AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 17 Octubre  2009

 

Serio aviso de la UE
Editorial ABC 17 Octubre 2009

AUNQUE el Gobierno prefiera mirar para otro lado, conviene tener muy presente la advertencia de la UE a España sobre el peligro que corren las pensiones y la Sanidad a causa del déficit público. El informe elaborado por la Comisaría de Asuntos Económicos y Financieros que dirige Joaquín Almunia lanza una voz de alarma sobre el «alto riesgo» que amenaza a estas prestaciones básicas del Estado del bienestar, cuyo coste se va a disparar en los próximos años como consecuencia del envejecimiento de la población. Bruselas se muestra contundente en su recomendación de poner en marcha un severo recorte del gasto público y un aumento de los ingresos. No se trata ya de voces aisladas, ni cabe echar la culpa a los empresarios o a la oposición. En efecto, la Comisión Europea -en un ámbito cuya responsabilidad corresponde a un destacado líder del socialismo español- se pronuncia sin rodeos sobre una materia que afecta al interés vital de muchos millones de ciudadanos.

Rodríguez Zapatero vivió durante su primera legislatura a costa de la herencia económica del PP, que había dejado las cuentas saneadas y la despensa llena. Primero se empeñó en negar la crisis económica y ahora, cuando no tiene más remedio que asumirla, intenta combatir sus efectos a base de ocurrencias. Al amparo de una ideología trasnochada, el Ejecutivo rechaza el debate sobre la flexibilización del mercado laboral y busca cualquier pretexto para cargar la responsabilidad sobre los «ricos», en un absurdo ejercicio de demagogia que no puede ocultar la evidencia implacable de los datos objetivos. Lo cierto es que la UE elogia ahora con toda razón a los países que han mantenido en lo posible la estabilidad presupuestaria y hace reproches merecidos a aquellos que aumentan sin medida el déficit público, situando a España en el grupo de los que se encuentran en peor situación para afrontar el futuro inmediato. Rodríguez Zapatero tiene que abordar en serio una crisis que demuestra la incapacidad de este Gobierno para generar confianza y que no se arregla comprando votos para aprobar los Presupuestos a base de continuas concesiones. Este es el peor camino, porque Sanidad y pensiones son el núcleo esencial de la sociedad del bienestar y el Gobierno tiene el deber de garantizarlas a los ciudadanos.

Su padre
Alfonso USSÍA La Razon 17 Octubre 2009

Me ha recordado Jesús Amilibia la desesperanzada máxima de don Nicolás Salmerón. «Este país no tiene arreglo y que lo gobierne su padre». Estoy muy de acuerdo con don Nicolás. Sólo nos falta y nos urge encontrar al padre. No lo distingo entre la muchedumbre, ni lo veo en los altos salones y los mejores despachos.

El padre estará por ahí, refugiado en sus quehaceres profesionales, intelectuales o mercantiles. «¡Papá, sal pronto de la madriguera!» habría de ser nuestro unánime grito, la petición clamorosa. No advierto la figura de nuestro escondido padre en ninguno de los dos grandes partidos políticos. Si acaso, veo una madre en el PP, que tiene un par de dídimos y unas ideas resueltas. La madre nos serviría como un padre, pero en su propia formación política le tienen tirria. Le dijo Alfonso XIII a Churchill, y así lo hace constar el gran político inglés en su libro «Grandes Contemporáneos», que era muy difícil reinar en una nación de treinta millones de reyes. No estamos hablando de reinar, sino de gobernar. El Rey que tenemos está muy ahí y apaga incendios con rapidez y soltura. De Gaulle, en sus momentos bajos, también se refirió a la dificultad de gobernar en Francia. «¿Cómo va a ser fácil gobernar en una nación que tiene ciento noventa clases de quesos?». De acuerdo, don Charles, pero Francia es una nación vertebrada, caprichosamente dividida en departamentos perfectamente pensados para que no incordien –no hay un Departamento vasco, por poner un ejemplo–, y con una dependencia administrativa de París aplastante.

La España ingobernable de Nicolás Salmerón, que fuera presidente de la I República Española, la de los cantones y el «¡Viva Cartagena!», se parece cada día que pasa más a la actual. Una nación que paga impuestos para mantener a un Gobierno mayor y diecisiete gobiernos pequeñitos que quieren ser más grandes que el mayor. Una nación que paga impuestos para que los gobernantes enchufen a sus allegados y despilfarren el dinero. Entre unos y otros se lo comen todo y dejan las tonterías para discutirlas en el Parlamento. La España permanentemente invertebrada de don José Ortega y Gasset. Esa España enfrentada y dividida que permite que haya un San Lorenzo del Escorial y un Escorial, con frontera en los Jardines del monasterio, con dos ayuntamientos diferentes y un conflicto social entre los habitantes de dos localidades que siempre habíamos creído que era una, y orgullosa y monumental. En mis años juveniles asistí a un tenso enfrentamiento entre dos familias. Una pareja de novios deseaba casarse, y los padres de ambos se negaban tajantemente. Ella era de Alcobendas, y él de San Sebastián de los Reyes, que ya en aquellos tiempos no se sabía dónde empezaba una y terminaba la otra. La cosa acabó a tiro limpio. Y me pregunto si en esa animadversión vecinal que se da en todas partes no está la clave de los nacionalismos que nos desunen y nos arruinan. Que entre un catalán y un gallego las diferencias son apreciables, como las que se establecen entre un vasco, un castellano y un andaluz. Pero que no se toleren los del Escorial de arriba y los del Escorial de abajo, manda huevos. Y el padre, escondido y sin querer salir.

Chivatazo
De "Mister X" a "Mister Y"
GEES Libertad Digital 17 Octubre 2009

Si algo demuestra el "caso Faisán" es la incapacidad socialista de enfrentarse a ETA sólo con la ley pero con toda la ley. Si entre 1982 y 1996 se sucedieron las negociaciones, las treguas y la guerra sucia contra ETA, a partir de 2004 asistimos a un proceso de negociación política con la banda del que aún hoy desconocemos aspectos importantísimos. Cuando los conozcamos, probablemente asistamos a uno de los grandes escándalos de la democracia. Queda en cuestión la responsabilidad que, en el futuro, deberá afrontar Zapatero en este asunto.

