AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 19 Diciembre  2009

 

El escaño 38 del PP y el nuevo decreto del gallego
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 19 Diciembre 2009

Estimados socios y simpatizantes:
Vamos a echar unas cuentas sencillitas, para ver si sale o no a cuenta un decreto que defienda la libertad de lengua.

El 1 de Marzo de 2009, el PP recibió 789.427 votos y obtuvo 38 escaños, la absoluta pero por la mínima; de media (no pensemos en los restos para adjudicación de escaños), cada escaño le costó 20.774 votos. UPyD, obtuvo 24.529 votos y 0 escaños. Pena de escaño, si UPyD hubiese sacado uno, seguro que hoy no estaríamos haciendo estas cuentas porque los pactos con UPyD ya habrían obligado a cumplir las promesas electorales en relación a la cuestión lingüística.

En La Coruña el PP obtuvo 294.683 votos y 12 escaños, cada uno costó 24.556 votos. UPyD obtuvo en Coruña 11.214 votos. En Pontevedra obtuvo 256.524 votos y 11 escaños, cada uno a 23.320 votos. UPyD obtuvo 8.277 votos.

Ahora veamos cuántos éramos en Santiago en la manifestación que convocó Galicia Bilingüe, como poco 5.000 personas en un día muy frío y lluvioso de Febrero de 2009, un mes antes de las elecciones. Como somos unos sociólogos novatos, tenemos que hacer una estimación del ratio de personas que asistieron respecto a personas movilizadas, tenemos que tomar referencias. Una referencia podría ser las firmas que se recogieron contra el decreto 124/07 (más de 20.400 firmas en muy pocos meses) o las más de 102.000 que recogió GB en apoyo de su manifiesto.

Siendo muy, muy cautos, podemos suponer que como mínimo estamos hablando de un ratio de 1 a 10 esto es, por cada manifestante puede haber 10 detrás que pensaban como él, pero que no pudieron o no quisieron asistir. Esto es: como mínimo hay 50.000 personas muy preocupadas por el tema lingüístico y puede llegar a 100.000 las interesadas, que pudieran decidir su voto en función de esta cuestión. Estamos entre 50 y 100 mil personas, votantes mayores de edad. Pongamos 75.000, casi un 10% de los votos que recibió el PP, siendo prudentes.

Con la distribución del voto al PP por provincias y suponiendo una distribución territorial homogénea de los descontentos, resultaría que el Partido Popular tendría en juego los siguientes votos en las próximas elecciones, suponiendo el resto de condiciones constantes:

Votos: Marzo 2009        en riesgo Escaños en juego
Coruña          294.683   29.468        1
Lugo             106.224   10.622         0
Orense          103.160   10.316        0
Pontevedra   256.524    25.652       1
                     760.591  76.059        2

A alguno le parecerá exagerado pensar que en La Coruña o Pontevedra puedan movilizar su voto a otras opciones distintas 25.000 personas, respectivamente. A nosotros nos parece de lo más normal que los ciudadanos voten de acuerdo a sus principios, que además coinciden con sus intereses, pues es evidente que la normalización lingüística forzosa no sale a cuenta: dificultades escolares añadidas, fomento del nacionalismo, ruptura del mercado nacional, creación de fronteras entre regiones y derroche de fondos públicos.

Por eso, digan lo que digan en el PP, el tema lingüístico tuvo mucho que ver con su mayoría absoluta y las cifras cantan, puede haber errores, pero no son de bulto. Nosotros no defendemos ninguna opción política, pero tenemos que hacer valer nuestros votos. Siempre insistimos en lo mismo, queremos que el PP acierte, por el bien de todos. Aquí estaremos para demandárselo.

¿Sale o no sale a cuenta un buen decreto por la libertad? Decidan por sí mismos.

Junta Directiva de la Mesa por la Libertad Lingüística
http://libertadlinguistica.com/

Veloz progreso hacia el pasado

Félix de Azúa El País 19 Diciembre 2009

Uno de los muchos vizcaínos huidos de la represión política vascongada y que vive en Cataluña desde hace 30 años me contaba la semana pasada lo siguiente. Tiene él un amigo, excelente profesional y persona bien situada, que adolece de un profundo sentimiento nacional y es separatista desde sus años universitarios. Ello no ha impedido en ningún momento que se lleve bien con el vasco, persona más bien escaldada en ese terreno y poco dada a la expansión patriótica. Sin embargo, según me dijo, el tono de las conversaciones ha ido variando a lo largo de este año que ahora termina. En su último encuentro, el educado ciudadano catalán le había dicho con gesto ufano que la independencia sería inevitable en un plazo de seis años y que tal era el cálculo de los partidos nacionalistas, no sólo los fanáticos y el de la derecha católica, sino también buena parte de los socialistas catalanes acomodados. Mi amigo tragó saliva y le preguntó si había planes, también, para ellos. "¿Para quiénes?", preguntó el separatista. "Para los españoles que vivimos en Cataluña". "¡Oh, por supuesto! Tendréis 20 años para elegir". Mi amigo insistió, con una sonrisa, sobre qué era lo que tendría que elegir. Su colega dejó escapar una alegre carcajada, le dio unas palmaditas en el hombro y se fue hacia otra mesa.

Hay en Cataluña una masa significativa, quizás en este momento en torno al 20% de la población, que piensa muy seriamente como el caballero separatista y ocupa lugares estratégicos del sistema económico, mediático y político catalán. La cifra se ha multiplicado durante el Gobierno de Zapatero, precisamente por lo comprensivo que ha sido con las exigencias separatistas. Como saben bien quienes han conocido las peores etapas vascas, las concesiones sólo sirven para estimular las exigencias porque siempre se interpretan como debilidad. La consigna nacionalista dice que fue la intransigencia de Aznar lo que multiplicó a los separatistas, pero lo cierto es que ha sido Zapatero quien ha construido a Montilla y con Montilla llegaron los referéndums soberanistas. ¿Que no son vinculantes y que no llevan a ningún sitio? ¡Menuda simpleza! La política pública (otra cosa son los negocios subterráneos) es exclusivamente mediática y para los medios nacionalistas (que aquí son (casi) todos) Cataluña ya se ha volcado en la secesión.

Lo peligroso de la independencia no es el hecho en sí. ¿A quién le importa que de la noche a la mañana aparezcan en el mapa Macedonia, Croacia o Kosovo? Lo inquietante es el tipo de poder que se instala en esos reductos. Las "nacionalidades" de nueva creación son productos etiquetados con el sueño de una idealización, y el peso de su publicidad (en ausencia de guerra, las naciones se venden como mercancías)descansa sobre mitos o sobre sucesos que tuvieron lugar hace siglos. Como no puede ser de otro modo, los nacionalismos son muy conservadores, están anclados en el pasado y tienen una sólida base burguesa. Cada paso hacia la independencia trae consigo colosales negocios locales. Así es el nacionalismo franquista, el lepenismo francés, el de la Liga Norte o el de los xenófobos septentrionales. Nadie ha conocido jamás un nacionalismo obrero. Frente a esta evidencia, los separatistas suelen aducir el nacionalismo de las viejas colonias como Cuba o Argelia y sus derivados tipo Chávez. Me parece más prudente no pisar ese charco de sangre.

