AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 27 Febrero  2010

 

De pacto a trágala
 www.gaceta.es 27 Febrero 2010

Las turbulencias económicas conllevan el riesgo de apartar la atención de cuestiones de fondo no menos decisivas. Y la más decisiva de todas para el futuro del país es la educación. Su reforma tiene la prioridad de una auténtica emergencia nacional, dada su trascendencia tanto en el orden económico como en el social. A tal extremo ha llegado la degradación del sistema –sólo paliada con los esfuerzos de algunas comunidades– que el propio Rey Juan Carlos instó explícitamente al pacto entre partidos para abordar la educación como el asunto de Estado que es. Ciertamente, a lo largo de estos años, ha cabido lamentar una toma de conciencia del problema excesivamente lenta, si bien las señales de alarma eran abundantes en todos los informes.

En su mayor parte, la lentitud en la toma de conciencia y, por tanto, en la determinación de buscar una solución, deben achacarse a un Partido Socialista que, desde los propios debates constitucionales, quiso marcar la dinámica del sistema educativo. Y esa tendencia sigue presente a la hora de abordar el pacto educativo con el PP, aun cuando éste mostró una confianza, quizá excesiva, en el perfil dialogante del ministro Gabilondo, llegando incluso a renunciar a partes sustanciales de su propuesta, como el abandono de la Educación para la Ciudadanía, y llegando también a asumir el riesgo de un pacto que fácilmente podía convertirse en encerrona, con el consiguiente deterioro para su imagen.

Quede constancia de la voluntad pactista del primer partido de la oposición, al que no cabe atribuir –como ha hecho el Gobierno en tantas ocasiones– carencia de iniciativa para los grandes acuerdos. Así se ha verificado en la reciente reunión del ministro Gabilondo, en la que los consejeros autonómicos populares han expuesto un decálogo perfectamente asumible para cualquier impulso serio de acuerdo; un decálogo que, lejos de recoger todas las ambiciones del PP, se limita a trazar los mínimos necesarios para posibilitar el pacto: garantizar conocimientos comunes de materias troncales, rigor en la evaluación, derecho a estudiar en castellano en todo el territorio nacional, reconocimiento del profesor como autoridad pública, desideologización de Educación para la Ciudadanía y ampliación del Bachillerato.

Si bien la posibilidad de pacto no está rota, la pésima recepción de las peticiones populares no sólo desvirtúa la naturaleza del acuerdo por la voluntad socialista de convertirlo en trágala y limitar la reforma a matices cosméticos, sino que es una reincidencia en los postulados con los que el socialismo deconstruyó sistemáticamente la educación: la ideología, también en el caso de Gabilondo, sigue cegando a los socialistas a la hora de considerar una realidad educativa que busca conseguir que España sea el único país del mundo donde la lengua vehicular no se estudie, o que el paradigma de excelencia siga siendo postergado por el igualitarismo a la baja, la crónica falta de autoridad y el desdén por la transmisión de conocimientos.

El propio ministro se ha dejado llevar en tiempos recientes por los prejuicios del PSOE de siempre, hablando con ligereza sobre la laicidad o admitiendo el statu quo en la cuestión de la lengua. Tiene razón de ser, porque, al aceptar los puntos del Partido Popular, estaría yendo contra uno de los grandes logros socialistas: convertir el sistema educativo español en uno de los peores de Occidente. Pero, para un pacto que urge, urge que el ministro rectifique.

Decisiones o colapso
La velocidad del deterioro no presagia una recuperación nacional ni fácil ni corta.
Arturo Moreno Garcerán www.gaceta.es 27 Febrero 2010

No parece que el Gobierno de España tenga el coraje moral para afrontar la realidad política, ni el menor atisbo de altruismo. La racanería cortoplacista, el tactismo dilatante, la puerilidad argumental, el partidismo infértil y sectario, el encubrimiento de la verdad o la imputación de responsabilidades a los demás o al pasado, comportamiento típico de la cobardía política, son algunos de los rasgos de la convulsionada situación política española. Atrás queda el ejemplar espíritu de la Transición, que no sólo contribuyó a la recuperación de la autoestima nacional, sino que ha marcado la trayectoria política de los Gobiernos responsables que ha tenido nuestro país. Siguiendo la estela del prestigio de España de aquellos años empezó la expansión de las empresas españolas en el exterior que tan buenos resultados ha reportado a la economía, ahora inmersas en un proceso de internacionalización intenso, y que pueden tener la tentación de invertir y crear empleo sólo fuera de España por lógica empresarial, ante la creciente inestabilidad.

España se encuentra en la encrucijada histórica de saber si estos seis años de Gobierno son un paréntesis en su historia o, por el contrario, la excepción ha sido el camino que iniciamos los españoles a partir del 77. La velocidad del deterioro y la erosión de los cimientos del edificio común no presagian una recuperación nacional ni fácil ni corta. No es extraño ni casual que jornaleros de la cultura oficial hayan intentando desacreditar o minusvalorar la magna obra de la Transición como una cesión de la izquierda a la derecha del país, con el fin de descatalogarla o incluirla como un anexo de su memoria histórica.

España ha perdido su perspectiva histórica y ahora nuestro Gobierno está haciendo lo único que no puede permitirse: perder el tiempo. En vez de hacer un buen trabajo afrontando los problemas y asumiendo los riesgos y los costes políticos inherentes, con responsabilidad, hombría de bien, espíritu constructivo, valentía, imaginación y sentido histórico, más bien merodea por los arrabales de lo intrascendente o se instala en la disipación de lo metafísico como consecuencia de una tendencia natural a creerse imprescindibles o poseedores de una fuente única e inagotable de sabiduría política en el escenario mundial. Mientras tanto, se deja que lo importante se enquiste y agrave.

Así, en una semana, Zapatero la ha emprendido contra los mercados financieros, culpabilizándolos de la calamitosa situación que vive España. Ha lanzado un órdago a los mercados desafiándoles al anunciarles que seguirá manteniendo el gasto público (el déficit público estructural es del 9%) hasta que la recuperación lo corrija por sí sola.

