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Recortes de Prensa    Miércoles 16 Diciembre  2009

 

Autonomías
Consenso ideológico o conflicto político
Agapito Maestre Libertad Digital 16 Diciembre 2009

Algo parece moverse en el interior del PP. Los presidentes autonómicos del PP no se encogieron con la tiranía del consenso de Zapatero. La oposición ha hecho, por fin, de oposición. Ha elevado el conflicto a categoría política determinante para el desarrollo de la democracia. Hasta ahora, todo había sido "política" retórica, de salón y parlamento-escenario, o peor, entreguismo acomplejado y encogimiento de hombros ante los cambios legislativos terroríficos que, en los últimos seis años, ha llevado a cabo el Gobierno de Zapatero en materias de usos, costumbres y creencias.

Ya sé, ya sé, que el PP se ha opuesto unas veces con la boca chica, y otras dando gritos, a la aprobación de determinadas leyes, pero siempre lo había hecho sin convicción, o peor, con la vana esperanza de que el PSOE estaba suicidándose. Sólo bastaba con esperar. Nada de desgastarse con alternativas trabajosas e imaginativas. Era más cómodo heredar, aunque fuera escaso el botín de la herencia, que ofrecer una lucha honesta para alcanzar el poder. Por fortuna, esa dinámica se ha roto. Ojala los político-señoritos y los herederos satisfechos den paso a políticos de verdad: políticos, o mejor, ciudadanos conscientes de su circunstancia histórica, más preocupados por su nación que por su sueldo.

La negativa de los presidentes autonómicos del PP a pactar con el Gobierno un documento-basura, o sea, un acta consensuada sobre acciones anti-crisis abre una puerta a la política. Ese acto por sí solo quizá no marque el inicio de una nueva etapa política, pero, sin duda alguna, es el primer acontecimiento políticamente relevante en esta legislatura contra la propaganda socialista para desintegrar, definitivamente, el Estado-nacional y poner en su lugar un "Estado-federal" o "confederal" tan perverso como el que pretende institucionalizar el Estatuto de Cataluña. Sin duda alguna, esta negativa del PP tiene envergadura política. Esperemos que Rajoy no lo frustre ni lo oculte con su reiterativa plática, pánfila y burocrática acerca de que el PP es un "partido para ayudar".

Por fin, el PP ha puesto pie en pared para marcar las distancias entre la oposición y el Gobierno. Ya era hora. Algo es algo. Al final, por puro sentido común, el PP le ha dicho no, no y no a Zapatero. Ha abierto el conflicto en canal. Ha mostrado sus posibilidades, a saber, el acuerdo, todo acuerdo, con el PSOE es filfa. El consenso es una indignidad, un engaño tiránico, cuando pasa a ser un fin al que no le importan los medios inmorales y totalitarios que impone el propio Gobierno de Zapatero. Entre esos medios antidemocráticos contra el Estado-nacional, Zapatero ha utilizado hasta el hartazgo, por un lado, la negociación opaca, el cambalache personal y el trasiego oscuro entre los presidentes de las comunidades autónomas y el propio Gobierno de Zapatero, pero, por otro lado, el mismo Gobierno trataba de ocultar esa "bilateralidad perversa" con fotos y actos de "consenso" totalitario de todos con todos, incluso situando al Rey y a los agentes sociales como adornos de relumbrón.

Esa Conferencia de Presidentes Autonómicos en el Senado no tenía otro objetivo para Zapatero que ocultar, una vez más, la destrucción del Estado-nación que está llevando a cabo con esta especie de negociación oscura entre territorios con el Gobierno. Por eso, insisto, es menester elevar a categoría política esta negativa del PP a pactar un "acuerdo vacío" o formal que sirviese para enmascarar lo determinante: el fin del Estado-nacional. Después de haber contribuido decisivamente a la destrucción de la nación española, ahora, con la actual crisis del capitalismo, Zapatero trabaja a marchas forzadas para desintegrar el Estado-nacional, naturalmente, sirviéndose del famoso consenso "ideológico" entre los dos grandes partidos políticos.

Sin embargo, el PP ha tenido reflejos y ha dado una respuesta política, genuinamente política, porque ha parado este engaño. Ha dicho, sí, las posiciones del PP son inconciliables con las del PSOE. El PP tiene alternativa. Así las cosas, hagamos votos para que el PP no deje pasar este acontecimiento. Este partido ha parado a la bestia. Pero, como sabe cualquier aficionado al arte de la tauromaquia, la lidia requiere algo más para ser cabal. Es menester templar y mandar. Si el PP quiere de verdad contribuir a parar la destrucción del Estado-nacional, hágase cargo de que nuestra situación es muy parecida a la que en 1808 describió Gaspar Melchor de Jovellanos: "España no lidia por los Borbones ni por los Fernandos (Juan Carlos o Felipes); lidia por sus propios derechos, derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores e independientes de toda familia o dinastía. España lidia por su religión, por su Constitución, por sus leyes, por sus costumbres, sus usos; en una palabra, por su libertad".

Por la libertad de España, señores del PP, extremen su negativa a Zapatero. O sea, hagan diáfanas para todos los españoles su negativa a firmar ese consenso-basura. Expliquen con contundencia los tejemanejes socialistas para acabar con el Estado-nacional. O lo hacen o serán cómplices de la tropelía.

Quiebra de España
El punto de inflexión
Manuel Llamas Libertad Digital 16 Diciembre 2009

Tras los últimos avisos de las agencias de calificación de riesgos (Moody´s y Standard & Poors), así como del banco suizo Credit Suisse, parece que el riesgo a un estallido de la deuda soberana comienza a ser tomado muy en serio por las autoridades políticas. La zona euro comienza a tener graves problemas ante la posibilidad real de que los países periféricos entren en bancarrota. Grecia, Irlanda y España están ya en el punto de mira.

El pasado abril ya avanzábamos que el Estado, al igual que cualquier empresa, también puede entrar en suspensión de pagos (default). En especial, tras la llegada de una gran crisis financiera como la actual. Así, durante las últimas cinco grandes crisis económicas de la historia moderna un porcentaje muy elevado de países –entre el 30% y el 50% de 66 casos examinados– no pudieron afrontar el pago de sus deudas soberanas.

La situación actual no es muy diferente. No obstante, estamos sufriendo la peor situación económica desde la Gran Depresión de los años 30. Tras la quiebra técnica de Dubai, la amenaza se extiende ahora a los países más débiles de la zona euro, los conocidos PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), así como a los mercados emergentes de Europa del Este.

Esta peligrosa situación ha sido creada, una vez más, por la intervención política. Desde hace meses, el Gobierno socialista se viene vanagloriando de su política de despilfarro público a base de Planes E de todo tipo con la falsa ilusión de que el poder público reactivará la economía, cuando es justo lo contrario.

Si el problema de España es la falta de ahorro y el exceso de deuda, el Gobierno ha tirado de más deuda para apagar el incendio, y es ahora cuando comienza a atisbarse la factura. La pregunta es... ¿quién la pagará? Respuesta: los contribuyentes y los hijos de los contribuyentes. Pero, ¿y si es tan abultada que no se puede pagar? Pues entonces será cuando los acreedores (Alemania y Francia) tomarán cartas en el asunto y, al igual que una empresa en suspensión de pagos, impondrá un duro plan de reestructuración o liquidación de activos para tratar de recuperar lo que pueda.

Es decir, ya sea el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Comisión Europea (CE), tomarán el control de la compañía para hacer lo que su actual gestor (Zapatero) es incapaz de realizar: el mayor recorte de gasto público de la historia reciente del país y, posiblemente, nuevas subidas fiscales para cuadrar las cuentas e ir amortizando deuda poco a poco.

Hoy por hoy, a falta de un cambio radical de rumbo, es muy improbable que el actual Gobierno sea capaz de poner en marcha un duro, pero más que necesario y sano, plan de austeridad presupuestaria que elimine partidas enteras de gasto, recorte salarios a funcionarios, borre ministerios y rebaje drásticamente prestaciones y subsidios. Y es que ante un escenario de este estilo, los sindicatos, ahora callados y sumisos, no tardarían ni un minuto en tomar las calles, con el consiguiente conflicto social que ello implicaría. El sector público se paralizaría.

Algo similar pasó en Argentina, y hoy acontece en Grecia. Entonces, el Gobierno argentino no aguantó la presión y finalmente los ciudadanos sufrieron un corralito financiero y una intensa devaluación monetaria (pérdida de poder adquisitivo) que acabó por desembocar en el actual populismo político de los Kirchner.
Por suerte, es muy posible que ante la llegada cada vez más plausible del peor escenario para España, la CE (léase el Bundesbank alemán) saldrá al rescate mediante la intervención de la cuentas públicas españolas. Lo único cierto es que, de seguir por esta senda imparable de despilfarro público, tras Grecia, sin duda, vendrá España.

Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.

El casinillo autonómico
IGNACIO CAMACHO ABC 16 Diciembre 2009

EN su delirante autismo, la clase política española pretende interesar a la opinión pública en la endogámica discusión sobre el resultado estéril de una reunión intrascendente. Mientras los dos grandes partidos se enfrascaban en echarse la culpa del fracaso de la conferencia de presidentes autonómicos, los ciudadanos hablaban ayer en bares, oficinas y talleres de la nueva vuelta de tuerca de la ley anti-tabaco, cuyo consenso social será mayor o menor pero en ningún caso unánime como su previsible respaldo parlamentario. En nuestra escena política se puede discutir en balde durante horas un genérico documento sin compromisos en un foro sin estructura legal reconocida, pero no existe la manera de que nadie traslade el eco de la calle respecto a una cuestión de interés cotidiano. Y en tanto la gente se pregunta dónde se podrá o no fumar, los gobernantes que administran dineros y leyes se enfrascan en un debate sobre la implementación de medidas sostenibles y otros abstractos sintagmas de un lenguaje banal, inconcreto y vacío.

La mentada conferencia de presidentes es un retrato muy veraz de la deconstrucción líquida del Estado. El presidente del Gobierno se reúne con unos virreyes taifales que ejercen como nuevos señores de horca y cuchillo para implorarles una línea común a la que no están obligados a hacer puñetero caso. Se trata de un foro sin reconocimiento legal ni estructura jurídica. Y en una decisión muy propia de la levedad zapateril, en vez de plantear los asuntos candentes del modelo autonómico -Estatuto de Cataluña, financiación territorial, cohesión educativa, coordinación de competencias- pone sobre la mesa su vaporosa ley de Economía Sostenible para tratar de arrancar un vago consenso. Y ello con un papel improvisado sobre la marcha; entre todos los reunidos del pasado lunes dirigen a casi tres millones de funcionarios y varias legiones de cargos de confianza, pero no parecen bastantes para preparar a tiempo un documento de propuestas sólidas con el que acudir a la presunta cumbre con los deberes medianamente avanzados. Naturalmente la cosa acabó en calabazas y en un torrente de huecas, altisonantes declaraciones sobre la responsabilidad del fiasco.

Ésta es nuestra gobernanza pública: una cháchara insípida sobre un asunto indefinido en una tertulia insustancial. Nada con sifón. Pero lo más triste es la pretensión de generar estados de opinión en torno a esa mortecina nimiedad de fotos de familia y mesas de presunto trabajo. Durante veinticuatro horas, y lo que quede, los estados mayores de los partidos hegemónicos han tratado en vano de acaparar el debate público con sus mutuos reproches de ruptura, sin lograr el más mínimo interés ciudadano por su aburrido y trivial casinillo. Así son, y así nos (des)gobiernan. Si al menos se hubiesen fumado unos puros cabría la discusión de hasta cuándo y dónde podrán hacerlo.

De trampa en trampa
Con ZP el número de funcionarios alcanza cotas históricas.
Editorial www.gaceta.es 16 Diciembre 2009

La capacidad del presidente del Gobierno para improvisar, mentir, dar la vuelta a las cosas y dirigirlas sibilinamente contra el Partido Popular no tiene límite. La última jugada la trató de llevar a cabo el lunes durante la cuarta Conferencia de Presidentes. Zapatero se presentó con la pretensión de lograr a toda costa un acuerdo económico para hacerse la foto, pero en el PP no estaban dispuestos a responsabilizarse de la crisis y salieron respondones. El malestar en las filas populares estaba más que justificado porque el acuerdo tenía trampa. El Gobierno y los presidentes socialistas trataron de centrar la agenda del día en el desempleo y en el déficit público, apelando a la responsabilidad de las comunidades en los mismos –con la ley de economía sostenible de fondo–, mientras que los populares elevaron una enmienda a la totalidad de la política económica de Zapatero, denunciando la pretendida transferencia de responsabilidad del presidente.Y es que mientras el rígido e intervenido mercado laboral español ha seguido con su duro ajuste y el número de parados aumentaba hasta cotas inimaginables –4,5 millones de desempleados según Eurostat– ZP alentaba a sus presidentes de las comunidades autónomas –en especial la andaluza, la extremeña y la castellano-manchega– para maquillar los datos del desempleo mediante el estímulo del empleo público. ¿El resultado? Andalucía se ha convertido en la región con la plantilla pública más abultada: en total, medio millón de funcionarios trabajaban en julio en la comunidad –último dato disponible– , 75.000 más que Madrid, donde tienen su sedes los principales organismos estatales y ministerios de la Administración central. Resulta paradójico, además, que las dos comunidades autónomas con mayor tasa de desempleo, –Andalucía y Extremadura, ambas gobernadas por el PSOE– sean también las que cuentan con mayor peso del sector público, muy por delante del resto de las autonomías.

El engaño se ha puesto de manifiesto y, de paso, ha puesto al descubierto otro. ZP es el responsable de que la plantilla de funcionarios de este país se haya disparado hasta alcanzar la cota de los 2,7 millones de personas. Ello quiere decir que 12 de cada 100 activos trabajan en la Administración. Si a ello se suma el millón de trabajadores empleados en las empresas públicas, la cifra de los que cobran un sueldo de un organismo público llega a los 3,7 millones de personas, el 16 %de la población, cifra desconocida en Europa. Zapatero mantiene desde hace años un creciente chorreo de gastos, alegrías y personal a su cargo mientras castiga al ciudadano con más impuestos. Un dispendio insoportable que se le ha ido de las manos con la escalada del déficit público –va a cerrar el año en torno al 10%– y que ahora pretende arreglar con la bendición del PP. Un nuevo engaño que no ha podido perpetrar y que pone de manifiesto, una vez más, el distinto rasero que tiene a la hora de medir las cosas. Mientras los suyos le han ayudado a maquillar el paro con empleo público, con falsas afiliaciones a la Seguridad Social de jóvenes y con el abultamiento de los llamados Deno (Demandantes de Empleo No Ocupados), ahora pretende que los presidentes, incluidos los del PP, no contraten para arreglarle el déficit público. Habrá que recurrir por enésima vez a la frase de Rubalcaba, por desgracia más manoseada que los famosos brotes verdes de Elena Salgado, de que “España no se merece un Gobierno que miente”. Pues eso.

Barco ebrio
GABRIEL ALBIAC ABC 16 Diciembre 2009

«ESTAMOS ante un Gobierno absolutamente a la deriva». Una vez más, sólo Esperanza Aguirre parece dispuesta a formular lo que es universal certeza ciudadana, que la nave del Estado es hoy el barco ebrio aquel, en cuya alegoría fijara Platón la peor desdicha que quepa en suerte a una ciudadanía libre: al timón, un piloto ciego y sordo, su saber náutico es igual a la agudeza de su sentidos: cero; los marineros, borrachos como cubas, se sacuden guantazos por echar mano a instrumentos de cuyo refinamiento saben tanto cuanto de la conjetura de Fermat un bebé en la guardería; los pocos con el talento bastante para pedir cordura son alegremente tirados por la borda, mandrágora y alcohol son solos capitanes respetados, y todos cantarines encaminan su euforia hacia el abismo. Platón: República, libro VI, 487e y siguientes. Hay cosas en las cuales la especie humana no parece dispuesta a avanzar un maldito milímetro. Y, aunque a intelectuales de la amplia erudición de los videntes de Wyoming pueda parecerles una calumnia, Platón no es un alias de Tertsch, ni la República un libelo aguirrista contra el ángel Zapatero.

Hemos llegado al fondo más ruborizante de eso en lo cual el viejo griego ve un enfermo deleitarse en el gobierno de lo peor, el gobierno de los peores, tras del cual sólo puede deducirse la paradójica voluntad de suicidarse que arrastra a veces en volandas a una sociedad entera. Deleitada o borracha. O loca, tanto da. Cuando esas horas letales de una ciudadanía llegan, sólo queda abrir los ojos y decirlo. No suele gustar a nadie. Pero es deber decirlo. O compartir la responsabilidad del insensato que timonea la nave hacia el abismo. Decir algo tan sencillo como lo es la descripción de Aguirre: que «la política económica que está haciendo el gobierno de la nación, por desgracia para todos, es exactamente la contraria a la que recomiendan las organizaciones internacionales».

