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Recortes de Prensa    Lunes 14 Diciembre  2009

 

Educación para el triunfo
Enrique LÓPEZ La Razon 14 Diciembre 2009

La manifestación convocada por los sindicatos el sábado pasado, al margen de las valoraciones que ha merecido, pone de manifiesto que algo no marcha bien en España y que quizá no se están afrontando los retos actuales de una forma correcta. Resultan llamativas las profundas contradicciones que surgen si comparamos lo que proponen instituciones públicas y privadas internacionales y nacionales para solventar la profunda crisis española, con la visión que al respecto tiene el Gobierno e incluso los sindicatos. Esa tremenda diferencia debe tener alguna explicación. Esta situación requiere adoptar medidas a corto y a largo plazo; pero todas ellas deben ser coherentes con un modelo, y para ello se debe tener claro éste, orientado sobre todo hacia el bien de la nación y no sólo a fines partidistas.

Con una política de subsistencia basada en la subvención, ayuda pública y subsidios, se diseñará un mal escenario. Hace falta algo más, porque cada vez habrá menos para repartir. Ante ello en lo que merece la pena invertir a largo plazo y siempre saldrá bien, es en la gente, en el pueblo y sobre todo en su educación y su formación. La pregunta es si realmente se está apostando por un pueblo educado o no.

Un pueblo educado elige a los mejores gobernantes y les exige lo mejor, estos a su vez elegirán a los mejores asesores y harán de la excelencia el fin de su gestión. Un pueblo educado sabe discernir entre el mensaje inteligente, y la pura demagogia. No se le engaña. Un pueblo educado sabe crecerse ante las adversidades, sabe buscar lo mejor de sí mismo y aportarlo a la sociedad, y no espera que todo se lo den hecho a través de ayudas públicas y subsidios. Tiene orgullo y determinación, y cuando esto se predica al colectivo, se convierte en una máquina de prosperidad y desarrollo.

Un pueblo educado no admite ramplones, mediocres, corruptos, vagos etc. Los expulsa del sistema a través de los instrumentos democráticos. Para conseguir esto hace falta creer en la educación, apostar por ella. Una educación integral, en conocimientos y en valores, educación que prime la excelencia, la competitividad, el esfuerzo, el enriquecimiento moral y no sólo económico. Para ello hace falta invertir mas y mejor en educación, pero en la de verdad, en la que va orientada al individuo, y no a fortalecer un modelo político partidista, con el fomento de falsas pluralidades, de patéticas exaltaciones de minorías que no las requieren para nada, u orientada a fomentar una lengua, no como enriquecimiento del individuo, sino para explicar ensoñaciones nacionales personales e interesadas.

Decía el filósofo británico Herbert Spencer que «El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás». La educación debe ayudar a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser. Para los responsables políticos que no tienen excesiva confianza ni en su mensaje ni en su gestión, un pueblo educado no es un pueblo ideal para gobernar, por el contrario el responsable político de verdad prefiere una sociedad educada y abierta, que crea en sí misma y que sepa luchar por sí misma, porque a la postre elegirá a los mejores y los mejores seguirán apostando por lo mejor. Decía Ciceron «Todos seguirán la autoridad de un cónsul libre de toda ambición, sin tacha, cauto en los peligros e intrépido en la lucha».

What happens in Spain?
Roberto Centeno El Confidencial 14 Diciembre 2009

¿Qué sucede en España? Era la pregunta que planteaba hace unos días el principal responsable de una gran multinacional con intereses en España. En un país con un gobierno decente, un banco central decente y un sistema estadístico decente, sería una pregunta retórica. En la España de Zapatero, con un gobierno insolvente que miente masivamente, un banco central que miente y un sistema estadístico que miente, la pregunta es más que pertinente. Y la respuesta es que no lo saben.“Zapatero ha perdido la credibilidad”, decía The Economist hace un par de semanas. Y como no lo saben, dejan de invertir, así de simple. Las inversiones extranjeras se han desplomado un 90% en el primer semestre.

Decía el jueves Zapatero en la presentación del Informe Económico que “la recuperación es inminente”, es decir, que ha dado orden al comisario político del INE y al gobernador del Banco de España de que el crecimiento del cuarto trimestre tiene que ser positivo “como sea”. Da igual que los principales indicadores de producción y demanda digan lo contrario, da igual que el paro supere los cinco millones, da igual que esté llevando España a la ruina, vienen mintiendo sin límite y lo harán de nuevo para que su jefe pueda iniciar la Presidencia europea con un vibrante “¡también hemos salido de la crisis!”, algo imprescindible ya que su objetivo es “hacer Europa más fuerte económicamente”. En fin, el hazmerreír de Occidente.

Lo que sí sabemos
Y, sin embargo, nada más lejos de la realidad. En este final del año del Señor de 2009, la economía no sólo sigue cayendo, es que lo hace a mayor velocidad. Pero sobre todo, la restricción creciente del crédito a familias y empresas, la reducción de los estímulos a la tercera parte, la subida de tipos y las próximas y brutales subidas de impuestos, tasas y precios de todos los servicios, reducirán aún más la inversión y el consumo privados, el 87% del PIB en 2010 y años sucesivos.

Veamos los últimos indicadores independientes de producción y demanda. Consumo de electricidad: -3,6% en noviembre frente a -1,3% en octubre corregido de temperatura y de calendario. Consumo de carburantes: -4,6% en noviembre de 2009 vs. igual mes de 2008, y también peor que en octubre, -2,8% vs. octubre de 2008. Pero además las gasolinas se desploman un -7,6% , lo que da una idea del derrumbe del consumo privado el pasado mes. Consumo de gas: -19% en noviembre vs. igual mes año anterior; mucho peor que el tercer trimestre –12% respecto a igual periodo del año anterior. Ventas de los grandes supermercados: -5% respecto a noviembre de 2008 y claramente peores que en octubre, y aquí estamos hablando de productos de primera necesidad. Ventas de electrodomésticos: han caído, según ANEL, un 16,06% en noviembre, frente a una caída acumulada del 15,68% en los once primeros meses.

En resumen, un serio empeoramiento de la situación económica en noviembre. Estimando el PIB de octubre y noviembre, a través del consumo de gasóleo automoción, una variable fuertemente correlacionada, este ha caído un 4%, y en 2010 con menos renta disponible, menos crédito y más caro, la situación solo puede empeorar. Y esto no lo cambian las mentiras del BdE o del INE. La última, el INE ha corregido el gasto por familia en 2008: -4,2% en términos reales, caída muy superior a la publicada.

Y ahora veamos las cuentas públicas, el talón de Aquiles de nuestra economía. Las necesidades netas de financiación –emisiones menos amortizaciones-, ascendía a 24 de noviembre a 110.492 millones de euros, y como diciembre, repito una vez más, es el peor mes a efecto de déficit, cerrará el año en torno a los 130.000 millones de euros, lo que elevará la deuda del Estado al 47,5% del PIB. Pero la deuda pública son muchas más cosas: la deuda viva de las CCAA, 81.981 millones en el segundo trimestre de 2009, con una estimación a fin de año del orden de los 100.000 millones; y la deuda viva de Ayuntamientos y Diputaciones, 32.000 millones a fin de 2008, con una estimación del orden de los 45.000 millones a fin de 2009.

Pero ni siquiera esto es todo, queda la puerta de atrás para ocultar el endeudamiento, las empresas públicas estatales, autonómicas y locales, que han crecido exponencialmente: hay casi 4.000 empresas a día de hoy, cuya deuda viva a febrero 2009 ascendía a 44.598 millones de euros, y una estimación de 55.000 a fin de año. En resumen, deuda pública total a fin de 2009, 67,5% del PIB. Y lo peor no es la cifra absoluta, que ya es brutal, sino su tasa de crecimiento vertiginosa y el que la casi totalidad de este incremento sea gasto corriente, es decir, estructural.

Lo que no sabemos pero podemos estimar
Paro real y ritmo de incremento. Ni la EPA y menos aún el paro registrado, muestran la realidad del paro, pero puede estimarse sumando los colectivos excluidos a mayor gloria de Zapatero. La última EPA excluyó a 550.000 personas, en su mayoría jóvenes con estudios, porque “no buscan activamente” trabajo, están “desanimados”, y los clasificó como inactivos. Adicionalmente, el cambio metodológico de 2005 considera trabajadores a “tiempo parcial” a 600.000 parados. Por tanto, paro real del tercer trimestre: 5,2 millones. El paro registrado excluye a los DENOS que el INE considera parados y no incluye como demandantes de empleo a parados Caldera, autónomos, perceptores de los 420 euros y desanimados que ya no se reinscriben cada mes. Total, 5,4 millones a noviembre, donde además se ha perpetrado una nueva jugada zapateril: 140.000 parados que recibieron la ayuda de los 420 euros fueron excluidos del paro, es decir, en noviembre el paro oficial ascendió a 200.600 personas, cifra que compara con los 175.000 de noviembre de 2008, o sea, el ritmo de incremento crece, no disminuye.

