AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 28 Septiembre 2009

 

Reducir el gasto público
Carmen Gurruchaga La Razón 28 Septiembre 2009

Las medidas anunciadas por el Gobierno para paliar los efectos económicos y sociales de la crisis aumentan la fiscalidad sobre el consumo y la renta y una condicionada reducción en la tributación de las PYMES. De esta forma pretende financiar el incremento del gasto social, derivado del creciente aumento del desempleo. Así se explica que la bajada impositiva en cinco puntos a las empresas esté condicionada al mantenimiento de los puestos de trabajo.

El hecho de que la subida del IVA se difiera hasta julio de 2010 supone que el Ejecutivo reconoce de forma explícita los efectos económicos negativos que ésta tendrá sobre el consumo y, consecuentemente, sobre la producción y el empleo. Éstos se verán agravados por el hecho de que a las rentas del trabajo (desaparición de los 400 euros) y del capital también se les incrementa la carga fiscal. Los contribuyentes a los que afectará en mayor medida el aumento de la presión fiscal serán las clases medias y bajas, que son las que se ven obligadas a gastar prácticamente todos sus ingresos. Por tanto, parece poco probable que estas medidas ayuden a salir de la crisis, aunque puedan contribuir a reducir el creciente déficit público.

Existe unanimidad de criterio sobre la imperiosa necesidad de que España reduzca su déficit, que en 2009 se prevé alcanzará el 8,1% del PIB; su descenso resulta fundamental para contener el aumento de la deuda pública, que está previsto suba en 2010 más de 23 puntos porcentuales respecto a 2008. Alcanzará nada menos que el 62,5 por 100 del PIB, dos puntos y medio más que los indicadores aprobados en Maastrich. La deuda en sí misma supone una subida encubierta de impuestos dado que su amortización y los intereses habrá que pagarlos incrementando la recaudación con los impuestos. Por ello hubiese sido más riguroso indicar que el «pequeño esfuerzo» que se le pide al ciudadano no se limita a la mayor carga fiscal anunciada el sábado sino que también afecta al hecho de que se planteen unos Presupuestos con un déficit elevado.

También existe unanimidad a la hora de criticar que el Ejecutivo no haya acometido los ajustes esenciales en las cuentas públicas, pese al anuncio de unos Presupuestos austeros. Para equilibrar las cuentas públicas y dinamizar la economía debe existir una férrea racionalización del gasto público; una tarea ingrata que el Gobierno se resiste a adoptar por el coste en términos electorales que puedan tener las medidas a aplicar. Es cierto que una parte importante del gasto público se destina a gasto social, pero también es verdad que algunos ministerios podrían haber reducido su magnitud a raíz de la descentralización administrativa y la transferencia de gran parte de sus competencias a las CC AA. Es más, se han creado más ministerios de dudosa justificación. Tampoco consta una regulación adecuada del gasto en las comunidades autónomas o en las entidades locales. En algunos casos se producen abusos en las retribuciones asignadas a algunos ediles municipales que superan con creces a las del propio presidente del Gobierno y que se justifican con la proclamada autonomía financiera.

La reducción del gasto público es la gran asignatura pendiente de este Gobierno y en los Presupuestos de 2010 no parece que vaya a aprobarla.

Impuestos
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Septiembre 2009

Poco han durado a Zapatero las fotografías del viaje a la Asamblea General de la ONU y a la Cumbre del G-20, porque los disfraces "góticos" de su familia y la anunciada subida de los impuestos eclipsaron la estrategia de exhibición diplomática con la que el presidente pretendía distraer a sus adversarios de dentro y fuera del PSOE de los graves problemas que acosan y deterioran la vida de los ciudadanos españoles. Empobreciendo el país, como lo ha dicho Rajoy en un multitudinario mitin celebrado en la localidad sevillana de Dos Hermanas, con el que los populares andaluces han logrado una exhibición de fuerza en pos de la recuperación del voto andaluz.

Ni siquiera las últimas sacudidas del 'caso Gürtel' a propósito de la presunta financiación ilegal de los populares valencianos a través de la empresa Orange Market, del famoso "bigotes", Álvaro Pérez, van a permitir al presidente recuperar el enorme desgaste que sufren él y el Partido Socialista por causa de la crisis económica y la evidente incompetencia de su Gobierno para dar la respuesta apropiada a la necesaria recuperación de las empresas en pos de una reactivación del empleo.

