AGLI

Recortes de Prensa    Martes 3 Noviembre  2009

 

Feijóo
Bífidos y demás fauna
Cristina Losada Libertad Digital  3 Noviembre 2009

A los nacionalistas galaicos les gusta tildar de bífidos a los partidarios de que las personas puedan emplear el gallego y el español a voluntad. Tratan, así, de equiparar a los defensores del bilingüismo con las serpientes y, de ese modo, con el diablo, que sabida es la relación entre Lucifer y la sierpe. Pretenden que hablar español se vea como cosa de reptiles y demonios. Pero las metáforas las carga el susodicho y la que tanto les place guarda parentesco con la obsesión de otros nacionalistas, los hitlerianos, por animalizar a sus enemigos. Lo hicieron con los judíos durante años, como paso previo a su exterminio. Los presentaban como ratas. Tampoco hilaban muy fino los nazis.

Hay una Comedia bífida de gira subvencionada por Galicia cuyo título ya nos pone en situación. Quien se moleste en leerla, hallará desprecio hacia los castellanohablantes y acusaciones de traición contra ellos. Lo hace sin disimulos, que lo burdo es eficaz, como mostraron Goebbels y sus émulos. Los nacionalistas son incapaces de fomentar el gallego sin denigrar al español. No por error. Demonizar a los que hablan la lengua común les importa mucho más que el gallego. Pero esa obrita dedicada a inculcar en los escolares la idea de que si parlan castellano, van a convertirse en pérfidas víboras, la promociona ahora el Gobierno del Partido Popular.

Su jefe de Política Lingüística no ve ningún inconveniente en tal ejercicio de pedagogía del odio. Dice que la "bífida" lleva tres años funcionando sin problemas. Más tiempo funcionó sin problemas la propaganda nazi en Alemania. ¿Le hubiera puesto el nihil obstat? Anxo Lorenzo, que así se llama el citado, no advierte, pues, intolerancia alguna en los que atizan la aversión contra un idioma y sus hablantes. La encuentra, en cambio, en quienes piden respeto para las dos lenguas. Galicia Bilingüe, afirma, introduce "elementos de intolerancia". No renunciar a la libertad es, para él, de intolerantes acérrimos. Pero es que cree Lorenzo –y afirma– que los idiomas son políticos por definición y que hablar es una actividad política. Ahí está el hueso. La omnipresencia de la política es la lengua del totalitarismo.
Cuanto más habla el hombre, más se vislumbra el perfil de la política lingüistica que se propone hacer quien lo eligió para el puesto. De ponerse de perfil, quiero decir, ante el mandato electoral y sus propias promesas. El "bilingüismo cordial" de Feijóo ni es bilingüe ni es cordial con los defensores del bilingüismo. Prefiere la Comedia bífida.

Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Porqué hay que movilizarse y frenar esta pesadilla que nos esta destruyendo a "todos", si también a los que votaron a ZP
Reyes Arenillas Periodista Digital  3 Noviembre 2009

En el mundo sólo triunfa quien se levanta y busca las circunstancias, y si no las encuentra, pues las crea. Si nos quedamos en casa, a verlas venir, nos vamos a arrepentir el resto de nuestra vida y de la vida de nuestros hijos.

¿Porque hay que salir a la calle el día 7 de Nov?

1) Porque ya hay mas de 6 millones de personas en España sin trabajo, el doble que la media Europea, el triple que en varios países de Europa, el doble que en Estados Unidos.

2) Porque este gobierno ladrón, y todos los ayuntamientos nos están subiendo los impuestos para mantenerse ellos y sus subvencionados, votos comprados, mientras a los trabajadores de verdad los asfixian y los arruinan.

3) Porque los falsos sindicatos UGT-RINCADORES Y COMISIONES, al servicio de ZP, están llevándose millones y millones de euros de nuestros impuestos para vivir como auténticos millonarios, están haciendo que empresas que podrían seguir adelante, cierren y todos sus trabajadores se queden en la calle, porque así se llevan una pasta de los ERES y de los falsos cursos de formación.

4) Porque tenemos la PEOR EDUCACIÓN de los 27 países de Europa, por culpa de las leyes que puso el PSOE, el de antes, y todavía peor el de ahora.

5) Porque la Justicia tiene 9 MILLONES de sentencias pendientes, con el consiguiente perjuicio para la economía, para los que tienen que cobrar, y no cobran pero si que les obligan a pagar, etc....

6) Porque algunos jueces y fiscales y policías están totalmente vendidos al gobierno y eso significa que no hay estado de derecho, por lo tanto ningún cuidadano está seguro de ser tratado con justicia actualmente en España.

7) Porque el ESTAUTO CATALAN perjudica gravemente al resto de España, pues la rompe como nación y se quedan con todo el IVA, como los nazionalistas vascos; mientras que otras comunidades como Madrid, Valencia, y Baleares que son las que mas aportan al conjunto de España, el 75% de sus impuestos se va fuera de la comunidad.

8) Porque mientras en los demás países baja en numero de abortos, en España sube y sube sin cesar, y se forran cada vez mas los pseudo-médicos-asesinos, y los accionistas de esas clínicas de la muerte que son todos del PSOE y de IU.

