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Recortes de Prensa    Lunes 5 Octubre  2009

 

Un Gobierno atónito y con el piloto automático
José Antonio Gundín El Semanal Digital 5 Octubre 2009

La resaca olímpica ha devuelto las aguas políticas a su cauce y la crecida de ver a Zapatero abrazando a Gallardón o a Esperanza Aguirre haciendo piña con el primero no es más que un borroso recuerdo, tal vez una ilusión óptica de esas que sufren los extraviados en el desierto. ¿Qué es la ciudadanía española ahora si no náufragos de una política económica que consiste en más impuestos, más tasas, más multas, en suma, más voracidad fiscal para alimentar eso que el filósofo Gustavo Bueno ha llamado "los mantenidos"? Porque el Estado del Bienestar, organizado sobre el equilibrio entre la iniciativa privada y la subsidiariedad de lo público, está derivando hacia el "Estado de los mantenidos" gracias a la multiplicación de cheques, sinecuras y subvenciones. Y para eso se necesita mucho dinero, todo el dinero que el fisco sea capaz de detraer del contribuyente.

El Gobierno está atónito porque Zapatero ha puesto el piloto automático y desde el puente se limita a contemplar con cierta displicencia los embravecidos embates. No parece que la hagan mella los pésimos datos económicos (FMI, OCDE, BCE), ni las encuestas demoledoras, ni la virulencia con que le atacan algunos de sus amigos mediáticos… Ha abierto el paraguas y nada le afecta, tampoco la creciente revuelta de los empresarios, ni las murmuraciones de los banqueros, ni la indignación in disimulada de los trabajadores autónomos…

Mientras espera a que escampe, cree tener bajo control la agenda de aquí a fin de año: los Presupuestos no le suponen problema alguno porque PNV y ERC ya tienen asegurada su tajada; a los "progres" descontentos les servirá en bandeja la Ley del Aborto, por más que el día 17 cientos de miles de personas protesten; y el pacto con los sindicatos le garantizan orden y silencio de los corderos laborales pese a la incesante sangría de empleos.

Sólo hay una cosa que le inquieta: que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut no sea del pleno agrado de Montilla y Puigcercós. En ese caso, la izquierda catalana lo vendería como una "derrota de Zapatero". Y aunque tal imputación pueda ser tan injusta como si se le culpara de la derrota olímpica de Copenhague, cunde la sensación de que al presidente le rodean los fracasos. Es decir, se le está agotando la suerte del campeón y su depósito de sonrisas está en la reserva.

Gallardón, ese Laporta
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS Libertad Digital 5 Octubre 2009

TREINTA años después de aprobada y tres después de liquidada la Constitución de 1978, los aspirantes a la difícil condición de ciudadanos españoles deberían estar vacunados contra la infección sentimental, presunta categoría política que sustituye a la elección racional. Por desgracia, no es así, y el virus del sentimentalismo se propaga más devastadoramente que el de la gripe A. Últimamente se critica a Laporta por utilizar el FC Barcelona como herramienta del separatismo catalán y del proyecto imperialista de los Països Catalans sobre las comunidades de Valencia, Baleares y Aragón, que algunos prefieren no ver y otros considerar sólo una forma de que el Barça juegue una liga no española sin vaciar las gradas. Pero es inútil cerrar los ojos. El uso de la sentimentalidad como sustituto de la racionalidad y la mutación de posibles ciudadanos en simples forofos está anclada en los orígenes del nacionalismo post franquista y antiespañol, en Barcelona, en Bilbao, en Santiago o donde sea. En Madrid, su violencia explícita o implícita no ha salido del estadio. En Cataluña, desde Pujol, se ha desparramado de tal modo que, paradójicamente, el arte y la delicadeza parecen haberse refugiado en el césped del Camp Nou, como si Xavi e Iniesta fueran la viva -aunque callada- demostración de que el fútbol como deporte y estética debería prevalecer sobre su aviesa politización.

Sin embargo, el modelo nacionalista sentimentaloide ha calado en todas las taifas y faunas políticas. Nada lo prueba mejor que el espectáculo de ilusionismo olímpico perpetrado por el déspota que ha convertido Madrid en zanja y el bolsillo madrileño en ruina. Por lo visto, a muchos les gusta eso de la corazonada, la ilusión y demás fantasías a crédito que acrecen ilimitadamente el fondo de unos golfos y la longitud de unos cabos ascendidos a capitanes generales de la comisión. Si Madrid ya tiene infraestructuras, museos, turistas, fama y prestigio mundiales, ¿qué necesidad había de servir en bandeja a París o Berlín los Juegos de 2020? Para Madrid, ninguna. Para Gallardón, toda. Pero como la irracionalidad política es contagiosa, el despotismo catalanista retoñará en un Madrid perpetuamente olímpico y garantizará la tiranía fiscal y la próxima desilusión. Gallardón celebrará sus derrotas, según el victimismo nacionalista. Y él y ZP seguirán saqueando bolsillos para financiar la ilusión de los saqueados. Qué peste.

El problema está en tierra
Iñaki EZKERRA La Razón 5 Octubre 2009

Por una vez en la vida no tiene la culpa nuestro Ministerio de Defensa. España es el país más expuesto a la piratería somalí porque es el que más pesqueros tiene por esa zona y porque toda protección sería poca.

