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Recortes de Prensa   Jueves 18 Marzo  2010

 

Asesinado con la munición del proceso de paz
EDITORIAL Libertad Digital 18 Marzo 2010

Era el 23 de octubre de 2006. ETA y su entorno se preparaban para celebrar uno de sus objetivos propagandísticos más ansiados y jamás logrado por la banda terrorista como era la de adquirir, a nivel internacional, el estatus de interlocutor legítimo. Lo iban a lograr unos días después, nada menos que en Estrasburgo, donde el Gobierno de Zapatero ya había hecho innumerables gestiones para ganarse el respaldo de unos desconcertados socios europeos, a favor de eso que los terroristas siempre habían denominado "la internacionalización de la resolución del conflicto" y que los socialistas habían pasado a respaldar como "amparo europeo" a su "proceso de paz".

Ese mismo 23 de octubre de 2006, los jueces Garzón y Pedraz ensuciaban sus togas con el polvo del camino, tal y como recomendaba nuestro fiscal general del Estado, tomando la repugnante decisión de permitir a dos imputados por colaboración con banda armada, tan conocidos como Díaz Usabiaga y Gorka Aguirre, utilizar su libertad condicional precisamente para acudir a Estraburgo y celebrar allí la resolución impulsada por el Gobierno de Zapatero.

Paralelamente, ese mismo 23 de octubre de 2006, un comando etarra robaba de un almacén en la localidad gala de Vauvert, en las cercanías de Nimes, 300 revólveres, 50 pistolas y munición variada. Esta vez el Gobierno de Zapatero tendría más difícil silenciar esta nueva noticia del rearme etarra, tal y como había hecho con las que anteriormente se habían producido, incluso desde la misma semana en que ETA había hecho públicos sus prenegociados comunicados de alto el fuego.

Aunque la ETA en sus propios comunicados siempre había dejado en evidencia el carácter chantajista de su alto el fuego, y aunque el propio Díaz Usabiaga, desde el primer día, había insistido en que "una cosa es la tregua y otra cosa es la paz", el ministro Rubalcaba no iba a consentir que esta nueva noticia del rearme etarra dejara en evidencia la mentira institucionalizada ni el falso espejismo de paz con los que el Gobierno de Zapatero trataba de anestesiar a la opinión pública en pro de sus alianzas con los separatistas. Por ello, a pesar de la notoriedad que esta vez sí había tenido la noticia del rearme etarra, y a pesar de que las autoridades francesas habían mostrado públicamente sus discrepancias con el Gobierno de Zapatero, Rubalcaba no dudó en restar importancia a ese robo de armamento y en considerar "exageradas" las advertencias de las autoridades galas.

Este miércoles hemos sabido que el arma incautada al único detenido tras el asesinato este martes de un gendarme francés es precisamente uno de esos revólveres robados en Francia aquel 23 de octubre de 2006.

Ya dijimos nada más comenzar el proceso apaciguador y colaboracionista, que el Gobierno de Zapatero, al igual que hicieran los separatistas en Estella, "está dando a ETA una de esas explosivas esperanzas que estallan si no se sacian". Y es que la peor munición con la que se rearmó ETA durante aquellas negociaciones fue de índole "moral" al ofrecerle expectativas, "tengan el alcance que tengan", y reconocerle un estatus de interlocutor a quienes sólo tenían el "mérito" de haber asesinado.

Hoy no faltarán comentarios ni editoriales que destaquen, además de su carácter criminal, la "torpeza" de estos nuevos cachorros de ETA, al asesinar a un gendarme francés y ganarse aun más su animadversión. Y ciertamente ETA lo va a pagar caro, tal y como ha manifestado Sarkozy por lo que respecta a Francia. Pero para torpezas las cometidas por unos gobiernos y una clase política y mediática que en España han respaldado durante décadas el paradigma del final dialogado de la violencia y amparado, hasta la llegada de la Ley de Partidos, la subvención y la representación política de los proetarras. Para "torpezas", la de plantear que puede haber premios por dejar de matar, en lugar de disuadir la reincidencia o el inicio de la actividad terrorista reafirmando la inexorable certeza del castigo. Para "torpeza", la de autorizar contactos con criminales prófugos de la justicia, aunque sólo sea para "verificar" supuestas voluntades de paz, "entrega de las armas" u otras memeces con las que algunos encubren sus ofertas de impunidad. Una "torpeza" que arranca desde la transición y que alcanza y termina con el Gobierno de Aznar. Lo que vino después, con Zapatero, no fue torpeza, sino el más infame y colaboracionista de los apaciguamientos, tal y como el que los separatistas habían comprometido con ETA anteriormente en Estella.

Esperemos que este Gobierno felón, que ahora aparentemente ha vuelto al combate contra el terrorismo que en todo momento exige un Estado de Derecho, siga el ejemplo francés respecto a ETA y no vuelva a incurrir en el error y, menos aún, en la infamia.

Esos errores y, mucho más, esas infamias, son la principal munición de ETA, de la que nunca más debe rearmarse.

ETA une a España y Francia
Editorial ABC 18 Marzo 2010

EL atentado cometido por ETA a cincuenta kilómetros de París, que costó la vida a un gendarme francés, abre interrogantes sobre el verdadero estado actual de la banda terrorista. En el acto criminal pudieron participar hasta 10 terroristas, en varios coches, después de haber robado en un concesionario de automóviles. El número de terroristas involucrados y la determinación criminal que emplearon para, sin dudarlo, disparar al policía galo son más propios de una banda plenamente operativa, que de una organización en declive. Es evidente, a pesar de todo, que ETA está muy castigada y que este atentado revela también un abandono de las tradicionales cautelas de los terroristas para no disponer contra ellos a las autoridades galas más allá de lo que resultara de la cooperación con España. Lo cierto es que los golpes a ETA en suelo francés han podido llevar a la banda terrorista a vender caras futuras detenciones. También demuestra este último atentado que no existe posibilidad alguna de rendición ni de negociación. La opción de la derrota policial e incondicional es la única que puede contemplar el Gobierno español. A partir de ahora, Francia no es sólo aliada de España contra ETA, sino que también es víctima de la banda. El Gobierno español debe considerar la aplicación de la ley de víctimas del terrorismo a la familia del gendarme asesinado. Abriendo este frente, ETA acelera su erradicación, porque Francia intensificará su cooperación y reforzará -así debería ser- la presión internacional contra los terroristas.

Entre tanto, no hay que descartar que ETA, pese a los golpes recibidos, esté recuperando la captación a través de sus entramados juveniles. De hecho, el único detenido por el asesinato de ayer, Joseba Fernández Aspurz, está encausado por la Audiencia Nacional por violencia terrorista callejera. Además, las informaciones policiales de los últimos días apuntaban a la incorporación de catorce huidos de Segi -la trama juvenil de ETA- a las primeras filas de la banda terrorista. Aquellos polvos trajeron algunos de estos lodos. El proceso de negociación política con ETA pervirtió las prioridades del Estado, ofreció a los terroristas concesiones inaceptables y dio facilidades para una reorganización de la banda criminal en Francia que ahora se está pagando. Era entonces cuando aquí se miraba a otro lado mientras ETA robaba 400 pistolas, o mientras los expertos de la Policía gala advertían de que seguía plenamente activa, y en España se difundían «informes de verificación» que decían lo contrario.

Jean Serge, uno de los nuestros
Román Cendoya www.gaceta.es 18 Marzo 2010

Serge es la duodécima víctima de ETA tras haber negociado con Zapatero.

ETA ha vuelto a asesinar. Jean Serge es uno de los nuestros. Ha sacrificado su vida porque él, como policía, entendía que el terror es internacional y que había que combatirlo allá donde fuera. No miró para otro lado y se enfrentó a los terroristas pagando con su vida.

No puede ser que porque el asesinado sea un gendarme y el crimen se haya cometido a 800 kilómetros del País Vasco, las muestras de dolor no sean iguales a las que hubiéramos manifestado si el asesinado fuera un Guardia Civil, un Policía Nacional o un Ertzaina.

El terror iguala a todos. El gendarme Jean Serge Nerin ha sido asesinado por evitar que un coche lleno de explosivos estallara en cualquier calle de nuestras ciudades y pueblos. Los gendarmes son también nuestra policía. Espero que el Gobierno de España le otorgue a él y a su familia las condecoraciones con distintivo rojo y las pensiones establecidas para las víctimas de terrorismo de España.

