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Recortes de Prensa    Domingo 27 Septiembre 2009

 

La hora de pagar los platos rotos
Editorial ABC 27 Septiembre 2009

DESDE que el presidente del Gobierno anunciase meses atrás que no iba a producirse un incremento de la presión fiscal, hasta ayer, cuando el Consejo de Ministros confirmó exactamente lo contrario, cada semana han ido creciendo la confusión, la desinformación, las elucubraciones, la incertidumbre y la desorientación del ciudadano respecto al alcance real de una decisión que incidirá negativamente en el bolsillo de todos. Al fin, el Ejecutivo confirmó que el IVA se verá incrementado en dos puntos a partir de julio de 2010, de modo que el tipo general pasará del 16 al 18 por ciento, y el reducido, del 7 al 8; se suprimirá la deducción general de 400 euros en el IRPF, medida de la que en su día presumió Rodríguez Zapatero como un hito en la política impositiva pese a no ser necesario y a su carácter electoralista; y se modificará -al alza, por supuesto- la tributación de las rentas de capital. La pretensión del Gobierno es incrementar la recaudación en 6.500 millones el año que viene y en 10.000 millones anuales el resto de la legislatura. Sin embargo, la lectura de estos datos sólo puede ser pesimista porque son la evidencia de que la imprevisión, la ausencia de una auténtica política de austeridad y la concepción de las cuentas públicas como un saco sin fondo han castigado el déficit hasta el extremo. De hecho, el déficit previsto para 2010 será de 57.000 millones; la deuda del Estado aumentará en más de 100.000, y España volverá a tener su deuda por encima del 60 por ciento del PIB.

Aparte de que en 2009 ya ha se ha producido una subida de los impuestos que gravan el tabaco y la gasolina, la decisión del Gobierno ni es buena para los trabajadores, como desafortunadamente argumentó la vicepresidenta Salgado, ni es buena para incentivar el consumo en una profunda recesión. La supresión de la deducción de 400 euros incidirá en el IRPF y hasta doce de los veinte millones de contribuyentes verán penalizados sus ahorros por las inversiones en rentas de capital. La demagogia empleada por el Gobierno alegando que no será la mayoritaria clase media la que pague los platos rotos de la crisis cae por su propio peso. Alegar, incluso, como hace el Gobierno que la incidencia del incremento del IVA será imperceptible porque en junio de 2010 ya habrá comenzado la recuperación es más un engaño que un simple exceso de optimismo dada la previsión del déficit. En junio de 2010, el déficit puede estar sencillamente desbocado.

Por otro lado, probablemente el Gobierno aún no ha revelado en su totalidad el misterio de su «limitada y temporal» subida de impuestos. La Ley de Presupuestos quedará condicionada por una tensa negociación y no es descartable que el catálogo de impuestos afectados se amplíe aún más en función de las exigencias de partidos que aprovechen en beneficio propio la debilidad del Gobierno y su dependencia de la «geometría variable». También es incierta la futura imposición de una ecotasa o de un mayor gravamen a las sicav. El Ejecutivo puede mantener viva su demagógica remisión al gasto social, a la adaptación a los vaivenes de la economía, a la solidaridad o a la oportunista comparación entre ricos y pobres, pero la austeridad brilla por su ausencia y es improbable una exigente reforma del mercado laboral. Subir los impuestos no es la única solución ni la idónea. Error sobre error, bandazo tras bandazo, el Gobierno avanza a trompicones hacia ninguna parte, incrementando sobre la marcha el coste de tan inútil viaje.

Presupuestos: El Gobierno hace lo contrario de lo que dice
EDITORIAL El Mundo 27 Septiembre 2009

LA CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN protagonizada por el Gobierno a propósito de la subida de impuestos finalizó ayer con la aprobación del proyecto de Ley de Presupuestos 2010, en el que se incluye una subida del IVA -dos puntos en el tipo general y uno en el reducido- a partir del mes de julio, la supresión de la deducción de los 400 euros en el IRPF -que sólo ha durado un ejercicio- y un leve aumento de la tributación de las rentas de capital. Con estos cambios impositivos, el Gobierno prevé recaudar más de 11.000 millones de euros adicionales, la mayor parte de los cuales saldrán del IVA y de la supresión de los 400 euros del IRPF. Según los cálculos de la vicepresidenta Salgado, el aumento de la tributación de las rentas del capital -al 19% para los primeros 6.000 euros de beneficios y al 21% para el resto- aportará a las arcas públicas 800 millones de euros. Algo más de la mitad -apenas el 4% del esfuerzo total exigido a los españoles- procederá de quienes obtienen plusvalías superiores a los 90.000 euros, que ella misma asimiló, en respuesta a una pregunta, con las «rentas altas».