Además, el presidente ha conseguido una oposición casi unánime contra la subida anunciada de los impuestos que tanto el PP, como IU, CiU y otras fuerzas, personalidades políticas -ex dirigentes socialistas entre ellos- y los medios de comunicación han criticado con dureza afirmando, como lo hizo ayer el diario El País en su titular de portada -"Las rentas medidas cargan con el grueso de los impuestos"-, que no es verdad que estos impuestos van a castigar a los ricos y clase altas (por ejemplo, a los dueños de sociedades Sicav que invierten en Bolsa y sólo pagan el 1 por ciento), sino a las clases medias y bajas al retirar el descuento de los 400 euros, y al conjunto de los españoles a través del IVA, con lo que su discurso social y a favor de los pobres queda en entredicho, por más que siga contando con la colaboración fraudulenta de UGT y CCOO, unos sindicatos al servicio de la Moncloa que callan frente a los bancos y grandes fortunas y atacan a los empresarios, que son los únicos que pueden reactivar la economía y el empleo.

Una vez más, la realidad se impone contra los juegos malabares y ajenos a la verdad a los que nos tiene acostumbrados el primer inquilino del palacio de la Moncloa, aprovechando el inmenso poder del que disfruta y la franca debilidad de la oposición del PP, que sigue con sus problemas internos tanto en Madrid como en Valencia, pero que empieza a ver la imparable caída de las expectativas electorales del PSOE y de la propia imagen de Zapatero, lo que les da alas y fuerzas renovadas, como las exhibidas ayer en Sevilla.

Naturalmente, si ese enemigo invisible pero tangible del paro y de la crisis económica y financiera aportara al PP más liderazgo, iniciativa y autoridad frente a sus "poderosos" internos, o su entorno mediático, el vuelco total en las expectativas de voto sería ya una realidad. Y, en ese caso, los ases que guarda en la manga el deprimido mago de la Moncloa con la esperada presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre del 2010, o la anunciada llegada de Obama a España en el mes de mayo, no pasarían de ser flores de unos días. Y puede que a lo mejor esas flores aún le duren unas semanas, pero el problema económico y social español es tan grave y sus raíces son tan profundas que la denuncia de impostura de estos juegos diplomáticos ya no depende de la oposición sino que será puesta en evidencia por la cruda realidad que sufrimos y se prolongará a lo largo de todo el año 2010.

Los errores de la subida de los impuestos le conducen a Zapatero a perder apoyos electorales en el centro izquierda de las clases medias, lo dejan en evidencia frente a los trabajadores que también sufrirán las medidas, tal y como lo ha denunciado Cayo Lara desde IU, y no van a solucionar nada en la recuperación económica, como lo aseguran todos los analistas y expertos. Y ya veremos si, por lo menos, le servirán a Zapatero para controlar a sus ya domesticados sindicatos y para aprobar los Presupuestos Generales del 2010, ganando un poco de tiempo para llegar a su soñada presidencia de la Unión Europea. Un viejo recurso, el de tapar los problemas internos con la política exterior, que no viene al caso porque los problemas están anclados en la vida familiar y laboral de la gran mayoría de los españoles, a los que ni Obama, ni Merkel, ni Sarkozy van a impresionar.

El gran falsificador
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 28 Septiembre 2009

"Con el puño cerrado no se puede
intercambiar un apretón de manos"
(Indira Gandhi)

Elmyr de Hory -¿recuerdan?- fue el gran falsificador en la historia del arte contemporáneo. Pintó centenares de lienzos que, creyéndolos originales de Modigliani, Matisse o el mismísimo Picasso, las galerías de arte, e incluso algunos museos de renombre, compraban con entusiasmo. José Luis Rodríguez Zapatero es a la política lo que De Hory fue para el arte. Un falsificador. Se hace pasar por socialista y está dispuesto a hacerlo "todo por el pueblo"; pero, a la hora de la verdad, cuando tiene que tomar decisiones de gobierno se le ve el plumero. Es un socialista que castiga a las clases medias. Algo que, dentro de la Unión Europea, resulta tan anacrónico como esperpéntico.

