AGLI

Recortes de Prensa    Martes 20 Octubre  2009

 

Manifestaciones de fin de semana
César VIDAL La Razon 20 Octubre 2009

Este fin de semana se celebraron en España tres manifestaciones de signo muy diferente. La de Madrid –que sumó centenares de miles de presentes– reclamaba la retirada del proyecto de reforma de la regulación del aborto impulsado por el Gobierno de ZP. Sus convocantes –más de cuarenta asociaciones– eran sociedad civil en estado puro y los mismo podría decirse de los asistentes. No acudió ningún miembro de la Conferencia episcopal española y los políticos del PP que asistieron lo hicieron a título personal –como algunos del PSOE– con ausencia tan significativa como la de Mariano Rajoy.

Casi en paralelo, miles de personas se manifestaban por las calles de San Sebastián en respuesta a la convocatoria de ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e HIRU para protestar por la detención de la nueva dirección de Batasuna-ETA. En este caso, se trataba de defender a la organización terrorista que ha asesinado a un millar de personas y como no podía ser menos Aralar, EA y, sobre todo, el PNV se sumaron a respaldar a los asesinos que, a fin de cuentas, son nacionalistas vascos como ellos.

Finalmente, la tercera manifestación se desarrolló en Santiago de Compostela y, convocada por nacionalistas y socialistas, cargó contra el PP abogando por el retorno a la imposición del gallego. La comparación entre los tres eventos deja de manifiesto hasta qué punto unas causas cuentan con un apoyo real de los ciudadanos o sólo obedecen a los intereses de oligarquías fácilmente identificables. En el caso de Galicia, con una mayoría significativa de la población que desea que el castellano sea la lengua vehicular de la enseñanza, en favor de un régimen de persecución del castellano como el vigente en Cataluña, se han manifestado las oligarquías nacionalistas y socialistas con el apoyo bien significativo de un ministro de Justicia que aplaude una indecencia tan palmaria como la de que se impida a los padres educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado.

En el caso de las Vascongadas, hemos contemplado por enésima vez cómo el PNV tiende su mano protectora a los asesinos de ETA, esa misma mano que ha negado siempre a los que no forman parte de la raza superior vasca de la que tanto escribió Sabino Arana. Pero en Madrid los protagonistas de la manifestación fueron aquellos que, venidos de toda España, querían indicar al Gobierno actual que la mayoría de los españoles es partidaria de la cultura de la vida y que no ve necesidad alguna de una reforma que va a desproteger más al no nacido y abocar más a la mujer con el aborto como única solución.

El Gobierno de ZP ya ha respondido a estas tres manifestaciones celebradas este fin de semana. A estas horas, sólo ha vuelto a atacar a los defensores de la cultura de la vida, a la vez que, tácitamente, ha dado por buenas las reclamaciones de las oligarquías gallegas a las que apoyó el ministro de Justicia y ha mantenido un silencio significativo hacia el PNV que, una vez más, apoya a los terroristas por el simple hecho de ser vascos. En otras palabras, el Gobierno de ZP ha respondido, pero no a favor de la vida, de la justicia o de la verdad, sino de la imposición, de la muerte y de la violencia.

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Caamaño cogió su pancarta
Editorial ABC 20 Octubre 2009

LA presencia de Francisco Caamaño, ministro de Justicia, en la manifestación contra la política de bilingüismo del Gobierno gallego, presidido por Alberto Núñez Feijóo, es un hecho insólito del que tiene que dar una respuesta convincente. Caamaño no es diputado por Galicia, ni tiene cargo alguno en el Partido Socialista de esta comunidad. Tampoco se le conocía una especial sensibilidad por la defensa del gallego. Sin embargo, su asistencia y sus mensajes reivindicativos del pasado domingo han descubierto a un entusiasta militante de la política filonacionalista de su partido, que fue castigada por los electores gallegos en las últimas elecciones autonómicas. Sin duda, el BNG ha encontrado un apoyo inesperado para futuras reediciones del bipartito social-nacionalista.

