AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 8 Febrero  2010

 

Una semana dramática
Roberto Centeno El Confidencial 8 Febrero 2010

La Presidencia europea, obligando a Zapatero a comparecer en importantes foros, ha resultado letal. La percepción sobre la situación de la economía española, como había explicado desde esta misma página, había empeorado sustancialmente desde principio de año, pero las intervenciones de Zapatero han convencido al mundo financiero internacional, aún sin comprender bien la profundidad de nuestros desajustes, de que España, la quinta potencia económica del euro, está en manos de un irresponsable absoluto, y se han encendido todas las alarmas.

¿Cómo es posible que, cuando el mercado mundial acababa de cerrarse para toda la banca española, exceptuando el Santander, BBVA y La Caixa, pudiera seguir afirmando ante la flor y nata de las finanzas internacionales que nuestro sistema financiero es el más sólido del mundo, como si estuviera en un mitin de partido y menospreciando a todos los demás? En Davos, Zapatero ha dado la puntilla a nuestra credibilidad internacional. En España, una semana a propuesta por día retirada a los cinco minutos, que llevaría al Sr. Toxo a exclamar “¡son una pandilla de aficionados!”, ha mostrado a la opinión la insolvencia absoluta del Gobierno. Zapatero está acabado, pero falta saber cuánto tardará en asumirlo y el inmenso daño que va a causar en el intermedio.

Hoy está la Sra. Salgado en Londres. Ha venido de urgencia a explicar lo inexplicable a unos mercados que saben que todo es mentira, desde los balances bancarios a las medidas del Gobierno. ¿Y que les dirá? ¿Que no saben ni por dónde empezar, que son incapaces de controlar el despilfarro y la corrupción masivas y que las AAPP necesitarán emitir deuda bruta por el 30% del PIB? ¿Que en cada pueblo y en cada capital los ayuntamientos son ya la primera empresa por número de empleados y por volumen de gasto, a lo que se añaden las empresas municipales y autonómicas, 4.000, lo más corrupto entre lo corrupto, diseñadas para ocultar deuda, despilfarrar y dar empleo a familiares y amigos, sin necesidad de responder de nada? ¿Que en 2010, sin financiación, sin inversión pública, sin competitividad y con la mayor subida de impuestos estatales y locales de la historia, se iniciará la recuperación?

Y luego el programa de estabilidad, ¡otro más! ¿y van? ¿Les va decir que el gasto corriente se reducirá en 2,9 puntos y los ingresos se recuperarán 3,7 puntos? Se caerán por el suelo de risa. Ya nadie cree las cifras de España.

¿Voluntarismo o estupidez pura y simple?
Gasto -50.000 millones,- 40.000 del Estado. ¿Y de dónde? Veamos quien gasta qué.

Presupuesto de Gastos 2010 Administraciones Públicas.
(millones de euros)

Administración Central (Estado y OO.AA)……………………………….131.217
Seguridad Social………………………………………………………….. 120.587
Comunidades Autónomas………………………………………………… 163.805
Entidades Locales………………………………………………………… 71.474

Administraciones Públicas…………………………………………………487.083

Descontando la Seguridad Social, que es una “caja aparte”, o debería serlo, y los fondos de la Administración Central, destinados al Servicio Público de Empleo (SPEE), y al Fondo Estatal de Empleo (FEESL), 21.000 millones, los gastos del Estado son sólo el ¡32,1%! del gasto total, 110.212 millones, algo que no ocurre en ningún otro país.

Y de ese total hay que descontar las partidas de obligado cumplimiento, intereses de la deuda pública, aportaciones a la UE, clases pasivas, etc, con lo que las dotaciones para actuaciones directas ascienden a 56.970 millones, 17.500 en salarios, que es de donde Zapatero ha dicho, sin mirar un papel, que va a recortar ¡40.000 millones! Realmente de traca. Pero además, los dos tercios de obligado cumplimiento y el SPEE están infravaloradas en 10.000 millones como mínimo. La deuda y el paro van a costar eso de más.

Y entonces, de la irrisoria cifra para financiar España, ¿qué se puede recortar? Se deben eliminar los Ministerios de Vivienda, Igualdad y Cultura, 2.321 millones, pero como al menos la mitad de sus funciones habrían de trasferirse a otros ministerios, el ahorro neto serían unos 1.200 millones; se debe eliminar el 80% de la Ayuda al Desarrollo, lesbianas de Zimbawe, tiranos del tercer mundo, etc, 4.000 millones; no se debe, pero si no hay más remedio habrá qué reducir las inversiones reales a la mitad, 4.700 millones, a costa de más paro y menor competitividad. Y lo que están barajando, bajar el 10/15% el sueldo a los funcionarios del Estado, como en Irlanda, mientras los autonómicos, asesores y familiares, que ganan entre un 40% y un 300% más, siguen chupando, 1.750/ 2.625 millones. Pero como hay 10.000 millones de infravaloración, después de dejar al Estado sin recursos para garantizar el funcionamiento de la nación, ¡entre 1.700 y 2.500 millones de ahorro!

Por tanto, o se entra a saco en el despilfarro y la corrupción del sistema autonómico y local, responsable de los dos tercios del gasto total, o no hay nada que hacer. España no puede tener un funcionario, asesor o liberado sindical por cada cinco activos, y cada activo manteniendo un parado, un jubilado o un funcionario; ni 4.000 empresas municipales y autonómicas que derrochan sin límite ni control alguno. En conjunto, España no puede tirar cada año 90.000 millones de euros en puro despilfarro. O se acaba con eso o eso acaba con España.

¿Y qué viene ahora?
Una vez que la confianza en nuestro sistema financiero se ha evaporado, igual que en nuestra economía y en la capacidad mental de Zapatero, puede ocurrir cualquier cosa. Por ello solo me aventuraré a subrayar lo más obvio, aunque hay algo seguro: Zapatero tiene que irse, el PSOE tiene hombres valiosos y sensatos; con Zapatero, cualquier solución es ya imposible, el deterioro a partir de ahora puede ser muy rápido.

El cierre de los mercados a bancos y cajas, justo cuando se avecina un tsunami de refinanciaciones y morosidad es en sí mismo un desastre. Queda el BCE durante un tiempo, para trampear deuda a largo con préstamos a corto. Sin embargo, la financiación a la economía real sufrirá un estrangulamiento brutal, lo que hace imposible recuperación alguna. La deuda del Estado de momento seguirá colocándose con los CDS al alza. La estrategia suicida y única en el mundo seguida en 2009, de colocar el 70% de la deuda a menos de un año, nos costará muy caro en 2010. Pero en algún momento del año, el problema puede no ser el coste, será quien querrá prestarnos.

Después de volar 14.000 kilómetros, sin que Obama le invite ni a tomar un café, afirmaría que “su mensaje económico ha calado en EEUU”. El viernes, después de la reunión con sindicatos y empresarios, afirmaría: “No voy a gobernar para los mercados, sino para los ciudadanos”, sin anunciar medida alguna. Ante las advertencias de Campa y todos los expertos de Hacienda sobre la histéresis del mercado de trabajo, es decir, una situación en la que el empleo cae más que la actividad económica, el paro se hace permanente, y la ocupación ni siquiera se recupera cuando la economía mejora, Zapatero dice que eso no va a ocurrir porque lo dice él. Ha perdido el norte, si alguna vez lo tuvo, nos lleva directamente al desastre.
(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

Ilusión
El PP tiene un problema
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Febrero 2010

El PP tiene un problema. Se dirá que tiene muchos. Bueno, sí, pero sobre todo uno: su incapacidad manifiesta para ilusionar políticamente a la sociedad española. Ni siquiera lo consiguió Aznar que, puestos a comparar, simbolizaba un cambio de calado en la política nacional en aquellos tremendos años de 1993 a 1996. Tras la que había caído de manera extensa sobre la conciencia nacional desde 1989, estallido del caso Guerra, el PP sólo ganó por unos pocos miles de votos. Tengo la convicción de que el PP, que tiene a su favor el viento de la historia, el viento de los valores y el huracán de las circunstancias, sufre de faringitis ideológica o de estreñimiento político. No puede decir lo que debe decirse. Quiero pensar que es por enfermedad porque otra cosa sería pecado.

