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Recortes de Prensa    Lunes 26 Octubre  2009

 

Se acabó la charlotada (I): ¿Y ahora qué?
Roberto Centeno* El Confidencial 26 Octubre 2009

Nunca en nuestra historia reciente y menos reciente, la clase política ha estado tan lejos de la España real. Mientras un 20% de ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza, mientras 4,3 millones se encuentran parados (1,6 millones sin prestación alguna), mientras 1,1 millones de familias tiene a todos sus miembros desempleados y los comedores sociales ya no dan abasto, y mientras el país en su conjunto se encamina hacia la bancarrota, una casta política parasitaria para quien no hay paro ni ERE´S, discute unos Presupuestos irreales, diseñados no como instrumento de política económica anticrisis, sino como el instrumento de gasto desbocado que Zapatero necesita para mantenerse en el poder. Un Zapatero dedicado a enfrentar a los españoles, a resucitar odios olvidados, a promulgar leyes que dividen, a enfrentar unas regiones contra otras, y que no tiene el menor reparo en traicionar la igualdad y la solidaridad entre los españoles por seis votos.

Y dentro de esta burla a los ciudadanos, solo Rosa Díez mantendría un discurso de Estado y plantearía soluciones, para lo que denomina, con toda razón, “un Estado residual”, soluciones donde lo primero es dar marcha atrás al demencial Estado de las Autonomías; mientras que el líder de la oposición, capaz de vapulear a una vicepresidenta desfondada y al borde de las lágrimas, fue incapaz de presentar un programa de salida de la crisis, mas allá de los lugares comunes y de la fe: “Voy a acabar con el déficit”, afirmaba sin sonrojarse. ¿Y cómo va a Ud. a hacerlo D. Mariano si ni ha mencionado el modelo de Estado? ¿Piensa repetir el milagro de los panes y los peces?

El segundo acto de este mercado persa será el debate en Comisión, donde otros partidos separatistas y nacionalistas pactarán, a cambio de más dinero y prebendas a costa España y de los españoles, su apoyo y las nuevas subidas de impuestos que quiere Zapatero. Luego en el Senado, más chantajes y más dinero, y finalmente en diciembre, el texto volverá al Congreso notablemente empeorado, para su aprobación definitiva.

¿Y ahora qué, Sra. Salgado?
De momento Zapatero ha cambiado su discurso: de “lo peor de la crisis ha pasado” a “ni la recuperación económica está asegurada, ni menos aún su velocidad, especialmente para crear empleo”, lo que significa que los informes que tiene encima de la mesa auguran lo peor. Y no es para menos. La economía ha entrado en un proceso deflacionista, lo que supone que la recesión, lejos de moderarse, va a ir a más. En línea con ello, el Indicador Sintético de Actividad que elabora Economía se ha desplomado del -2,1% interanual en junio a una estimación del -4 % a día de hoy (consecuencia de la revisión a la baja de los bienes de equipo, construcción y servicios). En otras palabras, vamos a entrar en una segunda oleada de crisis (2). Además, diciembre va a ser terrorífico para las cuentas públicas porque es el mes más deficitario, para el sector exterior por el alza del petróleo y para el empleo por el final del Plan E.

Y entretanto, los Presupuestos de Solbes siguen acumulado el mayor descuadre de la historia de la hacienda española (tardan ya cinco meses en devolver el IVA y la SS ya no tiene dinero para las farmacias). Ahora será lo mismo, pero esta vez no les va a salir gratis. De una previsión de necesidades netas de financiación de 30.000 millones de euros en 2009, nos iremos a 130.000, solo del Estado, más 50.000 del resto de AAPP. Esta gigantesca diferencia está siendo financiada por las compras bancarias de deuda a corto, gracias a las inyecciones masivas de liquidez del BCE, que empezaran a reducirse en pocos meses, y entonces ¿quién va a comprar los más de 200.000 millones netos de deuda Zapatero que se necesitarán en 2010?

Es la espiral de un hundimiento. Estas son algunas cifras. Paro, es decir, menor consumo y mayores costes por desempleo, los PGE-2010 prevén 4.360.000 parados a fin de 2010, una broma porque a fin de agosto era ya de 4,3 millones según Eurostat, o 4,4 con el paro registrado en septiembre (los 4,1 de la EPA son una burla), y de aquí a fin de año la estimación oficial es de 410.000 parados más, total 4,8 millones oficial para empezar el año. Para 2010, los PGE estiman 310.000 parados más, pero si el descuadre es similar al de Solbes, la cifra será de un millón, 5,8 millones a fin 2010.

Este nivel de paro mantendrá el consumo bajo mínimos y, si añadimos el efecto de la subida impositiva, es metafísicamente imposible que la caída del consumo mejore drásticamente como prevén los PGE, y menos aún la inversión del -22% al -2%, con la demanda cayendo y la financiación a las empresas inexistente, y ambos son más del 80% del PIB. En resumen, una vez más los ingresos serán muy inferiores a los previstos y los gastos muy superiores, las prestaciones por desempleo, por ejemplo, serán al menos 10.000 millones superiores, y el gasto autonómico y local ni se sabe, porque para estos despilfarradores sin fronteras la crisis no existe.

Un hundimiento a fecha fija
En conjunto, el déficit del Estado probable será en 2010 del 15%, o del 23% sumando el resto de AAPP. Y en un contexto de subida de tipos y moderación del crédito BCE, el agujero de 2010, con un 72% del PIB la deuda del Estado y 102% del PIB el conjunto de AAPP, es infinanciable. Y una fecha para el hundimiento: el día que el BCE cambie su política de dinero fácil –probablemente segundo trimestre 2010-, el Reino de lo que queda de España entrará en suspensión de pagos en los nueve/doce meses siguientes.

Y luego el sector financiero. Afirmaba Moody´s hace dos semanas que las pérdidas de bancos y cajas sumaban 108.000 millones de euros a final de 2008, pero “en un escenario de deterioro mayor”, exactamente lo que va a ocurrir, las pérdidas llegarían a 225.000 millones, “una cifra inasumible para el sector”, es decir, la quiebra de la mitad del sistema. Y mientras tanto el BdE está desaparecido: no sólo ayuda a las entidades a ocultar la realidad, no sólo no ha abordado una reestructuración imprescindible, es que la han dejado en manos de los caciques locales en función de sus miserables intereses.

