AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 19 Noviembre  2009

 

ETERNO RETORNO
El presidente no tiene sentido del ridículo
Alfredo Casquero elsemanaldigital 19 Noviembre 2009

La Justicia debería escribirse siempre con mayúsculas. En España hemos padecido casos en los que ni siquiera iniciando una frase, con perdón de la Real Academia, puede escribirse así. Si las televisiones nacionales no comieran de la mano de Zapatero, o no le siguieran el juego, y la oposición no hiciera dejación de funciones, el tejemaneje del Gobierno, de la Fiscalía y los jueces de la Audiencia Nacional sería el escándalo de la legislatura. Los errores del Gobierno secundados por el gran error Garzón, han puesto en peligro a los tripulantes del barco famoso. No sólo eso, se ha demostrado que los familiares de los tripulantes, el pueblo de Bermeo, sólo se moviliza cuando el secuestro no lo hace ETA. Pero eso es harina de otro costal, y tiempo habrá para analizarlo más detalladamente.

Lo que preocupa es la descarnada desfachatez del presidente de Gobierno. Desaparecido en toda la crisis, o con apariciones puntuales y fantasmagóricas, sólo ha hecho dos cosas. Pedir silencio, y dar la cara, la más dura, cuando la solución del conflicto, previo pago y vergüenza, ya se había producido. Que aparezca ahora don José Luis como el gran libertador es realmente asombroso. No quiero ni pensar en el ruido de Gabilondo, y de Tosar, y de los Bardem, y de los artistas del régimen y los sindicatos verticales si el PP hubiera estado en el Gobierno. El silencio hubiera sido un ataque a la democracia, el pago una bajada de pantalones impropia de un Estado democrático y de Derecho.

Pero aquí gobiernan los socialistas, con el silencio cómplice de sus televisiones, y la estupidez congénita, revestida de responsabilidad, del PP. Y "vicegobierna" la vicementirosa Vicevogue, otra cuya pétrea faz podría servir de frontón para que los abertzales jugaran a la pelota vasca. No ha habido ni grietas ni descoordinación. "Excusatio non petita", que decían los clásicos, o toma nísperos, que diría el gran Campmany, también y pese a la izquierdona rencorosa otro clásico.

Lo de ayer fue una de las jornadas más tristes de la democracia española. Porque han quedado patentes varias situaciones, todas ellas graves. La primera, que el fin justifica los medios. La segunda, que a los terroristas se les paga. La tercera que la justicia, con minúsculas, se puede moldear según el interés del Gobierno. La cuarta que carecemos de un Gobierno con sentido de la responsabilidad, y que juega al corto plazo, a la foto electoral. La quinta, que los medios de comunicación, en su mayoría, se pliegan a los dictados del poder, y no es éste el único caso. La sexta, que la Armada Española no es capaz de prender a un solo pirata, con los medios que tiene. La séptima, que España ha vuelto a hacer el ridículo internacional por la improvisación del Gobierno. La octava que bien está lo que bien acaba, aunque empiece, y continúe mal. La novena, que la mentira en la política española, definitivamente sale gratis. La décima que tenemos un presidente del Gobierno que desconoce qué es hacer el ridículo.

Todas estas situaciones se resumen en una: a José Luis Rodríguez Zapatero le trajo al Gobierno un maldito tren, y sería muy deseable que se lo llevara a la oposición un barco español sin bandera ni muertos.

Señales de un fin de ciclo
Federico Quevedo El Confidencial 19 Noviembre 2009

Pocas cosas hay tan evidentes de que a un Gobierno se le han acabado todas las razones para seguir en el poder que el hecho de que un ministro pierda los nervios del modo en que los perdió ayer el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acosado por la oposición en dos asuntos gravísimos –Faisán y Sitel- ante los que el resto del Ejecutivo le ha dejado sólo porque bastante tienen Rodríguez, De la Vega, Moratinos, Caamaño y Chacón con aguantar el tipo después de la intolerable humillación del secuestro del Alakrana. Estamos asistiendo al final de un ciclo político, y lo hacemos estupefactos, entre la indignación que produce saber que un puñado de delincuentes le ha estado tomando el pelo a nuestro Gobierno para acabar repartiéndose un botín con el que jamás habían soñado en la cubierta de su barco mientras nuestra Armada hacía el mayor de los ridículos intentando capturarles - desde Lepanto no se habían deshuevado de nosotros de modo semejante-, y el miedo que provoca un ministro del Interior encolerizado que amenaza a todo el que le pierda el respeto con cosas parecidas a las que ya vivimos antes del 96. ¿Y con estos mimbres vamos a presidir la Unión Europea a partir de enero? A Rodríguez debería caérsele la cara de la vergüenza solo de pensarlo, pero como es un osado que circunvala la estulticia, encima se permite el lujo de vanagloriarse de la peor gestión que ningún Gobierno haya podido hacer de crisis semejante. Pero, si después de este ridículo impresionante todavía la UE acaba nombrando a Miguel Ángel Moratinos como nuevo Mr. Pesc, entonces habrá que pensar que los europeos son aún más gilipollas que nosotros.

