AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 10  Enero  2010

 

A pesar de la crisis, el Estado español se niega a adelgazar
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Enero 2010

Lo que etá ocurriendo en España es de una gravedad extrema. Los medios de comunicación sometidos no hablan de ello, pero la realidad cada día es más evidente: la clase política gobernante parece dispuesta a llevar el país hasta la ruína y el desastre antes que renunciar a sus privilegios.

Es una realidad terrible que está rompiendo todo vínculo entre la gente decente y "la casta".

Dominado por partidos políticos más obsesionados por el poder y los privilegios que por el bien común, el Estado español, despilfarrador, ineficaz, corrupto y enfermo de una grave obesidad mórbida, se niega a adelgazar, a pesar de que todos los epecialistas le recetan una dieta radical en tiempos de crisis.

Acostumbrados a disponer de dinero abundante y fácil durante los tiempos de bonanza, cuando los impuestos del consumo y del ladrillo llenaban las arcas públicas hasta rebosar, ahora, ante la escasez de ingresos propia de la crisis económica, los políticos prefieren esquilmar al ciudadano con impuestos y sanciones, antes de someter al Estado al la dieta de adelgazamiento que le recomiendan al unísono los expertos y las grandes instituciones económicas mundiales.

Las administraciones están llenas de enchufados y de amiguetes del poder, a los que ahora no pueden pagar porque los ingresos públicos han disminuido. Ante el drama, en lugar de reducir personal como haría cualquier empresa en tiempos de dificultad, los políticos han decidido esquilmar a la ciudadanía a travésde impuestos, multas, tasas y sanciones. Las irregularidades urbanisticas, las obras sin licencia, el tráfico y cualquier infracción menor son ahora objeto de sanción porque los políticos necesitan dinero y no se atreven a incrementar todavía más la ya agobiante presión fiscal, por miedo a perder votos.

Ni siquiera son capaces de renunciar al arbitrario reparto de dinero público entre sus socios, amigos y aliados, una distribución de los fondos públicos que se hace no para beneficiar a la sociedad o para propiciar el bien común sino para ganar apoyos políticos, pagar favores, crear clientelismo y ganar los votos necesarios para seguir en el poder. Las últimas muestras: nombramiento en los últimos meses de más de un centenar de nuevos altos cargos del gobierno y 700.000 euros regalados por Zapatero a la represiva y antidemocrática policía de Nicaragua, mientras se le niegan recursos imprescindibles a la Guardia Civil española.

El Estado en España es un monstruo obeso, enfermo, pesado y sudoroso que necesita una intervención urgente que le achique el estómago en el quirófano. Pero los políticos se niegan a esa terapia porque perderían poder al perder peso y ganar la agilidad que la nación requiere para subsistir en la crisis.

El actual gobierno español es incapaz de aplicar las recetas eficaces exigidas por la brutal crisis que agobia al país. En lugar de estimular la actividad empresarial bajando los impuestos y eliminandos los centenares de obstáculos burocráticos que estrangula a la iniciativa privada española, los políticos socialistas prefieren convertir al gobierno en empresario creador de empleo y riqueza, una opción errónea y suicidad cuya ineficacia ha sido mil veces demostrada a la largo de la historia. Cada vez que el Estado se ha hecho intervencionista y empresario, sólo ha sabido crear pobreza, esclavitud, descontento y violencia. Ahí están para demostrarlos las experiencias del socialismo real en el extinto Imperio Soviético, en Cuba y en cualquier otra tierra sometida a opresores y sátrapas.

Zapatero y su gobierno han multiplicado por cinco el déficit español, convirtiendo nuestro crédito internacional en basura, pero se niegan a ayudar a los ciudadanos y a las empresas creadoras de empleo y riqueza bajando impuestos y sometiéndo al Estado a la dieta de adelgazamiento y austeridad que la crisis exige.

El poder político, decepcionante y alejado de los intereses ciudadanos, demuestra cada día que prefiere arruinar al país antes de renunciar a sus privilegios, a sus legiones de enchufados, flotas de coches oficiales, tarjetas de crédito ilimitadas, gastos de representación, secretarias y sueldos estratosféricos, inmerecidos e injustos a juzgar por los resultados de su gestión de gobierno.

Los ciudadanos españoles, desprovistos de cualquier poder democrático en esta partitocracia degradada, se han convertido en rehenes de sus políticos y no pueden hacer nada para obligarles a que apliquen las recetas correctas ante la crisis e impedir que sus errores arruinen a un país que, gracias al esfuerzo de varias generaciones, llegó a ser próspero y solvente.

Voto en Blanco

Chantaje a los españoles
Manuel Molares do Val Periodista Digital 10 Enero 2010

Se afirma que el Gobierno y la Generalidad catalana, apoyados por sus afines políticos y mediáticos, chantajean al Tribunal Constitucional para que apruebe su Estatuto de Autonomía, pero debería aclararse que a quien extorsionan realmente es a cada uno de los españoles, incluidos los catalanes.

Porque ese Estatuto no mejorará la vida de los contribuyentes catalanes, sino la de sus políticos: sólo trata de igualar a la casta autonómica dominante con la que gobierna España.

Por eso impone el tú a tú del poder político catalán con el español, la obtención de fondos para la autopropaganda, y un sistema legal y administrativo exclusivo para dominar a la población por encima de la Constitución alegando características diferenciales y la necesidad de la Formación del Espíritu Nacional, que prevé la ampliación imperial catalanista a regiones vecinas, españolas y francesas.

Es, además, un camino independentista, pero pensando en mantener ventajas parasitarias en el mercado español, incluyendo el futbolístico.

Mientras, la ciudadanía catalana está cada día menos libre y más enclaustrada, al contrario que la de otras CC.AA. que miran al mundo, no el ombligo.

Las presiones sobre el Tribunal Constitucional para que apruebe ese texto castizo y aldeano han sido denunciadas ya por dos de sus expresidentes, ambos catedráticos y juristas de prestigio nacional e internacional.

Uno, Manuel Jiménez de Parga, granadino que pasó parte de su vida académica en Barcelona, y que en artículos de prensa y entrevistas afirmó que el Estatuto nació enormemente inconstitucional, y que continúa siéndolo.

Otro, Álvaro Rodríguez Bereijo, buen conocedor del autonomismo como gallego, que en una entrevista acaba de decir también que el Estatuto es inconstitucional y que el Tribunal actual está sometido a unas enormes e inadmisibles presiones.

Y que todo este desafuero nace del “error de dimensiones históricas” de Zapatero cuando le prometió a Maragall que respaldaría incondicionalmente el texto que saliera del Parlamento catalán.

