AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 25 Febrero  2010

 

Recordatorio de las víctimas del terrorismo
Antonio Martín Beaumont www.gaceta.es 25 Febrero 2010

El Gobierno de Aznar quiso saldar la deuda moral pendiente con los damnificados, que durante décadas fueron menospreciados por quienes ostentaban cargos institucionales en el Estado.

La semana pasada, en medio de la crisis económica y de los desencuentros políticos, mientras las redes de pactos sobrevolaban los salones reales del país, se celebró en Salamanca el VI Congreso de las Víctimas del Terrorismo. Quizás no estaban todos allí, pero seguro eran todos los que estaban. La Fundación CEU San Pablo, presidida por Alfredo Dagnino, acertó al dar de nuevo voz y espacio público no partidista a quienes deben ser certero faro de la razón de España. Cuando el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, pide que todos los líderes políticos dejen claro que el terrorismo no es ni puede ser considerado una forma de política, sabe muy bien lo que dice. Durante décadas decenas de miles de víctimas y familiares de víctimas del terrorismo -básicamente de ETA y en menor medida del Grapo y del terrorismo islamista- han sido tratados con menosprecio no sólo por los asesinos y sus cómplices, sino también por quienes ocupaban cargos institucionales en el Estado.

Las víctimas parecían molestar porque, según algunos, honrarlas era asentir que hay criminales que matan, secuestran y extorsionan en nombre de una idea política. Aznar tendrá muchos defectos, seguro que sí, pero su Gobierno quiso saldar esa deuda pendiente con las víctimas. No se trataba de medios materiales ni de condecoraciones, sino de una deuda moral: la víctima del terror es, por definición, moralmente superior al asesino, y aquel que quiere colocarlas en el mismo plano es como menos inmoral. Y el terrorista no es, ni puede ser, un actor político. Pensar lo contrario sería un insulto al sacrificio de tantos, y ese insulto, por desgracia, se ha repetido demasiado. Quizás porque Aznar es una víctima de ETA, quizás porque rechazaba en su fuero interno algunas claudicaciones innecesarias de la Transición, quizás porque comprobó que con los asesinos de Miguel Ángel Blanco y de otros mil más no hay solución política que valga, más allá de la estricta aplicación de las leyes penales y de la destrucción total de la banda.

Hoy las víctimas tienen ante sí una tarea esencial: la de ser permanente recordatorio de que cualquier consenso contra ETA y contra otros asesinos similares debe partir de la negación de cualquier consideración política de los pistoleros y sus voceros. El destino de los terroristas no es un sillón de concejal en ayuntamientos democráticos, sino la cárcel. Y las víctimas, precisamente, son el mejor antídoto para frenar los cantos de sirena que a veces escuchamos en una España oficial tentada de cuando en cuando a negociaciones, casos Faisanes y a dar relevancia política al terror a cambio de ventajas electorales amnésicas y cortas de vista.

lucha antiterrorista
El Gobierno vasco pedirá a los educadores que no sean «neutrales» ante ETA
El nuevo Plan de Educación para la Paz concederá a las víctimas la centralidad y relevancia «que se merecen»
LORENA GIL | BILBAO. El Correo 25 Febrero 2010

La consejera de Justicia y Administración Pública, Idoia Mendia, lamentó ayer la «inhibición» que, a su juicio, se ha dado en la sociedad a la hora de afrontar «educativamente» la sinrazón de ETA y el sufrimiento de las víctimas y anunció que el nuevo Plan de Educación para la Paz buscará poner fin a esta situación, al incluir «consideraciones que asuman la no neutralidad del educador ante la violencia terrorista».

Mendia compareció ante la Comisión de Derechos Humanos y Solicitudes Ciudadanas del Parlamento vasco a petición del PNV para informar sobre el programa 'Dando pasos hacia la paz', que se enmarca dentro del citado plan. La consejera describió esta unidad didáctica como «un primer paso» hacia el abordaje del terrorismo y las heridas que ha dejado en Euskadi, pero también «un buen ejemplo» de la razón que ha llevado al Ejecutivo a reformular sus contenidos. Mendia recordó que esta iniciativa se puso en marcha a modo de experiencia piloto en cuatro centros de la Comunidad Autónoma con alumnos de cuarto de Secundaria -las ikastolas María José de Zumaia y Olabide, de Vitoria, y los institutos de Txurdinaga, en Bilbao, y Urbi, en Basauri-, y pese a considerar que tanto los materiales, el diseño de las sesiones y la metolodogía son válidos, advirtió que «en la práctica, la relevancia de las víctimas del terrorismo ligado al País Vasco quedaba diluida entre otras muchas conculcaciones de Derechos Humanos».

Mendia criticó el «escaso» espacio que se ha dado hasta ahora a los damnificados y denunció que el programa 'Dando pasos hacia la paz' llegue a «contradecir el principio de no neutralidad del educador ante el terrorismo de ETA, al evitar discutir acerca de la licitud de la violencia o de las causas y consecuencias de la misma y llegar incluso a rechazar juzgar las opiniones de los alumnos». En esta línea, avanzó que la reformulación del Plan de Educación para la Paz, cuya presentación en la Cámara de Vitoria se ha visto retrasada al mes de marzo -inicialmente estaba prevista para el pasado noviembre-, persigue deslegitimar de una manera clara y contundente el uso de la violencia con cualquier fin y «asumir la centralidad» de los damnificados en los procesos de Educación dándoles «la relevancia que se merecen».

El PNV pide consensos
La respuesta de la consejera de Justicia no convenció a los representantes jeltzales. La parlamentaria del PNV Maribel Vaquero no dudó en escenificar su desacuerdo con el análisis realizado por Mendia al considerar que el programa «trabaja la empatía hacia las víctimas del terrorismo» y advirtió a la portavoz del Ejecutivo vasco que «cuando hablamos de educación, son necesarios consensos».

Vaquero emplazó al Gobierno a «aprovechar lo que está bien para dar pasos firmes», cosa que, a su juicio, no se está haciendo, y recriminó al gabinete de Patxi López que «no quiera admitir el buen trabajo realizado» por el anterior Ejecutivo. «No es de recibo utilizar las aulas para legitimar su acuerdo con el PP», espetó.

Jorge de Esteban y la Constitución amenazada
LUIS MARIA ANSON El Mundo 25 Febrero 2010

O SE REFORMA el Título VIII de la Constitución o asistiremos a la fractura de nuestra Carta Magna. Demasiado tiempo ha resistido ya. Desde hace 10 años vengo insistiendo en que se cierre el Estado de las Autonomías con la obligada reforma constitucional. Ni una trasferencia más ni un chantaje más ni una coacción más. Y, por supuesto, la recuperación plena para el Estado de las competencias en Educación, suicidamente transferidas a las Comunidades Autónomas.

«Que los dos grandes partidos nacionales -escribió hace unas semanas Jorge de Esteban en uno de los artículos más lúcidos que he leído en mucho tiempo- lleguen al acuerdo y al convencimiento de que la única forma de arreglar este desaguisado, es rectificando a los padres constituyentes, para proceder a la reforma total del Título VIII de la Constitución y, previamente, de la ley electoral, porque sólo así se podrá evitar la amenaza a nuestra Constitución».

Para Jorge de Esteban, el Gobierno de Zapatero, aun no siendo culpable directo de los errores de la Constitución, «cometió la imprudencia de soltar las amarras que frenaban a los nacionalismos vasco y catalán». El error añadido de nuestros constituyentes, aparte de empeorar el sistema de descentralización territorial de la II República, se potenció con una ley electoral que prima a las minorías nacionalistas y las permite coaccionar de forma abusiva a los grandes partidos nacionales. Cuando el PSOE o el PP no alcanzaron la mayoría absoluta han tenido que someterse al chantaje de los partidos nacionalistas para la investidura, primero, y para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, después, y así cada año. Las últimas y suculentas tajadas las ofreció Zapatero en septiembre pasado redondeando el festín de los nacionalistas. Amelia Valcárcel, que es una mujer muy inteligente, podría explicar lo que éticamente eso supone. Ha concluido, por cierto, un sólido trabajo sobre Ética, religión y normativas de género, que ha alcanzado las calificaciones más sobresalientes.

Se ha transferido a las Autonomías mucho más de lo que era prudente. Se ha pagado mucho más de lo que se debería haber pagado. Y la voracidad nacionalista, como anticipó Ortega y Gasset a Manuel Azaña, permanece intacta. Nunca se sacia. De las exigencias de transferencias se ha pasado ya al secesionismo abierto proclamado y con fechas.

Artículos como el de Jorge de Esteban plantean a la opinión pública la realidad política de la Constitución amenazada. Los partidos políticos deberían meditar detenidamente lo que el catedrático de Derecho Constitucional ha expuesto, pero andan siempre zascandileando por las ramas en la defensa de los intereses partidistas, sin tiempo para ocuparse del interés de España. Y el interés de España exige ya, con urgencia, un pacto entre el PSOE y el PP para reformar el Título VIII de la Constitución.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

Cuidado con España
BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 25 Febrero 2010

Estamos a punto de conseguirlo. Los españoles somos así: no hay manera de disfrutar el sosiego propio de una sociedad madura y vertebrada. Por fortuna, todavía frenamos un paso antes del abismo... Mal Gobierno; a veces, pésimo. Egoísmos partidistas, territoriales o corporativos. Mezquindad y mala fe de quienes actúan al servicio de intereses siniestros. La realidad es muy negativa. Las perspectivas, mucho peores. La crisis económica destapa la caja de Pandora que contiene los vicios nacionales. ¿Todo está perdido? De nuevo la desmesura, aunque nunca faltan voces inteligentes, unas cuantas desde las páginas de ABC. Banqueros y empresarios de alto rango han hablado alto y claro. La clase media profesional y muchas gentes a pie de calle dicen cosas muy sensatas. El Rey está en su sitio, como siempre. Aislados por su lenguaje autista, los políticos apenas se toman la molestia de escuchar, salvo cuando el clamor aparece en forma de encuesta. No, España no se hunde, ni se recluye otra vez en el rincón oscuro de la historia. Algunos hacen méritos para llevarnos al colapso, pero llega la hora de una reacción social y de una exigencia moral con efectos políticos inmediatos: ante todo y sobre todo, sentido de la responsabilidad. Las claves se llaman interés general y política de Estado. Aunque sólo sea por instinto de supervivencia. Como siempre, está en cuestión el futuro de nuestros hijos. Además, esta vez también nos jugamos el nuestro.

