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Recortes de Prensa    Viernes 4 Diciembre  2009

 

Las siete tiranías capitales
Daniel Martín  Estrella Digital 4 Diciembre 2009

Observo pesimismo a mi rededor: mujeres y hombres, jóvenes y mayores, parados o empleados, de izquierdas o derechas, los que me rodean asisten cariacontecidos y desesperanzados al declive español. En lo económico las cosas van muy mal, y pronto veremos cómo el Estado entra en quiebra como si quisiéramos imitar a Argentina; en lo social y cultural el panorama es de una mediocridad y amoralidad sin precedentes; y en lo político tan sólo la palabra democracia que aparece sin mucho brillo en la Constitución se asemeja a lo que debería ser un país europeo.

Todo esto es consecuencia, fruto o reflejo de una serie de tiranías que impiden que en España las cosas marchen mejor. A saber:

1º. El sistema está dominado por los partidos políticos, especialmente por PSOE y PP. Se habla mucho de la inconstitucionalidad del Estatut, pero nada de la desobediencia de estos dos partidos al mandato constitucional que les exige un funcionamiento democrático. Sus dos líderes, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, no sólo deciden a dedo cómo estarán conformadas las listas electorales que llenarán de nombres -que no de hombres- los parlamentos estatal y autonómicos y ayuntamientos, sino que también pueden escoger los apellidos de aquellos que poblarán el Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, por no hablar de los demás órganos de arbitraje. Para nuestra desgracia y deshonra, estos dos líderes son indolentes, despóticos y carentes de principios.

2º. Para más inri, en España los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, sin llegar al 10% de la representación de la población activa, tienen un enorme poder y una desmesurada y nada legítima capacidad de decisión. Atreverse a emprender una aventura empresarial en este país es poco menos que temerario.

3º. La justicia no funciona. Por falta de medios, grandes carencias en muchos jueces magistrados, unas leyes procesales ineficaces y poca capacidad fáctica a la hora de aplicar la ley, lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos se encuentran en casi completa indefensión. Por ejemplo, se podrán hacer mil leyes para favorecer el alquiler, pero mientras el propietario de la casa no cuente con una efectiva protección judicial, no habrá nada que hacer.

4º. El sistema educativo es penoso. El currículo carece de contenidos, los alumnos tienen mayor consideración que el profesor, se huye de la excelencia y se proscribe el mérito. Hay un gran porcentaje de fracaso escolar, pero entre los que no fracasan el porcentaje de analfabetos funcionales es abrumador.

5º. El nivel cultural español es el peor de su historia. Ni universidades ni instituciones científicas, ni escritores ni cineastas, ni intelectuales de fuste son capaces de mover conciencias ni de estimular voluntades. Vivimos una absoluta nada intelectual.

6º. No hay prensa libre. Si lo público es el principal anunciante, el principal medio de ingreso de los medios informativos, lo lógico es que todos los medios de comunicación de España estén sometidos, de una u otra forma, a intereses políticos más o menos bastardos.

7º. La sociedad es una masa amorfa sin conciencia, motivación ni, y esto es lo más grave, espíritu crítico. Los mandamases podrán hacer lo que quieran, que el pueblo ya está lo suficientemente dormido para que nunca más se vayan a repetir movimientos sociales que pongan en peligro prebendas y sinecuras.

Estas siete tiranías capitales nacen del mismo germen: en España casi todo está sometido al capital público, el gran sostenedor de un enorme aparato estéril para casi todo -menos para los asuntos secundarios- y adormecedor de las personas. Todo el mundo espera que Papá Estado -o sus hijas autonómicas o sus sobrinos municipales- le saque las castañas del fuego. Nada surge por sí solo en una tierra agotada más llena de personas sin moral, voluntad ni, en muchos casos, un mínimo de humanidad. Cuando ya no existen modelos equivalentes a Emilio Castelar, Miguel de Unamuno o Gregorio Marañón, y sólo se escuchan las voces de personajillos como Zapatero, Rajoy, Belén Esteban o Jorge Javier Vázquez, uno no puede evitar pensar que estamos al final de una etapa.

Ni idea de cuál será la próxima parada.
dmago2003@yahoo.es

España actual
Tristeza política e historia personal
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Diciembre 2009

Hueco de desesperación y tristeza. España es, sí, un hueco de desesperación y tristeza. En ese nicho trabajan los políticos. Son nuestros enterradores. Viven entre muertos. No es necesario tener un sentido trágico de la vida para percatarse de que los políticos españoles viven de espaldas a sus ciudadanos. La política española es inexistente. Asco siento al oírlos. Mienten como bellacos. Los políticos, como los enterradores, tratan de no hablar demasiado alto. Ellos ya han conseguido "gobernar" con engaños y susurros de ladrón. Tampoco hallan demasiada oposición en sus maledicencias, o peor, los opositores tratan de no levantar olas altas para no correr peligros innecesarios.

Vivimos un inmenso funeral.

Los políticos españoles han renunciado a su destino. La política. Ésta ha quedado reducida a una simulación de preguntas y respuestas ridículas. Los políticos son unos traidores a la misión que ellos mismos se pusieron. Son malos burócratas. Sólo piensan en sus soldadas. Los "debates" entre Zapatero y Rajoy ya no pasan de ser unas malas caricaturas de un parlamentarismo obsoleto. No pasa nada, dicen los suicidas, cuando están al borde del precipicio. Mentira. ¡Vaya que pasa! Vivimos instalados en un establecimiento cochambroso.

Por eso, protesto. Grito. Asumo mi destino: protesto y sobrevivo. Protesto contra el secuestro de la política que han hecho los profesionales del poder. Protesto contra un presidente del Gobierno que ha traicionado tanto a su nación que ni siquiera se considera el jefe del Gobierno de la nación española, y, por supuesto, protesto contra un jefe de la Oposición que traga con el engaño. Hay muchos que piensan como yo, pero, como suele decirse, mal de mucho es consuelo de imbéciles. El Mal está ahí y nosotros lo padecemos. Eso es lo único real.

Sin embargo, reconozcamos que estamos en minoría. Es menester recordar que en la vida pública domina lo contrario a la protesta: aquí todo es asentimiento y muerte. Los políticos españoles, reitero, han conseguido que la desesperación y la tristeza invadan la vida pública española. Todo lo que se refiere a la política es de perfil bajo. Todo se mueve en torno a lo políticamente correcto. Miseria y mierda envuelven el espacio público-político. La gente huye despavorida a la búsqueda del refugio de lo privado. Creen que el aislacionismo político es una solución. Se equivocan. Nunca el abandono del camino es la mejor manera de eliminar los obstáculos que en él encuentran.

Pero, en mi opinión, nadie con un poco de decencia renuncia a la tentación de hallar en la historia algo de común con nuestra vida personal. Es menester persistir en esa tentación, pues de ello depende, como nos enseñara Zambrano, el que la historia no sea una pesadilla que solamente se padece, sino una tragedia de donde se espera que brote la libertad.

