AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 30  Diciembre  2009

 

El annus horribilis de ZP
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 30 Diciembre 2009

LOS antimilitaristas profesionales se han convertido en los grandes amigos del Ejército. Los que hacían favores a los terroristas, les persiguen hasta debajo de las piedras. Los que prometían a los nacionalistas darles lo que pidieran, no se hablan con ellos. Los republicanos de toda la vida, brindan por el Rey. Sólo les falta proclamarse católicos apostólicos romanos para pertenecer a la derechona española. Que todo se andará, si es necesario para ganar las próximas elecciones. Yo, que Rouco, me andaría con cuidado, no fuera a encontrarme cualquier día con la familia Rodríguez Zapatero en el Vaticano. Ropa negra ya tiene.

Lo peor de todo no es que sea una mentira. Los políticos mienten por naturaleza. Lo peor de todo es que la farsa no sirve para nada. Como esos saltimbanquis que dan dos volteretas para caer como estaban, las cabriolas que está haciendo el equipo Zapatero no sirven para resolver los problemas de España, bastantes creados por ellos. Tras cinco años engañando, ya no engañan a nadie. «No piensa en la sucesión», dice Leire Pajín. Cuando un portavoz oficial dice algo, lo cierto suele ser lo contrario. Zapatero no piensa en la sucesión. Tiene pesadillas con ella y volver a la nada de donde vino. De ahí su agitado moverse de un sitio a otro, su chorreo de vaciedades, su patético abrir de brazos.

2009, que iba a ser su año triunfal, se ha convertido en su annus horribilis. Todo le ha salido mal. Perdió Galicia, perdió las elecciones europeas, perdió la pinza anti-PP en el País Vasco. La crisis económica devora sus planes antes de que surtan efecto, el déficit se dispara y el paro no cesa. Piratas y secuestradores no le dan tregua. El estatuto catalán le ha salido un petardo, que puede estallar en cualquier momento, y hasta los de la ceja le miran cejijuntos. En un año, ha pasado de sitiador a sitiado, de dueño del cotarro a chantajeado incluso por los nacionalistas canarios, de poner en la calle a los ministros superfluos a que los ministros vivales se le vayan, de dar patadas al PP a implorar su ayuda. A estas alturas, sólo le queda envolverse en la bandera y proclamarse el mayor patriota de España. Empieza ya a hacerlo, ¿no lo notan en sus parrafadas?

Aunque, ¿saben una cosa? Conociéndole como ya le conocemos y visto que echar las culpas al PP ya no funciona, puede vaticinarse que terminará echándoselas al pueblo español, que no ha sabido entender sus planes para resolver los problemas culturales, territoriales y económicos que tiene este país desde tiempo inmemorial. O sea, que los antiespañoles somos nosotros. Cuando un inútil es incapaz de reconocer sus errores reacciona así.

En cualquier caso, ¡adiós 2009, y que no vuelvas! Lo de «próspero año nuevo» habrá que dejarlo para cuando ZP pertenezca a esa historia que deseaba borrar.

Un argumento, siquiera uno
A quienes braman contra la Ley de Partidos no se les ocurre preguntar qué es lo que falla para que tantos ciudadanos vascos incumplan los requisitos que demanda cualquier representación democrática
AURELIO ARTETA El Correo 30 Diciembre 2009

CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV

En democracia demandar razones públicas no parece mucho pedir, salvo para quienes no las tienen. Suele ser el caso del nacionalista. Para éste, además de una osadía injustificable (¡pedirle razones, cuando bastan las emociones!) es toda una ofensa por la que clamará venganza. No ha transcurrido día de los últimos años sin que el mundo nacionalista haya dejado de abominar de las sentencias judiciales que ilegalizaron a Batasuna y coaliciones hermanas. Han sido invectivas, amenazas, soflamas, falacias, sofisterías o simples barbaridades; argumentos dignos de tal nombre, ni uno. Según insiste el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, esos grupos fueron prohibidos por «proponer un programa político en contradicción con los principios fundamentales de la democracia». Nuestros nacionalistas saben más. Para ellos esas ilegalizaciones constituyen una sucia maniobra para privarles de la mayoría electoral en esta Comunidad y, por tanto, de su gobierno. De modo que replican airados en nombre de la verdadera democracia frente a esta otra democracia ficticia y tramposa que al parecer les persigue.