El Océano Índico no es la ría de Vigo y el verdadero problema está en tierra, en un país que lleva casi veinte años en guerra civil y donde al enfrentamiento entre clanes y «comunidades autónomas» se añade el fundamentalismo islámico.
El problema es que la vía militar de la «operación Atalanta» resulta insuficiente si no va acompañada de las vías diplomática, política, financiera y humanitaria. Y el problema es también nuestra legislación, que no recoge la piratería como delito, por lo cual cualquier detención sólo sirve para mostrar nuestra debilidad institucional.

El problema es una vez más la Justicia española y, mientras eso no cambie, lo único que se me ocurre es hacer de la necesidad virtud y poner a los piratas en manos del Tribunal Constitucional a la espera de que éste se pronuncie con la misma diligencia que sobre el Estatut de Cataluña. Como tarda tres años como mínimo en hacerlo, la permanencia en prisión del delincuente marítimo sería equivalente a una condena.

Y entre los piratas del Índico cundiría el pánico: «Deja a ese atunero que es español y, como te detengan, te cae el tribunal de una tal María Emilia Casas, presidenta del mismo, y no sales de la cárcel en la vida».

Indicios
Los españoles no somos demócratas
Pedro de Tena Libertad Digital 5 Octubre 2009

España no es una democracia. Es formalmente una monarquía constitucional con bases jurídico-políticas democráticas, pero los valores y comportamientos democráticos están muy lejos de predominar en nuestra sociedad. Más de 30 años después de la aprobación de la Constitución con más sentido común, a pesar de sus defectos, que ha tenido este país, avanzo la hipótesis de que los españoles no somos demócratas. Es más, más bien somos amantes latentes del pensamiento y el poder autoritarios aunque hoy, por miedo a parecer lo que se es, tales sentimientos y pensamientos queden ocultos. La urgencia de comprender lo que nos pasa es vital como letal es ignorar qué es lo que nos pasa si queremos encaminarnos de una vez hacia la democracia. No ordeno. Escribo a borbotones. No jerarquizo, pero expongo algunos elementos:

1. La preferencia por la mentira pública, y es de suponer que privada, es manifiesta. Desde el deporte al Parlamento, desde la vida familiar a la vida empresarial, la mentira le ha ganado la partida a la verdad. El futbolista que se tira engañosamente al suelo es aplaudido por quienes deberían pedir la repetición de la jugada para sancionar la trola. Los tongos, los fraudes, las calumnias (recuerdo a José Alcaraz), son tremendas. Pero en una democracia, la verdad, tanto científica estadística como política, es fundamental para que el voto ciudadano sea racional. De no ser racional, podríamos acabar votando a Gundisalvo a Ciccciolina. De hecho ya lo estamos haciendo.

2. El desprecio absoluto por la presunción de inocencia de los demás ciudadanos y la afición al dedo conminatorio y acusador es digna de estudio entre los españoles. Entre algún indicio, incluso secundario, acerca del comportamiento de una persona y el exabrupto condenatorio, no transcurren ni siquiera unos segundos. Tenemos una visión pesimista de la naturaleza humana. Si alguien parece malo, es que lo es y mucho más malo de lo que parece.

3. Preferencia por el enchufismo y la suerte antes que por al normal desarrollo del trabajo profesional, competente y honrado. Seguramente los partidos tienen mucho que ver con esto, pero el sentimiento de que "los míos" tienen que protegerme en sentido mafioso y cavernario, tiene preferencia por el respeto a las opciones de los demás a ocupar los puestos según mérito y capacidad.

4. Nuestra indiferencia ante las reglas, eje básico del funcionamiento de la democracia, reglas iguales para todos, leyes iguales para todos y oportunidades iguales para todos, lleva a muchos a aplaudir a quien se cuela en el autobús sin pagar, en la cola del cine o en una zona de rebajas. El que quebranta las reglas es el "listo" y el "valiente". A los demás, lejos de sentirse heridos y mancillados por tales comportamientos, parece darles envidia la caradura o el valor de estos desalmados del comportamiento civil honesto.

5. La irresponsabilidad es la natural consecuencia de quienes no creen en la cosa civil democrática. Aquí no dimite nadie porque nadie se cree en el deber de dar explicaciones, de aportar razones de conductas dudosas, de enseñar las cuentas cuando son confusas o de dar la cara cuando algo se ha hecho mal. Es sencillo. Se pierden unos milloncejos en Caja Castilla la Mancha, unas subvenciones en Andalucía, tal otras cosas en Valencia, pero nadie se sienta ante unos micrófonos y explica en profundidad qué ha pasado y desde luego, nada de enumerar los altos cargos que van a dimitir.

6. La denigración moral del adversario nos retrotrae a los ingratos rincones del alma personal y colectiva. El que tiene una idea diferente de nosotros no sólo no debe tener jamás la oportunidad de demostrar que tal idea es mejor en la práctica que las nuestras sino que es constitutivamente un malvado. El adversario es el malo, ergo los nuestros son los buenos, maniqueísmo incompatible con la pluralidad necesaria en una democracia y el necesario sometimiento al veredicto de las urnas y de los hechos. Por eso, Jiménez Losantos es señalado como fascista aunque esté claro que su doctrina es liberal.

