AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 21 Octubre  2009

 

Y si desaparece el gallego, ¿qué?
Raúl Vilas Libertad Digital  21 Octubre 2009

Los socialistas de todos los partidos nos quitan nuestro dinero y, por ende, nuestra libertad por "nuestro bien". Que semejante excusa goce de tanta aceptación en nuestra sumisa sociedad da idea de la consideración que de sí mismo tiene el bípedo medio. Más difícil es digerir la agresión sistemática del Estado cuando la coartada es el "bien común". Y resulta ya absolutamente insoportable que las políticas liberticidas se legitimen por la supervivencia de una lengua. Primero porque es mentira. Ni el gallego ni ninguna otra lengua corre riesgo de desaparecer. Pero, ¿y si fuera cierto? No hay idioma, por bello que sea, que valga más que la libertad de un solo individuo. Obvio, ¿no? No, en la España de las taifas, no; todo lo contrario.

Francisco Caamaño se paseó este fin de semana por las calles de Santiago junto a los mismos que agredían, hace unos meses, a quienes no reclamaban otra cosa que libertad para elegir la lengua en que son educados sus hijos. No los del vecino. Los suyos. Importante diferencia entre unos y otros. ¡El ministro de Justicia del Reino de España manifestándose contra los derechos de los ciudadanos españoles!

En Galicia hace dos décadas que, por obra y gracia de don Manuel Fraga Iribarne, las libertades son pisoteadas. El que suscribe asistió en los felices años 90, pleno apogeo de la sauriocracia, a clases de literatura española impartidas ¡en gallego! Touriño y Quintana no hicieron más que dar continuidad a esta política. Y Feijóo no lo va a cambiar. No va a cumplir. No se lo cree. Me juego un pincho de tortilla y caña, con permiso de Luis Herrero. Porque sí es verdad que las cosas han cambiado en mi tierra, pero no en la casta política sino en la sociedad civil, gracias al impagable trabajo de Gloria Lago y Galicia Bilingüe.

La manifestación era contra nosotros. Contra mí y todos mis paisanos que nos sentimos afortunados de tener como propia la lengua de Valle-Inclán, Cela, Rosalía de Castro –conviene recordar que el grueso de su obra es en castellano–, Torrente Ballester o Pardo Bazán. Reitero. No es una hipotética desaparición del gallego, por inverosímil, lo que les preocupa al ministro de Justicia y sus amigos liberticidas. Lo que quieren es imponer su hegemonía. Pero, en todo caso, me niego a rehuir ese debate. Si una lengua desaparece porque las personas deciden libremente dejar de usarla, no pasa nada, absolutamente nada. No deseo que eso suceda, pero mucho menos que sirva como excusa para recortar aún más mi ya exigua libertad.

Las cuentas del pequeño capitán
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 21 Octubre 2009

¿QUIÉN va a pagar los errores, los despilfarros, la imprevisión y medidas inapropiadas que, según todos los expertos, el gobierno Zapatero ha acumulado en esta crisis económica? ¿Los «más ricos», como nos decía durante el verano, o los «más pobres», como apunta su subida de impuestos? Ninguno de ellos. Los más ricos siempre encontrarán agujeros por donde escapar del fisco. A los más pobres, los agujeros se los facilitará el propio gobierno. Así que esos errores, despilfarros, etcétera, van a pagarlos los de siempre: la clase media, los que cobran por nómina y no tienen escapatoria. Los que han ahorrado toda la vida y ven que sus ahorros no les dan nada. Los matrimonios que, matándose a trabajar los dos, han logrado una buena posición, y ahora reciben un palo en sus ingresos. Esos van a ser los paganos, como siempre, pues es donde el gobierno encuentra el dinero más rápido y fácil. En cuanto a que su presupuesto es «social», no me hagan reír: un presupuesto donde la mayor partida va a financiar el paro no puede ser social. Más incluso: un presupuesto que sube el IVA indiscriminadamente no es social, es antisocial.

