AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 13 Diciembre  2009

 

¿Es que la voluntad del pueblo catalán no tiene límites?
Roberto Blanco Valdés La Voz 13 Diciembre 2009

No pasa un día, desde hace muchos, sin que un político catalán no proclame lo que a todos les parece una evidencia: que el Tribunal Constitucional debe confirmar la plena constitucionalidad del Estatuto; y que, de no hacerlo, violaría flagrantemente la voluntad del pueblo de Cataluña expresada en referendo.

Los que tal cosa defienden tienen a su favor una presunción -la democrática- que parece transformar en incontrovertible su argumento: a saber, que la voluntad del pueblo es ilimitada y que cualquiera que se atreva a enmendarle la plana estaría destruyendo el principio sobre el que la democracia se sostiene: el de la soberanía popular.

Pues bien, aunque no lo parezca, las cosas son en realidad de otra manera. La voluntad popular está sujeta a muchos límites y, entre otros, a todos los señalados en la Constitución. Si no fuera de ese modo, las constituciones no servirían para nada, pues estarían siempre al albur de la voluntad de quien en cada momento tiene un voto más que el adversario.

Esa es la razón por la que en todos los Estados constitucionales dignos de tal nombre se han establecido dos medidas protectoras de la ley fundamental: las mayorías reforzadas para proceder a reformarla y el control de la constitucionalidad. Una y otra están muy relacionadas, porque de nada serviría la garantía de los procedimientos de reforma si el Parlamento pudiese cambiar la Constitución sin respetarlos. Eso es lo que, en opinión de muchos españoles -entre ellos cientos de prestigiosísimos juristas-, han hecho al alimón las Cortes, el Parlamento catalán y una pequeña parte de los electores catalanes (1 de cada 3): cambiar la Constitución por medio de un Estatuto de Autonomía, es decir, cambiarla de un modo fraudulento.

¿Quién debe decidir oficialmente si tal cosa ha sucedido? El Tribunal Constitucional y nadie más. No aceptar tal regla de juego, que llevamos 31 años respetando, sería dinamitar por la base nuestro régimen político. ¿O se creen los dirigentes catalanes que, de declararse inconstitucional esta o aquella previsión estatutaria, sería la primera vez que se contradice la voluntad del pueblo soberano?

No mintamos: esa voluntad ha sido contradicha cada vez que el TC ha anulado una norma votada por la mayoría de las Cortes, mayoría que, no está de más decirlo, representa siempre a muchísimos más electores que los que votaron sí en el referendo catalán.

La novedad no reside, por tanto, en que el TC pudiera hacer lo que ya ha hecho muchas veces, sino en que por primera vez dirigentes de partidos democráticos le han negado la legitimidad para cumplir con su función. La misma, por cierto, que tienen atribuida los jueces de la constitucionalidad en todos los Estados democráticos del mundo.

Ni una palabra contra Zapatero
Editorial La Razon 13 Diciembre 2009

En las horas previas a la manifestación los líderes sindicales se esforzaron en defender que no se trataba de un acto contra nadie, sino en defensa del empleo y de los derechos de los trabajadores. El mensaje no caló, porque sencillamente resultaba insostenible después de repasar el lema de la marcha –«Que no se aprovechen de la crisis», en referencia a la patronal– y los comentarios de los protagonistas de la misma contra los empresarios. Ayer se confirmaron las peores expectativas.

Cándido Méndez, secretario general de la UGT, habló de «un antes y un después», porque sus propuestas supuestamente salieron reforzadas. En realidad, el acto de ayer supuso un punto de inflexión de los dos grandes sindicatos, que se deslizaron por la pendiente del descrédito y la vergüenza. Si Ignacio Fernández Toxo, líder de Comisiones Obreras, no mintió, España es un país con «cinco millones de parados», lo que no fue óbice para que los representantes de los trabajadores sacaran a la calle a sus organizaciones, en compañía de los cansinos colectivos de siempre, el otro sindicato de la Zeja, para no sólo no exigir responsabilidades al Gobierno, sino para elogiar su tarea y requerir que continúe en la línea que ha arrastrado al país hasta el hoyo económico presente. En el colmo de una auténtica burla a esos millones de españoles que no tienen trabajo y que llegan con muchas dificultades a fin de mes, el miembro de la Ejecutiva del PSOE Pedro Zerolo, presente en la manifestación, celebró la convocatoria como «un acto de solidaridad» y como «el mejor antídoto para crear empleo y pedir al Gobierno que continúe con su valentía para cambiar el modelo económico». Y lo peor es que a nadie, con un mínimo de dignidad, se le cayó la cara de vergüenza.

Como era de prever, las distintas intervenciones se cebaron con los empresarios, la Banca y hasta con José María Aznar, a quien se acusó de implantar el «despido exprés». Que el presidente que creó cinco millones de puestos de trabajo recibiera las críticas y que Zapatero, con cuatro millones de parados, se llevara los elogios define el grado de sectarismo y demagogia de los líderes sindicales y sus acólitos.

El manifiesto final de la movilización fue todo un cóctel molotov contra la recuperación de la economía, con las esencias propias de la política del Gobierno que ha situado a nuestro país en el furgón de cola europeo y que ha provocado el empobrecimiento de la sociedad. En los doce puntos que los sindicatos consideraron claves para el futuro están: más protección del empleo y del desempleo; reconsiderar el sistema fiscal español, obviamente para subir los impuestos; más financiación, o lo que es igual más endeudamiento; reforzar la protección social, o cambiar el patrón de crecimiento, entre otros muchos tópicos del discurso más rancio de la izquierda extrema, al que hace ya tiempo renunció incluso la socialdemocracia europea. Los sindicatos y el Gobierno; el Gobierno y los sindicatos nos proponen más de lo mismo; no una, sino dos tazas de ese caldo amargo que ha transformado España en la fábrica de parados de Europa. Bajo estas premisas de más gasto público, más impuestos, más intervencionismo y menos libertad, el diálogo social se convierte en una misión imposible.

Por lo visto y oído ayer, los millones de parados de este país no pueden esperar nada de quienes se mueven en un mundo de privilegios y subvenciones públicas mientras sirven en bandeja de plata la coartada sindical a un Gobierno fracasado e incapaz.

Manifestación subvencionada
Editorial La Razon 13 Diciembre 2009

Los dos principales sindicatos del país movilizan hoy a sus organizaciones en pleno por las calles de Madrid. Se trata de la mayor manifestación que han convocado desde que Rodríguez Zapatero llegó al poder en 2004. Bajo el lema «Que no se aprovechen de la crisis, el trabajo lo primero, por el diálogo social», Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez encabezarán una gran protesta no contra el Gobierno responsable de haber convertido a España en el país que saldrá el último de la recesión, ni contra el Gobierno responsable de una política que ha propiciado más de cuatro millones de parados, ni contra el Gobierno responsable de un endeudamiento público asfixiante, ni contra el Gobierno responsable de un desgaste sin parangón en las condiciones de vida de los trabajadores. No. Toxo, Méndez y sus cuadros dirigentes tomarán las calles de la capital contra los empresarios, a quienes señalan como los grandes culpables de los retrocesos económicos y laborales y a quienes se pedirá «un cambio de actitud».

