AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 7 Diciembre  2009

 

Una Constitución tan celebrada como incumplida
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2009

Como todos los años, el 6 de diciembre los políticos se agrupan en el Congreso para conmemorar el aniversario de la Constitución. Nuestra Carta Magna recibe halagos por parte de casi todos los dirigentes de prácticamente todas las formaciones. Durante un día, parece que todos se apresten a respetar el ordenamiento jurídico al que ha dado lugar.

Y sin embargo, los mismos que la presentan como un modelo de estabilidad y como una garantía de convivencia democrática, son los primeros que se afanan por violarla, a no respetar ni su espíritu ni su letra.

Porque obviando los flagrantes incumplimientos tantas veces denunciados –como la persecución del castellano en ciertas partes de España o el adoctrinamiento contrario a la voluntad de los padres que se acomete en nuestro sistema educativo– lo cierto es que con la nueva ronda de café para todos que se inició con la aprobación del Estatuto de Cataluña, se asestó un golpe mortal a la esencia y al procedimiento de nuestra Ley de leyes.

A la esencia porque toda la senda de reformas estatutarias ha partido de la premisa de que no existe ninguna nación española, sino más bien una confederación de comunidades nacionales que por los avatares históricos terminaron integrando una misma estructura estatal. Pero la Constitución adquiere su legitimidad, su fuerza vinculante, del hecho de ser un producto de la voluntad de un pueblo: el pueblo español. Sin nación, como conjunto de ciudadanos libres que acepta dotarse de unas leyes comunes, no hay marco jurídico que valga. Tampoco la Constitución de 1978.

Los distintos estatutos, a diferentes ritmos, han negado el carácter nacional de España y, por tanto, han vaciado de sustento a nuestra Carta Magna. Han troceado la soberanía nacional y han convertido la Constitución de allí derivada en puro papel mojado, hasta el punto de que ya se niega la capacidad del Tribunal Constitucional para detectar las inconstitucionalidades de una ley orgánica –que supuestamente emana y queda subordinada a aquélla– como son los estatutos.

Y también han atacado su forma porque si bien nuestra Ley de leyes contiene los mecanismos suficientes para que el propio pueblo español decida suicidarse y renegar de su soberanía, los estatutos, especialmente el de Cataluña, han pretendido modificar la Constitución sin atender a los procedimientos destinados para ello. La estrategia ha consistido, simple y llanamente, en mutar el significado de sus preceptos, en hacerlos lo suficientemente flexibles como para que cualquier cosa tenga cabida dentro de nuestro ordenamiento.

Los mismos que el día 6 recuerdan con la boca pequeña que el texto no es infinitamente elástico, son quienes han diseñado esta estrategia de liquidar el Estado nacional a través de la aprobación de leyes orgánicas que, para más inri, eran simples mandatos maquillados de los parlamentos regionales.

En este sentido, por muchas celebraciones que se oficiaran ayer, la Constitución del 78 supone la persistencia de un fracaso: de un fracaso para limitar el poder del Estado, que es precisamente para lo que se redactan todas las constituciones. En el caso de España, la falta de limitación del poder estatal no se ha padecido tanto en la administración central, que en muchos de sus aspectos sí ha sido desarmada, sino en las administraciones autonómicas, que han crecido como pocas al amparo de la desidia institucional para acotar y restringir sus competencias.

Un fracaso constitucional que, sin embargo, tampoco debería llevarnos a hacer tabla rasa del ordenamiento actual. Las leyes importantes han de tocarse con manos temblorosas y en España hay demasiados políticos con manos muy arrogantes y otros tantos con manos muy timoratas para plantar cara a los primeros. Sólo una reforma constitucional que fuera realmente dirigida a restaurar la soberanía efectiva del pueblo español y a limitar el alcance y el tamaño del Estado –en todas sus manifestaciones– sería una reforma a plantear y a apoyar. Pero parece que todos nuestros gobernantes están interesados en conservar el actual vacío constitucional que permite sacar adelante cualquier legislación por disparatada que sea: unos, porque tienen como objetivo perpetuarse en el poder desmembrando España; otros, porque desean suceder en el poder a los anteriores y para ello han de evitar molestar a quienes quieren desarticular España.

Partidismo contra Constitución
Editorial ABC 7 Diciembre 2009

EN el marco del Día de la Constitución, Rodríguez Zapatero declaró ayer que descarta a corto plazo una reforma de la Norma Fundamental. Una vez más, el presidente del Gobierno mezcla sin pudor alguno la política institucional con el partidismo. No hace falta acudir a la memoria «histórica» para recordar que fue él mismo quien abrió de forma innecesaria e irresponsable durante la pasada legislatura un debate que, a causa del Estatuto catalán y la sentencia pendiente del TC, continúa pasando factura a la España constitucional. Sabiendo que era imposible alcanzar la mayoría cualificada para una reforma formal, Rodríguez Zapatero se lanzó por la pendiente de impulsar estatutos manifiestamente incompatibles con la forma de organización territorial del Estado. El resultado ha sido un intento de degradar la Constitución como norma jurídica y como expresión política de la concordia que inspiró la Transición democrática. Bajo la cobertura de ciertas reformas puntuales, pretendía ocultar el verdadero propósito: una mutación del modelo autonómico hacia fórmulas federalizantes o incluso confederales, reconociendo un poder originario a determinadas comunidades autónomas que resulta incompatible con la soberanía nacional única que reside en el pueblo español.

En sintonía con la gran mayoría social, Su Majestad el Rey reclama una y otra vez respeto y aplicación efectiva de los valores que inspiran ese texto que los españoles aprobamos en referéndum hace ahora 31 años. Sin embargo, algunos políticos oportunistas juegan la carta de la reforma a su propia conveniencia y en función de intereses coyunturales. Es evidente que no hay un consenso suficiente para modificar la Norma Fundamental. También lo es que una vez abierta la puerta a un soberanismo más o menos explícito, los únicos beneficiarios son los nacionalistas y aquellos que están dispuestos a conseguir votos «como sea» al margen del interés general de España. La Constitución sigue viva y activa, y lo que procede es cumplirla y hacerla cumplir sin ambigüedades ni maniobras de partido. Mientras en el País Vasco funciona razonablemente bien el pacto entre socialistas y populares, los objetivos de Rodríguez Zapatero en Cataluña y otras zonas de España le llevan a permitir, por cálculos puramente electoralistas, que la Constitución sea cuestionada por normas de rango inferior y por comportamientos inaceptables. Ninguna hipotética reforma de la Carta Magna debería estar enfocada a satisfacer las exigencias y veleidades de minoritarios partidos nacionalistas e independentistas.

Constitución
El doble secreto de Montilla
José García Domínguez Libertad Digital 7 Diciembre 2009

Gozando de la diáfana, cristalina prosa de don José Montilla en la extensa pieza de erudición jurídica e histórica que acaba de firmar en El País, a uno le viene a la mente el curioso caso de aquel anciano ciego que durante toda su vida se hiciera pasar por Jorge Luis Borges. Como es sabido, Borges nunca existió en la realidad. Fue ese personaje una ficción literaria que ingeniaron al alimón entre Bioy Casares y Mujica Lainez, quienes, para encarnar a su creación, contratarían a un viejo actor fracasado, cierto Aquiles Scatamacchia, el figurante que luego dijo ser autor de El Aleph en todas las comparecencias ante los medios de comunicación del falsario.

De hecho, la impostura, conocida en secreto por la Academia de Suecia, constituyó la causa efectiva de que nunca se le concediese el Nobel al tal Scatamacchia. Bien, pues con el gran líder catalanista no procede descartar que suceda algo parejo; esto es, que el verdadero Montilla permanezca oculto, tal vez preso, entre los anaqueles de la Biblioteca Nacional, mientras ese tosco embaucador que carraspea en los telediarios usurpa su personalidad, quién sabe al servicio de qué turbios intereses.

Así, el domingo nos ilustraba por escrito el genuino Muy Admirable a propósito de los usos adjetivos del palabro "nacionalidad" recogido en la Constitución. Sin embargo, olvidaba don José explicar al vulgo cuáles fueron las dos únicas leyes fundamentales del universo mundo que dieron cabida antes a semejante bomba de relojería jurídica. A saber, la carta magna de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas –cuatro palabras, cuatro mentiras–, y la de la no menos difunta República Federativa de Yugoslavia, según acaba de recordarnos con estremecedora lucidez el catedrático de Derecho Constitucional Carlos Ruiz Miguel.

Nadie más, en parte alguna, ha incurrido en riesgo tan temerario como ése para los fundamentos mismos de cualquier nación. Nadie, excepto aquellos gloriosos ponentes del 78 a los que estos días se impone glorificar con rendida gratitud por sus impagables servicios a la patria. Los mismos venerables héroes, por cierto, que dieran a luz un anteproyecto –publicado en el BOE– donde incluso había desaparecido el nombre "nación" aplicado a España. El día que se entere el otro Montilla de eso, les pone una estatua. En el Barrio Chino de Barcelona, por supuesto.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Constitución
Rituales falsos
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Diciembre 2009

Ayer, bajo la mirada fría y geométrica de Rodríguez Zapatero, volvió a reunirse la casta política para ocultar lo evidente: la Constitución de 1978 está muerta. El Tribunal Constitucional oficia el último responso, mientras acaricia el pacto entre socialistas y nacionalistas, en Cataluña, con una sentencia políticamente correcta, o sea, injusta. La Constitución de 1978 es inviable con Rodríguez Zapatero en el poder. La Constitución fue creada para canalizar la fidelidad de los partidos políticos al Estado-nacional, pero los políticos profesionales, dirigidos por el implacable Rodríguez Zapatero, han hecho de esa norma la principal baza para su destrucción.