9) Porque media España se ha quedado sin agua para siempre, solo porque el miserable de ZP quería los votos de los avariciosos catalanes y no dudo en utilizar ese bien, imprescindible para vivir, como arma electoral.

10) Porque nuestros soldados mueren en una GUERRA,¡¡¡ SI GUERRA!!!, CHACON Y TITIRITEROS, por ir en unos carros de combate de hace 30 años, que no les protegen de las minas, mientras este gobierno que desgobierna desde hace 6 años, ha estado despilfarrando, y robando nuestro dinero, sigue igual, en comprar votos nacionalistas y regalándoselo a dictadores, asesinos y narcotraficantes.

11) Porque habiendo llevado a la QUIEBRA a TODA ESPAÑA, suba los gastos y los asesores de Moncloa. Solo en dinero para premiar a los que mejor le lamen los pies, se ha subido el gasto de 2 millones euros a 5 millones, en plena crisis, CON NUESTOR DINERO, el dinero de los impuestos que nos acaban de subir para seguir asfixiándonos.

12) Porque el PSOE tiene 8 millones de voto comprado con nuestros impuestos.

13) Porque cualquier empresario que quiera generar riqueza para el y para España, y de paso ofrecer empleo, tenga que pasar por 17 administraciones UNTANDO y haciendo tal cantidad de papeleo, que echa para atrás a cualquier empresario Español, y por supuesto a las empresas extranjeras, aquí ya no invierte ni el pupas. Tampoco se fía nadie, desde la OPA A Endesa, de España, pues con este gobierno ya no hay seguridad jurídica.

14) Porque ZP lleva mintiendo desde el día que por desgracia ganó las elecciones, con todo, ETA, trasvases, guerra, etc.

15) Pero sobre todo ha estado mintiendo, negando la mayor crisis económica que haya tenido España, durante año y medio, porque venían las elecciones, la mayor destrucción de empleo en España desde la guerra civil, una inmensa parte del tejido empresarial, el que produce riqueza, destruido solo por ganar unas elecciones, ¿ PERO QUE CLASE DE MISERABLE ES CAPAZ DE HACER ESO? PUES Zp.

Y a pesar de ello 11 millones de ?, le han votado contribuyendo a su propia ruina, en una especie de suicidio colectivo al que nos arrastran a los demas.

16) Porque la situación es tan grave que el gobierno con los presupuestos ha firmado el finiquito de toda España, hace dos años había un superávit del 3% y ahora estamos en números rojos del 12%. Eso es la quiebra del estado, ya que zp sigue gastando y gastando como un demente, que lo es. Lo malo es que ese dinero que sigue gastando es NUESTRO DINERO, no el suyo, y como dinero ya no hay lo que se gasta es a deuda y esa deuda la tenemos que pagar nosotros no el. Gasta el doble de lo que ingresa.

Por todo esto y mucho mas hay que ir el día 7 a La Moncloa a decirle que o se va o le tendremos que echar cerrando todos ,todo a la vez y dejando de pagar impuestos. No podemos seguir quietos mientras este cretino destruye todo por lo que hemos luchado durante muchos años.

Los otros muros de la vergüenza
Daniel Martín Estrella Digital  3 Noviembre 2009

El próximo lunes se cumplirán veinte años de la caída del Muro de Berlín, acontecimiento que dio por cerrada la cruenta etapa que comenzó con la guerra franco-prusiana de 1870 y terminó con la caída de la Unión Soviética -pocas veces en la Historia se han encadenado tan claramente errores y consecuencias fatales-. El fin del muro de la vergüenza, que dividía al mundo en dos mitades antagónicas, dio paso a este que ahora vivimos y que, libre de la bipolaridad de antaño, sufre de otros numerosos muros que se levantan entre los diferentes pueblos terrestres. Una vez más, la capacidad humana para no aprender y continuar haciendo mal las cosas escapa a nuestra capacidad intelectual.

Es especialmente notable el muro religioso. En Occidente hemos tardado dos milenios en liberarnos para creer en lo que nos dé la gana sin que eso suponga ningún tipo de discriminación. Pero, inmediatamente, no hemos dudado en bajarnos los pantalones ante las religiones de los demás. Así, respetamos más a los que nos consideran infieles o gentiles que a nosotros mismos. Quizás por viejo sentido de culpa fruto de la colonización perversa, quizá por incapacidad moral, quizá porque es más fácil controlar la censura que la libertad de expresión, lo cierto es que hay determinadas cosas que no se pueden decir si no queremos herir ciertas sensibilidades. A costa, claro está, de la nuestra.

Este muro del doble rasero religioso es una ramificación más de la dictadura de lo políticamente correcto. Ahora que se nos supone libres, se amordaza al lenguaje con numerosas trabas que pretenden evitar cualquier ofensa innecesaria, pero que sólo consigue crear un irracional miedo a las palabras que, a la postre, no son nada en sí mismas. Hay miedo a decir cosas racistas, sexistas, europocéntricas, etc. pero lamentablemente se presta más atención a la forma que al fondo -que, este sí, poco ha cambiado- y se tiende al exceso en lo que no tiene ningún sentido -por ejemplo, decir miembras o llamar morenitos a los negros-. Así, lo políticamente correcto, en lugar de eliminar las diferencias, ahonda en ellas para beneficio de los que viven de la igualdad asimétrica, de la discriminación positiva.

