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Recortes de Prensa    Martes 1 Diciembre  2009

 

Estatuto
La involuntaria confesión de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 1 Diciembre 2009

Dijo en la cadena forofa Zapatero que está "convencido" de que todos los magistrados del Tribunal Constitucional "saben la importancia que tiene esta sentencia". Le faltó añadir: para mí y para mi Montilla. O viceversa. Pero aunque no agregara ese reconocimiento de la trascendencia que el dictamen tiene para él, su Gobierno y su partido, sus palabras son de cuidado. Pues, ¿a qué vienen? Que un licenciado en Derecho por la Universidad de León nos imparta el descubrimiento de que los miembros del alto tribunal no son unos pipiolos, mueve a la risa. Que lo profiera un presidente del Gobierno, en un contexto de presión y coacciones al Constitucional, mueve a escándalo: el mensaje equivale a una advertencia.

Es verdad que Zapatero ha dado muestras, sea en economía, en política internacional o en diseño de túneles para el AVE, de la altísima estima en que tiene sus facultades. Unas, sobre las que su antiguo profesor, Francisco Sosa Wagner, declaró en su día: "No me atrevo a pronunciarme". No extraña, así, el toque de vanidad cuando decía, en la entrevista, que había metido la pluma o el boli en la redacción del Estatuto. Pero enorgullecerse de la propia obra tiene su precio. Pues, de paso, explicaba lo siguiente, y cito literalmente: "El preámbulo reconoce que el Parlamento del Cataluña se ha proclamado como nación y luego, en el texto articulado, para adecuar plenamente a la Constitución, Cataluña queda considerada como nacionalidad."

¡Para adecuar plenamente a la Constitución! He ahí la confesión involuntaria de algo que nuestro licenciado sabe: que proclamar "nación" a una comunidad autónoma no cabe en la Carta Magna. Bien es cierto que dijo "adecuar plenamente" con el tono de considerar innecesario tomarse tantas molestias. Total, las palabras deben de estar al servicio de la política y no al contrario. Y las leyes, que sólo son palabras, también. Igual que quienes han de velar por su cumplimiento, qué diantre. Por eso oímos del Gobierno que espera una "gran sentencia" o una "sentencia razonable", pero no lo que hay que esperar del TC: un dictamen de acuerdo a la Constitución. La impaciencia consume a Zapatero ante tanto tiquismiquis por meros sustantivos, adjetivos y verbos. Sin embargo, ni él ni los suyos están impacientes por el enorme retraso que lleva el Tribunal. Como si confiaran en la imprevisible labor del tiempo.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Con los pantalones por los tobillos
Daniel Martín Estrella Digital 1 Diciembre 2009

Son muchas las contradicciones que afectan a nuestra civilización. La principal es pensar que hemos llegado a la perfección democrática y que podemos pararnos a descansar, mirarnos el ombligo y comenzar a dar vueltas a asuntos secundarios cuando hay cosas esenciales sin arreglar. El caso más llamativo es África, un continente que sufre incesantemente el azote de los cuatro jinetes del apocalipsis humano. También dentro de los ámbitos continental, nacional y municipal queda muchísimo por hacer.

En España siempre llevamos hasta el extremo cualquier problema que afecte a otro país. Somos una democracia más que imperfecta, dominada por dos partidos y pico que buscan más el poder que el interés general, con un sistema educativo pésimo que ayuda a asilvestrar a los estudiantes, cuatro millones de parados fruto de un mercado laboral completamente marxiano, numerosas lacras sociales que afectan a todos los estratos, la negación del sistema judicial mediante el dominio partidista y la transgresión de los más elementales principios jurídicos... pero los grandes asuntos que nos atañen son el reparto autonómico del botín público, los controles de alcoholemia, el derecho al aborto, etc., de tal manera que en este país, a pesar de los pesares, todo se colapsa si se celebra un partido del siglo cada, más o menos, seis meses. Tal es la confusión que la nueva ley del aborto ha sido ideada por el Ministerio de la Igualdad, como si eso fuese posible. Pero nada, que eso no importa aunque recuerde tanto a la figura de Loretta en La vida de Brian.

Dentro de esta línea de absurdo continuo y ahondamiento en la nada intelectual y el abandono ético, España muestra también la línea más exagerada en cuanto a la tolerancia a las cosas intolerables. Como pensamos que ya hemos llegado al final del camino de la evolución humana, civil y nacional, tenemos miedo de reconocer los principios que nos constituyen. De ahí que nos bajemos los pantalones constantemente ante aquellos que muestran cualquier convicción, por escandalosa que sea. Si no, no se comprende que nadie escuche en España a tipos como Carod-Rovira u Otegi.

El síndrome de los pantalones bajados es especialmente notorio cuando hablamos de política exterior. España es de los pocos países llamemos civilizados que da cancha a dictaduras obvias como Cuba, Venezuela o Libia, lugares donde posturas tan extremas y vociferantes como las de aquellos mismos que los defienden serían sistemáticamente eliminadas, siempre de manera violenta y abrupta. España es el país que más a favor se ha mostrado de un tiranozuelo como Zelaya, uno de los que más defiende los desmanes de Hamas, seguramente el primero que estaría encantado de transigir ante la amenaza iraní. Pero el asunto no es exclusivamente español. Después de todo, el mundo entero se rinde ante la dictadura china por el enorme tamaño de su mercado.

A pesar de convivir diariamente con la defensa que numerosas personas hacen de Castro, Chávez y otros dictadores, aún me sorprendo ante la tolerancia que tienen algunos para el abuso de poder cuando se hace por mor de lo que se llama izquierda. Ingenuamente, cual un imbécil Don Quijote, pienso que la gente aún cree en la libertad. Pero no, lo que predomina es la pleitesía a unos principios trasnochados sin traslación real, aun cuando los defiendan seres que los pisotean como norma de conducta. A saber, Chávez dice defender a los oprimidos cuando no deja de oprimir a los que no piensan como él.

Todo esto es consecuencia de los planes educativos que machacan Occidente desde hace siglos. Somos una sociedad posmoderna en cuanto hemos olvidado lo que supuso la modernidad. Locke, Newton, Montesquieu, Rousseau y Voltaire entre otros muchos, sin ser necesariamente grandes personas, crearon un sistema de ideas donde lo que primaba por encima de todas las cosas era el ser humano. Ahora ya no queda nada de eso.

Tanto Locke como Voltaire dejaron escritos sobre la tolerancia, obras ignoradas por nuestra llamémosla civilización pero que deberían ser de lectura obligada en el colegio. Los dos defendían la libertad del individuo en todos los supuestos menos en uno: hay que ser intolerante frente al intolerante. Es decir, con el que no respeta a los demás con independencia de sus ideas, creencias, sexo, raza o lo que sea no hay nada que hablar; sólo defenderse para defender a los demás de sus excesos.