Vamos a la otra banda. «¿Qué gastos recortaría usted, señor Rajoy?», es el escudo tras el que se refugia el Gobierno. Tras denunciar unos presupuestos con pinta de timo de la estampita, dejaría a otros alancearlos, como hicieron, y presentaría una alternativa, como la presentada por George Osbone, que será secretario del Tesoro si los conservadores llegan al poder en Gran Bretaña. A saber: retrasar la edad de jubilación de forma gradual en los próximos 10 años. Congelar los sueldos de los funcionarios, excepto el de los que ganan menos de 18.000 libras (unos 20.000 euros) anuales. Eliminar todos los gastos «extra» gubernamentales y los «regalos» al contribuyente, anunciando que no habrá rebaja de impuestos en los próximos años. Es un programa duro, para conservadores y para socialistas. Pero que la mayoría de los ingleses piensan que es el que necesita su economía lo demuestra que el apoyo a los conservadores ha subido un 4 por ciento desde el anuncio de Osborne. Y es que ese programa no sólo coge por los cuernos el toro de la crisis -déficit, productividad, reparto de cargas, etcétera-, sino también es el primero que trata a los electores como personas mayores, no como niños que sólo piden caramelos. Adultos que entienden perfectamente la grave situación en que se encuentra su país y saben que no puede salirse de ella sin sacrificios. Sacrificios de todos, desde luego, no haciendo carantoñas a los de más arriba y a los de más abajo.

Un defecto que en el caso español lo agrava un presupuesto basado en supuestos tan falsos como el del último año y pagado a precio de oro a unos nacionalistas cuyo interés por España se reduce a ordeñarla.
 

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En la actitud de los inquisidores de la lengua hay un profundo antigalleguismo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 21 Octubre 2009

«Por paradójico que parezca, en la actitud de los inquisidores de la lengua hay un profundo antigalleguismo. No hay otra forma de calificar la manía de despreciar la voluntad del país cuando no coincide con las ortodoxias minoritarias.»

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«Que se sumerjan ellos»
Carlos Luis Rodríguez
El Correo Gallego, 3-9-2009

Antes de que llegue el caliente otoño lingüístico que algunos meteorólogos auguran, sería bueno hacer una precisión. Lo que se va a combatir mediante las proclamas y manifestaciones de rigor no es la política de la Xunta, sino la voluntad de la mayoría de los gallegos. Los protestantes estarán en su derecho al alzar su voz contra algo que no les gusta, pero incurrirán en una falsedad si invocan a un pueblo que ni les pertenece, ni les hace caso.

Esa política era, en efecto, del PP antes de las elecciones, pero después pasa a ser patrimonio común de los gallegos que la votaron, bastantes. Más tarde, la consulta a los padres demostró que los modelos de inmersión lingüística, o más bien ahogo, merecen un rechazo mayúsculo. Con razón ciertos grupos se empeñaron en boicotear la democrática iniciativa; sospechaban que los resultados serían los que fueron.

Ni el boicot consiguió disuadir a los padres, ni las denuncias de fraude se confirmaron con pruebas. El fraude consistía en aplicar unos criterios idiomáticos inspirados en el complejo de inferioridad, en la vergüenza que algunos sienten al no portarse los gallegos de acuerdo con los catecismos de la corrección idiomática.

Por paradójico que parezca, en la actitud de los inquisidores de la lengua hay un profundo antigalleguismo. No hay otra forma de calificar la manía de despreciar la voluntad del país cuando no coincide con las ortodoxias minoritarias. ¿Eran poco gallegos los padres que apostaron en la encuesta por la enseñanza bilingüe, o tienen déficit de galleguidad los que se empeñan en no aceptar Galicia como es?

Hace poco, un nacionalista destacado reflexionaba sobre la encrucijada actual del movimiento, con una advertencia llena de sabiduría. Decía que el nacionalismo no se puede dirigir al nueve por ciento de la población (estaban recientes los resultados de las europeas), porque eso lo conduciría a la total marginalidad.

¿Y puede hacerse una política lingüística pensando sólo en un porcentaje parecido de ciudadanos? ¿Debe un Gobierno democrático hacer caso omiso de la mayoría, y dejarse guiar por los que importan modelos idiomáticos distintos y distantes a nuestra idiosincrasia? A propósito de esto último, también tiene gracia otra distorsión de la idea de galleguidad que ha echado raíces en estos últimos tiempos.