El fruto de los dos párrafos anteriores es un mundo fragmentado donde la mitad se siente culpable y la otra se aprovecha de ello. De ahí que se tomen posturas débiles ante los tiranos -posturas análogas a las que permitieron a Hitler crecer hasta convertirse en una metástasis de crueldad sin parangón- que, como tales, no hacen otra cosa que seguir tensando la cuerda mientras se fortalecen. En cierto modo, dejar crecer con tanta palabra y ninguna acción eficaz -los embargos afectan a los pobres, nunca a los sistemas políticos despóticos- a cuervos como Corea del norte, Irán, Hugo Chávez o los piratas de Somalia sólo traerá problemas de mucho mayor calado a medio o largo plazo. A veces el estado de necesidad obliga a tomar posturas tajantes, sobre todo ante la intolerancia del otro.

España, por otro lado, tiene sus muchos y particulares muros de la vergüenza. El más obvio es el modelo idiomático catalán, donde, para vengarse de la vieja imposición del castellano, se ha instaurado un entramado en el que conviven un idioma de primera y otro de segunda. El muro de Cataluña no tiene ladrillos, y por eso será mucho más difícil de derribar que el de Berlín.

Pero, en general, los muchos muros que dividen España son fruto de la pésima Constitución de 1978, una norma que creó ese Estado Autonómico que ha creado 17 y pico clases de ciudadanos. No tiene lógica que en un país tan pequeño haya tantos parlamentos y diferentes leyes. Los ciudadanos de algunas Comunidades Autónomas ya tienen distintos derechos a los del resto del país. Y pronto habrá 17 sistemas judiciales diferentes. Esto, cuando Europa experimenta, mal que bien, un proceso de integración, resulta absurdo, escandaloso. Pero lo cierto es que la propia irresponsabilidad de unos políticos a los que les interesa más su propio poder que el interés general potencia la creciente diferenciación entre españoles.

Por si fuera poco, las carencias ideológicas e intelectuales han creado un irreal enfrentamiento entre dos fuerzas políticas que, aparte de la rivalidad por el poder, apenas se diferencian entre sí. De ahí que asuntos como la memoria histórica, el aborto o la sexualidad sean sistemáticamente utilizados como armas arrojadizas, como muros que separen a unos ciudadanos de otros, como vergonzosos obstáculos para una fértil y pacífica convivencia.

Hace 20 años cayó el Muro de Berlín. Recuerdo el 9 de noviembre de 1989 con agrado. Fue una fecha feliz. Lástima que sólo fuese un hecho puntual y que, como las cabezas de la Hidra de Lerma, de sus ruinas se levantasen un incierto número de muros que, otra vez, separan a los seres humanos, que algún día deberían aprender algo del pasado. Aunque sólo fuese para variar.

dmago2003@yahoo.es

Los partidos políticos, el peor problema de España
Francisco Rubiales Periodista Digital  3 Noviembre 2009

El Círculo de Economía, poderoso lobby español, económico y empresarial, culpó hace días a los políticos de la actual parálisis del país en su último informe de opinión de actualidad, titulado "Horizonte 2012. Cambio económico y responsabilidad política", y pide también reformas urgentes, no sólo económicas sino, sobre todo, políticas.

Tras afirmar que "España se enfrenta a una grave crisis económica e institucional que pone en serio riesgo los grandes avances alcanzados durante la democracia", en Círculo señala a los partidos políticos como los grandes culpables del drama español y sostiene que España "sufre una crisis institucional" derivada de determinadas prácticas de los partidos que desprestigian la política y de la parálisis en instituciones del poder judicial o la "aparente falta de misión" del Senado. Por ello, exige una reforma "en profundidad" de la ley electoral y de la financiación de partidos.

La opinión del Círculo coincide con la de los ciudadanos, que en las encuestas señalan ya a los políticos como su cuarta gran preocupación, por delante del terrorismo, y con la de miles de comentaristas políticos, intelectuales y analistas, que miran a los partidos y a los políticos profesionales como el más grave problema de España y como el principal obstáculo para el resurgimiento y la regeneración.

Ciertamente, aunque no todos los políticos son corruptos e indeseables, la densidad de los malos es tan alta que contamina al colectivo por completo, hasta el punto de que muchos ciudadanos piensa que los políticos y sus partidos son hoy el mayor drama de España, su mayor lastre y la peor amenaza ante el futuro.

Lo han invadido todo y han acumulado un poder casi ilimitado, antidemocrático y generador de desigualdades, desequilibrios y abusos; han destruido la democracia y la han sustituido por una sucia oligocracia que no merece respeto alguno; han aplastado a la sociedad civil, colocándola en estado de coma; han abierto las puertas de la democracia a la corrupción y han nutrido sus filas de corruptos e indecentes; han expulsado al ciudadano de la política, que han acaparado como monopolio; con su mal ejemplo, han degradado el sistema y debilitado los valores y principios que regían la convivencia; se han apoderado de todo lo que generaba poder y dinero, penetrando en todos los rincones de la sociedad, incluso en santuarios donde su presencia es nociva e indeseable. Son los partidos políticos, concebidos en un principio como piezas claves de la democracia, pero transformados hoy, después de un lamentable proceso de degradación, en los principales culpables del drama español y en los mayores obstáculos para la regeneración económica, social, cultural y política de España.