7. En realidad, mucho de lo ya dicho se resume en la falta de respeto a la persona, al individuo social que somos. Nadie nace solo como Gila sino que nace de otra persona. Pero la democracia exige personas libres y críticas, libertad y crítica que no se soportan en nuestra España de hoy. Dentro de los partidos o sindicatos, por poner un ejemplo, las personas críticas y libres no tienen ningún futuro. Es más, cuanto más libres y más críticas, menos futuro. Un caso como el de Eddington, inglés, defendiendo la derrota de Newton ante la teoría de Einstein, en plena guerra europea, es impensable en España, salvo excepciones excepcionales. Lo crítico, lo libre es visto entre nosotros, partidos, organizaciones e incluso dentro de la familia, los colegios, las iglesias, como algo enfermizo y morboso, signo de extermino. Ayer mismo fui a una boda del hijo de nuestro amigo Curro en la que el cura, por haber sostenido una discusión con la pareja aspirante acerca de su desprecio, el del cura, por los inmigrantes, les fijó la hora de la ceremonia a las 16.45 de la tarde –cuatro horas antes del convite– y por si fuera poco, se "olvidó" abrir la iglesia a la hora fijada teniendo la novia que irse a dar una vuelta por Sevilla ante la situación. El derecho de las personas, sean quienes sean, piensen como piensen, no importa.

8. Finalmente, nuestro amor por la invención, por la ciencia, por la empresa, por el riesgo que conlleva pero a la vez por las satisfacciones que da es nulo. Aquí se quiere trabajar como un funcionario de ocho a tres, con un empleo seguro aunque mal pagado, en la creencia de que desde las tres de la tarde hasta por la noche podemos ser dueños de lo que nos queda de vida. El hedonismo barato ha hecho presa en nosotros, especialmente en nuestros jóvenes, de modo que todo afán, toda búsqueda de la excelencia, de la grandeza y del gran servicio a la familia, a la sociedad y al país ya no tiene sentido. Buenos magacines de TV con la cochambre espiritual del día, buenos sofás y buenas copas. Lo demás, es absurdo.

Tal vez sea mejor así. Pero esto no tiene pinta de contribuir al desarrollo de la democracia. Los demócratas son una minoría en España. Los aprendices de dictadores, los soberbios autoritarios y los dogmáticos de todas las gamas, desde la religión al gusto musical, tienen en España un extraordinario laboratorio donde probar sus nuevas pócimas. Qué suerte.

Madrid 2016
Operación Gallardón
Editorial Libertad Digital 5 Octubre 2009

Tras la derrota de Madrid en Copenhague, el máximo responsable de la humillación y el despilfarro, Alberto Ruiz Gallardón, ha recibido jabón desde los más insospechados lugares. Entre los pocos medios que se han mostrado críticos con el alcalde, sorprendentemente, se encuentran esta casa y el diario Público. Esta extraña coincidencia, con tanto más valor por estar los demás disputándose ser el más obsequioso, no podía ser una mera coincidencia. Y la explicación está en que Público pertenece al único grupo que le es fiel a Zapatero por encima de su incompetencia y Libertad Digital es de los pocos que no se casa con nadie.

El ambiente huele a conspiración de restaurante de cinco tenedores. Parece que algunas fuerzas están confluyendo para imponer a Alberto Ruiz Gallardón como futuro presidente de Gobierno, con elecciones anticipadas o en 2012. Esos poderosos, de los que se queja Cebriánsimulando no saber que es uno de ellos, han decidido que Zapatero es un desastre y Rajoy no vale o, si vale, no gana elecciones. Que a la gente de arriba se le ocurra pensar en el alcalde de Madrid como el recambio perfecto es muy natural porque no sólo les parece alguien tolerable para la izquierda y elegible por la derecha, que también, sino sobre todo porque lo ven como uno de los suyos, alguien de casa, que nunca será un peligro para el sistema entre disolvente y corrupto que nos hemos dado.

Naturalmente, España todavía no es una república bananera y no será fácil culminar con éxito esta operación. Pero que en marcha está, aunque sea más por confluencia de voluntades que por consciente concertación de ellas, no me cabe hoy la menor duda. Piensen, si no.

¿Por qué la Cope y Nacho Villa, así como El Mundo y Pedro J., antes tan críticos con Gallardón, se derriten adulándole? ¿Por qué, de repente, El Mundo se convierte en instrumento de "Filtraciones Rubalcaba, S. A." y se une a la operación Gürtel? Lo de la Copey Nacho Villa puede tener otras explicaciones y el giro de El Mundo quizá se encuentren en lo poliédrico del carácter de su director. Pero a lo que hay que buscarle una explicación es a que Prisa y su Gran Berta, El País, siempre acostumbrados a medrar a la sombra del poder, hayan decidido cañonear al mismo tiempo a Zapatero para castigar el que les haya privado del monopolio de la televisión de pago, y a Rajoy por medio del rosario de revelaciones acerca de El Bigotes y sus muy feas y malolientes relaciones con el PP valenciano. Todo es muy extraño. Desde junio pasado, tras las europeas, existe el convencimiento generalizado de que España será gobernada hasta 2016 por Zapatero o Rajoy y por nadie más.

¿Cómo es posible que El País esté atacando a los dos al mismo tiempo garantizándose así la enemistad del presidente de Gobierno durante tantos años? Sólo se me ocurre pensar que están apostando por un tercero. Y ese tercero no puede ser otro que Alberto Ruiz Gallardón. Sin duda, hay una operación en marcha. Es probable que Madrid 2016 fuera el trampolín con el que contaban los que la idearon. Y no creo que el fracaso del viernes pasado vaya, sin embargo, a conformarles y hacerles renunciar a lo que pretenden. Qué cruel es ver que, por mala que sea una realidad, como la de ser presididos por Zapatero, siempre es susceptible de empeorar.

