AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 6 Noviembre  2009

 

EXCESO DE REGULACIÓN
La Torre de Babel autonómica: diecisiete zancadillas a la unidad de mercado
 Libertad Digital 6 Noviembre 2009

El exceso de regulación de las comunidades autónomas dificulta y encarece la actividad de miles de empresas afincadas en España. De hecho, la falta de unidad de mercado convierte a este país en el número 140 de la OCDE para establecer una sociedad.

Cuando el gigante de decoración Ikea preparaba su expansión internacional estuvo a punto de dejar a un lado España y levantar sus establecimientos en otros países europeos.

Esa decisión, que finalmente no se produjo, pudo haber dejado a España sin una inversión inicial de 3.000 millones de euros y sin la creación de alrededor de 9.000 puestos de trabajo. Ikea se planteó muy seriamente no entrar en España porque, a pesar de que tendemos hacia un mundo globalizado, la estructura autonómica ha creado innumerables barreras para la creación de empresas y su posteriormente funcionamiento.

España es, de hecho, el país número 140 de la OCDE (que integra a 180 países) en cuanto a la dificultad para establecer una empresa. Según el Banco Mundial, en nuestro país se tarda una media de 47 días en crear una sociedad, para lo que hay que realizar 10 procedimientos distintos. En Azerbayan, por ejemplo, tras la entrada en vigor de una serie de requisitos y la creación de la ventanilla única, crear una empresa cuesta sólo 16 días.

¿A qué se deben estas dificultades?
Según Rocío Albert y Rogelio Biazzi, autores del informe La Torre de Babel de las Comunidades Autónomas, “resulta paradójico que España, que ha apostado por la creación de un mercado único europeo, pueda ver compartimentado su mercado interior por la proliferación de normas autonómicas que pongan en peligro la unidad de mercado al imponer trabas administrativas a la libre circulación”. En definitiva, diecisiete comunidades, diecisiete requisitos diferentes para establecer una empresa.

Actualmente, nadie pone en duda que la unidad de mercado facilita la especialización de sus agentes económicos, su productividad y el nivel económico del país. Pero el tejido autonómico español parece que rema en la dirección opuesta, fragmentando un mercado que puede llegar a estar roto del todo si se tiene también en cuenta la diferencia lingüística.

“Las empresas se enfrentan a mayores costes de transacción para poder desarrollar sus actividades en las diferentes comunidades autónomas”, argumentan Albert y Biazzi. Este incremento en los costes actúa, según este informe, como una barrera de entrada en las diferentes autonomías, así como una barrera para las empresas extranjeras que quieren invertir en España.

Según IG Expansión, una compañía dedicada a buscar empresas extranjeras para desarrollar su negocio en España, la compleja estructura autonómica disuade a muchas compañías a invertir en este mercado.

Además, la dispersión normativa puede reducir las economías de escala de las empresas, lo que se traduciría en un importante aumento de los costes de producción. “Es importante señalar que la fragmentación regulatoria puede tener efectos devastadores sobre la movilidad de los trabajadores y capitales”, añade el informe.

¿Cómo garantizar la unidad de mercado?
Teniendo en cuenta que el actual modelo autonómico está lo suficientemente asentado como para hacer impensable su transformación hacia otro sistema más unitario, distintos expertos están analizando cómo hacer compatible esta idiosincrasia con la unidad de mercado.

“Para lograr este objetivo hay que tener en cuenta dos enfoques prioritarios”, dice el texto de Albert y Biazzi. Por un lado, desde el nivel autonómico se deben aprovechar las ventajas de la competencia regulatoria para restaurar la unidad de mercado. Por otro, la Administración central debería dotarse de nuevas labores y capacidades de coordinación.

Crear protocolos
Así, las CCAA podrían reconocer unilateralmente y con carácter general la validez en sus territorios de las normativas emanadas de otras comunidades. Algo que, por cierto, ya ha puesto en marcha la Comunidad de Madrid. Por su parte, desde el Gobierno central deberían crearse protocolos que incluyan principios de buena regulación, que hagan evaluaciones normativas autonómicas y brinden asesoramiento a todas las comunidades autónomas.

Según el informe Banana Skin 2007 relativo a la industria aseguradora que elabora PricewaterhouseCoopers, sobre una base estadística de 139 empresas radicadas en 21 países de todo el mundo, la regulación excesiva constituye la mayor amenaza que tiene que afrontar el sector asegurador en los próximos dos o tres ejercicios. El informe concluye que las nuevas normativas y las exigencias de cumplimiento de nuevos requisitos están mermando la rentabilidad de la industria.

El estudio revela que la inquietud por la sobreregulación está presente en todos los mercados mundiales -Norteamérica, Europa, Sudáfrica, Asia, Pacífico, etc.-, una amenaza también resaltada en el último Banana Skin del sector bancario correspondiente a 2006, en el que las entidades financieras subrayaban el consumo ineficiente de recursos financieros y de gestión que supone el excesivo intervencionismo normativo.

Las zancadillas autonómicas
En España existe una auténtica libertad para que los trabajadores se muevan de una comunidad a otra. No existe a este respecto ninguna restricción ni impedimento... En teoría. Porque el problema no es la ley, sino la ingente cantidad de reglas específicas que adopta cada comunidad: desde la licenciatura exigida, hasta los permisos de residencia, pasando por el idioma, cada comunidad puede requerir una serie de condiciones de difícil cumplimiento que hace imposible a un ciudadano español o comunitario trabajar en una determinada comunidad. Por ejemplo, la obligación en Cataluña de que los camareros sepan catalán (la Generalidad lo está inspeccionando) puede limitar a muchos trabajadores el acceso a ese puesto.

El ejemplo de Ikea es una muestra de la hiperregulación autonómica en lo que se refiere al comercio. Desde los horarios comerciales, los requisitos y las condiciones físicas requeridas, cada comunidad puede convertir en una auténtica pesadilla el deseo de crear allí una franquicia. Según revelaba recientemente El Mundo, a Primar, la compañía británica de textil a bajo coste, le ha costado cinco años que le den permiso en Cataluña para levantar un local de 4.000 metros cuadrados. Decatlhon ha tenido que abrir una tienda de 999 metros al no poder sobrepasar los 1.000 metros que restringe la normativa catalana.
El turismo también se ha visto afectado por la fragmentación autonómica, a pesar de que la marca España se vende como única al extranjero. La aerolínea de bajo coste Air Berlín denunció hace poco la imposición del catalán en sus vuelos por parte del Gobierno balear. Desde e-Dreams también ha habido quejas por la necesidad de multiplicar por 17 el esfuerzo que hace una empresa para establecerse en España.

La presencia de las víctimas del terrorismo en las aulas
XABIER ETXEBERRIA El Correo  6 Noviembre 2009

PROFESOR DE ÉTICA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO Y MIEMBRO DE BAKEAZ

Escribo este artículo ofreciendo en él las resonancias que ha provocado en mí uno previo de Aintzane Ezenarro (EL CORREO, 23-10-09). Aclaro al respecto que lo que pretendo sobre todo no es personalizar la respuesta sino hacerme cargo de la cuestión de fondo que se nos plantea. Preciso, igualmente, que en los disensos que voy a manifestar late mi sincera intención de diálogo.

Para empezar, veo positivo que los diversos responsables políticos se esfuercen por pronunciarse sobre el tema de la presencia educativa de las víctimas en general, y de las víctimas del terrorismo en particular, situándose en el nivel prepartidario, el nivel en el que se asientan los principios básicos de justicia y libertad, inspirados en los derechos humanos, que todos debemos compartir. Los argumentos que aportemos para justificar nuestras posturas en este tema tendrán que apoyarse en ellos. Por mi parte, ésa es mi intención aquí. Lo que digo tiene tras de sí trabajos realizados, con otros colegas, en el Aula de Ética de la Universidad de Deusto y en Bakeaz, en los que tratamos de asumir con honestidad este criterio, poniendo entre paréntesis nuestras opciones partidarias diversas. Si cito a estas dos organizaciones es debido a que en ambas estamos defendiendo con vigor la presencia física directa de las víctimas en general y de las víctimas del terrorismo en particular, aunque no haciendo de ello un tótem, como acusa Ezenarro, lo que espero resulte manifiesto por lo que sigue (adelanto, por cierto, que no hay que hacer tótem de la presencia, pero tampoco un tabú de la ausencia).

Señalada de este modo la perspectiva, paso a consideraciones más precisas. En primer lugar, de la constatación de que se han dado frutos positivos en una experiencia educativa como la de 'Bakerako urratsak-Dando pasos hacia la paz', en la que se optó por que la presencia de las víctimas no fuera física y directa, no se puede concluir que se han cumplido todos los objetivos planteables y en sus intensidades suficientes. Conozco bien la experiencia. Y junto a los avances y logros ciertos, que celebro, he señalado, con otros colegas y con ánimo de que sea mejorada en el futuro, sus deficiencias significativas en el propio diseño y sus insuficiencias en el horizonte que contempla. Entre estas insuficiencias está, ciertamente, la de no aceptar la presencia directa de las víctimas. Dicho todo esto de otro modo: partiendo de donde partíamos -de la práctica ausencia, en cualquiera de sus expresiones, de las víctimas del terrorismo en la educación-, se ha dado ciertamente un avance, pero se trata de un avance incipiente, tímido y totalmente insuficiente. Aún queda mucho por hacer, no meramente extendiendo la experiencia, sino corrigiéndola y desarrollándola. Y en ese «por hacer», como un elemento significativo, pero no único, tendremos que contemplar la presencia directa de las víctimas.

Centrándome ya en esta última cuestión, conviene resaltar que, si bien es cierto que hay que dar razones a favor de esta presencia directa, también hay que hurgar en las razones por las que se enfatiza la necesidad de su exclusiva presencia indirecta. Hay una argumentación, o mejor una motivación, que debe rechazarse por espuria, tanto si se concluye en una opción como en otra: la de pensar -sin declararlo- que la opción elegida es la que más conviene a nuestros intereses estrictamente partidarios. Hay además una segunda motivación, que es igualmente indebida y que afecta a la opción de rechazar la presencia directa: la de rehuir los conflictos que podría generar en las aulas.

Comento con algún detalle esto último. Que, en concreto, las víctimas del terrorismo ligado al País Vasco se hagan directamente presentes en la educación, aquí, es una cuestión delicada, debido a que en nuestras aulas se refleja un clima social en el que, desgraciadamente, está aún relevantemente presente la indiferencia e incluso el menosprecio hacia estas víctimas. Ante este hecho, no podemos reclamar la inhibición de su presencia en general, ni tampoco de ciertas formas de presencia que serían 'provocadoras', porque es claudicación moral. Lo que hay que hacer es trabajar decididamente contra ese clima para ir haciendo posible toda forma de presencia que se justifique pedagógicamente. En este sentido, toca preguntarse con honestidad si las razones pedagógicas que se aducen para la inhibición de ciertas presencias son auténticas o son una excusa que nos evita confrontarnos con estas expresiones sociales de intolerancia y de falta de empatía hacia las víctimas, reflejadas en las aulas.

vanzando en el tema, considero fundamental no situar en disyuntiva presencia directa y presencia indirecta de las víctimas. Pedagógicamente, lo más correcto es una articulación adecuada de las dos formas de presencia. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus limitaciones, y por eso la riqueza educativa, y el reconocimiento debido a las víctimas, se logran plenamente cuando se imbrican en una afinada programación. La tarea no es fácil, y por eso se precisan apoyos institucionales, ofertas formativas, trabajos en equipo, experiencias progresivas, etcétera. Por cierto, si todos compartiéramos la necesidad de esta síntesis de presencias, se diluiría -quiero pensarlo- la perniciosa dimensión partidaria del actual debate.

