AGLI

Recortes de Prensa   Martes 16 Marzo  2010

 

La rebelión del asco
HERMANN TERTSCH ABC 16 Marzo 2010

VA a ser que los españoles ya no tenemos derecho a rebelarnos contra lo que consideramos una injusticia. Porque es traición de lesa patria y nos van a poder dar palizas, insultarnos en televisión, difamar a nuestras familias o quizás meternos por ahí en alguna de esas checas con las que sueñan nuestros jóvenes y jóvenas del izquierdismo nacional. Aquello sí que era justicia lo que hacían García Abadell y Santiago Carrillo. No estas supuestas patochadas del Tribunal Supremo hoy sometido a fuego cruzado por los amigos de ese juez que viaja con el banco al que juzga. Aquello tenía ritmo. Resulta que no podernos rebelarnos porque el poder del ejecutivo es más supremo que el Supremo. Contra éste sí se puede despotricar y quizás incluso disparar balas de prevaricación por dudar de la probidad de un juez mucho más que sospechoso. Contra este chiquillo que veía amanecer no se puede porque el progresismo impecable de buenas intenciones tiene justificados todos sus errores, todos sus fracasos y todas sus insidias. Y si trinca alguno sería, sin duda -a quién le cabría-, por motivos excelsos.

Los españoles tenemos que arrimar el hombro. Tenemos que pagar y callar. Y la oposición tiene que ser tan cooperativa con el Gobierno como para parecer parte del mismo. Si no es así, no fomentan el debate y la sana discusión sobre las diferentes opciones de gobernar. Para nada. Son reos de alta traición. Eso nos dice De la Vogue, según algunos en sus últimos estertores en esa Casa de la Moncloa que se antoja ya el Palacio de la Cienciología.

Pues les voy a decir, que tengo la conciencia muy tranquila llamando a la rebelión contra el latrocinio de esta tropa de ineptos que nos han hundido para más de una generación siendo optimistas. Soy absolutamente partidario de una insumisión ante quienes además de hundirnos y robarnos nos humillan y tratan como retrasados mentales todos los días que abren la boca. Que son exactamente todos los días del año. Aunque entre ellos jamás se pongan de acuerdo y no haya dos ministros que no se contradigan en una semana. Creo en la salubridad de la indignación. En los efectos curativos del desafío. Creo en que el matón y el trincón jamás deben estar seguros de que sus víctimas no van a reaccionar ante sus groseras pretensiones y sus actos miserables. Creo finalmente que inaptos e ineptos, malas personas y psicópatas tienen su derecho a vivir dignamente sin hacer daño. Pero no dirigiendo nuestras vidas, nuestra hacienda y el futuro de nuestros hijos y de nuestro país.

A Garcia Abadell lo fusilaron con muchísima razón por ladrón y torturador. Aunque las almas lánguidas actuales no lo sepan, en todas las guerras rige la pena de muerte. Hasta un despiste te puede poner contra el paredón con toda la razón del mundo. Porque has jugado con la vida de tus hombres en combate o porque te has aprovechado como un cobarde de combatir en retaguardia contra gentes indefensas. Luego resulta más bien natural que los asesinos sean ajusticiados. Lo malo es cuando se asesina a mansalva a inocentes. A los que ni se han despistado. A ciudadanos dignos y decentes que sólo has detenido porque quieres liquidar una forma de pensar, una forma de creer en la transcendencia o una forma de vida. En ambas partes. Carrillo se escapó. Y ha cumplido más años que los papiros del Mar Negro fumando más que yo. Suerte la suya. Pero debería tener cuidado con los escritos de amiguetes como el pijolingo de Sartorius, en este caso no le toca a Nicolás sino a Jaime, que dice que la amnistía sólo era para los suyos. Es decir, se amnistiaba a Carrillo y Garcia Abadell, a los terroristas etarras pero no se amnistiaban los actos de guerra y represión de los vencedores. Recuerden, señores, los vencedores.

Porque el gallego murió en la cama. Después del acto de generosidad general de los españoles en nuestra transición, nos vienen los miserables cómplices de Paracuellos y Katyn a decirnos que ésta, la amnistía, ya no vale. Hay dos opciones ante esta miseria, morirse de asco o mandarlos a la mierda. Recomiendo la segunda.

No hay nada que negociar con el terror
EDITORIAL Libertad Digital 16 Marzo 2010

Los persistentes rumores de una nueva ronda de diálogo con la banda terrorista ETA –auspiciada por Jesús Eguiguren, presidente del PSOE vasco– han hecho saltar todas las alarmas dentro del Partido Popular, con cuyos votos Patxi López se aupó a la presidencia de la Comunidad Autónoma hace ya un año. El problema es que lo que suena es algo más que simple ruido.

Todo apunta a que ciertos e influyentes sectores de la franquicia socialista en el País Vasco están abriendo una segunda negociación con la ETA porque algunos dentro del PSOE consideran que la banda está metida en una reflexión para dejar las armas. Es decir, el mismo cuento que vendieron hace cinco años y que llegó hasta un Congreso de los Diputados que, sin dudarlo ni un momento, otorgó carta blanca al Gobierno para sentarse con los etarras a hablar de igual a igual.

En aquel entonces, la coartada de Zapatero –porque enteramente suyo era el proyecto de abrir aquellas negociaciones– fue que había que dar una oportunidad a la paz y que la ETA estaba por la labor de aprovecharla. No sucedió nada de eso. La banda reinterpretó los términos de la tregua colocando una furgoneta-bomba en un aparcamiento del aeropuerto de Barajas que acabó con la vida de dos personas.

Ya se le había advertido al Gobierno de que con los terroristas no se puede negociar bajo ninguna circunstancia y de que, si se hacia, la negociación estaba abocada al fracaso. Zapatero hizo oídos sordos y lo único que recogió fue el reguero de cadáveres que la ETA ha ido dejando desde que rompió unilateralmente la tregua. Eso sí, lo hizo sólo tras las últimas elecciones municipales, en las que, gracias a la lenidad de la Fiscalía, muchas candidatos proetarras volvieron a los ayuntamientos.

Podemos garantizar que si se intenta de nuevo volverá a suceder exactamente lo mismo. Todas las falsas treguas que ha declarado la banda a lo largo de su historia le han servido para ganar tiempo, rearmarse y obtener todo el poder posible para posteriormente volver a financiarse con él. No existe, pues, una segunda oportunidad. Al terror no se le dan oportunidades, al terror se le aplica la Ley. Es algo tan elemental que no deja de sorprender que siga quedando gente dentro del PSOE con el sentido común tan trastocado como para creerse que a los terroristas se les puede apaciguar en una mesa de diálogo.

Sin embargo, una vez más, lo que la realidad indica es muy distinto a lo que dicta la razón. Los contactos con la ETA se encuentran, según ha podido verificar el propio PP, muy avanzados. De ahí el nerviosismo entre los de Basagoiti, que pactaron con el PSOE pensando que se iba a portar bien, o que Mayor Oreja se muestre seguro de que la legislatura no acabara sin que el Gobierno nos haya metido en una nueva negociación con la banda. Si el ex ministro de Interior está en lo cierto, el Partido Popular tiene por delante un inesperado desafío con el que no contaba. El PP vasco, por su parte, traicionado por su socio, se vería en la obligación de retirar todo apoyo al ejecutivo de López. Ahora sólo quedar ver si ambos, Rajoy y Basagoiti, saben estar a la altura de las circunstancias.