Informe de situación
Luis del Pino Libertad Digital 5 Octubre 2009

En ajedrez, se utiliza el término alemán zugzwang para aquellas situaciones en las que un jugador pierde la partida (o una pieza, o una posición) porque le toca mover y todas las jugadas de las que dispone son malas. El término podría perfectamente aplicarse a la situación actual en relación con las investigaciones del 11-M.

Repasemos brevemente cuál es la posición en que nos encontramos:

1) La sentencia y el juicio del 11-M, lejos de acabar con las críticas a la versión oficial de los atentados, tan sólo sirvió para que muchas víctimas, que hasta ese momento habían confiado en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, se dieran cuenta de que nadie iba a impartir justicia si ellas no presionaban.

2) El juicio, además, sirvió para que los promotores de la versión oficial se "retrataran". Antes del juicio, habían conseguido mantener la versión oficial en una especie de nebulosa mutable, intentando proporcionar el menor número posible de detalles, para que no afloraran las contradicciones inherentes a una historia manifiestamente falsa. Pero en el juicio fueron muchos los funcionarios que se vieron obligados a testificar, "esculpiendo en piedra" una versión que ya dejó de poder mutar y que era, por fin, directamente atacable.

3) Las informaciones periodísticas, lejos de acabar una vez que el juicio terminó, continuaron con su goteo, socavando pacientemente la confianza de muchas personas en esa versión oficial. Y, lo que es más importante, socavando también la confianza de muchos responsables políticos en que el tema del 11-M podía cerrarse con una faena de aliño.

4) Los intentos por neutralizar a los distintos sectores "empecinados" (ciertos medios de comunicación, ciertos movimientos ciudadanos, determinados sectores del Partido Popular), puestos en marcha después de las últimas elecciones, han fracasado de manera estrepitosa. No sólo no se ha conseguido silenciar a nadie, sino que los esfuerzos realizados para ello han consumido buena parte de las escasas fuerzas de quienes aún confiaban en imponer el cambio de régimen por la vía de los hechos consumados.

5) Las iniciativas judiciales de algunas víctimas del 11-M han abierto un nuevo frente en el que la Audiencia Nacional no puede ejercer ya de tapón. El agua se escapa gota a gota por las grietas del dique y es sólo cuestión de tiempo que el goteo se convierta en torrente.

6) Por contra, las iniciativas judiciales emprendidas para tratar de amedrentar a determinados medios de comunicación y a determinados movimientos ciudadanos, no sólo no han dado fruto, sino que han tenido un efecto boomerang, al permitir constatar por vía judicial indirecta varias de las principales manipulaciones de pruebas efectuadas durante los primeros días después del 11-M.

7) Para colmo, la crisis económica ha venido a complicar las cosas de modo sustancial. En primer lugar, ha reducido el margen de maniobra de quienes se apoyan en los recursos del estado para intentar mantener a la sociedad española (una vez más) en la inopia respecto a un hecho grave (el más grave, sin ninguna duda) de nuestra historia democrática. En segundo lugar, ha hecho aflorar las contradicciones internas de los sectores que apoyaban al actual gobierno. Y, finalmente, ha erosionado las expectativas electorales de Zapatero hasta el punto de que se intuye ya el cambio de ciclo, de modo que el PP podría alcanzar la Moncloa antes de que el 11-M se consiga cerrar definitivamente, con lo que la situación se volvería explosiva.

En estos momentos, la iniciativa está en manos de quienes venimos denunciando, desde hace tanto tiempo, la completa falsedad de la versión oficial de los atentados. Por el contrario, quienes intentan por todos los medios imponer una versión oficial (en estos momentos se conformarían con "cualquier" versión oficial) se encuentran, en términos ajedrecísticos, en situación de zugzwang. Porque cualquier movimiento que hagan es malo.

Si aceptan las solicitudes de investigación planteadas por las víctimas, malo, porque las falsedades de la versión oficial irían constatándose judicialmente una a una. Si no las aceptan, peor, porque cada negativa será percibida por la opinión pública como un intento de hurtar a los españoles el conocimiento de una realidad que cada día se intuye más siniestra.

Si dejan que los medios de comunicación independientes hagan su trabajo y continúen investigando el 11-M, malo, porque el cambio de ciclo político hará, inevitablemente, que antes o después entremos en la carrera de a ver quién "canta" más deprisa. Pero si tratan de perseguir a esos medios, peor, porque cada ataque será percibido por la opinión pública como un intento de censura motivado por lo mucho que hay que ocultar.

Si tratan de recurrir al silencio para ningunear a las víctimas que exigen justicia y a los medios que investigan, malo, porque ese silencio es interpretado por la opinión pública como un demoledor "quien calla, otorga". Pero si intentan responder, peor, porque la versión oficial es tan infumable que sólo un auténtico hooligan podría aceptarla de manera acrítica, y porque cualquier intercambio argumental termina conduciendo a que más gente conozca los datos que nos permiten sostener que la versión oficial es falsa.

Los promotores de la versión oficial no pueden ya ganar la partida. Y lo saben. De modo que lo único que les queda es intentar no perderla, es decir, conseguir un empate. El problema es que, a estas alturas, también eso lo tienen difícil.