Cataluña: la dignidad y la pluralidad (Tras el editorial conjunto de la prensa catalana)
LUÍS ARIAS ARGÜELLES-MERES La Opinión 4 Diciembre 2009

Permítame el lector que nos situemos por un momento en el Parlamento español en 1932. Azaña apuesta por un Estatuto de Autonomía para Cataluña que supere viejos capítulos de agravios y desencuentros. Ortega pone objeciones razonables y no se muestra tan optimista como don Manuel: nunca se resolverá del todo la relación entre Cataluña y España, entre España y Cataluña. El llamado problema catalán sólo se podrá conllevar. Cataluña y España están condenadas a conllevarse, lo que no deja de ser una fórmula de entendimiento intelectualmente atractiva. Pasados unos meses, Azaña en Barcelona arranca que miles de gargantas den vivas a España, a la República y a Cataluña. Escenificación de un encuentro largamente esperado. Don Manuel y la República viven sus momentos más dulces. Llegarían tiempos mucho peores, los de la detención en Barcelona en octubre del 34 del que fuera principal artífice de aquel Estatuto; más tarde, los de la guerra civil, los de la tragedia española convertida en drama por Azaña en su obra La Velada en Benicarló, a la que le escribió un prólogo, no demasiado deslumbrante a decir verdad, un Magistrado del Tribunal Constitucional, el señor Aragón. ¡Qué cosas!

Confieso que cada vez que se debate la relación entre Cataluña y España no puedo no preguntarme si quienes eso discuten tuvieron a bien documentarse al respecto, empapándose de este debate que representa uno de los momentos más brillantes del parlamentarismo español. Y es que tengo para mí que la historia para los políticos tendría que ser algo similar al error para los científicos. El político, cuando se ocupa de asuntos de gran calado, y éste es sin duda uno de ellos, tendría que echar mano de ese continuo proceso de ensayos y errores al que llamamos historia. Y no sólo el político, también lo deben hacer el intelectual que pretende analizar el asunto y el periodista que ambiciona explicarse ante sus lectores, cada uno dentro sus alcances y posibilidades, claro está.

Sin embargo, lamentablemente, se diría que cada vez que se discute algo así se parte de cero, es decir, que nadie tiene a bien estudiar el asunto más allá de algún refrito que le llega de oídas, y así nos va.

Y es que, ahora mismo, tras ese editorial conjunto de la prensa catalana, tenemos ante nosotros un problema realmente serio. Es cierto que si la ciudadanía de Cataluña se encuentra con que se desautoriza lo que aprobaron los Parlamentos catalán y español y lo que ella misma refrendó puede sentirse estafada y atacada en su dignidad. Lo que ya no está tan claro es a quién sería imputable ese bochorno anunciado que no puede no traer desafección. Para empezar, a los políticos que, como escribí recientemente, se aventuran en la aprobación de un Estatuto cuando el punto de partida tendría que haber estado en una reforma de la Constitución. También es imputable a los políticos que ese Tribunal que demora tanto la esperada sentencia no se haya renovado en tiempo y forma, y que, en fin, se hable de los Magistrados en función de sus simpatías políticas y no de su profesionalidad. Quiero decir con esto que las responsabilidades de la desafección anunciada no tendrían que recaer exclusivamente sobre una España presuntamente cerrada en banda a pactar con Cataluña, sino a una clase política, catalana y española, que no afrontó el asunto de la forma más adecuada. Ítem más: la dignidad de Cataluña también sufre menoscabos por asuntos de puertas adentro como el caso Millet, así como por determinadas actuaciones de sus propios políticos, ignominiosas en más de un caso. En otro orden de cosas, son muchos los asuntos que están en juego en esta discusión. Habla el editorial conjunto de la necesidad de una España plural. Y es incuestionable que no hay otro modelo de convivencia democrática posible que no sea esa pluralidad que, en teoría, reconoce la Constitución. Al hilo de esto, un mero vistazo a la composición del Parlamento de Cataluña nos lleva al convencimiento de que son amplísima mayoría los partidos que apuestan por un techo autonómico muy alto. Por tanto, no cabe otra opción política que no sea respetar las reivindicaciones que Cataluña plantea dentro de la llamada España plural. Y es cierto que ya está bien que se sigan profiriendo los tópicos más vulgares contra Cataluña desde ciertos ámbitos políticos y periodísticos que no hacen más que deteriorar la vida pública. Más aún: tampoco es de recibo el desinterés histórico tan grande que continua habiendo en España con respecto a la cultura catalana, especialmente hacia su literatura. Se da por hecho que todo catalán debe saber castellano, pero nadie parece plantearse que, en una España plural, un mínimo conocimiento de todas las lenguas y literaturas peninsulares sería, como tanto se repite ahora, enriquecedor. Dicho todo esto, que no es más que el reconocimiento de un problema que nunca llegó a resolverse del todo, también quiero hablar de la Cataluña plural, de aquella a la que tanto le debe la literatura escrita en castellano, con autores como Goytisolo, Marsé, Gil de Biedma, Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza y un largo e ilustrísimo etc., ello por no hablar de la importancia de grandes editoriales radicadas en Barcelona que publicaron obras maestras de la literatura escrita en castellano durante el siglo XX.

A este respecto, quiero creer que todos somos conscientes de que la pluralidad no sólo tiene que esperarse de España, sino también de Cataluña. Pluralidad que existe en lo lingüístico y en lo cultural y que, en consecuencia, debe tener también su cabida en el discurso político de Cataluña.

Pernicioso sería para Cataluña considerar que los menoscabos a la dignidad y a la pluralidad de su ciudadanía tienen como procedencia exclusiva a España. También es necesario un debate interno a este propósito en la sociedad catalana y que se le conceda el rango necesario en el discurso político.

Y, dicho todo esto, convendría que el debate sobre la España plural y el Estado de las autonomías tuviese lugar en toda España, más allá de los tópicos y, más allá, también, de la opinión publicada, que no siempre recoge con exactitud lo que es la opinión pública.

La estupidez plural
Nota del Editor 4 Diciembre 2009

La Constitución española establece el deber de todos los españoles de conocer el español, por tanto se debe dar por hecho que todos los ciudadanos cumplen tal requisito. En cuanto al interés de algunos indeseables de que los demás españoles tengamos un mínimo conocimiento de todas las lenguas y literaturas peninsulares no deja de ser una estupidez plural.