O el caso de Caja Madrid, un año a la deriva con problemas casi insolubles, mientras en el PP, los que van a sacarnos de la crisis, dirimen su futuro a puñaladas. Quien no está desaparecida es la UE, y ha decidido crear una Junta Europea de Riesgos Sistémicos, en teoría para prever crisis financieras, en la práctica un Comité de Crisis para pilotar una catástrofe: la nuestra es la que tiene más posibilidades.

Y termino con el incalificable comportamiento del INE, que pagamos con nuestros impuestos, y que, en lugar de contarnos la verdad, miente sistemáticamente en función de los intereses políticos de Zapatero. El INE viene mintiendo en todo, miente en el PIB, miente en el paro, miente en los precios de la vivienda, miente en los indicadores y miente en la población. El engaño más grave, porque fue decisivo para que Zapatero ganara las elecciones, fue el dato falso de crecimiento PIB del cuarto trimestre de 2007 publicado tres semanas antes: 0,8%, que comparaba con un 0,7% del tercer trimestre, y que avalaba la delirante tesis de Zapatero de que no había ninguna crisis: España, al contrario que el resto del mundo, crecía y no decrecía. ¡Lo certificaba el INE! Y un año después van y nos cuentan que no era 0,8 sino 0,6. La cifra de la EPA es más de lo mismo, no coincide con nada, ni con el paro registrado (-144.000), ni con la caída de afiliaciones a la Seguridad Social (-163.000), ni con la subida vertiginosa de los pagos por desempleo (+45,5%). Es un escándalo, pero ésta es la España de Zapatero, donde hasta su Majestad dice que “sabe muy bien lo que hace”.

(1) Actuación pública, colectiva, grotesca o ridícula.

(2) El Indicador Sintético de Actividad avanza la evolución de la economía en un plazo aproximado de seis meses, mientras que la Contabilidad Nacional constata lo que ya ha ocurrido.
*Roberto Centeno es Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

La silenciada gravedad del chivatazo
EDITORIAL Libertad Digital 26 Octubre 2009

Que miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, encargadas de proteger a los ciudadanos, se hayan dedicado durante un tiempo a velar por la integridad de terroristas que tienen como objetivo atentar contra esos mismos ciudadanos es un hecho gravísimo que debería haberse perseguido con inmediatez y contundencia. No es admisible que alguna facción de la Policía no haya contribuido a reducir el número de delitos, sino más bien a incrementarlos. Y no lo es porque aparte de manchar el buen nombre de miles de agentes honrados, se colocan fuera de la legalidad que han jurado cumplir y hacer cumplir.

La gravedad del asunto se incrementa, sin embargo, cuando los miembros de la Policía que han protegido a los etarras no han actuado por iniciativa propia, buscando obtener alguna compensación económica de la banda –algo que, siendo dañino, puede depurarse con rapidez y de manera ejemplarizante–, sino siguiendo las órdenes de sus superiores que, a su vez, seguían las directrices políticas del Gobierno de la nación. Cuando la podredumbre no está localizada únicamente en los bajos mandos de un organismo público, sino en su misma cúspide, la cuestión adquiere tintes más preocupantes que exigen, si cabe, una respuesta aún más contundente.

La cuestión es con todo quién puede en un país como España proporcionar esa respuesta contundente. La motivación del propio Ejecutivo para ofrecerla es obviamente nula y el poder judicial, que debería dedicarse a investigar el fondo del asunto, está en nuestro país demasiado influido por consideraciones de conveniencia política que prefieren emplear los tribunales en labores de propaganda que en impartir justicia (tal y como acredita el poco interés que suscitó el caso para Garzón durante dos años). Es cierto que en el resto de países europeos, como afirma el PP, un chivatazo "le costaría la cabeza al presidente", pero esto es así porque el resto de países europeos son Estados de Derecho donde no se han celebrado por todo lo alto el entierro de Montesquieu y donde ni jueces ni fiscales se ensucian las togas para subordinarse a los intereses del Ejecutivo.

En España, las escasas investigaciones judiciales y las aún más escasas dimisiones políticas sólo tienen lugar cuando el cuarto poder las exige de manera mayoritaria. Pero, por desgracia, tampoco el cuarto poder puede reputarse muy independiente de la política: en general suele enfangarse en las mismas miserias morales que los partidos a las que brindan apoyo ideológico. Sólo desde los principios y la independencia, los medios de comunicación pueden llegar a prestar un servicio realmente útil a la sociedad a la hora de contrarrestar el rodillo con el que en demasiadas ocasiones actúan los poderes públicos.

Principios e independencia de los que, sin embargo, demasiados rotativos carecían cuando unos pocos medios denunciábamos la gravedad de las primeras informaciones que se conocían sobre el chivatazo del bar Faisán. Era la época del "proceso de paz" y de las negociaciones con la banda ETA y cualquier cesión, incluso criminal, que llevara a cabo el Ejecutivo era bien vista y por tanto silenciada. De aquellos lodos vinieron estos lodos, con una ETA rearmada anímica, económica y militarmente. Y, de nuevo, los mismos medios que en su momento callaron, siguen tratando de esconder su responsabilidad en el asunto no prestando ahora la atención que sin duda merece el asunto.

Afortunadamente, parece que el PP sí se ha decidido a dar la batalla judicial y a impedir que la investigación se cierre en falso. A los populares sólo les falta dar un paso más allá y plantearse qué credibilidad les merece un Gobierno que no dudó en negociar con ETA y que ahora trata, no de rectificar sus vergüenzas pasadas, sino de darles carpetazo. Poco verosímil resulta que su estrategia antiterrorista haya cambiado definitivamente de rumbo, cuando siguen haciendo lo de siempre: saltarse la legalidad para obtener réditos electorales. Desde el GAL al chivatazo, pocas cosas de fondo han cambiado.