Si hubieran aprovechado la Comisión de Investigación del 11-M, hace ahora cinco años, para imponer un final en tablas (por ejemplo, vendiéndonos a los españoles que el atentado había sido fruto de la colaboración entre ETA y un grupo de islamistas), quizá hubieran podido cerrar el asunto. Y es muy probable que la opinión pública se hubiera tragado esa versión. Pero trataron de forzar la máquina y perdieron. Y ese tipo de "versiones oficiales intermedias" son ahora imposibles de "colocar". Dejaron pasar el tiempo sin solucionar el problema, y ahora que se ha desplazado el foco hacia la cuestión de la falsedad de las pruebas, va a ser prácticamente imposible rescatar ni un mísero fragmento de una versión oficial que está ya muerta.

Pero eso no quiere decir que se vayan a estar quietos. Todas las jugadas que tienen son malas, pero están forzados a jugar la partida. Así que, antes o después, tendrán que mover ficha. Y tienen todavía muchos recursos.

Lo que no tienen es demasiadas fichas donde escoger. Disponen de varios caminos de acción posibles, aunque hay tres particularmente obvios y que no son necesariamente excluyentes entre sí: el de la intoxicación (resucitando, por ejemplo, a algún "suicida" en Marruecos que confiese que él organizó el 11-M), el del descrédito (recurriendo, por ejemplo, a alguna campaña de desprestigio para intentar neutralizar a alguno de los medios o a alguna de las asociaciones que más peligro suponen) o el del cortafuegos (cediendo alguna pieza, por ejemplo, para intentar imponer como solución que, debido a la destrucción de las pruebas originales, nunca sabremos quién organizó el 11-M).

Sin embargo, a la situación de zugzwang se le añade otra circunstancia, muy típica del ajedrez, que también se describe con un término alemán: zeitnot.

El zeitnot es esa situación en la que la bandera está a punto de caer porque el tiempo se te agota. Y en la que te ves forzado, por tanto, a mover sin pensar demasiado, para no perder la partida por tiempo.

Y cuando tienes que elegir entre varias jugadas, todas malas, y encima no dispones de tiempo suficiente para valorar con calma cuál de esas jugadas es la que menos daño puede hacerte, la probabilidad de cometer un error fatal se incrementa de modo inversamente proporcional al tiempo que te queda.

El serio asunto del endeudamiento
JUAN VELARDE FUERTES ABC 5 Octubre 2009

El profesor Centeno, en una oportunísima estimación que parece plausible y que se ofrece en el artículo «Los grandes desequilibrios de la economía en cifras», que aparecía en «El Confidencial» el 7 de septiembre de 2009, calculaba que «la deuda pública total a fin 2009 ascenderá a unos 760.000 millones de euros, o el 76% del PIB. Y aunque no todo es compatible a efectos de Maastricht, es obvio que estamos encima del 60%».

Esto, automáticamente repercute en las estimaciones de la solvencia de nuestra deuda pública. Véase en ese sentido el artículo de Jonathan House, «Spain wrestles itself to shrink deficit. Goals are complicated by central government's weak hand, next to regional powers, in setting public spending», aparecido a toda plana en The Wall Street Journal, 25/27 septiembre 2009, donde se subraya que, del gasto público total español, sólo corresponde al Gobierno Central el 21,6%; a las comunidades autónomas, el 36,3%; a los ayuntamientos el 13,2%, y al sistema de pensiones, el 28,8%. Y añade ese artículo que S&P, en junio, rebajó la clasificación del puesto de la deuda de Cataluña de AA a AA , anunciando la posibilidad de hacer más degradaciones en otras varias deudas, y en enero la deuda soberana de España se degradó a AA+, del máximo anterior AAA.

Todo esto es grave por sí mismo. Basta tener en cuenta las declaraciones del Economista Jefe del FMI, y antes profesor en Harvard en el MIT, Olivier Blanchard, quien indicaba en L'Express de 24/30 de septiembre de 2009, que era posible, si no se actuaba combinando déficit con reformas estructurales, que «los mercados financieros perdiesen pronto o tarde la confianza en la capacidad de los Estados de reembolsar las deudas. No se sabe cuándo ni cómo, pero las consecuencias pueden ser extremadamente desagradables».

Toda esa desconfianza se comienza a mostrar con los diferenciales -los «spread» de los intereses de la deuda respecto a otros países marcados por los mercados financieros. En la española a 10 años y los mismos tipos de interés, vemos que, el 24 de septiembre de 2009, según Financial Times la misma deuda pública, la gubernamental a diez años, rinde un 3,85% al año la española, pero la análoga alemana se acepta que rinda un 3,34%, la francesa que perciba un 3,59%, la norteamericana, un 3,41%, la británica un 3,72%, o la sueca un 3,43%. Se piden aun más tipos de interés que a España al bloque de Irlanda, Portugal, Grecia e Italia, con lo que se vincula Spain a ese bloque denominado despectivamente de los PIIGS. Pero si tenemos tipos de interés altos en la deuda pública, ¿qué no sucederá en la privada? Incluso se rehuye prestar al sector privado, mientras sí se hace al Estado. El mecanismo es sencillo. Lo exponen así D. Badia y M. Romaní en Expansión el 26 de septiembre de 2009: «Según previsiones de Merrill Lynch, el volumen, sólo de bonos (del Gobierno español) podría superar los 100.000 millones de euros en todo el ejercicio (2009)... La Banca... saca un beneficio con buena parte de estos bonos, porque le sirven para usarlos como porcentaje en las subastas de liquidez que realiza de forma rutinaria el Banco Central Europeo (BCE). El BCE presta a la banca a cambio de un aval. En este caso, la garantía es la deuda pública, que rinde más de un 3% anual, mientras que (el BCE)... le presta a la banca al 1%». Este beneficio genera que se estanque la financiación a familias y empresas, o que se logre en condiciones financieras muy onerosas. De nuevo surge el fantasma del ministro Alba, cuyo manejo perverso y criticadísimo del déficit con el redescuento de la deuda se prolongó nada menos que hasta 1959. Ahora, con las variantes que viven Solbes y Salgado vuelve a ser el déficit del sector público un serio factor de perturbación.