Montilla en la estratosfera, pero ¿dónde estuvo Guerra hasta ahora?
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión 10 Enero 2010

CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA Que Alfonso Guerra, presidente de la Comisión de asuntos constitucionales del Congreso, venga a estas alturas a descalificar la posición política del presidente Montilla y de la clase política catalana con una frase pretendidamente ingeniosa, "están en la estratosfera y deberían hacérselo mirar", no deja de ser, a estas alturas, una manifestación más de la impotencia intelectual y política en la que se encuentra la antigua elite dirigente socialista desde que Zapatero se hiciera con el mando en el partido. José Bono acaba de darnos otra muestra, que lo es también de cinismo, con sus críticas a las cúpulas de los partidos y a las deficiencias de las relaciones entre electores y representantes. Están política e intelectualmente agotados y deberían irse a casa porque no tienen ya nada que aportar ni fuera ni, al parecer, dentro del partido.

El presidente Montilla ha hecho lo que de él esperan sus votantes y los principales actores de la política y de la vida intelectual, social y económica catalana. Quiere una posición unitaria y fuerte de Cataluña ante la posibilidad de una sentencia desfavorable, pero también ante una sentencia favorable. Un propósito que debería provocar algo más productivo que gracietas o que las acusaciones de presión al TC que lanza el PP. Las gracietas son percibidas, así lo serían también en Andalucía, como desprecios a unos dirigentes democráticos, y las acusaciones de presión a los magistrados podrían dirigirse a todos los actores de la política, individuos, partidos, instituciones y filtradores interesados, sin excepción, así que menos rasgarse las vestiduras porque eran de esperar. Montilla está poniendo letra y música a un problema político de Estado que va más allá de una sentencia y que, democráticamente, deberíamos ser capaces de encarar y resolver definitivamente.

En estos momentos, digamos una vez más que próxima ya la sentencia, lo importante no es mostrarse a favor o en contra de lo que resulte, sino atender a lo que se va a hacer al día siguiente. De eso es de lo que ha hablado una persona tan inteligente y tan solvente como el conseller de Economía, Antoni Castells, y por decir algo tan sensato también lo han puesto en la picota. Diga la sentencia lo que diga, los gobiernos español y catalán o, si se prefiere, España y Cataluña, ha dicho Castells, deberán sentarse y conversar sobre el futuro porque así no se puede seguir. Si el Estatuto es constitucional, para hablar de cómo quedará el mapa autonómico, y si se declaran inconstitucionales algunos de sus contenidos, para hablar de lo mismo. Para hablar de política autonómica general porque Cataluña no se va a dar por satisfecha mucho tiempo si ocurre lo primero, y se va a declarar decepcionada e irritada si lo segundo.

Desde 2003 Zapatero les ha dado a entender que todo cabe en la Constitución. El y sus ministros se han cansado de decir que el Estatuto es constitucional, el PSC y los demás nacionalistas se lo han creído y no pueden imaginar que la sentencia les sea adversa. Si lo es, su decepción con el PSOE se sumará a su permanente confrontación con el PP, fortaleciéndose, inevitablemente, su convicción de que España ni les quiere, ni les conviene. Y si la sentencia les es favorable, como sostiene Zapatero, los catalanes verán reforzada su convicción de que todo será posible en un futuro próximo porque los socialistas, si se cuenta con juristas apropiados, no pondrán inconvenientes a sus pretensiones como no los han puesto ahora. Así las cosas, todos tendrán que sentarse a hablar aunque con Zapatero en la mesa las esperanzas de sacar algo en claro serán siempre remotas. En Europa ya se han dado cuenta.

Izquierda y soberanismo
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Enero 2010

A los diez años del siglo XXI España es el único gran país desarrollado que mantiene pendiente un problema de definición nacional. Sólo Bélgica persiste en cuestionar su estructura de Estado casi con la misma suicida firmeza que nosotros, pero su peso específico no admite comparaciones de escala. Después de treinta años de dinámico relanzamiento político, social y económico, la cuestión territorial se ha atravesado en el futuro español como un camión en medio de una autopista, y no ha sido el País Vasco, sino Cataluña, la fuente de esta complicación histórica. Controlado el desvarío de Ibarretxe con un sensato pacto transversal del constitucionalismo, el problema catalán ha vuelto a situarse en el centro del debate de una sociedad cuyo mayor lastre colectivo sigue siendo su inclinación a torturarse con dudas identitarias. En plena globalización, una nación que se pregunta continuamente por su propia esencia se está poniendo la zancadilla a sí misma.

El factor más inquietante de este delirio de autosabotaje es que su iniciativa no corresponde al nacionalismo periférico, siempre entregado al ensueño de la secesión, sino a un presidente de izquierdas que ha abandonado por puro electoralismo la tradición igualitaria de su partido. Es Zapatero quien ha reverdecido la cuestión catalana con una irresponsabilidad tan clamorosa como su falta de sentido del Estado, y es Montilla -como antes Maragall- quien incrementa la desestabilización al acometer una política disgregadora con los votos de la Cataluña no nacionalista. Esta doble deslealtad ha arrastrado al Partido Socialista a una deriva de desequilibrio que contradice su cometido de cohesión y lo convierte de hecho en un foco de tensión constitucional, sin que la alarma de muchos intelectuales, diputados y dirigentes socialdemócratas alcance -por cobardía, pasividad o falta de consistencia- una masa crítica suficiente para frenar lo que ellos mismos califican de disparate histórico.

En este sentido, el limitado papel de la disidencia del zapaterismo, de los Bono, Guerra, Ibarra y demás líderes de opinión interna, constituye un caso clamoroso de debilidad que los envuelve en la complicidad con un fenomenal despropósito del que son plenamente conscientes. El juego ambiguo y frívolo del presidente y la apuesta soberanista del socialismo catalán necesitan el contrapeso de una corriente que exprese con claridad la necesidad de un acuerdo constitucionalista que embride, como en Euskadi, la galopada hacia la ruptura del Estado igualitario. Más pronto que tarde; ha llegado la hora de la responsabilidad y no basta con modestos desmarques individuales. El poder en la Generalitat y en el Estado otorga a la izquierda una posición central que la coloca ante una tesitura inaplazable: la de decidir si está dispuesta a aceptar en plena posmodernidad lo que ni siquiera aceptó en la República.