Todo esto no son más que señales, muy claras, de que encaramos definitivamente el final del ciclo político de Rodríguez Zapatero, y la decadencia de un Gobierno perdido y sin rumbo porque su timonel vive en Babia –y que me perdonen los de la comarca leonesa de Babia, que poco o nada tiene que ver esto con ellos-, y que se muestra incapaz de dar respuesta a ninguna de las crisis a las que se enfrenta.

Ante el mundo hemos quedado como unos papanatas y semejante humillación debería conllevar, de inmediato, la dimisión de los responsables

Es verdad que los marineros han vuelto a casa, ¡loado sea Dios! Pero siendo esa una buena noticia, se presenta empañada por el cúmulo de errores cometidos por este Gobierno y que han puesto en peligro las vidas de los marineros durante cuarenta y siete días de tortura. Rodríguez podrá decir lo que quiera, pero es evidente que este Gobierno, cuando se tiene que enfrentar a una crisis grave, no sabe qué hacer e improvisa sobre la marcha con las nefastas consecuencias que eso tiene. Qué encima el presidente tenga la osadía de decir que ha tenido que tomar decisiones difíciles, cuando la realidad es que primero ni se preocupó, y cuando lo hizo fue para tomar la decisión más fácil de todas, es decir, pagar lo que le pedían, tiene narices.

Las carcajadas de los piratas van a estar resonando en nuestros oídos durante bastante tiempo, y ante el mundo hemos quedado como La Chati, como unos papanatas a los que cualquier sinvergüenza puede tomar el pelo. Humillación semejante debería conllevar, de inmediato, la dimisión de los responsables, empezando por esa momia petrificada en el bálsamo de su incompetencia que se llama De la Vega, y siguiendo por las de Moratinos –la sola idea de que haya negociado algo, por mínimo que sea, con un Estado fallido produce vértigo-, Caamaño –que debe tener pesadillas con Abdu Willy-, y Chacón –que se ha confirmado como la peor ministra de Defensa que jamás haya tenido este país-.

Y en medio de semejante escaparate de derrota, con la moral del país por los suelos, surge como el fulgor de una estrella en el momento anterior a su extinción el ministro Rubalcaba recordándonos a todos –en la persona del diputado ‘popular’ Carlos Floriano- que él es el jefe de la policía y el hombre que está al frente de los mandos de Sitel. Para echarse a temblar. Que Rubalcaba le dijera a Floriano “escucho todo lo que dices y se todo lo que haces” es perfectamente creíble y propio de un personaje que siempre ha manifestado una cierta chulería, lo que no es creíble es que se lo dijera refiriéndose a las apariciones audiovisuales del parlamentario, salvo que alguien se imagine a Rubalcaba haciendo zapping en la televisión de su despacho a la caza y captura televisiva de Floriano. No, le dijo lo que le dijo porque, llevado por el calentón del momento, perdió los nervios e hizo uso y abuso de su condición de jefe de la policía para amedrentar a quienes le están poniendo contra las cuerdas por los asuntos antes mencionados, Faisan y Sitel, asuntos muy graves y que pueden llevarse por delante la carrera política de quien fuera portavoz del Gobierno de los GAL. En ambos casos el Partido Popular ha sido certero, pero no es eso lo importante, sino el hecho de que al final podamos saber, por un lado, como es posible que quien tiene la obligación de detener a los malos les avise de que lo va a hacer, y tener las garantías, por otro, de que una red de escuchas, por otra parte muy eficaz, se usa respetando los límites del Estado de Derecho y los derechos fundamentales de las personas. Todo esto lo que hace es poner de manifiesto que el Gobierno se encuentra acorralado, aunque como le ocurrió ayer a Rubalcaba, cabe esperar que la fiera herida sea capaz de revolverse y morder haciendo daño. Pero eso solo será una última demostración de que su final está cada vez más cerca.

