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Recortes de Prensa    Domingo 20 Diciembre  2009

 

El decisivo sexto hombre del TC
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 20 Diciembre 2009

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña no puede demorarse. Si lo hiciera, las presiones sobre el alto tribunal podrían resultar ya irresistibles. En el TC se ha generalizado la opinión de que las consultas independentistas del pasado fin de semana en 167 municipios de Cataluña no sólo eran una afirmación soberanista, sino también una forma de presión al Tribunal. Ofrecer más margen de tiempo para que se organicen otras medidas que pretendan condicionar a los magistrados, se considera en el TC una auténtica temeridad.

Por eso, todas las miradas están puestas en Manuel Aragón, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, designado magistrado del TC a propuesta del Gobierno en junio de 2004. Aragón, considerado un progresista, es también un riguroso jurista. Está alineado con los magistrados críticos con aspectos esenciales del Estatuto catalán, aunque entre ellos median matices de alguna importancia. El único magistrado que puede liderar la sentencia –y no favorable al Estatuto— es Manuel Aragón porque ni la presidenta del TC, María Emilia Casas, ni la ponente de la resolución, Elisa Pérez Vera, disponen de autoridad moral sobre el resto de magistrados. Aragón la tiene. Porque añade, a su magisterio en derecho constitucional, una ideología más cercana a las tesis de un socialismo moderado –más bien, socialdemócrata— que fueron las que aconsejaron al Gobierno a proponerle para el TC.

Manuel Aragón expresó en una Tercera del diario ABC del 17 de diciembre de 2003 (ver PDF) –es decir, hace poco más de seis años— cuál era su criterio sobre los elementos fundamentales que se discuten en el Estatuto catalán, si bien lo hizo en referencia al plan de Ibarretxe, en el que se proponía una reforma del Estatuto vasco que articularía una “comunidad libre asociada” de Euskadi con el resto de España. Aragón escribió en ABC que el tal plan no suponía una reforma estatutaria sino “el ejercicio de un poder constituyente propio, en abierta oposición a los artículos 1 y 2 de la Constitución que atribuyen el poder constituyente sólo al pueblo español y que proclama la indisoluble unidad de la nación española (…)”.

Pero Manuel Aragón iba más lejos: “Y que no se diga que con la impugnación se sustrae a la representación popular, esto es, al Parlamento Vasco, la discusión de un asunto, que se invade el campo de lo político, que es por esencia el campo del debate parlamentario. Esta perspectiva no la comparto. Claro que no puede sustraerse nada al debate parlamentario, pero siempre que se cumplan las reglas exigidas por el ordenamiento.”

Y añadía: “Lo que ha ocurrido es que a través de una simulada reforma del Estatuto de Autonomía, que realmente no es una reforma estatutaria sino el ejercicio de un poder constituyente propio del que se carece, se pretende reformar la Constitución fuera de los cauces previstos para ello. El fraude no puede ser mayor.”

A lo largo de este artículo Manuel Aragón reivindicaba, sin exención alguna, el papel del Tribunal Constitucional para contrastar la constitucionalidad de todas las leyes, incluidos los Estatutos y, como se deduce literalmente de los párrafos que he transcrito creía en la unicidad de la nación española y en que la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto. Sobre todos estos aspectos está montado el debate en torno a la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña.

De tal manera que el sexto hombre del TC –que sobre diez magistrados daría la mayoría a los que estiman que el texto estatutario vulnera la Constitución— se ha manifestado hace mucho tiempo sobre los puntos cruciales que están en discusión. Sólo un giro copernicano en sus criterios –altamente improbable dada su solidez jurídica—invertiría la actual correlación de fuerzas en el TC.

La imposible “nación de naciones”
Hace diez años –como publicó el pasado 29 de noviembre el diario El País-, Manuel Aragón también se pronunció sobre estas cuestiones en un trabajo titulado “El modelo territorial del Estado en España y sus problemas actuales”, en el que descartaba que el concepto de “nación de naciones” encajase en la Constitución. Entendía entonces, y en 2003, que el español es un Estado unitario y autonómico.

También se refería en ese trabajo al concepto cultural de nación que para él se correspondería con el de nacionalidad. Aragón consideraba entonces que introducir el término nación, reservada sólo a España, en un texto legal implicaba un germen “de disolución” del “texto constitucional” e incluso “del propio Estado”.

Está claro que entre la Tercera de ABC de 17 de diciembre de 2003 y del trabajo reseñado, escrito hace una década, Manuel Aragón, el hombre decisivo entre los diez magistrados del Tribunal Constitucional, ha dictado por anticipado su criterio sentenciador. Y no se ve razón alguna para que ese criterio sea cambiado. Es, pues, el sexto hombre. Porque un empate a cinco –los magistrados, insisto, son diez— lo quebraría (aunque no quiere hacerlo) el voto de calidad de la presidenta María Emilia Casas que recordaría el triste episodio de Manuel García Pelayo, primer presidente del alto tribunal, que lo utilizó para salva al Gobierno de González en el asunto Rumasa.

Las cosas, pues, en términos jurídicos están bastante claras. Hace falta que la política, y el civismo, ambos, respeten las reglas de juego, según las cuales, el Estatuto de Cataluña, lamentablemente para todos, padece de graves infracciones constitucionales. Y si lo que se quiere es cambiar la Constitución, dígase alto y claro que en este país nadie se asusta ya de ninguna propuesta que, además, sería legítima y, en algunos aspectos, también – lo ha dicho el Consejo de Estado— necesaria.

El fiasco de la cumbre de los dieciocho presidentes
Enrique de Diego elsemanaldigital 20 Diciembre 2009

La llamada cumbre de presidentes autonómicos ha sido un absoluto fiasco para el inútil de La Moncloa.

Resulta abracadabrante que ese incompetente pretendiera que los presidentes autonómicos del PP avalaran la política demencial del incompetente proteico.

La línea que está siguiendo no tiene parangón en la doctrina económica, no tiene relación con el keynesianismo que combina la bajada de impuestos con la mayor erogación estatal.

La política económica del Gobierno sólo es comparable al cervantino patio de Monipodio: se trata de robar al contribuyente para mantener el dispendio de la casta parasitaria socialista.

Con cinco millones de parados reales, con una deuda disparatada que ha hecho saltar las alarmas internacionales, el inútil de La Moncloa no está para pedir consensos, sino para convocar elecciones anticipadas e irse a su casa.

A ese incompetente han de tenerle secuestrado sus pelotas y apesebrados, o debe ver las cadenas televisivas oficiales, no tiene conciencia de la inquina que contra él va creciendo por la geografía nacional, a medida que crece la ruina y al tiempo se asiste a escenografías, con el dinero de todos, como el fiasco de la manifestación de los parásitos fiscales que se han apropiado del bello nombre de sindicalistas.

Pero más allá de la dialéctica de la confrontación PSOE-PP, tan lacayuna y servil, la foto de familia de esos presidentes autonómicos pone en evidencia el desquicie de nuestro sistema político y uno de los factores más claros que motiva la profundidad de nuestra crisis.

Tanto presidente en un territorio tan magro es insostenible, es una terrible broma pesada que nos está costando sangre, sudor y lágrimas.

