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Recortes de Prensa    Domingo 8 Noviembre  2009

 

España, con los brazos caídos
Pedro de Hoyos Periodista Digital  8 Noviembre 2009

Contempla España, impasible el ademán, los momentos más dolorosos de la Democracia sin que nadie ose mover un solo músculo. Presenciamos impertérritos el triste espectáculo de los navajeos personalistas en el Partido Popular, como quien asiste a una película con un guión previsible y un pésimo director, sin que las masas votantes se levanten dispuestas a partir la crisma política a los culpables.

Este combate de lucha libre tiene lugar después de que durante semanas hayamos leído, con la mandíbula caída y la boca de par en par, gravísimas acusaciones de corrupción en Madrid y Valencia sin que nadie se escandalizara y sin que se tomaran las más elementales medidas sanitarias contra los responsables. España ha consentido, vergonzosa y avergonzadamente, maniobras de despiste de políticos que ponían su esperanza en que el tiempo avanzara sobre las acusaciones y todo fuera olvidado.

España, con los brazos caídos y la mirada nublada por los golpes, ha tolerado que los que tenían que ocuparse de nuestros problemas y nuestro futuro vivieran sólo ocupándose de enriquecerse. España parece resistirlo todo sin que el pueblo, que se supone debía ser quien mandase, parezca dispuesto a reaccionar.

Asistimos al enriquecimiento ilícito de políticos catalanes, ya ricos previament, sin asomarnos a las ventanas a golpear cacerolas exigiendo la purificación del sistema que lo consiente.

España, con los brazos colgando y esperando la cuenta de protección, permanece impertérrita mientras el paro ha alcanzado a otros cien mil españoles más sin que nadie parezca dispuesto a decir en voz alta que ya está bien, que hay cuatro millones de ciudadanos cuya primera preocupación es poder comer a fin de mes. Nadie parece afectado, todos parecen ver los toros de la crisis desde la barrera sin caer en la cuenta de que el mes que viene puede tocarnos a nosotros. Aceptamos como parte de las reglas del juego que los políticos nos tomen el pelo, que no piensen en nosotros y que no tengan en cuenta que hay un millón largo de familias sin ningún tipo de ingreso.

Peca gravemente quien tiene que dirigirnos hacia el progreso y nos lleva al desastre económico y social, pero peca también quien calla y consiente, quien pudiendo sacudir la conciencia social contra la inmoral la corrupción no lo hace. Peca quien puede sacar a la calle a millones de personas contra el inmoral paro y no lo hace por conveniencias políticas o económicas circunstanciales.

Lealtad constitucional
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  8 Noviembre 2009

CUANDO las cosas van mal, reclama el apoyo del PP. Cuando se normalizan, le machaca. Ésa es la táctica del gobierno Zapatero, y le va muy bien. Los éxitos son sólo suyos. Los fracasos, de todos. He dicho éxitos figurativamente porque hasta ahora no ha tenido ninguno. Fracasos, en cambio, abundantes y sonados. Pero para ellos reclama el apoyo de la oposición. Y si no se lo da, la acusa de desleal y antipatriota. Así se las gasta esta gente. Pasó con la negociación con ETA. ¿Cuántas veces advirtió el PP que era contraproducente? Y ¿cuántas veces acusó el Gobierno al PP de ser desleal? Las mismas. Algo parecido puede decirse de los nuevos estatutos, de la crisis económica y, ahora, del secuestro del «Alakrana». ¿Por qué no se dispuso el embarque de personal militar a bordo de los pesqueros que faenan en las aguas somalíes tras el apresamiento del «Playa de Bakio», como pedía el PP? ¿Era producto de una política que usa las Fuerzas Armadas sólo para desfiles y «misiones de paz» o creían que con pagar el rescate, los piratas iban a darse por contentos?

 Pues ahí tienen a los pesqueros españoles convertidos en su objetivo favorito, como tienen a nuestra economía a la cola de la recuperación tras aplicarle la receta Zapatero. Nuestro paro es el doble que el de los demás y los piratas piden un rescate triple que el anterior. Y si pagar es la política del Gobierno en estos casos, ¿cómo pudo ocurrir la tremenda descoordinación entre Defensa y Justicia, capturando a dos piratas y trayéndolos a Madrid, sabiendo que eso iba a complicar el rescate? ¿O quiso darse la impresión de fuerza cuando no se estaba dispuesto a usarla, que es la mayor muestra de debilidad?


