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Recortes de Prensa    Jueves 14  Enero  2010

 

Pacto escolar
Serafín Fanjul Libertad Digital 14 Enero 2010

Desde que Villar Palasí tuvo –allá por 1970– la feliz idea de entregar el Ministerio de Educación a los pedagogos, la enseñanza en nuestro país no ha hecho sino deteriorarse y pudrirse. No ahora, hace ya muchos años que la situación es insostenible y cualquiera que trabaje o se relacione con nuestro sistema educativo sabe que la catástrofe ha adquirido tintes de irreversible. El PSOE de González, junto con el calamitoso sistema de las taifas autonómicas, nos ha fabricado alumnos desmotivados, masas de analfabetos funcionales y unos resultados globales que nos sacan los colores en cuanto se coteja a un joven español con otro de Armenia o Kazakistán. Y no digamos de Bulgaria o Rumania. Cuando llega septiembre asistimos al ritual de los partidos y de "las altas magistraturas del Estado" haciendo votos por la mejora de la enseñanza española y repitiendo aquello tan original de que el primer capital de un país es el capital humano y la enseñanza, bla, bla... Hasta el año que viene.

El único intento serio que se ha hecho, desde la muerte del general Franco, por reconducir la situación y enderezar el entuerto fabricado por Galino, García Hoz, Marta Mata, Marchesi, Rubalcaba y otros sabios del mismo porte, fue el proyecto de ley que Esperanza Aguirre trató de convertir en algo más que palabras y que Rubalcaba y sus navajeros asociados en el Congreso se encargaron de echar abajo, durante el primer Gobierno de Aznar: no se podía permitir que viniera el PP a corregir cuanto ellos habían arrasado, con tanto tesón y resultados tan evidentes.

La deseducación es suya, así pues sabotean lo que a una escala mucho menor pretende Esperanza en la Comunidad de Madrid: conseguir que, al menos, los alumnos no insulten y peguen a los profesores. Y aunque se posponga para tiempos más felices el utópico logro de que los estudiantes universitarios –y de Filología– no endilguen cinco faltas de Ortografía por folio de examen. Oigan, que no exagero: a los profesores universitarios nos produce repelús pensar en los exámenes escritos. No a todos, los hay encantados con el río revuelto por razones fáciles de colegir y algunos hasta llegan a ministros. El que tenemos ahora, lo consiguió por ese método tan español de presentarse voluntario a todo y no hacer nada en ninguna parte, para no soliviantar a fuerzas incómodas, estudiantiles o políticas, y en seis años de Rectorado no fue capaz de resolver ni el problema del aparcamiento en la UAM, aunque sólo se necesitaba activar una barrera para la cual se nos habían repartido tarjetas electrónicas. La demagogia ante todo y a ese tenor el resto.

En la actualidad, el digno sucesor de ministros egregios como Maravall, Rubalcaba o Suárez (¿se acuerda alguien de que hubo un ministro de Educación con ese apellido?) propone un pacto escolar. La dirección del PP finge morder el anzuelo (más vale que sólo esté simulando) aunque les importe un bledo la indigencia intelectual de nuestros jóvenes; el copo de plazas universitarias por pandas de amiguetes que han suplantado las arbitrariedades de las antiguas oposiciones por las presiones sindicales o de cuadrilla; el caos universal de los programas, con su adoctrinamiento progre aparejado; o la persecución del castellano como lengua de la enseñanza entre un tercio de nuestra población (Felicidades, Feijóo: te has lucido). Es dudoso que de algo procedente de Rodríguez-Gabilondo salga nada de nada, salvo fotos y declaraciones, pero si sale, todos al suelo, porque significará que el PP se hace corresponsable de la hecatombe. Ellos verán.

El coste de los derechos
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 14 Enero 2010

Fracasado el intento de utilización de las lenguas cooficiales españolas en el pleno del Parlamento Europeo por ser financiera, política y logísticamente inviable, los nacionalistas vuelven a la carga en el Senado. Un grupo de veinticuatro senadores pertenecientes a formaciones de este signo, acompañados curiosamente de sus diez colegas socialistas catalanes, han presentado una proposición de modificación del reglamento de la Cámara Alta que en caso de prosperar transformaría a la Asamblea de la Plaza de la Marina Española en un sucedáneo de las Naciones Unidas.

El despropósito es de grueso calibre porque forzar a un colectivo de ciudadanos españoles que representan a la soberanía nacional en un cuerpo legislativo asimismo nacional y que, como es lógico, dominan a la perfección su lengua común, a entenderse entre sí mediante interpretación simultánea, entra de lleno en el esperpento. En el Parlamento de Cataluña o en los municipios catalanes el idioma mayoritariamente empleado es el catalán, dado que éste es su ámbito natural de aplicación, y nadie protesta por ello. ¿En virtud de qué extraño razonamiento el criterio que vale para Cataluña no es bueno para España en su conjunto? Aparte del absurdo de esta pretensión, el coste de la misma sería considerable.