Ya es hora de reconocer la verdad. Los partidos políticos fueron admitidos en democracia con grandes cautelas porque no eran fiables. En la Revolución Francesa estaban proscritos y en el nacimiento de los Estados Unidos fueron rechazados como agrupaciones que tendían al dominio y al comportamiento mafioso. Se les permitió entrar en el sistema siempre que sirvieran para incrementar la participación de los ciudadanos en la vida política y para llevar la voz del pueblo hasta el poder, pero los partidos han abandonado sus espacios intermedios de puente para apoderarse del Estado y de la sociedad, convirtiéndose en los grandes dramas de la sociedad moderna y en los peores enemigos de la ciudadanía.

Se han apoderado de las universidades, de las cajas de ahorros y de multitud de asociaciones ciudadanas culturales y sociales. En la enseñanza, sector clave por su influencia en niños y jóvenes, han doblegado la independencia y subyugado la libertad, imponiendo asignaturas doctrinarias, colocando a sus "enviados" para que dirijan los centros y doblegando a los privados a través de subvenciones y conciertos. Donde todavía no se atreven a penetrar, compran voluntades y maniatan la independencia a través del dinero, pactos, concesiones y privilegios, muchas veces opacos y generalmente inconfesables. En la sociedad civil, un reducto que la democracia exige que sea independiente y libre para que sirva de contrapeso al poder, ya lo dominan casi todo y pugnan por doblegar a los que resisten: medios de comunicación, iglesias, fundaciones, asociaciones, colegios profesionales y hasta asociaciones de consumidores y de vecinos.

Los partidos políticos se han convertido en "el problema" de España. Se reparten el poder, lo politizan todo y se ponen de acuerdo entre ellos para incrementar constantemente su poder. Nombran presidentes en las cajas de ahorros y en decenas de instituciones que deberían ser libres y profesionales, mientras ellos se dotan de sueldos de lujo y de pensiones que cuadruplican en ventajas a las de los profesionales más destacados.

Son un cáncer y España no podrá salir del foso al que está siendo conducida por sus políticos hasta que la democracia no sea instaurada realmente y los déspotas, corruptos y sinvergüenzas, muy abundantes en las filas de los partidos, no sean expulsados, encarcelados o arrojados al basurero del desprestigio y del desprecio cívico.

Sobre la corrupción
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  3 Noviembre 2009

Nueve políticos de Santa Coloma de Gramanet procesados, veinte, en El Egido, un número indeterminado en Mallorca, Madrid, Valencia, Canarias, Andalucía y, prácticamente, todas las Comunidades. Cargos: cohecho, tráfico de influencias, falsificación de documentos, apropiación indebida y otros por el estilo. La buena noticia es que la ley les exija cuentas. La mala, lo fácil que les ha sido durante todos estos años burlarla. La corrupción empieza a llenar la escena política española como una niebla, impidiéndonos ver claramente los perfiles y robándonos, junto al dinero, tiempo y energías para los problemas realmente importantes, como la crisis económica, hasta el punto de que otro de los problemas más urgentes sea impedir que los jóvenes se habitúen a ella y los mayores pierdan la confianza en el sistema, desvinculándose de él, hartos de que «todos los políticos son unos ladrones.» ¿Estamos todavía a tiempo de impedirlo? Sí, pero de continuar las cosas como van, no por mucho tiempo. Y nos estamos jugando la democracia.

Son ya bastantes los que piensan que en una democracia hay más corrupción que en una dictadura. Tremendo error. Lo que ocurre es que en la democracia «se ve más». Mientras la dictadura la oculta, como el enfermo sus llagas. Aparte de que la dictadura es ya de por sí una corrupción, al haber secuestrado la libertad de decidir de los ciudadanos, depositándola en un solo hombre o partido. O sea, que la corrupción en una dictadura está en el propio sistema, mientras en la democracia, está en los corruptos. No siendo de recibo achacarla a la «débil naturaleza humana». En esa altiplanicie alcanzada por las sociedades civilizadas que es el Estado de Derecho, no hay otro refugio para las «debilidades humanas» que la compasión, pero nunca la tolerancia cuando estas debilidades violan las normas de convivencia. Como tampoco sirve de excusa la frecuencia de tales violaciones. El número de corruptos no legaliza la corrupción. Es incluso posible que la corrupción a gran escala no sea más que la lógica extensión de corruptelas aceptadas en el ámbito particular. Es decir, que la pequeña corrupción sea el caldo de cultivo de la grande. En este caso, estaríamos ante una sociedad corrompida hasta el tuétano, aparentemente civilizada, pero que de hecho se rige por la ley de la selva, en la que el más fuerte se come al más débil sin ninguna clase de miramientos. De «contrato social», de «compromiso ético», de «solidaridad ciudadana», por tanto, ni lo más mínimo. Atención, por tanto, a la pequeña corrupción o a la indiferencia ante ella. «El mal entra como una aguja y se ensancha como un árbol,» dice un refrán etíope. ¿No estamos teniendo abundantes ejemplos de ello en España?