En el caso de los GAL, las responsabilidades políticas eran evidentes, pese a que Felipe González en ningún momento las asumió: miembros de su Gobierno organizaron, financiaron y prepararon la guerra sucia contra ETA. Cometieron una veintena de asesinatos, varios secuestros y un sinfín de actos delictivos. Secretarios de Estado, funcionarios policiales y ministros acabaron en la cárcel. Pero González aguantó hasta el final, y sólo las urnas lo apearon en 1996, sin asumir responsabilidad alguna por los actos de sus subordinados. Hoy vive plácidamente dedicado a sus labores.

Penalmente, la principal acusación contra González se basaba en lo inverosímil de creer, primero, que del ministro de Interior para abajo se hubiese montado una trama criminal a espaldas del presidente; y segundo, que éste no tomara las medidas necesarias dentro de un Estado de Derecho para perseguir este tipo de actos cuando ya eran conocidos. Se salvó de una investigación judicial mediante la teoría de la estigmatización, que le libró de la posibilidad de ser investigado y juzgado por hechos gravísimos.

Ese fue el mayor escándalo de la lucha de la democracia contra ETA... hasta los hechos acontecidos entre 2002 y 2007. El "caso Faisán" se origina en el marco de una negociación secreta de Zapatero con ETA que se inicia en esos años, en los que se llega a un acuerdo en 2006 y que se rompe en 2007. Durante los pactos que el PSOE tuvo con ETA hubo episodios muy oscuros aún hoy sin esclarecer. Están los famosos informes de verificación del alto el fuego, que fueron manipulados para ocultar hechos delictivos de la banda. Están también las denuncias de los sindicatos policiales sobre la existencia de órdenes extraoficiales para frenar la lucha contra la banda. Y está el "caso Faisán", la colaboración con banda armada de responsables del Ministerio del Interior, lo que supuso la salvación de su aparato de extorsión, y con él de la capacidad de la banda de cometer atentados y crímenes: ¿cuántos de estos no hubiesen ocurrido de no existir el chivatazo a ETA?

Por todo lo anterior, y en cualquier país de nuestro entorno, Rubalcaba hubiese tenido que dimitir o ser cesado, y con toda probabilidad se enfrentaría a la justicia con cargos de gravedad. Ha tenido la fortuna de no correr la suerte de Barrionuevo, y eso que los delitos de éste estaban a fin de cuentas relacionados con la lucha contra ETA. En el caso de Zapatero, como González, la responsabilidad política es directa, porque él es el máximo responsable de los pactos con la banda, así como de las actuaciones que de ellos se derivaron, muchas de ellas penales y delictivas. Él es el responsable político de los delitos cometidos por sus funcionarios en la lucha contra ETA, incluido el chivatazo a la banda.

En el ámbito penal, como en el caso de González, la cosa es más complicada. Resulta bastante creíble que ningún alto cargo policial pudo tomar por sí sólo la iniciativa de avisar a ETA de que su aparato de extorsión iba a ser desmantelado: como en el caso de los GAL, el delito es de suficiente gravedad como para descartar que un funcionario policial pudiera actuar de espaldas a sus superiores en el Ministerio. ¿Y en el Gobierno? ¿Conocían Zapatero y Rubalcaba los planes para avisar a ETA de una operación de la Audiencia Nacional? Como en el caso de González, no hay pruebas que lo acrediten, como tampoco de que dieran luz verde para ello. ¿Exigieron tomar las medidas necesarias y urgentes ante el delito de colaboración con ETA cuando éste fue conocido, al poco tiempo de cometerse? Como en el caso de González, la respuesta es negativa, y Zapatero se negó a esclarecer un acto de traición a España y sus instituciones.
Si en el caso de González a la clara responsabilidad política se une la dificultad para especificar si tuvo responsabilidad penal en el caso de los GAL, en el caso de Zapatero ocurre algo parecido: su responsabilidad política es directa, pero no está probado que estuviese al tanto de lo ocurrido. Pero como en el caso GAL, quizá con el tiempo se sepan más detalles y sepamos qué ocurrió con el aparato de extorsión etarra, y qué papel jugó cada cual. Si aún estamos buscando a "Mister X" en relación con los GAL, ahora es un misterio quién es el "Mister Y" del "caso Faisán". Por ahora sólo sabemos que es socialista. Como entonces.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Carrillo: la prueba de la prevaricación de Garzón
EDITORIAL Libertad Digital 17 Octubre 2009

Desde un comienzo el todavía juez Baltasar Garzón tenía una difícil escapatoria de las consecuencias penales por su intento de apertura de una causa general contra el franquismo. En efecto, el artículo 446 del Código Penal tipifica un delito que si bien resulta casi imposible de demostrar en la mayoría de los casos –el de prevariación: dictar resoluciones injustas a sabiendas de que lo son–, de las actuaciones de Garzón sí se colegía su continuada y permanente comisión, destinada a utilizar la magistradura como un aparato de propaganda política.

Así, Garzón no dudó en admitir a trámite en octubre de 2008 un proceso para abrir 19 fosas e investigar las desapariciones sucedidas durante la Guerra Civil y el franquismo pese a que la Fiscalía le solicitó en enero de ese mismo año que no lo hiciera por ser manifiestamente incompetente y por tener escasos visos de prosperar. Los argumentos aducidos en contra eran contundentes: los delitos habían prescrito por la Ley de Amnistía de 1977, el concepto de "crímenes contra la Humanidad" en el que se amparaba Garzón se desarrolló con posterioridad a los delitos (irretroactividad de la norma penal), no había autores imputables por los crímenes debido a su defunción y, por último, la competencia para abrir las fosas en todo caso correspondería a los juzgados territoriales.

