AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 29 Octubre  2009

 

El discurso de Ortega Lara
Luis del Pino Libertad Digital 29 Octubre 2009

Durísima, pero necesaria, intervención ayer de José Antonio Ortega Lara en el acto de entrega de los premios "Puerta del recuerdo", otorgados por el Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo de la Universidad San Pablo CEU.

Recomiendo a los lectores que escuchen la intervención completa de Ortega Lara, porque puso los puntos sobre las íes en un momento en que algunos parecen empeñados en vendernos una inexistente "rectificación" por parte del Gobierno socialista (rectificación que parece que no alcanza para disolver los ayuntamientos gobernados por ANV) o un supuesto "cambio" en el País Vasco (que parece que no impide que en Álava el PSOE se niegue a retirar su respaldo a esos nacionalistas que salen a la calle para protestar por la detención de Otegui y sus compañeros de banda).

Ortega Lara puso voz a lo que muchos españoles pensamos: que no existe rectificación ninguna, que se volverá a negociar "en cuanto la jugada lo aconseje" (es decir, en cuanto consigan desarticular la resistencia cívica a la negociación), que es moralmente inaceptable el modo en que se ha neutralizado a alguna de las asociaciones que galvanizaron la respuesta popular a la negociación con ETA en la anterior legislatura, que la actual dirección de los partidos supuestamente nacionales está consintiendo los ataques a España desde dentro de las propias instituciones y que, ante ese panorama, seguimos apostando por la rebelión cívica como único medio de parar los pies a los que, lejos de defender los intereses de nuestro país, lo único que persiguen es su propio beneficio.

El discurso de Ortega Lara, y los aplausos que cosechó, levantaron ampollas entre unos pocos asistentes al acto de ayer. Parece que alguna gente se piensa que los españoles somos tontos de baba o que tenemos memoria de pez, y tratan de colocarnos una supuestamente necesaria "unidad" entre los "demócratas", como si aquí no hubiera pasado nada en los últimos cinco años y pelillos a la mar.

Y cuando alguien como Ortega Lara les recuerda que ni nos chupamos el dedo, ni podemos perdonar a quien no pide ningún perdón, se sienten escandalizados y, sacando sus pañuelitos de encaje, se secan los sudores de la frente, mientras se dan aire para disipar el sofoco.

Así que déjenme que enuncie unos pocos hechos, por si alguien no se ha enterado aún de cuál es la situación:

* No olvidamos, no podemos olvidar, que el Partido Socialista y sus apoyos mediáticos defendieron a capa y espada, durante la legislatura pasada, la negociación con los asesinos.
* No olvidamos, no podemos olvidar, que esa defensa de la negociación incluyó todo tipo de insultos y difamaciones a las víctimas que se oponían a que sus victimarios fueran recompensados por sus actividades criminales.

* No olvidamos, no podemos olvidar, cómo se machacó a todos aquellos que denunciaban la inmoralidad profunda en que se basaba esa negociación.
* No olvidamos, no podemos olvidar, cómo prácticamente se echó a patadas a los representantes del Partido Popular de la capilla ardiente de Isaías Carrasco, dos días antes de las últimas elecciones generales, volcando de nuevo el odio (como ya había sucedido el 14-M) no contra los asesinos, sino contra esa mitad de España que vota a la derecha.

¿Y saben ustedes por qué no podemos olvidar nada de eso? Pues por la sencilla razón de que no ha cambiado nada. Nada de nada:

* No se ha producido ningún tipo de rectificación pública (¿han oído ustedes decir a Zapatero que aquella negociación fue inmoral?).
* No se ha producido ninguna plasmación en medidas concretas de esa supuesta "unidad contra ETA" (¿se ha echado de los ayuntamientos a aquellos terroristas a los que Zapatero permitió volver a controlar los presupuestos municipales?)

* No se ha producido ninguna pública petición de perdón hacia aquellas personas a las que se insultó y difamó por oponerse a la negociación con ETA (en lugar de ello, lo que se ha hecho es intentar neutralizar contrarreloj a las asociaciones de víctimas y tratar de silenciar a los medios de comunicación disidentes).
* Ni tampoco nadie ha asumido ninguna responsabilidad política por aquella infamia (ni en el PSOE nacional , ni en el PSE). De hecho, lo que ha sucedido es justo lo contrario: se ha marginado en el último año y medio a muchos de los responsables políticos que más se opusieron a la negociación con ETA en la anterior legislatura.

Una vez más, el Partido Socialista pretende (con el inestimable concurso de ciertos sectores del PP, que parecen instalados en un perpetuo sadomasoquismo) que cada nuevo bandazo en materia antiterrorista le salga gratis. Una vez más, pretenden que nadie del PSOE pague por los errores cometidos en la lucha antiterrorista. Una vez más, pretenden que el "sentido de estado" de la derecha entre en acción, para que se vayan de rositas los responsables políticos de cada nuevo desaguisado.

Son ustedes muy dueños de pretender algo así, pero por favor, no nos pidan que nosotros les sigamos el juego. No nos hablen ustedes de ficticias unidades entre los demócratas, porque tanto ustedes como nosotros sabemos que ninguno nos las creemos.

¿Unidad entre los demócratas? ¿Quiénes son los demócratas? Afortunadamente, algunos no tenemos nada que ver con un Zapatero, más que nada porque no nos dedicamos a negociar con asesinos. Como tampoco tenemos nada que ver con un Pachi López, más que nada porque no seríamos capaces de sentarnos a la mesa con Otegui, ni nos atreveríamos a echar de la capilla ardiente de un ex-concejal constitucionalista a los miembros de otro partido constitucionalista.

¿Quieren ustedes unidad entre los demócratas? Pues entonces procedan a realizar una rectificación en toda la línea:

* con plasmación en medidas concretas de esa supuesta nueva dureza contra ETA, empezando por la disolución de los ayuntamientos de ANV
* con pública petición de disculpas a aquellos a los que ustedes insultaron por oponerse a la negociación
* con un cese inmediato de los intentos por desarticular las organizaciones cívicas
* y con una retirada de aquellos responsables políticos que pusieron en marcha esa negociación que ahora todo el mundo está de acuerdo en que fue infame

Y mientras no se produzca esa rectificación en toda la línea, olvídennos. No nos pretendan vender motos, porque ya tenemos el bolsillo seco. Y además, tampoco tenemos tiempo para chorradas.