Consiste en considerar más gallego al que copia por ejemplo la política idiomática de la Generalidad, que al que procura fabricar otra que se adecúe a la voluntad de los ciudadanos de Galicia. Quienes plagian son los continuadores de aquella tendencia política e intelectual que miraba a Madrid con el mismo arrobo que un musulmán a La Meca. En vez de Madrid, Barcelona.

El debate que se quiere transformar en otoño caliente no sólo es lingüístico, no sólo opone dos formas de entender la normalización, la promoción del gallego o su uso en las aulas. También es un debate sobre los principios elementales de la democracia y la base del galleguismo. Tanto la una como el otro son negados por los que preparan manifiestos y protestas intentando suplantar a la Galicia real.

En Grandola vila morena es el pueblo el que más ordena. No las academias, ni las mesas, ni algunos organismos culturales, ni ciertos intelectuales por brillantes que sean. Ese pueblo optó aquí por un camino para la convivencia lingüística, contra el que se alzan los nuevos aristócratas. ¿Inmersión? Que se sumerjan ellos.

http://www.elcorreogallego.es/opinion/ecg/sumerjan/idEdicion-2009-09-03/idNoticia-463700/

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Entrevista en Es.Radio Ferrol con José Mª Martín López-Suevos, presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística. Fue realizada el 20 de octubre de 2009 a las 12:40.
http://www.esnips.com/doc/b5e44ec2-61e6-4469-88f6-23053d6bd21c/RADIO-0002

Breviario para decir que no sin que se note mucho
J. M. RUIZ SOROA El Correo 21 Octubre 2009

«Usted está contra ETA, faltaba más. Usted es partidario de que acabe, por descontado. Pero no de cualquier forma», interpela el autor. «¿Cómo decir que no a la deslegitimación de la violencia de ETA que impulsa el Gobierno sin que parezca por ello que uno está contra la deslegitimación del terrorismo?» He aquí algunas maneras de intentarlo.

Pongamos que es usted un ciudadano vasco moderadamente nacionalista y progresista, pacifista a ultranza y partidario de la democracia verdadera y completa, no de esta tan defectuosa que padecemos. Por ejemplo, simpatiza usted con Aralar. Y pongamos que se encuentra usted en la tesitura de tener que pronunciarse sobre un asunto peliagudo, sobre eso de la 'deslegitimación de la violencia de ETA', esa especie de reflexión y toma de conciencia cultural, social y política que impulsa el actual Gobierno. Usted está contra ETA, faltaba más. Usted es partidario de que acabe, por descontado. Pero no de cualquier forma. No tiene nada claro que deslegitimando a ETA no se acabe deslegitimando un poco (o un bastante, vaya uno a saber) su propio proyecto político. ¿Cómo salir del paso? ¿Cómo decir que no a lo que impulsa el Gobierno sin que parezca por ello que uno está contra la deslegitimación del terrorismo?

Las siguientes líneas le ofrecen, amigo lector, un sucinto pero suficiente breviario de ideas con las que podrá usted construir un sólido discurso para no decir nada pero embrollarlo todo; un brillante argumentario para no avanzar un paso en el proceso de deslegitimación pero dando la imagen, eso sí, de que es usted precisamente el ciudadano vasco más preocupado e interesado en que el terrorismo termine de una vez y para siempre y que la sociedad vasca pase esta página.

1) Exija usted una definición del asunto: empiece por señalar que eso de la deslegitimación del terrorismo es una idea muy vaga y ambigua, que no se sabe exactamente en qué consiste y que puede utilizarse de muchas formas -algunas tendenciosas- si no se precisa mejor. Esa definición que usted reclama, conviene que lo subraye insistentemente, debe ser consensuada, intersubjetiva y transversal. Mientras no se consiga esa definición en la correspondiente 'mesa' que habría que formar para ello, usted proclama su honda preocupación y reservas éticas por el asunto. No diga 'no', diga 'bai, baina ez'.

2) Manifieste usted su íntima y dolorida impresión de que el terrorismo de ETA supone un fracaso colectivo de la sociedad y de la política vasca. La responsabilidad por lo sucedido nos atañe a todos, todos somos en algún grado culpables; éste es un argumento de seguro éxito en cualquier audiencia sensible de buen corazón.