Este quijotesco planteamiento, este triste pulso político, es revelador de su proverbial inmadurez política y es complementado, al alimón, por la nueva estrella política del socialismo que introdujo la tesis de la conspiración internacional contra España cuyo epicentro estaría en la Pérfida Albión. Poco después, este mismo señor elogia el sentido del Estado de los nacionalistas en contraposición con el carácter destructivo y antipatriota del PP. Esta es la calidad del debate político en España. Nuestro país se desangra y, como remedio, se proponen comisiones en lugar de tomar decisiones. Aunque esto pueda obedecer a otra artimaña del Gobierno, al intentar un pacto político de Estado con los partidos que le permita suplantar sus acuerdos y alianzas con organizaciones sociales privilegiadas en estos años y sustento de su proyecto y de su suelo electoral.

Hace tiempo que existe un diagnóstico claro sobre la situación de España. Los datos son demoledores. En España ha habido una ausencia de dirección política durante casi seis años. La demagogia (Abraham Lincoln decía que “es la capacidad de vestir las ideas menores con palabras mayores”), el coyunturalismo imprevisible y caprichoso y una incapacidad paradigmática y congénita que provoca la atrofia de sentidos y de actitudes como escuchar, rectificar, prever, priorizar o pensar. Éstas han sido algunas de las características más notorias del Gobierno, que ha ahuyentado las apreciaciones de este tipo con el consabido recurso al catastrofismo de la oposición. Si alguien repasa la agenda de este Gobierno, no hay rastro de políticas positivas.

Es faltar a la verdad –es decir, volver a mentir y confundir–, pretender establecer una operación de diseño mediático por medio de la cual se pretende engañar a la gente al decirle que ésta es una crisis internacional promovida por la especulación y los mercados financieros. Los desequilibrios de la economía española existían y los mercados no han hecho más que evidenciarlo. Parece claro que o se toman decisiones en un plazo inmediato o España puede llegar a tener un colapso. Mientras, crece la incipiente intuición, en proceso de convertirse en creencia generalizada, de que la sociedad antes de seguir en la pendiente del declive aceptaría reformas profundas.

En España hay que alertar contra el inmovilismo y la incapacidad: si no se hace nada, los mercados que sólo miran hacia delante nos volverán a decir, a través de un aumento de la prima de riesgo, que tenemos que hacer urgentes reformas estructurales. Ojalá las cosas mejoren, pero ahora Zapatero y su Gobierno son el principal factor de riesgo y de coste político que tiene España. Como dijo el escritor inglés Somerset Maugham, “una persona inepta tiende siempre a dar el máximo de sus posibilidades”.

Orlando Zapata
El crimen purificador
José María Marco Libertad Digital 27 Febrero 2010

Hay algo particularmente repulsivo en el asesinato de Orlando Zapata por los comunistas cubanos: las torturas a las que ha sido sometido, sin duda, el desprecio por la vida humana, y la sospecha que eso, el asesinato de los disidentes, es la garantía de que el comunismo, ahora castrismo o chavismo, sigue por el buen camino. Así se entiende mejor la favorable disposición del Gobierno socialista español y el silencio de Rodríguez Zapatero –rectificado tarde, y a la fuerza, cuando las palabras ya no tienen valor–, que expresa comprensión hacia el comunismo, en Cuba y en otras partes del continente americano. Si la ideología requiere muertos –es decir, asesinatos y torturas como los que han acabado con la vida de Orlando Zapata–, sabemos que el Gobierno español lo entiende. En cambio a Honduras, que ha cometido el imperdonable pecado de oponerse al designio golpista de Chávez, se la ningunea y no se envía a nadie a la toma de posesión del presidente...

De por sí, la querencia de los socialistas por el comunismo no tiene mucho sentido. Pero el régimen cubano significa la utopía, a la que no se renuncia, y, a partir de ahí, una suerte de legitimidad última, de autorización para actuar sin la menor compasión con el adversario, transformado en enemigo al que el carácter utópico del proyecto socialista permite sacrificar. Desde esa perspectiva, el crimen cometido en la persona de Orlando Zapata hace posible los cordones sanitarios, la censura informativa, el ninguneo intelectual y moral.

Por eso no bastan las palabras de condena de Rodríguez Zapatero. Sólo con una rectificación de fondo de la política con Cuba y en general de la política en América Latina, se podría empezar a pensar que los socialistas españoles han dejado atrás su sectarismo.

Eso conllevaría, además, un cambio en la consideración del papel de España. Rodríguez Zapatero y los suyos han convertido a nuestro país en una sucursal, una portavocía de los regímenes totalitarios de América Latina. Paradójicamente, han subordinado la dignidad de España a ese resorte moral último, irrenunciable, que les lleva a depender de Cuba, y ahora de Venezuela. Con ellos, pasa a la misma situación de dependencia toda la política exterior española. Como el régimen cubano representa el núcleo, el epicentro ideológico, nosotros, los españoles, debemos tolerar crímenes como este con tal de que los socialistas puedan seguir presumiendo de lealtad a su ideología. También quedan subordinados los intereses españoles, en cuanto van más allá de los de los inversores actuales en la isla. Y España renuncia, por la misma razón, a apoyar y promocionar la democracia y los regímenes americanos que apuestan por la moderación y la estabilidad institucional, que son los más, y los más importantes, incluidos México, Brasil, Chile, Colombia... y Honduras, entre otros. Es más cómodo, y parece que más gratificante, que nos ninguneen en la Unión Europea y que nos dicten lo que tenemos que hacer los demagogos y los dictadores de América Latina.

Pericial de explosivos del juicio del 11M?
Asociación 11-M Verdad y Justicia (asociacion@11mverdadyjusticia.es)  27 Febrero 2010

La publicación por el diario El Mundo de la grabación de la pericial de explosivos ordenada por el Tribunal que juzgó los atentados del 11 de marzo ratifica, una vez más, las denuncias que la Plataforma Ciudadana Peones Negros ha realizado sobre la construcción de la sentencia de la Audiencia Nacional. Así lo hicimos tras la declaración el pasado mes de diciembre del jefe de la pericia, el Policía Nacional Alfonso Vega, en la causa abierta por la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra D. Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX el día de los atentados del 11 de marzo, y la perito química del mismo cuerpo policial.