Pero ¿cuál es la función del número en la política democrática? Entendida ésta como el gobierno de la mayoría, un régimen que consagra sin reservas los deseos de los más, todo cuanto reclame el mayor número merecería enseguida la credencial de democrático. Así lo entienden esos vociferantes para quienes los grupos políticos no se legalizan por su conformidad con la ley, sino de acuerdo con los votos que cosechen en las urnas. Todos ellos hablan como partidos democráticos, faltaría más, pero surten de estímulos y coartadas a los que no lo son.

Cuesta poco probar que tan toscos alegatos son fruto de la demagogia, no de la democracia. Pues ni la voluntad mayoritaria de los electores es omnímoda ni expresa el principal componente de lo democrático, porque tampoco éste se reduce a una mera técnica de toma de decisiones colectivas. Como sólo fuera eso, la democracia no requeriría ciudadanos, sino simples sujetos de preferencias, igual que clientes en un mercado. Como no fuera más que eso, un régimen democrático quedaría expuesto a su autodestrucción cuando a la mayoría le apeteciera encumbrar a un dictador. En esa democracia (?) sobraría cualquier palabra argumental para justificar lo que se solicita, porque bastaría contar los votos. En esa democracia (?) desaparece el 'coto vedado' de los derechos individuales que ninguna mayoría, ni la casi unánime, puede recortar.

Quienes braman contra la Ley de Partidos aducen que algo falla en nuestro sistema democrático si aquí tanta gente -una minoría, con todo- queda privada de la que sería su representación política más propia. No se les ocurre preguntar, al revés, qué es lo que falla en tantos ciudadanos vascos para incumplir los requisitos que demanda cualquier representación democrática. Se viene a proclamar que no puede ser injusto lo que tantos exigen, en lugar de reconocer que lo injusto no mejora nada por numerosos que sean sus partidarios. De manera que será duro de admitir, pero hace ya lustros que una parte importante de la Comunidad Vasca se halla acampada fuera del territorio democrático, carente de las categorías políticas y disposiciones morales mínimas para la convivencia civil. ¿Qué habrá de cambiar entonces: el concepto y las reglas de la democracia o el concepto y los valores de ese sector de la población? Siendo una patología política indudable, ¿nos ponemos a tratar al enfermo o certificamos que goza de una salud (disculpen el chiste) a prueba de bomba?

Todos a una insisten en que así se desfigura el mapa electoral de Euskadi, como si pudiera ensancharse a capricho la idea y el cauce de la representación democrática. Pero el caso es que no todo lo que está presente en una sociedad debe ser políticamente representado. Si algunas realidades (como los gustos culinarios de los ciudadanos) no se representan debido a su irrelevancia política, otras son irrepresentables. Son realidades con una evidente presencia social y relevancia pública, pero que no deben tener representacion democrática por ser ilegítimas. La conciencia ciudadana debe hacerse oír en público, claro está, pero no ésa que manifiesta un propósito coactivo o una amenaza criminal de eliminar a sus adversarios. Los portavoces de semejante voluntad pierden inmediatamente su derecho al sufragio pasivo. En democracia no pueden ser elegibles quienes jalean o admiten impertérritos que se atente contra la vida y libertad de otros muchos electores y elegibles. ¿O sí?

En definitiva, sean muchos o pocos, la democracia está reñida con los intolerantes. Estos son no sólo los que proclaman su empeño de alcanzar su objetivo político mediante el terror, sino también sus cómplices. Resulta escandaloso rendir homenaje a las víctimas, condenar a sus asesinos y al mismo tiempo amparar a los cómplices de esos asesinos. Es imposible deslegitimar el terrorismo mientras se legitima a los colaboradores necesarios de los terroristas. Aquella beatífica fórmula de que entre nosotros caben 'todas las ideas, todos los proyectos y todas las personas' revela su siniestro carácter a la vista de sus consecuencias. O es rechazable sencillamente por contradictoria. Pues el pluralismo puede acoger todas las creencias o proyectos..., salvo los que se proponen suprimir precisamente ese pluralismo. Ya se ve que una tolerancia ilimitada entraña una falsa tolerancia, porque, al consentir lo intolerable, aceptaría lo que acaba con ella misma. Y mal puede reclamar tolerancia para sí y los suyos quien la niega a sus adversarios.