El neonacionalismo actual, como el catalán o el vasco, pertenece al conjunto de presiones derechistas que quieren acabar con los restos cívicos de la Transición. Es un regreso a la sociedad pre-democrática controlada por los poderes feudales regionales mediante la secular alianza del campesinado con la oligarquía. De ahí la importancia que tiene entre los separatistas la palabra "pueblo" y la escasa atención que dan al término de "ciudadano". De ahí también la constante animización mágica del catastro, "Cataluña exige, Cataluña ha dicho, Cataluña ha decidido...", o la obsesión con el folklore inventado por las élites regionalistas del romanticismo. Y no es de extrañar que el primer referéndum independentista del pasado domingo se celebrara en un pueblo de 120 habitantes. Su independencia es ontológica, o sea, no tiene remedio. Es el símbolo supremo de la nación añorada: agraria, montañesa, minúscula, la puede gestionar un párroco.

Ahora bien, la independencia real, lo que suele denotarse con el término "soberanía" que tanto usan los nacionalistas catalanes, significa asumir la plena capacidad legal para declarar el estado de excepción, según la clásica definición de Carl Schmitt. Son muy recomendables las reflexiones de Giorgio Agamben comentando a Walter Benjamin sobre este punto en el recién traducido El poder del pensamiento (Anagrama). Suspender la legalidad vigente de modo legítimo es lo propio del soberano, sea éste una persona o una institución. De hecho, los nacionalistas de Montilla ya están legalizando a toda prisa un Tribunal Constitucional catalán para cuando suspendan la Constitución española. No sabemos, de todos modos, si estos soberanistas están dispuestos a plantear el estado de excepción prescindiendo de un Ejército de respaldo y contando tan sólo con la presión mediática y económica. Se han dado escisiones pacíficas, como la de la nación llamada Eslovaquia, y es posible que un proceso semejante pueda aplicarse en el futuro a Chipre para separar a turcos de helenos, pero creo dudoso que sirva para España, aunque sólo sea porque en otras regiones hay un nacionalismo español tan radical como el catalán o el vasco y de similar ideología. Es cierto que está permanentemente controlado y apenas representa peligro alguno, pero dudo de que se quede sentado mirando la tele cuando se le arranque una cuarta parte de lo que él considera que es su nación.

En cambio, el caso vasco lleva camino de emprender otro derrotero mediático a partir de la expulsión del PNV de los resortes económicos del Gobierno autonómico, aunque no de todos. Allí, los socialistas han tomado una posición coherente con la tradición de la izquierda europea y, de momento, mucha gente respira aliviada por primera vez desde hace medio siglo. La peculiaridad del caso catalán es que el partido socialista (que escribe su logo con esta grafía: psC para subrayar que son más catalanes que socialistas) era el órgano que debía corregir la deriva conservadora, constituida en verdad como un movimiento nacional en consonancia con la herencia rural y oligárquica del nacionalismo catalán. Sin embargo, y contra toda la herencia ilustrada, progresista o revolucionaria del partido, los socialistas catalanes (en realidad, tan sólo su acomodada cúpula dirigente) han asumido en los últimos cinco años los mitos del nacionalismo conservador y rural, su lenguaje se ha vuelto casi exclusivamente sentimental y apenas se distingue del de sus socios separatistas.

Este giro derechista del socialismo catalán, no obstante, parece compartido por el Gobierno de Zapatero, cuya errática e improvisada política va deslizándose paulatinamente hacia posiciones de una irracionalidad incompatible con la experiencia del socialismo europeo. Un populismo, una obsesión por el espectáculo, una cerrazón sectaria, una frivolidad moral, que han otorgado fuerza inesperada a las oligarquías regionales sin obtener absolutamente nada a cambio. Este periodo de gobierno socialista se cerrará con tan sólo dos leyes que puedan considerarse más o menos progresistas: la que permite el aborto de las adolescentes sin permiso paterno y la que concede el matrimonio a las parejas homosexuales. Las pérdidas, como es evidente, tienen otro monto. El balance es desolador.

Quién nos iba a decir a quienes fuimos votantes del socialismo catalán que algún día sentiríamos envidia del País Vasco. Y quién nos había de decir que serían los socialistas catalanes quienes precipitarían en el descrédito al socialismo español.

Félix de Azúa es escritor.

No son los toros, es la escalada de antiespañolismo
EDITORIAL El Mundo 19 Diciembre 2009

LA PROPUESTA de prohibir las corridas de toros que ha llegado al Parlamento catalán es una iniciativa con trampa. Por eso, cuando la Cámara aceptó ayer debatir en próximas sesiones sobre este punto y votar la posible supresión, cometió un grave error. Nada cabe objetar a quienes consideran que los espectáculos taurinos implican maltrato animal y, en consecuencia, solicitan su erradicación. Pero hasta los promotores de la iniciativa legal para que los toros sean proscritos, así como los diputados que la han apoyado por convencimiento, convendrán que defensores de los derechos de los animales los hay en toda España y en ningún otro lugar se ha llegado tan lejos.

La explicación es clara: la legítima aspiración de los antitaurinos ha contado en Cataluña con un aliado de conveniencia que ha visto la ocasión para seguir marcando distancias con el resto de España. Seamos rigurosos; sin el decidido apoyo de los nacionalistas, el envite nunca hubiera prosperado. Eso quiere decir que no estamos tanto ante un debate social -que lo hay, y no hay que temer abordar-, como ante un nuevo pulso político que contamina de raíz la polémica. Si de verdad el interés de los nacionalistas fuera la defensa de los animales, bien podrían plantear una modificación de las corridas para preservar el festejo evitando que muriera el toro, como sucede por ejemplo en Portugal. O añadirían en su empeño otras actividades como la caza, la pesca, el embuchamiento de ocas... Su objetivo es otro. No es casualidad que en las manifestaciones antitaurinas en Cataluña predominen las banderas independentistas, como no lo son tampoco las agresiones que el símbolo del toro, en tanto que emblema de lo español, ha sufrido reiteradamente en esa comunidad.

Resulta muy elocuente que las direcciones del PSC y de CiU dieran ayer libertad de voto a sus diputados, la que no se les ha concedido cuando se ha abordado en el Congreso un asunto infinitamente más sensible y personal como el de la regulación del aborto. Ver ayer a los parlamentarios escondiendo el signo de su voto en los escaños dice muy poco a favor de su compromiso con los ciudadanos que les han votado. No se escondieron los de ERC e Iniciativa, empeñados en extirpar cualquier lazo cultural compartido con España y que lanzan un guiño a sus votantes al poner contra las cuerdas a la fiesta nacional.

En su discurso, los nacionalistas arremeten contra los toros con dos argumentos básicos: dicen que es un signo de barbarie e incultura y que se trata de un espectáculo ajeno a la civilizada Cataluña. Sobre lo primero, baste decir que sociedades más cultas y con mayor tradición democrática como la francesa no se plantean la supresión de los toros. Sin ir más lejos, esta misma semana Luis Francisco Esplá hablaba a los estudiantes en la Universidad de la Sorbona. Es imposible resumir aquí todo lo que de manifestación cultural tiene el mundo de los toros, todo lo que ha contribuido a otras artes y la miríada de intelectuales que a él se ha adherido históricamente. Sobre lo segundo, por mucho que se quiera retorcer la realidad, nadie puede negar que sólo la ciudad de Barcelona ha llegado a tener tres plazas abiertas para satisfacción de los miles de aficionados de Cataluña.

