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Recortes de Prensa    Viernes 4 Septiembre 2009

 

Presiones contra la Constitución
Opinión ABC 4 Septiembre 2009

ANTE la hipótesis de una sentencia del TC contraria a sus intereses, el Ejecutivo ha puesto en marcha toda su artillería dialéctica para presionar al intérprete supremo de la Norma Fundamental. Al margen de ventajas partidistas o coyunturales, la primera y principal obligación del Gobierno es guardar y hacer guardar la Constitución, respetando la división de Poderes y la voluntad del poder constituyente que estableció en 1978 un modelo de Estado que no puede alterarse a través de los estatutos de autonomía. Quienes mantienen que España no puede rechazar lo que ha aprobado el Parlamento catalán asumen la falsa doctrina nacionalista de que existen dos entidades soberanas que actúan en pie de igualdad. No estamos ante un debate sobre la Constitución, sino sobre la congruencia del estatuto -salvado a última hora por Rodríguez Zapatero- con un sistema de organización territorial cuyos principios son perfectamente claros y rigurosos.

Solo hay una nación que es España, integrada por nacionalidades y regiones que son parte constitutiva de ella y que, por tanto, no gozan de soberanía sino de autonomía. La amplitud y generosidad de este sistema autonómico otorga a los poderes territoriales recursos y competencias a veces superiores a los que existen en un Estado federal, pero ello no impide que las reglas del juego estén bien definidas: un estatuto no es el reflejo del inexistente poder «constituyente» de Cataluña o de otra parte de España, sino una ley orgánica aprobada por las Cortes Generales, que tiene que respetar, por supuesto, la Ley de Leyes.

Corresponde al TC decir la última palabra sobre una pluralidad de recursos que, según el criterio de muchos juristas y ciudadanos, están justificados por argumentos muy sólidos. La mención a Cataluña como nación, la financiación privilegiada, la relación bilateral entre el Estado y la Generalitat o la regulación restrictiva de la lengua común a todos los españoles son elementos que permiten suponer razonablemente que hay una contradicción -a veces flagrante- entre Constitución y estatuto. El excesivo retraso en dictar sentencia favorece ahora las presiones sobre el TC, a cargo de los nacionalistas pero también del PSC y del PSOE, en un lamentable ejercicio de falta de respeto a la independencia de los magistrados que es un principio básico del Estado de Derecho.

La lógica reacción jurídica y política contra el plan soberanista de Ibarretxe parece ahora olvidada para favorecer a un estatuto que, si bien guarda las apariencias de procedimiento, se aleja materialmente del significado genuino de la autonomía en el marco de la unidad y la solidaridad de la nación española.

El sistema democrático se caracteriza por un principio de ciudadanía que no se corresponde con el ejercicio fragmentario del poder, producto de una visión estrecha y localista. La forma de organización territorial establecida por el título VIII de la Constitución exige que el Estado ejerza competencias para garantizar la igualdad de los españoles y es incompatible con la idea sin sentido del Estado «residual». El modelo autonómico ha funcionado bien hasta que Rodríguez Zapatero abrió una brecha cuyos efectos dependen ahora de la sentencia del TC.

Espósalos, Rubalcaba
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 4 Septiembre 2009

Parece que sólo son dos los obstáculos del Gobierno para rematar la liquidación del régimen constitucional -del nacido en 1978 y de cualquier otro desde 1812, porque todas las constituciones se han basado en la soberanía nacional española y en la voluntad soberana del pueblo español-. Los obstáculos en cuestión se llamarían Aragón y Pascual, así que el jurista Rubalcaba lo tiene fácil: espóselos por la mano derecha como a los dos militantes del PP de Palma de Mallorca y paséelos así uncidos por delante de los medios de comunicación, como hizo el mes pasado la policía de Rubalcaba. Luego, puede dejarlos en libertad condicional con la fianza de un voto favorable al Estatuto de Cataluña y a otra cosa, mariposa.

El desprecio por la Ley del socialismo es una acreditada tradición, pero sólo una refinada mixtura de idiocia y malicia podía llevar al Gobierno de ZP a perpetrar un golpe que ríanse ustedes del 23-F, de Primo de Rivera, de Sanjurjo, de Largo Caballero y de Companys. Faltaba que el ministro de la policía diera clases de Derecho torcido y proclamase la superioridad del Parlamento sobre la Ley, aunque ésta sea la mismísima Constitución: helo ahí. Naturalmente, ahora lo niega porque lo suyo es siempre negar la evidencia y porque el susto a los dos obstáculos del TC ya está dado. Pero Rubalcaba no debería tomarnos siempre a todos por idiotas. A muchos, vale. A menudo, pase. Siempre a todos, no. Hasta la eficacia del despotismo llega a resentirse con el abuso.