Volvamos a preguntar: ¿Darán los nacionalistas por fin un argumento, uno solo?

¿Unidad o decadencia?
Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS * La Razon 30 Diciembre 2009

Desde que tengo uso de conciencia he venido siguiendo la unidad esencial del mundo y la decadencia del mundo, verdad ambas. Siempre he creído en esa unidad esencial del mundo. Los sentimientos y esperanzas del hombre son siempre los mismos. Traen avance y felicidad –y desgracia– cuando se ve todo al alcance de la mano, con mente simple. Los intentos de reducir al hombre a una bondad pasiva, controlada –los de Buda, Platón, Cristo, los ilustrados, los revolucionarios, marxistas, buenistas– han fracasado. El paraíso sigue lejos. Obama, que representaba la esperanza, retorna a la guerra justa, lo único que queda, parece, en situaciones críticas.

Los idealismos no han logrado hacer un mundo más justo sino en unos pocos puntos. Pese a que lo que era justo en esos movimientos ha sido aceptado por todos. Pero tras Montesquieu vino la Revolución, tras las repúblicas liberales desestabilizadas, el caos. Ya lo anunciaba Platón tras experiencias amargas, tal la muerte de Sócrates.

¿Y la democracia? Era (y es) la gran esperanza. Es crisis controlada que permite suavizar los problemas con los votos, pasar sin sangre de un gobierno a otro. Pero el gran problema es que el hombre es necesariamente social, pero también es un individuo que sufre con la sociedad. Ya desde Atenas conocemos los males: dificultad de distinguir lo bueno y lo malo, juzgar por apariencias, ser manipulado por ilusiones falsas, politización de todo. Y más en un país como el nuestro en que un partido tiene que aceptar, para medio gobernar, alianzas nefastas y se niega a poner barreras a la desintegración, deja que la Constitución sea burlada.
Aquello de Protágoras de que todos los hombres tienen logos, aquello de Pericles de que las libertades pueden conjugarse con los valores tradicionales, resulta ya dudoso.

No hay país que no pregone su democracia, la palabra es como el chicle, todo lo tapa. Y, sin embargo, es la única esperanza.
En la experiencia de tantos están las dos guerras mundiales y mil guerras dispersas. Las repúblicas democráticas –en Italia, en Alemania– acababan en caos. Y las dictaduras que intentaban remediarlo –en Italia, en Alemania, en España– traían al final más y más caos. Pero el hombre es resistente y, al final, lo peor pasa, triunfa la esperanza. Ha seguido la democracia, aunque a veces repita los mismos errores de antaño y aun los agrave. Y al lado están sus enemigos declarados, una ola de terror que abrasa al mundo.

Pero sigue la esperanza. Remonta las crisis, hace que, muchas veces. los niveles de vida y de conciencia se mantengan o crezcan, que ciertos monstruos hayan desaparecido. Ciertamente, no existen paraísos ni llega el final de la Historia, que es lucha siempre como dijo Heráclito. Los paraísos siguen lejos, pese a tantos profetas.

Y hay un fenómeno innegable: la creciente unidad del mundo. Al menos, en riqueza, en ideas de vida libre, de progreso. Vuelve, imaginada o real, la antigua unidad de los humanos. Trufada de conflictos. Con programas, a veces, que intentan unir un progreso técnico y económico con un poder político opresivo. Sería triste que ese fuera el final, soñamos con otro.

En todo caso, mi temor es este: junto a esta parcial unidad, ese no siempre sincero ideal, se va implantando aquí y allá una general decadencia, unida a veces a sonrisas optimistas: que cada uno viva lo mejor posible, tan solo. Una fuerza oscura traerá el progreso, el pasado está muerto y también sus obras maravillosas.
El ideal del noble esfuerzo no está de moda. Ni el del conocimiento. Pero todos confluiremos de algún modo, viviremos mejor. Como los dioses que vivían fácilmente en Homero.