Premisas elementales. Primera y principal: la sociedad española mantiene una dependencia patológica respecto del poder público en todas sus manifestaciones, desde el ministro al bedel del ministerio, pasando -faltaría más- por el concejal de urbanismo. Hay demasiados intereses en juego ante cada cambio de Gobierno. Por eso no sabemos ganar o perder sin conducir al sistema hasta el límite de su resistencia. La memoria no falla: González en el 82, secuela del 23-F; Aznar en el 96, con el Estado abierto en canal; Zapatero en 2004, en la estela trágica del 11-M. Vamos camino de otra hecatombe, esta vez social y económica, tal vez para moldear una mayoría insuficiente, y otra vez vuelta a empezar... Segunda, la más aparente. El proceso de selección de la clase política favorece a los mediocres y excluye a los mejores, aunque no faltan excepciones. Sobreviven los más hábiles a la hora de manejar el aparato de los partidos. Sobran los independientes, los valientes y los ingenuos. Una reflexión reciente de Rajoy debería tener consecuencias futuras: las leyes no favorecen la vocación política de los más preparados. Sería bueno cambiarlas. En cambio, añado, otorgan prebendas irritantes para la gran mayoría en forma de pensiones, gastos de representación o despachos con estética discutible. No sólo pasa aquí. Recuerden el bochorno reciente de los Lores y los Comunes. Consuelo para los anglófilos: tienen que devolver hasta el último penique.

Vamos con la tercera, tal vez la más grave. El Estado de partidos se traduce en instituciones fallidas que sirven como arma arrojadiza en el marco de las estrategias particulares. No sé si exagero, pero hay bastantes ejemplos entre las instituciones surgidas de la Constitución. Por el contrario, otras aguantan el tipo al amparo de su larga trayectoria histórica. Quiebra así la división material de poderes, porque nadie controla de verdad a los gobernantes y todo se reduce a un pulso partidista desplegado a través de los medios. Es decir, Montesquieu en estado puro: fallan los «cuerpos intermedios». A partir de tales premisas, la política en España discurre por algún lugar situado a medio camino entre la realidad y la ficción, una suerte de teatro de máscaras con actores estereotipados al estilo de la «comedia del arte». Repiten un discurso que nadie escucha, a base de réplicas y dúplicas en las que a veces se cuela alguna frase ingeniosa. En el marco de la atonía general, está rigurosamente prohibido decir la verdad. La peregrina historia del «ATC» nuclear es la mejor prueba del desconcierto de los dirigentes cuando las personas de carne y hueso irrumpen en el espacio público. Esto es lo que hay, y nadie puede eludir las reglas, bajo pena de exclusión fulminante.

Sin embargo, hay diferencias notables entre unos y otros. Aquí y ahora, la liviandad posmoderna muestra sus límites intrínsecos. Una política diseñada con mentalidad de adolescente es incapaz de afrontar los desafíos que atenazan a una sociedad compleja y desarrollada. Como el personaje de Balzac, Zapatero es un «sofista de la acción». Ahora inventa el «pacto obligatorio», una aportación singular a la teoría política. Sale del paso en clase de retórica, pero suspende sin remedio a la hora de la gestión eficaz. Ante un problema real, su actitud evoca el malvado comentario de Guicciardini sobre aquel duque de Urbino que ordenó la retirada ante los españoles: «veni, vidi, fugi»: o sea que llegó, vio y huyó, en contraste evidente con el gran Julio César. Y luego está el sectarismo.

Contra la vieja rabia hispánica, no existe remedio suficiente, aunque unos pocos llevamos años en la lucha por un objetivo imposible. En lugar de la Política, se impondrá -como siempre- el partidismo: no habrá pactos de Estado, cuestión de confianza, moción de censura, ni mucho menos Gobierno de concentración o elecciones generales. Cada uno, a lo suyo: unos, a sobrevivir para ver si escampa; otros, a contemplar el panorama para recoger los restos del naufragio. Zapatero en su mundo ingrávido, al modo machadiano: principios, negociables; números, muy pocos; letras, las de Bob Dylan. En cuanto al PP, resulta mucho más fiable en el terreno de la gestión y su estrategia política ofrece frutos adecuados. Ahora tiene que insistir en una propuesta atractiva, planteada ya en el debate reciente del Congreso.

Es la hora de presentar el patriotismo como receta para situaciones de emergencia. El mensaje «España es una gran nación, con un mal Gobierno», apuntado ya por Rajoy, sigue la línea correcta. También fueron muy oportunas las palabras de Emilio Botín o César Alierta en los momentos más confusos. Eso sí, patriotismo significa hechos y no sólo palabras. Los políticos deben hacer algún gesto sobre su «status», los empresarios sobre ciertas retribuciones injustificables o los sindicatos sobre las ventajas de sus líderes y asimilados. El Ejecutivo tiene que impulsar una reducción sustancial de gastos superfluos.

También, por supuesto, las comunidades autónomas: con permiso de Alemania, nuestro modelo territorial es el más descentralizado de Europa, pero aquí todo el mundo mira al Estado y nadie se aplica el cuento para no disgustar a la clientela. Un plan de austeridad equitativo y razonable puede ser una buena medicina para recobrar la confianza de una sociedad irritada. Cuidado con España, porque el asunto no está para bromas. ¿Miedo al futuro? Siempre genial Elías Canetti: «Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido

Nacionalismos
Se rompe
Salvador Ulayar Libertad Digital 25 Febrero 2010

Los Reyes y el Himno de España fueron recientemente abucheados en Bilbao durante la final de la Copa del Rey de Baloncesto. Pajín y Cospedal ante la prensa pretendieron, de un modo u otro, ocultar el hecho. La primera calificándolo de anecdótico y la segunda destacando que los Reyes acudieron a Bilbao gracias a que el clima político en el País Vasco ha cambiado. Ambas huyen de la realidad y se refugian en verborreas. Esa pretendida "anécdota" no es sino síntoma de una nada anecdótica realidad: el odio del separatismo a lo español. Y este género de reacciones en PP y PSOE reflejan su pusilanimidad y colaboracionismo intelectual con la demolición de la idea de Nación española. Estos partidos dizque nacionales llevan décadas apoquinando el peaje que les exige la antiespaña para gobernar el aparato del Estado de España. Lo más revelador de la concepción de esta nada hacia la que camina el país fueron las declaraciones de Patxi López . Redujo el asunto a una cuestión de urbanidad. Dijo que no le gustan las faltas de respeto para seguidamente aclarar que a él no le mueven los himnos, tomando una higiénica y progresista distancia. El tipo podría ser presidente de cualquier sitio donde haya urbanidad. Vamos, donde nadie se peda en la mesa. El representante ordinario del Estado español en el País Vasco -español de España, que otro español no hay– gasta estas pedagogías políticas de todo a cien. Como si los Reyes fueran unos más, la bandera un trapo insignificante y el himno una nana insustancial.

Tras el descomunal shock del 11-M, Zapatero, en lugar de suturar heridas y aplicar bálsamo reparador, asunto primordial para el bien de los españoles, aprovechó el Estado de aturdimiento de la derecha para demarrar del pelotón político en compañía de todo el espectro de la antiespaña, alejándose de cualquier intención de entendimiento con quienes identifica como la otra España, cosa letal para la nación, único ámbito posible de ciudadanía y libertad. La derecha habrá cometido muchas torpezas pero es innegable que el responsable de este insensato acelerón disgregador habita en la Moncloa. España es una corrala en la que las autonomías cogen el dinero y corren y pretenden siempre mayores cotas de poder. Dicho sea de paso, corrala a la que le importa un pimiento el fenomenal carro de irregularidades y mentiras que pueblan la investigación y juicio del 11-M, aquellos atentados que terminaron de aupar a ZP al poder. Qué decir de los separatistas, apoyos tantas veces imprescindibles para sentar un presidente en Moncloa. La clase política, en demasiadas ocasiones, se ocupa en asuntos que no son del interés común sino de su interés, de sus medros, del fomento artificial de los particularismos. Muchos se partían de risa con aquello de que España se rompe, en burlesca alusión a quienes avisaban de ello. Los españoles duermen, muchos hastiados, sobre una piel de toro estructurada por la podredumbre de intereses tribales y de partido, esas patrias.