Más que nada, porque estamos muy ocupados preparando el terreno para poder volver a tomar la calle en cuanto ustedes den el siguiente bandazo y pretendan colocarnos de rondón lo que no pudieron colocarnos por las bravas en la pasada legislatura.

Obituario
Sabino Fernández Campo o el sentimiento del deber
Pío Moa Libertad Digital 29 Octubre 2009

A raíz de la publicación de mi trilogía sobre la república y la Guerra Civil, Sabino Fernández Campo mostró interés en hablar conmigo y comí con él y algunos otros amigos en varias ocasiones. Me dijo que estaba completamente de acuerdo con mis libros, y hablamos sobre aspectos de la Transición, aunque por entonces yo tenía sólo un interés muy relativo en ella. Desde luego, él no estaba nada de acuerdo con el rumbo que tomaban las cosas en España, ni con la mayoría de los políticos (lo extraño sería lo contrario, solo hay que leer la sarta de oficiosidades hipócritas y vacuas con que le han despedido), y sus prudentes exposiciones traslucían una limitada admiración por el Rey y por el príncipe. La impresión que saqué es que buena parte de su labor había consistido en contener las tendencias frívolas, por decir algo, de uno y de otro, lo cual terminó costándole el cargo.

"Un Rey –comentó–, tiene ante todo que dar ejemplo, esa es la base de su autoridad en una monarquía actual. Una vez quise hacérselo ver al príncipe [El motivo no viene aquí al caso]. Le dije: durante la guerra civil, más de una vez me vi en la tesitura de presentarme voluntario para alguna misión peligrosa, que no me apetecía en lo más mínimo, pero debía dar un paso al frente para dar ejemplo a mis hombres". Parece que este sentimiento del deber no fue demasiado compartido en aquellas esferas.

Son llamativas las declaraciones de los políticos. Bono lo ha considerado un gran patriota –y lo fue, al revés que el propio Bono y los demás políticos del PP o del PSOE, con las pocas excepciones de rigor. Carrillo lo ha calificado de sabio, valiente y bueno, lo que vuelve a ser verdad, muy en contraste con quien lo dice. Gallardón, con su habitual oportunismo hipócrita, ha situado a "Sabino", con "Felipe y Adolfo", como "los tres grandes nombres propios de la Transición. Dudo de que "Sabino" (esta gente es muy confianzuda) se sintiera demasiado a gusto, por lo pronto, al lado de Felipe, que ya empezó la Transición intentando, afortunadamente en vano, la ruptura, para enlazar la naciente democracia con el Frente Popular (¡menuda democracia resultaría!). Esperanza Aguirre dice que propondrá su nombre para algún colegio o instituto. No es demasiado honor cuando otros ostentan nombres como el de Margarita Nelken. También se ha destacado su prudencia, virtud casi inexistente en nuestra desdichada casta política. Carmen Chacó, la de Defensa, lo ha caracterizado como "uno de los mejores militares del país". Ciertamente, durante la Guerra Civil, en el bando nacional, realizó algunas hazañas notables cruzando el frente y capturando una importante posición en la retaguardia enemiga, por ejemplo. En fin, lo mejor que puede decirse de él es que no se parecía en nada a la caterva política actual. Sería excesivo que me considerara amigo suyo, ya que nuestros contactos fueron muy distanciados, pero bastaron para hacerme apreciar estas cualidades, tan raras.

Tiene el mayor interés un artículo, firmado por él hace nueve años y dedicado al 23-F, reproducido ahora por ABC. Empieza declarando que preferiría no recordarlo ni avivar el asunto en aquellos momentos, aparte de que consideraba todavía incompleto el conocimiento del asunto. Hoy sabemos que se trató de un golpe en el que estaba involucrado el PSOE y el propio Rey, que se cruzó con otro que lo echó todo a rodar, aunque los detalles del entrecruzamiento siguen oscuros. Pero el autor también señala:

Antes del 23 de febrero habían sucedido en España muchas cosas, cuyo recuerdo tal vez se haya difuminado con el paso del tiempo: asesinatos por parte de ETA de militares, miembros de las fuerzas de seguridad y ciudadanos civiles; secuestros de personalidades destacadas; ofensa al Rey en la Casa de Juntas de Guernica; nombramiento militares considerados un tanto anormales; reconocimiento del Partido Comunista, necesario en el fondo, pero que se produjo de forma despreciativa para los militares (...); limitaciones políticas para los miembros de las Fuerzas Armadas que no se aplican a otros sectores de la vida nacional (...) Muchas veces caemos en el error de juzgar tan sólo el final de un proceso y dejamos de lado los antecedentes.

Y termina el artículo: "En ocasiones, el que busca afanosamente la verdad corre el riesgo de encontrarla". Párrafos reveladores y que no precisan comentarios.
Dos palabras sobre el Rey. Ayer comentaba con un amigo en Badajoz uno de sus problemas: haberse convertido en buena medida en rehén de la izquierda, sobre todo después de la ley de memoria histórica o como la denominen oficialmente. Esa ley pretende la completa deslegitimación del franquismo, con lo que el propio Rey queda deslegitimado. Igual que Alfonso XIII otrora, el Rey ha caído en la tentación de querer ganarse a una izquierda que siempre fue la mayor adversaria de la monarquía, y pensando que la derecha no tendría más remedio que tragar con todo, como también le decía absurdamente Gil-Robles a Don Juan. Cierto que el problema es muy serio, porque lo peor que podría hacer un Rey es enfrentarse a una parte tan considerable de la opinión como es la izquierda; pero es preciso saber que, como decía Bismarck, quien quiere comprar a su enemigo nunca tendrá bastante dinero para ello. Y que la izquierda en la Transición sólo se mostró complaciente después de haber perdido la batalla por la ruptura, a la que vuelve ahora con su venenosa "memoria" histórica. Manejar una situación tan difícil con tales partidos exige una extraordinaria prudencia, habilidad de trato y sentido del deber y de los principios, que poquísimos han demostrado en estos tiempos. Fernández Campo ha sido uno de ellos.

El descrédito de la política
IGNACIO SOTELO El País 29 Octubre 2009

Uno de los síntomas más preocupantes del estado actual de las democracias es el creciente desprestigio de los políticos, a los que se les considera tan ineptos como corruptos. De poco sirve escudarse en que no todos los políticos son iguales, una obviedad manifiesta, ni advertir de las fatales consecuencias para la estabilidad del orden político establecido, una amenaza que al menos tiene la virtud de mostrar lo hondo que esta opinión ha calado.

