AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 10 Diciembre  2009

 

Votar en Blanco cada día
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Diciembre 2009

Ante el deterioro profundo de España, el desprestigio internacional de nuestro país, la degeración de la democracia y la palpable ineptitud del gobierno, muchos lectores nos piden que transformemes este blog en una plataforma de apoyo al Voto en Blanco y que impulsemos un movimiento político y cultural que tenga el Voto en Blanco por bandera. Pero siempre les respondemos que el Voto en Blanco no es un fin sino un medio en democracia y que votar en blanco sólo tiene sentido cuando no existe otra opción mejor o cuando, como ocurre hoy en España, no hay partidos políticos, dirigentes o planteamientos que merezcan nuestra confianza y respeto.

Este blog no es una plataforma para promover el Voto en Blanco, sino un instrumento de lucha por la verdadera democracia y por la regeneración de la sociedad. Sin embargo, nuestras informaciones y argumentos influyen y están contribuyendo a que el Voto en Blanco se convierta, como ocurrirá probablemente en las próximas elecciones del 2012, en la tercera fuerza política del país, después del PP y del PSOE.

Creemos que el ser humano se hace más libre cuando está mejor informado y gana nobleza y valor cuando practica el debate y convive con argumentos e ideas basados en la verdad. Utilizamos el concepto de Voto en Blanco porque significa propinar una "bofetada" a la política degradada y corrupta. En este blog no nos limitamos a votar en blanco cada cuatro años, cuando se abren las urnas. Lo hacemos a diario, a través de la crítica, de la investigación periodística, del análisis y aportando ideas y argumentos que denuncien la baja calidad de nuestra democracia y los errores, carencias y culpas de los poderosos.

Lo dice claramente nuestro Ideario: "El voto en blanco expresa la protesta ciudadana en las urnas. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Es una censura que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora permite ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis."

La verdad es que verse obligado a votar en blanco es una verdadera tragedia en democracia. Sin embargo, cuando la democracia ha sido prostituida y suplantada por una sucia oligocracia, como ocurre en España y en otros muchos países de nuestro mundo, el voto en blanco es la mejor opción, la manera más digna y decente de expresar la ciudadanía ante las urnas, la mejor manera de lanzar contra los gobernantes corruptos e ineptos un disparo de desprecio, cargado de razón y de denuncia.

El pueblo tiene que recuperar su derecho a controlar a los políticos. Ellos se han sacudido ese control ciudadano, imprescindible en democracia, y para ello han sustituido el noble sistema por un indigno remedo que es más bien una dictadura de partidos políticos.

Sin embargo, sin controles ciudadanos, la democracia se transforma siempre en tiranía.

Estamos también identificados con el "Voto Nulo de Reproche" (VNR), una opción que consiste en depositar en la urna el sobre oficial con la papeleta, en la que previamente se habrá escrito un mensaje de reproche a la casta política, algo así como "¡No a los políticos corruptos!" o "Zapatero, al paro tu primero" o "¡Habéis asesinado la democracia!" o "¡Decimos NO a vuestra Oligocracia!" o simplemente "Chorizos". Hay mil opciones más y todo el espacio libre para la creatividad y para la expresión de nuestra indignación y rabia ante el antidemocrático y poco ético rumbo de la política.

El VNR, como el voto en blanco, es una opción que cumple con todos los requisitos democráticos: castiga a la partitocracia, no renuncia al ejercicio del sufragio universal, un derecho ganado con sangre por los demócratas a lo largo de la Historia, y castiga a los partidos políticos, pero no de manera ambigua e inexpresiva, sino incluyendo en la papeleta un claro y contundente mensaje de reproche a los políticos.

Ese voto será computado como "Nulo", pero será también portador de un mensaje concreto de condena. Cuando veamos los votos nulos contabilizados, comprobaremos el alcance del reproche. Vale cualquier mensaje, con tal de que afee su conducta a los que han infectado nuestro mundo con corrupción y fracaso.

El Voto Nulo de Reproche y el Voto en Blanco están sustentados por la misma filosofía: los ciudadanos libres no quieren ser esclavizados o manipulados y rechazan, desde su indomable libertad y desde su dignidad cívica, el dominio injusto de la clase política, la corrupción, el despilfarro y, sobre todo, el mal gobierno, la peor plaga en la Historia de la Humanidad.

Luchar contra los malos políticos y expulsarlos del poder, cuando son corruptos, ineptos y conducen a sus pueblos hacia la injusticia, la pobreza y la degeneración, no es una opción sino un deber democrático. Ellos no son nuesttos amos, sino nuestros empleados. Y si lo han olvidado, hay que recordarselo cada día.

En este blog lo hacemos sin descanso, desde enero del año 2004.

Y seguiremos haciéndolo mientras nos quede un soplo de vida.