Algo tan sencillo de explicar es sin embargo de casi imposible aplicación. Así es la naturaleza humana. Entenderlo bien sería esencial para arreglar muchos de los problemas que nos afectan: siendo intolerantes con el intolerante no habría crecido, por ejemplo, el monstruo de Hitler. Y no cabrían dentro de nuestro mundo nacionalismos excluyentes, ni piratería, ni fundamentalismos religiosos, ni racismos violentos, ni diferenciación entre dictaduras de izquierda y de derecha... Resulta trágico que, en el siglo XXI, la utopía sea algo tan aparentemente sencillo.

dmago2003@yahoo.es

¿Nos engañará de nuevo Zapatero el embustero?
LUIS MARIA ANSON El Mundo 1 Diciembre 2009

PISOTEÓ LA dignidad del Estado. Hizo concesiones vergonzantes que figuran en las actas de los encuentros. Negoció de tú a tú con un grupo terrorista. Utilizó agentes nacionales y extranjeros. Mintió descaradamente porque quería presentarse a las elecciones como Zapatero I el Pacificador.

Al remolonear, con el más fino estilo zapateresco, en el cumplimiento de algunos acuerdos recibió la respuesta que mejor conoce Eta: la atrocidad del atentado de Barajas. Los terroristas advertían a Zapatero que no tolerarían los incumplimientos que había padecido ERC. El presidente anunció urbi et orbi en televisión que la negociación con Eta había terminado. Era mentira. Unos meses después reconoció en este periódico, ante evidencias incontestables, que la negociación continuó. Sólo se interrumpió cuando las manifestaciones masivas y las encuestas apabullantes demostraron al presidente que podía perder las elecciones a causa de sus trapisondearías con los etarras. Jaime Mayor Oreja, el político que más lúcidamente se ha manifestado siempre sobre el terrorismo etarra, declaró que se había terminado el primer tiempo del partido, que entrábamos en el descanso, pero que podría haber segundo tiempo. Zapatero es de la estirpe del sostenella y no enmendalla y tal vez nunca renunció a lo que consideraba un gran acierto. Como tampoco ha renunciado a imponer en la vida nacional sus escapularios veinteañeros de periódico mural de preuniversitario.

Quiero creer que no habrá segundo tiempo del partido. Me consta la actitud personal de Alfredo Pérez Rubalcaba. Está claro que los etarras quieren negociar no porque Francia les tenga acorralados sino porque se acercan las elecciones municipales y para su economía resulta vital seguir enseñoreándose en varias docenas de pueblos vascongados. Basagoiti ha dicho sagazmente que se trata nuevamente de una tregua trampa, de un anzuelo que no se debe morder después de tantas experiencias negativas.

¿Está Zapatero realmente en la posición de Rubalcaba y Basagoiti, que es la del sentido común? ¿O su think tank monclovita le inclinará a tender la mano y reiniciar una negociación tal vez nunca interrumpida? Porque las declaraciones zapatéticas de negar cualquier relación con Eta no son fiables. Zapatero, el embustero, nos ha engañado en demasiadas ocasiones. Aun reconociéndole buena voluntad, la realidad es que nunca reconoce sus errores. Lo que resultaría vejatorio para el faro de la Alianza de las Civilizaciones. La prudencia política exige, por consiguiente, considerar que el presidente tal vez esté dispuesto a jugar el segundo tiempo del partido, para adornarse con el título de «pacificador» y volver a las andadas. En tal caso, Jaime Mayor Oreja habría acertado una vez más y se abrirían de nuevo las heridas del País Vasco, todavía sin cicatrizar. ¡Ojalá, en fin, que el presidente circunflejo no escuche el canto de sirena de Eta! Con los terroristas no debe producirse negociación política, sino la aplicación pura y dura del Estado de Derecho.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

Alfonso USSÍA La Razón 1 Diciembre 2009
¡Peligro!

El empresario turístico y ex– alcalde de Calella de Mar por CIU y con los votos del PP, Ramón Bagó, arrebatado de pasión catalanista, defendió en un acto público la conveniencia de matar a todos los del Partido Popular. «¡Hay que matar a todos los del PP!». Y se quedó tan ancho y tan pancho. Igual de ancho y de pancho que los representantes y portavoces políticos de Cataluña, que no han criticado ni desautorizado el deseo públicamente expresado por el señor Bagó. Como el señor Bagó, condecorado con la Cruz de San Jorge, no ha especificado si hay que matar a los dirigentes o militantes o votantes del PP en Cataluña, o si extiende su incendiario deseo a los dirigentes, militantes y votantes del PP también del resto de España –todos son todos, señor Bagó– es recomendable alertar del peligro a los ciudadanos que libre y democráticamente apoyan al Partido Popular. Y como el señor Bagó es el presidente de una cadena hotelera, del grupo turístico «Serhs», en el que se alojarán sin apercibirse del riesgo que corren muchos clientes simpatizantes del Partido Popular, bueno es que sepan los establecimientos que preside este arrojado individuo, con el fin de que no pongan en riesgo sus vidas por unas simples vacaciones o un fin de semana con su pareja de turno. Las casas rurales son más peligrosas que los hoteles, porque en los bosques se pueden esconder mejor los cuerpos y las huellas de los crímenes. Por ello, y para evitar a los clientes del grupo «Serhs» peligros innecesarios, paso a relacionarles los establecimientos hoteleros que el señor Bagó preside, por si las moscas. El «Serhs Campus» de Villaterra (Barcelona); «Serhs Maritins» de Malgrat de Mar (Barcelona); «Serhs Montemar» de Pineda de Mar (Barcelona); «Serhs Oasis Park» en Calella (Barcelona); «Serhs Sorra Daurada» en Malgrat de Mar (Barcelona); «Vilar Rural» en Cardona (Barcelona); «Vilar Rural Sant Hilari» (me figuro que en Sant Hilari, amable localidad que no ubico en estos momentos); «Vilar Rural D´Arnés» (Arnés, Tarragona); «Serhs Sky Port del Comte» (La Coma, Lérida) y «Serhs Vall de Nuria» en Queralt (Gerona). Están advertidos.
Si a pesar de la advertencia, los dirigentes, militantes, simpatizantes o votantes del Partido Popular insisten en disfrutar de unas merecidas vacaciones en los establecimientos anteriormente citados, les recomiendo que viajen como los franceses, es decir, con el coche, las maletas y las mochilas repletas de comida y latas adquiridas en sus lugares de origen. Que cierren bien los pestillos de las puertas de sus habitaciones, no vayan a tener la mala suerte de que pase junto a ellas el señor Bagó. Que no se dejen vencer por el sueño simultáneamente. Mientras un huésped duerme, el otro habrá de vigilar los movimientos y ruidos que se produzcan en el exterior. Y si los movimientos y ruidos provienen de un personaje calvo, procedan inmediatamente a la fuga porque puede tratarse del señor Bagó. No prueben las chocolatinas del «Minibar». Eviten la consumición de leche. Si llaman a la puerta y aparece un amable y bien trajeado ejecutivo que les desea una feliz estancia y que luce en su solapa izquierda la Cruz de San Jorge, salten por la ventana más próxima. Será el señor Bagó. Y nada más. Felices, pero muy cautelosas vacaciones en los establecimientos del «Grupo Serhs». Advertidos quedan.