No se lo merecen ni los que les votaron
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Noviembre 2009

El gobierno se encuentra en tal estado de schock que hasta el incombustible Rubalcaba pierde los nervios. Cada hora el país conoce una mentira, un ridículo, un despropósito nuevo. El caso Alakrana ha descubierto una incapacidad tan asombrosa que el enfado ha dado paso a un estupor colectivo y a una incredulidad generalizada. La última película de hazañas bélicas que le han intentado colocar a la ciudadanía ha convertido a la guerra de Gila en algo muy serio y a la presunta ministra de Defensa en una broma de mal gusto.

Esa pobre señora que confirmó que tres secuestrados habían sido conducidos a tierra y que afirmó solemnemente que no nos preocupáramos porque sabía muy bien donde estaba es la demostración patética y palpable no ya de la mendacidad, que también, sino de la inutilidad más clamorosa. El supuesto tiroteo final que caso de haberse producido se ha saldado con otra pifia clamorosa obligaría no ya a una dimisión del cargo, que debería ser acompañada de inmediato por la del JEMAD de nuestros ejércitos, sino, y por simple dignidad, a hacer mutis por el foro y no salir de casa en una buena temporada .

La oposición habla de reprobación. El personal va más al hígado. La calle es una rechifla. Se ha perdido cualquier respeto, la más mínima credibilidad. Hasta la parroquia con su fe de carbonero y sus tragaderas de ruedas de molino se siente abochornada. Los voceros de Moncloa y de Ferraz llegan a las tertulias con la resignación de quien ha de defender lo indefendible y cuando tienen que decir, por devoción y por carné, que de diez, que ha sido una victoria- uno de sus “brazos de madera” llegó a afirmar ante las cámaras que se les había ganado a los piratas- la replica es una carcajada.

El gobierno está K.O. La crisis los había desnudado pero esto les ha quitado hasta la hoja de parra de sus vergüenzas. No nos merecemos este oprobio. No se lo merecen ni siquiera los que les votaron.

440 MILLONES DE CLIENTES
El negocio del español
Nuestro idioma es hablado por más de 440 millones de personas. Una masa crítica que hace del español una de las oportunidades de negocio más fiables de nuestra economía. Algo que también vale para los tiempos de crisis.
Prelum Libertad Digital 19 Noviembre 2009

Es complicado entender el valor real de un activo intangible como un idioma. De hecho, hasta ahora no se había siquiera intentado. Los primeros en hacerlo fueron los ingleses, cuyo espíritu mercantilista les ha llevado a posicionar su idioma como uno de los grandes activos de su economía.

Pero, ¿cómo puede cuantificarse lo que el español genera desde un punto de vista estrictamente mercantil?

Se trata de una pregunta que parece estar en boga en los últimos años. A su respuesta se han lanzado multitud de filólogos y economistas que han concluido que el idioma tiene un precio, mueve un volumen concreto de dinero, genera ingresos, emplea un número determinado de personas y permite ahorrar en la formación de los trabajadores que se hallan en una zona donde predomina el uso de dicho idioma. De modo que, el idioma, como el agua o el aire tiene un peso específico y cuantificable.

El catedrático de Economía Aplicada José Luis García Delgado, en un artículo incluido en el libro El español de los negocios (2008) hace una aproximación de lo que podría ser la definición de esta cuantificación de lo inmaterial: "Se trata de un activo dotado de importantes externalidades, incapaz de ser apropiado por los agentes económicos que acceden a su uso, que carece de costes de producción y que no se agota al ser consumido”. Según esta visión, la lengua es un bien público, cuyo valor aumenta conforme crece el número de personas que la hablan y conforme crece su utilidad como medio de comunicación internacional.

El primer estudio sobre la rentabilidad del castellano, dirigido por Ángel Martín Municio, fue publicado en 2003. Calculaba que el español equivalía al 15% del PIB. El cálculo proviene de considerar el idioma como un activo que se incorporaba a todos los bienes y servicios finales producidos en España.