El Estatuto de Cataluña, avanzadilla del resto de estatutos, es la principal referencia "legal" de la destrucción de la Constitución, o sea, de la principal norma que debería darle legalidad al Estado-nacional. Nadie se engañe, hoy por hoy, el Estado-nacional, España, no existe nada más que como un símbolo vacío en los falsos rituales de los días de fiestas. Es el adorno que utilizan los políticos para ocultar su falta de lealtad a la Ley de leyes. La Constitución ha quedado reducida a ser un vulgar aditamento de un Estado-nacional muerto. La ingeniería política de Rodríguez Zapatero ha llevado a este país a una alternativa diabólica: o Constitución o confederación de pequeños Estados.

En otras palabras, el fin de la nación española nos pone ante una alternativa cruel: o seguimos engañándonos con la existencia de una democracia constitucional o nos sumamos a la "dictadura de los comisarios" impuesta de modo fáctico por la coalición entre socialistas y nacionalistas. Naturalmente, son muchos los españoles que todavía se preguntan sobre la "alternativa" del PP para defender un discurso nacional basado en la Constitución. De momento, soy escéptico, muy escéptico, sobre la inteligencia de Rajoy para crear una genuina alternativa política. No seré yo, pues, quien alimente una ilusión vacía. Por el contrario, tildaría de ingenuo, o peor, fanático, a quien crea que el PP de Rajoy es una alternativa nacional a la basura de confederación de "estadillos", que lidera Rodríguez Zapatero.

Descarto, por lo tanto, la opción actual de los populares por ridícula, o sea, porque la dirección del PP de Rajoy es incapaz de fijar con solvencia intelectual quién es su enemigo político. Y, como nos enseñó Carl Schmitt, sin enemigo que batir no hay política posible. En fin, porque los actuales dirigentes del PP sólo aspiran a llevarse bien con todos, especialmente con los que tomaron la iniciativa de dinamitar la nación a partir de 1978, a saber, los nacionalistas, nadie esperare seriamente que este partido nos defienda de los agresores nacionalistas. Más aún, cuando la Constitución ha saltado hecha añicos, alguien que se debate entre pactar con el PSOE o con los nacionalistas, es peor que un traidor. Es un estulto.

Estatut
Montilla agrede a la Constitución
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Diciembre 2009

El presidente de la Generalidad catalana publica este domingo en El País un artículo titulado Defensa y elogio de la Constitución. Lo que hace en el artículo es exactamente lo contrario, agredir a la Carta Magna. Lo peor es que no se conforma con ir contra su letra, sino que se ensaña con su espíritu.

Empieza Montilla diciendo que le inquieta pensar que quizá algunas voces busquen prescindir de los consensos básicos. Lo dice quien prescindió del consenso con el PP para aprobar el nuevo estatuto. Un PP que Montilla olvida que representa a diez millones de españoles.

Luego dice que se suma a la conmemoración del aniversario de la Constitución como muchas cosas (como demócrata, como socialista, como catalanista, etc.) y como federalista. ¿Cómo puede unirse un federalista a la conmemoración de una Constitución que no lo es? Sólo le ha faltado decir que se une a esa conmemoración como republicano.

Escribe que sabe que hay algunos que quieren modificar la Constitución desconociendo el consenso que la hizo posible. Se referirá a él y a su partido, que son quienes han prescindido del consenso con el PP para modificar la Constitución por medio del nuevo estatuto.

El artículo 2 le recuerda la negativa de muchos sectores de la derecha a incorporar el término "nacionalidad" por considerarlo sinónimo de nación. No sé a quiénes se refiere porque la Constitución fue votada favorablemente por toda la derecha parlamentaria. En cualquier caso, sea lo que sea una nacionalidad para la Constitución, es seguro que no es equivalente a nación. Si hubiera querido que lo fuera, sus redactores habrían empleado la palabra "nación".

Dice que el adjetivo del sustantivo "nacionalidad" es "nacional". En absoluto. Se lee en el Diccionario de la Real Academia: "nacional. Perteneciente o relativo a una nación." No sé qué adjetivo pueda corresponder a "nacionalidad", pero no es "nacional".

Afirma no cuestionar la legitimidad del Tribunal Constitucional, pero sí lo hace respecto del derecho del PP a recurrir a él cuando habla de la hostilidad manifiesta que ese partido ha levantado contra el estatuto "de forma innoble". Debiera saber Montilla que respetar al Tribunal Constitucional implica hacer lo propio con quienes tienen el derecho también constitucional de recurrir a él.

No cree que la acción jurisdiccional del tribunal deba producirse de espaldas a la opinión pública. Sin embargo, puede. Y no sólo puede, sino que debe. Si Montilla quiere cambiar la Constitución, que lo haga por los medios previstos por ella y no de tapadillo, aprobando un estatuto inconstitucional y luego negando al partido que representa a más de un tercio de los españoles el derecho a recurrir ante el tribunal encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes, incluido el estatuto catalán. Pero, aun admitiendo que los magistrados tuvieran que atender a la opinión pública, Montilla debería leer el periódico que publica su artículo. Allí encontrará una encuesta según la cual el 79 por ciento de los españoles no cree que Cataluña sea una nación y un 51 que se debiera eliminar la distinción entre nacionalidades y regiones.

Por último, se auxilia de la autoridad de Herrero de Miñón para recordar que hay que convertir el conflicto en consenso cuando lo que ha hecho él y su partido es precisamente lo contrario, convertir el consenso que había con el anterior estatuto en el conflicto que hay hoy con el nuevo.

Con estos defensores y panegiristas, pocos enemigos y detractores necesita la Constitución.

Régimen andaluz
Otro éxito de Chaves
Pedro de Tena Libertad Digital 7 Diciembre 2009

Segundo libro de Francisco Rosell, el manijero de El Mundo de Andalucía, sobre Manuel Chaves. La pregunta es inmediata: ¿Merece Manuel Chaves otro libro más mientras por ejemplo Gaspar Zarrías, o Borbolla o algunos más de los relevantes constructores del régimen andaluz no tiene ninguno? Es más, ¿acaso Manuel Chaves va a ser ahora el responsable de esta faraónica construcción jurídico-político-social-universitaria-económica? Pues a veces las obsesiones, consolidadas en quasi fijaciones, pueden hacernos la mala pasada de hacer engrandecer la figura de un enemigo cuando tal lo que quisiera el autor de sus páginas es aniquilarlo. La obcecación tiene esas cosas, como el odio. Nos sume en las apariencias y nos arrebata las esencias.

Yo creo que Rosell tiene algunas razones para hacer que Chaves muerda el polvo del descrédito. Pero para un enemigo íntimo lo peor es el olvido, la negación pública del ser, su devolución al anonimato del que nunca debió salir de no haber sido por haberse dado encuentro en aquellas primeras clases de Derecho del Trabajo con los que iban a ser los líderes del PSOE español. Fíjense cómo es la cosa que el otro día, en una inauguración, una buena persona de derechas, es decir, no sectaria, con recta intención y ponderación de juicio, decía de Griñán: "Vaya diferencia con Chaves. Este se ve que es una persona preparada, con análisis propios, con cabeza amueblada y con ganas de dialogar más que de mandar". Bueno, bueno. Tampoco hay que pasarse. Griñán es todo eso, pero no se olvide, es del PSOE andaluz y eso, se sea como se sea, imprime carácter. Pero, vamos, a años luz de Chaves sí que está. Y sin embargo, don Griñán también es de familia de derecha franquista de toda la vida.

Está muy bien que nos enteremos en cuatro anécdotas y media más de cómo era la familia de Manuel Chaves, de su madre, doña África González, que en paz descanse, de la que recuerdan los Olivencia y mucha gente más, sus descensos por las lomas de Ceuta ataviada con el uniforme de la Sección Femenina. Muchos han, hemos sido, hijos de personas de derechas incluso extremas y sin embargo, nada de ello condicionó del todo nuestras decisiones juveniles. Chaves, la vida de Chaves, la vida de Manolo, tiene una importancia relativa en lo que ha ocurrido en Andalucía en los últimos 30 años.

Puede uno debatir hasta la extenuación si Chaves era tonto, cosa que yo no he creído nunca, si Chaves era un cabrito con tendencia a crecer desmesuradamente, que tampoco lo he creído. Puede uno incluso llegar a dudar de si Chaves es el responsable, como se pregunta Rosell, de todo el mecanismo de la corrupción que se ha merendado el "Andaluces levantaos" de 1977 en una generación. Pero eso es precisamente concederle a Chaves –al bueno, al malo, al cínico, al torpe, al pesado (hay quien ha llegado a decir "anda que eres más coñazo que un discurso de Manolo Chaves"), ya se sabe, cosas del Guerra y su guasa Theatre–, que es alguien que se ha elevado biográficamente sobre la estructura socialista del régimen. No.

Chaves no es el inventor del régimen. Chaves no tiene en la cabeza la arquitectura del régimen. No tiene en el corazón la maldad del régimen. Sólo hay que ver una foto de Antoñita, su esposa y asimismo hija de militar franquista de alto rango, leyendo la Biblia con el padre Ángel de Mensajeros por la Paz, que se hace fotos con el diablo para conseguir fondos para los inocentes, para darse cuenta de que Manuel Chaves no es más que la cara útil del régimen en un momento determinado: primero en la UGT, para controlar a Redondo y al clan vizcaíno, pata negra del socialismo vasco de la margen izquierda; luego para controlar a Borbolla y a Guerra en defensa de su líder personal, Felipe, su amigo de verdad y al que admira desde siempre, y finalmente, para defensa de los intereses del grupo de Felipe –que eso sí lo ve Rosell–, cuando decide irse a Madrid a trampear a Zapatero antes de que lo que queda de España sea también lo último que quede del PSOE de Suresnes.

Pero no ha sido Chaves el maligno. Es que Chaves no "es" sino que "representa". El régimen andaluz, extremeño, castellano-manchego, en parte el del socialismo catalán, gallego y otros, fue el régimen, el mismo, que Felipe y Guerra soñaron para España cuando, en vez de atizarse pesadillas, soñaban juntos. Chaves no está a la altura de la categoría ni la ha reclamado jamás. No tiene la soberbia de Griñán, por ejemplo. Ha hecho lo que esperaban que hiciera para que lo siguieran queriendo aquéllos que él quiere que le quieran. No inventa nada, no crea nada. Lo perpetúa todo y sin ruido, con ese motorista de Franco que en el Sur tenía cara de Gaspar Zarrías o Luis Pizarro, según el ámbito.

