AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 3 Octubre  2009

 

José Antonio VERA La Razón 3 Octubre 2009
Todos se equivocan

Nuestra superministra Salgado ha reaccionado a las negras previsiones del Fondo Monetario Internacional para España como se esperaba de ella. O sea, diciendo más o menos que el FMI no tiene ni idea de lo que dice y que quien sabe lo que va a pasar en nuestro país es ella y su jefe Zapatero, reputados expertos que vienen dando en el pleno al 15 desde que llegaron al poder. Por eso nuestra vice-sargento se ríe del reputado Fondo mundial y también de la OCDE, la UE, el Banco de España y la CECA, todos coincidentes en que nuestra economía está haciendo lo contrario de lo que debe, y que por tanto seguiremos aún en el agujero cuando los demás estén ya disfrutando de los brotes verdes de verdad. Las previsiones son apabullantes. Mientras que en 2010 China crecerá un 9 por ciento, India un 6, Perú un 6, Chile un 4, Brasil un 4, Estados Unidos un 1,5 y algo menos Francia y Alemania, aquí decreceremos este año un 3,5 y aún perderemos 0,7 puntos negativos en 2010, con un 20 por ciento de paro (cinco millones de desempleados). Eso sí, nos acompañarán en la recesión grandes potencias mundiales como Grecia, Irlanda, Luxemburgo e Islandia. Hasta Portugal, siempre detrás de nosotros en economía, nos habrá superado en esta ocasión, igual que el resto de los países de la zona euro.

Pero en España nos carcajeamos de todo esto. Salgado sabe más que nadie y por eso ha decidido subir el IVA al 18 por ciento mientras Finlandia lo baja al 12. Subir los impuestos es lo único que se le ocurre a nuestra mega-vice, y se desternilla la mujer con las palabras del premio nobel Edward Prescott, que asegura que España está haciendo lo contrario de lo que debería en materia económica: «aumentar los tipos impositivos deprime la economía porque acaba haciendo más cara la mano de obra». Prescott dice lo que dicta el sentido común y lo que subraya también la mayoría de los expertos. Aumentar la presión fiscal en plena crisis es contraproducente, porque desactivará el ahorro y la inversión, y además disparará el fraude y la economía sumergida. Por el contrario, si se bajan los impuestos y se contiene el gasto corriente, como se hizo en el 96, se acabará dinamizando el consumo privado y el ahorro, y la economía necesariamente empezará a funcionar. El problema es que mientras entonces el déficit que dejó Felipe González era del 7 por ciento, ya de por sí muy alto, el que nos dejará la sonriente señora Salgado será del 10 por ciento. Aznar y Rato lograron bajarlo del 7 al 3 para entrar en el euro. Pero con la actual política nadie atisba que eso sea posible. Salvo Salgado y Zapatero, universalmente famosos por lo acertado de sus predicciones. Aún recordamos, de hecho, las palabras del presidente vaticinando el «pleno empleo», situándonos en la «Champion League de la economía mundial», y asegurando, imperturbable, que «España está a salvo de la crisis», o que «la peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la mejor que tuvo el PP». De tales palabras ellos ya no se acuerdan, pero muchos de nosotros sí. De ahí que no podamos manifestar más que estupor y escepticismo ante la inocente sonrisa de la vicepresidenta Salgado, como diciendo, sin rubor: «todos están equivocados, menos yo».

La orquesta del Titanic
M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Octubre 2009

DURANTE la noche del 14 al 15 de abril de 1912, la Wallace Hartley Band, más conocida como La Orquesta del Titanic, tuvo un comportamiento heroico. Todo el mundo conoce la historia. Mientras el RMS Titanic, el más lujoso y moderno trasatlántico de todos los tiempos, se hundía en las frías aguas del Atlántico Norte los ocho integrantes del grupo musical, primero en el salón de primera clase y después en la cubierta de botes, no dejaron de interpretar su repertorio para contribuir al mantenimiento de la calma y evitar el pánico del paisaje. Los ocho perecieron ahogados y su memoria, un siglo después, sirve de ejemplo de abnegación y entrega en el cumplimiento del deber.