Zapatero: del 'buenismo' a la ignominia
Armando Huerta Libertad Digital 16 Marzo 2010

Contra las cuerdas. Arrinconado en una esquina del cuadrilátero y medio grogui, Zapatero se resiste a tirar la toalla. Confía en que le salve la campana. Con la mandíbula aún dolorida por el potente uppercut que le ha propinado la crisis económica, acaba de recibir un durísimo golpe, y esta vez no ha sido, como él habría preferido, un crochet de derecha. El púgil no es ahora Jiménez Losantos. Tampoco Hermann Tertsch. No ha sido un derechazo. El que golpea, y lo deja al borde del knockout, es José García Abad, un periodista que, a diferencia de aquellos, sigue hoy relacionándosele con la izquierda. Así, el puñetazo duele más.

Dicen que en política -y el periodismo, lamentablemente, está hoy demasiado politizado- uno encuentra los adversarios en el partido de enfrente; pero los enemigos, los verdaderos enemigos, los que pueden hacer más daño, están al lado, juegan en casa. Por eso los pilares de la Moncloa tiemblan ante algunas de las revelaciones de García Abad. El periodista perfila un acerbo retrato de Zapatero, un espejo que desnuda al presidente y deja al aire no sólo sus miserias sino también una metamorfosis de dimensión casi kafkiana: la conversión de Bambi, el indefenso cervatillo, en un pérfido Maquiavelo de León, que así se titula, por cierto, el libro que acaba de publicar García Abad.

Con un estilo alejado de lo estridente en lo formal, García Abad distingue lo que le consta de lo que supone, y construye un relato que va a inyectar, seguro, altas dosis de convulsión y desasosiego en los círculos más próximos al presidente. Zapatero aparece como un iluminado con ansias de poder, maléficos pensamientos, incapacidad para el perdón y mago del marketing político. Un Mesías ateo que comete, sin embargo, siete particulares pecados capitales: rencor, deslealtad, iluminación, gula por el poder, envidia, engaño y soberbia.

Rencor. García Abad presenta a un Zapatero rencoroso: "Si él estima que se la haces, pone tu nombre en la bala. Se toma su tiempo, pero finalmente dispara. Las balas las tiene contadas, y no derrocha ninguna. Pero tenlo seguro: ni olvida, ni perdona". "Sí, puedo decir que es rencoroso. Ni olvida, ni perdona. Es un killer... si no es necesario no te mata... pero no deja ninguna afrenta por castigo. El día que caiga, nadie va a llorar por él".

Deslealtad. Estupor produce la conversación que se supone mantuvo Zapatero con Jesús Caldera, quizá su principal lugarteniente antes de alcanzar la Moncloa, cuando le comunicó su destitución como ministro. "¿Por qué me cesas, José Luis?, ¿qué he hecho yo para merecer esto? 'Por tu política inmigratoria', respondió Zapatero. 'Será por la tuya', replicó Caldera. Y... le aclara con sonrisa maquiavélica: 'Por eso, Jesús, por eso'.

Iluminación. Cuenta García Abad que hay una frase que le define: 'fíate de mí, tú no puedes tener todas las claves, pero fíate de mí' (...) no sólo decide el movimiento de las piezas (de ajedrez) sino también si eres caballo, alfil o reina. Él, como Franco, dice: 'no te metas en política'. No lo dice así, "pero es el mensaje que reciben los ministros". Asegura el periodista que "lo que en él puede parecer soberbia no es más que la manifestación de su mesianismo: él está convencido de que ha sido ungido con un don especial, que es portador de un destino manifiesto, para cuyo cumplimiento se vale él sólo".

Envidia. "En su papel mesiánico, o quizá adanista, le cuesta situarse como el segundo presidente socialista de la historia de España. Una de sus obsesiones es superar en carisma a Felipe González, a cuya gestión empieza por negarle la condición de socialista", se puede leer en El Maquiavelo de León.

Soberbia. La personalidad que revela García Abad poco tiene que ver con la transigencia, la tolerancia y el compañerismo que Zapatero desprende en todas sus intervenciones públicas. "Piensa que sea cual fuera el problema que se presente, tiene la formación y los criterios suficientes para resolverlo". Esa prepotencia a la que alude el periodista va acompañada, a su juicio, de incapacidad para escuchar a quienes piensan diferente. "A los críticos les tolera dos veces, quizá tres, pero a la cuarta pierde todo el interés por escucharles y lo justifica de mil maneras: "Ese me envidia", "Este otro no ha conseguido lo que quería", o "aquel no tiene los datos de que yo dispongo" "...no escucha. Es autista. Ha sido siempre así... el error es convertir su endeble envergadura en un mito". El análisis de García Abad es demoledor.

Gula por el poder. "Está convencido de que su misión es ganar las elecciones, más que llevar adelante un determinado proyecto político. No tiene claro cuál es la misión de un presidente: si es gobernar para todos los españoles o si es gobernar para mantenerse en el poder. Él está en el poder por el poder. No quiere hacer nada que sea impopular, aunque sea necesario, y así lo ha demostrado en la gestión de la crisis económica (...) Está para ganar votos, para ejercer el poder, para mantener la continuidad de su Gobierno pactando con quien sea, incluido el diablo (...) Te puede decir una cosa y la contraria en el plazo de una semana sin pestañear". La crítica de García Abad es voraz.

Engaño. El libro presenta además al presidente del Gobierno como un hombre sin palabra. "Otra de sus características es el escaso valor que concede a su palabra. Mariano Rajoy, Artur Mas y otros dirigentes de la oposición han dicho y repetido que Zapatero les ha engañado. Jordi Pujol asegura que ha engañado primero a media humanidad, después a la otra media y finalmente a toda la humanidad".

Quien escribe estas líneas, y sin poner un ápice de duda sobre la veracidad de las numerosas conversaciones que García Abad desenmascara en su libro, muestra, sin embargo, cierta incredulidad. Es posiblemente la incredulidad del gobernado que se resiste a creer en la mala fe del gobernante. Es evidente que Zapatero no es un Bambi, como muchos pensaron al arranque de su primera legislatura, pero tampoco es el diablo personificado. Permítanme que lo exprese en voz alta. Zapatero lleva ya años desenvolviéndose en la primera línea de la política con mayúsculas, y a fuer de combatir con lobos termina aprendiéndose el arte de la depredación.

Me quedo, en este sentido, con un pasaje de El Príncipe, la obra suprema del verdadero Maquiavelo: "Hay tanta diferencia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que quien deja lo que se hace por lo que se debería hacer, encuentra más bien su ruina que su salvación: porque un hombre que quiera en todo hacer profesión de bueno fracasará necesariamente entre tantos que no lo son. De donde le es necesario al príncipe que quiera seguir siéndolo, aprender a poder no ser bueno y utilizar o no este conocimiento según lo necesite".