Se trompeteó que nuestra deuda del Estado era pequeña aunque, como señaló hace tiempo Feldstein, existía ya otra deuda a añadir, la de las forzosas pensiones a las que se había comprometido el sector público. Efectivamente, eso existía ya, mientras pasaban a ser descomunales la deudas de las economías familiares y las de las empresas. Y ahora, a todas éstas, se suma este desbocamiento de la del conjunto del sector público. Pero, para atender el servicio de esa deuda-intereses, amortizaciones ¿qué rebajas tremendas habrá que hacer en el gasto público, o qué incrementos, que parecen imposibles de tolerar, con los impuestos? Y esto, en una economía en franca depresión.

El núcleo de las claves iraníes
José Javaloyes Estrella Digital 5 Octubre 2009

Parece ahora que el núcleo de la estrategia seguida por la República Islámica de Irán, mientras enriquecía uranio en sus dos centrales secretas y que al cabo, sucesivamente, dejaron de serlo, consistió desconcentrar los procesos que finalmente habrían de converger en una única resultante de los trabajos desarrollados en ellos.

Fue uno el del propio enriquecimiento del mineral de uranio hasta niveles que estaban muy por encima de lo que se precisa para emplearlo como combustible en las centrales de fisión; proyecto este cuyo coste ha sido notoriamente alto, tal como se aprecia una vez que es medido el peso de las sanciones internacionales de que ha sido objeto el régimen iraní.

Otro proceso ha sido el de acumulación de conocimientos teóricos y prácticos para llegar al nivel necesario y suficiente a la concreta capacidad tecnológica desde la que fabricar artefactos nucleares.

Y el tercer derrotero ha consistido en el desarrollo de la tecnología balística precisa para disponer de vectores misilísticos, los Shahab 3, capaces de llevar ojivas atómicas hasta los objetivos elegidos en un radio que incluye Israel y todo el ámbito del Imperio Otomano, desintegrado como efecto de la Primera Guerra Mundial, alcanzando los Balcanes y la geografía árabe del petróleo en Asia Menor.

Todos los trenes parecen haber llegado, puntual y sincronizadamente, a su punto de destino. Si un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), cuyos términos acaba de anticipar el New York Times, revela que Irán dispone de la capacidad de fabricar armas atómicas por haber acumulado los conocimientos pertinentes, habrá que preguntarse cuáles son las fuentes de una y de otra tecnología, la nuclear y la balística. Presumiblemente, Pakistán en lo primero y Corea del Norte en lo segundo.

Cuando Mohamed Al Baradei, director de la AIEA, hacía las maletas para viajar desde Viena a Teherán, después de 21 meses, y desde allí a Qom para visitar la segunda planta secreta descubierta, hacía uno o dos días que le había sido entregado al NYT la primicia informativa sobre este último particular, por las mismas fuentes, probablemente, que pocos días antes habían confiado a tal periódico la información sobre la planta secreta de Qom. Han sido las cartas credenciales, las pruebas, de que no va a ser posible, nuevamente, que los ayatolás le toreen de capa y menos aun con la muleta.

Será del mayor interés conocer el tiempo en que se construyó y el tipo de uso que se ha hecho de la central de Qom, puesto que resulta verosímil que los tramos decisivos en el camino del enriquecimiento de uranio se hayan transitado allí, mientras las comprobaciones de los inspectores de la AIEA en Natanz, distinto lugar, no reflejaban la realidad de los progresos efectivos y reales conseguidos por los iraníes.

Desde la conferencia del pasado viernes del 5+1 las cosas con Irán han cambiado.

Sarkozy y la cuestión iraní.
Florentino Portero ABC 5 Octubre 2009

Conviene detenerse un poco en el papel que viene jugando Francia en el embrollo diplomático provocado por el programa nuclear iraní.

1.- Ya en tiempos de Chirac la Administración francesa, sus analistas de inteligencia y sus jefes militares, mostraron una clara e indisimulada preocupación por las consecuencias estratégicas que un Irán nuclear provocaría. De hecho la revisión de la estrategia nuclear francesa contemplaba este escenario con realismo.

2.- Cuando en 2007 la inteligencia norteamericana publicó que el programa nuclear iraní para uso militar había sido detenido en el 2003, Francia fue uno de los países que no dudó en afirmar que esa evaluación no se sostenía en datos verificados. Tenía razón. La inteligencia militar norteamericana se inventó descaradamente aquella mentira tras la petición del presidente Bush de que estudiaran una acción militar contra las instalaciones nucleares iraníes. Estaban desbordados por las crisis iraquí y afgana y sabían que podrían contar con la colaboración demócrata para sacar adelante aquel Informe. Así fue.

