AGLI

Recortes de Prensa    Martes 13 Octubre  2009

 

De desfiles, abucheos y ritos de la Hispanidad
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2009

Abuchear al presidente del Gobierno con motivo del desfile militar del 12 de octubre no se ha convertido en un rito tal y como confiesa creer José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho, sólo él ha sido abucheado en estos desfiles que se celebran con periodicidad anual y reúnen a las principales autoridades del Estado. Ni Adolfo Suárez, ni Felipe González ni José María Aznar fueron jamás abucheados. Zapatero, en cambio, ha recibido la reprobación del público en los últimos cinco desfiles de la Hispanidad que ha presidido. Los silbidos han ido, además, in crescendo cada año. De las tímidas murmuraciones del desfile de 2005 al coro de discrepantes que, a voz en cuello, ayer se reunió en el Paseo de la Castellana para pedir la dimisión del presidente del Gobierno.

Esto, evidentemente, no es normal por mucho que Zapatero trate de dulcificarlo refiriéndose jocosamente a ello como "un rito". En ningún otro país democrático se da un caso similar gobierne la derecha, el centro o la izquierda. Porque en un acto de estas características, eminentemente patriótico y de afirmación nacional, las diferencias políticas quedan apartadas a un lado para exaltar lo que nos une: en este caso las Fuerzas Armadas, garantes últimas de nuestra independencia y nuestra libertad. Por lo tanto, los culpables de la anormalidad no son, tal y como presume el alcalde de Madrid, los que disienten, sino el propio presidente que lleva cinco años dando alas a los que quieren disgregar España y poniendo en duda el concepto mismo de Nación.

Es normal que los asistentes a este tipo de actos se sientan ofendidos por alguien que ha hecho del ataque a la esencia misma de España uno de los rasgos definitorios de su Gobierno. Es normal que una buena parte de españoles que admiran de corazón a las Fuerzas Armadas, se sienta defraudada por un falso pacifista que sacó al Ejército de una guerra para meterlo por la puerta trasera en otra peor, donde nuestras tropas, escasas de medios y atadas de manos por razones políticas, se juegan la vida a diario. Y todo bajo el espeso manto de la mentira, que es la marca de la casa. Zapatero, heredero de una izquierda que aborrece España y hasta evita pronunciar su nombre, no se envuelve en más bandera que en la de su propia demagogia gaseosa y banal. Su única creencia es permanecer en el poder a cualquier precio y culminar su fantasioso plan asimétrico que puede terminar llevándose por delante al Estado.

Pero siendo la actitud de Zapatero chulesca e inaceptable, es peor aún la de Alberto Ruiz Gallardón, repentino e inesperado auxilio del presidente en los momentos más críticos del abucheo. Para el alcalde el ejercicio de la libertad de expresión de los asistentes al desfile es una "falta de respeto". Pero no, no lo es en absoluto. Como todos los presidentes de Gobierno, Zapatero vive al margen de la realidad y a una distancia insalvable de los ciudadanos. La única vía de éstos para hacerle llegar su descontento es a través de expansiones como las del día de la Hispanidad que, dicho sea de paso, le llegaron al presidente con una claridad cristalina, tanta que el realizador de la siempre servil TVE se vio obligado a bajar el volumen de la transmisión para evitar –sin éxito– el ridículo sin paliativos que ha protagonizado Zapatero por quinta vez consecutiva.

ZAPATERO RECIBE MáS SILBIDOS QUE OTROS AñOS
Gallardón da más la nota que los que abuchearon
IMPRESIONES El Mundo 13 Octubre 2009

ZAPATERO recibió una gran pitada ayer a su llegada al Desfile Militar. El presidente soportó el chaparrón con estoicismo Sin embargo, no tardó en salirle un inesperado defensor, Gallardón, quien consideró que los abucheos eran «una falta de respeto total» y señaló que quienes los proferían «deberían haber buscado otro día». Resulta exagerado y equivocado el juicio del alcalde de Madrid, por cuanto ésta es una de las pocas oportunidades que tienen los ciudadanos de hacer sentir su malestar a sus dirigentes en primera persona. Pero, además, el Desfile lo preside el Rey, no Zapatero. Los pitidos en modo alguno se pueden interpretar como una falta de respeto al jefe del Estado, sino como un síntoma de desaprobación a la acción del Gobierno, en su política económica y en otras cuestiones como, por ejemplo, la unidad de la nación, de especial sensibilidad para los asistentes al Desfile. No hay que sacar las cosas de quicio; por ello, bien haría Gallardón en no aprovechar la mínima ocasión para compadrear con Zapatero cuando su obligación política es hacerle la oposición con tensión democrática.

España en la encrucijada
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 13 Octubre 2009

"España es un país
en el que casi nunca se dice lo que pasa,
sino que pasa lo que se dice"
(Julián Marías)

El 14 de julio, fiesta nacional de Francia; el 4 de julio, fiesta nacional de los Estados Unidos de Norteamérica; el 2 de julio, fiesta nacional en Italia... son, en sus respectivos países, días de gran solemnidad y orgullo patriótico. Aquí, entre nosotros, el 12 de octubre, fiesta nacional española, es un día cuya solemnidad reside, más que en ninguna otra razón, en que se trata de un día festivo y no laborable. A pesar de ser una de las naciones más viejas del mundo, o quizás por ello mismo, nos faltan sentimientos de unidad y grandeza colectiva. Eso se paga.

Tras cuatro décadas de "patriotismo" impuesto y hemipléjico, el tiempo del franquismo, desembocamos en una Transición que, tratando de contentar a todos, no lo consiguió con nadie. La Constitución de 1978 fue, si nos andamos sin rodeos y nos entregamos a la salud autocrítica, una chapuza, una componenda, en la que se asienta la realidad presente: una democracia teórica, secuestrada por una partitocracia excluyente en la que los jefes de los dos partidos dominantes son, de hecho, la síntesis de todos los poderes del Estado. Ellos deciden quiénes integran las listas cerradas que rellenarán el Congreso de los Diputados y los diecisiete Parlamentos autonómicos. Incluso quiénes serán concejales en todos los ayuntamientos del país. De esos dos grandes poderes personales, en la actualidad José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, depende, de hecho, la naturaleza y la nómina del Legislativo, la designación del judicial y, más o menos por turno, la responsabilidad del Ejecutivo. Lo demás son grupúsculos que, eso sí, dada su naturaleza soberanista, tienen capacidad para la demolición del Estado.

La realidad física de España es tangible y tiene fronteras -muy permeables, por cierto-; pero, ¿existe una dimensión espiritual, anímica, española que sea aceptada y, en sus notas básicas, respetada por todos cuantos poblamos este país? No. No nos engañemos. España, por no ser, no es siquiera una realidad administrativa única.

Está mal visto el sentido patriótico. Para unos es la herencia del franquismo y para otros la mala conciencia de haber aceptado el régimen anterior; pero España viene de lejos, no nació en julio de 1936, ni en abril de 1931. España es en varios siglos anterior a los nacionalismos que ahora tratan de convertirla en algo parecido a un queso en porciones como los que se les sirve a los niños para la merienda.

Sin un mínimo orgullo nacional, sin un sentimiento colectivo, el futuro será difícil para España y para cada una de sus pretendidas porciones. Y no sólo por razones de orden moral. El mercado, la religión vigente, marca sus dimensiones mínimas de eficacia y provecho y todos juntos apenas las alcanzamos. Tanto es así que, mas que dividir España, habría que pensar la manera de unir toda la Península Ibérica en un proyecto único y compartido.

Cuando, en 1843, Ventura de la Vega hizo una intentona para ponerle letra a la Marcha de Granaderos, la Marcha Real, Himno Nacional español desde la segunda mitad del XVIII, incluyó un verso -"Dios salve al país"- en el que se expresa un deseo que, dramáticamente, sigue estando presente. Quizás por eso somos uno de las escasísimas naciones del orbe sin letra en su Himno. Miguel Primo de Rivera le encargó una, en 1928, a José María Pemán -"Gloria a la Patria / que supo seguir / sobre el azul del mar / el caminar del sol"-; pero su clara vocación hispanoamericana y la gran ignorancia que nos envuelve la descalificó por "franquista". ¿España será posible o se trata de una entelequia?