Experimentum crucis: ¿Cómo es que desde 1990 hasta 2008 nadie sabía nada ni contaba nada de la gran familia de Manuel Chaves en la Junta ni de otras muchas "fraternidades" sureñas? ¿Quién sabía antes de las publicaciones de la Tela de Araña en Libertad Digital, la fraternidad chavista, la zarrillista, la pizarrista y todas esas fraternidades nepotistas que ahora ya se conocen? Nadie. Muy pocos. Sólo los sigilosos comentarios del régimen, de dentro del régimen, esbozaban algunos hilos de la tela de esta araña.

Pero si vamos de las apariencias a las esencias, lo fundamental es el régimen, no las personalidades aderezadas para la ocasión. Ese proyecto de paternalismo estatal jacobino –con sus coincidencias asombrosas con el islamismo–, centralismo, universalismo y caridad, sin manantiales serenos con aspiración a estar en todo, tenerlo todo, mandarlo todo y dirigirlo todo. El régimen sigue ahora en Andalucía y en los demás sitios. Y seguirá estando, porque no es cosa de Chaves. Es cosa de un partido, es el sueño monstruoso de un socialismo enfermo para el que la democracia no es más que un eslogan de campaña electoral, la libertad un capricho innecesario y la justicia, un cachondeo. ¿Y Dios o Alá? Un buen instrumento si es compañero de viaje. Por eso, otro libro más sobre el bueno de Manolo, o el feo o el malo de Manolo, obliga a personalizar en Manolo, el bueno, el feo o el malo, lo que es del régimen. No es justo para Manolo, que no es de su envergadura. Y es bueno para el régimen que se esconde por los rincones.

El Estatuto catalán eclipsa a la Constitución
Revista de Prensa Libertad Digital 7 Diciembre 2009

El ABC titula que "Zapatero antepone llevarse bien con Rabat a solucionar el 'caso Haidar'". La foto de portada va dedicada al aniversario de la Carta Magna y dice: "Los protagonistas del Día de la Constitución. La celebración tuvo como trasfondo la futura sentencia del TC sobre el Estatut y contó por primera vez con la presencia de un lehendakari".

El diario de Vocento informa de unas declaraciones de "Manuel Rebollo, almirante jefe del Estado Mayor de la Armada: 'Estábamos listos para cualquier cometido que se nos hubiera ordenado'". Además, aparece que "los directivos de empresas del Ibex cobraron en bonus 75 millones en 2009" y que "Cophenague debe lanzar la inaplazable 'Revolución Verde'".

Por su parte, El País abre su portada así: "El Gobierno solicita al juez la alimentación forzosa de Haidar". Igualmente, la foto va dedicada a la Carta Magna y habla de la "primera fiesta de la Constitución con 'lehendakari' (y sin el PP).

El periódico de Prisa destaca la "cumbre para frenar el cambio climático. El mundo diseña otra revolución industrial en Cophenague". En el sumario, se informa de que "Morales acaricia un segundo mandato para culminar su plan indigenista" y que "Irán purga la Universidad para reislamizar la educación".

Mientras tanto, La Razón informa junto con una foto de portada de que "Bono defiende al TC de los ataques por el Estatut. Además, el rotativo de Planeta publica una encuesta que revela que "el 62% de los españoles cree que Cataluña no necesita más autonomía".

El diario dice además que "el juez 'respeta' la huelga de hambre de Haidar, tras ser examinada por un forense". Igualmente, aparece que "Las minorías religiosas no protestan por la presencia del crucifijo en las escuelas, que tanto irrita al PSOE" y que "ERC propone que el Congreso impulse la retirada de los billetes de 500 euros en la UE".

El Mundo titula: "Preocupación y alarma por los excesos del Estatut en el Día de la Constitución". También habla de las "críticas por la ausencia de todos los presidentes autonómicos del PP".

Además, aparece que "el Gobierno solicita al juez la alimentación forzosa de Haidar". También informa de la "cumbre del clima. Cophenague: de la polémica de los 'e-mails' al espaldarazo de Obama".

EL COLEGIO DICE QUE EL PADRE ES UN "FANÁTICO"
"Mobbing" a una niña que contestó sus exámenes en español en Valencia
Un valenciano ha denunciado en El Mundo el "mobbing" a su hija en un colegio de Valencia por responder a sus exámenes en castellano. La pequeña podría ser expulsada si no empieza a responder en valenciano. Desde el colegio dicen que la polémica se debe al carácter "fanático" del padre.
LIBERTAD DIGITAL 7 Diciembre 2009

La joven Natalia, estudiante de sobresalientes, recibió el primer suspenso de su vida en Conocimiento del Medio por haber "hecho el examen en castellano. Si escribes bien las respuestas es porque has entendido bien la pregunta en valenciano", según escribió la profesora en la corrección del examen.

Juan Vicente Santacreu, su padre, dice en El Mundo que "las respuestas eran perfectas, como siempre. Mi hija cursa quinto de Primaria y tiene un nivel de inglés semejante al de segundo de Bachillerato; escribe e el ordenador sin mirar el teclado y tiene amplios conocimientos de informática. Es una niña muy motivada y no es justo que la suspendan por contestar una prueba en castellano".

El director del Colegio Público Profesor Sánchez Guarner explica que dicha asignatura "es la única que se imparte y se evalúa por escrito en valenciano en su curso. Debe responder en la lengua en la que se le explican los conocimientos, máxime cuando no tiene ningún problema para ello, pues saca notas altas en Lengua Valenciana". De hecho, desde el colegio aseguran que toda la polémica responde al "carácter fanático" del padre, y que la pequeña "no contesta en esa lengua porque el padre no quiere".

La familia teme ahora por el rendimiento escolar de la niña. Sus padres denuncian que está siendo sometida a "mobbing" escolar y lingüístico por parte de los profesores. Denuncian que han vuelto a suspenderle otro examen pese a que estaba correctamente contestado. "Han intentado adoctrinarla y aislarla en una clase vacía", tratándola de convencer de las bondades del valenciano, dice su padre.

Además, su padre explica en El Mundo que "mi hija tiene el derecho constitucional a responder en castellano. Y punto. Si no es así, he pedido que me lo confirmen por escrito, algo a lo que no han accedido ni el director del colegio ni el inspector de Educación, quien me ha dicho que está hasta las narices del tema y que lo que yo busco es crear una brecha en el sistema educativo valenciano".

Además, asegura que "el inspector ha llegado a amenazarme con expulsar a la niña". Dice que "no puede quitarse a los niños catastróficos, que no hacen otra cosa que molestar, y va a expulsar a una niña ejemplar". Además, añade que ha "escrito a Rajoy para que se entere de esto ¡Estamos en la Comunidad Valenciana!".

La pequeña asegura en El Mundo que "hace poco, la profesora de Conociemito del Medio comentó en voz alta cómo iba cada uno de los alumnos en la materia. "Natalia se ha ido", dijo sobre mí. Pero yo estaba allí. No quería decir en voz alta que me había suspendido porque eso no se lo cree nadie".

“El resurgir del nacionalismo en España está fuera de su tiempo”
Carlos Sánchez. El Confidencial 7 Diciembre 2009

En 1914, y a raíz de un concurso organizado por el semanario La Ilustración Española y Americana, se acuñó el término Leyenda Negra para referirse a la imagen -habría que decir la mala imagen- que durante siglos se ha tenido de España en el extranjero, en particular en algunos países centroeuropeos. El autor de la expresión fue Julián Juderías, un funcionario del antiguo Ministerio de Estado -el actual departamento de Asuntos Exteriores- que dedicó buena parte de su corta, pero fértil vida intelectual, a desmontar los tópicos y las mentiras vertidas sobre España.

Juderías, un personaje enciclopédico que murió a los 41 años y que conocía con soltura dieciséis lenguas, denunciaba las descripciones grotescas y los fantásticos relatos que se hacían sobre España y el carácter de los españoles, que aparecían ante el mundo como seres crueles, ignorantes y fanáticos.

Esa imagen de España -nacida a partir del reinado de Felipe II- es la que ha perdurado durante años y la que desnuda en su último libro* el historiador Joseph Pérez (Laroque-d’Olmes 1931). Pérez no es, desde luego, el primer hispanista que lo hace. Incluso antes que el propio Juderías, el historiador Rafael Altamira (1866-1951) y el diplomático y escritor Juan Valera (1824-1905) cargaron contra esa pintura negra de España y durante su vida dedicaron buena parte de sus esfuerzos intelectuales a hacer justicia a la verdad de los acontecimientos.

¿Qué queda de esa imagen? Para Joseph Pérez absolutamente nada. “La España de hoy –asegura a El Confidencial- se ve como una nación como las demás, ni más ni menos”, asegura desde su casa en el sur de Francia. En su opinión, los problemas que tiene hoy España “son los mismos que pueden ocurrir en otros países: paro, droga, aborto o crisis económica”. “No es cierto”, asegura, “aquel Spain is diferent que acuñó Manuel Fraga durante el franquismo”. Salvo en una cosa. El historiador Joseph Pérez está convencido de que el “resurgir” de los nacionalismos “es sui generis de España”.

“El problema vasco o catalán no se entiende muy bien, son reivindicaciones fuera de su tiempo”

“El problema vasco o catalán no se entiende muy bien, son reivindicaciones fuera de su tiempo”, sostiene este hispanista hijo de emigrantes valencianos. “Los franceses que viajan por España no tienen la impresión de que haya discriminación con Cataluña, todo lo contrario. Es una región próspera y por eso no se entienden muy bien que existan esas reivindicaciones”.

