AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 16 Enero  2010

 

Recuerdo de Cambó para evitar otro enfrentamiento nacional
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 16 Enero 2010

Los expertos coinciden en que la sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña, sea cual sea su sentido, va a determinar el modelo de Estado. Porque si el Tribunal avala la ley orgánica, otras autonomías emularán a la autonomía catalana tanto en lo simbólico como en lo competencial; y si no lo hace, el catalanismo transversal, de CiU al PSC, pasando por el secesionismo de ERC, entrará en una dinámica de difícil control para el propio Estado, y el Gobierno de la Nación quedará lesionado en su credibilidad porque en su momento apoyó el texto legislativo ahora impugnado. La resolución del TC se espera para el mes de febrero. Es inmediata la convocatoria por María Emilia Casas de una sesión plenaria que resultará prácticamente definitiva.

Joan Puigcercós ha mostrado, desde este momento, su discurso más radical: “El TC va a reforzar nuestras tesis independentistas” porque el dirigente de ERC asume que “la sentencia no será positiva. Zapatero no ha cumplido sus compromisos (…) Ahora tocarán elementos simbólicos o la arquitectura institucional. ERC ya tiene otro camino, pero para el PSC la sentencia marca un punto final, la pared definitiva del camino autonómico, el hasta aquí.” (Diario Público de 10 de enero de 2010).

Así las cosas, y con los artículos que se están escribiendo en la prensa catalana (“La rara unidad catalana” de Francesc-Marc Álvaro y “Nación, Estado, proyecto” de Ferran Mascarell, ambos en La Vanguardia) es preciso enfriar el ambiente y racionalizarlo al máximo para evitar un, al parecer inevitable, choque de trenes. El catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Barcelona y presidente del instituto de Estudios Catalanes, Salvador Giner, ya ha comenzado a lanzar criterios de conciliación en su artículo “Orígenes del pactismo republicano” (El País de 13 de enero pasado).

Ni política asimilista ni separatista
Pero el texto que adquiere auténtica y renovada vigencia es el de Francisco Cambó titulado “Por la concordia”. He releído una edición publicada en 1927 –valía entonces cuatro pesetas—editada en Madrid. El texto del político catalán, máximo representante del regionalismo catalanista materializado en la Lliga, regresa con fuerza, por su lucida sensatez.

En “Por la concordia”, Cambó diagnostica el problema catalán como un “hecho diferencial inconfundible e indestructible”, cuya solución no está ni en una política asimilista practicada por el resto de España, ni en una política separatista. Ambas soluciones no lo son porque el “asimilismo quiere destruir el hecho diferencial catalán” y el separatismo quiere “suprimir el hecho de la unidad española de la manera más radical en lo que afecta a Cataluña: separándola de España”.

El dirigente de la Lliga considera que el “separatismo es en Cataluña más un sentimiento que una convicción, y es, esencialmente, un sentimiento reflejo”. Y añade: “Una Cataluña independiente no subsistiría mucho tiempo. Habría de acabar siendo francesa o española y entre esas dos eventualidades el interés de Cataluña estaría a favor de una Cataluña española.”

Cambó, sin embargo, reivindica lo que podría denominarse un amplio autogobierno, pero hace un llamamiento para encontrar un clima político y social que favorezca una solución pacífica y cívica. Él lo llama concordia. A tal fin apela a la acción de los “intelectuales castellanos y catalanes para hacerla posible y fácil”. Y lo escribe así: “A ellos digo que un deber de patriotismo les obliga a colaborar en la acción de hacer armoniosamente compatible el hecho definitivo de una personalidad catalana con el ideal de una gran España, sentida por todos con igual efusión. Hablo también a aquellos catalanes en quienes la pasión está subordinada a la reflexión.”

El líder catalán cree en la fuerza decisiva de la Monarquía (“el rey no es de algunos solamente, es de todos; no es el instrumento de una hegemonía sino el lazo de una concordia. Es él quien hace que la unidad política pierda la frialdad y la esterilidad de un pacto bilateral y tenga una base sentimental, efusiva”), y advierte que debe imponerse “el reconocimiento sincero del derecho que tienen los catalanes a conservar su personalidad colectiva y a elegir su vida interior en plenitud de atribuciones y responsabilidades, de derechos y obligaciones. Esto puede lograrse dentro de una España unitaria y dentro de una España federal o puede ser pieza de un sistema aplicado a todo el Estado español. No hemos de ser los catalanes quienes hagamos la opción: son lo no catalanes quienes han de decir la solución que les resulte más grata y fácil”.

Para Cambó, “las bases de una gran concordia son dos: la consagración de la unidad de Cataluña mediante la creación de organismos centrales que engloben directamente todo el territorio catalán y el reconocimiento definitivo de que la lengua catalana es la lengua propia de los catalanes con derecho a otorgarle las máximas consagraciones y los máximos honores en la vida interior de Cataluña”. El libro “Por la concordia” se cierra con esta frase: “Yo no puedo admitir que en España la inconsciencia pueda ser general y pueda ser eterna”.

Estatuto para la discordia
Desde que se escribiera este libro, la evolución histórica de la España democrática ha reintegrado a Cataluña su Generalidad secular; ha amparado la lengua catalana hasta lograr casi el bilingüismo; Cataluña dispone de todas las competencias que precisa para su más amplio autogobierno (enseñanza, sanidad, infraestructuras, medios públicos de comunicación); puede proyectarse en el exterior con su propia personalidad en tanto que nacionalidad, dándose así las condiciones de la concordia que Francisco Cambó reclamaba en la década de 1920-30. Pero no es posible avanzar más sin romper el Estado y la estructura constitucional de 1978. Nación es la española; los símbolos nacionales son los de España que a todos acogen; el poder judicial es único y la soberanía reside en el conjunto del pueblo español.

En la conservación de todos estos valores e intereses, entre sí compatibles y complementarios, se encuentra la emergencia de la concordia a la que Cambó convocaba y que involucra en el presente a intelectuales, a instituciones, a medios de comunicación y al conjunto de la sociedad. La ley –en este caso la Constitución— no puede quedar postergada, subordinada o adaptada a la conveniencia de éstos o de aquéllos. La concordia consiste en un sistema emocional y político de equilibrios, comprensiones y compensaciones recíprocos, en conllevar personalidades colectivas diferentes en una unidad básica –nacional— que no debe quebrarse por implosión por la intransigencia de los radicalismos.

En Cataluña hay mucha gente y muchos dirigentes políticos y sociales que piensa como Cambó; y en el resto de España, otros tantos dispuestos a recoger el guante que por la concordia preconizaba el dirigente de la Lliga. Ese es ahora el desafío que consiste en la aceptación de las reglas de juego –las leyes y la jurisdicción de los Tribunales que las aplican— sin cuyo cumplimiento no hay concordia posible. Vamos a instalarlos en el asunto catalán –allí y fuera de allí— en la moderación de la concordia y en el acatamiento a la ley, una vez que la historia ha hecho posible aquella y democrática ésta. De lo contrario, lo vamos a pasar mal. Porque, como bien sospecha Puigcercós, el TC no va dictar una sentencia “positiva” para un Estatuto que pareció hecho para justamente lo contrario de lo que Cambó quería: la discordia en vez de la concordia.

Zapatero
Crisis económica, crisis política: el círculo vicioso
Emilio J. González Libertad Digital 16 Enero 2010

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliú, acaba de advertir que la economía española adolece de un déficit de credibilidad exterior debido a su elevado endeudamiento. Por ‘déficit de credibilidad’ entiende la capacidad de nuestro país de hacer frente a las deudas contraídas con el exterior, una capacidad que cada vez más analistas ponen en entredicho. Esta situación recuerda a la de la crisis de mediados de los 50, que dio lugar al Plan de Estabilización de 1959. Sin embargo, entre aquel momento y este, como entre las otras dos grandes crisis económicas que ha padecido nuestro país desde el final de la Guerra Civil –las dos crisis del petróleo– hay, al menos, una gran diferencia a tener en cuenta. En todos aquellos momentos siempre había alguien de fuera dispuesto a ayudar a España con la financiación que hiciera falta. En los 50 fue Estados Unidos para ganarse a nuestro país como aliado; en las dos crisis del petróleo, que coincidieron con la transición política, fueron los norteamericanos y la Unión Europea para ayudar a consolidar la democracia. Sin embargo, ahora no hay nadie que pueda sacarnos las castañas del fuego ni que tenga el menor interés en hacerlo. Alemania ya ha advertido de que cada palo tiene que aguantar su propia vela y de que no habrá ayudas de la UE para los países del euro con problemas. Y a los Estados Unidos de Obama, que bastante tienen con lo suyo, España les importa un pimiento, por mucho que Zapatero pretenda ir por la vida de amigo del alma del presidente norteamericano, lo cual no es más que una operación de marketing para tratar de evitar la sangría de votos socialistas hacia la abstención que anuncian las encuestas. En este contexto, por tanto, es lógico que a los financieros como Oliú, y a todo el mundo, les preocupe la cuestión de la credibilidad exterior de España.

