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Recortes de Prensa    Lunes 9 Noviembre  2009

 

Algunos muros siguen en pie
EDITORIAL Libertad Digital  9 Noviembre 2009

Decía el gran Jean-François Revel que el fracaso del comunismo no se produjo cuando cayó el Muro de Berlín, sino cuando se construyó. Al fin y al cabo, un régimen que había prometido terminar con la explotación del hombre por el hombre y dar paso a una época de bienestar material sin precedentes, se vio forzado a levantar un muro con tal de evitar que la población huyera del infierno en el que había convertido la tierra.

Sin embargo, sí es cierto que muchos ciudadanos de los países democráticos sólo fueron capaces de apreciar que el comunismo fracasó cuando el Muro, y con él todo un sistema de tiranización política, se vino abajo. De esa emocionante fecha, que desde numerosos foros incluso se ha propuesto como Día Internacional de la Libertad, se cumplen hoy 20 años.

20 años en los que la izquierda y los intelectuales rendidos a la causa antiliberal se enfrentaron al rotundo fracaso del régimen liberticida que proponían como sustituto del libre mercado y durante los cuales, en principio, debería haber quedado universalmente aceptado que no hay alternativa posible al capitalismo en lo que a prosperidad y, sobre todo, a libertad se refiere.

Y sin embargo, el colapso de esos sistemas de planificación central que sólo sirvieron para sumir en la más escandalosa de las miserias y de las opresiones a un tercio de la población mundial, no ha tenido como corolario lógico la expansión de la libertad. Pese a que Francis Fukuyama predijera que con la caída del muro y la posterior de la Unión Soviética había llegado el fin de la Historia, el comunismo sigue perviviendo en demasiadas partes del planeta –como Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia o incluso Venezuela– y continúa gozando de cierto predicamento y honorabilidad dentro de nuestras sociedades occidentales.

Ayer mismo, el nuevo secretario general del Partido Comunista de España, José Luis Centella, proclamó con el puño en alto que "no tenemos que pedir perdón por nada". Como si el metódico asesinato de 100 millones de personas y el empobrecimiento y esclavización de otros cientos no fueran razones suficientes como para relegar al basurero de la historia a tal criminal programa político e ideológico.

Pero lo cierto es que el despótico espíritu del comunismo no sólo sobrevive dentro de estos reductos marxistas nacionales y extranjeros. Como también advirtiera Revel en su libro La Gran Mascarada, la caída del Muro supuso un mazazo de credibilidad tan grande para la izquierda que a partir de entonces tuvo que transformarse y adoptar nuevas formas dentro de nuestras sociedades occidentales. A partir de 1989, el programa político del socialismo oficial, más que a construir un régimen tiránico al estilo soviético, se ha dedicado a destruir las sociedades democráticas y la economía de mercado.

Sólo es necesario fijarse en la acelerada decadencia de la sociedad española, especialmente en el orden político y económico, pero también en el social que es cómplice de la misma, para comprender cómo la izquierda puede haber tenido más éxito a la hora de canalizar su odio a la libertad cuando, en lugar de proponer una inviable alternativa política, se ha concentrado en subvertir los fundamentos sobre los que se asienta un Estado de Derecho limitado: la propiedad privada, el respeto por los contratos, la autonomía individual y la libertad de asociación.

Cuando los gobiernos se dedican a crecer a costa de la sociedad, redistribuir la renta, utilizar el aparato político para perseguir a la disidencia, cercenar la libertad de expresión, controlar a la población y avivar activamente el odio y el conflicto social, entonces la ciudadanía comienza a languidecer y a dar paso a la servidumbre.

Puede que en general el mundo sea hoy más libre que hace 20 años, especialmente gracias a la liberación de todos los feudos comunistas que fueron pisoteados por la bota soviética. Pero también es indudable que las amenazas a la libertad siguen presentes, dentro y fuera de nuestras fronteras. Al fin y al cabo, ese gran liberal llamado Thomas Jefferson ya advirtió de que "el precio de la libertad es la vigilancia eterna". También hoy, el día en que celebramos el aniversario del derrumbe del mayor régimen tiránico de la historia de la humanidad.