En este momento tenemos en el juego partitocrático un partido sin presidente en la oposición y un presidente sin partido en el Gobierno. Seguramente no cabe mayor calamidad. La corrupción se esparce por doquier y sin grandes prevalencias de unas formaciones sobre otras, carecemos de referencias morales y de liderazgos efectivos ni por la derecha ni por la izquierda. España está en una difícil encrucijada. Aun así, y con perdón, ¡viva España!

AVISO
El ritual de Zapatero
Javier Benegas, Periodista Digital 13 Octubre 2009

La vanidad de Zapatero ha acusado el golpe del grito lanzado al unísono por miles de voces este pasado 12 de octubre. Pese a vivir en un universo de fantasía donde la grandilocuencia de los mensajes marcha pareja a su vacuidad, al gran estadista la incesante pitada le ha tocado en lo más hondo. De ser de otra forma, el masivo abucheo no habría merecido el más mínimo comentario y, aún menos, la ofensiva mediática de sus cañoneros a sueldo. El celo en la contestación de sus mayordomos es proporcional, sin duda, al daño infligido en el ego del Presidente. Y no es de extrañar, porque este pasado 12 de octubre la protesta alcanzó tal intensidad y extensión que ni TVE pudo hacer el apaño sin exponerse a dar un cante aún mayor.

Recién llegaba el gran estadista al evento, recibió la primera andanada de costado, sin tiempo siquiera para amurarse, tomar arrestos y templar los nervios. Así que el dolor se manifestó con tal intensidad que, mientras esbozaba una mueca con un remoto parecido a una sonrisa, no pudo evitar decir sin casi separar los dientes que aquella protesta estruendosa no era más que el ritual de todos los años. Pobre Presidente, a que duros rituales le somete el pueblo ingrato.

Y en esto que, por una falsa piedad que no pasa de cutrísimo pasteleo, aparece al quite el señor alcalde, que a la que ve una cámara se tira en plancha, y le ayuda al Presidente a pasar el trago, afeando al pueblo su desparpajo. Que esto es un acto de Estado y la plebe no se entera, y lo de menos es que sea precisamente esa plebe la que constituya el Estado.

Un instante glorioso que ha dejado en evidencia la nula capacidad de encajar los golpes que tiene esta casta política descastada. Cuanto duele la guantada si ésta viene del pueblo y, para colmo de males, se sufre en vivo y en directo, sin aparato de partido, ni bocadillo, ni subvención mediante. La realidad es en general un trauma para quienes viven – y muy bien - al margen de ella. Y este pasado 12 de octubre, Zapatero no es que recibiera una bofetada del público allí presente, sino que se dio una costalada de tres pares contra la cruda y dura realidad: el pueblo no te quiere Zapatero.

Ahora, y en justa reciprocidad al daño recibido, Zapatero El Magnánimo, el Amón de esta improvisada Lista de Schindler, se olvida de su “Yo te perdono” y manda en tromba a sus artilleros a bombardear al pueblo con insultos y descalificaciones. Nada de ciudadanías, directamente el pueblo es chusma.

Pero no servirá de nada, el pueblo es soberano pese a todo y pese a todos, y ya ha decidido. Frente al presunto ritual del 12 de octubre en el que el Presidente se escuda cobardemente, el pueblo no está por la labor de asumir el que Zapatero le impone: el ritual de vivir todos iguales en la miseria.

Las Juntas no deben tener más privilegios
EDITORIAL El Mundo 13 Octubre 2009

EL CONGRESO debate hoy la toma en consideración de una propuesta para que las disposiciones fiscales de las Juntas Generales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa tengan el mismo rango que una ley aprobada por el Parlamento vasco. Se trata de una cuestión formal, pero de gran trascendencia práctica ya que ahora esas disposiciones pueden ser recurridas ante los tribunales ordinarios por cualquiera que se considere perjudicado, mientras que si tuvieran rango de ley sólo podrían ser recurridas ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno, otras comunidades o los partidos.

La propuesta viene avalada no sólo por el PNV sino también por el PSE y por el PP, que sumaron sus fuerzas en el Parlamento vasco para sacar adelante esta iniciativa que comportaría la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de la Ley del Tribunal Constitucional.

El argumento que sostienen los partidos vascos es que hay que proteger -algunos han utilizado la expresión «blindar»- el Concierto Vasco, que se basa en la autonomía fiscal de las Juntas Generales. Consideran que esa autonomía se pone en peligro si las normas de las Juntas pueden ser impugnadas ante los tribunales ordinarios, como ha venido sucediendo.

Carmelo Barrio, dirigente del PP vasco, defiende hoy en estas páginas la propuesta, señalando que se trata de llenar «un vacío normativo», dado que el Concierto tiene un sustento en la Constitución que reconoce la foralidad de los territorios vascos.

Una posible forma de soslayar el problema era que el Parlamento vasco aprobara a posteriori las normas fiscales de las Juntas para otorgarlas rango de ley. Esto fue lo que propuso el PP, pero fue rechazado por el PNV que nunca ha querido aceptar esa vía porque implicaba supeditar esos órganos territoriales a la Cámara de Vitoria y, por tanto, restarles poder.

Ahora los nacionalistas pretenden que sea el Congreso de los Diputados el que cambie dos leyes orgánicas para que las Juntas puedan tener la misma capacidad legislativa en materia fiscal que un Parlamento autonómico. El PSOE ha dejado claro que va a apoyar la iniciativa a cambio de que el PNV vote a favor de los Presupuestos, mientras que el PP no ha definido su posición. Antonio Basagoiti, presidente del PP vasco, sugirió ayer que sus diputados podrían romper la disciplina de voto si su partido no respalda a nivel nacional la propuesta.

Nos parece un error porque creemos que el PP y el PSOE no deberían apoyar la moción del Parlamento vasco tanto por razones de fondo como de forma. Respecto a lo primero, hay que recordar que las Juntas Generales aprobaron en el pasado disposiciones que suponían un dumping fiscal al conceder exenciones en el Impuesto de Sociedades. El Tribunal de Justicia de la UE falló que esas ventajas fiscales distorsionaban la libre competencia y eran ayudas de Estado encubiertas.

Desde el punto de vista formal, es muy difícil de sostener que las Juntas Generales, que son órganos de ámbito provincial, puedan tener la capacidad de dictar leyes solamente recurribles ante el Constitucional, un privilegio del que carecen, por ejemplo, las diputaciones o los cabildos.

Bastante es ya que las Juntas puedan decidir libremente sobre los tipos que se aplican al IRPF, la fiscalidad sobre el ahorro o las exenciones tributarias. Pretender que además puedan legislar con rango de ley es una pretensión excesiva, que supone un privilegio más dentro de una situación ya de por sí privilegiada, como es el Concierto.

Todos somos España
www.poderlimitado.org 13 Octubre 2009

Hoy, 12 de octubre, España está de fiesta. Y todos debemos sentir la alegría de celebrar el día de nuestra nación, de nuestra cultura. Defender hoy España y sus símbolos es defender la Libertad y la Democracia.

Honrar nuestra historia común, nuestros símbolos y nuestro modelo de convivencia, es honrar a todos y cada uno de los españoles, sin distinción de credo, ideología o condición. Todos somos España.

No hay mejor síntoma de progreso y modernidad de una nación que conocer y honrar su historia, sus gentes y sus símbolos, de una manera tranquila, serena, pero también orgullosa. Decir España es decir los ciudadanos que la forman, cada uno con sus peculiaridades, con sus tradiciones, pero todos unidos para avanzar con más fuerza, para progresar, para convivir en armonía.

No hay en el concepto de nación española una idea negadora e intolerante, sino un tronco común compartido por todos, enriquecido por la diversidad de sus gentes. Por ello, es necesario reforzar nuestra voluntad de seguir escribiendo juntos páginas de nuestra historia.