¿Cómo se resuelve dicho asunto? Pues muy fácil: con un plan serio y creíble para reducir el déficit público. El problema es que las decisiones que hay que tomar al respecto no son sencillas y rebasan los límites de lo económico para entrar de lleno en el terreno político. Por ejemplo, de los más de cien mil millones de euros, aproximadamente el 12% del PIB, de déficit con que probablemente ha concluido 2009, 60.000 millones corresponden a lo que la OCDE denomina déficit estructural, esto es, que no es producto de la caída de ingresos ni del aumento de las prestaciones por desempleo y otros pagos relacionados con la crisis, sino gastos por encima de lo que España se puede permitir, que antes se financiaban con los ingresos tributarios vinculados con la burbuja inmobiliaria y que ahora han desaparecido por completo. Pero es que, además, el tijeretazo a los dispendios públicos hay que aplicarlo en todos los niveles de la Administración, no sólo en el Estado, sino también, y sobre todo, en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos, lo cual requiere una fortaleza y una voluntad políticas, así como una capacidad de liderazgo de la que, hoy por hoy, este Gobierno carece.

Para complicar más las cosas, el Gobierno de Zapatero, lejos de dar una imagen de solvencia, lo que está manifestando es que parece inmerso en un proceso de descomposición interna. Las peleas entre ministros, como la protagonizada recientemente por Salgado y Corbacho a cuenta del tamaño de la economía sumergida en España, empiezan a estar a la orden del día, mientras Zapatero desautoriza en Europa a quienes en España tratan de salvarle la cara después de que empiece a hacer gala en la UE de su política de gobernar a golpe de ocurrencias que tanto ha exhibido en nuestro país. Y por si no fuera bastante con esto, ya hay socialistas, cada vez más, que empiezan a cuestionar públicamente a ZP y su idoneidad para ser el cabeza de cartel del PSOE en las generales de 2012. Sin lugar a dudas, esto puede calificase como una crisis política en toda regla, que se extiende más allá del terreno de los socialistas para alcanzar también al PP en tanto en cuanto el principal partido de la oposición sigue sin querer presentar una verdadera alternativa de Gobierno, con medidas concretas que vayan más allá de las declaraciones genéricas acerca de la necesidad de reducir el déficit y llevar a cabo reformas estructurales, entre ellas la del mercado laboral. Y eso por no hablar del enorme poder sobre la acción política del Ejecutivo que detentan gratuitamente los sindicatos, sólo por el miedo cerval de Zapatero a que le convoquen una huelga general. Esta imagen de descomposición política es la que proyecta España en el exterior.

Así las cosas, ¿quién va a confiar en nuestro país? Lo que los mercados necesitan es tener claro que en España hay un Gobierno, sea del partido que sea, estable, que sabe lo que hace y que cuenta con capacidad y voluntad política para reconducir la situación. De esta forma, podrán conjurarse sus miedos y se cerrará ese déficit de credibilidad del que advierte Oliú y del que, sin duda, ya empieza a percibir las consecuencias. Pero como la política no está por ayudar a la economía, sino todo lo contrario, se entra así en un círculo vicioso en el que la crisis económica alimenta a la política y viceversa. Y lo peor es que Zapatero ni va a cambiar ni, por lo visto, se va a marchar de La Moncloa –si no lo echan los ciudadanos con sus votos– y como, además, dice que eso de alcanzar un pacto de Estado con el PP para solucionar la crisis va en contra de su ideología, él solito cierra la única puerta que le quedaba para tratar de poner orden en los maltrechos asuntos de la economía española, sin querer ver la que se nos va a venir encima como consecuencia de ello.

Gabilondo y el lerdo ibérico
TOMÁS CUESTA ABC 16 Enero 2010

QUE el señor Gabilondo quiera vender la burra del pacto educativo en nombre de un gobierno cuya burricie es manifiesta, remeda el cuento aquel del parricida que pide clemencia al juez invocando que es huérfano. Podría decirse, incluso, que el ministro pretende sentar cátedra en el Club de la Comedia a fuerza de buscarle las cosquillas a la dialéctica de Hegel, a las lucubraciones de Foucault y al corpus doctrinal del Padre Astete. Bromas aparte, el antiguo rector (tan lego en rectitudes como avezado en zigzagueos) sabe que la propuesta es otro de esos conejos muertos que Zapatero -chistes vienen- extrae de su chistera. Pero la hipocresía, a fin de cuentas, va en el sueldo y, si consigue trasladar la zapatiesta de las colas del paro a los colegios, don Ángel Gabilondo se habrá ganado el cielo.

Es harto improbable que aún estemos a tiempo de impedir -o de contener, al menos- el crecimiento exponencial del lerdo ibérico. De lo que no cabe dudar, porque la duda ofende, es de que hay que echarle mucha cara (y un par de bellotas, por supuesto) para que los responsables de propalar la peste pretendan darse pisto a estas alturas y persuadir a los olvidadizos de que no son la enfermedad sino el remedio. Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, quédense con la copla y con la jeta del coplero. La última oportunidad de evitar que las aulas fueran lo que ahora son, lavanderías de cerebros y fábricas de necios, se esfumó cuando la tropa socio-nacionalista echó a pique la Ley de Humanidades en el Parlamento. Que la de Calidad, más tarde, corriera la misma suerte demuestra, que en el terreno de la idiocia, el izquierdismo intonso jamás ha sido incoherente.

De ahí que pasme la determinación con la que Gabilondo afronta un desafío que le equipara a Hércules. Los establos de Augias eran una patena al lado de las inmundas cochiqueras en las que hoza el lerdo ibérico. Bien es verdad que el listón (el tontón) se encuentra a ras de suelo y sólo con lograr que nuestros entrañables lerdos aprendan qué demonios significa lerdo ya podría darse con un canto en los dientes. Por no hablar de las ventajas que conlleva marear la perdiz, alborotar el gallinero y conseguir correr, a cargo del futuro, un estúpido velo sobre los disparates del presente. ¿Qué ocurrirá con nuestros hijos? ¿En cuántas lenguas y en cuáles serán analfabetos?

Hay que ser muy molondro -o sea, muy ciruelo- para creer que don Ángel Gabilondo se ha caído del guindo inesperadamente y que la burra ciega es, en realidad, una vistosa yegua. Claro que si la señora Cospedal afirma que es posible alcanzar un acuerdo tendremos que admitir que su capacidad de persuasión compensa con holgura su falta de argumentos. En un país en el cualquier fulano se pasa la Constitución por donde le apetece, redimir la enseñanza con un Pacto de Estado (de Estado, simplemente, el Europeo vendrá luego) es un injerto de estafa y entelequia. ¿Acaso va a desaparecer el adoctrinamiento de la escuela? ¿Se admitirá, quizá, que el igualitarismo liquida la excelencia? ¿Se restablecerán las jerarquías? ¿Se consolidarán los méritos? ¿Se cribará lo efímero de lo duradero? ¿Se preservará lo que es común del sectarismo autista y los delirios excluyentes?

Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. ¡Ánimo Mariano, mójanos la oreja!

Allegro con brío
ANTONIO GARRIGUES WALKER Jurista ABC 16 Enero 2010

Para salir de situaciones difíciles de cualquier carácter es preciso contar con la opinión de profesionales y expertos en la materia de que se trate. Pero no basta con ello. Hay otros factores a tener en cuenta. El más decisivo -conviene recordarlo porque se olvida con frecuencia-, es el factor psicológico. Cuando un equipo deportivo viene obteniendo malos resultados no basta con insistir en planteamientos teóricos, ni esquemas estratégicos, por más correctos y válidos que sean.

Además de las lecciones de pizarra hace falta que alguien -casi siempre es un nuevo entrenador- convenza a sus jugadores, tocándoles -como se dice- la fibra moral, de que las cosas pueden cambiar, de que de hecho van a cambiar y de que son ellos los que van a cambiarlas jugando con más garra, más ánimo, más determinación y, sobre todo, más convicción en la victoria. En el caso de una crisis económica como la que estamos viviendo, las políticas de orden financiero, fiscal, laboral y otras similares, cumplen sin duda un papel importante. Pero aún cuando fueran perfectas, no podrían cambiar, solo por sí mismas, el signo o la deriva de la situación.

También en este caso es preciso añadir a las medidas técnicas, otras medidas que generen en la ciudadanía un clima mucho más animoso, mucho más esperanzado, del que vivimos en estos momentos. Ese clima es el ingrediente esencial de cualquier política que pretenda sacarnos de la crisis.