Como ha recordado José García Domínguez, que es el mejor columnista político de Cataluña, ese Estatuto al que el propio Rubalcaba echó unos remiendos que, más que enmiendas, eran remaches de hojalatero, no es criatura parlamentaria normal sino íncubo nocturno de ZP y Artur Mas, sin cuyo colocón cafeínico no habría llegado al Parlamento catalán. Luego se hizo Montilla con el caldero y lo revendió, el PSC se enmendó a sí mismo sesenta veces y coló el engrudo por el pasapurés del Congreso, que tiene un boquete del tamaño de Alfonso Guerra. El Estatuto deroga de hecho la Constitución y parte en dos a la Nación sin consultarla. Luego, los dos Estados neonatos negociarán bilateralmente la mejor manera de que el Todo convertido en Parte sirva a la Parte convertida en Todo. Y como es un acto de fuerza de la casta política contra el pueblo español, nada más lógico que ser firmado por magistrados con grilletes. Alfredo, pónselos.

420 euros insolidarios
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 4 Septiembre 2009

EL presidente Zapatero siente una pasión irrefrenable por las grandes palabras. Nos vendió la paz hasta que ETA le despertó de sus sueños y le hizo recuperar la política de persecución implacable iniciada por Aznar. Se inventó aquello de la nación de naciones y desde entonces tiene pesadillas con el Tribunal Constitucional. Ahora ha descubierto la solidaridad. Qué bonito, quién se va a retratar como egoísta desalmado y oponerse a la extensión del subsidio de desempleo a los parados que hayan agotado la prestación. Les prometo que no soy mala persona, al menos lo intento, pero yo me opongo. Déjenme que se lo intente explicar. Empezaré recordando una expresión inglesa: «el demonio está en los detalles». La política no consiste en la definición de criterios morales, para eso están las religiones o la ética. La política es administrar recursos escasos y conseguir resultados.

Si se tratase de solidaridad con los más desfavorecidos o con los más castigados por la crisis, el gobierno no habría negociado solo, ni siquiera principalmente, con los sindicatos. Sus interlocutores tendrían que haber sido organizaciones no gubernamentales como Cáritas o las distintas iglesias que llevan siglos en esa labor. Incluso podría haber primado a las asociaciones laicas de su preferencia. El instrumento para negociar ese subidón de justicia social no debería haber sido la cobertura del seguro de desempleo, sino algo muy distinto que ya existe, la renta mínima de inserción. Los pobres no son sólo parados que hayan cotizado, sino también autónomos, marginales o marginados que nunca han ingresado en el mercado laboral, los que nunca han cotizado. Y curiosamente, cínicamente diría yo, de esos pobres se olvida deliberadamente el gobierno. Porque ese debate no interesa, no sirve para comprar la tranquilidad de los sindicatos.

La medida de los 420 euros hay que juzgarla como política laboral, no social, por su contribución a la reducción del desempleo y a la superación de la crisis económica. Lo reconocen hasta los propios sindicatos cuando se congratulan que se apruebe como una ampliación de la prestación por desempleo, no como una ayuda social. Y desde ese punto de vista no tiene pase. Es contraria a toda la literatura económica, a toda la evidencia empírica y a todas las prescripciones de los expertos. No tiene pase porque profundiza la dualidad del mercado de trabajo entre los iniciados, los establecidos, y los que se agolpan a las puertas esperando entrar y para los que nos hemos quedado sin recursos. No tiene pase porque perpetúa a los parados en esa situación y reduce los incentivos a aceptar la necesaria movilidad geográfica, funcional o salarial, con lo que se dificulta y retrasa la recuperación. No tiene pase porque prostituye aún más la naturaleza del seguro de desempleo, que se va configurando como una renta vitalicia para unos pocos y alejando de su concepción original, un colchón de tranquilidad para amortiguar la pérdida de empleo mientras el parado asume su nueva situación y actúa consecuentemente.