Intelectuales (silenciados) contra la corrupción
José Antonio Zarzalejos El Confidencial  9 Noviembre 2009

Día 3 de noviembre. 19 horas. Sala Valle Inclán del Círculo de Bellas Artes en la madrileña calle de Alcalá nº42. Lleno hasta la bandera. Asistentes con invitación y confirmación. Es el acto de arranque de la Fundación Progreso y Democracia, instrumento de reflexión de la UPyD liderado por Rosa Díez. El programa: coloquio sobre El pensamiento liberal en la actualidad. Salen a la palestra, en estos tiempos de escaseces intelectuales, cuatro personajes acreditados: el escritor Mario Vargas Llosa, de larga y admirable trayectoria; Fernando Savater, filósoso y publicista; José Varela Ortega, nieto del eximio Ortega y Gasset y uno de nuestros catedráticos más brillantes y lúcidos en el análisis del presente desde el foco del pasado; e Irene Lozano, filóloga, más que una promesa del ensayismo, con tres libros necesarios, y de entre ellos, Lenguas en guerra, la narración más exacta de la convivencia lingüística en España. Fernando Maura, ex parlamentario vasco del PP que ahora milita en UPyD, oficia de moderador.

Resulta sugestivo que un pequeño partido, de reciente fundación, a unas semanas de su Congreso cuasi constituyente, tenga la fuerza suficiente para alojar bajo el paraguas de su nueva fundación a cuatro personas de tanto fuste intelectual y de tan rotundo discurso ciudadano. A más a más: el acto comienza con la entrega por Rosa Díez de las credenciales de patrono de honor de la fundación al hispano-peruano Vargas Llosa que en las elecciones generales de 2008 apostó por UPyD. Se ve que el autor de La fiesta del chivo mantiene su órdago por el partido de Rosa Díez.

Y tras este trámite de poderío político, comienza los que serán, dos horas después, cuatro brillantes exégesis de lo que ocurre en España. No es fácil en Madrid escuchar, con la honradez intelectual de estos pensadores, un auténtico alegato contra la corrupción en sus más variadas formas. Y resulta del todo alarmante que los medios de comunicación no hayan cubierto –ni una línea en los principales periódicos—este acto bastante insólito en la capital de España.

La corrupción es la consecuencia de una burocratización de la clase política, a la que falta creatividad, a la que ha superado el ritmo social y que es endogámica (Vargas Llosa); la responsabilidad de que haya corruptos en la dirigencia del país concierne también a aquellos que, pese a la obviedad de sus fechorías, siguen siendo votados por un cuerpo social que a veces nos es mejor que los corruptos (Savater); la corrupción es la consecuencia de la natural codicia de los humanos y de la concentración de poder, ya sin la tradicional división entre ellos (Varela Ortega); y también porque los partidos son incapaces de regenerarse internamente (Lozano). Estas afirmaciones, expresadas con un lenguaje cuidado pero accesible y adornado con citas que brotan naturalmente, reconcilia con cierta clase intelectual, ante la cascada de porquería que nos trae la actualidad: desde el caso Gürtell al Pretoria pasando por el Millet.

El fallo de los controles
Los cuatro intervinientes, a la postre, señalan a lo mismo: la autenticidad de la democracia está en el sistema electivo, pero no sólo: también en el buen funcionamiento de los controles y en la capacidad de regeneración del sistema. ¿Qué pasa con el Tribunal de Cuentas? ¿Qué ocurre con la Sindicatura catalana y la acción de su parlamento? ¿Por qué no se encargan auditorias independientes en los partidos para poner los números claros y las responsabilidades nítidas? En España la corrupción política nos remite a lugares muy atrasados en la calidad democrática. Varela Ortega apunta a los excesivos poderes de recalificación urbanística y a la deficiente financiación de los municipios; Vargas Llosa relata cómo la corrupción es propia de las dictaduras pero debe corregirse rápidamente en las democracias; Savater apela a la ciudadanía para que discierna quién merece el voto y quién no, y Lozano insiste en la necesidad de que se abran las ventanas y se ventilen los cuarteles generales de las organizaciones partidarias.