¿Cómo lograrlo?. Las élites cumplen aquí un papel decisivo. Su ejemplo influye grandemente tanto en sentido negativo como positivo. Y es ahí donde, en estos momentos, nuestra capacidad de mejora es casi absoluta. Se puede afirmar, con el debido respeto pero con toda tranquilidad intelectual, que nuestros líderes o nuestros dirigentes no están, ni tienen la intención de estar, a la altura de las circunstancias. Son de hecho los grandes responsables del exceso de males que padecemos. Entre unos y otros, trabajando a veces en equipo, han logrado aumentar el grado de incertidumbre, de inseguridad y de inquietud hasta tal punto que se hace muy difícil, casi imposible mirar al futuro con un mínimo de confianza. ¡Hasta las cifras de crecimiento del ahorro lo confirman!.

La culpa original de todo ello -lo he reiterado muchas veces- la tienen unos partidos políticos -especial pero no exclusivamente los mayoritarios- que han decidido que la confrontación pura y dura les conviene mucho más, para sus intereses electorales, que el pacto o el consenso y eso prevalece sobre cualquier otro interés, incluyendo el interés nacional. Su único objetivo, su única táctica, su única «idea», es radicalizar todas las situaciones, sean sustanciales o anecdóticas, y tensarlas con ciega pasión «ad infinitum», una tarea realmente perversa en la que los medios de comunicación -eso también hay que decirlo- colaboran decisivamente. A veces superan a los propios partidos en eficacia o incluso, sin más, los suplantan y les obligan a tomar determinadas posiciones. Si alguien o algo no lo remedia este género de confrontación absoluta se va a mantener vivo y creciente hasta las próximas elecciones. Aterra pensarlo. Es un castigo que, ciertamente, no nos merecemos.

Por eso, al colocar al estamento político como una de sus preocupaciones más serias -la tercera preocupación después de la crisis económica y el paro- la ciudadanía está denunciando, a voz en grito, a un estamento a quien parece traerle sin cuidado perder su credibilidad a marchas forzadas. Por regla general los políticos ignoran o desprecian estas encuestas y cuando se les inquiere sobre el tema suelen reaccionar con hábil sarcasmo. Pero no es éste un tema para el humor y sobre todo no es un tema menor. De ello depende la calidad de nuestra democracia. El sistema democrático se perjudica y se deteriora si la imagen de los políticos y los partidos políticos se relaciona -y eso es lo que está sucediendo- con la corrupción, la falta de principios, el tacticismo, la ineficacia, la doble moral y otros males.

Se debe añadir de inmediato, e incluso asegurar, -yo lo aseguro- que esta imagen no corresponde a la realidad, que la situación, aún siendo negativa, no es ni mucho menos tan desoladora, pero entonces habrá que hacer algo, y habrá que hacerlo pronto y bien, para que la sociedad comprenda con toda claridad el papel necesario e insustituible del estamento político en un régimen democrático. No es tarea imposible ni difícil. Pero hay que hacerla. La otra alternativa sería la de resignarse a una progresiva «italianización» del sistema. No es un peligro teórico, ni remoto.

Convengamos en cualquier caso que la radicalización política dificulta seriamente la salida de la crisis y complica al máximo la convivencia en el país. Hemos renunciado, por de pronto, al diálogo. No sólo al diálogo político, sino al diálogo en todas sus manifestaciones. La sociedad en su conjunto se ha ido radicalizando de una forma inquietante. A veces se tiene la sensación de que estamos regresando a la más vieja y antigua hemiplejia derecha/izquierda, con toda su intensidad demagógica, con expresiones cada vez más frecuentes de odio visceral y un componente religioso a flor de piel. Hemos olvidado, una vez más, que la democracia es un sistema cuyo objetivo básico es el de facilitar la convivencia, no en el acuerdo, que sería cosa de poco mérito, sino justamente en el desacuerdo, -que es lo que suele haber- y esa convivencia es precisamente fruto de un diálogo en el que hay que aceptar, como principio rector que no podemos tener -porque nunca se puede tener- toda la razón y que siempre se pueden buscar soluciones aceptables o, como mínimo, tolerables para todos. Se aplica incluso a los llamados «temas límite», como la interrupción del embarazo, y la eutanasia, que se han convertido, sin razón alguna, en temas de enfrentamiento extremo entre católicos y laicos, entre progresistas y conservadores, cuando desde cualquiera de esas posiciones se puede defender, -y de hecho se defienden- soluciones iguales, ya que son problemas donde juegan un papel idéntico la ética religiosa y la ética civil.

No podemos seguir por estos derroteros. Tenemos que recuperar la capacidad de diálogo. Sin diálogo social, sin diálogo político, sin diálogo económico, sin diálogo sobre la justicia y la educación, sin diálogo sobre la estructura del Estado, sin diálogo sobre ninguno de los temas que requieren diálogo, saldremos también de la crisis, pero vamos a complicarnos la vida en exceso dejando heridas sobre la piel de la sociedad muy innecesarias. No debemos permitir que la escena pública la abarroten y la controlen los farsantes, los oportunistas, los que trafican con la basura humana (¿cómo podemos soportar tanta?), y los ignorantes.

La ciudadanía debe ponerse en pie ya. No podemos presumir todavía de una sociedad civil estructurada y comprometida, pero contamos con un número más que suficiente de asociaciones, fundaciones y grupos organizados y sistemas de comunicación en Internet, capaces, en primer término, de exigir y aportar objetividad y decencia intelectual en todos los debates; capaces, también, de ejercer la denuncia y la crítica de nuestros dirigentes; y capaces, por fin, de crear ese clima más esperanzado y más positivo que es lo que una gran mayoría del pueblo español reclama y necesita.

Asumamos el liderazgo vacante y acabemos de una vez con esta «tristería» generalizada. Hemos hecho cosas muy importantes y las vamos a seguir haciendo. La partitura de la mayor crisis de nuestra historia -con el drama del paro como personaje principal- demanda en este «tempo» histórico un «allegro con brío».

UE
La presidencia antieuropea de ZP
GEES Libertad Digital 16 Enero 2010

Mira que desde GEES nos resistíamos a publicitar gratuitamente la presidencia de Z, pero no hemos podido aguantar más.

Primero, una aclaración que lo dice todo: Z no preside nada. El presidente del Consejo europeo es Van Rompuy, y Moratinos, el presidente del Consejo de Ministros que dirige la presidencia rotatoria. Por eso en la carta que Z firma con el belga, usurpando la popularidad a su canciller, para airear el inicio de la cosa en los diarios, Z se refiere a sí mismo como "presidente del Gobierno de la presidencia rotatoria". Toma nísperos, que diría nuestro gran Jaime Campmany.

Lo que nos lleva a la expulsión de Cuba de un viejo amigo de don Jaime, Yáñez, paladín de la mala suerte desde sus naufragios en la Expo 92. Fiel a su condición, hundió la única expectativa exterior de la presidencia española, por demencial que fuese. A saber: derogar la posición común de 1996 que vinculaba las relaciones con la isla a la mejora de los derechos humanos de los cubanos.

No menos llamativo ha sido el varapalo a la ocurrencia de imponer sanciones a los que no progresen. El Wall Street Journal, en Obligando por ley a la prosperidad, ironizaba sobre Z: "Cómo no se nos había ocurrido". Pero las bofetadas abundaban también en Inglaterra y Alemania. Lo mejor, la estrategia socialista. Empezaron negando haber hablado de ello (Alonso); luego (Salgado) las sanciones eran "morales". O sea, morales. Por fin, Z mismo, advertido por sus listos asesores de los castigos adheridos al Tratado de Maastricht, decía que no eran ninguna novedad. ¿En qué quedamos? ¿Se propusieron o no?¿Alguien en el Gobierno lo sabe?

Sería una buena broma si España no estuviese en infracción constante de la regla que obliga a mantener el déficit por debajo del 3%, vulnerada ya en 2008. Pero Z amenaza con pulverizar el récord cuando la semana que viene se haga público el dato de 2009 (por encima del 10%). No es poca paradoja que sean estos incumplimientos para los que se prevén multas.

La audiencia de los comisarios ante el parlamento está pasando con más pena que gloria. No hay más que verle la cara a Ashton, la neo-ministra de Exteriores. He aquí una materia, en que la presidencia inexistente de Z ha empeñado sus esfuerzos. En el lenguaje de la página oficial, vulgo Mr. Bean: "El refuerzo de la Unión como actor político decisivo en la globalización".

Es decir: consenso. Abandonado el asunto cubano, y como de Irán nadie quiere saber nada, lo que queda es la independencia de Kosovo. Declarada unilateralmente hace un año y enjuiciada hoy ante el Tribunal Internacional de Justicia. España está entre los pocos, cinco, que se oponen. ¿Aguantará la presión la tropa de los acuerdos como sea? Moratinos dijo que sería neutral. Ya nos dirá cómo se las arregla si de aquí a junio el TIJ decreta que la decisión es inválida. ¿Con quién va a estar Z? ¿Con la ONU de la que es un órgano el TIJ, o con la mayoría de la UE? Una sugerencia: que lo explique Carmen Chacón enfundada en una camiseta de Tots soms rubianes.