Estas grabaciones dejan meridianamente claro que el dibutilftalato es una sustancia que forma parte de muchos materiales de los trenes afectados por las explosiones, por lo que su aparición en los análisis no implica que sea uno de los componentes del explosivo. Sin embargo, en la Sentencia de la Audiencia Nacional se establece que “está probada la presencia de Goma 2 ECO en todos los trenes donde explosionaron artilugios, pues un componente exclusivo de este tipo de dinamita plástica en un porcentaje relevante -más del 1%-, el dibutilftalato, está en todos ellos”

Por lo tanto tenemos que reiterar que la construcción de la Sentencia de 31 de octubre de 2007 de la Audiencia Nacional parte de una premisa absolutamente falsa en relación al explosivo utilizado en la masacre, es decir, en relación al arma del crimen, lo que invalida la misma de principio a fin, por ser este un asunto fundamental del que se deriva el resto. Y una vez más exigimos a todos los poderes públicos, incluidos los partidos políticos con representación parlamentaria, la apertura de una nueva investigación que nos permita determinar qué explosivo se utilizó en la masacre y quiénes fueron los autores intelectuales y materiales de los atentados. Así mismo pedimos que se depuren las responsabilidades en que hayan podido incurrir todas aquellas personas que han permitido, por acción u omisión, que casi cinco años después no sepamos cuál fue el arma homicida utilizada en la masacre.

Cuando están a punto de cumplirse seis años de los atentados, queremos también mostrar nuestro apoyo a las víctimas del 11M, a las que todavía no se ha hecho justicia. A raíz de la publicación de las grabaciones de la pericial, Gabriel Moris, víctima del 11M y perito durante el juicio, ha declarado a Libertad Digital Televisión que "de la justicia no espero nada y de los políticos espero menos". Por su interés, adjuntamos el enlace a la entrevista:

http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videoplayer.html/dfAlGUQf_v4

Así mismo queremos hacer un llamamiento a los ciudadanos a que colaboren económicamente con la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M para que pueda seguir con su labor no sólo asistencial con las víctimas de la masacre, sino de lucha incansable en la búsqueda de la verdad de lo que ocurrió en la masacre del 11 de marzo:  http://www.ayuda11m.org/

Asociación 11M Verdad y Justicia - www.11mverdadyjusticia.es
Plataforma Ciudadana Peones Negros - www.peonesnegros.es

Montilla
Contradicción sólo aparente
Maite Nolla Libertad Digital 27 Febrero 2010

Entiendo la crítica a Montilla por imponer a los demás lo que él puede rechazar comprándolo. De todas formas, lo del colegio privado alemán es algo que se sabe desde hace no sé cuántos años. Lo mismo que el uso de chuletas cuando tiene que firmar en los libros de honor de ayuntamientos, ferias de ganado y otros eventos. Debe ser algo casi genético en el PSC, y si no recuerden cuando Carmen Chacón fue sorprendida en una entrevista en tevetrés y ella alegó: ¡es que soy muy chuletera!

El caso es que aquí no se puede elegir libremente y gratis, y, por ello, que un hombre al que obligan a comportarse como un fanático decida que no quiere para sus hijos lo que quiere para los hijos de los demás, enfada sobremanera, por no utilizar palabras más gruesas. Enfada lo mismo que si se pudiera elegir, pero entonces la cosa sería más llevadera. Como decimos los abogados, les doy por reproducido todo lo que ya hemos repetido muchas veces sobre los años que ha pasado Montilla en Cataluña sin aprender catalán o sobre el hecho de que el PSC haga nacionalismo con los votos de los no nacionalistas o de que el PSC no es ERC, es mucho peor.

Y es que lo que puede parecer una contradicción o un gesto de cara dura similar al de Nacho Uriarte, no lo es en absoluto. Lo que le pasa a Montilla es que tiene los medios para que sus hijos sean los gobernantes del futuro, que de eso va esto. El problema es que los hijos de los dirigentes políticos, especialmente los socialistas y nacionalistas, reciben una educación que sus padres no quieren para los hijos de los demás, como les he dicho un poco más arriba. En el fondo, lo que quiere Montilla es que sus hijos sepan hablar y escribir en castellano y en catalán, y si puede ser en inglés y, ya que están, si aprenden otro idioma, pues mucho mejor. Así podrán elegir; podrán elegir estudiar en el extranjero, hacer un máster aquí o allá, presentarse a oposiciones y optar a plazas de la Administración General del Estado o de cualquier autonomía, incluidas las de la Generalitat, claro. Si tienen la mala idea de ser abogados, podrán ejercer en Madrid o en Zaragoza, y lo mismo si son periodistas.

En cambio, el hijo de un votante de Montilla, por el detalle sin importancia de que en su inmensa mayoría no pueden pagarse el famoso colegio alemán, digamos que tiene su campo un poquito limitado. En definitiva, lo que quiere Montilla para sus hijos es que tengan una educación diferente y superior a la de los demás y que eso sea una ventaja.

Curiosamente, ya que Nacho Uriarte pasa por aquí, hay una parte del argumento que les he intentado exponer que tiene un pero: los que ahora pretenden crear una élite llegaron al poder sin más mérito que ser funcionarios de partido. Veremos qué les pasará a los hijos de Montilla, preparados a tope, cuando se encuentren con un Montilla, con un Pepe Blanco o con un Nacho Uriarte.

El doble rasero
José Antonio VERA La Razón 27 Febrero 2010

Cincuenta y un años de dictadura no han sido suficientes para que la izquierda española se distancie del régimen de los hermanos Castro y condene sus atrocidades. Comunistas y socialistas siguen aquí instalados en el doble rasero ideológico que les permite, con plena impunidad, atacar con justificada dureza a las dictaduras de derechas, pero mirar para otra parte cuando se trata de regímenes tiránicos como el cubano, el venezolano, el chino o el iraní. Y ahí es importante y necesario que ahonde la opinión pública española para poner a quienes así actúan ante la evidente contradicción de perseguir a unos dictadores mientras se deja actuar en libertad a los otros. Tan ciegos están, que cuando se produce una atrocidad como la cometida con el preso y disidente cubano Orlando Zapata, abandonado a su suerte en huelga de hambre hasta dejarle morir, apenas si se producen reacciones de condena, e incluso el jefe del Ejecutivo español se abstuvo en un primer momento de hacer cualquier comentario al respecto. Y cuando lo hizo fue para decir que «la UE debe estar en la vanguardia por la lucha de los derechos humanos en todos los continentes». O sea, algo tan genérico que lo mismo puede servir para Rusia que para Afganistán.