De esta forma, como puede entender cualquier lego en la materia, el Gobierno se ha encargado de desmentirse a sí mismo. Desde el pasado mes de agosto, Zapatero y sus ministros han reiterado machaconamente que la subida de impuestos afectaría sobre todo a las rentas más altas y que el ciudadano medio apenas la iba a notar. Las dos vicepresidentas insistieron en esa idea, a pesar de que los datos son tozudos y demuestran, sin lugar a dudas, que el 96% del aumento de la recaudación recaerá sobre las espaldas de las clases medias y bajas. Concretamente, 5.100 millones procederán de la subida del IVA, que es un impuesto al consumo, y otros 5.700 de la supresión de la deducción de los 400 euros, que afecta a todos los declarantes de IRPF. Tanto las asociaciones de consumidores, como los sindicatos y los partidos de la oposición subrayaron que la subida de impuestos basada sobre todo en el IVA es «injusta» e «insolidaria», dado que es más gravoso cuanta menos renta se tiene. La insistencia de Zapatero en presentarse ante la opinión pública como una especie de Robin Hood que quita el dinero a los ricos para dárselo a los pobres había alentado la idea de un aumento en la tributación de las Sicav, sociedades donde invierten su capital las rentas más altas. Según publicamos hoy en el suplemento MERCADOS, las Sicav han obtenido en cinco años 8.000 millones de beneficios y han pagado 56 millones por el Impuesto de Sociedades. Sin embargo, el Gobierno ha decidido no tocarlas, aunque esta reforma bien podría ser moneda de cambio con los partidos en la negociación presupuestaria.

La subida del IVA se aplicará a partir de julio del próximo año, lo cual significa que el Gobierno pretende estimular el consumo en el primer semestre, aunque bien podría suceder que la demanda interna se detraiga todavía más debido a este anuncio. Ello supondría un obstáculo para que se cumpla el cálculo del Gobierno sobre el aumento de la recaudación.

Y así entramos ya en el segundo aspecto -tan criticable como el primero o más- del proyecto de Ley de Presupuestos. El Gobierno solicita a los españoles que realicen el mayor esfuerzo fiscal de los últimos 25 años, pero no está dispuesto a apretarse el cinturón en las cuentas públicas. En el cuadro macroeconómico presentado por la vicepresidenta Salgado no hay rastro de un plan de ajuste, sino todo lo contrario: la previsión de aumento del gasto público es de 3.000 millones de euros. Con estos mimbres, y teniendo en cuenta que en 2010 el aumento de la recaudación por la subida de impuestos sólo llegará a 6.000 millones -el resto se prevé para 2011-, es prácticamente imposible acabar el próximo año con un déficit del 5,4%, que es la cifra comprometida.

En resumen, y como demuestran las críticas generalizadas con las que fue recibido el proyecto de ley, las cuentas del Gobierno distan muchísimo de ser las adecuadas para un momento de grave caída de la actividad económica, hundimiento del consumo y aumento desbocado del paro. Mariano Rajoy lo resume bien hoy en un artículo en EL MUNDO: «La subida de impuestos no servirá para tapar el déficit; tan sólo es el anuncio de más paro y más recesión»

Una subida de impuestos que nos perjudica a todos
Editorial La Razón 27 Septiembre 2009