El multilingüismo integral de un Senado en cuatro idiomas implicaría un gasto anual del orden de unos diez millones de euros, aparte de la inversión inicial en cabinas de interpretación, material electrónico y confección de software. Por supuesto, el único objetivo de una operación tan cara como inútil no es otro que debilitar la unidad nacional y visualizar la progresiva desaparición de España como proyecto común, tan deseada por los secesionistas. La senadora del PNV Miren Leanizbarrutia ha afirmado en el transcurso de la polémica generada por esta iniciativa que "los derechos no se pueden cuantificar y no tienen coste". Si esta buena mujer tuviera un mínimo conocimiento de lo que representan los modernos Estados del Bienestar sabría que hay dos tipos de derechos, unos que, efectivamente, son gratuitos en términos económicos directos, como el derecho a la libertad de expresión, a la libre asociación o a la libertad de culto, y otros que requieren recursos billonarios, como el derecho a la sanidad, a la educación o a las pensiones. Mira por dónde el derecho a hablar en vascuence en el Senado -lo que requeriría por cierto que algunos senadores nacionalistas vascos lo aprendieran previamente- sí tiene coste, y muy elevado.

La portavoz del PSOE ha declarado que cualquier medida en este campo requiere un consenso muy amplio y, en particular, la conformidad del Partido Popular. Si es así, estamos presumiblemente salvados.

El orgullo de ser llamado "antisistema" en España
Francisco Rubiales Periodista Digital 14 Enero 2010

Cuando criticas sus errores y fracasos, algunos políticos y sus partidarios fanatizados y sometidos pretenden excluirte y desprestigiarte llamándote "antisistema", pero ignoran que, para un demócrata, cuando el oprobio procede de "la casta", ese oprobio es puro honor. Ellos son los verdaderos antisistema porque han degradado y envilecido nuestra democracia.

Desde el gobierno, desde el PSOE y a veces también desde el PP, te llaman "antisistema" si criticas sus errores y abusos. Algunos incautos se sienten cohibidos ante la acusación, sin darse cuenta que ser llamado "antisistema" en estos momentos, cuando el sistema es injusto, corrupto y nos lleva al desastre, es todo un honor.

Ser denominado "antisistema" en la España actual significa, probablemente, ser demócrata, ya que el sistema que nos rige es cualquier cosa menos una democracia verdadera. Un sistema que no respeta los principios básicos de la democracia ni los valores fundamentales para la convivencia no merece respeto, ni adhesión por parte de la gente honrada y decente.

Las elecciones no son libres porque no es el ciudadano el que elige sino los partidos políticos, que son los que confeccionan las listas electorales. La separación de poderes no existe porque los partidos los dominan y someten. El Parlamento, que debería ser el templo de la palabra y del criterio libre, es poco menos que un barracón de esclavos, que sólo pueden hablar cuando reciben permiso de su jefe de filas y sólo pueden defender lo que dice el partido, sin lugar alguno para la conciencia o para defender lo que quieren los votantes. La Justicia está politizada, es ineficiente y suele ser parcial y arbitraria en muchas ocasiones. La ley no es igual para todos y los partidos tienen la desfachatez de nombrar a los magistrados de los grandes tribunales. Gran parte de los concursos públicos están amañados. Las subvenciones las dan los gobiernos a sus amigos y afinnes, mientras se margina delictivamente a los adversarios e indiferentes. La sociedad civil está casi en estado de coma, sometida y ocupada por el poder político, sin que pueda servir de contrapeso al poder del gobierno, como establecen las reglas de la democracia. La corrupción ha penetrado en el tuétano del sistema. El ciudadano está marginado. La defensa a ultranza de los derechos fundamentales no está garantizada. La prensa crítica y libre, capaz de fiscalizar a los grandes poderes, ha sido diezmada y encontrarla hoy en la mal llamada "democracia española" es casi un milagro. Si a esos defectos y carencias fundamentales se agregan el despilfarro, el amiguismo, la arbitrariedad, la desconfianza en el poder, la hipertrofia del Estado y la marginación casi total del ciudadano, que es, en teoría, el soberano y el mandante en democracia, es obligado llegar a la conclusión de que "el sistema" es una basofia que no merece respeto ni adhesión.

