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Recortes de Prensa    Domingo 13 Septiembre 2009

 

Ni rabia ni orgullo
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Septiembre 2009

CADA vez más acostumbrada a las derrotas, la sociedad política occidental ha desarrollado una sofisticada liturgia memorialista que enmascara de hondura emocional y elegancia moral la evidencia de que rara vez cabe otro consuelo que recordar a las víctimas. Ocho años después del 11-S Nueva York no sabe qué hacer con el solar de las torres derribadas ni Occidente tiene claro cómo reconstruir el agujero de seguridad que le dejó aquella jornada de infamia. El mundo tiene más miedo y menos libertad, y además parece cansado de conservar la que le queda. Sin razones para el optimismo, la sociedad libre elabora discursos de consuelo para tratar de recomponer una autoestima amputada, pero la realidad es que si aquel día empezó una guerra ésta es la hora en que vamos perdiendo. Eso sí, llorar por los caídos lo hacemos cada vez mejor y con más belleza; lo estamos convirtiendo en un arte.

Con toda su simpleza intelectual, Bush y sus neocons hicieron un diagnóstico correcto al pensar en una lucha global contra el terror, pero el desquiciado ardor guerrero de los vulcanos erró la receta y confundió el escenario. La guerra de Irak fue un fracaso de estrategia que destrozó la cohesión moral generada por los atentados, y a partir de ahí ha sido imposible enderezar una deriva equivocada. A estas alturas hay voces de opinión pública en Europa que piden el abandono de Afganistán, y Obama empieza a enfrentarse a la posibilidad de un Vietnam con turbantes. Guantánamo es un insoluble agujero negro, el polvorín palestino sigue intacto y los nuevos aliados del populismo antisistema se regocijan ante la posibilidad de que Irán llegue a disponer de arsenal atómico. Asumido el dolor victimario de las tragedias en Nueva York, Madrid y Londres, lo que queda en el fondo moral de las sociedades atacadas es un complejo de mala conciencia disuelto en la perentoria angustia de la crisis económica.

Cuando Oriana Fallaci se rebeló contra el símbolo de las torres caídas, su grito terminal de «La rabia y el orgullo» incluyó el áspero lamento por un temor fundado a que se impusiese la congoja. Al final ha acabado llevando razón póstuma: la Atenas de la democracia contemporánea sigue sitiada y en vez de romper el cerco se pregunta si no tendrá la culpa. Cuando cayó el World Trade Center nadie podía imaginar otro impulso que el de la resistencia, pero tres años después los trenes de Madrid demostraron que el terror era capaz de derribar un gobierno. Irak fue un yerro descomunal con secuelas demoledoras; el apaciguamiento no funciona, la ONU es un carnaval y Afganistán un pozo de sangre y polvo. Estamos peor que antes porque se ha consumido el capital de la legitimidad y nos movemos en una convulsión de dudas. Para disimular hemos inventado un fabuloso rito de memoriales; ganar no ganaremos, pero el dolor de las heridas lo sabemos sublimar de putísima madre.

Vuelve el folclore secesionista
J.J. Alfaya //blogs.lavozlibre.com/galicia/ 13 Septiembre 2009

La libertad y el nacionalismo identitario se excluyen mutuamente. En un sistema libre y democrático, la gente decide de forma pragmática y con respecto al idioma prefiere su utilidad como medio de comunicación y de oportunidades laborales que la pretendida “identidad nacional” que es la bandera de quienes viven de ella, pero no del pueblo llano.

Es así cómo los grupos secesionistas, vinculados ideológicamente al nacionalismo institucionalizado, que surgieron como setas en bosque húmedo durante el bigobierno de Touriño-Quintana, reaparecen ahora para amenazar a los comerciantes del casco histórico de Santiago de Compostela a fin de que retiren “toda la simbología españolista (banderas, escudos, camisetas…).”

Los comerciantes, evidentemente, tienen que vivir de su actividad comercial y tienen derecho a vender cualquier artículo legal y autorizado dentro de su ramo. Bastante tienen con la crisis para sobrevivir como para soportar imposiciones ideológicas.

La razón que esgrimen los fanáticos secesionistas para que los empresarios retiren determinados productos es que “se trata de símbolos que exaltan el imperialismo y el fascismo en nuestra tierra”. Vamos, como si sus métodos no tuvieran nada que ver con el fascismo. Además hasta se permiten el lujo de dar un plazo para la retirada de los productos y amenazan con tomar “las medidas oportunas”.

¡Qué heroicidad!
¿No se darán cuenta estos cerebros vacíos que ellos son los máximos representantes de la “España cañí” de toda la vida reciclados en forma de “folclore secesionista”, que, pese al cambio en las formas, persiste en su superficialidad y falta de sentido del ridículo?