Con el anuncio ayer, tras el Consejo de Ministros de los presupuestos para 2010, se confirma que el Gobierno se equivoca al subir los impuestos. Especialmente los indirectos como es el IVA. A partir de julio de 2010, el IVA general se elevará dos puntos, hasta el 18% –lo que supone un incremento del 12,5%– y el reducido subirá de un 7 a un 8%, lo que se traduce en una subida del 14%. Cabe recordar que el reducido grava la compra de los alimentos, salvo los básicos, la vivienda, el transporte o la hostelería. Y el general, servicios imprescindibles como la luz o el teléfono. Si a eso se suma la supresión de la deducción de 400 euros en el IRPF, y la elevación de los impuestos del ahorro, la conclusión es que las clases medias y las bajas serán las más perjudicadas. Sólo un ejemplo: los que cobran la pensión mínima verán cómo ésta se incrementa un 4%, pero pagarán un 12,5% en su recibo de luz y de teléfono.

Durante meses, el Ejecutivo ha apelado a la solidaridad con los que sufren más los efectos de la crisis, pero, con la subida de los impuestos indirectos, ellos también son perjudicados, ya que el incremento del IVA traerá consigo la pérdida de su poder adquisitivo. Así no se estimula la economía, ni se reactiva el tejido empresarial con la consiguiente creación de puestos de trabajo, además de penalizar el consumo. Con estas medidas sólo se crea incertidumbre y desconfianza.

La comparecencia
Luis del Pino Libertad Digital 27 Septiembre 2009

Como probablemente sepan ya, el juez Garzón me ha citado a declarar la próxima semana como imputado, en el marco de una querella por injurias y calumnias que el Sindicato Unificado de Policía presentó contra mí en diciembre de 2007.

Dicha querella llevaba la friolera de 20 meses dormitando en diversos cajones judiciales, sin que en ningún momento nadie me hubiera ni siquiera notificado que existía. Pero el pasado mes de julio la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M presentó a su vez una querella contra el comisario Sánchez Manzano, por los presuntos delitos de falso testimonio y de encubrimiento.

Y entonces, exactamente seis días después de que fuera admitida a trámite esa querella de las víctimas, el juez Garzón abrió su cajón y reactivó la que el Sindicato Unificado de Policía había presentado contra mí.

Algún malpensado podría decir, dada la coincidencia temporal, que esa actuación de Garzón parece una burda represalia. Como también podría alguien decir - insisto, si fuera malpensado - que Garzón mantiene querellas en los cajones como espadas de Damocles que poder esgrimir en el momento que más le interese.

Pero como yo no soy malpensado, no creo nada de eso. Estoy seguro de que el hecho de que Garzón mantuviese mi querella en un cajón durante meses y meses se debe a un simple olvido. O a que su señoría está muy ocupado, Como también estoy seguro de que el hecho de que Garzón reactive esa querella contra mí exactamente seis días después de admitida a trámite la de las víctimas contra Sánchez Manzano se debe, como no podía ser menos, a una simple casualidad.

Sea como sea, la semana que viene acudiré a declarar ante el juez Garzón. Lo cual no es, evidentemente, ningún plato de buen gusto. Pero cuando me metí a investigar el 11-M ya sabía lo que hacía. Y a lo que me exponía. Con lo cual, el asunto no me pilla de sorpresa.

De hecho, me halaga enormemente el fondo de la querella presentada por el SUP. Porque a lo largo de los años nadie ha sido capaz de desmentir una sola coma de las informaciones que he ido publicando. Y esa querella del SUP se limita a acusarme, genéricamente, de injuriar al Gobierno y a las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero sin intentar tampoco desmentir ninguno de los datos que he ido poniendo sobre la mesa. Por la sencilla razón de que todo lo que he ido publicando está cuidadosamente documentado.

Yo no sé quienes cometieron el 11-M. Pero de lo que sí estoy seguro es de que los autores intelectuales, sean quienes sean, deben de estar preguntándose cómo es posible que las cosas les hayan salido tan mal.

Porque intentaron engañarnos a todos con una falsa trama islamista y al final la sociedad terminó dándose cuenta de que esa trama islamista de opereta estaba enteramente construida a partir de una patética colección de pruebas falsas.

Porque intentaron encerrarnos a los españoles desde el principio en una falsa disyuntiva: o ETA o Al Qaeda. Pero al final la sociedad española se ha terminando percatando de que existen otras alternativas mucho más preocupantes y, por desgracia, cada día más verosímiles.