El "sistema" no ha sido capaz de solucionar ni uno de nuestros grandes problemas y retos, a pesar de contar con nuestros impuestos, con todo el poder, con el monopolio de la violencia y con legiones de servidores pagados con el erario público. En España cada día hay más desempleo, pobreza, hambre, inseguridad, injusticia, diferencias escandalosas entre ricos y pobres, desconfianza y desencanto. El sistema ha impulsado el desencuentro entre regiones y pueblos de España y la caída generalizada de los valores que garantizan la convivencia y hacen felices a los humanos. Gracias al "sistema", España ocupa hoy la cabeza de la clasificación europea y occidental en desempleo, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, prostitución, tráfico y consumo de drogas, crecimiento de la población encarcelada, incremento de la delincuencia, uso de coches oficiales, despilfarro público, endeudamiento y crecimiento espeluznante de la corrupción, entre otras miserias y dramas.

El balance del "sistema" es desolador. Defender un sistema así sería casi un crimen para un demócrata o para cualquier ciudadano honrado. Los verdaderos "antisistemas" en España son los que gobiernan y fracasan, los que alimentan la desigualdad y se benefician de las ventajas públicas, los que han convertido la noble democracia en una sucia oligocracia de partidos, sin ciudadanos y sin decencia.

Ser tachado de "antisistema" en España es todo un orgullo y un honor porque un demócrata debe enfrentarse pacíficamente a ese sistema, degradado y sucio, aplicando el sabio principio de que "todos los problemas de la democracia se resuelven con más democracia".

Así que si te llaman un día "antisistema" porque no te gusta el triste e injusto mundo que están construyendo a tu alrededor o porque desprecias a los malos políticos que nos están llevando hacia el abismo, a esa gente que es incapaz de percibir los dramas del ciudadano desde sus coches oficiales y sus sueldos y pensiones de 20.000 euros mensuales, sientete orgulloso y sigue despreciándolos y haciéndoles sentir todo la ignominia que transportan sobres su hombros.

Muchos ya lo hacen. Las encuestas del CIS, probablemente maquilladas, ya señalan a los políticos como la tercera preocupación de los españoles, por delante, incluso, del terrorismo. Sin maquillaje, quizás los políticos ocuparan la primera plaza, pues no en vano son los principales culpables de los grandes problemas: la crisis económica, el paro, la inseguridad, la injusticia, etc.

Voto en Blanco

La confusión de Babel
M. MARTÍN FERRAND ABC 14 Enero 2010

UNO de los muchos encantos que ofrece el ser español, compensador del sufrimiento político que conlleva tal condición, reside en la diversidad. España tiene la variedad geográfica, climatológica, monumental, cultural y lingüística... de todo un Continente. Aquí caben montañas de más de 3.700 metros de altura, huertas feraces y páramos inmensos, cálidos o fríos según los gustos. Reconforta pensar que al mismo tiempo que se levantaba el Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana crecía la altura de la Giralda de Sevilla y que aquí, avenidos o enfrentados, hemos crecido moros, judíos y cristianos, poetas inmensos y bobos de solemnidad, liberales grandiosos y tiranos despreciables... Se supone que todo ello debiera conducir a nuestro gozo y satisfacción; pero, últimamente, los fervores nacionalistas vienen utilizando la diversidad como una maza hostil.

Diez senadores del poliédrico PSC y los veinticuatro que componen en la Cámara Alta el mosaico inequívocamente nacionalista han unido sus fuerzas para -¡otra vez más!- promover la posibilidad de que, mediante la traducción simultánea, los inútiles debates de la Cámara superflua puedan celebrarse en castellano, catalán, gallego y vascuence, a elegir por el interesado. Es otra muestra más del síndrome babélico que nos acosa. Como enseña el Génesis, cuando la humanidad quiso revelarse contra los designios de Yavé y, en lugar de repartirse por todo el planea, pretendió construir una torre que los llevara hasta el cielo, el Señor los confundió y de hablar todos una misma lengua pasaron a no entenderse los unos con los otros. En eso parece que, en una ridícula pirueta anacrónica, estamos ahora.


Lejos de utilizar la abundancia como potencialidad, no faltan mentecatos que quieren convertirla en limitación y, en ejercicio del más clásico caciquismo, aspiran a jefes de tribu y poblado mejor que a líderes de un Estado fuerte, alma de una Nación poderosa y, expresado sin nostalgia alguna, motor de una Patria que almacena, entre otros, el tesoro del plurilingüismo. Arrastran tal confusión de ideas que confunden idioma con Estado y que, al hacerlo, empequeñecen el territorio que tratan de engrandecer. Es, y más todavía en tiempos tan difíciles como los que atravesamos, un desvarío culpable del encanijamiento nacional que ya cansa y asfixia y que no hará más prósperas a las partes con el empobrecimiento del todo.

Pinta de delincuente
Román Cendoya www.gaceta.es 14 Enero 2010

El 'nazionalismo' mafioso ha rentabilizado con creces el daño que ha hecho.