Pero, pese a que los argumentos de la Fiscalía eran incontestables y por tanto Garzón no debería en ningún caso haber admitido las denuncias, sin embargo, no sólo lo hizo, sino que convirtió el auto en un texto de mala literatura y peor historiografía sobre nuestra Guerra Civil. ¿Prevaricó Garzón? Es decir, ¿se declaró competente para investigar las desapariciones de la Guerra Civil y el franquismo aun sabiendo que no lo era? Parece claro que sí.

En primer lugar, no parece muy lógico que el "juez estrella" no tuviera noticias de la muerte de Franco, de Queipo de Llano o del genera Mola y que, por tanto, no supiera que inició las actuaciones siendo consciente de que no iban a prosperar.

En segundo lugar, pocas semanas después de declararse competente, Garzón decidió inhibirse de la causa a favor de los juzgados territoriales empleando argumentos muy similares a los que le había expuesto la Fiscalía para que desde un comienzo no asumiera la competencia (y, de nuevo, lo hizo convirtiendo el auto en una tesina sobre el franquismo). Es complicado, pues, que el juez pueda sostener que no asumió la competencia en la causa a sabiendas de que no debería haberlo hecho, pues la Fiscalía ya se lo había comunicado en enero.

Y, por último, Garzón sólo podría justificar que no prevaricó por haber obiviado la Ley de Amnistía del 1977 alegando que desconocía esa ley. Ahora bien, como ya sostuvimos en Libertad Digital y como muy apropiadamente recordó ayer el Tribunal Supremo al rechazar el recurso de Garzón que pedía el archivo del proceso, el juez se valió hace unos 10 años de la Ley de Amnistía para rechazar una querella interpuesta por los familiares de los fusilados en Paracuellos contra Santiago Carrillo. La decisión del magistrado no sólo demuestra su doble vara de medir y su marcado sesgo ideológico, sino que sí conocía la Ley de Amnistía –como por otro lado cabía esperar de un jurista– y que la inaplicó.

Afortunadamente, el muy habitual corporativismo judicial no ha sido obstáculo en esta ocasión para que no se archive el caso y, por tanto, Garzón vaya a ser en un futuro cercano imputado formalmente por prevaricación y por consiguiente suspendido de manera cautelar por el CGPJ. Sólo falta que con tras la celebración del juicio oral, el Supremo decida apartarlo definitivamente de la carrera judicial para empezar a purificar nuestros tribunales de personajes que sólopretenden utilizar los resortes del poder para promocionarse ante los medios de comunicación y, sobre todo, para perseguir a sus enemigos ideológicos.

Mala memoria histórica
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Octubre 2009

LA memoria histórica que, a partir de los patrones de Zapatero, se lleva esta temporada en España no es de talla única. Ni tan siquiera juega con el estándar del prêt-a-porter. Cada cual se la corta a su medida para, sin ningún rigor, sacarle tajada a los recuerdos. Incluso a los inventados. El muy arriscado y centrífugo Joan Laporta es un buen ejemplo de ese insolvente modelo de sastrecillos cortadores del pasado. Este año, viéndolas venir, quiso sumarse al acto tradicional que organiza ERC para conmemorar el fusilamiento de Lluís Companys en los fosos del Castillo de Montjuic. El mismo acto en el que Joan Puigcercós, otro intelectual orgánico del separatismo, definió a Cataluña como una «colonia» de España. Algo solo posible desde la ignorancia enciclopédica y la contumacia en la perturbación de la convivencia.

Laporta, a quien se le consume ya el pedestal del Barça, su única grandeza, busca empleo y presencia futuros y, tal y como está el patio nacional español, ¿hay algo más próspero que la diletancia soberanista? Arrimado a sus ocasionales amigos republicanos participó, en el homenaje a Companys; pero, ¿por qué le homenajean? Si de lo que se trata es de condenar su fusilamiento tras un juicio sumarísimo y sin garantías después de que la Gestapo se lo entregara en la frontera de Irún a la policía de Franco, no les falta motivo. Por lo demás andan escasos.

Companys, como militante de ERC y después de haber sido ministro de Marina, se reveló contra la propia República Española. No contra Franco. En octubre de 1934 proclamó el Estado Catalán y el muy republicano Tribunal de Garantías Constitucionales le inhabilitó y le condenó a treinta años de cárcel. Después, ya con el Frente Popular, colaboró activamente contra el buen funcionamiento del Gobierno y el mismísimo Juan Negrín fue uno de sus principales objetivos. ¿Ese es el santo republicano y separatista que adoran Puigcercós, Laporta y otros cuantos reescribidores de la Historia?

Un Estado que, en plena crisis nacional y mientras un 20 por ciento de la población activa no tiene empleo, consiente y fomenta desvaríos como el que señalo no está en sus cabales. El separatismo es un deseo legítimo, pero no lo es, en absoluto, la falsificación del pasado, el engaño a la ciudadanía y cuanto se sintetiza en la conducta incivil y grosera de estos próceres con aspecto lechuguino y cerebro de mosquito.

El Frente de Estella se echa a la calle
Regina Otaola Libertad Digital 17 Octubre 2009

Es indicativo del susto que se han llevado los partidos nacionalistas ante la operación policial contra Batasuna el hecho de que tuviera que ser Joseba Eguíbar el primer dirigente nacionalista de relevancia en salir a la palestra con una de sus habituales paradojas envenenadas: “Los que han hecho esto no quieren que ETA desaparezca”.

Porque entre la resaca de la votación del Concierto –con la que el Gobierno ha comprado los votos del PNV a unos Presupuestos criticados por propios y ajenos- y la imputación de Otegui, Etxebarria y, por primera vez, Rafa Díez Usabiaga, los partidos nacionalistas no han sabido cómo reaccionar de manera autónoma y sólo la convocatoria del propio sindicato LAB –uno de los principales “agentes” en el Pacto de Estella del que nació su estrecha alianza con ELA- ha logrado aglutinar a los nacionalistas tras la pancarta “Todos los derechos para todas las personas “.