El Gobierno español de Zapatero y Moratinos se ha caracterizado en estos penosos años por dar a Cuba la consideración de democracia consolidada. Tanto, que estamos abogando dentro de la UE por abandonar la posición tradicional de Europa con respecto a La Habana, que condiciona desde 1996 el diálogo político al respeto de los derechos humanos en la isla. Posición lógica que no es incompatible con que se ayude al pueblo cubano en sus necesidades a través de Ong,s, intentando que sean los damnificados quienes reciban nuestra solidaridad, y no el Gobierno. Pero a Zeta y Moratinos les parece mal esta posición y andan, erre que erre desde hace años, favoreciendo que se otorgue a Cuba un trato de país normal, como si fuera una democracia más. Es decir, tener relaciones al máximo nivel sin exigir garantías con respecto a los presos de conciencia que se pudren en las cárceles cubanas. Tan cerrada es la posición española actual, que cuando Moratinos o sus secuaces visitan La Habana, algo que ocurre con bastante frecuencia, ni tan siquiera se dignan a hablar con la oposición democrática. Y en ésas andaban cuando les sorprendió la muerte del disidente preso Orlando Zapata. Tan intensa, amigable y cercana es la relación de nuestro Gobierno con los Castro, que se quedó en un primer momento paralizado, sin saber bien qué decir ni qué hacer al respecto. Ha tenido que ser la presión de otras fuerzas políticas la que haga finalmente reaccionar al Ejecutivo, pero con tanta levedad que incluso da vergüenza.

Es ciertamente patética esta política exterior que no consiste más que en agasajar a dictadores y asimilados, como los casos de Chávez, Ortega, Morales, Ahmadineyad y otros. En vez de marcar distancias con individuos que más tarde o más temprano terminarán haciendo cosas de las que acabaremos avergonzándonos, nos dedicamos a molestar a Uribe y a no asistir a la toma de posesión del nuevo presidente democrático de Honduras. Y los 65 «presos de conciencia» que hay en Cuba, que se pudran o se mueran de hambre en las cárceles castristas. Eso a nuestro Gobierno parece importarle poco. Tal es el doble rasero.

Montilla evita a sus hijos lo que impone a los de los demás
EDITORIAL El Mundo 27 Febrero 2010

NO ES LA primera vez que un dirigente político defiende en público una cosa y hace la contraria en su vida privada. Pero no por ello dejan de resultar escandalosas las confesiones de Anna Hernández, esposa de José Montilla, en una biografía autorizada que está dando lugar a una fuerte polémica.

Dice Anna Hernández que ella y su marido llevan a dos de sus hijos al Colegio Alemán de Barcelona porque prefieren que sean educados en ese idioma y en inglés, ya que eso les proporcionará mejores salidas profesionales. «Es una maravilla. Sólo por saber alemán ya encontrarán trabajo, es como tener una carrera», asegura.

Lo dice la esposa del presidente de la Generalitat de Cataluña y del líder del partido que ha sacado adelante el Estatuto que impone como lengua vehicular en la enseñanza el catalán y que establece también su obligatoriedad en la Administración autonómica, la Justicia y los servicios públicos, sin cuyo conocimiento no es posible trabajar en estos ámbitos.

Anna Hernández reconoce que sus hijos sólo estudian una hora semanal de catalán y que escriben en este idioma «cometiendo muchas faltas», lo cual le parece secundario ya que, según sus palabras, podrán suplir esta carencia más adelante.

Lo malo es que millones de catalanes no van a poder suplir sus carencias en otros idiomas porque han sido condenados por el Gobierno tripartito que preside Montilla a estudiar en una sola lengua: el catalán. Pero los hijos del presidente tienen la fortuna de tener unos padres con visión de futuro, que se pueden permitir pagar los cientos de euros mensuales que cuesta cada plaza en el Colegio Alemán. Dolores de Cospedal declaraba ayer, con razón, que en Cataluña «sólo los ricos pueden elegir la lengua en la que educan a sus hijos».

La esposa de Montilla señala en esta biografía que le costó «muchísimo» matricular a sus hijos «porque es muy difícil que entre en el Colegio Alemán alguien que no sea de esta nacionalidad». Explica además que lo consiguió porque el centro tiene un convenio para acoger a alumnos de Esplugas y Sant Just, localidad de la que ella es teniente de alcalde.

¿Hubo trato de favor en la admisión? Se trataría de lo de menos porque lo importante es lo que revelan sus palabras: que el matrimonio Montilla tenía un fuerte empeño en llevar a sus hijos al Colegio Alemán, superando todas las dificultades existentes.

Todo esto pone en evidencia el cinismo del presidente de la Generalitat, nacido en un pueblo de Córdoba y responsable de una política lingüística tendente a imponer el catalán a la fuerza, pese a que la mitad de los habitantes de Cataluña son castellanohablantes. La intolerancia del Gobierno que preside ha llegado hasta tal punto que ni siquiera permite colegios en español para las familias que están de paso en esa comunidad.

Al comportarse así, Montilla actúa como el adúltero que ensalza los valores de la fidelidad conyugal, el homosexual vergonzante que apoya leyes restrictivas contra esta conducta o el cruzado contra la droga que trafica con cocaína. Él no se cansa de elogiar las virtudes de la enseñanza en catalán, ahora bien, prefiere y se ocupa de que sus hijos estudien en alemán. A eso se llama dar ejemplo.

En otro lugar, una hipocresía de tal calibre supondría el final de una carrera política. Pero en Cataluña los nacionalistas de CiU -que tendrían buenos motivos para escandalizarse- y los socios de Montilla han optado por mirar hacia otro lado y fingir que no se enteran. Veremos si los votantes del PSC piensan lo mismo cuando tengan que ir a las urnas. Menudo farsante.

Los explosivos del 11-M: hechos
Cristina Falkenberg El Confidencial 27 Febrero 2010

Comparto la misma conclusión que el Letrado D. José María de Pablo, abogado defensor de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, en su excelente libro, La cuarta trama (Editorial Ciudadela, Madrid, segunda edición, abril 2009). El libro tiene la enorme virtud de basarse exclusivamente en los materiales del juicio, valorándolo positivamente, pues “el testimonio de los cientos de testigos y peritos que desfilaron frente al Tribunal y la valoración del contenido del sumario nos han acercado a la verdad”, escribe De Pablo.