La indigna apelación a la dignidad
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Diciembre 2009

Como siempre que se hace un mal uso y abuso de una palabra, esta llega a perder su significado real para pasar a engrosar la lista de términos “discutidos y discutibles”. Y si no que se lo pregunten al presidente del Gobierno, el Sr. Zapatero. Esa palabra es “dignidad”. Si vamos a su definición por la R.A.E. indica que es la cualidad de digno, así como la gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Pues a lo que parece, existen demasiados dirigentes desde el Sr. Zapatero, su Gobierno y por supuesto la mayoría de dirigentes catalanes que han perdido esa dignidad y se dedican a lanzar sus envenenadas acusaciones a todo aquél que se opone al actual texto del Estatuto de Cataluña.

¿Y qué pasa con la dignidad de los españoles?¿En donde quedará la dignidad de unos jueces que sentencien bajo presiones políticas de una determinada forma, a sabiendas de incumplir su juramento de defender la Constitución? Desde luego no existe ninguna dignidad en el panfleto incendiario que editaron los doce periódicos catalanes ni la radiodifusión del mismo por varias emisoras de esa Comunidad. Desde luego que no existe dignidad alguna en querer aparentar una lealtad institucional y constitucional, cuando los hechos y la leyes derivadas de ese Estatuto violan derechos fundamentales de los ciudadanos como es el de usar y educarse en la lengua oficial de España.

Lo que carece de dignidad es querer aprovecharse de las instituciones democráticas para imponer un sistema totalitario y exduyente. Esa dignidad la perdieron los parlamentarios de aquellas formaciones políticas como el PSOE, IU y todas las fuerzas nacionalistas que aprobaron el Estatuto de Cataluña como pago a un apoyo político para mantener en el poder al Sr. Zapatero. Fue el mismo Sr. Zapatero el que en un acto de indignidad absoluta prometió al Sr. Maragall en un mitin refiriéndose al Estatuto que “Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña”. Y así fue y en esas estamos desde hace más de tres años.

Ha sido el Sr. Zapatero el que en un nuevo acto de presión inadmisible al TC ha dicho que “espera del Constitucional una gran sentencia”. Yo no sé si la sentencia será grande en el sentido literal, aunque creo que sí pues el Estatuto está recurrido en innumerables artículos, empezando por el preámbulo. Lo que sí que espero es que sea una sentencia justa y no sujeta a influencias sectarias. Ya sé que eso es pedir un imposible dada la propia estructura del TC y el papel desastroso y de descrédito que ha adquirido por sus actuaciones y enfrentamientos internos por el dominio de la Institución.

Desde luego sería un acto de dignidad de los jueces que componen el actual TC el que dicten de una vez sentencia y a continuación presenten todos su dimisión y se renueve esa Institución. Eso sí que el nuevo TC deje de ser corrompido por las manos de los partidos políticos y sus componentes sean promovidos desde la propia judicatura, basándose en currículos profesionales y no en afinidades políticas o de cualquier tipo. Sería entonces poco cuestionables las sentencias que emitieran Sus Señorías, cosa que ahora es imposible de decir.

Lo lamentable es que, en un asunto de vital importancia para la Gestión del Estado y para la propia supervivencia de España como Nación, estemos ante la inseguridad de que se dicte una sentencia justa y acorde al espíritu y letra de la Constitución. Es evidente que mantener este retraso injustificado solo favorece la especulación y el que se radicalicen las posturas y los enfrentamientos, dudándose incluso de la competencia y legitimidad del TC para emitir una sentencia. El caso es que sea cual sea habrá consecuencias, porque lo de acatar no es lo mismo que asumir y la Justicia no acaba en el TC.

Indignidad
FERNANDO SANCHEZ DRAGO El Mundo 1 Diciembre 2009

ASOMBRO Y CÓLERA: ésos son los dos vientos que hoy inflan mis velas (por no decir otra cosa, situada más al sur en el mapa de mi anatomía). He avistado muchos leviatanes desde la cofa de este país que navega a la deriva, pero ninguno tan baboso como el del editorial publicado por decreto el jueves, al unísono, en doce periódicos de una región de España. ¿De España? Pues sí, de momento, mal que le pese a algunos.

Lo que en tan bochornosa iniciativa me subleva no son los desatinos que contiene el texto, pues habiéndolos escuchado ya infinidad de veces los doy por consabidos, sino el hecho en sí.

Dicen que si la prensa muere, muere también la democracia. De ser eso verdad, la democracia, en Cataluña, tiene los días tan contados como los tuvo en Cuba al llegar Castro al poder, en Alemania cuando Hitler ganó las elecciones o en la Rusia de los Romanov a partir del instante en que la chusma de Lenin destrozó el Palacio de Invierno.

No hablo como escritor, pues la tela de mis libros no se teje con los hilos de la política, que es cosa que me trae al fresco. Tampoco hablo como ciudadano, pues el lío del Estatut, de la Constitución y del tribunal que vela por su cumplimiento no es asunto que me incumba.

Incumbe a los españoles, a los catalanes que quieren ser españoles y a los catalanes que no quieren serlo. Yo no milito en ninguno de esos bandos. No me siento español, no soy catalán y no voté en el referéndum de la Constitución.

¿Por qué, entonces, mi cólera y mi asombro? Pues porque soy, además de escritor, periodista, y el periodismo, en Cataluña, ha sido apuñalado por quienes hasta el jueves periodistas eran.

Exigencia sine qua non del oficio de informar es la de que el informante no se arrodille ante el poder para que la información no se transforme en propaganda: la de Goebbels, por poner el más infame de los ejemplos posibles. Los huesos de mi tío abuelo, don Modesto Sánchez Ortiz, que fue director de La Vanguardia, y de mi abuelo, su hermano, que fundó la Asociación de la Prensa de Madrid, se revolvieron el jueves en sus tumbas. ¿Cómo se dice Granma, Der Angriff, Il Popolo, Izvestia y Pravda en catalán? ¡Montilla, Montilla, Montilla! ¡Arriba Catalunya sin eñe!