Pese a ser dramática la situación en que ha desembocado tanta incompetencia, más grave aún es la actitud de un gobierno que exige silencio hacia ella y pide a la oposición una «lealtad constitucional» que él nunca ha tenido. Escudándose en unos marineros apresados y en la angustia de sus familias, tiene la desfachatez de pedir «confianza», cuando la ha malgastado en experimentos políticos e improvisaciones continuas que han terminado en fiasco tras fiasco. El primer desleal con la Constitución ha sido un gobierno que prometió a ETA lo que no podía darle; a los nacionalistas, lo que era imposible concederles; a los españoles, inmunidad frente a la crisis económica; a los pescadores, una defensa que no servía para nada y a los piratas, aparte de cuantos millones de dólares quisieran, forzar en lo posible el sistema jurídico español, que ya veremos cómo va a conseguir. Y encima de todo ello, quiere que estemos callados. No sólo la gente de su partido. La oposición, también. Por «sentido de Estado». ¿Qué Estado, cabe preguntar, si lo está dilapidando y arruinando un día tras otro?

Casta parasitaria: No son iguales, pero se parecen mucho
Enrique de Diego Semanal Digital 8 Noviembre 2009

Esta semana, en un mismo día, por casualidad, he coincidido, en sendos debates, con una diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, por la mañana, y con otra del PP de la misma institución parlamentaria, por la tarde.

Debatir con políticos es sumamente tedioso pues las listas cerradas y la degradante profesionalización les ha convertido en loros parlantes que repiten el argumentario del día. Ya no son individuos, con capacidad crítica y opiniones personales, sino que recitan lo mismo que ese día han dicho sus jefes.

Daría lo mismo el político que asistiera a cualquier debate porque lo mismo diría. Bastaría, pues, pagar sólo al portavoz parlamentario y concederle el porcentaje de votos que le hubieran señalado las urnas para que nos ahorráramos un sustancioso dinero pues hemos llegado a la ridiculez lastrante e insostenible de tener 19 parlamentos.

Se ha producido otro hecho llamativo y constatable: a los políticos del PSOE y a los del PP les une mucho más de lo que les separa; difieren en pequeños accidentes nimios, pero coinciden en todo lo esencial, en la defensa del sistema del que viven y con el que, de común, expolian a las clases medias.

Ambos están interesados y demuestran la misma pretensión ocultista, en impedir y cercenar cualquier debate de fondo sobre la ley electoral, sobre la financiación de los partidos, sobre la reducción del Estado autonómico o sobre la independencia del Poder Judicial.

Ambos tienen intereses comunes y los defienden con vehemencia, en frente común y oposición de concreto a cualquier regeneración democrática.

Incluso parecen carecer de sentimientos humanitarios, pues ambos hablan del dato del paro sin caer en mientes en el sufrimiento y tragedia humanas que refleja. Dato que relacionan con sus respectivas expectativas electorales.

A pesar de la escandalosa corrupción que les infecta y les convierte en auténticas cloacas, siguen con petulante arrogancia instalados en su infinita mediocridad, con argumentario pero sin argumentos, acogiéndose al instinto conservador de las manadas gregarias: esto es lo que hay, es la Ley, nada –según ellos- se puede cambiar. Pues las leyes están para cambiarse y los sistemas políticos para modificarse, salvo que se pretenda la instalación en la podredumbre.

Incluso algunas diferencias aparentes son puro espejismo. Critica el PP en el Congreso la subida de impuestos perpetrada demencialmente por el inútil de Zapatero, y aciertan en ello mucho los populares. Pero apenas unos metros más allá de la Carrera de San Jerónimo, los de la gaviota de la Plaza de la Cibeles son quienes fríen a impuestos, dando al contribuyente vueltas a la parrilla como los sayones a San Lorenzo. Y hete aquí que, ahí, en Cibeles, los del puño y la rosa protestan contra el potro fiscal.

Donde gobierna el PP sube los impuestos, donde es oposición denuncia la subida. La meritoria, aunque insuficiente, excepción es la Comunidad de Madrid. Donde gobierna el PSOE sube los impuestos, y donde es oposición se posiciona en contra de cualquier subida.

Esto parece más circo e impostura que noble política.

¿Hasta cuándo van a abusar de la paciencia de las clases medias? Pues ya hay fecha: hasta este sábado, 7 de noviembre, a las 12 horas en la Plaza de Alonso Martínez. De ahí en adelante, la paciencia se acabó, será cosa del pasado.