Tres dimensiones
Desde el punto de vista económico, la lengua es un componente esencial del capital humano y social de una comunidad. Existen tres diferentes formas de evaluarla antes de ser cuantificada. Los profesores Francisco Moreno y Jaime Otero, autores de El Atlas de la lengua española en el mundo, distinguen tres dimensiones distintas de este negocio de lo intangible.

La primera dimensión la encontramos en los ingresos que genera la propia enseñanza del idioma y las actividades asociadas a ella. En segundo lugar, se situaría toda la producción cultural, de ocio y servicios que utiliza un idioma como soporte (cine, teatro, publicaciones, etc…). Y en tercer lugar, una lengua y una cultura comunes pueden facilitar el comercio y las inversiones internacionales; debido a la reducción de costes de transacción que permite (formación, información, negociación…).

Oportunidades
A nadie se le escapa que, en este contexto, el español es una de las fuentes de riqueza con más recorrido de nuestra economía. La creación de un área económica que tenga como principal sinergia el idioma representa una de las mejores bazas. Y es el eje de una estrategia común en el nuevo mapa económico global que ha abierto la crisis.

España, como país originario del español, ha apostado por revitalizar el eje atlántico y su relación con Latinoamérica. De hecho, el borrador de objetivos presentado por el Gobierno para la Presidencia española de la Unión Europea (2010) centrará sus esfuerzos en potenciar las relaciones entre Europa y América Latina.

Por otra parte, la llegada del demócrata Barack Obama al poder en Estados Unidos representa una oportunidad única; dada la vecindad del coloso yankie con los países de habla hispana y la anunciada revisión de las relaciones exteriores en ciernes.

Dificultades
Sin embargo, el español no ha conseguido posicionarse como idioma de negocios de forma proporcional a su peso e importancia en el mundo. Y, en un contexto de crisis económica, muchos expertos, como el gurú de origen indio CK Prahalad, sostienen que una de las medidas que más urge la economía global es la adopción de un idioma común: el inglés.

De modo que, excluido del protagonismo, el español debe conformarse con la importancia que actualmente tienen las transacciones y el volumen de negocio de los países de habla hispana.

No obstante, existen varias acciones que nuestro idioma tiene pendiente de desarrollar. Entre ellas, mejorar los alicientes para la atracción de talento “en español”. La influencia y competencia que suponen las becas del sistema norteamericano representa una agujero por donde se cuelan numerosos “cerebros” latinos que, de otra forma, podrían establecerse dentro del dominio del español. Ampliar el sistema de becas, recomiendan los expertos, sería una de las primeras recomendaciones.

A ello se añade la dificultad de expedir visados para los cursos de español para extranjeros. Y el escaso desarrollo del sistema de enseñanza de nuestro idioma, que todavía no está a la altura del anglosajón. Además, el llamado turismo idiomático -potenciado con gran éxito desde plataformas como el Instituto Cervantes- encuentra una creciente competencia en los países de Latinoamérica.

El padre que presentó la demanda llegará a Estrasburgo
Juan Julio Alfaya Periodista Digital 19 Noviembre 2009

El padre cuya demanda para que su hijo sea educado sólo en castellano acaba de ser rechazada por el Tribunal Supremo está dispuesto a agotar la vía judicial y que sea el Tribunal de Estrasburgo el que tome la decisión final. El paso por el Supremo “era un mero trámite”, según la familia que exige limitar la escolarización de su primogénito a una de las lenguas cooficiales de la comunidad gallega y que prefiere mantenerse en el anonimato para que el niño no se vea perjudicado por esta situación.

“Mi mujer y yo tomamos la decisión a acudir a los tribunales porque nos parece una injusticia que nuestro hijo no pueda estudiar en su idioma, que además es oficial. Para llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo tenemos que agotar antes todas las vías en España. Nosotros sabemos que Estrasburgo falló en contra de un padre belga que quería que su hijo fuera escolarizado en un colegio público francés. El tribunal alegó que en la zona de Bélgica donde él vive, el francés no es lengua oficial. El español sí es lengua oficial en Galicia, por eso creemos que en nuestro caso nos darán la razón. Además, allí tienen la posibilidad de escolarizarlos en francés en un centro privado. Aquí no tenemos ni eso”, manifestó ayer a Faro la familia que ha estrenado en Galicia el debate de la elección del idioma desde un punto de vista jurídico.