Ojalá. Pero en torno sólo vemos un arte y una cultura fragmentados. Una ruptura del ideal de la belleza y el esfuerzo. Un delegar en quien nos lleve, como un río, a ese futuro común indefinido. A un nirvana colectivo. Claro, en la vida de los individuos sigue habiendo el ideal de voluntad y de excelencia. Pero el de los que tienen el altavoz es otro: el disfrute. Un candidato lo ofrecía como programa en las elecciones en una gran pueblo de Levante, cuando yo pasaba con el coche. Continua vacación, continua fiesta.

El aprendizaje, la cultura, algo que nos ponía en conexión con el pasado y con la Humanidad entera, van desapareciendo. Quedan una enseñanza elemental y un fabuloso especialismo. Pero la conexión profunda con el pasado y con los otros va esfumándose. La enseñanza se convierte en un trámite lo más indoloro posible. Enseñanza lúdica, pruebas leves o inexistentes, fuera los estudios difíciles, la disciplina: optatividad y aprobados.

¿Cómo exigir esfuerzo cuando el ocio es la meta? ¿Cuando el turismo es pasatiempo, sin apenas lugar a pensar, a enriquecerse?
 


Claro que siempre sobrevive el individuo, aquí o allá. Siente, aprende, piensa por sí mismo en las peores circunstancias. Siempre ha existido. A los que procedemos de la antigua vida, la antigua sociedad, este progreso diríamos que automático, unido a una esperanza de libertad, nos sabe a regreso. A pérdida de nuestras esencias. La unidad y crecimiento del mundo la vemos unida a esta, parece, inevitable decadencia. Claro que muchos resisten todavía. Y hay síntomas tan varios y contradictorios que ignoramos qué es lo que vendrá. Nos queda luchar y esperar.

*Académico de la Lengua y de la Historia

La decadencia de España no es irremisible
EDITORIAL El Mundo 30 Diciembre 2009

DECÍA G. K. Chesterton que «un optimista es el que os mira a los ojos y un pesimista, el que os mira a los pies». Resulta hoy más importante que nunca mirar hacia el futuro en unos tiempos convulsos, de crisis económica y en los que el fatalismo nos acecha en todas las esquinas.

Hemos elegido al pesimismo como Enemigo del Año porque es en las situaciones críticas cuando los pueblos y las personas deben reaccionar en lugar de dejarse arrastrar por las profecías derrotistas que tienden a autocumplirse. Ni la recesión es insuperable, ni la decadencia de España es irremisible, ni el deterioro de nuestra democracia es imparable. Todo tiene arreglo si se ponen los medios para conseguirlo.

Desechar el pesimismo no supone, sin embargo, refugiarse en una ensoñación de lo real sino partir de la incómoda realidad que nos rodea para transformarla. Como señala Carmen Iglesias, existe una permanente tensión entre el pesimismo antropológico y el optimismo cognoscitivo, que es, en suma, una apuesta consciente y racional por la acción. Edgar Morin habla de «pesioptimismo» como un nuevo concepto que aglutina el malestar de nuestra civilización y las inmensas posibilidades de la técnica.

La gran contradicción de nuestra sociedad es precisamente ese contraste entre la globalización que posibilita la tecnología y las corrientes pesimistas que se resisten a abandonar el sueño dogmático. Tras las catástrofes provocadas por el totalitarismo en Europa, ha resurgido un tribalismo nacionalista que añora la vuelta a un pasado mítico.

Descendiendo al terreno de lo concreto, Zapatero ha fomentado esas tendencias clientelares que apuntan a una disolución del Estado y de la utopía igualitaria que sustenta las democracias parlamentarias. Su alianza con el nacionalismo catalán radical, que le está utilizando como compañero de viaje, ha agudizado la crisis de nuestro modelo constitucional.

Pero si Zapatero ha jugado mal las cartas en este ámbito, también ha demostrado una alarmante incapacidad para hacer frente a un deterioro de la situación económica que nunca supo prever. Según la última encuesta del CIS, el 78% de los españoles considera el paro como su principal preocupación.

Zapatero no ha tenido la osadía de impulsar reformas estructurales de la economía, cayendo en el error de suplir esta falta de iniciativa por un desorbitado incremento del gasto. Ahí está la bancarrota de nuestras cuentas públicas como resultado de la inanidad de la política ecomómica, con un desplome del consumo que ha superado todas las expectativas.