Faisán
La fábula del topo y el faisán
Emilio Campmany Libertad Digital 26 Octubre 2009

Avisar a un terrorista de que va a ser apresado por la policía para que escape es un grave delito. Lo es mucho más si el que lo comete es un miembro de las fuerzas del orden. La interpretación corriente del hecho atribuye el chivatazo a la necesidad de proteger el proceso de paz. El Gobierno no podía ordenar que se abortase la operación. Eran muchos los mandos que habían intervenido en ella y alguno no entendería que el Gobierno amparara a los etarras. En cambio sí podía pedir a un policía de su cuerda que, para que la negociación con ETA no se viera obstaculizada, avisara a los terroristas.

Al Gobierno, al principio, no le importó que esta explicación fuera comúnmente aceptada. Zapatero siempre creyó que la opinión pública sabría perdonar su fracaso ya que todo lo hizo con buena intención. Ocurre, sin embargo, que en política, como en casi todo, mandan los resultados, tal y como recordaba Rajoy hace unos días. Y ocurre que ya nadie acepta que esa supuesta buena intención exculpe del fracaso que fue el proceso de paz y del retroceso con que lastró la lucha contra ETA. Por eso, sin haberle interesado el asunto durante tres años, quiere hoy el PP personarse en la causa, porque huele que el asunto ahora escandaliza a la mayoría y desea ponerse al frente de la manifestación. Nunca es tarde si la dicha es buena.

A la vista de que la supuesta buena intención del proceso de paz ya no basta para justificar el escándalo del chivatazo, el Gobierno está propalando entre los periodistas que creen estar en la pomada un secreto sólo para sus oídos. Les están contando la milonga de que no hubo más remedio que dar el chivatazo del Faisán para proteger a un topo que tenían en el aparato de extorsión de ETA y que la detención hubiera dejado inoperante. La mejor manera de que una intoxicación sea eficaz es disfrazarla de gran secreto que el intoxicado no puede divulgar y, por lo tanto, tampoco contrastar, pero que influye inevitablemente en todo lo que diga o escriba. Los más crédulos han dado por buena la explicación y se han dispuesto a tratar el asunto con sordina.

El caso es que, siendo perfectamente posible que la policía o el CNI tuvieran un topo en el entramado económico de ETA, es absurdo que, para protegerlo, hubiera que abortar la detención de los responsables de ese entramado. Si el topo era Joseba Elosúa, el etarra que recibió el aviso del policía, ¿cómo creían que podría explicar a sus compañeros la caridad que acababan de hacerle? Y en todo caso, cualquiera que fuera, la detención de los responsables de la trama en la que estaba infiltrado ponía fin a su misión. Lo correcto hubiera sido darla por acabada, detenerle junto con los otros para hacer el paripé, dotarle de una nueva identidad con la que protegerlo y hacerlo desaparecer.

El Gobierno en esto hará lo de siempre. Primero, intentará cargarle el muerto a algún funcionario. Y, si el asunto le salpica, saldrá con la excusa del topo, que es cosa que no hay forma de comprobar. Lo mejor será ver cómo los periodistas que gozan del privilegio de estar cerca del poder asentirán con gesto serio y severo como diciendo: "Es verdad, yo ya lo sabía".

Gracias Zapatero… gracias!
Francisco Segura Minuto Digital 26 Octubre 2009

Al hilo de los cambios puestos en marcha por nuestras izquierdas, al hilo de la sectaria metamorfosis llevada a cabo en España, con la complicidad de don Mariano Rajoy, propuse el pasado año un experimento mucho más coherente, pacificador y productivo que cualquiera de las elucubraciones de nuestro presidente Zapatero o de sus asesores.

Mi propuesta era que varias de las actuales taifas españolas, huérfanas de identidad, se reinventasen y agrupasen libremente en el Estado 51 de EE.UU. No creo que la sociedad, ni el gobierno norteamericano, se opusieran a tener un brazo en el continente europeo. Prefiero esto mil veces a ver engordar a Catalonia o a Eurabia. Se acabarían así los conflictos con el idioma o el bilingüismo.

Desde el triunfo de BO (Barack Obama), esperaba un cierto grado de servilismo de nuestro Presidente hacia EE.UU. pero no llegué a imaginar que su admiración por BO iba a alcanzar las actuales cotas de sumisión. Tal parece que el señor Zapatero pone ahora a la Guardia Civil a las órdenes directas del Ejército americano, y a nuestro ministro de exteriores, actual ministro plenipotenciario cubano de hecho, bajo la tutela y al servicio de la señora Clinton.

No hay mal que por bien no venga. Dada la palpable incapacidad de nuestro Gobierno para resolver los problemas que él mismo crea, podremos beneficiarnos al menos del tutelaje de EE.UU. sin olvidar, eso si, que los objetivos a conseguir siempre serán en beneficio de USA y solo muy en segundo lugar, en plan migaja, en beneficio de nuestra hipotética agrupación de taifas, libremente asociada a ellos.

No creía que el señor Zapatero, causante de la destrucción de España, de la España de siempre, de la que hemos conocido y estudiado, iba a ser también parte de la vacuna contra el virus que nos ha inoculado a todos los españoles.

No cabe duda de que la reciente y desmedida admiración de nuestro presidente Zapatero por BO, puede allanar el camino para nuestra hipotética y voluntaria integración en USA, como nuevo estado 51, o quizá como protectorado.

Hasta ahora pensaba que una vez se consolidase la previsible destrucción de España por el Tribunal ¿Constitucional?, deberíamos esperar la llegada de una derecha “tipo Aznar” para conseguir separarnos de ésta Europa, que asiste impávida al espectáculo de nuestra nación disolviéndose como un azucarillo. Por fortuna, no será necesario esperar a la desaparición de nuestra vigente casta política, para integrarnos en un nuevo mundo más prometedor y consciente de sus prioridades.

Zapatero es el problema, pero puede ser también parte accidental de la solución. Mi propuesta de noviembre del pasado año, consistía en una fusión voluntaria de nuestras taifas con EE.UU. Con Zapatero solo se puede esperar, como mucho, una absorción o un regalo. Mi propuesta pretendía que España se convirtiese en un gigantesco y emprendedor “Miami” en el continente eurábico. Pero con Zapatero de director de orquesta, solo podemos aspirar a convertirnos en mano de obra barata para el Miami de allí, el de verdad.