Evidentemente, se refieren a esos derechos políticos presuntamente suprimidos por la acción de la Justicia, pero tratándose de bien conocidos miembros del entorno de ETA, ¿qué pretende demostrar el PNV con su participación en la manifestación? ¿Que no renuncian a liderar “el descontento de la sociedad vasca” ante “la represión del Estado español”? Ese descontento que jalea el PNV pero que en la mayoría de los vascos se traduce en indiferencia, se prepara concienzudamente de antemano, como bien saben los batasunos ya sean de LAB o de Haika o de alguna otra organización sin nombre actual utilizada también para lo mismo: calentar el ambiente, por ejemplo quemando autobuses y contenedores en las calles. Y el PNV, ¿va a condenar los actos de terrorismo callejero de ayer para reunirse hoy con aquellos que los justifican?

En el día en que se va a escuchar en Madrid un fuerte clamor en favor de la vida y de una política más sensata y menos lesiva para los derechos de las familias, de los jóvenes y de las madres, resulta que partidos como el PNV buscan movilizar a sus simpatizantes para apoyar una marcha proetarra en defensa de unos personajes imputados por sus servicios políticos a una organización terrorista. Es lo que va del Partido que se decía católico al actual del ibarretxismo como movimiento o Frente. “Un país en marcha”, del que se enorgullecía el ex lehendakari… como el que se verá esta tarde por las calles de San Sebastián.

De imbéciles y «laportas»
José Antonio VERA La Razon 17 Octubre 2009

Joan Laporta es libre de tener las ideas políticas que quiera y, por tanto, de identificarse con el independentismo radical. En España todas las ideologías están admitidas, salvo las violentas, de modo que uno puede ser políticamente lo que desee mientras defienda su pensamiento por cauces democráticos.

El problema es que en Laporta vemos cada vez más actitudes impropias no ya de un dirigente político, sino del presidente del Barcelona, un club que es grande no sólo porque tiene cinco millones de seguidores en Cataluña y diez en el resto de España, sino además porque su resonancia universal le hace ser el equipo preferido de millones de aficionados en todo el mundo, de manera particular en Hispanoamérica. El dirigente blaugrana ha hecho bien en fomentar una política deportiva exitosa, fundamentalmente gracias a la correcta elección de un entrenador, Josep Guardiola, que le ha dado al club grandes títulos y una proyección internacional más que envidiable. El problema es que Laporta pretende ahora sacar partido a unos triunfos que no son sólo suyos, y exponerlos a los demás como fruto de la Cataluña que «quiere levantarse», o sea, del independentismo con el que comulga y al que parece querer representar en las próximas elecciones al Parlamento autonómico.

Está en su derecho de hacerlo, aunque veremos si la opción que elija logra el respaldo masivo que pretende. A lo que no tiene derecho es a herir e insultar a aquellos culés que, dentro y fuera de Cataluña, se sienten tan barcelonistas como Joan Laporta, pero no comparten en absoluto su ideario secesionista. En realidad son mayoría.

Y menos aún tiene derecho a insultar. Ni en público ni en privado debería emplear palabras tan gruesas como las que se le atribuyen, sobre todo si el interlocutor es una persona sensata y educada como el presidente socialista de la Junta de Extremadura.

Al fin y al cabo lo que Fernández Vara reprocha a Laporta, con delicadeza y expresiones medidas, es que no ejerza el papel de presidente de todos los barcelonistas, vivan en Barcelona, en Cataluña, en el resto de España o en la América hispana. Le «ruega» igual que «no haga daño» a los que se sienten seguidores del Barcelona desde niños, pero no comparten para nada que el club de sus amores deba ser un compartimento reservado al independentismo catalán.

Tras el baño de humildad que le dio hace doce meses la mayor parte de su junta directiva, abandonándole por culpa de sus excesos, el presidente del Barça se puso el pasado año el traje de cordero y exhibió por España la sonrisa de hombre razonable, respetuoso con las instituciones. Pero como la cabra tira al monte, los éxitos de Guardiola le han acabado emborrachando la mente, y ha vuelto a lo que siempre fue: un extremista malcriado capaz de herir la sensibilidad de millones de personas con insultos impropios de su cargo, habituado a excentricidades como quedarse en calzoncillos en los arcos de seguridad del aeropuerto de El Prat, echar a su chófer porque no encontraba una dirección o espiar a los propios vicepresidentes de su junta directiva.

Laporta es sencillamente un provocador maleducado que pretende incitar a los sectores más extremos de España para justificar su victimismo independentista. Por eso no le vamos hacer el juego. Los imbéciles y los «laportas» siempre se acaban retratando. Ellos solitos.

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El PNV coge el dinero y se echa al monte
EDITORIAL El Mundo 17 Octubre 2009

SE HA DICHO con frecuencia que en el PNV coexisten dos almas bien distintas: la posibilista y pragmática, que recurre a los pactos para avanzar en la construcción nacional, y la radical, que empuja hacia la ruptura de la legalidad y apuesta por una alianza táctica con la izquierda abertzale.

Ambas tendencias quedaron ayer escenificadas en dos decisiones de signo contrapuesto. De un lado, el PNV alcanzó un acuerdo con el PSOE para apoyar los Presupuestos a cambio de contrapartidas. De otro, al imponerse las tesis de Joseba Egibar sobre Iñigo Urkullu, la dirección del partido anunció que estará hoy representada al máximo nivel en la manifestación convocada en San Sebastián para protestar por el encarcelamiento de Otegi, Díez Usabiaga y otros tres líderes de la izquierda abertzale, ordenado por el juez Garzón.

