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Recortes de Prensa   Lunes 8 Marzo  2010

 

El toro, la excusa perfecta
CARLOS HERRERA ABC 8 Marzo 2010

El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del Parlamento catalán. Corrijo: hasta las orillas no, hasta tierra adentro, hasta el pleno, hasta la votación final. Que haya sido precisamente en el Parlamento catalán brinda, de momento, una de las claves de tan bienintencionada iniciativa. No en el murciano, ni en el cántabro, ni en el andaluz: ha sido tramitada en el catalán, donde el desespero por dar cuerpo legal a toda diferenciación posible con el resto orgánico y funcional de España alcanza cotas obsesivas. Ello invita a una primera pregunta llena de inocencia: ¿Por qué privar a los «animalistas» valencianos de la posibilidad de acariciar la prohibición final de la fiesta de los toros? ¿por qué privar a los navarros, por ejemplo? Las más elementales respuestas nos llevan al núcleo principal del asunto: porque ni los ocupantes de los escaños en Valencia o en Pamplona tienen ningún interés en dejar de ser españoles, porque ni los valencianos ni los pamploneses albergan desprecio por manifestaciones artísticas comunes y porque ni los valencianos ni los pamploneses entienden sus fiestas sin el elemento fundamental del toro. La mayoría, mitad más uno, de los electos catalanes tienen en común no ser capaces de desligarse de la corrección política que lleva a manifestarse por opciones de soberanía ilimitada; es decir, son incapaces de decir que no son independentistas: como saben, aunque sea «de corazón», el buen político catalán siempre dirá que acaricia una cierta ensoñación soberana. Lo contrario es estar fuera de la campana de cristal, donde tanto frío hace.

El toro es , pues, la excusa perfecta. ¿Qué mejor manera de evidenciar que no somos españoles y que no tenemos nada que ver con ese hatajo de bárbaros hirsutos y primitivos que desterrar de las ciudades catalanas la insoportable tradición de la tauromaquia?

Inmediatamente sentirá usted el impulso de reprocharme, dilecto lector, que establezco un infantil paralelismo entre taurinismo y españolidad, dando a entender que los detractores de la Fiesta son españoles sediciosos que esperan agazapados el momento de dinamitar la idea común de Estado y Nación que tantos bandazos lleva dando desde la noche de los siglos. Ni mucho menos: el antitaurinismo está escrito en la costumbre de España desde los primeros días del arte de Cúchares. Bien es cierto que ya no hay antitaurinos como antes, pero no hay nada más español que ser contrario a la Fiesta, denostarla, odiarla, vilipendiarla. La intolerancia es una costumbre muy de por estos pagos y no hay mayor muestra de ello que llamar «asesinos» a los espectadores de una plaza de toros, a los aficionados, a los toreros, a los ganaderos. Lo que vengo a manifestar es que gracias al trabajo de estos intolerantes que de forma tan histriónica dramatizan su oposición a la tauromaquia, otros aprovechan para llevar el ascua a su sardina, sin detrimento de que, en no pocas ocasiones, ascua y sardina coincidan. En Francia, país que debe albergar igual número de candorosos defensores de los animales que España -vamos, digo yo-, como no hay Estado que tambalear o Nación que modelar, el debate no pasa de la airada protesta de los contrarios a que el coso de Nimes sirva para escenificar la más bella ceremonia artística de todo el planeta taurino. ¡Enseguida van los franceses a debatir la supresión de los toros en el Parlamento!

Pero hay más. La política cuenta entre sus moradores con un número alarmantemente alto de sujetos a los que la sola posibilidad de prohibir algo les provoca una descarga hormonal incontrolada y una consiguiente sensación de placer de las que nublan la vista. Muchos miembros de la clase política, efectivamente, consideran que han desempeñado con rigor su cargo cuando establecen mecanismos para prohibir cualquier costumbre, conducta o tendencia que no case con sus gustos o manías. Si un diputado consigue que triunfe una proposición de ley que impida, por ejemplo, la ingesta de grasas insaturadas a media tarde de días festivos, considerará que ha llegado a la cumbre del servicio a su sociedad, se emocionará, se tocará las partes blandas y caerá en una turbación placentera de la que sería hasta injusto despertarle. La pasión por prohibir está escrita en la declaración de principios políticos de la mayoría, con lo que ¿qué más felicidad puede haber que ser protagonista del hecho histórico de haber prohibido los toros en Cataluña? Enseguida se imaginan lo que dirán de ellos los libros, la llamada a los programas de televisión cada fecha de aniversario para que recuerden anécdotas del proceso como si fueran los padres de la Constitución, la placa homenaje que les grabarán algunos colectivos ecologistas, el bautizo con su nombre de alguna peña de dominó de su pueblo... La Eternidad, en suma.

Unos y otros desconocen, me temo, que el mayor antitaurinismo está, hoy por hoy, dentro de la Fiesta. Por mucho que insulten, coaccionen, amenacen y amaguen con prohibir, el aficionado que se tenga por tal seguirá acudiendo a las plazas. Será la propia deriva del toreo la que llegue tal vez a impedir que el espectáculo sea posible. Si se desnaturaliza la ceremonia, se resta sinceridad a las faenas, se llena de vulgaridad el ruedo, se manosea insensiblemente el rito, se caen los toros y las figuras siguen marcando su ley, los espectáculos taurinos perecerán sin que ningún parlamentario catalán tenga que darle al botón. Si una entrada de tendido sigue siendo prohibitiva para los jóvenes, un abono lo mismo para los menos jóvenes, si la casta se difumina con la selección genética que imponen ciertas modas, si los toreros actúan como si tuviesen ya diecisiete fincas recién tomada la alternativa, si los novilleros no se pegan arrimones sinceros y valientes, si los empresarios no derrochan más imaginación en la confección de carteles, si el público se empeña en aplaudir mediocridades aparatosas, si se desmochan los pitones o si se utiliza la pica para destrozar los lomos de un burel, la Fiesta de los Toros padecerá una muerte lenta, silenciosa, tristona e inexorable. El diagnóstico será sencillo: habrá muerto de aburrimiento.