Y por cierto, señor Rajoy: opinar lo que se quiera no consiste en decir amén a lo que diga la Generalidad, la Moncloa o Radio Génova. Su postura es tan indigna como la de sus adversarios. Permítame que le envíe educadamente a hacer puñetas.

Discurso de gobierno
Mariano Rajoy reclama en LA RAZÓN que se respete el fallo del TC sobre el Estatut
 La Razón 1 Diciembre 2009

Las encuestas de intención de voto constatan desde hace tiempo una tendencia pronunciada que sitúa al Partido Popular como la opción favorita para una mayoría de españoles. Mientras el Gobierno recoge los frutos amargos de su gestión incompetente en forma de pérdida de crédito y confianza a un ritmo acelerado, el principal partido de la oposición ha abierto una brecha importante y ha progresado sustancialmente en la consideración de una parte decisiva del electorado. El liderazgo de Mariano Rajoy ha sido clave en el crecimiento consolidado de un partido que ha pasado sus dificultades o sus turbulencias, en expresión de la dirección nacional del PP. Rajoy, con mano firme, pero con ánimo templado, sin atender a las presiones y en un ejercicio de absoluta independencia, supo encauzar convenientemente los puntuales desarreglos en la organización. La Convención Nacional de Barcelona supuso un extraordinario impulso a un proyecto de alternativa de gobierno, y en ella se puso un especial énfasis en la propuesta programática y en la idea de ofrecer a la sociedad española un PP «nacional, unido y limpio». Rajoy entendió adecuadamente lo que los ciudadanos estaban demandando del partido que aspira a dirigir los destinos del país. Nada debía distraer esfuerzos ni la atención de lo realmente prioritario, los problemas de la gente. En este sentido, el presidente del PP supo dar el golpe en la mesa en el instante adecuado para que se comprendiera que los intereses personales no cuentan cuando está en juego el bien común.

Ese bien colectivo pasa hoy por distintos frentes ante los que el Gobierno está haciendo aguas. Desde la recesión económica a la defensa del derecho a la vida, pasando por la crisis política en Cataluña a cuenta del recurso de inconstitucionalidad sobre el Estatut, entre otros. Para todos ellos, Mariano Rajoy ofrece hoy en LA RAZÓN un planteamiento que nos parece ajustado y conveniente. Piensa Rajoy, como hemos defendido también editorialmente, que «la única salida al lío» del Estatut «es el respeto a las reglas de juego y a lo que digan los tribunales». Y apunta además un dato clave: «Los nacionalistas apoyaron en su día la existencia del Tribunal, sus funciones y su forma de elegirlo. Tú no puedes apoyar unas reglas y luego decir que ya no valen porque en un momento dado no te benefician». Sobran las palabras. Anuncia también que el PP recurrirá al TC la ley de plazos del aborto, además de que perseverará en la «protección de la maternidad». Ambos pronunciamientos nos parecen necesarios, porque están cargados de razones jurídicas, políticas y sociales. En cuanto a la economía, las propuestas de Mariano Rajoy difieren radicalmente de las políticas del Gobierno, porque pasan por la austeridad, el control del déficit y de la deuda y las reformas estructurales, «sobre todo en el mercado laboral». En fin, todo aquello a lo que el Ejecutivo socialista ha renunciado con el resultado conocido, porque, como asegura el presidente del PP, «Zapatero debería haber aprendido que con márketing y propaganda no se sale de la crisis». Y que, por supuesto, no hay milagros.

Rajoy ofrece un discurso sólido y solvente y, lo que es más importante, con respuestas claras frente a las dificultades que padecen los ciudadanos. Como certifican los sondeos, ha moldeado una apuesta en la que millones de españoles confían, y lo ha hecho desde la independencia de criterio, sin dejarse llevar por oportunismos ni coyunturas. Bajo su liderazgo incontestable, el PP aparece unido y como una alternativa a un Gobierno desgastado
Sospecha que el PSOE pretende seguir dilatando la decisión lo máximo posible

El PP no negociará la renovación del Constitucional hasta que no haya fallo
Moncloa no se ha puesto aún en contacto con Génova para cerrar la entrevista con Rajoy, que publicitó el viernes.
Carmen Morodo La Razón 1 Diciembre 2009

MADRID- El PP no se sentará a negociar con el Gobierno la renovación pendiente del Tribunal Constitucional (TC) hasta que no haya una sentencia sobre el Estatut de Cataluña. Génova sigue sin recibir una comunicación oficial por parte de Moncloa sobre la supuesta entrevista entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy que anunció la vicepresidenta el viernes. Ahora bien, sí tiene ya decidida su respuesta a los mensajes oficiosos gubernamentales que colocan en la agenda de esa futura reunión la negociación de la renovación del Alto Tribunal.

El PP intuye que detrás de los últimos movimientos del Gobierno hay un objetivo «dilatorio», es decir, que lo que se pretende es que se siga retrasando lo más posible el polémico fallo judicial. Pero su posición es inamovible: debe ser el actual TC el que se pronuncie «de una vez y cuanto antes».
Los mensajes que se están filtrando desde el TC dibujan una irreductible división de bloques en la que sólo el voto de calidad de la presidenta, María Emilia Casas, podría inclinar la balanza de un lado o del otro y facilitar el desenlace de las deliberaciones. Pero el bloqueo jurídico no parece que tenga una salida política. Fue en diciembre de 2007 cuando se agotó el mandato de cuatro de sus magistrados. Hay que cubrir esos puestos, que deben recibir el apoyo de tres quintos del Pleno del Senado y eso sólo es posible si viene precedido de un pacto entre los dos grandes partidos, más la baja por defunción de Roberto García-Calvo, cuota PP, y que depende del Congreso.

La renovación del TC alteraría el actual reparto de poder, inclinándolo en pura lógica a favor del PSOE, y podría afectar también a los trabajos ya realizados sobre los recursos acumulados contra el Estatut de Cataluña. La negociación en el Senado lleva bloqueada desde hace un año por la falta de acuerdo. El Gobierno promovió sin consensuar con el PP una modificación de la Ley Orgánica del Constitucional por la que los magistrados propuestos por el Senado serán elegidos entre los candidatos presentados por los parlamentos autonómicos. Y los populares respondieron haciendo que todas sus cámaras autonómicas presentaran como candidatos a Enrique López y Francisco José Hernando, el ex portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el presidente saliente del Supremo.