Gallego y catalán
Pío Moa Periodista Digital 10 Enero 2010

Continúa, como les anuncié, la polémica entre nacionalistas periféricos:

Muy estimados señores Bofarull i Bofarull, así como Ripollet i Bohigas, de toda mi consideración:

Naturalmente, este encabezamiento es una ironía. Y por si no lo han entendido, se lo aclaro: de estimados, ¡nada!; de dignos de consideración, ¡nada!; de señores, ¡menos aún! Ustedes son solo un par de bergantes pretenciosos y necios. Menos mal que apenas he leídos dos o tres líneas de sus engendros. Porque sé que no merece la pena leer más. Porque sé que si los leyera con el detenimiento que ustedes no merecen, se me atragantaría la bilis. O, mejor, podría darme un infarto de la risa. Presumen ustedes de científicos y de carolingios, y ahí sí les doy la razón. ¡Claro!, están ustedes todavía en la ciencia del tiempo de Carlomagno, por no decir de Maricastaña. No hay más que ver el relato de Ripollet sobre su estancia en Galicia: da náuseas comprobar tanta ignorancia, tanta mala fe, tanta ignominia y miseria moral. Aún tenían que haberles dado una buena tunda allá por el Sil, a ver si así entraban en razón, que lo dudo. Porque se ve que su cabeza es de madera de nogal. ¿De modo que los gallegos vivimos de los catalanes y ni siquiera sabemos emplear el dinero que les robamos, según ustedes, ¡ustedes! ¡los de la ciencia carolingia! ¡De modo que los gallegos somos unos vagos y unos ineptos! ¡Pero, hombre, mírense en un espejo y vuélvanse un poco más humildes, que no son ustedes más que unos pobres robaperas!

Naturalmente, casi me parto a carcajadas cuando dicen ustedes eso del dialecto catalán, ¡que es indispensable hoy para viajar por Europa! ¿Pero dónde se ha oído tamaño rebuzno? El que se va poniendo indispensable es precisamente el gallego. Porque déjenme que les cante cuatro verdades: el catalán lo hablan apenas tres millones de individuos. Y además, lo hablan mal. Y además, allí siguen hablando la mayoría el maldito castellano. No, no me vengan con cuentos, he viajado hace poco por su pequeña región y lo he comprobado. La gente habla castellano. Y los que se ponen a hablar catalán, también lo hablan. Así que déjense de historias. A lo mejor me dicen que lo mismo pasa en Galicia. Pero déjenme que les explique que aquí hablamos ese idioma imperialista cada vez menos y cada vez peor. Y si dentro de unos pocos años se pasan ustedes por aquí, se darán cuenta de que el castellano no les servirá de nada. Por supuesto, tampoco el dialecto de ustedes, eso cae de su peso: tendrán que aprender un poco –por lo menos un poco– de gallego. También para circular por el mundo. Lo digo sin asomo de esa idiota arrogancia que a ustedes tanto les distingue. Solo constato una realidad, un hecho histórico, y al que no le guste, ya sabe...

Naturalmente, es así, repito. Porque, ¿saben cuánta gente habla hoy el gallego en el mundo? ¡Pero qué pregunta! Por supuesto no lo saben, ustedes no han salido aún de Carlomagno. No sé si merece la pena que les informe, porque en su cabeza apenas podrán entrar estas cosas. Bueno, les informaré de todos modos, aunque sé que no me lo agradecerán. El gallego, sobre todo en su variante dialectal portuguesa, que prácticamente no tiene ninguna diferencia, no como el valenciano o el mallorquín con relación a ustedes, el portugués es solo gallego ligeramente mal hablado, pues lo hablan nada menos que 250 millones de habitantes en Europa, América y África. Y eso sin contar Timor, Macao, Goa, Damao, Diu y otros lugares de Asia. Les jode, ¿verdad? Pues compárenlo con sus birriosos tres millones, si es que llegan a tantos, y empiecen ya a flagelarse y hacer penitencia. Deberían hacer como el tal Eguaraz Hernandorena, que es casi tan tonto como ustedes y se jacta de que el euskera es tan bueno, tan superior, que no puede hablarlo casi nadie. Pues ustedes lo mismo, tíos, consuélense de alguna manera, que cuesta poco.

Naturalmente, esto que les digo es una lección para ustedes. Una lección que les imparto gratuitamente, sin cobrarles un duro. Porque los gallegos somos desprendidos, no como ustedes, y nos gusta compartir, solidarizarnos, enseñar al que no sabe. Y lo hacemos con naturalidad incluso si se nos retribuye con envidia y odio, como ustedes suelen.

Venga muchachos, a ver si espabiláis y os pasáis al gallego, que buena falta os hace.

Suyo afectísimo (es un decir)
Xan o Brétemas, intelectual suevo-nacionalista.


Que lo decidan a penaltis
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 10 Enero 2010

Los defensores de la España constitucional nunca agradeceremos suficientemente a Joan Laporta el ejercicio de clarificación que se desprende de su vibrante conversación con Salvador Sostres sobre el paralelismo entre las seis copas del Barça en 2009 y la lucha de Cataluña por su independencia. ¿Qué digo paralelismo, si para él una y otra cosa no son sino las dos caras de una misma moneda?

Nadie podrá negar la elemental capacidad apelativa de su discurso. Por fin un señor al que se le entiende todo. Por fin un fulano que no utiliza las evasivas de los políticos. Basta contemplar el desfile de sus proposiciones, alineadas una detrás de otra cual refulgentes antorchas en la oscuridad, para descubrir el manifiesto electoral más claro que nunca nadie ha trazado desde el rostrum del estadio: puesto que el Barça es «portador de la épica más emocionante de la historia, la que guía a los pueblos sometidos a la libertad», puesto que «hemos ganado practicando un fútbol que se basa en tener el balón y en saber qué hacer con él», puesto que «sin ideales futbolísticos y nacionales no somos nada», puesto que «Cataluña necesita un Estado propio», puesto que «la caverna mediática españolista no podrá digerir nunca el 2 a 6 del Bernabéu», puesto que «hemos intentado dialogar, pactar y ceder hasta convertirnos en el felpudo del Estado español», puesto que «ya sólo faltaba que el Tribunal Constitucional se crea con derecho a corregir una sola coma de lo que ha aprobado el pueblo de Cataluña», puesto que «la lucha por nuestra libertad es la más romántica, la más hermosa que puede librar un pueblo», puesto que «yo no soy un mártir pero sí que puedo ser un líder y me parece muy bella la aspiración nacional de conseguir la libertad para mi país� quiero saber si hay un millón de personas dispuestas a seguirme».