Es el primer gendarme asesinado por luchar contra el terrorismo de ETA, por eso es uno de los nuestros. Si la Ley no contempla está situación habrá que hacer una lectura flexible y si fuera menester reformarla con urgencia. La generosidad y profesionalidad de Jean Serge no pueden ser pagadas con la indiferencia y el olvido.

Él es la duodécima víctima que ETA ha provocado después de haber negociado políticamente, hasta límites inadmisibles e intolerables, con Rodríguez Zapatero. Una negociación para la que Rubalcaba verificó que ETA nunca más volvería a matar. Ya van 12 asesinados y él sigue ahí, sin llegar a asumir su responsabilidad política.

No me gusta el silencio oficial y la falta de gestos contundentes por parte de nuestros gobernantes. Una declaración institucional de Zapatero no es suficiente. Hace falta mucho más. Aunque quizá de nuevo no puedan porque Ternera sigue suelto. Quizás por eso la Ertzaintza no detuvo a nadie en la manifestación del pasado sábado y por eso pasan de puntillas por este asesinato.

Terrorismo sin fronteras
Mª Luisa Franco www.gaceta.es 18 Marzo 2010

Francia ha pagado por su contribución histórica al desarrollo de ETA.

Después de que ETA haya asesinado por primera vez en su historia criminal a un policía francés, convendría recordar que durante demasiados años ETA fue para Francia un problema español. Ahora el país vecino colabora activamente con las fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles en la lucha contra la banda terrorista.

Hay que felicitarse por ello, pero sin dejar de ser conscientes de las consecuencias de los errores del pasado. ETA debe probablemente su pervivencia a las decisiones políticas de sucesivos Gobiernos franceses, que miraron para otro lado mientras en su territorio no sólo se establecían en la clandestinidad las cúpulas de la banda terrorista, sino que casi se podía preguntar en la calle dónde se podía contactar con los terroristas para pagar el impuesto revolucionario.

Creo que se equivoca Rodríguez Zapatero al afirmar que “Francia ha pagado un alto precio por su ayuda contra ETA”, ya que lo que le ha pasado factura al país vecino es haber dejado que la banda creciera y se desarrollara en su territorio. Esta vez, el presidente no ha tenido en cuenta la Memoria Histórica.

Los pistoleros etarras que dispararon el martes contra un policía francés para garantizase la huida, después de haber sido descubiertos robando coches cerca de París, no habían preparado un atentado. No puede hablarse de un cambio de actitud de ETA, ya que hace 10 meses otros pistoleros también dispararon contra policías franceses al ser sorprendidos en pleno robo y en la última década cinco agentes galos fueron heridos de bala en parecidas circunstancias.

Tras varios tiroteos, ha habido un muerto. Sería más acertado que Zapatero hablara del precio de mirar hacia otro lado cuando los terroristas que actúan en un país se instalan en otro –y que Venezuela tome nota–, en lugar de lanzar a los cuatro vientos que colaborar con España en la lucha contra ETA puede resultar muy caro.

CCOO y UGT
Liberación sindical
Lorenzo Ramirez Libertad Digital 18 Marzo 2010

A estas alturas del partido casi todos los ciudadanos saben que los sindicatos de clase financiados con el dinero de los contribuyentes son una plaga que está hundiendo la productividad, perjudicando, al mismo tiempo, a los trabajadores fijos que luchan cada día por conservar su empleo y a los empresarios que son, al fin y al cabo, los encargados de impulsar la actividad económica y crear puestos de trabajo.

Aquellos que todavía consideren que esta afirmación es exagerada una de dos: o no tienen conocimientos suficientes sobre la realidad sindical o bien han sido captados por la secta socialista y repiten como monos el falaz argumentario anticapitalista que establece la maldad intrínseca del emprendedor y la bondad esencial del obrero, aunque no vaya a trabajar y cobre por ello. Tesis que, por cierto, está en los manuales de Educación para la Ciudadanía que estudian nuestros hijos y nietos.

Acabamos de conocer que el número de liberados sindicales de CCOO y UGT (los más subvencionados de España) alcanzan al menos las 57.000 personas, en un cálculo muy conservador. Es decir, que hay muchos más. El problema, como siempre que se habla de estos sindicatos, es que las cifras no son públicas y el Gobierno mira hacia otro lado, eludiendo así una de sus principales responsabilidades: explicar dónde va el dinero que sale de los bolsillos de las familias y las cuentas de resultados de las empresas.

Más allá de las cifras concretas, lo que es impresentable es que en un país como España –donde el ordenamiento jurídico tiene una legislación laboral que establece con meridiana claridad los derechos y los deberes de trabajadores y empresarios– exista un grupo de parásitos que cobran todos los meses por no ir a trabajar, disfrazando su actividad bajo el eufemismo de la "representación sindical".

Estos liberados generan un daño triple y letal para la economía nacional. Por un lado, evitan que los trabajadores que no cumplen con su labor diaria puedan ser despedidos, protegen sus salarios y destruyen las posibilidades de promoción de los empleados que se implican en el desarrollo diario de la empresa. Se ocupan de organizar campañas dentro de las compañías para apartar a los más capaces y forman grupos compactos de borregos que les apoyan en las sucesivas elecciones a los comités de empresa.

En segundo lugar, estos "trabajadores" cuestan un importante volumen de dinero a las empresas. Si damos por buena la cifra de 57.000 liberados, entonces el sector privado debe pagar 1.664 millones de euros todos los años para mantener a esta casta parasitaria. A este dinero hay que sumar el necesario para cubrir los puestos de trabajo que dejan vacantes los liberados, con lo que el coste se dispara hasta niveles insostenibles.

Finalmente, los liberados también hacen daño a los pocos políticos que deciden eliminar las rigideces del mercado laboral, optimizar los servicios públicos o simplemente adoptar cualquier tipo de medida económica que vaya contra el mensaje de propaganda oficial de las formaciones autodenominadas "de izquierda". Sirven para asistir a manifestaciones (previo pago del viaje y las dietas correspondientes), organizar algaradas, y para toda aquella actividad que sea susceptible de emplearse como arma arrojadiza contra cualquier política que sea remotamente liberal.

Tontos no son, desde luego, ya que siempre piden que estas "actividades de protesta" se organicen por la tarde, no sea que les de un sincope algún día por madrugar o que no tengan fuerzas para disfrutar del dinero de las dietas en los mejores restaurantes y bares de copas de la ciudad en la que se celebre el evento sindical correspondiente. Todo ello siempre que el tiempo acompañe, porque si llueve prefieren quedarse en su casa no sea que, por una vez en su vida, se mojen.

Este tipo de actividades no sería criticable desde el punto de vista de un economista siempre que los sindicatos (y sus liberados) se financiaran exclusivamente con las cuotas de sus afiliados (aunque los trabajadores y los emprendedores tendrían los mismos motivos de queja ante la mafia de los comités de empresa). Es una vergüenza nacional que unos sindicatos que no representan ni al 10% de los empleados vivan de la teta pública y se jacten de ello, faltando al respeto a todos los que se levantan cada mañana para ganarse el pan, riéndose de ellos en su cara.

En esto último coinciden con el Gobierno del PSOE, que se ríe de la reforma laboral y hace bromas con la posibilidad de alcanzar los cinco millones de parados. De momento, la estrategia es subir impuestos y seguir endeudando a la economía española para tapar las bocas de los parados y dar de comer (y beber) a los sindicatos, pero la gallina de los huevos de oro está herida de muerte. CCOO y UGT lo saben y por eso sacan los pies del tiesto cuando reciben críticas de altos cargos con carnet socialista, llegando incluso a mandar "a su puta casa" al gobernador del Banco de España.

Con un Gobierno prisionero de esta aristocracia laboral y una oposición que está inmersa en un proceso lamentable de giro a la progresía más burda, la única solución para acabar con esta lacra es que los propios trabajadores se den cuenta de quienes son sus verdaderos enemigos. Y cuando los localicen lo tiene muy fácil: que les apliquen la misma receta que piden los sindicatos para el gobernador del Banco de España.