Actuamos así porque los políticos, a pesar de los enormes recursos del Estado que controlan y de los privilegios y ventajas que acaparan, no han sido capaces de solucionar a lo largo de la Historia ni uno solo de los grandes problemas de nuestra sociedad: desempleo, desigualdad, injusticia, pobreza, hambre, inseguridad, violencia, etc. y por muchas razones más, entre ellas porque los ciudadanos han sido expulsados de la política, porque la corrupción anida en el corazón del Estado, porque los partidos políticos son insaciables en su poder, porque la sociedad civil ha sido ocupada por los partidos, porque la democracia ha sido asesinada y suplantada por una partitocracia que no queremos, porque el gobierno miente y la oposición, también, porque la Justicia es arbitraria, porque hay cientos de miles de enchufados, amigos del poder, familiares y asesores inútiles cobrando del erario público, muchos de ellos sin ni siquiera trabajar, porque muchos políticos se han hecho arrogantes, porque despilfarran el dinero escaso, porque, sin pedir permiso a los dueños del dinero, han decidido endeudar a las próximas generaciones de españoles, porque lo único que saben fabricar es desempleados y pobres, porque el poder beneficia a los amigos y aplasta a los enemigos, porque la impunidad de los políticos se ha convertido en vergonzante norma del sistema, porque queremos un mundo mejor y más limpio... y por otros mil motivos más.

Voto en Blanco

La guerra de los mundos
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Diciembre 2009

¿Cómo sabía el Sr. Rubalcaba que era Al Qaeda la autora del secuestro?¿Acaso fue una intuición similar a la del 11M o bien fue una información que ya se sabía por la advertencia de los USA? Y si se sabía, ¿Por qué se permitió a esa ONG de Barcelona ir sin protección? Ahora vienen los comunicados de confirmación de la autoría y se esperan unas peticiones que podrían ser inasumibles por un Estado libre. Según los captores, los tres españoles están “bien de salud” y se les tratará de acuerdo con la ley islámica. El tema es simplemente dramático.

Estamos ante una organización terrorista cuyas pretensiones son simplemente imponer la ley islámica a los infieles capitalistas de los países occidentales considerados los opresores del mundo musulmán. Estamos ante unos fanáticos que usan la religión como excusa para sus fines. Estamos ante una lucha de culturas en la que una de ellas, la musulmana, se siente con la misión de expandirse y anular al resto de creencias, convencidos de ser instrumentos de Alá, su dios. Su nulo respeto por los derechos humanos y su fanatismo en aplicar la ley islámica y el Corán, les convierte en unos peligrosos enemigos de toda la raza humana.

Hay quien dirá que entre esos musulmanes hay facciones moderadas que condenan la violencia de Al Qaeda. Me gustaría que eso fuera cierto y ver en las televisiones manifestaciones de Ayatolás pidiendo la liberación de los secuestrados y el final de la yihad. Mientras eso no suceda, serán cómplices del terrorismo islámico liderado por Ben Laden y aliados de su terrorismo. Y es que las noticias en las zonas de conflicto son desalentadoras y hacen crecer el pesimismo sobre un final cercano o incruento. Aquí solo puede haber un bando derrotado y este debe ser Al Qaeda.

Pero para lograrlo hay que tener la convicción de que, en primer lugar la lucha es necesaria y en segundo lugar, que hay que disponer de todos los medios militares necesarios para lograr una victoria sobre ese implacable enemigo. Lo que no pueden los Estados libres es someterse al chantaje de los terroristas y deben responder con frialdad y siguiendo un plan sistemático de localización y destrucción o captura del enemigo hasta su completa aniquilación. En esta guerra no hay treguas ni puede ser una guerra limpia. Ellos no dudan en usar kamikazes fanáticos que prefieren morir matando por su fe.

Me gustaría mantener una postura optimista respecto a los españoles y el francés secuestrados, pero salvo que se quiera ceder a lo que vayan a pedir, las posibilidades de negociación o de rescate son prácticamente nulas. No obstante siempre hay que guardar un mínimo de esperanza en un final feliz que todos deseamos.

A ZP le estallan siete años de demagogia
Federico Quevedo El Confidencial 10 Diciembre 2009

Lo primero que hizo Rodríguez nada más ser investido presidente en 2004, se acordarán ustedes perfectamente, antes incluso de nombrar su gobierno, fue sacar las tropas españolas de Iraq. Lo hizo con nocturnidad y alevosía, porque era perfectamente consciente de que muy pocas semanas después la ONU aprobaría una resolución que iba a dar cobertura legal a la presencia internacional en aquel país, y como la condición que había puesto Rodríguez para el mantenimiento de las tropas era precisamente ésa, la cobertura legal, se adelantó a la decisión de la ONU aun sabiendo que hacía un flaco favor a su país y a la estrategia de nuestros aliados en Iraq, para cumplir con esa parte de su electorado más radical y extremista, bien representados por esos que luego hemos llamado la Secta de la Ceja.