Empero, lo más grave de la situación radica en que la clase política esté poco dispuesta y menos capacitada, no ya para enfrentarse, sino ni siquiera para detectar las causas de este desprestigio, cuyas perversas secuelas, por otro lado, a nadie se le ocultan. La mala fama de los políticos, que deteriora ya las instituciones, hunde sus raíces en dos malformaciones propias de las democracias contemporáneas: las competencias del Parlamento en buena parte las ejercen los partidos, y éstos no respetan la democracia interna.

Y de ambas, los ganadores, pero también los perdedores, son los políticos, presos de una aporía de la que no pueden librarse. Su legitimidad proviene de representar al conjunto de los ciudadanos, cuya voluntad soberana expresa el Parlamento; pero, los que deberían actuar según los dictados de su conciencia, según reza la Constitución, poco pueden hacer en este sentido. No sólo los reglamentos regulan el comportamiento de los grupos parlamentarios, sin dejar apenas resquicio para una actuación individual responsable, sino que se trata a los parlamentarios como si hubieran recibido un mandato imperativo que restringe casi por completo su libertad, máxime si en las próximas elecciones pretenden mantenerse en las listas.

El mayor acto de libertad individual que le queda al parlamentario es abandonar el grupo en cuya lista ha sido elegido, una decisión que, no importa cómo la justifique, la opinión pública y los partidos consecuentemente la rechazan por no encajar en el sistema de listas cerradas y bloqueadas, pero sin preguntarse si el principio constitucional de actuar según la propia conciencia no fuese tal vez incompatible con la elección en listas cerradas. Nadie accede al Parlamento por méritos propios -aunque algunos, o muchos, puedan tenerlos-, sino por la voluntad de aquellos que los colocan en la lista en un puesto de salida.

Algunas consecuencias graves, que permanecen en una discreta penumbra, se derivan de este modelo electoral. Una vez que dada la complejidad de las sociedades modernas, el Parlamento no parece el instrumento adecuado para legislar y controlar al Ejecutivo, es perfectamente coherente el que se impida el acceso a los que pretendan responder ante su conciencia. Probablemente, un Parlamento de personas libres,elegidas en virtud de su cualificación y con un apoyo popular individualizado, resultaría ingobernable. Pero ante uno de autómatas, la gente no se libra de la impresión de que se obtendría el mismo resultado, y sobre todo sería más barato, si quedase reducido a las cabezas de grupo, aduciendo cada uno el número de escaños con que cuenta.

Antes de ocupar la secretaría general del partido, en sus muchos años de parlamentario, como la mayor parte de sus colegas, el señor Rodríguez Zapatero no tuvo la menor oportunidad de darse a conocer. Aunque se supone una mayor legitimidad democrática en el representante de la nación que en el que asciende en la jerarquía del partido, únicamente se logra una cierta visibilidad cuando se llega a la cúspide de la organización. La parte más dura, y la decisiva, en la vida de un político se realiza con la mayor opacidad de puertas adentro. Se puede llegar al poder sin haber tenido apenas contacto con el país real y desconociendo por completo lo que ocurre fuera de nuestras fronteras. A veces ni siquiera se guardan las formas, y el jefe nombra directamente a su sucesor, el "dedazo" que dicen los mexicanos, que practicó tanto González con Almunia, como Aznar con Rajoy.

El que el Parlamento ya no sirva de plataforma para seleccionar a los líderes explica que el debate político, salvo en ocasiones excepcionales, se haya trasladado a los medios. Algunos comentaristas, tertulianos o columnistas, son más conocidos e influyentes que la mayor parte de los parlamentarios. Agazapados en sus escaños y callados como muertos ante escándalos de los que todos hablan, menos ellos, terminan por tragar todo lo que les echen ¿Saben de algún político del PP que se haya posicionado ante las noticias escalofriantes que a diario nos proporcionan los periódicos? En conversaciones privadas, y algunos más privilegiados en los medios, todos expresamos una opinión, menos la inmensa mayoría de los políticos, que se han convertido en los únicos ciudadanos a los que parece que no les concierne nada de lo que sucede.

Callar por miedo a los altos costos personales que habría que pagar si se cumpliera con esta obligación implica un tipo de corrupción que el derecho penal no castiga, pero que fomenta el que se expandan otras formas punibles. Una clase política, dispuesta a asumir sin el menor filtro crítico todo lo que dicte la cúpula, ampara la corrupción, al fomentar el marco de silencio que necesita para reproducirse. Cuando se ha renunciado a manifestar lo que se piensa, echando por la borda principios y convicciones, la única compensación es asegurarse un beneficio personal.

Los políticos que tenemos son producto de los dos hechos enunciados: pérdida de la centralidad del Parlamento, desplazado a mero instrumento de ratificación de lo decidido fuera de su órbita, y el que en los partidos la democracia interna haya quedado reducida a mínimos. Los políticos son los ganadores de esta situación, en cuanto muchos, si otras hubieren sido las vías de acceso, no habrían llegado a los cargos que ocupan, pero también son los perdedores, porque una vez instalados perciben en su propia carne hasta qué punto les perjudica cualquier intento de sobresalir o tan sólo mostrar alguna ambición. El Parlamento, lejos de ser la plataforma en la que poner de manifiesto la valía personal, se rige por la consigna de que "el que se mueva, no sale en la foto".

El desprestigio creciente de los políticos tiene su fundamento en un sistema de selección y promoción que no favorece a los mejores, aunque algunos de primera hayan sabido acoplarse a las condiciones impuestas, conscientes de que no se puede navegar contra viento y marea. A éstos les favorecería un cambio en las reglas de juego, pero la más pequeña innovación que promoviese una mayor competitividad interna no parece viable, al oponerse con gran tesón la cúspide de los partidos.

Aunque seguirá creciendo el distanciamiento de la población ante los políticos, mientras la participación no baje de un 50% y se mantenga una polarización visceral entre las sedicentes izquierda y derecha que refuerza la cohesión interna; mientras que la política social, gobierne el que gobierne, descienda a un ritmo tolerable y se perfeccionen los canales por los que transcurre la corrupción, de modo que los escándalos se dosifiquen en el tiempo, y sobre todo sigamos con una Ley Electoral tan injusta como poco apropiada para restablecer el prestigio de los políticos, me temo que los partidos esperarán a que pase el chaparrón y se apacigüen los ánimos, sin emprender nada que pueda disminuir el poder acumulado.