Explican que este proceso lo iniciaron hace dos años. “Ahora esperamos que Feijoo cumpla su promesa. Yo soy votante de izquierdas y voté al PP porque nos prometió que podríamos elegir. “El problema de mi hijo en este momento para mí es lo más importante”, añadieron.

Por otra parte, la asociación Galicia Bilingüe consideró ayer que la sentencia del Tribunal Superior “no impide que se pueda reconocer legalmente” el derecho a elegir el idioma, sino que se limita a rechazar que se derive directamente de la Constitución. “Deja la decisión en manos de las comunidades autónomas”, explico su portavoz, Gloria Lago.

Así que tranquilos todos, que aquí no pasa nada y al que se deprima le toca pagar la ronda.

El negocio del Poder
Daniel Forcada / Federico Quevedo
Estimado lector:

El negocio del Poder es la crónica del despilfarro y la corrupción de la casta política española, el amargo relato de cómo viven nuestros políticos con nuestro dinero. Un país de latifundios y señoríos feudales en los que alcaldes y concejales, presidentes de comunidades autónomas, diputados y ministros se reparten los pingues beneficios de un sistema que montado en torno al negocio del poder. Privilegios, viajes oficiales, sobresueldos, pensiones, trajes, coches, domicilios... Después de leer este libro, entenderá por qué del Rey (sí, él también) hacia abajo, no se salva ninguno.
Lea sobre el patrimonio del Rey

Un saludo
Federico Quevedo y Daniel Forcada
y quevedoyforcada@criteriaclub.com

El negocio del poder
de Federico Quevedo / Daniel Forcada
Cómo viven los políticos con nuestro dinero
Recomendación de Criteria

* - «Yo soy el ministro y hago lo que me sale de los cojones, sin que nadie me controle, coño».
* - «El dinero público no es de nadie».
* - «Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en 12 años, no lo sé».

Éstas son frases habituales de los políticos que oímos casi a diario. Para muchos, la política es el medio que les permite vivir a un nivel que no habrían alcanzado en la empresa privada: cochazos, viajes gratis en primera clase, pensiones de por vida, sueldos millonarios… Con cuatro millones de parados y colas en los comedores de Cáritas, este derroche es más insoportable y ofensivo que nunca.

El negocio del poder es un libro demoledor sobre los privilegios que se han arrogado los políticos con nuestros impuestos, escrito por el columnista Federico Quevedo y el redactor Daniel Forcada, ambos colaboradores de elconfidencial.com. La investigación se limita a datos públicos, no a asuntos de corrupción, sino a informaciones que han aparecido en la prensa y en el BOE, desde el presupuesto de la Casa Real a los trajes de María Teresa Fernández de la Vega. ¡Y encima se casan entre ellos, como los señores feudales!

El negocio del poder traslada a España el éxito de La casta. Así los políticos italianos se han convertido en intocables (Rizzoli), publicado en Italia en 2007 y escrito por dos periodistas del diario Corriere della Sera: un best-seller del que se han vendido cientos de miles de ejemplares. Dicho libro reveló, entre otros datos, que en Italia existen 150.000 coches oficiales y fue tema de reportajes y debate en toda la prensa y radio españolas. Sus autores recibieron en España el premio “Periodistas del mundo”, concedido en 2008 por el periódico El Mundo.
Sobre el autor

Federico Quevedo / Daniel Forcada
Federico Quevedo (Hamburgo, 1961) es un veterano y acreditado periodista. Ha trabajado en varios medios de información, cubriendo las áreas de economía o política. En la actualidad es corresponsal político del diario El Confidencial, que dirige Jesús Cacho.Además es colaborador habitual de los programas La Brújula de Onda Cero, El Círculo a primera hora de Telemadrid y El Gato al Agua de Intereconomía.

Daniel Forcada (Tudela, 1983) estudió periodismo en la Universidad de Navarra. Ha sido redactor jefe de dos periódicos universitarios, Menos 25 y Menos 20, y ha trabajado en la sección de política de El Confidencial. En 2005 ganó el premio Diario de Navarra de Periodismo.

El catalán, ¿es una causa reaccionaria?
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 19 Noviembre 2009

Hace veinte años, la lucha por el catalán era una causa progresista, ya que servía para romper los guetos del cinturón industrial. El catalán había sido objeto de la represión franquista y eso hacía que se lo valorara positivamente.