Nada como las víctimas del terrorismo debieran simbolizar la nación española, pues que por matarla fueron matadas. Y en tanto que hablamos del símbolo no nos quedamos, claro está, únicamente en el nivel más personal, de "herido", sino en el de su significación política, nacional. Ya pueden derramar homenajes, leyes de ayuda y solemnidades de todo género sobre ellas, que si la nación contra la cual fueron asesinadas se va esfumando todo es farfolla y hasta cruel sarcasmo. No se trata sólo de acabar con los terroristas, no. No es cuestión de justicia penal únicamente, no. Se trata además de establecer una justicia política imprescindible, pues que las mataron por matar una nación que hoy permitimos que languidezca. La ETA es una pieza, parte de un movimiento separatista cuyo objetivo es romper España. Qué sin sentido el arrojo ciudadano de tantas víctimas que se la jugaron por nuestra libertad, la de una España que va quedando para la chatarra. ¿Valió la pena? Sólo un pacto de los grandes partidos para rescatarla de su secuestro separatista daría sentido a tanta sangre, nuestra sangre. Sí, una utopía. Y más, mientras el mendaz pirómano de la Moncloa siga allí.
Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.

La responsabilidad de las Cortes Generales
Manuel Muela* El Confidencial 25 Febrero 2010

Los acontecimientos políticos y económicos de las últimas semanas han culminado con un debate parlamentario que, en mi opinión, ha puesto de manifiesto la esclerosis aguda de las diferentes instituciones constitucionales y la consiguiente amenaza que se cierne sobre el porvenir de la cohesión social y la convivencia democrática de los españoles. Si las instituciones, que se deben a los ciudadanos, no responden a sus demandas y angustias, parece lógico pensar que se inicia un camino de sustitución de aquellas, que podrá ser tortuoso y difícil, pero inevitable. Para atenuar las dificultades del viaje hacia el cambio del orden constitucional, conviene apelar, en medio del marasmo, a la reacción constructiva de las Cortes Generales, que son formalmente las depositarias de la soberanía nacional.

España es un país en el que la tradición asociativa y la exigencia de los ciudadanos con quienes desempeñan responsabilidades públicas brillan por su ausencia. Era lo normal en las épocas no democráticas que hemos tenido en abundancia. Lo anómalo es que después de treinta años de régimen constitucional sigamos en las mismas, lo que da derecho a afirmar que el conjunto de las instituciones, no solo el gobierno, han fracasado en el objetivo de lograr para la sociedad española la civilización y la libertad. Suponiendo que ese hubiera sido el objetivo, que es dudoso que lo fuera.

El desconcierto y el sentimiento de orfandad que se han adueñado de los españoles son, en gran medida, consecuencia de unas actuaciones políticas y educativas que, a lo largo de los años, han procurado alejar el interés y conocimiento de los asuntos públicos de las conciencias individuales, en beneficio del control de éstos por parte de unas minorías alojadas férreamente en las instituciones que, conforme a la Constitución, deben expresar el pluralismo político y ser instrumento fundamental para la participación política, los partidos políticos, y aquellas otras instituciones orientadas a la defensa de los intereses económicos y sociales, los sindicatos y las asociaciones empresariales.

La partitocracia real que se ha impuesto en España, adobada con un poder sindical análogo, ha ido copando el resto de las instituciones constitucionales, de forma que todas, desde la Justicia al Tribunal Constitucional, han ido perdiendo independencia y capacidad para cumplir la función de contrapeso, que es la regla de oro de cualquier sistema democrático. Y eso ha sido relativamente fácil, porque casi nadie ha pretendido evitarlo: el aprovechamiento de unos pocos y la inhibición de la mayoría han funcionado eficazmente porque las condiciones económicas favorables también han contribuido a ello. Como en la monarquía burguesa de la Francia de Luis Felipe de Orleans, el lema inspirador ha sido el de “enriqueceos”, lo que se ha traducido en acumulación de riqueza para minorías poderosas y endeudamiento desusado para los demás.

Golpe de timón
La estructura del Estado ha ido creciendo y engordando hasta límites nunca conocidos, sin analizar si ello se podría sostener en circunstancias más restrictivas o adversas. Y hasta tal punto es así que en los diferentes debates que nos inundan con motivo de la ruina sobrevenida ninguno de los protagonistas se atreve siquiera a formular la necesidad de reestructurar el Estado, que está claramente sobredimensionado. Todos se afanan en señalar partidas presupuestarias que, en su conjunto, son irrelevantes ante la magnitud del problema, ignorando conscientemente la influencia decisiva del fenómeno autonómico. Es sólo un apunte de la ceguera dominante.

La solvencia y el crédito de España han sido puestos en entredicho en los medios de opinión internacionales, que han recibido además la ayuda de opiniones expresadas por ilustres españoles, como es el caso del Sr. Almunia, comisario de la UE: nuestra deuda y nuestros principales valores empresariales han sido azotados cruelmente en los mercados de valores, para recordarnos de quienes dependemos. En España, mientras tanto, llegan desde Cataluña, comunidad importante en agudo declive económico “fatigada” de su tripartito, voces que apelan a la unidad y que, de forma superficial, se despachan con el “otra vez los depredadores nacionalistas”, lo que no parece el caso en esta ocasión. Se adivina una inquietud de mayor calado, como cuando Tarradellas pidió un golpe de timón.

El Jefe del Estado, que es un gran aficionado a la Fiesta Nacional, advertido de la gravedad del enfermo y alertado su instinto de político con más de tres décadas de ejercicio, lanza un primer aviso, expresando públicamente su preocupación y apelando a la unidad. Gran sorpresa y desconcierto, algún chascarrillo y espeso silencio oficial de los actores principales, medios de comunicación incluidos: todos adoptan la posición de a verlas venir. El Jefe del Gobierno, principal receptor del aviso, elude someterse a una cuestión de confianza y pretende ganar tiempo, ofreciendo acuerdos y creando una comisión ad hoc, ante el escepticismo de unos y la desgana de otros; casi nadie le concede crédito. Continuará la descomposición y llegará el segundo aviso.

La espera de no se sabe qué santo advenimiento, para justificar la prolongación de la agonía institucional y económica es inadmisible; por ello, comprobado que no se utilizan los resortes tradicionales para intentar el cambio de rumbo, las Cortes, y en concreto el Congreso de los Diputados, que representan la soberanía nacional y cuyos integrantes no están sometidos a mandato imperativo alguno, artículo 67 de la Constitución, deberían promover la constitución de un gobierno del parlamento con el objetivo de recuperar el crédito y la confianza perdidos, mediante un programa claro de saneamiento político y económico. Su tiempo sería el que resta hasta las próximas elecciones generales que, probablemente, habrían de tener carácter constituyente. Sería la alternativa a lo imprevisible.

Puede que la creencia en las virtudes democráticas nos conduzca a algunos a pensar que la crisis española debería remontarse con el ejercicio de aquellas. Así surgen propuestas que, al contrastarse con la prosaica realidad, parecen una ensoñación. Pero siempre será mejor creer en la libertad que lamentarse después, porque, como decía Sófocles, cuando las horas decisivas han pasado es inútil correr a su encuentro.

*Manuel Muela es economista

Otro crimen del castrismo
Editorial ABC 25 Febrero 2010

LA dictadura cubana es la única responsable de la muerte de Orlando Zapata, un prisionero político que jamás utilizó la violencia y que había sido privado arbitrariamente de su libertad por el siniestro régimen de los hermanos Castro. Cuando en un país no impera más ley que la voluntad que emana de un Gobierno totalitario, un ser humano encarcelado injustamente puede llegar a pensar que no tiene otra defensa que llamar la atención de la opinión pública internacional, con la remota esperanza de hacer cambiar las cosas. En el caso del régimen castrista, esta esperanza ha sido vana, porque los carceleros saben que la única garantía de supervivencia de su dictadura es precisamente mantener una firmeza brutal con la que amedrentar a la población, como ayer puso de manifiesto la ola represiva desplegada por las autoridades de La Habana para evitar una manifestación. Los cubanos saben de sobra y desde hace ya décadas lo que significa el lema de «socialismo o muerte»: a quienes insistan públicamente en no aceptar la dictadura y sus rancias teorías no les queda más alternativa que la muerte, como bien ha comprobado Orlando Zapata.

Desde su llegada al poder, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se ha empeñado en entablar un diálogo -moralmente imposible- con la dictadura cubana y, a pesar de que la respuesta que recibe es siempre el desdén, la diplomacia que dirige Miguel Ángel Moratinos sigue insistiendo en tratar de complacer a los carceleros y en ignorar a los demócratas. El Gobierno está instalado en la falsa idea -que pretende llevar a la Unión Europea- de que para promover la transición a la democracia en Cuba hay que llevarse bien con la dictadura, cuando la experiencia indica todo lo contrario: la muerte de Orlando Zapata es la prueba de hasta dónde están dispuestos a llegar los responsables del régimen en el camino de las reformas. Incapaz de condenar ayer el crimen que representa la muerte del disidente cubano, Zapatero debe reflexionar antes de que sea demasiado tarde, porque llegará un día en que los cada vez más numerosos ciudadanos cubanos que luchan pacíficamente por la libertad vean la caída de la dictadura y recuerden entonces de qué lado estuvo España cuando ellos eran perseguidos. Los que hoy llamamos disidentes, a los que Zapatero echó de las recepciones en la Embajada de España, serán tarde o temprano los líderes de una Cuba democrática, mientras que la dictadura con la que él pretende congraciarse será barrida por la historia.

Vómito, miseria y silencios
HERMANN TERTSCH ABC 25 Febrero 2010

PROBABLEMENTE hayan sido pocos de Ustedes, lo lamento infinitamente, que hayan vomitado al saber que nuestro presidente del Gobierno no ha tenido ni una palabra dispuesta para rememorar a Orlando Zapata Tamayo. De ese héroe de la resistencia en Cuba que ha muerto -en huelga de hambre- para hacer frente a toda la villanía, miseria y opresión que supone el régimen castrista, tan arropado por nuestro Gobierno de cómplices de este crimen, como de otros.