A veces a las sociedades les faltan referentes. Ese, creo, es el momento de España: no emergen –o no les dejan emerger—intelectuales críticos a los que se les ofrezca resonancia mediática que sacudan conciencias y convoquen a un rescate de la decencia. De persistir esta atonía ética, este silencio denunciatorio, esta indolencia moral, la corrupción podría entenderse como compatible con el propio sistema democrático. Y entonces, se produciría una regresión colectiva. A tenor del escasísimo alcance público de los cuatro discursos mejor armados por otros tantos intelectuales españoles –de diversa ideología y creencias—de cuantos se han podido escuchar en los últimos tiempos en un foro patrocinado por un nuevo partido político, se podría llegar a una conclusión muy poco optimista. Pero el hecho de que Vargas Llosa, Savater, Varela Ortega y Lozano no eludieran la cita, se zafaran con el tema y disertasen con libertad y valentía sobre él, ha sido todo un logro. Un logro silenciado, amortiguado, pero que entre los Correa, los Millet, los Pretoria… terminará por imponerse.
La crisis ha destapado la corrupción porque no hay dinero sucio para seguir callando las bocas de los extorsionadores. Es el único efecto positivo de la recesión, aunque sea éste un triste consuelo. Cuando no hay harina todo es mohína dice el refrán y dice bien. Estamos viendo las entretelas del sistema y no son aparentes sino repugnantes. Necesitamos que los intelectuales regresen a la plazuela pública que, como dijo el insigne abuelo de uno de los intervinientes en el acto del martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el filósofo Ortega y Gasset, es el lugar desde el donde deben proclamar su alegato. Vamos a ver si se le pone megafonía a la palabra culta y al discurso honrado.

Modernizar el idioma español
Juan Julio Alfaya Periodista Digital   9 Noviembre 2009

Publica Andrés Oppenheimer en "El País" de Montevideo el artículo «Modernizar el idioma» en el que celebra algunos cambios (a mi modo de ver moderados y sensatos) que tanto la RAE como el Diccionario Panhispánico de Dudas llevarán a cabo probablemente en breve a fin de modernizar el idioma español. A diferencia de los procesos de «normalización lingüística», verdaderos experimentos de ingeniería social realizados de «arriba abajo», que hemos de pagar y sufrir los ciudadanos de las comunidades bilingües en España, los cambios que proponen ambas instituciones son de «abajo arriba», es decir, partiendo del uso habitual y no deformado que hacen de las palabras sus usuarios: los hablantes y los escribientes.

Algunos cambios ya realizados no han tenido mucho éxito y es probable que no tarden en ser suprimidos por su falta de respeto a la etimología. Me refiero, por ejemplo, a aquellos que se han llevado a cabo en las palabras comenzadas por «psico», como «psicología» y «psiquiatría», derivadas del radical griego psykho- "alma", proveniente de psykhé "soplo de vida", "aliento". No creo que ni «sicología» ni «siquiatría» hayan tenido demasiada aceptación. Y es que los hablantes y escribientes somos bastante más sensatos de lo que nos consideran algunas instituciones.

Según Oppenheimer, la Real Academia Española (RAE) está considerando seriamente eliminar antes de fin de año los acentos de las palabras «este», «ese», «aquel» y «solo». En realidad, el sentido exacto de dichas palabras, con o sin acento, se deduce fácilmente del contexto. Son, por lo tanto, acentos que sólo contribuyen a dificultar el aprendizaje y buen uso del español, pero a nada más.

Además, la Academia podría decidir adoptar oficialmente las versiones fonéticas de palabras inglesas como marketing, parking y sex-appeal. El Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, sin duda más innovador, ya ha aceptado las palabras «marquetin», «parquin» y «sexapil». Aunque yo prefiero «mercadotecnia», «aparcamiento» y «atractivo sexual» que resultan un poco más largas, pero no tan cursis.

Añade Oppenheimer: «En una entrevista realizada en la señorial sede de la RAE, donde cada miembro de la academia tiene un perchero con su nombre para colgar su sombrero, paraguas y bastón, el director de la Academia Víctor García de la Concha me dijo que la globalización está haciendo cambiar rápidamente todos los idiomas. Las lenguas que no avancen al ritmo de la realidad posiblemente desaparecerán».