Las imágenes de Pello Olano, el transportista de explosivos y lanzamisiles marca ACME, por suerte para Aznar y para todos, permite comprobar que los etarras, lejos de ser aguerridos gudaris, son delincuentes. El desprecio que los nazionalistas instalan en los paisanos con un ínfimo nivel intelectual les impide verse como son gracias a una ceguera secular. Olano podía protagonizar, sin ningún problema, la matanza de Puerto Urraco. Observando a otros miembros de la banda terrorista uno se da cuenta de que, si hubieran vivido o nacido unos kilómetros más al sur, habrían sido el Vaquilla.

La pregunta es: ¿quién ha organizado esta estructura delictiva que hace terrorista a todo aquel que en otro lugar sería delincuente habitual? Obviamente, un nazionalismo mafioso que ha rentabilizado con creces el daño que ha hecho. Pello Olano, sin ETA, estaría robando ovejas o asesinando con una guadaña a su vecino. Pero el nazionalismo vasco le ha facilitado un entorno en el que poder trasladar lanzamisiles y explosivos que guardaba en un local municipal. Eso que en Chachapoyas, de la mano de García Márquez, sería una historia propia del realismo fantástico, en la España democrática es realidad delictiva. Y no debería haber ayuntamientos al servicio del terror.

Visto lo visto, el Gobierno debería demostrar su verdadera voluntad de terminar con el terrorismo y con estas sorpresas promoviendo la disolución de todos los ayuntamientos gobernados o con presencia de listas terroristas. Tiene que hacerlo, por mucho que le moleste al nazionalismo vasco que, calculadora en mano, intenta seguir manteniendo en las instituciones a esta gente para recuperar el poder que tanto rendimiento económico y privilegios políticos les ha dado durante los últimos 30 años. Gobierno central y vasco están en las mismas manos y tienen el apoyo del principal partido de la oposición. ¿Qué razones oscuras hay para que esto no suceda?

Despilfarro e identidad
Javier Nart www.gaceta.es 14 Enero 2010

Cuando las cosas vienen mal dadas lo primero es adecuar el gasto al ingreso.

Que el sentido común es el menos común de los sentidos es una verdad de Perogrullo que, en el caso de la hiperatrofiada Administración Pública española, no deja de ser subversiva. Que en este país llueven (diluvia) chuzos de punta ya no lo niega ni el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Para el común de los mortales cuando las cosas vienen mal dadas la primera e inmediata reacción es la de adecuar lo que se gasta a lo que se ingresa.

Por el contrario, nuestra Administración Pública no solamente no adelgaza sino que engorda. A título de ejemplo, la zona de España con mayor depresión económica, Andalucía, ha incrementado en 70.000 funcionarios su nómina en el último quinquenio. Pues bien, trasladémonos a una de las economías más boyantes, a Cataluña donde lo prioritario sigue siendo profundizar en la “identidad nacional”.

Así, el vicepresidente Josep Lluis Carod-Rovira mantiene “inasequible al desaliento e impasible al ademán” su particular y peculiar lucha identitaria derrochando el presupuesto de los catalanes en embajadas de nulo resultado (excepto para los beneficiados de ellas, entre los cuales se encuentra su hermano en la de París) o en carajadas en favor de selecciones deportivas como las de fistball, pitch and putt o baile deportivo, cuya virtud se encuentra no en el microscópico número de participantes en Cataluña, sino en que han admitido como miembro en sus “federaciones internacionales” a la “selección catalana”.

Incluso financiamos a la ¡¡Confederación Sudamericana del patín!! ya que en la competición americana… permite la presencia de la selección catalana. Además el dinero sobra en Cataluña, financiamos escuelas de catalán en el Rosellón francés. Así como pagamos las placas en catalán de las calles en la también ciudad francesa de Perpiñán.

Como dicen los franceses “el ridículo no mata”. Ciertamente, pero nos sale por un ojo de la cara. Evidentemente, no paga el señor Carod-Rovira.

Islamismo
Ni rabia ni orgullo
Raúl Vilas Libertad Digital 14 Enero 2010

La misma humillación que empujó a Oriana Fallaci a regalarnos La rabia y el orgullo, el ensayo más estremecedor de cuantos se han escrito en la última década, es algo tristemente cotidiano en Europa, diez años después del ataque a las Torres Gemelas que despertó el genio de la irrepetible periodista italiana.

"¡Me emocioné tanto viendo a esos operarios apretando el puño y enarbolando las banderitas mientras rugían USA, USA, USA, sin que nadie se lo mandase! Y sentí también una especie de humillación. Porque no me puedo imaginar a los operarios italianos enarbolando la bandera tricolor y rugiendo Italia, Italia, Italia", cuenta la Fallaci. Ya somos dos. Igualmente inverosímil, triste pero real, si cambiamos Italia por España, o cualquier otro país del tan viejo como, hoy, pacato continente.