Podríamos seguir, pero baste para culminar que el acontecimiento planetario que presagiaba Pajín, hoy defensora del transfuguismo engagé, será el 4 de febrero. Obama ha invitado a Z al llamado Desayuno de Oración Nacional. ¿A Z, a rezar? Pues, con dos nísperos. Pero a este convite acuden miles de personas. ¿Lograrán encontrarse?

Ante el previsible fracaso del tinglado publicitario en que Z ha pretendido convertir a la UE, Europa tiene dos posibilidades. Seguir con el esperpento de Z y su desvergüenza inasequible al ridículo; o resucitar la agenda de Lisboa y animar, con el ejemplo, a rebajar impuestos, reducir gasto público, y dejar los Estados de Bienestar en su mínima expresión (que es lo que va a pasar en todo caso, consecuencia de la incapacidad de atajar la crisis con políticas sedicentemente keynesianas). O sea, a hacer payasadas o a decirle a la gente la verdad.
¿Podemos confiar en Z para lo segundo? Pues prepárense para lo primero.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Algunas reflexiones I y II
Luis del Pino Libertad Digital 16 Enero 2010

Como sugería alguno de nuestros contertulios del blog, no está de más recordar, ahora que está media España colapsada por la nieve, que , según la versión oficial de los atentados, fue en un fin de semana con unas nevadas tan impresionantes como éstas cuando El Chino transportó desde Asturias la Goma2-eco para el atentado del 11-M, yendo a toda velocidad con su Toyota robado por un camino inverosímil y atravesando carreteras y puertos de montaña que se iban abriendo a su paso, como por arte de magia.

Tanta suerte tuvo el tío, que no sólo no encontró nieve que le obstaculizara el camino, sino que tampoco tuvo que andar renqueando detrás de ningún quitanieves, ni de ningún camión, ni se encontró con ninguna caravana de coches colapsados. De Asturias a Madrid en un tiempo récord, atravesando el temporal.

Todavía más: no sólo no encontró ninguno de los problemas con los que cualquier conductor se ha tenido que enfrentar estos días, sino que se las arregló para que, cuando le hicieron una foto con un rádar por exceso de velocidad, su Toyota apareciera limpio y pulcro. Ni una mota en la carrocería, ni una mancha de barro en las llantas, después de atravesar el puerto del Escudo, que había estado cerrado por la nieve hasta una hora antes de pasar él.

Evidentemente, aquel viaje es una filfa. Pero de ese episodio de intoxicación podemos extraer varias conclusiones. Ya hemos hablado de ello muchas veces en el blog, pero no está de más recordarlo:

1) Que al sumario del 11-M se le adjuntaron documentos supuestamente oficiales (en este caso las multas) falsificados a posteriori del 11-M. Lo cual quiere decir, obviamente, que nada impide que haya otros documentos también falsificados a posteriori.

2) Puestos a hacer un montaje sobre un transporte de explosivos desde Asturias, podían haber optado por algo mucho más simple: ida y vuelta de Madrid a Asturias por el camino natural, la autovía de La Coruña. Sin embargo, se tomaron la molestia de montar todo el número del desvío por Burgos. Si tenemos en cuenta que aquel desvío sirvió para "vender" a la opinión pública la "coincidencia" con la caravana de explosivos de ETA que se interceptó en Cañaveras, parece obvio que esa "coincidencia" con el transporte de ETA era el cebo con el que hacer tragar a todo el mundo un transporte de explosivos inexistente. Pero, si admitimos eso, entonces tendremos que admitir también la posibilidad de que en el sumario del 11-M se introdujeran otras supuestas "pistas etarras" con el único fin de "hacer colar" otros aspectos falaces de la versión oficial.

3) Si admitimos que determinados "episodios" de la vida de ese responsable oficial del 11-M apodado El Chino son falsos (por ejemplo, el viaje a Asturias), tenemos entonces que poner en cuarentena el resto de episodios del relato oficial de sus andanzas, incluyendo la propia documentación oficial. De hecho, ya hemos demostrado muchísimas otras falsificaciones sobre la historia de El Chino en otros hilos del blog (véase la serie de hilos "Un cerebro llamado Jamal Ahmidan"), y ya hemos visto cómo su historia (incluyendo el propio viaje a Asturias) fue mutando sobre la marcha.

4) Si el viaje de aprovisionamiento de los explosivos es falso, entonces parece claro que esa falsificación se produce por uno de dos posibles motivos (no necesariamente excluyentes): para falsificar el origen de los explosivos o para falsificar el tipo de explosivo.

Valga eso como recordatorio de cosas que hemos comentado muchas veces en el blog.

En cuanto a otras discusiones que se han suscitado en los últimos días, conviene no perder de vista que el 11-M no era ningún objetivo en sí mismo: se trataba simplemente de un medio para otra cosa. Nadie asesina a 200 personas por deporte. A partir de ahí, se podrá elucubrar lo que se quiera sobre cuál era ese objetivo para conseguir el cual se utilizó como instrumento el 11-M. Pero algún objetivo tendría que haber. Y parece claro que el medio utilizado (el asesinato de 200 personas) apunta a un objetivo de gran importancia para quien decidió aquel atentado.

En consecuencia, si admitimos esas dos premisas (el atentado era un instrumento para un objetivo y ese objetivo tenía una gran importancia, dada la magnitud del atentado), entonces parece natural concluir que quien planificó la ejecución material no dejó nada al azar. Nadie deja margen para la improvisación cuando va a cometer un atentado masivo como aquél para conseguir un objetivo de vital importancia. Ni nadie pondría en riesgo, por supuesto, ese objetivo de vital importancia recurriendo a pedorros sin ninguna experiencia militar o terrorista para ejecutar el atentado.

Las hipótesis, por tanto, de tíos moviéndose por los trenes, pegando codazos a la gente y dejando bombas debajo de los asientos cuando quedan 10 minutos para que las bombas exploten son, desde mi humilde punto de vista, absurdas. No digo que sea imposible, y estoy dispuesto a aceptar ese tipo de versión si alguien proporciona la más mínima prueba de que es así. Pero lo considero altamente improbable, teniendo en cuenta lo que comentaba de que nadie dejaría nada al azar en un atentado así.

En mi opinión, la ejecución del atentado fue perfecta, obra de profesionales con experiencia militar. Las chapuzas comienzan luego, cuando se pone en marcha la dinámica de encubrimiento y empiezan a actuar varios grupos descoordinados, sembrando cada uno sus propias "pistas" en el sumario naciente. Ahí es donde se produce el caos, hasta que muchas semanas después del atentado, con el nuevo gobierno ya en el poder, se pone en común una versión oficial "unificada", que no encaja ni a martillazos.

El punto de unión de esas diferentes versiones que terminaron por confluir a regañadientes es, precisamente, nuestro amigo de la nieve, El Chino. Él es el vértice en el que se hacen confluir la trama de espías de Virgen del Coro, la trama de confidentes asturianos, la trama de confidentes de la noche madrileña y la trama de camellos de Malasaña. Y es por eso, por ser el vértice obligado de "unión" de los diferentes puzzles, que esa pieza en concreto chirría tanto.

II

Si aceptamos, como sugería en el primer hilo de esta serie, que el 11-M fue un atentado meticulosamente preparado y en el que nadie dejaría nada al azar, entonces existe otra razón por la que cabría descartar la historia oficial de los colocadores de bombas que van por el tren dejando una carga temporizada. La razón ya la he comentado en alguna ocasión anterior: cualquiera que planificara un atentado en una línea de cercanías, forzosamente tendría en cuenta un suceso que no resulta infrecuente: que el tren quede detenido entre dos estaciones por cualquier incidencia en el servicio. A mí personalmente me ha sucedido con frecuencia.

Si tres terroristas fueran a colocar una bomba temporizada que va a estallar en breves minutos y de repente su tren se detiene entre dos estaciones, ¿qué harían? ¿Saltar por la ventana? Nadie se arriesgaría a algo así. Como mucho, podríamos pensar en bombas con doble sistema: un temporizador más un seguro que se accionaría antes de bajar del tren.

Pero, como decía en el hilo anterior, si uno ha planeado el atentado meticulosamente, entonces es que simplemente no tiene ningún sentido arriesgarse a una colocación sobre la marcha. Es mucho más sencillo y menos arriesgado colocar las bombas de antemano: o bien en la cabecera de estación, inmediatamente antes de la partida del tren, o bien en las playas o cocheras durante la noche.