Porque intentaron controlar, manipular, dividir y acallar a las víctimas del 11-M. Pero al final son esas víctimas las que siguen reclamando justicia y exigiendo responsabilidades penales a los presuntos responsables de las falsificaciones.

Porque intentaron, en fin, que los medios de comunicación dejaran de investigar los atentados y accedieran a tender sobre el 11-M un ominoso manto de silencio. Pero al final se han encontrado con que ni todos los medios son serviles, ni todos los periodistas estamos dispuestos a vendernos al poder.

Analizando lo que he hecho a lo largo de todos estos años, si de algo me siento orgulloso es de haber contribuido (poco o mucho, no lo sé) a que el 11-M no se pudiera cerrar. A que el 11-M no pasara al cajón de los misterios históricos sin resolver.

Esa ha sido nuestra mayor victoria. Haber logrado que no se salgan con la suya y que el 11-M siga estando vivo y siga siendo tema de actualidad.

Quizá es por eso que ahora quieran pasar a mayores. Quizá alguien tenga la tentación de conseguir mediante amenazas lo que no se ha podido conseguir con presiones más sutiles.

Por si acaso es así, déjenme que utilice estos micrófonos para hacer llegar un mensaje a todos esos que tan interesados parecen en tapar el 11-M: con querellas o sin querellas, no vamos a dejar de investigar, no vamos a dejar de exigir la verdad, no vamos a incumplir la promesa que le hemos hecho a tantas víctimas del 11-M y no vamos a renunciar a nuestra responsabilidad de periodistas y de ciudadanos.

Pase lo que pase, terminaremos averiguando lo que ocurrió en Madrid aquel 11 de marzo de 2004. Y si por defender la verdad y la libertad tenemos que aguantar algún tipo de represalia, bienvenida sea.

P.D.: Ya están disponibles los audios del programa esFindesemana de ayer sábado. A partir de esta semana, ya resulta posible descargar las distintas secciones por separado.

Zapatero y 'los poderosos'
CARTA DEL DIRECTOR PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 27 Septiembre 2009

En la rebatiña entre el presidente del Gobierno y el grupo mediático que históricamente ha mantenido con el PSOE una relación saprofita (RAE: «Se dice de las plantas y los microorganismos que se alimentan de materias orgánicas en descomposición») ocurre como en aquella polémica entre dos budas del periodismo franquista, que se pusieron de chupa de dómine: los dos dicen la verdad. Es cierto que a Zapatero han querido chantajearle a la vieja usanza -del «no hay cojones para negarme la televisión» a «el Consejo de Estado lo controlo yo»- y es cierto que Zapatero ha perdido el rumbo de la política económica y nos lleva de forma incompetente hacia el mayor de los desastres. Si algún reparo cabría hacer a ambas denuncias, es que las dos se han quedado bastante cortas.

Puesto que tenemos problemas demasiado acuciantes como para entretenernos mirando hacia atrás, demos por acreditada toda la retahíla de episodios en los que se traficaron impunidades por privilegios y centrémonos en el relámpago que iluminó el sábado de la semana pasada la sala en que se reunía el Comité Federal del PSOE. Cuando Zapatero proclamó: «Hemos sido capaces de decir 'no' a los poderosos», una mezcla de escalofrío, sentido de la emancipación y miedo a la libertad recorrió el espinazo de los más viejos del lugar. El velo del templo de las turbias complicidades se rasgó de arriba abajo y la tierra firme de los cómodos sobrentendidos comenzó a temblar.

Desde ese día muchos cuadros socialistas duermen mal y moran en el desasosiego -no nos engañemos, lo suyo es el «vivan las cadenas»-, pero en cambio su Sastrecillo Valiente disfruta de estos 10 minutos de gloria en los que le ha enseñado las tijeras al ogro de la montaña que exigía su tributo anual en forma de descodificadores y doncellas.