Rabia que debió ser generalizada en 2005 cuando las turbas de bárbaros quemaban embajadas porque Kurt Westergaard osó representar al profeta del odio; o sólo hace unos días, cuando un malnacido somalí entró en el domicilio del caricaturista danés para intentar matarle a hachazos. Orgullo que todos tendríamos que sentir por nuestro origen cristiano, germen de la civilización, esta sí, más libre y próspera que la humanidad ha conocido nunca.

Pero no, frente a eso, lo que tenemos es pusilanimidad y vergüenza. Westergaard cosechó tantas críticas, si no más, como apoyos de sus conciudadanos europeos. Él tiene que vivir escondido; quienes predican el odio campan a sus anchas. Muy pocos periódicos, entre ellos Libertad Digital, hemos publicado, de nuevo, la viñeta tras el reciente atentado fallido. Un gesto mínimo de solidaridad con el dibujante y, más importante, de reafirmación cultural y moral.

Detrás de todo hay una mezcla de cobardía, ignorancia y maldad. Aunque, al cabo, no debe sorprendernos que los liberticidas de siempre renieguen de nuestro acervo cristiano. Prostituyen la palabra laicidad para perseguir los crucifijos que simbolizan, entre otras cosas, precisamente eso; mientras se muestran compresivos con unos salvajes que tratan a sus mujeres –cuando puedan lo harán con las de aquí– peor que a las bestias.

Vuelvo a la Fallaci: "No le niego a nadie el derecho a tener miedo. El que no tiene miedo a la guerra es un cretino. (...) Pero en la vida y en la historia hay casos en los que no es lícito tener miedo. Casos en los que tener miedo es inmoral e incivil". No es una guerra de religión, ni un choque de civilizaciones, no. Ni tampoco una guerra clásica. Es la razón frente a la barbarie, la libertad contra la tiranía –Wafa Sultan lo explica mucho mejor que yo. Eso nos jugamos. Y, mucho ojo, también nos concierne, incluso más, a quienes somos laicos o ateos.

"EL FUNDAMENTALISMO DEMOCRÁTICO"
Gustavo Bueno arremete contra Zapatero y Zerolo en la presentación de su último libro
El filósofo Gustavo Bueno presentó este miércoles en Madrid su último libro "El fundamentalismo democrático", en el que critica duramente a los políticos. En especial se llevaron su peores zarpazos Zapatero y Zerolo.
libertad digital 14 Enero 2010

En más de 400 páginas Gustavo Bueno somete a examen a la democracia española. "Hay más corrupción en la ley del aborto que en el caso Gürtel o en Filesa", dijo.

Preguntado por la periodista de LDTV Paloma Cuevas por si la corrupción es inseparable de la política, el filósofo afirmó que "las posibilidades de que estén asociadas son muy grandes". Gustavo Bueno puso el PER como ejemplo de corrupción. "Se está pagando a los jornaleros para que voten al PSOE".

Pero la peor parte de sus críticas se las llevó Zapatero. "No lo conozco ni quiero conocerlo y además me importa un pimiento. No le tengo la menor aversión, le tengo desprecio absoluto por las cosas que dice". Recordó cuando el presidente le dijo a Fernández de la Vega que estaba en un "estado de felicidad democrática". "Esto es muy difícil llegar a entender cómo lo puede decir de verdad".

Tampoco Zerolo se libró de sus ironías en relación a los "orgasmos democráticos". "Es muy difícil creer que esto lo dice sinceramente. Es un hombre que tiene la maquinaria lógica desengrasada y entonces quiere hacer una metáfora y dice eso".

ENSAYO | Filosofía y política
Gustavo Bueno y ZP, el reencuentro
El libro compara las doctrinas del presidente con las de la religión
Álvaro Cortina | Madrid ABC 14 Enero 2010

La democracia de Zapatero, la de hoy, la de ahora, no pasa el examen de Gustavo Bueno en 'El fundamentalismo democrático' (Temas de hoy). El título es una mezcla de confusión terminológica y corrupción moral (terminal, casi): el sistema es ya cadáver. Bueno echa mano del símil de lo religioso. "La fe del ateo", como escribió en un libro anterior. "La soberanía es una noción tan oscura como la de Dios".

Así, el demócrata fundamentalista (Zapatero, en este caso) se mueve en la nebulosa de las creencias. Cuando invoca al "pueblo", por ejemplo, hace religión. "Es una palabra que llena la boca de la gente, cuando no sabe ni qué dice.

Bueno le sacude al proyecto de ley a plazos del aborto, a los estatutos de autonomía, a las leyes de memoria histórica, a la de matrimonios homosexuales, a la de violencia de género, y a Garzón. Dice del juez de la Audiencia Nacional que tiene "complejo de Jesucristo", redentor universal.