España, una nación con escasos recursos naturales, tiene que sostener dieciocho ejecutivos, que han ido expandiéndose de continuo con el más pícaro clientelismo y con el más abyecto nepotismo.

Además, de esos dieciocho ejecutivos, que se mimetizan con defensores del pueblo, consejos de estado, tribunales de cuentas, etc., la sufriente sociedad española, las paganas clases medias, tienen que sostener 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán.

Nos hemos vuelto locos. Aunque algunos, como los Chaves, se han vuelto demasiado listos.

El contencioso de Cataluña
Pablo Mosquera La Voz 20 Diciembre 2009

Tras la implantación progresiva de la normalidad democrática del Estado de derecho en Euskadi, aparece con todo su esplendor el contencioso de la política catalana con el Estado. Durante años, los nacionalistas catalanes tiraban la piedra, y la pedrada nos daba en la ceja de los ciudadanos españoles que soportábamos las gamberradas de los nacionalistas vascos.

A mi hijo, ciudadano español que trabaja en Cataluña, le han hecho un contrato en el que le han dado seis meses para aprender catalán. A los médicos les obligan a vivir en catalán; de lo contrario, se lo ponen tan desagradable que terminan aislados o buscando una salida. Los profesores sufren en silencio, ya que las normas de vida de la nación catalana, marcadas desde el Gobierno de la Generalitat, amenazan con eliminar civilmente a quien no se adapte al sistema. Y todo ello en un territorio gobernado por una coalición progresista y con un presidente nacido en la provincia de Córdoba, militante de un partido que defiende los postulados de libertad, igualdad y solidaridad.

La última extravagancia del nacionalismo catalán ha consistido en esas consultas sobre la autodeterminación de Cataluña que se han celebrado en 166 municipios, en donde estaban llamadas a las urnas más de 700.000 personas, si bien la participación estuvo por debajo del 40%, de los que el 95% votaron a favor de la independencia. Montilla respeta las consultas, pero dice que no sustituyen a la voluntad popular. Lo que ya no sabemos es si pudo hacer algo más para evitarlas, si su celebración supone un instrumento más de presión para el Tribunal Constitucional, a quien advirtió sobre los efectos que puede tener el recorte del proyecto de Estatuto para Cataluña, y si se siente incómodo con unos socios de Gobierno como ERC, que presentarán una propuesta de resolución para que el Parlamento catalán muestre su reconocimiento a las referidas consultas y se ratifique en la vigencia del derecho de autodeterminación de la nación catalana.

Todo esto con la sombra de una macroconsulta en Barcelona, para el próximo año, a las puertas de las elecciones autonómicas de finales del 2010, con lo que formará parte de la precampaña y, en cualquier caso, creará un ambiente que, salvo en el empleo de la violencia, recuerda a las diatribas de Ibarretxe en Euskadi.

No se puede ser progresista y nacionalista.

Checas

JON JUARISTI ABC 20 Diciembre 2009

LE quedó muy fino a Monzón, alias Wyoming, el chistecillo del miércoles a costa, nuevamente, de Hermann Tertsch, lo de que éste trabaja más en la cama que Nacho Vidal. A ver si a Tertsch lo apiola alguien de una vez, como parece que se pretende, y Wyoming nos obsequia con la ocurrencia del siglo, y reventamos todos de risa, hasta los de derechas. Al parecer, todo lo que se haga con Tertsch es muy blandito, para lo que el chico se merece. Ni una costilla, ni dos ni tres ni pulmones encharcados. Ánimo, ¿no hay quién dé más? ¿El bazo roto? ¿Fractura craneal, dice el señor del fondo? Aplastamiento de médula a la una... qué blandengues los veo, compañeros. Vamos a tener que lanzar un concurso de ideas, o mover la parroquia con otro vídeo simpático: Hermann Tertsch prometiendo que se va a cargar una guardería en Vallecas, a pleno sol de invierno y ante las cámaras. O, mejor, cargándosela directamente en montaje de ordenador, con mucha casquería y biberón profanado. El caso, como diría Neil Postman, es divertirse hasta morir, y el filón Tertsch es explotable sin riesgo, porque su antiguo periódico, el más leído de España, lo acaba de declarar tótem máximo de la prensa de la caverna, o sea, que se la ha estado buscando desde que abandonó la cabecera correcta.

Pero, ya que de corrección se trata, veamos cómo se escribe la historia según la Sexta y el programa de Monzón-Wyoming, cuya aspiración no es, según los directivos de aquélla, exterminar a Tertsch, sino instruir deleitando a la audiencia con gracia y salero, enseñándonos, de paso, un poco de memoria nacional. Resulta que Hermann Tertsch, en un comentario desde el lecho del dolor, emitido por Telemadrid, se refirió a un tiempo de checas y paseos cuyo aroma está impregnando de nuevo la imaginación colectiva de la zurda. Pues bien, Wyoming comparece de ordinario junto a un artefacto conocido por Beatriz Montáñez, que pone las puntualizaciones eruditas. A lo de las checas, la tal Montáñez reaccionó explicándonos a los legos que se trataba de los terribles centros de detención que abrió en España el Ejército Soviético durante la última guerra civil. Como no es verosímil que a un producto de la LOGSE le suene el Ejército Soviético, creo razonable atribuir la especie a los guionistas de El Intermedio. Qué cucos. Endosar las checas a un difunto permitió a Wyoming sacarse de la manga otro chiste a propósito de las paranoias de Tertsch respecto a los socialistas.

Lo malo es que las checas tuvieron mucho más que ver con el Partido Socialista Obrero Español que con el Ejército Soviético, al que los españoles sólo conocieron a través de sus coros. Los socialistas sí que sabían de checas; es más, éstas florecieron en Madrid bajo el gobierno de Largo Caballero, que proporcionó al vecindario la única experiencia auténtica de terror soviético que se vivió en España (en Cataluña, el anarquismo propició un tipo de terror distinto, milenarista y caótico). La teoría de Montáñez es, por cierto, franquismo de lo más castizo (el terror en el bando franquista se justificaba argumentando que luchaban contra el Ejército Soviético).
En fin, no hacía falta llegar tan lejos. Hermann Tertsch no había afirmado que las checas actuales consisten, sobre todo, en ciertos programas de televisión donde se manipula la imagen ajena hasta hacerla odiosa a base de choteo supuestamente blando que ni siquiera compromete al paseo final, porque no faltará entre los espectadores algún psicópata justiciero, incapaz de captar la ironía, y dispuesto a encargarse de la tarea sucia.

Los toros, principal problema de Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 20 Diciembre 2009

Los políticos de todos los partidos tienen una tendencia natural a intervenir en los asuntos privados de los ciudadanos, pero en el caso de la izquierda y los nacionalistas esta propensión se exacerba hasta llegar a extremos ridículos, como está ocurriendo con la polémica desatada en torno a las corridas de toros en Cataluña.

Si la iniciativa legislativa popular que esta semana fue admitida a trámite en el parlamento catalán sale adelante y es finalmente aprobada, las corridas de toros quedarán terminantemente prohibidas en el territorio de la comunidad autónoma catalana. La consecuencia inmediata será que proliferen los festejos en las ciudades que limitan con Cataluña y los beneficios que produce la Fiesta Nacional irán a otros bolsillos, porque la sociedad civil elude siempre de un modo u otro las prohibiciones estatales utilizando el sentido común y la capacidad empresarial innatos en todo ser humano. Los catalanes podrán seguir disfrutando de la fiesta taurina pero dejando los beneficios en otros bolsillos, algo que a la clase política catalana parece tenerle también sin cuidado.