Para aquellos que no conozcan la realidad española, la primera manifestación contra los patronos de nuestra historia es algo absolutamente insólito. Es increíble que los representantes de los trabajadores hayan exculpado y protegido a los gestores de la recesión para poner el foco sobre aquellos que han sufrido más severamente los embates financieros. Sin embargo, responde a una lógica dentro de los parámetros de la relación de los sindicatos de clase con los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero. En realidad, los líderes de UGT y CC OO han sido los principales avalistas de la política económica del Gobierno que ha arrastrado a España a una agudísima crisis. No es exagerado pensar que han sido incluso los inspiradores de una actuación que ha abrazado el gasto público desmedido y la subida de impuestos a las clases medias y que ha criminalizado cualquier clase de reforma.

De la complicidad y cercanía del Gobierno y los dos grandes sindicatos da idea no sólo la complacencia de éstos, sino sobre todo la política de subvenciones y ayudas públicas de las que se han beneficiado las centrales pese a la crisis. El Gobierno socialista paga actualmente más de siete millones de euros al mes a UGT y CC OO. En el segundo trimestre del año han recibido 125 millones de euros para actividades sindicales y cursos de formación. Especialmente llamativo ha sido que el Ejecutivo les diera unos días antes de la protesta de hoy 6,7 millones, que, sin duda, ayudarán a sufragar los viajes y las dietas de todos los sindicalistas que viajan a Madrid, cuyos gatos corren por cuenta de las organizaciones. Hablamos de un proceso de reparto de fondos discrecional, sin la transparencia imprescindible, y del que no se ha dado una explicación solvente todavía. Si de lo que se trata es de mantener callados y apaciguados a los sindicatos, el Gobierno lo ha logrado sobradamente.

España no necesita manifestaciones ni huelgas, sino sólidas reformas económicas en el marco de un diálogo social sin complejos. Los sindicatos deberían ser los más interesados en que se frenara la sangría del desempleo para que los trabajadores tuvieran un horizonte esperanzador, pero han entorpecido las soluciones. No han movido un dedo en apoyo y defensa de los millones de parados ni de los millones de autónomos olvidados. Hoy saldrán a la calle sin la ansiedad y la desesperación de quien no llega a fin de mes y, por el contrario, con la tranquilidad de quien tiene el futuro asegurado por los privilegios del sistema y las subvenciones de un Gobierno amigo.

Señora Cataluña, ¿le importa marcharse, que tenemos que acostar a los niños?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 13 Diciembre 2009

Vista la impunidad con que se celeró el circo de Arenys de Munt, los separatistas catalanes han organizado para hoy 160 referendos independentistas, con la colaboración de la Administración. Repito un post que escribí con motivo de la publicación por 12 diarios catalanes del mismo editorial protestón y llorón. Por cierto, llegan las Navidades: ¿vais a comprar cava catalán?

ZParo llegó con la finalidad de pacificar las relaciones con las comunidades autónomas agriadas por el neocentralismo (sic) de Aznar. Pues ya vemos la paz y la unidad que reinan entre los hombres y las tierras de España, como dijo Franquito. Tal vez para ser libres tengamos que hacer como el lobo atrapado en un cepo: amputarnos una extremidad.

Los nacionalistas catalanes son, más que insaciables, inaguantables. Y están amenazando con que la señora Cataluña se enfadará mucho y reaccionará si el Tribunal Constitucional se atreve a tocarle el culo, digo el estatuto.

A las chulerías de Carod, Joan Laporta y de Montilla, que no valdrían más que para conserjes en una oficina municipal -y que me perdonen los conserjes-, les contesto lo siguiente:

¡¡QUE SE VAYAN DE UNA PUÑETERA VEZ Y QUE NOS DEJEN EN PAZ!!
Que se queden con los aeropuertos, con el oasis, con el Barça, con el Archivo de Salamanca, con la tumba del golpista Companys, con el cava, con Montserrat, con las autopistas de peaje que construyó Pujol, con La Caixa, con sus embajaditas, con sus selecciones de bolos, con Gas Natural, con el Liceu, con Pascual Estevill, con los bienes religiosos de la Franja, con la infanta Cristina y Urdangarín...

¿CUÁNDO VAN A COGER LA PUERTA Y MARCHARSE?

Ya está bien de insultos, de mentiras, de chantajes, de engaños, de robos, de amenazas...

Y quienes se abstienen en las elecciones -la mitad del censo- que se joroben. Haber espabilado.

¿A QUE NO TIENEN AGALLAS PARA PROCLAMARSE INDEPENDIENTES?
Nos asustan los progres con que Expaña se romperá si el TC raspa un poco del nuevo estatuto catalán. No es que se hayan vuelto patriotas; es que sin los diputados socialistas catalanes, sin los de CiU, sin los de ERC y sin el de ICV, el PSOE perdería el Gobierno. Y para mantenerse cogidos a la teta, los progres están dispuestos a entregar todo el Estado a una oligarquía y destrozar la Nación. Para evitar el desastre, el magistrado socialista Pascual Sala -el mismo que redactó la sentencia que anuló la condena a los Albertos- ha parado una sentencia adversa. ¡La Constitución es un chicle!

¡¡LO REPITO: QUE SE VAYAN!!
CODA: Una buena noticia. La manifestación de los sindicatos subvencionados ha sido un desastre, pese a los trenes extra y los bocadillos. ¿Cuántas banderas constitucionales hubo en esa manifestación? Según un asistente, ninguna. En cambio, preconstitucionales y anti constitucionales, muchas.

Cuando 'la política' y 'el partido' se transforman en sectas
Francisco Rubiales Periodista Digital 13 Diciembre 2009

Decenas de miles de militantes socialistas, sobre todo aquellos que ocupan altos cargos, han sustituído su antigua fe religiosa, generalmente cristiana, y su antigua ideología, casi siempre marxista, por una fanática y firme fe en el partido, al que han convertido en casi una secta y al que dispensan una obediencia y lealtad que son la envidia de religiones ancestrales como el cistianismo, el Islám o el budismo.

El partido predomina sobre cualquier otra fe, valor o creencia, sobre la religión, la ideología, la libertad, la patria y, por supuesto, la democracia.