En Zapaterolandia, un Estado sin enjundia y una Nación en porciones, la conducta colectiva se asemeja mucho, demasiado, a la que inmortalizó la orquesta de Wallace Hartley. La diferencia estriba en que, en el Titanic, el número de pasajeros era de 2.224. Ocho hombres se sacrificaron en bien de esos dos millares y pico de personas y, seguro, algunos entre ellos y gracias a la música no engrosaron la lista de los 1517 fallecidos. La proporción se invierte en nuestro caso. Un gigantesco coro de más de 40 millones de ciudadanos, arrebatados por «una corazonada» y otras cuantas zarandajas propagandísticas, asistimos a nuestro propio naufragio colectivo en beneficio de un solo pasajero, José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre que, para mayor sarcasmo, nos ha estrellado con sus quimeras y obstinaciones contra el iceberg de la crisis financiera internacional y, peor aún, contra el de nuestras crisis domésticas que, desde el ladrillo a la falta de productividad, ahondan la profundidad del problema económico vigente.

Si Rodrigo Rato, como debiera, siguiese al frente del Fondo Monetario Internacional el Gobierno, tan hábil en exculpaciones como corto en percepciones y nulo en resoluciones, podría aducir razones partidistas para disimular el gravísimo señalamiento que acaba de hacernos el FMI. La economía mundial se recupera, excepto la española. El PIB decae y el paro sigue creciendo. Sobrepasará el 20 por ciento. A pesar de ello, en una rara conducta más grave y demoledora que las crisis que nos afligen, el coro nacional sigue en cubierta sin dejar de cantar. Nos hundimos, parece que contentos, sin que la contestación al único y privilegiado pasajero le tache de las posibilidades del futuro.

¡A buenas horas, brotes verdes!
Opinión ABC 3 Octubre 2009

SI Sánchez Albornoz sostenía que España es un enigma histórico, Rodríguez Zapatero, un personaje insostenible, ha convertido a este país en un enigma histérico. Es obvio, por ejemplo, que estamos donde estamos porque la histeria colectiva violentó la historia a raíz del11-M. Y porque, acto seguido, los brujos de la tribu destilaron un filtro de sapos y culebras, atizaron la hoguera cainita y pusieron al rencor en pie de guerra. Nadie hay más diestro que los zurdos manejando el garrote de los medios y el garrotazo -vil, pero certero- hizo que muchos, en las pasadas elecciones, extraviaran el sentido y el oremus. Año y medio después, los polvos de la crisis han espesado el lodazal de los impuestos y hoy son multitud los que, para coger aliento, respiran por la herida que les desgarra la cartera. Arrepentidos quiere Dios y bienvenidos sean aunque hayan llegado a los anises y cuando no hay enmienda. ¡A buenas horas, brotes verdes!

El caso es que, de pronto y de malas a primeras, los mudos dan lecciones de elocuencia y los tartufos presumen de sinceros. Jordi Sevilla (que es uno más de esos ministros-kleenex que, luego de desechados, a Zapatero ni le suenan) ha visto clarísimo que el panorama está muy negro. Habrá quien se malicie que bajo tan repentina lucidez se insinúa la sombra del despecho. Lo más probable, empero, es que el señor Sevilla -que se brindó a aliviar en dos patadas la burricie económica que aqueja al presidente- sólo pretenda hacer pedagogía al arrearle al susodicho un puntapié en los presupuestos. Si cada maestrillo tiene su librillo, éste, en particular, es como un libro abierto. La vida es una tómbola y los políticos vivales tentetiesos de feria. Algunos se caen del guindo por su propia cuenta y otros no se caen hasta que no les echan.

No obstante, el premio gordo a la doblez hipócrita, el lacrimógeno cinismo y el disimulo a pierna suelta, le corresponde al tortuoso Pedro Solbes que nunca, que se sepa, ha ido por derecho. Especialista consumado en los números de circo, los arbitrios contables y los jeribeques financieros, ahora intenta enjugar su déficit de imagen a base hacerse un hueco en el martirologio de Rodríguez Zapatero. A Solbes -según Solbes- nadie le echó del alcornoque en el que se cosechan las bellotas de los viernes. Se apeó por razones de conciencia y por no malgastar las margaritas con los cerdos. ¡Oiga usted, con un par! De bellotas, se entiende. Lástima que a Pizarro le pueda lo cortés y no le saque punta a la evidencia. El tahúr con el que disputó aquel mano a mano en el garito insomne de la tele es el mismo fullero, ¡vaya tela!, que se jacta de honesto.