La razón justificadora fundamental de presencia de las víctimas, aquélla en la que deben encajarse otras también significativas como la de expresar el reconocimiento debido a éstas, es que con ella es como se logra el objetivo educativo irrenunciable de motivar hacia las convicciones y actitudes comportamentales hacia las víctimas que emanan de los derechos humanos. Es aquí donde hay que situar la pregunta directa que se nos lanza: la presencia directa, ¿aporta algo decisivo o es contraproducente?

Arranco mi respuesta destacando que aporta algo decisivo: todo lo implicado en la relación del cara a cara. En concreto: superación, por evidencia, de todo acercamiento abstracto (la víctima, en su contundencia física, está ahí); fuerza de interpelación (la víctima es un sujeto presente que directamente me habla a mí); capacidad de interacción vital (puedo hacerme eco, podemos entrar en un diálogo sustentado en mi empatía lúcida, podemos abrirnos a la sorpresa). Hay ya experiencias educativas de presencia directa de víctimas de diverso tipo, incluidas las víctimas del terrorismo (desgraciadamente, fuera de Euskadi), que muestran su fecundidad.

Si, por tanto, la presencia directa de las víctimas no es 'per se' contraproducente, sino al contrario, enriquecedora, es cierto que, por exigencia pedagógica, tiene que acompañarse de ciertas condiciones, por el bien de la víctima y del acto educativo. Para empezar, hay que garantizar a la víctima un clima en el aula que no va a ser de rechazo revictimizador, aunque quepan grados diversos de aceptación. En segundo lugar, es muy importante que la víctima que interviene en el acto educativo haya realizado en un grado razonable su proceso de duelo, para que suponga un avance de éste y no un retroceso. En tercer lugar, la víctima debe asumir que está ahí como testigo moral de la violencia sufrida, lo que le pide que sitúe su intervención en el nivel prepartidario. Por último, a la víctima, como a todo agente educativo, hay que pedirle dotes pedagógico-comunicativas adecuadas para la actividad que realice, a fin de que no se produzcan consecuencias negativas. Esta relación escueta puede sugerir que el listón se pone muy alto. Sé por mi parte que hay un número significativo de víctimas del terrorismo con disposición y capacidad para embarcarse en esta tarea y con estos parámetros.

Ezenarro nos propone al final que la educación se haga cargo de una visión global del sufrimiento. Es fundamental añadir que ello sólo debe intentarse mediando con coherencia una decisiva distinción entre el sufrimiento injusto (el que hace víctimas en sentido moral -del terrorismo, de género, etcétera-) y el que responde a penas acordes con los derechos humanos por haber provocado en otros esos sufrimientos injustos. Sólo así avanzaremos en una educación para la paz que incluye en ésta a la justicia lo más humanizada posible.

opinion@bakeaz.org
Para el autor, con la presencia de las víctimas del terrorismo en las aulas «se logra el objetivo educativo irrenunciable de motivar hacia las convicciones y actitudes comportamentales hacia las víctimas que emanan de los derechos humanos»

Esperando a Rubalcaba

TERESA JIMÉNEZ BECERRIL ABC  6 Noviembre 2009

MIENTRAS la vicepresidenta del Gobierno ironiza diciendo que el PP puede esperar para obtener respuesta a la pregunta de quién dio el chivatazo en el bar Faisán, las víctimas de ETA se desesperan y no comprenden ni el cómplice silencio de Fernández de la Vega -que, dicho sea de paso, las acusó de malintencionadas cuando se manifestaron contra la política antiterrorista de Zapatero-, ni la urgencia de la Fiscalía por archivar un caso que sigue abierto en la mente de muchos españoles. Y en esta España de «caza de brujas», donde acusar se ha convertido en el deporte nacional, me uno al coro de acusadores, en este caso por una causa más que justa: evitar que quien permitió que ETA burlase la vigilancia policial que investigaba su financiación no pague por uno de los hechos más grave de nuestra democracia. Acuso al jefe de Policía que dirigía la operación y responsabilizo al ministro del Interior de no llegar hasta el fondo de este vergonzoso y peligroso chivatazo. Exijo al presidente del Gobierno que haga lo que tiene que hacer, asumiendo la responsabilidad de que se investigue este inaceptable soplo, para despejar así las dudas que caerían sobre su Gobierno si se archiva este caso sin abrir una comisión de investigación que explique a los españoles quién avisó al que recaudaba dinero para ETA de que estaba siendo controlado.

A quienes aún tengan dudas sobre la gravedad del asunto y opinen como la vicepresidenta del Gobierno, que el PP quiere volver a las andadas, y que quienes pedimos saber que pasó en el bar de Irún somos unos crispadores, les diré que ETA para matar necesita dinero con el que pagar pistolas, coches, pisos y demás gastos de su red asesina en la que juegan un papel principal los soplones, quienes, junto con los matones, son los responsables de a pie de los asesinatos. Los que ordenan desde las alturas se financian de otro modo, con subvenciones estatales que recauda directamente de nuestros bolsillos: ANV. Para asesinar se necesitan billetes frescos que cobra un colaborador de la banda. Prueben a imaginar la escena del recaudador de los terroristas recibiendo una llamada que le comunica que está siendo vigilado, el cobrador guarda su maletín para darselo a los terroristas en mejor ocasión, es decir, cuando dejen de vigilarlo. Lo escandaloso de este asunto es que el «soplón» pertenecía a la Policía y además estaba muy bien informado de la operación de vigilancia que se estaba llevando a cabo. Es como si los guardias que vigilan a los traficantes les dijeran que eligieran otra ruta porque ésa estaba vigilada. Increíble, pero cierto. Yo no sé a ustedes, pero a mí, visto que mi hermano, al igual que tantos otros inocentes, fue asesinado por una pistola que se pagó con dinero igual al que se recaudaba en el bar Faisán, y sus asesinos planearon su crimen en un piso en Sevilla alquilado con dinero idéntico al que estaba en el maletín que no se incautó por orden de alguien, cuya identidad desconocemos y que permitió que ese dinero llegase a manos de aquéllos que más temprano que tarde volverían a asesinar.

Visto que conozco bien el dolor que esos billetes manchados de sangre pueden causar y con la fuerza moral que me da el ser una ciudadana española que lleva muchos años viendo funerales y compartiendo el noble sacrificio de todo un pueblo que no se pliega a las exigencias de una organización terroristas, pido a la señora Fernández de la Vega, al señor Rubalcaba o al señor Zapatero que respondan a mis preguntas, que no tienen nada de infantiles, porque yo no soy ninguna niña, sino una mujer que lucha contra el terrorismo y tiene derecho a saber,

¿Por qué se apagaron las cámaras que vigilaban el bar Faisan, y ahora tenemos un video con cortes que no puede ser utilizado? ¿Quién era el responsable de la operación y quién ha llevado a cabo la investigación de lo que pasó? ¿A quién daban cuenta los policías de sus investigaciones y cómo es posible que en tres años no hayan encontrado al culpable del chivatazo? ¿Por qué quiere la Fiscalía cerrar este caso? ¿A quién beneficiaría que este caso se cerrase?

Está claro que no beneficiaría a las víctimas del terrorismo, ni a la sociedad española, que podría poner en duda el funcionamiento de la Justicia. Así que no nos queda más remedio que seguir esperando a Rubalcaba, aunque después de su brillante actuación delante de los españoles cuando soltó a De Juana Chaos por motivos de salud, no sé si soportaríamos otra película como aquélla, con un ministro del Interior apareciendo ante los medios con semblante compugido para explicarnos que en el bar Faisán el soplo se hizo ¡por motivos humanitarios!

Toni Cantó: "Es una tontería que en la medicina cuente más la lengua que la profesionalidad"
El actor denuncia la "hipocresía" y el "partidismo" de sus compañeros de profesión
 www.lavozlibre.com  6 Noviembre 2009

Madrid.- Toni Cantó ha concedido una entrevista a esRadio con motivo de la presentación de su último libro, ‘Verbo y Carne’, en la cual ha manifestado que “es una tontería que en la medicina, por ejemplo, cuente más veces el lenguaje que la profesionalidad”. “En mi opinión, es una cosa artificial, creada por ellos, por los que están ahí arriba, porque si preguntas a la gente de la calle no prefieren que les opere quien sepa más catalán”, denunció el actor.

El valenciano ofreció, además, su punto de vista sobre temas como la existencia del Ministerio de Igualdad o el reciente posicionamiento de muchos de sus compañeros de profesión a favor de los sindicatos y en contra de los empresarios. “El Ministerio de Igualdad debería desaparecer o ser llamado ‘de discriminación positiva de la mujer”, ha criticado Toni Cantó. “Algunas leyes castigan enormemente a los hombres por el mal comportamiento que tienen unos pocos. No obstante, no me rindo. Tenemos que luchar para que los jueces nos traten de manera más igualitaria”, denunció.

Al actor le parece “una desfachatez y un insulto” el posicionamiento de sus compañeros de profesión en contra de los empresarios. “Son unos hipócritas y absolutamente partidistas. Son capaces de tragar lo que sea si viene de un lado y muy críticos con todo lo del otro. Son de una ingenuidad apabullante”, criticó.

El actor valenciano fue instado durante la entrevista a entregar diversos premios simbólicos a los miembros del Gobierno que lo merecieran, como si de una Academia de Cine se tratara, pero Cantó se negó aduciendo que todos tenían un nivel “bastante mediocre”.

Manila acoge el I Congreso del Español como Lengua Extranjera en Asia-Pacífico
"La importancia de encuentros como éste es proporcional al aumento del interés por aprender el español"

 www.lavozlibre.com  6 Noviembre 2009

Manila (Filipinas).- El Instituto Cervantes de Manila (Filipinas) acogerá los próximos 21 y 22 de noviembre el I Congreso del Español como Lengua Extranjera en Asia-Pacífico. “Creemos firmemente que la importancia de encuentros como éste es proporcional al aumento del interés por aprender el español, a la vez que estos foros son fundamentales para su desarrollo y difusión”, explica Luís Arias Romero, Embajador de España en Manila.

“Queremos que este foro sirva como punto de encuentro de todos aquellos interesados en la docencia e investigación del Español. Que sea crisol de tendencias y que sirva para fomentar la reflexión y el debate sobre políticas lingüísticas y sobre formación de profesionales”, manifiesta José Rodríguez, director del Cervantes de Manila. “En nuestro ánimo está impulsar acciones orientadas a mejorar el posicionamiento del español como segunda lengua extranjera en esta zona geográfica y promover la investigación en las áreas temáticas que constituyen los ejes de este congreso”, añade.