Déficit
Menos gasto y menos impuestos
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Marzo 2010

¿Pero cómo se hace todo esto? ¿Con qué caudales? Esta es la grande maravilla del Reinado de V.M. ¿Quién, sino el que lo ve, no juzgará que para poner en ejecución tantas y tan costosas providencias, acaba de extraerse, con nuevas imposiciones a los extenuados vasallos la poca sangre que les quedó en las venas? Muy al contrario: Antes bien han sido y son aliviados de una no pequeña parte de las cargas establecidas"

Fray Benito Jerónimo Feijoo 1750 (A Fernando VI en Cartas eruditas y curiosas)
Si mis precarios conocimientos en Historia no me engañan, a la muerte de Fernando VI la Hacienda Real contaba con un superávit de más de 300 millones de reales, lo que justificaría aun más la "grande maravilla" de la que nos habla el P. Feijoo, al tiempo que constituiría, en mi opinión, un elocuente ejemplo histórico de la posibilidad de recaudar más, grabando menos, de la que, desde la teoría económica, nos hablaba el economista Arthur Laffer.

Sin irnos tan lejos en el tiempo, los españoles hemos podido constatar esa posibilidad teórica también en tiempos de Aznar (por no hablar de la segunda legislatura de Reagan en Estados Unidos), cuando con un mismo o incluso menor nivel impositivo se ha recaudado más; y también, en sentido contrario, con Zapatero, con quien los ingresos públicos se han reducido a pesar de mantener o elevar los impuestos.

La lógica de esta posibilidad (supuestamente contra intuitiva, como tantas cosas en economía) está en que una elevación de los impuestos, en la medida que perjudica el consumo, la inversión y, en general, la actividad económica, puede cosechar una recaudación menor, incluso a corto y medio plazo. Al contrario, la rebaja fiscal –no digamos ya si va acompañada de una disciplina y reducción en el gasto público–, puede estimular la economía lo suficiente como para que el Estado recaude más grabando menos.

Si saco a colación la llamada curva de Laffer –que tiene antecedentes difusos en autores como Ibn Jaldún, Bastiat, Mises o, de forma perversa, el propio Keynes–, es porque me extraña que no salga a colación frente a quienes, desde filas socialistas y fuera de ellas, consideran una irresponsabilidad propia de gente populista rebelarse contra la subida del IVA aprobada por Zapatero.

Esa subida fiscal no sólo va a desincentivar la creación de riqueza, sino que además va a estimular que se genere mucha mayor economía sumergida, de la que no se nutre –o muy escasamente– la hacienda pública. Creo que lo que me molesta además es que se observe la política fiscal, no con ojos de economista, sino con ojos de contable que ve la realidad económica como algo dado y estático, y no como un proceso abierto y dinámico, tal y como es el mercado, en el que no vale tanto la cuantificación como la cualificación.

Es cierto, tal y como el propio Laffer indica, que su fórmula no es exacta y que es difícil establecer el punto concreto a partir del cual una elevación de los impuestos se traduce en una menor recaudación. Mas aunque no estuviéramos en ese "punto" en el que Mises ya decía que "el sistema tributario se volvía autodestructivo", está por ver en cuánto esta subida fiscal va a aliviar –si es que lo alivia– a nuestro preocupante déficit público.

En cualquier caso, la forma que yo entiendo como liberal y adecuada para reducir el déficit público no es subiendo ningún impuesto, sino reduciendo drásticamente el gasto público. Más aun si fuera de las filas socialistas hay consenso en el enorme gasto superfluo que hay en las administraciones locales, autonómicas y central.

Zapatero ya la lió bastante con aquella falsa y no practicada proclama de que "bajar impuestos es de izquierdas" como para que ahora le ayudemos a liarla todavía más considerando como liberal, no ya la socialización de pérdidas del rescate bancario, o las reformas gravosas liberticidas como las destinadas a hacer viable el coactivo e ineficiente sistema público de pensiones, sino también con la de subir impuestos.

Aunque no perdamos de mira la necesidad de reducir el déficit público y el endeudamiento, confiemos, sensata y responsablemente, en la grande maravilla de la libertad.

La M con la A... Marx
Editorial www.gaceta.es 16 Marzo 2010

Con los textos de Akal, EpC incurre en adoctrinamiento

“Hay un solo país en el mundo que tiene un desarrollo aceptable y universalizable a la vez: Cuba”. La frase no está sacada de un editorial de Granma, el periódico oficial del castrismo, sino que es uno de los contenidos que los escolares de 4º de la ESO se tienen que aprender en varias comunidades autónomas. Nuestros hijos están siendo adoctrinados en un marxismo rancio, que arremete contra la economía de mercado, y en un anticlericalismo decimonónico, con burlas a Jesucristo y sátiras explícitas sobre el Papa, más propias de un fanzine contracultural que de un material didáctico. No es una broma de mal gusto, sino los textos e ilustraciones del libro Educación ético-cívica de la editorial Akal, empresa filomarxista, que pretende explicar la realidad desde tan sesgada perspectiva y transmitírsela a los adolescentes de 15 y 16 años.

Todo eso se lo deben los padres y profesores españoles a la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), una de las líneas rojas que el Gobierno se obstina en no cruzar para alcanzar el pacto educativo con el PP. Es lo que tienen los experimentos de ingeniería social. Se corre el peligro de que en lugar de enseñar a los escolares cómo funcionan el Congreso y el Senado o la división de poderes de Montesquieu, les imparta Ideología de Género una editorial en cuyo catálogo figuran Trotsky (Terrorismo y comunismo) o Sade (Las 120 jornadas de Sodoma).

La sentencia emitida el año pasado por el Tribunal Supremo ante la marea de objetores de conciencia, subrayaba el carácter obligatorio de la asignatura, y señalaba que EpC no lesionaba los derechos de los padres y profesores, pero establecía el límite: no podía incurrir en el adoctrinamiento. El lector puede juzgar por sí mismo si cantar las bondades de la economía marxista o ridiculizar la religión mayoritaria de los españoles es o no adoctrinamiento. Y ni siquiera sutil, sino de trazo tan grueso que movería a la risa, si no fuera porque vulnera derechos y libertades fundamentales.

Por ejemplo, el de los padres a elegir educación para sus hijos. Además, con este tipo de contenidos el Estado rompe las reglas del juego al vulnerar un principio constitucional: la neutralidad ideológica, y al usurpar el papel de los padres. En una sociedad democrática, el Estado es subsidiario: puede llegar a donde la familia no llega, pero jamás debe sustituirla, porque esta es la única que, en propiedad, puede transmitir valores. Por si fuera poco, las viñetas y textos del libro de Akal son presuntamente inconstitucionales, al vulnerar los artículos 14 y 16 de la Carta Magna, que contemplan el derecho a no ser discriminado por la religión y la libertad de religión y culto.

La tropelía cometida conjuntamente por el Ministerio y las comunidades que han impuesto el panfleto de Akal ofrece motivos de sobra para presentar una denuncia judicial en toda regla. No convencen las explicaciones del Gobierno de Castilla-La Mancha (gobernada por el PSOE) alegando que se limita a aplicar la LOE: no puede encogerse irresponsablemente de hombros como si no fuera con ellos. Ésta y las demás comunidades autónomas donde se imparte el panfleto hacen el caldo gordo a la burda ingeniería social de Zapatero. Deben exigir la retirada inmediata de los textos para que EpC se ajuste a lo establecido por el Supremo y ofrezca una verdadera educación cívica, enseñando a Montesquieu, barón de Secondat, en lugar de al marqués de Sade.

