AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 14 Febrero  2010

 

Tres enfermos socialistas
Enrique de Diego www.gaceta.es 14 Febrero 2010

En la pandemia que asola Europa hay tres enfermos terminales –Grecia, Portugal y España–, en torno a los que se debate respecto a similitudes y desemejanzas y a su proximidad al óbito. Grecia está sin pulso. España, simplemente, ha perdido el sentido de la realidad y ha pasado de la conjunción astral a la conspiración planetaria.

Semejanzas las hay claras: Grecia y España mienten en la contabilidad. Nuestro ministro de Trabajo se dedica a la cirugía estética con constantes operaciones de liposucción en la cada vez más engrosada lista de parados, mientras la brujería sobre los datos de crecimiento corresponde a la vicepresidenta segunda Elena Salgado. Dicen gurúes que lo de Grecia es asumible pero lo de España puede ser tumbativo, pues las dimensiones de nuestra economía son mucho mayores. El archiprogre Paul Krugman ahora sitúa “el epicentro de la crisis en España”.

El diagnóstico de los tres enfermos terminales es común: exceso de gasto y deuda disparatada. Hay una semejanza clara entre los tres: están gobernados por socialistas, son los últimos reductos del socialismo, por cuanto el laborismo inglés siempre ha tenido sus peculiaridades y también está de capa caída.

Nada nuevo bajo el sol, que dice el Eclesiastés, ni nada fuera de la lógica y lo previsible. El socialismo no ha generado en toda su larga y extensa historia más que miseria. Siendo el socialismo la experiencia puesta en práctica en más naciones y durante más tiempo, siempre con un balance desolador, debería haber sido erradicado.

Por contra, el inútil de La Moncloa, con paranoicas alucinaciones, aún se pavonea de que nunca había habido más protección social. Es decir, más subsidio, más socialismo, por ende, pues éste ha devenido en la coartada para vivir del cuento, a costa del esfuerzo de los demás.

El Partido Socialista no es, desde luego, el partido de los trabajadores, sino de los vagos. Estamos enfermos de subsidios –y de presión fiscal– y aún el Gobierno presume de la enfermedad. Cada vez más gente depende del Estado y cada vez hay menos cotizando. Sólo unos incompetentes y unas marisabidillas como los que nos desgobiernan son incapaces de darse cuenta de que así no hay forma de salga adelante una sociedad, de que vamos, con estos locos, a un desastre sin paliativos. El Gobierno precisa con urgencia atención de profesionales de la psiquiatría.

Los tres peores enfermos de Europa son socialistas y no es por casualidad.

Otrosí: ¿A qué espera el PP para presentar una moción de censura orientada a convocar elecciones anticipadas? Hay momentos en la historia en que es un imperativo ético asumir riesgos.

El consenso inviable
IGNACIO CAMACHO ABC 14 Febrero 2010

EL triunfo más incontestable de Zapatero consiste en la liquidación del espíritu de la Transición como mecanismo fundacional de la democracia española.

Para la nueva generación socialista que representa el presidente, el pacto constitucional no fue más que una claudicación más o menos forzosa de la izquierda, que por miedo o prudencia renunció a la ruptura para conformarse con una libertad imperfecta; por ello a lo largo del último sexenio el zapaterismo se ha aplicado a desmantelar de la vida pública cualquier vestigio de consenso que pudiese proporcionar cohesión institucional y política, y apoyándose en minorías radicales ha sustituido los acuerdos básicos entre mayorías para aplicar al Estado del 78 una agenda de deconstrucción rupturista.

Ésa es la razón cardinal que ahora vuelve inviable un acuerdo anticrisis bajo la dirección política del hombre que ha dinamitado todas las alianzas vigentes, tácitas o explícitas, para enrocarse en un acentuado divisionismo ideológico. La confianza mutua de los dos grandes partidos se ha quebrado al eliminarse el modelo común que sustentaba sus visiones de España. El espíritu de la ruptura ha devuelto a la vida pública española el trincherismo banderizo que la Transición supo evitar, y que consiste en la identificación del adversario como problema primordial; al pairo de ese hálito cainita, millones de españoles anteponen su deseo de derrota del rival -socialista o popular- al de la recuperación económica, o simplemente asimilan un objetivo con el otro. Un diabólico marco de encono civil que vuelve una quimera la colaboración en una tarea de reconstrucción nacional.

El bloqueo ha alcanzado ya incluso a la figura del Rey, cuyo margen de actuación se ve peligrosamente estrechado por las suspicacias sectarias. Ha bastado que el Monarca, alarmado por la severidad de una crisis que amenaza con un grave retroceso social y económico, se limite a cumplir con su función constitucional de arbitraje para que se desaten a derecha e izquierda violentos celos políticos que cuestionan la neutralidad de la Corona. La oposición entiende que las gestiones de Don Juan Carlos suponen un aval al Gobierno, y éste se siente madrugado en su capacidad de iniciativa pese a que no la ejerce.

Ni por asomo contemplan unos ni otros la hipótesis de que esta iniciativa mediadora represente la única decisión de verdadera responsabilidad que alguien ha tomado aquí en los últimos tiempos.

Un pacto de Estado sería, sin duda, la solución más razonable a mayor o menor plazo para una crisis que ya no es sólo económica, sino política e institucional. El problema es que ese acuerdo resulta imposible con Zapatero de por medio, porque él es el alfa y la omega del conflicto, el principal factor de discordia. Y ésa es, exacta y desgraciadamente, la única vertiente del asunto que el Rey está obligado a no tener en cuenta.

Ni pacto ni Estado
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 14 Febrero 2010

IGNACIO Camacho ha vuelto a dar en la diana al decir que para lograr un pacto de Estado se necesita tener algo que los españoles no tenemos: una idea común de Estado. Y una idea común de pacto, añadiría si me lo permite. Porque aquí todos hablan de pacto, pero nadie está dispuesto a admitir que los demás pueden tener una solución tan buena o mejor que la suya. Empezando por el Gobierno, que por boca de su presidente ha llegado a descalificar la fórmula del PP, no por razones económicas, sino ideológicas. La ideología anda en España hasta entre los pucheros. Así están ellos.

Pacto significa ceder algo para alcanzar algo, pero los españoles equiparamos cesión a derrota, hoy más que nunca, cuando intenta deshacerse incluso lo ya pactado. La Transición fue un pacto entre vencedores y vencidos de la guerra civil para desmontar el Estado salido de ella y establecer otro de nueva planta, en el que todos los españoles tuviéramos los mismos derechos y deberes, absolviéndonos mutuamente de los daños infligidos unos a otros.

Pero Zapatero llegó al poder con el propósito de liquidar la Transición para ajustar viejas cuentas, bajo el nombre genérico de Memoria Histórica. Rompiendo con ello el consenso alcanzado y haciendo imposible el compromiso en todos los aspectos de la política y de la vida. Cuando la vida se funda precisamente en el compromiso, que hemos de practicar a diario, no sólo con los demás, sino también con nosotros mismos.

Le ha servido en la política, metiendo al principal partido de la oposición, y con él a media España, en un lazareto, con la ayuda de los que no se sienten españoles. Pero cuando se ha dado de bruces con la economía, la cosa ha cambiado radicalmente. La economía no entiende de ideologías. No hay panes de izquierdas y panes de derechas, el pan es siempre el mismo. Lo que ocurre es que las derechas lo producen más barato. Y Zapatero se encuentra con que le faltan panes y le sobran parados, no quedándole otro remedio que pedir ayuda a los que metió en el lazareto para salir del pozo en que se ha y nos ha metido.

Entiendo perfectamente la renuencia del PP ante ese pacto, primero, porque mientras Zapatero no renuncie a su fórmula, que consiste en más subsidios y más parados hasta que los demás tiren de nosotros, no habrá recuperación. ¿Un ejemplo? Ahí lo tienen: ¿convenía apoyar sus últimos presupuestos, como reclamaba, inservibles a los dos meses? Sería como dar aguardiente a un alcohólico. Aparte de que se adjudicaría cualquier éxito que se alcanzase, negándoselo a los demás. Pactar, decía al principio, es ceder. Y Zapatero no ha dado la menor muestra de ceder en cinco años. Lo único que ha hecho es dividir y mentir. No sólo a Rajoy, a todos. Con alguien así, no se va a ninguna parte. Un pacto de Estado no es una emboscada.