Las ponencias plenarias, los talleres, las comunicaciones y las mesas redondas se alternarán durante dos jornadas con el objetivo de abordar de forma extensa la situación de la enseñanza del español como lengua extranjera en la zona del Asia-Pacífico. Los seminarios y talleres abordan temas como “la problemática del alumno filipino en el primer encuentro con el español”, “la motivación por la enseñanza y el aprendizaje de la pronunciación”, “el uso de estrategias de comunicación en un contexto asiático”, “el uso de la música meditativa y de la canción para memorizar conjugaciones” o “las estrategias de aprendizaje y de comunicación de alumnos chinos frente al aprendizaje de español”.

Una parte importante del Congreso, sobre la que los diversos talleres realizan una especial incidencia, es la forma de abordar la enseñanza del español aplicada a las lenguas y culturas propias de la zona, como es el caso del malasio, el tagalo o el chino.

Este Congreso está organizado por el Instituto Cervantes de Manila y por la Embajada Española en Filipinas y cuenta con la participación de la Consejería de Educación de España en Pekín y en Australia, y con las distintas universidades de Kyoto y Tenri (Japón), Hong Kong, Filipinas, Taiwán, Corea, Canterbury, La Trobe (Australia), Malasia y Nueva Zelanda.

EL CHOLLO DE LA CASTA POLÍTICA EN ESPAÑA
Resúmen "La Casta" 6 Noviembre 2009

CON EL MISMO título del libro que el año pasado conmoció Italia, el periodista Daniel Montero publica «La Casta». Recoge, sin piedad, en 280 páginas, los privilegios de los profesionales de la política, en un momento muy delicado por el escándalo social del caso Gürtel


Leire Pajín y Rodrigo Rato, dos de los miembros de "La Casta" con ingresos millonarios.
El hinduismo considera que los seres humanos fueron creados con distintas partes de una divinidad llamada Brahma. Los sacerdotes salieron de su boca. Los comerciantes, de sus caderas. Los esclavos, de sus pies. Y los políticos, de los hombros de la deidad junto con los guerreros. Esta leyenda -descrita en un texto del siglo III a.C. llamado Las leyes de Manu- es la base del sistema de castas que impera en la India. Allí, la pertenencia a una casta define el estatus social del individuo, sus posibilidades de trabajo e incluso con quién se tiene que casar. Y no es posible ascender en la escala social. Sólo los nacidos en las castas superiores pueden disfrutar de los mejores privilegios.

Veinticinco siglos después, la analogía sigue viva para entender el funcionamiento de la clase política española: un grupo cerrado, homogéneo y donde los herederos tienen mucho camino recorrido. Basta ojear por los despachos de europarlamentarios españoles en Estrasburgo para encontrar pruebas genealógicas: un hijo de Alfonso Guerra, un cuñado de Aznar... Sí, ahora son hijos, sobrinos, nietos o conocidos de los históricos del PP y del PSOE los que hacen de escuderos de la
casta en Europa. El Parlamento Europeo ha pasado de cementerio de elefantes a campo de entrenamiento. Las oficinas del hemiciclo son ahora un lugar donde los herederos del trono electoral, forjan contactos y curten sus espuelas. Son La Casta.

Con el mismo título que el libro que el año pasado conmocionó la vida política italiana, sacando los colores a quienes viven de la cosa pública, el periodista Daniel Montero mete el bisturí en el patio local. Tampoco huele bien aquí. En las 286 páginas de La Casta. El increíble chollo de ser político en España, a la venta el próximo día 20 (Ed. La Esfera de los Libros), Montero lanza cortantes preguntas (¿Qué futuro tiene un país donde las casi 80.000 personas que forman la clase política están envueltas en un velo informativo sobre el despilfarro de sus privilegios?) y ofrece respuestas y datos precisos.

Gürtel es sólo un epígrafe en esta crispante historia.
1.- Con lo que gana Rajoy en un mes, una pensionista con cuatro hijosvive durante dos años y medio.
2.- Tal es el descontrol, que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.
3.- Un español tiene una pensión máxima de 32.000 euros anuales, pero los políticos tienen derecho a pensiones vitalicias muy superiores. 74.000 euros en el caso de los primeros espadas de La Casta. Además estas pensiones no son incompatibles con otros sueldos de la Administración o con otras actividades económicas. Un diputado o senador tiene que estar sólo siete años en el cargo para optar a la pensión máxima (32.000 euros), mientras que un trabajador autónomo o por cuenta ajena necesita 35 años cotizados.
4.- La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%
5.- ¿Sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?
6.- ¿Viajes innecesarios? Una comisión del Congreso pide permiso para que 60 diputados viajen cuatro días a Canarias a estudiar el cultivo del plátano.
7.- Zapatero es el único presidente de la UE que carga sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales. Viaja con 100 personas durante tres semanas.

AZNAR, JOSÉ MARÍA: es el único ex presidente del Gobierno que ha solicitado el sueldo vitalicio que supone sentarse en el Consejo de Estado: 74.000 euros anuales. Nómina que pretendía sumar a la de ejecutivo del magnate de la prensa Rupert Murdoch. Se lo denegaron pero le salió rentable. Aznar renunció por un sueldo de 220.000 euros al año, tres veces más de lo que cobraba como consejero de Estado. [Resulta difícil cifrar, como en el caso de otros ex presidentes,
cuánto dinero suman sus actividades privadas y públicas].

ABSENTISMO: no existen datos oficiales sobre la falta al trabajo de los políticos o al menos no se han hecho públicos.

AVIONES: los diputados pueden utilizar a su antojo con cargo a las arcas del Estado aviones, trenes o barcos. Disponen de 5.000.000 de euros al año para viajes.

BONO, JOSÉ: entre sueldo y complementos, el presidente del Congreso cobra 13.856 euros al mes: 3.126 por diputado, 3.605 como complemento, 3.915 para gastos de representación y 3.210 de libre disposición. Las dos últimas partidas suman más de 6.000 euros mensuales para comidas, regalos y actos de protocolo. Todo este dinero sin contar las indemnizaciones previstas por ley para sufragar «gastos que sean indispensables para el ejercicio de su función».

BOTELLA, JOSÉ: el cuñado de José María Aznar fue fichado en Bruselas, desde las oficinas del PP en esa capital. En el tribunal que lo examinó para funcionario estaba un miembro determinante, Gerardo Galeote, que presidía la delegación popular en Europa. En menos de dos años el hermano de Ana Botella se blindó con un sueldo europeo para toda la vida.

CALDERA, JESÚS: el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales recibe 6.319 euros mensuales por su escaño en la cámara baja, donde redondea su sueldo como vocal de la Diputación Permanente y presidente de una comisión. Cuando era ministro subió el salario mínimo a 600 euros. Cuatro años después, su sueldo es 10 veces superior a esa cifra, que recibe simplemente por no abrir la boca. Caldera no ha presentado ni una sola iniciativa ni ha intervenido en el Congreso desde que comenzó la actual legislatura. Al final, cobrará en 2009 más de 120.000 euros por los servicios prestados.

CARGOS: hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán.

CASTIGO: nunca se ha sancionado a ningún miembro de La Casta por incumplir el Código del Buen Gobierno, que se supone que controla las buenas prácticas del Ejecutivo.

COCHES: el lujo de muchos dirigentes autonómicos les lleva a sentar sus posaderas en automóviles de más de 100.000 euros. Gallardón, el alcalde de Madrid, se mueve en un Audi A8 de 591.624 euros. Fue contratado en arrendamiento hasta 2011, así que el alcalde gasta 150.000 euros al año del bolsillo de sus ciudadanos para moverse por la ciudad y alrededores. Catorce de los 17 presidentes autonómicos usan Audi. El valenciano Francisco Camps tiene varios a su disposición
(esa comunidad dispone de 200 vehículos para sus altos cargos, la mayoría de ellos Volvo S80, de 40.000 euros), lo mismo que sucedía con Chaves en Andalucía, cuyo Gobierno cuenta con 234 coches oficiales.

CHAVES, MANUEL: cobra al año 81.155 euros por ser ministro más una indemnización de 46.000 al año por abandonar la presidencia de Andalucía. O sea, 127.155 euros anuales. Dos sueldos del Estado compatibles sólo para altos cargos. Para los demás españoles está prohibido por ley.

DESPILFARRO: el Congreso gasta cada año 160.000 euros en regalos navideños. 11.000 cargos públicos reciben obsequios por esas fechas, un gasto que suma al año 2.200.000 euros.

DEUDAS: cada español debe a los bancos 566 euros por la deuda de los ayuntamientos.

DESCONTROL: es tal en la administración de fondos públicos que en España no hay ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado.

DIETAS: los parlamentarios que no viven en Madrid reciben, además del sueldo, otros 1.823 euros al mes por sus supuestos gastos de manutención y alojamiento. Los locales, 870 para gastos, libres de impuestos. La suma de estos sencillos complementos supera el sueldo de 12 millones de ciudadanos. Además, cobran 150 euros cada día si salen al extranjero, y 120 si viajan por el país.

ENCHUFADOS: hasta hace tres meses, cada eurodiputado disponía de 17.140 euros al mes para contratar a familiares. El ex presidente del PP de Cataluña y vicepresidente de la cámara europea, Alejo Vidal-Quadras, puso en nómina como secretario en Bruselas a Albert  Fuertes, hermano de su esposa. Y el eurodiputado cacereño del PP, Felipe Camisón (fallecido en mayo de 2009) contrató a su cónyuge como asistente, al igual que hizo la también diputada popular Cristina Gutiérrez-Cortines con su hija. Y lo mismo hizo el socialista Enrique Barón con la hija de un militante afín. [En la actualidad, los familiares directos han sido eliminados de las plantillas de los diputados españoles. Sin embargo, los parientes de sangre han sido reemplazados por personal próximo al partido].

FUNDACIONES: 52 políticos nacionales ocupan cargos en 74 fundaciones distintas: 31 por el PSOE, 28 por el PP y 4 por el resto de grupos. La conservadora Soledad Becerril parece las más activa: es miembro del patronato de seis fundaciones. No todas tienen un marcado carácter político.

GUERRA REINA, ALFONSO: hijo del ex vicepresidente del Gobierno,Alfonso Guerra. Fue elegido a dedo como asistente del vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista Miguel Ángel Martínez. Más de 140 millones al año se van en sueldos de 1.200 recomendados. Con ese dinero se podrían mantener los servicios de una ciudad española de 115.000 habitantes durante un año.

HACIENDA: la retención de las nóminas de los diputados y senadores es sólo del 4,5%.

HORAS EXTRAS: en 2008 el Gobierno de La Rioja pagó 200.000 euros extras a sus conductores. Realizaron 870.182 kilómetros, unos 2.300 al día, lo suficiente para cruzar tres veces España de este a oeste. Un gasto curioso ya que es la comunidad más pequeña del país y que su población es inferior a la de cualquier ciudad dormitorio de Madrid. El uso de coches oficiales para asuntos particulares es una práctica tan común como soterrada.

IBARRETXE, JUAN JOSÉ: el ex lehendakari del Gobierno vasco recibe unos 45.000 euros al año, la mitad de lo que ingresaba cuando era presidente. Y lo cobrará de por vida, igual que todos los miembros de su ejecutivo. Este tipo de jubilaciones están muy por encima del límite legal para el resto de los españoles, que no pueden cobrar más de 32.000 euros anuales, por mucho que hayan cotizado toda su vida.

