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Recortes de Prensa    Lunes 4  Enero  2010

 

¿Qué tiene que pasar?
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 4 Enero 2010

¿Qué tiene que pasar? Esta es la pregunta que se hacen muchos ciudadanos que asisten diariamente, unos atónitos, otros disgustados, y los más decepcionados, a una desafortunada concepción cainita de la Política, a una hipertrofiada partitocracia que ha asaltado las instituciones, a un insensato desprecio a los principios y valores sobre los que se erigió la Transición Política, a la frívola puesta en entredicho de nuestros intangibles principios político-constitucionales -destacando la Carta Magna de 1978- y al absurdo revisionismo histórico de casi todo sin importar su coste. Por más que los mismos ciudadanos atónitos, disgustados y decepcionados, no estén exentos también, ni muchísimo menos, de una correlativa responsabilidad. Una ciudadanía antes tan admirable en tantas cosas a lo largo de estos treinta años de régimen constitucional: unos españoles capaces de cerrar las heridas de una cruenta Guerra Civil, auspiciar el firme desmantelamiento de las estructuras franquistas, impulsar una ejemplar Transición Política, sancionar entusiásticamente una Constitución democrática e incorporarse activamente al proceso de construcción europea. Pero ahora, mala tempora currunt, malos tiempos corren. Las cosas son tristemente bien distintas.

El diletantismo, la indiferencia, el acomodamiento, la ausencia de compromiso y la falta de coraje son hoy, para nuestro infortunio, los perfiles de una desvertebrada, débil y acobardada, cuando no inexistente, sociedad civil. Me preguntaba un alumno de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos, quien controlaba a los poderes públicos en el amplio periodo que comprende el tiempo entre elecciones. Lamentablemente le tuve que responder que, salvo lo que resta de control parlamentario, nadie o casi nadie ejerce tal supervisión en una sociedad inane y perezosa, que prefiere mirar para otra parte. Por no hablar de la clamorosa falta de compromiso de tantos intelectuales que parecen, hoy llamativamente silentes, haberse perdido, cuando no desaparecer definitivamente. Así las cosas, y tras dicha contestación, no puede sino hacerme otra interrogación: ¿tendría razón Roussseau, al señalar que los ingleses -referencia que extenderíamos ahora al pueblo español-, se transforman, tras el puntual momento de ejercer el voto, en esclavos?
El diagnóstico, no me negarán, es preocupante. Los círculos abismales y oscuros de nuestro nacional infierno dantiano son explícitos en nuestro último devenir político y constitucional. Desvelemos sus tres personajes más frustrantes.

Primero: La puesta en entredicho de la mismísima existencia de España. Una palabra maldita de pronunciar y de escribir en demasiadas partes del territorio nacional. Es ridículo, cuando no patético, asistir a toda clase de esfuerzos lingüísticos -con expresiones eufemísticas como Estado, país, administración...-, con tal de evitar su simple mención. A toda esa intolerante clase política, que hace de su desprecio su principal estandarte, habría que recordarle las palabras de Don Juan Carlos en el discurso de Navidad: España es «una gran nación europea de larga historia e inmenso patrimonio.» Un nacionalismo excluyente y trasnochado que salmodia cansinamente imposibles derechos de independencia y de autodeterminación secesionistas. De aquí la necesidad de fortalecer nuestra cohesión interna, aminorar las tensiones centrífugas y avanzar en la solidaridad interterritorial. Y es que detrás de tanta perorata victimista, no se esconde, tras la perenne invocación de anacrónicos derechos históricos, sino la indisimulada apetencia por el privilegio, el anhelado tratamiento desigual y el reconocimiento preferencial. No está de más recordar el inicio del artículo 2 de la Constitución de 1978: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española». España es, por tanto, un prius a la Constitución, que no crea la Carta Magna, sino que la reconoce. De aquí la trascendencia del juego interdependiente de nuestros tres grandes principios constitucionales en materia de ordenación territorial: unidad, autonomía y solidaridad. Una autonomía que no es soberanía y que sólo se entiende desde el fundamento de la unidad y con la mirada puesta en la satisfacción de la solidaridad.

Segundo: Una interpretación schmittiana de la Política, asentada en la inacabable bronca y en la agria gresca, que no perdona a nadie, que no transige en nada, que ha olvidado el sentido del diálogo fructífero. Una acción política construida sobre la marginación, el menosprecio y la persecución de los otros. Los tiempos de consenso, de acuerdo, de compromiso, en aras a forjar un aggiornamento común, no se recuerdan. En este estado de cosas, algunos habrían resuelto además, de manera frívola, desmantelar los logros arduamente alcanzados entre todos: los de aquí y los de allí, los de acá y los de allá. Los demás no son nunca, ¡faltaría más!, los suyos. Nos quieren transformar en sartrianos. Como Sartre, parte de la clase política, y me preocupa que el virus pueda propagarse irresponsablemente a la ciudadanía, entiende que «no es necesaria la Parrilla; el infierno, son los Otros.» (Huis Clos V). ¿Será cierto -¡espero que no!- que los dioses modernos, como antes los griegos, hayan resuelto cegar a los habitantes y dirigentes de este viejo y gran país?
En este contexto, somos muchos, sino la práctica mayoría de ciudadanos, los más allegados a los de aquí, como los más próximos a los de allá, incluyendo los que de forma natural no se sienten de acá, ni de ninguna parte, los decididos a conservar lo conquistado, a fortalecer la integración, a incidir -desde el respeto a la singularidad- en los elementos comunes, a que se gobierne para todos y cada uno de los españoles en cualquier parte del territorio nacional, a finalizar con tanta división y antagonismo, a mitigar la crispación, a poner término al enfrentamiento de todos contra y frente a todos. ¿Es tan difícil actuar y accionar para con todos, para los unos y para los otros, sin sectarismos, banderías, grupos, partidismos y facciones? ¿No se puede hacer Política desde la generosidad, con altura moral y grandeza de miras? De nuevo Don Juan Carlos, haciendo seguramente más hincapié que en ocasiones anteriores, ha solicitado una política participada entre las diferentes fuerzas políticas: «No nos podemos permitir que las legítimas diferencias ideológicas resten energías al logro de los consensos que piden nuestros ciudadanos.» Los españoles pedimos así a la clase política, al Gobierno y a la Oposición, un inequívoco respaldo a nuestro régimen constitucional de 1978, y un acuerdo en las grandes políticas de Estado -modelo territorial, educación, inmigración, sanidad, política, exterior...- Unas políticas que no pueden venir definidas por el cortoplacismo, el egoísmo y la improvisación. Que han de ser, por el contrario, codecididas, firmes y perdurables. La coparticipación en tan esenciales menesteres es sinónima también de eficiencia política y de modernidad constitucional.

Tercer: El inexcusable sometimiento a la Constitución y la obediencia a la ley. Una Constitución y una ley que en una España constitucional no son, de nuevo el ginebrino, sino la expresión de la voluntad popular manifestada a través de unos representantes democráticamente elegidos. Una sumisión a la que no pueden escapar los propios actores políticos. Las leyes, esgrimía Montesquieu, «son relaciones necesarias que derivan de la naturaleza de las cosas... el hombre tiene leyes.» (De l ´esprit de lois, i, 1). Y, de manera paralela asimismo, el reclamable cuidado que exigen nuestras instituciones; unas instituciones demasiado criticadas, ninguneadas y vapuleadas. Un respeto, en todo caso, al que estas han de saber hacerse recíprocamente acreedoras.

¡Qué quieren que les diga! Como ciudadano me resisto en dar la razón a Rousseau sobre la situación de esclavitud en que caen los pueblos una vez celebrados sus comicios. Deseo abrazar otra visión diferente: la optimista opinión del filósofo ginebrino sobre las bondades del mantenimiento de nuestro Pacto social, que de esto hablamos: «cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general; y nosotros recibimos corporativamente a cada miembro como parte indivisible del todo» (Du contract social, I, 6). Ni tampoco creo, como el referido Jean Paul Sartre, que «la historia de una vida cualquiera que sea, es la historia de un fracaso» (L´ Étre et le Néant). No al menos en esta España mía y nuestra; una España de todos. Una España de ciudadanos libres e iguales, que impele urgentemente a su clase política, y a su ciudadanía, a un brusco cambio de hoja de ruta. ¿Qué más ha de pasar para ello?

Europa mágica
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Enero 2010

He releído estos días de fin de año «La montaña mágica». Quizá son los más apropiados para participar en una meditación sobre el concepto del tiempo que es uno de los propósitos de Thomas Mann en el más grandioso de sus libros. Pero tampoco este es una mala composición de lugar para pensar en el nuevo papel de España en Europa. Estaba aquella tan fuera de esta a comienzos del siglo XX que pudo librarse de la primera guerra mundial y convertirse en campo de entrenamiento para la segunda. Ahora, a comienzos del XXI, el presidente Zapatero lo es también de Europa por seis meses. ¿Tanta ha sido nuestra integración? Y tan sospechosa.