Déficit y deuda pública 2010. Según los PGE 2010, las necesidades brutas de financiación del Estado ascenderán a 212.000 millones de euros y las netas a 76.177. En los PGE 2009, las necesidades brutas eran 104.500 millones y las netas 28.500. ¡Solbes era un fenómeno! Y ahora es igual y por las mismas razones, gastos fuertemente infravalorados e ingresos sobrevalorados. La mejor estimación de las necesidades de endeudamiento del Estado asciende hoy a 200.000 millones netos.

A esto se añade el endeudamiento 2010 previsto para CCAA y Entes Locales, 60.000 millones; deuda vencida y no pagada con pymes y autónomos, 30.000 millones; deuda de empresas públicas, 15.000, una deuda total del 98% del PIB, el margen temporal ha desaparecido. No puedo entender de dónde ha sacado S&P la cifra del 67% en 2.010, una frivolidad de análisis, porque esto son habas contadas. Como señalaba el viernes aquí Marc Vidal, “la deuda sólo tiene un camino previsible: su colapso”.

¿Y qué pasa en el sistema financiero? Me limito a resumir. El BdE, en lugar de acometer la reestructuración del sector como era su obligación, cerrando lo inviable y capitalizando lo viable, dedica su tiempo y esfuerzos a ocultar la realidad por todos los medios a su alcance.

La intervención de CCM ha sido un desastre sin paliativos, y un robo a los contribuyentes; la politización de las Cajas se ha llevado hasta lo inaudito, y lo peor, no ha habido desapalancamiento alguno, las entidades están refinanciando su inmensa deuda con aval del Estado, sin el menor análisis de quien podrá devolver y quién no, lo que acabará convirtiéndose en un expolio histórico, porque ahora ya no son ellos sino nosotros, el pueblo, los responsables de su devolución. El final, será la quiebra de la mitad del sector, pues el costo de su rescate estará fuera de las posibilidades del país.

Como afirma Credit Suisse, estamos peor que Grecia, porque nuestro déficit es estructural debido a un modelo de Estado inviable, 18% en 2009 vs 12% Grecia; porque la deuda crece el triple que el resto; por el deterioro imparable de la economía real y por el inevitable colapso de parte del sistema financiero.

What really happens? We are at the cliff edge. Al borde del abismo.
(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

Un fracaso que no sólo es del nacionalismo
EDITORIAL Libertad Digital 14 Diciembre 2009

Apenas una semana después de que se celebrara el trigésimo primer aniversario de la Constitución española, el nacionalismo catalán ha organizado toda una serie de consultas populares en diversos municipios de la comunidad autónoma para plantear a los ciudadanos catalanes si desean que esta región se independice de España.

Este proceso, que pretendía convertirse en la punta de lanza de un chantaje al resto de españoles para que acepten la imposición de un nuevo marco institucional por la decisión unilateral de una parte de España, contó con el apoyo unánime de todo la plana mayor del catalanismo más radical, sin excepción alguna. Y pese a ello, el fracaso ha sido rotundo: apenas un 30% del censo llamado a votar, lo ha hecho. Similar porcentaje al que apoyó en las urnas el inconstitucional estatuto que lleva varios años atascado en el Tribunal Constitucional.

Será que, en efecto, una parte minoritaria de la sociedad catalana, una oligarquía, ha secuestrado política, económica y socialmente al resto de la sociedad para, gracias al victimismo nacionalista, vivir a costa de ella y del resto de España. Un proceso de dominación contra el que, sin embargo, sólo se han revelado unos pocos grupos heroicos que contrastan con la mansurrona indiferencia del resto de ciudadanos. Una muestra más de que entre los catalanes se encuentran exacerbados los rasgos característicos de la España actual: su anestesia y complaciente aceptación del intervencionismo político en todos sus órdenes.

Desde luego, mal casa el discurso nacionalista de que Cataluña se encuentra oprimida por el resto de España y de que sus ansias independentistas son un clamor social con la muy baja participación que ha tenido una consulta a la que tanto bombo se le había dado y sobre la que tantas expectativas habían depositado los radicales.

Con todo, tampoco habría que caer en la trampa nacionalista de pensar que estas consultas celebradas fuera de la legalidad, controladas por los secesionistas y pensadas para influir sobre las instituciones comunes de todos los españoles, poseen algún tipo de relevancia política. Puede que el nacionalismo no haya obtenido un éxito completo porque las cifras no han acompañado, pero desde luego sí ha logrado un éxito parcial derivado de la mera celebración de las consultas con la aquiescencia de los gobiernos español y catalán.

Sólo con el hecho de que haya imperado la "normalidad" en un acto dirigido a subvertir el régimen de libertades que permite su celebración, los catalanistas ya han obtenido el éxito mediático que buscaban para seguir cabildeando al PSOE y, a través de él, al Gobierno de la nación. La oligarquía catalana, minoritaria, alcanza buena parte de los objetivos que ambiciona y que explican su razón de ser: lograr una influencia sobre la vida del conjunto de los españoles muy superior a la que dictaría su representatividad dentro de la nación.

Porque, no debe olvidarse, este tipo de consultas se celebran presuponiendo que la nación española, la base del régimen constitucional, no existe: justo donde quiere llegar el nacionalismo. Pues tan inaceptable sería que un 30% de los catalanes decidiera sobre cuáles deben ser las pensiones de los gallegos como que ese 30% quiera modificar a su gusto la configuración y la legalidad del Estado español. Si se trocea la ciudadanía, se trocean las libertades: cualquier minoría de ciudadanos podría entonces escindirse y convertirse en una mayoría que pueda explotar a las nuevas minorías resultantes.

Ese era el fundamento inaceptable de la consulta que no ha sido atacado de manera suficiente por nuestras instituciones. De ahí que, sobre todo, ayer fracasara un régimen político que no ha sabido frenar el crecimiento del nacionalismo y que haya degenerado una partitocracia que más que combatir a quienes pretenden acabar con las libertades que supuestamente garantiza ese régimen, se alían entusiastas con ellos para así permanecer en el poder en lo que quede de España.

Consulta
La resaca del Butifarrendum
José García Domínguez Libertad Digital 14 Diciembre 2009

Prueba de que Cataluña constituye el último baluarte de la España cejijunta es que, fiel a la muy canónica tradición de la barbarie peninsular, ha condenado al exilio a otro de sus –muy contados– talentos, Albert Boadella. Ya se lo advirtió Pla, que conocía al ganado local mejor que nadie: "Vigile, Boadella, sobre todo vigile mucho, que Cataluña es un país de cobardes". Pero él desoyó el consejo del maestro al violar la constitución no escrita que rige la vida civil en este páramo. Ésa cuyo artículo primero reza: "A los apóstatas que abjurasen de la santa religión identitaria se les respetarán honor, empleo y hacienda siempre y cuando permanezcan mudos con expresa renuncia a ejercer la condición jurídica de ciudadano".

De ahí que haya sido en el destierro donde acaba de concebir una asociación cívica que bien pudiera llamarse "Que se larguen de una puta vez". Iniciativa loable, sobre todo por el cargante soniquete perdonavidas que subyace tras charlotadas como ésa del Butifarrendum secesionista. Y es que a muchos agnósticos locales nos resulta indiferente que Cataluña se declare república de Ikea, cantón, confederación de masías o sultanato islamista. Consumada de facto la secesión sentimental de España, la letra pequeña de la ruptura material nos trae sin cuidado.

No obstante, el problema nunca lo ha representado el independentismo, sino el catalanismo. Y ello por una razón simple, a saber, la genuina esencia de esa religión civil no es política –construir un estadito nacional–, sino metafísica: recuperar la pureza primigenia de una identidad tribal contaminada por el estigma español. Razón última de su obsesivo cerco a los no creyentes en tantas parcelas de la vida cotidiana. A esos efectos paranoicos, resulta accesoria la división entre independentistas, confederales, soberanistas, federalistas o simples regionalistas, si los hubiera.

Igual da porque el catalanismo que a todos impregna no es un argumento político, sino una forma de argumentar políticamente: la que se presenta a sí misma como si fuese una realidad objetiva de la Naturaleza, una verdad tan indiscutible e inobjetable como la montaña del Tibidabo o el teorema de Arquímedes. Ese cerril dogma hegemónico, y no la minoría independentista, es quien ha condenado al ostracismo tanto a los catalanes que viven en el exilio exterior como en el interior. Lo otro, que se marchen o no, ¿a quién le importa?
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

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Cinismo independentista
José Vilas Nogueira Libertad Digital 14 Diciembre 2009

Con el aliento de Zapatero y la complicidad del PSOE, España, una de las más viejas naciones de Europa, se desintegra. Es difícil encontrar en la historia mundial un ejemplo equiparable de lesa patria y de traición y escarnio de la Constitución vigente, que el presidente del Gobierno juró, digo prometió, defender.

La punta de lanza de este proceso disgregador la llevan naturalmente los nacionalistas catalanes con el firme apoyo, algunas veces explícito, otras disimulado, de la organización catalana del PSOE, dominada actualmente por charnegos arribistas, traidores a España y a sus orígenes (No sé si existe algún estudio que haya abordado la cuestión de la frecuente incidencia y el protagonismo que en los nacionalismos disgregadores de base historicista desempeñan gentes de origen alógeno).