Francia, ante el cadáver del gendarme Nèrin: ETA es esto
José Antonio Gundín Semanal Digital 18 Marzo 2010

Aunque todo asesinato terrorista, sea cual sea la víctima, causa en la gente de bien un hondo desasosiego, hay atentados que además de dolor producen perplejidad y estupefacción. Es el caso del asesinato del gendarme Jean Serge Nèrin, padre de cuatro hijos, primera víctima francesa en las cuatro décadas de terrorismo etarra. Sé como se siente cualquier español ante esta nueva atrocidad, y ayer lo expresaron con notable fidelidad Zapatero y Basagoiti: lo sentimos como uno de los nuestros.

Pero no sé cómo pueda sentirse un francés. Durante muchos años, nuestros vecinos han asistido como espectadores circunspectos a un brutal rosario de sangre que consideraban una simple querella interna de españoles. Hubo incluso un presidente de infame memoria, llamado Giscard d´Estaing, que se situó más cerca de los asesinos que de las víctimas. Hoy, si su entendimiento aún estuviera vivo, se vería obligado a enfrentarse al cadáver del gendarme Nerin.

Hace ya tiempo que las autoridades francesas salieron de su ensimismamiento para situarse al lado de la legalidad y en contra de ETA. No cabe regaterarle a la Policía y a los jueces franceses los méritos ni la voluntad de ayudar a España. Además, si hasta ahora no había muerto ningún gendarme a manos de la banda no fue porque los pistoleros no lo intentaran, sino porque fallaron. En al menos cuatro ocasiones los etarras hirieron a otros tanto policías franceses, algunos de extrema gravedad.

Pero ahora ha caído la primera víctima francesa y nuestros vecinos ya tienen un motivo inapelable para considerar a la banda como un asunto nacional, no sólo español. Para muchos franceses, sobre todo los equidistantes y los que todavía adornan a los etarras del halo romántico de los guerrilleros llamándolos "independentistas vascos", este atentado les habrá abierto los ojos sobre la naturaleza y funcionamiento del terrorismo en el siglo XXI: tarde o temprano acaba llamando a tu puerta. Aquellos franceses que nunca se inmutaron porque los muertos eran españoles tendrán hoy sobradas razones para la reflexión y para concluir, ante el cadáver de Nèrin, que ETA es esto.

Por lo demás, Chávez, los Castro y cuantos acogen con benevolencia a los etarras deben saber que a partir de ahora entra en juego otro país damnificado por el terrorismo de "liberación nacional de Euskadi": se llama Francia y sus dirigentes no suelen ser tan condescendientes como algunos españoles que, acomplejados y pusilánimes, actúan con temor a molestar.

Los culpables
HERMANN TERTSCH ABC 18 Marzo 2010

FARIÑAS, acuérdense de ese hombre. Acuérdense de ese nombre. Guillermo Fariñas. Acuérdense de otro hombre, de otro nombre que era el de Orlando Zapata. Dos hombres unidos en la dignidad y el coraje, en su respeto a sí mismos. Sólo los separa un hecho tan simple que es que uno está aun vivo y el otro muerto. Por Zapata ya sólo podemos hacer luto y mostrar nuestra ira. No olvidarle jamás y tenerlo presente como una carga más contra el régimen criminal de La Habana. Por el otro, por Fariñas, sí se pueden hacer cosas. Para salvarle la vida. Para evitar que se convierta en la enésima víctima de esa tropa totalitaria que es el régimen cubano y sus cómplices por aquí, allá y acullá. Si muere Fariñas yo tengo muy claro hacia donde dirigiré mi ira, mi indignación sin límites y mi desprecio. Hacia el régimen de los Castro por supuesto. Hacia toda esa banda de miserables que han hecho de la sociedad más próspera de nuestra América hispana una cárcel de indigentes. Que han convertido un país de inmensas posibilidades en una cochambre de hambre, precariedad, dolor y miedo.

Pero también les aseguro que, si muere Fariñas, verteré todo ese mismo desprecio sobre los gobernantes de nuestro país, un Gobierno legítimamente elegido. Pero que ha demostrado ser igual de despreciable en su trato hacia los hombres y las mujeres que en Cuba, nuestra joya de la corona, defienden los principios de la libertad y la dignidad. La miseria moral demostrada durante los últimos seis años por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hacia nuestros hermanos cubanos es un escándalo tan terrible y obsceno que nadie que haya votado a los responsables puede sentirse libre de culpa. Si Fariñas muere es porque España abandonó a la gente decente de Cuba para proteger a los criminales. Porque el Estado español se puso del lado de los carceleros y se dedicó a ser su abogado defensor por todas las esquinas del mundo. Porque el izquierdismo más cutre y rancio, la ideología más necia y reaccionaria hizo que el Gobierno de nuestra patria se alejara y despreciara a las víctimas y siempre abrazara, diera protección, dinero y aliento a los verdugos.

Produce auténtico vértigo tener un gobierno electo por la mayoría que desprecia de tal manera todos los principios propios de la democracia que lo llevó al poder. Ya no se trata siquiera de las responsabilidades suyas en el hundimiento de su propio país, del deterioro vertiginoso de la calidad de vida, de la prosperidad y libertad de sus propios conciudadanos. Aquí se trata de una opción ética de inmenso calado que sólo demuestra o nos hace sospechar de los intolerables límites que ellos consideran justificables para mantener el poder. Límites más allá de lo que cualquier persona digna, justa y razonable puede imaginar.

La perfecta indolencia de nuestro Gobierno ante la tragedia cubana sólo puede compararse a la miserable complicidad de tantos de sus paniaguados sicarios con esa basura moral que tan bien simbolizan los rostros del Fidel y del Che Guevara. Esos ídolos de lo peor que tanto se han cultivado en la sociedad española. Esos iconos del crimen que aquí jalean desde los estamentos oficiales y desde la tropilla que alimenta esa supuesta hegemonía moral de la izquierda que tan nefastos resultados ha tenido en Hispanoamérica, en Europa y el mundo en general. Millones de muertos en todo el mundo atestiguan el legado de esa perversión ideológica que priva a los individuos de su libertad y convierte al Estado en una máquina de intimidación, represión y muerte. Si nuestros gobernantes tienen tanta simpatía por los asesinos del régimen cubano nadie puede garantizarnos que, llegado el momento de necesidad, se decidieran por recurrir a los mismos métodos. Píenselo todos. Por eso estoy convencido de que nuestra suerte y la de Fariñas están tan íntimamente unidas como tanto tiempo lo estuvo la de los españoles de la península y ultramar, y especialmente con esa querida isla. Los miserables que defienden allí lo indefendible pueden acabar defendiéndolo aquí. Tomen nota.

¡Es la guerra! ¡Más IVA!
César Vidal La Razón 18 Marzo 2010

Hace unas horas, el parlamento ha decidido rechazar la propuesta del PP encaminada a evitar la subida del IVA impulsada por ZP. La diferencia de votos ha sido de tan sólo media docena, pero, para el caso, da lo mismo. El IVA nos lo van a subir.

¿Significa mucho esto en medio de las continuas subidas de impuestos que caracterizan al PSOE? Bastante más de lo que parece. No se trata sólo de que cada día la subida del IVA arrojará al paro a quinientas personas más o de que la situación de los autónomos –medio millar cerró sus negocios cada día en enero pasado– empeorará más. Por añadidura, no se recaudará más.

Porque la razón fundamental para justificar la subida del IVA es que tenemos una deuda descomunal derivada de la acción de gobernantes como ZP, Gallardón o Montilla y que hay que cubrirla. Crear fantasmales embajadas de Cataluña para colocar al hermano de Carod-Rovira, instituir absurdos ministerios como el de Igualdad o mover la estatua de Colón como si fuera las maracas de Machín tiene, entre otras, esa consecuencia. Como, por lo visto, a nadie se le pasa por la cabeza que la forma más fácil de no endeudarse es recortar el gasto, en apariencia la salida es subir los impuestos. Semejante solución –injusta donde las haya– para remate no remediará nada. A decir verdad lo que está más que demostrado es que a partir de cierto punto de presión fiscal se recauda menos por la sencilla razón de que los contribuyentes se ven tan agobiados que optan por defraudar.