Los electores alemanes acaban de barrer del mapa al SPD. La socialdemocracia alemana ha cosechado los peores resultados de su historia y Angela Merkel podrá librarse de esa carga para renovar su coalición de gobierno con los liberales y, entre otras cosas, reducir los impuestos de modo que la fiscalidad contribuya a la recuperación nacional y la creación de empleo, algo que es meta prioritaria en un país en el que la tasa de paro es menos de la mitad que la nuestra y que, además, crece en todos los parámetros de su economía.

Como gran contrapunto, en provocadora evidencia, el Gobierno de Zapatero acaba de aprobar, para que le cuadren -es un decir- los Presupuestos Generales del Estado, un notable incremento fiscal que afectará a las clases medias (todavía), la gran mayoría de la población. Ya puede desmelenarse Elena Salgado, el muñeco que utiliza maese Zapatero para sus espectáculos hacendísticos, que nadie podrá admitir la condición moderada y solidaria de la subida impositiva. Además, y dicho sea de paso, desmelenarse es lo único que Salgado no haría nunca y por ninguna causa.

Puede darse por seguro que crecerá el desempleo y descenderá el consumo, que no puede quedar impune una subida del IVA del 16 al 18 por ciento. Tampoco es dialécticamente admisible, dentro del plan zapateril de castigar a "los poderosos", considerar rentas de capital a lo que es puritito ahorro mesocrático. Los "primeros 6.000 euros" de renta -¡un millón de pesetas!- no acreditan riqueza alguna y es el ahorro natural del segmento de población que, sin haber perdido el empleo y por razones de edad, ya tiene pagada la casa en la que vive.

El aumento fiscal en plena recesión acredita la condición falsificadora de Zapatero. Es, como Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, alguien que predica todo lo contrario de lo que evidencia su conducta. Así es nuestro mundo presente. Pederastas piadosos y socialistas enemigos de los pobres es más de lo que puede soportar una mente ordenada y lógica.

En realidad la cosa tampoco tiene mayor importancia. Nuestros gobiernos nunca han sido grandes observantes de la Ley en lo que a la de los Presupuestos Generales respecta, y Zapatero ya nos tiene acreditado que para él -como queda claro en los que todavía están vigentes- los ingresos y los gastos del Estado son una aproximación, más literaria que contable, a los deseos del Ejecutivo mejor que a la realidad de la Nación.

Si Zapatero fuese, como presume, un socialdemócrata, hubiera empezado por reducir al límite de lo posible, y sin tocar los gastos sociales, el elefantiásico gasto público que tanto nos empobrece y, después, trataría de aplicar recetas serias, desde el copago en la Sanidad o en la Univeridad de las rentas que pueden permitírselo en adelante. Elmyr de Hory, por lo menos, pintaba hermosos cuadros falsos, pero este Zapatero está instalado en la chapuza y cuando quiere hacer un gesto socialista le sale una mueca que, además de acreditar su falsificación militante, le acredita como pésimo gobernante.

Libertad lingüística
Juan Julio Alfaya Fernández Faro de Vigo 28 Septiembre 2009

La libertad lingüística nadie nos la va a regalar. A la mayoría de los políticos les interesa la imposición por modas identitarias, mimetismos catalanófilos, intereses de poder y de partido, negocios millonarios que se esconden detrás de ese invento llamado «lengua propia», relaciones con el poder cultural que en este momento está en manos del galleguismo y el
nacionalismo identitario a espaldas del sentir de la mayoría de los ciudadanos, etcétera.
 
Es decir, la libertad lingüística tenemos que conseguirla los gallegos por nuestra cuenta a base de asociarnos y luchar. Una de las formas de lucha más eficaces contra los impositores es la insistencia.

Los impositores tienen que llegar al pleno convencimiento de que su empeño de imponer una lengua por la fuerza en una región bilingüe al menos al 50% es una batalla perdida en un país democrático (no lo sería en un país totalitario).

Todas las razones que esgrimen los impositores son falsas y, en el fondo, están basadas en intereses económicos y de poder. Para ello no les importa tergiversar la historia, la lingüística, el sentido común, arruinar la credibilidad de la clase política, destrozar el sistema de enseñanza o desatender a los gallegos en sus necesidades más urgentes e inmediatas.

Me preocupan especialmente los no nacidos y nuestros pobres ancianos sin medios que a veces mueren en condiciones infrahumanas. La factura de las situaciones injustas siempre la pagan los más débiles.