La derrota de ETA
EDITORIAL El Correo 4 Diciembre 2009

Unánime exigencia en el aniversario de Inaxio Uria para que la banda desaparezca

La concentración que recordó en Azpeitia el primer aniversario del asesinato de Inaxio Uria sitúa a ETA y a su entorno político ante la clamorosa derrota de su estrategia de medio siglo de terror. Un año después del crimen con el que la banda pretendía comprometer el desarrollo futuro de Euskadi atacando el proyecto de la 'Y' ferroviaria, la sociedad vasca, con sus instituciones al frente, está unida como nunca en la urgencia de sacudirse la losa del tiro en la nuca, el coche bomba y la extorsión; y confía absolutamente en la capacidad del Estado de Derecho para terminar con una trama que sólo inocula dolor y desesperanza. El 3 de diciembre de 2008, ETA buscó truncar el mayor esfuerzo del País Vasco por comunicar de manera sostenible sus pueblos y ciudades entre sí y con el resto de España y de Europa. Para lograr tan siniestro objetivo, no dudó en amenazar a empresarios y trabajadores del Tren de Alta Velocidad, ni en arrebatar la vida de Inaxio Uria. Tampoco frenó a la banda el golpe mortal que asestaba a un movimiento opositor al TAV que, desde la reivindicación legítima y minoritaria, no supo o no quiso anteponer los derechos humanos a un supuesto perjuicio medioambiental. Ni le importó asfixiar a un abertzalismo radical desalojado de las instituciones por negarse a condenar tantos crímenes. Ayer, desde Azpeitia, ETA pudo escuchar, en la voz de dos hijos de Inaxio Uria, el mensaje claro de los ciudadanos vascos, teñido de dolor por centenares de víctimas pero impulsado a la vez por la determinación de vivir sin miedo. Euskadi quiere que el terror desaparezca, y sabe que terminará derrotado como lo fueron otras sanguinarias dictaduras en el pasado. Por eso dedicará todo su empeño a recordar a los que, como Inaxio Uria, fueron arrebatados por el fanatismo etarra pero permanecerán en la memoria.

Crucifijos
Que hable el pueblo español
Victoria Llopis Libertad Digital 4 Diciembre 2009

El Sr. Rodríguez Zapatero suele aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para colar a los españoles todo su proyecto. Recuerden con qué desparpajo se lo decía a Suso de Toro:

Si hay algo que caracteriza a esta etapa de Gobierno es que hay un proyecto. Precisamente porque hay un proyecto, hay una resistencia tan inútil como activa de la derecha más dura, porque saben que hay un proyecto. Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en valores culturales, y por tanto ideológicos, que puede definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo.

Ejemplos recientes son las sentencias del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 2009 sobre Educación para la Ciudadanía: aprovechando las sentencias sobre el caso planteado por unas pocas familias asturianas y otra andaluza, decidió que la resistencia razonada de 50.000 padres a dejar adoctrinar a sus hijos en la peculiar y particular ideología del Sr. Rodríguez Zapatero no tenía cabida. De momento, sólo en Castilla y León han desdicho al Supremo en casi doscientos casos. Y la cosa sigue abierta, porque para dirimir derechos fundamentales el Supremo no es la última instancia. Pero ya tenemos "la sentencia".

Hace justamente un año, tuvimos ya un primer round de lo que algunos han mal llamado "la guerra de los crucifijos". La minoritaria Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid había ganado su pulso contra el parecer y el deseo de la mayoría de los padres del colegio público Matías Picabea, que habían expresado en votación democrática su deseo de mantener los crucifijos en las aulas. Fíjense que el mismo Tribunal Superior de Castilla y León había fallado ya en 2007 a favor del parecer mayoritario de los padres al decretar que eran los Consejos Escolares de cada centro los únicos competentes para decidir "el mantenimiento, retirada o colocación" de dichos símbolos religiosos en los colegios. Y los padres mayoritariamente habían votado por la permanencia. Pero a estos demócratas de la escuela laica no les gustan las decisiones democráticas que no les dan la razón, recurrieron de nuevo y encontraron un Tribunal que conculcó el deseo de la mayoría.

Ahora, aprovechando que el Tribunal de Estrasburgo ha dictado la sentencia Lautsi contra Italia, quiere aplicar aquí su doctrina. Una doctrina en primer lugar provisional, porque el Gobierno italiano la ha recurrido, y en segundo lugar, nunca mejor dicho eso de "contra Italia", porque así se la ha tomado el pueblo italiano y todos los partidos de su espectro político. En Italia también llueve sobre mojado. Recordemos que en marzo de 2006 habían tenido ya el mismo debate: una madre de origen finlandés reclamó que en el colegio estatal Vittorio da Feltre en Padua se retiraran los crucifijos de las aulas. En la región de Abruzzo se había pedido lo mismo en otro colegio, y un tribunal regional había suspendido la resolución de un magistrado que había ordenado la retirada de las cruces de la escuela infantil de Ofena. La más alta magistratura italiana –el Consejo de Estado– dictó una ejemplar sentencia, la número 556/2006, que señalaba que el crucifijo es un signo que no discrimina, sino que une; no ofende porque "es una síntesis, inmediatamente perceptible y aceptable, de los valores civilmente relevantes, valores sobre los que se sostiene e inspira nuestro orden constitucional, fundamento de nuestra convivencia civil (...). Valores que han impregnado nuestras tradiciones, el modo de vida, la cultura del pueblo italiano". El texto se preguntaba si existe otro símbolo en la cultura italiana que pueda representar mejor que el crucifijo el respeto a la persona, la afirmación de sus derechos, el cuidado de su libertad, la autonomía de la conciencia moral en la perspectiva de la aceptación de la autoridad, de la solidaridad humana.

La sentencia del alto tribunal italiano llevaba la cuestión al lugar que debe: no a la dimensión religiosa, sino a la cultural. La relevancia pública del cristianismo como generador de cultura en Europa a lo largo de los siglos, no pueden obviarse ni menospreciarse. Los valores sobre los que se construyen los cimientos de la sociedad civil europea, de las sociedades libres, tienen un origen cristiano, por más que se empeñen quienes quieren colocar sus raíces en la Ilustración y en la Revolución Francesa. Así lo ha vuelto a sentir el pueblo italiano y sus representantes políticos.

Sabemos, querido Suso, que la hoja de ruta no tiene vuelta atrás; simplemente, busca la excusa más oportuna. Lo de Estrasburgo ha venido al pelo, pero no olvidamos que el asunto ya estaba decidido por el informe titulado Laicidad, manifestaciones religiosas e instituciones públicas que emitió en 2007 la Fundación Alternativas: "la presencia de símbolos religiosos en centros públicos debe reputarse inconstitucional". Pues ya lo tenemos. Agradecidos quedan a Estrasburgo. Ni siquiera cargarán con algún coste electoral entre sus votantes católicos. Habló Estrasburgo. Punto redondo. Pues vayan tomando nota de lo próximo que avisaba el citado informe: "Es competencia del Estado tanto la regulación del contenido de la asistencia religiosa como el establecimiento de las modalidades de su aplicación en los centros públicos". Y todavía hay quien da vueltas a por qué y para qué querrá el PSOE plantear una reforma de la Ley de Libertad Religiosa...

En democracia no se puede consentir que una minoría imponga sus prejuicios a los demás. Una mayoría parlamentaria no legitima para hacer cualquier cosa, no legitima para desvirtuar la identidad de todo un pueblo. En Suiza así lo han entendido. Se impone un referéndum. Que hable el pueblo español.

El tren de los Sindicatos, la desvergüenza del Gobierno.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Diciembre 2009

Este Gobierno está empeñado en que sean los empresarios los culpables de su demostrada incompetencia y falta de medidas eficaces para luchar contra la destrucción de empleo y para realizar la apremiante reforma laboral. Para ello el Sr. Zapatero se apoya en unos más que sumisos y mercenarios Sindicatos. Ese “cariño” que el Sr. Zapatero les pedía, a cambio de una generosa compensación, es ahora puesto a prueba una vez más en la manifestación del próximo día 12 de esos Sindicatos contra los empresarios.