Campaña de «descrédito»
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, arremetió ayer contra la «campaña de deslegitimación» y «descrédito» contra el TC que, a juicio de su partido, se ha puesto en marcha desde instancias nacionalistas y socialistas. Como justificación de esta crítica se señalan las declaraciones de dirigentes del PSOE o incluso de miembros del Gobierno. De Cospedal acusó al presidente de la Generalitat, José Montilla, de lanzar mensajes contrarios al cumplimiento de la Ley y le emplazó a asumir «su propia responsabilidad». «Que un partido acuda al garante de la Constitución para defender lo que es legal en España y que esto se tome como una afrenta por parte de algunos dirigentes supone que quizás prefieren que se hagan las leyes fuera de la Constitución», dijo.

El PSOE ningunea el pacto anticprrupción
Hay pocas razones para el optimismo sobre la posibilidad de que PSOE y PP alcanzen un acuerdo en relación a la oferta de pacto anticorrupción que los populares han hecho llegar a todos los grupos parlamentarios. Los socialistas ya han dado recibo de la propuesta, pero su respuesta no lleva a pensar que se la hayan tomado muy en serio. Han dicho que sí que están dispuestos a hablar de ella, pero han rebajado al nivel de su secretario de Política Municipal, Antonio Hernando, la negociación. Génova lo ha interpretado como un «ninguneo» a su propuesta para ponerle sordina y dejarla languidecer. En consecuencia, la dirección popular dejará en manos de su responsable de Política Local, Juan Manuel Moreno, el diálogo con los socialistas.

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Montilla
La "Catalunya" discutida y discutible
José García Domínguez Libertad Digital 1 Diciembre 2009

Con el visceral catalanismo de José Montilla a uno le ocurre lo mismo que cuando contempla esos cuadros flamencos japoneses que, de vez en cuando, aparecen en la televisión. Por regla general, la puesta en escena suele ser inobjetable, canónica, perfecta; al igual que la pericia técnica de guitarristas, bailaoras y palmeros, asimismo admirable por su fidelísima, mimética reproducción del original genuino. Y sin embargo, pese a la entrega con que los artistas se dan al empeño, algo hay en la extravagancia del conjunto, en la inevitable comicidad de estampa tan impostada, que provoca la sonrisa del espectador

Así Montilla. Como el rayo que no cesa, don José, inasequible al desaliento, recita una y otra vez las filípicas más incendiarias del irredentismo soberanista. Declina el hombre con esa prosodia cansina tan suya todos los lugares comunes, los tópicos más sobados, las añejas, mil veces manidas cantinelas del nacionalismo arrauxat. Armado de férrea perseverancia, insinúa funestas desafecciones civiles; augura divorcios sísmicos; invoca, circunspecto, a los espíritus de la más negra discordia patria... pero al observador, sin saber por qué ni tampoco poder evitarlo, se le escapa la risa. Y es que, al modo del payaso triste, que llora por dentro mientras el público, ajeno al intimo desgarro, se desternilla con sus grotescas muecas, la gran tragedia del Muy Honorable reside en que no logra provocar miedo, por mucho afán que empeñe en la labor.

Tanto da que enarbole furioso la lanza indígena de Carod, que se embriague con los místicos aromas de Montserrat de Pujol, que emule el posado insurreccional de Macià o que amague con desfilar tras el espectro de Companys camino del balcón del Palacio de la Generalidad... Diga lo que diga y haga lo que haga, lo primero que al auditorio le viene a la mente es el fotograma de un japonés soltándose por bulerías; la imposibilidad metafísica de trasplantar ese algo indefinible que los flamencos llaman el duende. De ahí, cruel, la sonrisa. Resulta inevitable, por mucho que se desvivan Montilla y su patibulario apéndice, Pepe Zaragoza, en el muy estudiado simulacro rupturista del PSC siempre ha de rechinar lo principal, esto es, el duende. Porque España será una nación discutida y discutible, pero anda que su Catalunya...
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El editorial-trampa
Juan Carlos Girauta Semanal Digital 1 Diciembre 2009

¿Sólo una defensa cerrada de la Generalitat y su Cataluña virtual? No, no se confundan. Hay algo más detrás del chorro de tinta de los calamares periodísticos catalanes. Pasen y vean.

Pasados unos días del deprimente montaje con que se quiso convencer a España de que toda Cataluña pensaba exactamente lo mismo acerca de un asunto ampliamente discutido y discutible, ha llegado el momento de aparcar las grandes palabras e hilar más fino. Tenga su origen en La Vanguardia o en el poder político catalán (ámbitos no siempre fáciles de desgajar), la nueva presión al Tribunal Constitucional a través del editorial único que publicaron doce diarios no se comprende sin el concurso de un par de elementos.

Con la presión se quiso aliviar otras tensiones. Si no, ni los de Godó ni los estrategas socialistas se habrían expuesto a unas reacciones cuya dureza estaba cantada y descontada. ¿Y de dónde procedían las tensiones que se debían aliviar a toda costa? Del creciente descrédito de una oligarquía asaeteada desde hacía meses por graves acusaciones de corrupción, y también del severo descenso en la intención de voto al tripartito que recogen los sondeos en Cataluña.

El efecto ha sido inmediato. Las portadas y los noticiarios, las tertulias radiofónicas y las conversaciones de café, las puyas políticas y los argumentarios de partido han podido abandonar la pesadilla que empezó con el caso Palau de la Música y que cobró tintes obsesivos con la entrada de la Guardia Civil en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, incluyendo la paralela detención de Prenafeta y Alavedra. Hasta aquí, los convergentes habrán agradecido el bálsamo de la nueva causa catalana, del nuevo aglutinador social, tanto más eficaz cuanto más airada ha sido la respuesta de la llamada "prensa de Madrid".

Pero los socialistas nunca dan puntada sin hilo, y menos los del PSC. La fórmula del editorial –con su capacidad de alinear inmediatamente a la supuesta sociedad civil catalana con sus gobernantes, de erigir desafiante el sujeto "toda Cataluña" y de inflamar el patriotismo– daba un respiro y devolvía el honor perdido a las cuatro formaciones políticas del establishment por igual. Pero a partir de ahí, ¿rinde igual para todos? Pues no. CiU ha caído en la trampa, seguramente porque no tenía margen alguno para evitarla: al reaccionar el govern de Montilla antes que nadie, y al presentarse las cosas como un asunto que implica a "toda Cataluña", el presidente Montilla recoge los réditos.