IMPUESTOS: un ciudadano, por ejemplo, de Madrid sustenta con sus impuestos el salario de 27 concejales, 120 parlamentarios de la Asamblea madrileña, 264 senadores, 350 diputados nacionales y 54 del Parlamento Europeo. En total, 815 cargos electos con un sueldo base que supera los 3.000 euros. Y sin contar los puestos de confianza que arrastra cada uno.

JUBILADO DE ORO: tras abandonar el FMI, Rodrigo Rato regresó a España con una pensión vitalicia de 80.000 dólares anuales. Sumados al sueldo de ex ministro, en 2006 percibía 37.070 euros mensuales. [Un español necesita cotizar al menos 35 años, 15 con la base más alta, para poder cobrar la jubilación máxima de 32.000 euros al año].

MARISCADAS: no hay límite legal para las comidas de representación de los políticos españoles. Tampoco hay fiscalización previa a la hora de comprar jamón, champán o puros de alta cava. Ejemplo descontrol es el socialista valenciano Vicent Costa. Acababa de perder las elecciones municipales a favor del PP, pero seguía siendo alcalde en funciones. Y como tal se gastó casi 500 euros del dinero público en gambas, cigalas, langosta, navajas, jamón y caldereta. Una buena despedida.

MÓVILES: los senadores cuentan con 1,7 millones de euros al año para gastos de teléfono. El ayuntamiento de San Lúcar de Barrameda tenía 270 dados de alta. Entre los servicios que pagó figuran descargas de juegos, llamadas a Cuba y a varias líneas eróticas.

MULTAS: ¿sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?

MOROSOS: los miembros de La Casta invirtieron 66,6 millones de euros en la celebración de las elecciones general de 2008. De ese dinero, 44 millones fueron prestados por bancos españoles para financiar campañas publicitarias megalógamas. Las mismas entidades que ese año de crisis embargó las casas a 60.000 familias por falta de liquidez. 180.000 personas se quedaron sin techo. Sin embargo, los partidos de La Casta deben a los bancos 144,8 millones de euros.

NEGOCIOS: sólo el 33% de los diputados del Congreso se dedica en exclusiva a su labor política. El resto engorda sus cuentas corrientes con la participación en empresas privadas, fundaciones y colaboraciones varias. Algunos, como el diputado del PP Miguel Ángel Cortés, aglutinan hasta 12 actividades extraparlamentarias.

NÓMINAS: los sueldos de los políticos electos (80.000 miembros de La Casta, que llenarían un estadio como el del Real Madrid) cuestan a los ciudadanos unos 720 millones de euros al año, más que el presupuesto anual de toda la red ferroviaria, tres veces superior al dinero dedicado a cuidar el patrimonio nacional y 60 veces más que lo que gasta el país en salud bucodental para jóvenes.

OCULTISMO: no hay datos oficiales sobre el número de políticos que cobran del Estado. El alcalde de Barcelona -el mejor pagado del país- tiene un salario de 177.398 euros brutos anuales. Más que un ministro, que se lleva a casa 74.000 al año.

PAJÍN, LEIRE: en 2000 se coronó como la diputada más joven de España. Ocho años después, con 33 de edad, ya tiene derecho a una indemnización de 85.000 euros anuales del Estado. Recibe 5.500 euros al mes por su trabajo al frente del PSOE, tiene derecho al 80% de su sueldo como ex secretaria de Estado de Cooperación, 103.000 euros anuales con todos los complementos, a lo que hay que sumar 3.126 como senadora.

PLÁTANO CANARIO: 60 diputados, todos ellos de la comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, pidieron en abril irse a La Palma. Objetivo: estudiar el cultivo del plátano. Tal y como suena. Con toda naturalidad, haciendo caso omiso a la crisis. Si la obscena petición prospera, sus señorías se habrían embolsado 24.000 euros en dietas por cuatro días.

PUJOL, JORDI: cobrará 76.800 euros al año como ex presidente de Cataluña hasta 2014. Y después una pensión de 57.600 euros durante el resto de su vida. [El ex ministro socialista Javier Solana podría cobrar al menos tres pensiones vitalicias].

PENSIÓN DE ESCÁNDALO: los ex ministros mantienen durante dos años una pensión por cese de 58.000 euros anuales, cifra seis veces superior a la pensión media española. En la actualidad, cuatro ex ministros compatibilizan ese dinero con el sueldo de diputado: José Antonio Alonso, Fernández Bermejo, María Antonia Trujillo y Jesús Caldera.

PROSTITUTAS: el concejal de Palma de Mallorca, Rodrigo de Santos, gastó más de 50.000 euros en prostitutos y bares de ambiente. En Estepona, varios miembros municipales están siendo investigados por cobrar 42.000 euros a una red investigada por la Audiencia Nacional para abrir un local de alterne. En 2002, el ex alcalde de Dolores (Alicante) fue condenado a seis meses de prisión por abonar la factura de un local de alterne, al que acudió con siete comensales.

RAJOY, MARIANO: se embolsa cada mes 8.996 euros (sin contar otros complementos): 3.126 por ser diputado, 870 para alojamiento (más que el salario mínimo) y 5.000 como presidente del PP. Con lo que gana en un mes, una pensionista con cuatro hijos vive durante dos años y medio.

REGALOS: no hay una ley concreta sobre los obsequios que pueden aceptar o no los políticos. En EEUU, por ejemplo, pasan al Estado. Condolezza Rice recibió el año pasado en sus viajes oficiales joyas por valor de 360.000 euros. Aquí nadie tiene obligación de declararlos. Se pueden quedar con ellos. Sin más.

SOLBES, PEDRO: tras dejar la política en abril de 2009, el ex ministro de Economía se encontró con un retiro de unos 12.000 euros mensuales (una pensión de 2.725 euros por ser funcionario, su pensión vitalicia como ex comisario europeo y otros 5.700 al mes como compensación, durante dos años, por ex ministro). A Solbes, pues, le esperaba una jubilación cinco veces mayor que la de cualquier español.

SECRETOS: el oscurantismo sobre los gastos llega al absurdo. El Parlamento Europeo cuenta con una Oficina de Lucha Contra el Fraude (OLAF, por su siglas en inglés). Sin embargo, sus informes son confidenciales y su contenido completo sólo es conocido por los parlamentarios. Los votantes pueden saber de las buenas acciones de los políticos, pero sólo La Casta conoce datos sobre el fraude.

SIN LÍMITES: cada parlamento autonómico, diputación o ayuntamiento fija el sueldo de sus cargos electos sin límite ni baremo alguno. José Bolarín, alcalde de Ulea (Murcia), con 900 habitantes, cobra unos 4.000 euros. El de Ricote, cerca del pueblo anterior, se lleva 40.000 al año en una población que no alcanza los 1.300 vecinos. Y la alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe, cobraba más que el presidente del Gobierno: 84.462 euros al año en un ayuntamiento que estaba en
bancarrota.

TAXIS: la comodidad de sus señorías para hacer su trabajo es tal que el Congreso regala a los que no disponen de coche propio una tarjeta personalizada con un saldo de 250 mensuales para que viajen en taxi por Madrid

VACACIONES: Zapatero es el único presidente de la UE que carga sus vacaciones a las arcas públicas. Con él van más de 100 personas (escoltas, guardias civiles, asesores...). Cobran una media de 80 euros de dieta diaria, 8.000 euros por jornada sólo por este concepto. Si pasa tres semanas en Lanzarote, le cuesta al Estado 160.000 euros en dietas. A eso hay que sumar avión, desplazamientos, gasolina, manutención... Al final, 200.000 euros en vacaciones.

El «golpe» de Garzón contra PSC y CiU desactiva la campaña para deslegitimar la sentencia del Estatut
M. R. | BARCELONA ABC  6 Noviembre 2009

Una de las primeras derivadas de la irrupción de la Guardia Civil en el oasis catalán afecta de lleno a la credibilidad del PSC y de CiU para oponerse a un hipotetico recorte del Estatut por parte del Tribunal Constitucional. La única noticia que la clase política catalana esperaba de Madrid en las últimas semanas y días era el pronunciamiento del TC. Y en ese ínterin, tanto los partidos del tripartito como Converg_ncia habían llegado a la anticipada conclusión de que habría que reaccionar con firmeza y en la calle, todos a una. Ahora, esa vía presenta múltiples obstáculos. El primero es que tanto José Montilla como Artur Mas han fijado como prioridad esquivar como sea cualquier relación directa o indirecta con los detenidos y la trama de corrupción urbanística que se había montado en sus entornos más directos. Ocupados en tareas más menestoras que la «alta política», el Estatut ha pasado a un segundo plano. Ya nadie espera la sentencia, pese a que en las últimas horas y desde Moncloa se han hecho gestiones en el TC para determinar en qué estado se encuentran las deliberaciones, puesto que ahora, creen, sería el momento oportuno para notificar una sentencia, con la clase política catalana en sus horas más bajas. En contra de esta tesis se alza el profundo desencuentro entre los magistrados, aunque más de uno se ha manifestado a favor de agilizar el trámite y endurecer los términos generales de la sentencia.

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EL TC DECIDIRÁ SOBRE SU CONSTITUCIONALIDAD
Admiten a trámite el recurso del PP contra la Ley de Educación catalana
El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso de inconstitucionalidad del PP contra la Ley de Educación catalana. Queda ahora esperar a su dictamen aunque aún falta conocer el fallo del Estatut, en el que se inspira la norma.
EUROPA PRESS Libertad Digital  6 Noviembre 2009

El pleno del Tribunal Constitucional (TC) admitió a trámite el recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Educación de Cataluña (LEC) interpuesto por más de 50 diputados del PP en el Congreso, según publica el B.O.E.

En su recurso, los populares recurren un total de 38 artículos de la ley –algunos de ellos en diversos apartados–, así como seis párrafos del preámbulo, tres disposiciones transitorias y dos disposiciones adicionales, todo ello en referencia a aspectos lingüísticos, curriculares y competenciales.
El PP explica que la nueva norma impide que en los centros catalanes se imparta la tercera hora de castellano, y asegura que limita los derechos de las familias catalanas, segrega el currículum catalán con el del resto de España y crea un cuerpo docente a parte del nacional, impidiendo la movilidad entre comunidades.

Cataluña somos todos
PABLO YÁÑEZ www.lavozlibre.com  6 Noviembre 2009

El pasado sábado tuvo lugar la presentación de la precampaña electoral de Ciudadanos (C´s) para las próximas elecciones autonómicas bajo el lema ‘Cataluña somos todos’.

Fue un acto con más de 300 afiliados y simpatizantes, y que contó con el apoyo de destacados personajes de la cultura y la política, C´s avanzó las líneas maestras de lo que será su oferta electoral para revalidar su presencia en el Parlament de Cataluña.

Una oferta basada en la necesidad de reconocer públicamente la pluralidad de la sociedad catalana y de sus gentes. Algo hasta ahora oculto por la red que los nacionalistas han tejido artificialmente desde el poder y que proyecta una Cataluña irreal, intolerante, sólo de unos pocos, en los que la identidad nacional condiciona, a juicio de los gobernantes, el título de ciudadanía.