Esta semana, sin embargo, hemos tenido noticia de que la citada Asociación, a raíz de una querella interpuesta contra el que fuere Jefe de los TEDAX, Sánchez Manzano, ha tenido acceso a los vídeos tomados en el laboratorio de la Polícía Científica durante la macropericia practicada para tratar de determinar el tipo de explosivo usado en las bombas que estallaron en los trenes. Recuérdese que éstas (y ninguna otra de las miles de pistas encontradas por ahí) fueron las que causaron la muerte a 192 personas y lesiones —incluidas mutilaciones de por vida— a otras 1.750. El tema es lo suficientemente serio como para tratarlo con todo rigor y serenidad.

Sin la petición de la Juez de la querella y la tenacidad de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, es dudoso que el extremadamente revelador vídeo del 6 de febrero de 2007, guardado no en una caja fuerte junto al resto de los DVDs sino fuera de ella y con una nomenclatura distinta —así lo pone de manifiesto la diligencia del Secretario Judicial—, jamás hubiese visto la luz. Son también cruciales las imágenes del 20 de marzo.

Lo justo y debido es que las imágenes se hubiesen visto por las partes, no tres años más tarde y por una combinación de casualidades y la insistencia del Presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, sino durante el propio juicio y a iniciativa del Tribunal.

Si la Sentencia ya resultaba ilógica, ahora aparece como difícilmente justificable.

Una Sentencia trufada de errores
La Sentencia 65/2007 de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dice en su Hecho Probado 5 (página 659 del .pdf que se enlaza) que: “1) El explosivo utilizado por los terroristas fue, en todos los casos, dinamita plástica —tipo goma—”, que lo son tanto el Titadyn como la Goma 2 ECO, descartándose “las pentritas, centex, cloratitas u otros explosivos distintos de la dinamita.” Hasta aquí bien, pero luego añade: “2) No se sabe con absoluta certeza la marca de la dinamita que explotó en los trenes, pero toda o gran parte de ella procedía de mina Conchita”, afirmación que incurre en un evidente error de razonamiento pues es de cajón que no sabiendo lo que explotó, tampoco se puede establecer su procedencia. Y sigue: “3) Se sabe que la que se usó y se encontró en Leganés y en la vía del AVE era Goma 2 ECO sustraída de Mina Conchita.” Lo que ocurre es que la del AVE no mató a nadie, y la del piso de Leganés sólo a los que murieron en aquella explosión, que no sabemos si participaron o no en el atentado, porque muertos los posibles reos se extingue la responsabilidad criminal. No fueron juzgados y es por tanto forzoso que su memoria se revista de la constitucional presunción de inocencia.

“4) La falta de determinación exacta de la marca de la totalidad del explosivo”, continúa diciendo la Sentencia, “no impide llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes respecto de la intervención de los procesados en los hechos enjuiciados y su consiguiente responsabilidad criminal.” Y ésta es la clave: puede que nunca sepamos lo que explotó en los trenes, su precisa marca y procedencia, sea respecto de todo o parte del explosivo, pero, sin embargo, puede ser posible llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes en base a otros hechos, los cuales podrían conducirnos a un conjunto nuevo de presuntos autores. Investíguese pues, que ya lo dijo el Tribunal Supremo.

¿Qué estalló?  Los componentes

Goma 2 EC    Goma 2 ECO    Titadyn     focos 11-M       Sustancia
                                                   x                x                   nitroglicerina (NGC)
   x                     x                       x                 x                   nitroglicol (EDGN)
   x                                              x                 x                  dinitrotolueno (DNT)
                         x                                          x                   ftalato dibutilo

Si miramos esta tabla, inspirada en la utilísima realizada por De Pablo, y a la vista del visionado de los vídeos aparecidos estos días, hay un renglón que podemos eliminar: el último. El ftalato de dibutilo es, en palabras de los peritos ahora reveladas en los vídeos, algo propio “del mundo mundial”: aparece por todas partes, en revestimientos, en plásticos… Si los tres Magistrados del 11-M no incurrieron en error al visionar los vídeos —y suponiendo que los visionasen (pues cabe también que por error se les pasase verlos)—, la afirmación que hace la sentencia, dando por sentado que porque aparezca el ftalato queda probado que en los focos estalló Goma 2 ECO, es inadmisible, pues el ftalato podía provenir de un plástico del propio tren, por ejemplo.

Eliminado el último renglón de la tabla, aparece una coincidencia entre la composición del Titadyn y los resultados de los análisis de los focos del 11-M. Pero esto no quiere decir que estallase sólo o necesariamente Titadyn, pues podría pensarse en el estallido simultáneo de varias dinamitas, de suerte que la composición conjunta de todas ellas incluyese NGC, EDGN y DNT. Sin embargo es un hecho que la única dinamita que contiene, a su vez, DNT y nitroglicerina, es el Titadyn. También es un hecho que se trata del explosivo preferido de ETA, aunque la banda utilizó profusamente tanto Goma 2 EC como Goma 2 ECO durante los años ’80 y ’90. Sin embargo nada de esto permite concluir que el atentado lo cometiese ETA. Es preciso insistir: hemos de ampliar horizontes y abrir nuevas vías de investigación, porque quizá no sepamos nunca exactamente qué explotó en los trenes. Y es que pudo ser dinamita proveniente, incluso toda ella, de suministradores diferentes a los de la trama asturiana. Es de absoluta lógica.

La posible necesidad de revisar la sentencia
Si al incorrecto proceder del Tribunal durante el juicio añadimos en un esquema bayesiano el cúmulo de irregularidades ocurridas durante la instrucción, la verdad matemática es que la probabilidad de que la concatenación de acontecimientos fuese pura casualidad es ínfima. Esto es un hecho.