Los está recogiendo ya en la Cataluña que se oye, la que tiene voz. La otra, la que sólo se expresa en las urnas, juzgará todo esto antes de que transcurra un año, en las elecciones al Parlament. Hasta entonces prevé el tripartito, con o sin sentencia del TC, mantener la inflamada exigencia de respeto a "la dignidad de Cataluña", confiando en que se vayan diluyendo aquellas demandas de regeneración que, hasta la semana pasada, llenaban el debate. Lo que parece muy poco digno.

Las ratas promueven el odio en Cataluña
Francisco Rubiales Periodista Digital 1 Diciembre 2009

La polémica sobre el Estatuto está sacando a las ratas catalanas de las cloacas. Antiespañoles que han permanecido ocultos o agazapados durante años, porque convenía a su negocio o a sus privilegios, ahora salen impulsados por el odio. Ese parece ser el caso de Ramón Bagó, de 75 años, ex político y empresario, presidente del primer grupo turístico catalán, Serhs, y del Salón Internacional de Turismo de Cataluña, cuyas palabras, peligrosas y probablemente delictivas, dichas en público, hieren la armonía, la convivencia, la paz y la justicia:

«Tenemos al enemigo dentro de casa. Cómo podemos aguantar a estos del PP, cuando nos han pisoteado... habría que matarlos a todos».

Bagó, ex alcalde de Calella, ex director general de Turismo de la Generalitat con Jordi Pujol, y Cruz de Sant Jordi de la Generalitat, pronunció esas palabras la noche del jueves en una asamblea preparatoria de los referendos por la independencia que se celebrarán en 161 municipios a partir del próximo 13 de diciembre.

Nuestra opinión es que existen en Cataluña demasiadas ratas hipócritas que alimentan a diario su odio antiespañol y que, para alimentar el odio colectivo, fabrican y difunden argumentos falsos. tergiversan la historia y mienten. Gritan ante sus conciudadanos que Cataluña podría ser más rica si no tuviera que "mantener" a regiones de España que constituyen un lastre, argumento tan insolidario y arrogante como mendaz, que olvida que los productos catalanes son masivamente vendidos en España y adquiridos por esos españoles que ellos despreciam. Ignoran que hay en España otras regiones tan ricas o más que Cataluña que contribuyen a la solidaridad sin odio ni reproches, como Madrid y la Rioja, entre otras. Olvidan también que muchas de las plusvalías generadas por España fueron invertidas en Cataluña durante el pasado siglo y, especialmente, durante el Franquismo, lo que contribuyó, de manera sustancial, a la industrialización y riqueza de Cataluña. También ocultan que la pésima imagen que Cataluña tiene en el resto de España es la consecuencia de la insensatez y la ofensa permanente de las ratas antiespañolas, no, como ellos dicen, del odio antcatalán. La verdad cruda es que el noble pueblo catalán ha sido la pobre víctima de un nacionalismo radical, político y cultural, que les ha contagiado su vileza, su mentira y su odio antiespañol.

Ellos, los promotores de la mentira nacionalista y del odio, sí son el verdadero "enemigo dentro" de España, portadores del odio y contaminadores de la paz. Ellos, por la obra de odio y rencor que construyen y por su labor diaria, destructora de la unidad y contraria a la convivencia y la armonía, sí son auténticos merecedores de nuestro desprecio y reproche.

Cataluña, dominada por unnacionalismo que ha infectado también a partidos teóricamente universales como los de la izquierda socialista y comunista, se está convirtiendo en un territorio infectado de corrupción, mal gobierno y odio, sentimientos y rasgos que le condecen, inevitablemente, hacia el empobrecimiento, el aislamiento y, lo que es peor, hacia el envilecimiento.

Algunos políticos catalanes están contrayendo una durísima responsabilidad histórica porque, en lugar de impulsar en su pueblo valores positivos como la solidaridad, la cooperación y la convivencia, básicos para la paz y la armonía, promueven y alimentan el victimismo, la mentira, el odio, la desigualdad y el rencor, semillas de la desunion y la violencia. Ahora, al calor del Estatuto, atiborrados de nervios y de miedo a perder sus privilegios y ventajas, sin ni siquiera esperar que la Justicia se pronuncie, las ratas empiezan también a propagar el asesinato, como acaba de hacer Ramón Bagó, aunque todavía sea en tono jocoso.

Voto en Blanco

Cuando todo se hace mal
VALENTÍ PUIG ABC 1 Diciembre 2009

TODAS las estrategias de salida del laberinto catalán actual tienen en común que desmerecen el conjunto y agravan el estado de las partes. De un lado, cuanto sea fomentar la nación -en su particularismo estatutario- va dañando componentes intrínsecos de la sociedad plural; de otro, cuanta más entidad asuman los catalanes como ingredientes de esa nación, menor resulta su margen como individualidades. Al menos eso es a lo que lleva el determinismo ambiental que en estos días preconcibe con tanta torpeza y bajo vuelo modos de opinar en la sociedad catalana. Notable contradicción para quienes se empeñaron en la infructuosa tarea de conjugar nacionalismo con liberalismo. Primordialmente, la dignidad afecta a las personas antes que a territorios electorales.

Esos ya son ahora juegos de salón, ciertamente, pero ilustran las dicotomías en las que el nacionalismo mixto involucra al conjunto de la sociedad catalana. Con la sabiduría de la experiencia, Tarradellas habló de «ciudadanos de Cataluña» y no de «catalanes». Sugería la experiencia sobre la esencia; la existencia empírica sobre la identidad virtual. Claro, esas son cuestiones de concepto que poco interesan en esta coyuntura, sobre todo si se comparan con la naturaleza del proceso que ha llevado las cosas hasta donde están hoy.

Al analizar el proceso, lo que más destaca es que casi todo se hizo mal desde el principio. Desde el mero arranque del reloj molecular estatutario, casi todo se hizo mal, por no decir todo, porque finalmente resultó un proceso de fatalidades. Por eso, haga lo que haga el Tribunal Constitucional, será impropio aun siendo firme y definitivo, por lo que diga y por lo que no diga, sobre todo porque habrá quien argumente que lo que haga puede ir contra Cataluña. Esa es una deducción de lo más errática, porque el hecho de que un conductor circule en dirección contraria por un carril de la autopista no exime al resto de conductores de acatar el código de circulación. Si alguien toca el balón con la mano se pita penalti, pero no se cambian las normas del fútbol. Del mismo modo, la ley queda por encima de los pactos.

Ahí está el Tribunal Constitucional, dialécticamente ensimismado en su ausencia de perspectiva, turbado en sus deliberaciones por los distintos rumores y presiones que llegan desde la plaza. La tergiversación comenzó al postularse que Cataluña quería y necesitaba otro «Estatut». Es fácil hablar en nombre de Cataluña, más fácil que responsabilizarse por hacerlo. Pasqual Maragall no negaba que la reclamación de otro estatuto era «politique politicienne». Quien más quien menos se lo oyó decir en aquellos días.