Todos, absolutamente todos, somos importantes en nuestro común proyecto. Es hora de abandonar las hipotecas, los lastres, y luchar por aquello que con tanto trabajo conquistamos hace casi treinta años. Defender hoy España y sus símbolos es defender la Libertad y la Democracia.

Sentirse español no es un acto político. Es un acto de generosidad, de solidaridad, de complicidad y fraternalismo. Sentirse español es compartir, es tejer una red de afectos entre las personas, entre los individuos, por encima de las castas, de las coacciones o de los intereses de los políticos de turno.

Por eso sentirse español es algo abierto y no excluyente, ser español es ser tolerante, y no sectario. Y esa manera de ser, esa forma de entender el mundo, de dejar un pedacito de cada español allá dónde cada español pasa, es lo que ha conformado una seña de identidad, la Hispanidad, cuyo día hoy celebramos.

Toca, pues, defender lo obvio: la libertad y la cooperación social en forma de afecto, de unidad, de apertura, de progreso. Toca reivindicar un concepto de nación cuyos cimientos se basen en dos principios: libertad y justicia.

Defender una nación que nos permita ejercer una ciudadanía libre, que nos garantice igualdad de oportunidades, que nos permita ser tratados con igualdad jurídica para los mismos supuestos, que nos garantice derechos individuales inalienables como la vida, la libre elección de nuestra conducta moral, de nuestra educación, de nuestra manera de expresarnos, de nuestra lengua.

Hoy, esta nación de libertad, de igualdad ante la ley, de respeto a los demás, a su diversidad, y de solidaridad entre sus gentes, tiene un claro nombre y es necesario reivindicarla: España.

Poder Limitado

Zapatero, en su peor 12-o
Editorial ABC 13 Octubre 2009

UN año más, la celebración de la Fiesta Nacional ha tenido como centro y eje el desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid, seguido por la tradicional recepción ofrecida en el Palacio Real por Sus Majestades los Reyes. A pesar de los recortes presupuestarios, que alcanzan incluso a esta emblemática parada militar, la presencia de nuestros soldados -en número superior a 4.200- congregó a muchos miles de personas que aplaudieron con entusiasmo a los diferentes cuerpos y unidades en señal de reconocimiento por su labor. En efecto, el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire cumplen de forma ejemplar las funciones que les encomienda la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, bajo el mando supremo del Jefe del Estado. La relación de afecto y proximidad entre las Fuerzas Armadas y los ciudadanos tiene su fundamento en la convicción de que aquéllas actúan al servicio del interés general de España. Este año, la conmemoración del vigésimo aniversario de las misiones en el exterior ha permitido demostrar una vez más que los españoles están legítimamente orgullosos de la eficacia y profesionalidad de los Ejércitos, comparable -a veces con ventaja- a la de nuestros socios y aliados en dichas misiones. La sociedad es consciente de que las operaciones desarrolladas en lugares tan conflictivos como Afganistán no pueden calificarse con el eufemismo de actividades «humanitarias», por mucho que se empeñe la retórica gubernamental. Así lo acredita la relación de soldados que han perdido la vida en actos de servicio, muchos de ellos heroicos, el último de los cuales se produjo hace apenas unos días.

Sin embargo, el elogio popular hacia las Fuerzas Armadas contrastó ayer una vez más con los abucheos a Rodríguez Zapatero y a otros miembros del Ejecutivo, este año más generalizados e intensos que en ocasiones anteriores. Se trata de un fiel reflejo del estado de ánimo que provoca en muchos sectores la ineficacia del Gobierno y la sensación de que el presidente da prioridad al oportunismo partidista sobre las necesidades reales de los ciudadanos. Las encuestas reflejan de forma unánime que el Ejecutivo cae en picado en la valoración social, mientras el PSOE pretende salir adelante a base de ocurrencias incongruentes y operaciones de imagen. No es razonable, por tanto, descalificar a quienes expresan ruidosamente un clima de opinión muy extendido, puesto que el Gobierno no está a la altura de las circunstancias y ha perdido la sintonía con una gran mayoría social. El presidente puede consolarse si lo prefiere afirmando que los silbidos forman parte de un «rito» anual con motivo del desfile. Sin embargo, sería mejor que fuera consciente de que existen muchos motivos para ese malestar ampliamente difundido. Por lo demás, los protagonistas de la Fiesta Nacional fueron como siempre el pueblo y los Ejércitos, cuya sintonía es fiel reflejo de la satisfacción social hacia quienes defienden a España en todas las circunstancias. La brillantez de los actos oficiales fue la mejor expresión de una fiesta de todos y para todos, que no puede empañar algunas ausencias poco justificadas ni las coyunturas políticas concretas.

Muditos
Alfonso USSÍA La Razon 13 Octubre 2009

Los Sindicatos están muditos, como el enano de Blancanieves. España se acerca a los cuatro millones de parados, y en UGT y Comisiones Obreras sólo se enfadan con Esperanza Aguirre, que sigue impulsando nuevos puestos de trabajo en Madrid. Me intriga el silencio. A Felipe González le organizaron dos huelgas generales, y con Aznar saltaban a las primeras de cambio. Algún motivo tendrán los dirigentes sindicales para extender el plazo de su afonía. ¿Será el dinero que el Gobierno les regala sin freno ni medida? Leo que entre abril y junio, tres mesecitos, recibieron 125 millones de euros. Comisiones Obreras algo más de setenta millones, y la Unión General de Trabajadores, cincuenta y cinco y un agradable pico de propina. Habrá que averiguar qué uso y destino tienen esos millones. Por lógica, los sindicatos tendrían que financiarse con las cuotas de sus afiliados, pero mucho me temo que sólo con las cuotas, los señores Fernández Toxo y Méndez no podrían comprar ni café para sus despachos. La organización sindical se mantiene, pues, del dinero de los españoles, cuya mayoría nada quiere saber de sus objetivos. Aquí, el que no llora no mama. Pero si el que llora no es sindicalista ni del grupo de la ceja, la mamancia es metáfora imposible.

Si un Gobierno del Partido Popular ofrece a la ciudadanía un paro de cuatro millones de trabajadores, los sindicatos ocuparían La Moncloa, y las calles se convertirían en espacios para continuas manifestaciones. No quiero ni pensar qué sucedería si un manifestante de CC OO o de UGT, resbala y cae en una de las doscientas mil zanjas que ha abierto el Alcalde en Madrid, y muere del golpe o del susto. La pasada semana, con la educación que le caracteriza, un alto dirigente de UGT le recomendó al Gobernador del Banco de España que se fuera «a su puta casa». Y todo porque el Gobernador dijo que si el Gobierno recauda cincuenta y gasta cien, vamos derechos a la ruina. Intuyo que esa grosería le salió del alma para incitar al Gobierno a seguir ayudando, sin el permiso de los españoles, a las carísimas y sobredimensionadas burocráticamente organizaciones sindicales. La UGT y CCOO son monstruos burocráticos. La defensa de los trabajadores se contempla en un segundo plano, y además sólo se defiende a los trabajadores que pierden su puesto de trabajo en una autonomía gobernada por el PP. Al Gobierno, ni una regañina, que de ahí vienen los millones trimestrales. Urge que el Parlamento sea el escenario en donde se aprueben o rechacen los millonarios regalos a los sindicatos. No se trata de cantidades prudentes, sino de ríos de oro caudalosos que nadie justifica.

No entra en mis planes formar parte de sindicato alguno. Ello me obligaría a manifestarme el primero de mayo, y me da mucha pereza. Nunca me han divertido las romerías. Oír un discurso de Méndez y una encendida alocución de Fernández Toxo es algo que no concibo. Se me ponen los pelos en punta y la carne de gallina. Pero si el Gobierno les sigue dando, sin control y para mantenerlos callados, ciento cincuenta millones trimestrales, estoy dispuesto a levantar el puño, vestirme de Rodiezmo, escribir un guión para una película de maquis, o lo que sea necesario. Y algo de esos millones me caerá. Salud, camaradas.