El CEU y las víctimas del terrorismo
El horizonte de convivencia que hoy se abre le debe mucho a la firmeza de quienes pese a la incomprensión y el olvido renunciaron a moverse por el odio
ALFREDO DAGNINO GUERRA, JOSÉ IBARROLA (*) El Correo 14 Febrero 2010

En España, al igual que en otros lugares del mundo, el terrorismo se ha convertido en la amenaza más grave que existe contra la paz y la libertad. Esta execrable violencia es un hecho intrínsecamente perverso que atenta de manera cruel contra la vida humana, coarta la libertad de las personas y ciega el conocimiento de la verdad y de la propia Historia. Es más, el terrorismo es una muestra evidente de intolerancia y germen del totalitarismo. El CEU, desde hace ya varios años y a través de su Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo, viene apoyando de un modo rotundo y sin complejos la causa de las víctimas del terrorismo. Precisamente, los pasados días 11, 12 y 13 se ha celebrado en Salamanca el VI Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, un encuentro cada vez más consolidado que pretende dar voz a las víctimas y que sientan el cariño y el respeto de toda la sociedad. El porqué de este compromiso del CEU con la noble causa de las víctimas del terrorismo tiene una respuesta muy sencilla que conecta directamente con la inspiración fundacional de esta institución: la tradición del humanismo cristiano conlleva que el CEU quiera apoyar a los más débiles de nuestras sociedades. Y entre ellos se encuentran, sin ninguna duda, aquellas personas que han sufrido los efectos de la violencia y la sinrazón del terrorismo.

Este evento de carácter internacional es una muestra más del compromiso del CEU con la sociedad. Es probable que mucha gente pueda pensar que las instituciones académicas se encuentran alejadas de la comunidad social y de sus problemas. Nada más lejos de la realidad. Estamos firmemente comprometidos con la sociedad y con todas sus justas reivindicaciones. Es de justicia, por tanto, que una institución universitaria rinda tributo a la memoria de aquellas personas que han sufrido -e incluso perdido la vida- por defender lo más noble: la dignidad humana y la libertad.

En el caso concreto del País Vasco, las víctimas del terrorismo han sufrido de manera más directa y cruel la soledad y el desamparo de una parte de la población, que ha mirado para otro lado ante un asesinato o que ha manifestado públicamente esa frase tan inmisericorde del 'algo habrá hecho'.

Afortunadamente, esos 'años de plomo' de los finales de los 70 y principios de los 80 han pasado a la historia y la sociedad vasca, en su gran mayoría, ha optado por proteger y acoger a todas esas víctimas del terrorismo que merecen el cariño y el respeto de todos. Un reconocimiento que debe nacer de la gratitud que todos los ciudadanos, y muy especialmente la sociedad vasca, han de tener para con aquéllos que sacrificaron tanto para preservar la democracia y defender la libertad. El suyo es un ejemplo de coraje cívico, el de personas que supeditaron su bienestar, su seguridad, su paz, sus miedos y, desgraciadamente, en muchas ocasiones, su vida para que el resto pudiera disfrutar de todo aquello a lo que, en buena parte, ellos renunciaron.

El actual contexto político vasco, en el que se esboza plausible un horizonte de convivencia, mucho le debe al compromiso de las víctimas del terrorismo, a su firmeza en tiempos hostiles, a su perseverancia frente a la incomprensión y el recelo que en tiempos recibieron de muchos de sus conciudadanos. Las perspectivas que hoy se abren ante el pueblo vasco serían una quimera de no ser porque durante todos estos años las víctimas han mantenido, con su fidelidad a los principios y su renuncia a moverse por el odio, el último reducto de esperanza.

Por otro lado, no hay que olvidar que vivir en democracia exige aislar el terrorismo y a todos aquellos que, directa o indirectamente, hacen causa común con él. Éste es un imperativo moral que debe traducirse en una práctica política clara, carente de fisuras, tibiezas y ambigüedades. La experiencia nos demuestra con el amargo testimonio de la sangre inocente que toda debilidad frente a los terroristas acrecienta el peligro de nuevos crímenes.

Estos congresos internacionales como el que se ha celebrado en Salamanca, pretenden ser una muestra más del compromiso del CEU y el deseo de luchar por mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo, velar por su dignidad y que ésta no sea mancillada. Y también para exigir a las autoridades y a las instituciones que caiga todo el peso de la ley sobre los terroristas. Todos los ciudadanos debemos escuchar el testimonio de las víctimas, ya que sus reflexiones aportan una fuerza moral ejemplar para que toda la sociedad pueda aprender auténticas lecciones de vida. Desde estas líneas quiero reafirmar que vosotras, las víctimas, nunca más vais a estar solas. Seguiremos dispuestos, de una manera firme y contundente, a luchar en la vida pública y a defender principios que no admiten componenda, renuncia ni transacción. Es una obligación de todos continuar aprendiendo mucho de las víctimas y tenerlas siempre en nuestra memoria.

(*) PTE. DE LA FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SAN PABLO CEU

Paranoias
JON JUARISTI ABC 14 Febrero 2010

EN El País del pasado viernes, Gregorio Peces-Barba denunciaba una «incesante, dura y cruel campaña» contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero, mantenida por el Partido Popular desde que éste fuera derrotado en las elecciones legislativas del 14 de marzo de 2004. El propio Peces-Barba se presenta como objeto de descalificaciones y ataques rastreros, por parte de los populares, durante su etapa como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.

Quizá la tendencia al victimismo parezca un rasgo caracterológico compatible con el desempeño de este tipo de funciones, por favorecer supuestamente la empatía con las víctimas reales, pero elevarlo a criterio selectivo no suele resultar prudente. No lo fue, desde luego, en el caso de Peces-Barba, que, al poco de su nombramiento y con ocasión de un homenaje a Carrillo en su nonagésimo cumpleaños, ya andaba estableciendo distinciones entre buenos (la izquierda) y malos de solemnidad (la derecha), sin pararse a pensar que una gran parte de las víctimas del terrorismo de ETA eran gentes de derecha. Y eso, concediéndole a don Gregorio el beneficio de la duda, porque muchos sospecharon entonces, y con motivo, que aquel exceso verbal fue una deliberada provocación a un sector de las asociaciones que su flamante cargo le obligaba a apoyar y defender. Está claro que a Rodríguez Zapatero le interesaba romper el movimiento de las víctimas del terrorismo para facilitar así su disparatado «proceso de paz». Aquel desliz festivo del Alto Comisionado, ya fuera debido a torpeza o a pura insidia maquiavélica, le vino de perlas al presidente. Las asociaciones que se consideraron ofendidas reaccionaron, lógicamente, con indignación, y la prensa afín al Gobierno se apresuró a estigmatizarlas como plataformas de extrema derecha. En este sentido, Peces-Barba fue, sin duda, el mejor Comisionado que pudo tener el PSOE y el peor dotado para apoyar a las víctimas y favorecer la concordia cívica, y es que el Gobierno no quería una cosa ni la otra. Hacerse él mismo la víctima, a estas alturas, no cambia lo que fue, en su momento, un servicio eficaz a su partido mediante una chapuza moral que contribuyó a la bronca y a la división que buscaba Rodríguez Zapatero.

Da la impresión de que Peces-Barba trata de diluir sus responsabilidades de entonces en el fantasma de una campaña «incesante, dura y cruel» contra el gobierno de su partido, que arrancaría del 14 de marzo de 2004. En rigor, tal especie pertenece al mismo orden delirante que el «golpe de estado» que preparaba Aznar según Pedro Almodóvar. Lo que sí fue muy real, y comprobable con sólo tirar de hemeroteca, es la campaña de acorralamiento callejero del PP que los socialistas y sus aliados iniciaron en la víspera de aquella fecha, jornada de reflexión previa a las elecciones, en diversos puntos de España.

Entre la muchedumbre que cercó la sede de los populares en la calle Génova no faltó alguno de los que hoy protagonizan las propuestas gubernamentales de grandes pactos políticos con la oposición. Al PSOE y, por supuesto, a Peces-Barba, no les preocupó la hostilidad defensiva -valga decir el cabreo- del PP mientras contaron con un amplio frente capaz de encerrar a este último tras el cordón sanitario que reclamaba la farándula. Lo que pasa es que aquella situación se ha ido invirtiendo aceleradamente, y ahora es un gobierno socialista aislado en medio del descontento general el que intenta salvar el trasero combinando el señuelo de los pactos de Estado con la paranoia de las campañas, conjuras y conspiraciones. O sea, de la peor forma posible.

Pagar a terroristas
Óscar Elía Mañú www.gaceta.es 14 Febrero 2010

Se trata de un acto estratégicamente suicida y moralmente despreciable

Hoy en día los occidentales han decidido apaciguar a sus enemigos –en Somalia, en Mauritania o en Afganistán– de la manera más cómoda posible: comprándolos. A la infamia de ceder se une la miseria del modo de hacerlo, con la chequera. Así que resulta sonrojante recordar algo que era evidente hasta hace no mucho tiempo: no se debe pagar ni negociar con terroristas.