El episodio de las fotos de sus hijas -un absurdo gol en propia meta- le ha amargado el viaje a Nueva York y Pittsburgh, pero esta semana volverá a sentirse feliz, porque en un gesto de digna chulería mesetaria, muy a lo Adolfo Suárez, él ha levantado el mentón, ha plantado cara al principal de los poderes fácticos que pretendía tutelarle y se ha quedado tan ancho. «El que quiera mandar, que se presente a las elecciones». Así de sencillo, así de claro, así de justo.

La rebeldía del depositario de la voluntad del pueblo contra los grupos de presión siempre vende. Y si además beneficia de forma concreta e inmediata al ciudadano -llega la competencia a la televisión de pago- pues el aplauso está garantizado. ¡Qué bien sonó en labios de un ministro del Gobierno de España eso de «hoy se han acabado 20 años de monopolio»!

¿Pero qué hay detrás de esta cortina digital? ¿Estamos asistiendo a una nueva manera de gobernar o sólo a un fugaz gesto de autoestima y, por lo tanto, a una excepción que confirma la regla de las supeditaciones y los sometimientos?

Aclaremos, en primer lugar, que estar contra los poderosos no es intrínsecamente bueno. Todo depende de dónde emane ese poder y, sobre todo, de qué uso pretenda dársele. De hecho, Zapatero se ha codeado durante cinco días con todos los grandes de la Tierra y su actitud, en general deferente y receptiva, no merece reproches, sino más bien lo contrario. Es la hora del multilateralismo, pero sólo Estados Unidos y sus grandes aliados europeos podrán liderar esa búsqueda de un nuevo orden mundial basado en mecanismos de respuesta a las grandes crisis. Puede sonar algo cursi, pero en ese sentido su insistencia poskennediana en preguntarse «qué podemos hacer por Obama», denota una buena disposición y un ansia de dejar claro que aquella metedura de pata de la bandera no iba contra Norteamérica, sino contra Bush.

La cita del 13 de octubre en la Casa Blanca no será un encuentro de igual a igual -no me imagino a las hijas de Obama contando ilusionadas los días que faltan para poder hacerse una foto con Zapatero-, pero a España le irá bien si aprovecha esta oportunidad de acercamiento a Washington. A todos nos conviene por lo tanto que nuestro presidente siga congeniando con el hombre más poderoso del planeta que, en todo caso, ha salido de las urnas después de uno de los ejercicios más intensos y auténticos de democracia en la historia de la civilización humana. Y otro tanto podríamos decir de Sarkozy, de Angela Merkel si pasa su reválida de hoy -que la pasará- e incluso de Berlusconi, aunque sea a costa de tener que tragarse una cháchara surrealista sobre si a la hora de irse a la cama con una chica lo apropiado es pagar o no pagar.

Es ante otro tipo de poderosos ante los que me temo que Zapatero seguirá siendo un manso tigre de papel amaestrado. Y lo peor del caso es que son monstruos en gran medida creados por él como emanaciones de sus fantasías y supersticiones. Examinémoslos de menor a mayor, repasando el santoral de su iglesia laica. En primer lugar tenemos a los Colectivos. Nos los encontramos durante la tramitación del matrimonio homosexual y ya los tenemos otra vez aquí con lo de la ampliación de la Ley del Aborto.

Puede haber Colectivos formados por cientos de miles de individuos, pero no suele ser el caso. Más bien proliferan los constituidos por unas pocas docenas e incluso los que no incluyen más allá de cuatro gatos. Pero el poder de los Colectivos no depende de su número de afiliados, sino de su capacidad de abducir los sueños transformadores de Zapatero y su entorno más íntimo. Yo lo descubrí el día que el presidente le dijo a un amigo que a él le parecía bien la denominación de «unión conyugal» para compatibilizar la igualdad de derechos de las parejas gays con el mantenimiento de la identidad de la institución matrimonial y enseguida añadió encogiéndose de hombros: «Pero el problema es que Zerolo no quiere». ¡Coño, «Zerolo no quiere»!

Ahora que los poncios del Consejo de Estado se han lavado las manos, aconsejando que las menores que quieran abortar estén obligadas a decírselo a sus padres, menos cuando consideren que eso pueda generar un conflicto -«Cráneos privilegiados», que diría don Latino de Hispalis-, acabamos de escuchar que las modificaciones al proyecto de ley se harán en todo caso de acuerdo con las organizaciones que han apoyado su remisión al Parlamento. Vuelven pues los Colectivos.