La Cataluña oficial creada por el nacionalismo es marginal. Concentra las esencias de la exclusión social, de la persecución lingüística, del recorte de libertades individuales. En la Cataluña oficial se multa por rotular en castellano, por hacer cine en una lengua cooficial. En la Cataluña de Montilla, Mas, Carod, Laporta y compañía prefieren el Palau de Millet y el 3 por ciento a las comisiones de investigación... Su Cataluña tiene embajadas por el mundo, pagadas esas sí, con el dinero de todos.

La Cataluña real que propone Ciudadanos pasa por dar carpetazo a todo esto. Pasa por trasladar la normalidad bilingüe de la calle a las instituciones, por la libertad para elegir la lengua en la enseñanza, por el respeto a la pluralidad del pensamiento, de información, de expresión... Pasa por una Cataluña en la que todos sean ciudadanos sin que para ello haya que acreditar una determinada identidad. Una sociedad multicultural no necesita consulados para abrirse al mundo, vive abierta a él.

Esa Cataluña real, sí que la formamos todos. Los de allí y los que desde fuera queremos construir una sociedad de individuos libres. La Cataluña de todos, que unos reivindican allí ahogados en el oasis por las imposiciones nacionalistas, encuentra mi apoyo a muchos kilómetros, convencido de que la pelea por las libertades no conoce de fronteras, ni naturales, ni artificiales.

“Exiliados en democracia”. Un libro de imprescindible lectura.
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 6 Noviembre 2009

“Exiliados en democracia” es un oximorón. No son compatibles democracia y exilio. Si hay exilio, y vaya si lo ha habido en el País Vasco, no puede haber democracia. A tal efecto recuerdo el informe que el Comisario de Derechos Humanos emitió al Parlamento Europeo tras su supervisión de la situación vasca allá por el año 2003. No supimos nada después de ello, aunque, sin duda, la percepción de los europarlamentarios y de las instancias internacionales oficiales cambió tras décadas en las que había una relativa comprensión hacia algo, que siendo terrorismo puro y duro, era entendido como lucha por una liberación del Pueblo Vasco, como si éste fuera una colonia y España un Estado opresor. Pero ello no sucedió por generación espontánea. Si un grupo de personas inspiradas por un manifiesto redactado por Iñaki Ezkerra no hubiera ido primero a denunciar la situación vasca a Europa, Gil Robles, Comisario europeo de Derechos Humanos, no habría venido a inspeccionar la sojuzgada situación de los derechos civiles vascos. Para recoger hay que sembrar, y aquella embajada a las instituciones europeas, en la que participé yo mismo, tan criticada por todo los protagonistas de todos los bandos políticos a las pocas horas de producirse fue el punto de inflexión para el cambio de percepción y para la modificación de actitudes respecto al problema vasco, que no era otro que el problema de las libertades. Y en ello Iñaki Ezkerra no sólo fue inspirador sino autor intelectual.

Tampoco el movimiento cívico vasco experimentó un salto cualitativo enorme de forma espontánea. Iñaki Ezkerra fue artífice en 1998 de lo que luego sería la resistencia de Ermua personalizada por unos profesores, artistas e intelectuales que se unieron para constituir un Foro que al decir de Arzallus fue un faro, y que Ibarrola, con su genialidad creativa tradujo en forma de logotipo. Sin la iniciativa de Ezkerra reuniendo a unos pocos pensadores que luego aglutinaron a otros cuantos personajes de relieve moral e intelectual, probablemente aquel movimiento cívico no hubiera aparecido; y la respuesta a ETA y sus cómplices necesarios no hubiera sido igual. Hubiera seguido prevaleciendo aquel eslogan gandiano de perfiles planos con olor a sacristía: “necesitamos la paz”; a la que con tanto énfasis y como plataforma de salvación se agarraron los nacionalistas.

Digo esto porque el libro de Iñaki está fundamentado básicamente en una experiencia personal de la que soy testigo porque yo mismo la he compartido en varias de sus fases y certifico su veracidad. Iñaki Ezkerra es un buen conocedor de la realidad vasca por haberla sufrido en persona, y sobre todo por haber sido un protagonista necesario de lo que hemos venido a llamar “resistencia cívica” y de sus circunstancias.

El libro “Exiliados en democracia” es una plasmación del permanente esfuerzo que su autor ha desarrollado para describir la verdad con toda su crudeza, sin paliativos ni eufemismos. Y ello, por su propia naturaleza, constituye un hecho extraordinario. No es común este tipo de actitudes y producciones en un contexto en el que prima la frivolidad sobre las cuestiones trascendentes.

Doscientos mil vascos obligados a abandonar su tierra para huir, muchas veces dejando precipitadamente trabajos, empresas, familias, alegrías, éxitos y fracasos, vidas en definitiva. Ni tras la noche de los cristales rotos en la Alemania Nazi se produjo una diáspora de ese calibre (sólo fueron 30.000, que ya es bastante). Doscientos mil votos menos para las fuerzas constitucionalistas. Doscientas mil voces críticas privadas de emitir su criterio y de expresar su disidencia. Doscientos mil que tenían un efecto multiplicador en los silencios para los que nos quedábamos. Por si acaso…, para no quedar estigmatizados y en el ostracismo en el mejor de los casos. Por eso Ezkerra critica en su libro a algunos que abogaban por frentes constitucionalistas desde posiciones muy poco liberales, desprestigiando el propósito, en lugar de propugnar la regeneración democrática y ética de la política asumiendo los gestos como fines en sí mismos sin creerse en el fondo lo del cambio. Algo así como una prolongación de aquello que se decía cuando llegó la democracia: “contra Franco vivíamos mejor”, lo que equivaldría a “contra Arzallus estábamos mejor” Porque hay gentes que se conforman con vivir del testimonialismo.

Por eso Ezkerra alaba en su libro a quien realmente ha gestionado con eficacia el desplazamiento democrático del nacionalismo del poder, visualizando la alternancia y posibilitando un cambio de régimen sin alharacas ni gesticulaciones innecesarias, de forma natural, con inteligencia, el señor Basagoiti.

El libro de Iñaki Ezkerra no sólo es una descripción de la bancarrota de los valores morales y democráticos durante estos treinta últimos años en eso que llaman Euskadi o Euskalherria, y por contagio en el resto de España. El libro es algo más. Es un tratado de sociología política, de antropología cultural de la violencia. Es una taxonomía de los diferentes tipos que coinciden en eso que llamamos diáspora vasca. Trata un tema tan espinoso con una ironía sarcástica, inteligente, que hace de su lectura un placer, pues nada mejor que el humor, aunque esté repleto de espinas, para provocar con la hilaridad la reflexión ética, para llevarnos a conclusiones válidas, próximas al tratamiento científico de la realidad sociopolítica, sin contemplaciones ni contemporizaciones.

Entre esa variedad de represaliados, unos responden al perfil de exiliado auténtico, forzado por la necesidad y que hace abstracción o sublimación de su condición. Otros usurpan de una forma u otra el rol de resistente vasco obligado a irse, para presentarse como víctimas o rentabilizar dicho rol para atraer de forma narcisista la atención y ponerse al frente de la movida cuando el olor a pólvora ya se ha disipado. Son los dos polos en los que podríamos sintetizar la tipología.

Quizás, con cierta sorna, yo diría que Ezkerra se ha olvidado de alguna modalidad de exiliado, como el de “fin de semana”, entre los que yo me encuentro, constatable con sólo comparar a las siete de la tarde de los domingos, sobre todo si hace buen tiempo, la longitud de las caravanas de coches en dirección a Bilbao, procedentes de Cantabria, y ver los que vuelven de una ciudad tan preciosa como San Sebastián. Verán que el fenómeno no sólo es constatable, sino mensurable. Digno de una tesis doctoral de análisis psico-social. Todos sabemos el por qué.

El libro menciona, entre otras, una diáspora interior digna de periodismo de investigación, como es la de los cientos de ertzainas que tienen domicilio fuera de la Comunidad en la que sirven como policías. Algún día este fenómeno, entre otros, dará lugar a ímprobos y extensísimos trabajos que servirán para estudiar esta etapa histórica vasca, que esperemos sea un episodio pasajero tras el gobierno de Patxi López.

Como si fuera un caleidoscopio el autor hace un repaso del tipo de personajes que se han producido. Pero yo me quedo, a modo de necesaria síntesis del eje nuclear del libro con esta cita de una carta a modo de epílogo dirigida a Calleja, el periodista y autor del libro “La diáspora vasca”: “Me refiero a los fanáticos que siempre tienen en la boca la palabra ‘traidor’, que no saben de matices, que están esperando a que Ingrid Betancourt haga unas declaraciones polémicas y de corte buenista a favor del diálogo para lanzarse contra ella en lugar de rebatirle, para descalificarla y exigirle que devuelva el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia que le habían concedido, por ejemplo. Son seres que no distinguen entre una víctima y un cómplice de los verdugos, entre Ingrid Betancourt y Hugo Chávez, entre un político del régimen nacionalista y un periodista castigado por ese régimen.”

Mencionando al movimiento cívico, actualmente en descomposición, Ezkerra se pregunta “¿Por qué duerme el Movimiento Cívico? En mi opinión duerme porque las dos personas del mundo político, Rosa Díez y Jaime Mayor Oreja, que se acercaron y se pegaron a él como lapas para controlarlo, han decidido usarlo para su propio interés, convirtiendo los ‘principios’ en una estrategia personal. Porque los ‘principios sectarios’ han reemplazado a los principios compartidos’, sobre los que se fundó ese movimiento.”

Este libro tiene el valor de ser una buena taxonomía para distinguir lo que de bueno ha tenido este proceso de aquello que simplemente ha sido como la basurilla que queda tras todo hecho heroico. Ocurre en todas las situaciones sociales. Es necesario tenerlo en cuenta para distinguir la mena de la ganga. Y si algo ha tenido de bueno este proceso histórico vasco, de los treinta años de nacionalismo acompasado con el árbol de Arzallus y sus nueces, ha sido el que se han generado actos valiosos, actitudes nobles, conductas dignas de premio Nóbel, valores que no hubiesen aflorado en una situación normalizada, personajes irrepetibles repletos de honestidad y de coraje. Sólo por eso, quizás, ha podido merecer la pena. Pero, igualmente afirmo que, como dice Iñaki en su libro: “Una sociedad que esconde como un delito a sus héroes se está autodestruyendo en sus propios cimientos”. Como esos 241 guardias civiles asesinados por ETA, por no hacer recuento de los policías nacionales, ertzaintzas y miembros de las fuerzas armadas. Su supuesto delito fue haber defendido la idea de España, y servir en la defensa colectiva o en el cumplimiento de la ley y la persecución del delito.

Es de desear que el libro de Iñaki sirva para la reflexión, para revitalizar las iniciativas que permitan posibilitar la vuelta al País Vasco de los exiliados. De quienes vuelvan a tomar contacto con sus recuerdos y añoranzas. De quienes vean restituidos sus derechos civiles, su carta de ciudadanía vasca.