En rigor, Zapatero es un caso de patología política, pero con frecuencia los casos patológicos no son más que una exacerbación extrema de rasgos presentes en la vida "sana". Así, las elites políticas e intelectuales españolas asumieron un insensato complejo de inferioridad ante los catalanes (He conocido de cerca este proceso en el ámbito universitario). En una imbécil reacción antifranquista, se identificó el sentimiento español con la dictadura, ignorando, hasta extremos escandalosos, el profundo españolismo de los intelectuales leales a la II República, tanto españoles como latinoamericanos.

En el plano político, este síndrome se manifiesta en la redacción y, sobre todo, en el desarrollo del Título VIII de la Constitución, acrecentado por la comodidad de aplazar sine die la respuesta de los problemas. Pero los problemas irresueltos no hacen sino crecer. Ahora, bajo la dirección de la Esquerra, los nacionalistas catalanes y sus cómplices (casi toda la clase política catalana) han acometido la convocatoria de sendos referéndum planteados en el ámbito municipal por la independencia de Cataluña. La reacción de negar, como la protagonizada por Zapatero y algunos miembros de su Gobierno, toda importancia a estas consultas es típicamente insensata. En el mejor de los casos supone un nuevo chantaje al Tribunal Constitucional (que, parece, necesitará un siglo para emitir sentencia: "a buenas horas, mangas verdes"). En el peor...

Pero los organizadores no se paran en barras. Han invitado a 19 "observadores internacionales" y a diez representantes políticos gallegos y vascos para que valoren la fiabilidad del control de la identidad de los votantes y las garantías del escrutinio. Y ¿cómo los han elegido? Según la prensa, los "observadores internacionales" son miembros de diversos partidos nacionalistas europeos y canadienses, por tanto serán abiertamente simpatizantes con los convocantes de las consultas. Y aunque no se dice nada sobre quiénes serán los diez representantes políticos gallegos y vascos, es de suponer que concurran las mismas circunstancias. O sea, se tratará de observadores que no observarán nada. No observadores, sino propagandistas. Menudo cinismo.
José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

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Una jornada normal
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Diciembre 2009

La presentadora del telediario de Antena 3 resumía perfectamente la situación de España: "La jornada del referéndum de secesión de Cataluña ha transcurrido normalmente. No ha habido problemas que registrar." No se podía hacer mejor descripción o certificación de la desaparición de la nación española. España está sin pulso, pero la casta política oculta esa muerte, porque corre el riesgo de quedarse sin trabajo. Mientras tanto, es nuestro deber preguntarnos: ¿Qué significado político tienen los referendos celebrados en Cataluña? Son el comienzo de una búsqueda formal que legalice lo real: la desintegración de España. Esto es lo que millones de españoles no quieren ver ni reconocer; o peor, se dejan engañar por la casta política.

¿Cuánto tiempo todavía tendremos que esperar para que muchos abran los ojos para ver lo real? Todavía falta. ¿Cuánto tiempo aguantará esta mala comedia? Sospecho que más de lo que algunos desearían. Pero llegará el día, más pronto que tarde, en que se enteren todos de lo que ya intuye la mayoría: España está desintegrada. Su vertebración a partir de un Estado-nacional es inexistente. Basta ver nuestras miserias internacionales para saber que la nación está desintegrada. Más aún, cualquier lector un poco avisado, sin otra ayuda que su capacidad de observación, pudiera dar tantos o más ejemplos que este cronista sobre la desintegración del Estado-nacional.

Así las cosas, me parece que es una frase manida y ridícula decir que es inminente el peligro de fragmentación de España. Quienes dicen eso son unos bárbaros. O peor, listillos, gentes aprovechadas, que se unen al coro de golpistas institucionales que repiten una frase terrible: "Aquí no pasa nada". Eso es mentira. Es una ocultación de lo real: España está desintegrada. Falta, naturalmente, el reconocimiento formal de esa ruptura real y material. Esa es la intención, insisto, de los cientos de referendos que se celebraron en Cataluña. Se trata de una búsqueda formal y jurídica, en realidad, de una fórmula no "sangrienta" que certifique lo real. El Estatuto de Cataluña es otra.

Por supuesto, que hasta llegar aquí hemos tenido que pasar por mentiras similares. Recordemos algunos de esos engaños: hablando se entiende la gente, dijo el Rey, a los separatistas catalanes. España es, según el jefe de Gobierno, un concepto discutido y discutible. He ahí un par de frases, junto a otras muchas que podríamos añadir, para ocultar un asunto obvio, a saber, la ocultación de algo que ya es un secreto a voces: España es sólo una fórmula, un simple nombre, para ocultar su desintegración. ¡De la Constitución para qué hablar! O se reforma o se certifica su defunción. Ya ha pasado el tiempo de su defensa, cuando el propio Tribunal Constitucional la ha mancillado.

En esta dramática circunstancia de la democracia española, los referendos de Cataluña son un paso más, otro, para prepararnos para la tragedia final. Llegará. Nadie lo ponga en duda. Es el destino que les tiene reservado la historia de España a los cobardes y a los melifluos. Todos tendrán su lugar en la historia de la traición a España. De momento, el Rey y Zapatero ya tienen sus respectivos espacios al lado de Pi i Margall y Azaña.

Esperpento independentista
Germán Yanke Estrella Digital 14 Diciembre 2009

Si los independentistas catalanes querían convertir su objetivo político en una opción seria que forme parte del debate político, han terminado por conseguir que se convierta en un esperpento. No es otra cosa la convocatoria de falsos referéndums en algunos municipios, unas consultas que son, en el fondo, una burla a la democracia por su convocatoria falseada y privada, por la falta de las garantías que las convocatorias a las urnas deben tener en los Estados de Derecho y por el absurdo de las mismas. Si a esto se añade que ni la anterior ni las de ayer logran participaciones sensibles de los ciudadanos, el esperpento no es la descripción lógica para el que observa, sino también para el que lo promueve.

El esperpento, además de subrayar el descrédito de los promotores, tiene algunos elementos preocupantes para todos y, en especial, para los catalanes. No es asunto menor para la seriedad de la política, desde luego, que en un esperpento de esta naturaleza participen representantes significativos de partidos que están gobernando en Cataluña o son, para ello, la alternativa con más posibilidades. Cada cual puede enfrentarse a sus ansiedades insatisfechas de la manera que le resulte más cómoda (o más fácil). Artur Mas declaraba hace pocos días que una consulta sobre la independencia, se entiende que una consulta seria, legítimamente convocada y con las garantías suficientes, supondría un revés en estos momentos para quienes sostuvieran el sí a la misma y que, por ello, más valía seguir trabajando por ello y convocarla más adelante. El presidente de ERC, Joan Puigcercós, replicó que esa posición suponía una suerte de independentismo estratégico mientras el suyo era "sustancial", por lo que defiende, sabiendo que no ocurrirá, es decir, que así su partido podrá seguir en el poder coaligado con el PSOE, que el hipotético referéndum debía hacerse la próxima legislatura, aunque el resultado sea negativo para sus objetivos. Se diría que las frustraciones de ambos obtienen consuelo en esperpénticas consultas como las de ayer, pero más allá de las pócimas privadas, desde el punto de vista del funcionamiento de la democracia y las instituciones, demuestra una deslealtad con todo ello fuera de lo común, propia de adolescentes desconcertados y no de políticos a los que se pueda confiar la gobernación de una comunidad autónoma de la importancia de Cataluña.

El presidente del Gobierno dijo la pasada semana que las consultas no llevan a ningún sitio. Es cierto que no tienen ningún valor, pero llevan a la contradicción política de su partido, que gobierna allí con quienes promueven o jalean el esperpento y pacta en Madrid con ellos tan a menudo. Ése es el drama político que excede el simulacro y el espectáculo sin sentido. Debería reflexionar el presidente tanto como el PP que, para desquitarse de sus complejos, anda por ahí diciendo que puede pactar con cualquiera, como si "cualquiera" estuviera dentro de los parámetros de lo razonable en un Estado de Derecho que merezca tal descripción.

Ofensiva total del separatismo catalán
Santiago Abascal elsemanaldigital 14 Diciembre 2009

Está bien defender los toros en Cataluña, en tela de juicio por simbolizar la tradición española. Pero urge más defender a los hispano-hablantes de Cataluña.

Por tierra, mar y aire. El desafío del catalanismo disgregador se hace más virulento conforme se acerca la sentencia que quizá no llegue nunca. El periodismo corrompido por el poder amenazando al Tribunal Constitucional. Al alimón, el poder autonómico más traidor advirtiendo al TC con llegar a las "últimas consecuencias" en la defensa del faccioso Estatuto. Mascaradas falsamente plebiscitarias, y completamente sediciosas en ciento cincuenta ayuntamientos catalanes. Abolición taurina en Barcelona, disfrazada de preocupación por el maltrato animal, pero animada por el odio a España y a su Fiesta Nacional.

Todo muy grave pero aparentemente irremediable. Con una sociedad catalana indefensa, carente de representación, atónita, paralizada e inerte. Con honrosísimas excepciones que pude comprobar este mismo sábado en el concurrido acto convocado por el Foro Arbil en Barcelona y en el que tuve la oportunidad de hablar en representación de la Fundación para la defensa de la Nación Española.