Para los franceses, la «politique politicienne» corresponde a aquella política que se hace únicamente de cara a los políticos, a la dinámica de los partidos y de sus intereses. En realidad, es un término peyorativo. Quizá Maragall no lo entendía así. Lo cierto es que no había entonces un estado de opinión significativamente deseoso de un nuevo estatuto y, desde luego, no del estatuto que finalmente se redactó. Fue un ejercicio claro y manifiesto de «politique politicienne», sin darle relevancia alguna a la idea ni a la apariencia de bien común. Qué se lo pregunten a CiU. Mucho menos se tuvo en cuenta la coherencia constitucional. A partir de tal premisa, todo se hizo mal y prácticamente nadie estuvo donde le correspondía, ni supo estar como hay que estar. Entre todos, sobresale José Luis Rodríguez Zapatero. Por errores y desubicaciones del mismo calibre, acaba de perder las elecciones en Honduras.
www.valentipuig.com

CULPA AL PP DE LA CONFRONTACIóN
Montilla disimula su presión al TC
IMPRESIONES El Mundo 1 Diciembre 2009

EL PRESIDENTE de la Generalitat pasó ayer por Madrid, donde responsabilizó al PP de la situación en la que se encuentra el Tribunal Constitucional y de haber buscado la confrontación con el recurso contra el Estatuto catalán. Pese a que la dirección popular ha reaccionado a la última polémica provocada por el editorial de los 12 diarios catalanes de forma sumamente discreta, Montilla ha encontrado el chivo expiatorio para intentar tapar la presión que la Generalitat está ejerciendo sobre el TC. El PP presentó el recurso en uso de la facultad que le conceden las leyes para hacerlo. Y en cuanto a quién, o quiénes, son los responsables de haber bloqueado la negociación para renovar a los magistrados del Alto Tribunal, tal vez debería mirar al PSOE. Que es, de momento, su propio partido.

Propuesta para el sistema educativo gallego
Galicia Bilingüe señala a Feijóo el camino de la libertad lingüística
"Si realmente hubiera voluntad política todo esto podría hacerse ya el próximo curso"
www.lavozlibre.com 1 Diciembre 2009

La Coruña.- La asociación Galicia Bilingüe ha ofrecido una rueda de prensa en la que ha presentado su propuesta para el sistema educativo. “Esta fórmula evidencia que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, puede cumplir con rapidez y sin un elevado coste económico con el compromiso adquirido en las pasadas elecciones, el de libertad para elegir la lengua de la enseñanza”, ha declarado Gloria Lago, presidenta del colectivo.

La presidenta de la asociación ha explicado que la vía que plantea Galicia Bilingüe se sustenta en tres pilares: que sean los padres o los alumnos los que escojan el idioma vehicular de las materias troncales, que las demás asignaturas se impartan en la otra lengua oficial, y que los estudiantes tengan libertad para utilizar cualquiera de los dos idiomas tanto en clase como en los exámenes y en el material didáctico. La asociación apuesta por que la elección de lengua se realice, atendiendo a la literalidad de uno de los más llamativos compromisos de Núñez Feijóo, a través de una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de matrícula. “Si realmente hubiera voluntad política todo esto ya podría hacerse en el próximo curso”, ha afirmado Gloria Lago.

La asociación afirma que comprende que en el caso de los centros que únicamente tengan un aula por curso duplicar las clases complicaría y encarecería la iniciativa, por lo que defiende que las asignaturas troncales se enseñen en la lengua predominantemente elegida, si bien matizan que todos los alumnos deberían poder utilizar, tanto oralmente como por escrito, el idioma de su elección.

Con el objetivo de explicar en detalle la propuesta, Gloria Lago ha desglosado el número de horas que se impartirían en cada lengua según el curso de enseñanza obligatoria, y que irían desde las 14 semanales en el idioma escogido en primero de Primaria, en relación a las nueve en la otra lengua, hasta las 12 horas en 4º de ESO en la lengua vehicular, en relación a las 16 en el otro idioma.

Asimismo, Lago ha abordado los cursos de Bachillerato y los ciclos de Formación Profesional, sobre los que ha explicado que dada la complejidad que tendría aplicar con inmediatez el sistema descrito anteriormente por la proliferación de materias optativas, Galicia Bilingüe apuesta por un sistema de libre elección totalmente abierto. “Los profesores podrían utilizar la lengua que quisieran en clase y los alumnos serían libres de usar el idioma en el que mejor se expresen y estudien”, ha matizado.

LA CONSULTA RESPALDÓ LA ELECCIÓN DE LENGUA
La líder de Galicia Bilingüe ha recordado, por otra parte, que los padres gallegos ya apostaron claramente por la elección de lengua en la consulta efectuada el pasado junio por la Consejería de Educación. “En los cursos de Primaria, el 54,6% de las familias se decantaron por el castellano o esencialmente castellano; el 18,3%, por el gallego o esencialmente gallego, y el 25,05%, por un empleo igualitario de las dos lenguas”, dijo, y añadió que “el 72,9% de los padres no quiere un empleo igualitario de los dos idiomas”. En la enseñanza secundaria, este último porcentaje asciende al 75,2%.

Finalmente, Lago incidió en que con esta propuesta los alumnos no estarían separados por razón de lengua, puesto que todos estudiarían en las dos. “Es imprescindible que los padres gallegos podamos por fin elegir el idioma en el que mejor aprenden nuestros hijos y si, para cumplir la promesa del presidente Feijóo, han de modificarse algunas normas, pues habrá que hacerlo”. En este sentido, recordó que el sistema vasco, que permite la libertad de elección, ya fue avalado por el Tribunal Constitucional en 1994.

Coincidencias en los dos recursos
 La Razón 1 Diciembre 2009

Los recursos presentados por el PP y el Defensor del Pueblo coinciden en tachar de inconstitucional cuestiones relevantes del Estatut.

DERECHOS HISTÓRICOS
- El PP sostiene que no es posible ninguna «actualización» de esos derechos, y que se trata es de «justificar en ellos el Estatut». El Defensor del Pueblo entiende que la Constitución no permite esos «derechos históricos del pueblo catalán», tal como se recogen en la norma estatutaria.

NACIÓN
- El PP concluye que la Constitución no permite la aplicación de ese concepto, salvo aplicado a España. El recurso de Múgica sostiene que la inclusión de esa palabra encierra una «inconstitucionalidad manifiesta» que, «como modelo a seguir por otros estatutos, preludia la desvertebración del Estado de las comunidades autónomas».