Bastante más poderosos aún que ellos son en la España actual los Sindicatos. Y eso, a pesar de que su arraigo real en la sociedad es inversamente proporcional a su enfeudamiento en el sanctasanctórum de las creencias irracionales de Zapatero. Nunca se habían visto en otra el eterno prejubilado y feliz paseante en corte y su nuevo coequipier. Quién pudiera darse las apacibles caminatas de Candido Méndez, sesteando cual jovial koala bajo el sol de la ciudad. Pero, claro, unos trabajamos; otros están, muy a su pesar, en el paro; y hay quienes se lo montan de sindicalistas. Esperemollegar a . ver el día en que los niños les tiren mondas de naranja por la calle. (Nada que ver, claro, con quienes además de currar sacan unas horas para representar a sus compañeros).

La mejor medida de la hondura del pozo de la calamidad en la que nos está hundiendo el papel inspirador de la política económica otorgado por Zapatero a los Sindicatos -con derecho de veto y todo-, es el dato que anteayer publicaba EL MUNDO: sólo los intereses de la deuda pública en 2010 casi duplicarán esos 11.000 millones que, según se anunció ayer, Zapatero sueña con poder recaudar breándonos a todos a impuestos. No me extraña que Solbes y Jordi Sevilla salgan huyendo y que hasta Solchaga tenga el morro de apuntarse a la denuncia de que a este tío no le van a salir las cuentas.

Pero lo que pasa es de cajón: como el koala y el tal Toxo no le dejan a Zapatero facilitar nuevas contrataciones flexibilizando el mercado de trabajo, la gente pasa de todos ellos y pacta sus condiciones laborales en el limbo de la economía sumergida. Casi nadie coge los 420 euros, porque muchísimos parados de larga duración llevan ya bastante tiempo ocupadísimos en el trajín de la chapuza y no les quedan horas para cumplir con el paripé de los cursillos. Ya que hemos hablado de Adolfo Suárez, pronto la gran hazaña de Zapatero habrá sido completar el recorrido inverso a aquel que tan gloriosamente se hizo al comienzo de la Transición cuando lo que era real en la calle pasó también a serlo en la ley.

Son sus quimeras sobre la protección social las que nos empujan por la senda de la italianización, no en el sentido de la innovación, el diseño y la pujanza empresarial; sino en el del divorcio entre una sociedad civil que va a lo suyo y una clase política que se cuece, alejada de la realidad, en la propia salsa de sus abusos. Y eso tiene una consecuencia práctica: ya puedes subir todos los tipos impositivos que quieras, que se te seguirá cayendo la recaudación, con lo que tendrás un caballo cada vez más escuálido con un jinete cada vez más gordo. Y así hasta que el jaco reviente.

Y hablando de descuadres y huidas hacia delante, llegamos a la cueva del Santo Grial ante el que se inclina Zapatero en sesiones ininterrumpidas de adoración nocturna y diurna. O sea, a la sede de una trama de extorsión política, meticulosamente organizada, con sus «capitanes» y mandos subalternos, bajo las siglas de PSC: Poderosos Socios Catalanes. He aquí la causa directa de las principales desdichas de España: la usurpación del papel de los nacionalistas por parte de una cuadrilla de profesionales del poder, encabezados por el lunático Maragall y el oportunista Montilla que, manipulando los intereses de sus votantes para hacerse compatibles con el independentismo radical, se han erigido, a la vez dentro y fuera del PSOE, en el mayor grupo de presión de la historia de nuestra democracia.

Por culpa del PSC se rompió el consenso constitucional. Por culpa del PSC se parió un Estatuto que destruye la unidad e igualdad de los españoles. Por culpa del PSC se vulneran derechos fundamentales de familias y comerciantes. Por culpa del PSC el Gobierno de España coacciona al Tribunal Constitucional para que se trague ese rinoceronte, aun a costa de que María Emilia y sus mariachis ingresen en la galería de infames y felones inaugurada por el conde don Julián. Por culpa del PSC, CiU se ha vuelto soberanista y en ERC compiten sus facciones por ver cuál es más independentista que la otra. Por culpa del PSC se acaba de otorgar a las comunidades autónomas una cifra adicional aún desconocida -¿por qué no desembucha de una vez Elena Salgado?-, en todo caso muy próxima a esos mismos 11.000 millones que se pretende recaudar de más, sin tan siquiera obligarles a cerrar sus ostentosas embajadas y sus onerosas televisiones.