Es estratégicamente suicida y moralmente despreciable. Estratégicamente, porque el dinero entregado a un terrorista sirve para propagar el terror. El dinero que España pagó a los piratas del Alakrana se emplea en atacar barcos y desestabilizar Somalia. Y con el dinero que se entregará en Mauritania se atacará a inocentes, se desestabilizará la zona y se propagará el islamismo más atroz. Así que más vale no engañarse: con el rescate que exigen los criminales sufrirán y morirán más inocentes en Mauritania. Pagando a los terroristas, España los está engordando. Cada pago es una invitación a seguir con el salvaje negocio del secuestro.

Pero aunque estratégicamente fuese rentable, es inmoral ceder ante los terroristas. El terrorismo es un horrible crimen contra la dignidad de las personas y se envilece quien no se dedica a perseguirlo con todos los medios. Seguir las indicaciones de asesinos, reconocerlos negociando con ellos, dialogar y llegar a acuerdos, es juguetear con el Mal, reconocerlo como interlocutor legítimo. Y cuando es un Estado quien lo hace, la infamia es mayor.

Pagar dinero a los terroristas es un error estratégico y una aberración moral. En el fondo, ambas cosas están relacionadas, porque la pérdida de rumbo moral en nuestras sociedades implica la pérdida de rumbo estratégico. Si no sabemos qué está bien y qué está mal, no pondremos los medios para defender una cosa y rechazar otra. Y acabamos pagando a terroristas.

*Analista del GEES.

Zapatero nos avergüenza ante las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 14 Febrero 2010

A José Luis Rodríguez Zapatero siempre le han molestado profundamente las víctimas del terrorismo. Incapaz de mostrar la mínima empatía con los que más han sufrido por atentados terroristas, su tarea desde que llegó al poder ha sido siempre hacerlas desaparecer del escenario público. Probablemente porque ellas son, con su ejemplo, la prueba sufriente de que no se puede pactar bajo ninguna circunstancia con asesinos.

Zapatero ha conseguido desactivar a la asociación que aglutinaba a la mayor parte de nuestras víctimas del terrorismo, y protagonizó la más vergonzosa rendición del Estado de Derecho ante un la ETA en el llamado “proceso de paz”, sin que hasta el momento haya mostrado el menor arrepentimiento, ni por lo uno ni por lo otro. Pero no era suficiente. Hacía falta demostrar una vez más su profundo desprecio hacia la parte más noble y sufrida de la sociedad española, negándose no ya a acudir al VI Congreso Internacional celebrado esta semana en Salamanca, sino tan sólo a acusar recibo de las invitaciones que la organización le ha hecho llegar de forma reiterada.

Sólo el anuncio de la presencia de los Príncipes de Asturias le disuadió de llevar a cabo su plan inicial de enviar a un cargo político de tercera fila. En el último momento, y forzado por las circunstancias, envió al ministro de Justicia, precisamente el hombre más cuestionado por las víctimas tras el episodio del chivatazo del Bar Faisán, un nuevo desdén que han debido sufrir por parte del Gobierno socialista, cuya propensión al desprecio hacia los familiares de nuestros asesinados parece inagotable.

Pero la sociedad española no olvida fácilmente a las víctimas del terrorismo, como lo demuestra el éxito de participación en el congreso y el emotivo acto celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca, con la asistencia de miles de ciudadanos anónimos que quisieron de esta forma manifestar su apoyo y respeto hacia los que han sufrido en sus carnes y sus familias el azote terrorista.

Víctimas del terrorismo de todo el mundo presentes en el congreso han pedido a los políticos que “no caigan en la confusión entre víctimas y verdugos”, algo por desgracia muy usual cuando los objetivos políticos de un partido sin escrúpulos se imponen a cualquier imperativo moral. El caso de los familiares de los asesinados por el terrorismo montonero de Argentina es, en esta tesitura, tal vez el ejemplo más flagrante de las simas de abyección a las que puede descender un Gobierno que premia a los asesinos con cargos políticos y los ensalza por sus acciones, mientras niega a los asesinados y sus descendientes el derecho a existir en la esfera pública.

Ningún gesto de apoyo, respeto y cariño hacia las víctimas será nunca suficiente, y quien quiera hacer una distinción entre ellas por motivos ideológicos o de cualquier otro tipo estará haciéndoles un favor a los asesinos. Por otra parte, la voz de los que han sido mutilados o han perdido un familiar por acciones terroristas ha de ser escuchada siempre en primer lugar , pues una paz que la condene al olvido sólo será una rendición. Por nuestra parte, y con toda modestia, seguiremos defendiendo su memoria y su dignidad. Las mismas que Zapatero les viene negando desde hace ya seis años.

Los auténticos constructores de la paz
ARANTZA QUIROGA Presidenta del Parlamento Vasco ABC 14 Febrero 2010

La situación de las víctimas del terrorismo, en toda su descarnada dureza, es apenas comprensible para quienes no hemos experimentado en carne propia las consecuencias más extremas del fanatismo ciego. No somos capaces de imaginar la profundidad del daño causado, y quizás por ello no les hemos otorgado la prioridad que merecen. Ochocientos veintiocho hombres y mujeres han muerto en España asesinados por ETA, cientos de familias han sido destrozadas, miles de personas que aún hoy siguen estando sometidas a un acoso constante. Tenemos una deuda enorme con las víctimas. Por un lado, la sociedad entera tiene la obligación moral de darles absolutamente todo el apoyo posible; por otro, pesa sobre nosotros -y especialmente sobre quienes formamos parte del espectro público- procurar que nadie más pase por lo que ellos han pasado, y ello implica especialmente buscar la fórmula que nos permita inculcar respeto por la vida humana a nuestras nuevas generaciones, educándolas para la paz. Esto además nos obliga, insoslayablemente, a impedir que la memoria de aquellas vidas perdidas se apague, a evitar que se conviertan en meras estadísticas fatales de un pasado borroso.

El siempre sarcástico Mark Twain escribió en algún lugar que lo mejor que podemos hacer con la historia es reescribirla. No creo que esta afirmación tenga validez universal, pero estoy convencida de que sí la tiene con respecto a varios capítulos de la historia de las víctimas de ETA, en los que no se ha otorgado el protagonismo y crédito necesario a una larga lista de personajes anónimos que día a día contribuyen con su esfuerzo y ejemplo a luchar por la anhelada paz. Apenas leemos sus nombres en los periódicos, no son mencionados a menudo en los telediarios, y quizá los libros de historia nunca los reconozcan; y, sin embargo, ellos son la causa y fin de los avances logrados durante los últimos años. Si volvemos la mirada hacia atrás, si nos detenemos para fijarnos en la letra pequeña, los veremos a todos ellos, uno a uno, en su auténtica dimensión.

En primer lugar, por supuesto, se encuentran en este grupo la familia y amigos de los fallecidos durante más de medio siglo de violencia, guardianes involuntarios de una triste memoria. Es muy llamativa la actitud de aquellos que han sufrido las más graves consecuencias de la intolerancia fundamentalista: ninguno reclama venganza, ninguno de ellos busca la crispación, menos aún alcanzar protagonismo, sólo nos recuerdan constantemente la imperativa obligación que tenemos los políticos de ponernos de acuerdo para «terminar con la banda de asesinos que dice hablar en nombre del pueblo vasco», según palabras textuales de Leonor Regaño, viuda de don Manuel Jodar, policía asesinado por una bomba de ETA en 1989. Dos décadas de profunda impotencia han pasado para esta mujer que, junto con sus hijos, lo único que busca es servir de inspiración para evitar que otros sufran lo mismo.

Si reescribimos nuestra historia, y clausuramos por fin este capítulo de terror y miedo, no imagino mejor epílogo que la contundente frase de Montse Lezáun: «Soy la madre del último asesinado por ETA y quiero seguir siéndolo». Mientras el mundo se les viene abajo, las víctimas sólo responden con esperanza, revelándonos justamente en su interior el extremo opuesto de la incomprensión y el odio ciego que motivaron su tragedia. El catálogo de casos es inacabable, y la generosidad de estas personas es infinita, como también lo es su perseverancia y valentía. Paqui Hernández, viuda de Eduardo Puelles, lo dijo claro y en voz muy alta: «Nunca podrán con nosotros». Si de educación de valores para nuestros hijos queremos hablar, estos ejemplos, que se dan diariamente a lo largo y ancho de Euskadi y de España, valen más que todas las lecciones que se puedan aprender en los libros de texto.