No se trata de abemolar la voz, que eso ya lo hacen otros con singular eficacia. Se trata de decir lo que hay que decir y que debe decirse con el calor de la pasión. No hace falta que sea tanta como la de aquel predicador cristiano que oró ante el mar y lo evaporó. Se trata, sencillamente, de que el PP, por una vez, explique pedagógica y claramente por qué lo que defiende debe ser votado por la mayoría de los ciudadanos españoles.

El viento de la historia, que fue un ciclón en 1989 y ahora apenas es ya un vendaval, le ha hecho depositario de una verdad incuestionable: que el socialismo real, el practicado en los antiguos países comunistas, fue una orgía de pobreza, injusticias, dictadura y crímenes del que aún no ha pedido perdón ninguno de los que dicen creer aún en esas ideas. Ni siquiera Anguita, el mejor de entre ellos, ha sido capaz de explicar cómo de unas ideas tan "científicas" pudo salir tamaña desgracia para de millones de personas. Siendo como es el socialismo socialdemócrata, la revisión mal ordenada de aquel proyecto, todos los que defienden la libertad, con mayor o menor intensidad política, tienen discurso, un gran discurso que ofrecer a los ciudadanos. Por ejemplo: libertad para fundar empresas, para crear medios de comunicación sin otra limitación que su audiencia, para circular por internet, para elegir colegio, para elegir médico, para elegir destino de los impuestos cada vez más amplia que incluya también a los fondos destinados a sindicatos y empresarios, etc. ¿Por qué la libertad no es un discurso del PP? ¿Tal vez porque cree que la seguridad, discurso socialista, es más amable?

El viento de los valores, ya un vendaval considerable, haría posible una oratoria brillante contra el relativismo de la progresía. La izquierda española, que sigue siendo tan obtusa como la que criticó Menéndez Pidal, ha dejado en manos del centro derecha español algunos balones en el punto de penalti y sin portero. Por ejemplo, la idea de España como nación. Parece mentira que Rosa Díez –que le quita votos al PP, no al PSOE, ojo–, le esté minando ese terreno. La España plural de Aznar está deviniendo en un lío multirregional. Del plan hidrológico nacional se pasa a las excepciones injustificadas y de la España autoabastecida de energía, entre nuclear y otras renovables, se pasa a no se sabe qué mientras compramos en Francia energía de sus centrales nucleares. Se pasa de la lengua española como referente nacional, como lo es el francés para los franceses o el italiano para italianos, a una componenda insufrible y de una reforma de la economía a un suma y sigue porque no me atrevo.

Pero es que, además, y consecuentemente, la izquierda ha dejado en manos de la derecha no sólo la tradición, cosa que asombraba a Pidal por ininteligible, sino además el gran valor secular de la izquierda, la justicia, entendida como dar a cada uno lo suyo. Y además, le ha puesto en bandeja el de la solidaridad, el valor que supera a la justicia. Ahí está el Estatuto de Cataluña para recordarnos que hay españoles que son más que otros, ni siquiera igualdad ante la ley como en el caso de hombres y feministas, que reciben más que otros y que mandan más que otros. Pero el PP no reacciona, no habla.

Y finalmente el viento de las circunstancias, un tornado colosal que ha sobrevenido sobre la economía nacional, sobre la confianza en las instituciones, sobre el empleo, sobre el ahorro, sobre la salud de las empresas y de los municipios, muy especialmente sobre las cansadas espaldas de los trabajadores asalariados, autónomos y las pequeñas empresas abandonadas por las burocracias "mayoritarias" que dicen representarlos. Y en medio de esa vorágine pocos comprenden qué defiende el PP, qué quiere el PP, qué va a hacer el PP.

Llegó Zapatero y en un pispás nos sacó de la guerra de Irak y nos metió en la "paz" de Afganistán, se cargó el Plan Hidrológico, la Ley de Educación, el plan de austeridad, impuso Educación para la Ciudanía, desigualó a hombres y mujeres ante la violencia familiar por ser más feminista que Bibiana, permitió el matrimonio homosexual, intensificó el aborto libre y gratuito y muchas cosas más. Coño, mal que nos cueste admitirlo, ha gobernado. Mal, si se quiere, pero ha tratado de cumplir su programa.

Pero, ¿y el PP? ¿Volverá a reintroducir el Plan Hidrológico Nacional y su vieja Ley de Educación? ¿Hará que la lengua española sea en efecto la principal, por su eficacia, lengua nacional? ¿Reducirá las potestades autonómicas tras decir algo más que generalidades ante el estatuto catalán? ¿Tocará el privilegio vasco? ¿Defenderá la libertad en los medios de comunicación e Internet? Paremos aquí.

¿Qué pasa? ¿Cómo es que de la boca del PP no salen palabras de entusiasmo para que millones de ciudadanos quieran votarle votando un cambio profundo de la sociedad española hacia la libertad y la solidaridad, contra el dirigismo y la disgregación? Los ciudadanos de carne y hueso, los 4,5 millones de parados con cara y ojos, los millones de estudiantes que se sienten perdiendo el tiempo y prefieren ser funcionarios a empresarios, los millones de ciudadanos que no pueden educar a sus hijos en la lengua materna, los que están, estamos asfixiados por impuestos, los que hemos comprobado cuál es el destino de gobiernos de 30 años de PSOE como en Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha, necesitamos una ilusión política para apoyar un cambio.

Dicen que la fe es creer lo que no vemos. Un cura pacense que murió hace tiempo, el bueno de Barrantes, decía que fe es "crear lo que vimos". Además de conservar lo que funciona bien.

El PP tiene un problema: ombligados hasta el ridículo, no se atreven a ser lo que son y lo que deben ser. La fiesta electoral democrática no es como aquellas viejas abacias, fiestas en honor de Baco que menciona Cicerón, en las que estaba prohibido hablar. Aquí hay que hablar alto y claro sobre lo uno quiere hacer si logra nuestro voto. Si no...

Encuestas electorales
Luis del Pino Libertad Digital 8 Febrero 2010

Entradilla al programa "Sin complejos" del domingo 7 de febrero de 2010

En las últimas fechas, hemos conocido tres encuestas diferentes – la del Centro de Investigaciones Sociológicas y las que hoy publican los periódicos El Mundo y El País - que confirman las tendencias de voto que se vienen apuntando en los últimos meses:

1. La crisis económica y la falta de liderazgo están pasando factura al PSOE, que día a día ve cómo su apoyo electoral disminuye. En concreto, el PSOE perdería entre 6 y 8 puntos, según las distintas encuestas, con respecto a ese 44% que obtuvo en las elecciones generales de 2008. Se trata de una pérdida importante, sin ninguna duda, pero tampoco es el desplome que cabría esperar para un partido que ha llevado a la Nación a la quiebra económica e institucional.

2. El Partido Popular, por su parte, sólo consigue parcialmente recoger ese voto descontento. Si mañana se celebraran elecciones, el PP subiría, según las distintas encuestas, entre un 0,5% y un 3,5% de los votos.

3. ¿Y dónde están yendo esos votos que ya no van a parar al PSOE, pero que tampoco cosecha el PP? Pues básicamente a dos sitios: por un lado, a Izquierda Unida, que subiría entre 1 y 2 puntos; y por otro lado a UPyD, que duplicaría (según la encuesta de El Mundo) o cuadruplicaría (según la encuesta del CIS) sus resultados de 2008, empezando a disputar a Izquierda Unida el puesto de tercera fuerza política.

Con estos resultados, si mañana se celebraran elecciones, el Partido Popular sería el claro vencedor, pero sin la necesaria mayoría absoluta que le permitiera gobernar sin pagar peaje a los nacionalistas. La duda es si la subida de UPyD será suficiente como para poder sustentar un gobierno en coalición con el PP.