Curiosamente, en cambio, es esta «iniciativa popular» la que está despertando de una cierta modorra a los aficionados: la plaza de Barcelona hacía años que no registraba entradones como los recientes. ¡A ver si lo que va a conseguir toda esta patulea es revivir al enfermo! El debate cada día es más vivo, se escribe más sobre los toros que antes y los miembros del mundo taurino albergan nuevas esperanzas. Los defensores de la Fiesta empiezan a organizarse, la afición frunce el ceño y nunca se había puesto tanta atención a los carteles de las primeras ferias. Al final habrá que dar las gracias a los que quieren que tantos años después se repita la historia y los catalanes tengan que volver a Perpignan como cuando peregrinaban para ver algo de un tango y de París.
Empieza ya la temporada y los abolicionistas comienzan ya con su sufrimiento. Lo respeto y lo siento, tengo amigos nada taurinos que sufren sinceramente con un espectáculo que consideran cercano a la barbarie. Pero ellos, al menos no quieren prohibirlo: jamás irán a una plaza de toros pero no están por impedirme ir a mí. A veces, reconozco que para ver lo que se ve, mejor haberse quedado en casa, pero la elección de aburrirse es también uno de los privilegios de la libertad.

Con ETA se fue más lejos de lo que se dijo y hubo presión a los jueces
EDITORIAL El Mundo 8 Marzo 2010

TAL y como refleja la parte de las actas de ETA incautadas en Francia que hoy desvelamos, en la negociación con la banda los representantes del Gobierno pusieron sobre la mesa la denominada doctrina Parot -establecida en 2006 por el Tribunal Supremo-, que implica que los beneficios penitenciarios deben aplicarse sobre cada una de las condenas del reo y no sobre la pena acumulada, lo que limita notablemente la reducción de ésta. «No tenéis ni idea de la pelea que tenemos para modificar esa doctrina... si no hubiera más remedio habría que cambiar las leyes», llegan a confesar los enviados del Gobierno. Cuando éstos negociaban con los etarras, tal interpretación, aplicada al sanguinario Henri Parot, era firme, pero aún no se había extendido a otros reos de la banda cuya liquidación de penas ya estaba establecida con sensibles reducciones gracias a los beneficios penitenciarios que permitía la fórmula anterior a la sentencia del Supremo.

Del contenido de las conversaciones se deduce que el Ejecutivo tenía una «pelea» con los magistrados para convencerles de que fueran condescendientes para facilitar así el proceso de paz, pero que, en última instancia, estaba dispuesto a «cambiar» el Código Penal para beneficiar a los etarras encarcelados. Más enigmática es la afirmación de los interlocutores del Gobierno -cuya identidad se desconoce en este caso- en cuanto a que había una correlación de fuerzas del 70-30 y creían que podrían conseguir otra del 95-5. Todo apunta a que se referían a la suma de voluntades que habían logrado en el estamento judicial a favor de sus propósitos, ya fuera en el Supremo, ya en el Constitucional, donde acabó desembocando la doctrina Parot.

Por oprobioso que pudiera resultar, nada cabría reprochar formalmente al Gobierno si hubiera decidido cambiar la ley dando la cara en el Parlamento y asumiendo el coste político correspondiente. Sin embargo, es indignante que intentara conseguir sus objetivos políticos de forma subrepticia, presionando a los jueces.

Si a este episodio añadimos que, según publicamos días atrás, el abogado Gómez Benítez, en otra reunión de esta serie de contactos con ETA, ofreció a la banda mediar ante el Supremo para lograr la impunidad de Jarrai y PCTV, quedan patentes dos cosas: que el Gobierno indujo a varios magistrados para que actuaran en función de su interés con absoluto desprecio a la independencia judicial y también que incluyó concesiones políticas en la negociación, por lo que Zapatero no dijo la verdad en torno a las líneas rojas que había fijado en ese proceso.

Dado que el diálogo con la banda fracasó, podrá argumentarse que al final no hubo claudicación, pero aun así, la imagen del Gobierno sale muy dañada. En las actas queda retratada su bisoñez y frivolidad al tratar a pecho descubierto unos asuntos que, en el caso de saltar algún día a la opinión pública -como así ha sido-, le pondrían a los pies de los caballos. En definitiva, lo que demuestran esos documentos es que el Ejecutivo fue más allá de lo prudente, y también su error de cálculo, ya que la situación no estaba tan madura como suponía.

El fracaso del pacto o la que se nos viene encima
Roberto Centeno El Confidencial 8 Marzo 2010

“La que se nos viene encima es gorda”. Esta frase pronunciada el jueves por Juan Roig, presidente de Mercadona, una empresa con 62.000 trabajadores fijos y casi la única que ha continuado creciendo en 2009, resume perfectamente la situación de nuestra economía, después del rotundo fracaso del Pacto Anticrisis, donde ni siquiera ha existido acuerdo entre los tres ministros negociadores. Un documento, el del Pacto, que es un mero refrito de propuestas del pasado, y cuya medida estrella, la bajada del IVA a la rehabilitación, ¡ya estaba en vigor desde 1992! y a la que los promotores inmobiliarios han calificado de “Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio”. El mejor resumen de la oferta de este Gobierno de incapaces, donde lo de chapuzas es extensible a la totalidad de la misma.

Ni reducción del tamaño de la Administración, ni techos de gasto a CCAA y Ayuntamientos, ni reestructuración del sistema financiero, ni reforma del sistema de pensiones, ni reforma del mercado laboral, ni reforma de calado alguna. El Gran Pacto se centra el ladrillo “sostenible”, en unas migajas a las pymes, en la demagogia habitual del I+D+i y en el desmadre de las subvenciones a los de siempre. Más subvenciones, más chapuzas, cero reformas, es la síntesis del nuevo engendro de Zapatero, para quien 82.000 parados más es un punto de inflexión, 172.000 en realidad, ya que hay que sumar los 90.000 perceptores de la ayuda de 420 euros dados de alta en febrero y que ya no figuran como parados.

Los cuatro ejes de actuación o los pilares de la Tierra según Zapatero
Después de un primer tercio del documento, 11 páginas de 32, dedicado a alabanza y gloria de Zapatero, se exponen las medidas prioritarias: primero las chapuzas a domicilio, una tomadura de pelo, porque ya están en vigor (Ley 37/ 1992 del IVA), y que, según el Gobierno, crearan 350.000 empleos en dos años, un milagro similar al de los panes y los peces. Realmente de cachondeo. Luego la reactivación del crédito, donde por cuarta o quinta vez en dos años dicen que van a dar préstamos a las pymes de hasta 200.000 euros, aunque solo a empresas solventes; pero ni aclaran que significa solvente, ni cuánto dinero habrá disponible, ni de dónde va a salir, porque el ICO no tiene un duro. Y luego reducción de la morosidad de las AAPP a 30 días, pero no para hoy ni para mañana, sino para 2013 o así, y tampoco dicen ni pío de lo más importante, cuándo van pagar los más de 35.000 millones que adeudan.