Se trata, por supuesto, de una enfermiza alteración de los valores y principios que convierte en principal lo que, necesariamente, debe ser accesorio y que convierte al medio en fin.

La fe en el partido te lleva a colocar la disciplina y la obediencia al lider como la primera de las normas, por encima de la solidaridad, la libertad, la justicia, la igualdad y decenas de otros valores que han quedado relegados. La consecuencia de esa alteración lleva a opinar y hasta a votar "por disciplina", en contra, incluso, de la propia conciencia y de los propios principios.

Casi unánimemente, los observadores y analistas políticos han expresado más de una vez su extrañeza ante la férrea disciplina y lealtad que los socialistas practican. Algunos sólo consiguen explicar el fenómeno considerando la lealtad y la disciplina como falsas palabras que realmente ocultan sumisión, sometimiento y abandono de la antaño sagrada libertad de conciencia.

El fenómeno explica comportamientos tan extraños y contrarios a la democracia como opinar en privado y hasta en entrevistas de prensa una cosa y después, en el hemiciclo, votar lo contrario.

El ejemplo más notable es el de José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, el cual, a pesar de autodefinirse como católico practicante, se somete a los deseos del PSOE y vota "Sí" a una ley del aborto claramente contraria a los preceptos de su religión, arriesgando, incluso, la excomunión.

Joaquín Leguina y Alfonso Guerra son otros dos claros ejemplos: ambos se declaran defensores de la unidad de España y contrartios al nacionalismo desatado catalán y vasco, pero ambos votaron "Si" al Estatut catalán y también al andaluz, aunque este último es menos transgresor.

Pero algunos analistas son menos misericordiosos en sus análisis y explican el fenámeno en términos puramente materiales, afirmando que el sometimiento al partido es la única manera que muchos tienen de seguir subido en el cocho oficial, cobrando sueldos desproporcionados a su valía y gozando de privilegios que les permiten contemplar el mundo y a sus semejantes desde las alturas de la desigualdad y la ventaja. Sólo así se explica que al partido se lo entregan todo: su independencia, su criterio, su honor y, a veces, su alma.

Y exhiben como prueba una ecuación precisa: cuanto más alto es el cargo, cuanto mayores son los privilegios que se obtienen del partido, mayor es la lealtad sometida. Esa simple ecuación, quizás más bién un silogismo "lógico", es el que hace posible que algunos políticos aparentemente valientes como Leguina, Guerra, Bono y el extremeño Ibarra, se olviden de su valentía y de sus ideas a la hora de votar.

Leguina, todo un político profesional que cobra nóminas oficiales desde hace casi treinta años, lo explica con claridad: "Voté por disciplina, no por convicción. La disciplina de voto es importante."

Pues mire usted, señores Leguina, Guerra y similares: los demócratas, los humanistas, los que todavía conservamos el criterio de que lo superior del ser humano es el respeto a su escala de valores y la adecuación del comportamiento a esos principios, creemos que su filosofía es sofista, falsa, tramposa y que ustedes no votan por disciplina, sino por el coche oficial, por el placer indescriptible que experimenta sintiéndose privilegiados y más poderosos y ricos que la inmensa mayoría de sus congéneres.

Ustedes, como muchos de sus compañeros políticos de altos vuelos, gracias a su inquebrantable lealtad sometida al partido, han conseguido ser "diferentes" y "superiores" al resto de los ciudadanos, gozando de múltiples privilegios, como, por ejemplo, el de tener asegurada una pensión de lujo, inalcanzable para la inmensa mayoría de los españoles.

Voto en Blanco

Demos un portazo a Cataluña de una vez
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Diciembre 2009

El nacionalismo catalán sigue desaforado intentando amedrentar y presionar al Tribunal Constitucional y a cualquiera que se oponga a su idea separatista. Hoy mismo ha habido un manifiesto de 22 alcaldes del PSC y diciendo que “hoy su prioridad es el Estatuto”. Claro que callan lo de que “Y mañana será la independencia”. Estamos asistiendo bajo la pasividad del Gobierno a un grotesco espectáculo de múltiples “consultas populares” en nada menos que 168 municipios de Cataluña, sobre la voluntad de independencia de los españoles residentes en Cataluña.

Y esto me recuerda a la inventada Udalbiltza o Asamblea de municipios y electos Municipales de Euskal Herria, que intentan asumir la representatividad de los españoles que residen en esa Comunidad Autónoma. En ambos casos nos encontramos ante una burla de la Ley, así como a un intento de suplantación de la Soberanía Nacional del pueblo español, que reside en el Congreso de los Diputados. Es por eso que debe ser desde el Congreso desde donde se actúe contra esta vulneración de la Constitución y se prohíban estas “consultas” ilegales sobre temas que afectan a la Soberanía Nacional y la integridad territorial de España.

No todo vale en política y mucho menos utilizar las Instituciones democráticas de representación local como plataforma para reivindicar movimientos secesionistas. No se puede admitir la perversión del sistema democrático, permitiendo estas consultas que , aunque sean no vinculantes, siempre pueden ser esgrimidas como expresión de la voluntad de los ciudadanos y , por tanto, como arma de chantaje para obtener ventajas políticas que les acerquen a sus objetivos secesionistas.

El PSC está totalmente alineado con las posturas más nacionalistas e independentistas, y el manifiesto de esos alcaldes solo es otra astracanada más encabezada por el principal representante de ese partido, el Sr. Montilla, actual Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Y este comportamiento tan desleal con la Constitución y tan impregnado de sentimientos de confrontación y crispación social, solo debe merecer el desprecio de todos los españoles y la condena unánime de quienes pretendemos que España siga siendo una Nación fuerte y respetada en el mundo.

Pero desgraciadamente tenemos un Gobierno más empeñado en seguir manteniéndose en el poder aunque sea a costa de ceder soberanía a plazos o al contado. Por otra parte, tenemos una oposición apocada y acobardada incapaz de mantener un discurso de Unidad. Muy al contrario, su sometimiento político a las fuerzas nacionalistas catalanas y su disposición a llegar a pactos de gobierno con quienes solo pretenden la liquidación de España, ha merecido el desprecio de sus interlocutores y la vergüenza de sus votantes.

Y mientras, el TC sigue estirando hasta la desesperación dictar la sentencia sobre los recursos al Estatuto de Cataluña. Las últimas manifestaciones de la Sra. Casas no son precisamente alentadoras. No puedo creer que la sentencia sea del agrado de todos, sino que al final sea solo el certificado de defunción de la Constitución y la bienvenida a la nueva Nación de Cataluña y al colonialismo del resto del territorio.

Muchos afirman que Cataluña no se siente cómoda en España. Yo afirmo que la inmensa mayoría de los españoles no se sienten cómodos con el actual Gobierno de Cataluña, ni con el nacionalismo catalán tan esperpéntico como el del Sr. Laporta que acusa a España de matar a Cataluña, ni con la pasividad del Gobierno del Sr. Zapatero.