Se nos dijo entonces que sacando las tropas de Iraq se acaban nuestros problemas, que España nunca más volvería a ser objetivo del terrorismo islámico, que nunca habría un nuevo 11-M. Rodríguez se atrevió, incluso, a conminar al resto de países a seguir sus pasos -¿se acuerdan de aquellas declaraciones desde Túnez?- en pro de la paz mundial. De ahí surgió la aventura de la Alianza de Civilizaciones, la política del apaciguamiento, el buenismo, el talante…Se optó por la estrategia de no incordiar a nuestro vecino del sur y aceptar sus pretensiones, e incuso se dieron los primeros pasos hacia un proceso de negociación sobre el futuro de Ceuta y Melilla que enseguida se cortocircuitó por los elevados riesgos internos que suponía. Se decidió tratar de igual a igual al Gobierno de Gibraltar, en una escalada de cesiones que acabó hace pocas fechas con Moratinos fotografiado al frente del Peñón compartiendo el té de las cinco con Peter Caruana. Se envió al mundo un mensaje que, básicamente, venía a decir que España abandonaba la política de firmeza y apostaba por la negociación. Se modificó de manera clara la agenda iberoamericana sustituyendo como aliados preferentes a los gobiernos democráticos por las pseudo-dictaduras caribeñas y nos aliamos de manera clara y decidida con los enemigos de Estados Unidos.

Pues bien, las consecuencias de ese armazón demagógico de nuestra política exterior se están viendo, o mejor dicho sufriendo, ahora de manera dramática en algunos casos. Al Qaeda ha dejado claro con el secuestro de los tres cooperantes en Mauritania que, lejos de agradecer el gesto de la retirada de tropas, éste ha sido interpretado como un signo de debilidad y de nuevo vuelve a amenazar nuestra seguridad. España era un objetivo islamista antes, durante y después de las Guerra de Iraq, independientemente de lo que hiciera Rodríguez. La demagogia populista y barata del Gobierno nos quiso convencer de lo contrario, y casi lo consigue, pero los terroristas han demostrado que seguimos estando en su punto de mira, y ponen al Gobierno frente a la mayor de sus contradicciones: si estamos en una guerra contra el terrorismo, ¿porqué en Afganistán sí, y en Iraq no, cuando es el mismo terrorismo el que actúa en los dos frentes?

Política buenista
El secuestro de Mauritania, como antes ocurrió con el secuestro del Alakrana, pone en evidencia además la debilidad de nuestra diplomacia, la poca capacidad de reacción que tiene España, precisamente porque las actitudes de apaciguamiento tienen como consecuencia que los malos se aprovechan de la supuesta buena voluntad negociadora del Gobierno. Digo supuesta porque, en el fondo, no deja de ser un planteamiento débil y cobarde, impropio de una nación que debería pelear por su lugar en el concierto de las naciones más poderosas del mundo.

La otra consecuencia de esa política buenista la estamos viendo en el caso Haidar. Marruecos, lejos de ser un aliado con el que se puede contar, se ha convertido en el ‘dueño’ de una relación tormentosa en la que Rabat le dice a Madrid permanentemente lo que quiere que haga y se burla de nuestra poca capacidad de imponer criterios propios. Les puedo asegurar que a Aznar no le habrían humillado paseando el avión que trasladaba a la activista saharaui y obligándolo a volver al aeropuerto de origen, porque una sola llamada de éste a Washington habría acabado con la tomadura de pelo. Pero éstas son las consecuencias de practicar la demagogia y engañar a los ciudadanos del modo en que lo ha hecho Rodríguez: ahora somos tan serviles o más con Washington como lo podía ser Aznar, pero con la diferencia de que aquel podía exigir contraprestaciones y Rodríguez no puede ni reclamar una llamada de Obama.

Un Obama, referente de nuestra izquierda, que sin embargo ha cerrado la puerta al entendimiento con esas pseudo-dictaduras iberoamericanas para dar respaldo decidido a los gobiernos democráticos, justo lo contrario de lo que estamos haciendo nosotros. La última fase de la humillación la hemos vivido en el caso de Gibraltar: tanto esfuerzo por llevarnos bien con el gobierno de la Roca, para acabar teniendo que llamar a pedir disculpas porque nuestros guardias civiles pisan suelo gibraltareño en una persecución en caliente de narcotraficantes. Increíble. Era difícil caer tan bajo, pero Rodríguez ha conseguido superarse a sí mismo. ¿Qué será lo siguiente?

fquevedo@elconfidencial.com
http://twitter.com/Federicoquevedo y también en www.facebook.com