Ser españoles
“Entiendo”, dice Pérez, “el orgullo de ser vasco o catalán, pero eso no quiere decir que no se sea español. En Francia, se puede tener una patria chica, pero todo el mundo tiene conciencia de pertenecer a una comunidad superior que es la nación francesa”, asegura. “Tanto el País Vasco como Cataluña tienen una lengua propia y una cultura riquísima, pero eso no significa que no sean españoles”.

Buena parte de la leyenda negra se ha construido a partir de la presunta intolerancia española, pero Joseph Pérez está convencido de que en todas las naciones ha habido persecuciones religiosas y políticas. En Inglaterra, en Alemania, en Francia… Un rey como Luis XIV expulsó a los judíos de las colonias francesas y persiguió cruelmente a los protestantes obligándoles a convertirse al catolicismo, ya que en caso contrario serían desterrados. Pese a ello, la imagen de la Francia del XVII -y la del propio Rey Sol- no es la de una nación intransigente. Todo lo contrario.

Josép Pérez cita en su libro el caso del duque de Alba, la bestia negra de los Países Bajos, y que aún hoy se utiliza como coco para obligar a los niños flamencos a ir a la cama dada su sed de sangre. Pérez sostiene, sin embargo, que el tercer duque de Alba era un fino estratega que tuvo como preceptor al poeta Juan Boscán, y entre sus mejores amigos estaba Garcilaso de la Vega. Leía a Tácito y hablaba con soltura francés e italiano. El duque de Alba, sin embargo, ha pasado a la historia como un bárbaro desprovisto de humanidad.

La leyenda negra, dice Pérez, ha ignorado que la cultura española irradió Europa durante siglos. Durante el reinado de Luis XIII; la moda procedía de Madrid: blanco de España, bermellón de España, perfumes, artículos de cuero… “Todo lo que ahora estamos acostumbrados a llamar artículos de París era España la que lo suministraba”. Hasta Pascal se inspiraba en Santa Teresa, San Juan de la Cruz o Fray Luis de León. Y el símbolo del dólar estadounidense es, incluso, una imitación de la piastra española, en la que se dibujaban las columnas de Hércules y una cinta que se enrollaba en torno a ellas con la divisa de Carlos V: Plus Ultra. Dicha cinta pasó a ser, en el caso de los americanos, una S, mientras que las columnas de Hércules fueron sustituidas primero por dos barras y después por una sola. Hoy EEUU es quien manda en el mundo y su cultura irradia el planeta. Como en el caso de España, no es sólo una hegemonía económica, sino también cultural y política.

Pese a ello, la leyenda negra sobre el carácter y hasta la crueldad de los españoles triunfó en Europa durante siglos. “Pero España”, asegura Pérez “no tiene el monopolio de la intolerancia.” Y recuerda que Inglaterra no dio los derechos políticos a los católicos hasta 1830 ¿Y qué decir del terror de la Revolución francesa o de los excesos de la Comuna de París?, se pregunta este historiador. Pérez tiene claro una cosa: que una nación “debe tener una cierta capacidad de olvido”. De otra manera, asegura, “nunca podrá superar el peso trágico de su historia”. Pero dicho esto está convencido de que en el caso de la Guerra Civil española, “las familias deben tener derecho a dar una sepultura digna a sus antepasados”.

EL RUIDO DE LA CALLE
Cóctel de aniversario
RAUL DEL POZO El Mundo 7 Diciembre 2009

En el aniversario de la Constitución, hubo, como siempre, lunch y discursos, abrazos con entrañas de serpientes. Como se muere mucho la gente últimamente, olía a finado y a tortilla de patatas. La derecha, que nos da el coñazo con la Constitución, luego se va de puente de la Inmaculada; no vino un puto presidente autonómico del PP.

Me llama siempre la atención en la canastilla de la Reina castiza -lo mismo que le llamaba a los viejos cronistas- la alojería, los ujieres, las alfombras, los timbres. Año de crisis, menos relumbrón y derroche; las angulas se han transformado en pulpos. Cada año, ese rito órfico, donde se escenifica la comedia de la política, tiene menos relumbrón.

Nos recibió en su despacho, antes de los actos, José Bono. Nos mostró el lienzo donde se ve a Pérez Galdós, Canalejas y Dato, en una bombonera con un hemiciclo más pequeño. Galdós, que fue diputado, decía que no hay nada más hipócrita, más falso que la vida política de España. Pero esta democracia y esta Constitución han aguantado muy bien las acometidas y ultrajes del tiempo.

Algunos periódicos publicaban ayer que la mayoría de los españoles quiere un cambio de la Constitución. Más que la mayoría de los españoles, una minoría de políticos. Es cierto que no saben cómo abordar lo del sucesor de la Corona. El Rey no se opondría a nada que sea razonable. Por ahora, es mejor que los Príncipes de Asturias utilicen la marcha atrás y no hagan un niño.

Bono confirmó una de las reglas de oro: no hay ley que valga si está en contra de la ley suprema. El presidente del Gobierno afirmó que la Constitución ha sido y es muy útil, y no hay perspectivas de modificarla a corto plazo. Es que no se ha inventado algo mejor. La Constitución del 78, de material noble y duro, ha amparado el delicado equilibrio de instituciones, después de sucesivas interrupciones históricas. Mejor no tocarla.

Los leales a la Carta Magna piensan algo parecido a lo que pensaba Hipódamo de Mileto, el inventor de la división de las ciudades en calles, es funesto el hábito de cambiar con facilidad las leyes, porque la innovación en las constituciones es una cosa distinta de la innovación en las artes y las ciencias. «La ley, para hacerse obedecer, no tiene otro poder que el del hábito, y el hábito sólo se forma con el tiempo». Meterle mano a la Constitución sería debilitarla y, sobre todo, si es por presión del nacionalismo, más que por ser imprescindible en la formación de mayorías, que es objeto de adulaciones, como un verdadero poder fáctico.

Vi al presidente del Gobierno, junto a Félix Sanz, el que vigila los teléfonos, y José Enrique Serrano, el que custodia las calderas del Estado. El lobby de Cuenca es el último aro del círculo del poder.

BARRA BRAVA EN EL CONGRESO
De reformas y ausentes
DAVID GISTAU El Mundo 7 Diciembre 2009

Refiriéndose a Macondo, García Márquez escribió que los pueblos toman conciencia del peso del pasado cuando tienen tumbas que visitar. La muerte de Solé Tura, agregada a la de Gabriel Cisneros, ahondó ayer la percepción de la Constitución como un texto algo avejentado que admite la discusión sobre su aggornamiento. De ello se habló en los corrillos, más incluso que de la siempre postergada sentencia del Constitucional de la que dependería la custodia de la esencia. Y hubo acuerdo en que los dos cambios más necesarios son los referidos a la reforma del Senado y la sucesión en la Corona, un problema que emergerá si la casualidad biológica determina que los príncipes tengan un varón. Algún recelo confesado permite intuir un temor: que, habida cuenta de que la Corona vive de su naturaleza inmutable, someterla a corrección equivaldría a decir que la monarquía es negociable incluso con el blindaje, y entonces quedaría abierta una trocha vindicativa por la que podría colarse la apetencia de República.

Las recepciones del 6 de diciembre son algo más adustas desde que no las frecuenta Marujita Díaz ni espécimen alguno de la farándula. Y eso que había una alfombra roja tendida desde la calle Zorrilla, donde, a pesar del frío, se apelmazaban curiosos extrañamente atraídos por un acontecimiento de tanta parquedad institucional. Hubo que conformarse con la primera comparecencia de un lehendakari, ese Patxi López al que sólo le falta llevar encima un cartel que rece en letras de neón: «Vasco normalizado». También estaba Montilla luciendo dignidad de Cataluña. Y la presencia de los representantes de dos comunidades habitualmente desafectas a la fecha hizo más flagrante la ausencia de los presidentes del PP, un partido que presume de ocupar la primera línea de defensa constitucional como si encarnara en la política ese pelotón de Spengler que es el que al final acude a salvar la civilización occidental. Preguntado por los ausentes, Rajoy puso cara de paso palabra.

En lo que el cóctel, con canapés excelentes y mucho calor, tuvo algo del espíritu de la Navidad fue en cómo alentó una tregua entre los parlamentarios. El salón de los Pasos Perdidos rezumaba una armonía insólita, que permite pensar que los parlamentarios, como los luchadores de pressing, fingen odios por exigencias del guión pero trenzan compañerismo en el vestuario. El discurso de Bono insistió en la importancia fundacional de la Constitución y en la posibilidad que trajo de compensar a España por el siglo y medio perdido desde que Cádiz fue aplastada por el «¡Vivan las caenas!». Él también ha de sentirse algo mayor, pues fundó un club: el de los españoles que pudieron votar la Constitución, investidos ahora con el pedigrí de los reconciliadores. Sólo la vicepresidenta Teresa Cunillera arrastraba todavía cierto malestar por el episodio de los jóvenes espontáneos que trataron de convertir la tribuna de oradores del Congreso en el Hyde Park's Corner. A raíz de aquello, recibió mensajes insultantes muy crudos e injustos con quien sólo intentó gobernar la jornada sin que se descarrilara y sin ninguna intención de censura.

Las señales de tráfico en catalán, una baza segura para burlar las multas
El Ayuntamiento de Barcelona prefiere no cobrar las sanciones de tráfico recurridas por motivos lingüísticos a rotular las señales en castellano
Las señales de tráfico en catalán, una baza segura para burlar las multas
ESTHER ARMORA | BARCELONA ABC 7 Diciembre 2009

«Es todo un chollo»
Hay quien desayuna con el periódico, otros prefieren ojear una revista, y Jofre, un excentrico barcelonés, tiene la costumbre de tomarse el café con leche repasando las normas de circulación.

Fue así en uno de sus escrutinios matinales al Vademecun del tráfico cuando descubrió «el chollo» de los artículos 56 y 138 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, «Me dediqué a observar todos los carteles de prohibido estacionar de Barcelona y ninguno estaba en castellano. El siguiente paso fue comprobar en persona si tenía efecto mi plan. Y lo tuvo», explica.