Después, los “cuatro grandes ejes de actuación”, los pilares de la Tierra. El primero, cómo no, es la mejora de la competitividad, un insulto a los españoles, porque elevan el pelotazo de las renovables de 5.000 millones en 2009 a 16.000 en 2020, una subida del 40% de la luz; y no abordan ni la reparación de la red de carreteras secundarias en estado de ruina; ni la recuperación del mercado único fragmentado en 17 taifas que es un losa para la recuperación, ni el absentismo laboral que triplica el europeo, ni los liberados sindicales, ni nada de nada. El siguiente, política industrial. Alarmados por el hundimiento del sector industrial, que se aceleró en enero pese a las subvenciones, proponen lo de siempre: I+D, para que la Sra. Garmendia financie la cocina vasca y los parques tecnológicos a sus amigos, y luego lo habitual, innovación, internacionalización, coche eléctrico y dos huevos duros. En resumen, más subvenciones a los de siempre.

El tercero, compromiso de austeridad de las Administraciones. Los gastos de personal se reducirán un 4% en 3 años, 4.800 millones de euros, el chocolate del loro, cuando el incremento del desfase entre ingresos y gastos de las AAPP era de más de 3.000 millones, solo en enero. Y la Sra. Salgado oponiéndose a un ajuste duro del gasto autonómico y a poner un techo de gasto a Comunidades y Ayuntamientos. Peor aún, mientras pide austeridad en abstracto, ha autorizado ya a las CCAA, con el silencio del PP, a endeudarse el doble que en 2009. ¡Han decidido arruinar a la nación! A efectos comparativos, Grecia, cuyo déficit 2009 ha sido del 12,7% del PIB, muy inferior al real de España, un 17,1%, y cuyo paro es la mitad que el nuestro, se ha comprometido a bajar el gasto público en 4.800 millones de euros en 2010, lo que equivaldría a un recorte de 20.000 millones en España. Y el cuarto eje de actuación, despilfarrar 100.000 millones de dinero público en cajas inviables, y que se sabe que lo son, para mantenerlas en manos de los mismos políticos ineptos que las han llevado a la quiebra.

“Africa puede empezar de nuevo en los Pirineos”
Juan Roig, el presidente de Mercadona, es el primer gran empresario que se ha atrevido a decir en público lo que la mayoría dice en privado, y donde aparte lo ya comentado, concluía que de no tomarse medidas urgentes de calado “seguiremos empobreciéndonos y África puede empezar de nuevo en los Pirineos”. Exactamente lo que va a suceder, porque ni el PSOE ni el PP están dispuestos a adoptar las medidas de calado.

El PP presentó una propuesta insuficiente aunque en el sentido correcto, pero luego D. Mariano, cuando le explicaron que la medida estrella del Gobierno estaba en vigor desde 1992, y que pueden machacarlos, dice que “no hay que montar follón”. O sea, que mientras la economía se hunde y la unidad de la nación se va por la fregadera, la consigna es “calladitos”, y a España que la zurzan. ¡Apañado va el país! Y lo más importante, ha presentado un Plan de austeridad para las AAPP, y le han dicho que no. ¡Estupendo! Es su gran oportunidad de ganar por goleada: convoque a los medios, explique con números por qué Zapatero lleva la nación a la ruina y simultáneamente anuncie la aplicación inmediata en sus Comunidades y Ayuntamientos, empezando por Gallardón, el mayor expoliador y despilfarrador del reino. Si no lo hace, no tendrá credibilidad alguna.

Y lo verdaderamente grave, mientras pierden el tiempo sin abordar problema de fondo alguno, el déficit de caja en la ejecución del Presupuesto del Estado ha crecido en enero un 52%, y las autonomías se estima (Fitch) que perderán el 18,6% de los ingresos, mientras que la mayoría incrementará el gasto. Y lo inaudito, ¿saben ustedes que en la cúpula económica del PP se piensa, como Zapatero, que el vertiginoso endeudamiento de España no importa en absoluto, porque no vamos a tener ningún problema en colocar la deuda? ¿Pero es que ya no saben ni sumar? Los pasivos en circulación del sector público, es decir, lo que debemos y tenemos que devolver, no solo la parte computable como Déficit Excesivo, 55% del PIB, eran con datos definitivos 2009: 475.402 millones el Estado, 99.800 millones las CCAA, 35.900 millones las CCLL, 197.278 millones empresas públicas estatales, autonómicas y locales, y 35.000 millones la deuda no pagada a pymes. Total. 843.380 millones, el 81,5% del PIB.

Pero con todo, ese no es el mayor problema, lo grave es su vertiginosa velocidad de crecimiento -el déficit del Estado se ha multiplicado por 3,3 en 2009, una cifra desconocida en el mundo civilizado. 177.577 millones, de los cuales, 116.977 Estado, 35.600 CCAA y Ayuntamientos y el resto empresas e impagados- y que el BCE prepara la retirada de los estímulos financieros (1), imprescindibles para financiar la deuda. Y tal y como están diseñadas las cuentas, el déficit 2010 será mayor aún, el PIB cayó un 0,6% hasta marzo y los ingresos fiscales siguen desplomándose, mientras las transferencias que suponen la mitad de los PGE aumentan un 21%, donde la parte del león va a CCAA y Ayuntamientos, cuyo gasto está fuera de control, y al Servicio de empleo, para ocultar el déficit de la Seguridad Social. Una deriva imparable hacia el abismo, sin que exista plan de calado alguno para evitarlo. Y termino, suscribiendo totalmente lo que decía Marc Vidal el viernes en estas páginas: “No pienso descansar hasta que los que han arruinado el futuro de mis hijos – y de mis familiares, de mis amigos y de mi Patria añado – paguen por ello”.

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.
(1) La barra libre a tres meses terminará el 28 de abril, y a una semana y un mes el 12 de octubre.

PSOE-ETA
Entre Chávez y Parot
Emilio Campmany Libertad Digital 8 Marzo 2010

En el Berlín de la primavera de 1945, la seguridad del desastre era tal, que para sobreponerse al terror que les provocaba pensar en el futuro los berlineses llegaron a reírse de su porvenir con chistes de tan dudoso gusto como el que decía: "Sé práctico, cómprate un ataúd". Los desastres que nos asolan son de tales proporciones que nuestro Gobierno parece igualmente empeñado en hacer chistes sobre su propia incompetencia. Después de que una investigación judicial descubriera inequívocas conexiones de Chávez con la ETA, no contento con pedirle perdón al dictador porque lo que era un secreto a voces se supiera, va nuestro Gobierno y hace un comunicado conjunto con el venezolano para eximir a éste de toda responsabilidad. Es como si, tras el 11-S y viendo que Al Qaeda goza de la protección de los talibanes, el Mulá Omar y Bush hubieran hecho un comunicado conjunto para afirmar que Kabul no tiene ninguna culpa de lo ocurrido. Es para partirse.