Si replanteáramos la crónica de nuestros días tendríamos además que brindar un lugar esencial a los miles de emprendedores vascos que sufren en silencio el acoso diario de esa camorra con pretensiones ideológicas. Ello incluye a todos aquellos que enfrentan la adversidad con lo mejor de su instinto imaginativo y su afán de superación, contribuyendo al avance de toda la sociedad: nuestros artistas, profesionales, intelectuales, científicos y empresarios. Necesitamos hoy especialmente del espíritu creativo que ha guiado siempre a nuestros emprendedores durante siglos. Porque la principal contribución de estos seres humanos no se agota en las plazas de trabajo que generan, en su esfuerzo diario, en los avances tecnológicos logrados, o en el regocijo estético que nos causan sus obras; su auténtica contribución viene de allanar el camino en el que se libera el potencial de una estirpe de hombres y mujeres que se conoce aventurera, capaz. En una historia así contada, desde luego, brillarían nombres como el de Ignacio Uría, José María Korta o Ángel Berazadi.

Hoy la paz en Euskadi se vislumbra posible, y sin duda anhelada por una amplia mayoría antes condenada al silencio. No obstante, y pese a la importancia radical de estos logros -fruto de la lucha permanente y silenciosa de toda nuestra sociedad-, nada puede darse por consumado mientras no nos ocupemos de aquel sector más vulnerable al aparato propagandístico de ETA y sus colectivos afines: nuestros jóvenes. Y por más que cueste admitirlo, hay signos de que este problema está lejos aún de ser resuelto. Un informe presentado hace pocos meses por el Ararteko, el Defensor del Pueblo en el País Vasco, titulado «La Trasmisión de Valores a Menores», apunta que los síntomas menos visibles del fundamentalismo siguen ahí. Dicho documento constata que un importante porcentaje -más de un 12 por ciento- de los adolescentes vascos justifica la violencia ejercida con fines políticos. Las conclusiones presentes en ese trabajo, si son consideradas en su verdadera hondura, constituyen un baño de fría y cruda realidad para todos quienes luchamos por la paz en Euskadi. Nos recuerdan la existencia de ese universo «autorreferencial, endogámico, impermeable a la duda y a los razonamientos opuestos», en el que la vida humana mantiene un valor meramente instrumental.

Si Twain tenía razón y lo mejor que podemos hacer con la historia es reescribirla, creo que en Euskadi deberíamos empezar por reclamar el lugar que merecen esas figuras silenciosas que nos rodean, que nos marcan el camino. Si queremos pagar nuestra deuda con aquellos que han sufrido lo peor, y encaminar a las nuevas generaciones por el camino de la paz, debemos empezar por reconocer y divulgar la enorme contribución de las víctimas. Los políticos apenas merecemos, si acaso, una nota al pie de página, porque es la sociedad civil quien ha tenido el protagonismo en los capítulos más memorables de este libro, sufriendo con abnegación, día tras día, la intimidación y los continuos desplantes que suponen las alegorías del terrorismo. Quizá sólo si reencontráramos así nuestro pasado reciente, si lo entendiéramos en toda su hondura, podríamos comprender al fin que detrás de toda sigla política, de toda identidad colectiva, de toda bandera ideológica, hay siempre individuos, únicos e irreemplazables, dignos y libres.

El suelo se mueve en el socialismo
Editorial ABC 14 Febrero 2010

LO que menos podía esperar la dirección socialista nacional es que el más pesimista de los diagnósticos acerca del gobierno tripartito catalán pudiera venir de dos pesos pesados del socialismos catalán: Ernest Maragall y Antoni Castells, consejeros de Educación y Economía, respectivamente. Ambos defendían el agotamiento de la coalición del PSC con Esquerra Republicana e Iniciativa por Cataluña. Incluso Maragall se refirió a la «fatiga» ciudadana por el tripartito que dirige Montilla. Esta doble confesión no sólo demuestra la debilidad que atraviesa el Ejecutivo autonómico, cada vez más rezagado de CiU en las encuestas, sino también la caducidad de la obra cumbre de Rodríguez Zapatero, el «pacto del Tinell», aquella alianza del socialismo con el nacionalismo extremista para perpetuarse en el poder. Por eso, las críticas de Maragall y Castells afectan al proyecto ideológico que ha vertebrado la política de coaliciones de Rodríguez Zapatero, que ya empezó a quebrarse en el País Vasco, con el apoyo del PP a Patxi López.

El episodio va más allá de una crítica coyuntural. El PSOE sigue sin orden ni concierto en las comunidades de Madrid y Valencia. Su gobierno en Baleares pende de un hilo. En Andalucía se ha dividido entre seguidores de Chaves y Griñán. Un histórico del socialismo vasco, Jesús Eguiguren, alecciona en público a Zapatero. Los socialistas canarios buscan sustituto a la fracasada apuesta de López Aguilar. Y el presidente manchego, José María Barreda, sigue reclamando un cambio de gobierno. No hacen falta muchas más pruebas para constatar la inestabilidad del PSOE, que en poco menos de año y medio tendrá que enfrentarse a los comicios catalanes y a las elecciones autonómicas y locales de 2011.

Este escenario de nerviosismo e inseguridad es lo que ha intentado neutralizar la dirección socialista con los llamamientos a la unidad interna en las sucesivas reuniones del Comité Federal y de los grupos parlamentarios; y, sobre todo, con la renovada estrategia de señalar al PP como culpable de que no haya un gran acuerdo contra la crisis. Sin embargo, estos síntomas de agotamiento interno ya no tienen tanto que ver con la necesidad de un chivo expiatorio externo, sino con la incipiente desconfianza en los mandos socialistas sobre las posibilidades electorales de Rodríguez Zapatero para 2012. Que algunos líderes del PSC se hayan sumado públicamente a esta exhibición de dudas -aunque sea con una lectura sólo catalana-, supone para el PSOE una pésima noticia en su mejor granero de votos.

En espera
PEDRO ARIAS ABC Galicia 14 Febrero 2010

Los intervencionismos públicos en materia monetaria, la devaluación de los valores por las políticas activas de sectarismo electoral y el apoyo selectivo de las instituciones públicas a los círculos de poder, han generado la mayor crisis económica y la extendida volatilidad moral de nuestro tiempo. El optimismo se ha tornado en simulacro, la esperanza en coto privado, el futuro en incertidumbre perpetua. Estamos en un callejón de muy difícil salida.

En tiempos pasados, familia extensa, amigos y ambientes de los iguales, configuraban los universos propios, las burbujas compensadoras, las defensas íntimas contra la disciplinante realidad. En la privación de derechos disponían de sus mundos alternativos. Después llegó la sociedad de los derechos declarados, de la soberanía formal y de la libertad administrada. Con ella, la ruptura de la cohesión social, hija adoptiva de la ilusión en la necesidad.

En España, también en su malhadado Finisterre, la Izquierda se apresuró a redimir al peatón ciudadano común desde la cómoda permisividad democrática y tirando de antiguos modelos, en particular del viejo Despotismo Ilustrado del XVIII: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Los nacionalistas le añadían un plus de diferenciación recurriendo al romanticismo político alemán del XIX: el tuyo es el pueblo elegido, propio, diferente, distinguido y predestinado para la felicidad. En ambos casos, siempre partidarios de la vía del dominio coercitivo hacia la autorrealización.

En el País Vasco llevaron su lógica hasta sus últimas consecuencias; un marxismo hegelianismo que consagraba la violencia como partera de la historia, unas dosis de leninismo organizativo y terrorismo posmoderno como eslabón práctico decisivo. Sus consecuencias las han recordado los verdaderamente imprescindibles de este país, las Víctimas del Terrorismo, los testigos presentes en Salamanca, la memoria viva de nuestras miserias.

No compareció la izquierda gobernante en España, su solidaridad no es para los demás, reales o ausentes, sino para los imaginarios de otras latitudes, para los condenados de otras tierras. Tampoco gusta a nuestra izquierda el recuerdo de las víctimas del terrorismo de la supuesta liberación nacional anticentralista. Entre ellos hay cientos de gallegos, pero para los señores de la esencia y el terror simples objetivos anónimos sin universo propio ni familia. Números sin rostro. Pero incansablemente resucitados por el único amor eterno que aún perdura entre nosotros, el de sus seres queridos y el de quienes no han perdido la sensibilidad por el otro semejante.