Y es de verdad extraño oír en voz de hombre adulto eso que ayer proclamó el -se supone que adulto- presidente del Gobierno: «No se responsabilizan en el gobierno de España». Hablaba él de la oposición, claro. Pero lo mismo podía reprochar a cualquier tipo sensato que cruzara la nave y dijera a su piloto muy educadamente: mire, el problema es que no tiene usted ni pajolera idea de para qué sirve una brújula. «No se responsabilizan con el gobierno de España».

¡Pues claro que no me responsabilizo, oiga! ¿Por qué demonios tendría yo que compartir la responsabilidad de un ignorante que ha hundido en pocos años la mejor situación económica que este país tuvo en el último medio siglo? ¿Qué demonios de responsabilidad pretende endilgarme usted en una cadena de chapuzas anticonstitucionales que han colocado a este que antaño fue un país al borde mismo de su disolución balcánica? ¿En nombre de qué locura tengo yo que responsabilizarme de la destrucción de las enseñanzas medias, de la desaparición material de las Universidades, del trueque del sistema de enseñanza en una insípida formación del espíritu nacional políticamente correcta? A cada cual su necedad. Nadie tiene por qué cargar con la culpa moral del mal que otros hicieron.

Pero eso hoy no parece atreverse a decirlo más político que Esperanza Aguirre. Pues quede constancia: «Lo que no puede esperar Zapatero es que, teniendo en cuenta la política económica y de empleo aplicada en los dos últimos años, que nos ha llevado a ser los campeones mundiales del paro, prácticamente con un índice doble que la media de la Unión Europea, vayamos nosotros a corresponsabilizarnos». No puede. No debería poder. Pero lo espera. Y el barco se va a pique.

Cataluña
El clamor del silencio
Juan Morote Libertad Digital 16 Diciembre 2009

Hay ocasiones en que el silencio resulta estruendoso, perdón por el oxímoron típico. Hay momentos en los que los pequeños gestos o las miradas cómplices son los únicos refugios que la libertad encuentra para expresarse. También junto a éstos está el silencio. Estoy muy habituado a ver a la gente de San Sebastián bajar la cabeza y transitar en silencio por el Bulevar o la Avenida, mientras los asesinos de distinta implicación arman la gran algarada entre lo viejo y el Ayuntamiento. Las buenas gentes callan; es cierto que dicha actitud encierra un porcentaje de cobardía, pero muchas veces ese silencio encierra una denuncia callada.

El pasado fin de semana, varios miles de ciudadanos de Cataluña, digo ciudadanos de Cataluña puesto que no todos eran catalanes, fueron llamados a las urnas para que se manifestaran a favor de la independencia de Cataluña. Siguiendo la senda marcada por la consulta estatutaria, ganó el silencio. Los organizadores fueron de algún modo todos los partidos políticos que representan algo en Cataluña; bien es cierto que con diferente nivel de protagonismo. Hasta algunos concejales del PP se abstuvieron en la votación que aprobaba la realización de la consulta en sus respectivos municipios.

Es bien conocida la estrategia de aletargamiento social que genera el nacionalismo allí donde se implanta. Casi todo el mundo acaba dando por bueno aquello que no comparte, es más, incluso algunos llegan a ser capaces de defenderlo. Siendo esto extremadamente grave creo que no es lo peor. Me preocupa mucho más el proceso de mimetismo en el comportamiento político que la estrategia nacionalista está provocando. En el momento actual, no considero que exista ya en España ningún partido, al menos con vocación de gobernar, que se mantenga ayuno de la manzana del nacionalismo. Si analizamos los discursos perpetrados en los últimos años por casi todos los presidentes autonómicos, hallamos en todos ellos la común melodía de la necesidad del avance en el proceso de descentralización. Esta postura pivota sobre un doble argumento: en primer lugar, la reivindicación del hecho diferencial invocado sistemáticamente por los nacionalistas; en segundo, si el partido gobernante es a priori no nacionalista, la razón esgrimida es el agravio comparativo.

Así, fundamentalmente debido al hecho diferencial y al agravio comparativo nos encontramos inmersos en una espiral descendente a la que parece muy difícil ponerle freno. Sin embargo, en este contexto, cuatro de cada cinco ciudadanos de Cataluña consultados sobre su futuro político han guardado silencio; se han puesto de perfil y no se han sentido interpelados por la enjundiosa cuestión de la independencia. Ha sido un silencio masivo, el mismo que expresó el verdadero sentir popular hacia el nuevo Estatuto de Cataluña, que de modo mimético (igual que el primero), ha sido copiado por el resto de autonomías. Los ciudadanos han dado la espalda a esa nueva vuelta de tuerca para retorcer la historia y el futuro de España. Confiemos en que algunos políticos tomen nota de este silencio que, como la sangre derramada del justo Abel, clama desde la tierra.

La factura catalana
«En todo este tiempo de espera al dictamen de un Constitucional refugiado en la sombra anticatalana del PP, en Cataluña los radicales del soberanismo han acumulado motivos»
MARGARITA RIVIÈRE El Correo 16 Diciembre 2009

Tras casi cuatro años en espera de que el Tribunal Constitucional dictamine el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular contra el Estatuto de Cataluña, la situación creada equivale a un repugnante forúnculo que estuviera a punto de provocar una infección que evolucionara en peligrosa septicemia para la sociedad española. La factura catalana, sin duda, ajustará cuentas a quienes se pasaron de listos y jugaron políticamente con lo que no debían.

La infección se ha gestado a conciencia y los catalanes han sido utilizados, sin ningún reparo, como pim-pam-pum político favorito de la política española desde que sucedieron dos cosas: 1) Los nacionalistas catalanes perdieron las elecciones (a finales de 2003) y fueron sustituidos por un tripartito de centro-izquierda que excluyó expresamente al PP (el famoso 'Pacto del Tinell'); y 2) El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones en marzo de 2004.

Con los socialistas en La Moncloa y en la Generalitat, el Partido Popular, sin duda con la sensación de estar acorralado pero sin el más mínimo sentido del juego democrático, se dedicó -entre otras cosas- a hacer oposición al socialismo dando patadas al Gobierno de Zapatero en el trasero de los catalanes. Como es sabido, el PP ha sido, desde siempre, un partido electoralmente marginal en Cataluña, tanto en elecciones generales como autonómicas o municipales.

Estas malas relaciones históricas de los catalanes con el PP alcanzaron su máximo cuando los populares plantearon el recurso de inconstitucionalidad sobre un Estatut al que nadie niega una elaboración tan polémica y equívoca como democráticamente impecable. Que no todos los catalanes estuvieran de acuerdo con la redacción del Estatut -apoyado con el 36 % los votos de los catalanes en un referéndum con gran abstención- no significaba, en modo alguno, que se apoyaran las tesis contrarias. Un PP alérgico a las decisiones democráticas hizo hasta una campaña de firmas por toda España contra la voluntad estatutaria expresada mayoritariamente en el Parlamento catalán y después en las Cortes españolas, donde, tal como señaló Alfonso Guerra, el texto estatutario catalán debía quedar «limpio como una patena».

Tras estos hechos preliminares, la ley del Estatuto catalán no sólo creó escuela -los sucesivos estatutos andaluz, valenciano, aragonés o balear, por ejemplo, copiaron literalmente no pocos de sus preceptos que nunca fueron recurridos- sino que comenzó a aplicarse y desarrollarse en Cataluña. Todo lo cual coincide con la demanda de los populares ante el Tribunal Constitucional.

Como en tantas otras ocasiones, la política española tiende a judicializarse cuando los partidos no alcanzan sus objetivos partidarios, pero el TC podía haber salido perfectamente indemne de tal embestida política, como ha sucedido en otros momentos. No ha sido el caso esta vez. Llama la atención que, desde la entrada del recurso del Estatuto catalán, el TC ha sufrido un proceso de fosilización que ha impedido no sólo su normal renovación sino que ha visto la recusación de uno de sus miembros y la muerte de otro en este viaje inconfesable a ese 'no lugar' donde la justicia y la política pierden la vergüenza democrática. Tal es la situación a la que se ha llegado tras casi cuatro años de tiras y aflojas, de dimes y diretes, y, en suma, de un impresentable juego político con el más alto tribunal del Estado por medio. Y todo ello con los catalanes como excusa de una batalla política entre las dos grandes fuerzas del Parlamento español. La factura por tal derroche de energías inútiles puede ser de consideración.

