadi, lo denominan "Comunidad Autónoma Vasca". Sin embargo, el término España recibe distintas denominaciones como "Estado español" o "Península Ibérica e Islas". Además, "Euskal Herria" nunca es incluida en España sino en Europa.

En un apartado para los alumnos que estudian para realizar la Selectividad, los manuales aclaran a los estudiantes que "desde un punto de vista político-administrativo, Euskal Herria aparece como un espacio desarticulado separado por la frontera política entre Francia y España".

A la hora de estudiar Historia, muchos de los manuales ni nombran a ETA y otros apenas les citan. Un libro de 4º de ESO dedica apenas una página al nacionalismo y ninguna a la banda terrorista. "De todas maneras, las razones para la aparición del nacionalismo fue el recorte, de derechos que sufro Euskal Herria en los últimos siglos y la forma en la que vivía. Por ello (...) Arana pensaba que era necesario hacer una defensa de las tradiciones vascas y responder al ataque cultural y a la demolición progresiva que Euskal Herria esta sufriendo", dice el libro sobre el nacionalismo vasco.

En el apartado de Euskal Herria en la época de Franco, se habla de la "generación joven" y pone como ejemplo la "creación de ETA en 1959, la creación de CCOO y la evolución del socialismo en la década de los 60". No se vuelve a citar a ETA en el libro.

TODAVÍA NO HAN IMPEDIDO EL REFÉNDUM DE ARENYS
C's: "El nacionalismo catalán y el PSC siguen las tácticas de ANV y Batasuna"
C´s ha acusado “al nacionalismo catalán y al PSC” de "seguir las tácticas de ANV y Batasuna” al no haber hecho nada para impedir el referéndum ilegal que el Ayuntamiento de Arenys de Munt piensa celebrar. Advierte que si ni Montilla ni Zapatero hacen nada, acudirá a la Fiscalía.
Europa Press Libertad Digital 31 Agosto 2009

El portavoz de C's, Jordi Cañas, comparó este lunes "al nacionalismo catalán y el PSC" con Batasuna por permitir la consulta apoyada por el Ayuntamiento de Arenys de Munt (Barcelona), en que se preguntará a los ciudadanos el 13 de septiembre si están a favor de la independencia de Cataluña.

En rueda de prensa, Cañas acusó al PSC y al nacionalismo catalán de "seguir las tácticas de ANV y Batasuna" para atacar las instituciones democráticas al manifestar su insumisión a la legalidad y forzar la democracia, dijo.

Asimismo, criticó al PSC por "seguir la senda chavista" –en referencia al presidente de Venezuela, Hugo Chávez– al utilizar los mecanismos democráticos para vulnerar "impunemente" el Estado de derecho.

Por ello, reclamó al Gobierno central que responda en el plazo de una semana a la instancia presentada este lunes por el C's ante la Delegación del Gobierno en Cataluña y ante la Consejería de Gobernación y Administraciones Públicas para que impidan la consulta. Afirmó que, en caso contrario, instarán a la Fiscalía General del Estado a que actúe de oficio para evitar la consulta.

El alcalde, Carles Móra, es de la formación Arenys de Munt 2000, que forma parte de la Entesa Catalana de Progrés, coaligada con ICV-EUiA. La consulta la propuso el Moviment Arenyenc per a l'Autodeterminació (Mapa), y fue aprobada en el pleno con los votos de todos los grupos salvo el PSC. En el municipio gobierna AM2000 junto a CiU y a los socialistas.

En referencia a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut, Cañas acusó al gobierno catalán de "amenazar y chantajear" de forma permanente a los magistrados y anunció que se manifestarán si no acata la sentencia del TC.

La talla de Camacho
Sobre el desembarco de la plana mayor de PP en Cataluña este otoño, afirmó que la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, necesita el apoyo de Mariano Rajoy por su "falta de liderazgo" y de talla política.

Consideró que Camacho realiza pactos "bajo la mesa" con los nacionalistas catalanes, y que su objetivo se limita a pactar con CiU para lograr que el PP gobierne en España.

Cincuenta años... y un día
SANTIAGO DE PABLO, CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV-EHU El Correo 31 Agosto 2009

ser de otro modo, los dos asesinatos cometidos por ETA la víspera del pasado 31 de julio dejaron en un segundo plano la discusión sobre su presunto 50 aniversario. Se trata de una vieja discusión, a veces más ideológica que histórica, que fluctúa, al situar el inicio de ETA entre finales de 1958 y la fecha oficial del 31 de julio de 1959. No obstante, hay que destacar que los comentaristas pasaron por alto el documento más significativo descubierto hasta ahora, que aporta una fecha -aunque no el día exacto- de fundación de la organización terrorista.