Con todo, siempre será preferible eso (trabajar en Miami como espaldas mojadas) que ser charnegos en Catalonia o moro-conversos en Eurabia. La pena es que con BO se ha iniciado un triste declive del Imperio.

Deberíamos organizar y orquestar una campaña de concienciación de las ventajas de mi propuesta. Tendría mucho más sentido que la permeabilidad consentida y estimulada para con los moros norteafricanos, que históricamente han invadido y esclavizado a la España cristiana y, probablemente, volverán a hacerlo si siguen creciendo en petrodólares y apoyos internacionales. Incluso tendría mucho más sentido que la acogida y el abrazo fraternal a supuestos “hermanos” hispanoamericanos, que llegan envenenados contra un supuesto país conquistador que, eso si, les libró del canibalismo y no le hacían ascos al mestizaje con los indios, al contrario que los anglosajones.

A todo esto se podría añadir la posibilidad de convertir el Estado 51 Hispano-Americano, en la alternativa a Israel. No solo como compensación a la injusta e inexplicable expulsión de los judíos españoles, sino por la fuerza, valentía y principios de ese pueblo. Nos beneficiaríamos mutuamente y dejaríamos a los islamistas con dos palmos de narices. Por supuesto que el actual territorio de Israel, sería subastado al mejor postor, lo que facilitaría los gastos iniciales de vivienda e infraestructura de nuestros hermanos judíos en la nueva España libre y unida. Solamente podríamos conservar una cierta zona en Oriente, donde depositar a los inmigrantes no deseados, que vienen sin contrato de trabajo ni se sienten integrados en nuestra cultura occidental.

Bienvenido por tanto el amor de Zapatero por BO, que hace que regalando España a la progresía estadounidense, estemos más cerca de convertirnos en un estado libre hispano-americano ¡Gracias Zapatero… gracias!

ERC esconde el coste económico de la independencia de Quebec
Tras los referendos separatistas, la región sufrió una caída de la actividad, de la renta y del empleo
 www.lavozlibre.com 26 Octubre 2009

ERC esconde el coste económico de la independencia de Quebec ERC esconde el coste económico de la independencia de Quebec

Barcelona.- Los políticos independentistas catalanes, con ERC a la cabeza, tienen a la provincia francófona de Quebec, en Canadá, como el ejemplo a seguir en sus ansias separatistas. Las alusiones a los referendos y a las tentativas secesionistas protagonizadas por la región canadiense son habituales; en cambio, lo que no es motivo de tanta propaganda es el enorme coste económico que ha supuesto el independentismo en la provincia más grande del país norteamericano y una de las más ricas.

Los referendos secesionistas de 1980 y 1995 y las decisiones posteriores, como la imposición lingüística del francés, provocaron además que muchas empresas, tanto canadienses como multinacionales, decidieran abandonar la capital francófona, lo que ha ocasionado una considerable pérdida de riqueza.

Durante los años cincuenta Montreal, la principal ciudad de Quebec, era el centro cultural, artístico y financiero del país. Una ciudad floreciente que sostenía una orquesta sinfónica, cuatro universidades y docenas de teatros. Hoy los tiempos pujantes han quedado atrás.

Los años setenta fueron la década clave para el independentismo quebequés, el cual adquirió tintes violentos que fueron duramente reprimidos con condenas a perpetuidad. En 1976 y coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Montreal, el Partido Québécois, de René Lévesque, ganaba las elecciones y se empeñaba en propiciar un referéndum secesionista, el cual tuvo lugar el 20 de mayo de 1980. Los resultados dieron la victoria a los no independentistas por un 59,5% de los votos frente a un 40,5%. Sin embargo, por aquel entonces ya se había producido un importante éxodo de empresas anglófonas y multinacionales, así como una caída del inmobiliario. Hasta el Banco de Montreal cambió su sede a Toronto.

15 años después el mismo partido, esta vez a cargo de Jacques Parizeau y Lucien Bouchard, volvió a someter a referendo la soberanía de la región. Los datos fueron aún más escandalosos (por ajustados): los independentistas volvieron a perder, esta vez por un único punto. El 49,6% no les sirvió de mucho.

Pese a que la ajustada victoria fue para el “no”, de nuevo se produjo una caída de la actividad, del inmobiliario, de la renta disponible y del empleo. Sin embargo quedaba claro que los deseos independentistas habían subido nueve puntos, lo que provocaba que los gobiernos democráticos de la región fueran cada vez más radicales.

A mediados de los noventa, tras la realización del segundo referendo independentista, la violencia volvió a estar presenta en la sociedad quebequense, si bien esta vez no llegó a alcanzar los extremos de los años setenta. La compañía McDonald’s, harta de sustituir lunas destrozadas de sus establecimientos, optó por transformarse en Les cafés Second Cup. The Bay se transformaba en La Baie y Staples en Bureau Engros. Todo para evitar multas lingüísticas. Asimismo, la lista de los que se fueron es menos conocida, pero bastante más larga.

En 2006, el Parlamento canadiense reconoció a Quebec como ‘nación’: el francés se imponía en la región como “única lengua oficial” y se ponía en marcha el servicio de inspección lingüística para revisar el uso del idioma oficial en los locales comerciales. De hecho, la Oficina de la Lengua Francesa, conocida popularmente como “la Gestapo de la lengua”, purgaba de cualquier acento anglófono los nombres del registro de sociedades en Quebec.

El sector educativo no se libró de la polémica. La Ley 101 daba lugar a un entorno educativo excluyente en el cual sólo se reconocía el derecho a recibir educación en inglés a los hijos de aquéllos que estudiaron la secundaria en inglés y en Quebec, mientras que los inmigrantes se veían forzados a estudiar en francés. Esto ocasionó que el mundo anglosajón comenzara a mostrarse reticente a realizar intercambios de empleados con la región francófona, produciendo un fenómeno conocido como “desglobalización”.