Según García de la Concha «Las palabras viajan mucho más rápido hoy, por internet, y por los viajes». «Para sobrevivir, una lengua debe ser usada por un gran número de personas, tener un idioma unitario, y estar actualizada con la tecnología».

Sin duda la RAE es excesivamente conservadora y sigue manteniendo términos racistas y discriminatorios como la palabra «judiada», definida como «acción mala, que tendenciosamente se consideraba propia de los judíos». Como es habitual, en el idioma las mujeres siempre llevan las de perder. Mientras la palabra «zorro» define positivamente al «hombre muy taimado y astuto», el femenino «zorra» equivale a «prostituta».

Claro que si sustituimos «judiada» por «putada», dejamos de discriminar a los judíos, pero seguimos haciéndolo con las mujeres. Y si optamos por «cabronada», los perjudicados entonces somos los hombres, que también tenemos nuestro corazoncito, pues un «cabrón», no lo olvidemos, es el hombre que consiente el adulterio de su mujer. Y eso, se mire como se mire, también resulta muy denigrante, aunque para algunos sea un signo de modernidad y apertura de mente. Allá ellos.

La palabra inglesa football se convirtió en «fútbol» y meeting en «mitin» sin que se produjese un golpe de estado ni un levantamiento en armas del pueblo.

NUEVA ESTRATEGIA DE INTERIOR
Ley del silencio ante el 'chivatazo'
IMPRESIONES El Mundo  9 Noviembre 2009

ES UNA impostura que el ministro del Interior y miembros de su equipo hayan pedido silencio a los mandos de los Cuerpos de Seguridad en el caso del chivatazo a ETA con el argumento de que la polémica daña la imagen de la Policía. Para forzar su tesis, la cúpula de Interior esgrime que el asunto puede perjudicar la lucha antiterrorista, llegando a insinuar que la delación se hizo para proteger a un agente infiltrado en la banda. Esa versión es inverosímil y no se sustenta en ningún dato de la investigación. Más bien parece que Rubalcaba ensaya una nueva estrategia para imponer la ley del silencio en un caso que le incomoda. Lo que daña la imagen de la Policía no es la búsqueda de la verdad, sino que se produjera el soplo a ETA en mitad de la tregua y que no se tenga voluntad de dar con el culpable.

Las trampas del «oasis»
Editorial ABC  9 Noviembre 2009

EL llamado «oasis» catalán sigue dando que hablar. Por mucho que algunos pretendan atribuir las denuncias a una imaginaria fobia anticatalana, la ley es igual para todos y lo mismo ocurre con el juicio que merecen determinados políticos que pretenden ocultarse bajo el manto protector del nacionalismo. ABC informa hoy sobre los beneficios obtenidos por una empresa creada y dirigida por Felipe Puig, dirigente de alto nivel de Convergencia y ex consejero de Obras Públicas y de Urbanismo con Jordi Pujol. La empresa FPG -cuyo nombre se corresponde con las iniciales del político nacionalista- está dedicada al asesoramiento urbanístico y la ingeniería civil y, según consta de forma fehaciente en el Registro Mercantil, ha quintuplicado en un año sus beneficios, que alcanzan los 94.000 euros en 2008. No se trata ahora de determinar la legalidad de estas actividades del diputado convergente a la luz del régimen jurídico de las incompatibilidades en el Parlamento catalán. Si fueran legales, en todo caso, dichas actividades son indefendibles en términos éticos y políticos. Cuando se han ejercido altos cargos en un sector socioeconómico determinado, no es admisible en buena lógica democrática crear algún tiempo después una sociedad con ánimo de lucro para aprovechar la experiencia obtenida en el sector público.