Hay también quien diferencia entre la corrupción para aumentar la riqueza y la corrupción para aumentar el poder. Sugiriendo que la segunda es disculpable, porque, a fin de cuentas, el objetivo de todo político es alcanzar el poder máximo. No estoy del todo de acuerdo con tal teoría, ya que las normas hay que respetarlas siempre, y la corrupción no las respeta nunca. Aparte de que, una vez obtenido el poder, la riqueza viene por sí sola. Hay pocos poderosos que mueren en la miseria.

Como tampoco hay demasiada diferencia entre el corrupto y el que lo tolera, y no digamos ya, con el que le apoya de algún modo, aunque sea sólo haciendo la vista gorda. «Tan ladrón es el que sostiene la escalera como el que entra a robar» dice otro refrán, éste, alemán. O el que, presenciando el escalo, no avisa a la policía. Pero ¿y si el avisar a la policía no sirve de nada, porque el ladrón estará en la calle al día siguiente?, puede preguntarme algún lector. Entonces, estaríamos ya ante un problemazo, al significar que la corrupción se ha metastasificado en el organismo social, y va a ser muy difícil extraerla de él, a no ser que se eche mano de remedios drásticos, como el bisturí.

Pero estamos dando demasiadas vueltas al toro de la corrupción y es hora de cogerle por los cuernos. Ante todo, ¿qué es corrupción? El diccionario de la RAE la define como «el comportamiento poco honesto o ilegal de una persona con autoridad o poder». La corrupción, por tanto, se da entre quienes tienen poder o autoridad. Pero para que haya un corrupto, se necesita que haya un corruptor. Es decir, que a la sociedad le corresponde también un papel en esas prácticas ilegales. Papel que puede ser activo o pasivo: el de quienes compran a alguien con poder o autoridad y el de quienes no se rebelan contra ello, ya aceptándolo como los desastres naturales, ya porque esperan que algún día, de algún modo les beneficie. Con lo que del lugar común «todos los políticos son unos sinvergüenzas» pasamos al «todos somos sinvergüenzas potenciales». Lo que tampoco es verdad. Sigue habiendo personas decentes, incluso entre los políticos, lo que ocurre es que tales personas han sido arrolladas por la avalancha de oportunistas que últimamente han irrumpido en la política sólo para medrar. Urge expulsarlos de ella y la única forma es usar todos los instrumentos que la ley ofrece, siendo los verdaderos políticos los más interesados en expulsarlos, especialmente de su partido. Para ello, se necesitan una serie de cambios estructurales que hagan la corrupción, no imposible, siempre la habrá, pero sí más difícil y, en cualquier caso, más punible. Me refiero a:

-Las normas de entrada y salida de la política, estableciéndose periodos más amplios entre ésta y las actividades privadas, prohibiéndose taxativamente compartirlas. Como no se trata de dejar a nadie sin medios de vida, podría establecerse un sueldo para este periodo.

-Los ingresos de los políticos tienen que estar mucho más controlados de lo que están. No basta declarar el sueldo, hay que explicar los «extras», a fin de que haya la garantía de que no son por trabajos que nada tienen que ver con su labor legislativa o ejecutiva.

-Dejar a los partidos que vigilen a los políticos (sobre todo a los suyos) es como dejar a las cabras al cuidado del huerto. Sin que las comisiones parlamentarias de investigación sirvan para otra cosa que convertirse en campos de batalla, cada uno en defensa de los suyos, tengan o no razón. Se necesita, por tanto, crear comités éticos independientes, que estudien y decidan las posibles irregularidades. El problema, lo reconozco, va a ser encontrar personas realmente independientes.

-Puede que lo más urgente sea regular la financiación de los partidos -¡esas condonaciones de deuda por parte de los bancos! ¡Esas cuentas que nadie examina!- pero, sobre todo, de los ayuntamientos, todos ellos endeudados hasta las cejas, al exceder sus gastos con mucho a sus ingresos. Lo que les obliga a buscarse ingresos por otra parte, la recalificación de terrenos especialmente, de donde surge la corrupción en la mayoría de los casos. Hay que proveer a los ayuntamientos para sus gastos, procurando, eso sí, que no se lo gasten en fiestas y viajes.

Sé que es muy fácil ofrecer estas fórmulas, y muy difícil llevarlas a la práctica. Pero algo hay que hacer antes de que la corrupción se coma, no ya a nuestros políticos, sino a nuestra democracia, tan flacucha ella. Llega un momento en la vida de los pueblos en el que tienen que preguntarse qué clase de gobernantes quieren. Y si los españoles contestamos que queremos seguir con los que tenemos, habrá que pensar que la corrupción no nos molesta tanto como decimos.