¡Es la guerra dialéctica! ¡Más madera argumental!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Marzo 2010

El segundo artículo de Recarte sobre la legitimidad o no de la subida del IVA me ha gustado más que el primero. Otra cosa es que coincida con él en la valoración de la postura de la Comunidad de Madrid, del Partido Popular y del Gobierno socialista, que no por casualidad se ha apresurado a poner en marcha la teletrituradora contra Esperanza Aguirre. Pero es un placer que suba el nivel de los debates en esta casa e ir debatiendo sobre la marcha los argumentos, porque eso demuestra que se ha meditado antes sobre ellos.

Yo creo que si, como dice Recarte, España ha conseguido una tregua en su descalificación europea con dos promesas, bajar el gasto y subir impuestos, el primer e inexcusable deber del Gobierno es cumplir su parte: rebajar el gasto. Sólo con esa rebaja, que no ha hecho ni tiene pinta de hacer jamás, tendría autoridad moral y política para subir los impuestos, y aún entonces debería discutirse en el Parlamento qué subida sería más importante para la recuperación económica en el ámbito fiscal. De la serie de modificaciones que propone Alberto, me parece más importante a medio y largo plazo que se reformen el IRPF y el impuesto de sociedades que el aumento del IVA.

Pero todo lo que ha hecho Zapatero, y en eso le doy la razón a José María Marco, va en la línea habitual de este Gobierno tramposo: aumentar la trampa. Y si quiere restringir el gasto privado para mantener absolutamente desbocado el gasto público, no sólo me encanta, como a César, la palabra rebelión, sino que, en mi opinión, deberíamos estar dispuestos a conjugar el verbo rebelarse, a proclamarnos insumisos y hacer cuanto permita el marco legal. E incluso un poco más.

Otra cosa algo más aceptable es lo que dice Recarte al final: que, como toda la descastada casta política, el PP hace demagogia a cuenta de la subida del IVA. Sin embargo, también en esto hay clases: Aguirre es, en ese ámbito, el menos malo de los líderes del PP y del PSOE. Y Rajoy, que ha apoyado todas las decisiones graves del Gobierno en materia económica, no debería hacer el discurso del domingo contra "el sablazo"... que él ha ayudado a dar. Ni debería hacerlo en Valencia, la comunidad autónoma más endeudada de España, ni apoyar a Aguirre de boquilla cuando viene haciendo causa política común con Gallardón, faraón del ayuntamiento más endeudado de España y que ha hecho bandera del derroche y el antiliberalismo.

Atacar el sablazo de Zapatero y presidir el Club del Sable no es lógico, coherente, ni resultará benéfico para la economía y la política nacionales Lo primero que debe hacer el PP es aclararse. Pero mientras se aclara, no parece justo ni lógico atacar a la más liberal de sus dirigentes como si fuera igual que los que hacen alarde de serlo menos.

Creo que Rajoy, por tanto, se abona a la demagogia. Pero si se suma a la política del Gobierno, el PP estará siempre sumergido en arenas movedizas, que es como decir demagógicas, del Gobierno de ZP. Sería harto deseable que, por consenso, los partidos políticos españoles sacaran adelante en el Congreso un plan de reforma y saneamiento de nuestra economía, incluida la reforma necesaria en el ámbito fiscal. Pero eso es imposible porque Zapatero se ha negado a reconocer la crisis y luego le ha echado la culpa a Bush, al PP y a cualquiera que no sean Obama y él. Él más que Obama.

No me parece razonable entrar en lo que tiene de real o supuesto el truco de Aguirre al renunciar al IVA porque esa renuncia sólo se notará en Madrid después de las elecciones. Aguirre puede seguir siendo presidenta y deberá entonces gestionar el truquito. Si lo gestiona Tomás Gómez, será trucazo. Y aquí entramos en una cuestión de fondo, moral y política, que afecta al tratamiento que se le dé a la crisis económica. No tiene autoridad moral para subir impuestos quien se niega a rebajar sus disparatados gastos. Y aunque se puedan mejorar, como propone Recarte, las mejoras fiscales de Aguirre en materia de transmisión patrimonial, esta iniciativa suya también en solitario ha sido combatida por la grey sociata en los mismos términos que lo del IVA. Me parece excesivo culparle a ella por lo que, en el PSOE y el PPOE, están haciendo otros políticos, pero infinitamente más e infinitamente peor.

En unas horas vamos a ver el enfrentamiento de Rajoy y Zapatero en el Parlamento a cuenta de la subida del IVA y habrá más base para debatir. Mientras tanto, aquí, en Libertad Digital, alimentemos el zafarrancho discursivo y forjemos en el yunque de la crítica la noble espada liberal. ¡Es la guerra dialéctica! ¡Más madera argumental!

La paz social
Alfonso USSÍA La Razón 16 Marzo 2010

Cada vez que leo que el deterioro de la economía en España puede dar al traste con la paz social, tiemblo. No estamos capacitados para ello. Aquí cambiamos en un minuto de la paz social a la guerra social. Somos, los españoles, la desnuda definición del despropósito. Y por culpa de una Izquierda, tan cínica y tenebrosa como la del pasado siglo, los ánimos andan excesivamente levantados. En el fondo y en la forma, ha sido la dichosa ley, monumental gamberrada, de la «Memoria Histórica» la responsable de la creciente aspereza en nuestra sociedad. La Izquierda mÁs rancia de España no quiere reconocer que fue estalinista. Y se entiende su contumacia en negar y enterrar todos sus vestigios tiránicos, pues de lo contrario perderían el luminoso victimismo de la derrota.

Cinco partidos políticos, el PSOE, ERC, Izquierda Unida, Iniciativa para Cataluña –Los Verdes (suena al anuncio de un partido de Balón-Volea), y el Bloque Nacionalista Gallego, se han opuesto a que los niños españoles estudien y analicen la figura de Stalin. El gran criminal georgiano que gobernó con furor en la Unión Soviética durante decenios, tuvo mucho que ver con la Guerra Civil en España. Sucede que su gran aliado español, el que le abrió las puertas de par en par a sus comisarios políticos, sus soldados camuflados en las Brigadas Internacionales y sus miles de agentes distribuidos por toda la zona republicana, fue un socialista radical, Negrín, que le entregó además del culo, el oro del Banco de España. No todo, que algo se desvió por ahí. Stalin tuvo mucho que ver, como recuerda César Vidal, en la matanza de Paracuellos del Jarama y en infinidad de crímenes cometidos por su gente en las retaguardias y checas republicanas. Asesinatos que también sufrieron militantes de otras fuerzas de la Izquierda. Su bagaje, cuando los bigotes de Stalin estuvieron a punto de impedir que pudiera clausurarse su féretro, fue de casi un centenar de millones de personas asesinadas, veinticinco de ellas, en la Unión Soviética.

Y no se cuentan las víctimas desaparecidas, fallecidas por las hambrunas o ejecutadas por sus agentes allá donde llegaba su poder omnímodo. Y ese personaje ha sido borrado de la «Memoria Histórica» por cinco partidos que se dicen democráticos, defensores de los Derechos Humanos, recuperadores de la verdad y amantes de la paz. Claro, que días atrás leí que para un tal Alberto San Juan, famoso por su permanente abandono de la desodorancia, «no han existido, ni existen ni existirán las dictaduras de izquierdas». Con gente así, en el año 2010, ya me dirán lo que podría suceder en España si se quebrara la paz social.