El diputado afectado por esta información ha mantenido una actitud rigurosamente partidista ante la «operación Pretoria», criticando al PSC y defendiendo sin pudor a «los suyos». Es lamentable que en nombre de ideologías e identidades se pueda exculpar a quienes ofrecen dudas más que fundadas sobre su comportamiento en puestos de responsabilidad. Este tipo de actuaciones explica el desprestigio de la clase política catalana, que se traduce luego en la abstención de muchos ciudadanos en las urnas. Puig debería ser consciente de ello, porque él mismo participó en las negociaciones sobre el Estatuto que suscitó -como es notorio- un entusiasmo muy limitado en el referéndum. El deterioro de la vida pública deriva no sólo de la vulneración del Código Penal, sino también de ciertas formas de actuar que siembran notables sospechas sobre la interferencia entre el interés público y privado. Es inaceptable ocultar la búsqueda de ventajas personales en nombre de identidades reales o supuestas. Por desgracia, muchos políticos catalanes vuelven a caer en la tentación del falso victimismo con la intención de ocultar las trampas en el «oasis».

Convención sobre la sentencia del Tribunal Constitucional relativa a la inconstitucionalidad del Estatuto de Cataluña
Fundación Denaes 9 Noviembre 2009

21 DE NOVIEMBRE de 2009
HOTEL WELLINGTON
C/ Velázquez 8 - MADRID

Más de tres años han pasado sin que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatuto de Cataluña.

Ni el escaso respaldo de la sociedad catalana al texto estatutario, ni la alarma social creada en el conjunto nacional español, ni la clara inconstitucionalidad del texto, han bastado al TC para emitir una sentencia en un tiempo razonable. Mientras tanto, el Estatuto de Cataluña permanece vigente y se siguen desarrollando y aplicando normativas adicionales al mismo.

A falta de conocer la sentencia que en breve, se supone, emitirá el Tribunal Constitucional, en un clima político cargado de presiones para que el estatuto catalán no sea modificado por el TC, la Fundación DENAES pretende con esta jornada reflexionar sobre las perspectivas y escenarios posibles que, para el futuro colectivo de la sociedad española, abrirá la esperada sentencia.

La Fundación DENAES reafirmará en esta jornada su compromiso con una visión unitaria de España, desde el convencimiento de que el Estatuto de Cataluña supone el mayor ataque al proyecto nacional español durante toda la democracia, y desde la certeza de la ilegitimidad del TC para alumbrar una nueva nación catalana, para consagrar la ruptura del principio de igualdad entre los ciudadanos españoles, o para dar por buena la relación bilateral entre Cataluña y el resto de España.

11:00 PRESENTACIÓN
SANTIAGO ABASCAL CONDE, Presidente de la Fundación DENAES.
11:15 MESA REDONDA: ASPECTOS INCONSTITUCIONALES DEL ESTATUTO DE CATALUÑA
ANA MUÑOZ MERINO, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario.
JUAN PABLO GONZÁLEZ, Vocal del Consejo General del Poder Judicial.
TOMÁS RAMÓN FERNÁNDEZ, Abogado y Catedrático de Derecho Administrativo.

12:15 PAUSA - CAFÉ

12:30 MESA REDONDA: EL TC ANTE LA ENCRUCIJADA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978
ALEJO VIDAL QUADRAS, Vicepresidente del Parlamento Europeo PP.
ALFREDO PÉREZ DE ARMIÑÁN, Letrado de las Cortes Generales.
FRANCISCO SOSA WAGNER, Catedrático de Derecho Administrativo y Eurodiputado de UPyD.
IGNACIO ASTARLOA HUARTE-MENDICOA, Diputado en el Congreso del Partido Popular.

13:45 CLAUSURA

Confirme su asistencia a esta jornada enviando un email con sus datos a
gestion@nacionespanola.org
www.denaes.es

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La crisis global de las instituciones españolas
Santiago Abascal elsemanaldigital  9 Noviembre 2009

Lo responsable es decir en público que el Rey va desnudo y lo antipatriótico es callarlo. La crisis de las instituciones españolas es global. Las instituciones no funcionan.

Ya sé que los apóstoles del pensamiento oficial, los integrantes del establishment, y los que dulce y plácidamente se amamantan colgados de los presupuestos públicos, creen mayoritariamente, y sentencian unánimemente, que este tipo de afirmaciones son una irresponsabilidad, máxime viniendo de alguien que, como es mi caso, ha formado parte de varias instituciones españolas; municipales, provinciales y regionales. Y que forma parte aun de alguna institución constitucionalmente esencial; me refiero a los partidos políticos.