En efecto, Zapatero que ha sido el más torpe de los gobernantes europeos en el tratamiento de la crisis económica va a dar directrices a los Veintisiete. No menos escandaloso resulta que quien pretendió eliminar el terrorismo con diálogo, organice cumbres para su erradicación. Y tendrá que pastorear a los protagonistas de la última balcanización quien alienta un proceso semejante en su propia casa. Porque en España estamos esperando que se resuelva algo tan básico, desde el punto de vista de la convivencia, como es la idea de la soberanía nacional. Quiero decir que cabe la posibilidad de que el TS apruebe como constitucional un Estatuto que regule la vida de Cataluña a partir de la voluntad del pueblo catalán y no del español. Pero que nadie se altere por ello: todo lo que podría ser terrible va a suceder razonablemente: el independentismo y el etnicismo de los nacionalistas se llevará a cabo de modo razonable.

Porque de esta Europa de ahora no saldrán ríos de sangre, millones de muertos. Si a comienzos del siglo pasado la democracia representativa era poco más que una palabra, ahora está muerta. El nuevo totalitarismo funciona con consenso y estados de opinión. Settembrini ha fallado, la política y el humanismo ya no van de la mano.

El futuro que nos espera
JUAN VELARDE FUERTES ABC 4 Enero 2010

El centro de nuestro futuro económico se encuentra en la búsqueda de una mayor competitividad para nuestra economía. Ello exige medidas que tienen consecuencias rápidas, pero que exigen otras para consolidarlas. No es posible mantener, por mucho que moleste a las cúpulas sindicales, un mercado de trabajo que engendra -consultemos las estimaciones econométricas derivadas de Okun o de nuestro Nairu- un desempleo que contrasta con el de todos los países industriales. Tampoco se puede continuar, ni un momento más, con un colosal incremento de gasto público para intentar resolver nuestros problemas por lo que se denomina el lado de la demanda, y no por el de la creación de un nuevo sistema productivo, o sea, por el de la oferta. No sólo debe liquidarse esto en el sector estatal, sino sobre todo, en el de las autonomías, con lo que la presión sobre la deuda pública y el «efecto expulsión» de la actividad que ésta crea, se ha de rebajar con rapidez, sin olvidar, el severo riesgo que para España se corre, de no alterarse radicalmente este déficit, porque automáticamente subirían los tipos de interés para nuestra economía en los mercados financieros, lo que agravaría la depresión. Y a estas medidas de impacto inmediato tendrán que unirse otras, que se deben implantar sin más tardanza, pero que mejorarán al cabo de algún tiempo nuestra competitividad.

Obligan a crear un lógico «mix» energético, sin tabúes de ningún tipo para disponer de una energía mucho menos dependiente del exterior, y al par, abundante y barata; exigen plantear una reforma muy seria de nuestro estado de bienestar, porque su vida, con el planteamiento actual se agota; también el eliminar todas las medidas autonómicas que dificultan la homogeneidad del mercado nacional de factores y productos, así como impulsar la relación de los avances cientificotecnológicos con el mundo empresarial tal, como, por ejemplo, se plantea desde Cotec; no es posible dilatar más la puesta en marcha de un panorama educativo basado en la exigencia, o sea, en el premio al esfuerzo y con más materias bastante diferentes a las que erróneos criterios pedagógicos han impuesto; tampoco el entrar a saco en multitud de instituciones que frenan las bases de una economía libre de mercado; evidentemente hay que reformar el sistema tributario e igualmente cambiar muchas estructuras del sistema crediticio, incluida la legislación de 1977 sobre las cajas de ahorros...

Todo esto exige comenzar por señalar urgentemente a los españoles la magnitud de nuestra crisis, los errores cometidos y el motivo, por tanto, de las molestias que, por fuerza, ciertos colectivos van a experimentar. Y nada de enmascaramientos, como ese de que, como hemos entrado más tarde en recesión, por eso se retrasa nuestra salida. La alternativa: el imitar a Argentina, y que tengamos que escuchar lo que el premio Nobel de Economía, Kydland, acaba de señalar en sus declaraciones a I. Flores, según se publican en «Negocio» de 23 de diciembre de 2009, en respuesta a «¿Vivirá Argentina otra década perdida?»: «Hay visos de que pueden verse en esa situación otra vez. ¡Han puesto en marcha tantas políticas equivocadas...! Más tarde o más temprano van a perder la confianza de los mercados, como ocurrió después de los años 80... cuando el PIB per cápita se redujo dramáticamente: cayó un 20% en diez años. Bueno, lo cierto es que Argentina no siempre necesita tanto tiempo. Entre 1998 y 2002 se produjo una reducción similar, ¡en sólo cinco años!». Si no reaccionamos, ahí está el futuro que nos espera.

Esto es lo que prometió Feijoo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 4 Enero 2010

Feijoo jamás prometió una encuesta a los padres, sino pura y simple libertad de idioma. Lo de la encuesta fue un truco que el Míster se sacó de la manga para dar pie a un "decreto de porcentajes" que era lo que ya nos había impuesto el bipartito, con la novedad de la introducción del inglés como tercera lengua.

MJ me pregunta desde Cataluña: «Hola, Juan Julio. Me sorprende este artículo en tu blog porque las noticias que han llegando a Cataluña son precisamente las contrarias, resumiendo mucho: Feijoo prometió hacer una encuesta a los padres y desarrollar un sistema en base a esa encuesta. Y según parece es lo que está a punto de hacer».

Le contesto: «Feijoo jamás prometió una encuesta a los padres, sino pura y simple libertad de idioma. Lo de la encuesta fue un truco que el Míster se sacó de la manga para dar pie a un "decreto de porcentajes" que era lo que ya nos había impuesto el bipartito, con la novedad de la introducción del inglés como tercera lengua.

Esto es lo que prometió Feijoo y lo que quedará en las hemerotecas, para su vergüenza, como un dedo acusador que le señalará como el Mentiroso Mayor de esta Galicia chantajeada y colonizada por los nacionalistas:

“Y de entrada a nosotros nos parece que las asignaturas troncales deberían ser elegidas por los padres. El idioma en el que se den las asignaturas troncales, que son las de los textos, las del material didáctico, las asignaturas más importantes, deberían de elegirlas los padres, y por eso en ese primer sobre de matrícula les vamos a hacer esa pregunta y esa pregunta va a vincular al gobierno”.

Transcripción de otra de las grabaciones:
“Darle libertad a todos los alumnos para que puedan dirigirse en clase al profesor en el idioma que quieran, para que puedan comprar los libros en el idioma que quieran, y esa libertad conllevará la última medida que adoptaré, que es solicitar a los padres en los impresos de matrícula del próximo curso escolar una casilla donde me digan cómo quieren que se den las asignaturas troncales; es decir, las asignaturas con textos; si quieren que se den en castellano o quieren que se den en gallego”.

Resumiendo, Núñez Feijoo hizo tres promesas fundamentales que no cumplió:
* Los padres elegirán el idioma de las asignaturas troncales.
* Habrá una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de matrícula.
* Los alumnos tendrán libertad para utilizar oralmente y por escrito cualquiera de las dos lenguas en el aula.

Jamás, durante la campaña electoral, habló de encuestas ni de nada parecido. ¿Hay mejor encuesta que una casilla en la que te preguntan en qué idioma oficial quieres que estudien tus hijos? Lo que pasa es que se arrodilló ante los nacionalistas y comenzó a buscar el medio de engañar a sus votantes y a la opinión pública, por eso se sacó de la manga lo de las encuestas, las consultas a sindicatos, partidos políticos, instituciones, etc. cuando el bipartito nos impuso el 50/50 (que nunca fue tal) por la fuerza, sin consultar a Dios ni al diablo. Pero es que los del PP son unos acomplejados. No tienen remedio.

Lo del 50/50 del bipartito se refería al 50% en español y el 50% en gallego. Después el 50% en español se dejó para las "marías" o asignaturas sin libro de texto: música, gimnasia, etc. Y todas las materias troncales fueron en gallego, aumentando hasta sobrepasar el 50% y abarcar prácticamente el 100%».