Era aún 'la lengua del pueblo' y era posible entenderla como 'la lengua del reencuentro'. Yo mismo me sumé a esa lucha y si ahora soy catedrático de catalán es por aquel valor de progreso social que representaba.

Pero ahora las cosas se han invertido espectacularmente. Ni rastro de la anterior persecución. El catalán ahora es una lengua subvencionada, primada socialmente, con una legitimidad total y exclusiva, con una impunidad intelectual absoluta. En estos veinte años se han escrito en catalán quizá diez veces más páginas que en toda su historia anterior.

Ya no se le puede considerar 'la lengua del pueblo', porque el pueblo catalán habla mayoritariamente en castellano. No es la lengua del mercado, pero es, eso sí, la lengua de las actividades normativas: escuela, iglesia, poder político. Y en buena parte, es la lengua del éxito social: como mínimo, para los ciudadanos de las capas bajas... ¿Es posible que el catalán ahora se haya vuelto socialmente regresivo? ¿Es posible que el lugar de la 'lengua del imperio' -grito que se usaba para hacer callar a la gente- lo ocupe ahora la 'lengua nacional' con una función similar?

Personalmente, he llegado a la dolorosa conclusión de que en el momento actual, el combate por la lengua catalana es reaccionario. Solo la inercia de las percepciones anteriores hace que nos resistamos a admitirlo. El catalán funciona ahora como la ideología oficial del país, y encubre la división entre los que mandan y los que son mandados. O sea, tal como decíamos antes: el capital y el trabajo.

Me hago cruces pensando que esta exclusión del castellano se produce porque es la lengua de los pobres. Si fuese la lengua de los ricos, la lengua de prestigio, todo el mundo la reclamaría. Mejor dicho, todo el mundo la reclamaba cuando lo era. Hablo del siglo XVI al XIX. Y seguramente, los que ahora somos bilingüistas estaríamos pidiendo el catalán en la escuela, como hace treinta años...

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Supremo
La sentencia, Feijóo y los necios
Cristina Losada Libertad Digital 19 Noviembre 2009

Se piensa más en la maldad que en la estupidez. Sobre todo, cuando de política se trata. Como si la política no tuviera, y bien cubierta, su cuota de tontos. Pero no conviene menospreciar ese factor humano en el desarrollo de episodios como el siguiente. Un periódico gallego publicaba el martes que el Tribunal Supremo "rechaza que los padres puedan escoger el idioma en que estudian sus hijos". Al momento, repicaban la nueva otros diarios y, cómo no, la autonómica tele. Unos con alegría evidente, otros con indignación resignada. De los altos tribunales ya se espera cualquier cosa.

La noticia aseguraba que el Supremo había desestimado, en aquellos términos inequívocos, el recurso de un padre vigués que deseaba para su hijo una educación primaria en español. El fallo decía, por lo visto, que el derecho a ser instruido en el idioma que cada uno elija conduce a "resultados absurdos". Y añadía que la decisión sobre la lengua vehicular corresponde en exclusiva al Gobierno. Todo ello provocó el júbilo de los partidos del parlamento gallego. Se felicitaron por la decisión el nacionalista Lobeira, el socialista Cerviño y el popular Ruiz Rivas. Vale. Pueden darse la enhorabuena, si quieren, pero sólo por su soberana incapacidad para entender lo que escriben los jueces.

Aclaremos el enigma: esa sentencia no se pronuncia sobre el derecho de elección de idioma. El recurso no ha sido admitido por "defectuosidad técnica". Y todos y cada uno de los entrecomillados que aparecieron atribuidos al cacumen del Supremo corresponden a la sentencia sobre el caso que emitió el Tribunal Superior de Galicia en 2007. Han puesto en boca del Supremo los argumentos del TSJG, cuando aquel se limitaba a reproducirlos. Ni los avalaba ni los rebatía. Sólo daba cuenta de ellos.