La desvinculación de las fronteras nacionales ha fomentado esta enfermedad (o asesinato) de los nuevos fundamentalismos. "La ciudadanía cosmopolita es un absurdo", explica el filósofo. Los independentistas, vascos y catalanes son, según cuenta, nocivamente incluidos dentro de una idea global de democracia, cuando son "enemigos" del sistema.

Estado de Derecho y de No Derecho
Es un punto capital en esta "perversión" de fondo que contempla el autor. "Las democracias nos consideramos una alianza universal frente a los totalitarismos, y es una ficción. La ciudadanía siempre ha venido unida a la nación política. Nos llamamos Estado de Derecho frente a los otros de No Derecho". La nueva Ley del aborto es, según cuenta, más producto de una insania y desbarajuste de este "gobierno de ignorantes" que otra cosa.

"Este libro quiere alertar sobre la gran probabilidad de que, si en situaciones de agravamiento de la corrupción (de la enfermedad) aplicamos la receta "más democracia", la corrupción se agravará también y conducirá acaso a la muerte del propio sistema", razona Bueno.

"Es como con la Iglesia: sus individuos son los corruptos, no la institución". ¿Queda claro el símil? Diagnóstico: la democracia está corrompida, ¿quién la descorromperá?

LE RETIRA LA INVITACIÓN A UN DEBATE
Aragón Televisión censura a un filólogo crítico con la imposición del catalán
Aragón Televisión ha censurado a un filólogo crítico con la Ley de Lenguas que ha impuesto el PSOE en la región. Héctor Castro estaba invitado a un programa de debate en el que al final no se le dejó intervenir.
Libertad Digital 14 Enero 2010

Héctor Castro Ariño, licenciado en Filología Románica y en Periodismo y, secretario de la Asociación-Academia de la Lengua Aragonesa (ACALA), no intervino finalmente ayer en un debate lingüístico en Aragón Televisión tras retirarle la invitación el ente público que prefirió finalmente no contar con la participación de filólogos críticos con la Ley de Lenguas y que defienden que en la zona oriental de Aragón se hablan modalidades propias aragonesas.

Castro denuncia que “la Televisión Autonómica de Aragón no ha querido realizar un debate sino que lo que ha pretendido es hacerles una encerrona política a Partido Aragonés y a Partido Popular. Está claro que han llegado órdenes desde arriba para que no hubiera presencia de filólogos que defendemos las modalidades lingüísticas del Aragón oriental. Esto es censura”.

El lingüista asegura que “la semana pasada me llamaron del ente público para invitarme al debate como filólogo. Incluso me enviaron los horarios de tren necesarios para poderme desplazar hasta Zaragoza. Todo estaba cerrado y, la víspera del programa, me llaman para decirme que ya no era necesaria mi presencia porque habían cambiado el formato del programa. Me explicaron que en el programa intervendrían dos filólogos y varios periodistas. Les dije que yo era filólogo y periodista; pero mi participación ya no interesaba. Llegué a proponer como alternativa a otros filólogos de nuestra corriente, sin embargo, la decisión estaba tomada. Está claro que no querían que hubiera lingüistas con argumentos científicos que echaran por tierra los razonamientos de PSOE y CHA”.

Héctor Castro explica que “llamé por teléfono a Pepe Quílez, director de la Televisión de Aragón, y a Ramón Tejedor, director general de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y les dejé sendos mensajes, pero no obtuve llamada ni respuesta alguna”.

Castro se muestra muy dolido con lo sucedido y acusa al ente público de “no querer organizar un debate donde filólogos de distintas corrientes opinen sino de pretender hacer un programa para lavarles la cara a PSOE y CHA respecto a la Ley de Lenguas que tantas críticas está suscitando y que la inmensa mayoría de aragoneses rechaza frontalmente. Querían hacer creer a los telespectadores que la Filología avala los posicionamientos de PSOE y CHA cuando la realidad es otra. Hay una división total respecto a la lengua que se habla en el Aragón oriental. Muchos lingüistas y profesores de diferentes Universidades argumentan que en la zona oriental hablamos aragonés”.

Este lingüista, que ha publicado diversos trabajos sobre la lengua aragonesa del este de la Comunidad, ha sido copartícipe en la elaboración de la Ortografía del aragonés oriental y que ha efectuado un gran número de conferencias sobre Lingüística y Lenguas Minoritarias, quiere agradecer a título personal y en nombre de la Academia de la Lengua Aragonesa (ACALA) a la cual pertenece, el ofrecimiento que el Canal 44 le ha hecho para participar próximamente en un debate sobre la Ley de Lenguas en el que también participará un destacado filólogo perteneciente a la corriente opuesta. Según Castro, “esto sí será debatir entre filólogos, puesto que habrá posicionamientos distintos en torno a una misma mesa”.