Pero el debate va incluso más allá, porque estamos también, y sobre todo, ante una cuestión de libertad. El problema en Cataluña es que, cuando hay un conflicto de derechos, para la clase política pesa más lo identitario. Surge entonces el espíritu censor, el mismo que ha inspirado otras prohibiciones escandalosas, como la de que el castellano pueda ser lengua vehicular en la enseñanza, que los niños puedan hablarlo en el recreo o que los comerciantes lo usen en sus rótulos. Cataluña está a un paso de prohibir los toros arrastrada por un nacionalismo que mantiene firme su escalada de antiespañolismo, en buena medida por culpa de un PSC acomplejado que ha atizado un fuego que no deja de arder. Ojalá no llegue tarde la advertencia de su diputado David Pérez en el Parlament, que ayer dijo que se está imponiendo la tesis según la cual si te gustan los toros, te gusta Loquillo y no eres del Barça, «no eres catalán».

Abran la puerta, Policía!
ARCADI ESPADA El Mundo 19 Diciembre 2009

Querido J:
El 12 de septiembre de 1813, un Parlamento decidió por vez primera en España sobre las corridas de toros. Fue el de las Cortes de Cádiz. Había dos hombres. Uno era murciano. El otro, catalán. Don Simón López. Don Antonio de Capmany. El catalán, culto, ilustrado y acaso por esto de que dijeron rápidamente que no era un buen catalán, defendía las corridas. Ya lo había hecho ante adversarios de más fuste, como Jovellanos. Las defendía porque, a su entender, las corridas de toros eran una expresión del carácter nacional. Las actas de las Cortes de Cádiz correspondientes al día se han perdido, pero hay un valioso artículo de Beatriz Badorrey que reconstruye en lo que puede la polémica, y que voy a seguir ahora. Sobre todo por lo que respecta a las razones del diputado López. Lee: «El rufian, la ramera, el idolatra, el comediante, el lidiador ó torero, el luchador ó espadachín, el aguacil de teatros, el flautero, ó guitarrista, ó lirista, ó baylarin, el sodomita, el libertino y licencioso, el charlatan, bujon, ó histrión, el encantador y agorero, el que vive como gentil, el que frecuenta los espectáculos teatrales, las venaciones, ó toros, carreras, luchas, etc. ó dexen esto, ó no sean admitidos al bautismo, dice S. Clemente 1º». En efecto: los toros, como toda la compaña, eran obra del diablo. Y los curas, como el diputado López, contra ellos se alzaban.

Los curas de hoy también son diputados y también piensan, muchos de ellos, que los toros son del diablo. Yo, amigo mío, no puedo defraudarlos. Los toros son pecado. Comprendo que los taurinos, por razones estratégicas, obvien este asunto en su defensa. Comprendo que la obviase mi querido Capmany, que no sabía por dónde salirse de ilustrado que era. Pero es la defensa. No hay otra. Yo voy poco a los toros. Y últimamente sólo voy a ver a José Tomás. Esa monodosis es vista con suspicacia por algunos taurinos: no creen que así se comporte un taurino pata negra. Este tipo de tipos que se suspicarían de que uno sólo leyese a Montaigne, Orwell o Simenon, e insistiesen mientras enarbolan libros de Zafón: «¡A ti no te gusta leer!». Yo voy a ver torear a José Tomás por el placer. Creo que por la misma razón, básicamente, que el pueblo romano iba a ver cómo luchaban los gladiadores. Por las mismas razones que me levantaba de madrugada para ver morir a Cassius Clay en los brazos de Frazier. Por lo mismo que el escritor Juan Abreu saca un trocito de sushi de las ingles de una mujer tendida, atada y farcida, y luego se lo come, el tío. Es el placer, sólo.

Los placeres son fáciles de estropear. No estoy seguro de que en el origen de toda fortuna anide un gusano. Pero en el núcleo del placer, el gusano arrastra siempre sus anillos. ¿Cómo comerte el hígado del pato que ha sufrido? ¿Cómo se puede ser tan blindadamente feliz cenando por 200 euros, con la cantidad de niños sin pan? ¿Cómo no reconocer que, en el fondo del aprecio desmedido por algún objeto artístico (un cuadro, un iPhone blanco) está la evidencia de que poca gente lo tiene, esa maldad profunda? ¿Cómo someterse a un masaje, incluso sin final feliz, cuando el tumbado se pone en la piel del que está de pie, sudando? Nadie piensa en el toro cuando está José Tomás ahí abajo, eso es todo. Cualquier placer observado es inmoral.

Mira si no el Simón, antecedente del cura Puigcercós: el sodomita, el guitarrista, el que vive como gentil.

Se dirá: la puta, el boxeador deciden por sí mismos, a diferencia del toro. ¡Oh, déjame detenerme un instante en este argumento! Naturalmente que el toro no decide; por eso es toro y nosotros hombres. El que dice que el toro no decide es que está viendo abajo un hombre banderilleado. No, no es el toro, claro: son unos hombres enfrente de otros hombres. A unos les ofende la sangre y a otros, no. Como si quisieran prohibir las morcillas. Un legítimo y bronco combate moral entre hombres. Es decir, no entre hombres y morcillas. La corrida de toros sucede en un ámbito privado. En este sentido, el recinto no se diferencia de la Cueva del Sado. Se trata de pagar la entrada. Pero el que sea un ámbito privado no exime de la intervención pública. Si en vez de toros se lidiaran hombres, la autoridad intervendría. Es legítimo y es lo que están pidiendo al Parlamento.

¿Esta petición es mayoritaria en la sociedad catalana? La cuestión no es si a la mayoría le gustan los toros. Tampoco a la mayoría le gusta el rugby ni el sushi de ingles. La cuestión es si la mayoría decide que hay que entrar en esa habitación privada porque allí se están cometiendo atrocidades. Es una cuestión muy distinta. Si matar a un toro exige el derecho de intervención de lo público en lo privado, muchas otras habitaciones catalanas habrán de soportar la entrada de la Policía. Yo comprendo que haya a quien le moleste lo que está pasando en el albero. Ahora bien: ¿hay un consenso cierto en la sociedad catalana para entrar en esa habitación y disolver a los presentes? Lo dudo. Dudo de que el nivel ético de esta sociedad haya llegado a este punto. Porque llegado a este punto, foies, putas y boxeadores deberán ser automáticamente examinados. La ética es inexorablemente transversal.

Lo sería, claro. Lo sería si a esas incertidumbres morales innegables que tiene la corrida no se le añadiera el empujón necesario para que el toro sobresalga una cabeza entre el libertino, el comediante y el espadachín de los nuevos curatos. Bien, ya lo sabes, a qué cargar la suerte. El nacionalismo quiere acabar con los toros porque es un irrevocable símbolo de España. Un símbolo nacional, como decía el catalán Capmany. Los toros no tienen ninguna importancia práctica: unas docenas de animales muertos cada verano, cuatro perversos que disfrutamos de ellos, un negocio delicado, una afición tranquila que ya no quema conventos después de la corrida... Los toros sólo tienen importancia simbólica. Los toros son España. Y España es este desgarro inacabable, como los toros igualmente pasional. ¿Alguien puede entender seriamente que haya independentistas en Cataluña, un lugar técnicamente independiente desde hace años? Nadie puede entenderlo. Organizar encuestas independentistas y prohibir las corridas de los toros obedece a la misma tremenda españolidad de Cataluña. La necesidad persecutoria del otro. Este tira y afloja permanente que es el auténtico ser de España.

Desde aquí te digo, amigo mío: hoy que apretaron otra tuerca. Si algún día Cataluña fuera independiente y gobernaran los curatos, al día siguiente el tira y afloja habría continuado. En dirección contraria y empezando por el restablecimiento de la fiesta brava.