Como es bien sabido, su origen estuvo en el grupo Ekin que, tras fusionarse con EGI (la rama juvenil del PNV), rompió con éste a lo largo de 1958, bautizando finalmente su organización como Euskadi ta Askatasuna. Según han recordado este verano sus fundadores, el nombre de ETA habría sido decidido tras dos reuniones, en Deba y en San Sebastián, a finales de 1958. A principios de 1959 ETA habría firmado ya algún escrito con su nuevo nombre y por fin, el 31 de julio, habría enviado una carta al lehendakari Aguirre, dándole cuenta de su existencia. La fecha de esta misiva hizo que su fundación quedara fijada el día de San Ignacio de Loyola, aunque medios próximos a la izquierda abertzale han interpretado esta datación como un intento de «muchos analistas, amantes de la cuadratura y el encaje histórico», de «asociar el nacimiento de ETA con la fiesta religiosa de San Ignacio» y con el PNV, fundado el mismo día del año 1895.

Pero las cosas no son tan sencillas. Para empezar, la propia fecha fundacional del PNV es una convención, pues en realidad el 31 de julio de 1895 sólo se creó el primer Bizkai Buru Batzar clandestino, germen del partido, que puede considerarse constituido formalmente en octubre de 1897. En este caso, la influencia que la doctrina ignaciana tuvo sobre Sabino Arana, aunque no explique la totalidad de su ideología, sí ayuda a entender que esta fecha haya pasado a la historia como la de la fundación del PNV. Respecto a ETA, por el contrario, algo de razón tienen quienes acusan a los que sostienen la fecha fundacional del 31 de julio de 1959 de querer meter en el mismo saco al PNV, a ETA e incluso a la Compañía de Jesús, olvidando una realidad histórica mucho más compleja. Sin embargo, tampoco es verdad que esta fecha sea una invención de historiadores contrarios a ETA. Es cierto que Txabi Etxebarrieta, en un escrito inédito de 1968, explicaba que «a principios de 1959, aparecimos finalmente con nuestro nombre actual, aunque en realidad se había adoptado unos meses antes como posibilidad si fracasaba el último esfuerzo de unión». Pero José Luis Álvarez Enparantza (Txillardegi) reconocía en 1971 que «el 31 de julio de 1959 Eusko Gaztedi escindida decidió cambiar de nombre: 'Euzkadi ta Askatasuna' (...). La formación de la organización ETA se puso en conocimiento de Aguirre ese mismo día». Esta fecha fue convertida en canónica al corroborarla entre 1975 y 1977 autores de la izquierda abertzale, como Francisco Letamendía (Ortzi) y Emilio López Adán (Beltza). Todavía en 1979, cuatro fundadores de ETA (Txillardegi, Julen Madariaga, José María Benito del Valle y José Manuel Aguirre) recordaban en la revista 'Muga', aun sin concretar el día 31, cómo el proceso de separación de EGI había llegado a su fin, «tomando (julio-1959) la nominación definitiva de ETA».

Partiendo de esta base, escritores ajenos a ETA empezaron a dotar de contenido simbólico a esta fecha, tal y como hicieron Gregorio Morán o Robert P. Clark. Éste escribió en 1980 que, «como a menudo sucede en la política vasca, la fundación (de ETA) fue acordada en una fecha con un significado simbólico religioso: el 31 de julio, fiesta de San Ignacio de Loyola». Quizás fueron estas interpretaciones, que situaban a ETA en la estela del PNV y del catolicismo tradicional vasco, las que hicieron que, en la década de 1980, los fundadores de ETA comenzaran a adelantar su fecha de creación a finales de 1958, tal y como hizo Madariaga en 'Punto y Hora de Euskal Herria' en 1984. Cinco años más tarde, José Manuel Aguirre añadía que lo del 31 de julio era «un cuento que alguien se ha inventado diciendo que habíamos tenido en cuenta que era el día de San Ignacio o que coincidía con el día de nacimiento del PNV. La verdad es que ni una cosa ni otra se nos pasó por la cabeza». Posiblemente, este cambio tenga algo que ver con el progresivo alejamiento de Herri Batasuna respecto al PNV en aquella época, tratando así de contrarrestar un mito que identificaba tres realidades (jesuitas, PNV, ETA), unidas en la misma fecha, dando así una imagen «retrógrada y clerical» de ETA.

Pero, por encima de interpretaciones más o menos interesadas, ¿de qué documentación disponemos para conocer la fecha exacta de la creación de ETA? Todo indica que el primer dato (aunque, teniendo en cuenta el funcionamiento de la prensa clandestina antifranquista, no es seguro que esta fecha sea completamente fiable) es un número de 'Kemen', «Boletín interno de la Organización ETA», de junio de 1959. De agosto del mismo año se conserva un panfleto firmado por ETA y un número de la revista 'Zabaldu', antiguo «Noticiario de Euzko Gaztedi» que ese mes pasó a subtitularse «Noticiario de la Organización ETA». Entre ambas fechas, debería encontrarse la famosa carta del 31 de julio, de Txillardegi al lehendakari, dándole cuenta de la creación de ETA. Sin embargo, esta misiva no se encuentra en el Archivo del Nacionalismo Vasco en Artea ni en ningún otro fondo documental conocido. Aunque José Ramón Scheifler ha escrito recientemente que «en aquel verano de 1959 me mostró José Antonio Aguirre (...) la carta de Txillardegi», eso no prueba que estuviera escrita precisamente el 31 de julio.