En definitiva, no es una medida solidaria, sino discriminatoria; no es eficaz, sino contraproducente, y supone una buena merma de recursos públicos, de los que no andamos precisamente sobrados. Cabría entonces preguntarse por qué ha sido aprobada y por qué nadie se opone. Sobre lo primero, hay pocas dudas, el presidente Zapatero quiere evitar un otoño caliente, más después del dato del paro de agosto, y tiene que ofrecer alguna prebenda a los sindicatos para legitimarlos ante unas bases cada vez más inquietas. Sobre lo segundo, se me ocurre que toda la oposición no marxista, no sólo el PP, ha comprado el discurso del elefante de Lakoff y ha renunciado al debate de las ideas. Zapatero todavía hoy marca el discurso. Increíble.

Esperando a Godot
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Septiembre 2009

Sólo hay un campo en el que hemos llegado los españoles a un desfondamiento tan grave como en la producción económica. Me refiero al cultural. El desastre de la educación estaría en la base de los dos y también de su mejora. Lo duro es que los efectos de esta necesaria revolución tardarían años en advertirse.

Estamos en el fondo de un inmenso socavón histórico. Disimulado en el pasado gracias a las inversiones del exterior y a los turistas. Que nadie se apunte los méritos de lo que ha sido un regalo de la Historia. Las comparaciones con otros países nos revelan nuestra situación real, pesimismos antropológicos aparte. Tan sólo nos queda el consuelo de tener como compañera a Portugal en los puestos más bajos de la productividad y de ir acortando distancias con Italia en la implantación de la inmoralidad como canon de las conductas colectivas y personales. La ventaja que nos llevaría el país vecino reside en que aún no se ha desintegrado territorialmente y la ventaja que tiene el segundo sobre nosotros es que aún tiene la posibilidad de construir un Estado. Porque institucionalmente «lo nuestro ya no tiene arreglo». Nuestro Leviatán es un monstruo conformado por diecisiete réplicas de Estado que, en algunos casos, pretenderían serlo de un cuerpo independiente.

En estas condiciones comenzamos el curso. Por lo que se refiere al Estatuto catalán. en el caso de que algunos de los miembros del Tribunal Constitucional sean consecuentes con la creencia en la nación española crearán una situación de rebelión en Cataluña. Por lo que se refiere a la actitud ante el paro, el Gobierno tendrá que optar por la guerra de clases. A la que, por cierto, no es extraño el PP cuando plantea la salida de la crisis en términos de salvación del empresariado (¡mediano y pequeño!) Porque si es este el que crea empleo ¿por qué culpar del paro al Gobierno ?

Plan de economía insostenible
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 4 Septiembre 2009

DESPUÉS de las últimas cifras y las más recientes declaraciones, espero que las cosas hayan quedado claras como el agua: el único remedio que tiene el gobierno Zapatero para la crisis económica es dar 420 euros mensuales a los parados. Y ni siquiera a todos, ya que tienen que cumplir ciertos requisitos, lo que excluye a las cuatro quintas partes de los que hoy existen en España, sólo 700.000 de 3.600.000 recibirán el subsidio. Eso no es un remedio. Es la fórmula segura del desastre: cada vez habrá más parados y cada vez habrá menos dinero para pagarles. Hasta que se agoten tanto las arcas públicas como la capacidad de endeudamiento del Estado. Tan simple como eso. Las cuentas de Zapatero se basaban en que otros vinieran a salvarnos. Pero resulta que otros están ya saliendo de la crisis, mientras nosotros nos hundimos cada vez más en ella. Sin que se le haya ocurrido preguntarse por qué. Claro que si se lo hubiera preguntado, hubiese tenido que contestar que por su causa. Y eso, nunca.