Sigue con salud,
A.
La cuestión es si la mayoría decide que hay que entrar en esa habitación privada porque allí se cometen atrocidades
El nacionalismo quiere acabar con los toros porque es un irrevocable símbolo de España. Un símbolo nacional

¡Aquí hay tomate!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Diciembre 2009

El Sr. Zapatero y su Gobierno siguen empeñados en querer tomar por ignorantes y crédulos a los ciudadanos españoles. Sus continuados engaños insultan la inteligencia de la mayoría y causan un sentimiento de profundo malestar y de rechazo. Así que ante tal cúmulo de desatinos y ridículo de la diplomacia española, no es de extrañar que de la sonrisa “Netol” el Sr. Zapatero la haya transformado en un rictus de crispación y de indisimulado enfado ante las incómodas preguntas sobre la gestión del chantaje de la activista saharaui la Sra. Haidar.

Resultan sorprendentes las declaraciones del Sr. Zapatero rectificando a las del propio Ministro Sr. Moratinos que confirmó que fue su Ministerio quien accedió a la acogida de la Sra. Haidar expulsada ilegalmente por Marruecos. Y no solo eso, sino que además alardeó de haber llevado este asunto de una forma irreprochable, cuando ha sido todo lo contrario. Este tema ha sido desde el principio un verdadero dolor de cabeza para el Ejecutivo. Un error de estrategia y de creer que esta mujer accedería a su nueva situación sin oponer resistencia.

Lo realmente patético ha sido el desarrollo de toda esta historia y sobre todo las consecuencias del final pactado con Marruecos. Lo realmente patético ha sido la nula capacidad diplomática de España en solucionar un asunto que era exclusivamente bilateral entre Marruecos y España, partiendo de la base de presuponer o una connivencia o una actitud de ilusa credulidad por el Gobierno de España. El error de admitir a la Sra. Haidar en el vuelo hasta Lanzarote, da lugar a pensar en las dos opciones anteriormente enumeradas.

El caso es que la activista saharaui ha conseguido su objetivo personal y político al resucitar internacionalmente el asunto de la independencia del Sahara Occidental. Un tema que lleva enquistado décadas y que, como en el caso de Oriente Medio y Palestina con Israel, tiene visos de seguir enquistado durante mucho tiempo. Quizás la única diferencia en el caso del Sahara es que la oposición es casi testimonial y Marruecos ha logrado imponerse y consolidar la ocupación ilegal de ese territorio mediante la fuerza de las armas, la férrea represión y la repoblación con súbditos leales al dictador marroquí.

Pero en todo este rifirrafe de conflictos e intereses, parece ser que han sido determinantes las intervenciones de Francia con M. Sarkozy y de los USA en menor medida con la Sra. Clinton. El resultado es un acuerdo por el cual Marruecos obtiene una serie de ventajas tanto en lo político como en lo económico. Estos acuerdos fueron negados rotundamente ayer por el Sr. Zapatero al decir que en la solución de este conflicto España no ha concedido contraprestaciones a Marruecos. Sin embargo, las noticias sobre el incremento de las exportaciones de tomate sin aranceles aduaneros, así como el reconocimiento de facto de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental obviando la resolución de la ONU para que se pronuncie el pueblo saharaui, son contraprestaciones de un elevado coste y una cesión a la voluntad de Marruecos.

Parece ser que el Sr. Rajoy, que maneja esta información y posiblemente alguna de mayor entidad, va a iniciar una investigación y pedirá cuentas al Gobierno. Solo espero que una vez conseguido el objetivo “humanitario”- excusa populista para un chantaje-, los ciudadanos podamos saber a cuánto asciende el rescate de esta saharaui y el perjuicio para la agricultura española. Supongo, que el tema de los tomates no va a hacer demasiada gracia a los perjudicados. El contento de la Sra. Haidqar es comprensible por haber conseguido sus objetivos, pero ¿a qué precio de España y los españoles?.

Zapatero, con Marruecos y contra Haidar
EDITORIAL Libertad Digital 19 Diciembre 2009

Después de más de un mes secuestrada en suelo español y tras una huelga de hambre que la obligó a ser hospitalizada, la activista saharaui Aminatu Haidar regresó ayer a el Aaiún en un avión militar.

Por supuesto, el Gobierno incluso ha pretendido apuntarse el tanto con una de las gestiones más desastrosas que pueda exhibir en su política internacional (que ya es decir). Primero, como incluso el propio Moratinos ha reconocido, colaboraron con las autoridades marroquíes en cometer un acto ilegal, ilegítimo e inmoral como es deportar a Haidar de su país y negarle la entrada. Más tarde, Zapatero, haciendo de su capa pacifista un sayo promarroquí, colocó el "interés general" de sus relaciones como la monarquía alauí por encima del respeto a los derechos humanos de Haidar. Y por último, el Gobierno incluso se dejó vilipendiar y amenazar por la autocracia marroquí para el caso de que pretendiera simplemente cumplir con la ilegalidad internacional.

Zapatero y todo su equipo han demostrado durante esta crisis muy poca firmeza en su defensa de las libertades individuales de Haidar en particular y de los saharauis en general. El desconcierto con el que se gestionaba el asunto y el trato muchas veces despreciativo que se ofreció a Haidar muestran a las claras una absoluta incapacidad, una preocupante falta de influencia de nuestra política exterior –nada de que sorprendernos con Moratinos como jefe de la Diplomacia– y un nulo compromiso con los derechos humanos; nulo compromiso que de nuevo intentó enmascarar De la Vega con su clamoroso silencio durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros ante la pregunta de si se respetaban las libertades más básicas en el régimen marroquí.

De hecho, ha tenido que ser el presidente francés Nicolás Sarkozy el que una vez más le haya sacado a Zapatero las castañas del fuego y haya conseguido que Haidar pueda regresar junto a su familia a el Aaiún. Al presidente galo le ha bastado con ofrecerle un acuerdo en materia agraria como contraprestación para que Marruecos transigiera a sus pretensiones.

Ante la inacción y la torpeza de la diplomacia española, la europea ha recurrido a esa táctica política tan poco recomendable como es la de comprar el respeto a los derechos humanos de las dictaduras mediante todo tipo de concesiones económicas. Dicho de otra manera, se premia a las autocracias para que utilicen la represión como baza negociadora con las supuestamente sensibles democracias occidentales.

Sin embargo, como decimos, este obsceno cambalache no habría sucedido si desde un comienzo el Gobierno español se hubiese negado a participar con Marruecos en el secuestro de Haidar, esto es, si hubiese antepuesto la defensa de los derechos humanos a sus genuflexiones ante Mohamed VI.

Lo más grave del asunto no es que el Gobierno de España haya mostrado una pavorosa debilidad ante una dictadura, sino que haya sido el cooperador necesario de esa dictadura. No estuvimos en el lado de las democracias, sino en el de las autocracias. Todo lo que vino después del secuestro de Haidar fue, no un sincero pero torpe intento de rectificación, sino un ejercicio de improvisación ante la indignación que este hecho generó entre la opinión pública.

Desde luego, si Haidar ha vuelto a su casa ha sido no gracias, sino a pesar de nuestro Gobierno. Y la propia Haidar lo sabe. Mala perspectiva para los ciudadanos españoles que seguimos sometidos a la iniciativa legislativa de un Ejecutivo tan descreído en los derechos individuales.

Periodistas o títeres
Editorial www.gaceta.es 19 Diciembre 2009

Un presidente que ejerce de redactor jefe en Cataluña.

Si un barcelonés hubiera estado en coma 50 años y se despertara ahora no encontraría grandes diferencias con la Cataluña del franquismo. Prohibicionismo, policía linguística, floridos pensiles y una prensa domesticada, sobornada por el maná público y corifea del poder político.