¿Va a pasar eso con la subida del IVA? No les quepa la menor duda. Fontaneros y electricistas, transportistas y pintores, soladores y mecánicos, incluso si me apuran sectores de la hostelería y del comercio regresarán en masa al «¿lo quiere con IVA o sin IVA?» o al no menos socorrido «¿con factura o sin factura?». Al final, no se recaudará más, pero los grandes paganos seguirán siendo los contribuyentes que deberán pechar con el IVA repercutido en todas aquellas áreas donde no es posible eludir la factura. Junto a ellos, sufrirán los nuevos parados, los jóvenes que no pueden incorporarse al mercado laboral y las CCAA como Madrid que ya han comenzado a tener un crecimiento positivo, dato éste que explica más que de sobra el llamamiento a la rebelión –bendita palabra– por parte de Esperanza Aguirre. Sólo que a la casta política no le parece importarle mucho. Por un lado, la izquierda y los nacionalistas siguen pensando en gastar todavía más con la idea de que los que vengan detrás que arreen… si pueden. Por otro, el PP –de nuevo Esperanza Aguirre es la luminosa excepción– se debate entre la contradicción y la tibieza. Aboga –y hace bien– por recortar el gasto, pero, al mismo tiempo, mantiene en sus filas ejemplos de derroche como Camps y Gallardón. Por si esa contradicción fuera poco problemática, la dirección del PP sigue sin atreverse a explicar, de acuerdo con el Libro gordo de Arriola, lo que piensa hacer si llega al poder y se resiste a hincarle el diente a problemas ineludibles como el de las cajas. Mientras tanto, hay que abrir un nuevo casal de Cataluña en las antípodas, se debe entregar más dinero al lobby gay del África austral y Madrid gime porque no han abierto una nueva zanja en los últimos veinte minutos. ¡Es la guerra del gasto! ¡Más IVA!

CATORCE VECES MÁS QUE LO ESTIMADO POR LA CEOE
Los 57.000 liberados sindicales cuestan a las empresas más de 1.600 millones al año
El número de liberados sindicales en España es uno de los secretos mejor guardados. CCOO y UGT emplean la táctica del avestruz mientras la patronal CEOE calcula que hay 4.127, con un coste de 250 millones de euros anuales. En realidad la cifra es, cuando menos, catorce veces mayor.
Pedro de Tena / L. Ramírez / A. Barreda Libertad Digital 18 Marzo 2010

El número de liberados sindicales en España es uno de los secretos mejor guardados. CCOO y UGT emplean la táctica del avestruz mientras la patronal CEOE calcula que hay 4.127, con un coste de 250 millones de euros anuales. En realidad la cifra es, cuando menos, catorce veces mayor sin tener en cuenta los liberados de las secciones sindicales, sino sólo los correspondientes a los delegados de personal elegidos en las elecciones sindicales.

Como denuncian fuera de nuestras fronteras cada vez que CCOO y UGT obstaculizan las reformas en el mercado de trabajo, los sindicatos españoles conforman una "aristocracia" laboral que se dedica a apoyar al Gobierno socialista, a proteger a los trabajadores fijos, no siempre los más productivos, y a lanzar soflamas contra los empresarios, que son los únicos que pueden crear empleo y ayudar a la economía española a salir de la recesión.

Los sindicatos más subvencionados de España, dirigidos por Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CCOO), tienen como comportamiento habitual ocultar a la opinión pública el verdadero coste que supone su existencia para los trabajadores y las empresas, especialmente en lo referente a los liberados. Es decir, aquellas personas que reciben sus salarios de las compañías que les han contratado, pero no desempeñan labor alguna en ellas. En lugar de ello están al servicio de las organizaciones sindicales.

La falta de transparencia de las organizaciones sindicales mayoritarias, CC.OO y UGT, es, en este aspecto, total. Nadie sabe con certeza cuántos liberados tienen organizaciones a nivel estatal, autonómico, provincial o local. Siempre que se habla de ello, que es bastante y a menudo, se habla de miles de liberados, pero con escaso fundamento.

Recientemente, la patronal CEOE ha intentado calcular el volumen de este colectivo y el coste que supone para las empresas. En un estudio cifra el número de liberados sindicales en las empresas privadas en 4.127 personas con un coste para las empresas de 250 millones de euros anuales, lo que implica un salario medio bruto de 60.000 euros per capita al año.

Pero cuando se analizan los datos oficiales en profundidad, el volumen real supera con creces la cifra aportada por los empresarios. Ante el silencio sepulcral de los sindicatos acerca de la cantidad de sus liberados, ¿hay algún método riguroso, aunque sea aproximado, de conocer el número real?

Sí. Se trata de combinar adecuadamente los datos sobre el número de delegados existentes en España con la normativa vigente respecto a las horas llamadas "sindicales" en la Ley Orgánica de Libertad Sindical. Esa relación nos dará al menos el número de liberados potenciales y, desde luego, una cantidad mínima que puede considerarse certera.

Liberados sindicales de UGT Y CC.OO. en España
En el artículo 68, e, del Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, se especifica que "dispondrán de un crédito de horas mensuales retribuidas cada uno de los miembros del comité o delegado de personal en cada centro de trabajo, para el ejercicio de sus funciones de representación, de acuerdo con la siguiente escala:

Delegados de personal o miembros del comité de empresa:
1. Hasta cien trabajadores, quince horas.
2. De ciento uno a doscientos cincuenta trabajadores, veinte horas.
3. De doscientos cincuenta y uno a quinientos trabajadores, treinta horas.
4. De quinientos uno a setecientos cincuenta trabajadores, treinta y cinco horas.
5. De setecientos cincuenta y uno en adelante, cuarenta horas.

Y añade que "podrá pactarse en convenio colectivo la acumulación de horas" de los distintos miembros del comité de empresa y, en su caso, de los delegados de personal, en uno o varios de sus componentes, sin rebasar el máximo total, pudiendo quedar relevado o relevados del trabajo, sin perjuicio de su remuneración.

En el conjunto de España, el número de delegados de personal obtenidos por UGT y CCOO en las elecciones sindicales era de 250.153, correspondiendo a UGT 123.233 y a CC.OO 126.920, según consta en un informe reciente de Atlantis Seguros, una empresa de seguros europea participada por ambos sindicatos.

Dado que no hemos logrado saber cuántos de ellos corresponden a cada grupo de centros de trabajo previstos en la ley antes expuesta, hemos de optar por un número medio de horas sindicales/mes para cada delegado.

En nuestra hipótesis vamos a considerar que el número medio de horas sindicales por delegado es de 30 horas, teniendo en cuenta que en la Administración en general el uso habitual es el de 40 horas mensuales e incluso más y que el número de delegados en la Administración Pública se acerca al 30% del total. Que se superan las 40 horas sindicales al mes puede comprobarse en el siguiente documento de la Junta de Andalucía:

De esta forma, 250.153 delegados sindicales en toda España multiplicados por tales 30 horas liberadas por la acción sindical al mes nos dan un total de 7.504.590 horas empleadas al mes en tareas sindicales que, consideradas a lo largo de un año, es decir, multiplicadas por 12 meses, se convierten en 90.055.080 horas "liberadas".

Dadas que estas horas son acumulables y adjudicables por persona, y siendo la jornada media efectiva en España de 1.576,8 horas la cantidad total de horas sindicalmente liberadas, 90.055.080, equivalen a 57.112,5 puestos de trabajo de tiempo completo o, lo que es lo mismo, a 57.112,5 liberados sindicales posibles a tiempo completo, a los que habría que añadir los liberados sindicales existentes en las secciones sindicales de empresa de UGT y CCOO.
Dicho en términos económicos, los empresarios españoles y la Administración pública están pagando del bolsillo privado y público, respectivamente, a 57.112,5 funcionarios sindicales, salarios que no ingresan pero que sí se ahorran las organizaciones sindicales.

Si consideramos que el coste laboral medio en España (salario + Seguridad Social) por trabajador y mes alcanzaba los 2.428,69 euros en el tercer trimestre de 2009, esto es, 29.144 euros por trabajador al año, el coste total derivado por los liberados sindicales y soportado forzosamente por ciudadanos y empresas españoles asciende a 1.664 millones de euros al año. Si se tiene en cuenta que muchos de los trabajadores liberados deben ser sustituidos por otros que realicen sus trabajos, el coste real de los liberados debe ser mucho mayor.

Y, desde luego, de ser su salario el medio que indica la CEOE, de 60.000 euros anuales, el coste entonces se elevaría a casi 3.500 millones de euros anuales.