Cada día nos enfrentamos a la sombra de la barbarie, de la ceguera interesada y de la violencia; simbólica, real o potencial. Es el cainismo que no cesa. Estos días un juez ha ordenado en Galicia el cierre de una página web de una asociación de autodenominados jóvenes independentistas por fijar a Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe, como objetivo destacado de la violencia liberadora. En su arrogancia irredenta se han propuesto abrir mil páginas más para desafiar a la justicia. Por su parte, el estamento galleguista, tanto de elite como educativo, ha guardado escrupuloso silencio; con él transmiten su declaración tácita: jóvenes descarriados -con potencial de hacer el trabajo sucio- los hay en todas las esferas; dejadlos hacer, dejadlos actuar. Liberalismo satánico a la gallega.

Hoy los portadores del futuro invocan la consigna de la inmersión, sumergir a los hijos de los otros en lo que debe ser la reeducación identitaria. No han aprendido nada de la experiencia de la historia; simplemente están en eso, se han construido una burbuja en la imaginada república gallega de los eruditos y todo el mundo a seguir sus proclamas interminables.

La letra con imposición entra, es su axioma pedagógico vertebral; el disidente a la mira telescópica y para el gobernante que se atreva a quebrar, siquiera tímidamente, el consenso de los sabios oficiales, manifestación, pancarta y la más arrogante descalificación. Los niños, los jóvenes, los adultos que defienden otra visión, otra educación posible, un universo intelectual alternativo, otra búsqueda del ser; no pueden respirar, no deben existir. La intolerancia como seña real de la identidad manifiesta. Es como las matemáticas -nos dicen- si no se imponen, los jóvenes del pueblo quedarán sumidos en las tinieblas de la ignorancia. La inmersión es garantía de ilustración.

No están solos. La inercia intervencionista converge con la inmersión nacionalista; el ejercicio político habitual se ha desarrollado en clave de proveer para los otros desde la competencia especial, técnicamente asesorada, de bienes y servicios públicos. La educación entendida como una vía pública, como área reservada para los expertos filtrados por una oposición y la experiencia del oficio. Que encerrada en sí misma, desconfiada ante la efervescencia innovadora y creativa de las experiencias educativas en el mundo. Miedo a la libertad desconocida.

La negación al ejercicio de la libertad de los demás también se reviste de un carácter técnico, praxeológico, de imposibilidad material o carencia de recursos. Es imposible la organización educativa del pluralismo lingüístico en Galicia. Que no se entre en teorías ni abstracciones, reprenden, es simple cuestión de medios, horarios, grupos y agenda escolar. Es la derrota del saber gerencial para la complejidad moderna, la renuncia a la excelencia en políticas públicas.

El fantasma autoritario que inunda el pensamiento de la izquierda instalada, ha sufrido un severo correctivo en las pasadas autonómicas, sin que tal contratiempo haya servido de experiencia autocrítica. Retornan al pasado y con más bríos; se fugan hacia delante y retoman el agit-prop de la última etapa Aznar. De los nostálgicos tiempos cuando llevaban la iniciativa con huelga general contra el decretazo de Rato, manifestación general contra la Ley de Calidad de la enseñanza; la movilización asimétrica del «Prestige» -culpable el PP, inocentes los mafiosos titulares del buque- ; el no la guerra de Aznar -sí ahora a las de ZP- y todo lo que vino después hasta el retorno al poder. Fueron momento de fiesta inolvidables.

Después cuatro años de barra libre para todo, en España y Galicia; educación para el adoctrinamiento y la mediocridad, chicas mediocres al poder -la igualdad sin talento en cuotas de fidelidad al líder-, ladrillo ilimitado a cargo de endeudamiento sin freno, presupuestos disparados y manás inesperados. Tayllerand no los conoció, no hubiera fechado la dulzura del vivir en el Ancien Régime, sino que la habría localizado en la corte artúrica de Zapatero e invitados.

Ahora todo peligra, caen las valoraciones del líder y sus líderes delegados; una sospecha de incompetencia mina sus bases electorales por todos los rincones. Y aunque temblorosa e indecisa, una ola de asombro e indignidad ciudadana pugna por emerger y arrinconar el presente al fallado de las pesadillas. Estamos ansiosos y en espera de que, al fin, suceda.

La presidenta del Parlamento vasco apuesta por «desintoxicar a los jóvenes de la manipulación de ETA»
Educar para lograr la paz
Carmen S. Macías La Razón 14 Febrero 2010

SALAMANCA- «En todas las ciencias primera, Salamanca enseña», y enseñó. La ciudad del Tormes, que acogió durante tres días el VI Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, organizado por la Universidad CEU San Pablo, puso nombre al dolor, fue la terapia que mitigó las cicatrices del alma y les dio fuerza y esperanza a sus víctimas. Tres días para alzar su voz donde las palabras más repetidas: «amor» y «justicia».
La fría mañana de ayer no heló sus voluntades y a primera hora, los salmantinos acompañaron a las víctimas en una ofrenda floral ante la virgen de la Vega, patrona de la ciudad. El obispo de Salamanca presidió el acto en el que tildó de «abominables» los actos terroristas y llamó a la unidad para erradicarlo. Además pidió por la conversión de los terroristas.

La presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, clausuró el Congreso de víctimas con un discurso sobre «la necesidad de luchar contra la cultura del odio». Reconoció que la clase política muchas veces «no ha estado a la altura», lo que despertó el aplauso de los participantes. La presidenta del Parlamento vasco defendió la necesidad de «educar para la paz» como forma para «evitar que la barbarie se repita y saldar así la deuda contraída con las víctimas del terrorismo». Sugirió como tarea educativa enfocarse en el sector más vulnerable a la manipulación de grupos radicales: juventud, niños y adolescentes». Y expresó su preocupación porque «el 18 por ciento de los escolares dice que en sus familias les han enseñado que si ETA actúa es porque hay motivos», según refleja la última encuesta elaborada por el Defensor del Pueblo vasco sobre su juventud. Por ello, Quiroga se preguntó «¿qué pasa? ¿en qué fallamos si una cosa tan obvia como la inviolabilidad de la vida humana no ha calado? Somos todos los que no hemos sentido la violencia los que hemos fallado», dijo.

Quiroga reclamó que hay que pagar «la deuda adquirida con estos héroes anónimos» a los que calificó como el «mejor referente que tenemos» y recordó a los últimos asesinados: Carlos Sáenz de Tejada, Diego Salva y Eduardo Puelles, «que se despertaron todos los días para desarrollar su trabajo, arriesgando su vida por los demás» y añadió: «Ahí hay gloria y deben ser el ejemplo de nuestros hijos».
También asistió a la clausura el ex ministro de Trabajo, Jesús Caldera, que disculpó la ausencia de Zapatero argumentando «problemas de agenda» y dijo que lo importante son los «hechos». «No hay ninguna duda del compromiso del Ejecutivo» con las víctimas, apostilló.

El Valle de los Caídos y los talibanes.
Pío Moa Libertad Digital 14 Febrero 2010

En Época:

El Valle de los Caídos fue concebido como un monumento a la victoria. Concretamente a la victoria sobre una revolución de tipo totalitario auspiciada y orientada por Stalin, y sobre las tendencias separatistas basadas en concepciones racistas y, en general, antiespañolas. Es probablemente el monumento de sus características más notable y conseguido artísticamente que se haya levantado en el siglo XX en cualquier país.

Al mismo tiempo fue entendido como un monumento a la reconciliación nacional. Pese a lo mucho que se ha insistido en estos años últimos en que el franquismo llevó a cabo hasta el final una política vengativa contra los vencidos, nada está más lejos de la realidad. Los únicos realmente vencidos fueron los dirigentes del Frente Popular que huyeron de España abandonando a los suyos y llevándose en cambio ingentes tesoros saqueados a particulares y a la nación entera. Para entender quiénes eran aquellos vencidos, conviene leer lo que opinaban de ellos Azaña, Marañón, Pérez de Ayala, el modo como se calificaban unos a otros, sus asesinatos mutuos durante la guerra civil, sus disputas por el botín, su revolución en la zona roja, que causó el hambre mayor padecida en España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40, inducida por el semiboicot inglés y después por la política de aislamiento internacional.

Si bien el franquismo aplicó después de la guerra una dura investigación sobre los chekistas y criminales que, abandonados por sus jefes, cayeron en poder de los nacionales, represión que seguramente afectó a bastantes inocentes, el hecho real es que la reconciliación, para la inmensa mayoría, se produjo muy pronto, porque, después de las experiencias arriba mencionadas, muy pocos siguieron identificándose con el Frente Popular y sus ideales, como comprobarían quienes intentaron reanudar la guerra civil mediante el maquis. Por todo ello, la reconciliación resultó fácil. Es ahora, con un gobierno colaborador con banda armada y exaltador de los chekistas de antaño, a quienes presenta como víctimas inocentes y demócratas, cuando se intenta anular la reconciliación, simbolizada también por el Valle de los Caídos.