Sin embargo, y como las leyes son sabias, el artículo 954 de nuestra vieja Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé que “Habrá lugar al recurso de revisión contra las sentencias firmes” […] “3. Cuando esté sufriendo condena alguno en virtud de sentencia, cuyo fundamento haya sido un documento o testimonio declarados después falsos por sentencia firme en causa criminal, […] o cualquier hecho punible ejecutado por un tercero […]” y “4. Cuando después de la sentencia sobrevenga el conocimiento de nuevos hechos o de nuevos elementos de prueba […]”. Nada más natural al Derecho que usar las previsiones de las leyes: para eso están.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El parto de los montes
El documento difundido por la 'izquierda abertzale' es una forma chocante de pedir el fin de ETA. Con lo fácil que resultaría decir No a ETA, sus paráfrasis reflejan la dificultad que tiene esta gente para separarse de los terroristas
MANUEL MONTERO El Correo 27 Febrero 2010

La izquierda abertzale quiere que la violencia de ETA desaparezca», asegura Egibar. Es un hombre de fe. Cree en lo que no se ve. La afirmación plantea dos incógnitas. Primero, el misterio ancestral por el que un dirigente del PNV basa su discurso en interpretar la voluntad batasuna -no es la primera vez que el burukide se erige en exégeta de esta especie-. Y, segundo, el enigma que encierra la costumbre de basar afirmaciones de tal calibre sólo en la hermenéutica sobre los paratextos abertzales.

La fe sin obras es una fe muerta. En política, también la que llega sin prueba alguna. Voluntarismo puro. El resultado del proceso de reflexión y debate que asegura haber realizado en masa la izquierda abertzale no da pie al optimismo de Egibar. Es verdad que asombra la imagen de esta gente dedicándose a la titánica tarea de reflexionar (quizás sea una metáfora) e incluso llevando a cabo una «profunda autocrítica». Lástima que no nos resuman su contenido. Por lo que dicen se colige que se han dedicado a autocriticar (profundamente) a quienes no forman parte de la izquierda abertzale. Y provoca perplejidad el tono gris de vanguardia revolucionaria burocratizada que tiene el texto, un auténtico ladrillo, de los más plúmbeos que ha producido la abertzalía desde hace años, que ya es decir.

Nada más. O lo contrario. Se suponía que esta vez saldría al menos la apariencia de que el brazo político seguía su camino, al margen de la organización terrorista. Que cuando menos harían el paripé del rompimiento. Ni eso. Todo se ha quedado en agua de borrajas, tras semanas de anunciar en susurros o a las bravas que ahora sí que vendría un tsunami político, una especie de cataclismo intelectual.

Repiten lo de siempre, con expresiones de monaguillo, tipo 'proceso democrático', que aseguran quieren traernos a los vascos para hacernos felices. La mayor osadía que comete esta gente es decir que «el proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias». ¿Qué querrá decir 'sin injerencias'? Hablan también de que «deben construirse las condiciones para desarrollar adecuadamente este proceso, es decir, sin injerencias, injusticias y sin violencia». Se deduce que 'sin injerencias' quiere decir que les dejemos solos.

Es una forma chocante de pedir el final de ETA. Con lo fácil que les resultaría decir No al terrorismo, No a ETA. Sus perífrasis no ocultan, sino que confirman las dificultades que encuentra esta gente para separarse de los terroristas (en el caso de que quisieran separarse, que está por ver). Además, cuando ETA santificó el neoconcepto 'proceso democrático' quedó ya claro que no tiene nada que ver con la democracia y que ahora llaman así al camino hacia la independencia tutelado por la 'organización'. ¿Cómo se logrará tal dicha? A la vieja usanza, tampoco es cuestión de estar todo el rato renovando la doctrina. Se conseguirá por la «acumulación de fuerzas», sonsonete que apareció entre nosotros hace diez años o más y que evoca la imagen de los nacionalistas poniéndose unos encima de otros hasta tocar el cielo. Subyace la idea ancestral de que si se juntasen todos los nacionalistas arrasarían en la sociedad vasca, como si fueran de la misma pasta los nacionalistas demócratas y los que no lo son. La teoría olvida además que si se construye un castillo de naipes se vuelve más inestable al subir pisos. Y se cae enseguida. Prueben.

Además de amontonar fuerzas, las izquierdas abertzales unirán el trabajo de las instituciones (?) y el trabajo popular, quieren participar «en la mesa de partidos donde se logre el acuerdo político resolutivo (sic)», pues comienza un ciclo en el que «la construcción nacional entraría en una nueva fase». Han cogido las frases de siempre, han añadido lo del 'proceso democrático' y les ha salido esta joya.

El problema no está en ese galimatías incomprensible, pues allá cada cual con el gusto que tenga por hacerse líos. Reside en localizar en el texto «cambios significativos» -así se ha escrito- en la procelosa marcha de la izquierda abertzale hacia la democracia y la condena del terror. Estos genios suponen que no vivimos en una democracia -hasta que ellos nos hagan un proceso-, por lo que quieren «abrir el marco democrático que nacerá de las negociaciones multipartitas», chocante idea en la que la democracia no tiene que ver con los votos, sino con otras cosas 'negociables'.

Tras tantos augurios de caída del caballo, estamos donde estábamos. Mucho ruido y sin nueces. «Ya nada va a ser igual», asegura Egibar, que en este texto melifluo ve una respuesta de la izquierda abertzale «al fraude que comete ETA a su propio mundo». ¿De dónde se habrá sacado este hombre que 'su propio mundo' se siente defraudado por ETA? Y para responder a algo, podían decirlo claramente y no jugar a acertijos. Si sus 'reflexiones' son una indirecta a los de 'la organización', no resulta verosímil que éstos la pillen, pues no suele ser gente sutil ni de intelecto desarrollado.

A lo mejor Egibar tiene razón en una cosa. «Aunque no se menciona, ETA está presente en todo el documento». Quizás sí: como ha estado presente en todos los documentos que de la abertzalía han sido. Detrás. No a la contra, como sugiere el dirigente del PNV. Gente tan aguerrida como la izquierda abertzale, avezada en embestir por doquier, sería aún más contundente con la organización, que es como de casa, si quisiera decirle nones. Cabría suponer.
¿La marcha de la batasunidad hacia la democracia se basa en criptogramas? Pues es fácil decir No a ETA: lleva seis letras. No hace falta una filípica.

Lo que sobra y lo que falta
FERNANDO SAVATER El País 27 Febrero 2010

Hace muchos años, en tiempos atroces e incorrectos, alguien dijo que "desde que se inventó la máquina de cortar jamón y el bidé, ni el jamón sabe a jamón ni... lo demás sabe como debe de saber". A la constatación de esa decadencia podemos añadir ahora que, desde que se inventaron las redes sociales de Internet, tampoco los etarras responden ya a la siniestra dignidad de su función. Los últimos detenidos estaban por lo visto más interesados en alardear, propagar su imagen con camisetas infamantes y hacerse amiguetes a través de la red que en exterminar a sus conciudadanos hasta lograr la liberación de Euskadi. Un auténtico escándalo, ya no puede uno fiarse ni de ETA.