DERECHOS Y DEBERES
- Para los «populares», la carta de Derechos y Deberes supone un «intervencionismo en la vida de los catalanes que la Constitución no permite». El Defensor del Pueblo, por su parte, considera que ese «catálogo adicional de derechos carece de la imprescindible justificación».

PODER JUDICIAL
- El PP entiende que el Estatut viene a consagrar un Poder Judicial propio. La institución que preside Enrique Múgica afirma que la configuración del «Consejo de Justicia de Cataluña» supone una «alteración sustancial de las previsiones sobre régimen de gobierno del Poder Judicial».

LENGUA CATALANA
- Los populares rechazan la obligación de imponer el catalán a ciudadanos, empresas,... Múgica destaca que el «trato favorable» que puede hacerse respecto al catalán no puede tener como resultado la «imposición de un deber de utilización de una sola de las lenguas» cooficiales.

«BLINDAJE COMPETENCIAL»
- El PP entiende que corresponde al Estado, a través de leyes estatales, todo lo relativo a las competencias de las autonomías. El Defensor del Pueblo incide en que ese «blindaje» altera el esquema de distribución competencial» de la Constitución.

BILATERALIDAD
- Los recursos coinciden en considerar se viene a «colocar» a Cataluña al nivel de España.

SÍNDIC DE GREUGES
- También coinciden en que la atribución «con carácter exclusivo» al Síndic de Greuges vulnera la «supervisión» que la Constitución establece en favor del Defensor del Pueblo.

Manifiesto de Aragón, Valencia, Baleares y Cataluña contra el pancatalanismo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 1 Diciembre 2009

La FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES CULTURALES DEL ARAGÓN ORIENTAL (FACAO) y la PLATAFORMA ARAGONESA NO HABLAMOS CATALÁN; NOU VALENCIANISME, GRUP D’ACCIO VALENCIANISTA, la entidad VALENCIA FREEDOM y la FEDERACIO COORDINADORA D’ENTITATS CULTURALS DEL REGNE DE VALENCIA; la ACADEMIA DE SA LLENGO BALÉÀ, la PLATAFORMA DE SA LLENGO BALÉÀ, la EMBAJADA CULTURAL BALEAR y el CÍRCULO BALEAR; y CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA, ante la agresividad del nacionalismo catalanista, con la permisividad cuando no colaboración de determinados Gobiernos autonómicos, que pretende imponer la lengua catalana en Aragón, Valencia y Baleares y eliminar las lenguas vernáculas de sus territorios, así como eliminar el castellano de Cataluña, y que también pretende crear la espuria nación de los Países Catalanes (que comprendería Cataluña, Baleares, Valencia, la zona oriental de Aragón y el Rosellón francés), queremos hacer llegar a la opinión pública las siguientes consideraciones:

PRIMERA.- Declaramos pública y enérgicamente nuestro más absoluto rechazo hacia cualquier propuesta que desde el frente nacionalista catalán pueda propiciar la aproximación idiomática, geográfica y política de nuestras comunidades autónomas bajo la recurrente mentira de la unidad lingüística, cuyo objetivo no es otro que el subvertir el Estado Constitucional y su diseño autonómico, fruto de una realidad histórica, que no puede quedar en manos ni de oportunistas ni de la frivolidad política.

SEGUNDA.- Rechazamos categóricamente que el catalán se imponga y sea considerada lengua propia de Aragón, Valencia y Baleares pues en estas comunidades las lenguas propias son el aragonés y sus modalidades, el valenciano (tal y como reconoce el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana) y el balear o mallorquín junto con la lengua común de todos, el español. Si nuestros Gobiernos autonómicos siguen imponiendo el catalán en estas comunidades se consumará una sustitución lingüística de la que serán responsables esos gobiernos. Asimismo, exigimos bajo el amparo legal y democrático que en Cataluña y en Baleares se pueda vivir plenamente en castellano y que todo niño pueda estudiar en su lengua materna.

Asimismo, nos oponemos, frontal y públicamente, al Proyecto de Ley de Lenguas que el Partido Socialista y la Chunta Aragonesista, con la colaboración del único diputado que tiene Izquierda Unida en Aragón, pretenden imponer en las Cortes Aragonesas y que quiere declarar el catalán “lengua propia e histórica” de Aragón.

TERCERA.- La reivindicación de los Países Catalanes no es sino el viejo sueño de la burguesía catalana nacionalista: “una lengua – una nación – un estado”. El nacionalismo catalán hace suyos estos postulados, presentándolos como la quintaesencia de la democracia y ampliando los límites territoriales de espacio vital, el LEBENSRAUM, a la mentira histórica de la Confederación catalano-aragonesa, fruto de la invención de los ideólogos pancatalanistas, utilizando la pretendida unidad de la lengua catalana como Ejército conquistador, y, allí donde gobierna, imponerla coactivamente, excluyendo de este modo el uso del castellano y las lenguas y modalidades propias de cada comunidad.

CUARTA.- Llamamos públicamente la atención a la Nación Española y, en especial a las Autonomías de Aragón, Valencia, Baleares y Cataluña, para que no permitan más utilizar el mismo subterfugio territorial para justificar la falsa unidad lingüística catalano-valenciano-balear-aragonesa, en realidad un mero instrumento para legitimar esas pretensiones, y que defiendan la singularidad de las lenguas valenciana, aragonesa y balear-mallorquina, tal como la Constitución establece: Art. 3 “la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”.

En el XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románicas, en el cual participaron 723 filólogos venidos de las principales Universidades de todo el mundo y que se celebró en Palma de Mallorca en 1980, solo 36 de esos 723 lingüistas (romanistas) avalaron que en Aragón, Valencia y Baleares se habla catalán (ni el 5%). El resto se negó a firmar dicha conclusión, con la agravante de que de los componentes del Comité Científico (22) solo lo apoyaron 7.

Las entidades firmantes proclaman desde la firmeza y rotundidad su voluntad de combatir desde la legalidad cualquier viabilidad de dicho proyecto anticonstitucional de los Países Catalanes en todos y cada unos de los territorios afectados, promoviendo las acciones jurisdiccionales y las movilizaciones populares necesarias para impedir la imposición de la locura del nacionalismo disgregador y la defensa de las libertades y derechos fundamentales recogidos en la Constitución y en nuestros Estatutos de Autonomía.

QUINTA Y ÚLTIMA.- Como prueba de esta nuestra voluntad hoy nos comprometemos ante el pueblo español a defender conjuntamente la lengua valenciana en Valencia, la lengua balear-mallorquina en Baleares, la lengua y modalidades aragonesas en Aragón y el bilingüismo en Cataluña y en Baleares.

Madrid, a 26 de noviembre de 2008

FACAO
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