En condiciones normales, estando España en grave riesgo de quiebra y camino de los cinco millones de parados, el Partido Popular tendría que estar 20 puntos por delante del PSOE. ¿Tiene sentido entonces que, con la que está cayendo, cada décima adicional de distancia entre el PP y el PSOE cueste un auténtico triunfo? Pues la verdad es que sí. Tiene bastante sentido. Teniendo en cuenta la desastrosa oposición que el PP está haciendo, parece casi un milagro que haya logrado colocarse por delante del PSOE.

Porque la estrategia meliflua, tontita y apática de Rajoy – si es que Rajoy tiene una estrategia, cosa que dudo sinceramente – probablemente esté consiguiendo captar algunos votos entre el electorado menos sectario y más desencantado del PSOE, pero a costa de perder un número de votos similar por su derecha, de toda esa gente que está harta de que le tomen el pelo, de que le engañen con promesas electorales de cambio que luego no se cumplen (como ha sucedido en Galicia) y de que les consideren, en definitiva, como votantes cautivos.

En la encuesta que hoy publica El País, hay un dato bastante revelador: el 54% de los votantes socialistas se fía poco o nada de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero es que el 60% de los votantes del PP se fía poco o nada de Mariano Rajoy. Con lo cual, el panorama con el que España va a tener que enfrentarse a una situación de posible quiebra del Estado no puede ser más desolador: estamos haciendo frente a la mayor crisis de nuestra Historia con un Gobierno y una Oposición de los que no se fían ni sus propios votantes.

¿Quién va a poder, entonces, exhibir la capacidad de liderazgo necesaria para encarar los problemas, para proponer las soluciones y para transmitir a la gente la confianza en que, aunque ahora haya que hacer sacrificios, en el futuro las cosas volverán a mejorar?

¿Quién va a ser capaz de señalarnos la luz al final del túnel y de convencernos de que conoce el camino de salida?

¿Quién tiene la inteligencia, la mesura y la determinación que hacen falta para sacarnos de esta crisis económica, institucional y moral?

Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos. Las citas electorales comienzan este año con unos comicios catalanes marcados por la incertidumbre. Veremos lo que dan de sí.

En cualquier caso, como los dos principales partidos sigan ganándose a pulso la desconfianza de sus votantes, no estarán haciendo sino abonar el terreno para el surgimiento de nuevas formaciones políticas que los sustituyan.

Lo cual, a estas alturas, tampoco me parece tan mala solución, qué quieren que les diga.

Baleares
Bilingüismo integrador o la deriva nacionalista del PP
Jorge Campos Libertad Digital 8 Febrero 2010

Comprobado lo que sucede en Galicia con el PP de Feijóo y las declaraciones del Sr. Rajoy sobre cual debe ser el modelo a seguir en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales, parece que el PP de mi región, Baleares, ha creado "escuela". Les voy avisando de lo que puede suceder si esto sigue así.

El Partido Popular en Baleares políticamente no es gran cosa, ni sus dirigentes tampoco, para qué nos vamos a engañar, pero a nivel lingüístico es de lo más innovador.

Deberían darles al menos una sillita en la Real Academia de la Lengua, con la "e" de "eufemismo". Porque es increíble la colección de los mismos que han usado en estos más de veinte años para no llamar a las cosas por su nombre. Han inventado "sinónimos falsarios", "antonimias vacilantes", "semántica creativa", "elegir entre nada", "primarias infantiles", "mínimos máximos", "trilingüismo monolingüe", y ahora la última creación: "bilingüismo integrador".

Empezaron hace tiempo, en 1983, con el Estatuto de Autonomía de Baleares, definiendo como "catalán" a lo que ancestralmente venía siendo mallorquín, menorquín, e ibicenco. La lengua balear. Por supuesto, sin consultar al pueblo. Completando la fechoría con la designación de "lengua propia". Esto, de hecho, ha dado supremacía a una lengua sobre la otra, pasando la castellana, la española, a una especie de "lengua impropia" excluida de la enseñanza y de la administración.

Siguiendo con la creatividad lingüística "popular", en 1997, el Gobierno de Jaime Matas aprobó el llamado decreto de "mínimos", que fue de máximos. Éste establecía en su artículo 17 que en la Educación Primaria el uso de la lengua catalana: "Será como mínimo igual al de la lengua castellana".

Esta norma venía a establecer, en otras palabras, que los centros debían impartir por lo menos la mitad de las asignaturas en catalán. Dado que no se interesaba por el español, éste se podía relegar únicamente a la asignatura de Lengua Española (perdón, castellana), y tal ley, tal malabar lingüístico, produjo que las clases se dieran íntegramente en catalán, pues la ley sólo señalaba un mínimo y no un máximo de lengua catalana, mientras que a la lengua castellana no le señalaba mínimo alguno.

En la Ley de Normalización Lingüística de las Islas Baleares de 1986, se dieron dos novedades en la semiótica patrocinada por el PP balear, la primera fue la "sinonimia conveniente" entre educación primaria y primera enseñanza:

Artículo 18
1. Los alumnos tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua, sea la catalana o la castellana.

2. A tal efecto, el Govern ha de arbitrar las medidas pertinentes para hacer efectivo este derecho. En todo caso, los padres o los tutores pueden ejercer, en nombre de sus hijos, este derecho, instando a las autoridades competentes para que sea aplicado adecuadamente.

Según el PP balear, con "primera enseñanza" se refería a la educación infantil, nada más. Con lo que no se llevó a cabo medida alguna para enseñar también en español en la educación primaria. Y, por supuesto, jamás se articuló medida alguna para que los padres pudieran elegir otra cosa que no fuera el catalán, porque el PP balear también cambió el sentido de "elegir" por el de "asumir".

Más tarde, también inventó en esta ley la "antonimia vacilante". Así, se recogían dos conceptos contradictorios en su articulado, ya que mientras un artículo contenía la libertad de elegir la lengua, el anterior expresaba justo lo contrario:

Artículo 17
El catalán, como lengua propia de las Islas Baleares, es oficial en todos los niveles educativos.

Aquí el PP balear, en la última legislatura de Matas, además de los lingüísticos, introdujo también términos teológicos, reavivando aquella discusión de si Dios es trino o uno en el terreno de la lengua: inventó un "trilingüismo" que haría de los alumnos de Baleares algo así como guías turísticos juveniles, ¡aprendiendo en tres lenguas a la vez!

El famoso trilingüismo se convirtió en nada, pues ni se aplicó masivamente, ni era obligatorio, ni podía contravenir el monolingüismo en catalán. Eso sí, quedó muy bonito en los programas electorales, y tranquilizó las conciencias de sus votantes. Ay, Feijóo, Feijóo...

El bilingüismo integrador es la última creación de los laboratorios lingüísticos del PP balear y nacional. Tras el planteamiento de una parte del partido, abanderada por Carlos Delgado, que exigía que se cumpliera la ley y se pudiera elegir lengua "vehicular" de la enseñanza, el "aparato político-lingüístico" se opone al alcalde de Calvià y sus tesis y propone el "bilingüismo integrador". Es decir, que los mismos que tras veinte años en el poder no han sido capaces, no han tenido la voluntad, no han querido dar la oportunidad de elegir, los mismos que han consentido una enseñanza monolingüe y obligatoria en catalán, ahora proponen una enseñanza "bilingüe" e "integradora".

No queremos ni saber en qué consiste, ni pensar qué supondrá tal nueva medida si se llega a aplicar, visto lo visto en el nuevo borrador del decreto gallego.

Tras el Congreso Nacional en Valencia, el PP liderado por Rajoy se ha quitado la careta de una vez y ha demostrado lo que es, imitando a los "neologistas" del PP balear: un partido que no le hace ascos a los pactos con los nacionalistas excluyentes. Porque en el fondo, al menos en las regiones con dos lenguas oficiales, eso es lo que son.