El Gobierno, en una mezquina postura de apoyo incondicional hacia sus mamporreros, no ha dudado en usar medios públicos para facilitar el acceso gratuito de afiliados y simpatizantes a la manifestación en Madrid. Se han puesto a disposición de esos sindicalistas hasta 40.000 plazas gratuitas en trenes de RENFE, en lo que sin duda es una prevaricación, un delito que debe tener consecuencias penales para los responsables de RENFE o del Ministerio de Fomento que hayan tomado esa decisión. Y es que este Gobierno con el ejemplo de su Presidente, sigue aplicando aquello de que “el dinero público no es de nadie” y por eso usan de él a su antojo y en su propio provecho o en el de sus fines políticos.

De hecho, no es la primera vez que desde un Gobierno del PSOE se pagan “favores” con dinero público haciendo lujosos regalos a subordinados. Ni tampoco es la primera vez que se usan medios de transporte para uso privado o partidista, siendo el actual Presidente el Sr. Zapatero uno de los asiduos usuarios. Claro que en el caso de estas plazas gratis de RENFE, no existe ninguna excusa y se trata simplemente de otro robo más que, si la oposición no lo denuncia ante la Justicia, quedará impune como otros casos de corrupción o de traición. Un ejemplo es el caso Faisán, empeñados en enterrarlo y que sea olvidado por los ciudadanos.

Estamos ante un Gobierno que no se para en usar todos los medios, aunque estos sean tan ilegales como regalar viajes en tren, para conseguir sus fines, cada vez más claros de imponer un Estado policial y totalitario. Un Gobierno que quiere doblegar a la razón mediante la presión y criminalización de los empresarios, usando a sus esbirros de los Sindicatos para manifestaciones frentistas y politizadas, anclados en una visión retrógrada y suicida de las relaciones laborales. Una hipócrita conducta de aquellos cuyo trabajo consiste en estar “liberados” de trabajar para justificar la representación de menos del 10% de los trabajadores de este País.

Y claro, la oposición seguramente estará “de puente” y para cuando quiera evitar esta farsa y acción propagandística del Gobierno, será demasiado tarde. Supongo que en el PP todos estarán esperando a ver la reacción de su líder el Sr. Rajoy, del que se dice que “domina muy bien los tiempos”, aunque yo creo que son los de descanso y no los de trabajo. Será por eso que esta manifestación de los Sindicatos contra los empresarios le resulte incómoda porque le da mucho trabajo.

Sería una lección para este Gobierno y los Sindicatos el que los empresarios se decidieran a hacer su propia manifestación. Yo les aconsejaría el “cierre patronal”, el estudio de viabilidad de sus empresas y analizar la posibilidad de acogerse al plan alemán de empleo planteándolo en los foros de la UE. Eso como simple medida preventiva antes de decidir si en este país donde el Gobierno apoya la manifestación contra los empresarios, sigue mereciendo la pena mantener una empresa y la creación de puestos de trabajo. Si yo fuera empresario, hace tiempo que hubiera buscado otras alternativas donde me sintiera más apoyado en mi empresa y no perseguido. Que sean los Sindicatos los que creen riqueza.

Un partido verdaderamente democrático
Proyecto Cívico El Confidencial 4 Diciembre 2009

Uno de los mayores males de nuestra democracia es que el principal cauce de participación de los ciudadanos en la vida política, los partidos, no cumplen con la exigencia constitucional de ser democráticos en lo que a su funcionamiento se refiere. Más bien al contrario, estamos ante estructuras fuertemente jerarquizadas, monolíticas… donde unas poquísimas personas tienen un inmenso poder real: el Secretario que interviene decisivamente en la elaboración de las listas electorales, cerradas y bloqueadas, es uno de ellos. También lo es el líder, ese ser que parece tener el don de la ubicuidad y cuya “imagen” parece infinitamente más importante que la sustancia o la forma de su discurso político. Mucho menos expuesto a la luz, el Tesorero del Partido resulta un personaje clave, pues controla los fondos de unas organizaciones que sin límite alguno, cada vez reciben más dinero a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y que funcionan por el sistema de caja única.

El terrible déficit democrático es aún más acusado, si cabe, en los grandísimos partidos de ámbito nacional: PP y PSOE, singularmente, afectando por tanto y de manera muy severa a grandes capas de la población.

No cabe duda que uno de los problemas de la participación democrática es la gestión eficiente de miles de voces individuales, todas las cuales tienen el mismo derecho de pronunciarse en un momento dado no sólo a través un voto de “si” o “no”, lo cual sería una información fácil de gestionar… sino a opinar y proponer en cualquier materia que estimen oportuna, empleando para ello el lenguaje. Ahora bien… ¿Es posible gestionar semejante avalancha de datos?

Las nuevas tecnologías han desarrollado toda una serie de técnicas de gestión de la información: véanse las maravillas de los buscadores de Internet: algoritmos matemáticos que desentrañan el lenguaje para encontrar información, filtrarla, presentarla ordenadamente…

Damos el paso
Así las cosas, es grande la tentación de experimentar con las nuevas tecnologías ante la catastrófica falta de democracia interna de nuestros partidos políticos. Los lúcidos comentarios de nuestros lectores la semana pasada nos han acabado de animar: vamos a dar el paso.

Proyecto Cívico quisiera, en su intento de aportar su granito de arena a la regeneración democrática de España, hacer el experimento. Se trata de que pase lo que pase, la experiencia haya sido útil: que de ella saquemos unas enseñanzas que puedan animar a otros a eventualmente dar el paso.

Desde Proyecto Cívico estamos estudiando diversas posibilidades tecnológicas, con la ayuda inestimable de nuestros voluntariosos colaboradores: Alme, Luis, Cosme… y usted que nos lee, si es un hacha de las nuevas tecnologías.

El proyecto consistiría en montar un partido político. Sus Estatutos harían especial hincapié en que uno de sus objetivos sería lograr un funcionamiento lo más democrático posible. La transparencia sería otro de los principales objetivos, así como la gratuidad (o casi): esa es otra de las metas que nos proponemos. ¿Es posible lograr un buen funcionamiento con unos costes realmente bajos? ¿La tecnología verdaderamente posibilita esto?

Un experimento de seis meses
Pondríamos un horizonte temporal: por ejemplo seis meses, prorrogables por otros seis, si vemos que el experimento promete. Al final haríamos un informe, en el que relataríamos nuestra experiencia. Habríamos visto lo que funciona y lo que no.

Habida cuenta de que cada persona tiene su vida y su trabajo que atender, se trataría de dedicar un tiempo razonable a participar en lo público: cinco minutos a la semana… o una hora al día: lo que cada uno en función de sus posibilidades y deseos, pudiese.