Falacia y fracaso sindical
Editorial ABC 13 Diciembre 2009

DESDE hace tiempo, la opinión pública contempla la actitud de los sindicatos ante la crisis económica con una mezcla de indignación y perplejidad. Muchos millones de ciudadanos padecen el drama del paro y nadie consigue ver la luz al final del túnel, pero UGT y CC.OO. mantienen una actitud de mansedumbre ante el Gobierno y solo se movilizan contra los empresarios. El lema de ayer encierra una falacia evidente: «Que no se aprovechen de la crisis». La manifestación de Madrid era -sorprendentemente- la primera salida a la calle de unas organizaciones que, en lugar de cumplir su función en defensa de los trabajadores, prefieren dar cobertura a un Ejecutivo incapaz. Es un sarcasmo que las consignas se dirigan contra los empresarios, al amparo de una ideología trasnochada que mitifica una anacrónica y hoy imaginaria «lucha de clases».

Identificar a los empresarios con los «ricos» supone desconocer a propósito la realidad diaria de miles de pequeñas y medianas empresas, así como el esfuerzo para la creacción de riqueza (y, por tanto, de empleo) que desarrollan los sectores más activos y dinámicos de la sociedad. Dadas las circunstancias, es intolerable que unas entidades subvencionadas y controladas por una burocracia anquilosada pretendan engañar a los trabajadores, -incluidos muchos de sus afiliados-, bailando el agua a la retórica gubernamental sobre nuevos modelos de crecimiento y otros sofismas que no conducen a ningún sitio, excepto a la cola del paro.

La concentración, no muy nutrida, alcanzó niveles de esperpento con el protagonismo de ciertos iconos del supuesto «progresismo» cultural. Nada más lejos de la responsabilidad exigible a los sindicatos que un planteamiento que culpa a la patronal de todos los males y suscribe el discurso de Rodríguez Zapatero sobre un mercado de trabajo cuya rigidez es objeto -una y otra vez- de las críticas fundadas de todos los organismos internacionales y los expertos de mayor prestigio. El caso es que todo vale para atacar a la derecha y a supuestas minorías poderosas en nombre de una ideología que aparenta ser radical, pero que se orienta de hecho a salvar los privilegios de unos cuantos dirigentes subvencionados. Así pues, resulta lamentable el papel que juegan en plena crisis unas organizaciones que fasean las funciones genuinas que les corresponden en una sociedad democrática. Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo pueden decir lo que quieran sobre el «éxito» de su manifestación burocrática, pero a estas alturas no engañan a nadie.

Gimnasia peronista
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Diciembre 2009

UNOS sindicalistas que no se manifestasen serían como un escritor que no escribiese, un bailarín que no bailara... o un trabajador que no trabajase. Un contrasentido, una incoherencia, un oxímoron. Las manifestaciones son la gimnasia del sindicalismo, el ejercicio que sacude su pereza, desengrasa su cintura, estira sus músculos y oxigena sus arterias. Unos sindicatos que no se movilizan sienten la misma malograda frustración que una cofradía que no procesiona. Sin agitación callejera se abotargan, se entumecen en rutinas burocráticas que anestesian su combatividad, liman su fiereza y cuestionan su razón de ser. El sindicalismo negociador acaba perdiendo crédito, prestigio e influencia si no se vivifica a sí mismo con alguna demostración de fuerza.

El problema surge cuando los aparatos sindicales se acomodan, como ha sucedido en España, en la burocracia apoltronada de una estructura de poder, acolchada por subvenciones y blindada de complicidad institucional. Cuando en medio de una aguda crisis social los liberados sindicales y los delegados de los comités son inmunes a los despidos que diezman las empresas mientras el Gobierno mima a sus dirigentes y se pliega a sus exigencias. Cuando los trabajadores que sienten la amenaza del paro y los desempleados que ya la sufren comienzan a mirar a las centrales con el recelo de una casta. Entonces urge encontrar un enemigo, urdir una retórica, concebir una confrontación con la que justificar el aparataje, simular combatividad y ahuyentar la apariencia de conformismo. Para eso siempre están ahí los empresarios, como un abstracto ideograma de antagonismo, adversarios eternos y ontológicos de la clase trabajadora.

Los odiosos empresarios, los «panzudos patrones» que decía Atahualpa Yupanqui, resultan el objetivo ideal para orquestar una movilización rutinaria, una demagogia facilona, una esquemática representación maniquea del bien y el mal. Aunque hayan cerrado 140.000 empresas, aunque la recesión sacuda el tejido productivo con oleadas de quiebras. En la retórica sindical el empresario es sinónimo de codicia, tiburoneo, voracidad y usura. La patronal representa el tópico opulento, la antipática iconografía de la riqueza explotadora contra la que desplegar en la calle la musculatura de pancartas, eslogans y banderas sin riesgo de molestar al munífico Gobierno amigo que provee la confortable subsistencia corporativa.

Esta alianza populista de intereses en la que el poder utiliza como fuerza de choque a los sindicatos a cambio de un privilegio institucionalista es bien antigua y pervive en la política contemporánea a través de un dudoso fenómeno llamado peronismo. Ayer, en la escenografía perezosa de la multitudinaria, apacible y poco convencida marcha-excursión de Madrid, sólo faltó un tambor que marcara el triunfal estribillo: «Zapatero, qué grande sós».

Desde 2006, los presupuestos no siguieron la tramitación
El Gobierno paga 42,5 millones de euros extra para que se aprueben los PGE
Agencias / Redacción www.gaceta.es 13 Diciembre 2009

En el último pacto el Gobierno concedió 20 millones de euros en inversiones para Cataluña

Sus señorías del Senado van a tener trabajo extra a partir de este martes. Se debatirán en el Pleno del Senado más de 3.500 enmiendas presentadas por los grupos a los Presupuestos Generales del Estado, PGE, para 2010. No obstante, el PSOE confía en que sólo se introducirán 90. De las cuales 16 son propias y 74 han sido acordadas con el resto de grupos y que suponen un monto total de 42,5 millones de euros.

De los cuales, 20 millones de euros fueron pactados con ERC para inversiones en Cataluña y retirar así su veto a los PGE. Con estos pactos, el proyecto de Ley seguirá su tramitación en la Cámara alta por primera vez desde 2006.

Cabe recordar que los socialistas también pactaron con ICV para que la formación retirara su veto a la totalidad. A favor de estas cuentas, muy criticadas por otro lado, se encuentran el PNV, Coalición Canaria y BNG, que suman mayoría suficiente que permita al Gobierno no sufrir una derrota inesperada.