No me extraña la hostilidad con que las cúpulas de CiU y sobre todo de ERC han acogido este esbozo de paso al frente. Si yo votara a uno de estos partidos que basan toda su ideología en el soberanismo victimista no dudaría en pasarme con armas y bagajes a la nueva formación de Laporta. En primer lugar este hombre tiene un plan para conquistar la Copa de la Independencia en dos o tres temporadas a lo sumo. En segundo lugar ya ha demostrado una vez que sabe cómo poner a los españolistas en su sitio jugando al ataque y nada más que al ataque: si las urnas le pasan la pelota no se quedará especulando con ella en el centro del campo. En tercer lugar es más brillante, más simpático y queda mejor en las fotos -celebraciones espontáneas incluidas- que todas esas figuras de cera con lengua de trapo que se dedican a cortar el cupón del nunca pasa nada y si pasa hagamos como que no ha pasado.

«Cataluña no necesita un Mesías», ha dicho el secretario general de Esquerra. ¿Cómo que no? ¿Cómo puede decir eso precisamente él? Cataluña no necesitaría un Mesías si su proyecto colectivo fuera aprovechar todas las oportunidades del actual marco democrático y disfrutar de todas las garantías del presente orden constitucional para proporcionar a sus habitantes, mediante políticas racionalistas, los mejores índices de prosperidad posibles dentro de una España crecientemente integrada -y diluida- en la Unión Europea. Pero para lanzarse en solitario a la aventura identitaria, para romper la unidad de España, para desestabilizar la Europa Mediterránea, para afrontar los conflictos de toda índole que de ello se derivarían -la Historia es inexorable en ese tipo de repeticiones-, sí que hace falta un Mesías. Siempre ha sido así: un pueblo, una lengua, un Estado, un líder. ¿O a qué jugaba y por qué sacó los votos que sacó hace seis años el propio Carod-Rovira?

Laporta no engaña a nadie pues pronuncia el sustantivo y el adjetivo claves sin que se le caiga ni una sola vocal: «lucha romántica». ¿Dónde va a encontrar el homo ludens sino en el sturm und drang, en la pasión y el arrebato, la fuerza interior necesaria para responder con un nuevo juego de autoengaño a todas las frustraciones por las promesas incumplidas por la Ilustración, la Revolución burguesa, el capitalismo y la democracia formal? En el plano cultural el romanticismo y el nacionalismo son la misma cosa: no se sabe si fue antes el huevo o la gallina.

De ahí lo atinado, dentro de ese sistema, de su ósmosis con el fútbol. Siempre recordaré ver llorar de impotencia a mi abuelo favorito cuando perdía el Barça por culpa de los árbitros -valga la redundancia-, pues consideraba que se trataba de una nueva humillación infligida a Cataluña mediante un mecanismo de secular dominación. En el fútbol, como en el nacionalismo, no valen razones. Sólo cuentan los colores. Nosotros o ellos. Y lo único importante es ganar, prevalecer. Aunque sea, como suele decirse, de penalti injusto en el último minuto. Para poder contarlo y cantarlo, sacar pecho, celebrarlo.

Los que somos de algún equipo y de vez en cuando nos miramos al espejo, lo llevamos como una tara entretenida. Un ámbito de irracionalidad fútil y en principio inofensiva, una concesión retrospectiva al niño que todos seguimos llevando dentro. Noventa minutos a la semana -ración doble si jugamos la Champions- durante los que el fin justifica los medios� suspirando por una, dos, tres, cuatro, cinco, seis refulgentes vasijas horteras de aleación plateada sin más oficio ni beneficio que la gloria de su exhibición en las vitrinas del club.

¡Ah, las vitrinas del club! De eso trata el nacionalismo. Un colega catalán nunca me ha perdonado que una vez comentara en público que el periódico que dirigía parecía los lunes un diario deportivo porque, a juzgar por sus portadas, no había noticia en la esfera nacional e internacional más importante que lo que hubiera hecho el Barça en el campo del Burgos. Esa es la diferencia: en Madrid -como en Sevilla, Valencia o Málaga- el fútbol se vive con pasión, pero, con la salvedad de los borricos de Ultrasur, nunca como metáfora de una aspiración política truncada; en Barcelona es el principio y el fin de todas las cosas, pues cada saque de esquina se percibe como un referéndum de autodeterminación y cada gol como una declaración de soberanía.

Comprendo que para un observador distante el planteamiento de Laporta parezca lleno de extravagancias, pues según sus tesis el sueco de padre bosnio y madre croata Zlatan Ibrahimovic habría tomado el relevo del camerunés Samuel Eto'o como principal paladín de la marcha de Cataluña hacia su libertad nacional mientras que el ucraniano Dimitro Chigrinsky acabaría de revelarse esta misma semana como un infiltrado de la caverna españolista. Además, Zapatero y Rubalcaba serían irreconciliables enemigos políticos y Alvárez Vara estaría aguardando el momento oportuno para pedir el anschluss de Extremadura a Cataluña.

Bromas aparte, soy consciente del malestar que esta instrumentalización política del Barça produce entre su ingente multitud de seguidores de toda España. Pero Laporta sabe dónde está su clientela. Claro que hay un millón de catalanes dispuestos a seguirle y sólo lo impedirá alguna mala zancadilla de los profesionales de la política. Laporta tiene tirón, swing y sex appeal. Lo incomprensible sería que hubiera un solo ser humano que votara por un partido nuevo liderado por Montilla e incluso que haya habido tantos que consideraran compatible su cachazuda opacidad con el movimiento hacia ninguna parte.

Siempre me ha caído simpático el presidente del Barça. Hasta cuando hizo aquello de quitarse los pantalones en el aeropuerto me pareció que estaba sentando un sano precedente de resistencia a la autoridad despótica de los escáneres del Estado español. Puestos a poner alguna objeción a sus, insisto, iluminadoras confesiones a Sostres, yo me limitaría a rebatir su interpretación de la actitud del Conde Duque hacia Cataluña. No discuto que Olivares aconsejara alguna vez actuar «con disimulo, sin que se note el cuidado», como dice Laporta, pero sí que esa fuera su pauta de conducta. De hecho la forma abrupta e impaciente con que trató de implementar su Unión de Armas fue una de las causas que contribuyeron al fracaso del proyecto.

Al revés de lo que sugiere Laporta, Olivares pensaba que era la dinámica de los hechos consumados -o si se quiere de un «disimulo» equivalente al que Zapatero mantiene hoy sobre los efectos del Estatut- la que estaba creando en Cataluña una situación inaceptable desde el punto de vista de la monarquía hispánica. Por eso le escribe en 1632 al Cardenal Infante que «esa gente de allí es sin duda dura y terrible, porque el gobierno dista tan poco de república que no sé si dista algo».