Habría que fijar unas metas, como si de un verdadero partido se tratase. ¿Seríamos capaces de elaborar una lista electoral? Cada militante que quisiese podría presentarse. ¿Nos permitiría la tecnología que cada uno hiciese campaña? Trataríamos de elaborar entre todos un Programa Electoral. ¿Sería posible o al final la miríada de propuestas sería tal que el volumen de información no era más que una masa inmanejable? ¿Y qué ocurre con los intentos de elaborar propuestas legislativas? ¿Serían posibles?

De lo que se trataría es de probar si en efecto, con las posibilidades que ofrecen hoy las nuevas tecnologías, hablar de partidos verdaderamente democráticos y transparentes es una posibilidad real. La perfección no es de este mundo, pero ¿diría uno que está razonablemente satisfecho con la organización? Esa es la meta.

De lo que estamos bastante seguros desde Proyecto Cívico es de que las nuevas tecnologías ofrecen hoy unas posibilidades que desde luego no se daban hace treinta años. Las posibilidades de que los mecanismos de la democracia directa se potencien haciendo uso de ellas está claro. También las posibilidades de hacer “pedagogía politológica”.

Pero para entender el funcionamiento y las posibilidades de las cosas, nada hay como la prueba de fuego que es la experiencia social, real, con la participación de un nutrido grupo de ciudadanos. Nos alegraría saber que nos va a acompañar en nuestro experimento. De lo que estamos seguros es de que no perdemos el tiempo: vamos a aprender todos mucho de ello.

Y entretanto esperamos sus comentarios porque con ellos iremos perfilando nuestro Partido… y haciendo, como todas las semanas, nuestro Manifiesto Cívico.

La RAE culmina su proyecto más ambicioso
Así se ha hecho la Gramática del siglo XXI

Tres volúmenes, más de 4.000 páginas, trazan el atlas del español que se habla en todo el mundo
J. Ors- Madrid La Razon 4 Diciembre 2009

Once años de trabajo y más de setenta desde que se publicó por última vez en 1931. Una larga espera. Sin embargo, la expectación que la «Nueva gramática de la lengua española» ha generado en la sociedad y los medios de comunicación se vive con discreción en la sede de la Real Academia Española, donde apenas se escuchan los ruidos derivados de las prisas. Sólo los murmullos provenientes de los despachos y el eco lejano de algún teléfono interrumpen la quietud del vestíbulo de la entrada, la escalera principal o las tres bibliotecas de la primera planta. La RAE está inmersa aún en una taquigrafía de silencios diversos. Los preparativos y las premuras de última hora quedan para dependencias más discretas y apartadas. «Esta gramática es mucho más detallada que ninguna de las anteriores. Contiene más información, es más pormenorizada, más analítica, y refleja más casos particulares. Es una gramática de matices, no un catálogo de usos. Está argumentada y razonada. Quizá, por eso, ocupa 4.000 páginas. Las novedades, sobre todo, están en los detalles», explica Ignacio Bosque, coordinador de esta impresionante obra publicada en dos volúmenes por la editorial Espasa –el tercero, dedicado a la fonética y la fonología, saldrá en unos meses– y que hoy llega a las librerías.

Una asignatura superada
Ya lo ha dicho con anterioridad, pero el director de la RAE, Víctor García de la Concha, lo subraya. Es importante: «Es el español de todo el mundo, de todas las regiones, de todos los países donde se habla nuestra lengua. Están los diferentes niveles de cultura y de expresión. Y esto es nuevo. Las gramáticas anteriores estaban basadas en el español europeo. En los esbozos de los años sesenta de la gramática, que se publicaron en el 73, se criticó la falta de representación del español de América. Ahora el dinamismo de las academias americanas y la informatización han permitido incluirlo». De hecho, esta gramática ha pasado un doble filtro: ha tenido una corrección de estilo española y otra americana «para lograr que no suene ajena a ningún hispanohablante». La pregunta es sencilla: ¿cómo se ha hecho esta gramática? Ignacio Bosque lo explica: «Hace sólo veinte años habría sido muy difícil hacerla. Hemos manejado corpus informatizados, bases de datos, internet, correo electrónico y otros recursos modernos. Con los medios actuales podemos saber en segundos dónde aparece una construcción, si está en Lope de Vega, en el siglo XVII o en el Perú. Podemos manejar muchas variables y obtener resultados inmediatos. Esto ha sido posible gracias a las grandes tecnologías, de otra manera o no se habría podido acometer o hubiera llevado muchos más años».

Lo que compartimos
Bosque ha dedicado sus últimos diez años de trabajo a este proyecto. Está contento. Se nota. Vuelca su entusiasmo al hablar, aunque hable pausadamente: «La forma de trabajar el español de América ha sido diferente ahora. Hemos comenzado por explicar lo que compartimos, que es mucho; y después, lo que nos diferencia, que puede venir hasta de España, que tiene bastantes variedades. Entre México y Argentina, por ejemplo, hay tantas diferencias como entre Santander y Canarias». García de la Concha interviene para subrayar la ingente bibliografía que hay debajo de la gramática («imposible de calcular»), aunque Bosque le interrumpe para aportar un dato: «Se citan 40.000 ejemplos, la mitad inventados para ilustrar los usos; el resto viene de textos diversos y de todos los países hispanohablantes».

Desde 1771, fecha de la primera gramática de la RAE, hasta hoy ha pasado mucho tiempo. ¿Qué es lo que más ha evolucionado? García de la Concha aclara este punto: «La mayor parte permanece fija; por eso podemos aportar ejemplos de escritores clásicos».

Lo que ha evolucionado desde el siglo XVIII hasta hoy es la manera de acercarse al análisis, una de las innovaciones que aporta esta nueva gramática: «Hace 80 años, los estudios eran escasos, ahora tenemos miles. Ha cambiado la lengua y la manera de examinarla», incide Ignacio Bosque. El papel de la prensa diaria ha sido, junto al fondo de los archivos CORDE y CREA, una de las fuentes básicas para aproximarse al lenguaje de la calle. «De hecho, hay 307 cabeceras», comenta Bosque. «El 70 por ciento de América y el 30 por ciento de España», puntualiza García de la Concha. «De cada diario –prosigue Bosque– hemos recogido muchos ejemplos. Creo que hemos hecho lo correcto, porque la lengua de las periódicos representa el español vivo de hoy. Queríamos textos de los últimos años de todos los países que mostraran cómo es el español actual. De hecho, hay ejemplos de este mismo año». García de la Concha insiste en otro de los recursos que han utilizado para acercarse a la lengua de los hablantes: «También hemos recurrido a grabaciones orales que proceden del corpus oral de la Academia y de emisoras de radio». Ignacio Bosque toma una pausa durante la conversación para remarcar un punto: «Cuando hay polémica somos cuidadosos. Lo decimos. Mostramos esos puntos de manera objetiva».

La lengua española genera el 15,6% del PIB
Un estudio de la Fundación Telefónica confirma el valor económico del idioma
 www.lavozlibre.com 4 Diciembre 2009

Madrid.- La Fundación Telefónica ha elaborado un estudio titulado ‘Las cuentas del español’ enmarcado en el proyecto de investigación ‘Valor económico del español: una empresa multinacional’. Dirigida por Francisco Javier Girón y por Agustín Cañada, la obra pretende cuantificar la importancia económica del idioma español en términos de variables como el Producto Interior Bruto (PIB) o el empleo generados en la economía española durante la última década. Los resultados obtenidos son claros: la lengua castellana produce en España una suma equivalente al 15,6% del PIB. Sin embargo, su explotación es mucho menor de lo que debería, y su presencia en internet sigue siendo escasa.

