AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 1 Marzo  2010

 

El español
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 1 Marzo 2010

EL terremoto chileno pilló _-cuidado con «coger» en el cono sur- a los académicos de la lengua en Valparaíso, a punto de celebrar su V Congreso, que hubo que suspender. Pero el verdadero terremoto del español está teniendo lugar en España, con las otras lenguas romances del Estado sublevándose contra él. Mejor dicho, se sublevan los políticos, que ven en el asunto un chollo, aunque sea costa de sus escolares.

Con casos tan cómicos como el de esos comisarios lingüísticos de Vigo asegurando que en Argentina no se habla español, sino argentino, en Chile, chileno, en Perú, peruano, y así sucesivamente. Lo que trasladado a Galicia significaría que en Coruña no se habla gallego sino coruñés, en Lugo, lucense, etc.,etc. No es la única ridiculez de tan interesados cabestros. En Barcelona, se dan cursos de español, pero sólo para alumnos extranjeros, que pagan bien por ello, como en el Barça se permite hablarlo a los jugadores no catalanes, con tal de que marquen muchos goles. Mientras se multa al comerciante que no se anuncie en catalán. La venganza del chinito.

Pero hablábamos del español. ¿Su fuerza? Los 440 millones que lo hablan en 41 países, que lo han convertido en el segundo idioma «universal». A lo que se añade que también lo es en Estados Unidos, donde son ya 36 millones los que lo hablan. Con toda la repercusión que tiene Estados Unidos en el mundo.
¿Su debilidad? Su escasa presencia en publicaciones técnicas y científicas, clave del futuro. Viene de lejos. En el estudio que hizo Juan J. Linz de «Obras de autores (españoles) de primera categoría en los siglos XVII y XVIII», encontramos que el 51,2 por ciento de ellas eran literarias; el 20,1, de Derecho; el 16,4, de Historia; el 9,6, de Moral, mística y ascética; el 7,5, de Humanidades; el 5, de Medicina; el 2,5, de Economía; el 2,2, de Matemáticas y el 1,6, de Ciencias Naturales. Una desproporción que pesa sobre el español hasta nuestros días, obligándole a tomar términos científicos de otras lenguas.

Hemos producido una de las más excelsas literaturas -hasta el punto de que ha habido quien aprendió español para poder leer El Quijote en su lengua original-, pero seguimos muy por detrás en trabajos de investigación. Pero eso no es culpa del español ni, me atrevería a decir, de los españoles, sino de quienes han dirigido nuestra política educativa. «Se necesita tanto rigor mental para escribir un soneto como para descubrir una nueva enzima», le oí decir al dr. Ochoa, cuando alguien soltó el tópico de nuestra incapacidad para la ciencia. «Lo que ocurre -siguió nuestro Nobel en Medicina-, es que para escribir un soneto basta un lápiz y un papel, y para descubrir una nueva enzima se necesita un laboratorio de cincuenta millones de dólares.« Así que ya saben por qué no tenemos términos científicos y por qué nuestros jóvenes científicos se van a Estados Unidos».

Crisis
El cristal de la política
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Marzo 2010

La casta política tiene bloqueado el sistema democrático. La desafección ciudadana es el auténtico fenómeno democrático de España. Y, sin embargo, las elites intelectuales que podrían hacer algo por descongestionar el sistema, por ejemplo, llevar a cabo una crítica más seria y contundente de lo existente, prefieren esconderse en lo privado. El pueblo vuelve a ser otra vez superior a sus cobardes "elites". Éstas han optado por colaborar ideológicamente a ocultar lo obvio: es menester reformar la Constitución para salir de la crisis. Con 17 "Estados" es imposible superar la recesión. Es menester repetir esta idea para saber que detrás de la crisis económica y financiera, hay una crisis más grave: la crisis nacional. De España.

Pero el personal "ilustrado", el demócrata de boquilla, por desgracia, no quiere enterarse de qué cosa oculta la casta política. Prefieren cerrar los ojos ante la irresponsabilidad organizada por los dos grandes partidos. No quieren reconocer que socialistas y populares han contribuido a destruir la nación y, por supuesto, están desmantelando el Estado. En esa circunstancia, bajo el arco en ruina como diría Ortega, nadie puede sorprenderse del desánimo general que cunde en la sociedad civil más desarrollada de este país.

Menos mal que el espíritu del tiempo, de estos desgraciados tiempos antidemocráticos, no ha arruinado todavía la capacidad de oposición de algunos sectores de la sociedad; así, cabe recordar que la verdadera política ha traspasado, en España, los ámbitos de los parlamentos y partidos políticos para instalarse, por un lado, en la movilización ciudadana contra determinadas leyes socialistas que deslegitiman la Constitución, y, por otro lado, algunos medios de comunicación un día sí y otro también están poniendo en evidencia que las formas institucionales existentes son inviables, o peor, están muertas para configurar una voluntad democrática de calidad.

El divorcio entre la casta política y la sociedad más desarrollada es cada vez más grande. El sistema democrático agoniza. Zapatero insiste en que "no dejará a nadie en la estacada" y Rajoy espera. Los estudios demoscópicos siguen expresando lo obvio: avanza el PP y retrocede el PSOE. Los datos son incontestables. La crisis económica hace más daño al partido del Gobierno que a la oposición. Quizá Rajoy gane las próximas elecciones. Y, sin embargo, la oposición de Rajoy no ilusiona. Tampoco lo pretende. A él sólo le cabe, dicen sus exegetas, esperar. Saber esperar es lo único que le importa. Rajoy es un "hombre de espera". Escucha, piensa y toma nota. ¿A qué conduciría otra cosa? ¿Seguir los consejos de quienes le piden un "auténtico discurso" contra la crisis, con fórmulas pedagógicas sobre los sacrificios que todos tendremos que soportar no es muy recomendable para ganar votos? Para Rajoy es suficiente con repetir la cantinela: hay que reducir el déficit y reestructurar el sistema financiero.

Eso no es suficiente. Quizá sirva para ganar unas elecciones, pero ahora se trata de otra cosa más importante: es menester entusiasmar a millones de seres humanos. Es la hora de hacer política. De tener una idea clara de Estado en una nación. Algo, en fin, capaz de ilusionar a millones de seres humanos en un proyecto común. Sin ese cristal de la política es imposible alcanzar una sociedad más civilizada.

ZP y los cubasunos
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 1 Marzo 2010

DURANTE el llamado proceso de paz, en realidad un sucio proceso de hibridación Gobierno-ETA que alcanza su apogeo en el chivatazo al Faisán, con el Gobierno y ETA uniendo sus esfuerzos contra la policía, Zapatero llamaba a Otegi «hombre de paz». No es fácil llamar «gente de paz» a criminales que acumulan condenas por crímenes atroces (el pacífico Otegi ha sobrevivido, entre otras víctimas de ETA, a Gabriel Cisneros). Y ni siquiera entonces resultaba sencillo decir que estaba «a favor de la paz» un sujeto como De Juana Chaos, que celebraba por escrito en la cárcel la pena de las familias destrozadas por sus colegas pistoleros -«sus lágrimas son nuestras sonrisas»-. Pero, aunque difícil, para la Izquierda casi nada es imposible. En el PSOE hay verdaderos artistas de la simulación, frégolis y houdinis de lo que en cada momento convenga a la partida, que pueden defender una cosa y la contraria sin perder la cara. Así que, por entonces, la AVT de Alcaraz era sanguinaria, cruel. Y Otegi, «hombre de paz».

En aquel proceso de envilecimiento colectivo vimos a Patxi López justificar ante las cámaras de televisión el compadreo a cuenta de una dieta severa o huelga de apetito del sonriente De Juana: «Lo que importa es que Iñaki no se muera», dijo López. «Iñaki», sí. «Terrorista», no; sencilla, cercana, cálidamente, «Iñaki», con esa apenada familiaridad que justificaba que lo alimentasen a la fuerza y que, supongo, haría revolverse en su tumba a las docenas de asesinados por Iñaki. Pero en lo de Otegi, si olvidamos que ha dedicado su vida al crimen, a ETA en sus distintas variantes y siglas, hay algo que permite llamarle «hombre de paz».