Vaya por delante nuestro respeto hacia los que, por cuestiones de orden moral, se declaran contrarios a las corridas de toros, los cuales tienen perfecto derecho a expresar su rechazo por métodos pacíficos; pero, al tiempo, exigimos el mismo respeto a los varios millones de españoles que consideran la fiesta taurina una tradición nacional y disfrutan de ella en prácticamente todo el país.

Es quizás en esta última clave, su arraigo compartido en casi toda España, en la que hay que situar los esfuerzos legislativos de un parlamento autonómico dominado por la ideología nacionalista, para el que cualquier expresión cultural española resulta inadmisible en su tarea de “construcción nacional”. Lo acredita el hecho de que mientras que el sentimiento antitaurino está ampliamente repartido por nuestra geografía, sólo en Cataluña, junto a Canarias, donde la tauromaquia nunca ha tenido arraigo popular, los políticos se muestran decididos a suprimir las corridas de toros, que tanta afición concita entre muchos catalanes, incluidos algunos políticos que, hipócritamente, anteponen ahora otros intereses a la libertad de los ciudadanos para elegir libremente a qué tipo de espectáculo público quieren acudir.

Por otro lado, si se trata de evitar el sufrimiento de un animal para diversión del pueblo, no se entiende que la iniciativa antitaurina haya dejado al margen el espectáculo de los “correbous”, típico de muchas poblaciones catalanas, en el que el toro es atado a un poste para colocarle antorchas en los pitones, y más tarde verle correr despavorido por su temor natural al fuego mientras las brasas le caen en los ojos como tortura añadida. Un espectáculo, indudablemente, mucho más cruel con el animal que la lidia tradicional, sometida a un ritual perfectamente delimitado y de obligado cumplimiento para los matadores.

Ajenos a los problemas reales de los ciudadanos, los políticos catalanes van a dedicar sus mejores esfuerzos legislativos en acabar con una tradición cultural que en ningún otro lugar supone un problema que el Estado deba regular de forma coactiva. Los desempleados catalanes y los empresarios que se han visto obligados a cerrar sus negocios tienen de esta forma un motivo más para sentirse “orgullosos” de su clase política.

Irak: la guerra que era legal
César VIDAL La Razon 20 Diciembre 2009

Pocas maniobras más sucias, indignas y viles ha habido en la Historia de España que la manera en que el PSOE utilizó esta intervención.

En 2003, Aznar decidió apoyar la intervención contra la dictadura de Sadam Hussein en Irak. El episodio, inmortalizado en la foto de las Azores, fue, aunque entonces no lo sabíamos, el canto del cisne de la diplomacia española, algo que la izquierda no podía soportar. De hecho, se lanzó a la calle en manifestaciones donde se llamó «asesinos» a los miembros del PP y donde algún director de programa radiofónico, según estúpida confesión propia, aseguró que se había sentido treinta años más joven.

El argumento más utilizado fue el de que la guerra de Irak era ilegal y el martilleo resultó tan eficaz que cuando el 11 de marzo de 2004 se produjo en Madrid una serie de atentados que causaron la muerte a cerca de doscientas personas, la izquierda y los nacionalistas los conectaron con Irak y lograron un vuelco electoral, bien es verdad que precedido por la violencia contra miembros del PP, el cerco a sus sedes y la violación de la jornada de reflexión por parte de Rubalcaba.

¿Se creían verdaderamente su propaganda ZP y los suyos? Que una parte del pueblo español la creyó es indudable; que muchos de los militantes de izquierdas lo creyeron resulta innegable, pero ahora podemos afirmar de manera rotunda que ni ZP ni sus acólitos creyeron jamás en lo que decían. La prueba se halla en el Real Decreto-Ley 8/2004, de 5 de noviembre de 2004, sobre indemnizaciones para los participantes en operaciones internacionales de paz y seguridad. El texto fue elaborado por el Ministerio de Presidencia de María Teresa Fernández de la Vega y firmado por siete ministros del primer Gobierno de ZP, a saber, el de Economía, Pedro Solbes; el de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; el de Defensa, José Bono; el del Interior, José Antonio Alonso; el de Trabajo, Jesús Caldera y el de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla.

En la Memoria Justificativa que acompañaba al Decreto se incluía un listado de las operaciones del Ejército español en el exterior amparadas por resoluciones de la ONU: Bosnia, Burundi, Sudán y, por supuesto, Irak. De hecho, sobre la intervención en Irak, el texto firmado por los ministros de ZP afirmaba textualmente: «La participación española, amparada por las Resoluciones 1441 (2002) y 1483 (2003) y 1511 (2003), se concretó el envío de dos diferentes tipos de unidades con la misión de ayuda humanitaria y restablecimiento de la seguridad», es decir, los mismos términos que utiliza ahora ZP para negar que en Afganistán nuestras tropas estén en misión de guerra. Para remate, el citado decreto-ley en el apartado «otras operaciones no amparadas por Resoluciones Internacionales», incluía la Operación Golfo Pérsico de 1990 con una fragata de la Armada Española en la que iban soldados de reemplazo.

En otras palabras, la intervención de Felipe González en la guerra del Golfo sí fue una guerra ilegal, según el propio lenguaje utilizado por los socialistas y según el citado Decreto. Pocas maniobras más sucias, indignas y viles ha habido en la Historia de España que la manera en que el PSOE y sus aliados utilizaron la guerra de Irak. Ahora sabemos documentalmente que no menos de siete ministros de ZP sabían de sobra que la intervención en Irak fue legal. Con gente así no puede extrañar nada de lo que ha sucedido en España en el último lustro.

La invasión silenciosa del islam?
Juan Julio Alfaya (juanjulioalfaya@gmail.com)  20 Diciembre 2009

http://www.youtube.com/watch?v=vJL0vEJJbG4

Son siete minutos, pero merece la pena verlo completo porque es un resumen de una realidad que está sucediendo ahora mismo. A ver las feministas si se espabilan, que están muy calladitas, y si sus países se islamizan lo van a tener muy, pero que muy crudo. Y no digamos los homosexuales. O los cristianos. O los ateos. El islam
no admite nada más que a los musulmanes. El resto son infieles y algunos, como los judíos, son especialmente odiados. Por otra parte, las guerras y las luchas dinásticas entre musulmanes han sido el pan de cada día a lo largo de la historia: chiitas, sunnitas, fatimíes en el norte de África, etcétera. No olvidemos que el califato de Córdoba se dividió en 39 reinos de taifas, sí, 39, aunque parezca increíble. Peor que el Estado de las Autonomías.

¿San Isidro?
Alfonso USSÍA La Razon 20 Diciembre 2009

A Nuria Espert la ha enloquecido de felicidad el primer paso hacia la prohibición: «A ver si de una vez por todas se acaba con las corridas de toros».