Pues bien; creo que sólo en la sociedad civil española nos queda una esperanza, en la España real divorciada de la entreguista España oficial que ya ha capitulado frente al desafío. Y no me refiero a la sociedad civil de los cantantes, artistas, y líderes sociales o políticos que estos días han salido en defensa de la Fiesta Nacional, acertadamente, pero sin ser consecuentes. Porque de entre ellos sólo Boadella ha defendido con claridad la fiesta de los toros, señalando que ésta se proscribía en la medida que se atacaba a España.

El resto de apoyos a la tradición taurina en Barcelona, provenientes tanto de la izquierda como de la derecha, son muy bienvenidos, pero no son consecuentes. Porque en Cataluña, la dirigencia ha pisoteado el nombre de España, ha perpetrado un Estatuto que es un atentado contra la convivencia nacional, y ha pisoteado los derechos civiles de los españoles sin que algunos –no todos- de los que ahora apoyan una fiesta popular tradicional hayan movido un dedo.

La sociedad española, la Cataluña de la calle, los hombres y mujeres humildes, los perseguidos en sus derechos civiles, hace tiempo que han dejado de ser representados por los poderosos y por las élites culturales, sociales y políticas.

Urge una llamada a la responsabilidad. Porque aun es posible poner en su sitio a sediciosos como Laporta, Rovira o Montilla. Sólo hace falta determinación, y apoyo decidido de la intelectualidad española, y no pasará nada. Los gallitos que ahora cacarean, se convertirán en mansos corderos.

Para muestra, el botón vasco. No pasa nada.

Parodia independentista
Indiferencia en la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cataluña frente a la consulta
Editorial La Razon 14 Diciembre 2009

La consulta sobre la independencia de Cataluña en 166 municipios de la comunidad autónoma se desarrolló entre la indiferencia general de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Los convocantes, obviamente, calificaron de éxito rotundo la cita soberanista, pero la realidad es que los datos aportados procedían de un proceso sin control legal y administrativo alguno. Bajo esas premisas, los grupos independentistas pudieron jugar a su antojo con las cifras porque, sencillamente, no podían ser contrastadas ni, en consecuencia, contestadas. Pero más allá de la anecdótica participación de una minoría militante, la peor noticia de la jornada fue la actitud de una buena parte de los partidos catalanes que actuaron por estrategias partidistas y cortoplacistas hasta hacer el juego a una formación en declive como Esquerra Republicana de Cataluña. Claro está, todo lo que sucedió ayer en esos municipios catalanes, así como el debate abierto, hay que interpretarlo en clave de elecciones autonómicas catalanas.

Pero nada justifica que algunas formaciones, que consideramos serias y responsables, no hayan tenido la altura de miras necesaria como para desmarcarse de una iniciativa absolutamente baldía, que únicamente divide y confunde a la sociedad. Y más en una coyuntura política, donde el ánimo soberanista no se encuentra entre los principales problemas de la gente, por no decir que no es una inquietud en Cataluña. Estamos convencidos además de que, lejos de movilizar votos a favor de los partidos que han participado o comprendido la campaña soberanista, una masa decisiva de votantes se han sentido defraudados y en absoluto representados. De nuevo, ha quedado patente una secuencia repetida en los procesos electorales de Cataluña como es el desapego de la gente de a pie hacia buena parte de la clase política, que se manifiesta en un abrumadora abstención. Esa brecha entre los intereses de los partidos y los intereses de los ciudadanos de Cataluña, que ya quedó patente en el reducido apoyo al Estatut, no para de ensancharse, como reflejan todos los estudios demoscópicos.

Ayer, en las «ferias» independentistas que se sucedieron en esos 166 municipios, nadie recordó a los miles de parados de la comunidad, ni a las muchas familias con dificultades, ni a los autónomos con problemas para salir adelante, ni a los pequeños y medianos empresarios que necesitan ayuda y no la encuentran en la Administración. La Cataluña real se quedó al margen de la parodia de esa Cataluña soberanista, victimista y pequeña, que quedó ridículamente retratada en las palabras de Joan Laporta: «Cataluña se está muriendo porque la están matando».

Más allá del fracaso evidente de la proclama independentista, de que sea un brindis al sol sin validez jurídica alguna, del hastío que produce en una sociedad que tiene otras prioridades y necesidades, y que no puede perder ni tiempo ni energías en estas historias, sí echamos en falta una reacción pedagógica del Gobierno y de la Generalitat contra el mensaje de que existe hoy un clamor soberanista. Han preferido ponerse de perfil y tratar el asunto casi con desgana y en tono político menor. No estamos convencidos de que ésa sea la réplica más conveniente ante la imagen de Cataluña que algunos sectores trasladan sin más a la opinión pública. La incomodidad del Gobierno, al ser uno de sus socios en Barcelona y Madrid, como ERC, el motor de este proceso, no justifica su actitud comedida y contenida.

Zapatero, quien siembra vientos...
Editorial ABC 14 Diciembre 2009

LA celebración ayer de consultas independentistas en 166 municipios catalanes no pone en riesgo la unidad de España, pero demuestra que Rodríguez Zapatero pasará a la historia por ser el mejor aliado del nacionalismo separatista desde 1978. Zapatero llegó al poder en 2004 como el pacificador de las tensiones territoriales provocadas por José María Aznar, a quien incluso reprochaba ser el responsable del «plan Ibarretxe» por su enfrentamiento con el PNV. Pero con Aznar no hubo una sola urna ilegal en las calles vascas. Ahora, gracias al PP, hay un socialista en Ajuria Enea y el PNV calienta el banco de la oposición. Antes de ganar las elecciones de 2004, Zapatero ya mostró su estrategia con el «Pacto del Tinell», esa alianza entre el socialismo español y los nacionalismos catalanes para blindarse frente a la derecha y consolidar el poder. Los socios de aquella aventura son los que ayer celebraron referendos para la independencia catalana.

La escasa participación y la irrelevancia jurídica de las consultas no empañan el problema que se le viene encima a España por culpa de aquellas decisiones oportunistas y electorales que tomó Zapatero para sacar adelante el Estatuto catalán. No cerró ninguna reivindicación soberanista, sino que las alimentó al renunciar a la defensa de principios básicos del Estado constitucional, como la unidad de la soberanía nacional y la supremacía de la Constitucional. Estas consultas de pega que se celebraron ayer en Cataluña son los fuegos artificiales que festejan el desistimiento del PSOE ante el nacionalismo catalán, tan letal para la existencia de una izquierda con sentido nacional que este proceso de excitación soberanista se produce con dos socialistas en los gobiernos central y catalán. Aquí no hay derecha a la que culpar.

Es evidente que el Estatuto catalán es sólo un peaje, pero no el punto final de una estrategia incansable de enfrentamiento con el Estado. Con o sin Estatuto, los nacionalistas siguen propiciando la inestabilidad de España, pero respecto de la etapa de Aznar hay actualmente una diferencia esencial: el Gobierno de Rodríguez Zapatero es ahora un cooperador necesario, por acción y por omisión, de esta operación de derribo del Estado y la Constitución en Cataluña. Después de haber promovido innecesarios procesos de reforma estatutaria, haber infiltrado con el Estatuto catalán un modelo confederal que vulnera la Constitución y haber legitimado con pactos y reparto de poder a los más rancios separatismos, el resultado es que no pasa día sin que el Estado reciba una nueva amenaza nacionalista.

La secesión virtual
IGNACIO CAMACHO ABC 14 Diciembre 2009

EL fenómeno político catalán más importante de esta década no es la célebre desafección, que al fin y al cabo representa un estado de ánimo recurrente por fases en la larga y compleja conllevancia -Ortega dixit- entre Cataluña y (el resto de) España. Lo que caracteriza el guión dominante en la escena pública de Cataluña es la descomposición de la clase política institucional y su progresiva subordinación a la minoría radical soberanista. Un doble proceso que no se entendería sin la rendición del hegemónico Partido Socialista a sus socios independentistas del tripartito, auténticos motores de la dinámica de secesión virtual que ha empezado a imponerse como hecho consumado en una sociedad que estadísticamente no la desea.

Sin esa condición de rehén con que el PSC se ha envuelto a sí mismo -siempre bajo la anuencia de un Zapatero proclive al pacto con ERC-, episodios como el multirreferéndum de ayer no pasarían de una chusca parodia. Que no otra cosa es si se atiende a sus resultados; pero a sus convocantes lo que les importa es la consulta en sí, no su balance. Y la consulta, el hecho propio, está hoy en todos los periódicos y noticiarios europeos asociada a la palabra «independencia», con un eco infinitamente superior a su importancia objetiva gracias al beneplácito silencioso de un poder que no ha tenido agallas para desautorizar el simulacro. Oficialmente por miedo a acentuar su repercusión; en realidad por incapacidad práctica de contradecir a quienes sostienen a Zapatero y a Montilla en sus respectivas poltronas.