Entre 1993 y el año 2000 Pujol condicionó la vida política española, porque tanto González como Aznar necesitaban sus votos. Era una situación desagradable, pero la servidumbre lógica del juego parlamentario, porque ningún partido tenía mayoría. Además, todo estaba claro y seguía habiendo algún margen para satisfacer sus demandas sin estropear el invento. Ahora en cambio, vivimos la farsa de que gobierna el PSOE apoyado en pequeñas minorías, cuando la realidad es que se trata de una coalición entre dos partidos, uno de los cuales se camufla o no bajo las siglas maternas, según le sea más útil para ejercer su chantaje insolidario.

Que González se plegara ante un grupo editorial para tratar de blindar los crímenes de sus colaboradores era repugnante y que Zapatero conservara durante años esa inercia resultaba bastante antipático. Pero España sólo tendrá un horizonte de prosperidad y estabilidad el día que, cuando el presidente vuelva a proclamar que ha sido capaz «de decir no a los poderosos», se refiera al PSC y ello implique que o bien se obliga a los socialistas catalanes a volver a sus posiciones constitucionalistas de hace unos años, o bien el PSOE concurre en Cataluña con sus propias listas y reforma junto al PP la Ley Electoral, para que la insolidaridad deje de ser negocio. Así de sencillo, así de claro, así de justo.

pedroj.ramirez@elmundo.es

IDIOMAS | El español es la segunda lengua en EEUU
'Spanish': una asignatura pendiente
Mar Cabra | Nueva York El Mundo 27 Septiembre 2009

El español es la segunda lengua en EEUU. De sus 305 millones de habitantes, 45 millones son hispanohablantes. Sin embargo, estudiar español en un colegio o instituto público aquí es una odisea. 'Spanish' es una asignatura que se deja, en la mayoría de los casos, para las actividades extraescolares en el colegio. En el instituto, la cosa cambia… pero no tanto. De los 50 estados que conforman el país, tan sólo una quincena pide el español como un requisito para graduarse. Los que más, exigen tres años, pero normalmente con uno basta.

Tener la posibilidad de estudiar español en el sistema público es una lotería, ya que depende totalmente de dónde se viva. En la ciudad de Nueva York, con un poco de suerte, el colegio de la zona es bilingüe español-inglés y los niños lo aprenden desde que son pequeños. Pero esa es la excepción. Residir un par de calles más allá significa que no pueden recibir clases de 'español' hasta séptimo (12 años). Eso es lo habitual. Entonces, empiezan con lo básico: el abecedario. En algunos estados, la enseñanza deja de ser obligatoria a los 14.

Ante este panorama, hay varias organizaciones que se dedican a intentar cambiar esta realidad. Entre ellas está el Consejo Americano de la Enseñanza de Lenguas Extranjeras (American Council on the Teaching of Foreign Languages) que aboga por que las lenguas extranjeras se incluyan como una asignatura clave en los planes de estudios y no sean algo 'extra'. Con su campaña 'Descubre los Idiomas… ¡Descubre el Mundo!' (Discover Languages… Discover the World!) llevan desde 2005 educando a los estadounidenses en la importancia de saber un idioma.

"En nuestro país no entendemos que saber otra lengua es fundamental para el futuro de nuestros hijos", dice Marty Abbott, directora del Consejo, "tiene que ver con nuestra historia. Nunca hemos tenido una necesidad económica para aprender otro idioma y no nos hemos despertado aún ante el hecho de que vivimos en un mundo diferente".

La crisis, una enemiga
La crisis económica no facilita la situación. En Nueva York, la ciudad con el mayor número de escuelas públicas en EEUU, este curso escolar acaba de empezar con recortes de casi un 5% en su presupuesto. Y quienes más lo están sintiendo son los profesores. Casi la mitad de esos recortes han sido en "costes asociados al profesorado".