Mucho más representativa aún de su postura es su irritada salida de tono cuando ocho años después, en vísperas ya del Corpus de la Sangre que costaría la vida al virrey y conde de Santa Coloma, Olivares le puso la proa a éste por sus reticencias hacia el napolitano marqués de Torrecuso: «¡Malditas sean las naciones y malditos los hombres nacionales!... Amo a todos los vasallos del Rey nuestro señor, y a los napolitanos por ventura, dando ocasión de celos a los españoles, porque me parece grande pilar de la Monarquía del Rey, y no soy yo nacional, que es cosa de muchachos».

Ese mismo es mi punto de vista: el nacionalismo romántico, como el fútbol, «es cosa de muchachos». Una fantasía gratificante si la practicas durante el recreo, rentable si haces de ella tu modus vivendi, pero peligrosa si te empeñas en llevarla hasta sus últimas consecuencias. A Laporta le gusta vivir peligrosamente, siempre y cuando, claro, no haya que alcanzar la palma del martirio. Entiendo que a muchos ese juego les ponga de los nervios, pero hace años que llevo pensando que en el momento en que Serrat dice aquello de «Niño, deja ya de joder con la pelota», lo suyo sería que una voz infantil le respondiera: «Pues no habérmela regalado el día de Reyes».

Nada sucede por casualidad. Puesto que Zapatero dice que «el concepto de nación es algo discutido y discutible», puesto que Zapatero se comprometió a aprobar el Estatuto que viniera de Cataluña, puesto que el Estatuto que vino de Cataluña y aprobó el Congreso de los Diputados empieza diciendo que Cataluña es una «nación», ¿a quién puede asombrarle que el presidente del Barça reclame el correspondiente Estado? Sí, eso será todo lo «estratosférico» que Alfonso Guerra quiera, pero fue él como presidente de la Comisión Constitucional quien apretó el botón que colocó el cohete en órbita.

Ahora todas las esperanzas de los aburridos terrícolas están depositadas en que el Tribunal Constitucional destruya ese engendro -perdón, ese ingenio espacial- mediante un complicado sistema de control remoto. Pero, claro, el reconocimiento de lo obvio dejaría en evidencia la dramática frivolidad de los mentores de la mitad de los magistrados. Y ahí están dos pájaros de cuenta como Pascual Sala y Eugenio Gay que ya rindieron notables servicios al poder durante los años de plomo del crimen de Estado y la corrupción y una María Emilia Casas que, puesto que ya sabe que entrará en la historia por la monumental bronca que le echó la vicepresidenta De la Vega durante un desfile, vive obsesionada con que al menos no pueda decirse que dejó tirados a quienes -siendo una buena jurista- la promovieron muy por encima de su competencia. Total, que se diga lo que se diga sobre la heterodoxia con freno y marcha atrás del tal Aragón, seguimos cinco a cinco y con el riesgo creciente de que o se suspenda el partido o tenga que decidir el voto de calidad de la presidenta.

De ahí que otra de las bendiciones derivadas de la oportuna lectura futbolera que de todo esto ha hecho Laporta pueda ser la traslación del procedimiento menos malo inventado hasta ahora para dirimir los empates. Sí, que lo decidan a penaltis. No lo planteo en sentido figurado sino literal. Podrá adaptarse el tamaño de las porterías, el peso del balón o la distancia desde el punto de castigo. Pero lo que propongo es que los cinco magistrados constitucionalistas chuten otras tantas veces contra la meta defendida por María Emilia Casas y que los cinco zapateriles lo hagan entreveradamente contra el portero que designen sus rivales. Y el que meta más goles gana. Sería imposible encontrar, en todos los sentidos de la palabra, un remate más acorde con la astracanada que hemos venido viviendo hasta ahora. Puesto que el lance sería televisado en directo y superaría en audiencia a otros desempates -como diría Laporta- «épicos», los magistrados deberían comprometerse -eso sí- a acudir con la toga almidonada y todos sus collares, condecoraciones y colgajos, raimundas incluidas, brillantes como el oro.

pedroj.ramirez@elmundo.es

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¿Trilingüismo? Sí, gracias
Roberto L. Blanco Valdés : Catedrático de Derecho Constitucional La Voz 10 Enero 2010

Existen dos formas de explicar la apuesta por el nuevo sistema de tres tercios que vertebrará el decreto sobre lenguas: que la decisión de la Xunta de repartir al 33% las enseñanzas entre castellano, gallego e inglés exprese una sólida convicción sobre la formación que, en pleno siglo XXI, deben recibir nuestros chavales; o que suponga, solo, una forma oportunista de zafarse de la promesa electoral de reordenar el reparto de las enseñanzas entre gallego y castellano para acabar con el sistema de inmersión que, de hecho, había implantado el bipartito.

Aunque Feijoo tenía el compromiso de poner fin a la inmersión, la idea de hacerlo a través del sistema de tres tercios resulta -política y pedagógicamente- la mejor imaginable. Pedagógicamente, porque nuestros chavales conocerán tres lenguas de gran proyección en espacios geográficos inmensos. Y políticamente, porque tal solución consiste en desplazar el centro del debate del terreno preferido por los nacionalistas (el de la llamada normalización lingüística) a otro en el que aquellos no gozan de una clara ventaja de partida, prendidos como están en sus prejuicios: el de la enseñanza de las lenguas en una sociedad moderna.

Por eso, si la decisión de la Xunta no es una artimaña para el regate en corto con los nacionalistas y sus trágicos gregarios, sino una parte de su proyecto de país, debería el Gobierno gallego defenderla con valentía y desarrollarla con rigor. Ello exigirá, sin duda, fuertes inversiones para hacer posible en un plazo razonable que ese 33% de clases en inglés sea una realidad, pero exigirá también, desde ya mismo, suprimir toda la parte del futuro decreto destinada a colocar a la sociedad ante unas responsabilidades que no le corresponden.

Es el Gobierno quien ha de decidir cómo se reparten las materias entre las tres lenguas que el propio Gobierno considera que nuestros estudiantes deben leer y escribir correctamente cuando acaban la enseñanza obligatoria. Y debe decidirlo en el pleno convencimiento de que está haciendo lo que debe, además de lo que prometió a sus electores. Porque si su apuesta saliera adelante, pese a todos los que la boicotearán, la Xunta habrá hecho una contribución histórica al futuro del país: ayudar a que las futuras generaciones de gallegos puedan entenderse en tres de los idiomas que suman mayor número de hablantes en el mundo. Eso es hacer país. Otros solo quieren hacer patria.