Ingresos sindicales no contabilizados ni fiscalizados
Lo que son efectivamente ingresos para las organizaciones sindicales no son contabilizados como tales. Es decir, a la subvenciones no finalistas recibidas por los sindicatos de la Administración debería sumarse la cantidad correspondiente a los salarios de los liberados aunque sean pagados por terceros. En la práctica, estos liberados se comportan como empleados de los sindicatos que disponen de estos delegados con toda libertad y autoridad.

Así, estamos ante la presencia de dos gigantescas empresas, UGT y CCOO muchos de cuyos ingresos no proceden de su propia actividad sino que los succionan de la actividad de otras empresas y de los impuestos de los ciudadanos sin que exista control alguno, al menos, sobre los fondos públicos recibidos, que son los mayoritarios. De hecho, estamos ante organismos que tienen miles de trabajadores asalariados a su servicio, pero cuyos salarios, en su mayoría, son abonados por otros.

Muy pocas empresas en España superan los 25.000 trabajadores. Telefónica asegura tener en España más de 100.000 profesionales pero no especifica si todos ellos son asalariados o si son meros colaboradores externos. El Corte Inglés tiene poco más de 50.000 trabajadores reconocidos. En cualquier caso, en toda España apenas hay una decena de empresas con más trabajadores asalariados que UGT y CC.OO, si bien los pagan ellas mismas y no terceros.

Para saber el número real de los trabajadores de los sindicatos mayoritarios, a los liberados habría que añadir los trabajadores contratados, estable o temporalmente por UGT y CCOO y sus fundaciones y organismos relacionados, número que tampoco es conocido por la sociedad española.

Si se suman unos y otros podríamos estar ante dos megaorganizaciones cuyo personal, en su mayoría, es pagado por otros y cuyos ingresos proceden en su mayoría de los impuestos u otras empresas.

SUFRIÓ UNA CAMPAÑA DE ACOSO
Air Berlin resiste ante los nacionalistas: no utilizará el catalán en su web
Hace dos años Air Berlin se vio envuelta en una ofensiva nacionalista donde se la llegó a ligar con símbolos nazis. A pesar de ello, no sucumbió. Y este jueves, según recoge La voz de Barcelona, su presidente ha señalado que no introducirá el catalán en su página web.
Libertad Digital 18 Marzo 2010

El presidente de Air Berlin, Álvaro Mendelhman, ha señalado este jueves en Barcelona que el castellano es “suficiente” para las personas que en España hagan uso de los servicios de su compañía a través de su página web y que no es necesario introducir las lenguas cooficiales como el catalán.

“Pensamos que el idioma español es suficiente para España, no vamos a entrar en ello, es el idioma que, según la Constitución española, deben de conocer y poder utilizar todos los españoles”, ha añadido durante la presentación de las novedades de la aerolínea para la temporada de verano.

Hace dos años la compañía aérea se vio atacada por el nacionalismo. Su director general denunciaba las presiones del Gobierno balear para que utilizase el catalán en sus comunicaciones con sus clientes.

El que fuera diputado de ERC, más conocido por asaltar en bañador la propiedad de Pedro J. Ramírez en Mallorca y por su participación en el asalto a la COPE de las juventudes de ERC, llegó a colgar en su blog una imagen del logo de la compañía aérea Air Berlin en el que incluye una esvástica nazi.

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Es uno de los nuestros
Editorial La Razón 18 Marzo 2010

El asesinato del jefe de brigada de la Gendarmería francesa, Jean-Serge Nerin, a manos de pistoleros de ETA demuestra que el terrorismo etarra, además de ser un problema español, es un asunto que trasciende nuestras fronteras. Quienes desde Europa han contemplado, y aún lo hacen, a la banda como una organización idealista, y que todavía atisban un halo romántico en su actividad criminal puede que hoy comiencen a enterarse de la auténtica naturaleza de un grupo que, bajo el falso paraguas ideológico y político, ha cimentado su existencia en causar tragedia tras tragedia en la democracia española. Creemos que el luctuoso desenlace de una operación de robo de coches por parte de uno o varios comandos de ETA debería al menos servir para que se entienda que no hay equidistancia posible cuando se enfrentan un Estado de Derecho y una banda de asesinos, y que el terrorismo etarra, como el de otros países, es un fenómeno global que persigue acabar con la libertad y la seguridad de todos, también en Francia. Si ese vuelco en las opiniones públicas y los medios de comunicación de otros países se consigue, se habrá dado un salto adelante de la máxima relevancia, pero si no es así, o si se mantienen santuarios como el de Cuba o Venezuela, el Estado de Derecho será más vulnerable. Con el primer asesinato de un gendarme francés, ETA ha pasado tal vez la última línea roja y ha mostrado su determinación por proseguir con la actividad criminal. Los terroristas que pretenden rendir sus armas no roban coches ni asesinan inocentes. Para aquellos que en el País Vasco compran todavía la mercancía averiada del debate interno de ETA, de la fractura entre duros y blandos, del cambio en Batasuna, lo ocurrido en Francia tendría que ser suficiente para que se renunciara a posibles tomas de temperatura o como se quieran llamar. Se trata de tener menos indecencia y más memoria para que no se olvide de dónde venimos y cuánto se ha perdido por el camino. El futuro no puede pasar por integrar a Batasuna, sino por la derrota de ETA.

Pierde el tiempo el lendakari López cuando pide al que denominó abertzalismo radical que condene a ETA y trabaje «con la democracia». Que a estas alturas se espere de ese mundo un ejercicio de rectificación nos parece un voluntarismo sin sentido. Este tipo de mensajes sólo aporta confusión sobre gente que nunca se movió un milímetro de la línea marcada por ETA. Y lo volvió a demostrar unas horas después del último atentado. En el Ayuntamiento de Pamplona, el representante proetarra votó en contra de la condena del asesinato del gendarme. Además, Nafarroa Bai y Aralar tampoco se sumaron a ese repudio en otras instituciones. Más allá de la deplorable catadura moral de estos grupos, el Estado de Derecho deberá impedir que quienes jalean la muerte se cuelen en las próximas elecciones. El asesinato de Jean-Serge Nerin, «uno de los nuestros», en acertada expresión del presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, sólo puede derivar en más y mejor cooperación y eficacia hasta la derrota final del terrorismo. Se lo deben a él, a su familia y a todas las víctimas.

Amenaza para Francia
La izquierda abertzale continúa respetando a ETA como fuente de autoridad
EDITORIAL El Correo 18 Marzo 2010

El asesinato del policía francés Jean-Serge Nérin constituye la última demostración de que ETA sigue empeñada en hacerse valer mediante el terror frente al cerco del Estado de Derecho. Ha sido la primera vez que los etarras han acabado con la vida de un servidor público del país que, desde el nacimiento de la banda, utilizan como base operativa. Poco importa si los terroristas contaban con instrucciones de enfrentarse a tiros a cualquiera que se interpusiera en su camino, o si tomaron la decisión en el momento. Lo indudable es que en el atardecer del pasado martes mostraron en Francia la misma faz implacable y mortal que ha enlutado la historia reciente de España.

La reacción de firmeza del presidente Sarkozy, y el amplio dispositivo desplegado por las fuerzas de seguridad galas para detener a los integrantes del comando, confirman que las autoridades francesas están dispuestas a dar la réplica que se merece el desafío etarra. Pero si la banda terrorista sigue utilizando el territorio francés como retaguardia para sus incursiones en España es porque confía en que la opinión pública del país vecino y su clase política sigan tratando la amenaza que representa ETA como un asunto netamente español ante el que las autoridades de París han de mostrarse si acaso solidarias. Hasta el martes el terrorismo etarra era una cuestión también francesa en su sentido más moral: precisamente porque ETA se refugiaba en su territorio para atentar en suelo español. Pero tras el asesinato del agente Nérin se convierte en un problema plenamente francés.

El pronunciamiento hecho público ayer por la izquierda abertzale vuelve a remitirse al 'proceso democrático' que enarbola ETA para solicitar a la banda que se ratifique en el compromiso expresado mediante tan cruel eufemismo el pasado mes de enero. Una vez más sale a relucir el viciado y tenebroso círculo con el que la persistente complicidad entre la trama etarra y los dirigentes de la izquierda 'abertzale' trata de enredar a los más incautos, equiparando como siempre a la banda terrorista con los Estados español y francés. Ningún planteamiento pretendidamente político puede ser de recibo -y no lo es el de la izquierda abertzale- cuando va precedido de la cínica consideración de que la muerte del agente francés se debió a «un hecho fortuito y no a una acción premeditada de ETA».