El brazo político de la banda terrorista nunca ha «condenado» pero sí «lamentado» los asesinatos de ETA. Ni más ni menos que ZP, sin duda hombre de paz, los asesinatos de la dictadura cubana. Este oteguismo semántico debió adquirirlo el presidente en aquel proceso de paz que ahora quiere hacernos olvidar Rubalcaba cazando a los etarras que antes dejó volar (un tío, PR: cada fin de semana caza al Faisán Nº 1 de ETA).

Pero lo importante de que ZP «lamente» y no condene los asesinatos de Castro es que moderniza la doblez de la izquierda señorita ante los crímenes comunistas y abre nuevas vías diplomáticas a la Alianza de Civilizaciones. Yo vislumbro dos espectaculares: ZP y sus Moratinos al Festival de la OTI; ZP y sus Cubasunos, a Eurovisión.

La España de Ibarretxe
Con la crisis, el Gobierno de Zapatero está usando la lógica ibarretxiana
IÑAKI EZKERRA La Razón 1 Marzo 2010

Gracias a la terrible inercia de copiarle todos los defectos, las formas y los tics al nacionalismo vasco, el PSOE nacional de Zapatero ha conseguido concederle 'una victoria póstuma' a Ibarretxe adoptando su metodología más genuina para el debate de la crisis. Cada vez que le oigo decir a alguien que «la sociedad española no entendería que el PP no tenga un papel constructivo en la Comisión que ha montado el Gobierno» o que «Rajoy debería pactar con los socialistas para buscar una salida a la grave situación económicamente acuerdo de la inefable Euskadi de Ibarretxe, que murió hoy hace un año exactamente, y de aquel tópico recurrente que a algunos les dictaba la mala o la buena fe cada vez que se producía un atentado terrorista o un nuevo desafío soberanista que reforzaba el discurso de ETA: «Mientras los políticos no se pongan de acuerdo, aquí no hay nada que hacer». Ibarretxe logró algo realmente insólito.

Logró que el problema no fuera el terrorismo ni las amenazas de ruptura institucional que nos amargaban la vida y nos tenían permanentemente en vilo. Logró que el único y verdadero problema fuera ése: que los políticos no se ponían de acuerdo. «¿De acuerdo en qué?» -preguntaba uno desasosegado-. ¿De acuerdo en darle la razón política a ETA? ¿De acuerdo en reconocerle el 'derecho humano' a asesinar mientras no se le diera la razón política mayoritariamente? ¿A qué acuerdo se podía llegar con los que le daban a ETA políticamente la razón y eran por lo tanto parte del mismo problema a resolver? ¿No habría garantizado la supervivencia de ETA precisamente un acuerdo semejante?

Con la cuestión de la crisis económica el Gobierno está utilizando la lógica ibarretxiana y lo gracioso es que no le está saliendo del todo mal. Ha conseguido convencer a un buen número de ciudadanos de que el problema no es la crisis ni el paro galopante ni la incapacidad de Zapatero para hacerle frente sino la imposibilidad de llegar a un pacto con el PP. Uno le ve a Pepiño riñéndoles a los miembros del partido de la oposición como si se tratara de una panda de colegiales que no ponen de su parte para sacar buenas notas y se muere de la risa. Son fantásticas las caras y las regañinas curiles de Pepiño: «Así no podemos seguir; ustedes no se esfuerzan, no se esmeran, no muestran una actitud positiva, no arriman el hombro?. ¿Qué hombro se puede arrimar a quien, con sus consignas y prejuicios ideológicos, se ha convertido en parte del propio problema que se pretende solucionar? ¿Qué pacto no supondría una ratificación de la misma política económica que se está rechazando y por lo tanto un suicidio? Hace un año y tal día como hoy le dijimos adiós a la Euskadi de Ibarretxe. ¿Quién iba a decir que toda España le acogería y abrazaría su legado metodológico?

Andalucía
El paro, el amor y la muerte
Pedro de Tena Libertad Digital 1 Marzo 2010

Desde hace años hay pocas cosas que me sobrecojan. Pero un gaditano ha dicho algo recogido por The New York Times en un reportaje sobre la simbiosis entre paro y fiesta en los carnavales de Cádiz, que ha vuelto a conseguir que me recorra un escalofrío. "It’s just a fact of life, like love or death". "Es (el paro) un hecho de la vida, como el amor o la muerte". Es decir, el paro no es remediable, no es una etapa pasajera, no es una circunstancia. El paro es una esencia, un destino, una condición del ser andaluz. El paro es sencillamente un hecho, como el amor o la muerte. Aún tiemblo ante la pavorosa maldad política que es capaz de conseguir que un ciudadano llegue a decir esto y/o a sentirlo.

Sí, sí. Es absoluta perversión política la que hace confundir una mala gestión con un destino, una incapacidad de gobierno con una condición, la ineficiencia de un régimen con la esencia de un pueblo. Mediante una propaganda eficazmente dirigida al hondón de la conciencia, puede conseguirse tal monstruosidad. Repitiendo durante años que vivimos en la mejor de las Andalucías posibles, la primera, la imparable, la única, puede lograrse que los ciudadanos, al examinar su precaria situación con un paro cercano al 30 por ciento y en la cola de todas las clasificaciones desde la educación al PIB, desde los salarios a las nuevas tecnologías, concluyan que el mal está en ellos mismos, en su ser, en su vida, y no en el Gobierno que los maltrata de hecho hace 30 años.

Arturo Pérez Reverte, un enamorado del sur al que pertenece, ha dicho hace muy poco que Cádiz fue el escenario de un drama: el que, gracias a su proyecto liberal, debió llevarnos en volandas hasta la riqueza, la prosperidad, la libertad y el derecho a principios del siglo XIX y que, a causa de unos y de otros, de todos, nos detuvo en el absolutismo general, el político, el social y el mental. Y muestra su pena: "Me entristecía tanto pensar... lo que Cádiz era, lo que España tenía que haber sido y que no fue por nuestra estupidez de siempre...". Y en otro momento, añade: "Mira cómo nos estamos cargando la democracia. En cuanto se empieza a perfilar una España distinta, esa España que empieza a ser posible, la destruyen los mismos españoles...". Pero ni Pérez Reverte hubiera escrito algo como lo que expresó nuestro gaditano

Esa España, la nuestra y esa Andalucía, la nuestra, que comenzaron a esperar tras muchos años, no cuarenta de dictadura, no tres de república, no, sino desde mucho antes, desde el Cádiz de los bombardeos de 1812, tuvo un reimpulso en 1978 con la Constitución, imperfecta pero la primera constitución que no hicieron unos españoles contra otros. Consecuencia de ella, el Estatuto de Andalucía, el primero, fue un canto a la libertad y a las necesidades de riqueza y bienestar de un pueblo machacado como los ajos del gazpacho por una historia de clasismo e indiferencia de una aristocracia insoportable ante el sufrimiento de la gente.

Podría haber sido el enganche con aquella otra Andalucía, apenas esbozada en la segunda mitad del siglo XIX, rica, próspera, emprendedora y abierta. Los andaluces ni lo saben ni se lo enseñan, pero Andalucía fue la primera potencia agrícola y ganadera de la España de los siglos XVIII y XIX y fueron andaluces los que más pronto y con mayor decisión pretendieron incorporarse a la revolución industrial que triunfaba en la Europa del Norte. Hacia 1856, Andalucía era la segunda región industrial de España, superada ligeramente por Cataluña, con fuerte presencia en metalurgia, química, alimentación, cerámica, vidrio, cal y textil. Sevilla y Málaga controlaban casi toda la industria. Los curtidos y los barcos fueron para Cádiz y el papel y las artes gráficas estaban radicados en Granada.

En una fecha tan temprana como 1831 había ya un alto horno en Marbella y Andalucía, gracias sobre todo a los comerciantes de Cádiz, era hacia 1857 la primera potencia bancaria de España, por encima incluso de Cataluña. Muchas de las primeras líneas de ferrocarriles andaluces fueron construidas privadamente por empresarios andaluces como los Larios, los Heredia o los Loring y hubo empresarios dinámicos en casi todas nuestras provincias. Sin embargo, a finales del siglo XIX, todo este esfuerzo se vino abajo y hasta hoy. En ese desmoronamiento tuvo que ver, cómo no, la preferencia del Estado proteccionista por otras regiones de España, preferencia que llegó hasta la muerte de Franco y, digámoslo con claridad, la deserción de sus clases poderosas del destino de la gran región del sur de España y el sometimiento, casi lascivo, de los andaluces a la condición casi de siervos de la gleba.