Por ello no nos queda otra que insistir, insistir e insistir hasta conseguirlo. Yo estoy plenamente seguro de que conseguiremos ser libres en todos los ámbitos, incluido el lingüístico. De no ser así hace tiempo que habría dejado el tema y dedicado mi tiempo libre a otras cosas de más provecho. Pero por la libertad, todo esfuerzo merece la pena.

Sin libertad un país no es lugar de convivencia, sino una cárcel.

Faro de Vigo
Cartas al Director
Sábado, 26 de septiembre de 2009
http://www.farodevigo.es/cartas/2009/09/26/libertad-linguistica/371790.html

No es el momento de subir los impuestos
MANUEL LAGARES El Mundo 28 Septiembre 2009

EL GOBIERNO lleva tiempo anunciando cambios en los impuestos, aunque sin concretar hasta el pasado sábado cuales serían esos cambios. Al principio parecía que, ante la gravedad de la crisis y la necesidad de sostener la renta disponible de los consumidores, para evitar una fuerte caída del consumo y de la producción, esos cambios podrían consistir en una disminución de los tributos personales.

Después, las urgencias para financiar un gasto público desbocado, unidas a la fuerte caída de la recaudación provocada por el hundimiento del PIB, condujo a que se anunciase una subida de los tributos para reducir un déficit público que se sitúa en las proximidades del 9% del PIB y que quizá a finales de año termine por encima del 10%. El Gobierno, por tanto, pretende subir los impuestos en una situación de profunda crisis económica para reducir un déficit cuya cuantía no tiene antecedentes conocidos en nuestro país.

Sin entrar en la instrumentación concreta de esas subidas, pendientes aún del debate parlamentario, dos preguntas surgen de inmediato. La primera, si tiene sentido una subida de impuestos en una crisis como la actual. La respuesta es que, si bien a corto plazo esa subida puede aparentar algún sentido, a la larga resultará muy difícil conseguir así mayores ingresos públicos porque el efecto recaudatorio de un aumento de tipos y una merma de deducciones influirá negativamente en la mala situación económica actual.

En primer término porque, al reducir la renta disponible y aumentar los precios, afectará negativamente al consumo y a las ventas profundizando la crisis, con lo que el aumento de recaudación puede ser muy reducido. En segundo lugar, porque algunas de esas subidas pueden desincentivar el ahorro y la inversión, con lo que constituirán un obstáculo adicional a la recuperación económica.

Finalmente, porque mayores tipos harán más rentable el fraude y la ocultación y aumentarán la economía sumergida, reduciendo las bases impositivas y poniendo en peligro la recaudación tributaria y la financiación de la Seguridad Social.

La segunda pregunta se refiere a cómo reducir el déficit público si una subida de tipos puede tener efectos contraproducentes. La respuesta tendrá que definir el déficit que hay que reducir y su probable cuantía; el plazo en el que desarrollar la política fiscal adecuada para alcanzar ese objetivo; el papel del gasto público en esa política y, finalmente, qué hacer en materia de impuestos.

Comenzando por la primera de esas cuestiones, el déficit que tendrá que reducirse será el déficit estructural y no el puramente coyuntural, pues éste último irá disminuyendo automáticamente a medida que la economía se recupere.

Para que se entienda mejor, el déficit coyuntural es el que se genera por la caída de la actividad económica y se nutre tanto del aumento automático de ciertos gastos, tales como los subsidios por desempleo, como de la reducción, también automática, de determinados ingresos, tales como la recaudación del IRPF, del IVA o del impuesto de sociedades, ligados a magnitudes económicas cuyo volumen desciende en épocas de crisis.

Por el contrario, el déficit estructural es consecuencia de un desequilibrio entre ingresos y gastos no relacionados directamente con el nivel de actividad económica, sino generado por decisiones voluntarias del Gobierno, por lo que no se reducirá simplemente por la mera mejora de la coyuntura. Aunque su estimación no suele ser muy precisa, es posible que se encuentre por encima de la mitad del déficit de este año.

La tarea de reducir el déficit resulta extraordinariamente difícil. Téngase en cuenta que, para pasar de un déficit próximo al 7% del PIB al 3% exigido por el Tratado de Maastricht, nuestro país tuvo que aplicar una dura disciplina presupuestaria entre 1996 y 2000 y, al mismo tiempo, lograr la reactivación de su economía. Ahora que el déficit es bastante más elevado que entonces, un plazo de tres o cuatro años no parece exagerado. De ahí que la política fiscal adecuada deba programarse al menos para ese plazo.