Puestas así las cosas, nada tiene de raro que la llamada izquierda abertzale, ese pintoresco oxímoron, ande buscando algún nicho político legal que le permita en próximos comicios volver a la respetabilidad y a las subvenciones. ETA y sus malos modos son una carga explosiva de la que deben desprenderse (con cuidado, porque es inestable y puede estallar de repente dándoles un disgusto) de modo semejante a esos escaladores que, sorprendidos por una tormenta a medio camino de la cima, abandonan mochilas y otros impedimentos para regresar cuanto antes al campamento base donde espera el caldito caliente y la Cruz Roja.

Mientras van descendiendo con las debidas precauciones, nada impide reflexionar un poco sobre ciertas desdichas de nuestra época. Para empezar, la constatación de que la mayor parte de las tropas etarras está formada por chavales, que -sin saberlo- tienen más ilusiones y caprichos en común con sus coetáneos que con los torvos ideólogos que les han convertido en carne de sus cañones. Son chicos y chicas que han nacido y crecido en una democracia, gozando de todo tipo de libertades que ni conocen ni aprecian, porque nadie se ha molestado en explicárselas. Su rebelión produce horrores, pero no deja ya de ser trivial porque ha perdido hasta los últimos atisbos de justificación que pudo brindarles la pasada dictadura que no conocen ni de oídas. La desproporción flagrante entre los objetivos borrosos y absurdos que les han inculcado y los métodos criminales que les recomiendan sus capataces acaba por desembocar en una grotesca mascarada. Como falta el mínimo sustento ideológico para que sean revolucionarios, se han convertido espontáneamente en hooligans. De ahora en adelante, cada vez más fehacientemente, ya no son más que las víctimas de quienes perversamente les han educado para verdugos.

En esta fase terminal -que desde luego sigue siendo irrefutablemente peligrosa para tantos, ay- los menos arriscados o más oportunistas buscan una vía de escape que siga prometiendo rentabilidad política a medio plazo. Re

-cientes declaraciones de varios dirigentes abertzales apuntan con vacilaciones y cautelas en esa dirección. Pero todavía guardan el resabio del mal que han propagado durante tantos años. Por ejemplo, en su entrevista a Berria, el acrisolado comisario Rufino Etxeberria habla ahora de un horizonte sin presencia de violencia, mencionando explícitamente la de ETA, pero añadiendo que tampoco debe estar presente la del Estado. O sea, ni para ti ni para mí, ni terrorismo ni Estado de derecho, que tan culpables son los que ponen las bombas como los artificieros que con riesgo de su vida las desactivan.

Y ahí está realmente el problema, no en la condena más o menos explícita -que puede ser meramente formal- de la violencia terrorista. Soy de los que, con la debida repugnancia del caso, aceptan que puede darse al enemigo puente de plata. Pero, eso sí, dejando claro que ese puente debe llevar inequívocamente al triunfo del Estado democrático -monopolio de la violencia legítima incluido- que hemos defendido con tanto sufrimiento y esfuerzo contra quienes lo desafiaron, no a un limbo institucional configurable a gusto de los ahora interesadamente arrepentidos.

Lo que principalmente cuenta, sin embargo, es no dejar que se desdibuje el perfil simbólico de cuanto pretendemos afirmar. Vamos, bien está que los etarras se pasen a Facebook o aspiren a competir con las genialidades populares de John Cobra, pero será bueno que no todos descendamos al mismo nivel. De la tristísima ocasión del asesinato de Fernando Buesa, del que ahora se cumple una década, guardo dos recuerdos señalados. El primero, naturalmente, es aquella inicial manifestación donostiarra de Basta Ya, bajo un incesante aguacero, que fue el último acto político al que asistió nuestro vicelehendakari, cuarenta y ocho horas antes del crimen. ¡Por fin una demostración de repudio explícito a ETA y no una condena puntual o abstracta de la violencia! Aunque hoy en día parezca imposible, entonces era una auténtica novedad que no todos los socialistas apoyaron desde el principio con tanta determinación como Buesa.

La segunda se refiere al velatorio en el Parlamento de Vitoria, antes de los indignos desplantes de Arzalluz y de la manifestación en que los nacionalistas mostraron su peor rostro, quiero suponer que no el único y verdadero. El féretro estaba cubierto con la ikurriña y las enseñas de Álava y del Partido Socialista. Nada más. Y nadie pareció advertir nada extraño hasta que un viejo sindicalista, al desfilar frente al túmulo, comentó respetuosamente aunque en voz alta: "No sobra ninguna, pero falta una". En efecto, faltaba la bandera constitucional española, aquella precisamente -por encima de cualquier otra- que representaba Fernando Buesa ante quienes lo mataron. Ese "olvido", por llamarlo con un eufemismo, era un síntoma de un complejo indecente que finalmente legitimaba a los asesinos con el pretexto de evitar "provocaciones". Conviene no seguir olvidándolo tampoco hoy, cuando tantas cosas felizmente han cambiado, pero la Diputación guipuzcoana aún pretende rebelarse contra la obligación de cumplir con los compromisos constitucionales que le dan la única legitimidad de que dispone.

Porque, en efecto, los símbolos del Estado democrático, es decir, la bandera, el himno, los reyes, etcétera, no son una sustancia sentimental para la mayoría de nosotros. Vivimos por y para otras cosas, no obsesionados por proclamar congestiones patrioteras... como por cierto hacen un día sí y otro también los nacionalistas de cualquier cuño. Pero cuando hay algunos enemigos de nuestra convivencia democrática que se toman muy en serio esos símbolos para denostarlos y ultrajarlos, es preciso que los demás nos los tomemos también serenamente en serio para defenderlos. Resulta ridículo y entristecedor que haya cien merluzos en los medios de comunicación progresistas para condenar el gesto enrabietado de Aznar, la dichosa "peineta", pero en cambio para la pitada al himno y a los Reyes en un evento deportivo todos sean disculpas o trivializaciones. Son minoría, no tiene importancia... ejem, ejem. Ya sabemos que el separatismo irredento es minoritario, pero por desgracia lo convierten en importante quienes no lo refutan en la educación o quienes se apoyan en él para sus cambalaches políticos. No vendrá mal hablar de estas cosas con un poco más de fundamento, antes de que todos nos pasemos definitivamente a YouTube o a lo que luego se ponga de moda.