Con respecto a la colocación anticipada durante la noche, he visto que algunos participantes del blog aducen, como objeción, que era imposible saber con antelación qué trenes iban a salir en cada momento. Pero me parece que, al plantear esa objeción, se está asumiendo como premisa algo que no tiene por qué ser cierto: que sólo se colocaron diez bombas (o doce, si aceptamos la existencia de las dos desactivadas en las estaciones). ¿Por qué sólo habría de haberse colocado ese número de bombas?

Si yo dispusiera de medios suficientes (y parece lógico suponer que eso es así en el caso de quienes prepararon el 11-M), lo que haría, si quiero hacer estallar cuatro trenes consecutivos y no sé el orden en que van a salir, es colocar artefactos en todos los trenes candidatos. Después, haría estallar sólo los cuatro que me interesaran. Tras el atentado, eliminaría de los trenes no atacados los artefactos previamente depositados. Es una solución fácil y limpia, porque nadie registraría nunca los trenes que no hubieran sido atacados, sino sólo aquellos en los que hubiera estallado al menos una bomba.

De todos modos, me inclino más por una colocación en cabecera que durante la noche. Aunque, al hablar de cabecera, me parece que hay más posibilidades de que fuera en Chamartín y Guadalajara que en Alcalá, aunque sólo sea por la rapidez que se dieron en centrar nuestra atención sobre Alcalá de Henares después del atentado, con aquellos falsos avisos de bomba.

En cuanto al objetivo principal del atentado, ya he dicho alguna vez que en mi opinión nunca fue Atocha. Si quedamos en que el atentado tenía una tremenda importancia para quien lo planificó, lo lógico es que ese alguien quisiera maximizar sus efectos, eligiendo cuidadosamente el objetivo simbólico. Y Atocha no es (no era) símbolo de nada. Sin embargo, la estación de El Pozo sí. De hecho, la estación de El Pozo es la que juega el papel fundamental en la campaña de agitación posterior al 11-M. El propio Otegui usó la estación de El Pozo como argumento, preguntando retóricamente qué cómo podía alguien pensar que ETA atentaría contra la clase trabajadora, atacando "la cuna del comunismo español".

Algunas de las explicaciones iniciales (que saltaron a los medios con una rapidez pasmosa) hablaban de que los terroristas querían derrumbar la estación de Atocha haciendo coincidir la explosión de dos trenes en su interior. La verdad es que el argumento no puede ser más absurdo: una estación no se derrumba o se deja de derrumbar por el número de trenes que estallen en su interior, sino por el número de kilos de explosivo. Si hubieran querido derrumbar la estación de Atocha, habría bastado con usar un sólo tren y poner más bombas, o poner bombas más potentes. Ni siquiera habría hecho falta atacar trenes, si el objetivo principal fuera derrumbar la estación de Atocha: en esa estación sobran los lugares en los que los terroristas hubieran podido depositar dos docenas de artefactos.

Es precisamente esa tempranísima insistencia en tratar de desviar nuestra atención hacia Atocha como objetivo la que me lleva a dar aún más credibilidad a la hipótesis de que el objetivo principal era otro.

En cuanto al hecho de que todos los trenes estallaran estando parados (y como ya he dicho anteriormente en alguna otra ocasión), la ley de probabilidades está en contra de esa casualidad. Así que tenemos dos opciones: pensar que, de todos modos, es casualidad; o pensar que eso es lo que los terroristas querían exactamente. Y, de hecho, si admitimos la hipótesis de que la campaña de ocultación y la de agitación posteriores al 11-M guardan alguna relación con el propio atentado, entonces cuadra bastante el hecho de que los estallidos se produjeran en las estaciones: al estallar en estaciones, se facilitaba el levantamiento de cadáveres (hasta que no finalizara el cual no había posibilidad de iniciar ninguna campaña de agitación) y se facilitaba también el desguace y desaparición de los trenes atacados.

En cuanto a la activación de los artefactos, si admitimos que no es casual que todos los trenes estallaran en parada, entonces sólo hay una opción: accionamiento a distancia. Para el cual, como comentaba algún contertulio del foro, no es necesario ni siquiera estar presente en la estación. Con un emisor dotado de GPS, los terroristas sabrían en todo momento dónde se encontraba cada tren.
Por supuesto, me parecen perfectamente aceptables las opiniones contrarias expuestas por otros contertulios del blog. Como estamos hablando de deducciones, todas las puertas deben quedar abiertas hasta que dispongamos de pruebas convincentes.

11-M
Pericia pendiente
Gabriel Moris Libertad Digital 16 Enero 2010

Deseo fervientemente dar por agotado el 11-M en todos sus aspectos, pero ni afectiva, ni policial, ni procesal, ni política, ni socialmente, creo que podamos dar por resueltas todas las implicaciones que un atentado de esa magnitud produjo en mí personalmente y en el todo país después de aquella masacre. Hoy quiero esbozar un aspecto que no por haber sido tratado en el juicio de la Casa de Campo, se pueda considerar agotado, máxime cuando durante estos días se enjuicia la responsabilidad civil de dos personas que sin lugar a dudas pudieron impedir el correcto análisis de los explosivos que tanto daño nos causaron.

Ante todo quiero recordar la gran diferencia existente en el tratamiento de las muestras tomadas para su análisis entre los trenes de cercanías (muestras inexistentes) y las tomadas en los escombros de la T-4 (tomadas en cantidades exuberantes). He de recordar que yo participé por necesidad en la pericia de los explosivos ordenada por el tribunal del 11-M. Los especialistas contactados para actuar como peritos por parte de un grupo de víctimas se negaron a hacerlo por considerar que ese asunto estaba muy politizado. Ante dicha tesitura, me vi obligado a presentarme como perito, por mi titulación y por mi experiencia profesional en el campo del análisis químico instrumental. Mi trabajo en el peritaje solicitado por el tribunal del 11-M lo realicé de manera totalmente altruista según reconoció públicamente en el juicio el letrado Rodríguez Segura.

Mi participación en esta pericia no fue ciertamente un plato de gusto como cualquier persona se puede imaginar; no obstante, tuvo la vertiente positiva de sentir que estaba realizando un trabajo útil, no para mí, sino para la sociedad. Lástima que los resultados no pudiera ser concluyentes, debido a la ausencia y manipulación de las muestras procedentes de los focos. Mi actitud ante este reto fue la misma que mantuve durante mis cuarenta años de vida laboral: realizar el trabajo con la imparcialidad, la libertad y la moralidad profesional que en mis tiempos de facultad se enseñaba como una asignatura de las llamadas "marías".

Después de la reciente publicación del libro Titadyn de Don Antonio Iglesias, creo que cualquier aspecto técnico de los resultados analíticos de la pericia puede ser redundante. No obstante, esta pericia presentó y presenta algunas peculiaridades que a mi juicio merecen ser resaltadas.

Resulta inconcebible que la solicitud de esta pericia tuviera que ordenarla el Tribunal que llevó a cabo el juicio porque en la instrucción no figuraban los análisis de los restos de explosivo recogidos en los trenes. Sí figuraban, en cambio, los análisis de muestras no explosionadas situadas en lugares donde no se produjo ninguna explosión. Curiosamente, tampoco se analizaron los restos del explosivo contenido en las dos mochilas que no explotaron en los trenes. Podría ser interesante investigar si en nuestra dilatada historia de atentados terroristas se han producido hechos similares a los citados.

La planificación del trabajo se presentó en una reunión plenaria en la que participamos, además de los ocho peritos (cuatro policiales y cuatro de partes), los responsables y jefes de laboratorios de la policía científica. En el programa de trabajo se explicó la metodología a seguir y se fijó por parte del director de la pericia un objetivo: que los resultados fueran consensuados. En mi opinión, dicho objetivo era obvio, ya que se trataba de obtener los registros y la información suministrada por equipos analíticos contrastados universalmente. Otra peculiaridad de este encargo judicial consistió en la grabación permanente de las personas, operaciones y equipos utilizados.

Las muestras se recibieron en presencia de todos los peritos. Desde mi punto de vista, se pueden destacar los siguientes aspectos:

* De las aproximadamente noventa muestras recibidas, sólo veintitrés correspondían a los focos de explosión. Nadie, con una mente medianamente normal, puede entender que de cuatro trenes explosionados, sólo se recibieran esas muestras; máxime, cuando habían sido previamente lavadas. A los peritos no se nos hizo conocer los resultados de los análisis realizados en su día en el laboratorio de los Tedax. Tampoco se nos entregaron los líquidos de lavado que normalmente debían haber sido conservados en dicho laboratorio.

* El tamaño de las muestras útiles extraídas de los objetos recibidos como muestras, no excedió en ninguno de los casos el peso útil de 0,1 gr. Totalmente insuficiente para realizar un análisis completo de las mismas. En contraposición, curiosamente no se conoció el desguace de las noventa toneladas de los vagones explosionados dos ó tres días después del atentado, hasta los últimos días del juicio de la Casa de Campo.