Una paz social, por otra parte, que si está en peligro de quiebra es como consecuencia de las mentiras y la incompetencia de un Gobierno socialista. Un Gobierno sustentado por un partido político de militancia muda y temerosamente obediente. A veces creo que estamos viviendo en una pesadilla, en un sueño agobiante e intranquilo. El referente es Europa. No somos como en 1936, y de serlo, no van a permitirnos que volvamos a las andadas. El comunismo se ha desmoronado, el fascismo se enterró en sus propias catacumbas y la sociedad española ha resuelto, unida y esperanzada, una buena parte de sus diferencias. No todas. La del rencor ha sido alimentada por los nuevos censores de la Historia. Stalin no ha muerto. Cuidado con la paz social.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Condenar entre comillas
Imaginemos que ETA y Batasuna son lo mismo y el objetivo de ETA es regresar a las instituciones. ¿Cómo lo conseguiría ahora por la vía rápida? Atentando o declarando una tregua. Lamentablemente, ETA suele expresarse asesinando
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 16 Marzo 2010

Las hipótesis se multiplican ante la incertidumbre. En breve plazo habrá que tomar decisiones sobre Batasuna y las hipótesis están encima de la mesa. Eusko Alkartasuna estará barajando varias, que en realidad se reducen a dos: Batasuna condena o Batasuna no condena. En igual disyuntiva estará el Gobierno de Zapatero. La cuestión no es ya si Batasuna entrará en la siguiente convocatoria electoral en una lista propia, en una lista blanca o en una lista de acogida (EA). La cuestión tampoco es si Batasuna condenará la violencia de ETA. Si alguien se está planteando hipótesis sobre todos estos interrogantes estará invirtiendo energías mentales en las preguntas estratégicas equivocadas. La pregunta central es si ETA cometerá un atentado o declarará una tregua. En torno a esa incógnita tienen sentido las hipótesis.

El lector y el analista pensarán que es más o menos lo mismo construir hipótesis sobre si Batasuna condenará a ETA que construirlas sobre si ETA cometerá un atentado, pues al fin y al cabo la primera (si Batasuna condenará) es una derivada de la segunda (si ETA atentará). Es cierto, amigos, sin embargo el valor de las decisiones estratégicas reside en prestar atención a las variables centrales y entender la naturaleza de lo periférico. Si nos centramos en la condena, estamos perdiendo la posibilidad de que la condena sea un epifenómeno del atentado? ¿entonces?... ¿pero no habíamos quedado en que lo importante es que Batasuna condene a ETA? Es importante, aunque depende de cuándo y depende de cómo.

No hace falta recurrir a la paranoia para desconfiar tanto de ETA como de Batasuna, teniendo además en mente que los tribunales de Justicia han dictaminado que son la misma entidad. Si creemos que la condena de Batasuna es el centro de la jugada, tenemos probabilidades ciertas de caer en un prestigio, es decir, en una ilusión de la mente, en un truco destinado a que prestemos atención a un elemento secundario para evitar que descifremos la naturaleza del acto principal. El acto central no será la condena de Batasuna, sino un eventual atentado cometido por ETA para que Batasuna pueda condenarla.

Hagamos una reflexión antes de seguir. Imaginemos que ETA y Batasuna son lo mismo. Imaginemos que el objetivo de ETA es regresar a las instituciones, porque ha comprobado que no le conviene tener a Batasuna ilegalizada, tanto porque pierde capacidad de infiltración política como porque, con el tiempo libre que les deja el ocio los batasunos pasan el día reflexionando?y el sueño de la razón produce monstruos, que decía Goya. Pues bien, ETA y Batasuna pretenden lo mismo?presentarse a las elecciones y recuperar bancadas legislativas. Si ETA y Batasuna fueran lo mismo y pretendieran lo mismo?¿cómo conseguirían el objetivo ahora por la vía rápida?

Atentando o declarando una tregua. Lamentablemente, ETA suele expresarse asesinando. Ahora tienen a todo el público pendiente del supuesto divorcio político-militar. La reflexión veraniega de Batasuna ha sido procesada con completa indiferencia en Euskadi, porque no decía lo que se esperaba de ellos que dijesen. No lo decían porque no podían decirlo sin lo que se denomina un 'gatillo'. Un gatillo es un disparador, es decir, un acontecimiento que desencadena una secuencia. El gatillo para Batasuna siempre será una decisión de ETA, atentar o autodisolverse. Ahora bien?¿por qué Batasuna, siendo ETA, se reprobaría a sí misma? El escenario con más sentido es que lo haría para fabricarse una salida.

Hasta ahora y dando como buenos los supuestos dos procesos de reflexión de ETA y Batasuna, la mayoría de los análisis contemplan que Otegi y otros habrían marcado una hoja de ruta para encaminar a ETA hacia la disolución, mientras los sucesores de Txeroki estarían torpedeando el proceso. Si fuera así, el próximo atentado de ETA sería el disparador para que Batasuna condenara. En realidad Batasuna no condenaría en sentido estricto. Batasuna haría un ejercicio de ingeniería semántica para diseñar un comunicado en donde repudiaría, reprobaría, desaprobaría, rechazaría y lamentaría el atentado como un obstáculo aprovechable por el 'represor' Estado español para continuar dinamitando el avance del independentismo por vías políticas en Euskadi. Es decir, un comunicado estilo Aralar.

Ante un comunicado así, con toda probabilidad EA consideraría entonces a ETA repudiada y, necesitada como está de votante abertzale, abriría sus listas a Batasuna. El gobierno de ZP, ante esa definición del escenario, ¿ilegalizaría o no? Desde luego no a Eusko Alkartasuna, aunque podría impugnar las listas contaminadas?pero no lo haría?y no lo haría porque querría ver en la maniobra una manera de aislar a ETA después de que Batasuna la condenara, entre comillas. El resultado es que Batasuna regresaría a las instituciones. El eslabón crítico de este hipotético plan reside en la posición que adopte el Estado. A estas alturas, el Gobierno no debería asumir más que una ecuación: repudio entre comillas del terrorismo desde Batasuna más declaración de disolución de ETA. Y continuar desarticulando comandos por si acaso.

¿Alguien se ha creído que la Batasuna que conocemos se desmembrará de ETA? Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, 'Ata', es el nuevo jefe etarra, de 37 años. Si le arrestaran dentro de dos semanas saldría de prisión con 70 años. La hipótesis es que un atentado de ETA llevaría a su reprobación por Batasuna y a la reactivación de la vía política en la izquierda abertzale (con EA); el frente soberanista supuestamente liberado de ETA sería a su vez el disparador para un enésimo proceso de reflexión en la banda, que llevaría a su disolución por aclamación de la base social abertzale. Y entonces Karrera Sarobe abandonaría la cárcel con unos 45 años, justo a tiempo para ser concejal de NaBaitasuna en Pamplona.