El prohibicionismo ha puesta una pica (o mejor la puntilla) en la fiesta del toro, una manifestación lúdica del pueblo sofocada por prejuicios políticos. Pero previamente se cobró una pieza de más entidad, con la persecución al castellano, a golpe de multa.

Los floridos pensiles han llevado a cambiar la Geografía y la Historia de los textos escolares, supeditando la verdad al delirio nacionalista, con dogmas tales como “Fernando el Católico, monarca catalán” o que desde 1707 hay “fuerzas de ocupación que no son de aquí”.

Y la prensa publica editoriales conjuntos para presionar al Tribunal Constitucional, que evocan inquebrantables muestras de adhesión al mandamás, el mismo que acto seguido felicita a los obedientes funcionarios y les prepara un sobre de 28 millones de euros para el próximo ejercicio, como reveló LA GACETA.

Hoy aportamos el testimonio de un periodista para quien tener la bandera de España como salvapantallas en una redacción de Cataluña es una temeridad... como si estuvieran en un régimen totalitario. Un periodista que, como otros colegas, intelectuales o empresarios, se ha planteado el exilio para poder respirar.

El autor describe, en su demoledora revelación, el progresivo deterioro de los medios de comunicación en Cataluña hasta “el estado de hibernación actual, en el que las redacciones se han convertido en departamentos de propaganda a mayor gloria del mandarín de turno”.

Se lamenta del atropello del derecho a la información, uno de los pilares de la Carta Magna, que supone “maquillar las informaciones”, o “embargar noticias” a la espera de ser contrastadas “por el presidente”.

Y denuncia que diarios, radios o televisiones se comporten como apéndices de la cadena de mando del tripartito desplegada por los municipios. O que alcaldes ejerzan de redactores jefe, como si viviéramos en el caciquismo del XIX. Bastante lógico si el redactor jefe de Cataluña es Montilla, según declaró a este diario Arcadi Espada.

Tan peligrosa deriva es resultado de una endiablada suma: nacionalismo exacerbado más oportunismo socialista, como apunta el autor del testimonio.

El caldo de cultivo de lo que está pasando fue creado en la larga noche del pujolismo, pero quien lo ha llevado hasta extremos irracionales ha sido el tripartito, con la complicidad de Zapatero, que dio alas al Estatut, y de los socialistas catalanes. No pueden eludir su responsabilidad en esa doble tenaza del pancatalanismo consistente en mostrar las garras independentistas por un lado, a golpe de paripés independentistas o carnavaladas de Laporta, y en pasar, por otro, el cepillo de la financiación autonómica para obtener más tajada que otras regiones. El árbol y las nueces en versión payesa. Y condición indispensable para mantener esas dinámica era disponer de una prensa cloroformizada, que no diera guerra o incluso oficiara de clá.

Decía Jefferson que es mejor una sociedad con periódicos y sin Gobierno, que con Gobierno y sin periódicos. Debería leer el testimonio que hoy publica LA GACETA.

Así vive un periodista español en Cataluña
“Tener la rojigualda en el ordenador es una temeridad”
Redacción www.gaceta.es 19 Diciembre 2009

Un informador relata su tremendo vía crucis profesional. Denuncia que está en "territorio hostil". "Los medios son departamentos de propaganda nacionalistas".

Madrid.Tener la bandera de España como salvapantallas de ordenador en una redacción de Cataluña constituye un ejercicio de temeridad y osadía, pero también de autodefensa e higiene mental.

Así lo entiende un profesional de los medios de comunicación, que, por razones obvias, prefiere mantener el anonimato. En primera persona narra a LA GACETA su experiencia y el difícil clima de trabajo que le rodea a la hora de hacer información. Éste es su relato.

Sé de qué hablo porque soy periodista veterano, español, y nací y vivo en tierra catalana, territorio hostil para quienes no comulgamos con la gran rueda de molino del pensamiento nacionalista, íntimamente amalgamado ahora con la aportación socialista.

Ahí tenemos el tótem de la tribu, el único dios realmente permitido en esa antigua región española. Los que ya frisamos la cincuentena y llevamos tiempo en el oficio hemos asistido al progresivo y acelerado deterioro del periodismo en Cataluña en los últimos veinte años. Un deterioro hasta llegar al estado de hibernación actual, en el que las redacciones se han convertido en departamentos de propaganda, a mayor gloria del mandarín y partido de turno, que siempre comparte con el otro la transversalidad del manido discurso nacionalista.

El reciente editorial conjunto de los principales periódicos catalanes para presionar a los magistrados del Tribunal Constitucional ante una eventual sentencia desfavorable al Estatut lo demuestra y con creces.

Los protagonistas de este hecho sin precedentes en la historia democrática de Cataluña fueron La Vanguardia, El Periódico, Avui, El Punt, Segre, Diari de Tarragona, La Mañana, Diari de Girona, Regió 7, El Nou 9, Diari de Sabadell y Diari de Terrassa.

Por supuesto, luego hay correspondencia. Tal y como publicó LA GACETA, los presupuestos del Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat para el año 2010 han previsto destinar unos 28 millones de euros en subvenciones a la prensa.

Ayudas en aumento
Lejos de disminuir, la cantidad ha ido creciendo con el paso de los años. Un informe de diciembre de 2004 de la Secretaría de Comunicación de la Generalitat cifraba en 24,7 millones de euros la cantidad de fondos públicos que recibió la prensa por convenios y subvenciones en el año 2003.

En las últimas semanas hemos asistido a sesgadas coberturas de acontecimientos de marcado signo político e ideológico. Lo hemos visto, por ejemplo, en el caso de las consultas independentistas celebradas el pasado domingo en más de un centenar de pueblos catalanes. El Partido Popular criticó la excesiva atención que los medios públicos de la Generalitat, en especial TV3, prestaron a estos sondeos soberanistas.

Este humillante marasmo no sólo afecta a los grandes medios de comunicación, sino a la multiplicidad de pequeños y medianos que proliferan en el área metropolitana de Barcelona (Hospitalet, Cornellá, Badalona, Santa Coloma de Gramanet).

La mayoría están vinculados al Partido Socialista Catalán, son deficitarios y con poca o nula clientela a fuerza de vender consignas políticas como mercancía informativa y de ningunear a sus profesionales, ahora ya funcionarios del régimen. Todos ellos orbitan alrededor del poder atraídos por la potente fuerza de gravedad de las subvenciones.

Paradójicamente, ofrecen pingües beneficios a sus explotadores y afines, afectos naturalmente al régimen imperante en Cataluña, además de réditos electorales a sus patronos políticos. Pero la cosa no es nueva. Hace ya algún tiempo que las redacciones catalanas se han convertido en gabinetes de prensa –sonoros y visuales, si se trata de emisoras de radio o televisión–, y sobre todo en salones de belleza, donde las informaciones se maquillan y componen a gusto del cliente que, a su vez, es el dueño, naturalmente delegado por el pueblo, del que es su fiel intérprete y altavoz.

Obstáculos
Noticias embargadas durante horas porque, según norma periodística de vanguardia, necesitan ser contrastadas con la opinión del presidente, diputado o concejal concernido y que, a fuerza de envejecer en la nevera, dejan de ser noticia; requiebros mil para decir que sí se dice, pero no; que no se dice lo que no se debe decir.

Sé de un alcalde, ahora trabajando en altas funciones ministeriales, que ejercía de redactor-jefe del diario local y revisaba una y mil veces las galeradas hasta que se acomodaban a su augusto criterio.