Catalanismo franquista
JUAN SÁNCHEZ TORRÓN La Opinión 10 Diciembre 2009

La prensa del Movimiento Nacional de Cataluña ha reaccionado contra las insidias provenientes del Extranjero, en defensa de la dignidad de todos lo catalanes. Efectivamente, el resultado ha sido histórico: uno de esos raros momentos en los que la nación alza una única voz contra el enemigo. En nombre de su dignidad. Dignidad de la cual es depositario el nuevo Estatuto de Autonomía, como los Principios Fundamentales del Movimiento eran los depositarios de las esencias patrias españolas. Discutirlos o ponerlos en duda era un atentado contra la religión nacionalista oficial. Y ahora, en Cataluña, solo un antipatriota se atrevería a poner en duda o someter a discusión la constitucionalidad del Estatuto. Dignidad, la de los catalanes -suponiendo que sepamos el significado de tal palabra en un contexto tan impreciso como este-, que salvo el editorial conjunto de los doce diarios nadie ha puesto en litigio. Dignidad que por supuesto no va a discutir el TC porque eso no entra en sus competencias. Sí entra, en cambio, evaluar la constitucionalidad de una norma de rango jerárquico inferior a la propia Constitución, como sin duda es un Estatuto de Autonomía. Los responsables de ese monstruoso editorial lo saben, pero prefieren omitirlo.

Piensan estos sesudos periodistas que una vez pronunciado el Parlamento y sometido el texto a referéndum, el control de constitucionalidad de tal decisión es un insulto a la dignidad del pueblo. Y tienen razón, porque ellos solo son altavoces de una centenaria y acrisolada tradición europea. En la Europa Continental hemos heredado el funesto magisterio de la Revolución Francesa, que consideraba que el control del poder, cuando el titular del mismo era el pueblo, era superfluo. Por eso la Convención de 1793 asumió todos los poderes arrebatados al rey para levantar un régimen no menos despótico que la monarquía contra la que se rebelaron. Y en esa brutalidad seguimos aquí todavía. Los americanos partieron la soberanía en poderes separados entre sí para que ninguno fuera absolutamente soberano, y así inventaron la democracia moderna. Pero en Europa somos eurocéntricos, no hemos querido respirar los vientos que llegaban del otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, un juez ordinario está capacitado para inaplicar una ley o las partes de una ley que a su juicio vulneren la Constitución, y a través de sucesivas instancias de apelación el Tribunal Supremo, en la cúspide del Poder Judicial, tendrá la última palabra. El carácter vitalicio de los magistrados designados por el presidente y refrendados por el Senado es la garantía institucional de su independencia.

El politólogo Robert A. Dahl considera, muy justificadamente, que un puesto vitalicio no responde al principio democrático; sin embargo, paradójicamente, la dependencia de un magistrado del poder político que lo ha designado y la consiguiente amenaza que inevitablemente se cierne sobre él durante el desempeño de sus funciones solo puede ir en detrimento de la separación de poderes sin la cual la propia democracia corre peligro. La facultad del Poder Judicial de suspender la aplicación de una ley emanada del Poder Legislativo es, precisamente, el garante judicial que protege a los ciudadanos de las agresiones del poder político, aunque esté legitimado en la "soberanía popular". El carácter monstruoso de un poder descontrolado no pierde su vigor por cambiar de titular: tan amenazadora es la tiranía de un monarca como la tiranía de una asamblea carente de frenos judiciales. Por eso en 1937 el Tribunal Supremo pudo declarar inconstitucionales algunas de las medidas de gobierno del presidente Roosevelt: aquel enfrentamiento marcó el momento óptimo del funcionamiento institucional de la democracia americana, porque puso de relieve que la separación de poderes no era solo un embeleco ideológico. Pero saben estos editorialistas que la atribución a un tribunal especial separado del Poder Judicial, como es el Tribunal Constitucional, en cuya conformación los partidos políticos tienen un peso fundamental, del privilegio exclusivo de interpretar la llamada "ley de leyes", solo redunda en la imposibilidad de su independencia y da pábulo a todo tipo de intromisiones y presiones del poder político para que los magistrados obren rectamente. Es decir, tal y como esperan sus señores que obren.

Los europeos hemos venerado al pueblo como ente absolutamente soberano y por eso la democracia ni la hemos olido. Así, siguiendo la lógica de estos sesudos editorialistas, el día en que el pueblo soberano respalde la pena de muerte el Tribunal Constitucional deberá respetar su dignidad y no pronunciarse en modo alguno. El día en que el Parlamento decida perpetrar un golpe de estado, si este además resulta refrendado por la "soberanía popular", ya no habrá contrapoderes que eviten la catástrofe. Entre tanto, más valdría abolir toda Constitución para evitar en lo sucesivo que la dignidad de un pueblo que se ha pronunciado a través de sus "instituciones representativas" o directamente en referéndum vuelva a ser insultada. ¿Una Constitución capaz de poner trabas a la voluntad general? ¡Dónde se ha visto tal cosa! Ahora estamos probando las consecuencias de lo que en su momento se llamó "espíritu de la Transición": una Constitución que es resultado de un pacto entre dos clases políticas antes enfrentadas, y que se somete a referéndum bajo la consigna "esto son lentejas, las tomas o las dejas", jamás podrá ser respetada por las partes pactantes: cada una de ellas espera obtener de dicho pacto unos réditos que, si no se producen en el momento oportuno, dejarán el pacto convertido en papel mojado. Este es el resultado de la Constitución "que nos hemos dado". Y que estos días conmemoramos.