La imparable burbuja de deuda
Roberto Centeno, El Confidencial 13 Octubre 2009

Si el año pasado Solbes batió el record de los Presupuestos más disparatados de la historia de la hacienda española, Salgado ha decidido superarle. Plantea la mayor subida del gasto de la historia presupuestaria, reduce la participación del gasto social en 1,2 puntos, castiga el consumo y el ahorro de las clases medias y bajas, retira las dos terceras partes de los estímulos fiscales, ataca directamente la estructura productiva de la nación, y no exige a CCAA y Ayuntamientos, los responsables de los dos tercios del gasto, que reduzcan su despilfarro. ¿Alguien ha visto jamás tal cúmulo de disparates juntos? Y lo peor de todo: un déficit del Estado en 2010 superior al de 2009, ya que la subida impositiva no compensará ni de lejos el descenso de ingresos por la ulterior caída de la actividad económica, ni las prestaciones por desempleo, que como en 2009 serán muy superiores a las estimadas, ni los mayores pagos por intereses.

Déficit que se está financiando a corto sin problemas, pero generando una gigantesca burbuja de deuda, infinitamente más letal que la burbuja inmobiliaria. Y el mecanismo es exactamente el mismo: una política de dinero fácil, donde unos bancos insensatos prestaron dinero sin límite a personas insensatas, a unos tipos de interés muy bajos, y con una permisividad suicida del regulador. Ahora es un banco insensato, el Banco Central Europeo, prestando sin límite a través de un mecanismo insensato -presta al 1% a bancos para que compren deuda a corto, llevándose 2,7 puntos de tirón- a un gobierno insensato, cuya política demencial de gasto está elevando nuestros compromisos de pagos a niveles que nuestra economía será incapaz de afrontar. Cuando el año próximo, el crédito se reduzca y los tipos de interés se doblen, el desastre está asegurado, y si la inflación empieza a repuntar, el corte sería drástico, mientras España seguirá en recesión. Ello nos pondría en peligro cierto de default, un riesgo tan inasumible para la Eurozona, que obligaría a sus instituciones a imponernos un durísimo plan de ajuste.

A 31 de agosto la emisión neta de deuda del Estado alcanzaba ya los 71.600 millones de euros, y dado que el tercer cuatrimestre es el peor a efectos de pagos, particularmente diciembre -el déficit a fin de 2008 fue el doble que el agosto- el incremento neto de deuda a fin de año estará entre los 130 y los 140.000 millones de euros. Y a esto hay que sumarle la de CCAA, Ayuntamientos, y la de empresas estatales e INIs autonómicos. Con los datos de agosto y los Presupuestos de la Srta. Pepis, éste es el escenario más probable.

                        DEFICIT ( % PIB)           DEUDA (%PIB)
                           2009 2010                       2009 2010
               Estado 13 % 15%                         57%  72 %
 CCAA y Aytos. 3 %     5%                         16%  21 %
Emp. Púb            2 %    3%                           6%     9 %
Total                 18%   23%                         79% 102 %

Y el problema no es solo la cifra absoluta, es sobre todo la tasa de crecimiento, un 30% de media, mientras la deuda de Francia crece al 9% o en Italia al 5%.

¿Y cual es la solución?, lo he explicado en varias ocasiones, es muy clara y pasa en orden de prioridades sine qua non -es decir, cada una es insuficiente sin la anterior– por: cambio del modelo de Estado, esto es lo realmente crítico, todo lo que no empiece por ahí es un puro camelo; reestructuración del sistema financiero en graves dificultades por muchas mentiras que nos cuenten los interesados y el Banco de España; y reformas estructurales en profundidad, incluido el mercado de trabajo, y luego el resto de cambios imprescindibles, educación, justicia, investigación, etc. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que sin reducir el despilfarro autonómico, sin restablecer el crédito a familias y empresas la reforma laboral serviría de algo?

Pero vayamos a los Presupuestos, mientras familias y empresas reducen drásticamente su consumo, estos irresponsables despilfarran como nunca. Por ello el cambio debe ser radical y de eficacia probada: una fuerte bajada de impuestos y una reducción aún mayor del gasto, para permitir la bajada de impuestos y frenar la imparable espiral déficit-deuda. La reducción de impuestos debería ser de unos 15.000 millones de euros, IRPF subiendo el mínimo exento y reduciendo tipos a las rentas bajas, y Sociedades, básicamente a PYMES. Además, los 5.000 millones del Plan E no pueden despilfarrarse de nuevo en inversiones absurdas, deben dedicarse íntegramente a repagar la deuda de los Ayuntamientos a PYMES y autónomos, así y solo así su efecto sobre el empleo sería importante y duradero. Y también, congelación de IBIs y el resto de impuestos locales.

Chapuzas presupuestarias
Paralelamente el gasto debería recortarse en 60.000 millones, y no incrementarse en 27.000 millones, como hacen estos irresponsables proteicos. ¿Cómo? En primer lugar y consecuencia de las chapuzas presupuestarias 2008 y 2009, las CCAA han recibido una ingente cantidad de dinero de más, un dinero que les fue entregado a cuenta, en base a unas delirantes expectativas de ingresos. Conocemos la de 2.008, 6.000 millones de euros de más, y como ya es perfectamente posible evaluar lo que se ha entregado a cuenta de más en 2009, donde el descuadre fue al menos tres veces mayor, el total serían más de 20.000 millones de euros, que hay que restar de los 43.000 que debemos transferirles según PGE de la Sta. Pepis. Es inaceptable, es inmoral, es un robo que en la situación de angustia de las cuentas públicas se les permita devolverlo cuando quieran, como dice Zapatero. Después, los 11.000 millones que el irresponsable de Moncloa, se ha comprometido a entregar en “la nueva financiación”, y que España no tiene.

Luego los recortes del Estado: Ayuda al Desarrollo- a dictadores tercermundistas- 4.000 millones menos y quedarnos en el 0,1% del PIB, España no puede ir más lejos. Subvenciones a las renovables, el paraíso del pelotazo que el loco de ZP ha cedido a las CCAA, ¡la política energética de la nación!, 2.000 millones. Supresión de ministerios inútiles, Vivienda, Igualdad, Cultura y Medio Ambiente, 6.000 millones, con un ahorro neto de 4.000 pues otros departamentos deberán hacerse cargo de las funciones no prescindibles. RTVE y TV autonómicas, que se financien con publicidad o que cierren. Chorradas y subvenciones prescindibles de Sebastián, 1.000 millones. Robo de los titiriteros de la ceja, 500 millones. Total, más de 13.000 millones de ahorro. Y el resto solo puede venir de un sitio, del insensato incremento de la participación de las CCAA en los impuestos estatales, que simplemente no se puede realizar. ¿Que es imposible?, lo único imposible es seguir hacia el precipicio.

Solo hace falta voluntad política: un pacto de Estado, un pacto con la realidad, entre PSOE y PP. Hay mil sitios que todos conocen donde se está tirando el dinero a carretadas. Funcionarios inútiles a cientos de miles, solo 200.000 dedicados a inventar, implementar e vigilar, barreras administrativas, comerciales o lingüísticas, en las 17 taifas, es decir, dedicados a destruir España. Embajadas, y no solo de Cataluña, la tiene en Bruselas hasta ¡La Línea de la Concepción! Viajes inútiles por todo el mundo de líderes regionales y alcaldes con sus séquitos de paniaguados y gorrones, ¿han visto Uds una delegación de Escocia o de Texas recorriendo el mundo para promocionar sus regiones? Coches oficiales, tenemos más que los EEUU. Decenas de miles de asesores que no asesoran con sueldos astronómicos. Un gasto en Parlamentos regionales disparatado único en el mundo, y así sucesivamente. Y esto tiene que acabar o España irá a la suspensión de pagos como nación, es así de sencillo.

(*) Roberto Centeno, Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

¿Sería viable un Estado Gallego Independiente?
J.J. Alfaya Periodista Digital 13 Octubre 2009

Quisiera hacer una breve reflexión sobre el proyecto de algunos grupos minoritarios de convertir Galicia en un estado independiente. Vayamos por partes.