Pero llegó el Estatuto y en los andaluces prendió la esperanza. Ya había llegado la hora gozosa de la libertad, unida siempre en Andalucía a la igualdad de oportunidades y la elevación de su paupérrimo nivel de vida. Durante el franquismo, el País Vasco y Cataluña disfrutaron de espléndidas autopistas mientras los andaluces sufrían calvarios para viajar desde Sevilla a Granada. A Almería, casi no se podía llegar, sencillamente.

El PSOE se apropió, indebidamente, de aquel sentimiento andalucista siempre constitucional y para nada independentista, y logró hacerse con el Gobierno autonómico y con el poder real desde 1982. Parecía ser el dueño del horizonte, el señor del futuro, el profeta de la tierra prometida. Casi treinta años después, un gaditano dice que el paro es como el amor y la muerte, un hecho más de la vida. Andalucía sigue en el furgón de cola de la nueva España democrática y un despotismo insoportable ligado a una tela de araña que va desde la economía a los medios de comunicación, de las ONGs a las adjudicaciones y contrataciones pasando por la educación, asola a la que debería ser, por condiciones naturales, unas de las regiones punteras de España y Europa. El PSOE ha fracasado. Se ha hecho con Andalucía pero no ha hecho la nueva Andalucía, una Andalucía española, libre, próspera, competitiva y audaz.

30 años después de la aprobación de aquel Estatuto sabemos que es necesario un cambio de verdad, no un bandazo. Y sabemos que es necesario cuanto antes. El cambio que conduzca desde la dependencia administrativa a la libertad, del desdén nacional e internacional a la propia estimación, desde el hedonismo barato a la cultura del esfuerzo con sentido y horizontes, desde la resignación a la actividad, desde la indolencia a la competencia, desde la "incultura gozosa" (Pérez Reverte) al conocimiento esencial de hechos e ideas, desde el paro al trabajo, desde la óptica funcionarial a la óptica empresarial, desde el subsidio al salario justo o al beneficio ganado con y por ley, desde el retraso a la prosperidad material, desde el clientelismo a la igualdad de oportunidades, desde el capricho hasta el derecho, desde la Junta a la sociedad civil y desde la tradición, conservando su esencia, a la novedad, al arte y a la creación.

Señores oligarcas del PSOE, han tenido 30 años para hacer lo que debían y no lo han hecho. Váyanse con su régimen a otra parte.

El PP, única palanca posible del cambio, debe saber cuál es su misión histórica, si un volantazo ocasional o una transformación decisiva. Los andaluces debemos darle la oportunidad de demostrar de qué pasta están hechos porque nos va la vida en ello y los populares andaluces deben correspondernos con un comportamiento a la altura de las circunstancias.

En esa nueva Andalucía, nadie debe poder decir que el paro, como el amor y la muerte, es un hecho más de la vida.

Jamás.

"Esto lo arreglamos entre todos"
Roberto Centeno* El Confidencial 1 Marzo 2010

Es la última mamarrachada de Zapatero. No ha tomado medida anticrisis alguna desde el pasado verano y tampoco piensa tomarla. Desde “vamos a reducir el déficit en 50.000 millones” que afirmó en Davos, la primera cifra que le vino a la mente, a “no reduciremos el déficit hasta que empecemos a crecer”, es decir, no reducirá nada, en Londres, tres semanas después, resume el comportamiento de este hombre incapaz absoluto que sigue negando la gravedad de la situación y está llevando España a la ruina.

Y así las cosas, a través del presidente de las Cámaras de Comercio, el socialista Gómez-Navarro, decidido a ser Presidente de la CEOE, Zapatero ha conseguido sacarle seis millones de euros a las grandes empresas del país para financiar una campaña del voluntarismo más estúpido, más sin sentido y más inútil que cabe imaginar, junto con su televisión favorita, que se va a forrar con ese dinero. Espero, por la dignidad y el decoro de los grandes empresarios y por un mínimo de respeto a los ciudadanos, que además de poner el dinero, no salgan también en la tele de ZP, haciendo el payaso y contándonos que “yes, we can”, porque eso superaría todos los límites de la indignidad y la decencia. Para eso están ya los voceros de la cadena y el sectario Gómez-Navarro, exigiendo que se retire la publicidad a todos los medios contrarios a Zapatero.

Y ésta es la política del personaje, inimaginable en cualquier país civilizado. Es lo que decía la Sra. Salgado hace unos meses a un empresario amigo, que le contaba angustiado la situación límite en la que se encuentra el tejido productivo del país, y le preguntaba qué medidas pensaban tomar. “Ninguna” le respondería la Sra. Salgado, “el Presidente, que es una persona tremendamente intuitiva y no se ha equivocado nunca, ha dicho que no hagamos nada, porque la crisis se arreglará sola”. No vamos a hacer “nada”, pero “ tranquilo, verás como todo se arregla”. Hoy piensa justo lo contrario, pero no lo dice.

Ser o no ser, ésa es la cuestión
Lo era en tiempos de Shakespeare, lo fue antes y lo será siempre, pero muy particularmente en tiempos de tribulación y crisis. Los grandes empresarios no pueden permanecer como espectadores distantes ante la disgregación de la economía y de la nación española, y mucho menos llorar y lamentarse en privado en lugar de plantarse en público, ignorando como diría Cicerón “los viejos valores de la patria atropellados por la avidez de poder, de dinero y por el odio partidista”.

Y sin embargo esto es lo que hay. Los que tienen poder para hablar, para exigir y para actuar, no lo hacen, mientras que la mayoría silenciosa no tiene ninguna posibilidad de impedir la ruina. Y la oposición, con su filosofía arriolista lo tiene muy claro, “el hundimiento de España nos dará la victoria y el poder, así que se hunda”. Por eso se han sentado a la puerta sin hacer nada, absolutamente nada, a la espera de ver pasar el cadáver de su enemigo, mientras contemplan impasibles la ruina de España.

Es también un auténtico escándalo que la patronal, que representa solo al 20% de las empresas del país, dirigida por un personaje que ni paga a sus trabajadores, pacte con los sindicalistas de pesebre que representan a menos del 8% de los trabajadores, una subida salarial del 1%, cuando después del modelo de Estado y la inviabilidad de buena parte del sistema financiero, la productividad es nuestro tercer gran problema. Hemos perdido 15 puntos respecto a Europa, y estos insensatos que no representan a nadie pero que tienen el poder político, pactan con una inflación cero una subida en lugar de una fuerte bajada, que es lo que necesita imperiosamente la economía del país, a lo que se une un absentismo que triplica el europeo y más de 300.000 liberados sindicales que viven literalmente del cuento.

Ser o no ser, esa es la cuestión, y los grandes empresarios ya han decidido: seis millones de euros para “ayudar a generar confianza”; es decir, para repartirlos en publicidad entre los medios afectos a Zapatero y sus secuaces. Luego en privado juran y perjuran que no era eso lo pactado. Pues si no sois capaces de plantaros y de decir en voz alta lo que decís en voz baja, por lo menos no pongáis el dinero para que este irresponsable siga engañando a los españoles. Pero pagarán y se callarán, serán cómplices del desastre porque “no quieren problemas”: han decidido no ser. “Aceptaste el deshonor para evitar la guerra, tienes el deshonor y tendrás la guerra”, Churchill a Chamberlain, 1938.

“The pain in Spain”
Y mientras tanto, el deterioro de las cuentas públicas continúa imparable. Por primera vez un mes de enero, el de mayores ingresos por los pagos de IVA y Sociedades, se ha cerrado en negativo, mientras que CCAA y ayuntamientos ya no pagan a nadie, y deben más de 35.000 millones; y los pasivos del sector público empresarial de los que responde el Estado ascienden ya a 197.278 millones y ni uno ni otro figuran como deuda, ¡un 22,4% del PIB! Afortunadamente para Zapatero, los mercados todavía no se han percatado del gigantesco nivel de ocultación de la realidad en España.