Caamaño se ha equivocado gravemente al perder la neutralidad que corresponde a su cargo de Ministro de Justicia. En actos así no vale disociar su condición pública de su responsabilidad política. Su asistencia a una manifestación de clara significación nacionalista es impropia de un ministro y, además, lo inhabilita como interlocutor con el Ejecutivo gallego, en un momento en el que lo menos conveniente para la situación de la Justicia es que su ministro ande cortando cauces de comunicación y jaleando protestas contra un ejecutivo autonómico.

Además, el mensaje catastrofista e infundado de Caamaño sobre el futuro del gallego -llegó a pedir que sus hijos pudieran aprenderlo, como si estuviera en peligro de extinción- pone de manifiesto su doble rasero con este delicado asunto. Especialmente si se recuerdan las rocosas defensas que ha protagonizado a favor del Estatuto de Cataluña, en el que se prevé una inmersión lingüística de la administración de Justicia que hace del catalán su idioma oficial, al convertir en deber -no en derecho o en mérito profesional- su conocimiento por jueces y fiscales. De esto -y, por ejemplo, de las huelgas judiciales- debería preocuparse Caamaño como ministro de Justicia, porque la marginación del castellano como idioma oficial español sí afecta a derechos fundamentales de muchos ciudadanos y funcionarios castellanohablantes. Quizá todo se deba a un proyecto político personal a largo plazo. Caamaño se ha comportado más como candidato socialista a la Xunta -aprovechando las secuelas de la derrota del PSdeG tras la torpe legislatura de Pérez Touriño- que como ministro de Justicia. Si esa es su aspiración, es muy legítima, pero sería bueno que aclarara sus objetivos, para saber cuándo habla como ministro y cuándo como candidato in pectore.

Odio al maketo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 20 Octubre 2009

La última manifestación en Euskadi que pudiera parecer convocada a favor de ETA ha sido una iniciativa sindical. El detonante ha sido la detención de Rafael Díez Usabiaga, responsable del sindicato LAB. Después se les ha unido el PNV. La fotografía de las calles de San Sebastián del sábado pasado pretendía ser un retrato al fresco del polo soberanista ideado por ETA para recuperar la iniciativa política.

Advertíamos recientemente en esta tribuna que el siguiente movimiento de ETA iba ser político, a pesar de que la misma ETA había dinamitado la política con sus atentados. Es una forma totalitaria de entender la política a bombazo limpio. En eso ETA es heredera de una dictadura franquista que detestaba el papel de la política en la sociedad. Pues bien, la policía y el sistema judicial han desbaratado el enésimo intento etarra de reconstituir la estructura clandestina de una dirección para Batasuna. Esa dirección clandestina estaría conectada no con la reedición de Lizarra sino con su reinvención. El polo soberanista de Otegi y Usabiaga estaría llamado a constituir un frente abertzale hacia el independentismo vía escalada autodeterminista, por muy irreal que nos pueda parecer la autodeterminación a estas alturas. En la apuesta soberanista habría desahucio para el PNV y para los -considerados por ETA- desertores de Aralar. Claro, que la excomunión del PNV en el polo soberanista sería esencialmente simbólica. De hecho, no es nada alucinatorio imaginar que la corriente más abertzale del Gipuzku Buru Batzar peneuvista estaría no sólo al tanto sino también promoviendo, discretamente, el polo soberanista con intención de reconducir, a futuro, a los descarriados posibilistas de un PNV heredero de Imaz una vez el independentismo se impusiera ya sin ETA presente. Eso es lo que estaban soñando en el GBB cuando la policía, en un eficacísimo momento estratégico antiterrorista, irrumpió como ese robusto despertador de campana metálica que inunda la celda de realidad recordándole al preso que tiene que despertar para acudir en fila al recuento y al desayuno.