«PROBABLE» SUICIDIO DE LOS ISLAMISTAS EN IRAK
'Muerte y resurrección' de los huidos del 11-M
IMPRESIONES El Mundo   3 Noviembre 2009

EL AUTO dictado ayer por el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, en relación con el 11-M nos sitúa una vez más ante las enormes lagunas y deficiencias de la investigación policial. El magistrado ha acordado el procesamiento de siete presuntos islamistas, acusados de ayudar a huir a seis presuntos autores materiales de los atentados de Madrid. Y de éstos, en el auto se señala que tres están «probablemente muertos»: Mohamed Afalah, Doud Ouhnane y Otman el Mouhib, quienes, según la Policía, se habrían suicidado en Irak en una «acción de martirio». No deja de asombrar que con una presunción tan vaga se dé por muertos a tres de los terroristas a quienes se atribuye la peor masacre de nuestra historia reciente. Pero es que, además, indigna esta hipótesis cuando en su día la Policía ya dio igualmente por fallecido a Mohamed Belhadj, quien, resucitado, en estos momentos está siendo juzgado en Marruecos. Por tanto, cabe exigir que no se dé carpetazo a la investigación del paradero de ninguno de estos islamistas. Lo contrario sería un nuevo agravio a las víctimas y a la sociedad en su conjunto.

Víctimas de ETA denuncian vacíos, insultos y acosos tras el atentado
MADRID ABC   3 Noviembre 2009

Ciudadanos que residen en el País Vasco denuncian que, a raíz de haber sufrido un atentado o por ser objetivo de ETA, han recibido «insultos» e, incluso, sus vecinos han tratado de desalojarles de sus casas con el argumento de que llevar escolta alteraba la paz del vecindario.

Estos son algunos de los testimonios incluidos en el libro «La noche de las víctimas», que resume un estudio elaborado por científicos del País Vasco, a instancias de la Fundación Fernando Buesa, y que fue presentado ayer en Madrid, en un acto al que asistió una de las autoras de la investigación, Isabel Izarzugaza.

Además de constatar las secuelas físicas y psíquicas de la violencia de ETA, esta investigación revela cómo a muchos afectados les duele «profundamente» que, tras ser objeto de un atentado, han sufrido la indiferencia o el desprecio de vecinos, empresas o compañeros de trabajo.

Una de las 36 víctimas entrevistadas revela cómo, tras ser asesinado su padre, en su instituto se celebró una asamblea para condenar la detención de unos etarras, en la que se le preguntó cuál era su opinión, algo que el interpelado entendió como «una forma muy clara de intimidación». Otro afectado por la barbarie etarra explica que tenía un familiar que a menudo era insultado por jóvenes proetarras. Un mes después de que ETA le asesinara, siguoeron los insultos y profanaron entonces su memoria. Incluso aparecieron en el cementerio pintadas contra la víctima. Otro testigo relata que sus vecinos le presionaron para que abandonara su casa por el hecho de tener que llevar escolta.

GRACIAS 88 SENTENCIAS DEL TSJCyL
La lucha contra EpC continúa: 171 alumnos de Castilla y León eximidos de cursarla
Cientos de padres siguen desempeñando una ardua tarea en contra de que sus hijos sean adoctrinados por la asignatura de EpC. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha eximido, desde septiembre, a 171 alumnos de cursar la materia a través de 88 sentencias.
LIBERTAD DIGITAL  3 Noviembre 2009

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León sigue confirmando que en España cabe la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía. Y es que desde septiembre ha eximido de cursar alguna de las asignaturas de EpC a 171 alumnos mediante 88 sentencias.

De hecho, estas medidas afectan a 64 alumnos de Salamanca a través de 29 sentencias mientras que otras 28 eximen a 35 alumnos sorianos. Por último, en Valladolid, 72 estudiantes tampoco tendrán que asistir a EpC gracias a 31 resoluciones judiciales

En este sentido, en las próximas semanas se espera que el Tribunal siga notificando sentencias que permitan que sean cientos los niños que reciban autorización judicial para no cursar unas materias contrarias a la libertad educativa de las familias de dicha Comunidad.

El TSJCyL afirma expresamente que las asignaturas de Eduación para la Ciudadanía tienen una intensa carga ética, moral e ideológica y que inciden en la privacidad e intimidad de los alumnos; por ello reconoce el derecho a la objeción de conciencia de los padres, y establecen que los niños quedan exentos de cursar la materia sin que pueda tener consecuencias negativas para ello.

De este modo, pone en evidencia la debilidad argumental de las sentencias del Tribunal Supremo sobre objeción a EpC y recuerda que en España es el Tribunal Constitucional el intérprete auténtico de los derechos fundamentales tutelados en nuestra norma suprema.

En las próximas semanas se espera que otros Tribunales Superiores de Justicia como Madrid y Valencia se pronuncien reconociendo los derechos fundamentales de los padres y eximiendo a los alumnos de cursar EpC.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

Cambiar el reglamento y echar al árbitro

FÉLIX OVEJERO LUCAS El País  3 Noviembre 2009

Los debates suscitados por la sentencia sobre el Estatuto catalán llevan camino de ocupar más páginas que la sentencia. En lo esencial, pueden reducirse a dos géneros. El primero atañe a los problemas propiamente jurídicos, a lo que dice el Estatuto, a su compatibilidad con la Constitución y, en algún caso, resulte o no compatible, al contenido del Estatuto, porque, conviene decirlo, hay majaderías completamente constitucionales. Una dieta exclusiva de comida basura no está prohibida por la ley máxima.