Actualmente, el soberanismo está perdiendo fuerza en Quebec. Stéphane Dion, ministro canadiense de Asuntos Intergubernamentales, ha subido el listón de la victoria de un hipotético tercer referendo a un mínimo del 60% de los votos. Asimismo, el pasado mes de septiembre el periódico 'Le Devoir' publicó una encuesta en la cual un 70% de la población se declaraba contraria a la independencia. La población, consciente de los efectos económicos negativos que el independentismo había ocasionado a la región, manifestaba así su negativa a la realización de un nuevo referendo.

Geert Wilders: el precio de ser libre
Óscar Rivas Minuto Digital 26 Octubre 2009

Geert Wilders es un tipo peligroso. Me atrevería a afirmar, incluso, que muy peligroso. Lo es porque hace y dice cosas peligrosas. Tanto que resultan intolerables. Hace unos años, sin ir más lejos se le ocurrió la extravagante idea de dirigir y producir un documental llamado Fitna. En él Wilders alertaba a los europeos sobre la realidad islámica. Pero entiendanme bien, no la lejana realidad de Irán o de Arabia Saudí, sino la de Europa, la que ya se vive en numerosos barrios de las principales ciudades de nuestro continente. Una suerte de mundo paralelo en la que todo es islámico, en la que nada de lo que allí sucede es occidental; barrios que los inmigrantes han convertido en feudos; fortalezas inexpugnables donde no hay lugar ni para lo cristiano ni para nada que huela a europeo, extraños en su propia tierra; donde mezquitas repletas de fieles claman por la yihad y donde no impera otra ley que la Sharia

Naturalmente la difusión de Fitna le costó a Wilders importantes disgustos. Todo el mundo islámico, desde Pakistaníes y Jordanos hasta los talibanes de Afganistán, clamaron contra el film, poniendo precio a su cabeza. ¿qué otra cosa podía ocurrir ? Sin embargo, no por ello Wilders abandonó la subversión. Muy por el contrario ha continuado rajando. Así, cifra en una o dos generaciones la pérdida de Europa. Acaso sea por los sesenta millones de musulmanes que ya están aquí y que no dejan de multiplicarse, merced -claro está- a las excelsas ayudas que nuestros dirigentes gustosamente les dan a costa de los impuestos que les pagamos. Ya saben: por eso de la integración. Porque esa es otra: Wilders no ve en los musulmanes europeos una especial preocupación por integrarse. Tampoco vislumbra por ningún lado la pretendida moderación que algunos atribuyen al Islam. Admite que se hable de musulmanes moderados, pero no de un Islam moderado ¿cómo habría de serlo si significa sumisión? Ya lo ven, un hereje en toda regla este Wilders.

Así las cosas, no es de extrañar que en febrero de este año, el político holandés fuera expulsado por el Ministerio del Interior de Inglaterra, a donde acudía invitado por un representante de la Cámara de los Lores. La expulsión no se debió a lo que dijo -no le dio tiempo, toda vez que acababa de aterrizar en el aeropuerto- sino a lo que no dijo. El Ministerio entendió que lo que pudiera decir era susceptible “originar tensiones”. Lo cual tiene su razón de ser: el Gobierno de Inglaterra es un gobierno serio y honorable. Puede consentir que los imanes islámicos llamen a la Yihad en pleno corazón de Londres. Al fin y al cabo, para eso está la libertad de expresión. Pero de ahí a dar la palabra a intolerantes como Wilders hay un mundo. Lástima que el Tribunal para Asilo e Inmigración de Londres, a petición de una asociación conservadora británica, haya fallado recientemente en contra del gobierno de Gordon Brown, permitiendo que Wilders pudiera entrar en Inglaterra libremente, cosa que ha hecho esta misma semana. .

Y es que Wilders es como es. No se rinde fácilmente. Una de sus últimas ideas ha sido proponer con rango de ley, la introducción de un impuesto para aquellas mujeres que se cubran la cabeza con el pañuelo musulmán. Ya antes había solicitado, también en el Parlamento de su país, la prohibición del burka. Toda una temeridad. Racista le han llamado los progres de su país, siempre tan comprensivos con la “tolerancia” islamista. Aunque algo tendrá que ver también la insistente defensa que Wilders hace de Israel, en su opinión la primera línea de defensa de Occidente. ¿No es inadmisible? Lo más paradójico del caso es que el diputado es extraordinariamente popular en su país. Su partido, el partido de la Libertad, consiguió el segundo puesto en los últimos comicios europeos y no deja de avanzar posiciones. Ni de ganar batallas. Le duele la traición de las elites europeas, pero sigue confiando en la gente de la calle. En ellos cifra sus esperanzas.

Así piensa Geert Wilders, un tipo peligroso que dice cosas peligrosas. Demasiado para quienes optan por ver, oír y callar. No es nuestro caso. A nosotros Wilders nos parece admirable. Admiramos su coraje en la misma medida en que compartimos las cosas que dice. Son peligrosas, cierto. Pero quizá también nosotros seamos peligrosos. Peligrosos para unos, libres para otros. Nunca llueve a gusto de todos. Ya lo dijo Burke: “para que los malos ganen basta con que los buenos no hagan nada”. Geert Wilders es de los buenos, pero no se queda quieto; lucha por una idea: la defensa de la cultura y la libertad de Occidente. De ahí que no guste a los traidores; de ahí que sea un tipo peligroso.

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El constitucionalismo vasco, entrampado en el rellano de la escalera
Santiago Abascal El Semanal Digital 26 Octubre 2009

Los partidos vascos no nacionalistas llevan años -en una torpe estrategia- abrazados a una extraña fe autonomista, abandonada hace mucho por el separatismo nacionalista.

El domingo se ha celebrado el trigésimo aniversario del Estatuto de Autonomía del País Vasco. Era la primera vez en los últimos años que la conmemoración de tal efeméride era convocada por el Gobierno vasco. El nacionalismo nunca quiso que el día del País Vasco fuera el que evocaba un acuerdo entre las distintas sensibilidades políticas de la región. Por eso se lanzaban a celebrar su particular día del partido (alderdi eguna) o el estúpido día de la patria vasca (aberri eguna) con ánimo de que sus festejos particulares se convirtieran en las fiestas asumidas por todos. Ya lo lograron con la bandera del partido, la ikurriña, que convirtieron en la bandera de la comunidad una vez llegada la democracia, y también en la Guerra Civil, ante una República desintegrada y dispuesta a hacer renuncias para lograr el concurso nacionalista en el bando republicano.