Lo de Jordi Sevilla es chusco, pero menos. De los escarmentados nacen los avisados y si le vuelve a coger el toro no será por sorpresa. Lo de Solbes, en cambio, no hay por dónde cogerlo. Tránsfuga de sí mismo, ora sale de naja, ora por peteneras. Ha mentido en voz alta, ha mentido en silencio, ha desmentido el digo y ha desmentido el Diego. Ha sido algo peor que cómplice: ha sido el avalista de Rodríguez Zapatero. El «meeting-point» del hambre y las ganas de comer, de la desfachatez masiva -más IVA, que está a huevo- y la descomunal incompetencia. ¿Encima se lavará las manos? Mejor haría limpiándose la lengua. Y no se lo tome a pecho. Recuerde que pechar es tributar y en el pechado va la penitencia.

Alza impositiva y consolidación presupuestaria: mal camino
JUERGEN B. DONGES ABC 3 Octubre 2009

Uno de los temas de política económica más controvertidos en la actualidad en muchos países es cómo adecuar los impuestos a las necesidades del Estado para consolidar el elevado déficit público y al mismo tiempo incentivar la actividad económica no sólo para salir de la crisis, sino recobrar la senda del crecimiento económico sostenible, no inflacionario y creador de empleos que teníamos antes del estallido de la crisis. Desde la perspectiva del análisis económico, no cabe duda de la conveniencia de mantener moderada la imposición fiscal que afecta a la adopción de decisiones económicas de inversión empresarial, ahorro y trabajo. Es decir, el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre sociedades y el impuesto sobre patrimonios no deben de subirse; si cabe, deben de reducirse y ser alineados con los niveles existentes en otros países con el fin de generar fuertes incentivos positivos para la economía a medio y largo plazo. Pero no todos los gobiernos están por esta labor. Unos, porque piensan que aumentar la recaudación presupuestaria es la vía más rápida y con un desgaste político mínimo para ir reduciendo el déficit público; otros, porque su credo ideológico de izquierda les hace cargar contra empresarios y «las clases altas», que según un ministro del Ejecutivo español son quienes cobran salarios de más de 50.000 euros brutos al año (sic). En todo este debate estamos siendo testigos de lo bajos que son los conocimientos que tienen determinados líderes políticos sobre el funcionamiento de la economía y de lo enorme que es la hipocresía de aquellos otros políticos que defienden el alza impositiva de la fiscalidad sabiendo que esto no hace más que lastrar la inversión y el empleo.

No hay que discutir que el enorme agujero en las arcas públicas del conjunto del Estado, que ha resultado de las políticas fiscales anticrisis, ha de subsanarse. Todos los países de la UE cerrarán en este ejercicio y el próximo con notables déficit públicos, que en la mayoría de ellos, España incluida, serán claramente superiores al tope establecido por el Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento (3% del PIB). En el conjunto de la Eurozona, el déficit público se podría situar este año cerca del 5% del PIB y en el próximo año alrededor del 6,5% (en 2007 era el 0,6%); la ratio deuda/PIB llegaría a más del 80% del PIB (veinte puntos por encima del valor de 2007, que casualmente se correspondía con la norma del Pacto).

La consolidación de los presupuestos es inexorable no sólo para cumplir con las reglas fiscales del Tratado de la UE, sino porque lo impone impecablemente la llamada «restricción presupuestaria intertemporal». Buena parte de los déficit públicos son de carácter estructural, fruto de determinadas prestaciones sociales al estilo de «cheques bebé» o de las subvenciones a empresas (automóvil) y regiones (Andalucía) en dificultades o del gasto de personal en la administración pública en expansión desbocada. Este componente estructural del déficit, a diferencia del coyuntural que se deriva temporalmente de la caída de los ingresos y el aumento del gasto por desempleo causados por la recesión económica, no es sostenible en el tiempo. Pues los gastos financieros del Estado aumentarían exponencialmente, lo cual limitaría progresivamente la capacidad de actuación del gobierno (en todos los terrenos) y amenazaría con el riesgo de una bancarrota estatal. Por consiguiente, el déficit público estructural tiene que ser eliminado. Para ello se necesitan, por regla general, varios años.