Hermann Tertsch
La vileza de El País
Pío Moa Libertad Digital 10 Diciembre 2009

Sobre la agresión a Hermann Tertsch dice El País que "todas las violencias de cualquier género son condenables en sí mismas". ¿Todas? ¿También la legítima defensa? ¿También la de un Gobierno legítimo? ¿Y condenables en qué sentido, aparte de la pura retórica? El País, como los gobiernos socialistas, siempre ha condenado, por ejemplo, la violencia de la ETA para a continuación premiarla con diálogos, dinero, proyección internacional, ataques a la Constitución y negocios varios, como ha hecho con los piratas o las violencias de la tiranía castrista. O la de los terroristas del 11-M: el Gobierno y El País deben de creer realmente que fueron los islámicos, pues inmediatamente los recompensaron con la retirada de tropas que en Irak protegían a los irakíes de asesinos en masa semejantes.

Aclarado esto, para que todos sepamos a qué atenernos con las condenas de El País, acusa este chantajista periódico al "ala dura" del PP, que según esos periodistas es casi todo ese partido (¡hay que fastidiarse!), por aprovechar la agresión a Tertsch para denunciar un más generalizado estado de persecución por las ideas. Que esa persecución existe es evidentísimo, y el PP, precisamente, colabora con ella, bien activamente, como en el caso de Jiménez Losantos, bien pasivamente haciéndose el loco, como en el intento chekista de encarcelarme. Entre el Gobierno y el PP han conseguido echar a Jiménez Losantos y a César Vidal de la COPE, para mal de la COPE, espero. Y todos ellos no paran de sembrar veneno al modo hipócrita como suelen hacerlo y hace El País en su comentario, hasta en la alusión insinuante al "movido barrio de Chueca" donde habría sido agredido Tertsch.

El País se burla de la hipótesis de que el ataque tuviera relación con la "sátira" del Gran Wyoming, omitiendo que el inocente cómico (tan inocente como El País) presenta a Tertsch, canallescamente, como un asesino. ¿Tienen relación las dos cosas? Tal vez sí y tal vez no. Lo que es cierto es que El País y el PSOE llevan largo tiempo envenenando a la opinión pública y acusando a otros de lo que ellos mismo hacen. Han sido colaboradores de ese periódico, y no Tertsch, quienes han hablado de "fusilar" a escritores o de quemar sus libros, lo que podría entenderse como pura charlatanería si los partidos que ellos defienden no tuvieran tan larga y nutrida trayectoria de actos de ese tipo; son los jefes de El País los que, intencionadamente, acusan de "extrema derecha" a quienes discrepan de ellos, con las connotaciones (connotaciones chekistas) que ellos saben dar a esos palabros. Por no extendernos sobre lo del "sindicato del crimen", como llamaban a los periodistas demócratas que sacaban a la luz las enormes corrupciones del partido favorito y de los gobiernos favoritos de El País.

Termina este periódico recomendando con chulería al PP que "le cobre afición de una vez a la racionalidad y la mesura". La racionalidad y la mesura del encubrimiento de la corrupción socialista, del premio a terroristas y piratas y las asechanzas contra la democracia en que tanta pericia ha demostrado ese periódico.

Independencia
El Butifarrendum
José García Domínguez Libertad Digital 10 Diciembre 2009

Quién sabe si apócrifo, circula un diálogo atribuido a Jaume Miravitlles, el que fuera comisario de Propaganda de la Generalidad durante la guerra, que retrata a la perfección cuál es el genuino sentimiento de aborígenes y asimilados en torno al muy tedioso asunto de la secesión. "¿Quiere usted la independencia?", pregunta alguien. Y un señor de Lérida responde: "Por supuesto". "Entonces tiene que apretar este botón durante 10 minutos", ordena el otro. Instante en que, airado, replica el catalán: "Pero ¿cree usted que yo no tengo nada mejor que hacer? Ni hablar, no puedo quedarme aquí 10 minutos, perdiendo el tiempo". En fin, se non è vero, è ben trovato.

He ahí, por cierto, la diferencia fáctica entre una consulta popular y una verbena, como las que el próximo domingo se concelebrarán en ciento sesenta pedanías, aldeas y villas de la Cataluña profunda, ésa cuyas lindes se superponen con el mapa del irredentismo carlista en el XIX. Se trata de un principio básico recogido en cualquier manual de introducción a la teoría económica. A saber, si el precio es cero, la demanda tenderá a infinito. Razón última de que el sufragio durante una performance de un paisano de Vic empleado en Telefónica, suscriptor de una hipoteca en Caja Madrid, abonado a los servicios eléctricos de Endesa, accionista del Ibex y titular del fondo de pensiones del Santander, posea un valor prospectivo equiparable al de la música celestial. Tratándose de toreo de salón, es sabido, hasta el apuntador gasta más agallas que José Tomás.