Resulta muy difícil de conciliar una cosa y otra, puesto que el respaldo a los Presupuestos de 2010 supone a la vez un importante refrendo a la política de un Gobierno que afortunadamente está impulsando una activa política antiterrorista que persigue que actuaciones como las de Otegi y Usabiaga para reconstruir la cúpula de Batasuna no queden impunes.

Josu Erkoreka, portavoz del PNV en el Congreso, intentó salvar ayer esta contradicción, subrayando que el PNV pacta con el Gobierno porque lo que le interesa de verdad es defender los intereses del País Vasco. Entre esos intereses figura el llamado blindaje del Concierto vasco, por el que se cambiarán varias leyes orgánicas para que las normas fiscales de las Juntas Generales de cada «territorio» tengan rango de ley, como si hubieran sido aprobadas por el Parlamento de Vitoria.

El propio José Antonio Alonso, portavoz socialista en el Congreso, reconoció que el PSOE va a apoyar la elaboración urgente de una nueva ley que contente las aspiraciones de los nacionalistas. Pero no quedan ahí las concesiones del Gobierno, que se ha comprometido a transferir competencias en materia de empleo y la devolución de 450 millones de euros en concepto de IVA reclamados por Álava.

En este contexto, no pueden sonar más sarcásticas las palabras de la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, que alabó «el sentido de Estado» de un PNV que sigue comerciando con sus principios cuando le interesa.

Ciertamente, resulta muy difícil de explicar la política de alianzas y acuerdos puntuales del PNV con el Gobierno en Madrid mientras se muestra inflexible en el País Vasco contra el Ejecutivo de Patxi López, al que ha negado desde el primer momento su legitimidad para gobernar en un ejercicio de sectarismo.

El PNV está haciendo lo posible para obstaculizar en el Parlamento de Vitoria la lucha antiterrorista del Gobierno vasco: se ha opuesto a todas las iniciativas de Patxi López para acabar con el chantaje de los proetarras en las calles y a que la Ertzaintza se una verdadera fuerza de combate contra el terrorismo. La culminación de esta política es su respaldo a la manifestación de hoy en la capital donostiarra, que, aunque convocada por los sindicatos ELA y LAB, va a propiciar una reaparición del frente soberanista, formado por todos los partidos nacionalistas y el entorno proetarra, como en los viejos tiempos del Pacto de Lizarra.

Habrá que ver si sus veleidades y la oposición frontal al Gobierno de López le proporcionan rédito electoral al PNV, que al parecer no se ha dado cuenta de que está en la oposición por los errores cometidos por Ibarretxe.

Nuevamente, el PNV ha cogido el dinero de Madrid y se ha echado al monte en el País Vasco, lo que refleja las profundas incoherencias de este partido.

Regreso a Lizarra
La manifestación que hoy une en San Sebastián a las fuerzas soberanistas, incluido el PNV, es mucho más que una respuesta de urgencia al encarcelamiento de Otegi y Díez Usabiaga
KEPA AULESTIA El Correo 17 Octubre 2009

La manifestación que esta tarde se asomará a la bahía donostiarra «a favor de la libertad, y de todos los derechos para todos» es mucho más que una respuesta de urgencia a la detención y posterior prisión de Otegi, Díez Usabiaga, y los demás presuntos integrantes de ETA en su condición de dirigentes de la izquierda abertzale, por parte de quienes se sienten agraviados por la actuación de la Audiencia Nacional. Representa sobre todo el reagrupamiento de una corriente de opinión organizada que, en el fondo, vuelve a postular una solución al problema de la violencia que dé carta de naturaleza a la izquierda abertzale y contribuya a realzar las aspiraciones soberanistas.

Las organizaciones sindicales que inicialmente convocaron la movilización, y las formaciones nacionalistas que se adhirieron a ella antes de conocer el auto de Garzón, entienden que la iniciativa de éste incide en la drástica alteración del mapa político vasco mediante la ilegalización de Batasuna y de las siglas que han procurado su continuidad. Es más, parecen dar por buena la acusación lanzada por los convocantes de que el Estado apuesta por «la perpetuación del conflicto negando una salida democrática al mismo». Se trata de la enésima expresión de añoranza hacia Lizarra que, auspiciada por los adalides de la «acumulación de fuerzas abertzales», se ha escenificado, siempre de manera fugaz, desde la ruptura de la tregua etarra de 1998. Aunque después de aquel fracaso nunca se había manifestado de forma tan unitaria para acudir en socorro de la izquierda abertzale.

Hasta hace pocos años la izquierda abertzale se hubiera bastado por sí misma para responder al desafío lanzado por el Estado de Derecho con la nueva detención de su cúpula. Sin embargo esta vez ha necesitado del concurso de todos aquellos que están interesados en la movilización de hoy. No es fácil de entender por qué el secretario general de ELA se ha visto obligado a calificar de «genocidio político» la suerte que corre la izquierda abertzale. Si tan preocupada está la central sindical mayoritaria en Euskadi por la exclusión judicial de la izquierda abertzale, podría pensar más bien en el «suicidio político» que representa para dicha corriente ideológica continuar supeditada a las sangrientas ocurrencias que tengan quienes hoy manejan los hilos de ETA, si es que hay alguien manejándolos.

Aunque la convocatoria refleja, por encima de todo, el doloroso olvido de padecen las víctimas del terrorismo cada vez que los atentados cesan durante unas cuantas semanas. Es más, la manifestación de hoy ha logrado tanto eco porque afortunadamente ETA no ha actuado desde el doble asesinato de Mallorca. Es la falsa y recurrente sensación de que la banda terrorista no está presente la que facilita la comunión nacionalista. Sensación que unos alimentan con premeditación y otros necesitan para reencontrarse más plácidamente con su «derecho a decidir».