3) A renglón seguido, insista usted en la necesidad de un proceso de reconciliación, un concepto muy trabajado por la teoría religiosa y que es también de seguro impacto. Hay que reconciliar a la sociedad vasca consigo misma, y para ello son ingredientes necesarios el perdón y el olvido (mencione también a la ley en este punto, de lo contrario puede haber gestos de duda en el auditorio). ¿Quién va a osar afirmar que él no quiere reconciliarse, o que se opone al perdón?

4) Algo fundamental, generalice las condenas, recurra siempre al máximo común denominador. El lema es: hay que condenar todas las violencias, de todos los tiempos y lugares, de toda clase y condición. Una vez bien sentado en esa cátedra ética, podrá usted señalar como sospechosa cualquier condena particular que se plantee, o por lo menos desviar el asunto hasta un nivel planetario: por ejemplo, es muy sospechoso que quienes no condenan la guerra de Irak sí condenen la violencia de ETA.

5) Apele al sufrimiento humano como rasero de igualación de resultado seguro: no sólo sufren unas víctimas, también sufren otras, y los padres y los amigos y los parientes. El sufrimiento humano es lo más igualitario que existe, y el discurso del patetismo impide cualquier raciocinio objetivo. Nadie puede discutir razonablemente contra un sufrimiento.

6) No cometa el error de enfrentarse directamente a los principios básicos de la democracia, o a una apelación a los derechos humanos. Lo inteligente es sortearlos señalando que están insuficientemente realizados en nuestras sociedades. Libertad, sí, cómo no, pero hay muchas personas sin libertad y unos son más libres que otros, así que cuidado con eso de la libertad. Relativice los principios.

7) Fundamental, plantee usted la duda metódica de todo buen izquierdista: ¿Qui prodest? ¿A quién beneficia? Niéguese a ser ingenuo o cándido, y muestre que las medidas políticas o judiciales benefician a determinados partidos o sectores. Insinúe que todo eso de la deslegitimación, en el fondo, va contra los nacionalistas porque impone una versión sesgada y parcial de la realidad y de la historia. Atención, sin embargo, no se deje atrapar en el argumento, y si alguien le pregunta qué intereses le mueven a usted, proclame de inmediato que hay que ser más sinceros y dialogantes y menos suspicaces.

8) Manifiéstese como la persona más preocupada de todas por poner fin al sufrimiento y denuncie, desde esa posición segura, que determinadas estrategias de 'derrotar a ETA' pueden provocar un final muy prolongado y confuso en el que todavía habría más víctimas. Para evitarlo lo mejor es un 'final ordenado', el cual requiere, cómo no, mucha política y mucho más diálogo.

9) Aproveche y explote a conciencia el triste espectáculo que dan muchos jueces de Madrid con su aplicación de la ley según el momento histórico que ellos interpretan; critique que los jueces metan ahora en la cárcel a quienes ayer consideraban 'gente de paz' y laméntese de tanta arbitrariedad. Usted, cómo no, es precisamente un partidario de lo contrario, de una ley objetiva y medida que sea aplicada con rigor.

Puedo garantizarle que, dosificados adecuadamente, todos estos argumentos le harán salir del paso con bien y le permitirán abstenerse de aprobar cualquier medida concreta de deslegitimación de ETA desde una posición de inatacable superioridad moral. Para muchos, será usted incluso un ejemplo viviente de ética aplicada. Y es que, no se olvide, usted vive en Euskadi.

«Vivir en galego»: ¿es un derecho o es un deber?
Roberto Blanco Valdés La Voz 21 Octubre 2009

Si algún ciudadano de Galicia no pudiese, según su voluntad, «vivir en galego» -que es la fórmula que hoy resume la reivindicación nacionalista en la esfera de la lengua- yo hubiera estado, como el que más, en la manifestación que se celebró el pasado domingo en Compostela. Lo he hecho en el pasado en muchísimas ocasiones -con la democracia y antes- defendiendo otras libertades y derechos y volvería a hacerlo ahora sin dudarlo.

Pero no hay tal: sencillamente no es verdad que alguien, si lo desea, no pueda «vivir en galego» en el territorio de Galicia, si por ello entendemos lo que es de esperar en una sociedad plural con dos lenguas oficiales en la que se respetan los derechos personales. De hecho, lo que ya no es posible en muchas esferas oficiales es vivir en castellano, pues es esa -y no la gallega- la lengua que ha desaparecido oficialmente de nuestras Administraciones públicas, de nuestras universidades o de los medios de comunicación públicos gallegos.