A los sindicatos y al PNV se les han atragantado las detenciones de Otegi y Usabiaga. Los sindicatos son los grandes olvidados de la estrategia antiterrorista del Estado y el movimiento de trabajadores abertzales, una de los más silenciosas junturas de infiltración social de ETA. Desde luego, la complejidad de desintoxicar ese reducto contaminado por ETA es de cirugía neurológica, pero también se pensaba imposible ilegalizar a ETA en la política y casi (casi) está conseguido. El movimiento sindical debería ser uno de los focos de la estrategia de deslegitimación social del terrorismo emprendida por Patxi López. Además de los sindicatos nacionalistas y/o abertzales en Euskadi... ¿qué ocurre con el sindicalismo de izquierdas en esta tierra? No es fácil y tendrá que ser ingeniería social eminentemente pero, como decimos, también parecía imposible clausurar Egin.

En los análisis de la manifestación del sábado en Donostia ha sido apuntado que uno de los motivadores para que el PNV se sumara a la convocatoria es la prospectiva de no quedarse fuera de la foto cuando ETA desaparezca. A tenor de ese argumento, querrían acumular capital político apareciendo junto a la izquierda abertzale en la época de vacas flacas para recoger frutos en las gordas, en una hipotética reentrada triunfal de Batasuna en el escenario una vez ETA haya concedido su plácet autodisolutivo. Es un argumento naif. Ni la izquierda abertzale será tan fuerte cuando ETA desaparezca ni el PNV tan débil. Lo cierto es que, si la base social no se modifica y el pacto PSE-PP no se fortalece, los gobiernos post-ETA en Euskadi serán independentistas sin ningún problema, una configuración PNV-Batasuna-EA y, por mucho que sorprenda, Aralar. La chispa del sábado era otra.

La manifestación del sábado en Gipuzkoa no tenía principalmente en común ser proetarra entre sus convocantes. De hecho, igual incluso algunos de los vociferantes proterroristas del sábado consideraban en su fuero interno que ETA ya ha cumplido su papel en la Euskadi posmoderna. La convocatoria del sábado no fue además algo racional y estratégicamente meditado, sino una expresión esencialmente reactiva ante un acontecimiento, visceral, emocional y por tanto demostrativa del fuero más íntimo de quienes la secundaron. Quienes pateaban las calles de Donostia el sábado estaban celebrando su profunda desafección con lo español, su arraigada repugnancia a España. Es algo que habitantes y votantes de Euskadi deberían representarse de manera cristalina, porque ésas sí son opciones políticas. El independentismo no violento es una opción política (legítima) que está aguardando en el GBB, en Aralar, en la celda de alguna prisión, en la clandestinidad de Europa central, en América Latina y tras el rostro compungido de un Otegi de furgón policial a que ETA se precipite. Y les une un visceral y racista odio por el maketo. Tal era el sentir del sábado en Euskadi, una especie de desfile nazionalsocialista para que los maketos sean tatuados con los leones castellanos a modo de estrella de David... Cuidado con el futuro sin ETA.

La manifestación del sábado en San Sebastián no fue algo «racional y estratégicamente meditado, sino una expresión reactiva», sostiene el autor. «El independentismo no violento es una opción política (legítima) que está aguardando en el GBB, en Aralar, en la celda de alguna prisión, a que ETA se precipite»

El idioma del Pesedega
FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS La Opinión 20 Octubre 2009

A pesar de que allí estaban algunos de sus principales dirigentes, junto al ex presidente Touriño y el ministro Caamaño, la participación del Pesedegá en la manifestación en defensa del gallego no pasó de testimonial. Fue el suyo un papel casi de comparsa, que no comprometió en lo más mínimo el protagonismo absoluto del mundo nacionalista, tanto del Benegá como de la constelación de movimientos sociales y culturales que se mueven en su órbita, que es a quienes hay que atribuir el indiscutible éxito de la convocatoria.