Asimismo, los pactos suscritos con las minorías sólo contemplan que se incorporarán las enmiendas acordadas. Al respecto, la portavoz del grupo socialista en el Senado, Carmela Silva, se "mostró contenta" esta semana ya que las cuentas del 2010 serán con el mayor acuerdo parlamentario de toda la legislatura y que la Cámara Alta tenga por fin "voz y voto" en las mismas con una "aplastante mayoría" a favor del Gobierno.

"ACUERDO GLOBAL" CON LAS MINORIAS
Silva ha confirmado que se trata de un acuerdo "global" sin enmiendas parciales, ya que todas han sido firmadas por la gran mayoría de los grupos -ERC, ICV, PNV BNG y el Grupo Mixto, donde se encuentra Coalición Canaria-.

Tras este debate, que puede prolongarse a lo largo de toda la semana, los Presupuestos regresarán el próximo 22 de diciembre al Congreso, donde en cualquier caso los socialistas cuentan con mayoría suficiente gracias al apoyo de PNV y Coalición Canaria para dar luz verde definitiva a las cuentas públicas de 2010.

La independencia llevaría a Cataluña a la quiebra económica y social
Redacción www.gaceta.es 13 Diciembre 2009

La apuesta soberanista de algunos sectores resultaría letal para las empresas. El Producto Interior Bruto caería entre un 30% y un 50%.

Madrid.- “Cataluña se está muriendo”. Lo dice Joan Laporta. El presidente del FC Barcelona exige su independencia para “ser ciudadanos normales, de primera”. Hoy más de 700.000 personas de 167 municipios de la comunidad autónoma están llamados a votar en unos referendos independentistas que no tienen validez jurídica alguna.

Laporta habla de “sueños”, pero obvia las realidades. Cataluña no puede entender su existencia sin España, y España, como Nación, tampoco lo puede hacer sin Cataluña, ni sin ninguna otra comunidad autónoma. Las consecuencias de una hipotética separación para la economía catalana y sus empresas serían “letales”.

Sólo hay que echar un vistazo al modelo de negocio de los buques insignia de las empresas catalanas –Gas Natural y La Caixa– para darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce en el sueño independentista. La gasista, la primera de España, cuenta con 20 millones de clientes en todo el mundo, de los que nueve se localizan en España y de éstos, sólo dos en Cataluña. Mientras, La Caixa, la primera caja española, cuenta con 5.330 sucursales y casi el 70% de ellas se sitúa fuera de Cataluña.

Pues bien, la independencia de Cataluña conllevaría, tal y como señala el vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, “la hostilidad en términos psicológicos” de los españoles y de los europeos. El presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España, Valentín Pich, incide en que los procesos de ruptura “suelen ser siempre muy costosos” porque al final lo que importa es vender el producto a cuanta más gente mejor y la confrontación puede traer consigo cambios en el comportamiento de los consumidores. Lo que quieren los empresarios es que sus artículos se vean de forma amable por el consumidor y un proceso como el de la independencia catalana llevaría a que los compradores no vean igual de bien que antes el producto. Y nadie puede dudar de que esto ocurriría, como se demostró hace cuatro años con el boicot a los productos catalanes desatado por las declaraciones, entre otros, del entonces líder de ERC, Josep Carod Rovira, durante la negociación del Estatut.

Adiós al euro
Con este precedente, no es extraño que el empresariado catalán no se haya posicionado en la línea de los independetistas, al menos, no públicamente. Todo lo contrario. A finales de 2005, ante el bloqueo a lo catalán, el presidente de La Caixa salió en defensa del mercado nacional, ensalzando el “carácter español” de la caja, un tema que, según dijo, es “irrebatible”.

Y es que las compañías saben de la importancia del mercado español, que supone alrededor del 50% de la economía catalana. Más allá, la Unión Europea representa el 30% y la autodeterminación de Cataluña implicaría su salida inmediata de la comunidad y del euro, con todo lo que esto conlleva. El mercado se estrecharía y las exportaciones se encarecerían.

Como apunta el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Juan Iranzo, Cataluña estaría obligada a “someterse a la tarifa exterior común –política arancelaria–”. Además, añade, “tendría unos tipos de interés más altos y la moneda –¿qué moneda?– se debilitaría”.

Uno de los factores que las multinacionales, como Nissan, Sharp, Sara Lee u Honda, que cuentan con plantas de producción en Barcelona, tienen presente cuando se deciden a instalarse en un mercado es la amplitud del mismo. A cuántos consumidores tendrá acceso sin tener que hacer un gran esfuerzo en logística, algo que encarece el producto de cara al consumidor final. Y lo primero que perderían las empresas catalanas con la independencia de Cataluña sería eso, porque el resto de España ya no sería su mercado nacional, que, como miembro de la UE, podría poner aranceles a sus exportaciones.

Además, la escasez de mercado es un peligro que puede llevar a la deslocalización de factorías, que marchen allí donde puedan vender más. Valga un ejemplo, la contracción del mercado de las motocicletas ya ha provocado que la japonesa Honda tomase la decisión de dejar de producir en su planta de Barcelona y trasladar producción a Italia. Los expertos advierten de que para evitar esa deslocalización el estado catalán podría estar dispuesto a ofrecer ayudas con lo que se crearía una economía proteccionista.

Pich apunta también que otro motivo para atraer y retener a las empresas en un país o mercado tiene que ver con su estabilidad. “Además de mercados lo más amplios posibles e independientemente de sentimientos, el sector empresarial lo que desea es estabilidad”. El empresario siempre invierte con vistas al largo plazo, “es conservador por definición”, con lo que escenarios de indecisión o inestables no es lo que desean.

En consecuencia, las empresas ya no se plantearían instalarse en Cataluña y muchas de las allí presentes, sobre todo las grandes, saldrían o se verían obligadas a cerrar. Esto, además, afectaría a miles de pymes que dependen de la producción de otras compañías más grandes (sector del automóvil). De hecho, a juicio de Vidal-Quadras, “las más afectadas serían las pymes”, que representan el 90% del tejido empresarial de Cataluña.

En peligro
De esta forma, el panorama que se esboza para una Cataluña independiente es la pérdida de “entre el 30% y el 50%” de su Producto Interior Bruto (PIB) en unos pocos años, según calcula Vidal-Quadras.

Así, empresas y marcas como Maggi, Avecrem, Gallina Blanca, Apis, Matutano, Freixenet, Codorniu, Casademont, Casa Tarradellas, Argal, Artiach, Cami, Frigo, Chupa Chups, Bimbo, Panrico, Donuts , Bollycao, Fontvella, Vichy Catalán, Caprabo, Mistol, Calgonit, Gas Natural, La Caixa, Caixa Catalunya o multinacionales con sede en Cataluña como Nestle, La lechera, Danone, Buitoni o Knorr, verían peligrar su permanencia, su modelo de negocio e, incluso, su supervivencia.