La ineludible consolidación presupuestaria, en principio, puede practicarse desde dos vertientes, la del gasto público y la de los ingresos. Consideraciones de eficiencia económica aconsejan poner el énfasis en el control y la reducción del gasto, sobre todo del gasto consuntivo, puesto que éste no aporta nada al crecimiento del potencial económico y al empleo duradero, mientras que el gasto público para la formación de capital fijo (infraestructuras sólidas) y de capital humano (base para la investigación, el avance tecnológico y la competencia profesional) sí lo hace, bajo el supuesto, claro está, que los programas estén adecuadamente configurados y se ejecuten con determinación. En otras palabras: es importante combinar la consolidación presupuestaria en términos cuantitativos (eliminar el déficit estructural) con la consolidación en concepto cualitativo (orientar la estructura del gasto hacia formas más productivas).

Ahora bien, como en la realidad política las reticencias a acotar el gasto público son muy frecuentes, se opta por subir impuestos. Es una típica decisión de conformarse con la segunda mejor solución (second best) que por definición tiene por contrapartida una pérdida de eficiencia económica, lo que implica un potencial de crecimiento más bajo y unos niveles de empleo más reducidos de lo que sería posible y deseable en la economía, dados los recursos productivos disponibles. Si no obstante el gobierno se empeña en incrementar los impuestos, causará el menor daño a la economía mientras se centre en los impuestos indirectos, como el IVA y tributos específicos (gasolina, tabaco, bebidas alcohólicas, por ejemplo). Estos impuestos no repercuten adversamente en el ahorro, la inversión empresarial y el empleo. Pero su aumento no le garantiza al Estado las recaudaciones adicionales en la cuantía deseada para conseguir avances en la consolidación presupuestaria. O bien prolifera la economía sumergida (IVA), o bien se contrae el consumo de las familias que utilizan menos el coche para economizar así en el gasto del carburante. Los ecologistas dirán que la reducción de la demanda de hidrocarburos es una buena cosa porque frena la emisión de gases contaminantes con efecto invernadero. Los apologistas de la buena salud se congratularán si la gente fuma menos y se abstiene a tomar alcohol. Pero a los trabajadores en las industrias y los sectores de servicios correspondientes no les hará mucha gracia que corran el riesgo de perder el empleo.

Los impuestos directos, sin embargo, no se deben aumentar, especialmente no el impuesto sobre sociedades, incluido el IRPF sobre el empresario individual. Esta imposición supone una presión fiscal sobre la inversión en capital fijo y las actividades I+D y, por consiguiente, obstaculiza la creación de empleo. No tiene sentido generar incentivos perversos, como sería el caso, si sólo por motivo de una fiscalidad empresarial excesiva el domicilio social e incluso parte de las actividades productivas fueran trasladadas al extranjero, donde el tratamiento de los rendimientos empresariales sea más benévolo, y al mismo tiempo se ahuyentara el capital foráneo. Precisamente en tiempos dramáticos como los actuales se ha puesto de manifiesto que nuestras economías están muy necesitadas de capital, no sólo las entidades financieras que tienen que recobrar su solvencia, sino también muchas empresas manufactureras y de servicios que requieren de una ampliación del capital para poder crecer y posicionarse con éxito en los mercados globalizados. La competencia internacional por los ahorros seguirá siendo muy severa, porque los países emergentes constituyen una intensa demanda adicional de capital. Por ello, la fiscalidad del ahorro tiene que ser moderada. También el Estado debería entenderlo así. Pues también él depende de los ahorradores privados para que le compren los bonos y obligaciones que quiera emitir. No sirve darle vueltas: un gobierno con sentido de responsabilidad apostaría por atajar el profundo desequilibrio de las finanzas públicas por el lado del gasto.

Los contenidos del Cambio en el País Vasco.
Foro Ermua 3 Octubre 2009

Ciclo de conferencias
Organizadas por el Foro Ermua, en el Gran Hotel Velázquez (Salón Conde), C/ Velázquez 62, Madrid

16Oct2009 Viernes
16:30-18:30 Política lingüística y derechos civiles
18:30-19:00 café
19:00-21:00 El imperio de la ley y la desligitimación social del terrorismo
tfn 619 483 053, eventos@papelesdeermua.com

17Oct2009 Sábado
10:00-12:00 Educación e información: el retorno de una gran manipulación
12:00-12:30 café
12:30-14:30 El País Vasco en normalidad con el resto de España
Participan algunos colaboradores de Papeles de Ermua.