La factura catalana ha empezado a manifestarse en la propia Cataluña, donde populismos de signo fascista -claramente una extrema derecha racista consolida poco a poco posiciones- o de corte futbolístico-berlusconiano -es el caso de la demagogia del independentismo del presidente del Barça, Joan Laporta, quien concibe a Cataluña como un equipo de fútbol- están a la orden del día. En todo este tiempo de espera al dictamen de un TC refugiado en la sombra anticatalana del PP, en Cataluña los radicales del soberanismo han acumulado motivos y los moderados han visto cómo ese radicalismo/separatista -clara respuesta a unos 'separadores' perfectamente conscientes de su trabajo anticatalán- se escapaba a sus oficios de templar gaitas en todo momento. Los referendos sobre la independencia, sin otro valor que el propagandístico, celebrados en 167 pueblos de Cataluña son expresión de una oleada que, entre otras cosas, muestra una tendencia hacia la radicalización de grupos sociales significativos al margen de los partidos.

La factura catalana se mide, sobre todo, en capacidad de moderación y de sufrir las diferencias autonómicas en una España cuya realidad perceptible es estimulantemente plural. Que los moderados catalanes -aquéllos que se sienten, a la vez, catalanes y españoles- se queden sin argumentos es un mal asunto para todos los españoles. Es posible que la estrategia anticatalana alcance así un aparente y despreciable triunfo ya que se trata de una clara vuelta a un pasado de escaso perfil democrático. Que ello coincida con un momento de crisis económica no es políticamente insignificante.

Hay más: la factura catalana ya está presente en la falta de credibilidad, autoridad y -lo digo con todas las cautelas- hasta de legitimidad de instituciones que, como el TC, han traspasado la legítima fecha de caducidad. Un análisis a fondo muestra cómo la actual composición del TC no es, desde luego, la idónea para que tal institución logre el respeto del pueblo al que sirve. El respeto, en cualquiera de sus aspectos, es algo que hay que ganarse día a día. Éste es el contexto en el que se ha de hacer pública la sentencia de constitucionalidad (o no) de un Estatut que lleva tres años aplicándose. Que en otoño de 2010, presuntamente, haya elecciones autonómicas en Cataluña no tiene importancia alguna. El fallo del TC, sea favorable o no a la ley catalana, va a ser siempre cuestionado: éste es el gran coste de la factura catalana.

Una de matones
Jesús Royo Arpónwww.lavozlibre.com 16 Diciembre 2009

Toda esta operación obscena que ha emprendido el nacionalismo catalán, toda esta bronca con la intención de presionar al Tribunal Constitucional, toda esta ola de editoriales, adhesiones, movimientos cívicos, hasta de cartas pastorales es, por decirlo con una palabra, pringosa. Se cargarán el Estado de Derecho, impondrán una interpretación de la Constitución que está en el borde de la legalidad, o en el borde por la parte de fuera, en frase genial de los tiempos del GAL, pero se habrán salido con la suya: forzar la realidad a su favor, dar una vuelta de tuerca para acercarse a su objetivo final, que no sé si será la independencia, pero sí sé que es lo que ya está siendo: la hegemonía social, la ventaja en el reparto del poder y del dinero, el puro privilegio de casta.

¿Qué hace todo un gobierno, el de la Generalitat, amenazando con que si no se reconoce que el Estatuto es constitucional se armará la de 'Dios es Cristo'? ¿No hay nadie que detenga esta marea reaccionaria, o al menos, no hay nadie que diga que es reaccionaria?, ¿ni que hay nada más triste que un juez comprado o acongojado, que no hay nada más digno que un juez imparcial, que no hay nada más excelso que aceptar una sentencia incluso contra tus intereses? ¿Quién está alentando el desprestigio de la institución central del Estado? ¿Se trata de gente antisistema, ácratas que buscan la destrucción del Estado? No: son nacionalistas, gente con un pie dentro y otro fuera, que respetan el Estado mientras les sirva a sus intereses, pero no dudan en cargárselo cuando no es así. Podríamos llamarles anarco-nacionalistas, pero el anarquismo me merece un respeto que me hace llamarles directamente matones.

Es el matonismo como método, tan caro al nacionalismo en general, y al fascismo en particular -doy por supuesto lo evidente: que el fascismo es una especie dentro del género nacionalismo-. Se trata de hacer ruido para evocar algo parecido a la unanimidad, estimular la bronca y el 'a por ellos' para provocar el miedo en el discrepante. Para eso, nada más eficaz que evocar una dignidad ofendida. Cuanto más digna y más ofendida, mejor. Más coartada para la bronca.

¿Por qué el matonismo, tan basto y antidemocrático, tan impresentable a los ojos del nacionalismo, resulta plausible? ¿Por qué son escasos los nacionalistas que antepongan la corrección democrática a su pasión nacional? ¿Por qué prefieren ganar, aunque sea haciendo trampa, a perder con juego limpio? Se me ocurre una razón: para ellos la nación es algo previo y absoluto y, por lo tanto, el juego democrático es sólo un camino. Así quedan justificados todos los atajos.

Los nacionalismos españoles -el español y los 'periféricos'- en el siglo XX han aprendido -¡por fin!- que el mejor camino es la democracia. El nacionalismo español, el del imperio hacia Dios, el de los cuarenta años de victoria, acabó en el ridículo más espantoso, con el culo al aire de los aires de la Historia.

Los periféricos, que en su momento también tontearon con lo fascista y lo nazi, que tienen unas raíces negras de racismo y de superioridad étnica, en la dictadura aprendieron la dura lección de que la democracia es el único marco posible. Pero eso no quita que, para ellos, el marco democrático sea sólo instrumental. Ellos se deben a la Patria por encima de todo. La Patria, dicen, es anterior al Estado. Por eso, ya les va bien esa zona de penumbra donde, con tal de sacar tajada, se da por bueno el codazo, el ventajismo, la carrerilla, el 'pez al cuévano', el saltarse la cola -concierto económico-, el afrontar un juicio mientras las masas vociferan en la calle -banca catalana-, el chantaje del Majestic -Ley del catalán-.

Ahora toca la bronca al Tribunal Constitucional. Y para salirse con la suya no reparan en menudencias como la inviolabilidad de los tribunales, la división de poderes y el Estado de Derecho. Se están echando en falta más voces constitucionalistas, incluso las voces de los nacionalistas honestamente demócratas, que crean que la teórica ventaja del Estatut no vale la pena si el precio a pagar es una pérdida democrática.

Firmantes contra la discriminación en la selectividad, Mesa por la Libertad Lingüística?
www.libertadlinguistica.com  16 Diciembre 2009

Estimado amigo: desde que en el mes de Junio presentamos el escrito a la Alta Inspección de Educación del Estado pidiendo la reforma de las pruebas de acceso a la universidad para acabar con la discriminación que sufren los estudiantes con residencia en las regiones españolas sometidas a regímenes de normalización lingüística, han sido cerca de 500 personas las que han suscrito esta iniciativa, entre las cuales se encontraba Ud. que, muy amablemente, nos ha permitido que le enviásemos correos electrónicos en relación con ésta y otras iniciativas de la Mesa por la Libertad Lingüística (MLL). Pueden consultarse las firmas públicas en nuestra página web, www.libertadlinguistica.com.

La Junta Directiva de nuestra asociación quiere agradecer su apoyo, pues nada nos llena de más satisfacción que habernos hecho merecedores de su respaldo, el de muchos ciudadanos de cualquier parte de España que, como nosotros, han visto la gravedad de la discriminación que sufren los estudiantes que quieren acceder a la universidad en las regiones sujetas a normalización lingüística forzosa.

Nuestra petición es bien sencilla: solicitamos la reforma del régimen de selectividad para igualar la duración de los exámenes de la parte común de todos los estudiantes permitiendo a los de territorios con regímenes de normalización lingüística examinarse de una sola de las lenguas oficiales en su territorio, a su elección, y, a los mismo efectos, computándoles la de su elección en la nota media del bachillerato.

Aunque esta recogida de firmas se abrió con la intención - de largo recorrido- de presentarlas en el año 2010 ante la instancias educativas regionales y nacionales, ha surgido un acontecimiento que nos ha hecho cambiar el plan inicial, el próximo decreto de la Xunta de Galicia que sustituirá al infausto decreto 124/07 del gobierno bipartito anterior. En este nuevo decreto deberían plasmarse las promesas electorales de libertad que realizó el entonces candidato del Partido Popular, el Sr. Feijoo, aunque todos los indicios apuntan a que nuestras expectativas de libertad de lengua se verán defraudadas.

Con la idea de que nuestra propuesta de reforma de las pruebas de selectividad sea incorporada ya a la legislación regional gallega, sin menoscabo de nuestro objetivo de reforma del sistema general para que afecte también a las otras comunidades autónomas bilingües, hemos decidido pisar fuerte el acelerador en estos días para aumentar, de forma sustancial, el número de firmas de la lista. El momento parece oportuno ante la importancia de las decisiones que han de tomar los políticos al mando en este momento.