Encima, por si eso no fuera poco, nos enteramos de que el abnegado servidor del Estado, el catedrático Gómez Benítez, ofreció a la banda terrorista un giro en la aplicación de la doctrina Parot. Para quienes no la recuerden, tal doctrina establece que las redenciones de penas, cuando se tenga derecho a ellas, no se aplican sobre el tiempo máximo que uno puede estar en la cárcel, sino sobre cada una de las condenas que uno haya sufrido. Así, el etarra que, como Henri Parot, es condenado por varios asesinatos a miles de años de prisión, pero que sólo cumplirá el máximo legal, no puede descontar las redenciones a que tenga derecho de ese máximo legal, sino que tiene que hacerlo de los miles de años a los que fue condenado. La doctrina significa en la práctica que, cuando alguien es condenado a muchos más años de los que legalmente puede permanecer en la cárcel, tendrá que estar allí hasta cumplir el máximo establecido por más años que redima.

Pues bien, al parecer Gómez Benítez ofreció a la ETA dar un vuelco a esta doctrina. No se sabe si lo iba a hacer convenciendo a los magistrados del Supremo o a los del Constitucional, que todavía están pendientes de resolver el recurso de Henri Parot. Lo probable es que se refiriera al Constitucional por varias razones. La primera es que tal Tribunal todavía no se ha pronunciado sobre el asunto, con lo que no tiene que desdecirse para hacer caso a Gómez Benítez. Además, el Constitucional es más sensible que el Supremo a las influencias del Ejecutivo. Y, finalmente, porque es posible, aunque no obvio, que la doctrina Parot sea en efecto inconstitucional.

En ambas historias puede contemplarse a nuestro Gobierno protegiendo a la ETA. En Venezuela, evitando que la obvia conexión venezolana con la organización terrorista tenga consecuencias judiciales y diplomáticas. Y en la negociación con la banda, ofreciendo lo que constitucionalmente no tiene capacidad de hacer, esto es, torcer la mano de los jueces en beneficio de los asesinos. Y, sin embargo, ¿por qué será que a los españoles apenas nos sorprende que el Gobierno de Zapatero haga esta clase de cosas?

Hemos llegado a un punto de resignación similar al de los berlineses de 1945. Es verdad que todavía no tememos por nuestras vidas, sino sólo por nuestras haciendas y por nuestro país, pero por lo demás, el desánimo es parecido. Pronto haremos chistes del tipo: "Sé práctico, nacionalízate australiano".


Vidas rotas
¡Bono con las víctimas!
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Marzo 2010

Ya empezamos a conocer las negociaciones del Gobierno con ETA. Esto es sólo el comienzo. Al leer la información de Ángeles Escrivá en El Mundo acerca de las negociaciones llevadas a cabo por el Gobierno con ETA, no he podido sustraerme al recuerdo de las primeras manifestaciones convocadas por la AVT contra esa negociación. El Gobierno y todos sus medios arremetieron con una violencia inusitada contra las víctimas. Parecía que trataban de ocultar lo que ahora sólo un imbécil negaría. El problema es que todavía podrían seguir negociando. Esta afirmación es más que una sospecha. Hay indicios para mantener que sólo conocemos públicamente, sí, aquello que uno de los interlocutores de la negociación quiere.

Tengo la sensación de que estamos en el final de un renovado proceso negociador, seguramente más sucio aún que el anterior y, sobre todo, con conocimiento secreto de otras fuerzas políticas. Por lo tanto, hace bien la asociación Voces contra el terrorismo de exigir a la oposición que pida al Gobierno en el Congreso de los Diputados el conocimiento público de esas actas, que transcriben las conversaciones de los criminales de ETA con los representantes del Gobierno. Es un asunto de interés nacional. Esta propuesta es tan sensata que sólo sí se sumase a ella el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, asistiría yo a la presentación de un libro de la que él será protagonista. Me cuesta trabajo entender que Bono, un ministro que apoyó el último "proceso de negociación con ETA", presente ahora un libro sobre las víctimas del terrorismo. Me explico.

Este lunes, en efecto, se presentará un libro que recoge las "biografías" de 857 víctimas de ETA. Yo aún no lo he leído. Dicen personas serias que es un texto correcto. Tan correcto es, perdón por mi espíritu sospechoso, que incluso se atreve a presentarlo José Bono, el político que más maldad ha puesto en su acción pública para servirse de las víctimas del terrorismo; incluso cuando era ministro de Defensa intentó capitalizar la primera manifestación convocada por la AVT contra la negociación del Gobierno de Zapatero con ETA. Sí, sí, Bono, el ministro de Zapatero, por un lado, quería apropiarse de la manifestación convocada por las víctimas, mientras que por otro lado aprobaba y alentaba a que se negociara con los criminales que mataban españoles.

La impostura de este actor "político" siempre me ha parecido tan turbulenta como sucia. Insoportable. Bono es, sin duda alguna, el político más desvergonzado de la actual legislatura a la hora de tratar a la víctima antes como un sujeto privado que como un ciudadano de España. Más aún, quizá haya sido el personaje que, en los últimos treinta años, ha estado obsesionado por reducir a la víctima a un mero objeto de compasión. En estas circunstancias, por favor, cómo podría yo asistir a un acto en el que Bono desempeñará un papel de segundo protagonista.

En todo caso, insisto, sólo haría una excepción: asistiría al acto del Palace, lugar elegido para presentar el libro Vidas rotas, si Bono respalda la propuesta de Voces contra el terrorismo.

Crisis nacional
El PP y el caos
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Marzo 2010

España necesita un cambio, no un zurcido, no un paripé. La democracia española necesita un cambio de fondo si quiere seguir siendo democracia. Ya hay demasiadas evidencias encima del tapete como para seguir creyendo que la Constitución es la mejor de todas las posibles. Fue la primera Constitución, tras la de Cádiz, que no fue pensada para destrozar a los adversarios y eso fue un mérito notable. Fue la primera Constitución en buscar la cabida de todos en su seno y eso es otro notable acierto. Pero con ella, con su texto, no hemos ido caminando hacia la democracia sino derivando hacia despotismos varios y hacia la oligarquización general de la vida económica y política. Los ciudadanos de a pie que se ocupan en sus cosas están cada vez más lejos de la política, de los intereses generales y de la propia identidad nacional española. Necesitamos un cambio, pero no sólo un cambio de partido. Necesitamos un cambio radical, que vaya a las raíces de los males de una patria que no se defiende a sí misma y de unos ciudadanos que cada vez la sienten menos como propia.