Y en éste sentido creo que resulta muy ilustrativo el último análisis de John Mauldin, con el título que encabeza éste apartado. Para Mauldin los déficits de España, si no se controlan, pondrán en serio peligro al euro, del que pronostica su caída hasta la paridad con el dólar. “Los líderes españoles han recorrido Europa y EEUU proclamando que no son Grecia, y sin embargo su déficit (9%) juega en la misma liga, y además tienen otros problemas”. Mauldin infravalora tremendamente la realidad: el déficit provisional no es el 9 sino el 11,4%, y el definitivo superará el 12%; pero eso el oficial, el real supera el 16%. Si manejara esta cifra ¿en qué liga cree que jugaría España?

Mauldin recoge también la opinión de Ray Dole y del equipo de Bridgewater, que maneja 80.000 millones de dólares en fondos, y aunque McCoy ya lo comentó aquí extensamente el pasado miércoles, señalando luces y sombras, creo obligado resaltar la parte del informe que me parece indiscutible. Al contrario que mi admirado McCoy, no creo que Campa convenciese a nadie en EEUU, entre otras cosas porque Zapatero no va a asumir recorte impopular alguno: “creemos que la deuda soberana de España presenta mucho más riesgo del que reflejan las primas -¡¡ en base a fundamentales creen que la prima de riego de España debería estar en 650 puntos básicos, un nivel de bonos basura!!- ya que pensamos que existe un alto riesgo de que España no sea capaz de colocar la deuda que necesita, y no hay posibilidad de que el gobierno pueda reducir su déficit (incluso aunque quisiera hacerlo), debido a la enorme cantidad de vencimientos de deuda, a que el Ejecutivo es débil y muy socialista, y sostenido por una colección de facciones independentistas. También, el sector financiero tiene enormes problemas de deuda que han escondido bajo la alfombra, en lugar de enfrentarse a ellos vía reestructuración”.

“Además, los flujos de caja (cuenta corriente y presupuestario) son extremadamente malos, y el nivel de vida de España -y particularmente el modelo de Estado añado yo- no depende solo de las refinanciaciones de deuda antigua, sino que necesita nueva deuda en cantidades significativas”.

Para Mauldin el sufrimiento de los españoles para poner las cuentas en orden va a ser enorme, pero cree, y yo lo suscribo al 100%, que el gobierno no hará nada hasta que se vea obligado a ello por los mercados.

Hace unos días en Málaga, ante unos militantes aterrados ante la posibilidad de que se les acabe el chollo, Zapatero exclamaría, “pagamos menos intereses que el año pasado, es sencillamente inmoral dudar de la solvencia de España”. Lo que es inmoral es que un presidente mienta sin rubor: pagamos más de todo, primas de riesgo e intereses, los ingresos cubren menos de la mitad de los gastos, el resto es endeudamiento, el mayor desajuste fiscal desde el siglo XVI. Y lo que no es una inmoralidad sino una infamia, es ignorarlo y llevar al desastre a esta gran nación.

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

Cuba, socialismo y muerte
Editorial www.gaceta.es 1 Marzo 2010

A la gerontocracia cubana no le ha bastado con matar a Orlando Zapata Tamayo. Se ha lanzado, además, alegremente, a la tarea de ensuciar su memoria, lo que equivale a matarlo dos veces.

En la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451 hay un cuerpo de bomberos que, en lugar de apagar fuegos, los encienden para quemar libros. Es difícil no recordar esta macabra inversión de los términos al leer la vileza perpetrada por un Enrique Ubieta en ese vocero de la tiranía que es el diario cubano Granma. El gacetillero escribe con motivo de la muerte por inanición del preso Orlando Zapata Tamayo, de la que se hace eco, al fin, cuatro días después del suceso. Si en las sociedades libres el papel de un periodista consiste en informar y puede ocasionalmente prestar el inapreciable servicio de denunciar los abusos del poder, en Cuba se convierte en el más cruel de los burócratas, encargado de una tarea aún más sucia que la de los represores de pistolón al cinto. El régimen de los Castro –Raúl figura; la momia de Fidel sigue controlando– usa a este sicario Ubieta, a quien llamar periodista es un ultraje para la profesión, para que ni siquiera muerto Zapata les moleste, para enterrar en basura su cadáver. Con mentiras en las que nadie, absolutamente nadie, cree, dentro o fuera de Cuba, porque su propósito no es convencer o informar, sino humillar, tratar hacer a toda la isla cómplice del régimen.

Cuba es una reliquia, un estado imposible. Y la única razón de que el pueblo cubano siga sojuzgado bajo un régimen condenado sin paliativos por la historia, a más de veinte años de la caída del comunismo soviético, es porque hay países como la Venezuela del esperpéntico Chávez que mantienen en precaria respiración asistida a la truculenta pareja de carceleros. Y porque otros, en Occidente, se resisten a abandonar el entusiasmo adolescente por esa gran mentira progre que fue la revolución cubana. España, para nuestra vergüenza, es de ésos. Como el niño de papá que va de copas con la camiseta del Che, nuestro Gobierno alterna su voluntad europeísta con una indulgencia criminal hacia los sátrapas de izquierda. Así, hemos tenido que asistir a la indignación europea ante el intento español de cambiar la postura común para bailarle el agua a los Castro.

Nuestro inefable Moratinos posó sonriéndole embelesado a Raúl Castro mientras se negaba a reunirse con los disidentes en su última visita a la isla. Esos mismos disidentes son los que, cuando caiga el régimen, se convertirán en la conciencia del poscastrismo, y no es probable que olviden de qué lado estuvieron las simpatías de la madre patria. La postura española sería indignante aunque fuera la más práctica. Pero es que incluso desde el punto de vista de la Realpolitik es desastrosa y miope. España podría jugar un papel esencial en la transición cubana si sólo tuviera la gallardía –la decencia elemental– de alinearse con la libertad y contra la opresión. Aquí el interés nacional se alía con la justicia.

Pero la política exterior española nunca pierde la ocasión de perder ocasiones. El castrismo tiene los días contados, y son muy pocos. Aquello de “socialismo o muerte” no da para más, ahora que sabemos que son sinónimos. Estallarán las mentiras y, debajo, se verá en toda su crudeza la realidad cubana, hecha de miseria, opresión y mentiras. Será el momento de repartir responsabilidades y recordar a los cómplices. Y nuestro Gobierno, no lo olvidemos, figurará entre los que alentaron la pesadilla.

Voces de la libertad
IGNACIO CAMACHO ABC 1 Marzo 2010

YA no vale el cuento de la gusanera reaccionaria. Los disidentes actuales del castrismo no son neoliberales deslumbrados por el fulgor de Miami sino los nietos de una revolución fracasada en un marasmo de desesperanza. A gente como el negro Zapata o la bloguera Yoani no les caben los despectivos descalificadores propios del neoestalinismo; son -eran, en el caso del pobre albañil victimado por la crueldad de esa tiranía carcelaria- miembros de una generación cansada de yugos que no sueña con horizontes de codicia capitalista sino con un simple paisaje de libertades cotidianas, una atmósfera social emancipada de consignas sectarias y de dogmas trasnochados. Su rebeldía no es contra el igualitarismo sino contra la intolerancia; ni siquiera contra el socialismo sino contra un régimen policial, represivo y asfixiante que se sostiene sobre una red de delatores emboscados en los pliegues del vecindario, las amistades y hasta las familias. En una democracia normal, esos opositores serían militantes de izquierdas, activistas de los derechos humanos, miembros de oenegés solidarias; en la Cuba fósil del tardocastrismo se trata de resistentes agónicos que intentan mantener vivos los rescoldos de una débil llama de libertad.