Antifranquistas
¿Quién no es mejor que su propia biografía?
Pío Moa Libertad Digital 4 Enero 2010

Me viene de nuevo a la cabeza esa frase famosa leyendo Yo tenía un camarada, de César Alonso de los Ríos, sobre "el pasado franquista de los maestros de la izquierda", personajes representativos de la Generación del 36, como Laín, Aranguren, Tovar, Vicens Vives, Torrente Ballester, Ruiz-Giménez, Areilza, Sastre, Castellet, Ridruejo, etc. Algunos, como Areilza o Torrente, nunca fueron propiamente de izquierda, pero todos, y otros muchos, sí se hicieron antifranquistas, furiosamente varios de ellos. Y la mayoría –no todos– mostraban gran incomodidad con su pasado franquista, más concretamente falangista en bastantes casos. Dice el autor que Torrente

había llegado a convencerse de que nunca había sido falangista y de que había estado en la retaguardia cultural de Burgos, durante la guerra civil, por casualidad. Había sido ganado Gonzalo Torrente Ballester por una desmemoria tan grave y había sido respetado tanto en ella por los críticos culturales que muchos jóvenes (periodistas en ocasiones) habían llegado a creer que había sido un perseguido del franquismo. [La vicepresidenta Vega acaba de recordar que su padre fue otra víctima de aquel régimen, quizá piense cobrar la indemnización correspondiente].

Y como Torrente, tantos más que en 1982 "eran la gran orla del socialismo español que acababa de tomar el poder después de medio siglo. Algo verdaderamente histórico". "Los Laín Entralgo, López Aranguren, Tovar y Haro Tecglen publicaban en El País. Cuando murieron se les despidió con coronas de elogios", procurando –ya entonces funcionaba la memoria histórica–olvidarsu pasado, como hacía ya ejemplarmente ese maestro de la corrupción intelectual, vulgo la trola, que es Juan Luis Cebrián.

El ansia, paroxística en Cataluña y Vascongadas y desatada en el resto, de oscurecer, tergiversar o falsificar el pasado es uno de los rasgos típicos de una transición comenzada muy bien y pronto echada a perder en gran medida por la desvergüenza de unos y la inhibición culpable y oportunista de otros. Y es también un signo de identidad de nuestra época de farsa y consiguiente páramo cultural.

Pero observemos la evolución de estos personajes. Durante la guerra y la posguerra fueron franquistas devotos; después –sobre todo después de que los Aliados ganasen la guerra y casi nadie diese un duro por la supervivencia del régimen (en Años de Hierro me refiero a la sospechosa elaboración de La colmena por Cela)– cambiaron, poco a poco o con rapidez, sus principios y convicciones hasta llegar adonde llegaron. El problema no radica tanto en esa evolución, en España todo el mundo ha cambiado muchísimo, como en el tan revelador empeño por disimular o falsificar la propia biografía, con excepciones como Ridruejo o Laín. Sospecho que esa debilidad moral repercute fuertemente en el valor de la obra de la mayoría de ellos, condenada ya hoy al mismo olvido que pretendían para su pasado. No sin haber contaminado de esa corrupción al mundillo cultural hispano.

Pero aún tiene mayor interés el sentido político de esa evolución, que llegó a renegar del personaje y el movimiento que vencieron al Frente Popular, y a la loa de este, añadiendo a la falsificación biográfica la falsificación política: el Frente Popular representaría "la república, la democracia, el pueblo trabajador". Por consiguiente, habían perdido los buenos y ganado los malos, y sería precisa una gran dosis de agua del olvido para purificarlos del crimen de haber estado entre los vencedores. Muchos mantenían considerable desconfianza hacia los comunistas, pero se acercaban a los socialistas, olvidando –siempre la oportuna amnesia– que había sido el PSOE, y no el PCE, el principal responsable de la guerra civil. Aun así, no hacían ascos a colaborar con los agentes del Imperio del Gulag en España, y el mismo Areilza, que llegado un momento iba de monárquico liberal por la vida, colaboró en alguno de los tinglados montados por el héroe de Paracuellos, el "Pacto para la Libertad" o cosa por el estilo. Tales eran los opositores antifranquistas, en quienes se unían las simpatías casi generalizadas hacia la ETA o Fidel Castro con el odio a sus propias biografías, al parecer mucho menos ejemplares de lo que ellos, muy en el fondo, eran o creían o aspiraban a ser.

No fue una evolución a mejor, sino a peor, a mucho peor. Un problema del país ha sido, ya desde principios del siglo XX, el escaso aprecio de gran parte de la intelectualidad por las libertades, como ha mostrado José María Marco. En otra ocasión señalé que el motivo profundo de estas oposiciones no era que considerasen a Franco un dictador, sino que lo consideraban demasiado poco dictador por comparación con los sistemas que ellos admiraban, como el de Castro o los del este de Europa. Nada pudo exhibir mejor esa tendencia subyacente que el episodio Solzhenitsin, al que me he referido varias veces por su valor ilustrativo. Pues la de Franco fue solo una dictadura autoritaria, mientras que las otras lo eran totalitarias, y el totalitarismo ha ejercido una gran fascinación sobre muchos intelectuales, no solo españoles.

2010
Zapatero no se juega nada
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Enero 2010

Es opinión generalizada que este año 2010 será decisivo para el futuro político de España. Zapatero, mantienen la mayoría de los medios de comunicación, puede hundirse definitivamente. Las últimas encuestas de intención de voto, las críticas con las que ha sido recibido en Europa la presidencia de Zapatero y, en fin, el escepticismo creciente que Zapatero produce en los sectores más avanzados de la sociedad española, vendrían a reforzar los riesgos que corren los socialistas en el nuevo año. Zapatero se la juega, dicen los optimistas, cuando estamos en el ecuador de la legislatura.

Yo, sin embargo, no comparto ese optimista parecer. En verdad, quien se la está jugando es la oposición. Cinco o seis puntos de diferencia entre el PP y el PSOE, como vienen resaltando las encuestas, no son apenas nada cuando hablamos de España, que tiene la sociedad civil más débil de Europa o, lo que es lo mismo, cuenta con un electorado fanatizado y dependiente de la propagada "pararreligiosa" de Zapatero. La izquierda más reaccionaria de Europa está entre los votantes socialistas. Si España fuera, pues, un país más o menos normal, o sea, con un sistema político asentado sobre valores democráticos, quizá tendría alguna lógica pensar que la crisis económica le pasará factura a Zapatero.

No es el caso. Nadie se engañe. Para Zapatero el año 2010, especialmente este semestre, será una forma de tomar aire; de hecho, y a pesar del general cachondeo que este hombre provoca en toda Europa, la presidencia de la UE ya está siendo utilizado para sacar pecho. Sin duda alguna, en cualquier país de Europa, la acentuación de la recesión económica, el aumento del paro y la ineptitud de un Gobierno cualquiera para adoptar medidas que frenen el deterioro de la economía, podrían ser causas suficientes para prever un cambio de Gobierno. Pero, por desgracia, España es diferente. Zapatero ha hecho de la crisis un asunto electoral. Populista.

De momento, Zapatero cuenta con un aparato de agitación y propaganda a su favor del que carecen el resto de gobiernos de Europa. Ningún político europeo ostenta tanto poder sobre los medios de comunicación como el de Zapatero. Cadenas de radio y televisiones, periódicos y mil órganos de agitación y propaganda laboran día y noche para tapar su mediocridad como gobernante y su maldad como político. Tanto poder de propaganda acumula este individuo que incluso muchos de los medios de comunicación, que predicen su batacazo, son incapaces de plantearse tres sencillas preguntas: ¿Por qué en las encuestas de estimación de voto baja tan poco quien nos está engañando desde que comenzó la crisis económica? ¿Por qué es tan lento el descenso de alguien que ha roto el consenso básico de la nación, a saber, la Constitución, con el Estatuto de Cataluña? ¿Por qué no se ha producido aún movimiento cívico contra alguien que ha puesto en cuestión las bases de convivencia nacional?

No seamos estúpidos con los cuentos de la lechera de los sondeos electorales. Los próximos seis meses son enteramente de Zapatero. Hará y dispondrá a su antojo. La oposición bastante hará con aguantar a rebufo. Zapatero no se juega nada. Son todo ganancias. La plebe lo seguirá aplaudiendo con fruición. Su base electoral sigue siendo inmensa. Un desatino.

Qué es la rebelión cívica
Pío Moa Libertad Digital 4 Enero 2010

Ciertamente hay motivos para rebelarse frente a un gobierno ilegítimo. Existe rebelión cívica cuando se crea una emisora como Es-radio, o un periódico como Libertad Digital, o asociaciones como Hazte oír, Galicia Bilingüe, y tantas otras al margen de los partidos; cuando se denuncian ante el juzgado algunas actuaciones del gobierno, se monta una emisora, aunque sea pequeña y local, se difunden escritos de protesta y denuncia, se arrojan en las Cortes rosas blancas manchadas de rojo, se convocan manifestaciones mayores o menores, se recogen firmas de protesta, se acude a esas manifestaciones, se abuchea la presencia de determinados sinvergüenzas del gobierno o de la oposición, se informa a la gente que cada cual tiene alrededor; cuando se agita como lo hace Enrique de Diego –aunque en otros terrenos diga muchas tonterías–, cuando se utiliza Internet, You tube, cartas a la prensa y tantos otros medios para crear opinión pública; en fin, cuando se utilizan las posibilidades legales y, con un poco de imaginación, otras muchas que, sin ser del todo legales, tampoco son ilegales (piénsese, por ejemplo, en cómo han desafiado siempre la ley las izquierdas en sus campañas ecologistas, abortistas y similares).