La realidad política y económica ha superado los peores temores, pero nunca es tarde para reaccionar. El Gobierno puede corregir todavía algunos de sus errores, aunque dudamos de lo que haga, dada su probada falta de autocrítica. Si Zapatero no rectifica, los ciudadanos tendrán la oportunidad de reprobar su política en las tres elecciones que vienen: las catalanas, en otoño de 2010, las autonómicas y municipales, en junio de 2011 y las generales, como muy tarde en marzo de 2012. El voto es un poderoso instrumento para cambiar las cosas y, por ello, un efectivo antídoto contra el pesimismo.

Ya está bien de tonterías
GABRIEL ALBIAC ABC 30 Diciembre 2009

NO existen lenguas romances. En el rigor del lingüista. Llamamos, muy metafóricamente, francés, español, italiano, a las específicas evoluciones de una sola lengua, el latín, en geografías e historias concretas. Lo mismo sucede con el valenciano, catalán, portugués, mallorquín o ibicenco. La jerga que contrapone lenguas y dialectos inventa cobertura simbólica de apariencia respetable a una sórdida guerra que se juega en otra parte: la de los intereses -cuando no privilegios- económicos, sobre cuya intangibilidad el nacionalismo impone sus pringosas necedades sentimentales de parvulario. Así fue siempre: dar nombre de lengua a un habla es alzar una mitología coherente, al final de la cual siempre existen beneficiarios: aquellos «imbéciles felices por haber nacido en algún sitio», contra cuyo letal peligro prevenía Georges Brassens en una hilarante canción de cuando yo era joven.

Muy pocas lenguas hoy tienen un horizonte laboral seguro: el inglés, por supuesto, y el chino casi en la misma media; el español, después; escasas otras. Y da casi pudor que un partido político, el PP, tenga que reivindicar la enseñanza del español en España. Y da algo que es muy corto llamar bochorno, constatar que eso le sea reprochado por el partido gobernante como una refinada variante de fascismo. Catalán y gallego son formas geográficamente restringidas de evolución del latín.

Su área de uso e influencia es muy limitada. Su rentabilidad laboral, nula. El vascuence es una bella reliquia. Que debemos mimar como se mima a las Cuevas de Altamira. Empecinarse en hacer de su uso instrumento comercial cosmopolita es como armar un F18 con hachas de sílex. En una economía global, desterritorializada, todo aquel que renuncie a la posesión de una lengua vehicular universal está ya muerto antes de entrar en el duro combate del mercado. Una enseñanza monolingüe en catalán o en gallego o menorquín o valenciano -del vascuence, mejor ni hablo- es un deliberado suicidio.

Otra cosa está en juego. Porque cuando una necedad triunfa con tal aplomo es que bajo la necedad fluye algo de muy distinta envergadura: el mito de la nación, ese invento de la Europa moderna, que exige identificaciones simbólicas cuya invulnerabilidad sólo las leyendas de la lengua común blindan. Yo confieso estar ya tan hasta las narices de monsergas sobre pequeñas naciones y lenguas humilladas, que prefiero de buena gana afrontar el problema. Si una región -eso de autonomía no es más que una solemne cursilada- desea independizarse -más bien, si los ciudadanos de una nación desean independizarse-, sigamos el procedimiento perfectamente legal que la Constitución regula en su artículo 168:

«1.Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al capítulo II, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes. 2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. 3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación».

No es, al fin, tan complicado. No, si todos aceptamos las reglas del juego.
Y se acabó. No hay tragedia. Ni siquiera drama. Independencia, sí. Pero completa. Bajo el principio básico, sobre el cual la regla del juego constitucional se funda: una nación, un mercado. Sin ninguna excepción, sin ningún privilegio. Y, de una maldita vez, dejemos ya de hablar de tonterías.

En memoria de Antonio Beristain
El autor concede que el actual Tribunal Constitucional «aporta una legitimidad escasa e imperfecta» pero se sorprende de la «uniformidad» del malestar catalán
FERNANDO SAVATER El Correo 30 Diciembre 2009

No ha habido muchos curas con plaza de aparcamiento en mi corazón: creo que aún menos que novias, que ya es decir. Quizá el que me mereció más largo y constante afecto fue Antonio Beristain, que acaba de morir. Beristain fue jesuita, catedrático de Derecho Penal y fundador del Instituto Vasco de Criminología. Se preocupó especialmente -y antes que nadie- de la consideración que merecen las víctimas en el tratamiento de los delitos, una rama académica que él llamó 'victimología' y de la cual existen ahora cátedras que llevan su nombre en la Universidad Carlos III de Madrid y en la de Murcia. Sobre estos temas publicó numerosos estudios eruditos y apasionados, como él mismo.