En la actualidad, tres millones y medio de personas poseen empleos directamente relacionados con el español, un millón más que la pasada década. Sin embargo, el estudio confirma que las autoridades directamente relacionadas con la promoción del idioma deben trabajar mucho para que este llegue a ocupar el lugar que le corresponde.

La Wikipedia evidencia este problema: el español se encuentra a la par que el portugués y se ve superado por otros muchos idiomas menos hablados, como el polaco, el italiano o el holandés.

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La ciénaga
Feijóo, seguimos esperando
Raúl Vilas Libertad Digital 4 Diciembre 2009

Nadie daba un duro por la victoria de Núñez Feijóo en las elecciones gallegas del pasado 1 de marzo. Ni siquiera en Génova –en privado– confiaban en ello. Prácticamente ninguna encuesta daba el PP gallego la mayoría absoluta imprescindible para desalojar de la Xunta a la coalición nacional-socialista de Touriño y Quintana. Finalmente Feijóo logró 39 escaños, uno más de los necesarios para gobernar, y el PP recuperó el Gobierno gallego.

No pretendo suplantar el papel de los sociólogos. Pero no hace falta ser un lince para atribuir el vuelco electoral a dos factores fundamentales: el despilfarro de un Gobierno con modos de nuevo rico –sillas de 3.000 euros, audis por doquier, paseos en yate– y el descontento generado por las políticas de imposición del gallego, sobre todo en la enseñanza. Un malestar que supo catalizar Galicia Bilingüe, capitaneando una auténtica rebelión cívica secundada por otras organizaciones como la Mesa por la Libertad Lingüística.

Feijóo, que de tonto no tiene un pelo, supo ver lo que estaba pasando y situó este asunto como uno de los ejes de su campaña. Esto se tradujo en tres promesas electorales: los padres elegirán el idioma de las asignaturas troncales, habrá una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de matrícula y los alumnos tendrán libertad para utilizar oralmente y por escrito cualquiera de las dos lenguas.

Han pasado ya ocho meses de la toma de posesión del nuevo Gobierno y el decreto que impone el gallego sigue vigente. Los nacionalistas –no sólo el BNG, el PSOE actúa como ellos– han redoblado la presión durante este tiempo, y el silencio de la Xunta comienza a ser inquietante, como mínimo. Más aún tras asistir a episodios como la burda manipulación de una sentencia del Supremo para deslegitimar el derecho de los padres a elegir, que fue incluso celebrada por el portavoz del PP en el Parlamento gallego.

Hace unas semanas entrevistamos en Sin Complejos –el programa de los fines de semana en esRadio que dirige y presenta Luis del Pino– a Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe. Por primera vez percibí en ella cierto desánimo que contrasta con su carácter batallador y optimista. Mala señal. Pero Lago no se rinde, tampoco me sorprende. Esta semana han enviado a Feijóo una detallada y ponderada propuesta –como punto de partida hacia un verdadero sistema de libre elección–para que en el próximo curso escolar sus promesas sean una realidad. Consiste en un razonable reparto de las asignaturas entre las dos lenguas oficiales, preponderando siempre la elección del alumno. Nadie se puede sentir agredido, ni se vulnera ningún derecho. Galicia Bilingüe demuestra a Feijóo que lo único que hace falta es voluntad de cumplir, no es tan difícil. Si no lo hace será un felonía de muy graves consecuencias. O ponemos coto ahora a las pretensiones totalitarias de los nacionalistas o en el futuro ya será tarde. Seguimos esperando, Alberto.

Lo que el viento se llevó
Lorenzo Contreras  Estrella Digital 4 Diciembre 2009

Al controvertido y constitucionalmente herético Estatut de Cataluña, recurrido ante el TC pero, sin embargo, en vigor por falta de sentencia que lo impida, le ha salido el mejor valedor que podrían soñar los partidarios del texto: un tal Zapatero; según el cual se trata de "una pieza clave" para consolidar "el desarrollo territorial de España". Ahí queda eso.

Hace casi exactamente cuatro años, día por día, un socialista llamado Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Comunidad de Extremadura y en aquel entonces su titular, diagnosticaba desde la cama del hospital donde se recuperaba de un infarto de miocardio, refiriéndose al peligro que se venía encima, no para su salud, sino para la salud del país: "España no puede ser lo que quede". Pero iba camino de poder.

Ahora, tras la rendición verbal de ZP, las expectativas abonan lo que en medio de aquel barullo senatorial que se llamó (noviembre del 2005) Debate de las Autonomías, sentenció un Pasqual Maragall en activo: "En España hay tres naciones seguras y alguna probables". A eso se llama tener olfato. Claro que sin gran mérito. Porque, desde el punto de vista del pronóstico, cabría utilizar el manido símil de que "así se las ponían a Fernando VII".

Fue una convocatoria senatorial de presidentes de Comunidades Autónomas, y la pregunta esencial era, casi como ahora mismo, qué iba a ocurrir con el Estatuto de Cataluña, todavía no configurado en sus definitivos perfiles. A estas alturas tal interrogante sobra. Zapatero se ha encargado de despejar la incógnita cuando espolea al Constitucional para que preste su decisivo aval a la "Constitución" del Principado.

Ya no es pensable que el Estatut reciba en su preámbulo la mutilación del concepto "Nación" para Cataluña. Ese concepto es algo así como la sentencia de muerte de lo que tradicionalmente se entendía por unidad de España. Una unidad que, de todos modos, ya andaba moribunda. Su articulo mortis va implícito en el título VIII de la Constitución, el del Estado de las Autonomías, en cuyas tripas sería pueril entrar con el auxilio de ninguna lupa. Son demasiadas las evidencias. Aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver se encuentra en plena vigencia.

La denostada II República Española, esa misma que Zapatero procura reeditar mejorándola, es decir, empeorándola para que lo entendamos, ya olfateó el peligro, si es que necesitaba hacerlo, en el artículo primero del Estatuto catalán de 1932, donde quedó establecido, sin posibilidades de eternidad, que Cataluña "se constituye en región autónoma, dentro del Estado español, con arreglo a la Constitución de la República...". Y ya que hablamos de olfatear, añadamos que el concepto de nación catalana ni se olía.

Digamos en estilo evangélico que "en aquel tiempo" una cierta agudeza olfativa respecto a los riesgos de la posteridad estaba suficientemente desarrollada según acredita esta precaución de los "escribas" republicanos: "La lengua oficial [en Cataluña, por supuesto] será el castellano". Y, para mayor cautela, este mandato: "Toda disposición o resolución oficial dictada dentro de Cataluña deberá ser publicada en ambos idiomas".