Cuando, con mil excusas, se prefieren las lamentaciones y la pasividad, se encuentra todo inútil o insuficiente y se utiliza la imaginación para justificar la inactividad; cuando se espera un milagro o un golpe militar, no existe, desde luego, la menor rebelión cívica. Al contrario, esa actitud resulta, en la práctica, la mejor ayuda al gobierno y a su "oposición".

La rebelión no puede ser simplemente negativa, ha de tener un objetivo y un programa. El objetivo solo puede ser la regeneración democrática y la defensa de la unidad de España. Cierto que hay quienes dicen defender la unidad y se oponen a la democracia (al mismo tiempo son muy pasivos e ineficaces, por suerte). Nada puede venir mejor a los enemigos de España que dejar en sus manos la bandera de la democracia.

En adelante, y con vistas a contribuir a esa rebelión, trataré en el blog, brevemente, alguna cuestión durante una semana y desde diversos puntos de vista, siempre con la invitación de los lectores a difundirlo con la mayor amplitud posible y a crear asociaciones. Esta semana trataré, precisamente, la rebelión cívica.

María Emilia Casas
Ramón Pí www.gaceta.es 4 Enero 2010

Parece que no se entera del daño enorme que el TC está produciendo a la convivencia

La Ley Orgánica del Tribunal Constitucional establece que, una vez cumplidos los trámites de recepción de alegaciones por las partes, los recursos de inconstitucionalidad deben ser objeto de sentencia en un plazo de treinta días. Según la memoria del organismo correspondiente a 2008, estaban pendientes de sentencia 194 recursos, además de 226 cuestiones (que son las consultas elevadas por los jueces al Tribunal), 71 conflictos de competencia sometidos a veredicto y dos recursos de amparo (mientras seguían pendientes de admisión o no a trámite otros 9.000).

Preside desde 2004 la alta institución, que tan mal ejemplo da del cumplimiento de la ley, doña María Emilia Casas Baamonde, magistrada del Tribunal desde 1998, catedrática de Derecho del Trabajo y esposa de Jesús Leguina Villa, administrativista, que fue magistrado a su vez entre 1986 y 1992. Ambos se cuentan entre los juristas que opinan que el Derecho es la vestidura con que adquieren legitimidad las decisiones del poder político. Su idea del estado de Derecho es, desde luego, la de considerar que todos están sometidos al imperio de la ley, incluidos los mismos legisladores; pero con la salvedad de que esta convicción hay que enmarcarla en los más estrictos cánones del positivismo jurídico. Son, en suma, dos ejemplos vivos de la doctrina llamada del uso alternativo del Derecho. Son de izquierdas. Son progresistas. Hasta ahí podíamos llegar.

Doña María Emilia cree –y en eso me parece que acierta– que el Tribunal Constitucional no debe tener sólo en cuenta razones jurídicas al emitir sus sentencias, sino que debe mezclar tanto criterios jurídicos como políticos, dada su peculiar configuración. No sé si esta convicción la lleva hasta el punto de creer que el derecho debe supeditarse a la política, pero mucho me temo que no le chirría nada dentro de la cabeza ante la confrontación, tan extendida, entre soluciones jurídicas o soluciones políticas para los conflictos políticos. Si fuera así, entonces habría que revisar su concepto mismo del estado de Derecho. Y dado el cargo que ostenta, habría también que echarse a temblar.

Doña María Emilia Casas está ahora bajo los focos porque el escándalo del Estatuto de Cataluña, con sus tres años y medio de retraso, está pudriendo nuestro sistema democrático, y ella parece que no se entera del daño enorme que el Tribunal que preside está produciendo a la convivencia y a la seguridad jurídica de todos nosotros.

De vez en cuando, si los medios se hacen eco de las presiones intolerables que los políticos del tripartito catalán tratan de ejercer a favor de sus intereses, alguien intenta amansar a la opinión soltando el bulo de que la sentencia está al caer. Así llevamos años.

Imaginemos que hubiera sentencia del Estatuto de Cataluña. En tal caso, todavía estaríamos esperando sentencias sobre más de doscientos recursos, más de doscientas cuestiones y más de nueve mil recursos de amparo que esperan ser o no admitidos a trámite en el Tribunal Constitucional. Un récord.

Zapatero y la "táctica del espejo"
Francisco Rubiales Periodista Digital 4 Enero 2010

Confundido, sin saber qué hacer y deambulando por la escena política como un boxeador sonado, el presidente Zapatero está utilizando ante los españoles "la táctica del espejo", que consiste en decir al pueblo lo mismo que el pueblo le dice a los políticos, un truco engañoso que pretende proyectar la falsa imagen de dirigentes identificados con su pueblo, cuando la realidad es que están a años luz de distancia.

Zapatero habla de "luchar contra la corrupción", cuando el, por ser el presidente del gobierno, es el padrino natural y el máximo responsable de toda la inmensa corrupción pública española; habla de "más democracia", a pesar de que él es el gran enterrador de la democracia española, un diriegnte capaz de legislar en contra de la opinión de las mayorías (aborto, Estatuto de Cataluña, subida de impuestos, etc.), de nombrar jueces, de marginar al ciudadano del proceso de toma de decisiones, de mentir y de otras muchas "fechorías" antidemocráticas; habla de "derrotar a la crisis" cuando él ni siquiera ha sabido combatirla y ha sido el principal aliado y culpable del drama económico que asola a España; habla del "prestigio" de España en el mundo, cuando España, probablemente, nunca estuva tan devaluada en el planeta.

Afirma que “hace falta diálogo" y aboga por la "paz social" porque sabe que los ciudadanos lo desean, pero ignora que él ha alimentado el acoso a la oposición, ha alimentado la división, la discordia y el enfrentamiento, ha cerrado las puertas al diálogo de las víctimas del terrorismo, de los católicos, de los que repudiamos el aborto fácil. También oculta que el mayor enemigo de la paz social es el paro, un fenómeno que arrasa y crea psicosis de guerra, disparado en España bajo su gobierno, con casi cinco millones de desempleados llenando nuestras calles.

Habla de "recuperar la prosperidad", pero oculta que ha sido su gobierno el que ha liquidado la riqueza y el bienestar en la sociedad española; habla de reactivar el consumo" y de "crear riqueza", pero nada dice de que se le está dando más dinero a los que más tienen y que en España los ricos son cada día más ricos y los pobres, más pobres; alardea de "protección social" a los desempleados, pero oculta que la mejor protección social es el trabajo, precisamente lo que han perdido millones de españoles bajo su mandato; habla de "crear riqueza" y de "recuperación económica", pero nada dice de las 127.000 empresas que han cerrado en los últimos meses, ni que el 80 por ciento de las pymes que sobreviven están en peligro real de quiebra.

Ahora,desde la presidencia de Europa, afirma que va a acabar con la crisis económica europea, una promesa que hace reir porque él ni siquiera ha sabido combatirla en España, el país europeo más destrozado por el desempleo y la destrucción de su tejido empresarial.

La "tactica del espejo" es un "bluff", un truco más de trilero político, típico de engañadores y de malos políticos, de gente que le tiene pánico a esa verdad que es la esencia de la democracia.

Es un recurso ampliamente estudiado por los psicólogos y sociólogos, que lo consideran un engendro del engaño, alejado de la verdad y sumamente peligroso, cuando se aplica en política, porque el pueblo sucumbe al engaño en una primera etapa, pero después, cuando descubre la trampa. reacciona con frustración, crispación y rabia, perdiendo fe y confianza en los líderes que le engañan.

El "espejo" es una de las tácticas favoritas de los dictadores. Hítler, Stalin y Mao la utilizaron con profusión y maestría. Sus pueblos se sentían fascinados porque sus líderes pensaban como ellos, hasta que descubrían que todo era mentira, que aquello era un capítulo más del sucio mundo del engaño y de la trampa.

Voto en Blanco

Flamenco, la Sardana, la Senyera, la Ikurriña, el Segaors. Otra evacuación del TC.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Enero 2010

Año Nuevo, Estatuto viejo. Y no hay manera de que el Tribunal Constitucional sea capaz de evacuar una sentencia a los recursos de inconstitucionalidad del Estatuto de Cataluña. Estamos en plena campaña de intoxicación desde el Gobierno, permitiendo que se filtren informaciones tendenciosas de supuestos debates internos en el TC. Y como siempre las filtraciones van dirigidas hacia el que se presenta como portavoz del Gobierno en los sondeos de opinión, el diario EL PAÍS. Esto que ya es una costumbre con antecedentes tan escandalosos como las filtraciones en el Sumario del Caso Gürtel.