En primer lugar, independencia no es lo mismo que secesión. Estos grupos a los que me refiero deberían hablar en propiedad de secesión, no de independencia, pues Galicia forma parte del llamado Estado de las Autonomías en el que éstas poseen unos niveles de autogobierno muy parecidos (o incluso superiores) a los de un Estado federal. Por lo tanto, no es una colonia como lo fueron en su momento Mozambique, Angola, Guinea-Bissau o el Congo Belga con respecto a Portugal y Bélgica. Lo correcto, entonces, sería hablar de secesión, pero nunca de independencia.

La secesión, en mi opinión, polarizaría a Galicia en dos comunidades bien diferenciadas: la gallegohablante y la hispanohablante, como pasa en el Canadá con el francés y el inglés o en Bélgica con el francés y el flamenco. Es probable, incluso, que a la larga, se llegase también a la división territorial, pues la secesión es un proceso que se sabe cómo empieza, pero nunca cómo acaba. Tenemos el ejemplo de la ex Yugoslavia que empezó a jugar a la secesión y acabó dividida en siete pequeños estados: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Kosovo (reconocido sólo por algunos países), Montenegro y Macedonia.

Si ese hipotético Estado Gallego Independiente tratase de integrarse en la Unión Europea, ¿podría prohibir el español en Galicia? Veamos como ejemplo lo que pasa en Eslovenia, un país trilingüe recientemente integrado en la Unión Europea. La actual Eslovenia se formó el 25 de junio de 1991 al separarse de Yugoslavia. En 2004 se adhirió a la Unión Europea. En 2007, Eslovenia tenía una población de 2.009.000 habitantes. El idioma oficial y mayoritario es el esloveno. El húngaro y el italiano disfrutan del estatus de lengua oficial en las regiones mezcladas lingüísticamente a lo largo de la frontera italiana y húngara. El italiano se habla en tres localidades costeras (Capodistria, Pirano, Portorose e Isola) y el húngaro en Prekmurje. Aunque la minoría húngara constituye el 0,4% de la población total del país y la italiana, el 0,1%, la enseñanza en Eslovenia está garantizada en ambos idiomas minoritarios. Subrayemos que en Galicia el gallego y el español se hablan más o menos al 50%, aunque en el nivel escrito la diferencia a favor del español supone un porcentaje mucho más elevado.

Es decir, si (cosa muy improbable) se llegase a la secesión y ese Estado Gallego Independiente quisiera ingresar en la UE tendría que garantizar los derechos lingüísticos de los hispanohablantes y entonces tendríamos la enseñanza y toda la relación con la administración en nuestro idioma. En ese caso empeoraría la situación global de Galicia, como es obvio, pero mejoraría el estatus lingüístico de los hispanohablantes.

En la situación actual, cuando los dos grandes partidos estatales, PP y PSOE, dependen de los votos nacionalistas para gobernar, son posibles todas las ilegalidades imaginables en las comunidades bilingües, pues de lo que pasa en Cataluña el último responsable (y consentidor) es el gobierno español, no la Unión Europea, ya que ésta no tiene competencia sobre las regiones, sino sobre los estados. Las regiones son competencia de cada estado y de momento Cataluña forma parte del «Estado español». Si Cataluña se separase para convertirse en un estado independiente y quisiera integrarse en la UE, ya no podría jugar al chantaje político con los dos grandes partidos estatales y, por lo tanto, tendría que relacionarse directamente con la UE y aceptar la normativa comunitaria en materia lingüística, como tuvo que hacerlo Eslovenia en su momento. Es decir, la actual situación de marginación de los hispanohablantes en Cataluña no tendría cabida en una Cataluña democrática integrada en la UE.

La posibilidad de un Estado Gallego Independiente fuera de la Unión Europea creo que sería inviable y llevaría a un vertiginoso aislamiento y empobrecimiento de Galicia a la que no le quedaría otra salida que tratar de unirse a Portugal (si los portugueses quieren, evidentemente) y entonces tendríamos una Galicia trilingüe integrada en Europa a través de Portugal en la que se hablarían el portugués, el gallego y el español. Los portugueses aman demasiado su idioma como para permitir que se juegue con él. La situación sería muy complicada teniendo en cuenta que el español es el idioma extranjero más valorado por los portugueses y está en creciente expansión a nivel mundial.

En definitiva, los nacionalistas secesionistas no lo tienen tan fácil como ellos creen. Las cosas se les pueden complicar hasta el punto de conseguir todo lo contrario de lo que se proponen realizar.

Gallegos Hispanohablantes
http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php

Chivatazo
El silencio de Rubalcaba
Ignacio Cosidó Libertad Digital 13 Octubre 2009

Resulta urgente que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ofrezca a la sociedad española una explicación completa y creíble sobre el chivatazo que alguien desde el Ministerio del Interior dio a ETA para abortar una importante operación contra las finanzas de la banda terrorista en pleno proceso de diálogo del Gobierno con los asesinos. El silencio de Rubalcaba, negándose incluso a comparecer en el Parlamento ante los requerimientos de la oposición, sólo consigue dos cosas. Por un lado, agrandar la sospecha de que la orden de avisar a los terroristas de que estaban siendo seguidos partió de los ámbitos políticos del Ministerio y no a iniciativa de ningún policía. Por otro, mantener un inaceptable manto de duda sobre la actuación del Cuerpo Nacional de Policía, una duda que es tan falsa como injusta. Es por tanto imprescindible y urgente depurar tanto las responsabilidades políticas como que los Tribunales aclaren de una vez las responsabilidades penales para que el caso Faisán no quede como un punto negro en la abnegada e impecable labor que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han desempeñado desde hace décadas y siguen ejecutando cada día en la lucha contra el terror.

El caso es de una extrema gravedad. Nunca en la historia de la lucha contra el terrorismo se había producido una delación a los asesinos por parte de la propia policía. El hecho en sí constituye una traición insoportable a todos los policías que han dejado los mejores años de su vida trabajando día y noche para derrotar a esos asesinos y especialmente a los varios cientos de víctimas del terror que dieron la propia vida en esa batalla. Ni siquiera en un momento de negociación de Zapatero con los terroristas es asumible que desde el propio Ministerio del Interior se alertase a los recaudadores de los asesinos de una operación judicial, en colaboración con las fuerzas de seguridad francesas, que iba a desmantelar buena parte del aparato de extorsión de los terroristas. Máxime cuando hoy sabemos que ETA utilizó ese tiempo para rearmarse y recomponer sus debilitadas estructuras criminales.

Por otro lado, por los datos que se ven publicando, da la impresión de que el Ministerio del Interior ha hecho todo cuanto está en su mano por obstaculizar y desviar la investigación judicial para que nunca lleguemos a saber la verdad de ese escandaloso chivatazo. El profundo malestar interno que ha generado en el Cuerpo Nacional de Policía la publicación del informe policial, con acusaciones que el fiscal ha considerado infundadas hacia algunos policías, no contribuye precisamente a crear el clima necesario para desarrollar un trabajo tan extraordinariamente delicado y prioritario como es la lucha contra el terrorismo.

Produce tristeza que siempre que el PSOE gobierna en España, el Ministerio del Interior se convierta en la casa de los líos. Es un hecho demostrado que en la lucha contra el terrorismo lo mejor es aplicar el Estado de Derecho con todas sus consecuencias, pero sin salirse nunca de ese camino. Cuando se toman atajos como el de la guerra sucia o las negociaciones con los asesinos uno siempre termina enlodazado en actividades delictivas que causan además un grave daño a nuestra democracia. Ni la sociedad, ni las victimas, ni los policías merecen el silencio culpable de Rubalcaba.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.

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Otoño abertzale
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 13 Octubre 2009

Los miembros de ETA presos llevan meses esperando la llegada del otoño. No es la estación meteorológica lo que les importa ni las setas de esta época, sino las operaciones políticas que su entorno había anunciado para estas fechas: la creación del bloque soberanista, un proyecto cuya puesta en marcha fue anunciada el 17 de marzo, aunque Arnaldo Otegi venía hablando de él desde el mes de noviembre.