La estrategia soberanista, a la que ERC y sus adláteres tipo Joan Laporta han arrastrado al resto de la dirigencia catalana, pasa por el fomento de la incomodidad o desafección en un doble sentido: de lo catalán hacia lo español y a la inversa. Esta última dirección, es decir, el cabreo españolista, resulta fundamental para los intereses del secesionismo, empeñado en crear un estado de independencia psicológica que algunos expertos denominan «la secesión ligera» según el modelo de la Padania italiana. Y cuenta con la complicidad pasiva o directa del único partido que, por su posicionamiento central en la sociedad catalana y su hegemonía en la española, podría frenar en seco este proceso delirante y extraviado.

El consentimiento tácito del Partido Socialista ha permitido una farsa electoral que, al margen de sus raquíticos resultados -sólo faltaría-, constituye por sí misma un éxito para sus organizadores. Gracias a esa aquiescencia conformista, un montón de municipios catalanes ha votado sobre la independencia en urnas de cartón y toda Cataluña, toda España, toda Europa, han hablado de ello como un hecho relevante. En ese sentido, el independentismo ha ganado la consulta mientras Zapatero sonríe para que creamos que todo está bajo el control de su frívola inepcia. Como lo estaba el Estatuto, aproximadamente.

De lo trágico a lo cómico
FÉLIX MADERO ABC 14 Diciembre 2009

AYER 166 localidades catalanas votaron por la independencia. Votaron chavales de 16 años e inmigrantes. Hubo trampa, cartón, fiesta. La pregunta decía: ¿Quiere que la nación catalana se convierta en un Estado de derecho independiente, democrático y social, integrado en la UE? Sí, queremos, han respondido. Las leyes importan poco, las palabras menos: Nación, Democracia, Social, Independiente, Derecho, Estado...palabras sagradas en una pregunta en la que sólo cabe una respuesta. Y dos huevos duros, ¿no?

La vida es lo que hacemos y lo que nos pasa. Ortega lo vio con una claridad tal que ciega los ojos. Hacemos por vivir, mientras lo que nos pasa es el síntoma de nuestra vocación atávica por el desencuentro y la falta de templanza como pueblo. Con permiso de Blas de Otero, hemos perdido la voz en la maleza y sólo nos quedan las palabras. Las que duermen en el diccionario son apretujadas hasta la distorsión por los políticos que se toman con tranquilidad la consulta. Zapatero cree que la gracia no va a ningún sitio. Pero va, y lo sabe. Algo se mueve, y extraña que no lo note él, que dijo eso de que el concepto de nación española es algo discutido y discutible. Ya hay quien está organizando consultas en Baleares, y no faltan los que desde Batasuna están aprendiendo a hacer las cosas con fundamento, o sin el fundamento de la metralla y la pistola.

Leo los discursos de Azaña y Ortega hace 70 años, mayo de 1932, en las Cortes Españolas. El primero habló tres horas sobre España y Cataluña. Sin papeles, sin necesidad de pronunciar la palabra «nación». Ortega -¡ahí va la masa encefálica!, decía Indalecio Prieto- esbozó uno de sus discursos más inteligentes sobre el problema catalán. Dijo que tendríamos que acostumbrarnos a convivir con un problema que es y será perpetuo: lo de Cataluña hay que conllevarlo sin intentar resolverlo. Tantos lustros después en eso estamos: conllevándolo mientras otros, los que hacen las consultas, intentan resolverlo. Son los que dan a Zapatero sus votos en las Cortes, conviene no olvidarlo.

Resulta dramática la afición por preguntarnos qué somos y no la forma de dar trabajo a cuatro millones de parados. Parados, pero independientes. Menos mal que llega Joan Laporta para confirmar la extravagancia. Están matando a Cataluña y hay que reaccionar. Quieren narcotizarnos, asegura. Mientras sean tipos así los que piden la independencia podemos confiar en el buen hacer y pensar del pueblo catalán. Si son Laporta, Carod, Tardá...los que abanderan la independencia, entonces asumamos que el problema catalán es perpetuo. Llevamos 70 años aprendiendo a conllevarlo. De querer ser a creer que se es ya va la distancia de lo trágico a lo cómico. Conviene leer siempre a Ortega. Sobre todo por la tranquilidad que da en días como hoy.

Cataluña y los talibanes
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 14 Diciembre 2009

«CATALUÑA se está muriendo. La están matando», en labios del presidente de un club que lo gana todo. Más que el eslogan electoral de alguien que intenta hacer carrera política, es la muestra del delirio a que puede llevar el nacionalismo. Un sentimiento honorable, positivo, cuando se queda en amor a nuestra tierra, a sus gentes y costumbres, pero que, convertido en fiebre apasionada, nubla la visión, trastorna la mente y lleva a la catástrofe. No hace falta recordar la Alemania borracha de nacionalismo bajo Hitler. Acabamos de tener un ejemplo de sus excesos en los Balcanes. El nacionalismo no es sólo «el refugio de la canalla», según Samuel Jonson. Es también el causante de la mayoría de las guerras de los siglos XIX y XX. Laporta exagera -el principal rasgo nacionalista-, pero con un fondo de razón, como los niños -curiosamente, «niños», en catalán, se dice «canalla»- y los locos: a Cataluña, en efecto, la están matando. Pero no España, como él implica. La está matando el nacionalismo rabioso, que le impide avanzar como el resto de las comunidades españolas, entre las que pierde posiciones, al dedicar sus esfuerzos a una causa tan anacrónica en nuestro mundo globalizado.

Es por lo que no despacharía las 166 «consultas populares» celebradas ayer en Cataluña con la displicencia de Zapatero: «No van a ninguna parte». También nos dijo que la crisis económica no nos afectaría. Otra vez el presidente cerrando los ojos a la realidad desagradable. Y su vicepresidenta, apoyándole: «No se ajusta a la ley y no tiene valor alguno». ¡Naturalmente que no se ajusta a la ley! ¡Como que es un fraude de ley! En su artículo 92, la Constitución establece que sólo el Rey, a propuesta del Gobierno, puede autorizar un referéndum, y lo de ayer fue un referéndum independentista ni siquiera camuflado. ¿Qué han hecho ustedes, doña María Teresa, para impedirlo? Absolutamente nada. En cuanto a que no tiene valor alguno, escuche a Carod Rovira: «No tiene fuerza legal, pero tiene fuerza moral».

Dentro de poco, veremos a toda Cataluña votando, y votando «sí», porque contra el subidón nacionalista no hay razones, ni argumentos, ni «seny» que valga. Puede que muchos se queden en casa. Pero a votar «no» se atreverán muy pocos, por temor a la exclusión social e incluso a la agresión física. Ya oyeron al ex alcalde de Calella: «Tenemos el enemigo dentro de casa. A los del PP habría que matarlos». Cuando el tigre nacionalista se despereza, no hay quien lo pare.

Leo que en una conferencia pronunciada en Barcelona, Bill Clinton dijo «el futuro será Cataluña o talibán». No esperaba tanta perspicacia del presidente que convirtió el Despacho Oval en su picadero. Sólo erró en la conjunción: por este camino, el futuro será Cataluña y talibán. Y la pregunta que habría que hacer a los catalanes es: ¿queréis ser gobernados por vuestros talibanes?

La lucha final
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Diciembre 2009

De la Nación, al Estado. Conseguida la primera, los independentistas catalanes y vascos están en la conquista del segundo. Es el «salto» que define nuestro momento político. Con una diferencia: mientras los partidarios del «statu quo» viven instalados en la beata seguridad que proporciona la realidad histórica, los independentistas son conscientes de que su empresa es tan dificultosa y arriesgada que no les da tregua para el relajo. Como todo «ideal». Para los primeros, las rebeliones y las guerras, que se hicieron por este, vinieron seguidas siempre de una vuelta a España, monárquica o republicana, dictatorial o democrática. Pero esta de ahora es, ya, la lucha final.

En el País Vasco y en Cataluña las formas de secesión van por caminos distintos como distintas han sido sus expresiones nacionalistas en el último medio siglo. Como diría Arzalluz, a la idiosincrasia catalana no le va la pistola. En Cataluña se pasó de la «rauxa» al «seny» que aquí curiosamente se identifica con desobediencia civil. Al estilo Laporta. Ni siquiera al de Carod Rovira. Las consultas populares sobre la independencia que se están haciendo en los Ayuntamientos están organizadas por encima del sistema partidario. Un ensayo de rebelión «cívica» antiinstitucional.

En el País Vasco el punto en el que está el debate «territorial» es la búsqueda de formas superadoras del terrorismo. Al parecer, la gran dificultad en la que se encuentra el diálogo entre ETA, Batasuna, EA , etcétera, es la de dar con una nueva vía que no deje el pasado de sangre y muerte de ETA como un trágico error histórico. Las negociaciones tendrían que dar por cubiertas unas conquistas achacables a la utilización del terror. Habría que reconocer el sentido de lo que si no quedaría para el futuro como puro crimen. En todo caso, los independentistas catalanes y vascos han tirado por la taza del váter la Constitución cuyo 31 aniversario acabamos de celebrar.