* Las muestras periciales carecían de cadena de custodia. La excepción fue la muestra de referencia de "Titadyn" presentada al efecto por los peritos de la Guardia Civil.

He de confesar sin ambages que los trabajos se desarrollaron inicialmente en un buen ambiente de colaboración, hasta que al comenzar los análisis de los restos de muestras procedentes de los focos, apareció un componente que no correspondía a la Goma 2 ECO, el famoso dinitrotolueno (DNT). A raíz de este hecho, la pericia tomó un cariz distinto. Parecía como si oficialmente este compuesto estuviera proscrito en la pericia. Por parte del director de la misma, se quiso justificar dicha presencia por una contaminación en fábrica. La respuesta del fabricante a esta imputación gratuita fue contundente y desbarató la hipótesis argumental realizada. Deshecha la hipótesis, surge la nueva "teoría de la contaminación", pero esta vez sin precisar el foco contaminante. La Tedax que hizo el primer peritaje sin informar de los resultados analíticos obtenidos en su declaración ante el Tribunal explicó verbalmente las condiciones de almacenamiento de dichas muestras, no siendo rebatida por nadie sobre la seguridad de las mismas frente a cualquier agente contaminante. La presencia de DNT en las muestras de los trenes, no creo que pueda ser discutida por nadie.

Otro momento crucial de la pericia lo constituyó la detección de Nitroglicerina (NG) en la muestra nº 1, que era fundamentalmente polvo de extintor. La cromatografía en fase gaseosa y la espectrometría de masas nos permitieron comprobar que los espectros de esta muestra y del Titadyn de referencia eran superponibles al presentar los dos los picos correspondientes al DNT y a la NG. Como anécdota, he de recordar que esta muestra fue analizada varias veces en distintos equipos y condiciones. Este explosivo también parecía estar proscrito en la pericia. En apoyo de esta afirmación, he de recordar que la muestra de Titadyn no se quería analizar porque, según el director de la pericia, el Titadyn contenía NG y este explosivo era "muy controvertido".

En otro orden de cosas resulta lamentable que las grabaciones solicitadas por algunas acusaciones no hayan sido entregadas en su totalidad para poder visionar las mismas. No veo disculpa alguna para ello, ya que técnicamente es realizable entregar copias y el visionado se puede realizar fácilmente con la colaboración de los peritos participantes. Este registro gráfico serviría de ayuda tanto a la Audiencia Nacional como a las partes, para conocer aspectos de esta pericia que pueden dar justificación para afirmar que la misma está pendiente.

A pesar de existir una sentencia firme sobre el juicio celebrado para conocer el grado de implicación de los veintinueve acusados por el juez Del Olmo, creo que las víctimas y la sociedad española deben conocer que la condena está cogida con alfileres por la naturaleza del explosivo y la procedencia del mismo. Termino mi reflexión con el recuerdo reciente de una frase pronunciada por el Sr. Anguita al pedirle su opinión sobre el juicio del 11M: "Creo que el juicio puede ser comparable a la actitud de un equipo médico al intervenir a un enfermo de cáncer. Al abrir al enfermo encuentran una metástasis que invade todo su cuerpo; ante ello, los médicos deciden coser sin tocar nada".

La Ley catalana del Cine causará cientos de despidos
El Puntazo La Razon 16 Enero 2010

Era previsible que la Ley catalana del Cine redactada por el Gobierno tripartito suscitara la frontal oposición de distribuidores y exhibidores, como así ha sido, pero la protesta se ha extendido más allá y ayer CC OO y UGT divulgaron un manifiesto exigiendo la reforma de la ley por los efectos negativos que tendrá entre los trabajadores. La exigencia de doblar al catalán la mitad de las copias de cualquier película es considerada por el sector afectado como «un castigo». Empresarios y sindicatos calculan que sólo durante el primer año de vigencia de la ley se producirán unas pérdidas económicas del 14% de los ingresos, lo que obligará a reajustar plantillas y despedir a cientos de trabajadores. Como alternativa, empresarios y sindicatos han propuesto crear una Red de Cines en Catalán, pero la Generalitat la rechaza porque teme que nadie acuda a esos cines y prefiere imponer la distribución obligada.

Olano o la punta del iceberg
Regina Otaola www.gaceta.es 16 Enero 2010

Los hechos conocidos a raíz de la detención de uno de los cabecillas batasunos en la localidad guipuzcoana de Lizarza, Pedro María Olano, nos deben llevar a la siguiente reflexión: ¿lo acontecido es un hecho puntual o podría ocurrir, hoy en día, en cualquiera de los municipios gobernados por ANV? Y, si es así, ¿qué debe hacer el Gobierno? Muchos son los concejales pertenecientes a HB o ANV detenidos por pertenecer a la banda terrorista ETA, muchos. Lo cual no puede sorprendernos, y menos a estas alturas, cuando el partido al que representan ha sido ilegalizado por formar parte del entramado etarra. Si uno milita en un partido donde no se condena la violencia terrorista, no es extraño que muchos de sus miembros sean colaboradores activos de la banda etarra. Y está claro que lo suyo es connivencia y colaboración con ETA.

Por eso puede deducirse que actitudes y actividades muy similares a las de Olano pueden darse en los ayuntamientos gobernados por ANV, y, de hecho, son recientes las noticias que vinculan a sus ediles con SEGI (la organización juvenil de ETA) en el traspaso de información susceptible de servir a la banda para cometer sabotajes en el tramo del AVE. Con semejantes evidencias a la vista, que el Gobierno se resista a disolver los ayuntamientos que aún gobierna Batasuna, amparado en supuestas razones legales para no aplicar el artículo 61.1 de la Ley de Bases de Régimen Local sólo contribuye a mantener latente la amenaza de ETA sobre el eslabón más débil de las instituciones y partidos democráticos, como son los concejales.

Por lo visto hasta ahora, por “gestión dañosa para los intereses generales…”, este Gobierno sólo entiende la corrupción política y económica, caso del Ayuntamiento de Marbella, pero no la corrupción monstruosa de esos ayuntamientos gobernados por personas que apoyan la violencia terrorista, que consideran que ayudar a ETA es legítimo, incluso un deber de los patriotas. Ayuntamientos donde toda forma democrática de diálogo y debate es lógicamente inviable: unos gobiernan y otros callan, con sus derechos democráticos menoscabados y amenazados, además, por los compañeros encapuchados de los que ocupan la Alcaldía.

¿Cumplen esos Gobiernos municipales con las obligaciones constitucionales? No; de ninguna de las maneras. Por tanto, con el artículo 61.1 que dice que se procederá a la disolución cuando “la gestión sea gravemente dañosa para los intereses generales que supongan el incumplimiento de las obligaciones constitucionales”, podemos concluir que base legal existe, a falta de determinación política. Pero es que Rodríguez Zapatero vive muy a gusto dándoselas de legalista y de respetuoso con los derechos humanos de un De Juana o de unos ediles batasunos… mientras, en decenas de municipios vascos, ETA sigue ejerciendo el terror desde las mismas instituciones que nos debieran defender de los terroristas.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza y víctima de Olano.

El Foro de Ermua acusa a los partidos de desactivar el movimiento cívico
La presidenta de la entidad dice que son infravalorados por los partidos y el poder
Madrid ABC.es  16 Enero 2010

La presidenta del Foro de Ermua Inma Castilla de Cortázar denuncia en un artículo publicado en el último número del «Noticiero de las Ideas» que los partidos políticos «muestran una absoluta indiferencia hacia el movimiento cívico» y en ocasiones «un interés expreso en que la sociedad civil no se articule en torno a ellos –o más aun- se desarticule lo que ya estaba funcionando».

Para una de las impulsoras del movimiento de Ermua que durante años ha sido pilar del combate por el reconocimiento de las víctimas y la lucha sin cuartel contra el terror, «el movimiento cívico y especialmente el constitucionalista puede seguir siendo el aglutinante y catalizador del pensamiento ciudadano, poco condicionado por los consensos a ultranza».

Castilla de Cortázar entiende que es preciso superar un estadio político que en España ha concedido a los nacionalismos, desde la Transición, un plus de legitimidad en aras de consolidar la democracia, plus que a su juicio han correspondiendo «con tanta deslealtad» .

Los movimientos cívicos como el Foro de Ermua se encuentran en medio de una coyuntura en la que son por una parte infravalorados por los partidos y el poder, o son objeto de intentos de control a través de las subvenciones que reciben de los organismos públicos.

La fórmula idónea para Inma Castilla pasa por «intentar esquivar la protección interesada y los intentos de manipulación de los partidos políticos» para lo que considera esencial que los responsables de estas organizaciones cívicas «sean profesionales que no dependan económicamente de las subvenciones que se concedan a la asociación cívica».