La mayoría de los no demasiados socialistas que respondieron a llamada de Queremos galego tenían clara conciencia de estar protagonizando la primera gran movilización contra la Xunta del PP. Para ellos, lo de menos era el motivo, en este caso un asunto, el de la lengua, que marca serias diferencias entre los distintos sectores que en Galicia se cobijan bajo las siglas del PSOE. Otros, los menos, tal vez acudieron a la cita de Santiago por sus convicciones personales o por pura coherencia, no en vano la política lingüística en supuesto proceso de derribo fue responsabilidad directa del lado socialdemócrata en la etapa del bipartito.

Política es política. Está claro que los de Pachi Vázquez no podían pasar por alto una ocasión como esta para erosionar a un Feijóo cuyo crédito político está prácticamente intacto, al menos desde el punto de vista de la gestión del Gobierno gallego. Para eso está la oposición, para criticar a los que mandan y ofrecer alternativas cuando se discrepa de los fondos o de las formas y, por encima de todo, para intentar rentabilizar electoralmente los errores ajenos, incluso antes de que se produzcan. Porque, a día de hoy, todavía no ha empezado a materializarse la involución del proceso normalizador que pretendería perpetrar el nuevo inquilino de Montepío. Por eso estamos ante una suerte de movilizaciones preventivas, legítimas, pero difíciles de asumir por el común de la ciudadanía que, además, no entiende el fondo de este conflicto.

Las bases del PsdeG no están tan alejadas de los postulados de Galicia Bilingüe como algunos quieren pensar. Es más, no tendrían empacho en secundar abiertamente sus planteamientos si el colectivo que lidera Gloria Lago marcase unas mínimas distancias con las minorías españolistas de ultraderecha por las que se deja querer, si en sus actos públicos no ondeasen tantas banderas de España (incluidas las preconstitucionales), y si en definitiva no jugara a ser la sucursal galaica de UpyD, el partido de Rosa Díez, que al fin y al cabo le disputa una parte de su electorado, el jacobino.

Al PSOE de Pachi Vázquez le convendría dejar de marear la perdiz -como se ha visto sin ir más lejos en el tema de la "L" coruñesa- y fijar una postura clara en la cuestión idiomática, aún a riesgo de incomodar a unos cuantos de los suyos. No puede estar en la procesión y repicando. Después del uno de marzo, en un saludable ejercicio de autocrítica, dio a entender que pudo haber cometido excesos en su política lingüística, acuciado por la presión de su socio nacionalista en la Xunta. Había un cierto propósito de la enmienda, que en ciertos ámbitos se agradecía y que sin embargo, con el tiempo, fue desembocando en una suerte de baile de la yenka, con un paso adelante y otro atrás, posicionándose a un lado o al contrario, en razón de la coyuntura y del interés partidista.

Aun cuando les resulte incómodo, los socialistas tienen en su mano la llave del tan demandado acuerdo de mínimos sobre lo que en el futuro se haya de hacer desde los poderes públicos en relación con la lengua gallega. Sin ellos no es posible. Dada la distancia, casi un abismo, que en este ámbito separa a Bloque y PP, corresponde al PSOE dar un paso adelante y tender el puente que facilite la recuperación del consenso. Ahora bien, no debe confundir la centralidad de su postura con una equidistancia que puede llegar a ser obsesiva y estéril.
fernandomacias@terra.es

Zapatero lanza a sus ministros contra la política lingüística de la Xunta de Galicia
JOSE LUIS JIMÉNEZ | SANTIAGO ABC Galicia 20 Octubre 2009

En una actuación sin precedentes recientes en democracia, un ministro del Gobierno de España acudió en el ejercicio de su cargo a manifestarse publicamente contra la política lingüística de un Ejecutivo autonómico. La presencia de Francisco Caamaño, titular de Justicia, ayer en la marcha convocada por sectores afines al nacionalismo gallego ha procoado una oleada de indignación en la Xunta de Galicia, que medita trasladar una queja formal a Moncloa por un hecho que consideran «inaceptable y esperpéntico».