Las tres tardes que Jordi Sevilla dedico a enseñar economía al presidente del gobierno fueron tres tardes perdidas, pues seguro que la primera lección incluía que lo que necesitan los parados no son más subsidios, sino más puestos de trabajo, y eso precisamente es lo que no ha proporcionado el gobierno a los parados españoles, ya que el Plan E, el plan de las «obritas» de los ayuntamientos, era un parche veraniego que ha consumido 8.000 millones de euros de la hacienda pública, sin crear empleo estable y auténtico. Con lo que, al agotarse, volvemos a estar donde estábamos. Si es que no se ha agotado ya. Únase al final de una temporada turística más bien floja y tendrán el doble efecto maligno: más paro y más déficit. ¿Qué se le ocurre al gobierno para solucionarlo? Pues una vez más, la peor de las salidas: una subida de impuestos que aún no sabemos cómo, ni cuánto, ni a quiénes afectará. Aunque sabemos que cualquiera que sea la forma y el tamaño que adopte, significará menos inversiones empresariales por un lado y menos consumo privado por otro. O sea, más paro.
Estos son los planes económicos de Zapatero, planes que no son planes, sino improvisación continua -los ministros y el presidente se contradicen a diario-, voluntarismo y mentiras. La última de ellas: que lo peor de la crisis ya ha pasado. Desde que negaron la existencia de la crisis, no habían dicho una trola mayor.

¿Nos daremos finalmente cuenta los españoles de que este gobierno lleva el país a la ruina?, ¿de que sus remedios agravan los problemas, en vez de solucionarlos? ¿No hay nadie en el Partido Socialista con valor suficiente para decir en voz alta que el presidente se equivoca? ¿Seguirá la prensa gubernamental presentando el «caso Gürtel» y el espionaje de Madrid como los temas más importantes del país? ¿Seguiremos los españoles más atentos a los heridos en los encierros, a la ola de calor, a los muertos en carretera, a los incendios en California, que al hecho de que la economía española se está yendo por la cañería? Política de avestruz dicen algunos. Ni siquiera eso. Si las avestruces fueran tan tontas que metieran la cabeza en la arena cuando se acerca un peligro, a estas alturas no quedaría ni una. Y quedan todavía. Pero en las arcas españolas no va a quedar un euro tras Zapatero. Vamos a ver entonces de dónde salen los 420 euros para los parados, que puede seamos todos. Mal de muchos...

Presidente Méndez
M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Septiembre 2009

SI Zapatero es un personaje real, algo más que un ectoplasma, pudiera sospecharse que se trata del heterónimo político de Cándido Méndez, el secretario general de la UGT. Atengámonos a los hechos: en los cinco años largos -larguísimos- que Zapatero lleva instalado en La Moncloa no se le registran iniciativas de mayor provecho para la Nación. España ha iniciado, y no sólo en lo económico, una línea descendente y disgregadora de pronóstico tan imposible como aterrador. El zapaterismo, utilizando como herramientas una falsificada memoria histórica y un dadivoso sentido federal, le ha aportado liviandad a la Educación, incertidumbre a la Justicia, fragmentación a la Sanidad, frivolidad a la política Exterior, abandono a la Agricultura... y, si bien se mira, la Unión General de Trabajadores es la única de las instituciones nacionales que, por el momento, sale indemne de la labilidad presidencial.

De hecho, quien dice ser y llamarse José Luis Rodríguez Zapatero sólo se identifica por una constante en su conducta aparente: la obsesión por evitar, a cualquier precio, una huelga general como las que han padecido sus predecesores. Algo que se complementa con una permanente y amorosa actitud protectora de la UGT. A tal punto ha llegado la cosa que, después del Consejo de Ministros de las vacaciones, cuando Méndez torció el gesto por la fijación del primero de agosto como fecha de referencia para los hipotéticos beneficiarios del nuevo subsidio de los 420 euros, rectificó el impresentable decreto que, ciscándose en el Parlamento, instauraba la medida. Nuevos gestos sindicales y nuevos retrocesos gubernamentales hasta llegar al primero de enero que exigía, más que CC.OO., el sindicato socialista.

Pasado mañana, como ya es costumbre, el presidente del Gobierno (de todos los españoles) abrirá el curso político en Rodiezmo de la Tercia, en León, donde desde hace tres décadas la UGT y otros sindicatos asturleoneses celebran la gran fiesta de la minería. Zapatero explicará las crisis y las imprecisas medidas con las que trata de atajarlas, la subida de las pensiones y hasta la reforma fiscal que se nos viene encima en un acto animado por Méndez. La improcedencia del escenario no puede ser mayor ni tampoco quedar más claro el poder absoluto del ugetista, el verdadero mandamás de la Nación en razón de los complejos y las servidumbres de quien parece ser su heterónimo, Zapatero.

La necesaria frialdad
Luis del Pino Libertad Digital 4 Septiembre 2009

Los abogados de Gabriel Moris y Pilar Crespo han recurrido finalmente el auto del juez Velasco en el que éste denegaba la realización de las pruebas periciales propuestas para averiguar la naturaleza de los explosivos usados en los trenes del 11-M.