El Parlamento de Cataluña ha aprobado la tramitación de la ley que prohibiría –mejor escrito, prohibirá–, la celebración de las corridas de toros en aquella autonomía. No se engañen los ingenuos. Ni ecologismo, ni defensa de los animales, ni progresismo legislativo. Una grieta más para separarse de España. Primera corrida de toros en Cataluña, a principios del siglo XIV. Barcelona, la única ciudad de España con tres plazas de toros en activo simultáneamente. ¿Cataluña y la cultura? La pintura, la escultura, la música, la literatura, la fotografía… todo eso está en los toros. Y el cine, con Orson Welles a la cabeza, enterradas sus cenizas en un pozo de San Cayetano, la casa rondeña de Antonio Ordóñez, tantas veces compartida con Hemingway y Jean Cocteau. Goya, Vicente López, Picasso, Regoyos, Gutiérrez Solana, decadentes pintores del españolismo trasnochado.

La cultura, el progreso de ERC y los nacionalismos del siglo XIX. Marcel Marceau –otro españolista–, en la definición de la Fiesta: «El único arte escénico que se alimenta a sí mismo es la tauromaquia. La corrida de toros no necesita ni director artístico, ni escenógrafo ni coreógrafo, ni texto, ni música complementaria, porque el toreo es música no compuesta y poesía no escrita». Y Lorca, Cossío, Alberti, Gerardo Diego, Pemán… pobres locos ajenos a la cultura. La cultura es ERC. Prohíbase todo lo que huele a España. No han olido bien. Los toros también huelen a Cataluña, con siete siglos de tradición taurina. Defensa de los animales, no de los niños. A matar sin arte a los indefensos, sangre también, en los vientres de sus madres. Eso es cultura. A poner en riesgo las vidas de los niños que son subidos hasta la cima insegura de una torre humana. Eso es cultura.

Me preocupa el futuro de la Fiesta en Madrid. A Nuria Espert la ha enloquecido de felicidad el primer paso hacia la prohibición: «Para mí es una noticia maravillosa. A ver si de una vez por todas se acaba con las corridas de toros, que son una de las mayores vergüenzas que existen en Europa». En Madrid tenemos impuesta a la nena de doña Nuria, Alicia Moreno, mano derecha del Alcalde Ruiz-Gallardón. Cuidado con la nena, San Isidro, cuidado con la nena, que el Alcalde lleva muchos años sometido a sus contundentes bobadas. Años atrás, durante el franquismo, los catalanes cruzaban la frontera para ver tetas en Perpignan. Ahora lo harán para asistir a corridas de toros. A los totalitarios vestidos de demócratas nada les gusta más que prohibir. Queda terminantemente prohibido en Cataluña mirar ombligos que no sean el propio. Y todo revestido de decorados y falso progresismo.

Cultureta de aldea. Lo ha dicho Vargas Llosa: «La primera vez que visité Barcelona me maravilló su cultura, su avance respecto al resto de España. Hoy parece un pueblo». Eso. Las ciudades no las definen los grandes edificios, las calles suntuosas y la riqueza de sus habitantes. Las ciudades lo son cuando el pueblo es superado por la inteligencia, y ésta se establece en su armonía, con naturalidad. Tengo ante mí un libro prodigioso. «El Siglo de Oro de la Poesía Taurina», de Salvador Arias Nieto. La identidad de los poetas apabulla. Eso sí es cultura y modernidad. Pobre gente. Pobre Nuria. Pobres de nosotros, los madrileños, con San Isidro a un paso de ser cuestionado.


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Estatut: sentencia insoslayable
Julio PADILLA - Ex vocal del Consejo General del Poder Judicial La Razon 20 Diciembre 2009

Desde que comenzó el tortuoso camino de los recursos de inconstitucionalidad contra el Estatuto de de Cataluña, han sido reiteradas las voces que han reclamado al presidente del PP, Sr. Rajoy, que desista del mismo.

Desde la prensa catalana incluso, con ocasión de la visita a la ciudad condal del líder del PP el día de Sant Jordi, y en otras muchas ocasiones a lo largo de los últimos meses, se le ha instado a desistir del mismo. En las ultimas fechas y en el debate abierto por el editorial conjunto de la prensa catalana en el que se planteaba casi, o al menos así lo entendí yo, que el Tribunal Constitucional dicte una sentencia al margen del derecho al resolver dicho recurso, relevantes responsables públicos han insistido en el asunto. Un miembro del Consejo de Ministros primero reclamaba a Rajoy que «retirara su recurso político» y el presidente de la Generalidad, horas después, insistía en lo mismo. En definitiva, se traslada a la opinión que si el PP abandona la impugnación del Estatut, asunto arreglado, y claro, para ello tientan al presidente de los populares con un eventual beneficio político si adoptara esa decisión, olvidando que hay otros recurrentes, e ignorando que el porvenir del recurso ya no depende de los que lo plantearon.

No quiero otra cosa que dejar claro que el desistimiento del recurso de inconstitucionalidad en cuestión, ni es tan fácil, ni creo que tuviera eficacia alguna a estas alturas. Además de no ser el del PP el único formalizado. No se, por cierto, por qué nadie ha emplazado por ejemplo al Defensor del Pueblo a que desista del suyo, si de lo que se trata es de lo que se dice.

Al tema. En primer lugar, el desistimiento, si procesal mente es posible en el caso de los recursos deducidos por diputados o senadores cuando la legislatura en la que el texto legislativo se aprobó ha concluido –y albergo serias dudas al respecto, que no es este el lugar de concretar– competería a los diputados en numero superior a 50 que interpusieron el recurso, debiendo desistir todos ellos.

En segundo término, el desistimiento en los procesos de derecho público no tiene consecuencias necesarias como sucede en los de carácter privado. La voluntad del recurrente al apartarse de la acción ejercitada y desistir de su pretensión, no vincula a los tribunales contencioso-administrativos en los procesos de esa naturaleza, ni al Tribunal Constitucional en los de inconstitucionalidad.

En efecto, el art. 74 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa establece en su apartado 4 que «el juez o tribunal no aceptará el desistimiento si se opusiere la Administración o en su caso el Ministerio Fiscal, y podrá rechazarlo razonablemente cuando apreciare daño para el interés público». A su vez, la Ley Orgánica del Constitucional contempla el desistimiento como modo de terminación de los procesos constitucionales, remitiendo el art. 80 de dicha ley a la de Enjuiciamiento Civil para su regulación con carácter supletorio. Ahora bien, el TC ha declarado reiteradamente, por ejemplo en el auto 370/2004 de 5 de Octubre, que «puede estimarse como forma admitida para poner fin a un proceso de inconstitucionalidad la manifestación de voluntad de desistir, según reiterada jurisprudencia de este Tribunal, siempre que no se opongan las demás partes en el proceso a través de algún motivo declarado valido por este Tribunal, ni se advierta un interés constitucional que aconseje la prosecución del mismo hasta su finalización por sentencia».

Supongo que después de deliberar tres años, nadie, sin necesidad de ser profesor de Derecho Político, y visto el calado del asunto, podría sostener que no concurre en el asunto «interés constitucional», y ninguno puede esperar por tanto, ni es razonable que reclame en consecuencia, que se concluya este proceso de otro modo que no sea por medio de la pertinente sentencia, inexcusable por lo antes dicho, debiendo los que requieren el desistimiento dejar de emplazar al líder de la oposición para que haga algo que primero no puede hacer solo y segundo, sería ineficaz, y que hay que decirlo, nada tiene que ver con su compromiso con Cataluña.