Premisa mayor, la del animus jocandi, esto es, de la coña marinera, ineludible con tal de aprehender el significado cierto de ese programa dominical de actividades extraescolares. Magna calçotada retórica promovida por el notario López de CiU (no confundir con el López del editorial, ni con el muy insurreccional López de la Esquerra) que no contará con observador internacional alguno. Y es que nadie por ahí fuera se ha prestado a avalar la charlotada. Una contrariedad que deja en manos de la prensa nacional tanto el éxito propagandístico del simulacro como su ulterior legitimación política. Piense en ello la tropa mediática de la capital antes de lanzarse con el facilón y previsible De Profundis. Háganlo, aunque sólo sea durante diez minutos.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Del 11-m al secuestro en Mauritania
VALENTÍ PUIG ABC 10 Diciembre 2009

UN diagnóstico admisible del 11-M es que la sociedad española no acabó de asimilar la hondura de la herida ni la amplitud permanente de las consecuencias. Un analista tan perspicaz como George Friedman indica que aquella Al Qaida que atacó Nueva York, Madrid y Londres ha cambiado de modo drástico al configurarse como una fragmentación que a la vez es necesidad estratégica y arma de guerra. Es decir: es posible atacar el centro de gravedad de cualquier fuerza jihadista, pero si ese centro de gravedad no existe, el ataque no es practicable. A modo de una suerte de plasma, Al Qaida se dispersa y reconcentra, se descentraliza y se rearticula. Deja Afganistán o Irak, se reagrupa en el Magreb o en el Cuerno de África, pero mucho más segmentada. Suma los peores atavismos a las tecnologías más últimas. Eso puede estar detrás del secuestro de los cooperantes españoles en Mauritania.

Al mismo tiempo ocurre -dice George Friedman- que durante todo este período no se ha producido un alzamiento masivo en el mundo islámico, ni ningún país ha caído por completo en manos de la «jihad». Dicho de otro modo: la «jihad» ha ido generando anticuerpos en no pocos países musulmanes. Bin Laden ni tan siquiera ha atisbado su objetivo de constituir un imperio islamista multinacional. En este aspecto, va perdiendo. Se parapeta entre las ruinas de Estados fallidos. Localiza sus acciones terroristas.

Podría añadirse que a veces es en la vieja Europa donde se busca con más obsequiosidad una justificación para Al Qaida. Es lo que efectuamos generalmente como «contextualización». En definitiva, una variante del relativismo. Al contextualizar el odio de la «jihad» contra Occidente -sea por el conflicto palestino-israelí o por una islamofobia inexistente- se le da legitimidad. No es otra la línea argumental de la Alianza de las Civilizaciones. En fin, al ser Occidente -según esta tesis- el protagonista del choque de civilizaciones, la «jihad» es un movimiento reactivo y su neutralización corresponde a las buenas intenciones de una alianza internacional, de acuerdo con las nociones del multiculturalismo. El estado emocional provocado por el atentado del 11-M desembocó en algunas presunciones de esta naturaleza. En pocas horas, España fue a las urnas y Zapatero obtuvo su primera victoria electoral. Atención a la política de las emociones.

Ojalá todo proceso dramático que pudiese desencadenar el secuestro de Mauritania sea tan sólo una hipótesis. Tanto los elementos actuales como los precedentes en el tiempo son, sin embargo, para la inquietud. Con o sin nuevos regímenes «jihadistas», el secuestro o el terrorismo-suicida son opciones que tienen a mano las distintas fracciones de Al Qaida. Ya cuentan con la impresionabilidad de las opiniones públicas europeas. El grado de adiestramiento y ofuscación fanática de sus ejecutores es alto. Atacar es lo que les urge, donde y como sea.

El advenimiento de Obama poco les ha importado. Constatan además que la nueva administración norteamericana no varía mucho las proyecciones estratégicas de la administración anterior. Washington entiende que ahora urge más el reforzamiento de los regímenes amigos que la instauración de democracias: eso no siempre significa lo mismo, al contrario de lo que suponían los neoconservadores. En España, lo que tenemos son tres cooperantes secuestrados por Al Qaida. Le corresponde al PSOE sacar fuerzas de la flaqueza y recuperar temple de Estado. Lo que llegue a estar en juego no es simple política.
www.valentipuig.com


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TRIBUNA
El descrédito de lo jurídico
EN EL ESTADO DE DERECHO|RODRIGO TENA El Mundo 10 Diciembre 2009

ES DIFÍCIL saber si la pobre opinión de los juristas que tienen nuestros políticos y periodistas es causa o efecto de su, en general, escaso respeto por el Estado de Derecho. Éste es un hecho poco discutible, que comprende casi sin excepciones todo el arco parlamentario, de izquierda a derecha pasando por los partidos nacionalistas, y a sus correspondientes medios informativos más o menos adscritos. Tiene además honda raigambre en nuestra breve historia democrática, constituyendo a este fin la Segunda República un ejemplo perfecto del que hoy todavía podríamos, si quisiéramos, aprender bastante.