3.- Francia presionó al secretario general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, el-Baradei, para que incluyera en el último Informe anual sobre Irán un anexo relativo a la capacidad técnica del régimen de los ayatolás para diseñar cabezas nucleares destinadas a sus misiles de medio alcance Sahab-3. Al-Baradei se negó.

4.- La diplomacia francesa ha presionado a la norteamericana para que no ceda ante la iraní -Obama está cada día más preso de la buena voluntad de los ayatolás- y exija el apagón inmediato de las cascadas de centrifugadoras o la aplicación de sanciones.

5.- El Quai d'Orsay está jugando un papel fundamental, junto con los rusos, para lograr un acuerdo diplomático que saque del citado embrollo a todas las partes. Descartado el uso de la fuerza y ante el escepticismo sobre la posibilidad de que se aprueben sanciones medianamente contundentes -por razones que ya comenté en un post precedente- nos queda volver al principio, cuando años atrás ya se planteó por parte de Rusia que la forma de resolver el dilema entre el deseo iraní de disponer energía nuclear para uso civil y la ansiedad generada por el temor a que vaya más allá y se convierta en una amenaza nuclear era retirar del control iraní el combustible nuclear. Es el caso de la central nuclear de Busher, construida por Rusia en el norte de Irán, donde el combustible llega de Rusia y vuelve allí cuando ha finalizado su ciclo. Sobre esta idea se trabaja intensamente. Sólo falta que los iraníes muestren algún interés. Por ahora sólo sabemos que quieren disponer de un pleno control sobre su programa nuclear.

La llegada de Sarkozy, el declinante papel de Estados Unidos y el agotamiento del gabinete laborista en el Reino Unido han llevado a la diplomacia francesa a un protagonismo al que no estábamos acostumbrados. Sobre sus espaldas descansa hoy el liderazgo europeo y en esta cuestión concreta hay que reconocerles sentido de la responsabilidad y profesionalidad.

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Miguel Sanz suelta lastre
El presidente navarro justifica su ruptura con CDN por su apoyo a la extensión del euskera - Los ex socios de coalición le acusan de intentar eliminarles
M. ALTOZANO - Pamplona El País 5 Octubre 2009

Tratar de impedir una mayor presencia institucional del euskera en Navarra o forzar la ruptura de su coalición de Gobierno. El presidente navarro, Miguel Sanz (UPN), optó la semana pasada por lo segundo y expulsó de su Ejecutivo a los dos consejeros de Convergencia de los Demócratas de Navarra (CDN), el partido que lo ha acompañado en el poder en los últimos ocho años. Es su segunda ruptura tras las autonómicas de 2007, desde las que gobierna con el apoyo tácito de los socialistas. En octubre de 2008, UPN se salió del PP tras 17 años de alianza.

Sanz lo justifica por la supuesta desobediencia de los destituidos, que se manifestaron a favor de incluir en la zona mixta euskera-castellano a cuatro municipios del cinturón de Pamplona considerados hasta ahora no vascófonos (Navarra se divide a efectos lingüísticos en tres sectores: vascófono, no vascófono y mixto) en una reforma de la Ley del Vascuence propuesta por IU.

CDN, al igual que el resto de partidos con representación en el Parlamento (PSN, NaBai e IU), considera sin embargo que las razones de Sanz no son más que excusas y que la crisis de Gobierno sólo busca quedarse con el espacio político de sus ex compañeros de coalición. "Han querido someternos, quitarnos la voz", asegura el presidente de CDN, José Andrés Burguete. "UPN se ha dado cuenta de que el PP le está comiendo terreno por su acercamiento al PSN. Además, a diferencia de la pasada legislatura, ya no damos a UPN la mayoría absoluta, así que hemos pasado a ser prescindibles", añade.

A CDN le da la razón el hecho de que, tras la fractura del Gobierno, la reforma de la Ley del Vascuence -apoyada por todos los grupos salvo UPN y basada en dos informes favorables del propio Ejecutivo- tiene todos los visos de salir adelante. "Lo del vascuence era un asunto menor para la respuesta tan desproporcionada; nuestra posición no era determinante", prosigue Burguete. Ante el ultimátum de Sanz, su partido decidió abstenerse en la votación a pesar de que había mostrado su apoyo público a la reforma. El gesto desesperado no sirvió de nada.

Los hombres que no aman a las personas
JOSÉ MANUEL RODRÍGUEZ URIBES ABC 5 Octubre 2009

HACE tiempo publiqué un trabajo sobre los límites de la libertad. Más allá del provocador título o de los argumentos esgrimidos, aquel texto no pretendía otra cosa que llamar la atención sobre lo imprescindible de autolimitarnos para poder vivir en sociedad. A veces construimos sesudas teorías o desarrollamos concienzudos discursos, cuando en realidad se trata de comprender el «abc» de la civilización. Vaya por delante que soy perfectamente consciente de que con garantizar la paz y la seguridad no es suficiente, y que los gobiernos deben velar por otros valores como la libertad, la igualdad o la solidaridad, especialmente en épocas de crisis. Pero sin el respeto mutuo, sagrado cuando se trata de la vida humana, o sin la autocontención que implica la aceptación de unas reglas del juego compartidas, que nos perjudican unas veces y que nos benefician otras, la convivencia se torna imposible y todo lo que podría venir después (libertad, igualdad, solidaridad) también.