La campaña contra el Valle de los Caídos participa, no podía ser menos, el “Himalaya de mentiras” que denunciaba Besteiro, de la “constante mentira de los rojos” que tanto irritaba a Gregorio Marañón, etc. Empezaron propagando que el monumento había sido construido por 20.000 prisioneros del Frente Popular en régimen de trabajos forzados, con numerosas muertos por las pésimas condiciones de trabajo, etc. Esa calumnia gigantesca ha sido propalada a diestro y siniestro, con apoyo incluso de la derecha, y por sí misma revela los odios y el espíritu neochekista en que tratan de sumergir de nuevo a la sociedad española. Juan Blanco ha replicado con un detallado examen de esa orgía de embustes, pero, por desgracia, no ha recibido la acogida, tampoco por parte de la derecha, que quedó reservada para la propaganda del actual gobierno. En la España actual, la verdad está muy acosada y muy poco defendida, y los responsables de ello contraen una muy grave responsabilidad política.

Ahora el gobierno procede al hostigamiento burocrático con el objetivo de agotar a los monjes que mantienen el monumento y obligarles a irse, dificultando las visitas o impidiendo la recaudación que ayuda a mantenerlo. Si por ellos fuera, el monumento sería volado (Gibson y otros lo han dicho, y ciertos “rojos” como el gobierno han puesto allí varias bombas), tal como hicieron los talibanes con otros en Afganistán. Siéndoles ello más difícil en Europa, posiblemente piensen en provocar su ruina progresiva por desatención o convertirlo en un centro de la falsificación histórica en que son expertos. Los españoles que no se sientan talibanes tienen también una grave y seria responsabilidad en impedir tales fechorías.

San Gil defiende a Regina Otaola: "Fue la única que levantó la voz de alarma"
San Gil ha roto su silencio para defender "la coherencia y la dignidad" de Otaola, quien votó en contra de una polémica moción -apoyada por el PP vasco- sobre "víctimas de motivación política" y que precipitó su anuncio de no repetir en las listas. "Intentarán tergiversar la historia", advierte.
Pablo Montesinos (Salamanca) Libertad Digital 14 Febrero 2010

La ex presidenta del PP vasco, María San Gil, ha roto su silencio para alertar de los intentos de tergiversar la historia ahora que “muchos cantos de sirena” anuncian el fin de la banda terrorista ETA. Primero en declaraciones exclusivas a LDTV y después en la mesa redonda “Las víctimas del terrorismo en España: memoria, dignidad y justicia”, la dirigente vasca ha asegurado que no habrá democracia si no se delimita a las claras quiénes son vencedores y vencidos.

Bajo esta premisa, San Gil reclama estar “muy vigilantes” para que “no nos vendan una historia que no ha sido” ya que “sólo así pondremos punto y final al terrorismo”. Dicho esto, apunta a que ya hay intentos de “tergiversar la historia” y puso como ejemplo la moción de las Juntas de Guipúzcoa para reconocer a las víctimas del terrorismo de “motivación política”.

Una estratagema de los nacionalistas, que compara a etarras con víctimas como Gregorio Ordóñez, a la que sólo se opuso Regina Otaola, que este viernes ha recibido el reconocimiento público de la que fuera su jefa de filas. “Ella es la única que levantó la voz de alarma, que ha tenido la coherencia y la dignidad personal de decir que no está dispuesta a comulgar con ruedas de molino”, sentenció.

La polémica moción, apoyada por el PP de Antonio Basagoiti, precipitó el anuncio de Regina Otaola de que no repetirá en las listas electorales de la formación, lo que provocó un auténtico cataclismo interno en la formación.

“Veremos cómo acaba redactado y cómo se implementa el Plan, pero soy pesimista al respecto porque los nacionalistas siempre buscan disfrazar semánticamente sus verdaderas intenciones cuando se habla de víctimas del terrorismo y deslegitimación de ETA”, explicó en su día la regidora popular en su blog de Libertad Digital.

San Gil, que habló largo y tendido con la alcaldesa de Lizarza durante el emotivo homenaje a las víctimas del terrorismo celebrado en la Plaza Mayor de Salamanca, reconocía así la labor de su “amiga”, quien le defendió ante sus propios compañeros cuando anunció que dejaba la presidencia del PP vasco por discrepancias con Mariano Rajoy.

El papel de la Justicia
La alcaldesa de Lizarza no tomó la palabra en la mesa redonda, pero sí atendió a los micrófonos de LDTV. Ante ellos, habló de justicia y no quiso dejar pasar la oportunidad de mostrar su solidaridad con la familia de José María Félix Latiegui, después de que el juez Javier Gómez Bermúdez les expulsara de la sala de vistas en la que se juzgaba al etarra José Antonio Zurutuza, asesinado en 1981 por el procesado, por exhibir pancartas y exigir que se juzguen estos hechos, que la Audiencia Nacional ha considerado prescritos.

“En España hay muchas lagunas legales que debemos de mejorar entre todos los políticos, que un delito de estas características prescriba tiene que cambiar”, argumentó la alcaldesa del PP, quien reclamó “memoria, dignidad y justicia” para las víctimas.

El plantón de Zapatero, a debate
Por su parte, la parlamentaria vasca y hermana del concejal Miguel Ángel Blanco asesinado por ETA en 1997, Mari Mar Blanco, se sumó a la indignación general y aseguró que es “humillante” la ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el acto de apoyo a las víctimas del terrorismo que se celebra en Salamanca.

En declaraciones a los periodistas, la diputada regional ha mostrado su “indignación” porque el presidente del Gobierno español “no haya acudido a pedir perdón por los graves errores cometidos en la pasada legislatura”, aunque reconoció que tampoco acudió a ninguno de los congresos anteriores sobre las víctimas del terrorismo, lo que consideró “una tristeza”.

Declaraciones a parte, los asistentes a este VI Congreso Internacional de Víctima se quedan con una imagen por encima de cualquier otra: la Plaza Mayor de Salamanca abarrotada de ciudadanos homenajeando a aquellos que han sufrido la lacra del terrorismo.

Los socialistas llevan a sus hijos a colegios privados de élite
Rosalina Moreno www.gaceta.es 14 Febrero 2010

Los nacionalistas imponen la enseñanza en catalán, pero sus vástagos aprenden inglés, francés o alemán. La oposición lo tacha de “cinismo político” y “racismo”.

Los hijos de Blanco estudian en el Colegio Británico de Madrid.

Josep Anglada i Rius, presidente de Plataforma por Cataluña, ha acusado de xenófobos a los dirigentes del tripartito catalán y a los miembros de CiU. “Aunque tienen un discurso políticamente correcto con la inmigración, en su vida privada se comportan como auténticos racistas”, ha sentenciado.

La crítica es una referencia explícita al hecho de que estos políticos lleven a sus vástagos a los centros privados más elitistas de España. Por ello, Anglada les ha retado a que “antes de la próxima campaña al Parlament lleven a sus hijos a colegios públicos de las zonas más afectadas por la inmigración” para que sean “coherentes con lo que dicen en público”.

Anglada añade: “Los hijos de los trabajadores tienen que ir a colegios públicos, donde la integración con los hijos de los inmigrantes está causando un grave problema”.

Lea la noticia completa en LA GACETA.
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Desafío a Europa
EDITORIALEl Correo 14 Febrero 2010

La colaboración portuguesa se suma a la francesa en la lucha antiterrorista

La providencial actuación de la Guardia Civil, la Ertzaintza y las fuerzas policiales portuguesas ha impedido de nuevo que ETA lograra llevar adelante sus planes, con la puesta a disposición judicial de un apreciable número de sus integrantes y el desmantelamiento de algunas de sus estructuras operativas. La detención ayer mismo de un presunto activista entre Asteasu y Villabona abre una nueva fisura en la ya debilitada trama terrorista. Tanto las circunstancias en las que se han producido las citadas actuaciones policiales como las investigaciones en curso están revelando, además, que los etarras se disponían a lanzar toda una ofensiva para desafiar al Estado aprovechando precisamente el eco internacional que a su actuación criminal podría darle el semestre de presidencia española de la UE.

Los planes descubiertos echan por tierra la hipótesis según la cual la banda terrorista estaría madurando el traspaso de su autoridad fáctica a favor de la izquierda abertzale. Tampoco tiene sentido alguno acariciar esa otra hipótesis, igualmente temeraria, que contemplaría la frustrada ofensiva etarra como un intento de arribar a un inmediato proceso de negociación en posición de mayor fuerza. La paciencia que la democracia ha mostrado durante décadas a la espera de que ETA -y con ella la izquierda abertzale- se aviniera a renunciar al terror fue agotada por la propia banda a base de asesinatos.