Los partidos se han apoderado de la vida política nacional y los ciudadanos cada vez más aceptan su papel cero en las grandes decisiones nacionales en un momento en el que las nuevas tecnologías permiten mayor información que nunca jamás y por ello, la emisión de juicios con más fundamento que nunca antes. Vamos a votar cada cuatro años o tres o dos, según coincidan o no diferentes elecciones y luego, se acabó lo que se daba. Los matices –el diablo está en los matices, no se olvide– quedan en manos de los políticos que se entienden entre ellos o discrepan entre ellos, pero no con la gente. En ellos crece el miedo al ciudadano, a su palabra, a sus razonamientos. Y el amor a su bolsillo. Impuestos, tasas y más impuestos y más tasas sin control alguno. Como el ciudadano individualmente no comprende que todos sus iguales juntos son muchos millones, no calcula de cuántos euros van las cosas. Pero son muchos. Más de la mitad de lo que ganamos pasa a poder de los políticos y mucho de lo que ahorramos, también pasa a las cajas, manejadas por los políticos. Y cuando tenemos conflictos, jueces al servicio de los políticos, un crimen contra la democracia. Los españoles no podemos defendernos del Gobierno ni de los partidos.

En la economía, las grandes empresas, enormes organizaciones siempre piramidales y jerárquicas por mucho que, como la mona, se vistan de seda, extraen el jugo a la gente sin miramiento, sin obligaciones, asentados en contratos de adhesión, o sí o sí. Me contaba ayer un amigo de un pueblecito de Sevilla que se le había estropeado el módem de internet en estado de garantía y que no había forma de conseguir que Telefónica le considerara sujeto de un derecho. Los billetes, antes gasto de las empresas de aviones, trenes y autobuses, los pagamos todos cuando hacemos la compra por internet: con nuestra impresora, con nuestro papel y con nuestro tiempo. Se va la luz y nadie es capaz de preguntarle por qué a la empresa y desde luego, la empresa suministradora no paga el daño ocasionado al interrumpirse un trabajo en internet o por haberse borrado lo que hacíamos en la pantalla. ¿Por qué pagamos un internet tan caro y tan lento cuando ya hay países que andan por 100 megas o más de velocidad? ¿Es que acaso estamos capitalizando con nuestro dinero y sin otra cosa que una apariencia de competencia, a las empresas o, mejor dicho, a la Empresa? Los españoles no podemos defendernos de los grandes poderes económicos.

Se habla de masas, de clases, de pueblos, de conjuntos... Pero nadie habla, o muy pocos, de cada uno de nosotros. ¿Cómo hacer que cada uno de los españoles sea más libre, tenga más oportunidades, adquiera mayor conocimiento? La política no da la felicidad, no es su misión. La misión de la política es administrar rectamente lo que los escolásticos llamaban el bien común. Es lo común, pero luego está lo personal, lo propio, lo individual y eso es cosa de cada cual. Pero, ¿quién hace propuestas para elevar el poder del ciudadano, para enriquecer su libertad, para propiciar su autonomía, no su dependencia, y su capacidad para crear, organizar y criticar? Por ejemplo, ¿por qué no podemos decidir el destino de la mayoría del montante de nuestros impuestos? No sólo si va a no a la casilla de la Iglesia. También a los sindicatos, a las organizaciones patronales... ¿Por qué no puede exigirse la presencia de una competencia real y veraz entre grandes y pequeñas empresas en vez de abundar en el contubernio política-empresarios siempre con el objetivo de acabar con los adversarios?

El altar revolucionario
José María MARCO La Razón 8 Marzo 2010

Hugo Chávez lleva exportando la revolución bolivariana desde hace once años, cuando llegó al poder. Se trata de suprimir la democracia liberal e instaurar un régimen de poder personal de índole socialista. En cuanto a los medios, uno de ellos es el terrorismo. Ahora un juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha hecho público un auto en el que se relaciona a Chávez con la ETA. Hay seis miembros de la ETA acusados de cooperar con otros siete miembros de las FARC en una operación para asesinar a altos cargos colombianos, entre ellos Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, en suelo español. De por medio anda un etarra, Arturo Cubillas Fontán, que ha trabajado en la administración chavista.

A modo de disculpa, el Gobierno español ha firmado un comunicado exculpatorio con el gobierno de Venezuela. Da por buena la versión de Chávez, con lo que nuestro Gobierno insinúa que no apoya al juez Eloy Velasco en su intento de esclarecer unos hechos que implican al Gobierno venezolano y a la ETA. Rodríguez Zapatero y Moratinos dan por buena la exportación de la revolución bolivariana, vía la ETA, en suelo español.

La política exterior española ha llegado a este punto… y la política interior, también. La tragedia de Orlando Zapata dejó claro hasta qué punto el Gobierno socialista es dependiente del castrismo. Ahora, salvar a Hugo Chávez tiene prioridad sobre cualquier otra consideración, incluida la prevención de los actos terroristas (de la ETA) en nuestro país (con víctimas españolas, muy posiblemente). ¿Qué disposición lleva al gobierno de un país europeo, de los más ricos y desarrollados del mundo, con una democracia consolidada, a amparar empresas criminales y a apoyar a caudillos empeñados en empobrecer a sus pueblos, impedirles cualquier libertad y, al parecer, sembrar el terror aquí, en España?

La clave es estrictamente ideológica. El socialismo español, al menos el que ahora nos gobierna, no es capaz de romper con un sectarismo que le hace ver el mundo en blanco y negro. El mismo mecanismo que lleva a sentirse representados por la revolución castrista y la bolivariana lleva en España a los cordones sanitarios y a justificar el acoso a la «derecha», ilegítima de raíz. Actitudes como esta son posibles porque se sigue creyendo en la Revolución, encarnada por los hermanos Castro y por Chávez. Nuestros actuales gobernantes nunca dejarán de prosternarse, con todos los sacrificios necesarios, ante el altar revolucionario. Así que los españoles estamos vendidos ante los Chávez y los Castro de este mundo. Estos les han tomado la medida a los socialistas y saben que no pueden prescindir de ellos. La ruptura, para los socialistas españoles, equivaldría a convertirse en una izquierda civilizada, plenamente democrática, alejada de las supersticiones ideológicas. España entera, los intereses, la dignidad y al parecer la vida de los españoles, están supeditados a esta servidumbre por la que los socialistas acatan todo lo que venga de los regímenes de Cuba y Venezuela para salvar ellos mismos su posición en la Historia.