Iñaki Ezkerra: “Quienes amordazan a los escritores se ovidan de que estos pueden escribir y lo harán sin duda”
Iñaki Ezkerra: “Quienes amordazan a los escritores se ovidan de que estos pueden escribir y lo harán sin duda”
Redacción Minuto Digital  6 Noviembre 2009

Iñaki Ezkerra acaba de publicar “Exiliados en democracia” (Ediciones B), el último ensayo de su tetralogía vasca inaugurada con “Estado de Excepción” en 2001 y seguida por “ETA pro nobis” en 2002 así como por “Sabino Arana o la sentimentalidad totalitaria” en 2003. En este libro, que es el más literario de sus ensayos políticos, ha renovado el género por la vía de la autocrítica y de la revisión poco complaciente del propio constitucionalismo. Yolanda Morín ha charlado durante dos largas horas con el escritor vasco y nos brinda esta extensa y densa entrevista que es un texto excepcional y no tiene desperdicio.

Lo primero que llama la atención de tu libro “Exiliados en democracia” es el título. ¿No son chocantes sus dos términos?

Son términos chocantes, en efecto, y lo son adrede. Se supone que los exiliados lo son siempre de una dictadura y se supone también que son los que dejan su patria y se van a otro país. En el caso de la diáspora vasca que se produce tras la muerte de Franco, estamos ante un tipo de exiliado distinto, que lo es de una suerte de minúsculo régimen político de rasgos totalitarios amparado por una democracia y a la vez contenido por ésta, contra la cual actúa impunemente. De este modo, hay no ya una paradoja sino una contradicción en el título. Pero está se explica porque, además de eso, los dos términos son problemáticos y cuestionables en sí mismos. La democracia que ha habido en el País Vasco con los nacionalistas no era una democracia de veras y al término “exiliado” se le pueden poner pegas. Yo me he decidido a usarlo después de reflexionar mucho sobre ello. Digamos que lo he elegido por aproximación a un concepto inédito que no estaba definido porque sencillamente no se había dado antes en la Historia ni en ningún lugar. En esto hemos sido novedosos y originales los vascos, en esa forma “light” de totalitarismo que ha sido el PNV en el poder; en aprovechar un sistema democrático de un modo parasitario para aterrar, presionar y expulsar a unos paisanos de su tierra. Esto no ha ocurrido en ninguna parte antes. Las democracias eran integradoras y las dictaduras eran disgregadoras. Hasta el caso vasco, que ha sido una democracia disgregadora de la gente inquieta y con ganas de ser libre así como una dictadura integradora de los débiles, los sumisos, los pringaos y los mediocres aunque fueran de izquierdas y ajenos a la doctrina sabiniana. Un invento así, tan peculiar, sólo ha sido posible gracias al doble lenguaje y a la doble moral del PNV, a la hipocresía y al perverso jesuitismo nacionalistas. En resumen, que al pensar en este libro me di cuenta de que las dificultades terminológicas que había para definir a lo que yo he dado en llamar “exiliado vasco en democracia” eran las mismas que las que había para definir al “régimen”, “sub-régimen” o “pseudo-régimen” nacionalista que lo ha producido.

En tu libro hay unas buenas dosis de humor. Ahí está ese “Decálogo del buen exiliado” que ha dado tanto que hablar. ¿No es el del exilio vasco un tema demasiado serio como para tomárselo a risa?

El humor es necesario para todo en la vida. Y el humor negro más que ningún otro. Cuando se dice que los seres humanos nos distinguimos de las demás especies en que sabemos reírnos no se comprende muchas veces el alcance que tiene esta inocente afirmación. Saber reírse es saber reírse precisamente de lo triste, lo terrible, lo dramático, lo trágico, lo más serio y lo más sagrado. Eso no quiere decir que no reparemos en la gravedad que tienen las cosas de las que nos reímos. Nos reímos por eso, porque sabemos la gravedad que tienen. Yo lo he hecho siempre con la cuestión terrorista y con la nacionalista. Lo he hecho en cientos de artículos y lo hice ya en mi primer libro sobre este penoso asunto. De hecho “Estado de excepción” comenzaba hablando de “la ciática de los demócratas vascos”, de todos los problemas lumbares que hemos tenido la peña constitucionalista en Euskadi por mirar tanto los bajos del coche a ver si nos han puesto una bomba lapa. En el caso de “Exiliados en democracia” ese humor ha sido más necesario todavía porque el libro está cargado de sentido crítico y autocrítico. He tratado de renovar el género, que empezó con una fase historicista y antropológica, muy academicista, y luego tuvo una fase de mayor difusión y popularización, periodística e incluso panfletaria, con un gran contenido hagiográfico de los perseguidos y a la vez de denuncia de los verdugos y sus cómplices. Yo mismo he participado de esa “literatura de la resistencia”, que me parece que está agotada por muchas razones, entre ellas por una época más relajada, libre y esperanzadora en Euskadi que permite y que exige la autocrítica, la revisión, el ajuste de cuentas con los errores, los excesos y las fisuras del pasado. Lo que sucede es que el humor puede ir combinado con otras cosas, con el dolor incluso. El escritor no es un humorista, no tiene por qué ejercer de gracioso profesional. Tiene que contar la vida y la vida encierra muchas cosas. Yo trato de que en mis libros haya momentos divertidos pero también momentos líricos y desgarrados, momentos reflexivos, momentos duros y blandos, analíticos, narrativos, anecdóticos, nostálgicos… Como somos los seres humanos, los tipos normales.

El humor es desdramatizador. ¿Un libro sobre el exilio vasco no debería ser dramático?

Ésa es una de las contradicciones que tiene el texto, aparte del propio título, y que trato de resolver a lo largo de casi trescientas páginas. Por un lado, soy muy consciente -y así lo denuncio ya en el primer capítulo- de que el exilio vasco es una contradicción sangrante que llega a cuestionar nuestra democracia. Por otro lado, hay una serie de hechos objetivos que desdramatizan el exilio vasco y que hay que mencionarlos porque un falseamiento de la realidad no ayudaría a nada sino que perjudicaría a la buena causa del libro y del tratamiento del problema. Hechos objetivos como que el vasco que se va de Euskadi es acogido por el resto de una nación que es la suya y no tiene que ir a otra patria ni hablar en otra lengua; hechos como que a la vez España es un país desarrollado de la Unión Europea y ese nivel económico atenúa, sin duda, la situación del exiliado. No es lo mismo irse al Alicante o al Madrid del 2000 que irse de la España de la Guerra Civil al México de los años cuarenta. Por otro lado, están los medios de comunicación y de transporte, la telefonía móvil, internet, la teleconferencia, los aviones, los autobuses que en cuatro horas hacen el trayecto Madrid-Bilbao… Ya no estamos ante el exiliado que escribía cartas que tardaban en llegar a sus destino dos meses. Y, finalmente, está lo que el exilio encierra de positivo. Es curioso que sean los escritores exiliados los que más se han empeñado en desmitificar el carácter dramático del exilio, desde la croata Dubravka Ugresic hasta los checos Vera Linhartova y Milan Kundera, que llegan a verlo como una liberación, como una celebración, como la elección más fundamental que puede hacer el ser humano de la lengua que quiere hablar y del lugar en el que desea vivir.

¿Para ti no es doloroso estar viviendo desde hace un par de años en Madrid?

En absoluto. El exilio físico es la mejor cosa que me ha pasado en la vida. Para mí lo doloroso ha sido el exilio interior que he vivido en el País Vasco, tantos años teniendo que explicar por qué no era nacionalista, tantos años discutiendo con gente, siendo cuestionado yo diría que “ontológicamente”. Porque el problema va más allá del nacionalismo. El problema es la ideologización del provincianismo. El provinciano –y más el abertzale que es un provinciano radical-, el que va de étnico, de vasquito por la vida, siente como una ofensa que tu no vayas de lo mismo. Tu sóla existencia le inquieta porque, sin quererlo, le cuestionas sus cuatro falsas certezas. Aunque no seas un antinacionalista militante, te huele, te olfatea, detecta instintivamente que no eres de los suyos, que no eres como él, y eso le jode. Le jode porque le pone al borde del abismo. Madrid es una ciudad maravillosa en la que no tienes que explicar nada a nadie, en la que no eres sospechoso de nada porque todos lo son. Digo que “son sospechosos” en cuanto que son gente “conscientemente desarraigada.” Digo “conscientemente” porque los nacionalistas también son desarraigados pero hacen como que no lo son. El aranismo es una vasquidad postiza, impostada, más falsa que la mala moneda.

En tu libro hablas de biografías inventadas y te metes con un tal SS que muchos han identificado con Isabel San Sebastián. De hecho ella ha escrito un artículo diciendo que tu libro es “un panfleto escrito sin más finalidad que la de descalificar con saña a Jaime Mayor Oreja y María San Gil”.

Entiendo que haya gente que tenga una buena opinión de Mayor Oreja y de María San Gil. Es tan legítimo como tenerla mala. Mi mala opinión de esas dos personas se basa en hechos concretos e indiscutibles. Eso sí que no se me puede negar. Es irrebatible que San Gil dimitió el 22 de mayo de 2008 diciendo que no se fiaba de Rajoy y que después Mayor Oreja no fue al Congreso del PP vasco del 11 y 12 de julio como si fuera un crimen nombrar un nuevo presidente. Es irrebatible que tampoco apareció en la campaña de las autonómicas del 1 de marzo a pesar de que Ibarretxe venía con un referédum bajo el brazo y que, en vez de celebrar el cambio vasco, dijo que ETA deseaba la caída del PNV. Es obvio que Mayor Oreja le ha dado varias patadas a Rajoy en el pompis de los populares vascos. Negar esto y decir que el cambio se ha producido gracias a Mayor Oreja ya no es opinar. Es decir idioteces y tomarnos por idiotas a todos. Recordar esos hechos no es “saña”. Es memoria inmediata, memoria de lo reciente. Hay gente que acusa a Zapatero de desmemoria histórica de la Guerra Civil y que luego tiene amnesia de lo que ha pasado hace un año en este país. Si cuatro periodistas nos van a meter miedo por recordar lo que un par de políticos hicieron hace unos meses, apaga y vámonos. Yo no me he pesado la vida luchando contra ETA y contra el nacionalismo en el País Vasco para tener ahora miedo a Mayor Oreja, a María San Gil o a Isabel San Sebastián. En cuanto a la saña, hay quien la lleva escrita en la cara, en el gesto resentido y destemplado. Y a quien habla de panfletos me limitaré a responderle parafraseando a Bécquer: “¿Qué es un panfleto?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es un panfleto? ¿Y tú me lo preguntas? Un planfleto eres tú”.

Pero tú has elogiado muchas veces a Mayor Oreja…

Sí y eso no me quita la razón sino que me da autoridad moral para criticarle ahora. Jaime Mayor Oreja fue un gran ministro de Interior y eso yo nunca lo he negado. Le elogié entonces y hasta me llegué a enfrentar con Rosa Díez en la prensa vasca por ese motivo en el 98, justo en vísperas del nacimiento del Movimiento Cívico. Le elogié después para la sucesión y le elogié cuando vi que Rosa Díez ganaba votos en Madrid haciendo bandera de la lucha antiterrorista. Yo es que no soy como los estalinistas, que negaban las biografías y que rescribían el pasado. Hoy hay mucho estalinista de derechas amigo de las purgas y de borrar el pasado de los que no le gustan. Creo que soy una persona que no regatea ni los elogios ni las críticas cuando alguien se lo merece. Lo que yo le reprocho a Mayor Oreja es lo que hizo después del berrinche que se llevó con lo de la sucesión. Desde entonces no ha levantado cabeza, sólo ha pensado en sí mismo, en largarse a Europa y dejar empantanados a los vascos. Y lo de ponerse a jugar con las cosas de comer en vísperas del cambio en Euskadi, eso no tiene nombre.