El hecho de que haya tratado de apuntalar esta enésima ofensiva generando un caldo de cultivo en sus aledaños al ordenar un movimiento de protesta por parte de los etarras encarcelados demuestra hasta qué punto quienes en cada momento están al mando de la banda utilizan sus peones y la ingenuidad fingida de sus intérpretes para perpetuarse en el terror. Contra la pretensión etarra de europeizar el 'conflicto' que desea encarnar la banda, el descubrimiento de su infraestructura en Portugal y el de sus planes de atentar durante la presidencia española de la Unión europeízan la lucha antiterrorista, que desde ahora sitúa a la cooperación portuguesa junto a la francesa en la primera línea del combate policial y judicial contra ETA.

El magistrado Eugeni Gay justifica la tardanza en que «nunca» se impugnaron tantos artículos de una norma
El TC se cura en salud: «Hay sentencias que tardan 8 años»
13 Febrero 10 - M. Pardeiro La Razón 14 Febrero 2010

La espera de la sentencia del Estatut ya dura más de tres años, pero, según Gay, el fallo «no está tardando».

BARCELONA- El magistrado del Tribunal Constitucional (TC) Eugeni Gay no acaba de comprender las urgencias de algunos por conocer la sentencia del Estatut. La revisión del texto catalán, argumentó ayer Gay, es una vasta tarea, ya que los magistrados deben examinar los 230 preceptos impugnados, una cifra que «nunca» se había visto «en todo el mundo». Las palabras de este miembro del TC presagian un largo desenlace, a pesar de los esfuerzos de la presidenta del Alto Tribunal, María Emilia Casas, por acelerar la sentencia.

«(El fallo) no está tardando», consideró Gay, durante su discurso de clausura del Career Forum de la Facultad de Derecho de Esade. El magistrado también recordó que «algunas sentencias tardan siete u ocho años» y, así, quiso ahuyentar las prisas de los partidos políticos por conocer la resolución del TC.
Gay no pudo ignorar la situación de «precariedad absoluta, ya que hace dos años que las instituciones públicas representadas por los partidos políticos no lo han renovado». Después de más de tres años de trabajos sobre el Estatut, los magistrados han llegado a un bloqueo que, hoy por hoy, parece indefinido. No sólo porque no logran un consenso sobre la constitucionalidad del texto, sino también porque el Alto Tribunal continúa sin renovarse, algo que sólo es posible mediante un pacto de PP y PSOE. Actualmente, un magistrado permanece recusado, otros cuatro han agotado su mandato y otro más ha fallecido. Pese a todo, «el tribunal está legitimado», dijo Gay.

El imperio de la ley
Nadie duda de que la sentencia del TC es crucial en el desarrollo del Estado de las Autonomías. El Constitucional no sólo debe estudiar los argumentos del PP contra el Estatut, sino los otros seis recursos de inconstitucionalidad presentados por el Defensor del Pueblo y las comunidades autónomas de Murcia, La Rioja, Aragón, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.

Eugeni Gay, a quien se encuadra dentro del sector progresista de los magistrados, subrayó que el TC «tiene muy claro que se debe cumplir la Constitución». «Está en juego vivir bajo el imperio de la ley o forzar la ley para adaptarla a las necesidades de cada uno», advirtió. Añadió que el TC es la «institución más importante del Estado» y concluyó que «el Tribunal no puede hacer más de lo que ha hecho, es decir, dirigirse en múltiples ocasiones a las instituciones públicas para pedirles respeto».

Carod: «Si a Cataluña no le va bien...»
El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, no dudó ayer en advertir de que ciertos recortes presupuestarios por parte del Gobierno central pueden perjudicar «seriamente» a Cataluña, al tiempo que afirmaba que «a España no le irá bien si a Cataluña no le va bien». En un desayuno organizado por Nueva Economía Forum, Carod-Rovira apuntó que sería positivo que en el mapa político español se asistiera a un gobierno de coalición, lo cual sería una «medida de salud democrática y de reflejo de la diversidad política existente». Durante su intervención, el vicepresidente de la Generalitat quiso hacer hincapié en que Cataluña es la capital industrial de España y la que más compra al resto del Estado, mientras Madrid es la de los servicios y el sector público y la de la «redistribución interna». Y mientras, preguntaba por qué reiteradamente se han negado a su comunidad sus reclamaciones.

Adiós al oasis catalán de Montilla
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 14 Febrero 2010

BARCELONA. El bombazo lanzado esta semana por el consejero de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall -«Cataluña está fatigada del tripartito», vino a decir- ha vuelto a hacer visible como nunca la brecha entre el sector más catalanista y el más obrerista del PSC. Pero se ha quedado ahí. No hay propuestas en firme sobre un nuevo liderazgo ni apuestas serias por la «sociovergencia», lo que ha sembrado en las filas socialistas, y también en sus socios, desconcierto político.

Una falta de propuestas, más allá de las tradicionales reivindicaciones de este sector, que obliga a pensar en una «toma de posición» con la vista puesta en las próximas elecciones. A la espera de ver qué sucede el próximo otoño, el sector catalanista marca terreno e intenta recuperar protagonismo. Si el aparato del partido tiene razón, y la plataforma presidencial es suficiente para salvar el resultado electoral, no se habrán roto los puentes con José Montilla. Pero si se cumplen los augurios de los sondeos y CiU envía al PSC a la oposición, podría ponerse en cuestión el liderazgo de la actual dirección socialista.
En todo caso, hay serias dudas sobre la continuidad de José Montilla como jefe de la oposición en caso de perder las elecciones, puesto que sería la primera vez que el ex presidente de la Generalitat emprendiera el camino de los bancos de la oposición, algo que no hicieron ni Jordi Pujol ni Pasqual Maragall.

Primeros movimientos
Cuando el eurodiputado del PSC Raimon Obiols lanzó en diciembre de 2008 su «Conferencia Abierta», la clase política vio en ella la recuperación del «ala catalanista» del PSC. Un nuevo intento de dar forma a un grupo huérfano tras la retirada de Pasqual Maragall, pero que sigue contando con algunos de los nombres más prestigiosos del socialismo catalán, desde Ferran Mascarell a Antoni Castells, pasando por el propio Obiols, ex primer secretario del partido, o el PSC de Gerona que lideran Joaquim Nadal y Marina Geli. Y, por supuesto, Ernest Maragall.

De hecho, este movimiento nació apadrinado en cierto modo por el «aparato» de Nicaragua que encabeza Montilla, consciente de la necesidad de mantener la pátina catalanista del PSC para no perder a una parte de electorado. Dar visibilidad a esa «familia» socialista era, en este sentido, la manera de evitar que los electores catalanes vieran al PSC como una simple federación más del PSOE, algo difícilmente compatible en Cataluña con la presidencia de la Generalitat.

Pero la «Conferencia Abierta» no ha conseguido articularse en la plataforma de opinión que esperaba el grupo liderado por Castells. Ello explica, en parte, la polémica conferencia de Ernest Maragall en la que esta semana arremetía contra «un sistema de partidos que ha derivado hacia la endogamia, la consolidación de estructuras internas con tendencia a la autorreproducción».

Los catalanistas del PSC seguirán pues en sus cuarteles de invierno, por lo menos hasta el día después de las elecciones autonómicas. Pero habrá que ver cómo discurre este lunes la reunión de la Ejecutiva del PSC, en la que Castells y Montserrat Tura tendrán ocasión de expresar su apoyo a Maragall más allá de los corrillos periodísticos. Y el presidente podrá aclarar hasta dónde llega su permisividad con el «diálogo interno».

Los sondeos auguran la derrota del tripartito, lo que llevaría al sector catalanista a buscar una nueva oportunidad al frente del partido tras las elecciones
La «Conferencia Abierta» de Raimon Obiols no ha obtenido la proyección esperada por el grupo
La Ejecutiva del PSC de mañana lunes será el primer encuentro de la dirección socialista tras la polémica

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Desafío a Europa
EDITORIALEl Correo 14 Febrero 2010

La colaboración portuguesa se suma a la francesa en la lucha antiterrorista

La providencial actuación de la Guardia Civil, la Ertzaintza y las fuerzas policiales portuguesas ha impedido de nuevo que ETA lograra llevar adelante sus planes, con la puesta a disposición judicial de un apreciable número de sus integrantes y el desmantelamiento de algunas de sus estructuras operativas. La detención ayer mismo de un presunto activista entre Asteasu y Villabona abre una nueva fisura en la ya debilitada trama terrorista. Tanto las circunstancias en las que se han producido las citadas actuaciones policiales como las investigaciones en curso están revelando, además, que los etarras se disponían a lanzar toda una ofensiva para desafiar al Estado aprovechando precisamente el eco internacional que a su actuación criminal podría darle el semestre de presidencia española de la UE.