La línea roja
IGNACIO CAMACHO ABC 18 Marzo 2010

ETA no habría durado tanto tiempo sin Francia. Las cosas han cambiado mucho y evolucionado siempre para bien, pero la larga historia del terrorismo vasco no se entiende sin la anuencia inicial y la posterior ambigüedad egoísta del país vecino. En los años de plomo de la Transición, los de la decena de muertos al mes, los criminales etarras gozaron de una cómoda permisividad que los consideraba alternativamente luchadores de liberación nacional, refugiados políticos o exiliados de una democracia imperfecta. Luego, bajo el mandato de Mitterrand, la República pasó con frío pragmatismo a la compraventa de su colaboración en el mercado de favores políticos y económicos, que culminó con la redada de Bidart en el 92 para que González tuviese una Expo tranquila y unos Juegos perfectos. A partir de ahí se incrementó con notable contundencia la presión y se sucedieron las detenciones, entregas y extradiciones, y hace ya tiempo que Francia permite trabajar con plena libertad a los servicios de información e inteligencia españoles y presta plena cooperación judicial y policial a sus movimientos.

ETA se ha ido adaptando mal que bien al progresivo estrechamiento del santuario -un término acuñado por los franceses en la guerra de Indochina- a sabiendas de que su supervivencia en él dependía de una línea roja: la que separa la vida y la muerte de los agentes de la Gendarmería. El martes la cruzó de una forma probablemente irreversible.

El tiroteo mortal de la banlieue parisina puede ser el punto de no retorno de un camino que aunque resulta demasiado largo ha sido siempre una vía muerta. Dolorosa, cargada de sufrimiento y de tragedia, pero inviable. El estado de tensión de unos novatos terroristas diezmados, infiltrados y cercados les ha conducido al error más fatal que estaba a su alcance cometer, cuando su campo de actuación es cada vez más pequeño, cuando el País Vasco ha dejado de ser un vivero impune, cuando las cárceles están llenas de presos sin horizonte ni esperanza que ya sólo sueñan con la remota posibilidad de un saldo definitivo de su delirante aventura. La ceguera fanática de los cabecillas etarras les impidió percatarse de que en la legislatura anterior estuvieron, por mor de la frívola inconsciencia de Zapatero, lo más cerca que han podido estar nunca de algo parecido a una victoria. Ahora ya no les queda más que una existencia agónica y sombría de fugitivos en pena. También en Francia, su antiguo refugio, con la perspectiva implacable de la persecución, una opinión pública rabiosa y el panorama penal de la cadena perpetua.

Falta poco. Si nadie da un ominoso paso atrás, si nadie cede de nuevo a la tentación de los stormonts y de las negociaciones secretas y de la falsa gloria del desenlace, el terror vasco está en la recta de la consunción. Aún van a doler los espasmos, pero se trata de un proceso irreversible, sin más futuro que el de un epílogo.

Un paso hacia el suicidio de ETA
La banda había resistido la tentación de asesinar a policías franceses consciente de la dificultad de abrir un segundo frente
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 18 Marzo 2010

Desde mediados de los años noventa, en el seno de ETA se viene debatiendo la realización de atentados y asesinatos en Francia, pero hasta el martes pasado la banda terrorista había resistido esa tentación consciente de que si daba ese paso lo que viniera después sería mucho peor.

Un miembro de ETA escribía hace algunos meses que dar el paso de atentar en Francia sería «sumergirse en una aventura que seguiría el camino hacia un suicidio que limitaría plenamente nuestra capacidad para hacer lucha armada en contra del Estado español».

Los etarras han tenido siempre claro que si era difícil mantener un enfrentamiento con España, mucho más difícil sería abrir el segundo frente contra Francia. Y que París siempre podría poner más medios en la represión contra ETA si las actuaciones de la banda, además de ser un problema de seguridad de un país amigo como España, pasaban a ser un problema de seguridad interno francés por culpa de los atentados al norte de los Pirineos.

Por eso, los jefes de ETA mantuvieron la cabeza fría y fueron rechazando las propuestas que aparecían en sus filas para asesinar en suelo galo. Propuestas como la planteada en 1996 por el jefe del aparato logístico, Julián Atxurra, 'Pototo', para atentar contra la juez Laurence Le Vert. Pero con el paso del tiempo, la cabeza de muchos jefes de ETA comenzó a calentarse. Así, en 2002, cuatro de los cinco responsables del aparato militar votaron a favor de atentar contra Le Vert, aunque la decisión no llegó a ser avalada por la ejecutiva de la organización terrorista.

Documentos escritos por etarras en aquellas fechas abogaban por cometer acciones contra policías franceses. «Hay que comenzar mañana o pasado mañana», decía uno de los papeles. A finales de 2001 parecía que ETA había dado luz verde: en apenas dos meses, los terroristas tirotearon en tres ocasiones a los gendarmes y estuvieron a punto de matar a uno de ellos después de que Ibón Fernández Iradi, 'Susper' -uno de los jefes-, le pegara siete tiros al agente Gerard Larroudé y luego le diera dos más para rematarle en el suelo. La banda tuvo que salir entonces a aclarar que no había tomado la decisión y la negativa fue ratificada por los miembros de ETA durante el debate mantenido en los años 2002 y 2003.

En 2007, tras el asesinato de dos guardias civiles en Capbreton, la banda tuvo que aclarar otra vez que no había declarado objetivo a Francia, pero dio un paso adelante al asegurar que a partir de entonces los agentes españoles serían atacados incluso en territorio galo.

Las voces a favor de atentar en el país gobernado por Sarkozy iban creciendo y, entre ellas, parecían estar las de la cúpula de la banda posterior a la tregua, ya que en el texto base enviado para el debate interno desarrollado entre 2007 y 2008 la dirección etarra sostenía que la «lucha armada» debía tener un carácter «nacional», es decir, que debe abarcar a todo el territorio de Euskal Herria en lugar de limitarse sólo a la parte española. Además, la ponencia afirmaba que había que «golpear» a «los dos Estados enemigos», España y Francia.

En esa ocasión, la cabeza fría no estuvo en la cúpula, sino en las bases que rechazaron extender la acción terrorista a Francia porque no querían que las cosas se les pusieran peor de lo que estaban. Pero una cosa son los papeles y otra las ganas de acción de algunas gentes en las filas de ETA. A lo largo de 2009 fueron proliferando los episodios en los que los etarras trataban de eludir el arresto con las armas. Se registraron cinco incidentes de ese tipo, aunque en tres de ellos no hubo disparos, en el cuarto hubo un tiro que no alcanzó a nadie y en el quinto fue herido un gendarme.

La tentación por tirar de gatillo parecía estar a la orden del día entre algunos miembros de la banda, mientras la cúpula terrorista calentaba el ambiente con sus acusaciones contra las autoridades de París, como hizo en el comunicado difundido el 20 de mayo de 2009 en el que, a propósito de la desaparición de Jon Anza, responsabilizaba al Gobierno galo «de lo que hicieran los policías españoles», sacaba el fantasma de la guerra sucia y denunciaba «el colaboracionismo francés».

Unos días más tarde, los dirigentes de ETA insistían en el «salto represivo» que, en su opinión, ha realizado Francia en los últimos años y añadían que ese país «ha dado importantes pasos en los últimos años contra miembros de la izquierda abertzale de los tres territorios», en referencia a las actuaciones contra miembros de Batasuna.

Antes de cargar las pistolas de los terroristas, alguien había preparado psicológica y políticamente a los pistoleros. Que hubiera un muerto era ya cuestión de tiempo.

Terrorismo
Kale borroka, libertad provisional y ETA
Guillermo Dupuy Libertad Digital 18 Marzo 2010

Si grave es que los etarras que han asesinado este martes al gendarme francés llevaran armas robadas durante la "paz sucia" de Zapatero, tampoco deberíamos pasar por alto el hecho de que, muy probablemente, todos ellos estaban en libertad provisional a la espera de ser juzgados por delitos relacionados con la kale borroka. Ese es el caso, al menos, de Joseba Fernández Aspurz, el único detenido hasta ahora, quien se encontraba en libertad provisional pese a dos procesamientos, y que la aprovechó para cruzar la frontera y dar el paso definitivo de su militancia en ETA. Hace tan sólo dos semanas su ausencia en un juicio desembocó en la orden de busca y captura.