No todos son iguales, pero se parecen mucho.

De la lengua propia a la común
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital  8 Noviembre 2009

Los nacionalistas identitarios, como los prestidigitadores, sacan cada día un nuevo conejo de la chistera. Ahora los catalanistas están tratando de convertir el tan falso y controvertido concepto de «lengua propia» en el de «lengua común», pero, eso sí, sola y exclusivamente de Cataluña.

[Tres monos] Antonio Robles analiza en su columna cómo se ha iniciado este proceso en los 50 para llegar a «el catalán como lengua común» en la actual estrategia de ese nacionalismo tan antidemocrático ante el que la Unión Europea no tiene nada que decir, aunque luego le sobre tiempo para pronunciarse en contra de los crucifijos en las aulas.

Al parecer, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos solo tiene competencias para lo que le conviene, pero cuando el asunto no le interesa mira para otro lado y se convierte en un organismo ciego, sordo y mudo. Y después, por si fuera poco, quieren que votemos "sí" a una quimérica Constitución Europea. ¿Para qué? ¿Para ponerle el cuño de «legalidad» a todos los atropellos y desistimientos que nos quieran imponer por la fuerza?

NOTA: El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (también denominado Tribunal de Estrasburgo y Corte Europea de Derechos Humanos) es la máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos humanos y libertades fundamentales en toda Europa. No conviene confundir el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo, con los tribunales de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos no tiene fuerza jurisdiccional, pero juega en el derecho paneuropeo un papel similar al de las constituciones, o conjunto de derechos de los ciudadanos. Es decir, su poder es poco pero su influencia es grande.

Ver: El Tribunal Europeo de Derechos Humanos prohíbe los crucifijos en las escuelas italianas:
http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/1667523/11/09/Estrasburgo-pide-quitar-los-crucifijos-en-las-escuelas-italianas.html

El oasis vasco
ANTONIO ELORZA El País  8 Noviembre 2009

A pesar de la crisis profunda de la sociedad tradicional, el País Vasco constituyó para el pensamiento conservador del siglo XIX un paradigma de orden y religiosidad, reflejado en las obras del sociólogo Le Play y del escritor catalán Mañé i Flaquer, cuyo libro llevaba por título precisamente El oasis. Difícilmente alguien hubiera pensado en hablar de Euskadi como un oasis en las décadas de plomo que se han sucedido desde la transición.

La situación actual es, por fortuna, bien distinta y sorprendente. Mientras la política española contempla una tensión irremediable entre los dos grandes partidos, con el de oposición además afectado de autofagia, desde la llegada de los socialistas al poder en la Comunidad Vasca se ha podido constatar que era posible una política de reforma y conciliación, con una colaboración leal del PP y una posibilidad de encuentro, entre gruñidos eso sí, con el PNV, de manera que la única sombra sea por el momento la que impone la crisis económica.

Dadas las condiciones en que fue forjada la mayoría parlamentaria, y con una oposición inicialmente frontal del PNV, se difundió una opinión en el sentido de que Patxi López estaría desde el principio maniatado. "El Gobierno no hace nada, nos echaron buscando el poder por el poder": tal fue el leitmotiv de la crítica del PNV desde el primer momento. Y sin embargo, en aspectos cruciales, el Gobierno socialista ha demostrado que tenía las ideas claras y además determinación para llevarlas a la práctica.

De entrada, porque como siempre nos canta el coro abertzale, aunque desafinando, para acabar con ETA no basta la actuación policial; es preciso desarrollar una labor política. Sólo que no se trata de reabrir la caja de Pandora del diálogo u otorgar un nuevo cheque de confianza a Otegi para que amanse a sus fieras.

Lo fundamental es demostrar que ni ETA ni sus sucursales políticas tienen el menor espacio en la escena vasca, y que ello implica no cerrar los ojos, como hizo el PNV a todos los niveles, ante el control de la visibilidad que suponía la exhibición de símbolos y fotos de etarras por todos los rincones de la geografía vasca. No son patriotas dispuestos a alcanzar su objetivo de independencia por medios democráticos, sino practicantes del crimen político. La responsabilidad del PNV al tolerarlo, tan humillante para las víctimas, fue enorme por el aval que suponía para el prestigio social del terror.