ZP, ETA y el gorila rojo
César VIDAL La Razón 8 Marzo 2010

Una de las áreas donde la política de ZP parece especialmente disparatada y absurda es la de las relaciones internacionales. Recordemos que ahora deberíamos estar escuchando los logros de la presidencia europea de ZP. Sin embargo, dado que al norte de los Pirineos nos contemplan como un peligro para el euro y que están rechazando de manera sistemática todos los disparates zapateriles relacionados, por ejemplo, con la ideología de género como si fueran los sueños beodos de un loco, los corifeos habituales del zapaterismo están callados como Ramonetas. Casi nadie habría reparado pues en lo poco que se merece Moratinos el sueldo que le pagamos los ciudadanos de no ser por el escándalo de la presencia de etarras en el ejecutivo del gorila rojo descubierto gracias a que todos los jueces de la Audiencia Nacional no son como Garzón. En cualquier nación normal, la primera reacción de un gobierno honrado y digno habría sido llamar a consultas al embajador español en Caracas para, acto seguido, decidir si se adoptaban más medidas de presión como, por ejemplo, congelar la ayuda que generosamente damos a la Venezuela chavista. Insisto: en cualquier nación normal. Aquí, en la España de ZP, primero, apareció el presidente del Gobierno para indicar con voz meliflua que iba a pedir «explicaciones». Luego –según hemos sabido– Moratinos se puso en contacto con el gorila rojo para indicarle en compungido tono de disculpa que no era culpa del Gobierno de ZP el revuelo que se había organizado.

Finalmente, el viernes, nos informó la decaída vicepresidenta De la Vega que todavía andaba el servicio jurídico del Ministerio de Asuntos exteriores estudiando el caso o sea mareando la perdiz. Naturalmente, ante tan patético comportamiento, las explicaciones que se han dado han sido diversas yendo desde la ignorancia palmaria de Moratinos a las acusaciones de presunta corrupción que –nada sorprendente– salpicarían al PSOE. Sin excluir del todo ambas posibilidades creo, no obstante, que lo que está sucediendo se relaciona por enésima vez con los principios políticos en los que cree firmemente ZP.

En su mundo absurdo de buenos y malos, en el que los primeros son las dictaduras de izquierdas –especialmente si apelan a la revolución– y los regímenes islámicos, el papel de villanos está reservado para Estados Unidos (especialmente si gobiernan los republicanos), Israel y la derecha en sentido lato. En esa cosmovisión zapateril, la Venezuela chavista entra, sin ningún género de dudas, en el lado luminoso del devenir histórico. Precisamente por ello, porque es un régimen revolucionario y anti-americano, ZP puede consentir que Chávez machaque a las empresas españolas, venderle armas y no mover un dedo cuando entrega puestos gubernamentales a los terroristas de ETA. Aún me atrevería a ir un poco más allá. Ni siquiera ETA es un grupo odioso para ZP. Ciertamente, le molesta que mate repercutiendo en su popularidad, pero ZP cree en lo más profundo de su rojo corazón que se trata de un grupo de luchadores anti-franquistas, que se puede –y debe– pactar con ellos y que se les puede hacer concesiones anticonstitucionales para que se sumen a su causa contra la derecha que, por definición, es peor. ¿Cómo pues podría ZP indignarse porque Chávez dé cobijo privilegiado a los asesinos de ETA? Imposible. Iría en contra de esa unión proletaria proclamada por Marx y Lenin a los que ZP, seguramente, nunca ha leído, pero a los que sigue a ojos cerrados. Ahí está la clave.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M necesita colaboración
Luis del Pino Libertad Digital 8 Marzo 2010

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, dirigida por Ángeles Domínguez, solicita nuestras colaboración para poder seguir financiando las iniciativas jurídicas que desarrollan en pro del esclarecimiento de la masacre.

Gracias a las iniciativas que hasta ahora han impulsado, hemos podido conocer, por ejemplo, las vídeos de la pericial de explosivos que los poderes públicos pretendieron ocultarnos. Asimismo, es gracias a una querella de esa asociación que hay en estos momentos dos mandos policiales imputados por presunta falsificación de pruebas y falso testimonio.

Pero para llevar adelante esas iniciativas, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M necesita fondos. Os dejo el enlace a la web de la asociación donde esas víctimas del 11-M hacen un llamamiento a la colaboración ciudadana para poder seguir financiando las acciones jurídicas. Si podéis contribuir, aunque sea simbólicamente, bienvenido sea. Y si no, mandadle a la asociación, en cualquier caso, un mensaje de ánimo. No sabéis hasta qué punto las víctimas del 11-M agradecen el ver que cuentan con respaldo de la sociedad para seguir en su lucha.

El enlace a la web de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M es el siguiente:
http://www.ayuda11m.org/noticias/index.php?id_menu=28&id=19

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Rosa Díez
Los violentos no acallaron ni la libertad ni la palabra
Mari Cruz Palacín Libertad Digital 8 Marzo 2010

Rosa Díez tenía programada una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Autónoma de Barcelona. Un centenar largo de jóvenes radicales, voceros del pensamiento único y políticamente correcto y gritadores de "¡Independencia!", "¡Ni Francia, ni España; Países Catalanes!". Quisieron impedirlo. Intentaron con violencia acallar la palabra en el Templo de la Libertad de Expresión. No lo consiguieron. El grito más repetido con solfa e intención de insulto fue: "¡Facha, fascista! ¡Fora, feixistes, de la universitat!". Contra Rosa y una cuarentena de seguidores.

Les gritaban "¡Fuera, fascistas!". Precisamente ellos, intolerantes, vociferantes y al más puro estilo del matón anónimo refugiado en el rebaño y con la sola, pura y dura fuerza del empujón. Pretender comulgar con la paradoja es intragable, comprender tan burda contradicción produce indigestión racional.

La sala en que Rosa había de dictar su conferencia estaba ocupada por los jóvenes del alboroto desde antes de la 12. La Sala de Actos y su puerta de acceso. Dominada la puerta, dominaban la admisión. La evidencia de juventud y su silencio permitió la entrada, sin dificultad, a algunos jóvenes cuya intención, manifestada después en los pasillos, era escuchar, enterarse y hacer preguntas. Los de alguna edad sufrimos dificultades añadidas: obstaculizar el paso, empujones (alguno dio en el suelo al ofrecer resistencia) y el reiteradamente agresivo insulto: "¡Facha, fascista! ¡Fuera de la Universidad, fuera de Cataluña!" (Detentadores ellos y sólo ellos de los derechos del territorio y de la historia).

El griterío fascistoide y el empujón excluyente se prologó por más de una hora. Y la patata caliente estaba en manos del decano quien, subido a la mesa de presidencia (los jóvenes del alboroto no estaban sentados sino pisoteando y a saltos sobre los asientos de la sala) intentó poner orden apelando a la libertad de expresión que la Universidad debe garantizar. Los vociferantes acallaron su voz y, con eficacia simple, cortaron la megafonía.