Pero yendo al fondo del asunto, lo que parece cada vez más claro es que el Gobierno, por medio de la Presidenta del TC Dª María Emilia Casas, sigue forzando un consenso imposible para que algunos magistrados acepten el maquillaje de un Estatuto plenamente inconstitucional desde su preámbulo hasta el desarrollo de su articulado. Lo que es una humillación es que el Estatuto lleve más de tres años de aplicación y desarrollo legislativo, consolidando la desigualdad de derechos y deberes de los ciudadanos y la persecución del idioma español en la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Es evidente que la única Nación reconocida en la Constitución es la de España. Es evidente que el término de “nacionalidad” fue una concesión equivocada para satisfacer las demandas de los nacionalismos independentistas y dejar una puerta abierta a sus cada vez más abultadas y desafiantes EXIGENCIAS. Es evidente que si algo hay que cambiar en la Constitución es eliminar el término “nacionalidad” y el concepto actual de Autonomías, verdadero cáncer que lastra la economía de España y reducto de poder de los partidos políticos para repartir prebendas y fomentar la corrupción.

Porque si algo se ha demostrado en estas tres décadas de “democracia” ha sido la falsa interpretación de lo que debería ser el modelo autonómico. Un sistema que solo ha servido para aumentar los desequilibrios territoriales entre regiones de España y para provocar el auge de los partidos minoritarios nacionalistas secesionistas, convirtiéndoles en árbitros y chantajistas con una influencia desmesurada y desproporcionada sobre la gobernabilidad de España. Un sistema electoral que debe ser ya modificado y llevado a una lógica de equiparación a una verdadera democracia de que un voto de un ciudadano tenga el mismo valor con independencia de la circunscripción electoral. Igualdad de derechos.

Así que no venga ahora el TC con querer interpretar lo que son los símbolos nacionales de España y admitir otros símbolos de unas “nacionalidades”, que no dejan de ser una mera división administrativa sin reconocimiento de derechos soberanistas y mucho menos de expresiones nacionales como bandera e himno propios de naciones independientes. Por supuesto que tampoco son admisibles la asunción de relaciones bilaterales en plan de igualdad entre una parte y el todo, ya que es incompatible con las responsabilidades de Gobierno indelegables en una Institución subordinada como lo es un Parlamento Autonómico.

Estoy más que harto del uso indiscriminado de un medio de comunicación como EL PAÍS para filtraciones interesadas y sondeo de opinión. Estoy harto de que el TC siga siendo un instrumento más de presión y manejable a las ordenes de los partidos políticos. Estoy harto de que el Gobierno del Sr. Zapatero quiera a toda costa y “como sea” encajar un texto y unas leyes que directamente son anti democráticas e inconstitucionales y que solo conseguirán la fractura definitiva de España. Estoy harto de que esta traición al pueblo español se esconda cobardemente en una Institución tan politizada y poco creíble como el TC. Y como yo, creo que hay muchos más ciudadanos que ya están hartos de este culebrón bananero.

Carlos Quintero: "Llegué a pasar miedo por hablar en castellano en la universidad"
"Si en el futuro esta imposición sigue aumentando, tanto mis padres como yo nos iremos de aquí"
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 4 Enero 2010

Barcelona.- Carlos Quintero, barcelonés de 21 años, estudia Marketing y Comunicación de Moda en el Instituto Europeo de Diseño de Barcelona. Antes pasó por la Universidad de Blanquerna. Allí, asegura, "los profesores eran tan maleducados que jamás ninguno me contestó en castellano".

- ¿Cómo ha sido su paso por la universidad? ¿Ha notado diferencias entre los tres centros en los que ha estado?
- Sí. En primer lugar estudié un año de Derecho en la Universidad Internacional de Cataluña. De las tres ésta era la mejor. Los profesores tenían completa libertad para escoger el idioma en el que daban las clases, así que catalán y castellano se combinaban sin ningún problema. Además, si en una materia en catalán preguntabas algo en castellano el profesor te respondía en tu mismo idioma, aunque luego la clase siguiese en catalán. Al año siguiente pasé a la Universidad de Barcelona. Entiendo que al ser pública tienen que hacerlo todo en catalán, pero tampoco me molestó mucho porque como la carrera no me gustaba sólo estuve un curso. Ningún profesor explicaba en castellano, ya que si no les hubieran fusilado al amanecer. Un año después me matriculé en primero de Periodismo en la Universidad de Blanquerna, perteneciente a la Ramón Llul. Ésta ha sido con diferencia la peor.

- ¿Qué provocaba que sintiera miedo?
- La situación era increíble. Te miraban mal por hablar en castellano. Yo me expreso mejor en mi lengua materna, por lo que prefería formular las preguntas en este idioma; ante eso el resto de alumnos me miraban como si hablara un idioma inferior. Además, los profesores eran tan maleducados que jamás ninguno me contestó en castellano. No se merecían estar en una universidad.

- ¿Cree que en la Universidad de Blanquerna los profesores tenían libertad de cátedra?
- No creo que tuvieran libertad para escoger, me da la impresión de que la universidad les obligaba a hablar en catalán. De hecho, jamás nos dejaron presentar un trabajo en castellano. En ninguna otra universidad me he encontrado algo igual. En unas había más libertad que en otras, pero es que en la de Blanquerna el sistema era completamente dictatorial.

- ¿Piensa que para el alumnado que se matricula en la Universidad de Blanquerna es importante el componente ideológico?
- Sí. Sin duda alguna, las juventudes de Esquerra Republicana están ahí. Pero no es sólo eso, es que tenían mentalidad pueblerina. Es lo más cerrado que he visto en mi vida. Por ejemplo, estudiando Periodismo teníamos que consultar continuamente diferentes medios de comunicación, pero todos los ejemplos de prensa eran del 'Avui', si hablábamos de la radio nos limitábamos a Catalunya Radio y en el caso de la televisión a TV3. La mentalidad era o Cataluña o nada.

- ¿Ha tenido alguna otra vez problemas a causa de la lengua?
- No. En el colegio donde estudié la Secundaria y el Bachillerato, por ejemplo, había completa libertad lingüística. La gente hablaba castellano y catalán, las lenguas eran iguales y nadie te miraba mal hablaras lo que hablaras.

"ME PARECE PERFECTO QUE EL CATALÁN ESTÉ MUY PRESENTE, PERO NO QUIERO QUE SE PROHÍBA EL CASTELLANO"
- ¿Cuál es su opinión acerca del sistema de inmersión lingüística?
- Me parece muy bien que en Cataluña se hable y se estudie catalán porque es su lengua. Sin embargo hay personas que no quieren que sus hijos aprendan todo en este idioma, porque cuando luego salgan fuera pueden tener problemas. Yo abogo por la unión y el progreso, no por el retroceso. Por ello considero que es mejor que lo sepamos todo en un mismo idioma. Me parece perfecto que el catalán esté muy presente pero no quiero que se prohíba el castellano. Yo no quiero que me multen en mi tienda por poner un letrero en castellano, no quiero que se persiga y que se juzgue al castellano como si fuera un criminal. Las lenguas no deben ser juzgadas: que haya libertad y cada uno elija lo que habla.

- ¿Piensa que un alumno puede tener un nivel adecuado de castellano con una única asignatura? ¿Y a la inversa, podría alcanzar el nivel necesario de catalán si la línea de enseñanza fuera en castellano?
- Aquí el problema es que coges un chico que haya acabado 4º de ESO y ves que no tiene ni idea ni de catalán ni de castellano. Hay poquísima gente que hable bien aunque sea uno de los dos idiomas. Si tuviera un hijo, preferiría que supiera idiomas como el francés o el inglés antes que otros que sólo se emplean en pequeñas regiones. Yo sé catalán pero no me sirve de nada, ya que aquí en Cataluña me desenvuelvo en castellano. Y si hago esto es precisamente porque cuando me imponen una cosa me niego a cumplirla, ya que va en contra de mis libertades. Mis padres han luchado mucho por la libertad: fueron a manifestaciones en contra de Franco, recibieron palos de los grises, todo para que yo tuviera libertad, y que ahora venga una pandilla de ladrones a quitármela, eso sí que no. Y como de momento el castellano no está penado en Cataluña voy a hacer lo que quiera. Si en el futuro esta imposición sigue aumentando, tanto mis padres como yo nos iremos de aquí.

- ¿Cuál sería para usted el mejor sistema educativo?
- El que permitiera a los padres escoger el idioma en el que quieren educar a sus hijos. Hay muy pocas personas que hablen bien el castellano en Cataluña, y lo mismo pasa con el catalán. En teoría están renovando las normas del catalán pero en vez de ir hacia delante están yendo hacia atrás, convirtiendo el idioma en algo arcaico. A mí siempre me han dicho que las lenguas son entes vivos, pero en el caso del catalán están construyendo una sintaxis y un léxico tan complicados que al final lo único que lograrán será ahogarse ellos mismos. Lo van a hacer tan complicado que nadie lo estudiará.