Por eso duele más la sorda indiferencia o la terca contumacia de un Gobierno que, como el zapaterista, debería sintonizar más que nadie con esa sencilla aspiración humanitaria. Por eso hiere la dureza dogmática de cierta irreductible izquierda española que sigue anclada en un gastado maniqueísmo, que se tapa los ojos con la venda de un prejuicio rocoso, que se niega a admitir la evidencia del naufragio de la utopía colectivista que, si alguna vez tuvo algún dudoso sentido, ha perdido toda razón de ser en la despótica perpetuación del fracaso. Sin coartadas ni excusas, sin disculpas ni pretextos. Liquidados los últimos conatos de reformismo, ya no hay esperanza de evolución, de transición ni de avance; la Cuba de los hermanos Castro es tan sólo un ámbito de crueldad estéril y de miseria prolongada, el falso símbolo de una vía muerta, un camino cerrado hacia ninguna parte. Un bloque de nada.

Las voces de los nuevos disidentes, las de los blogueros de Internet, las de los presos de conciencia, las de las antígonas del pueblo como la madre de Orlando Zapata, son el enérgico testimonio de ese clamor de auxilio que debería interpelar al sedicente progresismo español que aún no ha desertado de un ciego numantinismo sin razones. La causa de los ideales, la del progreso, la de la libertad, es hoy la de Yoani Sánchez, la de Reina Tamayo, la de Guillermo Fariñas, la de los miles de represaliados silenciosos, la de las víctimas del último, residual delirio represivo de la gerontocracia castrista. Quien no lo entienda por exceso de sectarismo o por ausencia de lucidez, debería sentirlo al menos por compasión, por altruismo, por honradez. Por humanidad. Por justicia.

El guión de la derrota de ETA
Editorial ABC 1 Marzo 2010

CON la detención de tres importantes miembros de ETA, entre ellos Ibón Gogeaskoetxea, considerado número uno de la banda terrorista, la derrota de esta organización criminal está cada vez más cerca. Realmente, la sucesión de desarticulaciones de «comandos», hallazgos de «zulos» y desmantelamiento de bases, como la de Potugal, configuran lo que podría ser el epitafio de ETA. Sin ningún atisbo de euforia ni conformismo, los datos de la eficacia policial permiten pensar que, superado el agujero negro de la negociación política con ETA del primer mandato de Zapatero, se ha retomado con éxito la dinámica antiterrorista impulsada por los Gobiernos de Aznar y pactada con el PSOE. De nuevo, la unidad política en torno a la derrota policial de ETA demuestra ser la fórmula más eficaz para alcanzar la paz. Los pusilánimes que ejercieron de profetas del caos cuando el PP impulsó la Ley de Partidos, la ilegalización de Batasuna, la derrota incondicional de ETA y la victoria electoral sobre el PNV son corresponsables de que esta clara tendencia hacia el desmantelamiento de la banda no hubiera continuado donde se quedó en marzo de 2004. En todo caso, aunque nunca hay que olvidar los errores del pasado, el presente está marcado por una excelente dirección política de la lucha contra ETA y así debe ser reconocido.

Ahora también hay que ganarle a la izquierda proetarra su enésima campaña de engaño. Hay un enseñanza histórica constante: siempre que el Estado lleva a ETA al límite de sus posibilidades, el entramado proetarra se saca de la manga una falsa apuesta «por vías exclusivamente democráticas». Los que compraron políticamente esta mentira durante el proceso de negociación con ETA en el anterior mandato socialista, deben ahora callarse y no volver a confundir a la opinión pública. No hay una ETA mala y una izquierda «batasuna» buena. El fin de ETA será completo cuando los cooperadores cobardes y serviles de los terroristas corran la misma suerte carcelaria que los asesinos. Y luego, sólo cuando la memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas hayan sido reparadas, se podrá plantear, como señalaba el Pacto Antiterrorismo, medidas individuales de reinserción para aquellos que hayan pedido perdón y condenado la violencia.

Un asesinato muy común
GABRIEL ALBIAC ABC 1 Marzo 2010

«EN Cuba no hay más que presos comunes», reza el dogma oficial. No miente. En Cuba no hay más que presos. Comunes. Matiz de puntuación. Cuba es el común presidio de los hermanos Castro. Gracias al cual, entre otras cosas, un puñado de empresarios turísticos españoles se embolsa una bonita pasta, sangrando mano de obra presidiaria, en hoteles robados a sus propietarios. Si alguien quiere explicarse la solidaria tolerancia española hacia esa rancia dictadura, no tiene más que hacer la lista de sus nombres, influencias y beneficios. No son tolerantes. Son cómplices. También, en el asesinato de Orlando Zapata. Aunque en sus caros trajes no salpique la sangre que mancha a los carniceros. Para la casquería, ya están los Castro. Además, les gusta.

Cuba podría ser un paraíso. Es un presidio. Ahogado en la miseria por un caudillo loco que ha tejido alrededor suyo algo que, más que un partido político -ni siquiera staliniano o nazi, que es lo que más le ajusta-, es un secta. Salvífica y supersticiosa. Que cíclicamente exige sacrificios humanos, porque sólo en la exhibida potestad de decidir quién vive y quién muere, forja el providencial brujo su mágica función de Dios en tierra. ¿Qué Dios sería Fidel Castro, si no matase? Nada me escandaliza en el puro pleonasmo de que un asesino asesine: es algo tan de suyo coherente como lo puedan ser las tormentas de agosto. Un déspota mata o muere. Es todo. Que yo lo prefiera muerto, nada cambia. Seguirá matando, mientras le quede aliento. Y mientras seguir matando le salga tan barato. Gratis, casi.

Y eso es lo horripilante, lo moralmente horripilante. No ha habido un tirano en el siglo veinte que haya gozado de una simpatía ni de lejos tan universal como la simpatía con la que Fidel Castro ha sido respaldado en cada uno de sus crímenes por España en su conjunto. Digo España, con un nudo de vergüenza en la garganta. Pero debo decirlo. Me niego a mentir. En esta vileza, no es la ciudadanía menos responsable que los dirigentes políticos; ni el pobre currante asfixiado por su hipoteca lo es menos que el multimillonario poseedor de agencias turísticas. Castro ha sido la monstruosa figura totémica en torno a la cual han ido tejiendo sus delirios todas las frustraciones españolas del siglo que siguió a 1898. Los de mi edad saben hasta qué punto era alucinatoria la fascinación del régimen franquista por aquel Fidel Castro que se decía comunista pero que recuperaba como consigna propia la del más puro fascismo español de entreguerras: «Patria o Muerte», una de las escasas publicaciones inequívocamente hitlerianas de aquellos años. En el fondo, hasta el menos letrado sabía que el iluminado sumo sacerdote laico que oficiaba en La Habana nada tenía que ver con el sobrio materialismo que viene de Marx -para eso hace falta saber leer-; la verdad, ni siquiera era un fascista en el sentido europeo del término. Era un sacrificador: un agente ejecutor de lo sagrado.

Anacrónico y repugnante. Pero hay gente -y Freud nos dio los elementos para entender eso- a la que nada gusta más que lo repugnante. Aquí, fueron legión. Siguieron siéndolo, después de la dictadura. A Cuba viajó González, en busca de legitimidad abrazado al asesino y a un par de recias mulatas. Hasta cuando a un mindundi socialista le negaron la entrada, hace no demasiado, se excusó humildemente invocando el malentendido: ¿pero por qué me hacen esto a mí?, si yo no tengo la menor intención de hablar con disidentes...

Son legión. Hoy. Legión que incluye a un presidente que no se atreve siquiera a llamar dictador asesino a un dictador asesino. ¿A esto llaman un hombre?

Conflicto
El CGPJ no sanciona a un juez que obligó a pagar para traducir documentos al castellano
El organismo afirma "no estar autorizado para corregir la aplicación que los jueces hagan del ordenamiento"
www.lavozlibre.com 1 Marzo 2010

Vic (Barcelona).- El pasado 8 de octubre, 'La Voz Libr'e publicó la noticia de que un juez catalán exigía a un abogado murciano a financiar el coste de traducción de unos documentos redactados en catalán en el caso de que los quisiera en castellano. El abogado José Luis Mazón presentó un recurso contra la providencia del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Vic, en Barcelona. Sin embargo, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha archivado la investigación abierta alegando que se trata de una cuestión ajena a sus competencias.