Ahora, gracias al consejero Rodolfo Ares, la farsa ha terminado, conjugando el rigor con el consenso al buscar la implicación de los ayuntamientos. Como correlato, la política de Paz y de Derechos Humanos tiene por norte recordar a la sociedad que la violencia y el terror son incompatibles con la democracia, y que desde este punto de vista, más allá de la tragedia personal, las víctimas tienen un papel decisivo que jugar en la normalización de la conciencia colectiva. Aunque ello le pese a Aralar, reducido hoy en Euskadi bajo el liderazgo de Ezenarro a la poco brillante condición de apéndice sin terror del ideario etarra.

Más compleja, y de importancia aun mayor, es la racionalización de la política educativa. El PNV había asentado ésta sobre una cadena de falsas evidencias, desde la hegemonía forzosa del euskera a los planes de estudio, o a la política de comunicación, indiscutibles porque respondían a la demanda de la única Nación, con mayúscula, existente en la comunidad. La airada negación por parte del PNV de haber desarrollado una política de adoctrinamiento nacionalista merecería sólo por eso convertirse en un gag dentro del programa de humor ¡Vaya semanita!

¿No percibían que al afirmar una y otra vez la existencia imaginaria de Euskal Herria, en el lenguaje televisivo, partiendo de los mapas del tiempo, o en los descriptores de materias de estudio, se transmitía a los vascos el mensaje irredentista de una entidad política que nunca existió y cuya aceptación como tal legitima a ETA? ¿No era falsear la realidad una Historia que escondiese la Historia de España (donde por suerte o por desgracia estuvieron siempre los vascos)? ¿Había que prolongar hasta el final victorioso la "lucha de idiomas en Euskadi" de que ya hablara un propagandista de los años 30 en vez de proponer una solución modernizadora, basada en el trilingüismo y en el equilibrio entre euskera y castellano?

En una palabra, las reformas promovidas por Isabel Celaa no son contrarias a la construcción nacional vasca; sí son incompatibles con el enfoque nacionalista fundado sobre la exclusión.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El burladero cuatribarrado
M. MARTÍN FERRAND ABC  8 Noviembre 2009

JOSÉ Montilla, cordobés de cuna, se ha adaptado de tal manera a lo condición que marca su residencia que bien pudiera ser uno de los personajes de Mariona Rebull, el retrato literario que le hizo Ignacio Agustí a la burguesía catalana. Montilla domina el arte del disimulo, elemento esencial de eso que llaman seny, algo más típico que la barretina y mucho más cercano a la cautela táctica que a la sabiduría estratégica.

Ahora, cuando Cataluña vive la vergüenza de un alud de episodios de corrupción que salpica a todos los partidos catalanes, tanto más cuanto mayor sea su grado de independentismo, el president de la Generalitat les pide colaboración a los empresarios del lugar para que la transparencia sea el eje de las relaciones ente el poder político y el económico. «Ni personas corruptas, ni personas que corrompan», ha dicho en alarde de mandanga y con cínico desparpajo el líder del PSC.

Tiene razón el también cordobés Gervasio Sánchez, el colega curtido en mil guerras -de Angola a Irak pasando por Bosnia o Camboya- que acaba de merecer el Premio Nacional de Fotografía del año 2009, cuando asegura que «es más peligroso el periodismo local» que el que entendemos por aventurero.
Los líderes autonómicos y municipales manejan armas que pueden agostar la cuenta de explotación de los medios próximos y condenar al ostracismo a sus redactores más díscolos o menos integrados y complacientes. Algunas de esas armas son imbatibles y demoledoras.

En Cataluña, a un líder catalanista le basta con envolverse en la senyera para resultar invulnerable, por certeros, precisos y veraces que sean, a los dardos críticos que se le puedan lanzar. Lo descubrió Jordi Pujol cuando fue acusado de falsedad y apropiación indebida como gestor de Banca Catalana y el método sigue en vigor.

Es como si un pacto entre los partidos, de espaldas a la sociedad, hubiera dispuesto la instalación de una red de burladeros cuatribarrados por todo el territorio para que se puedan refugiar en ellos los notables en apuros. Un hijo de Lluis Prenafeta, el ex secretario general de la Presidencia de la Generalitat ahora detenido con Macià Alavedra, ya ha salido al redondel para gritar que la actuación judicial que ha encarcelado a su padre es un ataque a Cataluña. Ya están las «víctimas» tras el burladero. Sólo falta señalar, en la línea marcada por Montilla, a sus presuntos corruptores.

 

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