Ya lleva varias multas recurridas apelando a estos artículos y todas, sin excepción, han sido anuladas por las autoridades municipales.
«Primero se lo expliqué a mis hermanos y después a otros amigos, aunque no quería que lo supiera mucha gente para que no se me acabara el chollo», confiesa a ABC.

Esquivar una multa en Cataluña resulta relativamente sencillo, sobre todo si el motivo de la sanción es un mal estacionamiento. Superado el «shock» de ver estampado el papelito amarillo en el parabrisas, sólo hay que levantar la vista y comprobar si la señal de prohibido aparcar está escrita exclusivamente en catalán. Si es así (cosa que ocurre en el 100% de los casos), la batalla está ganada. Lo demás, es coser y cantar.

El único tramite a realizar es recurrir la penalización arguyendo el incumplimiento de los artículos 56 y 138 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, relativos al idioma de las señales. Ambos apartados normativos obligan a que «las indicaciones escritas de las señales de tráfico se expresen al menos en el idioma oficial del Estado» -Artículo 56-.

Establecen, asimismo, que esa señalización en las vía pública «figure en idioma castellano, y además, en la lengua oficial de la Comunidad Autónoma cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha Comunidad» -Artículo 138-.El Ayuntamiento incumple conscientemente esta normativa estatal en pro de la causa lingüística y prefiere renunciar a cobrar las multas recurridas por este concepto a rotular en castellano las señales. «Se tiene perfectamente asumido que cuando las causas son linguïsticas, la multa se desactiva automáticamente. Es la consigna», reconocieron a este diaro fuentes municipales.

Joan es uno de los muchos barceloneses que desde hace tiempo recurre a esta picaresca para soslayar las sanciones. «Me he convertido en todo un experto», afirma en declaraciones a ABC.

De hecho, en pocos meses ha logrado esquivar la penalización en tres ocasiones. Las dos primeras por estacionar el vehículo en zona azul -en la que la señalización estaba únicamente en catalán-, y la tercera por aparcar en una zona de prohición excepcional de estacionamiento a causa de la celebración de un evento deportivo. «Reconozco que se está convirtiendo en un divertimento. Cuando voy deprisa, me dedico a observar las señales y, si están rotuladas sólo en catalán, aparco tranquilo. Ya estoy inmunizado a ver la multa sobre el parabrisas», reconoce.

Ni Joan ni todos los que como él utilizan este atajo para burlar la temida papeleta amarilla entienden cómo no hace nada el Ayuntamiento,
«Es algo incomprensible porque saben perfectamente que mucha gente recurre a esta vía alternativa para esquivar la penalización y, aún así, mantienen la señalización exclusiva en catalán», apunta el barcelonés. «Hobby» aparte, reconoce que se aprovecha de esta circunstancia también como «acto de rebeldía».

Creador del primer método audiovisual de enseñanza del español
Antonio Rojo: "El español tiene que explotar las posibilidades de la tecnología"
“El español cada vez es más importante en todo el mundo, no sólo como lengua nacional sino también como lengua de negocios y de relación”
www.lavozlibre.com 7 Diciembre 2009

Madrid.- Antonio Rojo, padre del primer método audiovisual centrado en la enseñanza del español como lengua extranjera, concedió una entrevista a Cervantes TV con motivo de la celebración del vigésimo quinto aniversario de la enseñanza del ELE (Español como Lengua Extranjera).

“Mi padre era maestro en el Plan Profesional de la República por lo que siempre me atrajo nuestra lengua”, recuerda Antonio Rojo. “Cuando empecé a dar clase me demostré a mí mismo algo que ya sabía: que era imposible enseñar a hablar con un libro”, añade. El lingüista explica que por aquel entonces el único material de que disponían los profesores eran libros producidos por “recortadores con tijera de artículos literarios”. “Querían empezar a enseñar español con textos del Lazarillo o del Conde Lucanor, pero era imposible”.

Durante sus años como profesor de español en París, Antonio se dio cuenta de que los alumnos estaban acostumbrados a que se manejasen textos en francés. “Lo único que durante la clase aparecía en español era la voz del profesor y el ejemplo”.

“Cuando llegué a la escuela veía que nosotros teníamos una gran lengua internacional, pero que por el contrario tanto la evolución como la investigación lingüístico-pedagógica estaban muy atrasadas”, añade Rojo. Despúes pasa a explicar que se encontró con dos profesores de la Sorbona, uno de ellos titular de la Cátedra de Historia de Lengua Francesa y creador del ‘Français Fondamentale’, que le propuso hacer algo similar con el español. “Sabía que antes de nada teníamos que enseñar a hablar español, que eso era lo más importante”, apunta.

“Mientras estuve en la UNESCO me había dado cuenta de que había unas clases bastante teóricas destinadas a enseñar idiomas a funcionarios, lo que me animó a intentar definir un vocabulario fundamental”, manifiesta Antonio Rojo. El lingüista explica que era fundamental determinar las raíces de la lengua, aquellos términos y conceptos que obtienen una mayor frecuencia de uso, para construir a partir de ellos material sonoro y visual que ayudase a organizar clases donde el español apareciera no solamente como algo escrito, sino como algo que “vibra” y que se percibe por el oído y por la vista. Así, Antonio Rojo lanzó la primera Lista del Español Fundamental, bajo el título ‘Vida y diálogos de España’.

“Desde luego este proyecto tuvo una cierta importancia”, explica Antonio. “El profesor Ribenc y yo creamos una red experimental con clases en Francia, en Inglaterra, en Estados Unidos, en Canadá, en Italia o en Alemania. Asimismo, dimos lugar a la Fundación Internacional de la Lengua Española, gracias a la cual se impartieron los primeros cursos formativos para profesores”, añade Antonio. “De los 600 alumnos que yo tenía en París en aquel momento, pasamos a enseñar a 150 profesores cada año, y en la medida en la que cada uno tenía 100 alumnos de distintas clases, el uso del español aumentó de manera geográfica”.

Más de cuarenta años después de lanzar dicho proyecto, Antonio afirma que hoy en día todavía está pendiente de que se produzca un gran método audiovisual de enseñanza del español con la tecnología actual. “El español cada vez es más importante en todo el mundo, no sólo como lengua nacional sino también como lengua de negocios y de relación”, manifiesta Antonio. “Nuestra influencia fue positiva pero no suficiente: todavía está por explorar un camino de creación en el que se exploten las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la imagen y del sonido”.

El lingüista manifiesta que en los años 60 no había ninguna cátedra en la universidad que se dedicase a formar a profesores para enseñar español en tanto que lengua extranjera. “La aparición del Cervantes ha cristalizado una necesidad, la importancia de la lengua hablada como comienzo en el aprendizaje del español”, afirma Antonio. “La evolución ha sido muy positiva y creo que debe dársele la importancia que merece; es imprescindible que se forman especialistas destinados a la enseñanza del español fuera de España, a los que yo llamo 'misioneros del español”.

“España debe asumir el reto de impulsar la enseñanza de la lengua española en tanto lengua extranjera. Es una necesidad que se percibe y que además piden los que estudian español en todo el mundo”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El contenido del Estatut, o España como colonia
Roberto Centeno El Confidencial 7 Diciembre 2009

La inmensa mayoría de los españoles, catalanes o no, informados o no, desconocen el contenido del Estatut. Unos están a favor porque creen que les favorece y otros en contra justo por lo contrario, pero ni los unos ni los otros conocen bien cómo ni por qué. Por ello trataré de exponer sucintamente en qué consiste el Estatut en algunos temas clave.

Dos reflexiones previas: los miembros del Constitucional, que conociendo perfectamente su inconstitucionalidad, han dejado pudrirse más de tres años este desafío total a la nación, tendrán sin duda un veredicto muy duro por parte de la Historia. Y el gran responsable, José Luís Rodríguez Zapatero, si lo peor se confirma, quedará a un nivel similar a los hijos de Witiza y al obispo Oppas, cuya traición a su Patria la aciaga mañana del viernes 31 de julio del 711, a orillas del río Guadalete, llevaría a ocho siglos de terrible y cruel opresión, donde la cultura más floreciente de occidente sería aniquilada.

Además, increíblemente, el Estatut fue sometido a “referéndum” sólo de los “beneficiarios”, el 15 % de la población; pero al 85% al que perjudica nadie le preguntó nada. Y sobre todo, y a pesar de la masiva campaña a favor, se puso de manifiesto la indudable grandeza del pueblo catalán: dos de cada tres catalanes no lo apoyarían.

Identidad
Sus redactores definen Cataluña como nación. Esta afirmación es el soporte filosófico esencial de la propuesta de Estatuto, sin ésta idea el conjunto del texto carece de sentido. Simultáneamente niegan a España esta condición, una aberración histórica, que hoy se enseña en todas las escuelas catalanas. España una de las naciones más viejas del mundo no es una nación, porque así lo han decidido cuatro nacionalistas enloquecidos apoyados por Zapatero, para quien España “es un concepto discutido y discutible”.

Sin embargo, Cataluña jamás ha sido una nación. No existía en la Hispania romana, ni en la España visigoda. En el 801 el imperio carolingio funda la Marca Hispánica una serie de condados donde destacaría el de Barcelona, aunque durante 200 años los reyes francos mantendrían su autoridad feudal. A partir del siglo XI la autonomía es total, pero sin llegar a constituir un reino. En 1137, y a través de un matrimonio, el Condado de Barcelona pasó a formar parte del reino de Aragón. El hijo Alfonso II recibió las dos herencias, y ambas mantendrían una gran autonomía que permitiría una política fuertemente expansionista. En 1479 Castilla contaba con 5 millones de habitantes y Aragón-Cataluña con uno, 6 millones con los que se haría un Imperio. La lengua, el catalán, tampoco es un idioma, sino un dialecto del provenzal. Esto son los hechos históricos y no los delirios y mentiras nacionalistas.