Uno de los problemas de España es que pocos dicen en público lo que afirman en privado. ¿Por responsabilidad? ¿por conveniencia? ¿por miedo? No lo sé a ciencia cierta. El otro día tuve la oportunidad de escuchar en un ámbito privado y reducido los lamentos de uno de los más importantes hacedores de la actual Constitución de 1978: "Hemos fracasado", "la Constitución es ya un cadáver insepulto, que pronto va a despedir un hedor insoportable", " y lo peor es que no se va a poder sepultar, porque no va a haber una nueva Constitución". Casi nada. Comparto el análisis aunque no la desesperanza, quizá por razones generacionales. Yo tengo esperanza en España, en la Nación, en la capacidad de unas minorías patriotas y generosas capaces de liderar a la sociedad española para un cambio de rumbo, o al menos para tener un rumbo cierto.

Lo que algunas personas tan significadas balbucean en privado, yo quiero decirlo en público, sin complejos, sin miedo ninguno. Con sinceridad y responsabilidad. Porque lo responsable es decir en público que el Rey va desnudo y lo antipatriótico es callarlo. Y porque es radicalmente cierto que la crisis de las instituciones españolas es global. Que las instituciones no funcionan.

Sería necesario, y posible, un ensayo político para defender esta tesis, pero solo tengo el espacio de un breve artículo para esbozarla, aun a riesgo de exponerme a la acusación de demagogo. Así que empecemos por lo incontestable. El Tribunal Constitucional no funciona. Y si esto fuera falso, hace tiempo que habría resuelto la mayor crisis territorial acaecida en la España constitucional. La provocada por el Estatuto de Cataluña.

Pero el Tribunal Constitucional, presidido por una amiga del batasuno-etarra "Karmelo Landa" no funciona, entre otras razones, porque el Gobierno no funciona, y porque es éste quien al fin y al cabo, manda sobre el constitucional. Y el que también manda sobre el Parlamento, una de las instituciones más débiles, ruinosas y prescindibles de España habida cuenta de que el Gobierno decide por un grupo parlamentario, y el líder de la oposición lo hace por el bloque de sus diputados. Podrían reunirse los respectivos líderes en reducidas comisiones y determinar conforme a sus poderes (número de diputados o senadores) quién alcanza la mayoría de turno. Y así ahorrarnos las reuniones periódicas de más de 600 parlamentarios solo en el total nacional. Otro tanto para los parlamentitos autonómicos, aun más prescindibles según se desarrollan las cosas públicas.

Y es -¡cómo no!- el Gobierno el que maneja, a través de un sistema de cuotas, el poder judicial, convirtiendo a los poder judicial –además de al legislativo- en correas de trasmisión del poder ejecutivo. Por eso y por otras razones las instituciones judiciales son vistas con desconfianza por los ciudadanos. Su lentitud, sus fallos, sus arbitrariedades, convierten a la justicia española –en la que hay grandes profesionales, dicho sea sin ninguna cortapisa- en una justicia mastodóntica y, permítanme el palabro, "tombólica".

¿Cómo han de funcionar las cosas en España si quien maneja todo no sabe manejarlo? Si tenemos un ejecutivo que no resuelve los problemas, -el secuestro del Alakrana vale como alegoría de la incapacidad gubernamental-, sino que los crea; el rosario de estatutitos parido desde Moncloa es el mayor ejemplo de improvisación caótica de la democracia española, ceremonia improvisadora a la que se ha sumado todos sin recato.

Y no funcionan las instituciones directamente dependientes del ejecutivo. Sálvese la Guardia Civil, salvada a su vez por su espíritu militar. Pero ¿y qué ocurre con la policía; las desapariciones de droga en las comisarias, los chivatazos policiales a los asesinos antiespañoles, y la impotencia para descubrir el cadáver de una joven sevillana violada y asesinada por unos adolescentes ya detenidos?