El abogado murciano recurrió la decisión ante el juez Casillas y ante el CGPJ. Mazón recordó que si bien el artículo 231 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que “las actuaciones judiciales realizadas y los documentos presentados en el idioma oficial de una Comunidad Autónoma tendrán, sin necesidad de traducción al castellano, plena validez y eficacia”, se procederá a la traducción de oficio cuando “así lo dispongan las leyes o a instancia de parte que alegue indefensión”.

La respuesta del juez fue que la expresión “de oficio” no implica que la traducción deba ser gratuita, mientras que el CGPJ no se pronunció. Casi cinco meses después dicho organismo ha dictaminado que este órgano “no está autorizado para corregir la aplicación que los jueces hagan del ordenamiento jurídico, en el marco del proceso y en el ejercicio de las potestades jurisdiccionales”, por lo que considera como no sancionable la actuación del juez de Vic.

Tras tener conocimiento de la decisión del CGPJ, José Luis Mazón la ha calificado de “insólita y de una arbitrariedad profunda”. “El derecho de un ciudadano o abogado en un pleito a obtener las traducciones gratuitas de los documentos redactados en otra lengua cooficial no puede quedar al abrigo del personal criterio de un juez”, ha denunciado Mazón. Asimismo, el abogado ha anunciado que presentará una denuncia ante el Tribunal Constitucional y un recurso ante la Sala Contencioso-Administrativa del Tribunal Supremo.

José Luis Mazón, abogado de un ciudadano catalán, solicitó en octubre de 2009 la traducción al castellano del auto de admisión a trámite de una demanda presentada en representación de su cliente, alegando que no entendía el catalán. Sin embargo, la respuesta del juez fue que dicha traducción podía realizarse pero que debería ser costeada por el letrado.

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Guerra policial y psicológica contra ETA
EDITORIAL El Mundo 1 Marzo 2010

LA TRASCENDENCIA de la operación conjunta de la Guardia Civil y la policía francesa que se saldó con la detención del nuevo jefe militar de ETA y dos terroristas dispuestos a entrar en España para cometer un atentado está fuera de toda duda. Los ciudadanos tenemos hoy un doble motivo para la satisfacción. No sólo ha caído el quinto jefe militar de la banda en el último año y medio -Ibon Gogeaskoetxea-, sino que además ha sido detenido Beinat Aguinagalde, el presunto autor de los disparos que acabaron con la vida del ex concejal socialista Isaías Carrasco y el empresario vasco Ignacio Uría. Descabezar a la serpiente es importante, pero igualmente lo es que las familias de los asesinados encuentren el alivio de que los responsables, con cara y ojos, serán juzgados y condenados por sus crímenes.

El ministro Rubalcaba, con la satisfacción lógica y sin escatimar merecidos elogios para la colaboración francesa, dijo ayer que los últimos dos meses han sido los peores de la siniestra historia de ETA, ya que las Fuerzas de Seguridad han detenido a 32 terroristas, han incautado casi 2.000 kilos de explosivos, han inutilizado una futura base logística de la banda en Portugal y han impedido la implantación de otra en Cataluña. A pesar de que al hablar de los terroristas toda precaución es poca, puesto que siempre puede haber coletazos criminales, el acoso policial y el ritmo de las detenciones no sólo están dificultando la capacidad operativa de ETA y las posibilidades de regenerar su estructura de mando, sino que deben de estar minando profundamente la moral de sus activistas. Las declaraciones del ministro del Interior, advirtiendo al que quiera tomar el relevo que ser jefe de ETA tiene un «plus de peligrosidad» son propias de la guerra psicológica contra el enemigo.

Con todo, la hipótesis de que sea posible acabar con ETA por la vía policial parece ahora más real que nunca. Debido precisamente a la debilidad en la que se encuentra la banda, resultan inanes y casi desesperados los intentos de la llamada izquierda abertzale para blanquearse de cara a las elecciones municipales de 2011. Una vez fuera del Parlamento vasco, los proetarras saben que si también les echan de los ayuntamientos, perderán definitivamente toda presencia política en las instituciones vascas.

Ello ha originado un activo movimiento asambleario de las organizaciones adláteres de Batasuna que han alumbrado un documento en el que se declaran dispuestos a defender las «vías políticas» en ausencia de «toda violencia», y para ello están debatiendo la palabra «repudio» como sucedáneo de la «condena» que les exigen las leyes si quieren presentarse a unas elecciones. Se trata más bien de una campaña propagandística montada en torno al enésimo intento de que el Gobierno pique otra vez en el anzuelo de un posible proceso de diálogo, en la que ha participado incluso Gerry Adams, con un artículo publicado en The Guardian y reproducido por EL MUNDO por su enorme valor sintomático. Es obvio que ETA, aunque pueda causarnos sufrimiento todavía, está contra las cuerdas, por lo que el Estado no tiene ninguna necesidad de escuchar los cantos de sirena de los proetarras, cuya única aspiración es sobrevivir a la quema. Como dijo Rubalcaba, con ocasión de detenciones anteriores, los terroristas y quienes les apoyan sólo tienen una posibilidad: «O lo dejan o lo dejan». Hay que esperar, y de momento no tenemos motivos para pensar lo contrario, que el Ejecutivo se mantenga firme en su posición actual e impida por todos los medios legales que los proetarras se presenten a las municipales de 2011.

TRIBUNA / PAÍS VASCO
Mapa del nacionalismo vasco y ETA de fondo
JOSEBA ARREGI El Mundo 1 Marzo 2010

EL SIMPLE paso del tiempo tiene consecuencias en todo y para todos. También cuando se trata de ETA y del nacionalismo vasco. De hecho, el nacionalismo vasco en su conjunto se caracteriza en estos tiempos por los movimientos de recolocación que se observan en su interior ante la posibilidad de que desaparezca uno de sus pilares, ETA. En momentos como éstos es más necesario que nunca tener claro el mapa para saber cómo actuar.

ETA está sometida a un proceso de cambio, sin que cambio signifique que está dispuesta a dar pasos hacia su desaparición. Pero desde que el Estado, con todos sus poderes, decidiera tomar las riendas de la lucha contra ella, nada es igual para ETA, ni para la sociedad vasca y española. ETA está más débil que nunca gracias a la lucha policial, que es una lucha política, porque la actuación policial en un Estado de Derecho es una actuación política.

La frase de que ETA era algo más que sus comandos y sus armas, que ETA era también todo un entorno político y social, incluidas las legitimaciones indirectas del terror, era cierta y sigue siendo cierta. Y por cierta, es preciso constatar que en ese entorno se están produciendo cambios que no ayudan para nada a la fortaleza de ETA.

A pesar de todo ello, lo que sabemos de ETA es que sus militantes intentan desesperadamente atentar. Para demostrar que sigue viva a pesar del cerco policial, para demostrar que sigue teniendo voz en el debate sobre su función para el proyecto político nacionalista radical, para tratar de condicionar ese debate y ponérselo difícil a quienes la quieren dejar en la orilla de la Historia. Asume los resultados del debate de Batasuna, pero se niega a que nadie despida la lucha armada en su nombre, reafirmándose en su necesidad.

En segundo lugar está Batasuna y su debate. Estamos en el momento de los exégetas. Se discute el destinatario de las conclusiones del debate de Batasuna, las novedades que encierra, se pide que extraigan consecuencias incluso quienes, supuestamente, no son los destinatarios primarios del documento, que es ETA, y no todos nosotros, quienes, repito, sí debemos extraer consecuencias.

Subrayan los exégetas el valor de la unilateralidad de las reflexiones, que no sean fruto de una negociación con el Estado, o con los partidos políticos. Lo que debiera ser norma, y es norma para todos los demás, debe ser interpretado como avance en el caso de Batasuna. Se subrayan las frases del documento que dicen que Batasuna apuesta por las vías exclusivamente políticas, las que indican que no hay lugar para la violencia y el terror de ETA. Se subraya que no es el resultado de lo que ETA ha permitido, sino algo que, sin la intervención de ETA, deciden las bases de Batasuna.