El PP balear ha sido catalanista siempre, a pesar de los muchos ropajes verbales, semánticos y lingüísticos que han utilizado para engañar al electorado. El PP balear ha hecho una apuesta clara por el catalanismo político y educativo, y se ha divorciado de su electorado.

Y lo escribo en pasado porque la historia puede cambiar. Se puede recuperar el sentido común, la libertad, el reencuentro con la mayoría social de Baleares tras los resultados del próximo Congreso Regional del 6 de marzo. Puede crear un precedente al ser abierto a los afiliados, y puede cambiar la política acomplejada. De lo contrario, de no haber cambio alguno, ya se le puede aplicar aquello que dijo García Márquez sobre la letra "hache". Que eran "heraldos de la nada".
Jorge Campos es presidente del Círculo Balear

Feijóo entre el ser o no ser Otrosidigo
CELSO FERREIRO La Opinión 8 Febrero 2010

Primero gano las elecciones, luego veremos", parece haber pensado Núñez Feijóo al elaborar su programa electoral. Del incumplimiento de estas promesas, Tierno Galván dio reiteradamente noticias. Los políticos, en campaña, ante una cámara o un micrófono hacen malabares para conseguir el voto. En este caso, el ciudadano recuerda haber escuchado al candidato, en su peregrinar por emisoras y canales, proclamar la "libertad" de elección para la enseñanza y ahora no acepta que el candidato, convertido en mandatario, esgrima el programa electoral con el refrito "proporcionalidad" en la enseñanza. Feijóo, tal vez aquejado de marianitis, con su actitud ha puesto en duda sus convicciones políticas, fundamentalmente porque a su discurso le faltó la grandeza de la verdad.

Si no cumple con lo prometido, padecerá el fatalismo de los presidentes: son los primeros que están más de paso que ningún otro, en la política. Ante el PSG, con un líder transitorio, y el BNG beligerante, lastrado por la UPG, seguirán las movilizaciones espontáneas con el folklore de plataformas y sindicatos, ilustradas por quienes ni se preocupan de salvar el subjuntivo, ni que el mérito y la disciplina vuelvan a los centros de enseñanza. En unos y otros, obstinados en trastocar el amor a la lengua vernácula por la inmersión coercitiva, resulta curioso cómo sustituyen la palabra España por "Estado español", frase utilizada por Franco en sus años triunfales. Al Sr. Núñez Feijóo le ha llegado el momento de gobernar con sentido del Estado, no al viento de la pancarta, ni del ruido callejero. El sentido del Estado es el blasón que dignifica a los gobernantes. Borges, en cuanto a las oportunidades que la vida depara, decía: "Cualquier destino consta de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es". Núñez Feijoo está en su momento.

Se hace necesario e higiénico estibar de la Política lingüística de la Xunta los fardos que la hacen poco creíble. Para conocimiento de los gobernantes, recordamos la encuesta realizada por el diario El País (7-1-10) sobre quién debe elegir la lengua en la que estudian los niños. El resultado ha sido: padres 66%; gobierno autonómico, 13; comunidad educativa, 20 y n/s n/c 1.

El gen nacionalista
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 8 Febrero 2010

Habla Isabel Coixet para el diario El Mundo: "Yo no soy nacionalista. No he nacido con ese gen, qué le vamos a hacer". El gen, efectivamente. Un llamado ancestral, atávico, de pertenencia a la tribu. Es un reclamo poderoso. Es una pulsión que, en espíritus menos evolucionados, resulta irresistible. La muela del juicio de las ideas políticas. Un residuo genético de otro hombre, el que identificó su persona con la pertenencia a un grupo, del cual dependía su misma existencia. Decenas de miles de años condenando a la muerte al que va por libre, ¿podían pasar a la historia sin haber marcado a fuego esa querencia por lo tribal?

Pero el gen no es nacionalista sino tribal. El nacionalismo es sólo una forma, una vía de escape de ese instinto. El socialismo es otra vía de plasmación de la misma querencia, eterna. Nacional socialismo, pleonasmo. Rara vez vencen la razón o la moral. El instinto las manipula, las pone a su servicio. El nacionalismo es una ideología, un armazón que recoge y protege esa necesidad de pertenencia. El último argumento de un nacionalista es el agravio. Es un argumento sentimental. No necesita ninguna Ilustración. Sobran los QED. El nacionalismo no se puede compadecer con la historia jamás, porque los agravios van en todos los sentidos y porque la realidad es demasiado compleja para el relato nacionalista.

Pero el nacionalismo se compadece perfectamente con la política. Bien lo sabemos en España. No entenderemos del todo el nacionalismo en nuestro país si no atendemos dos claves: la atávica y la política. No insistiré en la primera. La segunda es el papel del nacionalismo para ampliar el poder político. No hay más que identificar la tribu con el poder y éste quedará protegido de cualquier crítica. Aquí el nacionalismo no es más que un instrumento de poder, un cortocircuito de la razón, de la crítica.

El problema de España, el nuevo problema de España es que su arquitectura institucional favorece el discurso nacionalista. Por eso, entre otras razones, tendríamos que cambiarlo; decir adiós a las autonomías y acoger un sistema federal.

PSOE
Cosas que sólo pasan en la España de Zapatero
David Pérez Libertad Digital 8 Febrero 2010

Son tantos y tan variados los despropósitos que nos regala cada día el Gobierno que a veces parece que la única manera de soportarlos es acostumbrarse a ellos. Pero no todos valemos para convivir con el disparate, y cuando se repasa el catálogo más reciente, los desatinos parecen amontonarse y cobrar fuerza como una bola de nieve. En la España socialista, pueden pasar cosas que desafían toda lógica. Veamos algunas cosas que sólo pueden pasar en la España de Zapatero:

Que ETA pueda recibir un aviso procedente nada menos que de la Policía para advertirle de una operación contra el terrorismo.

Que en plena crisis el Gobierno decida subir los impuestos un 17% a todas las familias y empresas que ya sufrían el efecto Zapatero en sus hogares.

Que quienes se autoproclaman garantes de la protección social y después de haber prometido lo contrario, se baje las pensiones e incluso se cuestione su viabilidad, como ya hiciera Solbes en 1994, cuando aconsejó que la gente se hiciera un seguro privado.

Que tengamos un déficit del 10,5%, un paro que ronda ya el 20% y según el FMI todos los países de nuestro entorno vayan a crecer menos España.

Que, como ya pasó en el anterior Gobierno socialista, otra vez se destruye el empleo, se pone en cuestión el sistema de pensiones, se dispara el déficit y suben los impuestos. Y a eso se le llama "social".

Que en plena crisis el Gobierno se permitiera romper el diálogo con los empresarios y que los sindicatos protesten contra ellos mientras callan ante el paro.

Que el ministro de Trabajo se declare incompetente para frenar el paro y se quede sentado en su sillón, como sus otros tres compañeros de Gabinete cuyos inútiles Ministerios perviven a pesar del mandato del Congreso de los Diputados para desmantelarlos.

Que Zapatero prometiera "hacer del Parlamento el centro de la vida política" y ahora practique una política implacable de veto, opacidad y desprecio a las Cortes, reducido a un descarnado mercado de compra y venta de apoyos parlamentarios y a un juego del escondite con Zapatero.

Que se dé alas a todo tipo de desvaríos estatutarios nacionalistas que inventan naciones, mientras se considera cuestionada y cuestionable la misma realidad de España.

Que el Gobierno conmemore el Aniversario de la Constitución Española con dicho desafío estatutario en pleno auge, amenazando con censurar internet, retirar crucifijos y que el PSOE no tenga ningún escrúpulo en votar en contra de la propuesta de Esperanza Aguirre, en nombre de la Asamblea de Madrid, de incluir un criterio tan elemental como el de equidad en la financiación autonómica.

Que las niñas puedan abortar sin conocimiento ni consentimiento de sus padres, y que un ser humano indefenso pueda ser eliminado (y de qué forma, y en qué número) sin protección alguna, y que esto se llame progresista.