Como aquellos republicanos, que no dudaron en meter en la cárcel a Companys cuando hizo falta, ya conocían el percal, establecieron para el Estatut de entonces una precisión normativa que los aires del tiempo han evaporado: "Dentro del territorio catalán, los ciudadanos, cualquiera que sea su lengua materna, tendrán derecho a elegir el idioma oficial que prefieran en sus relaciones con los tribunales, autoridades y funcionarios de todas clases...".

Los españoles de Cataluña, que como el morisco Ricote de El Quijote lloran por España, valorarán como se merece esta posibilidad actualmente barrida y en no pocos casos determinante por ello de su huida del territorio. A ver si les suena esto como factor de nostalgia: "Los derechos individuales son los fijados por la Constitución de la República española. La Generalidad de Cataluña no podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles. Éstos no tendrán nunca en Cataluña menos derechos que los que tengan los catalanes en el resto del territorio de la República".

El republicano Zapatero, seguramente poco dado a la lectura o exploración del pasado documental, se ha encargado, con su petición de aval para el heterodoxo Estatut recurrido hoy, pero vigente, de "consolidar" como merece "el desarrollo territorial de España". ¿Desarrollo hacia dónde?

Estatut
Enrique Múgica, un patriota
José García Domínguez Libertad Digital 4 Diciembre 2009

Al tiempo que Zapatero predica su respeto hacia el editorial trabucaire, Montilla no pierde ocasión de calumniar al hombre que creó el PSOE en la clandestinidad mientras él visionaba La mula Francis en un televisor de Iznájar. Así, tras recordársele en el sucedáneo local de 59 Segundos que también el defensor del pueblo ha repudiado el Estatut ante el Constitucional, el Muy Presuntamente Honorable, haciendo honor a su fama de erudito jurisconsulto, sentenció, impertérrito: "El defensor del pueblo fue nombrado por José María Aznar, y ha estado actuando al servicio del Partido Popular".

Aunque uno, en su ignorancia enciclopédica, andaba persuadido de que a Múgica lo habían elegido Congreso y Senado, en ambos casos, además, por mayorías cualificadas de tres quintos. Pero se ve que no, que ese catalanófobo compulsivo sigue en su cargo sólo porque La Moncloa no concede cesarlo. Será que también Zetapé conspira contra la dignidad de Cataluña a sueldo de FAES. Por lo demás, ha hecho falta la proverbial torpeza del Mudito con tal de poner ante el espejo de sus contradicciones topográficas a los albaceas del Estatut. Y es que Rajoy, desaparecido en combate, ha devenido incapaz de señalar a Múgica durante tres años. Elemental gesto que, por sí mismo, hubiese refutado la falacia de que el contencioso contrapone una cosmovisión conservadora frente a otra progresista.

La conversión de las cuatro provincias en nación; la atribución a la recién nacida de la liturgia simbólica propia de tal rango; la brumosa apelación al pueblo catalán como sujeto de la soberanía; unos enigmáticos derechos históricos que nadie acierta a comprender ni concretar; esa rocambolesca financiación específica pero genérica, diferenciada aunque común y particular si bien ordinaria; la alegre usurpación de competencias estatales; la expulsión sin mayores miramientos del defensor del pueblo; la proscripción definitiva del teórico bilingüismo que todavía se arrastraba, moribundo, por el papel mojado de las leyes; la flamante bilateralidad, en fin, como principio rector de la ficción confederal...

¿Qué demonios tendrán que ver todas esas usurpaciones con derechas o izquierdas? ¿Desde cuándo lo "progresista" consiste en resucitar fantasmagóricos derechos medievales y defender el concepto de soberanía emanado de la Revolución Francesa deviene sinónimo de rancio "conservadurismo"? Quizá habría que preguntárselo a Enrique Múgica, que ése es su verdadero talón de Aquiles, y no las señoritas del PP.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Estatut
Bienvenidos a la república independiente de mi casa
Eva Miquel Subías Libertad Digital 4 Diciembre 2009

Les diré algo. Como la sangre latina corre por mis venas de manera más que evidente, aunque la brisa mediterránea y sobre todo los años vayan matizando y suavizando esos brotes temperamentales, procuro –no siempre con éxito– contar hasta diez, quince o veinte, dependiendo de la gravedad del asunto, antes de lanzarme como una fierecilla ante cualquier situación que pueda alterarme, sea de la índole que sea.

Todavía bajo los efectos post-editorial y el entrañable despertar de los supuestos representantes de la sociedad civil catalana, he contado hasta quedar exhausta antes de decidir sentarme frente al teclado para escribir lo que a continuación paso a relatarles.

Innumerables son los artículos, columnas, tertulias de opinión y ensayos diversos que han abordado estos días la ya famosa por inusual iniciativa de doce periódicos catalanes de publicar simultáneamente un idéntico editorial al hilo de la esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán y su encaje o no dentro de la Carta Magna.

Repasemos algunas cuestiones. Que el Tribunal Constitucional esté paralizado durante tres años por este asunto es como de coña marinera, en eso estamos de acuerdo. Que a algunos de ellos les haya entrado la flojera en las piernas ante la determinación a tomar, también lo tenemos claro. Que los muchachos de ERC, después de solicitar el voto en contra del Estatut el día del referéndum, pidan ahora su desarrollo como si les fuera la vida en ello, forma parte de una más de sus inherentes contradicciones, aunque no por ello menos surrealista. Que a Pascual Maragall se lo zamparan políticamente los suyos para ser sustituido por alguien con mayor perfil "españolista" de nombre José y de apellido Montilla, convertido ahora en máximo exponente de esa Cataluña que demandan "digna" por no llamarla desleal, manda narices también.

Y que –esto es lo que más me pone a tono– sea Jordi Pujol quien diga aquello de "no nos hemos gustado ni hemos gustado al resto de España", o "tendremos, desde Cataluña, que confiar más en el propio esfuerzo que en la comprensión ajena", o "el progreso del Estatut no compensa el desgaste sufrido por Cataluña", es la prueba más irrebatible de que algo serio y preocupante nos está pasando.

Alguno se preguntará qué papel está jugando José Luis Rodríguez Zapatero, después de haber sido la principal cheerleader durante el proceso de redacción de un Estatut que lo único que tenía que hacer era amoldarse a los amplios márgenes de los que dispone nuestra Constitución. Pues nada, de rositas, como de costumbre.

Después de que el presidente de la Generalitat diga que si su llave no abre la puerta, en lugar de limarla, tendrá que echarla abajo, y después de que ese espíritu tan encomiable y conciliador haya sido avalado por casi todos los grupos parlamentarios, por una sociedad civil impertérrita ante los casos de corrupción, pero bien atenta por si tiene que echar una mano en ese derribo y por un grupo de periódicos catalanes que avalan, con una actuación de dudoso pluralismo y de manera más que pretenciosa en nombre de la dignidad de Cataluña, a ver si adivinan quién sigue siendo el malo malísimo de la película.