En fin, todo afecta a la libertad, y como el Tribunal Constitucional se elige, aunque se trata de una elección de segundo grado, y participan en ella también los diputados y senadores nacionalistas, me viene a la memoria algo que dijo el ex presidente Harry Truman: «La libertad es el derecho de escoger a las personas que tendrán la obligación de limitárnosla». Seguro que cada uno cumplirá con su obligación.

Educados para matar
Editorial www.gaceta.es 20 Diciembre 2009

Los niños vascos son instruidos en el resentimiento.

Entrevistada esta misma semana por Radio Intercontinental, Arantxa Quiroga señalaba que el principio del fin del miedo y la violencia en el País Vasco no llegará hasta que no se actúe sobre una raíz: las ikastolas.

Si ETA nació en los seminarios, se ha nutrido luego en la red educativa tejida por el PNV y en el entorno de crianza y desarrollo de los jóvenes (familia, amigos, lugares de ocio). La cantera del abertzalismo estaba siempre asegurada. Eso explica que durante las últimas tres décadas la hidra de las siete cabezas se regenerara, cada vez que el Estado de derecho cercenaba o acorralaba a la banda terrorista.

El acuerdo de bases PP-PSE contempla tomar cartas en el asunto de las ikastolas, vivero del nacionalismo que ha alumbrado una generación abertzalizada y, en muchos casos, potencialmente reclutable por ETA.

Un informe de la Fundación de Víctimas del Terrorismo describe cómo se cría la siniestra camada. En una primera fase, el entorno etarra capta y adoctrina a niños de entre 8 y 14 años, aprovechando el clima de impunidad ambiente de la calle, donde carteles y manifestaciones elevan a los asesinos a la categoría de héroes. Entre los 14 y los 18, se les requiere para que se comprometan con la causa, a través de grupos de montaña o ecologistas, incluso catequesis. Y, a partir de los 18, se les integra en la acción directa, la kale borroka, y se les plantea el compromiso más radical: matar.

El odio que se refuerza en esa suerte de juventudes hitlerianas que son los clubes de ocio, se nutre sobre todo en la familia y los amigos.

La estrategia se extiende a Navarra, el espacio vital de ETA, donde cuenta con el caldo de cultivo de las ikastolas, cuyos libros de texto preparan a las cabezas para el fanatismo. Ejemplo: en una fiesta a favor del euskera, los escolares jugaron con retratos de asesinos.

Una vez metidos en la espiral del odio, no hay quien los saque ni, casi, quien los coja. Las organizaciones juveniles se metamorfosean, como ha ocurrido con Segi, la gran cantera de ETA desarticulada por el juez Grande-Marlaska. Se transformó en Gazte Independentistak, nombre sin personalidad jurídica imposible de perseguir.

Cierto que en estos últimos meses se han visto escenas alentadoras en el País Vasco: el PNV desalojado del poder y su red clientelar dañada, la unidad de PSE y PP, o un lehendakari presidiendo un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en Vitoria. Al tiempo que la banda se encuentra más debilitada que nunca, gracias a la tenaza policial y judicial.

Pero éste es sólo un primer paso de una tarea compleja. Política, claro, pero también social y educativa. De poco servirán las iniciativas de los gobernantes o el cerco policial, si los cachorros siguen mamando el resentimiento, si los escolares creen que Euskalherria ya existía en tiempos de Babilonia (¡cuarenta siglos de nada!) o si los cadetes abertzales piensan que hacerse etarra e ir reventando nucas es tan excitante como ser hincha del Athletic, según el testimonio de un preso etarra recogido por el catedrático Fernando Reinares.

La clave es la juventud, carne de cañón de una pandilla de delincuentes que le lavan el cerebro con delirios nacionalistas. Y en ese terreno queda mucho por hacer. Basta con reparar en el dato de que el 15% de los jóvenes vascos no rechazan la violencia, según un informe del Defensor del Pueblo.

Con la Iglesia (vasca) hemos dado, José Ignacio
Pepe Álvarez de las Asturias elsemanaldigital 20 Diciembre 2009

El desprecio al nuevo Obispo de San Sebastián es otro síntoma más de lo enfermo que está el nacionalismo, que todo lo que toca, lo infecta. Incluida la Cruz.

Hoy, desde este Malecón de ESD, vuelvo a escribir de mi añorado malecón de Zarauz, allá donde rompen las olas del Cantábrico. Esta vez no con tristeza o con rabia, ni con nostalgia de mi juventud, sino con inmensa estupefacción. Y no es que uno se sorprenda a estas alturas del cuento de hasta dónde pueden llegar estos patriotas vascos por defender su quimera histórico-política —sobre todo después de vender su alma a la causa abortista por un puñado de no se sabe qué—, pero ha sido tan contundente, generalizada e instantánea la reacción al nombramiento del nuevo obispo de San Sebastián, especialmente por parte del propio klero parroquial, que uno ha empezado a investigar la cosa, por si estábamos ante la presencia de un nuevo Anticristo o algo así.

Y la primera referencia que tengo de José Ignacio Munilla es una anécdota que cuenta en la radio la Presidenta del Parlamento Vasco, Arantxa Quiroga: funeral de Manuel Indiano, tendero y concejal del Partido Popular de Zumárraga asesinado por ETA (trece balazos) un día de agosto de 2000; dejaba viuda y una niña que nacería huérfana. Los amigos y compañeros de Indiano se esperaban, como de costumbre, otra misa normal con una mera mención al ´fallecido´, pero se encuentran con un funeral en toda regla, con mención específica a las víctimas del terrorismo y Agur Jaunak incluidos. La sorprendente y valiente ceremonia se celebró en la parroquia "El Salvador" de Zumárraga; el párroco, un tal padre Munilla.

Me entero después de que sus fieles le recuerdan abriendo las puertas de su casa a los toxicómanos, ayudándoles a pasar el síndrome de abstinencia y a reinsertarse, y dando esperanza y consuelo a sus familias, desbordadas por la angustia. «En casa de José Ignacio lo mismo se rezaba el rosario que se pasaba el ´mono´ con un yonki», recuerda una feligresa. Incluso se hizo el Camino de Santiago con uno de ellos, mano a mano.

Allí, en su querida Zumárraga, ejerció de párroco, padre, hermano, amigo y compañero durante 16 años. Unos años antes de todo eso, en 1961, José Ignacio Munilla nació en San Sebastián, lo que automáticamente lo convierte en vasco de nacimiento. Es licenciado en Teología y fue ordenado sacerdote en 1986 en San Sebastián, lo que automáticamente lo convierte en cura vasco. De allí a Zumárraga, Guipúzcoa, como coadjutor en la parroquia de La Asunción y posteriormente como párroco en El Salvador, también en Zumárraga, desde 1990. Destinos ambos muy vascos.
Y para más inri, es totalmente bilingüe y domina el euskera con bastante mayor soltura que Ibarretxe o Anasagasti, por poner dos ejemplos así, a bote pronto.