El otro debate es de principio. No se discute lo que pueda decir el Tribunal Constitucional, sino su legitimidad para decirlo. En Cataluña sucede cada día. Sin ir más lejos, la pasada Diada, Ernest Benach, presidente del Parlament, sostuvo que "el TC no puede cambiar lo dicho en un referéndum". Una más de las diversas declaraciones que contraponen "la voluntad nacional de Cataluña", por utilizar la colosal expresión de Joan Saura, a la interpretación que de la Constitución pudiera hacer el máximo tribunal. La voluntad democrática de los ciudadanos actuales tendría prioridad sobre una Constitución no votada por esos mismos ciudadanos. La democracia, entendida como la voluntad de la mayoría, chocaría con una Constitución que acota el campo de lo que la mayoría puede decidir.

Parecería que estamos ante un ejemplo de una clásica discusión de los filósofos del derecho: el control judicial de las leyes establecidas por los representantes cercenaría la democracia. Por dos razones, al menos. Porque mediante la Constitución una generación limitaría la voluntad de las siguientes: una "tiranía de los muertos", en palabras de Jefferson. Las Constituciones, resultado de la voluntad popular, pondrían trabas a la voluntad popular. Nacidas para asegurar a los ciudadanos sus derechos, impedirían a los ciudadanos decidir el contenido y alcance de sus derechos. El control judicial de constitucionalidad añade a este problema otro: la decisión final quedaría en manos de unas personas, los jueces, carentes de legitimidad democrática directa. No sólo eso. Dada la naturaleza inevitablemente abstracta y con frecuencia vaga del texto constitucional, la labor interpretativa del TC, en realidad, equivaldría a una labor legislativa. Un debate, como se ve, de hilván fino. Está lejos de resolverse pero, en todo caso, conviene insistir en que la tesis democrática, que cuestiona la legitimidad de las llamadas "instituciones contramayoritarias" como el TC, cuenta con poderosos argumentos. Bastante convincentes, a mi parecer.

¿Es éste nuestro caso? Empecemos por la "voluntad nacional de Cataluña". Un poco de historia, que no empiece hace 10 minutos, nos remite, antes que a otra cosa, a la "voluntad de los políticos catalanes". La idea de un nue

-vo Estatuto es cosa suya. De siempre. Por sus pactos de aquella hora o por lo que fuera, Pujol ya reclamaba su reforma en el instante siguiente a la aprobación del anterior. Cada vez que se acercaban las elecciones. Luego se olvidaba. Era su manera de mantener la tensión política, la letanía del victimismo y de la reclamación permanente insatisfecha, la identidad misma del nacionalismo. Naturalmente, no iba en serio. Como tampoco iba en serio Mas en octubre del 2002, cuando, sobre el horizonte de las autonómicas del año siguiente, volvió a repetir la misma cantinela, esta vez bajo la decoración de un "nuevo" Estatuto. Apenas un par de semanas antes, en el Parlament, ante una propuesta de Carod de reforma del Estatut, Pujol había silbado, alegando que en ese momento era "inviable" y "crearía frustraciones". Por supuesto, volvió a repetir, la próxima legislatura ya sería otra cosa.

Para desnudar sus intenciones, y a sabiendas de que el PP y CiU no iban a complicarse mutuamente la vida, PSC, ERC e IC recordaron a Pujol y a Mas que no hacía falta esperar a las elecciones. Maragall insistía en que con el PSOE en Madrid las cosas serían bien diferentes, que entonces sí se podría "cumplir el proyecto catalán y el de todos y cada uno de los pueblos de España, comenzando por el vasco" (EL PAÍS, 24 de octubre de 2002). Muy bonito pero, con las perspectivas electorales de aquellas horas, simple fantasía. A sabiendas. Y es que todos estaban convencidos de que el PP ganaría y, sobre ese trasfondo, el nuevo Estatuto no era más que un entretenimiento electoral. CiU pedía el cielo, el mismo de siempre; eso sí, para después de las elecciones. También como siempre. Y los otros, lo mismo, pero antes, para dejar a cada cual en su sitio, y porque, a qué engañarse, no daban un duro por Zapatero. Acabadas las elecciones, las cosas volverían a donde estaban.

Nadie creía entonces que el juguete iba a durar mucho más. Porque, a pesar de vivir en el eco de su propia voz, ni los más trastornados ignoraban que tampoco esta vez la vida de verdad se rozaba con sus entretenimientos. Ramoneda lo escribía en aquellos días aquí mismo: "Los catalanes están mucho más preocupados por el trabajo, por las pensiones, por la seguridad, por la inmigración, por la vivienda, por la carestía de la vida, por la sanidad y, en determinados momentos, por el terrorismo (...). Sin embargo, el principal debate que entretiene a la clase política catalana es la reforma del Estatuto (...). Se entiende por parte de la coalición nacionalista gobernante (...). Tampoco es extraño que Esquerra juegue esta carta (...). Es, sin embargo, difícil de comprender que entre al trapo el PSC. ¿A estas alturas todavía, de verdad, creen que necesitan competir en nacionalismo con Convergència i Unió?". En resumen, voluntad de la clase política.

La temperatura de "la voluntad nacional" la tomaba una investigación realizada por diversas universidades: entre las autonomías investigadas tan sólo los andaluces se sentían más satisfechos con su nivel de autonomía. A comienzos de 2003, según el CIS, tener un mayor grado de autogobierno sólo preocupaba al 3,9% de los catalanes. Resultados que no se vieron desmentidos tres años más tarde, cuando, después de una campaña de propaganda sostenida y atosigante, lo que se presentaba como la respuesta a las demandas del pueblo catalán recibió el refrendo, sobre el total del censo, del 35% de los ciudadanos, con una participación de menos de la mitad de los ciudadanos, una cifra inferior a la de las elecciones en plena guerra en Afganistán. Por situarnos.