El Departamento de Educación de la ciudad asegura que no ha habido despidos, sino puestos vacantes que no se han vuelto a ofrecer. "La gran mayoría de esos profesores eran maestros de enseñanza general, de primaria. No hemos visto un efecto desproporcionado en los profesores de lenguas extranjeras", asegura Ann Sorte, portavoz del Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York, aunque no tiene datos concretos al respecto todavía.

Aún así, hay algunas escuelas que sí se han visto forzadas a reducir la oferta en idiomas, como apuntaba el diario 'The New York Times' hace unos días. Marty Abbott explica que es el recorte más fácil a hacer, sobre todo en primaria, porque "se trata de un profesor aparte, que sólo enseña esa asignatura. En el instituto la situación es diferente, porque hay áreas (de asignaturas) y habría que deshacerse de todo un departamento entero".

Un colegio español en Nueva York
La dificultad del aprendizaje de español en las escuelas indigna, sobre todo, a los padres de origen hispano, que quieren que sus niños no pierdan su idioma, como está demostrado que ocurre. Según un estudio del Pew Hispanic Center, tan sólo la mitad de los hijos de hispanohablantes en EEUU hablan español en casa.

"Aquí las clases de español no son muy fuertes", explica molesta la española Concha Carrasco. En el colegio de su hijo pusieron hace dos años 'español' como actividad extraescolar, pero la iniciativa duró poco. "El año pasado la quitaron, con eso te digo bastante. Y este año han puesto chino mandarín".

Hartos de esta situación, Concha Carrasco y un grupo de madres y padres españoles residentes en la demarcación consular de Nueva York, acaban de crear el CENY (Colegio Español Nueva York). Allí, los niños recibirán clases en el sistema educativo español según lo establecido por el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Ecuación a Distancia –CIDEAD-. Así no lo tienen que hacer en casa, que como dice Concha "es muy sacrificado".

El CENY espera poder empezar por primera vez sus clases el 3 de octubre. El coste estimado del curso es 2000-2500 dólares por año. Por ahora, sólo enseñarán tres cursos (primero, segundo y tercero de primaria) a unos 30-40 alumnos y las clases serán los sábados por la mañana (de 10 a 14h.). Pero Concha matiza, “nuestra ilusión y nuestro objetivo es que esto se convierta en un hecho real y que de aquí a unos años sea un colegio español en Nueva York, de lunes a viernes, como el Liceo Francés o la Escuela Japonesa”.

España como 'motor' de promoción
El Gobierno español está apostando fuertemente por promover la enseñanza del español fuera de sus fronteras y EEUU es de los países más prioritarios. "Aquí, España está haciendo una labor muy importante de política internacional. Somos el motor de la promoción del español en el mundo", explica Pilar Fernández González, asesora técnica de educación en Nueva York, "estamos haciendo muchísima inversión en esto".

El Gobierno español está apostando fuertemente por promover la enseñanza del español fuera de sus fronteras y EEUU es de los países más prioritarios.

La Consejería de Educación de la Embajada de España en EEUU tiene a 28 personas que gestionan programas muy diversos en todo el país. Por ejemplo, aulas de lengua y cultura españolas en la costa este para más de 800 niños o formación para profesores estadounidenses en España.

Pero sin duda, su programa estrella es el de los 'profesores visitantes', a través del cual profesorado español viene a Estados Unidos a dar clases de varias materias (no sólo español, también matemáticas, biología, etc.). Ser el más conocido no le libra de la crisis. Este año sólo ha habido 186 seleccionados, un 40% menos que el año pasado, porque aunque se mantiene el interés, "por falta de presupuesto (los estados y distritos) contratan menos profesores", afirma Pilar Fernández.

Otra de las iniciativas que está teniendo cada vez más éxito es el programa ISA (International Spanish Academy, Academia Española Internacional) que intenta propiciar una enseñanza bilingüe inglés-español de calidad dentro del sistema público estadounidense.

******************* Sección "bilingüe" ***********************


 

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