Por todo ello, volvemos a atrevernos a solicitar su apoyo para tratar de difundir este proceso de recogida de firmas a todas aquellas personas que Ud. considere que puedan tener sensibilidad ante este problema en concreto, y en general, al de la discriminación por razón de lengua que sufrimos los españoles que vivimos en Galicia, Cataluña, Baleares, Vascongadas y región valenciana. Se discrimina a nuestros hijos al obligarles a estudiar "en" una lengua, la lengua regional, sin posibilidad de opción. Diga lo que diga una justicia mediatizada, algunos españoles no somos libres en España, y eso es lo que queremos transmitir al resto de españoles que no viven en carne propia e inmediata este grave problema, pero la discriminación en una o varias regiones españolas es, sin duda, un grave problema nacional.

Pues bien, el movimiento cívico, el esfuerzo conjunto de muchos ciudadanos con independencia de ideologías o partidos, será clave en la resolución de este problema al que los partidos políticos no pueden o no quieren hacer frente.

Muchas gracias por su apoyo. Rogamos máxima difusión. Para firmar contra la discriminación en la selectividad pinche aquí. El proceso se puede realizar en menos de un minuto, tendrá que aportar sus datos, recibirá un correo electrónico con un enlace para confirmar su firma. Gracias por dedicarnos su valioso tiempo.

Junta Directiva de la Mesa por la Libertad Lingüística
www.libertadlinguistica.com

¡Que se queden o que se vayan, pero que no den más la lata!
Juan Julio Alfaya Periodista Digital 16 Diciembre 2009

«Que se larguen de una puta vez» fue una expresión espontánea y para mí perfectamente comprensible en boca de una persona que ha recibido en su yugular el mosdisco del vampiro. Me refiero, como ya se imaginan, a Albert Boadella, escritor, director y dramaturgo de todos conocido y de los más también reconocido, querido y admirado. Boadella fue Premio Espasa de Ensayo 2007 por su libro «Adiós Cataluña» y, a pesar de ser catalán hasta los tuétanos, al final no ha podido soportar más la asfixia del nacionalismo y ha decidido autoexiliarse no de la Cataluña real que todos apreciamos, sino de la Cataluña virtual que han inventado estos locos aficionados a la ingeniería social y que ya asquea hasta el vómito.

Sus declaraciones a Periodista Digital a raíz de los 167 referendos ilegales y esperpénticos que han tenido lugar en varios municipios controlados por los nacionalistas en esta región, no tienen desperdicio

Ésta es su opinión sobre ataque ya abierto y descarado del nacionalismo catalán contra el Estado español: "Yo creo que el proceso de secesión de Cataluña es irreversible porque el conjunto de los gobiernos españoles, especialmente el último, ha dejado que fuera creciendo una separación inicialmente cultural y luego en el mundo de la educación hasta conseguir unas generaciones que son auténticas enemigas de España".

Periodista Digital: Este referéndum era, a todas luces, ilegal. Pero, ¿podría ser la base para la convocatoria de uno vinculante en el futuro?

Boadella: "Yo creo que sí. Se apoyarán en tratados internacionales, en una jurisprudencia que encontrarán en Europa. Es muy posible que encuentren la forma entre las coacciones morales y los ardides legales para conseguir otra convocatoria".

"No me ha sorprendido. Desde hace unos años siempre he tratado de contar al resto de los españoles que lo de Cataluña no era una historia cultural sino que había muchísima gente, especialmente gente que forma parte de un estatus político, que no quería estar en España".

Como ha reconocido en una entrevista reciente el mismísimo Jordi Pujol, la imagen de los catalanes entre el resto de los españoles ya no puede caer más bajo:

Boadella: "Hemos pasado de una imagen de los catalanes como gente que estaba en otra tesitura desde el punto de vista cultural, del europeísmo, gente seria, trabajadora... a ser unos tipos pesados, maleducados, una gente se pasa el día de mal humor, reclamando... Es falso que los españoles les odien, lo que pasa es que se han vuelto gente desagradable y antipática".

La verdad es que luchar contra la ignorancia, la tozudez y la sinrazón de los nacionalistas un día tras otro, cansa hasta el punto en que uno llega a desvincularse totalmente de la suerte de la que había creído su patria y ahora por fin comprende la razón que tenía Cicerón cuando dijo aquello de "Ubi bene, ibi patria", que unos traducen "Donde está el bien, allí está la patria" y otros "Donde se está bien, allí está la patria".

Los partidarios de la segunda traducción ("Donde se está bien, allí está la patria"), le dan a la frase un sentido moralista del que yo creo que carece. Para éstos, el célebre dicho de Cicerón sería aplicable al hombre indiferente y egoísta, para quien el propio bienestar está por encima de todos los sentimientos, e incluso el de amor a su patria. Yo, por el contrario, creo la frase va más en el sentido de lo que en su momento expresó con precisión Mario Onaindía: "La patria no significa el lugar de nacimiento sino el lugar donde uno vive en libertad gracias a la ley", aunque es más conocida su versión resumida: "La patria es allí donde uno se siente libre". Es evidente que donde no existe la ley tampoco hay libertad.

Así, el director de Els Joglars ha dicho: "Con Cataluña he roto todas las relaciones diplomáticas, casi familiares y muchas incluso de amistad. No digamos desde el punto cultural. Me ha dejado de interesar en todos los sentidos". Es decir, Cataluña ha dejado de ser su patria, pues en ella ya no vive en libertad gracias a la ley.

Y añade frases que, por su sinceridad, creo no debo omitir:

"Tenemos que hacer una asociación que se llame «Que se larguen de una puta vez» porque me parece que dura demasiado esta historia y ha contaminado el conjunto de la política española desde hace mucho tiempo. Que se resuelva como se resuelva, pero que no den más la lata".

Esto último creo que resume lo que sentimos todos. ¡Que se queden o que se vayan, pero que no den más la lata! Ya estamos hartos de tanta estupidez.

Gobernando España contra la voluntad popular
Francisco Rubiales Periodista Digital

La oposición frontal de la opinión pública acaba de hacer retroceder al gobierno español, al menos temporalmente, en otros dos ámbitos sensibles para la democracia, muy impopulares y contrarios a la voluntad popular: la intervención en Internet, cerrando páginas sin el preceptivo control de los jueces, y la retirada de los crucifijos de los colegios y otros espacios públicos.

Las encuestas revelan que más del 80 por ciento está en contra del canon abusivo de la SGAE y que el 77.2 por ciento de los españoles es también contrario a la subida de impuestos que proyecta el gobierno, pese a lo cual, Zapatero meterá la mano en el bolsillo de los ciudadanos para sacarles más dinero, gobernando así contra la voluntad popular.

Para muchos pensadores y filósofos, la tiranía es precisamente eso: gobernar contra los deseos del pueblo. Para la inmensa mayoría de los pensadores, cuando un gobierno toma medidas contrarias a lo que piensa y desea la mayoría, su mandato entra en crisis y el problema debe resolverse mediante referendum o elecciones anticipadas.

Se ha dicho que el presidente Zapatero profesa la ideología republicana y que es un admirador del pensador Philip Pettit, autor del libro "Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno" (Paidós, 1999), pero es falso porque el republicanismo se basa en el consenso, en el respeto irrenunciable a las mayorías y exige la aprobación de las leyes con grandes apoyos y mayorías muy sólidas, justo lo contrario de lo que se está haciendo en España bajo Zapatero.

Únicamente cuando no existe democracia, el conflicto entre gobierno y ciudadanos se resuelve siempre en favor de la casta gobernante. La democracia está en mínimos o plenamente degenenerada cuando ocurre, como en España, que esa violencia del gobierno contra la voluntad popular no produce trauma ni dimisión alguna, como si esa arbitrariedad antidemocrática de imponerse a los deseos y criterios de los ciudadanos fuera un comportamiento aceptable en democracia.

Los españoles, según las mismas encuestas, algunas de las cuales se están publicando en la prensa en estos dias, prefieren que antes de incrementar la presión fiscal, que ya es muy elevada para un país que está en la cola de Europa en sueldos y en el que más impuestos probablemente signifique más paro, menos consumo, más destrucción del tejido productivo y más recesión, el gobierno debería reducir gastos y adoptar una política de austeridad drástica, a lo que se niegan Zapatero y sus socialistas. Más de la mitad de los encuestados expresan descontento e insatisfacción al afirmar que entregan al Estado más de lo que reciben a cambio.