Caamaño dejó claro al comienzo de la manifestación -en la que participó junto a destacados dirigentes del PSdeG- que acudía a la misma «en calidad de ciudadano gallego» y «como ministro de Justicia» en representación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, y como tal advirtió que «con Feijóo puede estar en peligro casi todo», al tiempo que acusó a la Xunta de tener «escasa sensibilidad» en la defensa de la lengua propia de Galicia, según informa Ep.

La presencia de Caamaño se suma al respaldo que a la manifestación que ayer recorrió las calles de Santiago ha dado en los últimos días José Blanco, que no participó sin embargo en la misma. Los dos ministros que más activamente presumen de galleguidad se convierten así en el salvavidas que Rodríguez Zapatero lanza al PSdeG, desubicado desde la debacle electoral del 1-M y bajo el liderazgo provisional de Manuel Vázquez, zarandeado por las polémicas que rodean la ampliación de su mansión y su gestión pasada en la Consellería de Medio Ambiente.

Manifestación «preventiva»
La marcha de ayer, que congregó a más de 50.000 personas -según cálculos de la Policía Local- en la capital de Galicia, coincidió con la última jornada del viaje oficial a Londres de Alberto Núñez Feijóo. Fuentes de la Xunta reconocieron a ABC la indignación existente en el gobierno autonómico por la presencia de Caamaño, quien hace dos semanas criticó precisamente la jornada de huelga del colectivo judicial.

«La política lingüística de la Xunta en modo alguno afecta al Gobierno de España, es una competencia nuestra en la que no debe haber injerencias ni presiones», indicaron las citadas fuentes, que además recordaron que la de ayer es «otra manifestación preventiva contra una norma -el decreto que regulará el uso del gallego en la enseñanza pública- que no existe», dado que todavía no se ha presentado el nuevo texto, que vendrá a sustituir el aprobado por el bipartito.
Mas duro se mostró el conselleiro de Presidencia y secretario xeral del PPdeG, Alfonso Rueda. A través de un comunicado emitido por su partido, criticó que Caamaño «nunca se preocupara por Galicia, perjudicando con su apoyo al Estatut la financiación autonómica gallega», y lamentó que Zapatero «envíe a sus ministros a manifestarse como teloneros del BNGa favor de la ruptura del consenso lingüístico».

Multitud en las calles
En el aspecto meramente social, la plataforma «Queremos Galego» -trasunto de la Mesa pola Normalización Lingüística- consiguió congregar a más de 50.000 personas, cerca del doble de las que participaron en una convocatoria similar el pasado 17 de mayo, coincidiendo con el Día das Letras Galegas. Con el amparo político de numerosos dirigentes y representantes institucionales de BNG y, por primera vez, del PSOE -ausente de este tipo de polémicas lingüísticas en los últimos años pero a las que se ha abrazado Manuel Vázquez desde que sucedió a Touriño-, la marcha recorrió el centro histórico de Compostela para concluir con la lectura de un manifiesto en la Plaza de la Quintana, donde además hubo diversas actuaciones musicales.

El coordinador de «Queremos Galego», Fran Rei, afirmó durante el turno de intervenciones que «la lengua gallega tiene futuro, a pesar de los gobiernos que hay y los gobiernos que vengan». El presidente de la Mesa pola Normalización, Carlos Callón, amenazó con manifestarse «las veces que haga falta», y acusó a los dirigentes del PPdeG de «gallegofobia» y de defender «un bilingüismo abrasivo y detergente», a la que contrapuso «la inmensa respuesta social del pueblo gallego» como la vivida ayer.