Ignacio Sotelo es catedrático de Sociología en excedencia.

Un poco de memoria
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Octubre 2009

Salimos a escándalo de corrupción por día. Y curiosamente, en casi todos los casos, el reparto de asuntos determina que sea Baltasar Garzón, un juez de cuestionado historial, quien se encargue de dirigir el peso de la ley contra los presuntos culpables. Esta vez los protagonistas del episodio, aparte del alcalde y de un edil, socialistas ambos, del ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, han sido fundamentalmente, para mayor colorido "teatral", dos antiguos pujolistas de primera fila. Nada menos que Lluís Prenafeta y Macià Alavedra, en su época secretario del molt honorable y ex conseller de economía respectivamente.

Los cargos de que ahora se le acusa son, como casi siempre en este tipo de asuntos, blanqueo de capitales, comisiones de constructoras a cambio de licencias, tráfico de influencias y, por supuesto, delito fiscal. O sea, que por medio anda el cohecho, esa figura penal que, según decía Cantinflas, "es un hecho contrahecho al que no hay derecho".

Cuando ocurren estas cosas, la memoria se activa. Y uno tiene que acordarse del 'caso Banca Catalana', que puso a Jordi Pujol bastante nervioso, pero del que el entonces presidente de la Generalitat salió indemne, o si se prefiere, ileso. Las esquirlas de aquella bomba bancario-financiera rozaron la importante epidermis del ilustre gobernante catalán, pero sin llegar a tocarle, salvo en el sentido posible de perturbar su sueño, aunque esta apreciación no deja de ser, por parte del firmante de estas líneas, una impresión personal.

Pujol tenía entonces, aparte del dominio autonómico del poder político catalán, un arma de la que carecieron otros personajes y, en estos días, el propio Félix Millet, importante empresario del teatro lírico-operístico en Cataluña y "controlador" de cuentas no menos importante. El arma pujolística de referencia era nada menos que la posibilidad de ligar al problema judicial que le rondaba, en cuanto alto dirigente de Banca Catalana, el fingido argumento de una agresión política orquestada desde Madrid, no tanto contra su persona como contra la mismísima Cataluña y sus grandes designios políticos, hoy independentistas y entonces sólo autonómicos en apariencia. Era la Cataluña del Estatuto de Sau y no, como ahora, la Cataluña del Estatut, sobre cuya constitucionalidad no acaba el TC de pronunciarse.

Jordi Pujol añadió a su historial, contra cualquier nota infamante, la gloriosa invocación de un posible martirologio. En otras palabras, había estado a punto de ser "sacrificado" por la causa de una Nació amenazada desde Madrid, pero invulnerable gracias al blindado escudo de su mito personal.

No puede ser éste ahora el destino de Macià Alavedra ni tampoco el de Prenafeta, que ya había conocido hace años, en pleno pujolismo rampante, alguna frecuentación de los juzgados. Hoy mismo tendrán ambos personajes que prestar declaración ante un Garzón encargado esta vez de preguntar y no de responder, como le ha ocurrido recientemente, por su cuestionada instrucción sobre los crímenes del franquismo y las irregularidades de la causa general abierta en nombre de la memoria histórica.

Respecto al asunto de Santa Coloma de Gramanet, corresponde al zapaterismo lidiar políticamente ese morlaco que ahora salta al ruedo de la Audiencia Nacional. José Montilla, ligado al PSOE a través del PSC "correligionario", está aleccionado por el ejemplo claudicante de Francisco Camps, sospechoso de haberse contaminado en el 'caso Gürtel'. De ahí que tienda Montilla a huir de cualquier equiparación con el vacilante presidente de la Generalitat valenciana. Nada de 'caso Costa' en edición catalana paralela. Nada de 'caso Gramanet' por aquello de las semejanzas favoritistas.

De modo que el alcalde de Santa Coloma, Bartomeu Muñoz, pagará su contribución política individual a Montilla antes de que la guadaña del severo Garzón de esta nueva coyuntura judicial haga recordar obligaciones legales. Y, por añadidura, al zapaterismo le vendrá bien el modélico rigor de su correligionario catalano-cordobés. Un ejemplo que podrá brindar a Mariano Rajoy, casi siempre dubitativo y moroso en sus particulares conflictos, como por ejemplo las consecuencias de la rivalidad a muerte entre Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón por el control de Caja Madrid y, de paso, por la conquista de Génova 13 algún día, no lejano tal vez.

Trincolonia
IGNACIO CAMACHO ABC 29 Octubre 2009

EN el país llamado Trincolandia había un territorio que se ufanaba de ser un oasis de civismo y progreso, una región moderna, desarrollada y feliz que creía vivír en una burbuja de particularidad identitaria al margen de los vicios corruptos del resto. Pero ha bastado que los jueces metan un poco la nariz en tan paradisíaco refugio para descubrir que el mentado oasis era una charca de aguas putrefactas, un sucio manglar en el que nadan caimanes y cocodrilos. Nada distinto, nada especial, salvo acaso la curiosa simbiosis transversal con que los reptiles se reparten la carnaza sin distinción sectaria de clanes ni manadas: todos juntos en torno al botín y en medio de un espeso silencio de supervivencia. En Trincolonia, o Trincoluña, se roba igual que en todas partes aunque hasta ahora se disimulaba mejor.

Se trataba de un secreto a voces que Maragall estuvo a punto de destapar con su célebre denuncia retráctil del tres por ciento pujolista, asunto en el que quedó claro que lo único que había errado el ex president era la cuantía del porcentaje. Luego fue el propio Maragall quien propuso bajar el soufflé que amenazaba con estropear todo el banquete, quizá consciente de que en su propio bando había comensales que aún estaban en el primer plato. El caso Millet, primero, y el de Santa Coloma después han vuelto a revelar la existencia de un sótano inconfesable en el que la distinguida burguesía catalana guarda sabrosas viandas afanadas en su larga dominancia social y política, pero ahora se empieza a atisbar que el nacionalismo convergente había entregado a los socialistas, esos charnegos, una copia de la llave. La célebre sociovergencia, el sueño hegemónico del zapaterismo frustrado por la ambición de Montilla, ha empezado por el reparto clandestino de la rapiña.