No obstante, sí se guarda en el Archivo de Artea el «Manifiesto fundacional» de ETA, que publicamos en 2001 en el libro 'El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco'. Se trata de un documento de gran interés, que demuestra el carácter moderado de la primitiva ETA, pues no sólo no contenía crítica alguna al PNV, sino que decía integrarse en la trayectoria política del Gobierno vasco. Esta nota bien pudiera ser el anexo a la carta supuestamente enviada a Aguirre, pues en él se anunciaba que, para diferenciarse de EGI y del PNV, «se ha estimado procedente continuar las actividades de nuestra organización bajo la nueva denominación E.T.A.». Este documento tenía por tanto un claro sentido fundacional, pero lo más significativo es que estaba fechado simplemente en «julio de 1959», sin añadir un día concreto. Esto indica que, o bien no fue redactado el día 31 o que, si lo fue, esa fecha no tenía ningún significado especial para ellos, pues en ese caso la habrían incluido explícitamente.

En resumen, este manifiesto demuestra que -con independencia de que la propuesta del nuevo nombre fuera realizada en diciembre de 1958 y de que éste fuera usado eventualmente antes (por ejemplo en el citado número de 'Kemen')- la fundación de ETA puede fijarse en el mes de julio de 1959. Pero, mientras no aparezcan nuevos documentos, hay que descartar la fecha exacta del 31 de julio pues, incluso si la carta al lehendakari fue datada en ese día, se trataría de un hecho meramente casual. Por ello, no tiene sentido dar un carácter simbólico, ni mucho menos cimentar en él una interpretación histórica, al día 31 de julio de 1959, estableciendo un vínculo preciso entre San Ignacio, el PNV y ETA. No obstante, también algunos de los que han intentado echar abajo el mito del 31 de julio como fecha de fundación de ETA harían bien en leer ese manifiesto fundacional, alejado por completo de la violencia, principal seña de identidad de la historia de ETA hasta nuestros días.

«Mientras no aparezcan nuevos documentos, hay que descartar la fecha exacta del 31 de julio» de 1959 como la de fundación de ETA, explica el autor. Aunque «también algunos de los que han intentado echar abajo el mito del 31 de julio harían bien en leer el manifiesto fundacional, alejado por completo de la violencia»

Cataluña pierde imagen en Europa
M. J. CAÑIZARES | BARCELONA ABC 31 Agosto 2009

Para la prensa extranjera, Barcelona siempre ha sido sinónimo de Gaudí y del Barça, mientras que, de un tiempo a esta parte, Cataluña significa independentismo y, en algunos casos, radicalidad.

En el último año, coincidiendo con el complejo desarrollo del Estatut, cuatro publicaciones extranjeras se han hecho eco de las consecuencias, a su juicio negativas, de la presión nacionalista que ejerce Cataluña en el Gobierno español. Y, en algunos casos, incluso se culpa al separatismo del debilitamiento económico y político del país. El diario francés «Libération» ha sido el último en sumarse a esa visión rupturista de Cataluña en un artículo, firmado por su corresponsal en Madrid: «¡Aviso de ciclón político en Cataluña y, por extensión en toda España y en la estabilidad del Gobierno Zapatero!», reza el encabezamiento de esta crónica, según la cual, «la mayoría de las formaciones de esta rica y turbulenta región del nordeste del país están en pie de guerra» ante la posibilidad de que el Tribunal Constitucional (TC) recorte el Estatuto.
La «grandeur» francesa entiende poco de nacionalismos internos -la causa bretona es una anécdota para el Gobierno galo-, mientras que a la prensa británica, dada la experiencia irlandesa y escocesa, cabría presuponerle un análisis más profundo de la causa identitaria. Pero son precisamente tres diarios del Reino Unido los que más críticos han sido con la evolución del Estado autonómico.

En el pasado mes de abril, el diario «Financial Times» publicaba un artículo en el que se denunciaba que las «lenguas y dialectos» y la «burocracia extra» que «imponen» Cataluña, el País Vasco y Galicia son un «inconveniente» para los inversores. Asimismo, cuestionaba la excesiva autonomía de los «gobiernos regionales».
Otro rotativo anglosajón, «The Daily Telegraph», abordó el pasado mes de junio el aumento del independentismo en Cataluña en un artículo acompañado de una llamativa foto en la que aparecía un encapuchado quemando una bandera española.

Pero el pionero en este tipo de reportajes fue el semanario «The Economist», que en agosto de 2008, alertaba del «dogmatismo lingüístico» catalán y advertía de que el Estado de las autonomías «había ido demasiado lejos». En esta ocasión la reacción institucional fue inmediata, ya que la pieza dio lugar a una protesta formal del Gobierno catalán, quien culpó a los corresponsales extranjeros de dejarse influir por la prensa madrileña.
Más recientemente, «The Economist» ha comparado el acuerdo de financiación con «Alice in Zapateroland», donde «hay regiones que, como Cataluña, ganan más que otras». Según el periodista, «las últimas reglas de financiación son, en gran medida, un resultado del Estatuto de Cataluña».

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