Agresión
Hermann
Pedro de Tena Libertad Digital 14 Diciembre 2009

No tengo el gusto de conocer a Hermann Tertsch. Lo leía en El País hace años preguntándome cómo alguien con tanto sentido común y tanta finura democrática podía ser consentido por esa iglesia sectaria y oscura, administradora de una liturgia dogmática según la cual el mundo se divide en los buenos que obedecen y son fieles al libro de estilo de la casa y en los malos que son todos los demás. No es como se cree una división entre socialistas, progresistas, comunistas moderados y demás complacientes con el poder y derechosos, liberales, conservadores, carcas y demás sambenitos. No, de lo que se trata es de quienes obedecen a quienes, como ellos, tienen la comprensión precisa y exacta de la esencia de la historia universal, de la historia de España y del futuro deducible y quienes no la tienen. De lo que se trata es de quienes tragan y de quienes no tragan ante ese imperio. Dicho de otro modo, si eres Gallardón, un poner, aunque seas de derechas y originario incluso de la extrema, cuelas. Y si eres Leguina, otro poner, aunque seas socialista, no cuelas. ¿Por qué? Ah. Es preciso que las gentes crean que sólo pueden gobernar al país los que primeramente nutran a El País. Si no les ríes las gracias y subrayas –ya es el colmo–, patrañas y contradicciones, entonces acabóse.

Hermann ha sido golpeado en plena calle, pateado más bien por la espalda, como corresponde a quienes no pueden dar la cara, no vaya a ser que se le vea y entonces se acaben las coartadas y las farsas. No me quiero tomar a broma el asunto, ni quiero que el asunto se olvide sin más, atenazado entre el ridículo espantoso de una manifestación de colocados y la tragedia del pueblo saharaui personificado en una valerosa mujer que ha desafiado al sultán más sibilino del Magreb. Hermann ha sido golpeado, es decir, agredido, vejado, humillado y advertido. Pero antes fue despedido, invitado a irse o machacado por su periódico El País, el diario "independiente" de la mañana. No sabemos de qué es independiente este diario de la mañana, pero cada vez parece más claro que de una de las cosas que es realmente independiente es de la verdad de los hechos.

La historia de Hermann es la historia de un señalamiento. Él se fue señalando como persona crítica, con reflexiones liberales sobre la democracia, sobre el Estado, sobre la economía, sobre la comunicación y sobre el sindicalismo. Pero su señal era la de Hölderlin, la señal del hombre, lo que nos hace diferentes a los unos de los otros: la luz propia que emitimos al signarnos sin que sea necesario persignarnos, que eso ya es cosa de la fe. "Una señal, un signo, somos indescifrado". Pero a él lo fueron señalando de otro modo quienes indican a sus secuaces en quién hay que fijarse para promover lecciones de obediencia y sumisión, quienes sólo conciben un mundo, real y mental, el propio, y son incapaces de atender y de escuchar a otros porque no les hace falta buscar la verdad. Ellos ya tienen la verdad que suministran, entre otros, El País. Si Hermann fue despedido de El País es que Hermann debe ser un derechoso de mierda, un reaccionario, por añadidura, claro, un fascista al que hay que señalar como pecador en la plaza pública y aplicarle el escarmiento debido.

La patada en sí no es grave, aunque se haya llevado por delante alguna costilla. Lo grave de esa patada es que ha sido el resultado de un señalamiento. El bufón de la Sexta, sí, ese, también contribuyó a su señalamiento. Y fue señalado asimismo por los sindicatos de Telemadrid. Y por otros. Cuando uno es señalado de esa manera, de estilo mafioso y de ideología totalitaria, es para algo: para que el descontrolado de turno, o no tan descontrolado sino dirigido por control remoto, se encamine hacia el comportamiento que pretende anular la libertad de una persona. Nada es nuevo. En España, esto se ha vivido hasta el crimen sistemático en Cataluña, al principio de la transición, y sobre todo, en el País Vasco, donde a la gente se la señala por ser diferente, discrepante o disidente y se le pinta una diana en una pared para que los controladores de las pistolas hagan tiro al blanco en el momento procesal oportuno. Este es el comportamiento que puede extenderse como un reguero de pólvora si no le ponemos remedio.

Para ello, tenemos que comprender y entender profundamente que lo que le ha pasado a Hermann no es algo aislado, casual, fruto de un ataque de imbecilidad de un anormal, o un fanático o un estúpido. No. Se trata de una estrategia diseñada para aislar al disidente, para señalarlo, para dejarlo sin comer, eso lo primero, dejarlo sin pensar obsesionándolo o acosándolo y, si no se aviene a las órdenes del régimen totalitario que algunos al parecer quienes para España tras su afectada palabrería pseudodemocrática, entonces se le señala para otros fines menos amables. Si no se es importante, es decir, si uno no se ha convertido aún en signo de algo, de la libertad, de la bandera de España, de la cohesión nacional, entonces se le reduce al silencio, se le ignora, se le anula. Pero si ha conseguido alguna parcela o tribuna desde donde el signo puede verse desde la plaza pública, entonces la cosa cambia. Si el signado hace pupa y causa dolor, entonces se comienza el proceso de señalamiento que lleva a la violencia final.

Seguramente hay quien cree en que la patada en la espalda de Hermann es, además, una advertencia, un aviso a navegantes, por cierto, ahora muchos por la red. Por ello, no podemos olvidarnos de Hermann y de lo que ha pasado. No es un accidente ni una coincidencia. Es el resultado de un clima, de un ambiente, de un calentamiento, este sí, veraz de los ánimos con el fin de crear miedo en quienes defienden y defendemos la libertad y la veracidad en los hechos y en los dichos. Los que vivimos en Andalucía y hemos decidido hace mucho ser signos de libertad y de disidencia en el desierto de un régimen corrupto, sabemos cómo es este señalamiento, este ostracismo persistente, esta persecución silenciosa donde te dejan sin comer, te dejan sin trabajar, te dejan sin futuro, te dejan con el culo al aire y finalmente te machacan como si fueras un ajo destinado al aliño.

Hermann, yo no voy a olvidar. Sé que lo que ha pasado es la historia de un señalamiento y sé que lo van a hacer con otros y con otras. Me pasé media vida luchando contra las amenazas del franquismo y las injusticias de un sistema social desequilibrado y no me da la gana pasarme la parte final de mi vida peleando contra las amenazas de estos totalitarios. Desde el caso Guerra, el primer caso que me tocó contar en las páginas de El Mundo y el caso que me hizo comprender que la gran verdad del socialismo era mentira, hasta hoy ha llovido mucho. Pero en todos estos años, nunca había percibido como lo percibo ahora, que lejos de hacer una autocrítica a fondo de los comportamientos que han desprestigiado al socialismo y a la izquierda en general, estos progres prefieren calentar al respetable para que silencie a quienes desvelamos lo que hay detrás de las apariencias. Pues bien, hemos de prepararnos y dejar de lamentarnos de este despeñamiento de una izquierda incapaz de entender siquiera qué es y en qué consiste la libertad. Esto no ha hecho más que empezar. O seguir, según se mire.

LOS CIUDADANOS DAN LA ESPALDA A LOS REFERENDOS
Fracaso estrepitoso del nacionalismo catalán en su desafío independentista
Pese al empeño que pusieron algunos –el último, Laporta– en sus mensajes por la independencia, los referendos en Cataluña no han cosechado el resultado esperado. Votó menos de un 30%. Ahora buscan excusas y esgrimen la victoria del sí para hablar, pese a todo, de "éxito".
LIBERTAD DIGITAL/AGENCIAS 14 Diciembre 2009

Los datos de la organización, que se ha esforzado en dar apariencia de oficialidad a unos referendos sin ninguna cobertura legal, arrojan que votaron 190.000 personas, lo que supondría casi un 30% del total del censo estimado. Indican, no obstante, que el porcentaje podría variar porque falta por introducir los "votos anticipados", equivalentes, dicen, al voto por correo.
En el municipio con más población, que es Sant Cugat del Vallés, la participación ha sido sólo del 25,48% de los ciudadanos, y según la Coordinadora, en los municipios con más de 10.000 habitantes la media ha sido de sólo el 22%, mientras que en los de 5.000 a 10.000 habitantes es del 24%, entre 1.000 y 5.000 habitantes del 27% y de menos de mil habitantes del 35%.

Desde los sectores por el referéndum, se han apresurado a quitar hierro a la baja afluencia de votantes y buscar excusas. Según el alcalde de Arenys de Munt (Barcelona), Carles Mora, el hecho de que por primera vez los catalanes hayan podido votar sobre la independencia representa ya de por sí "un triunfo rotundo del soberanismo". En los referendos podían votar todos los mayores de 16 años, incluidos los inmigrantes.

Otro de los organizadores, Uriel Bertran, alegó que en los municipios más pequeños, en los que el fomento de la participación ha podido llegar a todos los ciudadanos y, por tanto, se ha actuado "con igualdad de condiciones" respecto a los comicios convocados institucionalmente, la participación ha sido "excepcional". Llegaron incluso a hablar de "éxito rotundo" y "heroicidad" por los medios de que habían dispuesto.