Si el sueño de Laporta y de los independentistas se hiciera realidad, no haría otra cosa que perjudicar a España y, sobre todo, “condenar a los catalanes a la miseria”.

Sin embargo, el escritor Josep Pla dijo hace años que “el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos”.

PARA "REÍRSE" DEL INDEPENDENTISMO
Cientos de personas participan en una "butifarrada" contra los referendos
No todo han sido proclamas independentistas este domingo en Cataluña. Centenares de personas han participado en la localidad barcelonesa de Molins de Rei en el "butifarréndum" organizado para reírse de las consultas ilegales. Entre los participantes, Boadella y Rivera.
EFE Libertad Digital 13 Diciembre 2009

La entidad organizadora, la Asociación Cultural Gastronómica Butifarrèndum, había convocado este contra-acto para reírse de las consultas soberanistas que se celebran, y ha convocado a sus simpatizantes en un merendero de la Santa Creu d'Olorda, situado en la carretera de Molins de Rei (Barcelona).

Entre los asistentes figuraba el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que ha dicho en el acto que "a nosotros nos gusta disfrutar de la cultura catalana, no utilizarla como un instrumento político, por eso celebramos este día de una forma típica: comiendo butifarras".

Según informa esta formación en un comunicado, Rivera ha añadido que "las concentraciones falangistas que se han celebrado en Barcelona y las consultas independentistas representan tan sólo a una minoría; no reflejan la Cataluña real porque Cataluña somos todos".

El presidente de Ciudadanos se ha dirigido también al PSOE y al Gobierno catalán al asegurar que "es increíble que ni Montilla ni el PSOE hayan hecho nada para evitar la celebración de estas consultas o para que, por lo menos, no se hagan en dependencias municipales. En resumen: no han hecho nada para velar por la legalidad".

En la página web de la asociación organizadora se animaba a participar en esta jornada "gastronómica" catalana a "todos aquellos hartos de la brasa que dan las políticas identitarias", mientras "otros dedican esfuerzos a organizar actos ilegales que no hacen sino magnificar conflictos identitarios y de convivencia entre las diferentes culturas coexistentes en Cataluña".

La iniciativa contaba con el apoyo de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (C's), la Asociación por la Tolerancia y personalidades como Albert Boadella o el padre Jony.
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Zapatero contra López
Germán Yanke ABC 13 Diciembre 2009

El PNV, desde luego, está activo. No se acostumbra a estar en la oposición, es decir, al control y a la oferta de alternativas, y, por tanto, la ejerce como si fuese parte del poder que ostenta, que no es sólo el de las instituciones forales, sino también el que le proporciona la debilidad y el desconcierto del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, precisamente del mismo partido que gobierna en el País Vasco. Pero empeñarse en ello, el PNV se empeña, no hay duda. Buena parte de su enfebrecida actividad es esperpéntica y ridícula. Lo son las críticas a que la política del lendakari López, apoyado por el PP añaden siempre, atenta contra la «identidad vasca», lo que revela, más que sagacidad, el dogma nacionalista de que la identidad no es otra cosa que su programa e ideario etnicista. No deja de serlo tampoco, a falta de proposiciones constructivas, la multitud de preguntas y de solicitudes de actas e información (casi mil) cuyo contenido se remonta hasta 1993, es decir, a muchos años de gobierno nacionalista.

Su activo está en Madrid
Andan preocupados ahora, por poner un ejemplo, por el techo de un hospital que las sucesivas administraciones del PNV no arreglaron jamás como es debido. Se busca la algarabía y el colapso para criticar a un Gobierno al que acusan paradójicamente de hacer ruido vacuo y de parálisis.

Sin embargo, su activo más importante está en Madrid. El apoyo a los Presupuestos de 2010 no está basado en una contribución seria a la política económica y a la lucha contra la crisis durante el próximo ejercicio, sino en arrancar a Zapatero la posibilidad de seguir siendo claves en el País Vasco sin tener allí la mayoría parlamentaria suficiente. Con llamativo desprecio a López y a la unanimidad del Parlamento de Vitoria, el presidente del Gobierno les facilitó la oportunidad política de convertirse en los valedores del Concierto Económico incluso a costa de quebrar un consenso que duraba tres decenios.

Más pasmoso aún, si no por el contenido sí por el procedimiento, es que el respaldo a los Presupuestos incluya la posibilidad de que el PNV vete las transferencias de las políticas activas de empleo a la Comunidad Autónoma Vasca que el lendakari negociaba para comienzos de 2010. Aquí ya no se trata sólo de proporcionar al nacionalismo una nueva llave. Es algo más: negar al Gobierno socialista de Vitoria una competencia que, si no se ha transferido antes no es por cicatería centralista sino porque el modo en que el PNV la pretendía atentaba contra la unidad de caja de la Seguridad Social. ¿O es que Zapatero va a romperla, incluso en contra de los socialistas vascos y del Gobierno autónomo, por las cuentas públicas del próximo año?

Patxi López ha soportado estas maquinaciones con el mismo estoicismo del que hizo gala para colocarse silenciosamente de perfil, a pesar del coste, ante los graves errores del Gobierno central en la gestión del secuestro del «Alakrana». A pesar no solamente de haber sido elegido lendakari democráticamente sino también de haber obtenido los mejores resultados del PSOE en los últimos comicios, los europeos, fallidos para el partido.

Sorprendente actitud
El viernes, en el Parlamento vasco, se quejó con amargura del veto del PNV a la transferencia de las políticas activas de empleo asegurando que, hasta ese momento y a pesar de su complejidad, se estaban negociando de modo «no devaluado». Pero si las réplicas a los nacionalistas podían ser tan firmes como indignadas, la amargura no podía proceder sino de la sorprendente actitud de un Gobierno, el de su partido, que, por no querer negociar una política anticrisis con nadie, está dispuesto a salvar la votación de los Presupuestos ultrajando y entorpeciendo al PSE en una oportunidad histórica.

No debe extrañar que, en este escenario, el PNV, antes de perder las diputaciones forales, algo que es muy posible, es decir, agobiado en el País Vasco y envalentonado en La Moncloa, plantee un nuevo plan de «pacificación» en el que la negociación del «día después» (cuando ETA «deje de actuar», dice Urkullu con su particular lenguaje) se llama ahora «recomposición de relaciones». Zapatero, y no Ibarretxe, es hoy el extravagante ciclista. Pedalea sin parar, y sin meta clara, para que no se le caiga la bici y no parece reparar, o no le importa, en que a base de rodadas desesperadas atropella a López y está, además, destrozando la carretera.