Se acusa en el recurso al juez Velasco, con razón, de no haber contestado al fondo de lo que se plantea, es decir, de no haber contestado sobre la pertinencia de las pruebas propuestas. En efecto, Velasco se limita a rechazar las diligencias solicitadas argumentando que ya hay una sentencia firme, lo cual no deja de ser una respuesta absurda. Que se vuelve todavía más absurda, como el propio recurso recuerda, porque antes ya se rechazaron en otra ocasión esas mismas solicitudes de diligencias argumentando justo lo contrario: que había que esperar a que hubiera una sentencia firme. En otras palabras: que si no hay sentencia firme, se rechazan las diligencias; y si hay sentencia firme, también.

Y, mientras tanto, seguimos sin saber qué es lo que explotó en los trenes.

Publicaba Víctor Llano hace unos días en Asturias Liberal un acertado artículo en el que reprochaba al juez Velasco la falta de humanidad que parece desprenderse de la literalidad de su auto denegatorio:

No conozco a nadie capaz de firmar lo que firmó el juez Velasco

Se preguntaba el autor del artículo qué necesidad tenía el juez Velasco de llenar su auto de afirmaciones que destilan una frialdad y una falta de empatía para con las víctimas realmente llamativas, en lugar de haberse limitado a denegar las diligencias sin entrar en disquisiciones hirientes.

Pero creo que esa pregunta es incorrecta. En realidad, lo que sería sorprendente, desde mi modesto punto de vista, sería justo lo contrario. Lo que sería sorprendente es que un juez pueda denegar las solicitudes que las víctimas presentan para tratar de averiguar qué fue lo que pasó el 11-M, sin previamente revestirse de una capa de frialdad que le permita acallar la voz de su propia conciencia. Si no acallara antes esa voz, si no se volviera conscientemente frío, ¿cómo podría denegar lo que es justo?

Réplica serena a un antifranquista inmoderado
José Utrera Molina ABC 4 Septiembre 2009

Me refiero al jesuita Fernando García de Cortázar. A propósito, en este largo y cálido verano, me había propuesto una cura de silencio. En primer término porque no me había podido aliviar del dolor de haber perdido a un fraternal e incomparable amigo, que fue un notable profesional de la medicina y un activo militante de unas ideas que el señor a quien aludo en esta carta, no ha llegado a comprender del todo. Quería refugiarme ante dos estímulos esenciales: el mar y la montaña. Ambos me proporcionaban el silencio necesario para meditar sin pedantería y sin dogmatismo lo efímero de esta vida y lo fugaz de tantas ilusiones. Pero al hilo de la afirmación del propio señor Cortázar: «siempre me han intrigado el olvido y la prisa en aceptar presiones de una vulgar superficialidad» precisamente en esta circunstancia protagoniza el autor del artículo «Manía persecutoria» publicada en la Tercera de ABC una vulgarísima interpretación de una etapa que, vuelvo a repetir, tuvo en la reciente historia de España, sus luces y sus sombras, sus aciertos y sus errores.

¿Qué depósito de odio, qué pozo de rencor posee el señor Cortázar, para continuar las injustas alusiones a nuestro pasado histórico? Hay algo peor que la prisa en aceptar una vulgar superficialidad y es la escucha impasible de una reiterada ofensa a un periodo de historia que levantó de sus cimientos, casi destruidos, a una nación que volvió a tener conciencia de su destino. Yo, señor Cortázar, no pertenezco a ninguna familia de adinerados. No pude asistir a las clases de ninguna de las escuelas jesuíticas en las que había que pagar un alto estipendio. Fui un normal estudiante de bachillerato, en un instituto gloriosamente igualitario. Allí sufrí lógicamente, la visión de una España que poco a poco, lentamente, se levantaba de sus ruinas. Participé en su reconstrucción de una manera muy simple y tal vez según su concepto muy vulgar, cantando un amanecer que se prometía y pregonando una unidad que tantos habían negado y que se necesitaba para seguir adelante.
Insisto otra vez, ¿por qué esa reiteración abusiva, tan llena de desprecio, tan solemnemente revestida de dogmática pedantería, con que nos obsequia tan frecuentemente el señor Cortázar?