Pero para nosotros, los que participamos en movimientos cívicos como Gesto por la Paz o Basta Ya, fue mucho más. Nunca faltó a una concentración tras un atentado, ni a una manifestación contra ETA y a favor de la Constitución. En la época en que los curas vascos se negaban a celebrar misas por las víctimas del terrorismo o las despachaban de un modo tan aséptico que siempre quedaba la duda de si se lo tenían merecido, Beristain defendió incluso ante quienes no somos creyentes el honor del altar, como antes que él hicieron otros en épocas de persecución totalitaria. Esta actitud no le ganó popularidad ante sus superiores: un artículo crítico con la actitud del obispo Setién se saldó con una reprimenda de su provincial y la prohibición de volver a escribir en la prensa. Son cosas que deben ser recordadas por la feligresía católica (entre la que obviamente no me cuento), ahora que tanto se habla de obispos 'conservadores' y 'bofetadas' a la línea pastoral de la Iglesia vasca.

Estuve con él en la cárcel de Martutene, para hablar de cuestiones morales a los reclusos (a fin de cuentas yo también fui alguna vez uno de ellos, qué caramba) y varias veces en Villa Soroa, en el Instituto por él dirigido. Solíamos reírnos juntos. Era un hombre bueno y liberal, lo contrario de un integrista, un dogmático o un inquisidor. Obtuvo reconocimientos internacionales por su trabajo y premios de las asociaciones de víctimas, el último este mismo año, de la fundación Gregorio Ordóñez. Pero, que yo sepa, ninguno de las instituciones vascas: nada de premios Euskadi, ni tambores de purpurina, ni medallas cívicas. Claro que como no fue cocinero era difícil que aspirase a más. Borges tiene un poema, 'Los justos', en el que habla de un puñado escaso de hombres a los que nadie conoce ni reconoce pero cuya rectitud salva al mundo. Me alegra haber sido amigo de uno de ellos. Que la tierra te sea leve y el cielo divertido, querido Antonio.

Los profesores tendrán licencias para estudiar en Marruecos
Andalucía impulsará el árabe como segunda lengua en la ESO
S. R. La Razon  30 Diciembre 2009

Sevilla-El árabe se implantará en las aulas de manera oficial. La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía potenciará su estudio como segunda lengua extranjera en algunos Institutos de Educación Secundaria de la comunidad andaluza. El objetivo es facilitar la integración del alumnado inmigrante, según recoge el III Plan Integral para la Inmigración en Andalucía 2009-2013.

De este modo, tal y como refleja el borrador de dicho plan, al que tuvo acceso Ep, la Consejería de Educación contempla, además, como medida formativa y de atención a la diversidad cultural la implantación de dicho idioma en algunas Escuelas Oficiales de Idiomas que actualmente no lo tienen autorizado o la inclusión de la materia Español para Extranjeros en una Escuela Oficial de Idiomas aún por determinar.

Asimismo, el plan de integración para los inmigrantes, que cuenta con un presupuesto inicial de casi 2.500 millones de euros a invertir hasta el año 2013 y consigna una partida al Área Socioeducativa de 1.244 millones de euros, prevé la puesta en marcha de un programa piloto de escolarización mixta destinado al alumnado inmigrante o de colonias de residentes extranjeros de lengua no española.

Igualmente, contempla el desarrollo de programas educativos conjuntos entre Andalucía y países de origen de la población inmigrante, medida en la que se incluye la realización de campamentos de inmersión lingüística de alumnos de quinto y sexto curso de Educación Primaria en los países de procedencia del alumnado inmigrante.

En lo que respecta al profesorado que se ocupa del alumnado inmigrante, se pretende poner en marcha cursos específicos de formación en lenguas extranjeras que favorezcan la comunicación con este alumnado mediante la concesión de licencias por estudio en algunos países de procedencia del alumnado inmigrante, como Marruecos o Rumanía, entre otros Estados.