El decano entonces se dirigió al despacho donde esperaba la iputada de UPyD acompañado de Antonio Robles que una vez más le exigía arrestos para llamar a los mozos de escuadra y garantizar la seguridad de la diputada y la libertad de expresión en la universidad. "Si yo te contara... lo de los mozos de escuadra". Él mismo parecía ser víctima del complejo antipolicial heredado de la universidad franquista. O la universidad toda, vete tú a saber.

En su despacho esperaban pacientes, Rosa Díez, Carlos M.Gorriarán, Paco Pimentel, Nacho Prendes y el catedrático que había organizado la conferencia, Quin Molins. Salvador Cardús se dirigió a Rosa y le comunicó la imposibilidad de dar la conferencia.

Era evidente que no había dispuesto medios para garantizarla, lo que pretendía el decano era suspender el acto con la complicidad de Rosa Díez, pero se encontró con la determinación de una mujer sólidamente democrática que exigió el derecho a dar la conferencia. Rosa había venido a dictar una conferencia y la dictaría y si el decano no se la podía garantizar debía visibilizarse, que se constatase qué universidad tenemos No era cuestión de ser más o menos valiente, sino de ejercer la libertad de expresión en la universidad o dejar que se apoderasen de ella los violentos. El catedrático Molins la apoyó con vehemencia. Robles me relataría más tarde que la intervención dignísima del profesor Molins defendiendo el derecho de la diputada a dar su conferencia no la había visto en la universidad desde los años de resistencia del franquismo. El decano se arrugó ante el coraje de esa mujer menuda y la determinación del profesor y emprendieron el recorrido hasta el salón de actos.

El momento en que Rosa accedió a él, fue de tensión máxima. Los gritos e insultos tronaron. Un cordón de protección la rodeaba, pero no pudo alcanzar la mesa. Los ánimos exaltados, el ruido ensordecedor. La calma imposible. Reconducir la situación en vía muerta.

El decano ofreció un aula, la nº 12. De boca a oreja, y como en secreto, corrió la voz. Rosa entró seguida de algunos de entre los que querían escucharla. Pero también llegaron los violentos. El decano no les dejó entrar. Aporrearon la puerta, golpearon el tabique del aula con la contundencia de quien parece querer derribarlo, arrojaron un bote de pintura roja. Entre otros, impactó en el rostro y cuerpo del decano. A mi lado estaba el amigo Sadurní; a él, como a mí misma, nos llovió impacto y lluvia roja. Las manchas en el chaquetón tienen arreglo, pero ¿quién nos restaura el derecho democrático robado?

Los agresores vociferantes no entraron. Y con ellos, sin poder tampoco entrar por la fuerza del alboroto, tuvimos que soportar pasillo un buen número de los que habíamos ido a escuchar; entre ellos algunos jóvenes interesados por varios aspectos del programa de UPyD: igualdad de derechos de todos los españoles con independencia de su lugar de residencia, ¿quién es el sujeto de derechos, las personas o los territorios?, ¿quién tiene derecho, la persona o la lengua?, ¿la protección del catalán para evitar su desaparición, puede justificar la desaparición oficial del castellano? Este fue el nudo gordiano, esta fue la cuestión: el sujeto de derechos, ¿es la historia, es el territorio, es la lengua o lo es la persona?

Y en aquel largo pasillo, y a pesar del vocerío, hubo diálogo y polémica y animada discusión; hubo decir y escuchar; hubo racionalidad. La racionalidad de la que carecían los que sólo gritaban, forcejeaban, insultaban.

Rosa terminó su conferencia y, cuando ya saliendo, bajaba las escaleras mal protegida por un paraguas, le arrojaron desde arriba cuanto tenían en las manos en simbiosis con la saña que pudre en el corazón los sentimientos nobles. Sobre Rosa caían impactos de ira, de rabia, de un tristísimo rencor que es primavera del odio, que es antesala, si sus manos hubieran tenido objetos sólidos y contundentes, de una desgracia, de una tragedia de consecuencias irreparables.

Y más tarde, Rosa ya dentro del coche, golpes en los cristales, patadones en las puertas, puñetazos en el capó, zarandeo, abolladuras. Y la sensación indescriptible de ¡éstos vienen por nosotros!

En el templo de la libertad de expresión, los violentos quisieron acabar con la palabra, pero la puesta en escena de su fuerza bruta semejaba querer acabar con las personas.

Habían sido concitados con las apasionadas consignas, los preconceptos simplistas, las emociones que emanan de un cerebelo primitivo y bárbaro. En sus gritos ninguna herencia de la europea tradición racional e ilustrada. En su orquestada ceremonia de la confusión, la liturgia de la intolerancia, en su visceral intransigencia, en su rechazo monocorde al otro... se parapetaron, diluida su responsabilidad personal en la irresponsabilidad anónima de la masa, tras la pancarta, ajena al espíritu del lugar universitario, de ¡quien más vocea es el más catalán y el más independentista... y el más chulo y el más guapo!

A estos cachorros del pensamiento único, de la falacia argumental de la verdad exclusiva y excluyente, la sola presencia del diferente, la palabra que genera pluralidad, les produce sensación de arenas movedizas bajo los pies, inseguridad incontrolable, pánico ancestral.

Y a sus ojos vidriados por el rencor y encendidos por la ira, advientos del odio; y a sus gritos preñados de intenciones inconfesables y gestantes de groseros insultos; y a su agresiva gestualidad corporal... solo les falló la vestimenta: iban de calle, de aparentes ciudadanos normales. Pero en sus ojos se reflejaban todos los uniformes del fascismo de los años treinta.

En una tarde de domingo, lluviosa y desapacible, se cae en la cuenta de que esto no va bien. La democracia española ha perdido el norte y necesita un cambio. El PP es el partido que tiene en sus manos la posibilidad de liderar ese cambio. No es un cambio menudo ni es un cambio de cromos. Es un cambio esencial en el funcionamiento de la democracia en España: el cambio hacia la libertad de sus individuos, es decir, a aumentar el poder de los individuos en una organización política del Estado antes que su sometimiento o sumisión. Es un cambio a menos Estado y más sociedad, a menos poder de las oligarquías y más poder para la gente. Es una premonición. O se hace cuanto antes o el caos. Incluso en el PP y a no mucho tardar.

Galicia Bilingüe facilitará en su 'web' libros de texto en castellano y gallego
El objetivo es que los estudiantes puedan utilizar estos materiales en la lengua que escojan
A. Rubiowww.lavozlibre.com 8 Marzo 2010

Vigo.- Galicia Bilingüe ha anunciado un nuevo servicio a través de su página 'web' mediante el que facilitará a padres y alumnos los libros de texto para el próximo curso en gallego y castellano.