En 2006 Benedicto XVI lo nombró obispo de Palencia, con lo que se convirtió en el obispo más joven de España, a los 44 años. Un carrerón. Y en la Conferencia Episcopal Española se encarga de la Pastoral de la Juventud, a la que conoce bastante bien, como hemos comprobado.

El nuevo obispo de San Sebastián es vasco, euskaldún, joven, inteligente, preparado, culto, con amplios conocimientos espirituales y entregado en cuerpo y alma (literalmente) a sus feligreses. Un chollo para la bella Donosti y para toda Guipúzcoa. Y sin embargo, los dirigentes nacionalistas le han puesto de vuelta y media, como a un txuletón de Izeta: "Ultraconservador", "Como Rouco Varela, más a la derecha tiene la pared", "Se urde una operación poco evangélica, liderada por Rouco Varela" y "No es igual pastorear un rebaño de oveja latxa que de oveja burgalesa", que va a "desarraigar" a la Iglesia Vasca, o que ocultaba carpetas conspiranoicas, según ha soltado el presunto sacerdote Joxe Arregui…

Y uno se pregunta si es por lo del funeral de Indiano, si porque cometió el pecado de estudiar Teología en Burgos, si por su condena del aborto sin paliativos ni excusas baratas, si porque nunca se llevó bien con Monseñor Setién, el equidistante, si porque Benedicto XVI no es vasco o simplemente porque sólo se arrodilla ante Dios y no ante el Nacionalismo Jeltzalde y su "Dios y Leyes Viejas" (Jaungoikoa Eta Lagizarrak).

Pero lo que más llama la atención, sin embargo, es que 131 sacerdotes de su diócesis, entre ellos 85 de los 110 párrocos, escriben un manifiesto para transmitir su "dolor y profunda inquietud" y piensan que la de su nuevo obispo es "una trayectoria pastoral profundamente marcada por la desafección y falta de comunión con las líneas diocesanas" y el estilo que "se ha ido forjando hasta ahora", y proclaman su "voluntad y compromiso de seguir caminando en coherencia con las opciones pastorales" implantadas por José María Setién desde 1979 y continuadas por Juan María Uriarte desde 2000. ¡Joder, con los curas abertzales! Es que hasta se expresan ya como Otegui, el patriota.

Y claro, uno se pone a reflexionar y recuerda el daño que ha hecho el clero vasco (no todos, pero sí muchos) desde los tiempos del plomo, negando funerales a los asesinados, hablando de equidistancia, ocultando a los terroristas en sus sacristías, predicando la palabra de Arana más que la Palabra de Dios, sembrando el odio del hacha frente al Amor de la Cruz, justificando, ensalzando, colaborando… y uno entiende perfectamente aquello que decía Arantxa Quiroga de que a veces es muy difícil ser católico en el País Vasco.
No es casualidad que ETA naciera de manera oficial, precisamente, un 31 de julio, día de San Ignacio, hace ya 50 años. Por cierto, que a puntito estuvieron de bautizarse como ATA ("Aberri ta Askatasuna", "Patria y libertad"), pero desistieron porque en euskera significa "pato". Lástima.

Agur Jaunak, Monseñor Munilla. Ojalá triunfe en su labor, y convenza a toda esta sarta de curas abertzales de que tienen que ser curas antes que abertzales. Yo, por mi parte, recordaré con nostalgia y afecto aquellas misas en vasco de mi infancia zarauztarra, en San Pelayo y en los Antonianos, cuasi levitando de emoción mientras escuchaba el Gure Aita (Padre Nuestro) y el Agur, Jesusen Ama (Adiós, Madre de Jesús), dos de las más bellas canciones que se hayan compuesto jamás, cantadas con tanta devoción como vozarrones por todos (todos) los feligreses. Por cierto, canciones que también sonaron en mi boda, junto a la también bellísima Agur Jaunak, increíblemente interpretadas por el Coro de Zarauz en pleno. Un lujo para quien lo sepa apreciar.

Como José Ignacio Munilla.

ETA intenta adoctrinar a sus "cachorros" desde que tienen ocho años
Alberto Lardiés www.gaceta.es 20 Diciembre 2009

Los terroristas aprovechan cualquier recoveco para hacer proselitismo. La familia y el grupo de amigos son clave y la repetición de consignas funciona a la perfección en el entorno proetarra. El terrorismo callejero es la escuela perfecta para los asesinos etarras del futuro.

Madrid.- ETA y sus cómplices intentan adoctrinar a terroristas en potencia desde que tienen apenas ocho años. El método de los etarras para sumar efectivos a su causa se divide en tres fases: de los 8 a los 14 años, de los 14 a los 18 y de los 18 en adelante, según la Fundación Víctimas del Terrorismo. Las consignas, siempre las mismas, y su repetición constantes tienen un efecto demoledor en los niños. De los primeros contactos se pasa a la 'kale borroka' y de ésta se incorporan a la banda para cometer atentados y asesinar. La fanatización de los jóvenes, dirigida por organizaciones del entorno etarra.

En la primera fase, que se inicia a la tierna edad de 8 años, se produce el adoctrinamiento propiamente dicho. En la segunda, los cachorros dan sus primeros pasos en la kale borroka. Y en la tercera, los más atrevidos y comprometidos cumplen su sueño de engrosar las filas de ETA. La cuarta fase, que los inoculadores de odio no cuentan a sus aprendices, es la estancia en la cárcel, donde indefectiblemente acaban todos los terroristas. Lo único que cambia es el tiempo en prisión, que depende de las barbaridades cometidas antes de ser apresado.

Adoctrinamiento
El adoctrinamiento y captación de terroristas en potencia llega en la edad más temprana. Según las fuentes consultadas por LA GACETA, aunque existen algunos casos, es “casi imposible” que alguien se sume a ETA si no ha pasado por un proceso previo de educación en los valores del nacionalismo vasco más radical. Es un conjunto de argumentos, convenientemente falseados. Estos son algunos de ellos: “España es el enemigo”; “Los estados español y francés son opresores que pisotean Euskal Herria”; “ETA es necesaria porque es la vanguardia del nacionalismo vasco”; “Los presos etarras son torturados por los policías españoles”; “Euskal Herria es una nación milenaria”, etc.

Todas esas mentiras, fruto de una ideología fanática y alejada de la realidad, son cacareadas una y otra vez por los líderes en campamentos o en excursiones al monte, conciertos, conversaciones, festividades varias y hasta en grupos de catequesis. Un universo hermético y variopinto donde funciona a la perfección el boca a oreja. Es un caso de libro de la propaganda de Goebbels: repetir machaconamente hasta que el joven queda imbuido por entero, convencido para la causa. Adoctrinado.

Como recuerda la fundación, el juicio del sumario 18/98 dejó sentenciado que la autodenominada izquierda abertzale utilizó sus tentáculos, como las organizaciones Kimuak y Urtxintxa, para manipular a los niños en favor de la causa proetarra. En actos recientes del entorno proetarra se ha podido ver a niños de 8 años, o incluso menores, que portaban camisetas a favor de los presos de ETA. Es el caso del Bat Egin Eguna celebrado el pasado septiembre en Lacunza (Navarra). Asimismo, en diciembre del pasado año, se celebró un acto a favor de los presos de ETA en el frontón de Usurbil (Guipúzcoa), junto a un grupo de niños que convivían junto a la celebración alegremente.