Fernando Savater es escritor.

PARA CONCURRIR A LOS COMICIOS VASCOS
La enésima finta de los radicales
IMPRESIONES El Mundo 27 Febrero 2010

LA IZQUIERDA abertzale ha enviado el mensaje al Gobierno de que está dispuesta a «repudiar» el próximo atentado de ETA como prueba de su decisión de desmarcarse de la violencia. El Ejecutivo considera que ese gesto no sería suficiente, ya que Batasuna utilizó una fórmula similar cuando fue asesinado el teniente coronel Blanco tras el final de la tregua en la etapa de Aznar. Todo indica que estamos ante la enésima finta de la izquierda abertzale, que necesita desesperadamente concurrir a las elecciones municipales del año que viene tanto por razones políticas como económicas. El Gobierno no debe caer en la trampa. La única fórmula aceptable es que la izquierda radical vasca condene la violencia y pida públicamente a ETA que desaparezca

Bochorno en Baleares
Editorial ABC 27 Febrero 2010

LA crisis institucional que sufre la comunidad balear alcanzó ayer su máxima expresión, provocando incluso la dimisión de María Antonia Munar como presidenta del Parlamento autonómico. La comparecencia ante el juez del número 2 de Unió Mallorquina ha destapado la caja de los truenos, con unas declaraciones que dejan en situación imposible a un falso partido que encubre realmente un conjunto de intereses siniestros al servicio de la corrupción y los negocios sucios. Hace tiempo que Francesc Antich tuvo que dar por cerrada la nefasta etapa del tripartito, dejando en situación precaria el funcionamiento del Ejecutivo balear, del Consejo Insular de Mallorca y del ayuntamiento de Palma.

Los ciudadanos están hartos de la imagen que ofrecen unos políticos indignos de representar a sus electores y exigen soluciones a una crisis que va mucho más allá de los intereses partidistas. Es obligado por ello que socialistas y populares alcancen un acuerdo razonable al menos hasta que lleguen las próximas elecciones autonómicas. Ésta es la única solución democrática para que las urnas pongan orden en un ambiente asfixiante que exige una limpieza a fondo en todos los partidos y en todas las instituciones. Así no se puede continuar porque la legitimidad democrática sufre un daño irreversible cuando la sociedad desconfía de una clase política que, salvo excepciones, está muy por debajo de las exigencias mínimas en una sociedad dinámica y desarrollada.

Unió Mallorquina disfraza bajo la apariencia de nacionalismo unos comportamientos típicos del más rancio caciquismo, a base de votos cautivos y clientelas subvencionadas. Es inaceptable que una y otra vez se convierta en árbitro de la política balear, ya sea a nivel regional, insular o municipal, prestando su voto a cambio de posiciones de poder que utiliza para sostener un entramado de intereses turbios. Ha llegado el momento de que la gente decente exija a los partidos mayoritarios un comportamiento honorable a la altura de lo que merece la comunidad balear. Se impone por ello un Ejecutivo de transición con apoyos parlamentarios puntuales hasta la convocatoria de las próximas elecciones.

Según una encuesta de la Universitat Oberta de Catalunya presentada en Madrid
El 51% de los españoles daría la independencia a Cataluña si lo pide
Agencias La Razón 27 Febrero 2010

La mitad de los catalanes votaría a favor de separarse de España, la gran mayoría de ellos por motivos económicos, frente a un 18% que votaría en contra y un 24% que no acudiría a votar, según una encuesta que pretende retratar la relación de Cataluña con el resto de España.

El 51,6% de los españoles concedería la independencia a Cataluña si esta comunidad autónoma lo solicitara formalmente tras un referéndum, según una encuesta realizada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sobre las relaciones entre los ciudadanos de esta región y el resto del Estado.

La investigación, titulada "Diagnóstico de percepciones Cataluña-España", incluye dos encuestas independientes hechas paralelamente en Cataluña y en el resto de España a un total de 4.497 personas, de 15 a 74 años de edad.

Los resultados muestran que un 50,4% de los catalanes votaría a favor de la independencia catalana en caso de celebrarse un referéndum democrático sobre la autodeterminación. La mayoría de ellos, el 62%, aduce motivos económicos. Frente a ellos, un 24,6% se abstendría o no iría a votar y el 18 por ciento votaría en contra.

Preguntados por los motivos del voto favorable, una amplia mayoría dice que porque sería una vía pacífica y democrática (65,7%) y por motivos económicos (62,3%), seguidos por el sentimiento o convicción (58,6%) y los motivos lingüísticos (56,4%).

El "cansancio de España" fue en esta pregunta la opción elegida por el 29,6 por ciento de los encuestados. Entre los que dijeron que votarían en contra de la independencia, una mayoría aludieron a motivos como el sentimiento o convicción (60,8%) o la inviabilidad económica (29%).

Por su parte, el 51,6% de los españoles encuestados fuera de Cataluña aceptaría conceder la independencia a la comunidad, aunque el 72% preferiría abrir primero una negociación política entre ambas administraciones para llegar a un acuerdo.

En relación a las consecuencias económicas que tendría esta decisión, el 56% de los españoles considera que si Cataluña se constituyese como Estado independiente, la situación económica de España quedaría igual o incluso mejoraría.

Desde la perspectiva catalana, el 79% de los encuestados considera que su economía se mantendrían en los mismos parámetros o mejoraría en caso de convertirse en un Estado independiente.

También piden, con porcentajes superiores al 60%, más competencias para convocar libremente referendos, que las selecciones autonómicas disputen partidos oficiales internacionales, organizar sus transportes y que el catalán sea lengua oficial en toda la UE.

En la presentación de los resultados estuvieron presentes el director de la investigación, Miquel Strubell; el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa; el vicerrector de Tecnología de la UOC, Llorenç Valverde; el político y jurista Miguel Herrero Rodríguez; el presidente de la Fundación Encuentro, José María Martín; el escritor Ignasi Riera; y el catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, José Juan Toharia.

Riera declaró que este estudio "sirve" para "desdramatizar un tema que provoca sarpullidos" entre gran parte de la población. A su vez, Toharia añadió que la investigación "demuestra" que, en la posible separación catalana de España, "hay más ruido mediático que social".
 

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