Yo les confieso que he vomitado. Y mucho. Mi desprecio me llega al hígado. Mi desprecio profundo hacia aquellos que temblaban por la vida de De Juana Chaos, véase ese Gran Timonel de Valladolid -con todas sus mentiras a cuestas- o ese Fouché Rubalcaba que nos hablaba de motivos humanitarios -hasta emociones- para sacar de la cárcel a un asesino como ese mierda de terrorista que quiere contaminar la profesión de taxista en el Ulster. Ni una palabra suya para condenar la horrible muerte de Orlando Zapata en sus terribles condiciones en Cuba.

Yo ya no sé si en este país sigue existiendo una mínima capacidad de asco hacia la basura moral. Me temo que esta indolencia nos lleva hacia el desastre ético y la nueva fractura social con impredecibles consecuencias. Ninguna grata. Sólo pensar que un régimen, como el criminal de Cuba, protegido por el que nosotros hemos elegido, deja morir a sus presos, que sólo lo son por pensar y opinar, y no por matar, como los amigos del PSOE de antaño, hace crujir las tripas y reverberar las vergüenzas. ¡Qué asco, Dios mío, estos gobernantes que han dejado morir a Orlando Zapata, como habrían hecho con Sajarov o Soljenitsin, con Mandelstein o Ajmatova! Porque su indigencia ideológica les impide condenar las monstruosidades de sus amigos de pensamiento. Sólo cabe pensar que les parece bien que Zapata muriera en la cárcel, y que si tuvieran posibilidad para hacerlo, nos dejarían morir a otros muchos en mazmorras de la Cheka, y no precisamente de la cubana, sino aquí, en el centro de Madrid. Hay precedentes, como algunos de Ustedes recordarán. Si nos han impuesto monumentos a Largo Caballero, el inventor de la Cheka hispana, si un asesino como Carrillo es la lumbrera de la memoria histórica y se ha vuelto a imponer esa gracieta asesina de que el que no piensa como un Gobierno incapaz es un criminal, podemos sin duda estar encantados con que nuestro héroe cubano que acaba de morir, nuestro querido Orlando Zapata, esté enterrado porque nuestra hipócrita fe en las reformas inexistentes en La Habana es infinita.

De nuevo, ¡qué asco y qué vómito absoluto ante las miserias de nuestro Gobierno! ¡Qué barbaridad que un pueblo como el nuestro, con todas sus terribles experiencias en su historia reciente, se haya convertido con su gobierno sectario e izquierdista en el mayor defensor que tiene en el mundo el régimen miserable que ha dejado morir a Orlando! ¡Qué desastre y qué vergüenza que nuestro país sea el mayor cómplice de este crimen, este nuevo crimen de un régimen que no actúa más que con la mentira, la violencia y el miedo! Ahí tenemos a Moratinos y Zapatero, los dos aliados de un sistema criminal que ha llevado a Orlando a la muerte. Espero que ambos pongan fotografías de la víctima de su aliado sobre sus despachos. Espero que sus hijos e hijas les pregunten algún día sobre el porqué de la muerte de Orlando. Espero que Orlando les persiga con su nombre y gracias a sus amigos para siempre. De Juana Chaos puede llegar hasta taxista gracias a Rubalcaba y al presidente del Gobierno que Ustedes han elegido por mayoría. Orlando ya no podrá llevar un taxi ni por las ciudades que conoce bien. Porque lo han matado criminales protegidos por nosotros. Piensen todos en ello.La muerte de Orlando es una catástrofe moral para España. Porque los españoles son responsables de que los cómplices del castrismo sigan dictando las normas.

Zapatero y Cuba
Un minuto vergonzoso
Cristina Losada Libertad Digital 25 Febrero 2010

Tras un silencio tan deliberado como infame, el presidente del Gobierno ha dedicado un minuto al martirio del preso político cubano Orlando Zapata. Un minuto que le ha arrancado, a todas luces, el escándalo causado por su decisión de no referirse a la última víctima mortal de la dictadura castrista en la sala de los Derechos Humanos de la ONU. Allí, bajo la cúpula de Barceló sufragada por España, Zapatero hizo lo que quería hacer: evitar cualquier pronunciamiento desfavorable hacia un régimen que, no importan sus crímenes, continúa siendo un icono para la generalidad del progresismo. El mito de la Revolución hace ciegos voluntarios y hasta gozosos. ¿Oponerse a las dictaduras? Nunca a las nuestras.

Los sesenta segundos, y ni uno más, del presidente le han concedido titulares inciertos, pues no ha reclamado Zapatero, como dicen, la libertad de los presos políticos cubanos. Amparado en un plural mayestático, escondido tras las faldas europeas, afirmó que la "debemos exigir", que no es lo mismo. Y su ministro de Exteriores procedió a idéntica maniobra en una reunión de la UE, cuando transformó la propuesta de suscribir una condena en el deseo de llegar a una "posición común sobre los acontecimientos que lamentablemente se vivieron ayer en Cuba". Se guarda bien Moratinos de llamar al crimen por su nombre. Para él, es un mero acontecimiento, lamentable, como mucho, igual que un accidente.

Una impresionante, por bochornosa, nota del Congreso manifestaba el apoyo a unas "gestiones realizadas por todas las instancias políticas" a favor de los presos de conciencia cubanos. ¿Gestiones? Se sabe que Estados Unidos pidió que se le prestara a Orlando Zapata la atención médica necesaria. ¿Qué ha hecho el Gobierno de España durante los 85 días de huelga de hambre de un albañil cuyo único delito era pedir democracia? Díganlo, a fin de que se pueda evaluar esa política suya de colaboración, diálogo y buen rollo con la dictadura comunista.

Más notorio es lo que no se ha hecho una vez consumada la iniquidad. Ni el PSOE ni ninguno de sus amigos, tan activistas ellos, han convocado las manifestaciones, vigilias y encierros a las que se muestran más que dispuestos cuando se trata de sus causas. Pero la causa de los disidentes del comunismo no es –no ha sido nunca– la suya. Para ellos, sólo silencio, cuando no insultos. Razón tenía Revel cuando escribió que el Muro había caído en Berlín, pero no en las conciencias.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Asesinato en La Habana
Editorial La Razón 25 Febrero 2010

La dictadura deja morir a un disidente en la cárcel tras 85 días en huelga de hambre

La muerte del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo en un hospital de La Habana, tras 85 días en huelga de hambre, revela de nuevo el rostro aborrecible de la tiranía castrista que el Gobierno español se empeña en maquillar desde hace seis años. Trabajador humilde y albañil de profesión, de 42 años, formaba parte del grupo de 75 presos políticos encarcelados a raíz de la denominada «Primavera Negra» en 2003. De ellos, 53 aún siguen entre rejas. Zapata luchó pacíficamente por la democracia, y en prisión, lejos de doblegarse a la brutalidad de los carceleros, reivindicó mejoras en las condiciones de vida de los reclusos políticos y denunció las palizas sistemáticas que recibían en la cárcel bautizada como «Kilo 7», en la provincia de Camagüey.

No era un criminal ni un asesino ni un ladrón ni un violador... Sencillamente fue encerrado y torturado por defender la dignidad de los hombres. El suyo fue, sin duda, un asesinato, el último de una tiranía despiadada, que acumula un reguero de sangre e injusticia pavoroso: más de 8.100 fusilados, 11 fallecidos por huelga de hambre y 97 muertos en la cárcel. En las prisiones de los hermanos Castro permanecen más de 200 presos de conciencia en condiciones inhumanas. El desenlace trágico de Zapata ha dejado en evidencia el lamentable papel de la diplomacia española en su relación con Cuba. La semana pasada, Miguel Ángel Moratinos defendía los progresos en materia de derechos humanos después de la reunión del mecanismo de diálogo sobre este asunto de los gobiernos de España y Cuba celebrada en Madrid. A esa hora, el disidente fallecido agonizaba en La Habana. Se quiera o no, un Gobierno que se ha convertido en altavoz de los planteamientos de la tiranía, que ha defendido su «real» voluntad de cambio, que ha confirmado los progresos en materia de derechos humanos, asume una condición de cómplice y corresponsable en alguna medida de sus actuaciones.

Moratinos ha jugado un papel especialmente desgraciado. Al mismo tiempo que se desentendía de la disidencia y le daba la espalda, ha sido la voz que ha trabajado en Europa a favor de alterar la Posición Común de la Unión, que condicionaba la normalización de relaciones a los avances de Cuba hacia la democracia, por una política de entendimiento, cercanía y colaboración. El ministro ha cometido demasiados errores en su gestión, pero su conciliábulo con los Castro le incapacita.

Ayer, la izquierda española se convirtió en una corriente de lamentos por la muerte de un joven albañil que sólo quería no recibir más palizas en prisión. Pero no hubo ni una crítica ni una mala palabra hacia la tiranía. Los mismos que se movilizaron con justicia hace unas semanas en favor de la activista saharaui Aminatu Haidar no se conmovieron por los sucesos de la isla-prisión. De hecho, ni el Ministerio de Exteriores ni el PSOE se atrevieron a condenar ayer la dictadura y sus crímenes cuando el PP lo propuso en el Congreso. En su lugar, y forzados por las circunstancias, se limitaron a reprobar genéricamente la falta de libertad y los abusos en el mundo, lo que demuestra su condescendencia patológica con un régimen que a esa hora desataba otra ola de arrestos entre opositores mientras Raúl Castro, con cinismo repulsivo, lamentaba la muerte de Zapata.

Aunque parece imposible a estas alturas, España no debería mantener su política de paños calientes con la dictadura castrista y tendría que liderar una estrategia de exigencia y defensa sin matices de la democracia y los derechos fundamentales. Mientras se mire con simpatía a un sistema que tortura y asesina, la democracia se deja jirones de dignidad y de credibilidad.