??Gallegos Hispanohablantes
1) http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php
2) http://blogs.lavozlibre.com/galicia/
3) http://libertadengalicia.es/
4) http://libertadengalicia.es/index.php/section-blog/39-gallegos-hispanohablantes

Arenys de Munt, ¿victoria secesionista o simple payasada?
J.J. Alfaya //blogs.lavozlibre.com/galicia/  13 Septiembre 2009

De las aproximadamente 6.500 personas convocadas, han acudido a votar 2.671, entre ellas los mayores de 16 años que acreditaban ser residentes en Arenys de Munt y los que lo hacían con el Carné de Nacionalidad Catalana, que, previo pago de 6 euros, expide una librería de Gerona.

La pregunta era: «¿Está usted a favor de que Cataluña sea un Estado soberano social y democrático?». La participación ha sido del 41%, menor al 70% que votó en las generales, al 58% que lo hizo en las municipales y al 48% que votó el referendo sobre el Estatuto. De ese 41% de un censo manipulado en el que se habían incluido adolescentes entre 16 y 18 años y extranjeros sin derecho a voto, el 96% votó que "sí" a la secesión de Cataluña.

O sea, una payasada en la que han participado activamente los secesionistas y de la que se ha desentendido la mayoría de la población.

Roberto Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela, escribía hoy en La Voz de Galicia: «El nacionalismo es un fenómeno bifronte, origen de auténticas tragedias y verdaderas payasadas. El serbio fue el detonante de la Primera Guerra Mundial; el pangermanismo, el provocador de la Segunda y el españolismo, una de las banderas que ondeó Franco para levantarse en armas contra la Segunda República y meter al país en una guerra civil devastadora».

Pese al fracaso -la parodia de referendo se celebró en una de las localidades con mayor porcentaje de voto catalanista y nacionalista radical- la organización celebró los datos, ya que esperaba que la participación apenas superase el millar de personas.
En fin, que no se consuela el que no quiere.
 

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Degradación democrática
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 13 Septiembre 2009

HAY que preguntarse hasta qué punto tendrá que descender la impunidad antisistema en España para que la propia democracia española reaccione antes de desaparecer. Pues de tolerarse que se quemen banderas españolas o se abuchee al Rey, hemos pasado a que cualquier alcalde convoque consultas independentistas, a que los dirigentes políticos proclamen que no respetarán las sentencias judiciales y a que se hagan serias advertencias al Tribunal Constitucional para que dictamine en un sentido u otro. En cualquier democracia digna de tal nombre, eso sería coacción a los jueces, uno de los delitos más graves. Pero aquí no ha pasado nada, como no ha pasado nada con ese referendo pro independentista de Areyns de Munt, excepto que puede no celebrarse en la Casa Consistorial promotora del mismo. Pedro Pacheco, siendo alcalde de Jerez, dijo que la Justicia española era un cachondeo. Hoy, el cachondeo es la democracia española, como empieza a serlo España misma, que ya no sabe si es nación, Estado o la carabina de Ambrosio, con todo el mundo haciendo y diciendo lo que le da la gana, empezando por los alcaldes y terminando por los ministros. Lo malo es que, como sabemos por experiencia, los cachondeos en España suelen terminar a bofetadas.

«Menos mal que estamos en Europa», me decía un amigo. Pero tampoco Europa puede librarnos de nuestros demonios, de ahí mi pregunta de hasta dónde tenemos que descender para que acabe esto. Y me pregunto tristemente si no será la crisis económica la que tenga que poner fin a la insensatez de los extremistas, alentada por la incompetencia e irresponsabilidad de los políticos. Si el empobrecimiento general no hará ver a los independentistas y a quienes se están aprovechando de ellos que separados no vamos a ninguna parte, que esta crisis sólo se supera estrechando lazos y uniendo esfuerzos, porque estamos todos en el mismo bote.

La última Diada ha mostrado del modo más plástico el divorcio que existe hoy entre la clase política catalana, muy peripuesta ella poniendo coronas a un señor cuya trayectoria se ha inventado, y el pueblo catalán, que está perdiendo empleo a chorros. Como se demostró ya en el referendo sobre el nuevo Estatut, aprobado con una participación ridícula, éste no es la prioridad de los ciudadanos catalanes. Y si eso ocurrió hace tres años, en plena bonanza, es fácil imaginar lo que piensan hoy al respecto. Por no hablar, naturalmente, de lo que piensan el resto de los españoles. Sin embargo, los políticos catalanes siguen poniendo ese Estatuto a la cabeza de sus prioridades, con advertencias al Tribunal Constitucional que encierran amenazas. Y eso no es lo peor. Lo peor es que el Gobierno de la Nación no dice nada al respecto. Claro que, ¿cómo va a decirlo, si él fue el promotor de esta tormenta con aspecto de convertirse en huracán?
 

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