La iniciativa sufrió el primer resbalón antes del verano, cuando se anunció que se retrasaría hasta el otoño. En el mundo de los presos fueron muchos los que se ilusionaron con ese proyecto. Se encontraban en medio de la decepción y el abatimiento que les había provocado la ruptura de la tregua y la propuesta del bloque soberanista les levantó el ánimo a muchos de ellos, que confiaban en que ese movimiento sirviera para que ETA revisara su estrategia y reconsiderara la continuidad del terrorismo.

Las expectativas que habían alimentado muchos etarras presos empiezan a verse defraudadas y el desánimo amenaza con volver a sus filas. La operación estelar en la que se había embarcado la izquierda abertzale no tiene signos de salir adelante a corto plazo. Desde luego, no en este otoño. Ahora, el mensaje se ha reconvertido para decir que hay que sentar las bases para que el acuerdo soberanista sea posible algún día.

ETA ha dicho, en el comunicado oficial del Aberri Eguna, que quiere impulsar este proyecto, pero al mismo tiempo ha hecho saber a los suyos que no está dispuesta a permitir un desmarque teórico de la violencia a su entorno político. ETA no va a renunciar al control de la izquierda abertzale, a tener la última y decisiva palabra.

La organización terrorista, además, sigue sufriendo el desgaste paulatino de las operaciones policiales. Su ofensiva de atentados del inicio del verano quedó cortada con las detenciones realizadas en el mes de agosto en Francia, donde se desmanteló una parte importante de los zulos de la banda. Además de los efectos directos que tienen ese tipo de actuaciones policiales, hay otra consecuencia más difícil de evaluar, como es la inseguridad que genera en los terroristas. Sólo en agosto perdieron 14 zulos, pero a los etarras les debió quedar la duda de si los descubiertos eran todos los que había localizado la Policía.

Este fin de semana han comprobado que no, que había al menos otro que quedó sometido a vigilancia y estaban esperándoles a que volvieran a recoger el armamento escondido. La espera policial ha permitido hacer otras dos detenciones y ampliar las inseguridades de los terroristas sobre los demás zulos que puedan tener.

¡Claro que sí!
FERNANDO SAVATER El País 13 Octubre 2009

José Bergamín deploraba la decadencia del analfabetismo; otros, con menos ingenio pero con mayor sinceridad, lamentamos el presente eclipse del sentido común. En el caso de Bergamín, la paradoja era provocativamente deliberada; en el nuestro, la constatamos como un doloroso síntoma que confirma nuestras peores previsiones.

Cuando insistimos en la redundante candidez del caballo blanco de Santiago -ustedes me disculparán el símil hípico- no falta nunca la ofendida denuncia, casi incrédula ante tanta desfachatez: "¡De modo que para usted el caballo blanco de Santiago es nada menos que blanco!". Y a uno le toca sonrojarse por ser tan arcaico, tan poco pluralista o alternativo y tan cerrado al diálogo.

Tenemos un claro ejemplo en el discurso de Urkullu en el pasado Alderdi Eguna. El presidente del Euskadi Buru Batzar denunció con (supongo) sincera indignación que el PSE y el PP quieren convertir a Euskadi en una comunidad más de España. Pretenden debilitarla y diluirla hasta, horresco referens, armonizarla con el Estado.

Para ello, no retroceden ante ninguna bajeza: no prescinden de la ikurriña, ah no, sería demasiado brutal, pero le ponen al lado la bandera española; no suprimen el euskera, son muy arteros, pero sostienen en plano de igualdad los derechos de quienes quieren expresarse en castellano; a la Ertzaintza la enredan en quitar carteles pro-etarras, con lo que quema eso y a Euskaltelebista la privan de su mapa telúrico-metereológico tradicional y la limitan al plano de la comunidad autónoma. No cabe duda, van a por nosotros...

O sea, podríamos resumir, no gobiernan como los nacionalistas sino como quienes no lo son. ¡El caballo blanco de Santiago se atreve a ser ufanamente blanco, como si tuviera buenas razones y legitimidad para ello! ¡Habráse visto! Hombre, a uno le parece que no hay nada de malo en que la CAV sea una comunidad más en España: como las otras, sin menoscabo de sus derechos legítimos ni trato de favor. También sin esa excepción que supone el terrorismo y la extorsión mafiosa para mantenerlo, el amedrentamiento de los adversarios políticos, la unanimidad forzosa que impide la expresión pública de voces y símbolos de comunidad con el resto de España o la exhibición hagiográfica de quienes se han distinguido por atentar contra conciudadanos.

No estaría mal poder ser institucionalmente como el resto del país del que formamos parte puesto que de hecho fundamentalmente lo somos: y vivir en armonía con el Estado democrático que es el nuestro (y al que recurrimos con razón en muchas ocasiones, como por ejemplo cuando reclamamosprotección militar para nuestros atuneros amenazados por la piratería) tampoco parece un gran atropello. Perdonen tanta simpleza, pero así lo veo yo.

Cuando oigo discursos como el de Urkullu y otros de parecido corte nacionalista, me parece escuchar a quienes desde hace un par de siglos se escandalizan porque el Estado trate de imponer los mismos derechos individuales para todos los ciudadanos: "¡O sea que ahora tenemos que ser todos iguales! ¡Pero yo soy conde, o marqués, o hijo de un distinguido mariscal! ¿Me van a tratar como a uno más?". Y los ricos: "De modo que debo pagar impuestos como cualquiera para costear servicios públicos que no utilizo y así financiar a vagos y maleantes que no ahorran...".

El elocuente reaccionario Joseph de Maistre rechazaba los derechos del hombre diciendo que él no conocía a ningún "hombre", sólo a franceses, españoles o ingleses. Hablar del "hombre" en general suponía para él acabar con la rica diversidad cultural e histórica del mundo.

Aún hoy hay quien sigue hablando de los derechos humanos "individuales y colectivos", como si precisamente los derechos humanos no se hubieran inventado para combatir los supuestos derechos históricos -es decir, los privilegios- de colectivos como la nobleza, el clero, los gremios, los varones, o los miembros de tal etnia o tal religión.

Lo malo es que la mentalidad diferencialista ha calado ya en la sociedad más allá de la ideología del nacionalismo declarado. No hay más que ver cómo todos los partidos vascos, con excepción de UPyD, suscriben con entusiasmo los privilegios fiscales de la CAV y su blindaje contra asechanzas del exterior: ¡cualquiera se atreve a decir otra cosa! Somos las ventajas que tenemos y las excepciones que nos favorecen, que nadie nos las toque. Y para qué hablar de los abogados que le han salido a ese fantasma que a cada cual se le aparece según el licor del que abusa: la "identidad". "¡Que me roban mi identidad!", protestan unos y otros, con el mismo trémolo angustiado con que Unamuno clamaba "¡que me roban mi yo!". Y la identidad oficial es algo que siempre definen a su conveniencia los especialistas en la materia. Lo curioso es que por el momento la exaltación identitaria sólo ampara a colectivos autodesignados (quienes no se avienen a ello son traidores a los suyos) pero no a los particulares.

De momento, nadie puede invocar a su favor que su idiosincrasia exige ser violador, recibir cohechos o pavonearse con relojes de miles de euros, tal como el escorpión se excusaba ante la rana a la que acababa de inocular su veneno diciendo que tal era su carácter... Pero todo llegará, si somos coherentes con el derecho irrestricto a la diferencia.

En España no estamos en eso todavía, claro. Y tampoco es que vaya a romperse el país, como constatan muy ufanos los de siempre. De momento a los nacionalistas de iure o de facto les interesa más la gestión indefinida del independentismo que la independencia misma. Políticamente, es más segura y más provechosa: se ejerce por aquí y por allá la astuta rentabilidad de la desafección. Hay bastantes que han aprendido a cobrar por hacernos el favor de seguir siendo españoles, lo mismo que esos alumnos franceses que van a cobrar por hacer el favor de asistir a clase. Tan interiorizada tenemos esta situación al parecer irrevocable que los chispazos de unidad son celebrados como triunfos memorables: por ejemplo, los medios de comunicación se deshicieron en elogios cuando la ministra de Sanidad y todos los consejeros autonómicos del ramo salieron juntos a proclamar medidas comunes contra la gripe A. Vaya, no faltaba más que contra una epidemia el país hubiera funcionado según 17 criterios distintos...