Una nota vomitiva del Congreso sobre el último asesinato castrista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Febrero 2010

Esta casta descastada, mansa y pregonada, resabiada de la vista y con querencia a toriles, que no merece llamarse española pero que representa muy bien esa continua limpieza de corrales, lidia de saldos y procesión de cornigachos, bizcos y escobillados en el ruedo político, ha producido tras el asesinato de Orlando Zapata en Cuba una birrionota que autoriza cualquier fantasía higiénica si no fuera a ensuciar lo que limpiase, antes incluso de tocarlo.

Cuatro parrafejos, cuatro mojoncillos, cuatro flatulentas naderías componen este monumento al deshonor gramatical, la prosa rufianesca y la cobardía politiquera. Helo aquí:

La noticia de la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata que ha sido difundida con profusión por los medios de comunicación españoles, ha causado consternación entre las fuerzas políticas y en la sociedad española que mantiene un vínculo muy sólido con la sociedad cubana.

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados quiere mostrar, en primer lugar, su más profunda condolencia al familia y amigos de Orlando Zapata y manifiesta su honda preocupación por la situación de los presos de conciencia, en Cuba, Cuya libertad, hoy, vuelve a pedir.

Asimismo, condena las limitaciones a las libertades políticas y la falta de protección de los Derechos Humanos en cualquier parte del mundo. En el caso de Cuba apoya las gestiones realizadas por todas las instancias políticas a favor de los presos de conciencia, que también se ha producido en le caso de Orlando Zapata.

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, reitera su compromiso con Cuba, con la defensa de los Derechos Humanos y con la democracia.

Vayamos por partes, mojoncillos o parrafejos. En el primero no se proclama, quiá, que los supuestos representantes de la soberanía nacional española se sientan indignados por el vil asesinato, tras torturas salvajes y abandono criminal, de un preso político cubano. Lo que se dice es que la noticia de la muerte de un preso de conciencia difundida por los medios de comunicación españoles ha consternado a las fuerzas políticas y a la sociedad que mantiene relación estrechísima con la sociedad cubana. Hemos oído al matasanos habanero y comunista Llamazares explicar que a los que molesta esta noticia –no el hecho criminal sino que se cuente–, es a los amigos del régimen castrista. Pues el Congreso es todo Llamazares, molesto por esta noticia que dificulta el trato con los asesinos e impide la marginación total de los que se juegan la vida luchando contra ellos.

En el segundo párrafo, la vileza de la pandilla parlamentaria alcanza lo artístico. ¿Cómo se atreve a decir el PSOE que se conduele y preocupa por los presos de conciencia en la isla-prisión de Cuba si es el representante del régimen asesino de los Hermanos Castro en Europa, si se niega a recibir a los disidentes en la embajada española, si proclama –Moratinos el 22 de Diciembre– que las reformas en Cuba van por buen camino, si Zapatero, su jefe, no ha tenido ni una palabra de condena para el régimen comunista más antiguo del mundo y el más asesino de Iberoamérica? ¿Qué ha hecho la harka progre, con el sociata y castrista Miguel Ángel Martínez a la cabeza, más que defender a la dictadura de los Castro? ¿Alguien puede citar una docena de dirigentes socialistas españoles que se distingan por su apoyo a la lucha de los disidentes del régimen? ¿Media docena? Ni eso.

El tercer párrafo bate todas las marcas de la ignominia intelectual. Para no hablar de Cuba como régimen criminal empiezan condenando en general a todos lo que hagan algo malo contra las libertades políticas. ¡Por eso creamos la Alianza de Civilizaciones! Y se aplauden a sí mismos por las "actuaciones de todas las instancias políticas" a favor de los presos de conciencia cubanos. ¡Miserables! ¿Cuándo han apoyado los comunistas a los presos políticos cubanos? ¿Cuándo los partidos de extrema izquierda aliados al PSOE? ¿Cuándo el PSOE? ¿Cuándo ha sido severo y no servil Moratinos con los Castro? ¿Y por qué firma esta basura el PP? ¿Por Fraga y demás amigachos de la dictadura habanera? ¿A qué está jugando Rajoy?

El cuarto párrafo puede servir como emético si algo ha sentado mal al estómago, porque es una trola vomitiva. España, o, más exactamente, su descastada casta política, no apoya la libertad de Cuba sino la libertad de acción de los asesinos que hace más de cincuenta años convirtieron la isla en campo de concentración y paredón interminable. Véanse en los Horrores Monumentales los erigidos al asesino Che Guevara, símbolo del asesinato como política básica del socialismo real, es decir, del comunismo. Ese es el apoyo de los políticos dizque españoles a la causa de la libertad en Cuba.

Zapatero no ha dicho una palabra contra los Castro en su última perorata autocomplaciente, esta vez sobre la pena de muerte. ¿Por qué no se va a predicar a La Habana? Ni el Rey ni los Príncipes fueron a Honduras a la toma de posesión del nuevo y legítimo Gobierno, enemigo de los Castro, Chávez y demás gorilas. Pero a Castro no le fallan en las cenagosas cumbres iberoamericanas. Aún recordamos a Juan Carlos y Fidel abrazados y achispados brindando en Oporto. ¿Por qué brindaban? ¿Por los Orlandos Zapata asesinados en la Isla-Cárcel? ¿Dirá algo el Rey contra los asesinatos castristas, o dirá lo de siempre, o sea, nada? ¡Qué pena ser cubano, pese a la gloria de sus mártires! ¡Qué triste ser español, representado por esta piara!

Por una Cuba libre. No más muertes impunes.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Febrero 2010

Mucho ha tenido que pensar en estas últimas 24 horas el Sr. Zapatero para evacuar al final una especie de protesta en un tono menor, diplomáticamente hablando “de baja intensidad”, en respuesta a la muerte del disidente cubano, Orlando Zapata, en manos de la dictadura comunista de los Castro. Pero claro, olvidamos que el Sr. Zapatero ideológicamente está muy cerca de lo que se practica en las dictaduras bolivarianas de Cuba y Venezuela, vista su política de Exteriores personificada en el Ministro Sr. Moratinos cuya agenda le impide reunirse con la “disidencia cubana”.

Esta es la primera vez que voy a comentar un suceso internacional, pero que tiene mucho que ver con la deriva política nacional cuyo máximo exponente ha sido no solo el retraso en la pseudo condena del Sr. Zapatero, sino en el contenido de la nota del Congreso de los Diputados. No deja de ser irónico el que el Sr. Zapatero estuviera ayer en el foro de los Derechos Humanos y permaneciera en silencio sin comentar ni transmitir un pésame a la familia del disidente por el asesinato de un disidente político objeto de la represión de un régimen comunista salvaje y esclavizador.

Una respuesta indigna de un Presidente de un Estado democrático en el que “lamentar”, como bien dice la Sra. Aguirre, no es lo mismo que condenar. Porque puestos a lamentar, es seguro que muchos ciudadanos españoles lamentan haber votado al Sr. Zapatero. Porque es seguro que muchos ciudadanos lamentan tener una casta política tan envilecida y tan insensible a los problemas de libertades y de los derechos humanos. Basta con leer el comunicado del Congreso de los Diputados para sentir verdaderas náuseas ante el cinismo y la cobardía que se desprenden de un texto carente de la mínima crítica hacia el régimen dictatorial de Cuba.

Son ya miles las muertes que ese régimen despiadado lleva en su particular contador. Son miles los cubanos que se han visto forzados a huir de su País ante la actitud de un régimen en el que sus dirigentes se han enriquecido a costa de llevar a los cubanos a la miseria, situándolos solo por delante de la miseria de un Estado como el de Haití. Y esto que es una verdad que debe avergonzar a cualquier demócrata, para los diferentes Gobiernos de España solo ha sido una pequeña molestia que no ha impedido que las grandes empresas se instalen en ese País y hayan colaborado en la degradación del pueblo cubano favoreciendo el auge de la prostitución.

Hay veces que al contemplar la actitud de la casta de políticos que tenemos en España me avergüenzo de no hacer nada más que escribir y denunciar unos hechos que son una mezquindad moral. Desde mi humilde blog quiero transmitir mi solidaridad y apoyo a la familia de Orlando Zapata y expresar un deseo de libertad y democracia para el pueblo cubano. ¡Viva Cuba Libre!.

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Otro mártir por la libertad en Cuba
EDITORIAL Libertad Digital 25 Febrero 2010

Coincidiendo con el aniversario de la muerte de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, cuyo avión fue derribado hace ahora catorce años por las fuerzas aéreas cubanas, la dictadura castrista se ha cobrado este martes una nueva víctima mortal. Se trata de Orlando Zapata Tamayo, uno de los 75 disidentes condenados en la primavera del año 2003 con penas de hasta 28 años de prisión. En el caso de Zapata su condena se elevó posteriormente hasta los 36 años de cárcel debido a que ni la reclusión ni las torturas impidieron a este mártir de la libertad seguir protestando en defensa de los derechos humanos.

Ante la huelga de hambre que Zapata inició hace ochenta y seis días, la única respuesta de la dictadura castrista ha sido, tal y como denunció Libertad Digital el pasado viernes, la de impedir a su madre ir a visitarlo e incluso saber cuál era su paradero después de su traslado, con destino desconocido, desde el hospital donde estaba ingresado.

Si vergonzoso ha sido el silencio de la UE, en general, y del Gobierno español, muy en particular, durante todos estos meses, más bochornosa resulta ahora su pasividad tras la muerte de este preso político para adoptar represarias contra la dictadura comunista que desde hace más de medio siglo cercena las libertades en Cuba.