Competencias
El tema central es la diferencia abisal entre texto y realidad. El texto es inaceptable, su aplicación real una felonía. Se recoge el derecho inalienable a la autodeterminación y a las relaciones con territorios con “vínculos históricos”, su significado real: la anexión de Aragón, Valencia y Baleares, la exigencia inmediata después del Estatut. La Generalitat es Estado y en consecuencia las relaciones con España se rigen por el principio de bilateralidad, pero su aplicación real convierte a España en una colonia. Así, el Estatut establece el derecho inalienable de la Generalitat a participar en todas las instituciones del Estado, Banco de España, CNMV, Tribunal de Cuentas, RTVE, etc, mientras que España no tiene derecho alguno a participar en las instituciones catalanas.

Se tiene “derecho a la opción lingüística”. En realidad la Generalitat proscribe y persigue el español con todos los medios a su alcance; se puede rotular, enseñar o hablar en el recreo, en inglés, en francés o en italiano, pero no en español. Se instaura un sistema judicial propio con todos sus órganos y donde el Tribunal Supremo de Cataluña es la última instancia, y se ignoran en la práctica la Constitución, los tribunales de Justicia de España y el Supremo. Toman el control de la Enseñanza y las titulaciones. También de las Cajas de Ahorro, cuyos beneficios “deben atender a las necesidades económicas catalanas con prioridad absoluta”, aunque dos tercios de los mismos no se obtengan allí. Como “nación soberana”, pasan a controlar la gestión de las infraestructuras, puertos, aeropuertos, espacio aéreo y telecomunicaciones, y también se hacen cargo del control de entrada y estancia de extranjeros.

Financiación
La Generalitat tiene capacidad normativa y responsabilidad fiscal sobre todos los impuestos en Cataluña. Es decir, como Estado soberano que se autoproclama, la Agencia Tributaria de Cataluña se encarga de la gestión, recaudación, e inspección de los impuestos propios, o lo que es lo mismo, de los generados en Cataluña por catalanes y no catalanes, y de los generados fuera de Cataluña por empresas y productos catalanes. Esto significa que los IVAs de las ventas de productos y servicios catalanes fuera de Cataluña o el Impuesto de Sociedades de empresas catalanas por sus beneficios en el resto del país, los recauda, gestiona e inspecciona la Agencia Tributaria Catalana.

En teoría, parte de los rendimientos de estos impuestos se traspasará al Estado, pero sólo si “no altera en ningún caso la posición de Cataluña en el ordenamiento de las rentas per cápita entre CCAA” (Art. 206), es decir, que si por la incompetencia, el despilfarro probados de la Generalitat, Cataluña perdiera renta relativa -en 2008 crecieron 0,5 puntos por debajo de la media y 0,6 menos en lo que va de 2009, y es líder nacional en crecimiento del desempleo- en primer lugar no devuelven un céntimo, y después, si eso no bastara, “la Generalitat recibirá recursos de los mecanismos de nivelación y solidaridad” para que no la pierdan. Además, cualquier medida del Estado o de la UE que perjudique a Cataluña, deberá ser compensada.

En resumen, el Estatut pone fin a la existencia de España como nación y nos convierte en una colonia donde colocar sus productos y servicios, y algo peor que una colonia: nos obliga a subvencionar el mantenimiento de su nivel de renta relativa.

Balanzas fiscales, comerciales y de ahorro-inversión
“España nos roba” afirman nacionalistas y separatistas, pero veamos quien “roba” a quién. Para ello, obviamente, hay que considerar la totalidad de flujos económicos: los fiscales, comerciales y de ahorro-inversión, son los más importantes.

Balanzas fiscales: Otra cesión disparatada de Zapatero al nacionalismo, porque las CCAA ni pagan impuestos ni reciben servicios, sólo los ciudadanos, y en todo país decente los ricos pagan más que los pobres. Botín, para resaltar el absurdo, exigiría públicamente su balaza fiscal. Según el BBVA, en el periodo 2001- 2005, cada catalán aportó 1.481 euros más de lo que recibió a la caja común, menos de la mitad que lo aportado por los madrileños, 3.247 euros. En cifras absolutas, en 2005 Cataluña habría aportado 12.269 millones más de lo que recibió, aunque de ésta cifra habría que deducir como mínimo su parte en el pago de los intereses de la deuda pública y aportación a la UE, el 18 %- su parte en el PIB- de 40.000 millones, o 7.200 millones a día de hoy.

Balanzas comerciales: Sólo en la de bienes, Cataluña obtuvo en 2005 un “superávit” con el resto de CCAA de unos 30.000 millones, más del doble del “déficit” fiscal, y añadiendo los servicios, fundamentalmente financieros y energéticos, el “superávit” es más del triple. Cataluña vende en el resto de España los dos tercios de lo que produce.

Balanzas de ahorro- inversión: Gracias a su red de Cajas, un 70 % de las inversiones en Cataluña se financian con ahorro captado en otras regiones.

El “España nos roba” no sólo es una memez, es un insulto inaceptable, pero mucho más inaceptables son todavía las campañas institucionales de la Generalitat a favor del boicot a los productos no catalanes, instando a comprar “productos de proximidad”.

Y una opinión autorizada del Sr. Bono en los pasillos del Congreso. “Esto es una locura. Ahora resulta que los socialistas se han hecho nacionalistas. Los nacionalistas, separatistas. Y los separatistas se han ido al monte. Esto tiene muy mala pinta”, y tan mala D. José y tan mala, pero su señoría votó por ello.

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

Respeto al árbitro
Editorial La Razón 7 Diciembre 2009

Si por algún motivo será recordado el XXXI aniversario de la Constitución, celebrado ayer en el Congreso, es por la asistencia de Patxi López, primera de un lendakari en estas tres décadas de democracia. Sólo por eso, por lo que significa de normalización democrática frente a la deslealtad del nacionalismo vasco, mereció la pena el festejo. E incluso le restó trascendencia a un hecho insólito y poco edificante, como fue la ausencia en bloque de todos los presidentes autonómicos del PP; si se hubieran puesto de acuerdo no lo habrían hecho peor. Aunque nadie ponga en duda su apego constitucional, no está de más que lo expresen y lo compartan en el día señalado con los demás grupos parlamentarios y representantes institucionales. Como hizo, por ejemplo, José Montilla con buen criterio e irreprochable actitud.

La presencia del presidente de la Generalitat cobró este año especial relieve a raíz de la polémica sobre el retraso en la sentencia del Estatut. El virulento ataque preventivo que la clase política catalana lanzó semanas atrás contra el Tribunal Constuticional, del que teme un veredicto negativo, sobrevoló ayer los pasillos del Congreso y no fue ajeno al discurso institucional de José Bono. En una excelente intervención, el presidente de las Cortes aludió indirectamente a aquellos ataques con un símil del juego deportivo, que «para ser limpio exige respeto al árbitro y sometimiento a las reglas. Y no hay regla ni ley que valga si está en contra de la norma suprema». Al respecto, la encuesta que LA RAZÓN publica hoy sobre el Estatut catalán es altamente significativa, en la medida en que refleja la opinión de todos los españoles. No debería pasar desapercibido para los políticos catalanes que el 62% de los españoles cree que Cataluña no necesita más autonomía y que no era necesaria la reforma estatutaria. Si a este porcentaje se le suma el 11,9% que reclama un modelo más centralista, se concluye que sería muy conveniente que, además de mirarse el ombligo, los nacionalistas tuvieran presente al resto de los españoles, que algo tendrán que decir por ser parte interesada y concernida. Y dos datos más: el 63,8% de los catalanes conoce poco o nada el texto del Estatut, reflejo del interés que suscita en ellos; y un 54,6% considera que la reforma no era necesaria. No parece que los ciudadanos de Cataluña opinen lo mismo que sus políticos, los cuales se arrogan unanimidades que están muy lejos de ser reales. Tal vez por eso, el 48,7% cree que la controvertida norma estatutaria no le afectará para nada en su vida diaria. En resumen, tres años y medio después de su aprobación, el Estatut y su suerte constitucional siguen sin interesar a la mayoría de los catalanes, por más que su casta política sobreactúe en su catalanismo y proclame engoladamente que la aprobación íntegra de «su» Estatut es un asunto de vida o muerte.

A la par que esta polémica, se trató ayer en el Congreso el asunto de la reforma constitucional, especie de Guadiana que cada año por esta fecha se somete a diagnóstico. El presidente Zapatero, que llegó al Gobierno con el propósito de reformar en cuatro puntos la Carta Magna, no sólo ha desistido ya del empeño, sino que también lo considera innecesario y no urgente. Tampoco a Rajoy le parece que haya necesidad de una reforma inminente. Así que si los dos grandes partidos creen conveniente no «menealla», sobran las especulaciones. Pero sería frustrante para los ciudadanos y altamente peligroso para la convivencia que se intentara reformar la Constitución por la puerta de atrás de los Estatutos.

TRIBUNA / 31º ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN
'Estatut', legalidad y legitimidad
RAFAEL ARIAS-SALGADO El Mundo 7 Diciembre 2009

EN UN ESTADO de Derecho, todo lo que es legal -sea bueno o malo desde una perspectiva política, filosófica o moral- es legítimo. La legitimidad política en democracia se define, precisamente, por referencia a la legalidad; es decir, deriva de la adecuación de principios y conductas a la ley positiva vigente aprobada por un Parlamento democrático como expresión de la voluntad general. Establecer una separación entre legalidad y legitimidad -es decir, sostener que hay principios y conductas legítimos aunque sean ilegales- es un camino seguro para subvertir el orden democrático de Derecho.

En una democracia constitucional, los conflictos políticos se resuelven aplicando la ley y, en su caso, apelando a las instancias jurisdiccionales a las que la ley apodera. La política, en régimen democrático, no puede salirse, especialmente en caso de conflicto, de los cauces que trazan las normas legales.

Desde la Generalitat de Cataluña, diversas voces han cuestionado la legitimidad del Tribunal Constitucional para inconstitucionalizar en todo o en parte un Estatuto de Autonomía aprobado en referéndum por el pueblo catalán. Se acude a un argumento en el que interesadamente se omite la referencia a la legalidad constitucional vigente. De contrario, se ha incurrido en razonamiento similar al quitar legitimidad, sin fundamento alguno en la legalidad constitucional, a un referéndum por la escasa participación ciudadana.