Finalizada la dictadura, el actual estatuto vasco se convirtió en un punto de encuentro entre las tendencias unitaristas, foralistas, y separatistas, que aparentemente iba a posibilitar la convivencia en paz y libertad. Falso, por cierto, pero ésa no es la cuestión de este artículo. Aparentemente todos hicieron renuncias; el nacionalismo prescindía de la secesión a cambio de una amplísima autonomía. Y los españolistas lograban mantener la unidad nacional a cambio de conceder una autonomía indeseable para ellos. Y entre ambos grupos, todas las gamas de colores. Si me permiten el símil, el nacionalismo bajo unos peldaños de sus pretensiones disgregadoras, aunque fuera estratégicamente. Y los demás, subieron unas escaleras que no deseaban para alcanzar un acuerdo, un punto de encuentro. Y todos, o casi todos, menos los terroristas, se encontraron en el rellano de la escalera.

Desde entonces, el nacionalismo no ha hecho otra cosa que inquietarse en el rellano, echarse escaleras arriba camino del monte, y traicionar ese acuerdo. Estella, el pacto con la ETA, para romper el estatuto y destruir España fue la gran traición al acuerdo estatutario y la prueba de fuego de que el nacionalismo solo veía en el estatuto el campo base para la independencia, y en tales términos lo expresó Arzallus alguna vez.

Visto lo visto resulta inconcebible, por torpe e improductivo, que el PP y el PSE continúen en el rellano de la escalera, con inconsciente algarabía, celebrando un acuerdo que ha muerto; resulta kafkiano ver al PP y al PSE bailando imaginariamente con una novia que no les quiere y hace tiempo echó a galopar hacia el infinito independentista, escaleras arriba. Resulta, en definitiva, un poco triste y melancólico observar al PP y el PSE celebrar un acuerdo muerto, en el que no creían antes, que no era un ideal para ninguna de esas fuerzas sino un punto de encuentro.

Pero fenecido tal punto de encuentro, finalizado el noviazgo, ¿a qué esperan el PP y el PSE para mantener posiciones más dignas en las que, en vez de celebrar un acuerdo inexistente, puedan apostar por sus propios postulados ideológicos, aunque fuera estratégicamente? Porque en una futura negociación con los nacionalistas, ¿cuál será el punto de partida de las fuerzas políticas nacionales?, ¿el rellano de la escalera? Así siempre perderemos, y poco a poco, escalón a escalón, seguiremos al nacionalismo monte arriba.

Yo, mientras algo cambia, me apunto a una significativa y clara recentralización del Estado, con la recuperación inevitable de unas cuantas competencias significativas. Ya sé que la cosa no va por ahí, pero alguien tiene que decirlo.

Cosquillas a la crisis
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 26 Octubre 2009

OÍR hablar de «responsabilidad» e «intereses comunes» a un partido que un día pacta con el PSOE los presupuestos generales del Estado y el siguiente, sale en manifestación del brazo de Batasuna puede sorprender en cualquiera menos en el PNV, que ha estado siempre en misa y repicando, refrán modernizado por Arzallus con aquello de «unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces». Pero vayamos por partes.

Aseguran los portavoces del PNV que apoyaron los presupuestos por sentido de la responsabilidad, porque la crisis obliga a unir esfuerzos para salir de ella. Yo preguntaría a esos portavoces si hubieran apoyado los presupuesto de no habérseles prometido el blindaje de las decisiones fiscales que tomen sus tres diputaciones forales. Pues habían dejado muy claro que sin tal blindaje, no habría tal apoyo. Lo que demuestra que lo del interés común es un cuento como el de Jaun Zuría. ¿Desde cuándo ha prestado atención el PNV al interés común de España? Ellos han ido siempre a lo suyo, y al resto, que los parta un rayo. Sin que tampoco tengan que avergonzarse. ¿No son nacionalistas, como los canarios? Pues a tirar para sí, aunque se deje a los demás en cueros. Pero, por favor, que no nos vengan con la solidaridad y otras fábulas, que en sus labios suena a blasfemia.

Lo que sí debería avergonzarles es manifestarse en pro de quienes intentaban reconstruir Batasuna, rama de una banda terrorista, que mata también vascos. ¿Qué hacían en esa manifestación los hombres y mujeres del PNV? Pues lo que han hecho siempre: poner una vela a Dios y otra al diablo. Al partido de Sabino Arana -pues sigue siendo el partido de Sabino Arana e incluso se enorgullece de sus veleidades racistas- le interesa centrarse en la España democrática, ya que la política en las democracias se hace desde el centro. Y la única forma que tiene el PNV de centrarse es que exista a su izquierda un partido nacionalista radical, que le haga parecer moderado y razonable. Que ese partido a su izquierda esté ligado al terrorismo no le importa. Al revés, le permite presentarse como el «nacionalismo bueno», distinto del «nacionalismo malo». Además, se trata de buenos chicos en el fondo, un poco alocados, pero que cuando Euskadi obtenga la independencia, se olvidarán de las bombas y de los tiros en la nuca, para convertirse en excelentes ciudadanos. Hasta ahí llegan los delirios nacionalistas.

Aunque nada alcanza en cinismo a un Gobierno que enajena parte de la soberanía jurídica de los españoles para seguir en el poder y, encima, paga por ello. Ochenta millones de euros extra al PNV y 40 millones, a Coalición Canaria, lo que significa que el voto vasco en el Congreso se cotiza a 12 millones de euros, y el canario, a 20. Ningún mal precio si pensamos que el presupuesto sólo hace cosquillas a la crisis.

POLÍTICA
El Constitucional incumple el plazo de su presidenta y no falla sobre el Estatut
ALFONSO TORICES | COLPISA. MADRID El Correo 26 Octubre 2009

El debate no deshace el empate entre los jueces ni establece mayorías claras a favor o en contra del texto
El tribunal desconoce si la sentencia podrá dictarse ya este año

Pese a las optimistas previsiones de su presidenta, María Emilia Casas, no habrá sentencia en octubre sobre el recurso presentado en 2006 por el PP contra el Estatut. Los magistrados han mantenido frenéticas reuniones en las últimas semanas, pero no avanzan y las posiciones se mantienen invariables. Nada garantiza, pues, que la sentencia se conozca antes de fin de año. E incluso hay quien apuesta por un aplazamiento hasta después de las elecciones catalanas del otoño próximo.