Supongamos. La otra parte concernida por la sentencia era la Xunta de Galicia. Ahí se recibió. Ahí, algún cráneo privilegiado debió de echarle una ojeada, confundir churras con merinas y pensar, ay, que tenía en sus manos un torpedo contra quienes reclaman libertad de idioma. Manos a la obra, que el tonto no descansa, la filtró a su manera a un diario que cayó, de bruces, y tal vez, contento, en la trampa para elefantes. Habrá, no obstante, quien crea que la manipulación ha sido intencionada, un juego sucio del Gobierno autonómico. De un Feijóo dispuesto a falsear el contenido de una sentencia del Supremo a fin de justificar el incumplimiento de promesas electorales. Pero nunca se debería subestimar el número de necios existente. Y, ojo, tampoco el de nacios.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La lengua inútil
MANUEL RIVAS - A Coruña El País 19 Noviembre 2009

Se equivoca usted, señor titular del juzgado número 6 de Alcorcón, al proclamar la carencia de "utilidad pública" del idioma gallego. En una caricatura de Castelao, un campesino dice: "Deus nos libre da Xustiza!". Quizás estaba pensando en usted, señor juez. Fíjese que útiles y previsoras son las lenguas "subalternas".

Fíjese si son previsoras que en los cuentos gallegos de Álvaro Cunqueiro hay personajes que como último deseo piden que en el ataúd, además de la Biblia, le metan el Código Civil por si tienen que pleitear en la otra vida. A la vista de como reculan los tiempos, me adelanto a pedir para el postrer viaje un ejemplar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, además de la Constitución española (subrayado el artículo 3º, apartado 2) por si el barquero Caronte se pone pesado, dispensando, y me niega la "utilidad pública del gallego" en el Más Allá, siguiendo la doctrina de su señoría.

Ya que estamos con la verdad narrativa de los cuentos y las últimas voluntades, permítame una breve historia. Un anciano campesino manda llamar al notario para hacer el testamento definitivo. Dice: "De la tierra, dejo un tercio para Ramón, un tercio para María, un tercio para Concha, un tercio para Manuel, otro tercio para Andrés..." El notario le interrumpe: "Pero, ¿no serán muchos tercios?" Y el campesino responde: "¡No sabe usted lo grande que es la tierra!" Pues con las lenguas ocurre algo parecido. Que hay sitio para todas. Que no pesan en la cabeza. Que no hay lengua inútil.

Inútiles, inútiles no le somos, señor juez. Hay muchas personas que nos comunicamos normalmente en gallego y no nos consideramos del todo inútiles. Como ocurre incluso en la judicatura, unos somos menos útiles que otros, hacemos lo que podemos, pero respetamos. Eso si, tenemos una educación mínima del respeto. Nuestros padres nos acunaron, nos criaron y nos contaron cuentos en gallego para espantar el miedo. Y no eran unos inútiles, créame. Gracias a ellos, no le tengo miedo, señor juez.

En su Tesis sobre el concepto de la Historia, dice Walter Benjamin: "No hay ningún documento de la civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie". Yo antes no entendía muy bien esta frase, se lo juro, pero se me han aclarado de repente las ideas, como por un rayo, después de leer su fundamento "lingüístico" para negar el traslado escolar a Vigo de unas niñas en el auto tramitado en un caso de divorcio. En ese aspecto, el documento no resiste el principio de realidad. En Galicia, las niñas no sólo aprenderían gallego, sino que podrían enriquecer su castellano con las "maravillosas curvas" que Unamuno admiraba en Valle-Inclán.

No voy a hablarle ahora de Alfonso X el Sabio, ni de Rosalía de Castro, ni del tronco común galaico-portugués, patrimonio lingüístico que nos permite comunicarnos con millones de personas en el mundo, desde Brasil al Timor Oriental. Como además tenemos la suerte de compartir el castellano, vea usted, señor juez, que no vamos tan mal pertrechados, siempre, claro, que a los niños no les amputen la lengua "inútil". Creo que lo que procede en este momento es ir al argumento protoecológico enunciado por Julio Camba. Según demostró en un irónico artículo, el gallego es un idioma muy apto para hablar no sólo entre las personas sino también con todo tipo de animales. ¡Fíjese usted si será útil!

Siempre intoxicando
Nota del Editor 19 Noviembre 2009

Si quisiéramos tener enemigos lingüísticos, nos dedicaríamos a atacar a los chinos, que son muy numerosos. Lo que la gente haga con las lenguas, es su problema, de las gentes, pero este problema se convierte en mi problema cuando tratan de imponerla, comno ocurre con el gallego y demás lenguas regionales.