PP
Sirera tiene razón
Maite Nolla Libertad Digital 3 Octubre 2009

Yo no soy una entusiasta de Rosa Díez y no porque crea que es una roja peligrosa, como dicen los dirigentes del PP cuando critican a UPyD y no saben decir otra cosa. Lo que reconozco es que en la mayoría de cuestiones tiene razón y que, para tristeza de los militantes y dirigentes del PP de verdad, suele decir con mayor claridad y contundencia lo que deberían decir Rajoy y, de Rajoy para abajo, los demás peperos. Sucede que este verano soltó una frase lapidaria, de ésas de difícil contradicción: se han juntado en este momento de la historia de España el peor Gobierno y la peor oposición.

En la peor situación del Gobierno de España, el PP se está descomponiendo, literalmente. Supongo que el hecho de que se escogiera a María Dolores de Cospedal como secretaria general del partido ayuda mucho y es un símbolo de lo que allí sucede; la secretaria general del partido, por ser la presidenta de una comunidad "antitrasvase" no puede pisar en Murcia y en Valencia, que son comunidades protrasvase. ¿Por qué? Pues porque el PP no tiene un criterio que valga para toda España sobre nada: sobre los trasvases, sobre la financiación autonómica, sobre los estatutos o sobre las televisiones públicas. Se lo dije un día, el PP funciona a todos los efectos como Galeuscat: sólo les une el candidato a las generales y a las europeas. En lo demás, el PP de Cataluña tiene vía libre para tener una postura distinta de los de Aragón en el tema de las obras del Obispado de Barbastro, distinta del PP de Valencia en materia de agua y todos los pepés de España pueden tener respecto a la financiación autonómica, el criterio que consideren que les va a dar más votos en su terruño.

Y eso se tapa si el partido vive de mayorías aplastantes en Castilla, en Madrid, en Valencia, en Murcia o si gana como en Galicia. El problema surge en los lugares, como Cataluña, en el que el PP se ha marginado de forma voluntaria.

El PP de Cataluña no tiene ninguna ideología. El PP de Cataluña no es nacionalista, ni no nacionalista, sino todo lo contrario; depende del día. El PP de Cataluña es una empresa familiar que gestiona los cuatro o cinco cargos públicos que tiene y que después de las próximas autonómicas y las municipales serán dos o tres.
El espionaje –ilegal– de los periodistas y las pantallonas que tienen ahora los móviles, han puesto al descubierto dos verdades como puños, que diría Iñaki Gabilondo: Montilla es un tostón en sí mismo y el PP de Cataluña es un partido de #??!!!scrufff@#!! –que diría Obelix. Yo creo que Daniel Sirera tiene razón en lo que piensa. Yo no lo hubiera dicho mejor. Cometió el error de fiarse de Rajoy y de no presentarse a un congreso que hubiera ganado seguro. ¿Mi consejo? Mándales a la #??scrufff@#!!! Se lo merecen.

******************* Sección "bilingüe" *************************************

Ve a verle
ARCADI ESPADA El Mundo 3 Octubre 2009

Querido J:

El asunto Fèlix Maria Millet i Tusell se está poniendo cada día más interesante. Y el juez que lo estudia (en tal hipótesis) debe de pensar lo mismo. Su lentitud en actuar sólo puede ser fruto, como es natural, del relamimiento. Que a mí también me afecta, verás. Para empezar leí el otro día unas declaraciones del simpático arquitecto Óscar Tusquets, autor de la remodelación del Palau de la Música y que, por lo tanto, tuvo a Millet como cliente. Decía Tusquets que el dinero presuntamente robado no había ido en su totalidad a los bolsillos de Millet: que el patrono era sólo un intermediario. Las declaraciones me interesaron relativamente: había buena voluntad en ellas, pero les faltaba empirismo. Les faltaba fuerza (força!), que es lo que las chicas del Hispania ponen en los guisos. Pero sólo tardó unos pocos días en llegar.