Acertaron, por supuesto. Los populares vuelven a ser los únicos culpables. Hay quien incluso, en un calentón impropio de alguien que haya sido merecedor de la Creu de Sant Jordi, ha vociferado públicamente que "habría que matar a todos los del PP". Tomen nota. Ramón Bagó, presidente del Salón Internacional de Turismo de Cataluña y ex director general de Turismo de la Generalitat entre los años 1980 y 1984, es asimismo, presidente del Grupo Serhs. Nada diré sobre las palabras de este aprendiz de los Soprano de Calella.

¿Y saben por qué? Porque es mucho más eficaz que todo aquel votante, simpatizante o militante del Partido Popular que se haya podido sentir ofendido por este tiparraco, es decir, unos cuantos millones de españoles, entren en la página web de su grupo, donde verán servicios de gestión alimenticia como Arcs catering, unos cuantos hoteles y diversas agencias de viaje a los que simplemente no deben dirigirse. Ni más ni menos.

Lo admito. Es posible que no llegara a contar lo suficiente, porque sigo calentita. Ahora bien, en mi casa, a este paso y lamentablemente, donde caben dos ya no van a caber tres. Bienvenidos a ella.

Galicia Bilingüe le hace una propuesta a un Feijoo paralizado por la indecisión
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 4 Diciembre 2009

La propuesta de Galicia Bilingüe podría aplicarse ya el próximo curso, ya que no es más que lo que "se aplica en todas las democracias con más de una lengua oficial: los padres de los alumnos eligen la lengua vehicular". Además, la propuesta de GB sugiere que "una tercera vía bilingüe como la del sistema vasco sería el complemento idóneo".

GB deja claro que lo único que hacen con esta propuesta es "reclamar a Feijoo lo que prometió a los gallegos". Y recuerdan esos compromisos del presidente gallego:

* Los padres elegirán el idioma de las asignaturas troncales.
* Habrá una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de matrícula.
* Los alumnos tendrán libertad para utilizar oralmente y por escrito cualquiera de las dos lenguas en el aula.

LA PROPUESTA DE GB
La asociación presidida por Gloria Lago remarca que esto se puede hacer ya en el próximo curso y explica cómo:

"En primaria y ESO los padres eligen el idioma de las asignaturas troncales en el sobre de matrícula, sin perjuicio de que consulten una decisión que les afecta con sus hijos en función de su edad. Las demás asignaturas se impartirán en la otra lengua oficial. En los centros con sólo un aula por curso, las asignaturas troncales se enseñarán en la lengua predominante elegida en el aula. Todos los alumnos podrán utilizar oralmente y por escrito la lengua de su elección en todas las asignaturas".

En cuanto al reparto de horas, GB señala que en Primaria y ESO se consideran asignaturas troncales: Conocimiento del medio, Matemáticas, Ciencias Sociales (Geografía e Historia), Física y Química, Biología y Geología, Ciencias Naturales. Y establece el siguiente reparto de horas:

PRIMARIA
1º Primaria: 14 horas semanales en la lengua elegida, 9 horas en la otra lengua
2º Primaria: 13 horas semanales en la lengua elegida, 10 horas en la otra lengua
3º Primaria: 13 horas semanales en la lengua elegida, 9 horas en la otra lengua
4º Primaria: 12 horas semanales en la lengua elegida, 10 horas en la otra lengua
5º Primaria: 13 horas semanales en la lengua elegida, 8 horas en la otra lengua
6º Primaria: 11 horas semanales en la lengua elegida, 11 horas en la otra lengua
(Los alumnos que cursen una segunda lengua extranjera como optativa tendrán menos horas en la ora lengua)

ESO
1º ESO 11 + 4 (Lengua) = 15 horas en la lengua elegida
7 + 4 (lengua) = 11 horas en la otra lengua
Lengua extranjera = 5 horas, tutoría = 1 hora.
2º ESO 10 + 3 (lengua) = 13 horas en la lengua elegida
10 + 3 (lengua) = 13 horas en la otra lengua.
Lengua extranjera = 5 horas, tutoría = 1 hora.
3º ESO 11 + 3 (lengua) = 14 horas en la lengua elegida
11 + 3 (lengua) = 14 horas en la otra lengua.
Lengua extranjera = 3 horas, tutoría = 1 hora.
4º ESO 9 + 3 (lengua) = 12 horas en la lengua elegida
13 + 3 (lengua) = 16 horas en la otra lengua.
Lengua extranjera = 3 horas, tutoría = 1 hora.

BACHILLERATO
Al no ser enseñanza obligatoria, GB subraya que aun que se tenderá a un sistema de libre elección, como punto de partida propone que los profesores utilicen la le lengua de su elección en clase y los alumnos sean libres de utilizar la lengua y el material escolar en la lengua en la que mejor se expresan y estudian.

RESULTADOS DE LA ENCUESTA A LOS PADRES
Galicia Bilingüe recuerda asimismo los resultados de la encuesta realizada por la Xunta de Galicia a los padres con hijos en edad escolar:

En Primaria, eligieron la enseñanza en castellano o esencialmente en castellano el 54,6 por ciento frente a sólo un 18,3 que optó por gallego o esencialmente en gallego. El empleo igualitario de las dos lenguas en las asignaturas troncales fue apoyado por el 25,05 por ciento de los padres, mientras que el 72,9 por ciento de los padres se opone a este empleo igualitario.

En Secundaria los resultados fueron muy similares. La enseñanza en castellano o esencialmente en castellano fue elegida por el 48,7 por ciento, y sólo el 26,5 por ciento optó por el gallego o esencialmente en gallego. El empleo igualitario de las dos lenguas en las asignaturas troncales tuvo el apoyo del 24,3 por ciento de los padres y se opusieron el 75,2 por ciento.

Por último, Galicia Bilingüe subraya que "los alumnos no estarán separados por razón de lengua ya que todos estudiarán en las dos. El vigente decreto ya permite que los alumnos de un determinado centro y curso reciban parte de la enseñanza en una lengua diferente de la que la reciben los de otros (en aquéllas materias que el decreto no obliga a impartir en gallego necesariamente).

Y enfatiza Galicia Bilingüe que "si para cumplir una promesa, el presidente Feijoo ha de modificar normas que está en su mano modificar, deberá hacerlo. Es imprescindible que los padres gallegos podamos por fin elegir la lengua en la que mejor aprenden nuestros hijos. Los gobiernos no son eternos. Los porcentajes impuestos son una puerta abierta a la inmersión lingüística. Con la casilla que Feijoo nos prometió se establecerá un derecho muy difícil de suprimir en el futuro".

Fuente: http://www.libertaddigital.com/sociedad/galicia-bilingue-envia-a-feijoo-una-propuesta-para-que-cumpla-sus-promesas-1276378031/

Imposición contra libertad
Nota del Editor  4 Diciembre 2009

La Constitución Española establece el deber de conocer el español, y no establece deber de conocer lengua regional alguna. Cualquier imposición de cualquier lengua regional, es claramente anticonstitucional, tal y como se desprende del texto, según la común interpretación de los españoles, incluso muchos de ellos  tuvieron la oportunidad de participar en el referendum, lo que sin duda constituye la interpretación suprema, y que nada tiene que ver con la interpretación claramente anticonstitucional del desprestigiadoTribunal  Constitucional.

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