Teniendo en cuenta que un idioma oficial es el que hablan las instituciones, la pura verdad es que uno puede dirigirse en gallego a todas las existentes en Galicia y utilizar esa lengua en todas sus dependencias oficiales. Incluso en la esfera de la Administración de Justicia -donde la penetración del gallego se ha producido con más lentitud, como era lógico-, puede hoy el justiciable utilizar el gallego en todos los trámites (demanda, prueba, alegaciones, vista y conclusiones) que componen el proceso.

¿Qué no puede hacerse en gallego? Tal es la pregunta que deberían contestar los que exigen el derecho a vivir solo en esa lengua, pues su respuesta pondría de relieve cuál es su auténtico objetivo.

Y es que el derecho a «vivir en galego» solo está hoy en Galicia limitado por el de igual valor que otros tienen a vivir en exclusiva o en parte en castellano. Por eso no puede uno exigir, por ejemplo, que un comerciante le conteste a uno en gallego (aunque así sucede habitualmente cuando se le habla en esa lengua) o que rotule en gallego su negocio; o que los periódicos, que son empresas privadas, se editen en gallego; o que utilicen el gallego como lengua habitual quienes tienen todo el derecho a utilizar el castellano, siempre o cuando lo estimen oportuno.

Ningún derecho es ilimitado: tampoco el derecho a «vivir en galego», que en una sociedad con dos lenguas cooficiales debiera siempre respetar el de los ciudadanos que quieren vivir solo o en parte en castellano. Traspasar esa frontera, que es lo que algunos exigen como si su reivindicación fuera indiscutible, no tiene nada que ver con impulsar una lengua, sino con imponerla por la fuerza. Es decir, no es una cuestión de lenguas, sino de libertad individual.

ETA y sus cantos de sirena
Carlos Carnicero www.lavozlibre.com 21 Octubre 2009

No hace falta ser un lince para relacionar las detenciones de la cúpula incipiente de la nueva Batasuna y la del aparato político de ETA. Arnaldo Otegui viajó a Francia a recibir instrucciones y ordenante, y ordenado han acabado en el talego. Varias reflexiones:

Primera, ETA no da un paso sin que en un intervalo cada vez más corto de tiempo tenga una respuesta policial. Los pesimistas dicen que se reproduce rápidamente; los realistas creemos que cada vez la calidad de sus clonaciones es mucho menor.

Segunda, no hay un ápice de coraje en Batasuna -o acaso tampoco voluntad- de disociar su suerte de la de ETA. Tienen vocación de monaguillos del terror y no es razonable pensar que caminarán en la senda de la participación política democrática.

Tercera, la debilidad de ETA es proporcional a las falsas señales de su disposición al dialogo. Ya han empezado a zascandilear por los cenáculos de la organizaciones especializadas en gestionar negociaciones para dejar puestos los señuelos por si todavía queda algún ingenuo que piensa que el final de la pesadilla terrorista es la negociación con ETA.

Por fin un largo periodo de estrategia firme y global contra el terrorismo está dando resultados sostenibles. Tienen que ocurrir sólo algunos requisitos indispensables para que la victoria sobre el terrorismo se produzca en unos términos asumibles por un Estado de Derecho: no pude haber ningún gesto que permita sostener la pretensión de que lo que se dilucida es un contencioso político. Si el final de ETA se gestionara en falso, con protagonismo de la banda terrorista como actor político, sólo se estarían sembrando las condiciones para que sus hijos o sus nietos volvieran a matar.

No hay que caer en la tentación de creer en un alto el fuego aún cuando se adorne de calificativos con indefinido o permanente. Al enemigo que se bate en retirada hay que acosarlo para que no se pueda rearmar. Ha ocurrido en tres ocasiones y una cuarta sería sencillamente imperdonable. Ni hay que ser triunfalista ni caer en el desánimo si como es previsible ETA vuelve a matar. La sociedad debe estar preparada para los últimos golpes de la fiera y los terroristas deben interiorizar que su única esperanza es la rendición.