Entrevista a Xurde Rocamundi
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 13 Diciembre 2009

Xurde Rocamundi nació hace 43 años en Cataluña. Dueño de un pequeño negocio familiar, fue multado por mantener sus carteles exclusivamente en español.

LA NOTICIA
Un pequeño empresario de Arenys de Mar está decidido a no cambiar el letrero de su empresa, escrito en español, y a recurrir a los tribunales europeos la multa que la Generalitat le ha impuesto de 1.200 euros por no rotularlo también en catalán. Se trata de una prueba más de la imposición coactiva de esta lengua por parte del Gobierno autonómico, dentro de un ámbito como el comercio, que, por su esencia, debe estar sujeto a la total libertad de elección. Es intolerable que se impida a un ciudadano decidir el idioma que desee para publicitar su negocio y que se vea obligado a reclamar amparo para hacer uso de este derecho fuera de su propio país. Por fortuna, ejemplos como el de este empresario demuestran que la sociedad civil catalana no está dispuesta a aceptar, sin más, tales necedades.

LA ENTREVISTA
Pregunta: Xurde la que has liado. ¿No hubiera sido más sencillo poner los carteles en las dos lenguas y haber evitado todo esto?
Repuesta: No, porque es totalmente injusto. De tres posibles soluciones me dan solo dos opciones. Verás, yo no estoy en contra de que una persona se sienta nacionalista, es un sentimiento personal y como opción lo respeto. Eso es una cosa, otra es que mientan y se inventen un Estado jurídico al que aspiran pero que no existe. En el actual marco estamos en España y hemos de regirnos por las normas constitucionales.

P: ¿Odias lo catalán?
R: Nooooo. Soy catalán, pero ser catalán no conlleva intrínsecamente hablar una determinada lengua o ser catalanista. Cataluña es bilingüe, siempre se ha convivido con normalidad, unos se expresan en una lengua y otros en otra. Somos los usuarios quien elegimos como hablamos dependiendo de quien sea tu interlocutor. Estoy muy orgulloso de ser catalán, como asimismo pertenecer a un país donde hay varios pueblos, culturas, costumbres y lenguas y este país se llama España. El problema lo pone la Administración catalana, en manos de una minoría extremista y xenófoba, cuyo único fin es implantar una lengua y un pensamiento únicos.

P: ¿No temes las consecuencias?
R: Claro que las temo. Más que nada me dan miedo los “incontrolados”, esos grupúsculos de radicales convencidos desde su más tierna infancia e inducidos al odio de todo lo español. Ya veremos en día de la Diada si respetan mi negocio, pertenencias... o a mí, espero no ser agredido. Esa es la consecuencia de cederles Educación a los independentistas y que se hayan adueñado de los medios de Comunicación. Watson dijo: “Dadme 20 niños y decidme que queréis que haga de ellos”. Con la enseñanza y los medios, saben perfectamente que la masa es manipulable, basándose en aquello de “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. Pero lo que más temor me da es la mansedumbre de la gente en general, eso que llaman la “masa silenciosa”. No solo atacan mis derechos, atacan los de todos que no sigan sus consignas, ¿a qué esperan para despertar y abrir los ojos?

P: Sin embargo las leyes hay que cumplirlas. Si no te gustan, ¿por qué no acudes a un partido político y luchas por ello?
R: Está comprobado que políticamente en Cataluña no se puede hacer nada. Es lo que te he dicho antes. Aquí solo vota el 50% de los que tienen derecho a voto. La gente está harta del distanciamiento de los políticos y consideran que todos son iguales. No se preocupan de la realidad, solo de mantener sus poltronas y privilegios y el votante lo percibe. Un ejemplo; Cataluña es la Autonomía con más destrucción de puestos de trabajo en los últimos meses y tanto la Generalidad como la oposición (CiU), solo hablan del Finançament, la Naciò, la llengua y el posible recorte del Estatut por parte del TC. Coge los periódicos y léelo… así que la gente normal no suele ir a votar. Eso sí, el nazionalista vota siempre, se aprovechan justamente de esta circunstancia.

La única forma de derrotarlos ha de ser de forma cívica, con denuncias constantes de sus abusos. Por otro lado, si, las leyes han de cumplirse y los primeros que han de cumplirlas son nuestros representantes políticos para dar ejemplo… y no lo hacen. Se pasan por el forro tres sentencias del TSJC sobre la tercera hora de español semanal en las escuelas, es más, incluso sacan una nueva LEC para evitar hasta los mínimos educativos impuestos por el Estado. Y ahora amenazan con la desobediencia civil promovida por los mismos partidos políticos si el TC les es desfavorable en el Estatuto, defenestran la primera y con el rango mayor ley que es la Constitución.

Fíjate en la consigna que tiene preparada para el próximo 11S: "Estem creant un Estat" (Estamos creando un Estado), siguen con sus absurdos...

P: ¿Hasta donde piensas llegar?
R: Hasta donde sea necesario. Cualquier jurista sabe que la razón me asiste y que la mencionada ley lingüística es discriminatoria e invade competencias como el libre comercio, aparte de su más que posible anticonstitucionalidad. Sino se recurrió en su momento fue por motivos políticos no de justicia. Mucho me temo que tendré que ir finalmente a Estrasburgo, dado que aquí la separación de poderes brilla por su ausencia. En Europa las presiones nazionalistas no tienen fuerza alguna y el juez puede dictaminar con total libertad.

P: ¿Tienes apoyos?
R: Muchos. Los primeros de gente anónima de toda Cataluña y del resto de España que se han solidarizado conmigo, personas de todo tipo y condición. Es más, se ha creado un grupo de apoyo en Facebook y ya hay más de 1.000 simpatizantes. Algunos me llaman valiente al ser el primero en toda Cataluña que recurre (algo que me suena espantoso ya que hay cientos de denuncias anteriores a la mía) y otros me dicen loco. Los menos me amenazan por Internet, entre en “El racó català” por ejemplo.

Luego varios medios de comunicación, más que apoyarme han informado al público del caso, véase: El Mundo, Intereconomía (El gato al agua), La Voz Libre, La Nación, el ABC, TV Extremadura, La Nueva España, Onda Cero, La Cope, etc. (perdón si me dejo alguno, lo he respondido de memoria). Curiosamente en el Periódico de Cataluña y en La Vanguardia ni siquiera han dedicado un breve...

Jurídicamente hablando tengo detrás a las asociaciones Impulso Ciudadano y Asociación por la Tolerancia, contando además con la solidaridad de otras plataformas cívicas.