Que los nacionalistas tengan sus propias ideas me parece normal. Pero que haya un contagio general que impide a los demás afirmar lo que pensamos so pena de diversos sambenitos retrógrados ya suena peor. El caballo blanco de Santiago sigue siendo blanco, pese al refunfuñar de los coloristas. ¿Qué deseamos, que el País Vasco, Cataluña, Galicia, Navarra o la que ustedes prefieran sean comunidades autónomas ni más ni menos que como las demás, armonizadas con el Estado del que forman parte, sometidas al mismo régimen tributario y por tanto institucionalmente solidarias con el conjunto del país, donde el pleno derecho a utilizar la lengua común oficial conviva con el uso voluntario de las lenguas regionales? ¡Pues claro que sí!

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.

El Estado imbécil
Juan Carlos Girauta elsemanaldigital 13 Octubre 2009

¿En qué otro lugar ocurriría que los policías encargados de la luchar contra el terrorismo alertasen a los terroristas y luego dirigiesen ellos mismos la investigación sobre el "chivatazo"?

Hay algo peor que poner al zorro a vigilar gallinas, y es poner la gallina a vigilar a los zorros. Justamente lo que, según todos los indicios, hicieron los responsables de Interior del gobierno socialista durante la ominosa etapa de la rendición preventiva ante ETA que caracterizó la anterior legislatura y que dio en llamarse "proceso de paz". Raro es que no le dieran el Nobel a Zapatero, como quería Bermejo.

Resulta sencillamente insoportable para nuestra democracia que semejante estrategia fuera posible, que avanzara y tomara cuerpo con el apoyo de los tres poderes y el aliento de grandes medios de comunicación. Y que los detractores de la misma –los defensores del imperio de la ley, premisa principal del Estado de Derecho– fueran tachados de enemigos de la paz y del diálogo.

Los policías encargados de investigar el entramado de financiación terrorista advirtieron a los vigilados de su inminente detención y, acto seguido, fueron designados para investigar su propio chivatazo. A efectos políticos, o, mejor dicho, a efectos de podredumbre política, tanto da si la gallina que vigilaba a los zorros era el director general de la Policía o el jefe del operativo contra la red de extorsión etarra.

Sólo la contundencia actual de los sindicatos policiales, su sincera indignación y su oposición al archivo de la causa salvan el prestigio de los uniformados en este lamentable pasaje. ¡Qué imparable decadencia la de este Estado imbécil! Abundan en los finales de era –sean ridículos, trágicos, o ambas cosas a un tiempo– muestras de confusión entre honrados y canallas, entre abnegados y aprovechados, entre policía y hampa.

La regeneración sólo podrá construirse sobre la limpieza a fondo de las sentinas del poder. No hay término medio para la podredumbre: o sale todo a la luz y pagan penal y políticamente los responsables, por muy arriba que se sitúen, o el sistema, debilitado y deslegitimado en su corazón, sucumbirá ante cualquier amenaza. Y amenazas no faltan. Ahí están las que vierten a diario los partidos que comparten fines con ETA, amenazas recibidas con el mismo candor, comprensión y estupidez por las gallinas que guardan a los zorros parlamentarios.

¿Por qué la calle abuchea a Zapatero?
José Antonio Gundín elsemanaldigital 13 Octubre 2009

En el desfile militar en Madrid, que por primera vez contó con la representación institucional del Parlamento y el Gobierno vascos (¡qué extraño país éste, donde la normalidad se convierte en noticia!), sobrevoló el dolor por la muerte del cabo Cabello, última víctima de una larga lista de 87 militares fallecidos en Afganistán. El debate, agrio y tenso, en torno a las condiciones en que desempeñan su misión los soldados españoles no cesa de crecer, en buena medida porque el Gobierno se obstina en parapetarse tras la retórica para no admitir lo evidente: que en Afganistán hay una guerra ante la que no cabe esconderse en la madriguera. Los "Zapatero dimisión", los pitos y abucheos de este lunes no son ajenos al malestar que genera ese debate. Más aún, son la voz de la calle que raras veces puede expresarse de modo tan directo y contundente.

El mismo día del entierro del cabo Cabello, Zapatero dio en Canarias una explicación de lo que sucede en Afganistán que no ha pasado desapercibida para los militares ni para el resto de los ciudadanos. Dijo: "Es una situación de dificultad, generada por acciones violentas y por una acción terrorista que produce dolor y pérdida de vidas humanas". ¿A qué se refería Zapatero, a la situación de Afganistán o a la del País Vasco? Porque no hay una sola tilde de esta frase que no le cuadre como un guante a la lucha contra el terrorismo de ETA.

Siendo así, el presidente del Gobierno debería ser consecuente y del mismo modo que la Policía y la Guardia Civil no esperan con los brazos cruzados a que los etarras atenten, sino que los persiguen y toman la iniciativa para neutralizarlos, incluso más allá de nuestras fronteras, del mismo modo deberían conducirse los soldados españoles en Herat, donde se sienten maniatados por las reglas de enfrentamiento. ¿Por qué la ofensiva que es buena para erradicar el terrorismo etarra no vale para el terrorismo talibán? Cuando estas contradicciones se enquistan y el Gobierno no las resuelve, la calle protesta y abuchea. ¿0 es que ya no se acuerdan de la lección del "No a la guerra"?

Fines y medios contra el terrorismo
ROGELIO ALONSO Profesor de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos ABC 13 Octubre 2009

La tentación de utilizar medios ilegales justificados en favor de un supuesto fin superior constituye un recurrente peligro para las democracias en su lucha contra el terrorismo. Nuestra democracia sufrió las consecuencias de los crímenes cometidos por los GAL, terrible equivocación política y moral que fortaleció ideológicamente al terrorismo etarra. Otras democracias han cedido también a la provocación terrorista aceptando prácticas como la tortura que han deslegitimado a quienes jamás deberían optar por medios ilegales en la defensa de un medio tan loable como el de la derrota del terrorismo. A pesar de las diferencias con este tipo de atroces experiencias, la filtración policial a ETA en mayo de 2006 ejemplifica también la nefasta utilización de medios ilegales que intentan ser negados y ocultados en aras de un fin que supuestamente justificaría tan dañinas irregularidades.

Quienes defienden el archivo de esta causa propuesto por el fiscal subestiman las negativas implicaciones derivadas de la inacción ante un hecho de enorme gravedad. Grave es, sin duda, que ETA reciba una filtración a pesar de que el ministro del Interior enfatice que la operación culminó, afortunadamente, con la detención de todos los sospechosos en la trama. Lo cierto es que las detenciones pudieron haber fracasado -eso pretendía el responsable de la filtración-, y que el magistrado Grande Marlaska apartó de la operación a un alto mando policial como el comisario al frente de la Comisaría General de Información, decisión que denotaba su preocupación acerca de conductas cuestionables.

Estas circunstancias, junto al contexto en el que tuvo lugar el «chivatazo» a ETA, condicionan decisivamente la interpretación que puede hacerse del escrito elaborado ahora por el fiscal. Desde el respeto que merecen las decisiones judiciales, es complicado, y quizás inapropiado, abstraerse de la coyuntura en la que se produjeron los hechos investigados. El paso del tiempo y la reactivación de la campaña terrorista han revelado con mayor claridad cómo, durante el periodo en el que el gobierno negoció con ETA, un equivocado criterio político -mantener viva la negociación con los terroristas- se impuso en más de una ocasión sobre decisiones que debían haber atendido exclusivamente a razonamientos policiales y judiciales.