Gloria Lago: "La Mesa busca una Galicia monolingüe en gallego"
"Existe mucha presión en los centros y los padres tienen miedo a denunciarlo públicamente"
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 21 Octubre 2009

Vigo.- Las reivindicaciones exhibidas en la manifestación del pasado domingo en Santiago no han cogido por sorpresa a Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe. El plan de la plataforma convocante, 'Queremos Galego', sigue inalterable: afianzar la imposición lingüística del gallego en las aulas y extenderla a otros dominios de la sociedad. "Sabemos que su objetivo es conseguir una Galicia monolingüe en gallego", asegura Lago.

- ¿Cómo valora la manifestación convocada por la plataforma 'Queremos Galego'?
- Es la tercera manifestación que convocan los nacionalistas desde que perdieron las elecciones. Sin embargo, los votantes dijeron lo que dijeron y los padres en la encuesta también. En realidad quien está detrás de todo esto es A Mesa pola Normalización Lingüística. La ciudadanía gallega se enteró de las subvenciones que recibían y de los métodos que usaban, por lo que ha cambiado de nombre para intentar lavar un poco su imagen. Sin embargo, durante la manifestación fue el propio Carlos Callón, presidente del colectivo, el que leyó el manifiesto y todos sabemos cuáles son sus métodos y sus objetivos: conseguir una Galicia monolingüe en gallego.

- Desde numerosos sectores se ha criticado la presencia del ministro Caamaño en la manifestación. ¿La consideran conveniente?
- No nos afecta tanto como el hecho de haber visto a algunos dirigentes del Partido Socialista en una marcha que lo único que quiere es restringir las libertades de los ciudadanos y lograr que muchos niños gallegos no puedan estudiar en su lengua materna.

- ¿Cuáles cree que son las principales reivindicaciones de este colectivo?
- Las que han tenido siempre tanto A Mesa como el BNG y la CIGA: quieren una enseñanza solamente en gallego. Es más, ni siquiera admiten que el castellano sea lengua oficial en Galicia. Sabemos cuáles son sus ideas por lo que podemos imaginarnos hasta dónde quieren llegar. Quieren precisamente lo que no quieren los ciudadanos gallegos.

- ¿Cree que sería posible alcanzar un acuerdo entre los diferentes sectores de la enseñanza en Galicia?
- No puede haber negociación sobre la lengua en la enseñanza, no estamos hablando de la venta de un barco. Aquí hay unos niños a los que hay que educar y la mejor forma de hacerlo es bien en su lengua materna, bien en la lengua oficial que ellos elijan. Y eso no es negociable. Si bien creemos que lo idóneo sería que hubiese tres vías, no es eso lo que estamos reclamando al señor Feijóo. Lo único que le pedimos es lo que nos prometió, que los padres puedan elegir la lengua de las asignaturas troncales.

- ¿Qué imagen cree que transmiten los medios de comunicación nacionales de este conflicto?
- Nos hemos dado cuenta de que hay personas como el periodista Fernando Ónega, inteligentes y en teoría bien informadas, a las que los nacionalistas han conseguido hacerles creer que la situación en Galicia es diferente de la que es. Por ejemplo, durante estos días el señor Ónega ha estado describiendo el panorama lingüístico de Galicia y ha explicado que en la actualidad se imparte un cincuenta por ciento en cada idioma cuando todos sabemos que no es verdad. Los niños, hoy en día, sólo reciben en castellano Religión y Lengua Española, o Educación Física y Lengua Española, el resto es todo en gallego. Esto nos hace pensar que habrá que seguir informando porque está claro que fuera de Galicia hay muchas personas que no han entendido bien la situación.

- ¿Han cambiado las cosas con la entrada del nuevo curso escolar?
- No. La publicación del borrador se está alargando mucho, y sinceramente no comprendemos como si el señor Feijóo prometió derogar el Decreto cien días después de llegar al Gobierno, todavía no lo haya hecho, cuando simplemente es una cuestión de tener voluntad política, sentarse y ponerse a trabajar.

- ¿Continúan los problemas con la lengua en las aulas?
- Sí. Por desgracia, muchas veces no podemos hacer pública esa información porque existe mucha presión en los centros y los padres tienen miedo a denunciarlo públicamente, pero constantemente estamos recibiendo quejas de padres que están luchando para que sus hijos puedan llevar a clase los libros en su idioma, por ejemplo.