Que las menores puedan tomar sin receta ni control médico ni conocimiento familiar alguno, una bomba hormonal con tantas contraindicaciones y efectos secundarios como la píldora abortiva.

Que se presente una misión bélica como Afganistán como una especie de misión de cooperación y que la España súper pacifista de Zapatero se haya convertido en la octava potencia mundial en exportación de armas a regímenes tan pacíficos y democráticos como Irán, China, Cuba o Venezuela.

Que se lleve a España a claudicar ante Marruecos, ante Gibraltar, ante los piratas o ante quien sea, sin mayor miramiento y echando por tierra posiciones diplomáticas mantenidas desde hace cientos de años, hasta la llegada de ZP.

Que el presidente de todos los españoles, a quienes debería intentar no avergonzar, vaya a una cumbre internacional y diga que "la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento" o se vaya a orar con Obama después de practicar aquí un laicismo feroz, y se atreva a leer la Biblia y a pronunciar un piadoso y fervoroso sermón. O sea, que tan pronto se mete a poeta como a reverendo.

Como se ve, en la España de Zapatero parece posible casi cualquier cosa. Bueno, menos una: que se cree empleo.
David Pérez es portavoz del PP en la Asamblea de Madrid.

En español, of course
José Antonio VERA La Razón 8 Febrero 2010

Mi admirado Alfonso Ussía ha tenido el detalle de dedicarme su columna estrella de los domingos con la sana intención de corregir a la baja la elevada nota que se me ocurrió ponerle a Zapatero por hablar en español en Estados Unidos. Tiene razón Ussía, el diez es una calificación demasiado elevada para quien nos está llevado a la ruina y, además, se expresó en español porque «en inglés no sabe decir ni yes». No sé si tanto. Con frecuencia se atribuyen a Zeta leyendas como aquella que cuenta que en una reciente cumbre atlántica se vio en la necesidad de entablar conversación con su colega inglés y no tuvo más ocurrencia que decirle: «the time is good». Zapatero no sabe casi nada de inglés, es verdad, y haría bien en aprenderlo cuanto antes, pues es la lengua en la que se puede uno entender con un vietnamita en Saigón y con un noruego en Stavanger. He defendido en este periódico, y algunos me lo reprocharon, que el despelote lingüístico de la Unión Europea habría que solventarlo obligando en la práctica a que todo el mundo hable inglés en las instituciones comunitarias.

Europa sólo será algo algún día si los que pertenecemos a esta gigantesca Confederación tenemos la capacidad de entendernos en un mismo idioma. Ese idioma, seamos realistas, no puede ser otro que el inglés, y por eso cuando Zapatero va a Bruselas o preside una cumbre europea debería expresarse en inglés. Cosa diferente es lo de Estados Unidos o Inglaterra. Americanos e ingleses pecan de prepotencia y no hacen el más mínimo esfuerzo por hablar otra lengua que no sea el inglés. En los vuelos de British Airways la tripulación sólo usa el inglés. En los hoteles de las cadenas americanas los empleados sólo se expresan en inglés. ¿Se imaginan que los recepcionistas de Meliá o las azafatas de Iberia sólo hablaran español?. El embajador norteamericano en España no sabe ni papa de nuestra lengua, pese a ser la segunda más hablada en Estados Unidos, país que no le reconoce oficialidad alguna al castellano y que ha hecho todo lo posible por exterminar la cultura de origen español en California y Florida, en Arizona y Nuevo México, en Texas y Nueva York. No lo han conseguido, como lo dice el hecho de que casi 50 millones de personas hablan español allí.

Por esa razón me parece que cada vez que un representante del Estado asiste a actos oficiales en el Imperio tiene no sólo el deber sino la obligación de emplear el español. Es cierto que Zapatero podría haber hablado un minuto en inglés y los seis restantes en español. Hubiera sido una cortesía razonable, que por cierto nadie le exige a Gordon Brown cuando viene a Madrid. Pero sería lo correcto. El problema es que Zapatero no sabe inglés, y supongo que ante el miedo al ridículo, optó por hacerlo sólo en español. Exactamente como hubieran hecho Obama o Bush en España, sin que nadie les reprochara nada.
Creo que hacen mal los políticos españoles al no aprender idiomas. Pujol hablaba cinco y Esperanza Aguirre tiene un inglés perfecto. Son la excepción. El presidente del Gobierno debería no sólo saber inglés y francés, sino tener nociones mínimas de catalán y gallego-portugués, las otras dos lenguas importantes de España y la península, como hacen el Rey y el Príncipe.

Total que como lo que se da no se quita, a Zapatero le voy a seguir manteniendo el diez por mucho que Alfonso Ussía, siempre tan cicatero, quiera suspenderlo por hablar español en Estados Unidos. Yo al presidente del Gobierno le he suspendido con Zero Zapatero por el desastre de su gestión económica, la demagogia antinuclear, las políticas abortistas, la negociación con Eta, el error del Estatut, una política exterior alocada y la crispación de la vida nacional. Suspenso, en efecto, pero no por hablar español en los USA. En eso mantengo el diez. Of course.

Los lunes, a las 18.00 horas, delante de los ayuntamientos
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Febrero 2010

Cuando no éramos cobardes

Muchos españoles estamos desesperados porque este gobierno, que está destrozando la nación y empobreciendo a los ciudadanos, no dimite, ni es obligado a dimitir por una oposición decente, ni convoca elecciones anticipadas, ni es relevado.

Muchos españoles de bien se preguntan qué debemos hacer para demostrar el rechazo a los estragos que causan Zapatero y los que le apoyan. Muchos se quejan de que los demócratas sólo seamos capaces de criticar, sin salir a las calles para protestar, sin aportar otras vías de solución.

Convencidos de que lo más urgente para España es librarnos del inepto Zapatero y en vista de que ningún partido político español tiene la decencia y el valor de convocar a los ciudadanos para que sean protagonistas y exijan el cambio que España necesita, nosotros, desde Voto en Blanco, hemos decidido que:

A PARTIR DE AHORA, CADA LUNES, DESDE LAS 18.00 A LAS 20 HORAS, ESTAREMOS CONCENTRADO EN LAS PUERTAS DE NUESTROS RESPECTIVOS AYUNTAMIENTOS PARA PROTESTAR Y EXIGIR CON NUESTRA PRESENCIA EL RELEVO URGENTE DE ZAPATERO Y DE SU INEPTO GOBIERNO.

Será una protesta pacífica y cívica. Conversaremos entre nosotros y desearemos convertirnos en multitud. No nos importa ser pocos o estar sólos en la protesta, pero al menos nosotros daremos el paso y haremos visible nuestra rebeldía. Hay que acudir portando alguna prenda blanca, ya sea una camisa o un pañuelo. Así nos reconoceremos. Con ese color blanco queremos expresar que rechazamos la corrupción y el mal gobierno y que deseamos una democracia limpia y digna, sin parásitos y depredadores en el timón.

El lunes 8 de febrero, a las 18.00 horas, los de Sevilla estaremos en la Plaza Nueva de Sevilla, con la "camisa blanca de la esperanza", exigiendo cambio y regeneración.

¿Alguien nos acompaña?

TRIBUNA / ESPAÑA, EN CRISIS
La política contra el individuo
JAVIER REDONDO RODELAS  El Mundo 8 Febrero 2010

EL LIBERALISMO tiene muchas ventajas sobre otros ismos. Entre ellas, hay dos que merecen ser destacadas por un doble motivo: una de las ventajas nos permite entender su primacía y su esencia, la otra nos ayuda a centrar nuestro argumento y aclarar alguna confusión.

La primera ventaja es que el liberalismo no es fundamentalista, de modo que no sólo admite la discrepancia sino que es capaz de integrar lo escasamente aprovechable de otras doctrinas sin abjurar de sus principios motrices: la defensa de la libertad individual, la limitación del poder y la igualdad ante la ley.