Grupos de influencia
El proceso de adoctrinamiento no sería posible sin la influencia que los niños reciben desde dos focos de fanatismo más que influyentes: la familia y el grupo de amigos. En unos casos pesa más uno que el otro, o incluso se contrarrestan. Pero en muchas ocasiones ambos focos se combinan, con lo que el niño tiene todas las papeletas para acabar en cualquier organización del entramado tejido por ETA. Según una investigación de la Universidad del País Vasco que recoge la fundación, el grupo que más influye políticamente en los niños es el conjunto total de los amigos (27%), seguido de la familia (20%) y los medios de comunicación (8%).

¿Qué papel juegan las ikastolas en este proceso? No el que tradicionalmente se les ha asignado. Es cierto que estos centros de enseñanza en vascuence fomentan en muchos casos el nacionalismo. Por ejemplo, con libros de texto que falsean burdamente la realidad política e histórica del País Vasco y Navarra. Pero no hay una relación directa entre los centros educativos y la banda asesina. Es evidente que la enorme mayoría de jóvenes que pasan por ikastolas no terminan dentro del entramado etarra. Pero es también evidente que casi todos los que terminan en el entramado han pasado por ellas. Estos centros abonan el terreno para la ideología nacionalista, pero solo los estudiantes que reciben otras influencias –amigos y familia- acaban reclutados. Existen centros donde algunos profesores sí ejercen el proselitismo para ganar adeptos, pero son muy difíciles de detectar. Un caso clarificador al respecto es el de Alexander Uriarte, detenido en abril de este año junto al etarra que en ese momento lideraba el aparato militar de ETA, Jurdan Martitegi. El tal Uriarte era profesor de Ética en un colegio de Vitoria.

Segunda fase
Convencido de las bondades de la causa nacionalista, el niño, casi ya un adolescente, empieza a frecuentar ambientes donde abundan los proetarras. En ese proceso da maduración del joven juegan un papel de vital importancia ciertas organizaciones del entorno de ETA. Primero fue Jarrai, luego fue Segi y ahora es Gaste Independentistak. Son las que dinamizan las actuaciones, las que organizan encuentros donde inocular las tesis etarras, las que tratan de dar el último empujón a los más dudosos. De ellas surgen reuniones en las Herrikotabernas y los Gaztetxes –locales que, por supuesto, controlan-, donde se dan conversaciones, regadas con calimocho, propicias para convencer a los jóvenes. Adoba ese aprendizaje el clima de impunidad de que los proetarras han gozado durante años en el País Vasco, con pintadas y carteles filoterroristas por todas partes.

Cuando el joven está en la segunda fase, entre los 14 y 18 años, empieza su andadura en la conocida como kale borroka o lucha callejera. Es el momento para la quema de cajeros y autobuses, ataques a viviendas de políticos no nacionalistas o a patrullas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El joven percibe sus primeras acciones como una suerte de gamberrismo, cuando en realidad se trata de atentados de terrorismo callejero, en los que también se pueden segar vidas. Los más duros en estos ataques empiezan a postularse para formar parte en el futuro de la estructura militar de la banda terrorista.

En esa etapa, cuando rondan los 20 años, una de las organizaciones más influyentes para captar a jóvenes proetarras es el sindicato de estudiantes Ikasle Abertzaleak. Un grupo muy organizado y que no pierde ocasión para enaltecer a los terroristas. Además, este organismo, que funciona en la Universidad Pública de Navarra y en todas las universidades el País Vasco, está detrás del hostigamiento público a los profesores no nacionalistas y de decenas de campañas en los centros públicos a favor de cualquiera de las organizaciones del entramado o de los etarras encarcelados. Según las fuentes consultadas, se trata de un grupo especialmente importante por su capacidad para influir en personas con formación, de las que la banda asesina está más que necesitada. Sin ir más lejos, el pasado mes de julio se detuvo en Francia a dos presuntos etarras que habían huido de España. Eran Ibai Mateo Esparza y Ohiana Mardarás, de 21 años cada uno, y conocidos en la Universidad Pública de la Comunidad foral por su ligazón con el mencionado sindicato de estudiantes.

Tercera fase
Tras el paso por la kale borroka en unos casos y por los grupos universitarios en otros, llega el momento del compromiso más alto que pueden adquirir estos cachorros de ETA. Su macabro sueño se hace realidad. Es el momento de ingresar en la banda asesina, de comprometerse a matar si es necesario por la causa en la que fueron adoctrinados durante años. Es el fanatismo en estado puro. Unos pasan al entramado político de la banda, inscritos en alguna de sus múltiples organizaciones. Otros se convierten en miembros del aparato militar. Muchos de los reclutados no logran su objetivo, bien porque desisten una vez que se han convencido de su error, bien por falta de atrevimiento, bien porque pierden la carrera frente a otros. Durante los primeros años de existencia de la kale borroka, sus miembros no pasaban a formar parte de los taldes (comandos) de modo automático. No era una cantera directa. Había que demostrar otras capacidades.

Se premiaba la convicción ideológica antes que la brutalidad pura y dura, siempre presente en ETA. Pero la necesidad acucia cada vez más a la banda asesina, asfixiada por las constantes detenciones que sufre gracias a la labor implacable de los agentes de la lucha antiterrorista. Así, desde hace varios años, las personas que se incorporan a ETA son cada vez más jóvenes. Incluso, los jefes de la violencia callejera acaban siendo los líderes de la estructura militar de la banda. Algo que resultaba impensable no hace demasiado tiempo y que es ya una realidad. El mejor ejemplo es el de Mikel Garikoitz Aspiazu, conocido como Txeroki.

Tras curtirse en la quema de cajeros y otras tropelías en la calle, pasó a formar parte de ETA con menos de treinta años. Y poco después se aupó a la dirección de la banda asesina, donde permaneció hasta su detención, el 17 de noviembre de 2008.

Sin querer admitirlo, los que se comprometen desde jóvenes para matar se embarcan en una travesía que únicamente puede acabar en un puerto: la cárcel.

La media es que los terroristas permanezcan en la banda terrorista ETA algo más de dos años antes de ser apresados por las Fuerzas de Seguridad, ser juzgados y condenados por la Audiencia Nacional y pasar unos cuantos años de su vida entre rejas.

El problema es que en su macabro recorrido, en la tercera fase acaban con la vida de inocentes.

No sólo los miembros de ETA que han asesinado acaban en la cárcel. En los últimos años se ha multiplicado exponencialmente el número de proetarras que han sido detenidos, juzgados y condenados cuando todavía no habían cumplido su anhelo de llegar a ingresar en la banda asesina.

El Gobierno socialista de Patxi López, el primero no nacionalista en la historia de la Democracia, intenta achacar los espacios de impunidad proetarra en todos los ámbitos de la sociedad. La educación es el lugar para atajar de raíz el fanatismo.