¿Qué decir del manejo partidista de las Cajas de Ahorros en plena crisis?, ¿y del resto de instituciones económicas, decidiendo a salto de mata y viviendo de la deuda, y por lo tanto del dinero que aun no han producido nuestros hijos y nietos?, ¿y de la crisis de legitimidad, de liderazgo, y de la ausencia de democracia interna real en los partidos políticos?, ¿y de unos sindicatos adictos al poder, cegados por la ideología de clase, y parásitos de las cuentas públicas?,¿ y del inexistente poder moderador de la Corona?.

Capítulo aparte merece el desmadre territorial; los blindajes de las aguas de los ríos, la locura urbanística española en manos demasiadas veces de los poderes caciquiles y corruptos de las corporaciones locales; los parques nacionales troceados por el autonomismo rampante y por el constitucionalismo cobarde de sus señorías; y la protección civil anti-incendios maniatada por la normalización lingüística. Dichos sean como ejemplos paradigmáticos de la cacareada España plural, dotada de una estructura territorial, que es una catástrofe liberticida, anti-igualitaria, ineficiente y costosísima. Porque es así, y nadie sensato puede impugnarlo. Las instituciones autonómicas conforman un Frankenstein territorial, hecho de trozos, tambaleante, que camina desnortado. Sin meta, ni objetivo. Alienado.

Alienado como España, carente de un proyecto común, de un sitio en el mundo, de una intención, de un destino compartido. Y paralizado, boquiabierto e incapaz de acometer las importantísimas reformas estructurales y mentales que han de salvar a la España por venir.

Sí, ya lo sé. O un demagogo o un irresponsable. Es lo que tiene salirse del carril.

Nacionalismo: la máquina de fabricar problemas
Tomas Salas Minuto Digital   9 Noviembre 2009

He escrito en otra ocasión de la “máquina de fabricar pobres”, que es el populismo. Ahora, autoplagiándome, quiero hablar de otra gran máquina que funciona con enorme potencia y genera toneladas de ideología. Ese magnífico artefacto es el Nacionalismo. Sus ramificaciones se extienden hasta los recónditos rincones del cuerpo social. Y, además, tiene la virtud de contagiar a las otras ideologías como un virus expansivo. Su función principal, lo que a un tiempo supone el secreto de su éxito y su más íntima seña de identidad, es la capacidad de crear problemas. Han leído ustedes bien: no “resolver” ni “provocar” ni “suscitar”, sino “crear”. Hay que sacar los problemas de la virtualidad, de la nada donde dormían el tranquilo sueño del no-ser. Al modo de un demiurgo o de aquellos personajes de un famoso cuento de Borges de largo título, que inventan un universo con todos sus detalles: la geografía, la botánica, la lengua… Todos estos problemas tienen un mismo origen, que es el Mal con mayúsculas. Esta entelequia puede recibir distintos nombres: el Estado, el Gobierno central, o simplemente, con recurrida metonimia, Madrid. El Nacionalismo –aquí está la clave de esta impostura- tiene como función principal y trascendente la resolución de estos problemas.

Un caso claro es el de la lengua. Cataluña, por ejemplo, ha sido siempre un modelo de convivencia lingüística. Cualquiera podía comprobar como, en una calle o en una tienda de Barcelona, se alternaban y mezclaban castellano y catalán en la misma conversación. Miles de paisanos nuestros que fueron desde Andalucía a buscar su forma de vida pueden ser testigos de esta realidad. En otro nivel, el de la alta cultura, Barcelona era la vía de penetración de las vanguardias culturales europeas e hispanoamericanas. ¿Cómo entender sin los catalanes Barral y Castellet y sin las empresas editoriales de Barcelona en fenómeno del “Boom” de la novela hispanoamericana? Sin embargo, forzando la espontaneidad social y yendo contra la lógica, había que crear un problema lingüístico y, con el una grave problema educativo, que está agriando el ambiente, generando una multitud de descontentos y fomentando un peligroso e injusto sentimiento anticatalán. ¿Qué decir de Galicia y del gallego? Un nuevo nacionalismo abre un frente en una región que siempre ha sido bilingüe sin problemas ni renuncias. Lo mismo -en ciertos aspectos peor, pues aquí si se fuerza una realidad lingüística hasta extremos casi de imposición- puede decirse del euskera. ¿Vendrán detrás el valenciano y el bable? El nacionalismo inventa el problema de la lengua como inventa largas historias de represión como crea ab nihilo territorios –Euskalerría- que nunca han sido más que una mención geográfica.