Aunque estos entuertos de la justicia nada tengan que ver con la infamia colaboracionista que se perpetró a instancias políticas durante el mal llamado proceso de paz, la enorme frecuencia con la que una mal calculada aplicación de la libertad provisional estimula el paso definitivo a la militancia de ETA nos debería llevar a todos a reflexionar. Espero que nadie vea mal que yo lo haga limitándome a reproducir un artículo que, con el título de Estragos de la necedad judicial, escribí en este mismo periódico hace casi ocho años:

""""Una de las cosas más llamativas de la fuga del narcotraficante "El Negro" es la gran atención que los medios de comunicación han brindado a este caso que no es ni el primer ni el último ejemplo de reo que elude la acción de la justicia gracias precisamente a unos jueces que, a la espera de juicio, facilitan la fuga al dejarle en libertad bajo una nimia fianza.

Se dirá que en el caso del narco volador influían otras circunstancias específicas que justificaban esa mayor relevancia mediática como son las más que justificadas sospechas de que el juez que le brindó esa oportunidad de fuga podía haber sido sobornado por el narcotraficante. Sin embargo, la gravedad de la complicidad no debería dejar en un segundo plano las no menos nefastas consecuencias que provoca la simple estupidez de muchos de nuestros jueces. Decía Anatole France que "un necio es mucho más funesto que un malvado" y Ortega le daba la razón porque "el malvado descansa algunas veces; el necio, jamás".

Ciertamente, si comparamos los casos de fuga en libertad provisional relacionados con una posible complicidad del juez con el reo con los casos que obedecen a la simple necedad del magistrado que no valoró como debía los evidentes riesgos de fuga, la funesta "productividad" de la estupidez es infinitamente superior al de la maldad.

Tal es el caso, sin ir más lejos, de uno de los terroristas fallecidos el lunes al estallarles la bomba que transportaban. Con honrosas y escasísimas excepciones, los medios de comunicación han pasado de puntillas ante el gravísimo hecho de que el etarra fallecido Eoizt Gurruchaga se había fugado en 2000 aprovechando la libertad bajo fianza que se le había concedido a la espera de juicio por colaboración con el comando Donosti. Cuando la sentencia le condenó a cinco años de cárcel, las autoridades judiciales constataron que el terrorista simplemente había desaparecido.

Evidentemente se dirá que hay que evitar al máximo el perjuicio que para el reo supone la privación de libertad cuando aun no hay sentencia firme que le condene. Esta, sin duda, es una consideración plausible y es una razón más por la que hay que abogar por una mayor agilidad de la justicia. Sin embargo, esta razonable pretensión no puede soslayar el imperativo legal que exige a los jueces valorar los riesgos de fuga cuando los costes de poder cumplir una sentencia superan con creces los costes que para el reo tiene la clandestinidad y la pérdida de la fianza.

En el caso del terrorismo, esta falta de valoración adecuada por parte de los jueces ha sido tan frecuente que un experto en política antiterrorista como es el profesor Fernando Reinares la considera como uno de los hechos que han facilitado que meros activistas de la kale borroka, antes que cumplir con la Justicia, hayan preferido optar por la clandestinidad y en ella dar el paso definitivo de la militancia en ETA. Reinares, en su espléndido libro Patriotas de la muerte (Taurus 2001), reproduce una entrevista a un etarra en la que se evidencia que los terroristas, como el resto de delincuentes, hacen un análisis de coste-beneficio que, desgraciadamente, cierta "filosofía progre" del derecho, en la que están inmersos muchos de nuestros jueces, pasa irresponsablemente por alto:

"Que al final hubo una suerte del copón, porque me pedían once años, yo no fui al juicio y se quedó en uno. Y entonces, volví. Antes de que me pusieran en orden de busca y captura volví. Oye que me he equivocado de juzgado y tal y cual. Me habían juzgado hace dos días, ¿no? ¡Ah! pues sí, pues tenía que haberse presentado. Digo: es que me he equivocado, he ido a los otros juzgados de la otra punta de Bilbao y resulta que era aquí, y tal. Bueno pues que le hemos condenado a un año y que no tiene que entrar en la cárcel. De haberme condenado a más, no hubiera aparecido, no hubiera ido al juzgado. Y seguramente me hubiera metido ilegal, hubiera pasado la muga y adelante con todo".

Como la estupidez ciertamente no da tregua, no faltará quien a la luz de este ejemplo proponga rebajar aun más la pena para los llamados "delitos de iniciación" terrorista. Evidentemente hay que dejar margen a las penas que castigan los "delitos mayores" para que tengan más capacidad de disuasión que las que penalizan delitos de menor gravedad. Pero es indiscutible que ambas están muy bajas. El Gobierno acertadamente ha decidido recientemente elevar las penas que castigan esa colaboración con el terrorismo que supone la kale borroka. Pero nos tememos que, si no se tiene presente la necedad de muchos de nuestros jueces a la hora de aplicar la libertad provisional, se podrán reproducir esos efectos perversos de los que el caso del etarra fallecido es sólo un ejemplo.

Decía Sófocles que "ocasiones hay en que la justicia misma produce entuertos". No creemos que la justicia en sí misma, pero desde luego una concepción estúpida y –muy "progre"– del derecho los causa a cientos...

ETA tropieza en la piedra más temida y morirá de mala muerte
Pascual Tamburri Semanal Digital 18 Marzo 2010

Ahora sabemos muchas cosas sobre cómo y cuando nació ETA, hace algo más de cincuenta años y muy cerca de la ubre nacional-clerical.

Desde marzo de 2010 podemos añadir un dato más: la banda agoniza, y no tanto por los éxitos policiales, las detenciones y la debilidad acumulada, entre otras razones porque ésta ya fue compensada por la transfusión de energía derivada de la tregua de Zapatero y de su presencia en las elecciones anteriores gracias cálculos socialistas. ETA agoniza porque acaba de cometer el error que todas las generaciones anteriores de asesinos han evitado desde la fundación del grupo de criminales marxistas.

El terrorista abertzale Joseba Fernández Aspurz, formando parte de un grupo de delincuentes que intentaba robar vehículos de un concesionario de BMW en las afueras de París, asesinó en la noche del martes 16 de marzo al suboficial de la Policía francesa Jean-Serge Nérin. Es la primera vez en su historia que la banda mata a un servidor de la República Francesa. Puede ser, también, la última.

Presupuesto de ETA: nunca tocar a Francia
Francia no ha sido, durante la mayor parte de la historia de ETA, un buen vecino de España. El territorio francés ha servido de refugio para los terroristas, primero en nombre del antifranquismo –más en tiempo de Georges Pompidou que de Charles De Gaulle- y después con la excusa de una supuesta neutralidad y no injerencia en asuntos españoles –impúdica y culpable en el caso de Valéry Giscard d´Estaing, abyecta pero progresivamente matizada con François Mitterrand. Francia ha puesto siempre por delante su interés nacional y la seguridad de su Estado, fuese quien fuese el presidente y sin ninguna conexión más que las retóricas con el régimen de turno en España. Esta constante francesa fue bien entendida por los fundadores de ETA, que la consideraron a la hora de definir su estrategia.

No por casualidad el modelo de Federico Krutwig Sagredo (Fernando Sarrailh de Ihartza, Vasconia, 1963) fue el argelino. ETA supo desde el principio que su objetivo era acorralar al Estado español en la dinámica de acción y reacción, pero que el Estado francés no tendría escrúpulos en usar medios mucho más contundentes si se viese afectado. Por eso, no sólo para gozar de comodidades en Francia sino para no tenerse que enfrentar con fuerzas antiterroristas expertas, despiadadas y con pleno apoyo político, ETA ha mantenido una tregua de cinco décadas con Francia. Es cierto que Francia ha colaborado en las últimas décadas con España (aunque hizo falta mucho para llegar a muy poco), y es verdad que desde José María Aznar Francia, y en especial Nicolas Sarkozy, ha considerado ETA un problema propio. Pero desde ahora lo es, a todos los efectos, para los políticos, para la opinión pública y para todas las fuerzas de la Seguridad del Estado francés.