Sencillamente aquí no hay voluntad democrática enfrentada a la Constitución. Pero no sólo por los esmirriados resultados, sino por razones más fundamentales. No tiene sentido alguno apelar a la democracia, a la mayoría, para contraponer la voluntad de una parte de la comunidad política, los ciudadanos catalanes, a la Constitución, que atañe al conjunto de la comunidad política. Lo mismo vale, con más razón, para el Parlament, que, por lo demás, no ha votado el actual texto. Si acaso, si somos serios al apelar a la democracia, la comunidad relevante, la mayoría a contraponer al TC tendría que ser el conjunto de los españoles. Dicho de otro modo, un refrendo nacional favorable a Estatuto sí que permitiría invocar a la democracia.

Cuando estas cosas se recuerdan, la argumentación rápidamente cambia de montura, se descabalga de la apelación a la democracia, y se acuerda de "las reglas", del procedimiento. Pero, claro, el procedimiento, las reglas nos conducen al TC. Lo que no se puede es descalificar lo que, en singular expresión, se llaman "tecnicismos jurídicos" y, cuando flaquea la democracia, cuando votan cuatro y el cabo, invocar los procedimientos y decir "¡ah, bueno, pero ésas son las reglas!". Una consideración a tener en cuenta también cuando se recurre a un argumento más atendible: la votación del Parlamento español, tampoco clamorosa, por lo demás; en el Senado, por los pelos. Y es que esa votación, como bien lo sabían los parlamentarios, no era una votación final. Todos conocían que quedaba el paso por el TC. Ése era exactamente su voto: un sí, que sabía que no era la última palabra. Los primeros que lo sabían eran los nacionalistas, que han acudido mil veces al TC, cuando no les gustaban las leyes de la mayoría. Con ese reglamento llevan jugando años. Lo que no vale es querer cambiarlo a mitad del partido y echar al árbitro para que cambie el resultado. Podemos discutir el TC, pero de frente, no cuando nos disgusta lo que dice. Pero, francamente, no creo que los nacionalistas, confesos o vergonzantes, estén muy dispuestos a jugar en serio a la democracia.

Félix Ovejero Lucas es profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona. Su último libro es Incluso un pueblo de demonios (Katz).

Oportunidad de consenso
EDITORIAL El Correo  3 Noviembre 2009

La presentación ayer por parte de la consejera Isabel Celaá de los nuevos decretos de Educación Infantil, Secundaria y Bachillerato devuelve al centro de nuestro escenario educativo y político un asunto de capital importancia, el de la reforma de los distintos ciclos de la enseñanza obligatoria. Un capítulo sensible como ningún otro cuya revisión, encomendada por el Parlamento ya al anterior Gobierno vasco, exige un particular compromiso de entendimiento por parte de la comunidad docente, los agentes sociales, los orga nismos asesores, los diferentes partidos y las instituciones implicadas en su impulso decidido y concreción adecuada.

Precisamente, la situación contraria a la que caracterizó el debate crispado y el alocado desarrollo normativo en la última legislatura del Ejecutivo Ibarretxe. La política educativa siempre se beneficiará de la búsqueda de un pacto políticamente plural, sustentado en el más amplio respaldo social posible, y deberá integrar los criterios pedagógicos con las sensibilidades presentes en una comunidad tan diversa como es y quiere ser Euskadi. Por eso, la conveniencia de abandonar la opción lectiva vigente durante más de 25 años en favor de otra más acorde con las necesidades de la sociedad y sus ciudadanos nunca puede aconsejar precipitación, ánimo de imposición o sectarismo; al contrario, recomienda una voluntad de acuerdo que ahora corresponde impulsar al Gobierno de Patxi López.

La reforma que en este momento da sus primeros pasos nace animada por la voluntad de dotar al conjunto de la enseñanza vasca de estabilidad y seguridad jurídica.

Un objetivo absolutamente deseable después de contemplar cómo algunas de las pretensiones de anteriores gestores del Departamento de Educación, como el distinto tratamiento de las dos lenguas oficiales, topaban con un significativo rechazo en la comunidad educativa, el ámbito político y las familias, además de la suspensión cautelar del Tribunal Superior del País Vasco. La modificación normativa que debe entrar en vigor en el curso 2010-2011 ofrece la oportunidad de respetar por encima de todo el derecho de los ciudadanos al conocimiento y empleo de una o de las dos lenguas de Euskadi. Sin presiones ni imposiciones que puedan desembocar en la desafección hacia el euskera, o consigan forzar su extensión académica pero fracasen a la hora de lograr su deseable expansión social. Y, en su doble función de transmisor de conocimientos y valores, el futuro sistema educativo de la comunidad autónoma no puede dejar de lado que se imparte en un país sacudido por la amenaza terrorista. Por ello, la preocupación por la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas tiene que centrar y orientar acciones formativas que fomenten el rechazo a la violencia de ETA y la solidaridad activa con sus víctimas.
 

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