El atrincheramiento de magistrados progresistas y conservadores, cinco de cada lado, en sus posiciones frustró un acuerdo del tribunal en julio pasado y sigue inmutable. A pesar de las negociaciones en despachos y restaurantes, y de los contactos telefónicos que los juristas han mantenido a lo largo del verano y en septiembre, además de los debates en pleno de este mes, «no se ha avanzado nada o casi nada», según fuentes próximas al tribunal.

El 29 de septiembre, con la reanudación de las deliberaciones, la ponente del recurso, Elisa Pérez, colocó sobre la mesa el cuarto borrador de la sentencia, que incorporaba las últimas propuestas y los débiles consensos tejidos en los meses previos. Como la tercera propuesta de julio, el nuevo texto se presentó con vocación de resolución definitiva. Sin embargo, en la más de media docena de sesiones celebradas no se ha avanzado ni un paso.

La presidenta, magistrada progresista, no está dispuesta a resolver el empate que cierra la mayoría de las discusiones con su voto de calidad porque cree que abocaría al recurso a una sentencia por los pelos y poco asumible. Si creyera suficiente el cinco a cinco habría cortado hace meses los debates, que ya duran más de 18 meses.

Casas no someterá un borrador de sentencia a votación hasta que tenga asegurado al menos un respaldo de seis a cuatro o de siete a tres. Esos resultados implican que uno o dos de los magistrados conservadores se alineara con los progresistas. El texto resultante de esa correlación de fuerzas supondría una sentencia con más pegas al Estatut de lo que desean nacionalistas y socialistas catalanes, y menos de las que reclama el PP.

La «nación», en el alero
Nadie duda a estas alturas que algunos aspectos, como la regulación del defensor del pueblo catalán o la ordenación territorial por comarcas ('veguerías'), llevan camino de ser declarados inconstitucionales. Aspectos tan polémicos como el Consejo de Justicia de Cataluña, las competencias exclusivas, las relaciones bilaterales con el Estado o la obligación de conocer el catalán podrían salvarse con una lectura flexible de la Constitución, pero sigue sin estar claro, mientras que la obligatoriedad del idioma tiene más detractores que partidarios en el tribunal.

Un aspecto sustancial, aunque en realidad testimonial, la definición de nación recogida en el preámbulo, está en el alero, según fuentes próximas al órgano de arbitraje. Hasta el momento tiene muchas posibilidades de que todo el paquete identitario, que incluye el himno, la bandera y la Diada como «símbolos nacionales», sea declarado inconstitucional. No sólo lo defienden los conservadores sino que también piensa así algún progresista.

Los magistrados propuestos por los socialistas, pese a todo, mantienen la esperanza de que puedan atraer a su campo a algún conservador moderado. Creen que juega a su favor la doctrina de presunción de constitucionalidad de las leyes, y más en el caso de un Estatuto aprobado por los parlamentos autonómico y nacional, respaldado en referendo y con tres años de vigencia.

Gloria Lago expresa sus temores sobre la política lingüística de Feijoo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 26 Octubre 2009

Gloria Lago ha sido entrevistada ayer sábado por esRadio en el programa "Sin complejos", que presenta Luis del Pino los fines de semana. En dicha entrevista, la presidenta de Galicia Bilingüe expresa sus temores, sobradamente fundados, sobre la política lingüística de Feijoo.

Han pasado tres meses desde la consulta a los padres sobre la lengua en las aulas y Feijoo todavía no ha cumplido su promesa electoral de derogar el tristemente famoso decreto de inmersión lingüística aprobado por el bipartito para imponer el gallego en las aulas a todos los alumnos, independientemente de cual sea su lengua materna. No quiero dármelas de adivino, pero yo les advertí a mis amigos, conocidos y aliados que no se fiaran de las buenas palabras y los finos modales de Feijoo. Las apariencias engañan y seguirán engañando. De nosotros depende el no fiarnos de ellas.

Cuando vi al actual presidente de la Xunta en una manifestación de GB convocada en protesta por los destrozos provocados por los cavernícolas en el coche y el edificio donde viven Gloria y José Manuel, se dio la coincidencia de que alguien me entregó el megáfono para animar a los presentes mediante moderadas consignas escritas en un papel a las que añadí algunas a petición de los presentes. El caso es que tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no pedirle a Feijoo que se fuera de la manifestación, pues allí, aparte de la caza de votos, no pintaba nada.

Al final mis esfuerzos tuvieron éxito y conseguí dominarme, pero llegué a casa tan agotado como si acabase de descargar yo sólo un camión de pescado en el Berbés. Por no volver a verme en ese trance, no volví a ninguna manifestación en la que pudieran estar presentes altos cargos del PPdeG. Fue así como me perdí la de Santiago que, según me cuentan, estuvo muy animada por la coreografía vandálica de los "Em Galiza, em galego" que es la versión lingüístico-identitaria del "Nunca Máis".

Dice Gloria que Feijoo "había prometido la derogación y no lo ha hecho", que aún "no han presentado ni el borrador" para cambiar la ley, algo que llevaban en el programa electoral que les dio la mayoría absoluta por los pelos. Es más, en alusión a la olvidada consulta a los padres, en la que un 75 por ciento optaba por la educación en castellano o el bilingüismo en las aulas, manifestó sus temores de que el Gobierno "esté intentando que la gente olvide los resultados" dejando pasar el tiempo. Yo creo que sus temores están fundados. Vamos, de sobra.

Un servidor, visto lo visto, cree y está dispuesto a declarar ante notario que hay dos tipos de imposición lingüística: la "heavy" del BNG y los oportunistas del PSOE y la aparentemente "light" del PPdeG que, en el fondo, persigue los mismos objetivos que la "heavy", excepto la secesión. ¿Qué quiere decir esto? Que con Feijoo sin Feijoo, con bipartito o sin bipartito, la lucha va para largo por culpa, en gran parte, del apoyo incondicional de la Unión Europea a la "diversidad lingüística" desde unos planteamientos más propios de la época colonial que de la realidad presente de los Estados pertenecientes a este Club Monetario que tan poco entusiasmo popular suscita.