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EN VÍSPERA DEL PUENTE DE FIN DE AÑO
Feijóo retrasa a última hora la presentación del decreto lingüístico
En plenas fiestas, víspera del puente fin de año y a última hora. Feijóo presentará el nuevo decreto, con él que debería garantizar la libertad lingüística tal y como prometió en campaña electoral, de forma casi clandestina, lo que ha aumentado el enfado de quienes se creyeron sus promesas.
R. Vilas/Agencias Libertad Digital 30 Diciembre 2009

La comparecencia del presidente de la Xunta para presentar el nuevo decreto lingüístico no será antes de las 19.00 de la tarde de este miércoles. Feijóo se comprometió a presentar la nueva legislación que, de acuerdo con sus promesas electorales, debería garantizar de los ciudadanos gallegos para elegir la lengua en la que se educan sus hijos, en 2009. Eso lo cumplirá, aunque sea sólo por apenas 24 horas. Sin embargo, en el fondo de su compromiso no parece tan claro que vaya a cumplir.

Desde Galicia Bilingüe dicen sentirse "engañados" por el presidente, y están convencidos que este retraso obedece a un intento del presidente de la Xunta por neutralizar la reacción, ante un más que previsible incumplimiento de sus promesas, de esta asociación y otras que llevan años trabajando en defensa de la libertad lingüística y de cuyo apoyo se sirvió para ganar las elecciones. De hecho los Consejos de Gobierno de la Xunta se celebran siempre por la mañana y el presidente comparece al mediodía.

Desde el PP de Galicia dicen ver con "sorpresa" que se haya generado tanta polémica en torno a un texto cuyo contenido no se ha dado a conocer oficialmente e insiste en que Núñez Feijóo ha garantizado a sus miembros que el decreto "respetará" el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización Lingüística, pero sin mencionar los compromisos electorales.

Éste es el mensaje que el presidente de la Xunta ha lanzado repetidamente, además de insistir en que el nuevo decreto estará en vigor para el próximo curso y en que consultará sobre su contenido con los actores implicados antes de su aprobación definitiva.

Gloria Lago / Galicia Bilingüe: "El decreto del gallego será un placebo"
Acusa a Núñez Feijóo de engañar a los gallegos con su política lingüística
 www.lavozlibre.com 30 Diciembre 2009

Vigo.- La presidenta de Galicia Bilingüe, Gloria Lago, considera preocupantes los mensajes lanzados en las últimas semanas por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, sobre el contenido del borrador del decreto que sustituirá al controvertido 124/2007 sobre el uso del gallego en la enseñanza y que será presentado públicamente hoy por Feijóo tras presidir el Consejo de Gobierno.

Lago vaticina que la propuesta de la Xunta, salvo en Educación infantil, donde sí se aplicará la libertad de elección de la lengua vehicular, "servirá únicamente, en el mejor de los casos, para suavizar la nefasta política lingüística del bipartito y no para resolver un grave problema que afecta, no a la conservación de ningún idioma, sino a la educación de los escolares gallegos".

Para Gloria Lago, "el nuevo decreto será un placebo, un documento con el que el presidente pretende esconder o tergiversar su compromiso electoral, pero que mucho me temo que dejará patente que Núñez Feijóo nos engañó, a mí, a los socios de Galicia Bilingüe y a los gallegos que fueron a votar convencidos de que podrían escoger la lengua vehicular de la enseñanza".

De hecho, salvo que se prevea que en los sobres de matrícula se permita a los padres o alumnos ejercer con claridad su derecho a elegir el idioma de las materias troncales, las reiteradas llamadas de Feijóo a favor del trilingüismo se presentan, a priori, como un simple cambio de porcentajes frente al actual decreto y con el agravante de que la falta de profesores capaces de impartir sus clases en la tercera lengua se resuelva igualmente sin contar con la opinión de los progenitores o los estudiantes.

La presidenta quiere también alertar sobre un aspecto que, a su parecer, debe recoger el decreto y sobre el que el presidente no ha anticipado nada aún: la promesa de que los escolares, con independencia del idioma en que se impartiera cada asignatura troncal, podrían utilizar los libros y el resto del material didáctico, así como hacer los exámenes, en la lengua de su elección.