Solemnemente, podríamos resumir todo esto señalando a la democracia como único instrumento y a la Constitución como límite y como garantía. Es la democracia constitucional frente a la democracia autoritativa o frente a, del otro lado, el liberalismo doctrinario. Es, en suma, la fórmula político-jurídica que arranca, en su mejor versión, de la Ilustración y que nosotros, como país, conseguimos en 1978 después de 40 años de franquismo y de una sangrienta guerra (in)civil. Desde entonces, sí, no podemos hacerlo todo (nadie puede hacerlo todo) y lo que queremos/podemos hacer, sólo es posible siguiendo lealmente las reglas (pre)establecidas. Es la paradoja de la libertad: siendo menos libres, lo podemos ser todos; renunciando a parte de nuestra libertad, permitimos que los demás puedan serlo. Es más aburrido pero, como diría Churchill, es el aburrimiento de la civilización. Esta fue la grandeza de la Transición, gracias a los que cedieron poder y a los que renunciaron a revanchas, y que ahora, como entonces, sólo perturba esa minoría que no ama a las personas por utilizar, corregido y aumentado, el sugestivo título del primer volumen de la trilogía de Stieg Larsson.

Sí. Con los hombres que no aman a las personas pretendo dibujar la actitud vital de ETA. Primero, porque en sus más de cuarenta años de existencia han interiorizado el desprecio absoluto hacia el ser humano aunque lo vistan de enemigo a exterminar. «Hemos de conseguir -dicen en sus textos formativos (sic)- que el rechazo individual de cada joven hacia esta podrida sociedad se traduzca en odio consciente y colectivo». Y segundo, porque combaten el constitucionalismo democrático precisamente porque limita sus ansias ilimitadas de dominar. Las dictaduras y los totalitarismos sitúan a los fanáticos en el poder. El constitucionalismo democrático impide que los fanáticos lo alcancen. Por eso ETA sigue matando y mató muy especialmente cuando se elaboraba la Constitución, porque eran conscientes de que la democracia, que es por definición el sometimiento de nuestra (santa) voluntad a la deliberación y a la regla de las mayorías, era la vacuna más eficaz contra su veneno totalitario. Matar es muy fácil aunque la tragedia que provoca es inenarrable e insoportable y no nos acostumbramos nunca. Pero el sueño fanático de someternos se les derrumbó en 1978, o mejor, con la Constitución de 1978.

Ahora nos sigue quedando la vigilia constante frente a la pesadilla de la muerte, del asesinato, que es lo que define a los terroristas de ETA: hombres que no aman a las personas. Nosotros les seguiremos combatiendo con los instrumentos del Estado de Derecho (porque nosotros sí hemos renunciado a parte de nuestra libertad), reforzados internacionalmente con la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que certifica la ilegalización de Batasuna.

Junto a esto, es imprescindible que no olvidemos a las víctimas. Que las honremos respetándolas. Que guardemos su memoria y que preservemos su dignidad. Que sigamos paliando su dolor, acompañándolas y ayudándolas en todo lo que esté en nuestras manos. Hemos conseguido entre todos estar en la vanguardia del mundo en la solidaridad con las víctimas del terrorismo. Sigamos así. Por respeto a los muertos y por amor hacia sus familias y hacia los supervivientes. Al final: por amor a la humanidad.
Director General de apoyo a las víctimas del terrorismo

La campaña que apoya el bilingüismo recorrerán Barcelona hasta el día 18
Los vehículos pro catalán se cruzarán hoy con los que defienden el bilingüismo
El autobús en favor del castellano ya recorre Barcelona
Barcelona - M. E. La Razón 5 Octubre 2009

Barcelona- La línea 32 de los autobuses de Barcelona estrena hoy una campaña a favor del bilingüismo. Bajo el lema, «El català suma. El castellano multiplica. L’exclusió del castellà resta i ens divideix. ¡Bilingüismo sí!», el «32» denunciará, hasta el 18 de octubre, «la paulatina y sistemática exclusión del castellano en todos los ámbitos de la vida publica en Cataluña».

Esta vez sí, Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB) ha aceptado la campaña de la Asociación por la Tolerancia, seis meses después de haber rechazado una iniciativa similar.

Hace medio año, TMB prohibió una campaña en defensa del castellano, auspiciada también por la Asociación por la Tolerancia, alegando que «no se permite insertar publicidad con connotación ideológica en los medios de transporte público». Entonces, la excusa fue cogida con pinzas porque no hacía ni quince días que en los autobuses de Barcelona se libró un conflicto ideológico entre ateos y cristianos.

Pero ahora, la empresa tenía más difícil hacer valer este argumento, porque desde el 22 de septiembre los autobuses de las líneas 17, 22, 24 y 33 recorren las calles de Barcelona con publicidad en defensa del catalán. Detrás de esta campaña está la Plataforma per la Llengua, que bajo la consigna de «El català suma», perseguía denunciar «la inexplicable desigualdad legislativa del catalán respecto al castellano».

A partir de hoy y hasta el día 18 de octubre, los autobuses en defensa del catalán se cruzarán con los que defienden el bilingüismo. La Asociación por la Tolerancia denunció ayer que la libertad de elección lingüístcia, se ve «agravada» con la Ley de Educación de Cataluña. De hecho, doce familias han recurrido ya ante la justicia contra la inmersión lingüística en las escuelas.
 

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