No en vano, cuando el socialismo se liberó de las cadenas del marxismo y los partidos socialistas se tornaron en socialdemócratas, los regímenes liberales añadieron a su receta el más sabroso ingrediente del socialismo democrático (que comparte con la democracia cristiana): la justicia social. Por eso el liberalismo sobrevive y prevalece: porque no es excluyente ni intransigente, porque no convierte sus postulados en dogmas de fe y, sobre todo, porque admite la discusión sobre los argumentos y no ad hominem -como hacía el comunismo- o sobre categorías prefabricadas -como hacen el socialismo o el nacionalismo-.

La segunda razón de la supremacía liberal es que el liberalismo desconfía de la política y, sobre todo, de la clase política. Es decir, que pese a lo que tradicionalmente se nos ha hecho creer, confía en el individuo y en su capacidad para transformar la sociedad, confía en el potencial de lo que se llama la sociedad civil y el asociacionismo y también confía mucho más en los ciudadanos que en la ciudadanía, lo cual quiere decir que entiende que la sociedad es una suma de individuos autónomos y diferentes con intereses comunes y sectorializados que no conforman un monolito, que la sociedad es heterogénea y no una unidad compacta. Desconfiar de la política implica, además, desconfiar de la ideología, la propaganda, los eslóganes, la doctrina y la movilización de masas.

Igualmente, desconfiar de la clase política significa preferir los mecanismos de control que establecen los individuos sobre el poder del Estado a los controles del Estado sobre los individuos: el liberal no quiere ni comités (ni audiovisuales, ni de depuración, ni de Salud Pública, ni de evaluación del pasado), ni burocracia ni exceso de celo o paternalismo.

Desconfiar de la clase política supone asimismo renegar del establecimiento de canteras que nutren permanentemente a la política de esclavos del aparato del partido, alienados, aislados de la sociedad y que repiten consignas fabricadas en serie. El liberal aplaude con entusiasmo las iniciativas que incorporan a lo mejor de la sociedad a la vida pública. Por eso el PP cometió un gran error al retirar de la campaña de 2008 a Manuel Pizarro sólo porque el tsunami de la política con minúsculas (la refriega electoral) se lo llevó por delante. Por eso lo comete ahora cuando no le otorga un papel de relevancia.

En suma, para el liberal, el individuo es mucho más importante que el político. El liberal sostiene que el político tiene unas funciones muy concretas; que ha de resolver problemas, no crearlos; que ha de gestionar los recursos públicos, no utilizarlos; que ha de conocer la sociedad para la que trabaja, no sustituir divinidades; que ha de actuar sobre lo cotidiano, no delimitar lo trascendente; que el político debe comprender que está de paso pero las instituciones democráticas permanecen, y por ello hay que protegerlas con el mimo de lo que tiene que durar. Y para que perduren no han de tener mácula, no ha de albergarse duda sobre su transparencia, utilidad y eficacia.

Hasta aquí la teoría. Descendamos ahora a lo concreto. La crisis económica nos ha puesto a todos en nuestro sitio y ha supuesto una bofetada de realismo que obliga a reorientar el sentido de la política. Durante la campaña de 2004 (el 6 de marzo), el diario El País publicó un editorial que nos sirve de referencia para evaluar cuánto y en qué dirección ha cambiado políticamente España en apenas seis años. Lo tituló Las pequeñas cosas y en su primer párrafo se felicitaba de que por fin se hablaba en campaña de los temas «que forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, de sus alegrías y sus penas».

Continuaba diciendo que lo que importa a los electores son «las medidas para mejorar la calidad de vida de las personas, aquellas que les permitan construir un proyecto autónomo y les den más posibilidades de bienestar». Y por fin, antes de pasar a evaluar -sin mencionarlos pero con arrobas de intención y, por consiguiente, errando el tiro aun acertando el diagnóstico- los programas de los dos primeros partidos, concluía: «La mejora de la vida cotidiana se sustenta sobre dos ejes: las posibilidades materiales de satisfacer las necesidades corrientes y las contingencias inesperadas, y las de ejercer los derechos individuales sin cortapisas». He aquí, al cabo de todo este tiempo, el quid de la cuestión.

Pues bien, pasada una legislatura y media, da la sensación de que Zapatero ya ha hecho todo aquello para lo que fue elegido -y algunas otras cosas que no se le encomendaron- y que sus palabras no tienen -o han perdido- propiedades taumatúrgicas. Aunque sólo sea porque como argumentó el sociólogo Robert Michels a principios del siglo pasado refiriéndose al liderazgo, el progreso que personifican los líderes es unilateral. «La dirección de su superioridad es inseparable de la regresión de su inferioridad».

Lo que traducido al román paladino quiere decir que los proyectos se agotan, y que las fortalezas de un político representan el lado simétrico de sus debilidades. Que el aura de un político crece por el mismo lugar por el que luego se despeña. Que el buenismo gozó de buena salud, tuvo su público y, por supuesto, que no es algo malo en sí mismo, pero el pensamiento de Alicia se torna en un serio problema cuando no sólo colorea la realidad sino que la niega.

Total, que una legislatura y media más tarde hemos tomado conciencia de que durante algunos años la política no ha estado al servicio del individuo sino que se ha lanzado contra él, hasta que se ha tambaleado su bienestar. Se han creado debates estériles, se han atascado algunas instituciones y la política ha sido un constante surtidor de ideología en lugar de un instrumento conseguidor de acuerdos. La ideologización provoca estancamiento porque impide la discusión abierta y plural. La ideología, en el sentido de falsa conciencia de la realidad, polariza, separa y segmenta a la sociedad en compartimentos estancos. La ideología nubla el entendimiento, es hermética, adoctrina y, por tanto, anula la individualidad.

Ahora nos vamos dando cuenta de que la política ha ido por un lado, retroalimentándose a sí misma y dejando a la intemperie a los ciudadanos, y la sociedad ha ido por otro sin que se encontraran soluciones a sus problemas del día a día. Vemos cómo han estallado las pompas de jabón con las que se construyó un discurso envuelto en palabras hermosas con efecto disuasivo.

HOY, ACASO cegado por la ideología, el Gobierno no ve que la mayor libertad de la que puede gozar un individuo es la de poder elegir trabajo. El trabajo proporciona autonomía, independencia y libertad porque permite a los ciudadanos construir su propio porvenir y proyectar sus ilusiones sin hacerlas depender del Estado y de la voluntad de los políticos. De modo que las coberturas sociales al desempleo no son soluciones al problema del paro sino que constituyen la obligación moral de una clase política incapaz de proporcionarle futuro a casi un cuarto de su población. Por cierto, decir que han aumentado las cantidades destinadas a subsidios no sólo es hacer de la necesidad virtud sino que es un argumento falaz si a la vez disminuye la cantidad neta que recibe cada uno de los que han de acogerse a las ayudas.

En resumidas cuentas, un sondeo publicado por EL MUNDO refleja que el 52% de los encuestados creen que la respuesta a la crisis ha sido mala o muy mala; el 28,9 de los votantes socialistas dicen que la Ley de Economía Sostenible no servirá para mejorar la situación; y el 63,5% de los votantes socialistas y el 62,8% de los de IU opinan que los sindicatos no defienden a los parados. En definitiva, seis años después, la política luminotécnica, propia de sociedades felizmente instaladas en el postmaterialismo, se ha agotado.

Así que una legislatura y media más tarde el Partido Popular tiene una responsabilidad semejante a la que tuvo en 1996. Entonces no le temblaron las canillas. Recién comenzado 2010, las encuestas dicen que el PP podría volver al Gobierno, eso sí, teniendo en cuenta aquello que sabiamente comentó alguien que conoce bien al PSOE por dentro: «Si mañana hubiera elecciones, nosotros ya llevaríamos seis meses en campaña», de modo que la ventaja popular no sólo es relativa sino virtual. Pero para que el PP vuelva al poder le hacen falta fundamentalmente tres cosas: ideas, convicción y determinación. Alguien debería tomar nota de que el futuro empieza hoy. Porque da la sensación de que el PP no está del todo, aunque se le espera, no tanto con entusiasmo como por necesidad.