A pesar de conocer la noticia de su muerte, a pesar de ostentar la presidencia semestral de la UE y a pesar de participar en un foro de Naciones Unidas en defensa de los derechos humanos, Zapatero ha sido incapaz no ya de condenar al régimen cubano, sino incluso de mentar el nombre de su última víctima durante su intervención en Ginebra. Por lo visto, el "valor supremo de la vida" a la que Zapatero ha hecho mención en ese foro contra la pena de muerte sirve para condenar con igual intensidad la pena capital aplicada a asesinos en sociedades democráticas que el asesinato de disidentes políticos en las dictaduras. Este "valor supremo de la vida" le sirve de excusa a Zapatero para tramitar la excarcelación de un asesino en serie en huelga de hambre como el etarra De Juana Chaos, pero no para elevar la menor protesta ante la represión de una abyecta dictadura como la que padecen los cubanos, y que es la que originó la huelga de hambre de Zapata y a la que cabe responsabilizar de su muerte.

La única respuesta institucional en España se ha limitado a una declaración del Congreso de los Diputados, aprobada por todos los partidos, pero de tan bajo perfil que ha eludido una condena expresa de la dictadura castrista, diluyéndola en una genérica condena a la falta de libertades y conculcación de derechos humanos "en cualquier parte del mundo". Para colmo, esta resolución brinda su apoyo a unas inexistentes "gestiones realizadas a favor de los presos de conciencia, que también se han producido en el caso de Orlando Zapata", cuando lo cierto es que el Gobierno de Zapatero no ha hecho "gestión" alguna digna de ese nombre, tal y como con razón ha denunciado la oposición democrática a este régimen comunista.

Hasta tal punto el Gobierno de Zapatero ha sido complaciente con el régimen de los hermanos Castro que el ministro Moratinos se negó a reunirse con los disidentes en su visita a la isla cárcel de hace unos meses.

En cualquier caso, si la respuesta internacional al régimen cubano se limita a declaraciones de tan bajo perfil como la aprobada por el Congreso español, no nos debe sorprender que la represión se recrudezca, tal y como ha sucedido con la detención y arrestos domésticos de otros disidentes que no pretendían cometer más "delito" que el de asistir al funeral de este mártir de la libertad..


Deslegitimación y racismo
La grotesca parodia del carnaval jeltzale deja elementos para el desasosiego. Es necesario frenar el proceso de naturalización de la identidad que desarrolla el miedo al mestizaje y promueve la pureza y la homogeneidad
IÑAKI UNZUETA El Correo 25 Febrero 2010

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UPV-EHU

Del conjunto de críticas que está recibiendo el Gobierno del lehendakari López, una parte se ajusta a los cánones establecidos y puede considerarse racional y ponderada. Sin embargo, también está teniendo lugar una crítica torva y grosera que se desliza peligrosamente por la pendiente de la descalificación y de la inferiorización. En 'Utopía y desencanto', Magris rescata unas palabras de Canetti sobre la tarea moral del poeta y dice que «debería ser el perro de su tiempo, no encerrarse en su propia pureza sino ir a olfatear por todos los rincones la verdad, tal vez repelente, de su época, aliviando así el dolor y sacando de su guarida el mal escondido entre las basuras». La sociología es una disciplina que trata de descubrir los secretos guardados por los estereotipos, los prejuicios y el sentido común; y en ese cometido, muy a menudo, como el poeta de Canetti, debe olfatear la verdad en lugares hediondos.

La característica básica del racismo es la idea de que existe una relación entre la pertenencia a una categoría social y la posesión de características específicas. El racismo opera atribuyendo significados a determinadas características, dando lugar con ello a un sistema de categorización y jerarquización entre grupos. Ahora bien, ya nadie sustenta el viejo racismo biologicista que inscribía una pretendida diferencia esencial en la naturaleza misma de los grupos humanos. Ya nadie defiende la existencia de razas con determinados atributos naturales que estarían asociados a características intelectuales y morales que llevarían a prácticas de inferiorización y exclusión. En la actualidad, el racismo adopta formas flexibles y recurre a la idea de diferencia, de irreductibilidad e incompatibilidad entre culturas.

Según Van Dijk, el racismo contemporáneo lleva a cabo una continua presentación negativa del Otro que se equilibra con la presentación positiva de sí mismo. En esa estrategia se emplean negaciones («No tengo nada contra ellos, pero?); concesiones («También hay algunos buenos, pero?) o transferencias («A mí no me importa, pero a otras personas de este país sí»). Todos esos contrastes buscan destacar las diferencias de grupo y consolidar la oposición entre Ellos y Nosotros. El racista combate la ambivalencia, siente repugnancia por lo impuro, tiene horror a la indeterminación, ama la limpieza cognitiva, quiere las cosas claras y rechaza la viscosidad del extraño que no respeta las oposiciones. Sin embargo, el mundo es ambivalente y, como dice Bauman, «la ambivalencia debe ser celebrada porque es el límite del poder de los poderosos?es la libertad de los impotentes».

Barker señaló la existencia de un racismo cultural, en el que la legitimación del discurso ya no se basa en la inferioridad biológica sino en la diferencia cultural. El racismo cultural se legitima en la incompatibilidad e irreductibilidad de las culturas, de modo que al Otro se le niegan sus valores y su ser cultural, y es percibido como alguien que no tiene cabida en la sociedad. En esta línea, Wieviorka indica la existencia de dos procesos: diferenciación e inferiorización. Dice Wieviorka que la lógica de la diferenciación que tiende a rechazar los contactos y las relaciones sociales «nos remite a la imagen de exterioridad radical de los grupos humanos, que en última instancia no tienen ningún espacio en común en el que desplegar la menor relación». Por su parte, la lógica de la inferiorización lleva a la descalificación del Otro presentándolo como ignorante, inculto, abyecto o despreciable.

Victor Klemperer analizó la lengua del Tercer Reich y dijo que respondía al dístico de Schiller sobre la «lengua que crea y piensa por ti». Pero además, para Klemperer, «el lenguaje no sólo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica». Por su parte, Bauman considera que «la jardinería y la medicina son formas funcionalmente distintas de la misma actividad, la de separar y aislar los elementos útiles destinados a vivir y desarrollarse de los nocivos y dañinos, a los que hay que exterminar». Por eso Hitler le confesó a Himmler que «el descubrimiento del virus judío es una de las grandes revoluciones que se han producido en el mundo (...). Cuántas enfermedades tienen su origen en el virus judío». La lengua del Tercer Reich se encontraba cargada de imágenes sobre enfermedades, bacilos, virus e infecciones.

La grotesca parodia de carnaval de los jeltzales nos ha dejado elementos para el desasosiego y la preocupación. Según ellos, el «País Vascorum» se encuentra afectado por el «virus hispalensis» que «viene del Sur y trae pereza y vagancia y provoca graves malformaciones». Los miembros del PP son bacterias que provocan graves epidemias. Y el lehendakari Patxi López es «Pacus el kalendari» y ha accedido a la Lehendakaritza «haciendo trampas, en base a un recorte del mapa político... y comiéndose sus propias palabras, sobre la base de mentiras».

Es necesario frenar el proceso de naturalización de la identidad que desarrolla el miedo al mestizaje y promueve la pureza y la homogeneidad. La cultura naturalizada se convierte en un ariete contra el Otro, para el que ya no hay lugar en la sociedad. Y es necesario también que cese la inferiorización del Otro, la descalificación del lehendakari, presentándole como una persona torpe y alejada de la sensibilidad euskaltzale, vago y poco preparado, bribón y taimado. Estos ataques que tratan de recordarnos la pretendida superioridad del nacionalismo intentan hacer del lehendakari un Tío Tom vasco amable y servicial que ha interiorizado su inferioridad. Se equivocan. No nos van a callar. Nos reafirmamos en nuestra condición de vascos y en nuestro legítimo derecho a gobernar.

Cuando la ideología es el criterio para el reconocimiento de los derechos humanos
Regina Otaola Libertad Digital 25 Febrero 2010

Ayer fue un día triste, realmente triste porque constatamos una vez más cómo la muerte de personas inocentes no conmueve ni moviliza a esos que siempre se postulan como defensores de los derechos humanos cuando les va la cartera en ello pero simultáneamente su “lucha” les sale gratis total en lo que respecta a su integridad física: pasa con el silencio oprobioso ante la muerte de Orlando Zapata, cuando por el contrario se desgañitan contra los gobiernos democráticos de EEUU a cuenta de Guantánamo; pasa con las víctimas del 11-M y ha pasado durante décadas con las de ETA. Los presos de conciencia cubanos, los presos auténticamente políticos como Orlando –no como los del Egunkaria, no como De Juana Chaos, no como Otegui o Díez Usabiaga- y todos los demás encarcelados en el régimen totalitario de los Castro por sus ideas y no por sus acciones criminales, estos no merecen ni han merecido nunca a los ojos “limpios” de la Progresía española y de parte de la europea esa condición de personas con dignidad y derechos humanos vulnerados.

Los españoles padecemos el Gobierno más sectario de la Democracia con un presidente-niñato que no se atreve a llevar la contraria al régimen totalitario cubano, quizás porque coincide con los mismos etarras en que la Cuba castrista es “el paraíso del hombre en la tierra”. Son demasiados años de antiamericanismo visceral y de loas a los terroristas americanos, de relatos heroicos acerca de aquellos que han prácticamente destruido la Democracia en todo el hemisferio sur del continente americano. Demasiados años con un Miguel Ángel Moratinos como mascarón de proa de una política exterior aberrante, lo que no es de extrañar en un personaje cuyas dos grandes relaciones políticas han sido las del difunto Arafat y las del agónico Castro. Moratinos, ¡menudo amigo de la Humanidad! Y lo cierto es que es este mismo Gobierno el que hizo trizas en el seno de la Unión Europea la política de firmeza anticastrista que Aznar logró consolidar con prudencia, esfuerzo y diplomacia después de años de paños calientes o de abierta connivencia con la tiranía cubana.