Sólo en las repúblicas bananeras y golpistas se puede gobernar con gritos y manifestaciones
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 26 Octubre 2009

MARÍA PUEBLA: El líder de uno de los dos partidos políticos que participaron en la manifestación del domingo 18 afirmaba ante las cámaras, sin inmutarse, lo siguiente: "El PP y el señor Núñez Feijoo tienen que oír el mensaje que les manda la sociedad gallega, tienen que cambiar su política". Alucinante: se juntan en Santiago el equivalente al 15% de los votantes del Bloque, y eso ya les parece motivo para que la Xunta tenga que hacer lo que ellos quieran. Pues demuestran poca aceptación del espíritu democrático.

Con un poco de conocimiento sobre nuestro sistema político y social se puede saber que el Gobierno es elegido democráticamente en elecciones al Parlamento, que van precedidas por unas campañas electorales donde los Partidos hacen unas propuestas a los ciudadanos, y éstos acuden a las urnas para elegir a los que durante cuatro años legislarán y gobernarán.

El PSdG y el BNG hicieron una firme apuesta por la galleguización lingüística durante su anterior gobierno; pero a muchos ciudadanos gallegos nos pareció que había mucha imposición, y votamos mayoritariamente a otros partidos, PP y UPyD, que proponían en sus campañas un regreso al respeto a los derechos de los castellanohablantes.

Nadie en la manifestación dijo que quería libertad, o que los gallegos no pueden ser discriminados por elegir cualquiera de las dos lenguas oficiales, o que los niños tienen derecho a ser educados en su lengua materna, como establece desde 1983 nuestra Ley de Normalización Lingüística, en su artículo 13. Artículo que, supongo, todos los manifestantes del domingo quieren que siga sin poder ejercerse, amenazando con actos violentos y huelgas si se aplica, por lo que están defendiendo la ilegalidad.

Sólo en las repúblicas bananeras y golpistas se puede gobernar con gritos y manifestaciones. El pueblo gallego votó el 1 de marzo, y Feijoo debe cumplir lo que prometió y lo que queremos sus votantes, no lo que quiere una parte de la oposición, la que propugna el monolingüismo en gallego, por la fuerza. El Bipartito tuvo su oportunidad y ahora se creen que lo que no ganaron en las urnas lo pueden ganar en la calle. Pues no.

María Puebla
Faro de Vigo
22/octubre/2009
http://www.farodevigo.es/cartas/2009/10/22/manifestacion-democracia/379387.html

A CORUÑA PSOE y BNG rechazan cambiar la ley para la cooficialidad del topónimo
El pleno extraordinario de hoy, solicitado por el PP, tenía como único punto del día este asunto.
EFE A Coruña La Voz 26 Octubre 2009

El pleno del Ayuntamiento de A Coruña rechazó hoy la iniciativa presentada por el PP para instar a la Xunta a presentar una disposición adicional que recoja la cooficialidad del topónimo de la ciudad en sus formas castellana y gallega.

El pleno extraordinario de hoy, solicitado por el PP, tenía como único asunto el establecimiento de la cooficialidad del topónimo y se saldó con los votos favorables de dicha formación, mientras que los concejales del PSdeG y del Bloque Nacionalista Galego (BNG) votaron en contra.

El pleno se inició con la intervención del portavoz popular, Carlos Negreira, que criticó el incumplimiento del acuerdo plenario entre PSdeG y PP para establecer la cooficialidad del topónimo por parte de los socialistas, cuando éstos formaron Gobierno con el BNG en el Ayuntamiento, así como la retirada del recurso ante la sentencia que establecía «A Coruña» como única forma oficial.

Negreira lamentó que, desde su entrada en el Gobierno municipal, el BNG haya logrado imponer «el monolingüismo excluyente» y que se deje pasar una «ocasión histórica» de devolver a la ciudad el topónimo castellano, una cuestión que, consideró, se podría solucionar en cinco minutos y sin ningún coste y que «nunca ha estado tan cerca».

El portavoz popular aclaró que por ello no son «ni estúpidos ni antigallegos», ya que sólo defiende que los ciudadanos coruñeses decidan cómo quieren llamarse.

La portavoz socialista, Carmen Marón, calificó la iniciativa del PP como una ofensiva política «desaforada» para atacar al Gobierno municipal y de «farsa», ya que, aseguró, «entre los problemas de la sociedad coruñesa no está el del topónimo».

Marón indicó que, con dicha iniciativa, Negreira traiciona a sus compañeros de filas, en alusión al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, y a su ministro y ahora líder del PP, Mariano Rajoy, que en 1998 aprobaron la oficialidad de A Coruña como topónimo provincial.

En este sentido, reprochó al PP su «hipocresía», ya que es el Parlamento gallego el que tiene capacidad para cambiar el topónimo y no el Ayuntamiento, y lamentó la «tremenda incoherencia y humillación» a la que están sometiendo a los ciudadanos coruñeses.

Por su parte, el portavoz municipal del BNG, Henrique Tello, consideró que Negreira debe pedir disculpas a los coruñeses por perder el tiempo con un debate «rancio» que algún «pirómano» saca de vez en cuando.

Asimismo, recordó al portavoz popular que los coruñeses «son ciudadanos y no súbditos» y, al igual que hizo Marón, le reprochó que reabriese el debate del topónimo «para sacar tajada política y no para aportar soluciones» a los problemas de los ciudadanos.

El alcalde de A Coruña, Javier Losada, intervino por primera vez en una sesión después de estar dos años escuchando «con paciencia y en prudente silencio» a Negreira, al que acusó de llegar a la ciudad con «desmedida ambición».

Antes de someter la propuesta a votación, el alcalde anunció que, para tal ocasión, encargó a los servicios jurídicos municipales un informe para que los votos «se ajusten a la legalidad» y que concluye que los ayuntamientos no tienen competencias para solicitar y presentar iniciativas para modificar la ley.


 

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