Pero no hay que olvidar que cuando hablan de vías exclusivamente políticas hablan también de que el proceso en el que quieren participar se debe producir en ausencia de todo tipo de violencia, incluida, la del Estado. Es decir, hablan de un proceso en el que el Estado de Derecho no existe. Hablan de un proceso sin la injerencia del Estado. Y afirman que es posible que Batasuna haga esta apuesta política porque la lucha armada llevada a cabo hasta ahora ha dado los frutos. Afirman que ahora ya no es necesaria la lucha armada. Y no se puede olvidar que todo este debate se ha producido porque la lucha del Estado contra el terror de ETA ha incluido a todo su entorno, en la medida en que le ha impedido participación política caso de no condenar el terror de ETA. Es decir: la necesidad de participar en la política está en la base de la nueva coyuntura que desaconseja la presencia del terror de ETA. Una postura fruto de la atrición, que no de la contrición. Habrá que analizar si esta posición circunstancial es compatible con la memoria, la justicia y la dignidad debida a los asesinados. En cualquier caso: no es asumible democráticamente una postura política que se proclama heredera de las conquistas logradas gracias a más de ochocientos asesinatos.

En tercer lugar está el nacionalismo, por llamarlo de alguna forma, satélite, surgido bien de una escisión en Batasuna, bien de una escisión en el PNV. Es el nacionalismo que vive del sueño de que a la izquierda del PNV existe un nacionalismo de izquierdas que, en ausencia de ETA, es más amplio que el viejo nacionalismo del PNV. El eslogan con el que se mueven, y que también utiliza como anzuelo Batasuna, es el del polo soberanista, el sueño de la unidad de acción nacionalista frente a todo lo que no es nacionalismo en Euskadi. Es un nacionalismo que probablemente será fagocitado por la izquierda nacionalista radical, que es la que, en su caso, tendría los votos, y, sobre todo, la claridad de ideas y la capacidad de dirigir.

En tercer lugar está el nacionalismo del PNV. Este nacionalismo se encuentra en una situación complicada. Quiere, por un lado, seguir siendo el nacionalismo que lidere en Euskadi. Pero se ha visto desplazado del Gobierno y de la mayoría parlamentaria por la no presencia del nacionalismo de Batasuna. Cree que debe apostar ciegamente por la presencia de este nacionalismo porque sólo así podrá volver al gobierno.

Pero, por otro lado, sabe que en el momento en el que el nacionalismo radical de izquierdas, por desaparición de ETA, esté presente en el juego político, le habrá surgido el adversario definitivo, que no son los constitucionalistas, sino la madera del mismo tronco. Y que pueden presentarse escenarios que no serán de fácil manejo. Puede verse abocado a un escenario en el que ya no le resultará fácil combinar el ejercicio del poder institucional sobre la legitimidad del Estatuto y la Constitución, y afirmar que su proyecto radica en la defensa del derecho de autodeterminación, porque la desaparición de ETA dejará al desnudo su ambigüedad, sin excusas.

El nacionalismo del PNV puede afirmar al mismo tiempo que el concepto de ciudadanía es ajeno al país, a Euskadi, fuente de todos sus males, y que el primer derecho ciudadano radica en poder autodeterminarse como colectivo, olvidando por completo que todas las sociedades políticas democráticas se constituyen por acuerdo, por pacto, por reconocimiento mutuo en las diferencias. Lo que pretende el PNV pone de manifiesto que su concepto de nación sólo es posible dividiendo a la sociedad vasca. Pero no renuncia a ello, y si no entra en el juego del polo soberanista es porque sabe que se puede estar acercando la hora de la verdad para su posición, no por exigencias del Estado, sino desde el interior mismo del mundo nacionalista.

Dos conclusiones se deben extraer de este mapa del nacionalismo vasco. Después de que la política vasca haya estado tan hipotecada por el terror de ETA, parece que ahora todo se apresta a un escenario en el que es posible hacer política no sólo como si ETA no existiera, sino como si ETA nunca hubiera existido. La pregunta es si el proyecto político que ha exigido más de ochocientos asesinatos puede ser el proyecto de futuro para la sociedad vasca, aunque se defienda ahora sin violencia. Si los asesinatos han pasado por el proyecto político que los causó sin romperlo ni mancharlo.

Y la segunda conclusión es que la batalla política no ha terminado para los no nacionalistas. La firmeza ante ETA ha sido necesaria. Seguirá siéndolo mientras no acabe su terror. Pero ahora más que nunca es necesario combatir ideológicamente el nacionalismo que sigue siendo excluyente, y por tanto poco democrático.

Joseba Arregi es ex diputado del PNV y autor de numerosos ensayos como Ser Nacionalista y La nación vasca posible.

Condenada a desaparecer
Muchos independentistas esperan que sea el Estado de Derecho quien les libre de ETA
EDITORIAL El Correo 1 Marzo 2010

La detención en territorio francés del considerado como responsable máximo de ETA, Ibon Gogeaskoetxea, agravó ayer la extrema debilidad en la que ya se encontraba la banda terrorista; al tiempo que el arresto de Beñat Aginagalde -quien podría haber asesinado a Inazio Uria y a Isaías Carrasco- alivió la cruel sensación de impotencia que acompaña a las víctimas de la violencia etarra. El hecho de que Aginagalde y un tercer detenido, que aún no ha sido identificado, se dispusieran a entrar en territorio español desbarata el enésimo intento de ETA por sembrar el terror. En esta ocasión la colaboración francesa ha permitido a la Guardia Civil interceptar a un grupo operativo de la banda y, a la vez, proceder a su descabezamiento. Puesto que no se trata sólo de que ETA se vea impedida a actuar.

Los propios éxitos policiales obligan a perseguir el desmantelamiento de sus estructuras directivas, frustrando su pronto relevo. Al día siguiente de que señalados dirigentes de la izquierda abertzale dieran a conocer la red 'Independentistak', secundados por sus recientes aliados de EA, y de que en su presentación rechazaran «la utilización de la excusa de ETA para obstaculizar la creación de un movimiento independentista plural y amplio», las posibilidades de la banda terrorista para imponer sus tesis vuelven a reducirse sensiblemente. Es más que probable que muchos de quienes hasta hace unas cuantas semanas denostaban la eventualidad de una derrota policial de ETA, porque ello les restaba posibilidades para hacer valer su maximalismo, hoy alberguen la íntima esperanza de que sea el Estado de derecho quien les permita desentenderse de la suerte que corran la 'Organización' y sus integrantes.

Una esperanza que, de seguro, estaba en el fuero interno de buena parte de las personas que anteayer presentaron la nueva plataforma independentista. La escrupulosa distancia a la que el PNV ha situado su particular horizonte de reforma soberanista del Estatuto, tanto respecto a los últimos movimientos en la izquierda abertzale como especialmente en relación a las vicisitudes por la que atraviesa la banda terrorista, explica hasta qué punto el nacionalismo quiere deshacerse cuanto antes de ETA; cuando hasta hace tan poco tiempo creía que su mera existencia constituía un argumento favorable a sus aspiraciones como condición inexcusable para la paz

El fracaso de los golpistas en ETA
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 1 Marzo 2010

Ibon Gogeaskoetxea, 'Emil', no era uno de esos miembros de ETA recién llegados a la banda que, sin apenas experiencia, han ascendido en el escalafón de la noche a la mañana aprovechando los movimientos de banquillo que provocan las detenciones policiales. Al contrario. Era uno de los veteranos: su primer arresto en Francia tuvo lugar hace ya veintidós años y su integración en ETA se produjo, presuntamente, hace casi quince.

De esos tres lustros, los últimos trece años los ha pasado en la clandestinidad, encuadrado en las estructuras de ETA en Francia, formando parte del segundo círculo de dirigentes. Hasta que hace dos años pasó a la primera línea.

Gogeaskoetxea forma parte de un grupo de cuadros de ETA que ha protagonizado graves conflictos en el seno de la banda porque estaban descontentos con sus jefes. Este grupo, del que también forman parte 'Txeroki', Aitzol Iriondo o Mikel Carrera Sarobe, mano derecha del jefe capturado ayer, organizó hace dos años un golpe de estado en toda regla contra la mayoría de la dirección de ETA, un golpe que contó, además, con la ayuda inesperada de la acción policial para conseguir que triunfara. Pero lo suyo, lo de este grupo, venía ya de antes. La mayoría de ellos eran pistoleros fogueados en comandos cuando llegó la tregua del año 1998, que luego se convirtieron en el esqueleto del 'aparato militar'.