"ENTIENDO QUE LA GENTE NOS ODIE"
- ¿Qué percepción cree que se tiene de Cataluña en otras comunidades?
- Indudablemente nos tienen un asco tremendo. La gente se cree todo lo que sale por la tele. ¿Qué ocurre? Que lo único que ven es todo lo malo que parece que pasa por aquí. Escuchan a los típicos radicales de ERC, gente ignorante con la mente pequeña, y acaban sintiendo recelo. Ven a gente como Carod y Puigcercós, continuamente diciendo tonterías, y al final se enfadan más. Hace poco me he enterado de que se está intentando hacer un segundo boicot a los productos catalanes; me parece bien, realmente se lo merecen. Esa gente que tiene la idea de que Cataluña es un país es enormemente prepotente. Se creen un pueblo superior, se consideran semidioses. Parecen los nazis del siglo XXI. Yo vivo con ellos y me da miedo, sientes que tienes que ir con cuidado. Al final, entiendo que la gente nos odie.

- ¿Cree que estos conflictos pueden llegar a tener alguna repercusión en la economía catalana?
- Sin ninguna duda. Cada vez vienen menos estudiantes a Cataluña, y en el caso de las Ferias Internacionales, desde los años 90 hasta ahora han disminuido a casi la mitad. Obligan a que todas las empresas pongan los rótulos en catalán, y eso es un coste, cuando los empresarios extranjeros se limitarían a hacerlos en inglés. Otro ejemplo es el de la marca de zapatos Manolo Blahnik. El autor, de origen canario, está pensando en abrir una de sus tiendas en Barcelona. Como le obligan a poner los letreros en catalán y él no quiere, se está planteando irse a Madrid. Como siga así, la economía catalana se va a ir al traste. Mucha gente habla de lo que ocurrirá cuándo sean independientes, pero yo creo que no aguantarían ni un año. Si Cataluña se independizara se convertiría en una dictadura; la gente se iría a mansalva porque no aguantaría ese régimen autoritario, los impuestos también aumentarían, por lo que las empresas también se marcharían, y el comercio exterior se resentiría. Si Cataluña se independiza, en un par de años se hunde.

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La sentencia del "Estatut" calienta los primeros días del año
José Antonio Gundín Semanal Digital 4 Enero 2010

Cuando el año 2010 despertó, el dinosaurio del Estatut todavía estaba allí. Valga el cuento más corto del mundo, que debemos al genial Monterroso, para describir el estado de ánimo, rayano a la perplejidad, con que el observador estrena el año. Como un mal sueño recurrente, la sentencia del Estatuto catalán vuelve a las primeras páginas de los diarios entre anuncios que suenan a apocalipsis, titulares que parecen jeroglíficos y sondeos que semejan partes de guerra. Hay tal canguelo en el Gobierno y la clase política catalana por lo que pueda ser la sentencia que han agotado la reserva de vendas preventivas.

Aseguran las librerías que uno de los títulos más vendidos como regalo de Reyes es la nueva Gramática Española, un tocho amarillo de dos tomos capaces de tumbar al curioso más aguerrido. Sin embargo, va a ser muy necesaria, y harían bien todos los políticos en comprársela, para discernir el contenido, la sintáxis, la morfología y los equilibrios en el alambre lingüístico del Tribunal Constitucional. Será digno de ver y estudiar.

De entrada, se dice que los magistrados dejarán sentado que nación no hay más que una, que es España, y que a lo máximo a que puede aspirar Cataluña es a que le llamen nacionalidad, así que sus símbolos y parafernalias habrán de limitarse a esa escualida cualidad. Lo significa que entre las cuatro acepciones que registra el diccionario de la Real Academia Española para el término "nacionalidad" sólo son aplicables al caso las dos últimas, a saber: "Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas". Tanto esfuerzo, tanta polémica y tanto referéndum para llegar a la misma conclusión a la que llegó la RAE hace años.

Esas son las consecuencias de una actuación política irresponsable o, si se prefiere, de unos políticos aprendices de brujo. El proceso que tan alegremente abrió Zapatero hace ya cuatro años, prometiendo aprobar todo lo que "llegara" de Cataluña, no ha traído más que sinsabores, enconos y fobias entre regiones. Ahí está, como guinda de un pastel venenoso, los datos del sondeo publicado ayer por La Vanguardia: mientras el 61% de los catalanes rechaza los recortes al Estatut, el 61% de los españoles los acepta, se diría que los desea. Como concluye a cinco columnas el rotativo catalán, el Estatut provoca la fractura España-Cataluña. Y eso que Zapatero llegó al Gobierno en 2004 prometiendo pacificar la supuesta guerra autonómica desatada por Aznar. Ahí están los resultados.

Secesionismo
La responsabilidad del niñato
David Jiménez Torres Libertad Digital 4 Enero 2010

"Visca, visca, visca; visca Terra Lliure"; "Pim, pam, pum, que no quedi ni un"; "España, cero; goma, dos" fueron algunas de las perlas que dejó la marcha independentista del 30 de diciembre en Palma de Mallorca. En un momento de la manifestación, un manifestante vio una bandera de España colgando de un comercio y la arrancó; los dueños posteriormente explicaron a El Mundo que han decidido sustituir la rojigualda por una estelada, porque "no queremos que nos destrocen el local". Un dirigente del PP se topó con la manifestación y recibió insultos y abucheos. Y por supuesto, se repartieron cuartillas con la bandera española para que los manifestantes pudieran quemarlas y repetir el consagrado rito del independentismo, tan razonable, tan plural, tan moderno.

A la marcha acudieron entre las 1.000 personas que estimó la policía y las 4.000 que dijeron los organizadores; la mayoría, jóvenes (muchos de ellos menores de edad) de diversas organizaciones y plataformas como Joves d'Esquerra Nacionalista-PSM, Joves d'Esquerra Republicana de Catalunya (JERC), Sindicat d'Estudiants del Països Catalans, y la organización unitaria Esquerra Independentista de Mallorca. La mayoría de manifestantes, por tanto, no eran personas que vivieron la dictadura, ni paletos rurales con boina y bastón, sino gente que no es que no llegara a la Transición, es que casi se pierde el felipismo. A ellos se sumaron además delegaciones de las juventudes del PNV, Convergencia, BNG y Aralar; estos dos últimos firmaron un acuerdo de cooperación para lograr "la liberación nacional y social" de Galicia, el País Vasco y los Países Catalanes. Los hombres del futuro, luchando por el medievo.

Existe una tendencia a minusvalorar este tipo de actos y actitudes, este tipo de formaciones de jóvenes radicales; los titulares sobre la manifestación fueron irónicos, como "Independentistas se suenan los mocos con la bandera española". O sea, restarles importancia a los jóvenes y si acaso transferir toda la responsabilidad a los partidos que les manipulan y les alientan. Craso error. Subyace en esa reacción precisamente la misma idea que les da alas a estos chavales: la idea de que, en política como en todo lo demás, un joven no es responsable de sus actos. Lo es. Gritar una consigna ensalzando a un grupo terrorista es tan grave a los 16 como a los 45. Si uno tiene edad para irse a un parque con una litrona, también la tiene para saber que ensalzar la violencia no es una mera "sobrada", sino uno de los actos más profundamente malvados que puede realizar una persona. Si uno tiene edad de llenarse la boca con la palabra "fascista", también la tiene para que se le critique usarla gratuitamente contra gobiernos, partidos e insitituciones democrácticas. Si uno tiene edad para unirse a las juventudes de un partido, también la tiene para ser responsable de las actitudes antidemocráticas y totalitarias que promueve su organización. O si no, ¿qué? ¿Queremos poder pero no queremos las consecuencias? Si tienes edad para pensar, tienes edad para reflexionar; si tienes edad para leer, tienes edad para quedarte en casa leyendo en vez de pasear tu exaltada ignorancia por las calles de una ciudad. Y si Hayek y Locke cuestan, ahí están los cómics de Spiderman, que llevan repitiendo desde 1962 que todo poder acarrea responsabilidad. Nada, nada, nada excusa a estos chavales.

Hay, por tanto, que criticar, y criticar muy duramente y no sólo desde la displicencia, estas actitudes irresponsables, esta idea de que vale cualquier cosa para que los jóvenes logren un subidón de importancia y autoestima. Porque, por lo general, uno es tan fruto de su entorno a los 50 como a los 18. No existe en esto gran gradación. La responsabilidad tiene muy pocas fronteras. Igual que la estupidez.