Asi que siga Vd. con su gallego y déjennos tranquilos a los demás, a los que no queremos saber nada de lenguas regionales que se utilizan para fastidiar, incordiar, molestar, soliviantar, conculcar derechos humanos y constitucionales de niños y adultos, expulsar del sistema regional a millones de personas.

Un juez niega a una madre que se traslade a Vigo con sus hijas por no hablar gallego
EP | SANTIAGO DE COMPOSTELA ABC 19 Noviembre 2009

Una familia de Vigo denunció hoy que el juzgado de Alcorcón (Madrid) niega a una madre, que tiene ahora la custodia de sus hijas, que se traslade a Vigo con sus niñas menores de edad debido al "desarraigo" de su ámbito educativo para verse "escolarizadas en centros públicos con inmersión en un sistema en lengua gallega".
El portavoz familiar y hermano de la madre afectada, Manuel López Rodríguez, ofreció hoy una rueda de prensa junto al diputado nacionalista Bieito Lobeira, que tachó esta situación de "racismo lingüístico" y quien constató que la progenitora está en riesgo de perder la custodia por el hecho de vivir en Galicia. El auto rechaza el traslado de la madre a Vigo (vivía en Alcorcón con su pareja de la que está separada) debido al "peligro de desarraigo que se extiende a su ámbito escolar, pues las menores han estado escolarizadas desde hace muchos años" en un colegio privado, para "ahora verse escolarizadas en centros públicos con inmersión en un sistema escolar en lengua gallega".

A este respecto, agrega que el idioma propio de Galicia constituye "una lengua distinta a la que han sido escolarizadas hasta ahora, que más allá del ámbito de aquella Comunidad Autónoma no se aprecia que tenga ninguna otra utilidad práctica". El portavoz de la familia aseguró que se está sometiendo a "un calvario" al núcleo familiar "por querer vivir en Galicia" y certificó que las "niñas están perfectamente integradas en Vigo y son felices". A modo de ejemplo, subrayó que "no tuvieron ningún problema" con el idioma y, de hecho, la más pequeña sacó un "8, 5" en esta materia e "incluso empieza a hablarlo".

El portavoz de la familia aseguró que se está sometiendo a "un calvario" al núcleo familiar "por querer vivir en Galicia"
A mayores, explicó que la hija mayor no tendrá problemas en la Selectividad, puesto que se puede acoger a la exención de gallego en las pruebas de acceso a la universidad, por lo que no afectara a su currículo.

Antecedentes
El portavoz de la familia explicó que a su hermana le diagnosticaron un cáncer en 2004 y en 2006, cuando el matrimonio se separó, se decretó la custodia compartida. En 2008, el padre dejó de hacerse cargo de la custodia y se trasladaron a Vigo. Desde entonces, comenzaron los litigios por la permanencia en Galicia de la madre y sus dos hijas en un proceso que todavía no ha concluido y cuya última resolución es el mencionado auto judicial.

Por su parte, el diputado Bieito Lobeira denunció este caso de "racismo lingþístico" y de "xenofobia" por el mero hecho de "vivir en Galicia" y advirtió de que estos argumentos pueden "sentar jurisprudencia", que "discriminarían" a las personas que habitan en la Comunidad gallega por el hecho de "tener una lengua propia". Para el parlamentario nacionalista se están "vulnerando los derechos inalienables" de las personas que hablan gallego y, por ello, trasladará esta situación a instituciones internacionales a partir de enero. Asimismo, el grupo parlamentario presentó una proposición no de ley en la Cámara autonómica para instar al Gobierno gallega a "adoptar las medidas precisas, al amparo de la legalidad, y en el ámbito de sus competencias, para evitar un caso flagrante de discriminación por razón de lengua, de pertenencia y residencia en Galicia".

Intervención de la Xunta
En este sentido, el hermano de la madre afectada demandó a la Xunta --a las consellerías de Educación y Traballo e Benestar, en concreto-- que emita "informes" pertinentes sobre la integración de las menores en su ámbito escolar en Vigo. Asimismo, López Rodríguez reclamó el apoyo de las demás fuerzas políticas para que "defiendan el derecho" de la madre a "volver a su casa, donde tiene a toda su familia", más allá de los "argumentos filosóficos" que --entiende-- aparecen en la sentencia.

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