Finalmente, Castro asegura que otra televisión local aragonesa le ha hecho sendo ofrecimiento para participar en otro debate y que anima a todos los medios de comunicación libres a organizar otros tantos coloquios sobre el tema en el que haya participación de ambas corrientes lingüísticas. “Tanto otros lingüistas con los que colaboro como yo mismo estamos dispuestos a debatir públicamente con filólogos que opinen diferente a nosotros. Lo importante es que la sociedad aragonesa pueda escuchar todas las voces y, a partir de ahí, formarse su propia opinión. Esto es el principio básico de toda democracia”, apuntilla.

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Cueste lo que cueste
IGNACIO CAMACHO ABC 14 Enero 2010

EN la Roma clásica distinguía a los miembros del Senado la virtud de la sensatez y la prudencia, pero en nuestra empobrecida democracia los senadores son en su mayoría mediocres políticos a medio amortizar a los que todavía deben algún favor los aparatos de sus respectivos partidos. Sin mayor operatividad a falta de una reforma constitucional que le dé algún sentido, la Cámara Alta languidece como presunto ámbito de un debate territorial que suele derivar, ante la indefinición de competencias, en refugio de extravagancias a la mayor gloria de un nacionalismo indesmayable para el que no hay detalle que carezca de importancia si refuerza su imaginario simbólico de la nación de naciones. La última de ellas, por ahora, ha sido la iniciativa de contratar un servicio de traducción permanente para las lenguas cooficiales con el objeto de que sus señorías periféricas puedan a todas horas expresarse en ellas... y el resto entenderlas en el único idioma común que todos comparten.

Habida cuenta de que tal Babel lingüística, propia del Parlamento Europeo, ocasionará un notable gasto suplementario, los proponentes -todos ellos nacionalistas y miembros del PSC, que viene a ser una redundancia- arguyen que se trata de un derecho y que los derechos «no tienen costes» (sic), por lo que exigen no reparar en ellos; incluso una representante vasca se ha mostrado partidaria de llevar adelante el expediente «cueste lo que cueste». Cuestión -o coste- de principios, pues, aunque principio por principio quizá conviniese hablar un poco del principio de austeridad pública, y derecho por derecho podría la brillante minerva euskaldun considerar también el derecho de los contribuyentes a que no se dilapide su siempre escaso dinero.

En la actualidad, el Senado ya cuenta con traducción vernácula en varios debates de política autonómica (al precio aproximado de 7.000 euros por sesión), algún discurso del presidente y los escritos de los ciudadanos, por lo que no puede decirse que se trate de un derecho laminado en la Cámara. Ocurre que existe en España una lengua común en la que todos los españoles pueden entenderse, y con arreglo a tal principio y al de la economía pública no cabe considerar la inversión en un servicio de interpretación universal y permanente sino como un despilfarro. Pero qué sentido tiene hablar de derroche a quienes han hecho del dispendio un sistema, gastando en políticas identitarias caprichosas y a menudo excluyentes millones de euros que detraen sin remordimiento de los servicios básicos para apuntalar su obsesivo designio de «construcción nacional». Se trata de los derechos, ya saben. Y en la España pseudofederal del zapaterismo rigen unos derechos para los nacionalistas y otros para el resto de los ciudadanos. Incluido, por supuesto, el derecho a priorizar lo superfluo. Cueste lo que cueste.

La hidra etarra
Editorial ABC 14 Enero 2010

EL etarra Pedro María Olano sólo era conocido por haber amenazado de muerte a la brava alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola, delito por el que fue condenado. Olano era, hasta ahora, otro matón más de la red social proetarra, integrada por esas cuadrillas de chivatos, colaboradores, correos y palmeros que tan eficazmente han contribuido con la estrategia de ETA de «socializar el miedo». Desde luego lo consiguieron.

El descubrimiento de que Olano fue pieza clave de los tres atentados frustrados con misil contra el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, ha confirmado que ETA siempre está detrás de cualquier forma e intensidad de violencia en el País Vasco contra los no nacionalistas y que todo batasuno encierra, en potencia, a un terrorista dispuesto a pasar de la algarada callejera al misil SAM-7, como hizo Olano. Afortunadamente, ETA falló en su triple intento de asesinar a Aznar y a sus acompañantes durante la campaña electoral de 2001. Cuatro intentos, en total, sumando el de 1995, de acabar con la vida de quien ETA siempre ha considerado su bestia negra, aun antes de que fuera presidente de Gobierno. Por eso no fue oportuno ayer Felipe González al afirmar -en relación con la causa contra Ibarretxe y López por sus conversaciones con Batasuna, cerrada ya por Supremo- que él, Aznar y Zapatero ordenaron hablar con ETA. Tampoco dijo toda la verdad, porque tanto él como Zapatero hicieron con ETA mucho más que «hablar» y porque Aznar creó los instrumentos legales que ahora están derrotando a ETA.