El fallo del Estatut, al caer
José Cavero www.lavozlibre.com 4 Enero 2010

Hay coincidencia entre los observadores en que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán no puede demorarse mucho más de los tres años y medio que ya lleva de deliberaciones y retrasos. La propia presidenta del TC sugirió hace unas cuentas semanas que posiblemente en los primeros días de enero se llegaría a la esperada decisión. Y no han cesado las especulaciones sobre los eventuales recortes, así como los probables repartos de votos favorables o contrarios a determinada posición. Este domingo, el diario El País vuelve sobre esta materia interminable, como también lo hace, en una encuesta, el diario La Vanguardia. Sostiene el primero de estos trabajos que la única nación es la española. Cataluña no lo es, ni puede tener símbolos nacionales, salvo que se vinculen a la nacionalidad catalana y no al término nación. Estas son las premisas que inspiran las últimas deliberaciones entre magistrados progresistas y conservadores del Tribunal Constitucional, que buscan conformar una mayoría suficiente para desatascar la sentencia más esperada de los últimos tiempos, de la cual depende el Estatuto de Cataluña, según el relato de El País, que señala que el próximo pleno de los magistrados del TC es el 11 de enero, pero que antes se sucederán las reuniones. Por primera vez empieza a vislumbrarse entre los dos bloques ideológicos la voluntad de cerrar de una vez las deliberaciones y alumbrar la decisión sobre el recurso del PP, que lleva más de tres años en el Tribunal. Al Constitucional le han "dado las uvas" también este año, pese a que su presidenta, María Emilia Casas, descartaba esa posibilidad en junio. Traspasada la barrera psicológica del 31 de diciembre sin la sentencia, los magistrados intentan cerrar un acuerdo a ser posible este mismo mes de enero. Recuerda el diario que la próxima convocatoria del pleno, según el calendario preestablecido de "semanas jurisdiccionales" es para el 11 de enero, pero antes se celebrarán reuniones de despacho para aproximar y quizá cerrar acuerdos.

Según la referida crónica, en las últimas semanas, María Emilia Casas ha intentado liderar una mayoría de magistrados de los dos sectores, que si bien podría rebajar las aspiraciones nacionalistas sobre la "nacionalidad" de algunos enunciados del Título Preliminar y sobre el Consejo de Justicia de Cataluña, trataría de salvar el núcleo central de las competencias y de la financiación. Durante todo diciembre y pese a no haberse habilitado las fechas de Navidad para reuniones del pleno, los magistrados han trabajado incesantemente, y los que no están fuera de Madrid han intensificado las reuniones durante la última semana y las retomarán a partir de este lunes. Entre las hipótesis de cierre que se están explorando se estudia la posibilidad de superar el problema del término "nación", -con el que llevan a vueltas desde el pasado verano-, de manera que permita concitar una mayoría que retocase lo menos posible el Título Preliminar del Estatuto catalán pero dejando claro que la única "nación" es la española. En esa línea, se intentarían mantener la literalidad de que los "símbolos nacionales" de Cataluña del artículo 8.1 del Estatuto son la bandera, la fiesta y el himno, pero dejando claro que se trata de símbolos de una "nacionalidad", tal como se define a Cataluña en el artículo 1 del propio Estatuto y en la referencia que hace el artículo 2 de la Constitución a "la autonomía de las nacionalidades y regiones" que integran la Nación española.

Por otro lado, publica este domingo los resultados de una encuesta sobre el próximo fallo del TC sobre el Estatut catalán. Señala este sondeo que el divorcio entre Catalunya y el resto de España a cuenta de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut es cada vez más rotundo. Mientras el 61 por ciento de los españoles cree que el Alto Tribunal "tiene la obligación" de recortar el Estatut "si entiende que no se ajusta a la Constitución", idéntica proporción de catalanes rechaza cualquier recorte de un texto que "ha sido aprobado por el Parlament de Catalunya y por las Cortes y revalidado en referéndum". De hecho, en el conjunto de España sólo apuestan por respetar la integridad del Estatut un 23 por ciento de los consultados. En cambio, uno de cada cuatro catalanes admite que el Constitucional recorte el texto estatutario si entiende que incurre en inconstitucionalidad. Las posiciones a favor del recorte en caso de inconstitucionalidad son mayoritarias entre los votantes de todos los partidos estatales, aunque con algunos matices. Por ejemplo, un 93 por ciento de los electores del partido de Rosa Díez, UPyD, y un 72 por ciento de los del PP se muestran partidarios de retocar el Estatut. En cambio, esa tasa cae al 63 por ciento entre los votantes de IU/ICV y al 55 por ciento entre los del PSOE. Asimismo, mientras sólo un 13 por ciento de los electores populares se muestra a favor de respetar el Estatut, ese porcentaje se acerca al 30 por ciento entre los votantes socialistas y de Izquierda Unida.

El eterno dilema
Chelo Aparicio Estrella Digital 4 Enero 2010

De nuevo el dilema en la izquierda abertzale: apostar por las vías pacíficas, es decir, por desprenderse de su dependencia orgánica de la banda terrorista ETA, o seguir juntos, como hasta ahora, algo que han defendido recientemente incluso algunos de los llamados observadores internacionales, como el sudafricano Brian Currin, con el argumento de hacer eficaz el camino hacia el abandono de las armas. De nuevo, la repetición del debate. En anteriores ocasiones, ante la expectativa de un nuevo proceso de diálogo con el Gobierno y, actualmente, como modo de supervivencia política ante las elecciones locales y forales del 2011, y superar la ilegalización. Ya dejó clara la disyuntiva hace unos meses el ministro Rubalcaba: "O votos o bombas". Y en eso están.

Dice la autodenominada izquierda abertzale en una nota hecha pública que ha recibido miles de aportaciones de su militancia en su "última fase de debate interno", una explicación con la que pretende contrarrestar los "intentos de algunos medios de comunicación y agentes políticos de condicionar el debate mediante la intoxicación y la manipulación". La nota asegura que el documento Clarificando la fase política y la estrategia debatido en 254 asambleas del País Vasco y Navarra desde el mes de octubre ha sido un éxito: lo ha respaldado la mayoría de sus militantes y ha recibido aportaciones de 6.467 personas. El texto, de 62 folios, apuesta por la acumulación de fuerzas nacionalistas y por poner en marcha un "proceso democrático" que tenga "como base la palabra y la decisión de la ciudadanía vasca y por tanto se realice sin ningún tipo de violencia o injerencia externa", sostiene la nota, aunque no precisa si la "injerencia" incluye al papel de 'vanguardia' de ETA otorgado por el conjunto del entramado abertzale a la banda terrorista.

La valoración del debate interno se hizo pública horas después de que se publicara en el diario El País que se está saldando en favor de los defensores de las vías pacíficas y que se está expulsando a los más "duros", algo que rompería con la tradición asentada entre las organizaciones políticas afines a ETA, en las que siempre han ganado. Según las mismas investigaciones periodísticas, los favorables a una vía soberanista, mediante vías pacíficas y democráticas, se imponen sobre "los duros", que persisten en defender la presencia de ETA en este proceso. En esta vía posibilista, de cara a participar en las elecciones del 2011 -so pena de arriesgarse a desaparecer- estarían los líderes Arnaldo Otegi y Rafa Díez, ambos en prisión. Habrá que esperar los efectos que cause la última palabra de ETA cuando termine el debate para hacer el definitivo balance sobre el proceso de reflexión. El eterno dilema desde hace décadas, desde que nació ETA.

La apuesta soberanista, el precedente con el que sueñan muchos dirigentes nacionalistas, convencidos de que es la forma de mantenerse en el poder, fue el Pacto de Lizarra, en el que sindicatos y partidos nacionalistas acordaron con ETA la determinación de excluir de los pactos a los partidos constitucionalistas, PSE y PP, a su vez, objetivos de la banda terrorista, como precio de la paz (el año de tregua 1998-99).

Pero el lenguaje es opaco si no se contrasta con los argumentos de los adversarios. El PNV, que observa con cautela estos debates de la izquierda abertale -frente a una EA implicada y dispuesta a ceder sus siglas para amparar a las siglas ilegalizadas- no encuentra mejor crítica hacia el Gobierno de Patxi López que acusarlo de "frentista". No hay un espejo que devuelva la propia imagen.

El único decreto lingüístico posible para Feijóo
Los dos extremos sociales movilizan sus bases contra el texto base anunciado por Feijóo la pasada semana. Sin embargo, los sectores más próximos al PP echan en cara a la Xunta que no cumpla unos principios que vulnerarían la ley y el Estatuto
JOSE LUIS JIMÉNEZ, SANTIAGO. ABC Galicia 4 Enero 2010

El pasado 30 de diciembre Alberto Núñez Feijóo y su conselleiro de Educación presentaron las nuevas bases para el decreto que regulará el uso de la lengua gallega en la enseñanza no universitaria. Parecía la solución a un conflicto lingüístico surgido tras el polémico Decreto 124/2007 elaborado por el anterior gobierno bipartito y rechazado por el PP y plataformas como Galicia Bilingüe o la Mesa por la Libertad Lingüística, aunque contaba con el respaldo de los sectores favorables a la imposición, próximos al nacionalismo, como la Mesa por la Normalización. Se equivocaba el presidente de la Xunta.
Ambos extremos sociales rechazan de plano el nuevo texto, unos por exceso de gallego, otros por defecto en la presencia de la lengua propia de Galicia en la escuela pública y concertada. Lo único cierto es que el Ejecutivo que preside Núñez Feijóo ha parido el único texto posible, conforme a la ley, el Estatuto o incluso sentencias del Tribunal Supremo sobre este tema.