¿También víctimas de la ESO?
Nos quejamos mucho de la baja cultura media de nuestros estudiantes, aunque gocemos de las excepciones. Parece que también del terrorismo urbano de extrema izquierda están saliendo reclutas etarras con la cultura propia de los estratos inferiores de la generación de la LOGSE. Capaces de cometer un error que hace unos años habría sido impensable. Un error que debemos lamentar porque lleva el dolor a una familia más, en este caso francesa. Pero un error que, si Francia no ha dejado de ser la que fue de los barbouzes al Rainbow Warrior, pagarán cumplidamente, pronto y con intereses. Y así como siento el nuevo asesinato no les diré que sienta la nueva enemistad de la que va a disfrutar en adelante la ETA de la LOGSE.

Para todo lo demás, comparto la opinión de Ignacio Arsuaga: "ni un solo voto a los partidos que no se comprometan frente al aborto".

Cataluña, ¿rehén de sí misma?
Luis ALEJANDRE La Razón 18 Marzo 2010

No hay rincón del mundo que pueda librarse de catástrofes naturales o de accidentes, por avanzada que sea su sociedad, por muy consolidadas que se consideren sus instituciones. Y cuando hay temporal, las cuadernas del barco crujen.
Miles de gerundenses han crujido estos dias.

Desde la Transición, los gobiernos de la Generalitat han venido desarrollando un modelo de comunidad que, apoyado en reinvindicaciones históricas, ha creado estructuras similares a las de un estado, no sólo independiente, sino en cierto sentido aislado. Con tenacidad han conseguido que los Mossos sustituyan a Policía y Guardia Civil, pese a un coste muy superior; han creado sus propios mecanismos de Proteccion Civil, de Bomberos, e incluso de Cruz Roja. Todo lo que representa centralismo, integración, Estado, ha sido mal visto por el nacionalismo catalán, y llevado a la practica del día a día político.

El Ejército no ha escapado a este «borrar del mapa». Aquí la sensación es confusa, porque en su desaparición entran factores históricos –habría que remontarse a las guerras con Francia, a las carlistas, a las de Marruecos o a la mas reciente del 36– pero también factores económicos muy asociados al mundo «del ladrillo». Las «desamortizaciones» de acuartelamientos en Cataluña muchas veces han derivado en negocios privados. Un catalogado edificio del Casino Militar de la Plaza de Cataluña fue absorbido por unos grandes almacenes. Algo semejante podríamos decir de los cuarteles de Lepanto o de Viella. Si analizásemos Montjuic, dejando aparte el desgarro cultural que representa cerrar un museo de la ciudad, veríamos que la aplicación de la Ley 8/75 exigía una zona de seguridad de 300 metros inedificables alrededor de su perímetro. ¿Cuántos bloques de «alto standing» estarian hoy construidos en la cima del Monte de los Judíos sin esta limitación?

Constatado un antimilitarismo en parte de su sociedad, un lunes de marzo, sin pronóstico determinado, una nevada colapsó Cataluña. Y como no está sola en el mundo, la nieve también colapsó a media España y a Francia. No hay fronteras para las nevadas, como no la hay para los incendios forestales o las epidemias.

Tampoco las hay, que conste, en las sensatas mentes de muchos catalanes a los que conozco y admiro. La presión de la calle obligó a pedir el apoyo del Ejército. Se tiró de archivos y se vió cómo ya se hizo en diciembre de 2001 con otra nevada que colapsó el Bruch y los túneles de Igualada. La gestión política de aquel apoyo ya fue crítica. Luego en el 2007 con la caída de tensión de las redes eléctricas en Barcelona, se repitieron los apoyos militares. Normal, porque el Ejército es de todos y no debería ser noticia su eficaz empleo, como el reciente de la UME

Pero los del «constatado antimilitarismo», prisioneros de sus opiniones, sufren con la presencia militar y, la eliminan a las treinta horas, cuando aún queda mucha gente aislada, cuando aún no tienen electricidad siete importantes núcleos de población. A ello se añade un problema también latente. Se reconoce que la provincia de Gerona ha aumentado su consumo en un 40-45 %; que es una de las pocas provincias españolas que no tiene red a 400 kilovoltios; que el AVE exigirá mas consumo; que un Plan Energético de Cataluña Horizonte 2010, elaborado conjuntamente por el Ministerio de Industria y la Generalitat en 2002, aconseja «acometer urgentemente» unas obras «dado el riesgo elevado de degradación de calidad y la clara imposibilidad de la actual red de suministro de absorber la demanda actual». El Plan insiste en la inviabilidad de suministrar energía suficiente a la nueva infraestructura del Tren de Alta Velocidad sin disponer del apoyo de la acometida de 400Kv.

La nevada ha confirmado el elevado riesgo. Y aparece la estación de Bescanó como núcleo principal de actuación, al quedar centrada en la conexión Sentmenat-Vic-Bescanó-Figueres-Baixás(Francia) Los sufridos ciudadanos de Girona deben saber porqué se opusieron al proyecto de la estación, la Asociación Vilanna Bescanó Natura, el Grupo Independiente Bescanó-ERC, la Asociación Anglés Verd y los propios ayuntamientos de Bescanó y Anglés. Uno de ellos –además– por lo que declaró el President Montilla a TV3 el pasado lunes dia 15, ha recurrido al Tribunal Supremo.

Tuvo que ser el Consejo de Ministros del 12 de Enero de 2007 el que decretase la urgente ocupación de terrenos en Bescanó y considerar de utilidad publica las obras a realizar. La Generalitat (DOGC num. 4895) lo hizo suyo el 31 de mayo, cuatro meses después.

Se habían perdido cinco años.
Por supuesto son lícitas las reclamaciones en un estado de derecho. Lo importante es saber gestionarlas, haciendo compatible el respeto al medio ambiente con la utilidad pública. Si no queremos que unos compatriotas nuestros sufran, aprendamos la lección. Y para paliar sufrimientos estamos todos, incluso el Ejército, a pesar del constatado antimilitarismo de algunos.

¡No conviertan a nuestra querida Cataluña en rehén de sí misma!

Antiguo Capitán General de Cataluña

Montilla: "El PP es el culpable de fomentar el conflicto lingüístico"
El presidente de la Generalitat asegura que "el castellano no está en peligro en Cataluña"
A. Rubiowww.lavozlibre.com 18 Marzo 2010

Barcelona.- El presidente de la Generalitat, José Montilla, asegura que el castellano no está en peligro en Cataluña, que el conflicto lingüístico no existe y que el PP es el que lo fomenta. Es lo que se desprende de la entrevista que el periodista Iñaki Gabilondo le hizo ayer en CNN+.

"España es un país cada vez más federal, aunque haya poca predisposición a utilizar esta palabra", explicó Montilla después de culpar al Partido Popular del deterioro de las relaciones entre Cataluña y el resto de España.

Montilla también hizo referencia a la Ley de Educación de Cataluña (LEC), justo en el día en el que se producía la huelga de docentes en los centros de titularidad pública en Cataluña. Montilla recordó a los sindicatos convocantes de los paros que esta ley va a seguir desplegándose. Recordó que es una ley que nació con el apoyo de PSC, ERC y CiU y que pretende introducir "reformas" necesarias en la enseñanza. Indicó igualmente que la huelga fue seguida por el 20 por ciento del profesorado.

Otro de los temas conflictivos que protagonizan el escenario político es el debate parlamentario sobre los festejos taurinos, al que se refirió con estas palabras: "No soy partidario de que se prohíban". Además aseguró que la mayoría de diputados en su partido rechazan la prohibición de las corridas.

También hubo tiempo para centrarse en el caos al que ha tenido que hacer frente Cataluña tras la gran nevada que azotó a la comunidad autónoma el 8 de marzo. Montilla recriminó a Endesa que no actuara con la previsión suficiente y aseguró que la eléctrica fue alertada por Protección Civil. "Deberían haber estado más preparadas y actuar de forma más coordinada". El presidente dejó claro que él no pretende eludir responsabilidades y culpar sólo a las eléctricas, pero recordó que estaban "avisadas". Lo que sí indicó es que no se preveía que el temporal de frío, nieve y viento alcanzase la intensidad que tuvo.
 

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