Antes de llegar al golpe formal del 23-F, el grupo de los insurrectos había protagonizado su propia 'operación Galaxia', un amago de levantamiento que no llegó a consumarse porque no tenían fuerza suficiente. Aquel pronunciamiento se produjo a caballo entre 2003 y 2004 y dentro de ETA fue bautizado como «crisis ESA» (la crisis de Ekintza Saila). Seis cuadros medios del 'aparato militar' suscribieron un documento extremadamente crítico con sus jefes e, incluso, con los jefes anteriores de los comandos de ETA. Exigían mucha mayor actividad a la organización terrorista, cuestionaban el funcionamiento de la dirección e, incluso, la línea política general de la izquierda abertzale.

Los entonces jefes de la banda, con Mikel Antza a la cabeza, tuvieron que movilizarse para poner en su sitio a aquel grupo de capitanes que dio marcha atrás en sus acusaciones. Los seis rebeldes, para hacerse perdonar, se retractaron e hicieron autocrítica. El motín se saldó con reprimendas y traslados de algunos alborotadores a otros puestos dentro de la banda.

La 'crisis ESA' se superó, pero el mismo grupo de cuadros que la había causado provocó, cuatro años más tarde, en 2008, un conflicto todavía mayor, un 23-F en la cúpula etarra. 'Txeroki' y Carrera Sarobe, miembros de la dirección, con el respaldo unánime de los aparatos militar y logístico, que controlaban, y entre cuyos responsables estaba Ibon Gogeaskoetxea, expulsaron a la mayoría de la ejecutiva de ETA formada por Francisco Javier López Peña, Ainhoa Ozaeta e Igor Suberbiola. Les acusaban de todos los males de la organización terrorista, de no saber administrar el dinero, de no ser capaces de marcar una línea clara a la izquierda abertzale, de autoritarios, de no hacer funcionar a los aparatos de la banda, de mentir en los documentos internos, etc.

Era un pulso por el poder que estuvo a punto de provocar la primera escisión de esta rama de ETA en más de treinta años. No hubo ruptura porque una operación policial desarrollada en mayo de 2008 acabó con la captura de López Peña, Ozaeta y Suberbiola al mismo tiempo.

Los rebeldes se quedaron entonces sin enemigo interno y se hicieron con el control absoluto de la organización. Garikoitz Aspiazu, Aitzol Iriondo, los hermanos Ibon y Eneko Gogeaskoetxea, Aitor Elizaran, Mikel Carrera y alguno más se hicieron con todo el poder, sin contrapesos, en la cúpula de la organización terrorista. Pero tan pronto como llegaron a lo más alto empezaron a ser también víctimas de las operaciones policiales. El primero fue el propio 'Txeroki', que apenas duró seis meses más que sus rivales del 'aparato político'.

Este grupo de dirigentes comenzó a poner en marcha una nueva reestructuración de la organización terrorista, tal y como se había acordado en el debate desarrollado en las filas de ETA tras la ruptura de la tregua. La iniciativa más atrevida de esa reestructuración fue la decisión de trasladar a Portugal y Cataluña una parte fundamental del 'aparato logístico', la que se encarga de la fabricación de explosivos. Han sido osados en el concepto, pero la policía ha hecho fracasar la materialización de sus planes.

Han fracasado en la reorganización del 'aparato logístico', el funcionamiento del 'aparato militar' está bajo mínimos históricos, pese a que esa era la gran apuesta de este grupo de dirigentes, y el 'aparato político' es incapaz de imponer la superioridad que ETA siempre ha tenido sobre su entorno político. La banda terrorista no ha sido capaz de controlar el debate interno de Batasuna como pretendía.

Demasiados fracasos para una generación de dirigentes que había llegado a la cúpula de ETA dispuesta a comerse el mundo.

El País dignifica de nuevo a ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 1 Marzo 2010

Los hechos son incontestables, y es un hecho que desde hace años está sentenciado por el Tribunal Supremo que Herri Batasuna, sus derivados, descendientes, alter ego y camuflajes son la propia ETA, pero sin embargo la izquierda progresista concienciada y multiencubridora abanderada por El País jamás ha dejado de dignificar a ETA calificando a su aparato político-reproductor de izquierda abertzale y predicando que ETA puede dejar de ser ETA si ETA abjura de ETA y entra en el juego político.

Hoy publica El País un editorial titulado “Rumbo a la irrelevancia” en el que comenta la detención de la cúpula de ETA, una estupenda noticia por cierto. Pero introducen un pero y lanzan el viejo mensaje a ETA, que si son buenos chicos y se portan bien les dejarán jugar a la política con todas sus prebendas y dineros.

“Las detenciones se producen en un momento crucial para la ilegalizada izquierda abertzale. Ante la proximidad de las elecciones municipales, en las que podría consumarse su definitiva salida de las instituciones democráticas,”

1.-El País dignifica a ETA calificándola de izquierda abertzale, ¿qué interés tiene El País en ennoblecer de ese modo a los terroristas?, para mí no deja de ser una forma de calentar la cama que ya compartieron ETA y ZP para prohijar un nuevo encamamiento.

2.- El País lanza un mensaje a ETA diciéndoles que en las próximas elecciones municipales podrían volver a presentarse, aunque lo hace muy sibilinamente diciendo que en las próximas “elecciones municipales podría consumarse su definitiva salida de las instituciones democráticas”. Esta frase encierra toda la obscena y sangrante relación del actual gobierno de Zapatero con la ETA, pues se reconoce que ETA está en los ayuntamientos, se reconoce que en las próximas elecciones podrían volver a presentarse, se reconoce en fin que no existe voluntad en el gobierno de Zapatero de acabar de forma incondicional con la presencia de ETA en la política.

3.- ETA es un conglomerado de terroristas, todos los miembros de ETA son terroristas, el aparato político es a la vez el aparato reproductor de ETA, pero El País coloca una frase antológica “nadie más que los dirigentes abertzales parece seguir interrogándose sobre la intención de los terroristas a la hora de decidir su estrategia”. Aquí El País, llevándole la contraria al Tribunal Supremo, declara que los terroristas miembros de ETA y que trabajan en la cosa política no son terroristas de ETA y esos terroristas de Herri Batasuna – ETA son buenos chicos porque se preguntan por las intenciones de los terroristas de ETA y por eso para El País ya no son ETA sino dirigentes de la izquierda abertzale.

Si tan fieros luchadores contra el terrorismo son estos de El País como nos quieren dar a entender con este editorial, deberían llamar ETA a la ETA y deberían exigir que Rubalcaba y ZP echen ya mismo de los ayuntamientos a ETA y que se anulase la decisión del Congreso de autorizar el pampaneo negociador con ETA. Es fácil, pero ese no es el juego al que juega El País ni al que juega Rubalcaba y ZP.

GRAN FRACASO DE LAS CONSULTAS EN CATALUñA
Bufonada independentista en plena precampaña
IMPRESIONES El Mundo 1 Marzo 2010

AUNQUE los Carnavales terminaron hace días, en 80 municipios catalanes se celebró ayer una mascarada electoral. Igual que el pasado año en otras localidades, se realizó una consulta popular a los vecinos, a modo de referéndum, para que se manifestaran a favor o en contra de la independencia de Cataluña.

Huelga decir que la charlotada carece de toda base legal. Y tampoco es necesario insistir en el hartazgo e indiferencia que estas consultas provocan en la mayoría de los catalanes, como se comprobó ayer con la bajísima participación -apenas rondó el 21%-, a pesar de que se realizon en localidades pequeñas, muchas gobernanadas por ERC, y pese a que los organizadores permitían emitir su voto casi a quien quisiera -incluidos menores de edad e inmigrantes sin derecho legal al sufragio-.

Lo grave es que los dirigentes de un partido como CiU, que no sólo ha gobernado durante más de dos décadas, sino que a buen seguro volverá a la Generalitat, apoyen estos actos que no hacen sino radicalizar el clima político y social. Y mientras, un Gobierno socialista, el de Montilla, calla y mira hacia otro lado.

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