Los hechos son tozudos y demuestran a diario que España no es una democracia. Por si existiera alguna duda, la realidad de la crisis económica se está encargando de demostrar que España no cumple ni una sóla de las reglas imprescindibles para que exista una democracia real: no existe protagonismo del ciudadano, ni separación de los poderes básicos del Estado, ni elecciones universales verdaderamente libres, ni unos medios de prensa independiente, libre y crítica, ni una sociedad civil fuerte e independiente, ni una ley que sea igual para todos, ni defensa plena de los derechos fundamentales, ni lucha efectiva contra la corrupción, ni participación ciudadana en la toma de decisiones, ni partidos políticos y gobiernos bajo control ciudadano...

Gobernar contra la voluntad popular, como hace con frecuencia Zapatero, es el más típico e inconfundible rasgo de las tiranías.

Las encuestas han demostrado en numerosas ecasiones que los gobiernos de España toman decisiones en contra de las mayorías, violando así la voluntad popular. Lo hizo Aznar al implicar a España en una guerra como la de Irak y lo está haciendo Zapatero ahora con los impuestos, despues de hacerlo antes al negociar con ETA, al impulsar el anticonstitucional Estatuto de Cataluña, al negar tercamente la existencia de la crisis y la adopción de medidas para combatirla, al propiciar subidas reiteradas de sueldos de la clase política, al convivir con la corrupción y en otras muchas ocasiones.

Voto en Blanco

Juan Carlos Girauta
De victoria en victoria

Hasta un independentista reconocido como López Tena ha denunciado los chanchullos de la consulta soberanista, manipulada por intereses personales más que políticos.


La máxima responsable del simulacro de referéndum celebrado el pasado domingo en 167 municipios catalanes se había marcado un objetivo: el 40 % de participación. El portavoz de la llamada "coordinadora nacional" de las consultas rebajó algo el porcentaje: consideró que se podría hablar de éxito si se lograba que participaran más de la tercera parte de las 700.000 personas convocadas. En centenares de "mesas electorales", y bajo la atenta mirada de "observadores internacionales", se dejó votar a inmigrantes y a mayores de dieciséis años. Terminado el "plebiscito", los impulsores se desdijeron de lo afirmado días u horas antes: hoy consideran un gran éxito que participara el 27 % de los convocados.

Dejando aparte la repercusión propagandística, éste es el triunfo del independentismo catalán, en sus propios términos: lo apoya un 94 % del 27 % de los residentes mayores de dieciséis años de 167 municipios de mayoría nacionalista. Ser independentista no debería estar reñido con la capacidad de autocrítica. Por eso el único que ha cumplido sus objetivos, el ex vocal del Consejo General de Poder Judicial Alfons López Tena, coordinador de la consulta en la comarca del Osona (cuya capital, Vic, es la única que presenta una participación por encima del 40 %) ha denunciado la falta de rigor de la "coordinadora nacional", su mala organización y su "sectarismo", por haber tomado partido por el "sí" en vez de limitarse a fomentar la participación, añadiendo que "no podemos tirar adelante un proceso democrático y participativo sobre la base de la falsedad y de la confusión".

Los organizadores que más se han enseñado en los medios son el alcalde de Arenys de Munt Carles Móra (quien acaba de anunciar que instará un imposible referéndum vinculante para el próximo 25 de abril) y Uriel Bertrán, cabeza de una corriente crítica con la dirección de ERC. Tras el falso referéndum, han reconocido que se disponen a formar un nuevo partido político. López Tena los ha acusado de trabajar en su propio interés.

El independentismo, apoyado aproximadamente por el 20 % de los catalanes en todos los sondeos oficiales que organiza la Generalitat desde hace años, tendrá así otras siglas a las que votar. Siglas que se suman a la ya abiertamente "soberanista" CDC fundada por Jordi Pujol, a la tradicional ERC, que pierde su vieja hegemonía separatista, y a la formación Reagrupament de Joan Carretero, cuya entrada en el Parlament tras las próximas elecciones catalanas se da por segura. Todo ello sin contar las pequeñas formaciones sin posibilidad de representación parlamentaria, ni un eventual partido de Joan Laporta. Es decir, el 20 % independentista se está fragmentando a ojos vista. Otro triunfo colosal, supongo. De victoria en victoria hasta la derrota final.

Una sensación general de fracaso
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 16 Diciembre 2009

En 2006 se publicó un libro en el que, bajo el título de “¡Vaya País! Cómo nos ven los corresponsales de prensa extranjera.”, dieciocho periodistas de distintos países retrataban el espíritu español. Miguel Ángel Bastenier, prologuista de la obra, consideró en clave irónica que la descripción que hacía la corresponsal, entonces, de Le Monde, Martine Silbert, implicaba una “rigurosa primicia mundial” porque estimaba que los “españoles casi nunca protestan, son sumisos, seguramente algo indolentes y aquejados de fatalismo más o menos decorado de sabiduría de la vida, aunque también resultan acogedores, solidarios, positivos y optimistas.”

Hoy, los españoles no seríamos para la periodista francesa ni solidarios, ni positivos, ni optimistas y estaríamos sumidos en el “fatalismo” y, desde luego, en el pesimismo. Una general sensación de fracaso recorre España. Porque todo cuanto se aborda desde la gobernanza del país, falla, fracasa, no funciona. En definitiva, hemos entrado en esos períodos históricos en casi todo nos va mal.

“España ha decepcionado económicamente al mundo”, declaró el Premio Nobel, Robert Lucas, ayer en el diario Expansión. Y añadió verdades como puños tales como que la manifestación del sábado de los sindicatos contra la clase empresarial “no tiene sentido”, o que nuestro endeudamiento es “insostenible” o, en fin, que es necesario “acometer una reforma laboral”. Al mismo tiempo, se nos advertía de que el Eurobarómetro de otoño indicaba que los españoles -en un porcentaje tan abrumador como es el 89%- creen que la situación económica es “mala” con un sentimiento pesimista de que “irá a peor”. Y para que el día fuese más completo, la agencia Moody’s consideraba a España como el país avanzado con más riesgo para 2010.

Mientras descargaban estas noticias, vivíamos el fracaso de la Conferencia de Presidentes -¿Pero qué creía Zapatero que iba a conseguir de la oposición? ¿Cómo es posible encarar ese encuentro sin una preparación adecuada de las propuestas de acuerdo?-, experimentábamos el peligro de que el independentismo catalán pase a mayores después del ensayo del domingo en 167 consultas independentistas en otros tantos municipios de Cataluña; muchos no podíamos comprender la irresponsabilidad sindical, y la mayoría también se lamentaba de la incompetencia del Gobierno en política exterior: el caso Haidar continúa sin que EEUU o la Unión Europea se impliquen y tenemos a tres compatriotas en manos de terroristas islamistas que nos amenazan con un terrible chantaje. Y hasta los militares, se echaron a la calle el fin de semana ejercitando así, de manera desacostumbrada, sus reivindicaciones profesionales.

Es evidente que atravesamos por una fase de mal gobierno -el consumo retraído, el paro incrementándose, el anteproyecto de la ley de Economía Sostenible naufragando, la ley del aborto abriendo una grave brecha en la ciudadanía- que se debe, a partes iguales, a una alarmante incompetencia política –hay que saber gestionar las cuestiones públicas-, y a un sectarismo desintegrador y banderizo que hace imposibles comportamientos de consenso. En esta situación –la oposición política y la propia sociedad en su conjunto tienen una cuota de responsabilidad. Pero la mayor, la decisiva, corresponde al Gobierno de Rodríguez Zapatero que es, seguramente, el más soberbio, altivo y displicente de cuantos hemos tenido en la democracia española. Y al que, por esas actitudes incompatibles con el sentido común, se le puede romper el propio Estado en lo económico y en lo político. Lo primero, por no saber enfrentarse a la recesión con una mínima eficacia; lo segundo, por haber propiciado un cambio encubierto del modelo territorial de España a través de un Estatuto catalán que, por si fuera poco, está dejando al Tribunal Constitucional a la altura del betún.

Por eso -y no es poco- España vuelve a experimentar la amargura del pesimismo, la sensación de un fracaso que tardaremos en superar.


Nacionalistas con alzacuellos
Abrupta revuelta del clero guipuzcoano contra el nombramiento del obispo Munilla
Editorial La Razón 16 Diciembre 2009

Tras casi tres décadas con la Diócesis de San Sebastián bajo la influencia nacionalista más o menos marcada de José María Setién y Juan María Uriarte, el Vaticano decidió dar un golpe de timón a una comunidad que había padecido un lento, pero paulatino, declive de la vida eclesial en sus distintos aspectos y que, en líneas generales, no supo estar nunca a la altura de las circunstancias en los embates del terrorismo. El Papa decidió nombrar a José Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián, cargo del que tomará posesión el próximo 9 de enero en una celebración religiosa que tendrá lugar en la catedral del Buen Pastor.