Mejor que reescribir la propia historia es asegurarse de que en el futuro no se cometan los errores del pasado. Las andanzas de Olano, bajo apariencia de «borroka» bravucón, son fruto en buena medida de no haber aplicado la ley siempre con rigor, y aunque ahora los resultados policiales de la lucha contra ETA son excelentes, el Gobierno sigue instalado en la pasividad legislativa. Y hay cosas que mejorar en la lucha contra ETA, como los flecos de las ilegalizaciones de partidos y candidaturas. La trama etarra de ANV aún tiene ayuntamientos bajo su control: o se disuelven estos consistorios o se expulsa a los electos de la lista ilegalizada, pero no se pueden dejar las cosas como están. No habrá reforma como esta que cuente con mayor respaldo social y parlamentario, con suficiente base constitucional -la defensa de la sociedad democrática- y con mejores credenciales de eficacia para acabar con ETA.

Munilla y la herencia de Setién
Lorenzo Contreras Estrella Digital 14 Enero 2010

La "instalación" de José Ignacio Munilla en la sede episcopal de San Sebastián ha sido evidentemente conflictiva y su futuro no parece prometedor. El panorama político y la relación de fuerzas en Euskadi parece más bien garantía de que el enrarecido clima en torno al nuevo prelado de la diócesis, una diócesis que en realidad prima sobre todo el territorio como factor eclesiástico, e incluso político, irá en aumento. Munilla es un contra-Setién, es su antítesis, y nadie negará que el famoso obispo nacionalista determinó, siempre en yuxtaposición institucional con Ibarretxe, bastante de lo que llegó a ser la trayectoria nacionalista en general dentro del País Vasco. Setién era un factor de radicalización. Ya hizo todo lo que pudo, y pudo bastante, para que Munilla, conocido párroco de Zumárraga, acabara aterrizando en territorio "español", es decir en la España de siempre, con la sede de Palencia como destino en este caso.

Pero las circunstancias fueron cambiando. El PNV perdió el poder frente a la coalición de facto acordada por el PSE y el PP. Patxi López y Basagoiti dejaban sentir su peso Y además Munilla es vasco de pura cepa y habla perfectamente el euskera. Una de sus primeras manifestaciones, si no la primera, ha sido prometer apoyo a las víctimas de ETA, justo en una coyuntura caracterizada por la ofensiva nacionalista y, por supuesto etarra, en pro de los presos vascos y en medio de una atmósfera de victimismo creciente.

Puede que en todo este proceso de cambio en la cúpula eclesial de Euskadi sea conveniente conceder algún significado previo a la sustitución del nuncio Monteiro, portugués, por otro italiano, muy cercano desde luego a la Curia y patrocinado por Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, afectivamente ligado en lo personal al papa Benedicto XVI.

La situación en la Iglesia vasca, y más concretamente en la donostiarra, es en principio de crisis a largo plazo. Allí se habla de "olla a presión". El claro guipuzcoano, radicalizado en su tiempo con Setién, aparentemente moderado por Uriarte, y ahora, con toda evidencia, contrarrestado en clave no nacionalista y supuestamente "preconciliar" por Munilla, ya hizo saber en su comunicado de rechazo al "intruso" que su soledad iba a ser completa. Munilla se ha defendido frente a los párrocos desertores argumentando que sus correspondientes ceses forman parte de una normativa canónica cuando un titular, en este caso Uriarte, causa baja en la sede por jubilación.

Aunque ahora resulta que Uriarte ha decepcionado también a los sacerdotes nacionalistas, lo cierto es que inicialmente, cuando al "advenimiento" de Munilla se hacía oficial, el obispo saliente admitió que "el perfil de Munilla no es conveniente para la diócesis". Por mucho que Uriarte intente moderar su propia imagen en un aparente intento de templar los ánimos revueltos, pocos olvidan que en su día pidió inoportunamente el acercamiento de los presos de ETA durante el funeral de López de Lacalle, militante de "Basta Ya" asesinado por la banda.

La etapa que se abre tiene que resultar complicada para Patxi López y su Gobierno. También bastante incómoda para el zapaterismo en la medida en que el nacionalismo vasco, hoy por hoy en retroceso como poder ejerciente para unos cuantos años, puede haber encontrado en el conflicto diocesano de Guipúzcoa elementos aprovechables para determinados incordios políticos. La idea de que en Guipúzcoa se ha asentado el nacionalcatolicismo puede con el abono propagandístico correspondiente, trasladar hacia los actuales gobernantes, en Madrid y en Euskadi, una cuota de congratulación indemostrable. Por otra parte, alguna que otra euforia "españolista" tendría su efecto ambiental. Y no se olvide que Setién es Setién y su herencia sigue viva.
 

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