Con la presencia de sus líderes territoriales en la manifestación de hoy, el PNV se siente partícipe de dos mayorías a la vez. Por un lado puede mostrar la cara responsable que ofrecieron sus diputados generales en la reunión del Consejo Vasco de Finanzas del pasado jueves, o su apoyo al Gobierno Zapatero para aprobar los presupuestos del Estado. Por el otro se une con toda naturalidad a la convocatoria de la «mayoría sindical» contra la detención de los integrantes de 'Bateragune', aunque le sea imposible pastorear la multitud que se reúna hoy en Donostia. Los jeltzales hubiesen podido evitar perfectamente esta última adhesión mostrando su particular desacuerdo con el Auto del juez Garzón sin solidarizarse tan estrechamente con los detenidos y sus seguidores. Pero si han optado por secundar la marcha no sólo es porque traten de compensar así el posibilismo que representa su actuación institucional. Se debe sobre todo a que soberanistas y menos soberanistas no quieren verse desligados de los eventuales movimientos que protagonice la izquierda abertzale. Dicho con otras palabras, es porque no sólo Egibar está convencido de que algo puede moverse en el entramado que rodea a ETA y, en cualquier caso, nadie en el EBB quiere verse excluido de lo que pudiera pasar.

Es esa una hipótesis tan recurrente para el nacionalismo democrático como la sensación de que ETA no está presente. Pero en lo inmediato parece claro que la manifestación de hoy, por su propia naturaleza, sólo puede ser rentabilizada por la izquierda abertzale. Ni por ELA ni por el PNV. La caminata del «pueblo organizado» -por emplear la jerga de los detenidos- desde el Antiguo hasta el Boulevard no cambiará el curso de los acontecimientos, pero permitirá a la izquierda abertzale coger aliento para continuar operando en la ilegalidad. Y permitirá a ETA incluir en alguno de sus próximos comunicados un argumento que en su boca se vuelve especialmente cruel: que en Euskal Herria no todos pueden disfrutar de todos los derechos.

Decálogo del buen exiliado vasco, según Iñaki Ezkerra
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 17 Octubre 2009

Primera norma: «Allá donde vayas, no digas que eres exiliado» (salvo que escribas un libro y te paguen por ello, como es el caso). Eso, si quieres disfrutar de la vida. Y en Madrid menos que en ninguna parte, pues puedes pasarte veinte años siendo de Bilbao y de repente verás a uno de San Sebastián que acaba de llegar y que, como es más listo que tú, te da la bienvenida como si llevara toda la vida. De ahí se sigue que es muy recomendable ver a pocos vascos de la diáspora si no quieres seguir haciendo la misma vida provinciana que en Bilbao, en San Sebastián o en Vitoria.

Segunda norma: «Pon siempre alguna pega sobre el nivel de vasquidad de determinado plato en los restaurantes vascos para que te atiendan mejor». Ésta es una de las pocas ocasiones en las que hay que sacar a relucir la condición indígena y los conocimientos culinarios. No obstante, no presumas entre amigos de saber cocinar, porque entonces te pasarás la vida haciendo bacalao al pilpil para todos los jetas. Asimismo, no se debe preguntar en un restaurante si hay pimientos de Guernica. Los camareros y los «maîtres» están hasta los huevos de los vascos que preguntan por esos pimientos inexistentes. (Ningún pimiento es ya de Guernica como ninguna manzana es ya de Asturias. A estas alturas, y como es bien sabido, todas las manzanas y los pimientos son chinos.) Por último, no digas en un hotel que eres de Gatica si es que eres de Gatica: siempre hay un «barman» o un cocinero que también es de Gatica. Y ya lo que te faltaba.

Tercera norma: «No debes tener hijos que se llamen Ekaitz ni Garikoitz ni Bakarne ni Escolunbe». Lo que mal empieza mal acaba. Conozco el caso de una que se quería hacer llamar Jone en la oficina y la llaman todos «la Juani». Dios castiga sin palo. Siguiendo con este espinoso asunto, puedes llamar a tus hijos Gorka, Pello, Peru, Íñigo o Iñaki, que es un nombre bien bonito a pesar de que se lo inventara Sabino Arana. Es lo único que hizo bien aquel desastre de hombre. Para chicas, las Arantzas, Nereas y Begoñas están bien. Que no se te vea el plumero abertzaloide y menos cuando no lo tienes y cuando los abertzales te han desplumado. Mejor que tus hijos pasen por pijos que por acémilas.

Cuarta norma: «No des la tabarra con que tuviste que dejar el País Vasco y con que tu padre era un hombre muy respetado y muy querido». De ser así, no os habríais ido. Mentiras las menos.

Quinta norma: «No te empeñes en decir eso de “yo estoy aquí por culpa de la ETA, pero mi familia era la primera fortuna de Vizcaya”». Eso de que has dejado un imperio en el País Vasco y te has ido a vivir a un piso de ciento veinte metros en Argüelles no cuela. La gente no es tonta.

Sexta norma: «Evita a toda costa los felpudos de “Ongi etorri”, no por seguridad, sino por decencia». Y evita por tus muertos tener un chalé que se llame Barrenetxea Etxea. Los verdaderos exiliados no se merecen esas visiones de pesadilla.

Séptima norma: «No presumas de tener los veinte primeros apellidos vascos pero, a la vez, ser muy español». Es un rollo que está ya muy manido y puedes parecer una vieja facha y chiflada de Neguri de esas que votan a Rosa Díez «porque tiene principios». Y por favor, no escribas cartas a los periódicos diciendo ese tipo de tonterías. Todos los que las escriben se apellidan Prado y Carvajal, y además todo el mundo lo sabe.

Octava norma: «No ejerzas nunca de vasco». Ya te han obligado bastante en Euskadi a ir con el carné étnico en la boca. No cantes nunca el «Boga boga» y menos borracho y haciendo vocecitas. Todos hemos sufrido mucho. Si a la gente le das confianza, te pide que le bailes un aurresku o que cortes leña. La gente es que se aburre y, como no tiene raíces, cree que hay quien las tiene. Siempre que te pregunten por algo vasco –el significado de una palabra en euskera, el título de una canción, un plato determinado...– procura decepcionarles o te convertirás en «el vasquito oficial» y ése es un triste destino. Evita asimismo presumir de que los vascos visten bien y cualquier otra tentación de dar lecciones de estilo. Sobre todo si no te lo han pedido. Seas de Sopelana o de Albacete, eso toca mucho los cojones.