La clase política catalana, tan autista y autocomplaciente, tendría que hacerse mirar esos síntomas alarmantes que la asemejan muy a su pesar a la media de un Estado carcomido por la venalidad; se empiezan a parecer unos a otros como los rinocerontes de Ionesco. Pujol, que algo sabe de ese sistema pútrido con apariencia respetable, se quitó la careta la otra noche en una entrevista en TV3 e instó a la dirigencia pública a «no hacerse daño», como en el chiste del dentista. Pero ése es, por pragmático que resulte, justo el camino contrario; lo que hace falta es una catarsis que fumigue toda la corrupción subterránea. Aunque unos y otros acaben apestados como sugirió el Honorable; de todos modos ya lo están y más vale darle una oportunidad a los justos que queden en esta Sodoma de espurios intereses cruzados. Aunque eso se parezca mucho a una refundación del sistema, la casta dirigente va a tener que elegir: purga o todos al hoyo. Limpieza general o desafección ciudadana. Una democracia no puede sostenerse con los cimientos anclados en una ciénaga. No hay libertad sin honradez: Freedom for Trincolandia, freedom for Trincolonia.

La imputación de cargos socialistas y nacionalistas multiplica los casos bajo sospecha
Más corrupción en Cataluña
Editorial La Razon 29 Octubre 2009

Una operación del juez Garzón contra una presunta trama de corrupción urbanística conmocionó ayer la vida política y social de Cataluña, que aún no se ha repuesto del escándalo del Palau de la Música. La acción judicial afecta especialmente al Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, aunque con ramificaciones en otros. Más allá del calado de las imputaciones, que son relevantes, ha sorprendido la identidad de algunos de los detenidos, hombres de peso entre los socialistas catalanes y personajes de gran influencia en los gobiernos de Jordi Pujol. Entre los arrestados se encuentran el alcalde de Santa Coloma, el socialista Bartomeu Muñoz Calvet, miembro del Comité Federal del PSOE y vicepresidente primero de la Diputación de Barcelona, así como el director gerente de Servicios del Consistorio, Pascual Velade, y el regidor de Urbanismo de la misma localidad y presidente de la empresa Gramepark, Manuel Dobarco Touriño. Figuran también el ex diputado del PSC Luis García Sáez y dos importantes constructores.

Más llamativas todavía han sido las detenciones de Lluís Prenafeta, quien fue secretario de la Presidencia con Jordi Pujol, y Macià Alavedra, ex consejero de Economía durante la misma época. A los detenidos se les imputan los delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales y cohecho en el marco de una investigación que comenzó en la Audiencia Nacional en 2007 a partir de datos que aparecieron en el sumario de BBVA Privanza. La operación de Garzón se ha producido cuando la sociedad catalana digiere todavía el «caso Millet» y sus trapicheos en el Palau de la Música, en el que aún están por determinarse todas las conexiones políticas.

Como en otros casos, conviene antes de nada recordar que la presunción de inocencia ampara a todos los arrestados, sea cual sea su color político. No se trata de montar juicios paralelos ni de actuar con ánimo inquisitorial, como han hecho el Gobierno y el PSOE en los últimos meses. De lo que se trata es de averiguar la verdad y depurar las responsabilidades penales y políticas a que hubiera lugar. Está claro que ningún partido está a salvo de actuaciones individuales irregulares y que, en todo caso, lo que define la responsabilidad democrática de cada formación es la respuesta a esos abusos. Es moneda de uso frecuente en la pugna política que se relativice el escándalo «propio» y se criminalice la sospecha ajena. En el caso de Santa Coloma aparecen implicados de notoria relevancia social en Cataluña, aunque de diferente sesgo ideológico, lo que podría dar a entender que es una especie de trama transversal que afecta a nombres de las dos formaciones catalanas mayoritarias.

La presencia en la investigación de Prenafeta y Alavedra, que afecta de lleno al que fuera núcleo del poder nacionalista durante lustros, así como la de Bartomeu Muñoz, personaje muy importante en el PSC, da argumentos a quienes sostienen que el «oasis catalán» es un espejismo y que Cataluña no está inmunizada contra los excesos y los desmanes de personajes públicos. Quien tenga la tentación de mirar para otro lado o de minimizar situaciones de esta relevancia prestará un flaco favor al interés general y a la imagen de Cataluña. Por esa razón, en éste como en otros escándalos, la Justicia debe llegar hasta el final, caiga quien caiga. Hay pocas cosas peores para la confianza y el crédito de los ciudadanos hacia los políticos que la doble vara de medir en función del poder, las influencias o la ideología de los implicados.

Conflicto
Un estudio destaca el "valor económico" y potencial de crecimiento del español
Los salarios de los hispanos bilingües en EE.UU son un 2,7% más altos que los de los hispanos que sólo hablan inglés
Efe www.lavozlibre.com 29 Octubre 2009

Washington.- Un estudio divulgado hoy en Washington subraya el potencial de crecimiento del español en países como EE.UU. y Brasil, así como su valor económico que se traduce, por ejemplo, en salarios más altos para los hispanos bilingües de Estados Unidos.

El proyecto "El valor económico del Español", impulsado por la Fundación Telefónica, se divulgó en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington con motivo de la publicación del último estudio de la serie, sobre "Emigración y lengua".

El análisis destaca, entre otras cosas, que los salarios de los hispanos bilingües en Estados Unidos son en términos medios un 2,7 por ciento más altos que los de los hispanos que sólo hablan inglés.

José Luis García Delgado, director del proyecto sobre "El valor económico del Español" y profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, subrayó hoy que el flujo de inmigrantes iberoamericanos a España "es casi tres veces superior al que sería si no compartiéramos la lengua".

Recordó que puede atribuírsele a la lengua cerca del 16 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la economía española.

Además, la lengua hace que se multiplique entre dos y tres veces la cuota del mercado de las exportaciones españolas en el conjunto de países hispanohablantes.

Por lo demás, el experto afirmó que "el reto de futuro del español no pasa tanto por el número de sus hablantes cuanto por su capacidad para difundirse e imponerse como lengua de uso internacional para los intercambios económicos y científicos".