Este jueves, el señor Ángel Colom reconocía que Millet le había pagado unas deudas: concretamente 12 millones de pesetas que adeudaba por la fallida operación política del Partit per la Indepèndencia (PI). Las razones por las que Colom acudió a él son difíciles de precisar. No consta que Millet fuera militante del PI o independentista; tampoco pariente o amigo personal de Colom. La única explicación es que «alguien le dijo que fuera a ver a Millet». Alguien al que Colom se niega a identificar con un curioso eufemismo volitivo: «No puedo decirlo». Igualmente curiosa es su precisión posterior sobre el origen del dinero. Él, por supuesto, no podía imaginar que el dinero saliera de las cuentas del Palau y, en definitiva, del común ciudadano. Estamos, sin duda, ante un caso de generosidad de retorta: un hombre se saca de su bolsillo 12 millones de pesetas del año 99 para pagar las deudas que otro hombre al que conoce de vista ha contraído por la gestión de un minúsculo partido independentista. Es ahora cuando el apodo sisales con el que se conoce a Àngel Colom i Colom adquiere una inesperada precisión proteica.

Siendo esto del más grande interés perplejo no es comparable con la reacción que tuvo el señor Felip Puig, secretario general de Convergència Democràtica, al conocer las declaraciones de Colom: «Conociendo a Colom, que es una persona absolutamente transparente y con unas convicciones patrióticas intachables, tenemos la absoluta convicción de que ha actuado en todo momento según la legalidad vigente y no ha cometido ninguna irregularidad». Es una muy bonita vinculación de las convicciones patrióticas con la moralidad de ley. El patriota no delinque en ningún caso: sólo se expresa. El patriota es un artista. Un artista polanski.

Como puedes comprender, semejante estética me sorprende muy poco. En realidad, no se me habría ocurrido molestarte con este asunto si no fuera por la frase aparentemente marginal con que Colom justifica su paso deudor: «Ve a ver a Millet». Estuve regurgitando esta frase durante un rato hasta que, en efecto, salió. Ve a ver a Pujol. Este era, en los 60 y en los 70, el ábrete sésamo de Cataluña. Te precisaré: lo fue desde el 23 de febrero de 1967. Ese día murió Fèlix Millet i Maristany, padre del nuestro. Hasta ese día se dijo en Barcelona: «Ve a ver a Millet». Hay constancia del relevo. Lo describe Albert Manent en su biografía de Millet Maristany. Muy poco antes de morir, el mecenas le escribió una carta a Jordi Pujol. Te traduzco un párrafo: «Yo, que me he pasado la vida hasta ahora trabajando para mí (para los de casa), siempre, sin embargo, teniendo como punto de referencia mi país, que es como parte integrante de mí mismo, he tenido una alegría especial al recibirla [una carta de Pujol] porque representa mi coincidencia con un chico (perdona) de tu edad y eso hace revivir una fe que a pesar de tantas cosas no he perdido nunca».

Espero sinceramente que el párrafo te haya emocionado. No sólo es una muestra más precisa que el carbono 14 de un instante de la Creación Colectiva. Te habrás fijado en cómo detalla, con una confianza enternecedora, la confusión (¡la colusión!) entre el Mí, la Casa, el Nosotros y el Yo. En el libro de Manent, que es tan útil como todos los suyos, encontrarás desarrollado ese asunto y muchos otros. En especial la descripción de los escorzos que tuvo que hacer un hombre con un pie en el franquismo y otro en el catalanismo. Estos escorzos no fueron siempre en una misma dirección, como quiere hacer creer la propaganda. Millet tuvo que disimular para ser catalanista; pero también para ser franquista, dado que era las dos cosas. Observa esta prueba del escorzo en una carta que dirigió a Muñoz Grandes sobre el asunto de la lengua. «Mi general, estoy convencido de que Vd. sabrá entender la lucha interior que tengo conmigo mismo para continuar esperando que se resuelva este problema interno de este pedazo de España que, por motivos absolutamente al margen de la propia voluntad de los que en él nacieron, tiene su lengua propia». Lo apreciarás en lo que vale: la lengua como cruz involuntaria. Eso es. Bien dicho.

Jordi Pujol sustituyó al prohombre. Y entonces le fueron a ver a él. La situación duró, más o menos, hasta el advenimiento de la democracia. Cuando Pujol fue encausado por el asunto Banca Catalana utilizó dos argumentos defensivos. El primero se basaba en las fechas: desde 1976 había dejado de tener cualquier responsabilidad en la gestión del banco. Pero lo que se extendió hasta hacernos enrojecer de vergüenza fue el argumento moral. Si hubo irregularidades, lo fueron contra una Irregularidad mayor. El todo por la patria contra la Guardia Civil.