De aceptar -como me parece inevitable- que la legalidad constitucional debe ser el primer y único argumento de todos -si queremos preservar la democracia y su organización institucional, el Estado de Derecho-, el resto del argumentario de los que impugnan la legitimidad del TC no sólo carece de solidez, sino que tiene consecuencias disolventes. En efecto, si aceptamos el argumento de algunos políticos de que el Alto Tribunal, por sus avatares recientes, carece de legitimidad para enjuiciar un Estatuto aprobado en referéndum, también podríamos sostener, a conveniencia y por virtud de avatares similares, que las decisiones y leyes de la Generalitat son ilegítimas y no rige respecto de ellas el deber de obediencia. Y es que la legitimidad del TC y de sus competencias y la legitimidad de la Generalitat y de las suyas, como poderes constituidos, derivan directamente de una misma legalidad: la vigente legalidad constitucional. Si ésta, por las razones extralegales que se aducen, no cubre la legitimidad del TC, tampoco cubre -por las mismas u otras razones también extralegales- la legitimidad de la autonomía que encarna en la Generalitat. Dicho de otra manera: el fundamento de la autoridad del presidente y del Parlamento catalán es el mismo que el de la autoridad de los magistrados del TC, y no cabe prescindir o cuestionar tal fundamento al valorar la actuación del tribunal y alegarlo, en cambio, para otorgar autoridad al Ejecutivo y Legislativo autonómicos. El Parlamento de Cataluña sería un poder ilegítimo si no estuviese amparado por la Constitución vigente. Y ésta inviste al TC de la competencia para enjuiciar la conformidad del nuevo Estatuto al texto constitucional.

Separar la legitimidad de la legalidad es un camino peligroso que garantiza el conflicto, lo hace insoluble y termina por legitimar movimientos antidemocráticos. Después de todo, así empezó a quebrar la II República española. Al margen o contra la Constitución, se puede discutir todo, pero ninguna decisión es legítima, aunque en el ámbito de la libertad política -que la Constitución garantiza- siempre lo sea la aspiración a configurar por medios legales una sociedad diferenciada.

Tal fue el espíritu de la Transición democrática y de la legalidad que alumbró, gracias a la cual el pueblo catalán -como parte singularizada del pueblo español- ha alcanzado más poder real y legal que nunca en su historia moderna a través de un nivel competencial que le permite un amplio autogobierno y también influir decisivamente en el porvenir de España. Hasta ahora -y pese a algunas sombras- ha sido en conjunto para bien. Es más, Cataluña ha sido ejemplo de integración diferenciada en la unidad política española para otros países que tienen problemas de incardinación de regionalismos fuertes que aspiran a alcanzar grados similares de autogobierno. Está por ver que el nuevo Estatuto mejore, a todos los efectos, la situación alcanzada. En todo caso, debe quedar claro que no será el TC en cumplimiento de su función quien frustre el nuevo proceso estatutario cualquiera que sea el sentido de la sentencia que dicte. Para avalar o anular detenta legitimidad en plenitud porque así lo establece la Constitución.

Rafael Arias-Salgado es ex ministro y ex diputado constituyente.

PECES-BARBA Y BONO ALZAN LA VOZ, MIENTRAS EL PP SE AUSENTA SILENCIOSO
Dos destacados socialistas, alarmados por las consecuencias del 'Estatut'
IMPRESIONES El Mundo 7 Diciembre 2009

EL XXXI Aniversario de la Constitución se celebró ayer bajo el signo de la preocupación por las consecuencias que la sentencia sobre el Estatuto catalán vaya a tener para el futuro de la Carta Magna. Dos relevantes personalidades del PSOE, Gregorio Peces-Barba y José Bono, dieron la voz de alarma. A la misma inquietud se suma hoy en nuestras páginas el ex ministro de UCD Rafael Arias-Salgado. Peces-Barba, ex presidente del Congreso y ponente de la Constitución, defiende en un artículo que hoy reproducimos que la «única nación soberana es España» y que el texto constitucional debe prevalecer sobre el resto de las normas del ordenamiento jurídico, al tiempo que criticó a Zapatero, a la ministra de Defensa, al Ejecutivo de Montilla, a CiU y a los 12 diarios catalanes por las presiones que están ejerciendo sobre el Constitucional.

El presidente del Congreso defendió, asimismo, que «el todo está por encima de las partes» y pidió «juego limpio y respeto al árbitro», en una referencia obvia a lo que está sucediendo en torno al Estatut. Es paradójico que sean dos destacados socialistas los que salgan en defensa de los principios constitucionales, y no el PP, que se mantiene silencioso, a pesar de haber presentado el recurso de inconstitucionalidad. Rajoy señaló que la solución al Estatut «está en la ley y la Constitución», lo cual no es mucho decir. A este escapismo se une la injustificable ausencia de todos los presidentes autonómicos del PP en el acto institucional.

El fin de excepción
La normalidad del respeto constitucional que ayer pudo verse en el Congreso durará en función del apoyo que reciba el nuevo Gobierno vasco en las próximas elecciones
TONIA ETXARRI El Correo 7 Diciembre 2009

Si no hubiera sido por la Constitución del 78, que puso las bases del Estado de las autonomías, el lehendakari Patxi López, como todos sus antecesores en Ajuria Enea, no estaría al frente de la comunidad que goza de mayor grado de soberanía política y financiera. Su asistencia a los fastos de la conmemoración de la Constitución, ayer en Madrid, fue novedosa, pero no debería ser noticia.

Lo chocante habría sido que un presidente constitucionalista vasco hubiera hecho 'mutis por el foro' en el Congreso de los Diputados. Entonces sí que habría que haber parado las rotativas para dar a las portadas de los medios los titulares merecidos. Pero se trata del cambio en Euskadi, con permiso de los nacionalistas, que siguen revirados contra su destino sin admitir su incapacidad para haber cosechado la mayoría suficiente en el Parlamento vasco para seguir gobernando. Y el cambio producido en el Gobierno de Ajuria Enea, con un Ejecutivo socialista apoyado por el PP, es lo que dio al acto de ayer en la Carrera de San Jerónimo el signo de normalidad. Porque también asistió la presidenta del Parlamento.

¿Qué es la normalidad?, preguntan algunos interlocutores nacionalistas desafiantes ante un Parlamento vasco que no acoge a representantes del entorno de ETA, despectivos ante el Tribunal Constitucional y objetores, ahora, del Tribunal Europeo en el que tanto creyeron durante un tiempo, hasta que destacó el valor y la importancia de la Ley de Partidos. La normalidad no es otra cosa que el respeto al marco político en el que vivimos y a las leyes que debemos cumplir. Es el respeto a las normas del juego democrático.

Y ésa es la inercia que se rompió ayer con la asistencia del lehendakari a la conmemoración de los 31 años de Constitución, al dejar patente la lealtad del presidente de Euskadi a la Carta Magna mientras exista. Y hay que referirse a la Constitución con esa prevención porque puede que el texto sea un marco parcialmente superado; pero, conociendo la historia de su delicada gestación, no se deberían producir escapes unilaterales que dieran al traste con el consenso logrado hasta ahora.

Por lo tanto, si se procede a su reforma, se debería emular el mismo estilo que el del equipo del que formó parte el desaparecido Jordi Solé Tura, cuando acometió el principal paso de nuestro país hacia la democracia. Habrá que esperar la decisión del Tribunal Constitucional sobre el 'Estatut' de Cataluña para saber si el Estado de las autonomías queda, o no, resquebrajado.

Pero, mientras tanto, la ciudadanía -mucha de ella perpleja entre debates sobre símbolos religiosos y el peligro de la censura de las páginas webs por parte del Gobierno, en plena crisis económica- necesita saber a qué atenerse en su vida cotidiana. La presencia de Patxi López en la conmemoración de la Constitución fue un acontecimiento de mayor calado: más que tratarse de la primera vez que un lehendakari participaba en un acto de este tipo, que también, habrá que recalcar que aconteció el fin de la excepción.

Porque, durante estos 31 años, los periodistas que han levantado acta de todos los acontecimientos políticos de este país desde la Transición -y que ahora, por imperativos televisivos, comparten su experiencia debatiendo con oficinistas y peluqueras, publicistas y hosteleras, jardineros y funcionarios- tenían que escribir con la rutina de las dos excepciones. A saber: los actos a los que no acudían los nacionalistas y, por otra parte, los atentados condenados por todos los partidos menos por el espectro político del entorno de ETA, que se ha ido renovando multiplicándose en siglas variadas hasta su ilegalización.

Lo que dure la primera excepción -que es la que nos ocupa hoy- dependerá del respaldo que obtenga este Gobierno en las próximas elecciones. Pero en todo este tiempo, haga lo que haga, no podrá evitar ser tildado de minoritario; a pesar de que la mayoría actual del Parlamento vasco le apoya.

A los nacionalistas les da igual el número si su sensibilidad no forma parte del Gobierno. De ahí que el jelkide Iñigo Urkullu se permita decir que «los vascos ven con disgusto» la presencia de Patxi López en los actos de la Constitución. Se le ha «caído» de la frase un adjetivo que aclararía a qué tipo de vascos se refiere. Porque se trata de los 'vascos nacionalistas'.

No puede el presidente del PNV hablar en nombre de todos los vascos. Es una tendencia nacionalista en la que también ha incurrido el presidente de la Generalitat, José Montilla, cuando habla de los ataques a «Cataluña». Una tentación patrimonialista de la que no se apean quienes se arrogan una representación, la de todo un pueblo, que no les pertenece.