Los planes descubiertos echan por tierra la hipótesis según la cual la banda terrorista estaría madurando el traspaso de su autoridad fáctica a favor de la izquierda abertzale. Tampoco tiene sentido alguno acariciar esa otra hipótesis, igualmente temeraria, que contemplaría la frustrada ofensiva etarra como un intento de arribar a un inmediato proceso de negociación en posición de mayor fuerza. La paciencia que la democracia ha mostrado durante décadas a la espera de que ETA -y con ella la izquierda abertzale- se aviniera a renunciar al terror fue agotada por la propia banda a base de asesinatos.

El hecho de que haya tratado de apuntalar esta enésima ofensiva generando un caldo de cultivo en sus aledaños al ordenar un movimiento de protesta por parte de los etarras encarcelados demuestra hasta qué punto quienes en cada momento están al mando de la banda utilizan sus peones y la ingenuidad fingida de sus intérpretes para perpetuarse en el terror. Contra la pretensión etarra de europeizar el 'conflicto' que desea encarnar la banda, el descubrimiento de su infraestructura en Portugal y el de sus planes de atentar durante la presidencia española de la Unión europeízan la lucha antiterrorista, que desde ahora sitúa a la cooperación portuguesa junto a la francesa en la primera línea del combate policial y judicial contra ETA.

El magistrado Eugeni Gay justifica la tardanza en que «nunca» se impugnaron tantos artículos de una norma
El TC se cura en salud: «Hay sentencias que tardan 8 años»
13 Febrero 10 - M. Pardeiro La Razón 14 Febrero 2010

La espera de la sentencia del Estatut ya dura más de tres años, pero, según Gay, el fallo «no está tardando».

BARCELONA- El magistrado del Tribunal Constitucional (TC) Eugeni Gay no acaba de comprender las urgencias de algunos por conocer la sentencia del Estatut. La revisión del texto catalán, argumentó ayer Gay, es una vasta tarea, ya que los magistrados deben examinar los 230 preceptos impugnados, una cifra que «nunca» se había visto «en todo el mundo». Las palabras de este miembro del TC presagian un largo desenlace, a pesar de los esfuerzos de la presidenta del Alto Tribunal, María Emilia Casas, por acelerar la sentencia.

«(El fallo) no está tardando», consideró Gay, durante su discurso de clausura del Career Forum de la Facultad de Derecho de Esade. El magistrado también recordó que «algunas sentencias tardan siete u ocho años» y, así, quiso ahuyentar las prisas de los partidos políticos por conocer la resolución del TC.
Gay no pudo ignorar la situación de «precariedad absoluta, ya que hace dos años que las instituciones públicas representadas por los partidos políticos no lo han renovado». Después de más de tres años de trabajos sobre el Estatut, los magistrados han llegado a un bloqueo que, hoy por hoy, parece indefinido. No sólo porque no logran un consenso sobre la constitucionalidad del texto, sino también porque el Alto Tribunal continúa sin renovarse, algo que sólo es posible mediante un pacto de PP y PSOE. Actualmente, un magistrado permanece recusado, otros cuatro han agotado su mandato y otro más ha fallecido. Pese a todo, «el tribunal está legitimado», dijo Gay.

El imperio de la ley
Nadie duda de que la sentencia del TC es crucial en el desarrollo del Estado de las Autonomías. El Constitucional no sólo debe estudiar los argumentos del PP contra el Estatut, sino los otros seis recursos de inconstitucionalidad presentados por el Defensor del Pueblo y las comunidades autónomas de Murcia, La Rioja, Aragón, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.

Eugeni Gay, a quien se encuadra dentro del sector progresista de los magistrados, subrayó que el TC «tiene muy claro que se debe cumplir la Constitución». «Está en juego vivir bajo el imperio de la ley o forzar la ley para adaptarla a las necesidades de cada uno», advirtió. Añadió que el TC es la «institución más importante del Estado» y concluyó que «el Tribunal no puede hacer más de lo que ha hecho, es decir, dirigirse en múltiples ocasiones a las instituciones públicas para pedirles respeto».

Carod: «Si a Cataluña no le va bien...»
El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, no dudó ayer en advertir de que ciertos recortes presupuestarios por parte del Gobierno central pueden perjudicar «seriamente» a Cataluña, al tiempo que afirmaba que «a España no le irá bien si a Cataluña no le va bien». En un desayuno organizado por Nueva Economía Forum, Carod-Rovira apuntó que sería positivo que en el mapa político español se asistiera a un gobierno de coalición, lo cual sería una «medida de salud democrática y de reflejo de la diversidad política existente». Durante su intervención, el vicepresidente de la Generalitat quiso hacer hincapié en que Cataluña es la capital industrial de España y la que más compra al resto del Estado, mientras Madrid es la de los servicios y el sector público y la de la «redistribución interna». Y mientras, preguntaba por qué reiteradamente se han negado a su comunidad sus reclamaciones.

Adiós al oasis catalán de Montilla
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 14 Febrero 2010

BARCELONA. El bombazo lanzado esta semana por el consejero de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall -«Cataluña está fatigada del tripartito», vino a decir- ha vuelto a hacer visible como nunca la brecha entre el sector más catalanista y el más obrerista del PSC. Pero se ha quedado ahí. No hay propuestas en firme sobre un nuevo liderazgo ni apuestas serias por la «sociovergencia», lo que ha sembrado en las filas socialistas, y también en sus socios, desconcierto político.

Una falta de propuestas, más allá de las tradicionales reivindicaciones de este sector, que obliga a pensar en una «toma de posición» con la vista puesta en las próximas elecciones. A la espera de ver qué sucede el próximo otoño, el sector catalanista marca terreno e intenta recuperar protagonismo. Si el aparato del partido tiene razón, y la plataforma presidencial es suficiente para salvar el resultado electoral, no se habrán roto los puentes con José Montilla. Pero si se cumplen los augurios de los sondeos y CiU envía al PSC a la oposición, podría ponerse en cuestión el liderazgo de la actual dirección socialista.
En todo caso, hay serias dudas sobre la continuidad de José Montilla como jefe de la oposición en caso de perder las elecciones, puesto que sería la primera vez que el ex presidente de la Generalitat emprendiera el camino de los bancos de la oposición, algo que no hicieron ni Jordi Pujol ni Pasqual Maragall.

Primeros movimientos
Cuando el eurodiputado del PSC Raimon Obiols lanzó en diciembre de 2008 su «Conferencia Abierta», la clase política vio en ella la recuperación del «ala catalanista» del PSC. Un nuevo intento de dar forma a un grupo huérfano tras la retirada de Pasqual Maragall, pero que sigue contando con algunos de los nombres más prestigiosos del socialismo catalán, desde Ferran Mascarell a Antoni Castells, pasando por el propio Obiols, ex primer secretario del partido, o el PSC de Gerona que lideran Joaquim Nadal y Marina Geli. Y, por supuesto, Ernest Maragall.

De hecho, este movimiento nació apadrinado en cierto modo por el «aparato» de Nicaragua que encabeza Montilla, consciente de la necesidad de mantener la pátina catalanista del PSC para no perder a una parte de electorado. Dar visibilidad a esa «familia» socialista era, en este sentido, la manera de evitar que los electores catalanes vieran al PSC como una simple federación más del PSOE, algo difícilmente compatible en Cataluña con la presidencia de la Generalitat.

Pero la «Conferencia Abierta» no ha conseguido articularse en la plataforma de opinión que esperaba el grupo liderado por Castells. Ello explica, en parte, la polémica conferencia de Ernest Maragall en la que esta semana arremetía contra «un sistema de partidos que ha derivado hacia la endogamia, la consolidación de estructuras internas con tendencia a la autorreproducción».

Los catalanistas del PSC seguirán pues en sus cuarteles de invierno, por lo menos hasta el día después de las elecciones autonómicas. Pero habrá que ver cómo discurre este lunes la reunión de la Ejecutiva del PSC, en la que Castells y Montserrat Tura tendrán ocasión de expresar su apoyo a Maragall más allá de los corrillos periodísticos. Y el presidente podrá aclarar hasta dónde llega su permisividad con el «diálogo interno».

Los sondeos auguran la derrota del tripartito, lo que llevaría al sector catalanista a buscar una nueva oportunidad al frente del partido tras las elecciones
La «Conferencia Abierta» de Raimon Obiols no ha obtenido la proyección esperada por el grupo
La Ejecutiva del PSC de mañana lunes será el primer encuentro de la dirección socialista tras la polémica

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