El objetivo de esta iniciativa es que los estudiantes puedan utilizar estos materiales en la lengua que escojan. Pretenden igualmente paliar cualquier retraso en la edición de los textos por parte de las editoriales y animar a padres y alumnos a rebelarse contra una hipotética continuidad de la imposición idiomática.

De este modo, si el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, cumple lo prometido y deja a los alumnos usar los libros en el idioma que deseen, los editores no tendrán que hacer frente a la falta de tiempo para adaptar los manuales. “Con el nuevo servicio que ofrecerá Galicia Bilingüe se permitirá a los alumnos disponer de los libros en uno u otro idioma, independientemente de que las editoriales puedan o no, finalmente, llevar a cabo la elaboración de los nuevos materiales”, ha explicado Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe.

A falta de que Feijóo presente el decreto definitivo y se compruebe así si cumple o no con sus palabras, Galicia Bilingüe pondrá en marcha este nuevo servicio en su 'web'. Galicia Bilingüe ha querido recordar que la Ley de Normalización Lingüística establece que la Administración podrá decidir el idioma de la lengua docente, es decir, aquella que deberán emplear los profesores, pero desde la asociación aseguran que "la imposición a los alumnos tanto de forma oral como en los libros de texto no tiene cobertura legal".

Ante esta iniciativa, si el centro educativo pusiera alguna pega, la asociación aconseja a padres o estudiantes que soliciten una resolución específica por escrito que invoque normas concretas, aunque desde esta institución aseguran que "no cabe sanción alguna pues llevar un libro a clase en una determinada lengua, y más si se trata de un idioma oficial, no implica obviamente interferencia alguna en el desarrollo de la clase".

Comercio libre de talibanes
ALFREDO AYCART ABC Galicia 8 Marzo 2010

En una de las medidas políticas más acertadas y congruentes de un primer año de legislatura que se esperaba más prolífico, la Xunta de Galicia ha eliminado la antidemocrática imposición del gallego en la rotulación de los comercios de la Comunidad, impulsada con fervor autoritario por el bipartito que presidía el socialista Emilio Pérez Touriño pero que, en materia de lenguas, dirigía desde la sombra la subvencionada Mesa por la Normalización Lingüística.

La propuesta contemplada en la nueva Ley del Comercio de Galicia ha sido, como cabía esperar, rechazada con ardorosa belicosidad por los talibanes del idioma, empeñados en llevar a Galicia por el mismo camino del monolingüismo que transitan, varias etapas más avanzados, en la Cataluña del tripartito.

El ejemplo a seguir para estos defensores del pensamiento único es el de los catalanistas, que se niegan incluso a traducir al castellano para sus invitados al Parlamento autónomo; y que sólo se expresan en la lengua que comparten con cerca de 400 millones de personas. Para los dictadores del idioma no es la comunicación, ni la libertad. Lo importante es avanzar en el determinismo de quienes están empeñados en excluir de su Comunidad todo lo que huela a español.

Es un primer paso, aunque tímido e insuficiente, en la imprescindible reconducción de un debate que los nacionalistas, con el inestimable apoyo de un PSOE gallego desnortado, hacen, y harán, todo lo posible para crispar. Cuanto más ruido de algaradas, manifestaciones callejeras, quema de banderas, paros de profesores -más empeñados en demasiados casos en mantener sus privilegios que en dar una enseñanza de calidad a sus pupilos- mejor para los propósitos de la pandilla que intenta eliminar la tradicional convivencia cordial y armoniosa de las dos lenguas propias de Galicia.

Porque esa es la primera falacia. Cuando los dictadores de la lengua hablan del gallego como única lengua propia de Galicia están sentando los cimientos de su propósito excluyente. Esa es la primera batalla que habría que ganar para empezar a explotar las infinitas posibilidades de transitar con toda normalidad en dos lenguas internacionales, un privilegio ajeno a Cataluña y País Vasco.

Cuenta además con otra ventaja el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo. Si los socialistas hablan ya con altisonante exageración de «agresión a Galicia» por un proyecto tan moderado como el del Comercio, se quedan sin calificativos -los argumentos los perdieron hace tiempo ya- para definir al imprescindible decreto de las lenguas que no debería retrasarse ni un día más.

Barcelona es la provincia con más burocracia local de España
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 8 Marzo 2010

Diputación, consejos comarcales, mancomunidad de municipios, ayuntamientos... y próximamente veguerías y área metropolitana. La superposición de entes municipales y supramunicipales ha convertido Barcelona en la provincia española con más personal al servicio de la administración local por metro cuadrado.

Y si prospera la reordenación territorial que ha planificado el Govern en cumplimiento de las previsiones del Estatut, es posible que esa burocracia pública se vea todavía más incrementada. Cantera no falta: un reciente estudio asegura que dos de cada tres jóvenes parados quieren ser funcionarios. Con este nuevo modelo territorial, para el ciudadano se complica la elección de la administración a la que acudir en caso de problemas. Pero la reforma estatutaria así lo prevé.

El tripartito asegura que no habrá duplicidad de funciones, y aunque destaca las ventajas de descentralizar determinados servicios, no termina de confirmar si habrá racionalización de recursos.

Lo que sí es un hecho es que la evolución del personal de los entes locales no ha parado de crecer en los últimos diez años. Según el último Boletín estadístico del personal al servicio de las administraciones públicas, publicado por el Ministerio de Política Territorial, el número de efectivos al servicio de la administración local -se incluyen diputaciones, ayuntamientos y otro tipo de entes locales- en toda Cataluña asciende a 100.138 personas, cifra sólo superada por Andalucía, con 130.415 personas.

La comunidad catalana aparece también en este segundo puesto respecto al personal al servicio de la administración autonómica, 163.804 funcionarios frente a los 257.234 de la comunidad andaluza. Alimentar el gran ente administrativo cuesta dinero y eso se refleja cada año en los Presupuestos de la Generalitat, donde el 25% del gasto está destinado a personal.

Por provincias, Barcelona está a la cabeza en cuanto a funcionariado municipal y supramunicipal, con 69.207, cantidad que supera a toda la comunidad de Madrid (63.966). En la provincia de Girona, los efectivos se elevan a 10.708; en Lleida, a 7.202, y en Tarragona, a 13.021.

El citado Boletín, actualizado en julio de 2009, refleja el progresivo incremento del personal al servicio de las administraciones públicas desde 2001. En lo que respecta a comunidades autónomas, en ocho años se ha pasado de un total de 932.716 efectivos a 1.345.577 en toda España. Y en el ámbito local, de los 466.457 funcionarios registrados en 2001 se ha pasado a 550.714 en 2009.
 

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