En este certamen sobre la puesta en cuestión de la representatividad del lehendakari no falta nadie. Ni siquiera los más minoritarios del Parlamento vasco. Para Ezker Batua, por ejemplo, Patxi López «solo representa a los votantes del PP y a parte del PSE» sin mirarse en el espejo, claro. Porque, en la última cita electoral, los ciudadanos vascos dejaron a la izquierda «desunida» con un 3,5% de votos y con un solo escaño. Mucho más atrevidos han estado, incluso, en Hamaikabat, que se meten en el fango de cuestionar la fuerza electoral del nuevo Gobierno vasco cuando esta escisión de Eusko Alkartasuna, que todavía no se ha medido en las urnas, obtuvo con su anterior partido un solo escaño, habiendo perdido nada menos que seis parlamentarios. La verdad, no es para presumir.

La manera correcta de sentar un asesino a la mesa
Lucio Peñacoba Minuto Digital 7 Diciembre 2009

Por sorprendente que pueda parecer, el gran Leonardo da Vinci nos dejó escrita cuál ha de ser la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa: “Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esa persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña (…) Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado…”.

Puede parecer a primera vista que estos modales ya están en desuso, pero a lo mejor esta primera impresión no es del todo cierta, recompongamos la escena en la época actual, lo primero que necesitamos es una gran mesa a la que llamaremos por ejemplo España, y un festín servido sobre ella; el plato estrella esta noche son los Presupuestos del Estado.

¿Por qué no? al fin y al cabo es el plato de moda, todo el mundo intenta hincarle el diente y a los comensales se les hace la boca agua solo de pensarlo. Por supuesto la escena requiere de unos comensales voraces de mejillas chorreantes de grasa e insaciable apetito, tan insaciable que si un comensal se despista el comensal de al lado le quitará una buena porción del plato o de la boca, que en estas cosas no se andan con remilgos. Pues bien, a nuestros comensales los llamaremos políticos, unos autonómicos, otros municipales, nacionales otros… pero eso son detalles menores.

Lo siguiente es una víctima. Esto es imprescindible ¡¡sin victima no puede haber asesinato!! En este caso es mejor coger alguna que esté indefensa y abandonada por todos, de esta forma evitamos la siempre desagradable escena de que el asesinato se convierta en batalla campal. Así pues digamos que nuestra victima se llama Constitución, podríamos darle otro nombre pero Constitución está bien.

Ya sólo nos falta el asesino ¿Qué tal si escogemos a algún honrado artesano? ¿Que tal un zapatero? Sí, decidido, pondremos un Asesino de Constituciones al que llamaremos Zapatero y ahora, según nuestro buen Leonardo, hay que sentarlo a la mesa junto a la víctima ¿A la izquierda o a la derecha? ¡¡¡A la izquierda desde luego!!!

Llegado el momento adecuado nuestro honrado Zapatero sentado a la izquierda de la Constitución le clavará un estatut hasta la empuñadura. Los comensales… unos por timidez mirarán al suelo distraídamente mientras todo ocurre, como el bueno de Mariano sentado a la derecha de la víctima; otros de mirada lasciva pensarán en el “bon servei” que les ha hecho nuestro asesino. Los más seguirán devorando, que no están los tiempos como para perder el apetito.

El cadáver sera retirado de la mesa y las manchas de sangre (si las hubiera) limpiadas, el asesino se retirara prudentemente para no perturbar las digestiones y así ademas acudir presto a contarle al Gran Maestre de su logia la hazaña.

Y ésta, señores, es “la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa”.

Carta aos Reis, un ejemplo del oportunismo «normalizador» del BNG
Juan Julio Alfaya Periodista Digital 7 Diciembre 2009

¿Qué es lo que más ilusiona a un niño muy pequeño en esta época del año, quizás lo que lleva esperando todo el año? La carta a los Reyes Magos, y los regalos que espera recibir.

No sé si los ateos celebran la Navidad- lo lógico sería que no-, si en su casa hay regalos en estas fechas y si los hay cómo los justifican, sobre todo ante los niños. En todo caso, hoy la Navidad parece más una cita comercial, una campaña de ventas, que una celebración con un sentido religioso.

Alto, quietos todos, la Navidad también es útil para el incansable e inasequible al desaliento servicio de Normalización Lingüística del ayuntamiento de La Coruña que, gastando el dinero que no tienen (IBI 2009 5,2% mayor que en 2008), ha repartido por los colegios unos folletitos de gran calidad en los que se incluye, además de unas preguntitas chorras, unas hojas para realizar la «Carta aos Reis». Se adjunta una copia de la primera hoja, anverso y reverso.

Como se sabe, la concejalía de Mocedad, Solidaridad y Normalización Lingüística está en manos del BNG a la cual intuyo la Navidad le importa bien poco. Pero París bien vale una misa, y la posibilidad de capturar la atención de los cerebros casi vírgenes (por la edad, no por la LOGSE, eso será más adelante) de nuestros infantes (e infantas, no se mosquee la Bibiana) para que envíen su carta a los Reyes Magos en gallego era una oportunidad que no podía desaprovecharse.

Una concejalía innecesaria tiene que producir por fuerza cosas innecesarias, pero que pagamos todos, ya me dirán para qué necesitamos una concejalía de juventud, por la misma razón que haya otra para maduritos, otra para tercera edad y otra para mediopensionistas. Respecto a la normalización lingüística, siempre es lo mismo: estos servicios estalinistas que, en un ejercicio de revolución cultural china pero de «xeito enxebre», pretenden decirle al inculto pueblo qué es normal y qué es anormal, especialmente conseguir aumentar la consideración social del uso del gallego, ya que consideran que los gallegos nos autoodiamos tanto que postergamos el uso del gallego por vergüenza, por pudor social. La normalización lingüística en el fondo supone considerar al cuerpo social como un enfermo que se autodestruye al que sientan en el diván del psiquiatra para hacerle el lavado del cerebro o en una camilla amarrado aplicándole descargas eléctricas para acabar con ese autoodio que le impide desinhibirse y llegar a su ser un pueblo, una nación, gracias a la lengua.

Por mucha ingeniería social, por mucha normalización, los gallegos somos lo suficientemente inteligentes para usar la lengua que nos da la gana, según nuestra conveniencia y ocasión. Sin embargo, estas iniciativas también hay que denunciarlas no sólo por el despilfarro de unos recursos que bien podían haber permanecido en nuestros bolsillos, sino, sobre todo, por el concepto de normalización que se importó de Cataluña y cuyos resultados ya hemos visto en fechas recientes: más nacionalismo, más imposición, más separatismo.

Todos sabemos que los Reyes siempre tuvieron don de lenguas y entienden las cartas en cualquier idioma, lo importante es que el remitente crea en ellos.

Un saludo.
José Mª Martín López-Suevos
La Coruña
Mesa por la libertad Lingüística
www.libertadlinguistica.com

implantación de LA LENGUA VASCA
El Ayuntamiento de Bilbao pagará clases de euskera a 366 padres
El objetivo es que se comuniquen con sus hijos en esta lengua
VASCO PRESS | BILBAO El Correo 7 Diciembre 2009

El área de Euskera del Ayuntamiento de Bilbao subvencionará el aprendizaje de euskera de 366 padres y madres para facilitar la comunicación con sus hijos.

En concreto, 190 padres y madres se beneficiarán por primera vez de estas ayudas, mientras que 176 progenitores continuarán su formación subvencionados por el Consistorio.

La iniciativa está orientada a ayudar a que los progenitores puedan comunicarse con sus hijos en euskera. Por ello, es requisito que los hijos estén matriculados en modelo D o B y para los niveles iniciales de euskaltegi la edad máxima de los menores será de 5 años.

Los cursos serán de dos horas diarias en el euskaltegi de Bilbao que se prefiera, de lunes a viernes de octubre a junio. Los padres abonarán el primer trimestre y el Ayuntamiento se hará cargo del resto. No obstante, para poder continuar con la ayuda, es necesario aprobar dos niveles por curso.

Por otra parte, el área de Euskera, en colaboración con Acción Social, concede subvenciones para el aprendizaje del euskera a personas perceptoras de la Renta Básica. Así, durante este curso se financiarán el coste de los estudios de euskera de 100 personas perceptoras del IMI.

El Síndic insta a Sanidad a utilizar el valenciano
Un usuario se queja de discriminación por una médica
E. M. - Alicante El País 7 Diciembre 2009

Doble discriminación. El Síndic de Greuges, José Cholbi, recuerda a la Consejería de Sanidad que debió utilizar el valenciano en el escrito de respuesta a una queja de un ciudadano porque la médica que le atendió se negó a dirigirse a él en esta lengua, y le recomienda que promueva cursos de formación.

El Síndic atiende así, en un informe recogido por Europa Press, la queja de un ciudadano, que se dirigió en valenciano, y la médica de guardia de un ambulatorio de Benicarló (Castellón) le replicó que "le hablara en castellano o que se fuera del centro sanitario" y no recibió asistencia sanitaria. Este paciente presentó una reclamación en valenciano ante el gerente del departamento 01 de Vinaròs y recibió también la respuesta en castellano.

La Dirección General de Calidad y Atención al Paciente argumentó que la médica no pudo atender completamente a este hombre porque no entendía el valenciano perfectamente y no comprendía algunos términos que empleaba. En esta situación, el usuario "no quiso expresarse en castellano, pese a los requerimientos reiterados de la facultativa".

La consejería afirma que "respeta a todos los ciudadanos", pero insiste en que "son muchos los médicos que vienen a trabajar y que provienen de otros países, como este caso, o de otras autonomías". Además, resalta que la primera finalidad de un servicio sanitario es "la atención médica por encima del idioma en que se preste" y para ello la consejería necesita "contratar numerosos facultativos de fuera".

El Síndic contesta que aunque coincide en que "lo prioritario es disponer del personal suficiente para atender las necesidades de los ciudadanos" y "no puede limitarse el número de trabajadores por no tener conocimiento de valenciano", no obstante, los ciudadanos valencianos tienen derecho "a usar la lengua cooficial que elijan en sus relaciones con los poderes públicos", lo que genera en la Administración "la obligación de adaptar sus estructuras a esta situación". Por todo ello, concluye que la Consejería debería promover cursos de formación lingüística para que el personal adquiera conocimientos suficientes de valenciano y castellano.

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