Ya con el 92,17% de los votos escrutados, los organizadores consideraron que el porcentaje del 'sí' es suficientemente amplio -con un 94,71% frente al 3,53% de noes, un 1,76% de votos en blanco y un 0,34% de nulos- pese a la exigua participación, como para plantear la posibilidad de "ir más allá". Han planteado incluso pedir una votación sobre la independencia en toda Cataluña para el próximo 25 de abril en el Parlamento catalán aunque la nueva idea, de momento, no ha sido consensuada. Los resultados, sin embargo, les han servido para sentenciar que "el pueblo catalán ha hablado y ahora tienen que ser los representantes políticos los que tienen que asumir su responsabilidad".

Frente al apoyo a los referendos de CiU y ERC, cuyo líder llamaba a ignorar al TC este mismo domingo, Ciudadanos y PPC han hablado de "complicidad" del Gobierno central y el catalán. Según ha dicho Alicia Sánchez Camacho, ambos son cómplices "por acción u omisión", con una "posición medida". En la misma línea hablaba este sábado Albert Rivera, que también ha denunciado la exagerada atención mediática a estas consultas ilegales por parte de los medios públicos catalanes.

Mientras, Joan Laporta, entregado a la causa, concedía este mismo domingo una entrevista en El País para hablar de independencia y no de fútbol. En el tono victimista que suele emplear el entorno nacionalista apuntaba que a Cataluña "la están matando".


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Legalidad desbordada
Las consultas independentistas retan sobre todo a la Generalitat, al PSC y a CiU
EDITORIAL El Correo 14 Diciembre 2009

La celebración de consultas independentistas en 166 localidades de Cataluña responde a una estrategia de desbordamiento de los cauces que la Constitución y el Estatuto -con la reforma pendiente de la sentencia del TC- han venido ofreciendo al autogobierno. La confianza del dirigente de ERC Joan Puigcercós en que la jornada de ayer vuelve intrascendente el pronunciamiento del Alto Tribunal sobre el 'Estatut' es un buen ejemplo de ese propósito. Pero la participación escrutada no reflejó más que el porcentaje de ciudadanos catalanes que en los sondeos de opinión dicen aspirar a un Estado propio. Por lo que, antes que un desafío para el Estado constitucional, lo ocurrido supone un reto para el Gobierno de la Generalitat, el conjunto de las formaciones parlamentarias de la comunidad autónoma y, especialmente, las dos primeras fuerzas políticas, PSC y CiU.

Tan incomprensible resulta que el 'president' Montilla haya tratado de pasar de puntillas ante el envite plebiscitario, obviando que el partido más directamente comprometido con las consultas forma parte de su Ejecutivo, como que los convergentes se apuntaran al experimento con una alegría que pone en entredicho su constitucionalismo y la solvencia de su proyecto para recuperar la Generalitat. Los partidos nacionalistas que secundaron las consultas no deberían sublimar su resultado, dando por supuesto que la afluencia de entusiastas del soberanismo a depositar su voto en unas urnas alegales representa un salto cualitativo a favor de sus tesis. Como tampoco las formaciones discrepantes deberían desdeñar la importancia que puede alcanzar el ensayo independentista de ayer si la política institucional no es capaz de reencauzar hacia la sensatez y la moderación las aspiraciones de más autogobierno, incluso aquellas que esperan aprovecharse del efecto reactivo que pudiera suscitar la sentencia del TC. Si algo debe quedar claro tras el recuento de las papeletas independentistas es que quien pretenda ir más allá del propio Estatut deberá intentarlo a través de los cauces de reforma previstos en él y, en ningún caso, a costa de los procedimientos constitucionales.

La objeción de conciencia, la desobediencia civil y las denuncias surten efecto
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 14 Diciembre 2009

Estas dos noticias demuestran que cuando la ciudadanía sale de su pasividad y reacciona con valentía y dignidad, las diversas formas de protestar ante la ilegalidad, la discriminación y la injusticia surten efecto. Por otra parte, existe un antes y un después de la masificación de Internet.

Antes la información estaba restringida a la prensa, la radio y la TV, en mayor o menor medida controladas por el poder o por los grupos de presión. Internet, al menos de momento, es libre, accesible a todos y permite la circulación de la información y las noticias a una velocidad de vértigo, hecho que se ha visto favorecido por la aparición de las llamadas redes sociales, entre las que el primer lugar lo ocupa MySpace, el segundo FaceBook, con un crecimiento del 128%, y el tercer lugar Flickr, con un crecimiento del 138%. Son también importantes los vídeos de YouTube que permiten compartir sonido e imagen.

La mentira y la manipulación siguen y seguirán existiendo, pero ahora tenemos un buen antídoto para defendernos de ellas. Recuerdo aquellos tiempos difíciles de las multicopistas artesanales y las octavillas clandestinas. Los enemigos de la libertad deben tener en cuenta que los tiempos han cambiado y se ha impuesto una nueva realidad. Tarde o temprano sus mentiras y sus estrategias basadas en la manipulación del poder y de los medios de comunicación van saliendo a la luz y convirtiendo a los liberticidas en gigantes con pies de barro.

PRIMER EJEMPLO
El parlamento catalán debatirá la supresión de las multas por rotular en castellano

El tripartito sigue inflexible en su afán por hacer cumplir a rajatabla la disposición adicional quinta de la Ley de Política Lingüística por la que se rigen las sanciones a los comerciantes que rotulan sus carteles sólo en castellano. Este hecho ha motivado que el Grupo Mixto eleve una propuesta de resolución en el Parlament por la que insta al Govern a "hacer prevalecer el principio de libertad de uso de lenguas oficiales en la regulación de la actividad socioeconómica" y asimismo a "suprimir" la mencionada disposición adicional quinta de la normativa vigente desde 1998.

El portavoz adjunto del Grupo Mixto, José Domingo, advierte que le parece "absurdo que en momentos en que las empresas están siendo castigadas por la crisis, deban preocuparse y asumir los costes de multas por no rotular en una de las dos lenguas oficiales en Cataluña". Según Domingo, desde la llegada del miembro de Esquerra Independentista, Jordi Anguera, a la dirección de la Agencia Catalana del Consumo, las advertencias de posibles sanciones y el número de multas ha ido in crescendo en los últimos años. "Es un auténtico talibán", dice Domingo de Anguera, a quien culpa del "progresivo endurecimiento de la ley".

En dos meses está previsto que los partidos debatan sobre la propuesta de modificación de la Ley de Política Lingüística que propone el Grupo Mixto. Será la primera vez que se discutan cambios en esa normativa, cuando en cambio sí se ha tratado ya sobre la conveniencia o no de multar al comercio por razones lingüísticas que vulneran la igualdad de derechos y de la libertad que promulga el Estatuto.

Belén Parra | Barcelona
El Mundo - Barcelona
Lunes 21/09/2009
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/21/barcelona/1253513490.html

SEGUNDO EJEMPLO
El comercio aplaude que la Xunta no imponga el gallego

Los dueños de los establecimientos defienden que cada empresario elija la fórmula para comunicarse con sus clientes, pero la edil de Cultura critica que puedan elegir idioma

Los propietarios de tiendas de la ciudad están muy satisfechos después de que la Xunta haya anunciado que la obligación de que los rótulos y la documentación de los establecimientos estén en gallego desaparecerá del borrador de la ley de comercio autonómica. Los dueños de los negocios dicen estar contentos por haber recuperado la libertad para atender a sus clientes en el idioma que consideren conveniente.

"Estamos encantados, porque cada uno hará en su casa lo que considere mejor para sus intereses. Parece algo obvio que cada comerciante tiene el derecho a usar el idioma que prefiera. Yo estoy muy contento de poder seguir atendiendo a mis clientes como crea conveniente y sin imposiciones", declara el presidente de la asociación Zona Obelisco, Antonio Amor.

La Federación Provincial de Comercio señala que cualquier norma que limite la libertad de los propietarios de tiendas para dirigir sus negocios dificultará la gestión de los mismos. El presidente del gremio en A Coruña, Miguel Agromayor, está satisfecho por la eliminación de la norma sobre el gallego en el comercio, pues opina que la obligación de rotular en un idioma determinado es "inconstitucional" y perjudicial para el sector.

"Este negocio sólo entiende de caja, no de idiomas. Respeto el gallego, pero no las imposiciones. Me parece inconstitucional que las subvenciones puedan estar condicionadas al uso de un determinado idioma. Esta opinión es generalizada entre los comerciantes de la provincia", comenta Agromayor.

Los dueños de los establecimientos repartidos entre los distintos barrios de la ciudad aseguran que la elección de uno u otro idioma debe depender de factores como el tipo de clientela, la ubicación de la tienda y las preferencias de cada comerciante; pero nunca de una norma redactada por el Gobierno autonómico.

"Los comerciantes de esta ciudad somos suficientemente inteligentes como para saber qué idioma es el más adecuado para atender a nuestros clientes. Los que sabemos cómo vender somos los comerciantes y no los políticos, por eso es correcto que la actual Xunta renuncie a las imposiciones", afirma el presidente de Distrito Mallos, José Salgado.

Los comerciantes recalcan que los turistas y la gran mayoría de los habitantes de la ciudad emplean el castellano y aseguran que ésta es la única causa por la que casi todos los establecimientos optan por el idioma de Cervantes. "Si los carteles están en gallego, se discrimina a quienes no lo hablan", apunta el dirigente de los comerciantes del barrio de Os Mallos.