Monseñor Munilla no es un desconocido en el País Vasco ni en la Iglesia española. Nacido en San Sebastián, su primera labor pastoral fue la de coadjutor en la parroquia de La Asunción, de la localidad guipuzcoana de Zumárraga, donde realizó una magnífica labor con su empuje y compromiso en una época dura y en una zona especialmente castigada por ETA. Aquel trabajo fue reconocido con su designación como obispo de Palencia en 2006, el más joven de España a sus 44 años. Más allá de sus cualidades pastorales incuestionables, las primeras palabras de su predecesor en San Sebastián, monseñor Uriarte, presagiaban las dificultades de Munilla en la diócesis con la petición a la comunidad católica de que fuera reconocido como «su legítimo pastor» y el recuerdo a la feligresía de la importancia de la comunión del pueblo con su obispo.

Lamentablemente, Uriarte se quedó muy corto en su apreciación sobre el grado de descontento por la elección de un perfil como el del nuevo prelado, absolutamente alejado de la corriente dominante en el clero guipuzcoano, marcadamente nacionalista. En un hecho con muy pocos precedentes, por no decir ninguno, una mayoría del clero de la provincia emitió ayer un comunicado en el que rechazaba la designación vaticana. Un 77 por ciento de los párrocos de Guipúzcoa, entre los que se encuentran los 11 de los 14 arciprestes de la diócesis, considera que Munilla «no es en modo alguno la persona idónea para desempeñar el cargo asignado», manifiesta su «disconformidad y desaprobación» y «lamenta y deplora» que esta decisión «no haya respetado el sentir» de la Iglesia diocesana y sus organismos pastorales. Además, afirma que Munilla cuenta con «una trayectoria pastoral profundamente marcada por la desafección y falta de comunión con las líneas diocesanas».

El comunicado comparte en buena medida el espíritu de los dirigentes del PNV que se manifestaron contra la elección del nuevo obispo. El cierre de filas de esa parte del clero que comulga con el nacionalismo antes que con la fe católica reviste de un claro componente político la abrupta revuelta contra el obispo.

La propia nota demuestra por sí sola que la Diócesis necesita cambios muy profundos, pero además la trayectoria de buena parte de ese clero equidistante entre verdugos y víctimas, cuando no cómplice con los terroristas, o el desplome imparable de la vida eclesial justifican la urgencia de una suerte de catarsis que sea capaz de reflotar una diócesis, que en otros tiempos fue una de las más importantes de España hasta la llegada de monseñor Setién. Desde aquella fecha hasta hoy, la Iglesia se olvidó allí de su misión pastoral y se dedicó a servir sólo a una parte de la población, mientras se olvidaba de la otra.

La llegada del obispo Munilla debe marcar un antes y un después en una etapa negra de la Iglesia vasca. La dirigirá además un vasco euskaldún, y lo hará sobre aquellos que han instrumentalizado la fe y han manipulado el mensaje católico. Soplan aires nuevos, de cambio, para una institución necesitada de recuperar la función que nunca debió perder.

Aznar: «España está en estado de disolución»
Critica que los sindicatos se "autojalearan" en la manifestación y vincula el caso Haidar con la "irrelevancia internacional" de España
Madrid - Ep La Razón 16 Diciembre 2009

El ex presidente del Gobierno y presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), José María Aznar, aseguró qyer que España está "en estado de disolución" por la debilidad de la idea de nación", una opinión que vinculó con la celebración de la consulta soberanista "manifiestamente ilegal" celebrada ayer en 166 municipios de Cataluña.

"Entiendo que haya nacionalismos secesionistas, pero no que desde el Gobierno se acepte y se aliente estas convocatorias ilegales, absolutamente inaceptables", denunció Aznar, que acto seguido hizo un llamamiento para reivindicar "la nación española en su pluralidad, desde una soberanía única e indisoluble".

El ex presidente del Ejecutivo censuró la "campaña temeraria, injusta e innecesaria" que rodeó la consulta de ayer en Cataluña, de cuya celebración culpó en última instancia al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. "Ni se puede mirar para otro lado, ni estar callado, ni permitir que la ley no se cumpla", enfatizó Aznar, para quien se "han pasado los límites de una política sensata de descentralización del Estado".

Aznar realizó estas declaraciones al recibir el 'Premio Populares de Hortaleza 2009', un distrito madrileño en el que, recordó, fue vecino y desempeñó su derecho al voto. Tras bromear con los afiliados con el sentido del homenaje -que se debe, dijo, a que "empiezan a verle mayor"-, el ex presidente citó los cuatro "puntos fundamentales" que resumen la situación del país, en referencia a la "grave debilidad de la idea de nación española", la también "debilidad" de un Estado "casi famélico", la crisis económica y el papel "irrelevante" de España en el mundo.

Manifestación sindical para «autorelajarse»
Asimismo, Aznar volvió a reclamar un profundo proceso de reformas, tras lo que atacó la manifestación de los sindicatos del pasado sábado ya que, dijo, sirvió "otra vez" para que éstos se "autojalearan" sin llegar "a ningún sitio". A pesar de que el Gobierno es "absolutamente insolvente", el presidente de FAES reconoció que "las cosas no siempre van a ir mal". "Pero una cosa es caer un poquito menos", advirtió, "y otra la recuperación económica".

Tras defender la política económica desarrollada por su Gobierno en 1996, Aznar se mostró convencido de que "surgirá del PP" un mensaje que apele a la mayoría de los españoles ya que, subrayó, "sólo así se pueden ganar las elecciones y cambiar las muchas cosas que hay que cambiar". En este sentido, el presidente de Honor de los 'populares' hizo un llamamiento a la unidad interna. "El PP -dijo- ha sido el partido más importante de España cuando ha estado unido y ha explicado las cosas bien".

"Irrelevancia internacional"
Aznar se mostró muy crítico con el papel internacional de España, que resumió de la siguiente forma: "Alguien pregunta dónde hay que rendirse, pues allí vamos nosotros". En este punto, criticó que se "dialogara" con piratas en Somalia o "se ceda al chantaje de un país vecino", en referencia a la postura de Marruecos en lo relativo al caso de la activista saharaui Aminetu Haidar.

"Por eso nos cogen las patrullas de la Guardia Civil en Gibraltar, que son aguas nuestras", citó entre aplausos Aznar, quien lamentó que "por primera vez" un ministro español llamara al primer ministro de Gibraltar para dar explicaciones por el intento de detener a unos presuntos narcotraficantes.

Aznar justificó que "no se prodigue mucho" en actos públicos como el celebrado esta noche en un hotel del distrito de Hortaleza porque, aseguró, intenta "administrar las palabras y los silencios". El ex mandatario agradeció la asistencia al acto de numerosos cargos del PP madrileño, entre los que se encontraba también el secretario general del PP Europeo, Antonio López-Istúriz, con quien bromeó por su pasado como su ayudante personal en La Moncloa.

"La verdad es que a los ayudantes míos no les ha ido mal en la vida", comentó Aznar, quien se refirió irónicamente a Alejandro Agag como "el otro ayudante que se casó con mi hija".

Asociación Tolerancia
www.tolerancia.org 16 Diciembre 2009

Boletín nº 50
Lo encontraréis en formato pdf en el siguiente enlace:
http://www.tolerancia.org/upimages/ docboletin/ b50.pdf

El jefe de los análisis del explosivo refuta ahora la sentencia del 11-M
Manuel Marraco | Madrid El Mundo 16 Diciembre 2009

El director de la pericia sobre los explosivos del 11-M ha afirmado este martes ante la juez que propuso al resto de expertos nombrados por el tribunal suspender los análisis de las muestras, ante la convicción de que todo el material estaba contaminado y, por tanto, carecía de valor. Los cuatro peritos designados por las defensas y acusaciones no aceptaron.

Con este argumento, el policía Alfonso Vega refuta así la tesis central de la sentencia de la Audiencia Nacional de que la detección de dibutilftlato implicaba que en los trenes estalló Goma 2 Eco y no Titadyn.

Además, Vega ha hecho otra afirmación que afecta directamente a las tesis de la sentencia del 11-M sobre los explosivos. El experto de la Policía Científica dijo que la aparición de una sustancia llamada dibutilftalato no es relevante para determinar el explosivo que estalló, puesto que es componente de multitud de los materiales de los trenes afectados.