Y sin citar a ninguna asociación afirma que algunas organizaciones ciudadanas «por estar cogidas por el presupuesto perdieron lo único que tenemos el movimiento cívico: el prestigio moral».

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El desenfoque interesado del presidente Feijoo
JOSÉ Mª MARTÍN LÓPEZ-SUEVOS* www.lavozlibre.com  16 Enero 2010

El desenfoque interesado del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, va desde el extremismo al equilibrio. Cito textualmente al presidente: "El debate no va a ser gallego o castellano, sino el inglés". En febrero de 2009 no decía lo mismo y no voy a repetir sus promesas, de sobra conocidas, para no cansar al lector. El presidente se enroca ahora en el cumplimiento de su programa electoral que decía:

Punto 8. Conseguir uno de los mejores sistemas educativos. Llevaremos a cabo una política destinada a mejorar la calidad de la educación y a fortalecer la libertad de elección de los padres. Un sistema que apueste decididamente por el trilingüismo, de forma que los alumnos finalicen su formación dominando el inglés, además de las dos lenguas oficiales de Galicia.

Punto 104. Defenderemos el bilingüismo integrador: defenderemos el equilibrio y la proporcionalidad en la enseñanza de lengua gallega y castellana favoreciendo el bilingüismo integrador que garantice los derechos y libertades de padres y alumnos.

En recientes declaraciones en Radio Nacional, el 7 de enero, el presidente defendía las bases del nuevo decreto diciendo que “el equilibrio es el antídoto contra cualquier extremismo, pensamos que la cordialidad lingüística de las calles, de los bares, debe trasladarse a las aulas y queremos niños que sean libres para emplear, una vez conocidas, la lengua que quieran”.

Empezando por el final, el presidente define su postura como equilibrada y antídoto contra los extremismos. Viene al caso recordar que destacados dirigentes de su partido acudían a las manifestaciones que convocaban las asociaciones por libertad de lengua cuando su partido se encontraba en la oposición preparándose para hacer el tránsito, desde el extremismo hacia el equilibrio, suponemos que también tomando conocimiento del bilingüismo cordial de las calles y bares que dice querer llevar a las aulas.

Si pasamos al programa electoral, defender la libertad de elección de los padres es defender, sin pretender cambiarla, la primera decisión, natural y espontánea, que toma una familia cuando educa a sus hijos: decidir en qué lengua los educa, sea ésta la que sea de las que hablamos en Galicia. Por parte de los defensores de la libertad, nadie cuestiona la conveniencia de que los alumnos sepan gallego o castellano en Galicia. Lo que se defiende es que se respete esa decisión exclusiva del ámbito familiar. Y para respetar esa decisión familiar sólo son necesarias tres cosas:

1) Libros de texto en la lengua de elección.
2) Libertad de uso, oral y escrita, de la lengua de elección.
3) Desregulación lingüística, menos normas y corsés.

Lo que resulta difícil de comprender es por qué se somete a la población escolar a unos determinados porcentajes cuando se dice defender la libertad de elección de los padres y la cordialidad lingüística. ¿Cordialidad con quien? ¿Con los de la normalización obligatoria?

Si de acuerdo a la Ley de Normalización Lingüística los padres no tenemos derecho, salvo en primera enseñanza, a exigir una determinada lengua vehicular -lengua docente y discente- porque ello exigiría la separación de alumnos por razón de lengua -aunque ésta no sería forzosa, sino por elección-, si se quiere que la población escolar aprenda las dos lenguas oficiales en un sistema educativo de calidad, lo primero que tiene que haber es libertad, y sin tapujos ni subterfugios.

En los dos puntos citados del programa electoral la palabra libertad aparece en dos ocasiones: libertad de elección de los padres y libertades de padres y alumnos. En las bases del nuevo decreto del plurilingüismo la palabra libertad no aparece ni una sola vez, la vergonzante palabra libertad no está en el vocabulario del nuevo decreto.

El decreto no habla de libertad, habla de opiniones: la opinión vinculante de los padres sobre la lengua de impartición de una de las asignaturas -primaria o secundaria- y consulta a los padres cada cuatro años de su opinión para el reparto por lenguas del resto de materias para que sea el Consejo Escolar el que decida.

No vale que nos digan que ahora podrán escoger el idioma de una materia, ahora 'instrumental', y serán consultados cada cuatro años para el resto. Para tener libertad, para empezar hay que ponerlo por escrito, en letras mayúsculas y negrita. Un decreto por la libertad frente a un decreto por el trilingüismo. La diferencia es sustancial, pues en uno se habla de derechos de las personas y en otro se habla de lenguas.

El señor Feijoo empezó a hablar de derogar el decreto 124/07 del bipartito cuando percibió que había interés electoral en el asunto: el grito por la libertad de miles de gallegos que se convirtió en clamor desde julio de 2007, en que se alumbró el todavía hoy vigente decreto. Qué vergüenza debía darle al señor Feijoo. Ese grito era por la libertad, contra la imposición. Lo que se defendía, lo que defendíamos, no era cambiar la imposición del gallego por la imposición del español. Lo que nos movilizaba no era conseguir un sistema de imposición a tercios, lo que nos movilizaba era librarnos del yugo de una norma liberticida diseñada desde una ideología totalitaria y trasnochada que se arroga el derecho a decidir en qué lengua tienen que expresarse nuestros hijos, en qué lengua tienen que hablar en las clases, hacer sus exámenes y llevar sus libros de texto. Una ideología, la nacionalista del BNG, apoyada por sus portamaletas, el PSOE.

En el lado de los defensores de la libertad se va a producir una fuerte división, seguro que además buscada por el propio Partido Popular, que está muy interesado en enfriar al movimiento cívico que le resulta incómodo, un movimiento cívico que ha despertado de la modorra de la normalización para pasar a posturas muy activas y decididas en la defensa de una educación en libertad y de calidad.

La división se producirá entre los votantes asiduos al PP, que se mostrarán benignos con el incumplimiento de las promesas de Feijoo y sus nuevas bases, con el argumento de que era lo menos malo que se podía hacer, que supone una mejora respecto al decreto 124/07 y, de paso, se evita la confrontación con los nacionalistas. Por contra, los ciudadanos que decidieron su voto en función de las inolvidables promesas de última hora, ésos entre los que me encuentro, además de tener que buscarse una nueva papeleta para las próximas elecciones, entre otras cosas podremos pensar que los nacionalistas tampoco estarán dispuestos a tolerar un decreto que se apoye en estas bases como indican sus manifestaciones públicas y su convocatoria de huelga en la enseñanza, con lo que por el mismo precio era preferible haber hecho un decreto por la libertad, de frente y hasta el fondo, y no una apuesta tan limitada por un trilingüismo encorsetado en los proyectos lingüísticos de centro, creación intervencionista de la política normalizadora.

Señor Feijoo, ¡el escaño número 38 de las elecciones de marzo de 2009 es de los defensores de la libertad de lengua! Este decreto puede y debe ser mejorado si en lugar de la equidistancia entre los impositores y los defensores de la libertad, tomase verdadero partido por los que, además de haberle votado, se han movilizado de una forma ejemplar arriesgando mucho en el envite. Justamente porque muchos nos hemos movilizado mucho queremos que acierte con su nuevo decreto por la libertad lingüística, cuente con nosotros para ello”.

(*) José Mª Martín López-Suevos es el presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística (Galicia).

Sindicatos y exhibidores firman un manifiesto en contra de la ley del cine catalán
EFE. BARCELONA ABC 16 Enero 2010

Sindicatos y exhibidores han firmado hoy un manifiesto conjunto por la defensa de los puestos de trabajo y de las salas de cine de Cataluña y en contra del proyecto de ley del cine aprobado esta semana por el gobierno catalán.

Los sindicatos CCOO y CGT, que tienen el 77% de la representación de los trabajadores en Cataluña, han firmado conjuntamente con el Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña un manifiesto que denuncia "el peligro que supone el Proyecto de Ley del Cine para la viabilidad del sector y el futuro de sus trabajadores".

Los firmantes piden para los empleados, espectadores y empresarios de la exhibición "el mismo respeto y compromiso que la administración ha demostrado con otros sectores económicos que operan en Cataluña".

En el manifiesto también se critica el proyecto de ley aprobado por el Govern porque, en su opinión, "agravará aún más la situación de los trabajadores de un sector en el que todas las partes están haciendo un gran esfuerzo para mantener los puestos de trabajo y porque no se ha tenido en cuenta la realidad del sector".
Denuncian «el peligro que supone el Proyecto de Ley del Cine para la viabilidad del sector y el futuro de sus trabajadores»

Pérdidas económicasSegún sus cálculos, la legislación provocará pérdidas económicas de al menos el 14% en el primer año después de su aplicación. Además, los sindicatos expresan su apoyo a la oferta de creación de una Red de Cines en Catalán propuesta por el Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña y Fedicine porque es un buen punto de partida viable, de consenso y de aplicación inmediata que aumenta sensiblemente la oferta de cine en catalán en todo el país.