Novena norma: «El consejo anterior tiene excepciones para despistar al personal». Escribe tu apellido con «k» o con «tx». Jode más. Jode a los abertzales y a los carcas, así que matas a dos tipos de gilipollas de un solo tiro. Aprovéchate del pardillo que siente un gran interés por los vascos. Sírvete todos los espárragos de la mesa y dile que es una tradición ancestral vasca dejarle al comensal de enfrente a dos velas. Así espabilará. No consientas que se metan con el Athlétic de Bilbao. Aunque te importe una higa el fútbol, tampoco es conveniente quedar como un marciano y a la gente le hace ilusión pillarte en algún renuncio. Usa el «habría» incorrectamente y con frecuencia. A la gente le gusta. En cambio, evita decir lo de «vivo ahí al lau». No hay que abusar y hay parejas que han roto por ese motivo.

Décima norma: «No bebas jamás txacolí». No lo toman ni los nacionalistas y no vas a ser tú más tonto que ellos por llevarles la contraria.

Estos diez consejos se encierran en tres. Uno: no aburrir al prójimo con el rollazo euskomakabeo que a ti te aburriría si fueras de Murcia. Dos: evitar, si eres mujer, el estilismo con hacha que hace posible el flequillito en pico de las Nekanes, y, si eres hombre, la coletita culebril y ridículamente medievaloide que aspira a étnica. No hay ética sin estética, que decían los clásicos. Y tres: a menos que seas Ibarrola, no salir con txapela por mucho que te lo pida el cuerpo.

Iñaki Ezkerra*
Publicado por La Razón el 10/10/2009

*Iñaki Ezkerra acaba de publicar "Exiliados en democracia", una obra en la que presenta, entre el humor y la nostalgia, la historia de quienes tuvieron que dejar Euskadi por culpa del terrorismo.

EXILIADOS EN DEMOCRACIA
Iñaki Ezkerra
EDICIONES B, S.A. 2009
272 páginas
ISBN: 9788466640503
18.50€

Resumen del libro: "Exiliados en democracia" explica con pelos y señales qué ha sucedido con una parte muy importante de la sociedad vasca antes del 1 de marzo de 2009 y qué pasará a partir de ahora. Iñaki Ezkerra es capaz de encontrar en los detalles cotidianos señales del destino de los más de 200.000 vascos que viven en una suerte de «exilio», dentro de su país pero fuera de Euskadi. Los hay de todos tipos: el pijo negurítico que clama al cielo desde un restaurante madrileño, el que se niega a ser considerado exiliado, el que se inventó una historia para salir de su tierra con excusa, el ertzaina que vive en Cantabria... Sus historias no son siempre la misma, pero todas ellas hablan de gente que ha tenido que reaccionar a una historia de violencia que ha trastocado sus vidas.

«No soy ni estúpido ni antigallego por defender el topónimo cooficial»
El regidor exige «poner fin al estéril e interesado debate sobre los aeropuertos y promocionarlos»
F.?E. La Voz 17 Octubre 2009

Javier Losada también se refirió a otro de los temas candentes de los últimos días, la cooficialidad del topónimo. Recordó que «yo siempre he estado en el mismo sitio durante los 26 años que llevo en política», y acusó al PP de reabrir el debate, «mientras yo he hecho del respeto a la legalidad mi norte».

«Ahora son otros los que tienen que explicarse y justificarse por su oportunismo político y su radical cambio de parecer, porque los coruñeses no nos merecemos pasar por una segunda humillación cuando la Xunta tiene en la mano modificar la Lei de Normalización Lingüística para evitar los fuegos de artificio lanzados para ocultar carencias y otras incapacidades», aseguró Losada, que la próxima semana tendrá que afrontar un pleno extraordinario promovido por el PP para buscar una declaración municipal que pida la cooficialidad del topónimo en castellano.

El alcalde aseguró que lamentaba la actitud de los populares, y denunció su actitud, «porque cuando nadie se lo pidió, cambiaron la ley; cuando intentamos defender nuestros derechos, nos persiguieron; y, ahora, que tienen la mayoría suficiente para cambiar la legislación, enredan y no actúan».

Javier Losada insistió también, en su charla en el Fórum de la Nueva Economía, en su afán por cumplir la ley, «como ya anuncié cuando tomé posesión, aunque los sentimientos de las personas no se pueden cambiar y yo no me siento estúpido ni antigallego por utilizar la ele», refiriéndose a las gruesas críticas vertidas un día antes por el nacionalista Guillerme Vázquez contra los promotores de la cooficialidad del topónimo de la ciudad coruñesa. «Es más, por mi edad y mi trayectoria, creo que he demostrado que no soy ningún estúpido; y, en cuanto a gallego, soy gallego hasta las cachas», aseveró ante el auditorio que participaba en el coloquio de ayer.

Amplia representación
El evento celebrado ayer en el Hotel Hesperia reunió a un amplio elenco de invitados que representaban al mundo social, político y empresarial de toda Galicia. Entre los asistentes se encontraban el presidente y editor de La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre; el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro; el presidente del Banco Pastor, José María Arias; el director general de Caixa Galicia; José Luis Méndez; el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso; el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla; el presidente de la Asociación de Promotores y Empresarios de la Construcción de A Coruña, Antón Arias; el presidente del Colegio Médico, Luciano Vidán; el secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez; el presidente de Puertos del Estado, Fernando González Laxe; el director general de Emalcsa, Jaime Castiñeira; los alcaldes de Ferrol, Vicente Irisarri, y de Cambre, Antonio Varela Saavedra; los empresarios Juan Carlos Rodríguez Cebrián y Ángel Jove; el delegado de Acciona en Galicia, José María Farto; y una amplia representación de los concejales del equipo de ejecutivo municipal, así como de otros colectivos y asociaciones. No hubo, eso sí, representantes del Gobierno autonómico de la Xunta, ni tampoco del PP.