Pues vaya con el constitucionalista
Nota del Editor 10 Enero 2010

Yo me pregunto para que sirve estudiar derecho constitucional, si luego vienen unos tipos que se pasan la tal por el arco de triunfo.
Si queremos gastar menos, lo mejor es eliminar el derecho constitucional de las facultades de derecho y de paso, eliminar tambien el tribunal constitucional.
El colmo del disparate es meter en el mismo saco churras con merinas, porque incluir el gallego con el español y el inglés en las lenguas de
proyección internacional, parece una macabra estupidez. A ver si los catedráticos de derecho constitucional, y los magistrados del desprestigiado
tribunal, se enteran de una vez de que la constitución fué interpretada y aprobada por los ciudadanos (es un decir, los medios del gobierno
se puesieron en marcha para el si y las críticas fueron silenciadas ignominiosamente).

Interceptada una furgoneta cargada de explosivos
Cuatro etarras detenidos en dos operaciones en Francia y Portugal
Agencias www.gaceta.es 10 Enero 2010

Cuatro etarras han sido detenidos en las últimas hora en sendas operaciones realizadas en Francia, donde cayeron dos de los etarras más buscados por la policia, y en Portugal donde se interceptó una furgoneta cargada de explosivos y fueron detenidos otros dos miembros de la banda terrorista.

Dos supuestos miembros de la banda terrorista ETA han sido detenidos en Portugal cuando huían de la Guardia Civil tras ser interceptada en el noroeste de España la furgoneta que concucían cargada con explosivos.

Según informó la subdelegada del Gobierno en la provincia de Zamora, Pilar de la Higuera, las detenciones se han producido en Portugal, después de que la Guardia Civil parase el vehículo en un control a la altura de la localidad Bermillo de Sayago.

El conductor de la furgoneta escapó en el coche patrulla de los agentes en dirección a Fermoselle, localidad situada junto a la frontera con el país luso.

Uno de los detenidos es el conductor de la furgoneta cargada con los explosivos, mientras que la otra persona arrestada es la conductora del coche lanzadera que guiaba a la furgoneta interceptada, ambos vehículos con matrícula de Francia.

La Guardia Civil interceptó esta noche en Bermillo de Sayago (Zamora) una furgoneta que transportaba explosivos pertenecientes a la
banda terrorista ETA.

Vecinos de la localidad informaron que se había procedido al desalojo de varas viviendas de este pueblo zamorano situada a apenas 20 kilómetros de la frontera con Portugal. A medianoche el tráfico estaba cortado en la localidad y había un gran despliegue de agentes de la Benemérita. Esta furgoneta sospechosa fue interceptada en torno a las 22.00 horas de ayer sábado en la carretera principal que atraviesa todo el pueblo. En concreto se encuentra paralizada a pocos metros de un cruce que a la derecha desvía el recorrido hacía Portugal, a la izquierda conduce al pueblo de Almeida y de frente a la localidad de Fermoselle. Este lugar se encuentra asimismo a unos 35 kilómetros de Zamora.

La vía en la que ha sido interceptada la furgoneta recorre todo Bermillo de Sayago atravesando entre numerosas viviendas por lo que muchas de ellas ya han
sido desalojadas por motivos de seguridad a la espera de que los agentes del Instituto Armado procedan a completar el análisis del vehículo, según las mismas fuentes.

Al parecer dos agentes de la Guardia Civil hicieron parar el vehículo en un control rutinario después de que la matrícula francesa que portaba levantase sus sospechas. Tras esta indicación el conductor de la furgoneta, un presunto miembro de ETA, les empujó y salió huyendo e incluso logró robarles el coche patrulla.

Tras el incidente se procedió a dar la alerta y la Policía portuguesa logró arrestar a este presunto etarra. Además minutos después la Policía portuguesa procedió también a una presunta compañera suya que habría actuado de 'lanzadera' en un coche también de matricula francesa. Una vez arrestados los dos terroristas, la Guardia Civil pudo comprobar que la furgoneta interceptada estaba cargada de explosivos.
 
Bermillo de Sayago, que cuenta con un cuartel de la Guardia Civil, es una localidad zamora de unos 1.000 habitantes. Está situada aproximadamente a unos 35 kilómetros de Zamora, la capital de la provincia. Está también muy próxima a la frontera portuguesa a la que se puede llegar bien a través de Fermoselle (a unos 25 kilómetros) o bien en dirección a Miranda do Douro, que está aún más cerca.

La sinvestigaciones posteriores permitieron identificar a los miembros de ETA detenidos en Portugal como Garikoitz García Arrieta y Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón. El primero fue detenido en la localidad lusa de Torre de Muncorbo tras huir de un coche de la Guardia Civil desde la localidad zamorana de Bermillo de Sayago.

Posteriormente, la Policía lusa identificó y detuvo a Iratxe Yáñez cerca de la localidad de Vila Nova de Foz, que viajaba con documentación falsa en un Opel Astra con matrícula francesa haciendo labores de lanzadera de la furgoneta con explosivos interceptada.

La detención se produjo después de una persecución policial y tras realizar disparos intimidatorios. Los dos arrestados estaban, ya por la mañana, detenidos en la localidad lusa de Torre de Moncorvo (en el distrito de Braganza), según la prensa portuguesa.

Los dos fueron arrestados en Portugal tras pasar la frontera a través de la localidad zamorana de Fermoselle, después de que la Guardia Civil interceptará en Bermillo de Sayago ( a unos 25 kilómetros) a uno de los terroristas que conducía una furgoneta con explosivos y que consiguió huir al país vecino robando un coche de patrulla de los agentes. La otra terrorista iba por delante en otro coche que actuaba de lanzadera.

Operación en Francia
Dos miembros de ETA han sido detenidos en Francia en la región de Clermont Ferrand cuando se dirigían a un zulo que estaba controlado por la Guardia Civil, informaron fuentes de la lucha antiterrorsta.

Estas mismas fuentes precisaron que la detención se ha producido en el marco de una operación dirigida por la Guardia Civil y que los dos presuntos terroristas iban armados en el momento de su arresto en una zona en el monte de la citada localidad gala.

Otras fuentes cercanas a la operación añadieron que el escondite de la banda al que se dirigían apenas contaba con 3.000 euros y que, desde hacía meses, estaba controlado por el Instituto Armado.