Algo nos consuela: en los tiempos que vienen harán falta fuerzas y medios para resolver problemas de verdad y habrá, por necesidad, que dejar de lado los problemas virtuales.

Casas liberó a Landa
Editorial La Gaceta   9 Noviembre 2009

No ganamos para sustos con el Tribunal
Constitucional. No sólo acumula retrasos (el de de la
sentencia del Estatuto de Cataluña alcanza la categoría
de bochorno nacional) y aplaza su imprescindible renovación,
sino que, con frecuencia, se conocen entresijos de la postura y
trayectoria de algunos magistrados que contribuyen a desprestigiar
una institución que, desde la decisión de Rumasa, no ha
logrado remontar el vuelo.

Hoy, LA GACETA publica en exclusiva una
información que afecta directamente a la que todavía
(lleva meses de prórroga) es su presidenta, María
Emilia Casas, y también al que es ahora su marido, Jesús
Leguina, que también fue magistrado del tribunal entre los
años 1986 y 1992.

En síntesis, nuestra información
descubre la gran amistad, la relación evidente, que tiene la
pareja Leguina-Casas con un histórico dirigente de Batasuna,
Karmelo Landa, un duro entre los duros que ahora mismo permanece en
la cárcel desde que en febrero del pasado año 2008
fuera detenido junto con otros 13 miembros de la Mesa Nacional,
acusados, lisa y llanamente, de pertenencia a banda armada. Hay que
recordar a este respecto que el Tribunal Supremo ha modificado su
doctrina, la que identifica a la propia Batasuna con la banda
terrorista ETA. Por ello, nosotros en LA GACETA no tenemos el menor
reparo denominar etarra al susodicho Landa.

El vínculo de Leguina y Casas es
desvelado en nuestra información con profusión de
detalles por la madre del mismo Landa, Guadalupe Mendible, la cual no
sólo reconoce la amistad, sino que añade que Leguina
“le echó una mano en los estudios de sus hijos”. Nada hay
que reprochar a esta filantrópica acción; la madre de
Landa no tiene ninguna responsabilidad en las actividades de su hijo
y tanto Leguina como la propia Casas, hicieron perfectamente en
ayudar a quien, además, había asistido domésticamente
en casa de los progenitores del mismo Leguina.

El problema es otro. El 20 de julio de
1999, el Tribunal Constitucional revocó una sentencia judicial
del Supremo y puso en libertad al completo de la Mesa Nacional de
Batasuna, cuyos integrantes habían permanecido 20 meses
encarcelados. El Constitucional consideró que el recurso de
amparo presentado por los abogados de la coalición tenía
perfecto fundamento porque “los vídeos de ETA presentados
por Batasuna en la campaña de las elecciones generales de 1996
no eran constitutivos de un delito de colaboración con banda
armada”.

El fallo, nunca mejor calificado, del
TC desató un vendaval de críticas escandalizadas por
una decisión que propiciaba la continuación de las
actividades de los proetarras —entonces todavía el Supremo
no les había llamado directamente etarras— liberados. Pero
es que, además, cuatro de los magistrados del TC, entre ellos
la propia María Emilia Casas, formularon un voto particular
concurrente en el que enjuiciaba duramente al Supremo, que “había
condenado sin pruebas” a los citados integrantes de Batasuna.

Y de aquí, de la contribución
de Casas a la sentencia del Constitucional, nace el problema porque,
dada la notable relación de la entonces magistrada y ahora
presidenta con Karmelo Landa, lo procedente es que ella se hubiera
abstenido a la hora de emitir un fallo (volvemos a insistir en la
propiedad del término) favorable también
individualmente al mismo Landa. No lo hizo y, como adelantamos en la
información de este número, Casas pudo incurrir, según
opiniones jurídicas muy autorizadas, en una falta muy grave
que tiene incluso una penalización igualmente grave. Claro
está que la posible sanción ya ha prescrito; lo que no
ha prescrito sin embargo es la impresión de que Casas, hasta
por estética procesal, no debió participar en la
liberación de los batasunos.

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