Insistió en que el español, en la actualidad segunda lengua de comunicación internacional, puede aspirar a convertirse, tras el inglés, en segunda "lingua franca" de este siglo.

El acto en el BID contó también con la presencia del presidente de ese organismo, Luis Alberto Moreno, el director de la Fundación Telefónica, Javier Nadal, y el presidente de Telefónica Internacional en EE.UU., Iñaki Urdangarín, Duque de Palma.

EL ESPAÑOL, POSICIÓN IMPORTANTE EN EL MUNDO
Moreno destacó que el español ha adquirido una "posición importante" en el mundo, con más de 300 millones de hispanoparlantes a los que se suman los que tienen el idioma como segunda lengua.

Insistió, además, en la creciente importancia del español y los hispanos en EE.UU. cuya influencia, dijo, "está traspasando todos los aspectos de la vida" del país.

Javier Nadal apuntó que el español es la tercera en número de internautas.

Recordó, además, que es el idioma que tiene el mayor porcentaje de internautas que participan en redes sociales e indicó que todavía hay potencial de crecimiento en la Red tanto en España, como Estados Unidos y Latinoamérica.

En líneas generales, afirmó que "el español es una lengua en expansión" con dos zonas de crecimiento potentes: Brasil y EE.UU.

Indicó, para finalizar, que "gran parte del valor económico del español dependerá del prestigio que tenga en Estados Unidos" y aseguró que eso está relacionado con que la lengua esté presente en contenidos importantes.

"Creo que tenemos un gran futuro pero también hay que trabajarlo", afirmó el responsable de la Fundación Telefónica.

Por su parte, el Duque de Palma habló sobre el perfil internacional de Telefónica, una empresa con 257.000 empleados presente en 25 países.

"Si alguien entiende bien las posibilidades de la comunicación y las posibilidades que ofrece una lengua esa es sin duda Telefónica", afirmó Urdangarín.

Los resultados de la investigación sobre el español patrocinada por Telefónica se van dando a conocer en una serie de documentos de trabajo, un total de 14 de los que ya se han publicado 13, así como en cinco libros que ya han salido a la luz.

Entre esos libros está "Economía del español una introducción"; "Atlas del español en el mundo"; "La economía de la enseñanza del español como lengua extranjera"; "Las cuentas del español" y "Emigración y lengua: el papel del español en las migraciones internacionales".

> José Luis García Delgado, director del proyecto "El valor económico del Español"

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Batasuna/ETA
Arzalluz y los "buenos patriotas vascos"
Guillermo Dupuy Libertad Digital 29 Octubre 2009

A Arnaldo Otegi le visitaría con gusto (en la cárcel). Y lo que le diría es que está teniendo el salario del individuo comprometido en una causa difícil, por su patria. Tanto a Arnaldo como a los demás que han sido detenidos los considero patriotas, y buenos patriotas además. A todo el mundo se le puede criticar por una cosa o por otra, pero lo que no se les puede criticar es que son patriotas vascos, y por tanto dignos de todo respeto y, para muchos, de admiración. Se lo han merecido porque han pasado toda una vida luchando por una causa difícil y contra un poder más grande.

Estas son algunas de las nauseabundas declaraciones que, en favor de un canalla, como Arnaldo Otegi, ha hecho en el diario proetarra Gara otro canalla como es el histórico líder del PNV, Xabier Arzalluz. Aunque no deberían sorprender a nadie en boca un viejo compañero de viaje de los terroristas, estos exabruptos de Arzalluz tampoco deberían dejar de herir la sensibilidad de quienes tienen respeto al imperio de la ley y al dolor de las víctimas. Tampoco deberían pasar desapercibidas a quienes tienen la obligación de vigilar y de impedir que encubiertas en la libertad de expresión se produzcan manifestaciones que puedan ser constitutivas de un delito de enaltecimiento del terrorismo.

Lamentablemente dudo mucho, sin embargo, que el enaltecimiento de estos "buenos patriotas" vaya a acarrearle a Arzalluz el menor problema con la justicia. Entre otras cosas, porque en tiempos de tregua, hasta el juez Garzón, que ahora ha ordenado la detención de Otegi y los demás, también suavizó –sin llegar nunca a enaltecerla– sus calificativos y referencias a la "izquierda abertzale". Eso, sin olvidar que el propio Zapatero consideró a Otegi como "hombre de paz".

Sin embargo, y dada la pesadilla orweliana que padecemos, me permitirán que salga en defensa de lo obvio al recordar que Arnaldo Otegi ha sido detenido, no por su "compromiso con su patria", sino por su intento de burlar una sentencia y una ley en vigor al tratar de reconstruir el brazo político de la organización terrorista a cuyo servicio ha dedicado su vida. Claro que Arzalluz a eso le llama "pasar toda una vida luchando por una causa difícil y contra un poder más grande". Y es que el lenguaje de Arzalluz es el propio de los terroristas. Los asesinos se consideran a sí mismos "patriotas" y también consideran que la aplicación de la ley no es otra cosa que "represión".

En cierta ocasión he relatado como un etarra en prisión al que entrevistó Fernando Reinares confirmó cómo Arzalluz visitó en 1979 a los dirigentes de ETA para pedirles que rompieran la tregua de entonces y "dieran caña" porque "la negociación del estatuto iba muy mal". Estoy seguro de que al hacer esa incitación al terror, Arzalluz también consideraba que lo que hacía no era más que una muestra de su compromiso con "una causa difícil, por su patria". Una causa y un compromiso por los que Arzalluz, a diferencia de esos otros "buenos patriotas vascos", no ha conocido el "salario" de la cárcel, sino el que le ha permitido sufragarse una muy buena vida.

Nostalgia del poder judicial
Antonio Robles Libertad Digital 29 Octubre 2009

¿Se imaginan a un político que asegurara por televisión saber con certeza nombres y apellidos de miembros del Gobierno de la nación que pasan información a ETA para evitar se detenidos, y que después de anunciarlo en TV no facilitara dichos nombres a los responsables de la seguridad del Estado?

¿Se imaginan que tales bravuconadas las hiciera para evitar que el propio Gobierno, teniendo la misma información y constancia de él y de los suyos, tuviera la tentación de hacerlas públicas?

¿Se imaginan, además, que tales declaraciones las hiciera en medio de una ola de atentados sangrientos de ETA? ¿Sería concebible que existiera un político así y alardeara de ello seguro de su impunidad?