¿Antes de la sucesión, Mayor Oreja tuvo una trayectoria impecable?

Lo normal en la vida es hacer unas cosas bien y otras no tan bien. En este país tendemos a ser incondicionales de los políticos como si fueran el Athletic o el Barça. En su etapa de Interior Mayor Oreja también cometió errores. El más grave fue el de dejarle el papel de intermediario con ETA al obispo Uriarte. Esa fue una cagada considerable. Pero, siendo justos, –y como ya te he dicho- de ese período hay que hacer un buen balance. Su imagen de valedor inamovible del Estado de Derecho frente a ETA fue imponente. Lo que pasa es que ya ha agotado el crédito que le dio esa imagen. Y lo ha agotado muy mal. Creo que la edad no es buena para nadie.

¿La edad?

Sí, porque detrás de esa pataleta contra el propio PP vasco lo que hay es un cambio generacional que no le gusta. No le gusta la gente joven y pujante con criterios propios a la que no puede darle consignas ni órdenes. Un ejemplo: Arantza Quiroga es una mujer inteligentísima y la hemos descubierto ahora con el cambio. ¿Qué pasa? ¿Qué no existía antes? ¿Por qué no la potenciaron ni Mayor Oreja ni San Gil?

Has dicho que Mayor Oreja cambió con la sucesión, cuando Aznar no lo eligió a él sino a Rajoy. ¿Pero a ti te parece bien que Aznar nombrara un sucesor?

También Aznar hizo unas cosas bien y otras mal. Lo de elegir sucesor demuestra que se llegó a creer emperador. Lo que no vale, sin embargo, es descalificar su decisión ahora. Eso había que haberlo hecho antes, cuando sacó el dedo para señalar al heredero del trono pepero. Entonces había que haberle dicho que se metiera el dedo en el bolsillito. Lo que no vale es callarse “a ver a quién elige” y luego protestar “porque no me ha elegido a mí”. De todos modos, Rajoy salió ratificado en el Concreso de Valencia. A quien no le valga el dedo de Aznar le tienen que valer los votos de su partido.

Con Aznar pareces más indulgente que con Mayor Oreja, pero también te muestras crítico. ¿Cuál fue su mayor error?

La guerra de Irak y no lo digo ahora, a toro pasado. Se lo dije entonces al propio Aznar en dos mítines en los que apoyé a Basagoiti para las municipales. Le dije a Aznar públicamente que no estaba con su guerra en esas dos ocasiones en que lo tuve delante. Poco antes había recibido un fax de Génova para firmar un manifiesto a favor de la guerra y no lo firmé. Lo sentí mucho, pero no me traicioné. Es de las cosas de las que estoy orgulloso, de no haber tragado con la guerra de Irak. Eso no quiere decir que no me repugnara lo que hizo el PSOE en el 11-M. Aquella manera de sacar votos entre los cadáveres de Atocha fue el episodio más terrible que ha vivido España después de la Guerra Civil. Y de hecho separó a los españoles como si de una Guerra Civil se hubiese tratado.

En tu libro dices que hasta ahora has contribuido a callar las fisuras del mundo constitucionalista, pero que ahora es preciso hablar…

Iñaki Ekerra.- Sí, porque esas fisuras se callaban por la causa constitucionalista. Pero cuando ese silencio sirve para legitimar a los que han traicionado esa causa, entonces ha llegado el momento de hablar claro. Y no hay que tener miedo cuando cuentas la verdad. Es que la verdad tiene un peso por sí misma. No es lógico ni presentable que se pueda hablar de Caja Madrid y del culebrón de Alberto Ruiz Gallardón con Esperanza Aguirre y luego no se pueda hablar de algo tan serio como el cambio vasco. A mí Caja Madrid me importa un huevo. Lo que me importa es la libertad en el País Vasco. Y lo que ha hecho Mayor Oreja no tiene precedentes. Aquí se han roto por primera vez unas reglas del juego y eso tiene consecuencias. La primera que hay que contar lo que ha pasado para entender algo. Hay gente que no se da cuenta de que la verdad es necesaria para la cordura y de que la cordura es lo primero de todo, de que no nos podemos volver majaras por taparle a nadie las pifias que ha hecho y que sigue haciendo en la sombra.

¿Ese planteamiento no te lleva a cambiar los principios?

Me lleva a dejar de creer en determinadas personas precisamente por fidelidad a unos principios. Y es que de los principios no tiene la patente nadie aunque haya quien se erija en su depositario. La historia de la Humanidad está poblada de principios traicionados por quienes se erigían en sus valedores máximos. En este caso el lrimero de todos los principios era la necesidad de derrotar al nacionalismo. Sacrificarlo por una pelea de poder en la Corte es tener los ojos fuera de Euskadi. A quienes han actuado así les encantaría poder vender que quienes lo denunciamos somos los traidores, pero eso no cuela. Yo no he dado un paso atrás en mi crítica a los nacionalistas ni a los socialistas. No he bajado jamás la guardia. He sido el que ha ido más lejos en la crítica a los Gobiernos de Zapatero. Soy el que ha dicho algo tan duro como que la negociación con ETA no tenía como objetivo la paz sino una conversión de Batasuna en una Esquerra Republicana a la vasca para reeditar en Euskadi el tripartito catalán y seguir haciéndole el cordón sanitario al PP. Soy el que no ha dejado de recordar cada vez que ha tenido ocasión que todavía están ANV en las instituciones e Iniciativa Internacionalista por ilegalizar porque el PSOE no renuncia al sueño de prescindir del PP en Euskadi para estar en el Gobierno Vasco. Y he sido el que ha dicho que es más importante que cayera el PNV del poder que decapitar cuarenta cúpulas de ETA en Francia. Yo no he dejado nunca de poner el dedo en la llaga en lo que toca al PNV y al PSOE, como también en lo que tocaba al propio PP. Yo lo que he hecho es trabajar en la medida de mis posibilidades y desde la proyección pública que tenía para contrarrestar la mala propaganda contra el PP vasco. Yo lo que he hecho es pagar un duro coste personal para que el cambio llegara apoyando en mis artículos a Basagoiti. Yo he sido coherente. ¿Dónde está mi paso atrás? El paso atrás lo han dado los que han tratado de impedir el cambio vasco en nombre de no sé qué extraños principios.

Dices que son extraños ¿Qué principios eran esos?

Los principios que crearon el espíritu de Ermua fueron los “principios compartidos de la democracia”, los capaces de unir a católicos con laicistas, a comunistas, socialistas, anarquistas, democristianos, liberales y conservadores que creían en los valores democráticos. Si para afrontar la lucha contra ETA y el nacionalismo se hace sectarismo y se reivindican cualquiera de esos valores en exclusiva se ha roto Ermua, se ha roto el Movimiento Cívico y se ha dejado de representar aquel Espíritu nacido tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Volvemos a la fase anterior, a los izquierdistas que te decían: “Yo es que con gente como Iturgaiz o como Mayor Oreja puedo coincidir en una boda, pero no en una pancarta”. Estaríamos asistiendo al mismo sectarismo sólo que por parte de la derecha. Y estaríamos ante una falsificación histórica porque la derecha sectaria, la extrema derecha y el integrismo religioso no se pueden apuntar el tanto de ser los pioneros de la lucha contra ETA. Son los que nos dejaron solos y los que huyeron cuando murió Franco. El Movimiemnto Cívico nació de gentes provenientes de la izquierda, de la suma de la generación del Partido Comunista de la Dictadura (José Luis López de Lacalle, Antonio Gímenez Pericás, Agustín Ibarrola…) con la de la Transición (como es mi caso y el de tantos otros), de ateos, agnósticos y hasta un gentil como Vidal de Nicolás, que no ha sido bautizado…

En tu libro hablas del Espíritu de Maruri, que sería complementario del Espíritu de Ermua…

Sí. Me refiero a aquellos domingos en los que un montón de gentes provenientes de la izquierda empezamos a asistir a las misas de Jaime Larrínaga para arroparle frente al acoso nacionalista. Aquello fue muy bonito y es una pena que no cuajara. ¡Qué bien nos habría venido como antídoto contra ese maniqueísmo zapaterista de laicismo contra cristianismo! Vuelvo a hablar de los “valores compartidos”. La solución a ese maniqueísmo no está en el “antilaicismo” sino en buscar lo que nos une a cristianos y laicistas. Y los quye nos une son los principios cristianos que son curiosamente los mismos que los de la Revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad.

No hace mucho salió un libro que se titulaba “Por qué dejamos de ser de izquierdas”. ¿Te identificas con ese título?

En absoluto. Yo es que nunca he dejado de ser de izquierdas. Aunque parezca una contradicción, por eso he apoyado al PP cuando he creído que debía apoyarle. No en el 96, en cuyas elecciones seguí votando a Felipe, lo admito, sino en las del 2000, cuando Aznar ya era otro y se había tomado en serio la lucha antiterrorista y antinacionalista. Yo es que no me acerqué al PP por conservadurismo y para vivir bien, sino para vivir mal en el País Vasco, para ser estigmatizado, para ser coherente contra la derechona nacionalista vasca, que es la cosa más conservadora del mundo y conservadora de lo peor. Por eso sigo hoy apoyando al PP ahora cuando veo que Rajoy sigue fiel a esos principios y trata de renovar su partido como no lo está haciendo el PSOE. A mí me gustaría un PP y un PSOE libres de la carcundia de uno y otro signo, un par de partidos renovados a los que puedas votar sin aprensión cuando ves que se están apoltronando en el poder. Como ves, mi izquierdismo es modestillo, pero es muy coherente con el presente; es moderado, realista y contemporáneo. Consiste en tener un cierto sentido social pero también en darme perfecta cuenta de que es precisa la alternancia con la derecha capitalista para que ésta cree riqueza, que es la que puede crearla, y para que luego puedan volver los socialdemócratas a gastar esa riqueza en lo público y en los sectores desfavorecidos. A gastarla bien, no a lo que ha hecho Zapatero, que es dilapidarla.

¿Y tus críticas a Zapatero? ¿Son de izquierdas?