Yo fui amigo y profesor en un colegio emblemático de jesuitas durante cuatro años y puedo asegurarle, que tanto los profesores como los alumnos, mantenían una actitud de respeto ante las estructuras que usted tan frecuentemente denigra. Es más, recientemente, un grupo de antiguos alumnos, quiso reunirse conmigo, aquí en la orilla del Mediterráneo, -en Nerja- para recordar con generoso fervor las clases de Historia que yo modestamente impartía. Para usted todo lo franquista es infernal, injusto, contrario a la esencia de la verdad. No repara su lista de la contemplación de otros horizontes -que los hubo- donde se alzaron todavía ejemplos de bondad, de hacer el bien y de luchar por España, que el tiempo no ha podido derribar.

Le estoy escribiendo con serena amargura, con tranquila paciencia, con cierta tristeza de comprobar que el sectarismo no está precisamente en los bloques cerrados de una izquierda manipuladora y rencorosa, sino entre los pliegues de una sotana que precisamente el régimen que usted combate quiso defender.

En este tiempo estival, que se prorroga inexorablemente, no he dejado de pensar en las circunstancias en que viví cuando sólo tenía nueve años, el inicio de una contienda cruel y despiadada. Pero nadie podrá arrancar de mis ojos ni borrar de mi memoria los cadáveres de clérigos y de seminaristas, que muy cerca de mi casa eran vejados, escupidos y maltratados con saña verdaderamente infernal. Le aseguro que he intentado borrar todas las imágenes que pudieran reproducir una contienda que tuvo por ambas partes páginas de dolor, de gloria y también de injusticia.

He luchado siempre por una verdadera reconciliación e incluso por un discreto olvido, pero oír su voz, leer su escrito y aceptar sus insultos en bloque, no me parece una forma digna de vivir con la conciencia tranquila. Yo, al menos creo que mi silencio no sería lícito. Modere usted, -que titula su artículo como Catedrático de Historia Contemporánea, sin hacer alusión de su condición de jesuita-, su destemplanza, sus frecuentes irritaciones, su memoria lastrada por la ignorancia y piense que hubo también en aquella zona para usted maldita, héroes anónimos que ofrecieron su vida para que al final del tiempo, usted pudiera ejercer su libertad sin límite y sin censura alguna. Le aseguro que me he esforzado en comprender su actitud y en justificar su conducta. Pero no he logrado conseguir mi propósito. Espero que quien como usted no puede estar ajeno a una escala de valores impregnada de generosidad, que usted ejerce, rectifique su afán de demolición, frene sus ataques sistemáticos y, al menos, olvide unos años que para muchos de nosotros representan un caudal de orgullo personal y de íntima satisfacción para nuestra conciencia, de cuyo sentido no estamos dispuestos a renunciar.

Espero que en esta ocasión, al menos, no recurra a colaboraciones extemporáneas y partidistas para contestar mi artículo, pues me basta las continuas manifestaciones de su inagotable rencor.

EN ESPAÑA Y EL EXTRANJERO
Carod concede 165.000 euros para becas en "embajadas" catalanas
El Gobierno catalán convocó el pasado jueves diez becas para trabajar en las "embajadas" que la Generalidad tiene en diferentes capitales del mundo y en San Sebastián. El gasto total asciende a 165.000 euros.
Libertad Digital 4 Septiembre 2009

Una resolución del departamento de Vicepresidencia de la Generalidad catalana, dirigido por el dirigente del ERC Josep Lluis Carod Rovira, aprobó el jueves la concesión de diez becas para trabajar en las embajadas catalanas, según informa el diario La Voz de Barcelona.

La finalidad de las becas es que las personas que acudan a estas embajadas colaboren en las tareas de dinamización de "las redes de comunidades catalanas" y en "promover la enseñanza del catalán".

Según recoge el propio Boletín Oficial de la Generalidad, la duración de las becas será de nueve meses e incluyen una dotación económica mensual general (entre los 500 y 1.500 euros, según el destino), una dotación única para el viaje (entre 417 y 1.250 euros), y una dotación mensual para alojamiento (entre 500 y 800 euros).

Los destinos serán las embajadas del Gobierno regional o las "comunidades catalanas reconocidas" de París, Berlín, Londres, Buenos Aires, México, Quito, San Salvador, Zurich, Quebec y San Sebastián.
 

******************* Sección "bilingüe" ***********************


 

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