A partir de 1980, y con Jordi Pujol instalado para siempre en el Palau de la Generalitat, Fèlix Millet i Tussell cogió el siguiente relevo y el círculo se cerró. Ve a ver a Millet. Como te dije la otra semana, él fue enteramente una sociedad civil. Esto que en Madrid, que son tan brutos, se llaman grupos de presión y en la Castellana, concretamente en el palco del Bernabéu, se llaman lobbys. La línea de la defensa se entrevé claramente. Después de la confesión de Colom, su abogado Pau Molins ha añadido nuevos e interesantes destinos del dinero público: la Fundación Trias Fargas, la Olof Palme: independentistas, convergentes, socialistas. Franca sociedad civil tripartita. Esta diseminación económica y moral procura un saludable efecto de protección psicológica, y algo más que psicológica, que entenderás. ¡A ver si yo no voy a ser sociedad civil!, se dice uno poniendo la mano. No hay nada peor que corromperse para los demás. Empieza uno asesinando y acaba por no ayudar a cruzar el semáforo a las viejecitas.

Sigue con salud.
A.

El escándalo del Palau alcanza ya a la financiación de los partidos catalanes
IVA ANGUERA DE SOJO | BARCELONA ABC 3 Octubre 2009

El «caso Palau» sobre el presunto desfalco del ex presidente de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música, Félix Millet, ha alcanzado ya de pleno la esfera política con las «ayudas» recibidas por una fundación de CiU de fondos del Palau. En concreto, 630.000 euros recibidos por la Fundación Trias Fargas -el «think tank» de Converg_ncia Democràtica- entre 1999 y el año pasado a cuenta de la promoción del catalanismo. Estas «ayudas» se suman a las reconocidas el jueves por Àngel Colom, actual responsable de Inmigración de CDC, para liquidar las deudas del fallido Partit per la Independencia (PI) o los mil euros recibidos por la Fundación Olof Palme, presidida por la socialista Anna Balletbó.

Unas contribuciones que, en el caso de la Trias Fargas, fueron defendidas airadamente por la dirección nacionalista, pero que arrojan nuevas dudas sobre la aparente falta de control e impunidad con la que Félix Millet y sus socios han hecho y deshecho en las arcas del Palau, sin que las administraciones perjudicadas se dieran por aludidas hasta ahora.

El secretario general adjunto de CDC, Felip Puig, negó ayer que su partido se quedase un sólo céntimo de los 630.554,82 euros que recibió desde 1999 su fundación privada, la Trias Fargas, de manera «legal», de manos de la Fundación Orfeó Català-Palau de la Música durante la presidencia de F_lix Millet.

Esta entidad firmó entre 1999 y 2009 siete convenios anuales de colaboración con el Palau para impulsar la difusión de la música catalana y «fortalecer» el Palau de la Música como «símbolo y motor» cultural de Cataluña. Pero en ningún caso hubo «relación económica o financiera» entre el Orfeó que presidía Millet y CiU, advirtió Puig, y no «financió» el partido.

La Trias Fargas recibió importes de entre 60.000 y 120.000 euros, transferencias que según Puig se sometieron escrupulosamente a los mecanismos de rendición de cuentas, desde Hacienda a la Sindicatura de Cuentas -aunque esta entidad recordó que no tiene potestad legal para fiscalizar las cuentas de las fundaciones, aunque recibe las de las fundaciones políticas-. Esta cantidad «no llega al 5%» de los fondos que manejó la Trias Fargas en esos años, añadió Puig, unos 14 millones de euros.

Por su parte, la presidenta de la Fundació Intenacional Olof Palme, Anna Balletbó, aseguró que devolverá al Palau de la Música los 1.000 euros que le donó, entre 2007 y 2008, el ex presidente de la institución F_lix Millet, «si ha habido alguna irregularidad», pero defendió que se trata de la «cuota» habitual de los miembros del grupo de confianza de la fundación.