En realidad, ¿qué se puede esperar de un Gobierno que se ha empeñado en reconocer como derecho el asesinato de seres humanos inocentes? Todavía me hago cruces al contemplar la alegría de las socialistas “cuota” como Aído o Pajín por haber logrado sacar adelante un proyecto que pretende reducir el embarazo a una “cuestión embarazosa” para, a renglón seguido, difundir la especie de que el feto no es “un ser humano” aunque sea “un ser vivo”, con lo que es perfectamente posible y además éticamente bueno o indiferente desembarazarse del niño como quien se corta las uñas de los pies. Pero si creen que los millones de ciudadanos contrarios a esta Ley nos vamos a quedar quietos están muy equivocadas, porque asociaciones cívicas como Hazte Oír y Derecho a vivir van a seguir con sus protestas con todos los medios que les permite el Estado de Derecho, van a continuar día a día reivindicando el derecho y la misma cultura de Vida que es diametralmente opuesta a los varios nihilismos ideológicos que, como en Cuba, pretenden hacer del hombre un engranaje al servicio del Estado, del Partido o del Tirano.

Por eso tenemos una oportunidad de oro el próximo 7 de marzo para demostrar que nosotros no nos vamos a esconder a lamernos las heridas porque queremos demostrar que cada día somos más los españoles que trabajamos en pos de que las prácticas abortistas, lejos de verse con esa “normalidad” de la que el Gobierno pretende revestir sus múltiples desmanes políticos y económicos, tiendan a reducirse drásticamente según se extienda la conciencia social de que el aborto no es la mejor de las soluciones y deja además importantes secuelas en aquellas mujeres que recurren a la práctica abortiva como remedio inmediato al “problema”. Yo me manifestaré el día 7, ejerceré mi derecho de ciudadana con alegría, tenacidad e ilusión porque esta causa no es la de los revolucionarios de salón sino la de los seres más indefensos, la de las familias y la del futuro mismo de nuestra sociedad. No me cabe la menor duda de que es una causa que merece ser apoyada sin ambages y cada uno de nosotros cuenta a la hora de hacernos oír: ¡tú también puedes!

Monte Gorbea
Luis ALEJANDRE / General y ex Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra La Razón 25 Febrero 2010

Con el apretón policial, alguien propondrá reanudar el diálogo. Como siempre. No esperemos ninguna condena a las actividades de ETA, como siempre, a los que les importa un bledo la cruz del Monte Gorbea. Sólo insisten en socavar cimientos, en excluir, en expulsar, en alimentar un artificial ego

Como muchos de ustedes saben, es la cumbre más alta (1.482 metros) de los Montes Vascos a caballo de las provincias de Álava y Vizcaya. Era una de las cinco montañas «bocineras» desde las que se convocaban Juntas Generales mediante hogueras o toques de cuernos. Su cima está coronada desde 1901 por una cruz elevada sobre estructura metálica que recuerda a la de la Torre Eiffel. Es la tercera de las entronizadas desde entonces y mide algo más de 17 metros. La iniciativa de su colocación proviene de una carta pastoral del Papa León XIII quien estimuló al pueblo católico en 1898, a levantar cruces en todas las cimas de los montes más altos de la cristiandad para celebrar la entrada del siglo XX.

El religioso pueblo vasco respondió a la iniciativa, construyendo una primera cruz de 33 metros bendecida en noviembre de 1901 y que –de acuerdo con desatendidas sabias predicciones de los pastores del monte– se vino abajo un mes después. Fue repuesta por otra de 25 metros que corrió la misma suerte en 1906. Unos años mas tarde se bendecía la actual.

La cima, con su cruz, es un tradicional punto de referencia del montañismo y excursionismo vasco debido a la bonanza de su ascenso en todas sus vertientes. Es tradicional la concentración de excursionistas el último y primer día del año conmemorando el cambio de calendario. Las rutas de ascenso desde Pagomakurre, Zárate, el embalse de Murúa, el puerto de Barázar o desde Uribe y Sarría, llevan entre dos y algo más de cuatro horas.

Corazón –además– del Parque Natural de Gorbeia, la protegida zona alberga testimonios de las más arraigadas formas de vida del mundo rural, del pastoreo, de la producción de carbón vegetal y de la agricultura de montaña. Sus hayedos y robledales guardan construcciones prehistóricas.

Al Monte Gorbea ascendieron el pasado 18 de junio, 85 soldados del Grupo de Artillería de la Brigada vitoriana de Araca, en un habitual ejercicio de prácticas de montaña, marcado en este caso por la tristeza de su próxima disolución, una «reestructuración» del Ejército, que ha afectado muy especialmente a unidades vascas y a tropas de Montaña. Son unidades duras, «baratas», adaptables a cualquier terreno –actualmente desplegadas en Afganistán– y a cualquier tipo de clima.Y, lógicamente, no se preparan para operar en Herat o en Líbano, sólo en el patio del cuartel.

El grupo de artilleros, antes de abandonar la respetada cima «cometieron el pecado» de posar en una fotografía tomada al pie de la estructura que sostiene la cruz, poniendo como fondo una bandera de España. Recuerde el lector la que se armó. Con «profunda preocupación» el portavoz de defensa de un grupo parlamentario nacionalista, exigió a la ministra «conocer todos los detalles, circunstancias, permisos concedidos y responsabilidades». Amenazó, si no obtenía satisfacción a sus preguntas, con exigir su comparecencia en Comisión o en Pleno. Su partido, además, convocó para el siguiente 4 de julio una concentración de ikurriñas para «lavar la afrenta» de la extendida imagen de unos soldados españoles posando en territorio español, ante una bandera también española.

Pero no acabó aquí el problema. El 12 del mismo mes de julio, el propio presidente del mismo partido acusaba a la Guardia Civil de «pretender montar un Perejil en el Gorbea» tras el aterrizaje de un helicóptero y posterior control de documentación a los excursionistas que circulaban por el monte. El ministro del Interior solventó la denuncia diciendo que la Guardia Civil hizo «lo que tenía que hacer» como «hace siempre».

¿Qué ha pasado ahora siete meses después? Pues que en la carretera que une Asteasu con Villabona, un ciclista armado llamado Ibai Beobide, «supuesto jefe de un supuesto comando» encargado de dinamizar y coordinar tres taldes etarras, ha reconocido que disponía de armas y al menos 150 kilos de explosivos para «atentar en cualquier momento», escondidos en varios zulos –¡que casualidad!– del Monte Gorbea.

Otra vez las palabras «zulo» y «buzón» para referirnos a depósitos etarras. A los que anduvimos por la América hermana desmantelando guerrillas y «contras», nos vienen a la memoria el barrio de Santa Rosa en Managua o el salvadoreño Cerro de Guazapa. No sé quién contagió el nombre a quién. Sí sé que en la explosión de un buzón del barrio nicaragüense que guardaba entre toneladas de armamento, 19 misiles SAM-7, ya andaban por Nicaragua otros «supuestos» como Javier María Larrategui, Sebastián Echaniz o Javier Aspiazu.Un misil de este tipo puede derribar a un avión comercial en cabecera de pista. Desgraciadamente hay constancia de ello. Otro «supuesto» –Kantauri– andaba no hace mucho por Bosnia intentando reponer existencias.

Pero no he encontrado en ningún boletín de las Cortes referencia alguna a preguntas formuladas por el grupo parlamentario nacionalista del que hablamos antes, referidas a los zulos del Gorbea.

No habrá preguntas en este caso. Como siempre. Con el apretón policial, alguien propondrá reanudar el diálogo. Como siempre. No esperemos ninguna condena a las actividades de ETA, como siempre, a los que les importa un bledo la cruz del Monte Gorbea. Sólo insisten en socavar cimientos, en excluir, en expulsar, en alimentar un artificial ego que no lo sostiene ni la Historia ni las hospitalarias, sabias y ancestrales costumbres vascas que todos respetamos. ¡Son los que, amparados en cobarde masa, se permiten silbar al Rey y al Himno de todos en un acontecimiento deportivo! Por supuesto, junto a otros que consiguieron que otro ministro, ordenase borrar el nombre de España en un monte de Tremp, en el Pirineo catalán. La Guardia Civil, con viento y nieve, ha vuelto al Monte Gorbea. Ha vuelto a lo que buscaba en julio. Ha vuelto para cumplir su misión, como siempre.

Habrán sonreído los guardias al saber que Beobide llevaba un carné falso del Cuerpo con su fotografía. Entre tanto supuesto, no debe descartarse que se trate de una vocación sobrevenida. Buena tesis para sus defensores.

¡Qué pena que no puedan volver a subir al Monte por su vertiente alavesa los artilleros de Araca con su bandera! ¡No quiero pensar que se han disuelto por presiones de los excluyentes nacionalistas, a quienes les crispa la presencia de un centenar de buenos soldados, en un monte de España, la «patria común e indivisible de todos», como reza el articulo segundo de nuestra Constitución!


educación
El Parlamento vasco apoya que el euskera deje de ser la lengua principal del sistema educativo
PP y PSE se unen para defender la reforma del currículo educativo
VASCO PRESS | VITORIA El Correo 25 Febrero 2010

El PP pide a Educación que solucione las prematriculas de modelos no ofertados en sus colegios

El Partido Popular ha pedido al Departamento de Educación que busque una solución para las 326 familias que han solicitado para sus hijos modelos lingüísticos no ofertados en sus centros educativos.