Secretario xeral de Política Lingüística de la Xunta
Anxo Lorenzo: ´Tomamos nota de la protesta pero derogaremos el decreto´
"La única decisión cuestionable es la eliminación del examen de gallego en las oposiciones"
S. O. | A CORUÑA La Opinión 20 Octubre 2009

El responsable de Política Lingüística es consciente de que no tiene entre manos una tarea fácil: convencer a la masa crítica de que la derogación del actual decreto del gallego es la mejor vía para implantar un modelo lingüístico que contente a todos, "que no implique imposiciones y que aporte libertad a los ciudadanos para expresarse en el idioma que deseen". El panorama del debate lingüístico en la comunidad se ha encrudecido, tal y como han puesto de manifiesto las miles de personas que salieron a la calle el domingo al considerar que el actual Gobierno "ataca e infravalora la lengua gallega".

"Soy muy respetuoso con la gente que se manifiesta, está en todo su derecho. Tomamos nota de la protesta. Pero quiero aclarar que nuestro Gobierno sigue tan implicado como el primer día con el asunto del idioma, conscientes de que nuestras prioridades y ritmos no coinciden con los de la oposición política ni con algunos colectivos", sostiene Lorenzo: "Las fuerzas políticas están transmitiendo la idea de que queremos cargarnos todo lo que tenga que ver con el gallego y no es cierto. Queremos que todo el mundo esté cómodo en la lengua en que decida hablar, sin imposiciones". Preguntado sobre la supresión de las ayudas a la traducción al gallego de obras literarias, sobre las subvenciones a los equipos de normalización lingüística de los colegios o la eliminación de la obligatoriedad de realizar la prueba de gallego en las oposiciones tras la reforma de la Ley de Función Pública, el secretario xeral advierte que hay "inexactitudes" en los mensajes. "La supresión de las ayudas no es tal. Debido a la crisis les hemos pedido a los centros que esperen a enero para recibir las partidas para normalización, pero las tendrán. Lo único que puede ser cuestionable es la supresión del examen de gallego en las oposiciones. Decidimos volver al modelo anterior, pero, de todos modos, los opositores tienen que acreditar dominio de la lengua con los certificados Celga 3-4 o haciendo una prueba del idioma", defiende. Lorenzo sostiene, contra los argumentos de PSdeG y BNG, que el anterior decreto del gallego no fue aprobado por unanimidad.

"El PP de Galicia se abstuvo; es más, había un informe del consello consultivo que ponía en duda algunos puntos. Ahora fijaremos una enseñanza trilingüe. ¿Segregación por idiomas? Rotundamente no; no podemos ofrecer una educación a la carta", concluye el secretario xeral.

Ciudadanos valora la manifestación por la supuesta defensa del gallego
http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php  20 Octubre 2009

Ciudadanos (C´s) valora la manifestación celebrada hoy en las calles de Santiago, bajo la convocatoria de la plataforma “Queremos Galego”, y en supuesta defensa del gallego, como la demostración más evidente del interés de los nacionalistas, pero también de los socialistas, de politizar la lengua para seguir sin asumir su derrota electoral del pasado 1 de marzo.

Ciudadanos considera además lamentable que Francisco Caamaño haya ligado su presencia en la manifestación con su cargo en el Gobierno Central. Si bien,
respetamos su derecho como ciudadano a participar en la marcha, condenamos profundamente que se atesore la representación del ejecutivo, algo, que de ser cierto, tendría una gravedad extrema.

Desde C´s entendemos que es paradójico, que una marcha con calado y convocantes independentistas, donde se critica la composición política de España, y se reivindican fenómenos ofensivos con los derechos individuales como es la imposición lingüística, sea respaldada por el Ministro de Justicia.

Ciudadanos hace responsable al Gobierno, y exige que se depuren responsabilidades por la presencia de Caamaño en la marcha. C´s exige que Zapatero aclare si un ministro representaba o no al Ejecutivo en una marcha secesionista e independentista.
Pablo Yáñez González
Secretario de la Federación Norte de España
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía
Xornal de Galicia | Domingo, 18 octubre 2009
http://xornalgalicia.com/index.php?name=News&file=article&sid=61558
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Gallegos Hispanohablantes
http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php


 

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