La mujer del César
XAVIER PERICAY ABC 16 Marzo 2010

Hay algo profundamente insólito en las palabras de Anna Hernández recogidas por el periodista Gabriel Pernau en Descubriendo a Montilla (RBA, 2010). Al menos en las que siguen: «Mis hijos saben catalán perfectamente, aunque cuando lo escriben hacen faltas de ortografía. Dan poco catalán, esta es la verdad; una hora a la semana es poquísimo. Pero ya lo supliré yo más adelante. Prefiero que sepan alemán». Por supuesto, que la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sant Just Desvern, representante del PSC-PSOE en un sinfín de consejos de administración de entidades y empresas públicas y, «last but not least», esposa de José Montilla piense de esta suerte, no tiene nada de extraño; al fin y al cabo, su razonamiento lo compartirían, seguro, muchos ciudadanos -siempre y cuando dispusieran, claro, de análogas posibilidades de elección-. Ahora bien, que Hernández exprese lo que expresa sin recato alguno y a sabiendas de que su opinión va a ser reproducida en un libro, y no en un libro cualquiera, sino en el que aspira a convertirse en la biografía oficial del todavía presidente de la Generalitat con vistas a la próxima campaña electoral -de lo que da fe la imagen satisfecha de Montilla junto a Pernau, en el acto de presentación de la obra-, no puede sino provocar el mayor de los asombros. Es más: que el original no haya sido siquiera revisado por el aparato presidencial o lo haya sido, visto el resultado, de forma tan manifiestamente chapucera; que no haya corrido, en fin, la misma suerte que la biografía aquella de Pasqual Maragall cuya primera edición duerme el sueño de los justos por haber osado incluir, entre sus páginas, los fragmentos del diario personal que el padre del ex presidente llevó cuando la guerra y en el que celebraba, aliviado, la entrada en Barcelona del Ejército de Franco, eso, qué quieren, eso ya no hay quien lo entienda.

Y es que la primera dama catalana, al igual que la mujer del César, no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo. Lo cual, trasladado al lenguaje de la Cataluña contemporánea, significa que Hernández no puede limitarse a ser nacionalista, en el caso de que efectivamente lo sea, sino que además ha de aparentar que lo es -una práctica que su marido, por cierto, domina a la perfección-. Le guste o no, esas son las reglas del juego. Y, claro, convendrán conmigo en que las palabras con las que se supone que está contribuyendo a que los demás descubramos a su marido no constituyen, precisamente, un paradigma de catalanidad. Que, en la educación de sus hijos -que también lo son del César, no lo olvidemos-, la llamada lengua propia del lugar sea relegada en favor de un idioma extranjero y que ello se produzca sin que el dominio de esa lengua, a juzgar por las faltas de ortografía confesadas, sea un hecho, no resulta, que digamos, muy edificante. Pero que eso ocurra en una Comunidad Autónoma, donde, excepto cuatro privilegiados, todo el mundo está obligado a educar a sus hijos en la lengua cuyo aprendizaje Hernández considera manifiestamente postergable -lo que equivale a afirmar que hasta podría considerarlo manifiestamente prescindible- constituye, sin duda alguna, un pésimo ejemplo.

Entre otras razones, porque semejante comportamiento invita al paralelismo. Es decir, a la evocación de unos tiempos felizmente pretéritos en que los colegios extranjeros -y, entre ellos, el Colegio Alemán de Barcelona, donde cursan hoy sus estudios los hijos de Montilla y Hernández- eran como un refugio. Muchos padres, al matricular allí a sus retoños, no aspiraban tan sólo a procurarles una educación consistente, homologada, moderna, una especie de coraza para toda la vida, la cual, unida al dominio de una lengua foránea -el francés, el inglés, el alemán-, había de permitirles andar por el mundo con ciertas garantías, sino también un lugar donde estuvieran a salvo de las inclemencias de aquella España que arrastraba, como una losa, los efectos de su pasado.

Pero eso era entonces, en aquellos tiempos. Ahora los españoles llevamos tres largas décadas viviendo y conviviendo en un régimen democrático. O sea, en paz, en orden y en libertad -por más que aún haya quien nos obligue a arrastrar los efectos de nuestro pasado-. Y, sin embargo, los colegios extranjeros siguen desempeñando, en según qué partes del territorio, y muy especialmente en Cataluña, la misma función que desempeñaban cuando la dictadura. Quiero decir que siguen siendo, para algunos ciudadanos al menos -los más pudientes, los únicos que pueden, al cabo, permitírselo-, una suerte de refugio. Contra la mala educación resultante de la implantación, hace veinte años, de un sistema educativo nefasto, que ha puesto los niveles de conocimiento de los jóvenes españoles por los suelos, y contra la imposición en las aulas, también desde hace veinte años, de la llamada lengua propia como lengua única.

Ambas amenazas tienen causante. Y colaborador necesario. Así como la primera es fruto de la ingeniería social de la izquierda, la segunda fue ideada y ejecutada por el nacionalismo. Aún así, tanto el nacionalismo en el primer caso como la izquierda en el segundo colaboraron de buen grado. Hasta el extremo de que en los últimos tiempos, con el PSOE mandando en el Gobierno de España y en el de Cataluña, la demanda de asilo no parece haberse resentido en modo alguno. Al contrario. Muchos padres, ante la imposibilidad de educar a sus hijos en castellano, y de educarlos encima como Dios manda, siguen optando, como cuando el franquismo, por rascarse el bolsillo y llevarlos a centros cuyo sistema educativo está lejos de la cota de degradación del español y en los que sus seres queridos, aparte de aprender una lengua extranjera, pueden beneficiarse incluso de unas cuantas horitas semanales de lengua española.

Es lo que ha hecho, a la vista está, el matrimonio Montilla-Hernández. Con la particularidad de que tanto un miembro como otro de la pareja son arte y parte. Su partido es el principal culpable de la destrucción de la enseñanza en España y, en lo tocante a Cataluña, el principal impulsor de una ley de educación que convierte el catalán en el único idioma de la escuela. Además, el propio cabeza de familia, en tanto que presidente de la Generalitat, ha acaudillado cuantas políticas educativas y lingüísticas se han implantado en los tres últimos años en la Comunidad catalana. Y, sin embargo, ese matrimonio, en vez de ser consecuente con las ideas que lo han llevado a ocupar la posición social que ocupa -lo que supondría querer para los suyos lo que se quiere para los demás-, reniega de estas ideas y corre a refugiarse, huyendo del sistema público y concertado, en el Colegio Alemán.

Pero lo más grave, con todo, no es eso. Lo más grave es que Anna Hernández, la mujer del César, no considere cuando menos necesario guardar las formas. Ni ella ni su marido. Ni tampoco los fontaneros del palacio presidencial, cuya máxima virtud ha sido siempre el disimulo de la realidad mediante los velos más dispares. Será que los asuntos públicos, en Cataluña, han alcanzado ya tal nivel de deterioro, de decrepitud, que ni siquiera la verdad ofende.

El estado de Galicia
ALFREDO AYCART ABC Galicia 16 Marzo 2010

Cuando se analizan las encuestas —ahora llamadas con altisonante grandilocuencia estudios demoscópicos— sobre las preocupaciones de los ciudadanos, éstas se centran sistemáticamente en la situación económica y el paro, unidas a la educación, la salud y el medio ambiente, cuatro grandes asuntos que, lamentablemente, siguen ajenos al discurso de nuestros políticos, emperrados en defender cuestiones endogámicas que retroalimentan polémicas tan estériles como ajenas a la realidad de la calle.