Ángel Gabilondo: "En Cataluña el castellano se aprende tan bien como en cualquier comunidad"
"No vamos a presentar ningún recurso de inconstitucionalidad a la LEC", dice el ministro de Educación
Ep www.lavozlibre.com 17 Octubre 2009

Ángel Gabilondo: "En Cataluña el castellano se aprende tan bien como en cualquier comunidad" Ángel Gabilondo: "En Cataluña el castellano se aprende tan bien como en cualquier comunidad"

Barcelona.- El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aseguró este jueves que el Gobierno "no tiene la voluntad" de presentar ningún recurso de inconstitucionalidad a la Ley de Educación de Cataluña (LEC), y añadió que se buscará el máximo acuerdo con la Generalitat en la creación del Cuerpo Docente de Cataluña y en el establecimiento del currículum.

En declaraciones a la prensa tras participar en un acto del PSC sobre universidades con la presencia de su viceprimer secretario y portavoz, Miquel Iceta, Gabilondo aseguró que las "dudas" sobre estos aspectos forman parte de un "procedimiento de normalidad", consistente en que el Ministerio de Política Territorial pide a todos los ministerios "información y valoración" de la ley, y detalló que esa información se envía en un informe general a la comunidad autónoma.

"No tenemos ninguna voluntad de establecer ningún tipo de conflicto ni de buscar ningún tipo de recurso", afirmó Gabilondo, quien aclaró que se intentará buscar una solución a unas interpretaciones -las que hace la ley- que necesitan "prospección y análisis".

Con esto, concretó que el contenido de las enseñanzas y el Cuerpo Docente de Cataluña deben ser interpretados y pensados conjuntamente. Por ello, avanzó que el Gobierno ha solicitado activar un proceso que permite la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (TC) para iniciar un "procedimiento de conciliación".

"Nos sentaremos para resolver este asunto. Estoy seguro de que lo resolveremos y de que no habrá recurso", reiteró el ministro. "¿Por qué vamos a pensar que no hay solución? Yo creo que sí la hay, porque hay voluntad política para encontrar una solución", añadió.

Detalló que la creación de cuerpos docentes específicos para Cataluña merece algunas consideraciones como el acceso y el posibilitar la movilidad de los funcionarios. Pero insistió en que también "sobre este asunto se puede encontrar una salida".

Respecto al establecimiento del currículum, explicó que hay un debate competencial que corresponde solucionar al Gobierno y a Cataluña. En este sentido, citó la autonomía que la ley otorga a las escuelas y aclaró que en este marco podrá resultar que algunos centros tengan que impartir más horas de castellano y otros más horas de catalán.

"Ninguno de los asuntos de los que les he hablado tiene que ver con un conflicto lingüístico", esgrimió en referencia a la tercera hora de castellano que elude el currículum catalán, e insistió en que su preocupación es que en Cataluña se aprenda el castellano -"que se aprende tan bien como en cualquier comunidad"-, el catalán y una tercera lengua.

El ministro destacó que se trata de una ley "importantísima" por su contenido -del que destacó la autonomía de los centros- y por el consenso político que alcanzó en el Parlament. "Esta ley tiene toda la legitimidad mientras no se diga ninguna otra cosa y nosotros no tenemos ninguna voluntad de desautorizar ni de no reconocer la importancia de esta ley", sentenció tras recordar que la LEC se basa en el Estatut, sobre el que pesa un recurso de inconstitucionalidad pendiente de resolución.

Negreira desoye los improperios del BNG y mantiene su defensa de la «L»
PILAR FUSTES | LA CORUÑA ABC 17 Octubre 2009

No se «amedrentarán» ante las «amenazas» y los «insultos» del BNG. El grupo municipal del PP en La Coruña, con Carlos Negreira a la cabeza, no piensa retroceder en la defensa de la cooficialidad del topónimo de la urbe coruñesa en castellano y gallego. Así lo expresó, ayer, el líder popular quien matizó que no cree en las «descalificaciones como forma de hacer política».

La reacción de Negreira se produjo tras las declaraciones, el pasado jueves, del portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez. Éste, arremetió contra los populares calificando de «estupidez» y «antigallega» la postura «extremista» del PP de María Pita en defensa de la «L». Más calmado, el nacionalista recordó. ante los medios de comunicación, que el nombre de la urbe en gallego está «oficializado» por lo que no entiende que «ahora se pretenda cambiar».

Aún así, Vázquez insistió en denunciar la «campaña monolingüista» supuestamente puesta en marcha por el Partido Popular por lo que animó a los ciudadanos a participar en la manifestación, promovida por la plataforma «Queremos galego», que tendrá lugar mañana en Santiago de Compostela. «Estamos ante una política de imposición del castellano», puntualizó Vázquez.

En este sentido, Carlos Negreira le recordó a los nacionalistas que se encuentran en «minoría» y que, en democracia. «las mayorías son las que toman las decisiones»

«Hasta las cachas»
Las palabras del jefe nacionalista en contra del uso del topónimo en castellano no afectaron , solamente, a los de Negreira. A modo de réplica, el alcalde de La Coruña, Javier Losada, aseguró que él se siente «gallego hasta las cachas» y que, en su caso, ni es «estúpido» ni es «antigallego». «Los sentimientos son nuestros y no los puede cambiar ninguna ley, ni ningún tipo de decisión», cercioró el socialista.

Mostrando de nuevo de que lado se encuentra, Losada argumentó que su postura «está definida» y que no la ha modificado pero que «respeta la legislación». De esta forma, instó a la formación popular a hacer «un proyecto de ley en el Parlamento» y pidió a la Xunta que «afronte sus responsabilidades pues está en sus «manos» y no en las del Ayuntamiento de La Coruña.
 

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