¿Creen que la ciudadanía consentiría que mientras los pistoleros de ETA segaban vidas y destrozaban familias, el político que lo podría evitar, callase?

En este delirio de preguntas imposibles, acabo con la más absurda. ¿Se imaginan que el fiscal general del Estado, sabiendo que tales declaraciones podrían ayudarle a garantizar la seguridad de todos los españoles, callara y consintiera sin ocurrírsele siquiera interrogar al encubridor de ETA?

Dejemos los atentados de ETA y pongamos que hablo de corruptos: ¿Se imaginan que de golpe y porrazo comienzan a explotar casos de corrupción política? Imagínense que un día salta el Palau de la Música de Millet por los aires, otro explotan minas de racimo Gürtel en la sede del PP, a los pocos días, asaltan el Ayuntamiento del Ejido, y nos enteramos que han volado 30 millones de euros de las arcas públicas del Gobierno balear a causa de la rapiña de la presidenta de su Parlamento. Y cuando el terror parece que no puede superarse a sí mismo, una célula dormida en Jersey, estalla en la Alcaldía de Santa Coloma de Gramanet contra el alcalde socialista, Bartomeu Muñoz, contra la mano derecha de Pujol, Lluís Prenafeta y contra el ex consejero de CiU, Macià Alavedra. ¿Se imaginan que mientras la alarma se extiende y nos avergüenza, quienes están en el secreto de tanto mangoneo chantajean o callan?

¿Se imaginan que un presidente de una comunidad autónoma acusara en sede parlamentaria al jefe de la oposición de que el problema de su partido era el tres por ciento? ("El problema de CiU se llama 3 por ciento") y ¿se imaginan que el jefe de la oposición le chantajease indignado con no respaldarle en su proyecto de Estatuto y que, por el bien del "país", retirara la acusación inmediatamente?¿Y que el acusador accediera ipso facto por puro interés partidista? ("Lo hago por una sola razón, que interesa mucho al país, espero de usted y de su grupo que estén en condiciones de cumplir su parte de obligación en los meses que vendrán, en los que se jugará el Estatut de Cataluña"). ¿Y que no pasara nada? ¿Se imaginan vivir en un país donde los políticos que habrían de librarnos de la corrupción, la ocultasen para mantener a raya a sus adversarios políticos, o amenazaran con revelarla, en función de intereses electorales?

¿Se imaginan que un ex presidente de la Generalitat, como Jordi Pujol, en medio de una explosión de corrupciones amenazara en TV3 a propósito de las acusaciones de corrupción que sus rivales políticos están realizando contra su partido por los 630.000 euros recibidos de Félix Millet para su Fundación Trías Fragas, asegurase saber casos de posibles corrupciones y no los denunciara? No se si se lo imaginan, pero, aquí tienen lo que ha declarado en TV3:

Si entramos aquí, nos haremos mucho daño. Yo también podría decir, estos dieron tanto a tanto, usted dio tanto a tanto, este dio tanto a tanto. Todos apestaríamos. Por tanto, no entremos: pero, ¡ey!, si es preciso entrar, entraremos.

¿Dónde están los fiscales en Cataluña? ¿O el fiscal general del Estado? ¿Acaso se puede permitir que una autoridad política pueda ocultar casos de posible corrupción sin que se le inste a declarar ante un juez?

Por lo menos sabemos una cosa: Jordi Pujol no es un presunto cómplice, él mismo se ha declarado persona en posesión de información que pudiera desvelar irregularidades económicas. Por tanto, es cómplice de ocultarla conscientemente. Y lo que es peor, sólo largaría, si a quienes él podría acusar, delataran a su partido de lo mismo. Por lo cual, ¿se podría deducir que su partido o él mismo podrían ser presuntos encubridores, y por lo mismo, presuntos delincuentes? Líbrenos Dios de pasar de este juego de deducciones. En este país, sólo los ciudadanos corrientes están sujetos a la separación de poderes y a sus consecuencias judiciales.

P.D: Pascual Maragall: "Lo hago por una sola razón, que interesa mucho al país". ¿A qué país le puede interesar que sus políticos le oculten su propia corrupción?
P.D. 2: Quienes habrían de hacer los ajustes estructurales para evitar la corrupción, son los menos interesados. ¡Triste días los de un país, que sólo le quede la esperanza del poder judicial!
antoniorobles1789@hotmail.com

Ley del Cine
Un paso más
Clemente Polo Libertad Digital 29 Octubre 2009

El anteproyecto de Ley del Cine que planea aprobar el Gobierno catalán forma parte de la estrategia intervencionista y represiva que ha caracterizado a la Generalitat de Cataluña desde 1980, primero, bajo el liderazgo del Sr. Pujol y luego bajo la batuta de los Sres. Maragall y Montilla. Aunque contando con un respaldo social muy limitado, los gobiernos nacionalistas han sabido aprovechar el desinterés de la mayoría de la población por los asuntos públicos y la irresponsabilidad del Gobierno español para seguir inmiscuyéndose en la vida privada, coartando la libertad de elección de los ciudadanos e imponiendo unas normas que de manera abierta, en algunos casos, o encubierta en otros, contravienen los derechos reconocidos en la Constitución española aprobada en 1978.

El anteproyecto que hoy nos ocupa exige a las empresas distribuidoras doblar o subtitular al catalán el 50% de las copias de todas las películas rodadas en lenguas distintas a las dos lenguas en teoría cooficiales en Cataluña, el catalán y el castellano. Algunos ciudadanos bien intencionados creerán que estamos ante una decisión neutral que pretende únicamente facilitar a la población residente en Cataluña elegir en igualdad de condiciones. Pero lo cierto es que estamos ante una nueva injerencia del Gobierno de la Generalitat, una más, en el ejercicio de la libre iniciativa.

En la administración pública en Cataluña, la teórica cooficialidad de las dos lenguas se ha sustituido por el trágala, esto es, todo en catalán y si no encuentra solicitudes, información o folletos explicativos en castellano, ya sabe Vd., la respuesta: "es que se han acabado". Toda la programación de los medios de comunicación de propiedad pública en Cataluña se realiza exclusivamente en catalán, impidiendo que la lengua habitual de la mitad de la población esté representada en su plantilla de profesionales, en la programación y publicidad. A los comercios se les exige rotular en catalán, so pena de incurrir en graves sanciones caso de no hacerlo, sin que exista la recíproca obligación de rotular en castellano, la otra lengua supuestamente cooficial en Cataluña. En bares y restaurantes resulta igualmente obligatorio disponer de carta en catalán y atender en esa lengua a los clientes que lo exijan, pero tampoco en este caso están los establecimientos obligados a tener carta y atender al cliente en castellano.