P: Pero este proceso saldrá caro y más si acudes a Europa.
R: En principio la asistencia jurídica me la han dado de forma totalmente gratuita, después habrá unos gastos (procuradores, viajes, etc.), por ello, tanto Impulso Ciudadano como Tolerancia tienen sendas cuentas para aportaciones voluntarias. Ya no para cubrir tan solo mi caso, sino el de cualquier ciudadano que denuncia similares u otros de abusos sobre sus derechos lingüísticos o de libertades individuales.

P: Tan solo me queda desearte suerte.
R: Más que suerte, deséame que se imponga la justicia sobre la sinrazón. Por cierto en septiembre destaparemos un nuevo caso de Denuncia Lingüística de un conciudadano de la misma Villa de Arenys de Mar. Ya me he puesto en contacto con él y aunque ha pagado la multa de 1.500 euros, piensa recurrirla, le he dado todo mi apoyo.

En Arenys de Mar a 25 de Agosto de 2009
http://impulso-ciudadano.blogspot.com/2009/09/entrevista-xurde-rocamundi.html

Xurde Rocamundi en Facebook
http://www.facebook.com/profile.php?id=1560315165

Laporta llama a votar sí porque «nos estamos muriendo»
Arranca el desafío independentista de Cataluña

Primero fue Arenys de Munt y este fin de semana 167 municipios más. Los soberanistas lanzan un pulso al Gobierno.
Montse Espanyol/S. D. La Razon 13 Diciembre 2009

VIC (BARCELONA)- Joan Laporta no se cansa de robar protagonismo a la clase política catalana. Durante los quince días de rigor que ha durado la campaña para las consultas soberanistas, el presidente del FC Barcelona ha acaparado titulares metido en el papel de político en defensa de la independencia de Cataluña. Anteayer mismo, después de una intervención a favor de los referendos en Tàrrega (Lérida), una de las 167 poblaciones que durante este fin de semana podrá votar a favor o en contra de la independencia, volvió a ser el adalid del independentismo. Tan orgulloso está de sus pinitos en política, que los eurodiputados de CiU y ERC, Ramon Tremosa y Oriol Junqueras, le miraban con recelo.

Y ayer Laporta repitió acto en favor de la independencia. No satisfecho con ser la cara mediática de este proceso, cerró la campaña en favor de las consultas con portes de estrella, haciéndose esperar 40 minutos. Desde un escenario montado para la ocasión, en la plaza Mayor de Vic, ornamentada con gigantescas banderas independentistas («estelades»), Laporta insistió ante el millar de personas allí congregadas que «el domingo es necesario votar sí a la independencia porque Cataluña es una nación y como nación tiene derecho a tener estado propio».

Para Laporta, «Cataluña se está muriendo», y subrayó que tener un estado propio «es la única manera de vivir como ciudadanos normales, de primera» porque «Cataluña es una nación y tiene derecho a crear su propio Estado.

Mientras Laporta hablaba, uno de los organizadores de la consulta en Vic, comentaba que si mañana no vota al menos el 50% de la población, el proceso habrá sido un fiasco. Y como si le hubiera leído el pensamiento, acto seguido, el presidente del Barça avisó de que, el domingo, uno no se puede despistar y hay que ir a votar porque la participación será la clave.

«El sueño catalán»
Consciente de que es el rostro más popular que apoya esta oleada de referendos que tendrá segundas partes en febrero y abril, incluso llamó a los inmigrantes a acudir a votar por la independencia. «Hemos de invitar a participar a todos del sueño catalán, es una cuestión de justicia con todos los que en el pasado lucharon por una Cataluña libre», animó. Como colofón, añadió que «me gusta que todo el mundo se sienta catalán».

Pese a la gran expectación que se creó en la plaza Mayor de Vic, donde también defendió la independencia el ex vocal del CJPJ, Alfons López Tena, no todo el mundo aplaudió a Laporta. El presidente del Barça tuvo que soportar algún que otro silbido de protesta de soberanistas indignados con su faceta política. Pese a los abucheos aislados, Laporta se iría de Vic con una imagen emotiva en la retina, la de la plaza Mayor iluminada por centenares de bengalas que el público encendió mientras sonaba el himno catalán, «Els Segadors».

La presencia de Laporta en Vic no fue casual. Como aciertan a decir algunos, Osona la comarca de la que Vic es capital, es el territorio «abertzale catalán». Es la comarca donde votarán más municipios mañana –hasta 34– y el centro mediático de una consulta en la que hay un centenar de medios acreditados, muchos extranjeros como Sarah Rainford, de la BBC.

Las consultas han removido todavía más el panorama catalán ya bastante revuelto políticamente. No obstante, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiso quitar hierro al proceso de consultas soberanistas. A su juicio, son iniciativas que «objetivamente no van a ningún sitio». El Ejecutivo, también por boca de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, desvinculó el aluvión de consultas del retraso del Tribunal Constitucional (TC) en emitir una sentencia sobre el Estatut. «Como he dicho en alguna ocasión, estamos confiados en que haya una buena sentencia del TC sobre el Estatut, que todo el mundo debe respetar y tener la paciencia necesaria hasta que se produzca», argumentó Zapatero desde Bruselas. Lo cierto es que el PP sí ve en el aquelarre de consultas de este fin de semana»un simulacro más que el PSC usa para presionar al Tribunal Constitucional sobre la sentencia del Estatut», apuntó la presidenta del partido en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho. Y, de hecho, el consejo de alcaldes del PSC, que aglutina a una veintena de ediles de ciudades de más de 40.000 habitantes, se reunirán hoy frente al Parlament para realizar una declaración en favor de la constitucionalidad del Estatut.

Referéndum vinculante
Queda claro que es difícil desvincular la oleada de referendos, promovida por la sociedad civil pero alimentada por ERC y Convergència, del actual momento político que vive Cataluña. En este sentido, De la Vega recalcó que los referendos no tienen validez ni consecuencia jurídica alguna, dado que no se ajustan a las Constitución ni a las leyes. Sin embargo, el desdén gubernamental no aplacó a los soberanistas que, a través de la coordinadora de los referendos, advirtieron al Gobierno que habrá un antes y un después tras las consultas, ya que «700.000 ciudadanos son un dato objetivo». El responsable de campaña, Uriel Bertran, explicó que se trata de un «cambio histórico» que servirá como incentivo para que el Parlament convoque un referéndum vinculante sobre la independencia. El auge que han dado las consultas a los soberanistas llevó al vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod Rovira, a recordar que es partidario de convocar un referéndum vinculante sobre la independencia en 2014 «si la sociedad cree que ha llegado el momento». Crecido, Carod advirtió a Zapatero de que las consultas de este fin de semana no tendrán consecuencias legales pero sí «morales». Lo cierto es que ERC, al igual que Convergència –sus socios de Unió no se han vinculado al proceso–, ha querido hacer suyo el proceso y el fin de semana movilizarán a sus más altos dirigentes.

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