El papel del gasto público en la reducción del déficit debería ser fundamental, constituyendo el principal instrumento de esa política, como recomienda el Banco Central Europeo. En el gasto corriente habría que proceder a una poda rigurosa de muchas de sus partidas, comenzando por la congelación del empleo público durante la duración del programa, absorbiendo además las bajas y jubilaciones, con la única excepción de los servicios sanitarios y de justicia, que hoy se encuentran claramente infradotados de personal.

Como el empleo público representa en España casi un 20 por 100 del total, esta medida permitiría alcanzar importantes ahorros. A ella tendría que unirse la congelación de los gastos por compras y suministros y, sobre todo, criterios moderados, pero bien articulados, de copago en ciertos servicios públicos, con lo que podrían alcanzarse cuantiosos ahorros en los gastos corrientes reforzando, además, la eficiencia del sector público. Pero incluso eso sería bastante poco si no se procediese también a una racionalización profunda de los servicios de las Comunidades Autónomas, que constituyen el primer factor de crecimiento del gasto público en España.

No debería disminuirse el total de los gastos públicos de capital pero sí someter sus partidas a una profunda reconversión. Como la crisis ha puesto en cuestión nuestro actual modelo productivo, la inversión pública debería olvidarse por ahora de las acciones orientadas al bienestar de los ciudadanos y concentrarse en las encaminadas al apoyo de la producción.

No se trata de producir públicamente bienes y servicios sino de generar economías externas para su producción privada. Nos quedan todavía muchas tareas pendientes en el ámbito de las comunicaciones y telecomunicaciones, en el de las redes de suministros básicos, incluida el agua, y en el de la enseñanza e investigación aplicadas a la producción, tareas que deberían ser fuertemente impulsadas. Algo de eso parece que pretende hacer el Gobierno. Veremos si lo consigue.

Finalmente, en cuanto a los impuestos deberían seguirse tres reglas básicas. La primera y esencial, no subir ningún impuesto en las actuales circunstancias económicas. Subir impuestos ahora creará posiblemente más problemas que los que se pretenden resolver. Como única excepción a esta primera regla, la segunda debería consistir en analizar a fondo el posible intercambio de algunos impuestos para reducir costes empresariales y mejorar la capacidad de nuestras empresas para competir en el exterior.

SUBIR, POR EJEMPLO, el IVA reduciendo simultánea y equilibradamente las cotizaciones sociales no repercutiría apenas en los precios y, sin embargo, supondría ganancias importantes para los exportadores, porque el IVA no recae sobre las exportaciones mientras que sí lo hacen las cotizaciones sociales. De paso, reducir la brecha entre costes salariales de las empresas y los salarios efectivamente percibidos por los trabajadores ayudaría a generar empleo, lo que resulta muy deseable pues el paro superará pronto el 20% de la población activa.

La tercera regla en materia impositiva es la más sorprendente pero también la mejor probada en nuestro país al día de hoy. Esa regla indica que los impuestos personales deberían bajarse -y no subirse- justo cuando se inicie la recuperación y los indirectos como el IVA no aumentarse tampoco en ese momento. Con ello se impulsaría y aceleraría la salida de la crisis al dotar a los ciudadanos de una mayor renta disponible cuando, al comenzar la recuperación paulatina del consumo, no se corra el riesgo de que se atesore el ahorro impositivo.

Los precios tampoco se verían afectados por los impuestos en ese momento crucial. De este modo se aceleraría la recuperación y, con ella, el mecanismo automático de absorción del déficit coyuntural. Así se hizo en la reforma del IRPF en 1998 y el resultado de la bajada en tarifas y tipos, junto con el aumento de los mínimos de exención personales y familiares, fue una mejora evidente en la justicia del tributo y una mayor recaudación que coadyuvó a reducir el déficit público, pese a la «crisis asiática» que afectaba a la economía mundial y a los pesimistas pronósticos de quienes entonces estaban en la oposición.

El experimento de bajar tipos y tarifas para reducir el déficit funcionó plenamente. Pero, paradojas de la vida, quienes estaban en la oposición antes y no acertaron en sus pronósticos se encuentran hoy en el Gobierno.