La legislación que se va a aprobar sobre el cine extiende este control administrativo a otra esfera social con el propósito de ir arrinconando poco a poco el castellano en cualquier manifestación pública y social en Cataluña. Se ha elegido, sin duda, el 50% para evitar el plante radical de las distribuidoras y, no me sorprendería, que durante la tramitación de la ley se acepte rebajar algo ese porcentaje. Pero que nadie se engañe si se produce una retirada estratégica, como ocurrió ya en tiempos de CiU: el objetivo a largo plazo de los regímenes nacionalistas de variadas estirpes y pelajes que han gobernado Cataluña desde 1980 es llegar al 100%, como ocurre en la enseñanza. Por cierto, las distribuidoras cinematográficas deberían preguntar a la Generalitat por qué no ha impuesto también a periódicos, radios, televisiones, editoriales y empresas discográficas que el 50% de sus tiradas o programación en Cataluña sea en catalán.

Como ya he indicado, todas estas iniciativas legislativas del Gobierno catalán son crasa y llanamente anticonstitucionales. El artículo 3.1 de la Constitución establece que "el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla" y el 3.2 reconoce el papel complementario de "las demás lenguas españolas que serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos". Tras leer estos artículos que recogen con toda claridad el papel preeminente del castellano en España, ¿cómo puede el Gobierno de la Generalitat violar impunemente el artículo 38 que reconoce el derecho a "la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado"? Ningún gobierno autonómico puede impedir a una empresa abrir un colegio en el que la lengua vehicular sea el castellano o distribuir una película doblada al castellano en Barcelona o en Calanda.

El problema es que la Constitución se ha convertido en agua de borrajas al aprobarse un Estatuto que la contraviene de cabo a rabo. A pesar de que en el artículo 7 se reconoce como catalanes a "los ciudadanos españoles con vecindad administrativa en Cataluña", en el artículo 6.1 ya se han sentado las bases para un tratamiento desigual de los ciudadanos en función de la lengua al reconocer que "la lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente en las administraciones públicas y en los medios de comunicación de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular en el aprendizaje y la enseñanza". La posición dominante del catalán se refuerza en el artículo 50 que atribuye a los poderes públicos la misión de "de proteger el catalán en todos los ámbitos y sectores", así como fomentar "su uso, difusión y conocimiento".
Sobre la base de un planteamiento que sitúa a los castellanohablantes en una situación de indefensión e inferioridad en Cataluña, contraviniendo el espíritu y la letra de la Constitución, cualquier atropello subsiguiente resulta una consecuencia inevitable: la imposición del catalán en la enseñanza pública, la prohibición de abrir colegios privados empleando el castellano (no el alemán, el francés o el italiano) como lengua vehicular, el incumplimiento por la Generalitat de los Reales Decretos de enseñanzas mínimas, la imposibilidad de recibir la información de los administraciones públicas en castellano, y, como no, la promulgación de las leyes más absurdas para sacar al castellano de todas las esferas públicas y sociales en Cataluña. No sé cómo reaccionarán las distribuidoras cinematográficas cuando el Parlamento autonómico apruebe la nueva ley del cine, pero espero que, como ha ocurrido con la Ley de Educación de Cataluña, esta norma sea también recurrida ante el Tribunal Constitucional.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona

El himno gallego, victimista y manipulador
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 29 Octubre 2009

El himno gallego surgió en 1907 en el ámbito del nacionalismo gallego de aquella época, en La Habana. Durante la Segunda República (años 30) se popularizó como canción que empezó a representar al pueblo gallego en algunos eventos regionalistas. Al llegar la democracia, con la fiebre del resurgir del autonomismo, se eligió como himno oficial gallego (Estatuto, 1981).

En la página web del himno se afirma: «Es el único símbolo gallego que no ha sido contestado o criticado, por lo que despierta la adhesión de todos los medios nacionalistas y regionalistas y de personas que no se distingan por un excesivo celo centralista».

Pues ya se ve que eso no es cierto. La voz de los rumorosos pinos simboliza al pueblo gallego, llamado, como firma en el colofón, Nación de Breogán. El himno tendría que manifestar el sentimiento unánime de todos los gallegos. Otros himnos de otros países exaltan el patriotismo contra los enemigos del pueblo, o contra los tiranos o déspotas (puede verse como ejemplo La Marsellesa de los franceses). Pero el himno gallego es muy peculiar.

Los regionalistas gallegos de La Habana de hace un siglo, al igual que los nacionalistas hoy en día, manipulaban la realidad histórica y social, y atribuían a Castilla y a España ataques sin fin contra el pueblo gallego. En su afán victimista el Himno de Pondal anima a no olvidar esa supuesta injuria: «non des a esquecemento / da inxuria e rudo encono...». Pues resulta que muchos gallegos no compartimos esa versión falsificada y antiespañola de la realidad.

El siguiente párrafo del himno es antológico: ¿quienes entienden nuestra voz (la de los gallegos, no la de los pinos)? Los buenos y generosos, que atienden con arrobo lo que les decimos (será poético pero resulta un poco ridículo). Y los que no nos entienden (los que no entienden a los nacionalistas gallegos) ni atienden lo que les decimos, ¿qué son, cómo podemos calificarlos? El Himno nos lo aclara: son unos ignorantes, féridos (en Wikipedia viene traducido como salvajes, pero no lo encuentro como palabra gallega ni castellana), duros (de mollera, se entiende), imbéciles y oscuros.

Piensen un poco sobre la letra, y digan objetivamente si no sería mucho mejor cambiar el Himno Oficial, aunque los nacionalistas se cabreen. El amor a Galicia, el galleguismo, debería impulsarnos a hacerlo y a tratar de tener un Himno que no fomentara el victimismo ni manipulara la historia, ni despreciara ni insultara a nadie por el mero hecho de no entender (o no estar de acuerdo) con los nacionalistas gallegos.

Carmen de Diego
La Voz de Galicia > Cartas al Director
Jueves, 29 de octubre de 2009
 

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