España impide una iniciativa de Batasuna para "reiniciar el diálogo" en el Parlamento británico
Los británicos suspendieron la reunión por la "creciente actividad de ETA" y por la sentencia de Estrasburgo
3 Octubre 09 - Otr Press La Razón 3 Octubre 2009

El Gobierno español ha desbaratado una iniciativa de Batasuna que pretendía dar publicidad y legitimar sus reivindicaciones en el Parlamento británico para hablar de "reiniciar el diálogo". Los contactos los realizaron dos responsables del aparato internacional de la formación ilegalizada e iba a intervenir Brian Currin, mediador durante la tregua. No obstante, gracias a que España esgrimió la sentencia de Estrasburgo, los británicos decidieron suspender la reunión por "la reciente actividad de ETA".

Batasuna ha decidido centrar sus esfuerzos en publicitar y buscar legitimidad a sus acciones fuera de España. Así, habían conseguido incluir una iniciativa en uno de los grupos informales del Parlamento británico para la resolución de conflictos. Este había incluido en su calendario para otoño, en concreto para el 3 de noviembre, una reunión en la que el tema a tratar era "El conflicto vasco, ¿y ahora qué?", en la que se argumentaba que "la reciente escalada de violencia es una clara evidencia de que el largo conflicto está lejos de resolverse".

Esta reunión se iba a celebrar el el seno del Conflict Issues, uno de los grupos informales de la Cámara británica, integrada por miembros de la Cámara de los Comunes y de los Lores, aunque también pueden participar personas ajenas al Parlamento. Así, iba a contar con la presencia del abogado sudafricano Brian Currin, que jugó un papel de mediador en la última tregua de ETA y que iba a realizar una exposición sobre el "reinicio del diálogo". Currin es uno de los creadores de "La verdad de Sudáfrica" y de la Comisión de Reconciliación y ahora copresidente de la Comisión de Revisión de sentencias de Irlanda del Norte.

No obstante, el Ministerio de Interior de España ha seguido de cerca la actividad que intenta llevar a acabo Batasuna en el panorama internacional, por lo que la convocatoria de este encuentro ha permanecido muy poco tiempo en la agenda británica. Al parecer, el gobierno español ha contactado con los organizadores de la reunión y han explicado la postura oficial de España a este respecto. De este modo y según fuentes del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, se ha argumentado que el Tribunal de Estrasburgo ratificó la ilegalidad de Batasuna y han trasladado al Conflict Issues el último comunicado emitido por la banda terrorista ETA y la sospecha de que detrás de esta iniciativa se encuentra Batasuna.

El secretario del grupo de Parlamentarios del Parlamento Británico especializado en conflictos (APPGCI), Eddy Canfor-Dumas, "después de pensarlo detenidamente y teniendo en cuenta la reciente actividad de ETA, los responsables del APPGCI han decidido no seguir adelante con la reunión planeada para el 3 de noviembre sobre la reanudación del proceso de paz vasco". En lugar de la citada reunión, han optado por incluir otro asunto: Libia. En este sentido, Canfor-Dumas aseguró que este tema "tiene una relevancia más directa en la política británica". Sin embargo, "si la situación cambiara, esperamos que en un fecha futura la APPGCI pueda ser capaz de ayudar al proceso de alguna manera aquí en Westminster", sentenció.

Aiartza y Elejebarrieta, los responsables
Dos destacados miembros del aparato de relaciones internacionales de la izquierda abertzale radical, los abogados Urko Aiartza y Gorka Elejebarrieta, fueron los encargados de poner en marcha esta iniciativa. El primero de ellos se ha caracterizado por desplegar una gran actividad internacional, realizando viajes a Sudáfrica para convencer al Congreso Nacional Africano que apoyara el último proceso de paz, antes y después de que ETA declarara el alto el fuego. Incluso, realizó intervenciones en la ONU, en Ginebra, presentando denuncias al Relator Especial sobre la Tortura o interviniendo en el Comité de Derechos Culturales para acusar a España de criminalizar el euskera.

Por su parte, Elejebarrieta era, junto a Jon Andoni Lekue Eguren, delegado de Batasuna en Bruselas y participó en el entramado de financiación del Partido Comunista de las Tierras Vascas, según la resolución del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. También se le cita en la sentencia del Tribunal Supremo por la que ilegaliza a este partido.


 

Recortes de Prensa   Página Inicial