Conozco también de algún munícipe (quizá el mismo) que no se rebajaba a conceder entrevistas a la emisora local. Sin embargo, cuando su faraónica voluntad consintió en descender a las covachuelas de los plumillas, su guardia pretoriana hizo instalar, a cargo del contribuyente, claro, un nuevo sistema de aire acondicionado. El aparato, alternativo al ya existente, tenía la única finalidad de mitigar el calor de los focos. Esto ocurrió durante una entrevista que se iba a emitir en simultáneo por radio y televisión. Al final, tuvo que realizarse en un estudio de radio (¡feliz ocurrencia!) de dimensiones liliputienses para las cámaras (sin profundidad de campo y con grandes dificultades de realización ). Con fino y acertado juicio, se decidió no hacerla en el plató televisivo, que estaba realmente lejos, esto es, en la primera planta del edificio.

Es de suponer que para no fatigar al egregio personaje con las escaleras, y concediendo además dos interviús en poco tiempo, Él, el todopoderoso, que llevaba años cepillándose el pelo de la dehesa, y que en un lustro no se rozó con el pelaje periodístico local de baja estofa, no podía contaminarse tanto.

Esa ocasión solemne requería de un remozado y, puesto que las caras no se pueden cambiar de un día para otro, se decidió repintar las paredes de la emisora. ¡Ah!, pero no todas las paredes, sino sólo (y no es broma) las que él iba a ver en el corto trayecto desde la puerta hasta el estudio. Hay quien aún no se ha recuperado de aquel soponcio, pero es porque no está acostumbrado al hecho diferencial del periodismo catalán.

Cuando todo esto se mezcla, especialmente en los medios municipales, con un ridículo localismo –en aras, claro, de la “construcción nacional de Cataluña”–, solemnizando obviedades e informando a todo pasto de sardinadas populares; butifarradas solidarias en pro del pueblo saharaui y colectivos oprimidos; y demás eventos convocados por la sociedad “organizada” (es decir, la que vive del cuento presupuestario), nos encontramos con una pintura negrísima de la realidad periodística de Cataluña.

Este es el panorama para quienes nos resistimos a tragar sapos descomunales. Por eso me rebelo y tengo en mi ordenador la bandera española. Porque así, aunque sea poco, puedo respirar algo de libertad. ¿Hasta cuándo?

PEDRO J., ENTREVISTADO POR LUIS DEL PINO EN ESRADIO
"El 11-M ha sido la conspiración más grave urdida en la democracia"
El director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, ha sido entrevistado este sábado por Luis del Pino en esRadio. Uno de los temas principales de la entrevista ha sido el 11-M, en el que ve "similitudes" con el 23-F. Pero también ha hablado de las crisis que azotan España.
LIBERTAD DIGITAL- ESRADIO  19 Diciembre 2009

Pedro J. Ramírez ha hablado con Luis del Pino este sábado en Sin Complejos, de España, de los terribles atentados del 11-M y los intentos de acallar cualquier intento de saber lo que pasó, y de la situación de crisis institucional actual en España. Respecto a los atentados, el director de El Mundo consideró que sí hubo "directriz política, de carácter genérico", en los intentos de "bloquear y manipular" las investigaciones. "A Zapatero le venía muy cómoda la versión oficial", apuntó. El periodista puntualizó, no obstante, que no considera "equiparables" las conductas de este gobierno respecto a este tema y del de Felipe González, con los GAL.

Respecto a lo que ocurrió, Pedro J. sostuvo que, "desgraciadamente", aún no lo sabe. Sí está seguro de que "no pasó lo que dice la sentencia" y puso el ejemplo más evidente de ello, los explosivos: "No estalló lo que dice la sentencia que estalló". En su opinión, de aquí se deduce que el papel de los islamistas y los asturianos no es el que nos han contado aunque sí indicó que "pudo ser importante" y haber formado parte de las "tramas" de este caso.

Añadió que "hay muchos indicios" de que los islamistas condenados "tenía el propósito de cometer atentados" y que "ese propósito estuvo siendo inducido por personas vinculadas a los servicios secretos". "Yo, cada vez que he analizado en el plano de las hipóteisis" el caso, "veo más similitud entre el 11-M y el 23-F", indicó en referencia a la "confluencia de tramas", con unas "tramas que sirven de tapadera a otras".

Pedro J. reiteró que él no sabe lo que pasó en realidad en los atentados y que, "además, no es importante que" él lo sepa. Sí insistió en recalcar que van "a seguir investigando" y a "mantener la presión" porque es una "asignatura pendiente de extrema gravedad". "Si alguien cree que yo lo sé todo y que he pactado con Zapatero o con el Rey… es un auténtico sinsentido", destacó el periodista, para quien, aparte de las aportaciones hechas por su periódico, son "los poderes del Estado" quienes tienen que averiguar la verdad.

El director de El Mundo, para quien detrás del 11-M "no necesariamente tiene que haber algo tan horrible aunque cualquier cosa que haya en el 11-M será horrible", también se pronunció sobre la actitud de los partidos políticos sobre este tema. En su opinión, su silencio ante "la conspiración más grave que se ha urdido en treinta años de democracia", porque estuvo destinada al "asesinato de cientos de personas", se debe a que les resulta "más cómodo". "Al PSOE, porque las circunstancias le favorecieron, y al PP, porque la gestión de la crisis fue tan calamitosa que no puede servir más que para afearle la conducta".

En su opinión, "cualquier cosa que signifique insistir" en este tema es, para el PP, "volver a la época de Aznar y no creo que a los dirigentes actuales les gustara que se demostrara que Aznar tenía razón en lo que dijo en esos días o en la comisión de investigación". Tampoco que "se descubriera algún tipo de intervención de ETA". Respecto del momento en que por fin se conocerá la verdad, Pedro J. sólo apuntó que se compromete a poner toda la inteligencia y "empeño" de su periódico en contribuir a ello.

Pedro J. también recordó el aniversario de su periódico y los logros de estos años: "El Mundo ha complido su compromiso con los lectores, la información, por encima de todo" y no dejar de publicar algo que "consideráramos veraz y relevante", lo que hicieron tanto con los GAL como con el 11-M. Si ha habido errores en este tiempo, indicó, ha sido por la necesidad de adoptar "decisiones instantáneas". Pero añadió que "ni una sola" de ellas "ha dejado de tener como referencia el derecho de información de los ciudadanos". Su mayor orgullo, el periodismo de investigación desarrollado en estos años, importante sólo por el hecho de existir.

El periodista se refirió, además, a la crisis que sufre España, económica e institucional. En su opinión, nuestro país "vive una situación peligrosa", "de retroceso en la prosperidad", aunque, para él, "en el plano político no es lo mismo hablar de los errores garrafales de Zapatero como de los delitos" cometidos bajo los gobiernos de Felipe González. Recordó que, en esa época, "desde los despachos" se organizó "el asesinato de veintitantos personas" y se saqueó el dinero para luchar contra ETA.

"Hubiera sido una tragedia que se hubiera perpetuado Felipe González", indicó Pedro J., que destacó también que "las consecuencias de los errores" de Zapatero, "sobre todo si el TC no tumba aspectos esenciales del Estatuto", van a ser "mucho más duraderas y más difícilmente corregibles". "Por tanto, la crisis política puede tener consecuencias a corto y medio plazo más perdurables y más graves", advirtió. Para Pedro J., "estamos en el canto de un duro y es patético que sea así", en alusión a la situación en España y al TC. El periodista aún confía en que quede "un último margen de la conciecia moral de los magistrados". Lo que sí habrá tras el fallo, advirtió, es "un largo proceso de nuevos pleitos de inconstitucionalidad". "Nos espera un largo via crucis", lamentó.