Hoy comienza en Compostela el debate sobre el estado de Galicia. Pues bien, ninguno de los grandes asuntos ocupa directamente las intervenciones previas a una de las citas más significativas del año. Muy bien debe estar la Comunidad cuando el nivel de discusión arroja tan minúsculo balance. Aquí sólo se preocupan algunos de conservar bien calentito el asiento y los que vengan detrás que arreen. Porque si uno creyera las proclamas públicas de nuestros representantes, los problemas más graves que afectan a nuestra comunidad son el decreto del plurilingüismo con todas sus ramificaciones, y la cuota de pantalla que ocupan los dirigentes políticos en la televisión pública gallega, enmarañados socialistas y populares en mutuas acusaciones de manipulación.

Ocurre, por ejemplo, que la Xunta saca una Ley del Comercio fundamental para un sector en el que los minoristas afrontan una situación de creciente declive, incapaces de competir con las grandes superficies, y lo único que preocupa a una oposición abiertamente intervensionista es la retirada de la obligatoriedad de colocar los carteles de los escaparates en gallego, una muestra más por otra parte del afán de imposición con que pretenden resolver el problema de las lenguas.

Pocos gobiernos democráticos se han visto privilegiados por una oposición tan adocenada. Desnortados los socialistas en el mar de indecisiones de su candidato, Pachi Vázquez, y dinamitado desde dentro el BNG por un Xosé Manuel Beiras hace años empeñado en ejercer de perro del hortelano, Alberto Núñez Feijóo apenas se ha tenido que manchar las manos en el primer año de legislatura ante la ausencia de alternativas a su ejecutoria.

Como muestra del nivelazo, un simple botón. Mientras la nacionalista Carme Adán se alineaba con la dictadura del gallego que defiende la Mesa por la Normalización Lingüística, y el socialista Ricardo Varela se lamentaba de la manipulación en la CRTVG en contraste con la libertad que a su juicio ejerció el bipartito —obviando que uno de los socios de Gobierno prohibió la entrada de las cámaras en sus actos oficiales en protesta por la censura— cuatro niños eran hospitalizados en Vigo al sufrir una extraña somnolencia durante su estancia en una guardería.

A la hora de cerrar estas líneas, ningún representante de la oposición se había preocupado por su situación.

Feijóo recapacita y habrá libros en castellano y gallego en las aulas
Lo ha afirmado el Secretario General de Política Lingüística que ha matizado: "sólo subvencionaremos los de la lengua determinada de la materia"
A. Rubio www.lavozlibre.com 16 Marzo 2010

Vigo.- Después de que el consejero de Educación, Jesús Vázquez, presentara el pasado sábado el borrador del decreto de Plurilingüismo en Galicia, las opiniones a favor y en contra de este proyecto se han disparado y los matices por parte del equipo político de Alberto Núñez Feijóo han continuado. El último el que ha hecho Anxo Lorenzo, Secretario General de Política Lingüística, que ha asegurado que “cada familia podrá disponer del libro que quiera en la lengua que quiera”.

Ante esta novedad, que para los defensores de la libre elección lingüística es un paso hacia el progreso, Anxo Lorenzo ha querido dejar claro que los libros ofciales, es decir, aquellos que la Xunta subvenciona por el sistema de préstamo, estarán en la lengua determinada de la materia.

De este modo, la libertad para que los alumnos se expresen, escriban y hagan los exámenes en la lengua que deseen se aplicará también al material didáctico.

El Secretario General de Política Lingüística ha comentado que se debe procurar que tanto docentes como padres “deben animar a los alumnos a utilizar la lengua de la materia dentro de ese marco de libertad”.

En cuanto al proyecto de decreto presentado, Lorenzo ha explicado que "esta propuesta nació del PP, pero también es adecuada para el electorado socialista y para parte del BNG".

Además Anxo Lorenzo ha hecho hincapié en que el texto final del decreto del idioma en la enseñanza "sigue siendo ambicioso" pero ahora "también es realista". Ha asegurado que con esta “hoja de ruta se busca el equilibrio y rebajar la tensión".

Gloria Lago: "Es un avance enorme y la libertad de lengua está cada vez más cerca"
La presidenta de Galicia Bilingüe considera que "con este decreto se abre una nueva etapa"
A. Rubio www.lavozlibre.com 16 Marzo 2010

Vigo.- Tras la presentación del Consejero de Educación en Galicia, Jesús Vázquez, del borrador del Decreto de Plurilingüismo lingüístico, la principal asociación que lucha contra la imposición del idioma, Galicia Bilingüe, ha mostrado su satisfacción ante este avance. Además ante la noticia de que los alumnos gallegos dispondrán de libros de texto en los dos idiomas, Gloria Lago ha asegurado que está viendo los frutos de una lucha constante y considera que este es el principio de una nueva etapa.

-. ¿En qué punto se encuentra Galicia con este nuevo proyecto de decreto?
-. Ahora estamos en una nueva fase. Lo que apreciamos es un gran cambio respecto al borrador que se había presentado en diciembre. Es mucho más fácil llevar a la práctica y los padres van a poder elegir más asignaturas. Además, al haber dos bloques de asignaturas, la libertad de lengua está bastante más cerca.

-. La libre elección de lengua es un objetivo que Galicia Bilingüe persigue desde sus comienzos. ¿Empieza a ver la imposición idiomática como algo del pasado?
-. Aquello era otra etapa. Esto es un avance enorme. De hecho me siento muy satisfecha porque nos están escribiendo dándonos la enhorabuena.

-. ¿Qué cambios se van poder ver en las aulas?
-. En educación Infantil, los padres tendrán la última palabra, en educación primaria los padres podrán elegir las troncales y llevar el libro en el idioma que quieran y en educación secundaria habrá dos bloques: uno estará formado por Ciencias Sociales, Geografía e Historia; Ciencias de la Naturaleza; y Biología y Geología, que se impartirá en gallego, mientras que Matemáticas, Tecnología y Física y Química serán en castellano. En bachillerato habrá un reparto al 50 por ciento, pero siempre pudiendo llevar los libros en su idioma.

-. ¿En qué va a cambiar el día a día de un alumno gallego?
-. Por fin reconocen el derecho de los niños. Se van a paliar, en cierto modo, los problemas que pudiera haber porque en caso de que un alumno elija la opción no mayoritaria dentro del nivel va poder sin embargo utilizar el libro de la asignatura en su idioma.

-. ¿Y el día a día de la asociación Galicia Bilingüe?
-. Respiraremos con alivio porque el trabajo ha dado sus frutos. Vemos que esto va a cambiar de verdad y podemos dedicarnos a otros aspectos que también son muy importantes para Galicia Bilingüe

-. ¿Cree que este futuro decreto satisface las demandas de los gallegos?
-. Nos parece un avance enorme. Era algo que los padres estaban esperando porque hasta ahora sólo unos pocos se atrevían a comprarles a sus hijos los libros en su idioma y estaban teniendo problemas en los colegios. Eso ya se ha acabado.

-. Galicia Bilingüe propuso una iniciativa a través de su ‘web’ para editar libros de texto en los dos idiomas para ayudar a las editoriales con este arduo trabajo, ¿Es necesaria ahora esa medida?
-. A lo mejor ni si quiera es necesario porque si la Administración se ocupa de que haya contenidos suficientes para la comunidad autónoma gallega en castellano, quizás no tenemos que llevarlo a cabo. De todas maneras nosotros estaremos atentos y hablaremos con las editoriales para averiguar si les da tiempo a tener en el mercado los libros.

-. ¿Crees que este tipo de medidas le han servido al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para reflexionar?
-. Quizás ha sido un toque de atención y es probable que la Administración se haya dado cuenta de lo importante que esto es para muchos padres.