Javier Redondo Rodelas es profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III.

«La ideología, en el sentido de falsa conciencia de la realidad, provoca estancamiento»

Un galleguismo sin gallegos
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 8 Febrero 2010

«Un galleguismo sin gallegos» es la felicísima expresión que utiliza Carlos Luis Rodríguez para definir el inmerecido castigo que la clase política le está infligiendo a los ciudadanos de este apartado rincón de España. Un galleguismo sin gallegos es la quimioterapia que nos están aplicando políticos, académicos, intelectualoides, editores y profesionales de la enseñanza que defienden un galleguismo abstracto, utópico, totalmente desconectado de la realidad social, mientras consideran a los gallegos de a pie como menores de edad que no tienen ni tan siquiera la capacidad de decidir en qué idioma, de los dos hablados en Galicia, prefieren que estudien sus hijos. Menores de edad, eso es lo que somos para los nacional-lingüistas. Y así nos va. JJA.

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
¿Pero qué quiere la gente?
Carlos Luis Rodríguez
El Correo Gallego

Qué solos se quedan los muertos, exclamaba Bécquer con su doliente romanticismo. Qué solos se quedan los electores, tendríamos que decir hoy ante el olvido en que caen sus últimas voluntades. Ni siquiera tiene el ciudadano votante un día señalado en el que se le lleven coronas de flores (tus representantes no te olvidan) y se rece una oración en su memoria.

Como las mariposas, el elector galaico tiene una vida efímera. Nada más manifestarse, empieza a morir hasta que se borra su recuerdo, y empieza a ser suplantado por manifestantes, académicos, santones y una corte de personajes empeñados en hacernos olvidar lo que el electorado dijo y lo que el electorado quiere. Se pretende que creamos que el pueblo no es una suma de votantes, sino una yuxtaposición de organizaciones de todo tipo.

Asistimos así a unos debates en los que siempre falta el factor fundamental. Habla fulano en nombre de tal plataforma, y zutano presenta las conclusiones de tal consello o academia. ¿Y quién representa a los electores que optaron por algo que ahora se quiere enterrar con diferentes subterfugios y variados malabarismos?

Lo que se está produciendo en estos momentos en el país va más allá de los límites de una controversia lingüística. Está en juego la esencia misma de la democracia galaica, que algunos quieren limitar, diciéndonos que hay principios sagrados que no pueden estar al albur de lo que digan unos ignorantes electores.

Parece que toma cuerpo un galleguismo sin gallegos. Cuando alguien replica que el rechazo a la inmersión idiomática o la apuesta por el equilibrio lingüístico están inscritos en el mandato de las urnas, se nos viene a decir que el votante no sabe lo que le conviene en materia de normalización. Los gallegos estarían, en lo que a ese tema se refiere, en una minoría de edad que precisa de la tutela de los gurús.

Por ese camino se llega al dislate de equiparar la legitimidad lingüística de un Parlamento o Gobierno democráticos, con respetables organismos de representatividad limitada. Sabemos, en suma, que Gobierno y Parlamento son consecuencia de una voluntad general que otorga mayorías y minorías, mientras que academias y consellos no pueden exhibir esa credencial cuando se pronuncian. Podrían hacerlo desde luego sus integrantes, tras pasar por el trámite electoral. Algunos lo hicieron sin demasiado éxito, por cierto.

Por eso, ante la defensa del monolingüismo que hizo la Academia y reitera el Consello da Cultura, la pregunta que un demócrata ha de hacerse no es si es legal o si con la inmersión se fomenta mejor la recuperación del gallego, o si se practica en otros lugares. No; la pregunta esencial es: ¿lo quiere la gente? Da la impresión de que no. Amén de los resultados electorales y de la consulta a las familias, hay una prueba irrefutable que facilitan los propios defensores de este sistema. Los convocantes de las manifestaciones en defensa del idioma siempre eluden este aspecto crucial del debate. Nadie convoca una movilización a favor de la inmersión, o en defensa de una escuela cien por cien en gallego.

¿Por qué? Porque saben que una parte de los que salen a la calle para defender genéricamente el idioma, se quedaría en casa si el monolingüismo se planteara a cara descubierta. Falta inmersión, pero es de otro tipo. Una inmersión en la realidad representada por cientos de miles de electores que no tienen academias ni consellos, que se quedan solos, como los muertos de Bécquer.

http://www.elcorreogallego.es/opinion/ecg/quiere-gente/idEdicion-2010-02-03/idNoticia-512447/

"EINSTEIN NO HUBIERA PODIDO SER PROFESOR"
Montilla exigirá por decreto el catalán a los profesores universitarios
La imposición del catalán se extiende a la Universidad. Los nuevos profesores tendrán que acreditar tener el nivel C para poder ser contratados. Así piensa exigirlo la Generalidad por decreto. Desde C´s señalan: "Einstein no hubiera podido ser profesor universitario en la Cataluña" actual.
Libertad Digital 8 Febrero 2010

La imposición del catalán llega a la Universidad por decreto. Los nuevos profesores tendrán que acreditar tener el nivel C para acceder a un puesto fijo o cuando su contrato supere el plazo de dos años, según informa El País. Los profesores que ya tienen plaza fija quedarán exentos. También, los “profesores eméritos, los visitantes y los que desarrollen una actividad académica honoraria”.

El gobierno de Montilla quiere que este decreto esté aprobado en dos o tres meses. No es la primera vez que la Generalidad hace pública su pretensión de imponer el catalán, pero sí es la primera vez que se hace un borrador de decreto al respecto. La Generalidad dice que la legalidad de su decreto emana del Estatuto. También estaría apoyado por la Ley de Universidades de Cataluña: “la obligación de los profesores universitarios de conocer suficientemente las dos lenguas oficiales” y en la Ley de Política Lingüística.

El País también recoge las opiniones de varios profesores universitarios de fuera de Cataluña, que no ven con buenos ojos esta imposición: “La obligatoriedad (…) en absoluto tiene sentido en la Universidad, donde lo importante es la internacionalización y el intercambio de docentes e investigadores”.

"Einstein no hubiera podido ser profesor universitario en la Cataluña" actual

Desde Ciudadanos han criticado este decreto y han señalado que "Einstein no hubiera podido ser profesor universitario en la Cataluña" actual. El portavoz de C's, Jordi Cañas, ha criticado también a la líder del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, por "sus flirteos con el nacionalismo catalán", que "preludian que volverá a vender a sus votantes para llegar a la Moncloa".

En opinión de Cañas, los populares consideran "a los catalanes no nacionalistas como moneda de cambio" para "asegurarse el poder" en lugar de "defender" sus derechos.

El dirigente de C's ha calificado de "frivolidad política" la actitud del PPC al criticar las multas lingüísticas cuando no había dado apoyo al manifiesto por la lengua común, y ha asegurado que Ciudadanos es la única formación que "puede acabar con las sanciones lingüísticas", según informa el partido en un comunicado.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

ZP no se ha caido del caballo, es la gente quien está harta del burro
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 8 Febrero 2010

Ni se ha caído del caballo, ni del guindo ni se ha apeado del burro. Se equivocan quienes piensen que Zapatero tiene en sus pautas el reconocimiento de un error. No. Zapatero no se apea: lo apean o lo tiran que algo muy diferente. Pero quizás discutir esto en realidad puede tener poca sustancia. Tal vez lo esencial que está ocurriendo en estos días no sean las conversiones dudosas de ZP- sus amagos, piruetas y avances cangrejiles son la esperpéntica prueba- sino lo que está sucediendo en la sociedad española. Es ella la que en verdad se está cayendo del caballo y empieza a estar más que harta del burro.