Los juristas, lamentablemente, tenemos nuestra parte de responsabilidad. Desconocedores del verdadero fin de nuestra profesión hemos jugado en unas ocasiones a ser políticos y en otras a meros técnicos o ingenieros. Forzados por nuestras debilidades, y dependiendo de nuestras conveniencias, hemos pecado por exceso o por defecto. Por hacer política y colocar la oportunidad por encima de la ley, o por escondernos en la técnica y olvidar la justicia. No es de extrañar que, en general, hoy ya casi nadie se fíe de nosotros, pero si en algún lugar esto se aprecia con singular acritud es, sin duda, en el Tribunal Constitucional.

Basta leer la prensa del día para apreciar la opinión que políticos y medios tienen del oficio de jurista. Los magistrados se encasillan en etiquetas («conservador» y «progresista») que responden milimétricamente a la de los mandantes que les designaron. Las estrategias (que más que propiamente argumentos involucran recusaciones, plazos y procedimientos) radiadas on line para conocimiento de todos, recuerdan a las de ciertas retransmisiones deportivas, aunque más próximas por su duración al ajedrez sin límite de tiempo que a otras de mayor desgaste físico. Los cambios en la mayoría no se imputan a la fuerza de los razonamientos, sino a ciertas maniobras personales dirigidas a la búsqueda de salidas particulares poco solidarias con el grupo («conservador» o «progresista», se entiende).

Sería bueno reflexionar cómo, después de las ilusiones iniciales, hemos caído en esta situación. Probablemente todos tengamos nuestra parte de culpa. Los que diseñaron las instituciones, los que se aprovecharon para controlarlas en su propio beneficio, lo que se dejaron manipular y los que olvidaron su función crítica. Pero no por eso debemos claudicar. Sin duda hay mucho trabajo por hacer, pero el primero es reivindicar un oficio que no merece este trato con carácter general. Sigue habiendo muchos juristas, pienso que la mayoría, que se mantienen fieles al sentido fundamental de su profesión: ser servidores y no señores de las reglas jurídicas (incluida la Constitución, también ella una norma jurídica, aunque haya quien no lo entienda).

Como señalaba don Federico de Castro, a un jurista se le pide una cierta actitud de neutralidad ante los encontrados intereses en juego, y, con esto, la renuncia a sus propias creencias, simpatías e intereses personales o de clase; su cometido es colaborar a favor del respeto de las reglas de juego establecidas. La interpretación y la aplicación de las normas suponen una actividad creadora, pero limitada por ese patrón que es la Ley. Por eso, si al legislador le faltó responsabilidad política o de oportunidad a la hora de dictarla, no cabe reclamársela ahora al jurista. La de éste es diferente, precisamente la de devolver al legislador su responsabilidad política delegada. Qué hará con ella una vez recuperada es otra historia.

Se alega que si la sentencia del Tribunal Constitucional es contraria al Estatut se fomentarán reacciones peligrosas, es decir, se alega que, probablemente, los políticos no estarán a la altura de esa responsabilidad. Es también una vieja tradición española. El 9 de junio de 1934 el Tribunal de Garantías Constitucionales anuló la Ley de Cultivos de la Generalitat. Cuatro días más tarde el Parlamento de Cataluña votó una norma idéntica a la anterior. Resulta un tanto desproporcionado echar la culpa de ello al jurista.

Rodrigo Tena es notario.

Monolingüismo oficial en Vigo
Juan Julio Alfaya Periodista Digital 10 Diciembre 2009

Acabo de leer la contestación que me dedica el Sr. Quiroga Negreira, escrita en castellano. Le agradezco la amabilidad, pero pienso que es mejor es que cada gallego use la lengua en la que mejor se expresa: entiendo perfectamente el gallego y puedo emplearlo, pero con menor espontaneidad y precisión que mi lengua propia. En cualquier caso, haga lo que quiera: lo importante son las ideas que cuente, y que los demás podamos entenderlas, y no que estén plasmadas en un código lingüístico u otro.

Me alegra que reconozca que hablando en castellano se pueda defender la lengua y la cultura gallega. Muchos nacionalistas defensores del monolingüismo en Galicia no lo aceptan. Rechazan la evidencia, y no entienden, por ejemplo, que Manuel Murguía, padre del Rexurdimento, marido de Rosalía, creador y primer Presidente de la Academia Gallega, se expresara siempre en castellano, por escrito y de palabra.

Sobre el orgullo que dice sentir por la decisión tomada en el Concello de Vigo, tengo que hacerle una aclaración: no ha sido la ciudad de Vigo, como usted dice, la que ha decidido que el gallego sea la única lengua oficial del Concello, sino los políticos que gobiernan esa ciudad. La pena es que los vigueses no tenemos otros políticos, y optamos por el mal menor. Al menos, el portavoz del partido más votado (el PP) ha hecho varios intentos de volver a la normalidad, encontrándose con insultos y abucheos por parte de esos nacionalistas que antes mencionaba, que le acusan de atacar al gallego por querer que también se pueda usar el castellano.