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Desmesura parlamentaria
EDITORIAL El Correo 19 Diciembre 2009

La toma en consideración de la iniciativa popular para prohibir la fiesta de los toros en Cataluña llevó ayer a su Parlamento a una excepcional situación, en la que los diputados de CiU y del PSC pudieron optar por lo que personalmente pensaban sin seguir consigna alguna de sus respectivas formaciones. Por desagradable que resulte el espectáculo taurino para personas que ven en él un cruel y trasnochado ceremonial de hierro y sangre, no hay razones objetivas que conduzcan a borrar la fiesta de la programación de las ferias y períodos vacacionales, ni en territorio catalán ni en ninguna otra parte de España. Pero tampoco tiene sentido sublimar el culto al espectáculo de los toros como si se tratase de un esencial rasgo en el que se reconocerían todos los españoles. Sobran los fundamentalistas de cada lado y están faltando la sensatez y la solvencia institucionales que, sin rehuir en ningún momento el debate suscitado, procuren la coexistencia entre la fiesta y sus detractores. Pero lo que resulta más descorazonador de lo ocurrido en el Parlamento catalán es que los partidos hayan dado cauce a la libertad personal de cada diputado en este tema, cuando nunca lo han permitido en otros que concitan más conflictos de intereses o apelan a la conciencia de los representantes públicos.

Juicios cruzados
La vista del 'caso Egunkaria' es demencial, pero mayores estropicios causa el supuesto de que el Estado de derecho va contra el euskera
KEPA AULESTIA El Correo 19 Diciembre 2009

La manifestación que hoy se hará multitudinaria en defensa de los acusados en el 'caso Egunkaria' dejará entrever cuántos más rehusan acudir a la cita, incluso aunque consideren un dislate el juicio y una aberración el cierre del diario. El relato de la supeditación de Egunkaria al dictado etarra ha acabado oscilando entre la versión de la Guardia Civil y la interpretación de la fiscalía, que renunció a la acusación preguntándose «de qué sirvió a los fines de ETA la actividad del diario Egunkaria». Mientras otra fiscalía, la del Tribunal Superior de Madrid, ha secundado la prohibición de una concentración paralela en la capital de España, alegando que «trata de enaltecer la ideología y los proyectos de la banda terrorista».

La narración de la Guardia Civil genera, cuando menos, enormes dudas en la Audiencia Nacional. Pero la existencia de actas que acreditarían que los responsables de ETA hablaron de Egunkaria, frente a la inexistencia de documentos redactados en el seno de Egunkaria que se hicieran eco de ello, sugiere una hipótesis alternativa a la acusación. Los dirigentes etarras se creen -necesitan creerse- los custodios de todo cuanto puedan considerar que forma parte de su pretenciosa órbita de influencia. Algo de lo que no tienen culpa judicial aquellos a quienes ETA incluye en su listado de gregarios, aunque sepan fehacientemente que constan en él. La hipótesis más probable es que ETA hablase de Egunkaria y pretendiese dar la apariencia de que controlaba cuanto acontecía en el periódico en euskera. Pero dejémonos de historias, ETA se sentía legitimada para ello porque había apoyado la iniciativa desde el principio. También probablemente, porque algunos de los protagonistas de la aventura vieron en dicho apoyo no un problema sino un oportuno sello de autentificación. Y, probablemente, fue este último rasgo de pleitesía lo que la banda terrorista quiso interpretar como causa suficiente para jugar al juego del editor distante que así se siente poder fáctico. Seguro que muchos de quienes se manifiesten hoy en Bilbao suscribirán esta versión como la más verosímil de todas las posibles; e incluso como la más ingenua.

No hay caso para el juicio que se está celebrando en la Audiencia Nacional. Pero ni la presunción de inocencia, ni la extendida convicción de que los encausados son inocentes puede dilatar el significado de tal concepto hasta convertir a los juzgados en virtuosos valedores de la libre expresión de las ideas y en fecundos servidores de la expresión en euskera de la identidad vasca, necesariamente plural. Especialmente cuando el propio término de inocente resulta cuando menos equívoco en un país donde la culpa dejó de existir para ciertas conductas. Que hayan sido procesados no puede extender sobre ellos un manto de sospecha ante el que, al final, se vean indefensos hasta en caso de absolución.

Pero el decaimiento de las acusaciones por falta de fundamento tampoco puede acabar eximiéndolos de las críticas que merezcan; e incluso de aquellas que puedan hacérseles sin especial merecimiento. Y una de las críticas que merecen es que hayan dejado -cuando no fomentado- que su causa se presentase como un proceso general contra el euskera y contra la libertad de expresión. Lo de la libertad de expresión merece alguna corrección, pero no hay medida más extrema que el cierre de un medio de comunicación. Decisión cautelar que quedaría totalmente en entredicho si el juicio de las responsabilidades personales acaba siendo un fiasco. Pero lo del euskera no tiene pase.

A lo largo del Campeonato de Bertsolaris, cuya final tuvo lugar el pasado domingo, los competidores fueron presentando el 'proceso Egunkaria' indistintamente como un acto injusto contra personas con las que simpatizan, como un atentado contra el derecho a la información, o como reflejo de la persecución que existe contra el euskera y la cultura vasca. Estas últimas semanas ha destacado un término que contiene una enorme carga de exclusivismo si se emplea de forma abusiva: euskalgintza. Se trataría del conjunto de voluntades personales y proyectos que constituirían los esfuerzos no sólo «en», sino sobre todo «por el» euskera. Aunque a estas alturas dicho empeño no represente una actividad precisamente épica, sigue contando con la áurea del esfuerzo sobrehumano frente a correosos enemigos; entre los cuales podrían encontrarse quienes hoy no asistan a la manifestación de Bilbao.

Ahora que tantos estrategas se aprestan a diseñar el día después de la violencia terrorista, convendría recordar que existe un abismo en la sociedad vasca relativamente fácil de explotar cuando ETA desaparezca: el que separa a quienes pueden pronunciarse y acceder a cuanto se produzca en castellano y en euskera de quienes son monolingües castellanoparlantes. Es un abismo que contribuye tanto a desdeñar lo que se crea, se escribe o se dice en euskera, como a atrincherarse en la citada 'euskalgintza' y sus derivados. El juicio contra Oleaga, Uria, Otamendi, Torrealdai y Auzmendi parece demencial. Pero mayores estropicios está causando el supuesto de que el Estado de derecho va contra el euskera, y de que esta lengua sólo puede defenderse de una única manera.

Albert Rivera (Ciudadanos): “La ciudadanía catalana pasa del Estatut”
Califica a la Generalitat de Régimen por trasladar el debate estatutario a la opinión pública "con llamadas a los medios"
Pablo Yáñez www.lavozlibre.com 19 Diciembre 2009

Madrid.- El presidente de Ciudadanos de Cataluña, Albert Rivera, califica a la Generalitat de Régimen por su control mediático y por trasladar el debate estatutario a la opinión pública “a base de llamadas a los periódicos, cuando los catalanes pasan del Estatut”, en referencia a los doce editoriales catalanes que arremetieron contra el Tribunal Constitucional.

El diputado catalán ha visitado la redacción de La Voz Libre para hablar de los referéndum convocados en Cataluña para su independencia, el conflicto lingüístico o los posibles pactos entre partidos para las próximas elecciones catalanas.