El cambio cualitativo que se está produciendo no son los sos y arres del Presidente, que acaba al fin y como siempre, proponiendo una foto de toda la cabaña ganadera como fórmula de evitar lo que nunca ha hecho: tomar verdaderas decisiones de gobierno. Lo que ha parecido cambiar de manera radical en tan sólo un par de semanas es que buena parte de los ciudadanos españoles, acuciados por la realidad que les golpea, han visto al presidente tal y como es. Y es tal la sinsubstancia que de pronto han comprendido que adorna al personaje que ahora si que piensan que con semejante líder estamos aviados. Que este hombre no sólo no nos saca de esta sino que es un contribuyente decisivo a enterrarnos aún mas hondamente en ella.

Es posible y hasta lógico que pocos quieran recordar quien era Zapatero. Un silente diputado, profesional durante legislaturas en calentar escaños, que en efecto aprovecho un momento y se aupó a la dirección del PSOE. Las elecciones- el hecho es el hecho, al margen de las interpretaciones- y su triunfo en ella en 2004 tienen mucho menos que ver con sus méritos y mucho más con el atroz atentado y los demeritos en la gestión de quienes gobernaban.

En años de vino y rosas pudo encantar a los encantados. Pero recuerden. Sus dos grandes apuestas fueron el ahora innombrable Proceso de Paz-que arrastró en más de una ocasión la dignidad de España - y de cuya ruptura, amen de a bombas y muertos hubieron de enterarle por carta, porque el seguía dando favores (ANV en los ayuntamientos) y la insensata apuesta por el Estatut catalán y la discusión de la Nación española del que fue máximo valedor, como alucinada formula de unir ,desuniendo y juntar, rompiendo. Esos han sido sus dos “grandes” logros, sus dos esenciales propuestas. El éxito de ambas , arrollador, como todo el mundo sabe.

Pero entonces la economía tenía viento en las velas. Cuando se puso cuesta arriba ya se ha visto. Ni quiso ver la cuesta, nos engañó a cada curva, sin empezar a remontar siquiera ya decía que estaba haciendo cima y cuando el “tio del mazo” ya nos pegó y la “pájara” es tremenda está en que hoy propongo esto y mañana lo contrario, hoy 67 y 25, después ya veremos, que se me enfada Méndez para concluir en su mantra de siempre: “vamos a dialogar”. O sea, “ Como no tengo ni pajolera idea, y las ocurrencias que he tenido han acabado en el despeñadero, a ver si me dicen ustedes que hago y así les hecho a todos la culpa de lo que no yo no soy capaz de hacer”. Esa es la táctica. Seguirá siendo la táctica mientras los muros de la economía española se cuartean y la amenaza se extiendo no solo al hoy sino al mañana y a un futuro cada vez más comprometido por su insolvencia.

Pero Zapatero ya no cuela. Ha colado mucho tiempo. Pero lo que el fin de semana decían las encuestas es que la gente lo ha calado. No le compran ya ni un peine. No ha sido es quien se ha caído del caballo. Es la gente la que se ha hartado del burro.

P.D. No hay otra solución política que la convocatoria de elecciones generales. Pero no depende de nadie excepto de el mismo. No puede apelarse a su responsabilidad como gobernante porque es inútil y superfluo considerarle como ninguna de ambas cosas. Tenemos un problema. Una crisis y un problema. El es ahora mismo el problema.

La raza lingüística
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 8 Febrero 2010

Tradicionalmente se ha contrapuesto el nacionalismo racial vasco al nacionalismo integrador y no étnico catalán. El profesor de la Facultad de Filosofía de la Universitat de Barcelona, Francisco Caja, demuestra en su libro «La raza catalana» (Ed. Encuentro) la existencia de elementos racialistas en las doctrinas catalanistas.

Para ello, se remonta al federalismo de finales del siglo XIX con objeto de analizar la obra de los principales pensadores de la identidad catalana. Lo hace en una primera entrega, pues este repaso a los precursores del nacionalismo tendrá continuidad en una segunda parte.

Caja es conocido por su batalla contra el monolingüismo institucional que implantó el gobierno de Jordi Pujol y ha continuado el Gobierno tripartito, donde la presencia de ERC y la anuencia del PSC ha forzado el incremento de las multas lingüísticas a comerciantes que no rotulan en catalán o la aprobación de una ley de cine en la que también se observan sanciones por no cumplir cuotas de doblaje a este idioma. La lucha de Caja le llevó a presidir Convivencia Cívica Catalana (CCC), cargo que ostenta desde 2001.

Íberos y celtas
El libro de este profesor de origen riojano trasciende el titular periodístico y se adentra en el núcleo doctrinal del catalanismo. El prólogo corre a cargo de Jon Juaristi, firme detractor del nacionalismo vasco, quien alude a esa «leyenda piadosa» que Francisco Caja contribuye a desmontar, referente al carácter puramente cultural y lingüístico de la identidad nacionalista en Cataluña.

El autor ve elementos racialistas en el federalista Valentí Almirall -de quien recuerda su teoría de las dos razas catalana y castellana-, inducidos a su juicio por el excéntrico Pompeu Gener, antijacobino y líder de los autodenominados «supernacionales» de la revista «Joventut». Continúa Caja con el historiador Pere Bosch-Gimpera, para quien el límite entre la lengua catalana y castellana es idéntico al que separa las arqueologías ibéricas y celtas. Cita también a los políticos Enric Prat de la Riba -los castellanos son semitas y los catalanes, arios- y Antoni Rovira i Virgili -la lengua es la sangre del espíritu-.

Caja recurre al flashforward para situarse en la aprobación de la Ley de Política Lingüística de 1998, según la cual «el catalán es la lengua propia de Cataluña y la individualiza como pueblo», final -de momento- de ese periplo ideológico que permitirá a CiU primero y al tripartito después consagrar la inmersión lingüística. En el caso de los comercios y del cine, a base de sanciones.

CONTRA LA IMPOSICIÓN LINGÜÍSTICA
Un niño inicia una huelga de clase de música para cantar en castellano
Un niño de 7 años inicia este lunes una huelga indefinida en la clase de música, hasta que pueda cantar y estudiar en castellano. Los padres han comunicado al centro la situación, y aseguran que el pequeño "abandonará la clase hasta el inicio de la siguiente asignatura".
LIBERTAD DIGITAL 8 Febrero 2010

El niño cursa 2º de Primaria en el CEIP Sant Climent, en San Climent de Llobregat (Barcelona) y el hartazgo les ha llevado a tomar esta decisión, cansados de la imposición lingüísitica, según publica este lunes La Gaceta. Desde que iniciara sus estudios en este centro, habían solicitado que el niño recibiera las clases en castellano, siempre amparándose en el artículo 139.1 de la Constitución española.

Su padre, Jesús Ruiz Marín quiere que se respete la libertad de expresión de su hijo "con objeto de evitar un presunto caso de sumisión lingüística a la lengua catalana". Por otro lado, también le recrimina al centro que "para la instructora de música nuestro hijo no existe.. Ni le enseña en su libro ni le pone su CD para que pueda cantar en castellano. Todo el material que nos costó el libro tutorial en castellano para la profesora. Ni lo pagan, ni lo compra el centro ni enseñan al niño, dice Ruiz Marín.

Pero el abuso que denuncian los padres no se queda aquí. Además, denuncian que están a la espera de recibir evaluaciones y documentos oficiales sobre la evolución educativa de su hijo "Hemos sabido que el niño ha pasado de curso porque ahora está en 2º" asegura.

Desde el centro niegan la mayor. El director ha dicho a La Gaceta que "Al final de curso se reparten informes de varios folios a todos los alumnos del centro. Los padres de ese niño reciben ese mismo informe solo que en castellano". Pero Ruiz insiste: "La información que ofrecen no es oficial. No lleva membrete del centro, ni sello. No tiene validez jurídica alguna" a lo que el director del centro responde "Estamos haciendo lo que marca la ley. Cuando un alumno pide atención individualizada en castellano, se le da, pero la música es una asignatura colectiva. Aunque tiene atención individualizada es muy difícil enseñar una canción en catalán y que sólo un niño cante en castellano" asegura Josep Balsa i Catalá.

Recortes de Prensa   Página Inicial