La negativa a rectificar por parte de socialistas y bloquistas está obligando a muchos ciudadanos, contra su voluntad, a tener que usar el gallego, cuando en Galicia hay dos lenguas oficiales y está legislado que no se discrimine a nadie por razón de la lengua que quiera usar. Y muchos vigueses, o gentes que vienen a Vigo por negocios, gestiones, turismo o asuntos familiares, no saben gallego. Según un estudio de la Universidad de Vigo, el 29,5% de los vigueses no entiende o tiene dificultades para entender el gallego escrito.

Usted dice que no quiere que se obligue a nadie a usar una lengua u otra: pues ya ve que los políticos de Vigo y los de la Xunta sí que lo hacen. Y lo hacen de espaldas al pueblo: ya se vio con la encuesta a los padres sobre la lengua de la enseñanza. Y muchos estamos en contra de esa imposición del gallego, que además a la larga sólo perjudica a la difusión de ese idioma. Le aseguro que yo también estaría en contra con que desde el poder no se respetara el derecho de los ciudadanos a usar el gallego.

Xa pode ver que os políticos están a impoñer aos galegos que traballen con carros de bois. Non lle produce toda esa imposición un certo rexeitamento?

Saúdos cordiais.

Pedro M. Larrauri
Cartas al director
La Voz de Galicia
8 de diciembre de 2009

CINE | La mitad de las películas deberán ser dobladas al catalán
Las salas de cine de Cataluña se levantan contra las cuotas de la Generalitat
Efe | Barcelona El Mundo 10 Diciembre 2009

El Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña y la Federación de Distribuidores Cinematográficos (FEDICINE) han creado una Red de Cines en Catalán como alternativa al anteproyecto de Ley de Cine impulsado por el departamento de Cultura de la Generalitat y que rechazan los exhibidores.

La Red de Cines en Catalán (XCC, en su denominación catalana), que cuenta también con el apoyo de la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, reúne 53 pantallas en otros tantos cines repartidos por la geografía catalana.

A estas 53 salas asisten actualmente cerca de dos millones de espectadores al año, y con esta iniciativa "se incrementarían las proyecciones en catalán un 148% respecto de los datos actuales", ha explicado el presidente del gremio, Camilo Tarrazón.

La Red nace como respuesta al proyecto de la Ley de Cine de la Generalitat, que pretende obligar a que la mitad de las películas extranjeras con más de 16 copias proyectadas en cines de Cataluña estén dobladas o subtituladas en catalán, y que contempla sanciones económicas en caso de infracciones.

Para demostrar la viabilidad de la Red, el Gremio y FEDICINE anuncian el próximo día 12 un preestreno de la iniciativa con una tarde gratuita de cine en catalán en las salas asociadas al circuito, a la que invitan al presidente de la Generalitat y al conseller de Cultura para que comprueben "la apuesta de los exhibidores por el catalán".

En el mismo acto, en referencia al anteproyecto de ley catalana del cine de la Generalitat, el Gremio de Cines de Cataluña ha manifestado su "desacuerdo con una ley que hunde aún más a un sector muy debilitado por la piratería y las descargas ilegales". Tarrazón ha calificado el anteproyecto del departamento de Cultura de "mala ley, inviable e innecesaria" y ha recordado que, "tras 15 años dando ayudas al cine catalán, este cine, que es el que puede incrementar el número de espectadores, sigue dando la espalda al público".

La nueva normativa, añade Tarrazón, "pondría en riesgo de cierre a 45 empresas catalanas que dan trabajo a 1.786 trabajadores" y la implantación de un impuesto sobre la exhibición "ocasionará que el público catalán sea el que pague más caras las entradas de toda España". Según cálculos de la entidad, en tres meses de aplicación del anteproyecto los cines catalanes tendrían pérdidas por valor de cinco millones de euros.

Exhibidores y distribuidores consideran que "la imposición de cuotas e impuestos que plantea el anteproyecto del departamento de Cultura perjudicará la oferta cultural de cine, porque habrá menos pantallas disponibles y menos títulos en cartelera". Precisan que el 15% de las películas, como mínimo, no se podrán exhibir por imposibilidad de cumplir con la ley, y además la menor oferta causará una disminución de espectadores.

El Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña aglutina a la mayor parte de las empresas privadas de exhibición cinematográfica, tanto grandes como pequeñas: 552 pantallas de 91 cines del total de 779 pantallas existentes en Cataluña, lo que representa un 81% de la cuota de mercado.

En el mismo acto, el presidente de FEDICINE, Luis Hernández de Carlos, ha subrayado que "es la primera vez que exhibidores y distribuidores se ponen de acuerdo con una alternativa factible", al tiempo que ha considerado "necesario un consenso entre la Generalitat y el sector para tirar adelante la Red".

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