Bueno sería que hubiesen aprendido de esa importante experiencia para no embarcarse en aventuras de subidas impositivas que bien podrían causar más daños que beneficios.

Manuel Lagares es Catedrático de Hacienda Pública y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

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Más allá de la campa
El PNV se enroca en el victimismo radical para exhibir su contrariedad ante el nuevo Gobierno vasco constitucionalista
TONIA ETXARRI El Correo 28 Septiembre 2009

Puede que ayer se congregaran los cien mil fieles que todos los años agrupa el PNV en las campas alavesas, al comenzar el curso político, para celebrar el Día del partido. Pero el Alderdi Eguna ya no es lo que era. Y no sólo porque el lehendakari del Gobierno vasco ya no es un nacionalista y el reclamo del nombre de un Ibarretxe, ausente del acto, sonó a partitura de nostalgia, sino porque la configuración del nuevo Ejecutivo constitucionalista la acusó con un tono de cierto repliegue el presidente de los nacionalistas. Iñigo Urkullu, en su discurso defensivo, al reprochar al partido socialista y al Partido Popular el intento de convertir Euskadi «en una comunidad más de España», lanzaba un mensaje dirigido exclusivamente a la parroquia independentista. Al amplio abanico que empieza a abrirse en el segmento más radical de los votantes de su partido y se cierra en los seguidores del entorno de ETA.

Y al excluir de sus reflexiones a los ciudadanos constitucionalistas (482.839 votantes que optaron por el PSE, PP y UpyD) confirmaba su instalación en la radicalidad iniciada en las legislaturas del anterior lehendakari, a partir del mismo momento en que la indignación de los ciudadanos, canalizada a través del 'espíritu de Ermua' provocó en el PNV una decantación hacia el Pacto de Lizarra. Eso es: el PNV prefiere seguir instalado en las antípodas del lema de los 80 ( 'un partido para todo un pueblo'), cuando, en los comienzos de la Transición, logró ser mucho más que un partido; casi un movimiento. Entre otras cosas, porque en Euskadi ha ido aflorando la vida política distinta, plural, diferente en una sociedad que ha ido optando por otras formas de ver la comunidad vasca, además de la nacionalista. Es tan cierto que hay vida más allá de la campa que la intensa actividad producida este fin de semana en el mundo político constitucionalista lo certifica.

La red de ciudadanos que con su voto en las pasadas elecciones autonómicas quisieron reflejar su hartazgo ante las políticas de enfrentamiento institucional que se habían vivido en el País Vasco durante la última década es realmente amplia. Mientras el PNV se lamentaba del peligro de que, con el nuevo Gobierno de Ajuria Enea se desfigure el perfil de nación que con tanto celo había ido trazando Ibarretxe con sus mensajes identitarios, más allá de la campa, la Fundación Miguel Ángel Blanco otorgaba su Premio anual a la Convivencia a los ediles constitucionalistas del País Vasco. Y más allá de la campa, también, se presentaba la Fundación Mario Onaindía, constituida por los amigos del político fallecido en 2003 para emular al dirigente de Euskadiko Ezkerra queriendo fomentar «la pluralidad de la política vasca».

La sociedad civil constitucionalista reclama con fuerza un protagonismo asfixiado durante décadas por el rodillo nacionalista. Y el fin de semana abrochaban sus esfuerzos en un mismo objetivo resistentes concejales firmes frente al miedo y la inercia diferenciadora con profesores, ex -militantes y animadores de la libertad a escala local. Y la Fundación Miguel Ángel Blanco demostró su longitud de onda con los nuevos tiempos eligiendo para otorgar su premio anual a dos ediles constitucionalistas del convulso municipio de Hernani en representación de los 530 concejales constitucionalistas de la comunidad.

Un premio que demostró, además, que el pacto entre socialistas y populares, más allá de las firmas de los grandes acuerdos de la gran política, puede funcionar, y de hecho funciona, con más naturalidad de lo que parece cuando se trata de luchar con decisión para recuperar la libertad.

El socialista José Ramón Chica y la popular Mariluz Anglada recogieron conmovidos las esculturas de Agustín Ibarrola y revelaron la complicidad política de sus dos partidos y de ellos mismos en un ayuntamiento que sigue gobernado por ANV, en un municipio donde las escenas de acoso y presión a los representantes socialistas y populares han sido la norma durante demasiado tiempo. Esa era la Euskadi plural a la que se refería y reclamaba insistentemente Mario Onaindía.