Los detenidos son Iñaki Iribarren Galbete y Eider Uruburu Zabaleta. El primero se encontraba huido de la Justicia desde la operación contra el 'comando Navarra' de ETA el 28 de octubre de 2008 y su foto y su nombre fueron difundidas por el Ministerio del Interior como uno de los etarras más buscados, junto a la también detenida hoy Eider Uruburu Zabaleta. El responsable del 'comando Navarra' Aurken Sola Campillo declaró ante la Policía que fue Iñaki Iribarren Galbete, de 32 años, el encargado de contactar con él en Pamplona para ofrecerle que se uniera a la organización terrorista ETA. Le marcó una cita a Sola Campillo a la que acudió Izaskun Lesaka.

Fue un habitual portavoz de Askatasuna mientras se dedicaba a la captación de activistas por orden de su amigo íntimo Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki'. En concreto, huyó el pasado 28 de octubre cuando la Policía desarticuló un comando que acababa de instalarse en Navarra para comenzar una campaña.

Iribarren, según las fuerzas de seguridad, fue el encargado de captar a los integrantes de aquel talde: Aurken Sola Campillo, Xabier Rey Urmeneta, Sergio Boada Espoz y Araitz Amatria Jiménez. Una vez captados por Iribarren, el propio 'Txeroki' se encargó de impartirles un cursillo sobre armamento.

El 21 de diciembre de 2008 apareció fotografiado junto a otras personas en el diario Gara en una información que aseguraba que diez individuos que se encontraban en busca y captura habían tomado la decisión de ingresar en ETA. La Comisaría General de Información de la Policía y la Jefatura de Información de la Guardia Civil incluyó su nombre en febrero de 2009 en la lista de los miembros de ETA más buscados junto a otros cinco presuntos terroristas que se habrían incorporado a la banda en los últimos meses.

Eider Uruburu
Por su parte, Eider Uruburu Zabaleta, nacida en Bilbao en enero de 1978, fue condenada por la Audiencia Nacional en julio del 2005 a un año de cárcel por corear consignas a favor de ETA durante una manifestación por un terrorista muerto. Era una concentración no autorizada, organizada tras la muerte del etarra Arkaitz Otazua en un tiroteo con la Ertzaintza en el alto de Herrera (Alava). Se desconocen más datos sobre su trayectoria en la banda, aunque la Guardia Civil incluyó su nombre, en febrero de 2008, entre los terroristas de ETA más buscados. Las Fuerzas de Seguridad la sitúan en primera línea de la organización.

Conselleiro de Educación
Jesús Vázquez Abad ´El decreto lingüístico es un reto a largo plazo que habrá que juzgar en 4, 8, 10 ó 12 años´
"Tenemos que adaptarnos a la legalidad vigente y a partir de ahí, cumplimos nuestro compromiso electoral"
Reconoce que el sistema educativo gallego no tiene todavía suficientes medios para impartir un tercio de las asignaturas en inglés, pero sostiene que el nuevo decreto de la lengua de la Xunta -en el que se aboga por el trilingüismo- es una medida para analizar a largo plazo: dentro de cuatro, ocho o incluso doce años. El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, defiende su propuesta de las críticas al asegurar que no supondrá ningún conflicto para los colegios el incluir a los padres en la implantación de la línea educativa de los centros. Además, el conselleiro habla de las universidades gallegas, para las que pide más colaboración entre ellas
JULIO PÉREZ A CORUÑA La Opinión 10 Enero 2010

Parte de los argumentos a los que el conselleiro de Educación echa mano para justificar las polémicas bases en las que se inspirará el decreto para fijar la política lingüística en los colegios gallegos son preguntas que suenan a reproche contra las muchas voces críticas que surgieron. Si Jesús Vázquez no lo ha pasado bien estos días, como dicen en su entorno, lo disimula muy bien. Está dispuesto a defender con uñas y dientes el carácter "pionero" del borrador. Quizás para alejarse ya el supuesto conflicto entre los idiomas cooficiales de la comunidad, su discurso insiste en el "plurilingüismo" para dejar "el mejor legado posible a los gallegos del futuro". "Evidentemente es un reto que no se puede conseguir en cuatro años", reconoce. Un reto que, asegura, cumple con la legalidad, el programa electoral del PP y la consulta a las familias.

-¿Y cuánto hay de presiones?
-Los padres son más inteligentes de lo que a veces todos presuponemos. Opinaron, aunque algunos dijeron que no lo harían, y en libertad. Pudo haber presiones mínimas, pero, ¿de qué lado y en qué sentido?

-Me refería a presiones dentro del propio PP.
-El PP no tuvo nada que ver con esa consulta. En absoluto.

-Pues el vicepresidente del Parlamento y aspirante a liderar el partido en Ourense pide respeto al gallego.
-En ningún momento interpreté las declaraciones así. Él habla de un galleguismo que abanderamos en el Partido Popular.

-¿Son las bases realmente para un decreto galleguista?
-Son unas bases para el equilibrio, el consenso, ampliamente reflexionadas, consultadas a miembros de la comunidad educativa y con el germen en esa consulta a los padres.

-¿Con quién se consultó?
-Consultar... Claro que hablamos con gente en privado. "Estoy haciendo esto, ¿qué te parece?". Compañeros de la Administración, del sector educativo, padres... La consulta va a venir ahora con todos los organismos implicados en el sistema y la defensa y promoción del gallego.

-Visto lo visto, ¿aún cree en un consenso mayoritario?
-Es un decreto que responde a una demanda de una mayoría de los ciudadanos, callada muchas veces, que habló en la consulta y previamente y de una manera muy clara en las elecciones. Por supuesto que es posible. ¿Con algunas instituciones? Puede ser. ¿Con otros? Mucho más difícil porque lo que no vamos a hacer es trabajar en los extremos.

-Es decir, que da por hecho que no será mayoritario.
-Cuando te convocan tres manifestaciones, cuando horas antes de presentar las bases se hacen las declaraciones que se hicieron, somos conscientes de la realidad que hay. Lo único de lo que se nos puede culpar es de cumplir con un compromiso electoral y este decreto se adapta a ese compromiso, al marco legal, a la voluntad de los ciudadanos en la consulta y la necesidad educativa de que nuestros jóvenes puedan adentrarse en unas terceras y cuartas lenguas. Es el mejor legado que le puede dejar un Gobierno.

-Pero durante la campaña Núñez Feijóo prometió que la elección de las familias llegaría a todas las materias troncales.
-Tenemos que adaptarnos a la legalidad vigente, que recoge un equilibrio entre lenguas y la no segregación. A partir de ahí, hemos cumplido con el programa electoral.

-Insisto. Al final las familias elegirán sólo dos instrumentales en Secundaria.
-Somos tremendamente respetuosos con la Constitución, el Estatuto y la Lei de Normalización.