El parlamentario 'popular' Iñaki Oyarzábal preguntará mañana a Isabel Celaá en el Pleno de Control del Parlamento vasco sobre los criterios para solventar las peticiones de 326 familias para matricular a sus hijos en modelos no impartidos en sus colegios.
Según ha recordado Oyarzábal en una nota, una vez finalizado el proceso de prematrícula en los centros educativos, un total 104 familias han solicitado matricular a sus hijos en modelo A, 144 en el B y 78 en el D, en colegios que no ofertan dichos modelos.

El Parlamento vasco ha respaldado la reforma del currículo escolar propuesta por el Departamento de Educación para eliminar la consideración del euskera como lengua vehicular principal del sistema educativo y delimitar la utilización del término Euskal Herria como referencia lingüística y cultural. PSE y PP han unido sus fuerzas para aprobar esta resolución en contra de la opinión de los nacionalistas y EB.

El Departamento de Educación presentó a principios de noviembre de 2009 los proyectos de decreto de los nuevos currículos para Educación Infantil, ESO y Bachillerato. Estos proyectos de decreto plantean modificar algunos aspectos controvertidos de los decretos que había aprobado el Gobierno de Ibarretxe como la consideración del euskera y el uso del término Euskal Herria.

La reforma propuesta por el equipo de la consejera Isabel Celaá contempla eliminar la disposición que considera oficialmente el euskera como lengua vehicular principal y equipara su definición legal de euskera y castellano. Asimismo, limita la utilización del término Euskal Herria como referencia cultural o idiomática, y hace desaparecer todo uso como referencia política o institucional.

El Consejo Escolar de Euskadi emitió un dictamen sobre estos proyectos que, según los nacionalistas, cuestiona las reformas planteadas. Y esta tesis ha llevado a EA a someter hoy al debate parlamentario una resolución que pide que los decretos indiquen expresamente que la escuela tiene que prestar una "atención prioritaria" al euskera y recoger también el significado histórico y social del término Euskal Herria.

Oposición de nacionalistas y Ezker Batua
La propuesta de EA ha recibido el voto a favor de PNV, Aralar y EB, pero la suma de estos votos ha resultado insuficiente para salir adelante. Y es que PSE y PP han votado en contra y han sumado sus fuerzas junto a UPD para aprobar un texto alternativo para "respaldar la actuación del Departamento de Educación de modificar los decretos" y "el debate sereno y constructivo que sobre dichos decretos ha llevado a cabo la comunidad educativa en el seno del Consejo Escolar de Euskadi, entendiendo que dicho resultado ha de ser útil en la confección de dicha modificación".

Los socialistas han sostenido que la reforma de los decretos es "obligada" a raíz de varias sentencias judiciales y ha afirmado que la regulación que impulsó el Departamento de Educación cuando estaba en manos de EA "está plagada de omisiones, de cosas que dicen las sentencias que han incorporar y que no están. Hay omisiones y contenidos tendenciosos y eso es lo que hemos cambiado".

El parlamentario del PSE Vicente Reyes ha afirmado que el hecho de considerar en igualdad legal al euskera y al castellano "no quiere decir que el euskera no deba tener la mayor atención, ya que es evidente que el dominio del euskera necesita una atención especial al ser la lengua más débil, y hay que conjugar esa atención especial con el respeto a la libertad de elección de las familias". Y ha negado, coincidiendo con el PP, que se pueda hablar de "mapa político de Euskal Herria" como hacen los decretos todavía vigentes.

Por su parte, los nacionalistas han recordado que el primer artículo del Estatuto habla de Euskal Herria y ha reclamado que asuman el dictamen del Consejo Escolar que plantea que se contemple dicho término en su acepción "histórica y sociológica" y no sólo cultural o lingüística. El PNV ha interpretado que el tiempo que tarda Educación en aprobar los decretos se debe a las dificultades para incorporar el dictamen a los mismos.

La Carta Europea de las Lenguas Regionales, a la carta
A. PUERTA | MADRID ABC 25 Febrero 2010

“España incumple la aplicación de la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, sobre todo, en los ámbitos de la justicia y la enseñanza”. Esta es la cantinela ya clásica que suelen esgrimir los partidos nacionalistas o social-nacionalistas de las comunidades españolas bilingües para mantener vivo y llevar a su terreno el conflicto lingüístico con fines, generalmente, políticos, propagandísticos y, finalmente, electorales. Posiblemente lleven algo de razón y sea verdad que España no cumpla del todo la Carta Europea. Pero es que juegan con ventaja, ya que esta norma sólo obliga a los Estados que la suscriben, pero no a las comunidades, que siempre se “van de rositas”, aunque también incumplan flagrantemente varios preceptos esenciales de la misma y que, generalmente, los comités de expertos de la UE pasan por alto. En esta ocasión, la cantinela en cuestión viene entonada, en declaraciones a Efe, por la profesora de Derecho de la Universidad de Santiago, Alba Nogueira, coordinadora de unas jornadas celebradas esta semana en la capital gallega sobre la aplicación de la mencionada Carta y que cuentan con la presencia de expertos de varias universidades.

Se da la circunstancia de que la Carta tiene una doble lectura. Cierto que su propósito es promocionar al máximo las lenguas regionales y minoritarias para evitar el riesgo de que puedan desaparecer como patrimonio cultural de Europa. Por eso en el preámbulo establece que “el derecho a utilizar una lengua regional o minoritaria en la vida privada y pública constituye un derecho imprescriptible”. También prevé en el artículo 7, “Objetivos y principios”, en el apartado f: “La provisión de formas y medios adecuados para la enseñanza y el estudio de las lenguas regionales o minoritarias en todos los niveles apropiados”. También “…promover la igualdad entre los hablantes de dichas lenguas y el resto de la población…” Y todo ello en un ambiente de “respeto, comprensión y tolerancia”. Todo muy bonito. Así, en el ámbito de la educación, la norma obliga a prever y garantizar que una parte substancial de la enseñanza se haga en la lengua regional correspondiente.

Lenguas oficiales
Lo que suelen obviar los nacionalistas y los social-nacionalistas es que la Carta en su preámbulo, también advierte de que “la protección y el fomento de las lenguas regionales no deberían hacerse en detrimento de las lenguas oficiales y de la necesidad de aprenderlas”. Y que toda esa protección y fomento de estas lenguas regionales debe estar “basada en los principios de la democracia y de la diversidad cultural, en el ámbito de la soberanía nacional y de la integridad territorial.” También suelen hacer oídos sordos a que las disposiciones de la norma sobre la educación en la lengua regional correspondiente se debe hacer, según el artículo 8, “sin perjuicio de la enseñanza de la lengua oficial del Estado” y cuando las “familias de los alumnos lo deseen y cuyo número se considere suficiente”.

Traducciones de pago
También en el ámbito administrativo y de servicios públicos la Carta establece en su artículo 10 que se deben facilitar los trámites, los formularios y las comunicaciones en la lengua regional correspondiente, pero con un significativo “también” que indica que no se debe excluir a la lengua oficial del Estado.

Así, por ejemplo, en el apartado 1.b de este artículo establece que hay que “poner a disposición de la población formularios y textos administrativos de uso frecuente en las lenguas regionales o minoritarias…” o, recalca “en versiones bilingües”. Algo muy alejado de una reciente resolución del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que valida la actuación del juez Víctor Casillas, del juzgado de primera instancia número 4 de Vic (Barcelona), que había recibido la queja de un abogado al que éste le negó la traducción gratuita al castellano de determinados documentos referidos a una causa tramitada en ese juzgado. El CGPJ viene a aducir que el juez no se negó a facilitarle la traducción y por lo tanto no incurría en falta. El juez se limitaba a que si quería la traducción de la documentación requerida, el abogado tendría que correr con los costes. Como se ve lo de las “versiones bilingües” que recomienda la carta parece que no cuaja en algunas autonomías.

La Carta establece en su artículo 8 que la educación en la lengua regional correspondiente se debe impartir “…sin perjuicio de la enseñanza de la lengua oficial del Estado” y cuando las “familias de los alumnos lo deseen y cuyo número se considere suficiente”.

Parlamentos monolingües
Como no cuajan tampoco los apartados “e” y “f” del artículo 8 en los que advierte que “el empleo por las colectividades regionales (y locales) de las lenguas regionales o minoritarias en los debates de sus asambleas debe hacerse, sin excluir, no obstante, el empleo de la lengua oficial del Estado”. El ejemplo más reciente lo tenemos en el Parlamento gallego donde ayer el diputado del PP Ignacio López Chaves recibió una airada reprimenda de los nacionalistas y social-nacionalistas por ejercer su “derecho” y su “libertad” de dirigirse a la Cámara en castellano, también lengua “oficial” en Galicia.

No estaría mal, pues, que los insignes representantes de las universidades extranjeras invitados a estas jornadas sobre la Carta Europea de las Lenguas Regionales y los “expertos” de la Comisión Europea se dieran una vuelta por las administraciones autonómicas y locales bilingües españolas y sus respectivas asambleas para comprobar el grado de cumplimiento de la Carta que tanto enarbolan. O echar un vistazo a los idearios de los partidos nacionalistas que tanto defienden la norma europea, para comprobar si realmente se ajustan a su artículo 5, en el que “obliga” a que “nada en la presente Carta podrá ser interpretado en el sentido de que lleve consigo el derecho de emprender cualquier actividad o de realizar cualquier acción que contradigan los fines de la Carta de las Naciones Unidas u otras obligaciones del Derecho internacional, incluido el principio de soberanía y de integridad territorial de los Estados”.

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