-. ¿Empieza a creerse las palabras de Feijóo sobre el conflicto lingüístico?
-. Creo que ha tomado una decisión muy inteligente y cuando los políticos son capaces de tener la suficiente sensibilidad como para captar lo que le preocupa a la ciudadanía, eso hay que valorarlo. De la misma forma que nosotros durante estos meses hemos sido implacables con él, ahora tenemos que reconocer que lo ha hecho bien.

-. A las personas que consideran este decreto un ataque directo a la conservación del gallego, ¿qué mensaje le mandaría?
-. Nosotros estamos realmente convencidos de que si hay personas preocupadas por la conservación del gallego esta es la mejor forma de conseguirlo. La manera en la que los niños van a ver el gallego va a mejorar muchísimo y tal vez habrá alumnos que pudiendo utilizar el libro en su idioma prefieran usarlo en la otra lengua porque se habrá hecho de forma voluntaria. Eso es lo más importante.

«El fin del sistema educativo no es obligar a alguien a hablar en una lengua u otra»
ANA MARTÍNEZ/ PATRICIA TORRES. SANTIAGO. ABC Galicia 16 Marzo 2010

Está convencido de que PSOE y BNG deberían ver más allá de «intereses concretos y particularistas» que tienen una enorme difusión, pero que no responden al sentir mayoritario. Así lo contó en el programa «Protagonistas» de Punto Radio Santiago, que dirige Ignacio Porta.

-¿Cómo ha sido la configuración última del anteproyecto?
-Con el texto queremos sentar las bases de un sistema educativo no universitario asentado en el siglo XXI. Son dos las ideas básicas: que nuestro alumnado tenga una competencia plena en gallego y castellano, y una capacitación efectiva en una o dos lenguas extranjeras. ¿Cómo conseguirlo? Estableciendo un equilibrio en las materias y en las horas que se imparten en uno y otro idioma, de los cooficiales; y, en el caso de los foráneos, fijar un plan que de manera gradual y, por supuesto voluntaria, permita a los centros impartir las asignaturas de su curriculum en inglés, francés o en portugués.

-Desde las concentraciones ciudadanas auspiciadas por «Queremos Galego», afín al nacionalismo, se pide la desobediencia hacia estas bases, e incluso que dimita de su puesto.
-Con respecto al primer punto, el profesorado que tenemos en Galicia es plenamente consciente de su responsabilidad y absolutamente realista. En cuanto a lo segundo, cuando tomé posesión ya hubo organizaciones que exigieron mi cese, sólo 15 días después del nombramiento. No tengo nada que decirles al respecto.

-Desde el BNG se quejan de que con este texto la Xunta trata de enmascarar un intento de reducir la presencia del gallego en la enseñanza.
-Con el anteproyecto presentado, queda perfectamente garantizada la adquisición de competencias en las lenguas oficiales de Galicia, y la mejor manera de hacerlo es formulando y presentando una propuesta que equilibra el número, tipo y horario de materias en gallego y castellano.

-En el caso del gallego, ¿considera que hay un problema de falta de uso o de conocimiento?
-Nosotros lo que decimos es: establezcamos un sistema en el que todo el mundo se encuentre cómodo aprendiendo a hablar en las dos lenguas oficiales, y después que cada quien utilice la lengua que prefiera. Es decir, que todo el mundo sepa utilizar oralmente y por escrito gallego y castellano, porque esa es la mejor fórmula para que después cada uno, en libertad, utilice la que lógicamente prefiera. El fin del sistema educativo no es obligar a alguien a hablar en una lengua u otra.

-Defiende el respeto hacia las opiniones divergentes.
-Efectivamente, respeto todo tipo de pronunciamientos y opiniones con respecto al decreto o cualquier otro aspecto que tenga que ver con la vida social y política de Galicia. Creo, por ello, que tenemos que ser respetuosos con las opiniones divergentes, pero por supuesto también nos gusta tener opiniones convergentes con los elementos que proponemos, en este caso, con el decreto. Nosotros, en la Consellería de Educación, y en general, desde la acción de gobierno, nunca pretendemos hacer algo dirigido a un grupo concreto, o a tres gurpos, o a una parte minoritaria de la sociedad gallega; siempre hay que pensar en clave de país, de la sociedad gallega.

-¿Se dirigen a la mayoría en este caso? ¿Lo cree firmemente?
-Francamente, yo creo que nosotros en este caso estamos presentando un decreto que va dirigido a la mayoría de la sociedad gallega, que recoge lo amplio y diverso que es este país en el que vivimos, esta sociedad en la que vivimos. Si hay grupos que no están de acuerdo, tienen toda la legitimidad del mundo para expresar su discrepancia, pero yo creo que tenemos que ser capaces de ver mucho más allá de intereses concretos y particularistas que tienen una enorme difusión pero que no responden al sentir mayoritario de esta sociedad.

-En el próximo curso académico, ¿se podrá aprender en el idioma que quieran los padres y los hijos en los colegios gallegos?
-En el texto, nosotros lo que contemplamos en lo referente al alumnado es que puedan utilizar oralmente y por escrito la lengua oficial de su preferencia en aquellas materias que se imparten en una de las dos lenguas oficiales. Y al mismo tiempo que manteniendo este principio de libertad, tanto el profesorado como las familias, animen al alumnado a utilizar la lengua en la que se imparta la materia. Salvando el criterio de libertad, optamos por introducir este elemento pedagógico y apoyar al alumnado para que al mismo tiempo que aprenden Conocimiento del Medio, Matemáticas o Ciencias Sociales, aprendan la lengua que está detrás de ese proceso de transmisiones educativas.

-Ahora irá a la Mesa Sectorial. Cuando complete su recorrido, ¿será posible el consenso con el BNG, o un PSOE que en este momento parece andar disperso?
-Ahora hay tres trámites: Mesa Sectorial, Consello Escolar de Galicia y Consello Consultivo de Galicia. En cuanto al consenso con las fuerzas políticas parlamentarias, creo que la sociedad gallega tiene que tener muy claro que este es un decreto hecho por el Partido Popular de Galicia, pero que recoge ideas, puntos de vista y argumentaciones absolutamente suscribibles por la militancia, por los simpatizantes y por los votantes del Partido Socialista. Y yo me atrevería a decir que habrá personas del ámbito del BNG que compartan los puntos de vista, la forma de organizar el decreto y los objetivos que están detrás de esta propuesta. Yo no veo impedimento para que sea suscrita y apoyada.

-Efectivamente sí hay personas que militan en estos grupos, hoy en la oposición, que apoyan el texto, y se lo hacen llegar a la Consellería desde distintas vías.
-Sí. Y no veo motivos de discrepancia en un texto que apoya el equilibrio entre las dos lenguas oficiales, promociona la lengua gallega, dá libertad al alumnado e introduce en el sistema educativo no universitario la impartición de una parte del curriculum en lengua extranjera.

-Anima usted a que se lean las bases, desde la web de la Consellería de Educación.
-Nosotros, una vez que esté aprobado formalmente y publicado en el DOG, llevaremos a cabo una campaña informativa. Pero aún tardará semanas, no contamos con herramientas directas para ese acercamiento. Hay que ir a la fuente, porque muchas interpretaciones son distorsionadas, o totalmente falsas.

Recortes de Prensa   Página Inicial