Con el afán de recuperar y divulgar su pensamiento político en un momento tan trascendente de cambio político, se presentó la Fundación que lleva su nombre, avalada por intelectuales, políticos y compañeros de trayectoria. Emilio Guevara, Joseba Arregi, Luis Castells entre otros. Nadie mejor que su mujer Esozi Leturiondo, que preside la Fundación, define el objetivo que persigue con esta iniciativa. «La figura de Mario trasciende al socialismo. Se implicó con sectores a los que el socialismo no había llegado, como el nacionalismo y el liberalismo. Esos sectores de la derecha civilizada y liberal que probablemente no estén en ningún partido». La Fundación que lleva el nombre de quien presidió Euskadiko Ezkerra y fue capaz de parar la trayectoria de ETA político militar quiere ampliar los espacios de la vida social y cultural vasca que, superando hegemonías del pasado y monopolios irrespirables, vaya configurando un espacio abierto, tolerante, no sectario, moderno, donde el cambio político vaya encontrando la savia social y cultural que alimente el futuro de un país plenamente transversal.

Premios literarios en Galicia
Juan Julio Alfaya Fernández blogs.periodistadigital.com 28 Septiembre 2009

En Cataluña, la inmensa mayoría de las editoriales publican la mayoría de sus libros en español y bastante en catalán. En Galicia no, para una editorial gallega publicar algo es español es una ignominia. Los catalanes anteponen la «pela» al nacionalismo. Aquí vamos de idealistas puros e inmaculados.

Por ejemplo, la mayoría de los premios literarios de novela, ensayo y poesía que antes eran bilingües, ahora son monolingües en gallego. Sólo conozco dos excepciones, una segura, el Premio Torrente Ballester, y de la otra no estoy
seguro, el Premio Esquío. Es posible que haya alguna más, pero no creo que su número pueda equipararse al de los premios monolingües en gallego.

La cláusula primera del XXI Premio de Narrativa Torrente Ballester 2009 todavía mantiene el bilingüismo, que es lo normal: «Podrán optar al premio todas aquellas personas, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten obras inéditas y no premiadas con anterioridad, escritas en castellano o en gallego».

El Premio Esquío de poesía, organizado por la Sociedad de Cultura Valle-Inclán de Ferrol desde 1981, fue sufragado hasta 2007 por Caixa Galicia a través de su Fundación, contando con dos de los premios económicos más cuantiosos de España para certámenes de poesía. Desde la edición de 1985 cuenta con dos convocatorias diferentes, una en gallego y otra en español, cada una dotada con un premio en metálico y la publicación de la obra en la Colección Esquío de poesía. En 2007 la Fundación Caixa Galicia retiró el apoyo económico al premio, obstaculizando su convocatoria. La Sociedad de
Cultura Valle-Inclán consigue, a finales de ese mismo año, involucrar al Ayuntamiento de Ferrol, y publica las bases para el año 2008, aumentando también levemente la dotación económica. Pero en la web del Ayuntamiento de Ferrol ( http://www.ferrol.es/ ) no consigo encontrar la última convocatoria del Premio Esquío y por lo tanto ignoro si sigue manteniendo su carácter bilingüe.

En fin, que los hispanohablantes a nivel cultural y político somos ciudadanos de segunda aunque paguemos impuestos como si fuésemos de primera.

La causa está, sin duda, en las subvenciones al gallego. Aquí tienen unas cuantas más que, sintiéndolo mucho, no tengo tiempo de copiar ni traducir, pero en cualquier caso están a su disposición en el enlace adjunto.

Resolución del 10 de septiembre de 2009, de la Secretaría General de Política Lingüística, por la que se da publicidad a los convenios de colaboración suscritos por esta secretaría general en el segundo cuatrimestre del año 2009.

http://www.xunta.es/dog/Dog2009
nsf/0e5fb445f3681a75c1257251004b10d7/f9b30e9451e08e2ac125763b00518b3f/$FILE/1
900D005P068.PDF

?Gallegos Hispanohablantes
1) http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php
2) http://blogs.lavozlibre.com/galicia/

 

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