La Red de Cines en Catalán, que cuenta también con el apoyo de la Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, reuniría 53 pantallas en otros tantos cines repartidos por la geografía catalana, a las que asisten actualmente cerca de 2 millones de espectadores al año.

El departamento de Cultura de la Generalitat ve "insuficiente" la propuesta de creación de esta Red de Cines en catalán, pues la oferta de cine doblado en catalán pasaría del 3% actual a un 8%. El Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña aglutina a la mayor parte de las empresas privadas de exhibición cinematográfica, tanto grandes como pequeñas salas. La entidad está formada por 552 pantallas, correspondientes a 91 cines, del total de 779 pantallas existentes en Cataluña, lo que supone un 81% de la cuota de mercado.

COMUNICADO LEY DEL CINE CATALÁN
El Gremi D´Empresaris de Cinemes de Catalunya pide que la nueva Ley del Cine tenga en cuenta la realidad de la demanda de la
sociedad Catalana

El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya está en desacuerdo con los datos que utiliza el documento que recoge las bases que
ha elaborado el Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya, en el que perfila las líneas maestras
de la nueva ley de Cine.

Según este documento, sobre el que el miércoles se pronunció el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, y que la Conselleria no
hizo llegar previamente a los exhibidores, la ley exigirá a los exhibidores que la oferta de cine tanto en catalán como en castellano sea
del 50%.

Para llegar a la imposición de esta medida, el documento de bases de la nueva ley del cine argumenta una “anomalía” inexistente:
“la oferta del cine doblado y/o subtitulado en catalán representa una grave anomalía si la comparamos con la oferta y el consumo en
catalán en el resto de sectores de las industrias culturales: radio, televisión, prensa escrita, libros, teatro, música, Internet, etc.”

Se habla de anomalía en la comparación entre cine y prensa escrita, cuando la realidad actual de los medios de prensa escrita en
catalán es que ante más de 15 cabeceras diarias que se editan en castellano, sólo publican en catalán l’Avui, El Punt y la edición
especial de El Periódico de Catalunya. En relación en la televisión, de las catorce cadenas que emiten en Catalunya, lo hacen sólo en
catalán TV3, Canal 33, Barcelona TV y las desconexiones en catalán de algunas cadenas generalistas. La audiencia televisiva del 2008
fue aproximadamente del 20,5% en catalán, y el resto en castellano.

Según el “Baròmetre de la Comunicació i la Cultura” realizado por la Fundació Audiències de la Comunicació i la Cultura, se constata
que la audiencia general según la lengua de consumo en prensa diaria es del 27.5% en catalán y el resto en castellano. Si ninguno de
los sectores culturales (TV, prensa, libros, teatros, etc..) tienen cuotas de oferta, ¿por qué el cine sí?

El Gremi d’Empresaris de Cinemes de Catalunya afirma que los datos demuestran que cuando se proyecta una película en catalán a la
vez que en castellano, la distribución de la audiencia es, en promedio, del 78,2% en castellano y del 21,8% en catalán. No se trata,
hoy por hoy, de un problema de oferta, sino que la demanda actual de la sociedad catalana de películas en catalán es inferior al 50%.

Si tomamos como referente el estreno de “Vicky Cristina Barcelona” en los cines de Cataluña, donde sólo 5 copias se exhibieron en
castellano, comparado con 47 copias en catalán, y 22 en versión original, la media de recaudación por copia de la versión castellana
es más de cinco veces superior a la de la versión catalana. Incluso la versión original ha funcionado mejor que la catalana (de media,
casi el doble por copia).

Además, en el TOP10 a nivel estatal de esta película, en el primer fin de semana se situaron seis copias de la película estrenadas en
Cataluña: cuatro en castellano y dos en versión original (ninguna en lengua catalana).

Respecto a los datos referentes a la media de espectadores por sesión según versión que aparecen en el informe de las bases de la ley
de cine de Cataluña, se trata de cifras no comparativas, que no reflejan la realidad. Actualmente se doblan al catalán aquellas
películas que se considera pueden tener un éxito comercial importante (blockbuster americanos), mientras un gran número de títulos
poco comerciales se estrenan sólo en castellano haciendo bajar la media de recaudación por sesión. Por este motivo, es lógico
estadísticamente que el ratio medio de espectadores por proyección sea superior en las películas de cine en catalán que en castellano.

Cuando en un mismo local se proyectan las versiones catalana y castellana de una misma película (por tanto, la oferta es equivalente
al 50%), el espectador opta masivamente en una proporción del 78.2% a 21.8% por la copia en castellano. Esto equivale a un número
de espectadores por sesión de 20 en la copia catalana y 70 en la copia en castellano.

Aunque no es el exhibidor quien decide el número de copias que se doblan al catalán, los exhibidores catalanes han colaborado
siempre con las políticas lingüísticas de la Generalitat programando y exhibiendo todas las copias disponibles en catalán.

Si lo que se pretende es fomentar el uso del catalán a través del cine, habrá que reconocer primero el esfuerzo que realiza el sector de
la exhibición, no cargando el peso de la política lingüística sobre sus espaldas. No olvidemos que se trata de un sector privado que no
recibe ayudas de la Administración.

Además de preocuparse por la creación de una mayor oferta se debería fomentar paralelamente la demanda de los espectadores, cosa
que hasta ahora la Administración no ha sido capaz de hacer.

El Gremi considera que la exhibición cinematográfica no deja de recibir presiones, cuando actualmente vive una situación en que el
mercado ha caído un 27% en los últimos cuatro años por razones como la piratería, ante la cual no había habido ninguna actuación
por parte de los organismos públicos.

Todo y los problemas de nuestro sector, estas presiones nos obligan a ofrecer un producto (el cine en catalán) que el público no
demanda en estas proporciones, perjudicando seriamente al exhibidor y a sus trabajadores, y comprometen su supervivencia y los
puestos de trabajo.

Se debería intentar primero defender el cine y su supervivencia, para despues estudriar fórmulas con las cuales se pueda fomentar el
aumento de la demanda del cine en catalán, sin poner en riesgo la supervivencia del sector de de exhibición.

Feijóo critica los "comportamientos radicales" del PSdG y del BNG con la lengua
El presidente de la Xunta afirmó que él no sabe hablar inglés y atribuyó sus carencias a que la falta de medios económicos no le permitieron asistir a un colegio bilingüe
 www.lavozlibre.com 16 Enero 2010

Santiago de Compostela.- Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, calificó de “rechazos prematuros” las diferentes corrientes de opinión que se han declarados contrarias a su Decreto gallego de la enseñanza y la utilización de castellano y gallego en la misma. Achacó a la oposición las “propuestas demasiado radicales y poco racionales” y declaró no considerar asumible la propuesta realizada por los sindicatos de recuperar el decreto anterior, puesto que “se sabe perfectamente que fue rechazado en las urnas”.

A seis días de que tenga lugar la huelga convocada por la plataforma ‘Queremos Galego’, el presidente gallego invitó a la oposición, formada por el PSdeG y por el BNG, a que especifique sus discrepancias. Al mismo tiempo les instaba a “moderar sus planteamientos” con el fin de realizar “propuestas equilibradas".

Núñez Feijóo hizo referencia en todo momento a los socialistas y a los nacionalistas gallegos, obviando a las demás instituciones y asociaciones que se han mostrado contrarias a su proyecto. El presidente de la Xunta afirmó que el PSdeG no tiene una política lingüística, a la vez que acusó a los nacionalistas del BNG de poseer “comportamientos radicales”. Sin embargo, reservó su más alta consideración para la ‘Real Academia Galega’ (RAG) y para el ‘Consello da Cultura’, de los que dijo que “está deseando conocer sus propuestas”.

El presidente de la Xunta afirmó que él no sabe hablar inglés y atribuyó sus carencias a que la falta de medios económicos no le permitieron asistir a un colegio bilingüe. Por esta razón, Feijóo explicó que se sentía “comprometido” con todos aquellos jóvenes que actualmente se encuentran en la misma situación y declaró que de esta forma podrían acceder a dicha formación. Para el presidente, el hecho de que los jóvenes acaben sus estudios con conocimiento y dominio de gallego y castellano y con manejo del inglés forma parte de “una ambición colectiva”.

El líder de los populares gallegos incidió en que la incorporación de una tercera lengua en la programación de la enseñanza pública se había hecho pensando en aquellos jóvenes que pertenecen a familias de más bajo nivel económico.

Sin embargo, el presidente de la Xunta evitó aclarar cuál será el nivel de conocimiento de inglés que se exigirá al profesorado, mencionando que las pautas para incentivar a las plantillas se recogerán en el plan de plurilingüismo que acompañará al decreto.

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