- ¿Se han reunido con algún representante de la nueva Xunta para tratar este tema?
- Sí, hace unos cuantos meses estuvimos con el consejero de Educación, pero, además, periódicamente le hacemos partícipe de todos los casos graves de discriminación de los que tenemos noticia. Sin embargo, hasta ahora no nos han solucionado ninguno.

- ¿Confían en las promesas de la Xunta?
- El Gobierno cuenta con mayoría absoluta y estamos reclamando algo muy razonable, por lo que sinceramente pienso que la ciudadanía no entendería que el señor Feijóo no cumpliese esas promesas.

CON SANCIONES DE HASTA 75.000 EUROS
La Ley del Cine de Cataluña impone que la mitad de las copias sean en catalán
El anteproyecto de Ley del Cine de Cataluña, que ya tiene preparado la Generalidad, prevé sanciones de 4.000 a 75.000 euros si no se distribuyen la mitad de las copias de los largometrajes en lengua catalana.
Agencias Libertad Digital 21 Octubre 2009

La mitad de los filmes con más de dieciséis copias, doblados o subtitulados, se deberán distribuir en versión catalana, según el anteproyecto difundido por el departamento de Cultura de la Generalidad. Quedan exentas de esa obligación las obras cinematográficas en versión original castellana o catalana y las obras cinematográficas de las que se distribuyan en Cataluña menos de dieciséis copias.

La Ley prevé una implantación progresiva de la obligación, de manera que en un máximo de cuatro años tiene que aplicarse la norma de distribuir el 50 por ciento de las copias en catalán. Contempla establecer medidas para garantizar el "equilibrio" entre la distribución de copias en las dos lenguas oficiales en Cataluña, por razones de población, territorio y publicidad.

El Gobierno catalán ha iniciado ya el trámite para aprobar el anteproyecto de la ley, que prevé también la creación de una Red Concertada de Pantallas Cinematográficas de Cataluña. En esa red se proyectará preferentemente cine europeo en versión original subtitulada y cine de producción catalana. El español no catalán ni aparece.

La normativa contiene diferentes medidas de cariz industrial, como la creación de un fondo de fomento a la producción, a la distribución independiente, a la exhibición y a la competitividad empresarial. La Ley, según el anteproyecto, pretende establecer el marco normativo por el que tienen que regirse las industrias cinematográficas, la producción, la distribución, la comercialización y la exhibición de cine y audiovisuales. También aquellos aspectos relacionados con el fomento de la cinematografía y la preservación y difusión del patrimonio cinematográfico.

La Generalitat quiere imponer el catalán a los policías nacionales
Politíca Lingüística quiere extenderle la medida a todos los funcionarios que llegan a Cataluña
 www.lavozlibre.com 21 Octubre 2009

Barcelona.- Joan Rangel, delegado del Gobierno en Cataluña, y Bernat Joan, secretario de Política Lingüística de la Generalitat, se reunieron el pasado viernes para examinar el nivel de catalán de los agentes de la Policía Nacional. Del encuentro surgió el acuerdo de poner en marcha la redacción de un protocolo que defina “un marco de colaboración para garantizar la formación de todos los funcionarios en la lengua de Cataluña“, explicó Bernat Joan.

Para ello, el departamento de Política Lingüística del Gobierno autonómico ha puesto a disposición de la Delegación del Gobierno los profesionales del Consorcio de Normalización Lingüística para los cursos presenciales, el curso de catalán online ‘Parla.cat’ y el servicio de consulta ‘Optimot’.

Según explicó Bernat Joan, las dos partes hacen un diagnóstico similar sobre la salud del catalán en la administración central. Bernat Joan ha señalado que “la percepción que tenemos en las oficinas de garantías lingüísticas, donde nos llegan las quejas de los ciudadanos que han visto vulnerados sus derechos, es que donde hay más problemas es en los cuerpos policiales nacionales”.

Una de las propuestas que hace Política Lingüística es instaurar un programa de acogida para los funcionarios que llegan a Cataluña. Esto ya se hace en el caso de los jueces y de los fiscales, a quienes se ofrece una panorámica de la realidad lingüística de Cataluña desde el punto de vista sociológico y legal.
 

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