"BILINGÜIMO CORDIAL"
Feijóo dice ahora que "el debate no va a ser gallego o castellano, sino el inglés"
El presidente de la Xunta anuncia en ABC que el nuevo sistema de "bilingüismo cordial" que planea la Xunta no bascula en torno "al castellano o gallego". "La gran discusión", afirma, "va a ser la incorporación del inglés". Dice que el texto está ya "ultimado".
LIBERTAD DIGITAL 20 Diciembre 2009

En una entrevista con ABC, Alberto Núñez Feijóo asegura que no se desmarca de sus propuestas electorales, como denuncian colectivos como Galicia Bilingüe, y que su objetivo es "cumplir con la normalización lingüística" con una "hoja de ruta que ya no tiene vuelta atrás" Y que buscará "un equilibrio entre dos lenguas y la incorporación de una tercera".

El texto, según Feijóo está "prácticamente ultimado" y que será presentado a los agentes sociales, aunque para el líder gallego el debate ya no está en el "gallego o castellano. La gran discusión va a ser la incorporación del inglés"

Dice Feijóo en la entrevista que la verdadera clave es "ser capaces de interpretar y trasladar a las normas un sistema de bilingüismo cordial, el mismo de la calle, el que la sociedad gallega asume como propio".

Conferencia de Presidentes
En ABC, el presidente de la Xunta expone que desde el PP "entendemos que el asunto principal que tienen los ciudadanos es el paro, la crisis, la situación económica y los asuntos principales se deben tomar con la seriedad que requieren".

Dice Feijóo que la economía española "es una economía enferma y no se puede improvisar el tratamiento", por lo que el documento que el Gobierno mostró a mitad de la conferencia de Presidentes era fruto de la premura, ya que "lo que el presidente no ha conseguido durante este tiempo en las Cortes Generales ni con los agentes sociales, intentaba cerrarlo en una hora con los presidentes autonómicos".

Feijóo considera que la propuesta del Gobierno para afrontar la crisis niega "ninguna rebaja sobre el crecimiento de impuestos, y no va a hacer modificaciones en las cuotas de la Seguridad Social en materia de contrataciones", lo que supone un rechazo tajante a las propuestas de "ocho comunidades en materia de política fiscal y laboral".

Respecto a Zapatero, indica que "cuando tiene menos razón se enfada más, cuando está menos seguro de lo que hace lo defiende con más agresividad". Se lamenta Feijóo de que los presidentes autonómicos no hayan sido consultados en tres años en materia económica, y asegura que la política de Zapatero al respecto ha sido de "presión".

Sobre la teórica discrepancia en el mismo seno de las filas del PP acerca del documento presentado por Zapatero, Feijóo desmiente en ABC todo rumor de disidencia y asegura que no podía convencer un texto "que aún no conocíamos". No obstante, el Ejecutivo de Canarias –donde gobierna CC en coalición con el PP- votó sí a la propuesta de Zapatero. Feijóo se limita a señalar al respecto que "cada uno debe explicar su postura".

Un sector del clero vasco, infectado por el «virus independentista»
Una iglesia envuelta en la ikurriña
El Episcopado vasco no ha ocultado sus simpatías por el nacionalismo ni sus gestos de «misericordia» con los más radicales.
Carmen S. Macías La Razon 20 Diciembre 2009

MADRID- Cuando Juan María Uriarte, obispo saliente de San Sebastián, anunció su intención de renunciar a su mandato al cumplir 75 años, se inició una corriente de insinuaciones que apuntaban a monseñor Munilla como sucesor. Él, ante los rumores, solía decir a los más cercanos: «Llevo tres años yéndome y sigo en Palencia». Pero las quinielas se confirmaron y con ello la rebelión. Un 77 por ciento de los párrocos vascos ha escenificado su «dolor y profunda inquietud» ante el nuevo nombramiento del obispo porque «no es la persona idónea para desempeñar el cargo de pastor de nuestra diócesis».

El nacimiento y expansión del nacionalismo, incluído el más extremo, ha contado con destacados miembros del clero. Gestos como la carta pastoral de los obispos vascos de mayo de 2002, en la que se oponían a la ilegalización de Batasuna, «a pesar de la relaciones existentes con ETA», o el considerar que contra el terrorismo «no todo vale»; palabras como las de monseñor Uriarte, que recurría a la «compasión» para con los etarras encarcelados y sus familiares porque «no puede haber un olvido sistemático de los derechos humanos debidos, incluso, a los mayores delincuentes», han desconcertado a gran parte de la sociedad vasca.

Parecía que la llegada de «un tal Blázquez», como llamó el peneuvista Javier Arzallus al obispo de Bilbao, podía atenuar la corriente más nacionalista del Episcopado vasco debido a su origen castellano, pero el cambio se ha resistido. Los esfuerzos por una transformación en el discurso de la Iglesia vasca han sido constantes. Cuando Patxi López llegó a la Lendakaritza convocó a los tres obispos para conocer el papel que la Iglesia «estaría dispuesta a aceptar frente al terrorismo, así como para promover un acercamiento de criterio y gestos». ¿Habría un cambio hacia la «normalización»?

Para el historiador Fernando García de Cortázar, «sin los nacionalistas en el Gobierno vasco, quizás la Iglesia pierda de vista la vieja teoría que atribuye una misteriosa importancia espiritual a eso que llamamos “naciones o nacionalidades” y la que propone que el derecho de autodeterminación de los pueblos es una exigencia ético-política y religiosa evidente». Según apunta, «la Iglesia no anda sobrada de clientela como para seguir forzándola con construcciones nacionales o imperativos lingüísticos». Por ello, cree que «el campo de la cultura política, de la crítica ideológica y de la labor religiosa y humanizadora de la Iglesia debería ejercerse sin pagar el peaje del ideario nacionalista».

Las víctimas creen que el papel de la Iglesia debería definirse más «por una labor pastoral y no política», como ha venido ocurriendo durante más de 30 años de nacionalismo. Por eso, creen que el recorrido es aún largo. «La Iglesia vasca siempre se ha mostrado ambigua y nunca ha sido clara en sus condenas a ETA», advierten desde la AVT y Dignidad y Justicia, aunque el relevo es «esperanzador».

El jesuita Jaime Larrinaga, exiliado por la presión del nacionalismo exacerbado, dice que «los obispos no han hecho nada para que regresemos. La misión de la Iglesia, antes de evangelizar, es crear las condiciones para que se respeten los derechos humanos» y reconoce que el nacionalismo «no ha hecho ningún bien a la Iglesia». Larrinaga lamenta que gran parte del clero vasco siga «infectado por el virus nacionalista», por eso cree que la llegada de Munilla «es una bendición».
Pero ¿por qué no quieren a Munilla? ¿Qué tienen contra el nuevo obispo de San Sebastián?

Monseñor Munilla se ha distinguido por su trabajo pastoral intenso, pero en manifiesta disonancia con la línea de sus antecesores: Setién y Uriarte. Con su nombramiento se intuye la intención de reorientar la Iglesia vasca, algo que no ha gustado a los nacionalistas. A Munilla le van a mirar con lupa. Sus palabras, sus gestos serán meticulosamente examinados, pero los que le conocen ya han advertido de «que no esperen que haga política. Viene a evangelizar». La ley del miedo continúa en Guipúzcoa y los fieles y sacerdotes guardan silencio. Algunos grupos políticos estiman que se trata de un asunto de la Iglesia, otros muestran su «tristeza» ante la rebelión.

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