En efecto, mis ataques a Zapatero han sido siempre desde la izquierda. Incluso mi postura crítica ante “su nuevo aborto” la he planteado desde la izquierda. Por más que esté en contra de la penalización de la mujer y de volver al oscurantismo franquista, no puedo aceptar la banalización ofensiva que de esa cuestión está haciendo este Gobierno. Ni acepto lo que dice cierto feminismo: que la mujer es dueña de su cuerpo y que cada uno tiene su moral. En la gestación no hay un cuerpo sino dos. Y en cuanto a la moral no es “relativizable” ni cuando es cristiana ni cuando es laica. La ética laica, ilustrada, kantiana es universal. En la actual campaña contra la reforma de esa ley, por primera vez la Iglesia se agarra sólo a la defensa de la vida, o sea a la Ilustración, en lugar de al dogma y a las Escrituras. Y es que éstas no le pueden ayudar porque no contiene ninguna condena expresa del aborto sino a veces hasta lo contrario. Las asociaciones proabortistas barajan para avalarse continuamente citas de Oseas, Isaías y el Deuteronomio que tratan brutalmente la cuestión y que no muestran ningún respeto a la vida del feto ni de la infancia siquiera. Yo es que creo que éste es un tema que hay que sustraerlo del terreno religioso porque también el mundo laicista presenta ante él grandes escrúpulos morales. Hay que plantearlo desde la moral compartida porque la cuestión es ante todo moral. Yo recuerdo una entrevista en La Razón en la que Esperanza Aguirre decía que “el aborto es un fracaso” y esa afirmación me pareció una memez. Hasta la derecha –y muchas veces la derecha que va de tener más principios que nadie- suele decir tonterías para quedar bien. ¿Cómo que el aborto es un fracaso? A nadie la remuerde la conciencia ni le interroga moralmente el fracaso. La vida está llena de fracasos y es un fracaso en sí porque acaba mal, o sea con la muerte. El fracaso puede tranquilizarnos la conciencia incluso porque puede ser heroico, un mal pago del destino a la hazaña o el sacrificio realizados. Lo que nos remuerde la conciencia y nos la interroga es el crimen. Y el tema del aborto, guste o no guste a la porgresía, hay que plantearlo en términos de homicidio. Por eso nos interroga moralmente. ¿Es o no un homicidio? ¿Es un homicidio que asumimos en alguna medida como un mal inevitable y menor? Ésta es la cuestión y hay que afrontarla valiente y honradamente. Lo progresista no es que la mujer pueda abortar sino que no sea condenada socialmente por tener un hijo sin casarse. En España hemos avanzado mucho en este sentido en muy pocos años. La aceptación social de la madre sin compañero y los adelantos de la Ciencia, esas imágenes que hoy pueden captar las cámaras del feto moviéndose y sonriendo no nos puede dejar indiferentes. Nos están metiendo ciertamente en un serio apuro. Quienes tragamos hace tres décadas con que el aborto era una reivindicación progresista hoy tenemos que hacernos preguntas muy serias si queremos ser honestos con nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos en lo más hondo de nosotros: ¿Y si nos hemos equivocado? Y esa pregunta es esencialmente moral. ¿Cómo no va a ser moral? Pero esta época es tan cobarde que no afronta nada. ¿Cómo va a afrontar una cuestión moral si ni siquiera afronta la necesaria Ley de financiación de partidos?

¿Un agnóstico que coincide con el Papa?

Coincido en algunas cosas que curiosamente no gustan nada a los papistas y que prefieren ignorar. Este Papa, como el anterior, es en algunas cuestiones muy tradicional y en otras tremedamente moderno. No sólo condena el marxismo sino también el liberalismo económico y la telebasura por ejemplo. Los papas y los escritores tenemos un punto en común: unos y otros venimos al mundo para decir verdades incómodas que muchas veces no gustan ni tranquilizan a nadie.

Me ha parecido que eras muy crítico con Eperanza Aguirre… ¿Y Gallardón?

Creo que soy crítico en general, tengo esa manía. En cuanto a Aguirre, no tomo partido en su guerra con Gallardón. Me da pereza. A Aguirre le dediqué elogios en su día porque ayudó al Movimiento Cívico cuando éste se hallaba vivo y cumplía su función sin ser utilizado para estrategias de poder. En cuanto a Gallardón le he defendido mucho por la gran proyección que le ha dado a Madrid y por su capacidad de rascar votos a un electorado que no es de derechas, pero lo último no me ha gustado, ese lío de Cobo largando en plan deslenguado. Eso lo podemos hacer los escritores y los periodistas, no los políticos con respecto a la propia peña de su partido. Después de Gürtel, montar este pollo, no ha estado bien. ¿Qué pasa, que Gürtel les ha sabido a algunos a poco?

También te has metido en tu libro con Rosa Díez. ¿No crees que UPyD es un alternativa a los dos grandes partidos mayoritarios.

Los pequeños partidos que provienen de la izquierda, de su fracaso social y filosófico, como ése, cumplirán su verdadera misión cuando caiga el zapaterismo del poder porque el poder aglutina y une mucho. Hasta entonces están condenados a la picaresca, a intentar rascar votos sin una clara línea ideológica que los delate. Por dos razones: porque necesitan rascar ese electorado de la derecha y de la izquierda manejando una calculada ambigüedad y porque esa situación de desesperada supervivencia tampoco permite la reflexión serena y la creación de un discurso que resuelva las contradicciones de los dos grandes partidos, sobre todo las grandes contradicciones en las que está hoy sumida la izquierda. Éste es también el caso de Ciudadanos, partido que ha constituido el verdadero acontecimiento civil de la democracia porque surgió desde abajo y fue antes la base social que el líder, el cual surgió de ésta. La gran ventaja de Ciudadanos sobre UPyD es que tiene un arraigo en Cataluña que el segundo no tiene en Euskadi y que ojalá se mantenga después de la intentona golpista que sufrió en plena campaña de las Europeas. Detrás de aquel desastre estaba algo que no es exclusivo de Ciudadanos: la falta de tradición asociacionista en España que asola a los grandes y pequeños partidos como a todo el Movimiento Cívico y a las típicas asambleas de vecinos. Detrás de todo español hay un vecino airado que sueña con dar un golpe de Estado en su escalera. La sociedad norteamericana es mucho más madura en este aspecto pese a sus grandes defectos.

Veo que relacionas la falta de tradición asociacioninista que hay en España con los golpes de Estado…

La relación no es casual, como la que ambas tiene con las cospiraciones y con nuestro defecto nacional, la envidia. Curzio Malaparte dice algo muy sutil e iluminador en su “Técnica del golpe de Estado” sobre éste y sobre su objetivo, el régimen autoritario. Dice: “La dictadura no es sólo una forma de gobernar, sino que es la forma más acabada de la envidia, bajo todas sus formas: intelectual, moral, política.”

“Exiliados en democracia” está teniendo éxito sobre todo porque te metes con Jaime Mayor Oreja, con María San Gil, con Rosa Díez. ¿Te agrada o te molesta eso?

Me llama la atención que se hable tanto de eso cuando es un tema que ocupa una mínima parte del libro. El verdadero tema de éste es el exilio y es un libro de matices, de muchos matices que empiezan por dramatizar y desdramatizar a la vez ese asunto, por mi empeño de ser honesto conmigo mismo. Yo he tratado de “pensar el exilio” en esas páginas y de presentar una galería de arquetipos: El ertzaina que vive en Castro Urdiales, el profesor destituido por no dar el perfil de euskera, el “exiliado ovni” que no se sabe si vuelve a Euskadi o viene de ella, el pijo de Neguri, el intelectual estigmatizado como Jon Juaristi, el socialista al que echaron de la ETB como José María Calleja, el párroco rural que se acerca a las víctimas como Jaime Larrínaga… Siempre que aparece alguien con nombre y apellidos es porque está cerca de uno de los arquetipos descritos. En los otros casos el protagonista posee un nombre ficticio y está elaborado con retazos de seres reales, como los personajes de las novelas. No es un libro periodístico de entrevistas sino de retratos literarios en el buen sentido de ese término.

Nuestra entrevista entra en la recta final. ¿Como te sientes al verte desligado del Movimiento Cívico en el que tanto has trabajado como fundador y como una de sus grandes voces reconocibles?

Como si hubiera recuperado mi propia voz y mi tiempo. Siempre que me he distanciado de la actividad cívica he podido escribir. El tiempo que eso a mí me ha llevado es incalculable. La publicación de mis anteriores ensayos coincide con un período en el que también me tomé un descanso. Entre el 2001 y el 2003 publiqué todos mis anteriores libros del tema vasco. Escribí a libro por año: en 2001 “Estado de Excepción”, en 2002 “ETA pro nobis” y en 2003 “Sabino Arana o la sentimentalidad totalitaria”. Ahora, en cuanto me he distanciado de ese lío, he escrito el cuarto ensayo sobre esa curstión en sólo un año. “Exiliados en democracia” ha sido más literario que los otros porque el cuerpo me pide volver a la literatura y no sólo a la poesía.

Última pregunta: esa recuperación de tu voz hace que ésta sea más clara y subversiva que la que tenías cuando estabas condicionado por determinados colectivos a los que representabas de alguna u otra manera. ¿No habrá quien prefiera tu etapa anterior porque eras menos incómodo?

Puede que sí, pero es la mía, mi verdadera voz. Porque a un escritor no se le puede amordazar. Quienes amordazan a los escritores se ovidan de que estos puede escribir y lo harán sin duda. Antes o después escribirán y describirán a quien ha tratado de amordazarlos. Quien ha pretendido algo así no sabe la que le ha caído.

La Plataforma por la Libre Elección Lingüística pide que euskera y castellano tengan el mismo rango
Cuestionan "cómo se va a compatibilizar" la autonomía de los centros con "la libertad de elección" de las familias
EP www.lavozlibre.com  6 Noviembre 2009

Bilbao.- La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística mostró ayer su respaldo a las modificaciones en el sistema educativo vasco anunciadas por la consejera Isabel Celaá, aunque cuestionaron "cómo se va a compatibilizar" la autonomía de los centros escolares con "la libertad de elección" de las familias y la garantía de que euskera y castellano "tengan el mismo rango".

En un comunicado, la Plataforma indicó que a la espera de conocer el contenido concreto de los cambios propuestos en materia de Educación, considera "positivas" estas reformas en los decretos sobre el currículo vasco en sus diferentes etapas educativas.

No obstante, precisó que "el punto crítico sigue siendo la plena autonomía de los centros, que impide en la práctica la libertad de elección y, en última instancia, el teórico mismo rango de euskera y castellano, los dos idiomas cooficiales de Euskadi".

En este sentido, responsables de la Plataforma afirmaron no entender "cómo se va a compatibilizar" la autonomía de los centros escolares con la libertad de elección de las familias y la garantía de que euskera y castellano tengan el mismo rango como lenguas vehiculares.

La Plataforma aseguró que su confianza en el Ejecutivo dirigido por Patxi López "continúa inalterable" aunque dijo "echar de menos una mayor contundencia en la traslación de las palabras a los hechos".

El colectivo señaló que, a pesar de la decisión adoptada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco el pasado mes de junio en las que "concedía las medidas cautelares sobre los decretos de infantil y bachillerato" y "eliminaba la preponderancia del euskera", no ha supuesto "ningún cambio en la práctica".

De este modo, afirmó que "las inmersiones en euskera que algunos colegios decidieron unilateralmente para sus alumnos amparados por los decretos anteriores y que cuentan con la oposición de los padres, en muchos casos, han seguido como estaban".

Finalmente, la Plataforma, que ha dejado "en suspenso" los recursos interpuestos ante el Departamento de Educación, reiteró su disposición a colaborar con la Consejería que dirige Isabel Celaá.

 

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