La sentencia de la Audiencia Nacional esgrimió su detección como un argumento esencial para dar por probado el uso de Goma 2 ECO, de la que forma parte, frente al Titadyn, que no incluye el dibutilftalato en su composición.

La declaración del responsable del Laboratorio de la policía Científica ha tenido lugar durante su comparecencia ante el juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, que se ha hecho cargo de la querella presentada contra el ex jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

«Pastor de todos»
Editorial ABC 16 Diciembre 2009

UNA mayoría de curas de la diócesis de Guipúzcoa expresó ayer su «disconformidad» con el nombramiento de monseñor José Ignacio Munilla como nuevo obispo, al que «en modo alguno» consideran como la persona «idónea para desempeñar el cargo de pastor de nuestra diócesis». Su designación -dicen- supone «una clara desautorización de la vida eclesial y una iniciativa destinada a variar su rumbo». Sobre la idoneidad puesta en duda de monseñor Munilla, al nuevo prelado le avala su trayectoria al frente de la diócesis de Palencia y su intachable rectitud en los principios doctrinales. Tanto que, ciertamente, puede resultar incompatible -afortunadamente- con el «rumbo eclesial» de la diócesis guipuzcoana, cuyas señas de identidad chocan con los objetivos expresados por su nuevo titular: «Ser pastor de todos sin excluir a nadie».

Ha sido precisamente la deriva marcadamente nacionalista de la diócesis guipuzcoana la que ha hecho imposible la integración de los no concernidos por una «vida eclesial» orientada, en muchos aspectos, hacia una equidistancia grosera entre el dolor de las víctimas del terrorismo y el «sufrimiento» de las familias de los presos etarras, colocadas en un plano de igualdad tan injusto como ofensivo. Ha sido precisamente la condescendencia y el apoyo, más o menos taimado, a los abanderados del «diálogo» sin condiciones lo que ha convertido a la diócesis guipuzcoana en el ejemplo menos recomendable de consenso y entendimiento verdaderos.

Su urgencia en la crítica a Munilla -que no es nacionalista, pero que desde la independencia intelectual y su fidelidad a los principios doctrinales conoce de sobra la realidad social del País Vasco- revela hasta qué punto los prejuicios de los curas guipuzcoanos son fruto de esa orientación política que ha pervertido la esencia de la propia acción eclesial de una diócesis que, en no pocas ocasiones, se ha alejado de su verdadera misión pastoral. Si con la misma urgencia y firmeza que ahora critican a Munilla hubieran condenado sin fisuras a ETA, tal vez ahora tendrían autoridad moral para el reproche. Pero su respuesta les delata y refuerza aún más las razones para el nombramiento de su obispo.

La limpieza étnica nació en un seminario
Munilla se encuentra entre los numerosos aspirantes a sacerdotes que tuvieron que completar su formación lejos de San Sebastián por la «limpieza» de Setién
Los curas nacionalistas de Guipúzcoa se sublevan contra Munilla, su nuevo obispo
J. P. | MADRID ABC 16 Diciembre 2009

La corriente nacionalista que en estos momentos invade la Iglesia guipuzcoana nació en un seminario, el de San Sebastián, bajo la era Setién, que hizo todo lo posible, y lo consiguió, para que todo aquel aspirante vasco a sacerdote que no conociera el euskera tuviera que emigrar. Uno de estos vascos obligado a completar su formación fuera de su tierra vasca fue José Ignacio Munilla. El ex nuncio de Su Santidad, monseñor Laboa, de Pasajes, que paseó su alma vasca por medio mundo, llegó a decir que, según la interpretación evangélica de José María Setién, una personalidad de la envergadura de San Pablo no hubiera podido, primero, prepararse, y, después, ejercer el sacerdocio en Guipúzcoa por la sencilla razón de no saber euskera.

El caso es que Munilla pudo completar su preparación para el sacerdocio en Toledo, mientras que el seminario de San Sebastián, un enorme edificio ubicado a las faldas del monte Igueldo, corría serio peligro de ser allanado por los «okupas». En efecto, la falta de vocaciones registrada en Guipúzcoa no pudo ser suplida por aspirantes a sacerdote procedentes de otros puntos de España y el seminario quedó vacío.

Pero muchos de aquellos curas que se formaron en San Sebastián bajo directrices de Setién responden al perfil de militante nacionalista integrado en las corrientes más ortodoxas. Defienden la autodeterminación del pueblo vasco como dogma de fe; abogan por la negociación Gobierno-ETA como un acto de justicia, en la que «ambas partes» deben ceder para hacer posible el acuerdo. La factoría Setién crea personajes como el arcipreste de Irún, que cobijó en la sacristía a dos pistoleros del «Vizcaya» antes de que cometieran una matanza en Santander. O como el cura de Oyarzun que comparó a un etarra muerto con Jesús Crucificado.

Cine en catalán, ni regalado
www.gaceta.es 16 Diciembre 2009

Los pases gratuitos de la Red de Cines en Catalán supusieron un 8,19% del total de personas que fueron al cine el pasado sábado en Cataluña (68.464 personas). Algunas salas estuvieron vacías.

Barcelona.- La Red de Cines en Catalán que hizo su 'premiere' el sábado en 53 salas catalanas con pases gratuitos celebró hoy los 5.614 espectadores que tuvieron, un 8,19% del total de personas que fueron al cine aquel día en Catalunya (68.464 personas).

Según un comunicado emitido hoy por el Gremio de Exhibidores de Catalunya, la asistencia fue "dispersa", ya que las salas de la red de ciudades periféricas de Barcelona, como Barberà del Vallès, Cornellà y Sant Andreu, o Roquetes (Tarragona), no recibieron ni un espectador, mientras que en Lleida fue el 59% del total de espectadores que fueron aquel día a los cines de la ciudad, y en Sant Cugat (Barcelona) y Manresa (Barcelona) fue del 48%.

Según estos datos, el gremio aseguró que la Red de Cines en Catalán "cubre sobradamente" la demanda existente en la actualidad de cine en catalán, por lo que consideró que no se justifica actualmente la cuota de catalán del 50% que contempla el anteproyecto de ley.

Con esta prueba piloto, el gremio considera que se ha demostrado que se puede poner en funcionamiento de forma inmediata la Red de Cines en Catalán para empezar a crear demanda de cine en esta lengua, "sin que afecte a la supervivencia del sector de la exhibición en Catalunya", apostilló.

"Nuestra intención es empezar con una cifra razonable con la realidad e ir creciendo en función de las exigencias de la demanda. La Red está constituida para dar servicio hasta a un 20% de la demanda", explicó el Gremio.

ACUSA A LOS MEDIOS DE DEFORMAR LA REALIDAD
Hereu: "En Cataluña no hay problema de lengua"
El alcalde de Barcelona negó este martes que en Cataluña exista un problema con las lenguas. Hereu respondió así a una pregunta de LDTV sobre que muchas multas de tráfico no se paguen tras los recursos por estar la señalización únicamente en catalán.
Libertad Digital 16 Diciembre 2009

El alcalde de la Ciudad Condal, el socialista Jordi Hereu, participó este martes en Madrid en los desayunos informativos de Europa Press. Allí, como no podía ser de otro modo, el tema de la lengua fue uno de los que salieron a la palestra.

Durante el turno final de preguntas, LDTV interrogó al alcalde de la capital catalana por el hecho de que el consistorio prefiera mantener toda la señalización vial en catalán, lo que permite recurrir exitosamente las multas de tráfico, antes que hacer la señalización bilingüe, lo que les permitiría poder recaudar estas sanciones. Hereu prefirió no contestar directamente a la pregunta sobre las señalizaciones y prefirió mantener el discurso oficial de los políticos catalanes (a excepción de algunos dirigentes del PP y de Ciudadanos) de que en Cataluña no existe un problema con las dos lenguas oficiales.

"Hay obsesiones que yo... la verdad es que... En Cataluña no hay problema de lengua, me parece indignante, realmente. Se vive con una cierta indignación digamos, ¿no? No conozco a nadie en Cataluña, ningún vecino, ¡y mire que me dicen cosas eh!, pero nadie me ha hablado nunca de las señales de tráfico, me parece falso, y por eso preocupante", dijo Hereu.

Tras esto, acusó a los medios de deformar la realidad de Cataluña. "Hay cierta gente que genera unas tesis que yo después no veo reflejadas. No veo la de la persona obsesionada siempre con la independencia, no los veo, en general, pero no veo a la gente que me diga esto está rotulado en catalán... Yo esto no lo noto, me puedo equivocar, pero hombre, yo voy bastante por las calles", concluyó.
 

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