Reveladoras de esta politización fueron tanto la incoherente decisión del Fiscal General de impedir la concurrencia electoral de sólo una parte de las listas de ANV, como el auto del juez Baltasar Garzón de octubre de 2007 en el que decretaba prisión para varios integrantes de Batasuna. El magistrado lo hacía explicando su pasividad previa hacia los activistas en términos tan inconsistentes como estos: «No puede dejarse de lado, el hecho de que cuando las actuaciones individuales de personas se han producido aún en nombre o representación de la opción política ilegalizada con el fin de buscar el final de la violencia, aunque haya sido equivocada o interesadamente no puede considerarse ese hecho como un acto delictivo».

El auto revelaba inversiones semánticas similares a las empleadas por los grupos terroristas a través de las cuales se intenta redefinir lo inaceptable como aceptable, lo ilegal como legal. El magistrado reconocía que la supuesta intencionalidad de los dirigentes pro etarras de «buscar el final de la violencia» no se correspondía con la realidad, a pesar de lo cual les eximía de responsabilidad por los hechos cometidos durante un periodo determinado, aceptando por tanto la interpretación etarra de que un «proceso de paz» obligaba a una suerte de tregua judicial.

Recordemos que Batasuna es una organización ilegalizada cuyas actividades quedaron prohibidas por sentencia del Tribunal Supremo de 27 de marzo de 2003 y que, sin embargo, vio cómo muchos de sus actos durante el «proceso de paz» fueron prohibidos mientras que otros eran autorizados. Algunos periodistas y políticos enmarcaron esa peligrosa arbitrariedad en un engañoso «proceso para el fin de la violencia» que debía hacer comprensible la utilización de medios de probada ineficacia para garantizar la conclusión del terrorismo al exigir su connivencia con un grupo terrorista. Estos precedentes ponen de relieve la relevancia que el contexto tiene al interpretar la conclusión del fiscal sobre la filtración a la red de extorsión. Ese contexto insinúa el deseo de aceptar algo inaceptable: la perversión de un fin -el intento de acabar con el terrorismo- mediante la utilización de medios ilegales -la colaboración con ETA para evitar detenciones-.

Asimismo, aunque se hiciera abstracción de la politización de decisiones judiciales y policiales evidenciada durante la negociación entre el gobierno y la banda, es posible afirmar que el razonamiento del fiscal podría desembocar perfectamente en una conclusión distinta a la que ha alcanzado. O sea, aunque se compartiera que la «exhaustiva investigación» no ha desvelado «pruebas incriminatorias», la gravedad del hecho objetivo investigado, un funcionario de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad colaboró con una banda armada al prevenirla sobre la operación policial, requiere la demostración de que la justicia no está dispuesta a cejar en su intento de encontrar a los responsables de tan grave delito.

Así debe ser además puesto que del escrito del fiscal se desprende todo lo contrario a lo que él mismo señala al final del texto cuando niega que concurran «claros indicios incriminatorios que acrediten la participación de persona alguna en los hechos que se investigan». La participación de alguna persona en el delito que se investiga es obvia, aunque se desconozca la identidad de la misma, cuestión ésta por la que resulta imprescindible continuar con los esfuerzos por desvelarla. El archivo de la causa sugiere necesariamente una ausencia de voluntad por desvelar la identidad de esa persona que pretendió abortar tan importante operación antiterrorista.

Por ello renunciar a investigar con eficacia y determinación el delito cometido supone un insultante desprecio al trabajo abnegado de profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado responsables de un éxito policial puesto en peligro por la irresponsabilidad de uno de sus miembros. Semejante dejación dañaría la credibilidad de ciudadanos y profesionales en unas instituciones de las que se requiere un apoyo sin ambages en la lucha contra quienes desafían la democracia. La decisión de arrinconar la investigación representaría una injusta recompensa para hombres y mujeres que con tanto sacrificio trabajan por la derrota del terrorismo, trasladándoles además un desmoralizador mensaje: si la justicia no hace todo lo que está en su mano para evitar que el delito cometido quede impune, ¿por qué seguir arriesgando la vida contra ETA?

La negativa de Garzón a investigar con rigor iría en contra de lo que él mismo reivindicaba en febrero de 2003 al recoger el premio del Foro de Ermua: «Muchas veces, hoy también, he dicho que la lucha contra el terrorismo es una lucha eminentemente legal, desde el Estado de Derecho y que no admite fisuras, y que en ella deben emplearse todas las garantías, pero también utilizarse toda la firmeza y contundencia que permite el Ordenamiento Jurídico. La falta de coherencia eliminaría la credibilidad para el ciudadano, que no entendería ni la duda ni la vacilación. Por cada minuto de inactividad, la organización criminal se hará más fuerte y más difícil será vencerla».

Fiesta nacional de Montilla
Manuel Molares do Val Periodista Digital 13 Octubre 2009

Es comprensible que los independentistas catalanes, gallegos o vascos rechacen asistir a los actos que glorifican España como nación con historia, y que muestran como símbolo su bandera, aprobada en 1785 por el rey ilustrado Carlos III.

Si a eso se añade que la fiesta es el 12 de octubre, aniversario de la llegada de Colón a América, la de la Hispanidad, y que estos independentistas quieran negar el colonialismo de sus antepasados conquistadores, se entiende más aún esa ausencia.

Pero choca que el principal representante del PSOE, partido por el que es presidente de la Generalitat y representante del Estado en Cataluña, el andaluz José Montilla, no asistiera por segunda vez consecutiva a los actos del 12 de octubre. Como si fuera otro independentista.

Mientras, el Gobierno vasco, presidido por otro socialista, pero con apoyo del PP, lo hacía por primera vez.

Montilla, exministro de España y dirigente de un partido estatal obnubilado por el culto a la personalidad hacia Rodríguez Z., es líder del PSC, rama catalana del PSOE, dependiente del independentismo de ERC para gobernar la Generalitat.

Obligado por esta necesidad, Montilla se coloca con fervor patriótico tras la bandera catalana, y no rechaza la estelada que los independentistas le plantan a veces a su lado. Pero no hace igual con la española.

Las banderas, aunque para el racionalismo sean sólo trapos de colores, provocan la emotividad de las masas y estimulan el nacimiento de lo bueno y de lo malo de las naciones.

Montilla reniega, pues, de lo español, mientras muestra sólo amor entrañable a lo catalán.

Negación de si mismo, de su origen y de su nación: el electorado español debería reflexionar sobre el partido de Montilla, personaje que, sin padecer problemas sicológicos ni morales, está creándose otra nacionalidad.

El Tribunal Constitucional tratará de evitar la imposición del catalán
La sentencia sobre el Estatut establecerá pautas para asegurar la igualdad de trato con el castellano
María Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 13 Octubre 2009

Madrid.- El Tribunal Constitucional no declarará inconstitucional los preceptos del capítulo III del Estatuto que regulan los derechos lingüísticos de los ciudadanos de Cataluña y el uso del catalán en el sistema educativo, aunque sí establecerá pautas interpretativas para asegurar la igualdad de trato con el castellano.

Ningún apartado relativo a la lengua será anulado, si bien la sentencia perseguirá eliminar toda posibilidad de que Cataluña evolucione hacia una sociedad monolingüe en catalán. Esa es la mayor preocupación de los magistrados del TC. El Constitucional ha tomado esta decisión debido al valor simbólico de la cuestión. Asimismo, ha matizado que si se acepta la definición de Cataluña como nación es para subrayar su dimensión cultural, pero en ningún caso se admite que esa naturaleza de nacionalidad tenga relevancia política ni jurídica.

La sentencia seguirá las pistas que proporcionaban las alegaciones realizadas por la Abogacía del Estado para defender la constitucionalidad del Estatuto ante el recurso del PP. Dicho texto sostenía que "la oficialidad de una lengua, en principio, sólo crea derechos a favor de sus hablantes". Y añadía que "el deber de conocer el catalán se concilia con el derecho y deber de conocer y poder usar el castellano".

El deber de conocer el catalán por parte de los ciudadanos de Cataluña estará matizado. El propósito del fallo del Constitucional es convertir el conocimiento de la lengua catalana en un objetivo legítimo y plausible, pero gradual y no impuesto. Se admitirá que el dominio del catalán sea un mérito para acceder a una plaza como juez en Cataluña pero no un requisito imprescindible.
 


 

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