-¿La situación del gallego y el castellano es la misma como para reservar la misma cuota a cada uno de los dos idiomas?
-Eso es lo que estaba preestablecido desde antes y es el equilibrio que quieren los ciudadanos. El decreto del bipartito podía llevar a la inmersión total en lengua gallega y provocó precisamente el efecto contrario a la imposición. Eso no es fomentar. Además, en este momento, a través de la Secretaría Xeral de Política Lingüística hay en marcha más de veinte iniciativas del Plan de Normalización relacionadas con la enseñanza. Hay que devolver la cordialidad lingüística a las aulas.

-Los centros llevan diciendo meses que ese problema no existía...
-Si no existió, ¿por qué se movilizó la gente? ¿Por qué está en la prensa?

-¿Porque se creó?
-¿Quién lo creó? En prensa lo han recogido.

-La prensa recogió el debate social que se abrió y cada una de las posturas.
-Eso quiere decir que hay padres que lo han denunciado. Otros probablemente dirán que todo es mentira. En todo caso, algo se ha generado.

-Y si hay un problema, ¿por qué no decide la Administración el reparto y lo deja en manos de cada centro?
-Para que una comunidad educativa funcione es necesario que haya implicación entre padres, los centros y los profesores. Los padres marcarán unas preferencias vinculantes, pero el resto será en función de los recursos de cada centro.

-¿No es un papelón para los centros? El proceso de elección, los cruces de intereses...
-Se dijo lo mismo de la consulta y no pasó nada. Y si todo el mundo se hubiera implicado, todos los padres podrían haber participado, sin problema.

-Una cosa es mandar un cuestionario a casa y otra muy distinta, marcar una línea educativa...
-¿Y que yo obligue a dar una asignatura en función de lo que marca un decreto político no genera conflictos?

-¿Pero la LOE no obliga a que la línea educativa la marquen las administraciones?
-Pero la lengua a lo mejor no. El propio centro presentará un proyecto lingüístico que valorará cada año dentro de su plan educativo. Habrá profesores que se defiendan mejor en una lengua que otra. ¿Por qué lo vamos a imponer nosotros? Cuando se dice que gran parte del fracaso y el abandono escolar se debe a la falta de conexión de padres y centros, ¿por qué ahora nos asusta?

-Quizás porque la lengua es un asunto demasiado delicado como para utilizarlo para mejorar esa conexión.
-Los padres son los primeros interesados en que sus hijos adquieran competencias y buscan posiciones intermedias. Son sabios y no deciden pensando en una idea política.

-Pero no tienen criterios técnicos. No son especialistas.
-El profesorado va a participar en esa decisión, de forma racional, y no pensará tampoco en términos políticos. Son los mejores formados, totalmente bilingües. La prueba es que hay centros que hasta ahora daban el 100% en gallego.

-¿Les puede garantizar entonces a los directores que no van a tener conflictos internos?
-No tiene por qué haberlos. Nadie discute que el plurilingüismo es un reto, pero los profesores se involucran. Tenemos actualmente más de 800 secciones bilingües donde nadie impuso nada. ¿Por qué no les podemos dejar la misma libertad? Lo único de lo que se trata es de expandir esas secciones y que en lugar de 800 haya 8.000.

-¿Hay medios?
-Vamos a ponerlos.

-Es que ustedes lo presentan, más allá del gallego y el castellano, como el decreto del plurilingüismo y eso hoy es imposible cumplirlo.
-Estamos hablando a medio y largo plazo. Yo tengo que ser ambicioso. El problema no es el gallego-castellano. Es que los niños estén preparados para competir el día de mañana. Eso es lo que podrán juzgar del decreto que demandaba una mayoría dentro de 4, 8, 10, 12 años. La Xunta tendrá que hacer ese fuerzo para que se adquieran competencias en igualdad de condiciones en gallego y castellano, que se elimine el conflicto, que los niños hablen gallego fuera del aula y que al mismo tiempo tengan competencias en terceras y cuartas lenguas. Es un marco a largo plazo, susceptible de cambiar. Hoy inglés, mañana quizás vuelva el francés. O el chino. Hay que ir metiéndolo. No podremos conseguir en cuatro años el reto, pero alguna vez alguien tiene que poner el primer ladrillo.

-¿Cuántos profesores están capacitados para dar clase en inglés?
-Lo tenemos que ver. Existen, pero a lo mejor por múltiples factores y falta de motivación todavía no han dado ese paso.

-¿Y no hay riesgo de que se impartan en inglés materias de un perfil bajo?
-Yo no les llamaría de esa forma. Es cierto que hay muchas más clases de Educación Física que en otra asignatura, pero eso ayuda a adquirir competencias, de refuerzo, a habituarse. Vamos a preparar un plan integral de plurilingüismo. Por primera vez queremos ser pioneros.

-¿Una mayoría con dos o tres padres de diferencia puede marcar la línea educativa de un centro?
-La mayoría es siempre la mayoría. De todas maneras, estamos hablando de las bases de un borrador que es cambiable, que hay que negociar. No doy nada por cerrado a día de hoy. Ni para un lado ni para otro. Puede que se vaya a hacer mucha demagogia por parte de políticos o de instituciones políticas...

-¿Y sin ser políticos?
-Los padres no van a hacer demagogia.

-Galicia Bilingüe habla en nombre de los padres y no ahorra críticas.
-No voy a entrar a valorar las opiniones. Nunca lo hago. Estamos hablando de un equilibrio y de un marco legal que hay que cumplir.

-¿No se van a crear condiciones de escolarización diferentes en función de las decisiones y recursos de cada centro?
-Repito que ya han estado funcionando secciones bilingües...

-Que como usted mismo ha dicho són solo 800.
-Pero este año queremos poner más.

-Pero no llegarán a todos.
-Poco a poco iremos haciéndolo.

-Eso significa que sí habrá condiciones diferentes.
-Una de las cuestiones que queremos es que las enseñanzas de calidad, y como tal entendemos también las competencias en terceras y cuartas lenguas, lleguen a todos. ¿Por qué ahora si tienes dinero puedes conformar tu propio proyecto educativo yendo a determinados centros y si no lo tienes, no?

-¿Se van a repartir entonces los profesores con dominio del inglés entre todos los centros?
-Vamos a intentar fomentar que los haya en todos. Evidentemente hay centros que tienen una dotación muy importante de recursos y otros, no. Habrá que hacer un esfuerzo.

-¿Será un elemento a valorar en próximas oposiciones?
-Podemos valorar muchas cuestiones, pero en el momento que presentemos el plan y negociemos con la Mesa Sectorial.

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