La asociación recuerda la literalidad de las promesas de Alberto Ñúñez Feijóo:
1) Los padres, en el sobre de matrícula y para el curso 2009/2010, rellenarían una casilla en la que elegirían en qué lengua oficial recibirían sus hijos las materias troncales. La decisión de los padres sería vinculante para el Gobierno.

2) Los alumnos podrán emplear libremente la lengua oficial de su elección en clase, en el material didáctico, libros incluidos, en los trabajos y en las pruebas de evaluación, salvo en las materias de las propias lenguas.

Y recuerda también Galicia Bilingüe su propia propuesta educativa, una fórmula que evidencia que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, podría cumplir con rapidez con aquel compromiso adquirido en las pasadas elecciones. Esta fórmula se basa en tres pilares fundamentales: que sean los padres o los alumnos los que escojan el idioma vehicular de las materias troncales, que las demás asignaturas se impartan en la otra lengua oficial, y que los estudiantes tengan libertad para utilizar cualquiera de los dos idiomas tanto en clase como en los exámenes y en el material didáctico.

EDUCACIÓN
La UPV ofertará el 90% de sus estudios de grado en euskera el próximo curso
El rector asegura que la lengua vasca ha dado «pasos de gigante» hasta alcanzar un nivel de normalización «muy alto»
M. J. TOMÉ | BILBAO. El Correo 30 Diciembre 2009

El euskera avanza de forma imparable en la UPV. En la actualidad, el 95% de los créditos obligatorios de las titulaciones en las que existe demanda ya se ofertan en lengua vasca, pero el propósito de los responsables universitarios es que para el próximo curso académico el 90% de la totalidad de estudios de grado se imparta en este idioma, un porcentaje que se elevará al 95% en el 2012/13. «Queremos garantizar que el 100% de las asignaturas se pueda realizar en euskera, siempre y cuando haya demanda suficiente, es decir, al menos 15 alumnos de nueva matriculación», avanzó el rector.

Iñaki Goirizelaia compareció junto con el vicerrector de Euskera y Plurilingüismo, Jon Irazusta, para dar cuenta del grado de cumplimiento del plan director del euskera hasta 2012 que, según dijo, alcanza ya al 70%. El máximo responsable de la institución académica se mostró satisfecho por el alto índice de euskaldunización experimentado en los últimos años, tanto en el ámbito de la educación como en el campo de la investigación y la gestión. «El euskera ha dado pasos de gigante para convertirse en una lengua universitaria con un grado de normalización muy alto», se felicitó.

Cuatro desafíos
Pero «hay que seguir trabajando». En este sentido, la UPV se propone «cuatro desafíos». Uno de ellos es, precisamente, ese «ambicioso» reto de ofertar el 100% del programa de grados con demanda en euskera. Por otro lado, el rector destacó la necesidad de ir ampliando «paulatinamente» la oferta de los posgrados bajo el principio de «paridad real» entre la lengua vasca, el castellano y el inglés.

En estos momentos, 4 de los 72 títulos de especialización impartidos por la UPV se dan euskera y 17 cuentan con asignaturas en este idioma. Eso sí, en todos ellos los alumnos pueden presentar su trabajo de fin de máster en la lengua cooficial. De cara al futuro, Goirizelaia ha apostado por «combinar adecuadamente» los tres idiomas, de manera que igual que hay grados en euskera, castellano o inglés, existan titulaciones que utilicen dos o tres lenguas.

La UPV se ha marcado también como reto incrementar la divulgación científica en euskera. Así, si en 2002 se crearon 22 materiales para internet y se tradujeron dos libros, este año se han introducido en la web 40 documentos mientras que son 15 las publicaciones convertidas a la lengua vasca, entre manuales y colecciones específicas.

El último desafío es, según Iñaki Goirizelaia, conseguir que los universitarios puedan realizar en la Universidad Pública Vasca una vida social en euskera con «normalidad». «Hemos mejorado significativamente, pero todavía no hemos conseguido llegar a la normalización completa», reconoció. En la actualidad, el 40% del profesorado es bilingüe, frente al 13% de hace 20 años. Para el curso 2012/13, los responsables académicos esperan que este porcentaje se eleve al 43% (1.350 profesores). En el caso del personal de Administración y Servicios, la UPV espera pasar del 46% con perfil lingüístico al 52%.

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