Ciudadanos lucha por “hacer aflorar la Cataluña real”, según su presidente. Pronto se convocarán elecciones en Cataluña y Albert Rivera explica, en referencia a la formación de Gobierno, que “no cree que Mariano Rajoy pacte con el PSC, como dicen los nacionalistas. No pueden hacer un ‘pacto a la vasca’. CiU gobernará porque obtendrá la mayoría y el PP tendrá alguna silla a cambio de su silencio”.

Hace unos días se convocaban en Cataluña una serie de referéndum por la independencia convocados de forma ilegal y Rivera responde: “El independentismo se ha encontrado al mejor presidente al frente de la Generalitat, que es Montilla, y al mejor presidente del Gobierno español, que es Zapatero. Éste, por la irresponsabilidad de entrar en todo este debate estatutario. Y por otro lado, parece que hemos asumido que el PSC es otro partido nacionalista más”.

En el terreno de la lengua, Albert Rivera recuerda que “la imposición lingüística se ha convertido en un hábito, porque la Ley de Educación de Cataluña consolida por primera vez en un texto legal la prohibición del uso del castellano como lengua vehicular. Las multas lingüísticas han crecido. Sin embargo, lo triste es que el 53 por ciento de los catalanes son castellano hablantes”.

Respecto a la publicación de doce editoriales catalanes defendiendo el Estatut y presionando al Tribunal Constitucional por la sentencia, Rivera habla “de Régimen político”. Argumenta que “la ciudadanía catalana pasa del Estatut, porque ya lo hizo antes, y el querer llevar el debate estatutario a la opinión pública a base de llamadas a los periódicos, le parece propio de un régimen no democrático”. Por su parte, Montilla calificaba este asunto de "iniciativa histórica".

El Círculo exige a los partidos que resuelvan el conflicto del Estatut
M. Sanuye La Razon 19 Diciembre 2009

BARCELONA- No hace ni dos semanas que doce diarios catalanes se unieron para defender «la dignidad de Cataluña» y exigir respeto del Tribunal Constitucional (TC) al Estatut. Las turbulencias políticas catalanas han puesto a la sociedad civil en alerta y ayer el Círculo de Economía movió ficha. En un comunicado remitido a los medios de comunicación –titulado: «El Estatuto de Cataluña. Responsabilidad política y espíritu constitucional»–, esta asociación empresarial exigió «serenidad política» para poder superar las dificultades económicas. Es más, tachó de «inadmisible» el elevado nivel de «crispación» de la política española y catalana.
Ante este panorama, el Círculo puso sobre la mesa la necesidad de resolver cuanto antes la sentencia del Estatut y solicitó a los partidos políticos que tomen cartas en el asunto para evitar que sea un órgano judicial quien dirima sobre el futuro del texto estatutario.

Crítica al PP
Por este motivo, exigió a las fuerzas políticas que recuperen el «diálogo institucional» para encauzar de nuevo la política española. En concreto, exigió que «se retiren todos los recursos» presentados contra el Estatuto catalán. Un llamamiento claramente dirigido al PP, pese que otros seis recursos de inconstitucionalidad pesan sobre el Estatut.

Según el Círculo de Economía, «sería injusto atribuir al TC la principal responsabilidad de la situación creada» al ser única mente culpable del retraso a la hora de dictar sentencia. «La responsabilidad última recae indudablemente en el ámbito de la política», reza el comunicado.

El Círculo está convencido de que «sea cual sea» la decisión del Constitucional, «la cuestión de fondo no quedará resulta». Es decir, «el encaje de Cataluña en España». Por este motivo, esta organización empresarial abogó por «avanzar hacia un Estado capaz de incorporar y cohesionar a la diferentes comunidades». Un proceso que debe hacerse interpretando la Carta Magna de forma «plural e integradora». Rebajar la crispación y recuperar la moderación, es otra de la recomendaciones para saldar con éxito el proceso.

El Círculo de Economía exigió a los partidos que rebajen el nivel de crispación para facilitar la convivencia entre Cataluña y España porque «sólo» le corresponde a la política trabajar por este «encaje». Según el Círculo, la «arquitectura institucional española» está en juego y ésta «no puede sustentarse en una sentencia».
«Antes o después llega para las personas y las instituciones la hora de la verdad», afirma el documento. El Círculo constata que ahora se trata del momento de ponerse manos a la obra porque «nos encontramos en una coyuntura histórica en la que la estabilidad política resultará trascendental para el desarrollo económico».

MUESTRA SU PROPUESTA A LOS CIUDADANOS
Galicia Bilingüe pide a los Reyes Magos que Feijóo cumpla con la libertad lingüística
La asociación Galicia Bilingüe ha salido a la calles de las ciudades gallegas para dar a conocer su propuesta educativa. También ha repartido una carta a los Reyes Magos en la que solicita a Feijoó que no olvide su promesa electoral de libertad para elegir el idioma en la enseñanza.
Libertad Digital 19 Diciembre 2009

La asociación Galicia Bilingüe ha salido este sábado a la calle en varias ciudades de Galicia para dar a conocer a todos los ciudadanos su propuesta educativa, una fórmula que evidencia que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, puede cumplir con rapidez con el compromiso adquirido en las pasadas elecciones de implantar la libertad para elegir la lengua de la enseñanza.

Durante toda esta tarde, varios integrantes de la entidad han estado en cuatro localidades gallegas repartiendo folletos con la propuesta. Concretamente, la asociación ha instalado mesas informativas en Vigo (calle Príncipe) y en La Coruña (explanada del Obelisco). Además, varios miembros del colectivo han distribuido folletos en las ciudades de Orense y Lugo.

En ellos se explica de forma detallada la fórmula propuesta, que se basa en tres pilares fundamentales: que sean los padres o los alumnos los que escojan el idioma vehicular de las materias troncales, que las demás asignaturas se impartan en la otra lengua oficial, y que los estudiantes tengan libertad para utilizar cualquiera de los dos idiomas tanto en clase como en los exámenes y en el material didáctico.

Además, la asociación ha repartido una carta a los Reyes Magos en la que solicita a Feijóo que no olvide su promesa electoral de libertad para elegir el idioma en la enseñanza. A partir del lunes, Galicia Bilingüe entregará ejemplares de su propuesta en centros educativos de Vigo, Orense, La Coruña, Lugo y Ferrol.

Asistencia a las jornadas Ecolingua

Galicia Bilingüe confirma también su asistencia a las jornadas Ecolingua, después de que su presidenta, Gloria Lago, recibiese este viernes una llamada convocando al colectivo para mañana, a las 11.00 horas, a una mesa redonda en la que estarán representantes de Queremos Galego, Prolingua, CambiaGalicia, Patrimonio da Humanidade y la Asociación de Funcionarios pola Normalización Lingüística. Este “ejemplo” de debate, cinco “normalizadores” frente a una única voz contraria a la imposición lingüística, evidencia el carácter sectario del congreso organizado por la entidad que preside Anxo Quintana.

El abogado José Luis Mato será el representante de la asociación en este certamen que pretende edulcorar la denostada política de imposición lingüística puesta en marcha por el anterior Gobierno bipartito de la Xunta de Galicia ante la opinión pública y que está plagado de incondicionales de la normalización lingüística.
Desgraciadamente, estas jornadas pasan por alto el hecho irrefutable de que padres y alumnos pueden elegir el idioma vehicular de la enseñanza en todas las democracias occidentales de países como dos o más lenguas oficiales, tal y como reclama Galicia Bilingüe.
 

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