Los propietarios de los comercios ya no tendrán que gastar dinero en modificar sus rótulos o en imprimir nuevos folletos en gallego, una circunstancia por la que también habían protestado cuando el anterior Gobierno autonómico anunció la iniciativa lingüística que ya no se aplicará.

"El gasto sería muy elevado, porque, además de los rótulos, habría que cambiar todos los carteles y documentos", precisa el presidente de Zona Obelisco, Antonio Amor, que añade que el coste de la utilización del gallego resultaría difícil de soportar para algunos establecimientos en época de crisis.

Los comerciantes esperan que la libertad concedida por la actual Xunta para elegir el idioma de carteles y rótulos sirva también para evitar polémicas como la desencadenada el pasado año, cuando decenas de propietarios de tiendas recibieron cartas en las que A Mesa pola Normalización Lingüística los invitaba a emplear el gallego y los amenazara con emprender acciones legales si persistían en el uso exclusivo del castellano. "Lo de las cartas fue algo premeditado y muy grave que no debe repetirse", dice Miguel Agromayor, presidente de la Federación de Comercio y uno de los que más criticó las misivas de los defensores del gallego.

El Ayuntamiento, a través de la concejal de Cultura, mostró su descontento por la decisión del Gobierno autonómico. La nacionalista María Xosé Bravo, que a diferencia del alcalde aceptó responder a preguntas al finalizar la presentación de una exposición, expuso que la Xunta ha renunciado a su obligación de proteger el gallego. "El Gobierno gallego tuvo desde siempre medidas para garantizar la visibilidad del idioma y esto es un paso atrás", declaró la edil.

Pablo López - La Coruña
La Opinión - La Coruña
http://www.laopinioncoruna.es/coruna-metro/2009/09/04/coruna--metro-comerciantes-ciudad-agradecen-xunta-obligue-gallego/316529.html

Un debate provocador
Intelectuales vascos próximos al socialismo proponen denominar «presos políticos» a los reclusos de ETA
TONIA ETXARRI El Correo 14 Diciembre 2009

ETA todavía no ha echado la persiana. Pero muchos políticos nacionalistas se están poniendo en situación, por si acaso. «Una vez que ETA deje las armas» hay que saber qué hacer, dicen. Es una situación recurrente y cíclica en la que nos vemos envueltos en Euskadi cada cierto tiempo. Son fases. Como las de la negociación. Ahora ha vuelto el runrún. Desde que el PNV se lanzó en tromba para activar la idea de poner en marcha un pacto antiterrorista actualizado (retomando en el fondo de la frustrada idea del ministro Rubalcaba este pasado verano) y los socialistas y populares le han llamado al orden para que no caiga en la tentación de dar balones de oxígeno, el laboratorio vasco vuelve a echar humo.

El lehendakari Patxi López está concentrado con su plan de acción legislativa a partir de enero. Pero, a su alrededor, el intercambio de ideas sobre el fin del terrorismo vuelve a estar hecho un hervidero. De todos los debates que van apareciendo en el escaparate, quizás el más sorprendente es el promovido por intelectuales activos de los grupos influyentes en el socialismo vasco, como Aldaketa entre otros, que proponen, a estas alturas, que a los reclusos de ETA se les llame «presos políticos vascos». Una propuesta rompedora, sin duda, que volverá a sacudir conciencias y removerá voluntades, entre quienes no van a entender el por qué de este paso atrás.

A las víctimas por ejemplo, que, aceptando que los terroristas mataron a sus familiares movidos por el propósito infame de hacer limpieza ideológica, ellas no se consideran en absoluto «víctimas políticas» y, además, la denominación de los reclusos terroristas como presos políticos les parece una concesión a los anhelos del entorno de Batasuna.

Los promotores de la idea tendrán que explicarlo mucho mejor y con mucha paciencia dialéctica para que no se crean, quienes les escuchan, que están dando un salto al vacío o, lo que es peor, que se vuelve a recuperar un debate que se consideraba superado. Pero quienes sostienen que a los presos de la banda hay que denominarlos «políticos» insisten en que lo hacen porque «hay que desenmascarar al PNV en su intento de desvincularse políticamente del proyecto de la organización terrorista».

Y si ETA ha matado por la independencia y por su proyecto nacionalista, no sólo habría que condenarla desde el punto de vista humano sino que hay que deslegitimarla políticamente. Se sirven -los impulsores de este debate- de la referencia a la «deslegitimación política de ETA» que figura en la Ley de Atención a las Víctimas para dejar esa «bomba dialéctica» sobre la mesa. Ocurrió la pasada semana, en el curso de una mesa redonda organizada por la Fundación Gregorio Ordóñez en San Sebastián. Y se armó el taco.

Los organizadores reconocieron que no recordaban un debate tan vivo en los últimos diez años. Porque el centenar de asistentes se vio involucrado en una polémica sobre el carácter político de los presos que logró dividir al aforo en medio de un clima que parecía retrotraerles a las pugnas de principios de los 80. ¿Si se les considera políticos, además de darle la razón a Otegi, no se les está facilitando que exijan, en consecuencia, una negociación política? Ésa era la gran preocupación de quienes creían que estaban asistiendo a un retroceso de los últimos años de la lucha contra el terrorismo. Pero los muñidores de la idea insistían: «hay que ser muy cuidadosos con los discursos que dan más importancia a las actitudes privadas del sufrimiento que ha provocado ETA que al significado político».

«Y si el proyecto político de ETA es el nacionalista, hay que deslegitimar su proyecto. No podemos querer cerrar el libro de nuestra historia de los últimos cuarenta años como si el fenómeno político del terrorismo de ETA no hubiera existido». Una fuerte controversia que, sin duda, dará qué hablar porque no es lineal. Tiene sus aristas. Habrá gente que esté de acuerdo con deslegitimar el «proyecto político» nacionalista de los terroristas pero que de ningún modo estará dispuesta a dar una «salida política» en una negociación con la banda. Parece de lógica cartesiana afirmar que «la razón que sirvió a ETA para matar no puede servir para constituir un proyecto político para la sociedad vasca». De hecho, es un aviso a los navegantes del PNV que siempre han querido distinguir entre los métodos de la banda y sus proyectos independentistas.

Pero, después de esa desautorización, hay que dar más pasos. Y ahí, justo donde espera el entorno de Batasuna, está uno de los flancos donde puede flojear esta propuesta. A nadie se le escapa que el cambio en el Gobierno vasco está abriendo muchos debates en torno al futuro de una Euskadi sin terrorismo. Habrá que saber distinguir las propuestas: las presentadas con la mejor intención, las realizadas para enmarañar el ambiente, o las pensadas para sacar la cabeza en el panel político y recuperar protagonismo.

No parece muy eficaz especular con el control de los acontecimientos que pudieran producirse con el debilitamiento de ETA cuando detrás del impulso de la violencia no existe moral, ni razón, sino la fuerza como razón. Y en la medida que ésta desaparezca como elemento aglutinante será quimérico intentar determinar la dirección hacia la que encauzarán sus energías sin cabeza dirigente.

El desinterés y el abandono de los estudios provocan la falta de profesionales
La industria catalana tiene un déficit que supera los 12.500 ingenieros
Las ingenierías han perdido más del 25 por ciento de alumnos de las universidades públicas en sólo seis años.
Barcelona - M. Molins La Razon 14 Diciembre 2009

A pesar que Cataluña sigue siendo una comunidad industrial y el I+D se presenta como uno de los pilares de su crecimiento económico, existe un déficit de profesionales tecnológicos que rebasa límites históricos. A día de hoy para seguir hacia adelante por este camino, la indústria catalana necesita incorporar a más de 12.500 profesionales de las ingenierías, según los últimos datos del departamento de Innovación, universidades y Empresa de la Generalitat.

Año tras año las universidades públicas de Ingeniería, Informática y Telecomunicaciones pierden alumnos. En el conjunto de estas carreras se perdieron un 25 por ciento de alumnos en seis años, pasando de 8.245 en 2003 a 6.302 inscritos en 2007. Y aún es más, en el año 2008 solamente solicitaron estudiar Ingeniería como primera opción un 66 por ciento de los estudiantes que lo hicieron en 1996.

La falta de interés por cursar este tipo de titulaciones, el abandono de los estudios superiores técnicos– que alcanzó el 35 por ciento en 2008–, así como el desconocimiento generalizado por parte de los estudiantes de secundaria sobre esta profesión son algunas de las causas de esta caída de profesionales.
La situación en los ciclos formativos tecnológicos en Cataluña es mucho más preocupante, ya que las cifras relativas de matriculación por un millón de habitantes están un 50 por ciento por debajo de los países de referencia como Holanda, Alemania o los países escandinavos. Y es que si comparamos Cataluña con estos estados, el déficit de ingenieros que necesita incorporar subiría hasta 30.000.

Ante este panorama que pone en riesgo el futuro de Cataluña, el Govern ha creado el programa Enginycat para formar a profesionales que aporten talento a las industrias catalanas. El proyecto crea sinegias entre empresas, administraciones, centros de formación y universidades para que Cataluña se dote de los profesionales que la industria necesita para ganar en competitividad, innovación, excelencia y hacer frente a sus restos de futuro.


 

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