Líneas rojas legales
De hecho, el TS marcó el pasado mes de noviembre unas líneas rojas difícilmente franqueables al aseverar en una sentencia a un padre de Vigo que reconocer a «toda persona dependiente de la jurisdicción de un Estado el derecho a ser instruido en la lengua de su elección conduciría a resultados absurdos, ya que todos podrían reivindicar así una instrucción impartida en cualquier lengua, en cualquiera de los territorios».

Es más, el Tribunal recuerda que ni la Constitución ni la Declaración Universal de los Derechos del Hombre «garantizan a los padres el derecho de elegir la lengua que regirá el proceso educativo de sus hijos», y que existiría discriminación por esta razón si «a criterio del peticionario, se pudiera cursar un determinado tipo de estudio con olvido o marginación de una de las lenguas» cooficiales en Galicia.

Pero más allá del mandato del Supremo, Núñez Feijóo tenía otros condicionantes, tales como el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización Lingüística que su propio partido aprobó en 1983, y norma que el actual presidente de la Xunta no puede devaluar sin riego de que se produzca una quiebra en el sector más galleguista de su partido.

La Ley 3/1983 señalaba con contumacia que «los alumnos no podrán ser separados en centros diferentes por razón de la lengua» y sólo «razones pedagógicas excepcionales» lo permitirían por aulas, por lo que el decreto no podría bajo ningún concepto recoger la segregación del alumnado. Arriba en la pirármide jerárquica legislativa, un Estatuto que conminaba a los poderes públicos a «potenciar la utilización del gallego en todos los órdenes de la vida pública».

Coherencia en el discurso
Detrás de la introducción paulatina del inglés en la enseñanza -que no tiene visos de aplicarse a corto plazo y que Feijóo calculaba ayer para un horizonte de entre 5 y 8 años- emerge la convivencia real que habrán de mantener gallego y castellano hasta que ambas supongan los previstos dos tercios del currículo lectivo. Y si el decreto del bipartito se limitaba a regular que la lengua de Rosalía habría de representar como mínimo el 50% de las horas de clase -pudiendo ser más y, por tanto, dejando el castellano en un porcentaje residual-, el nuevo texto garantiza que, inglés o francés aparte, los idiomas cooficiales convivirán al 50%.

No es ninguna sorpresa. Se trata de la posición que de forma homogénea ha mantenido el PP durante toda la pasada legislatura, y la que llevó a los populares a apartarse de la aprobación del decreto lingüístico del bipartito en el año 2007.

En los últimos días se han sucedido las críticas desde las plataformas teóricamente más próximas al PP censurando a Feijóo el incumplimiento de sus promesas electorales y advirtiendo de las consecuencias en futuros comicios, amenazas con las que UPyD -marginal en Galicia- se frota las manos.

El principal reproche es que los padres no podrán elegir la lengua vehicular en la enseñanza, algo a lo que se comprometió, así como a una consulta en el impreso de matrícula para que éstos indicaran el idioma para las asignaturas troncales. «Nos parece que las asignaturas troncales deberían ser elegidas por los padres», dijo Feijóo en campaña, «el idioma en el que se den las asignaturas troncales, que son las de los textos, las del material didáctico, las asignaturas más importantes, deberían de elegirlo los padres». Y de hecho lo harán.

El borrador del nuevo decreto es respetuoso con esta promesa. Los padres elegirán en Infantil anualmente, y en Primaria y Secundaria cada cuatro años. En el primero de estos dos ciclos, la elección afectará a una de las dos asignaturas troncales -matemáticas o conocimiento del medio-, ya que sumergir ambas en un mismo idioma otorgaría a la Mesa por la Normalización el mismo argumento que sus opositores manejaban hasta ahora.

En Secundaria, donde el peso de estas dos troncales es menor en número de horas lectivas por semana, el idioma en que se impartan será conjunto, ya que no se desvirtuará la máxima que rige el decreto: absoluto equilibrio de gallego y castellano en el número de horas. El resto de asignaturas del currículo se repartirá según decisión del Consejo Escolar, también criticado por asociaciones como la Mesa por la Libertad, que acusa a estos órganos de «estar controlados por el profesorado más fanáticamente nacionalistas».

Los Equipos de Dinamización Lingüística estuvieron también en la picota durante la pasada legislatura, al ser vistos como comisarios políticos de la imposición. La Xunta diluirá su carácter ideológico al dar entrada en su seno a las asociaciones de padres, que sumarán así a su voz y voto en los consejos escolares su papel activo en estos equios.

Manuales en dos idiomas
Esta pluralidad lingüística en las asignaturas troncales obligará a las editoriales a publicar los libros de texto en ambos idiomas, una de las reclamaciones históricas de los defensores de la libertad de elección de lengua, aspecto también subrayado el pasado miércoles por Feijóo durante la presentación del decreto.

Sí es más proclive a la polémica el caso de la etapa de Infantil, donde los padres elegirán directamente y cada año la lengua mayoritaria de la clase, quedando como responsabilidad del profesorado que sus alumnos -entre 2 y 5 años- conozcan el otro idioma, un desideratum que la Xunta habrá de perfilar en su trámite de negociación y adecuar al artículo 13.1 de la Ley de Normalización, según el cual «los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua materna».

Otra de las demandas de grupos como el que preside Gloria Lago era la libertad de uso de gallego o castellano en clase por parte del alumnado, garantía que también recoge el texto de la Xunta actual, en contraposición al del bipartito de PSOE y BNG. La única salvedad serán las clases propias de cada lengua, en las que el sentido común marca que habrá de emplearse el idioma cooficial de turno.

Impulso Ciudadano aspira a convertirse en la «Casa gran» del no nacionalismo
Camacho condiciona su apoyo a Mas a que renuncie al «derecho a decidir»
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 4 Enero 2010

Impulso Ciudadano (IC) aspira a convertirse en la «Casa gran» de los no nacionalistas. Este movimiento, constituido hace tres meses como «lobby de presión» y presidido por el diputado del grupo mixto José Domingo, dispone ya de un centenar de socios, entre ellos militantes de UPyD, Ciutadans, PP y PSC, así como otras personas sin adscripción política.

Frente a la proliferación de plataformas independentistas y el empeño del presidente de CiU, Artur Mas, de reactivar la «Casa Gran del Catalanismo» de cara a las autonómicas de 2010, IC también tiene vocación transversal, aunque según explica Domingo a ABC, su ideario es más amplio, pues se basa en cuatro pilares: el pluralismo político, ideológico, lingüístico y cultural; la defensa de los valores contenidos en la Constitución española; el fomento de la cohesión y las relaciones entre todos los ciudadanos y comunidades españolas; el impulso de las medidas necesarias para la mejora del funcionamiento y la racionalización de las Administraciones Públicas y la lucha contra la corrupción.

Impulso Ciudadano pretende intensificar sus conexiones con el resto de España pues «en ocasiones echamos de menos una mayor solidaridad con nuestras campañas», explica Domingo. La asociación está abierta a partidos, fundaciones y asociaciones, pero el principal reto ahora es lograr la penetración en movimientos empresariales y sindicales. «En política, no basta sólo con actuar, hay que influir», sostiene el presidente de IC.

Impulso Ciudadano pretende intensificar sus conexiones con el resto de España
Asociaciones con amplio historial en la defensa del bilingüismo como es el caso de Asociación por la Tolerancia o Convivencia Cívica Catalana, forman parte de Impulso Ciudadano, cuya primera iniciativa consistió en una campaña en contra de las sanciones lingüísticas titulado «Sí a la libertad de expresión. No a las multas lingüísticas». Según IC, entre el 2003 y el 2005, 143 empresas fueron sancionadas por un total de 169.000 euros por no adecuarse a la normativa vigente en política lingüística. Durante el 2006, estas sanciones aumentaron a 311 y el total recaudado ascendió a 686.000 euros. En el 2007 fueron 83 establecimientos por un total de 138.150 euros. Desde entonces, asegura Domingo, el Govern se ha negado a informar sobre los expedientes abiertos y multas impuestas durante 2008 y 2009.

Más recientemente, Impulso Ciudadano ha presentado alegaciones contra el reglamento de usos lingüísticos del Ayuntamiento de Barcelona, donde prácticamente se erradica el castellano.

Destaca José Domingo el carácter flexible de este movimiento, donde «no pretendemos que haya protagonismos, sino articular acciones en toda Cataluña».
 

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