AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 21 Marzo  2010

 

El Gobierno compra votos
Editorial www.gaceta.es 21 Marzo 2010

El viernes, Zapatero visitó Andalucía para paliar las malas encuestas del PSOE.

Si todo despilfarro gubernamental es, de por sí, inmoral, cabe preguntarse hasta qué grado de inmoralidad llegará un Gobierno como el de Zapatero, que despilfarra el dinero de todos los españoles para comprar votos y perpetuarse en el Gobierno. La subida del PER muestra cómo Zapatero, pese a su hostilidad manifiesta hacia la vieja guardia del PSOE, es capaz de copiar, con todo descaro, las prácticas más mafiosas del felipismo. Acosado por las encuestas que señalan que el PSOE andaluz puede perder el Gobierno en las próximas elecciones autonómicas, y sabedor de que esa misma rama andaluza del PSOE está en riesgo de descomposición interna, el presidente reacciona subiendo un subsidio agrario que no sólo es manifiestamente inútil, sino que es un fraude masivo, tanto por parte del Gobierno que lo paga como por parte de una mayoría de trabajadores que lo cobran. Además, el PER, como se ha demostrado, se limita a perpetuar una cultura de la dependencia que contribuye a que Andalucía y Extremadura sigan siendo polos de subdesarrollo, pues, en la práctica, y por duro que suene, no hace sino premiar la vagancia. El Gobierno, además, anuncia el incremento del PER en un momento en que a todos los españoles nos suben el IVA y Hacienda azuza a sus inspectores en una caza de brujas contra el contribuyente. En definitiva, el Consejo de Ministros de Sevilla ha significado un atraco a tantos españoles que pueden sentirse justamente agraviados por pagarle a ZP la compra de votos para el PSOE en los amplísimos caladeros de sufragio rural en Andalucía y Extremadura. Lo de llamar “Plan de Empleo Rural” a esto, es un eufemismo sangrante.

Todo se agrava ante la consideración de tres particularidades. La primera de ellas es el excepcional alcance de la medida: la subida del PER no sólo afectará positivamente a los trabajadores perjudicados por las inundaciones –pretexto aludido por el Gobierno–, sino a 221.403 beneficiarios del Subsidio Agrario y Renta Agraria, según estimaciones del sindicato Comisiones Obreras, que, por supuesto, ha valorado muy positivamente la medida. En definitiva, la compra de votos es por cientos de miles. La segunda particularidad consiste en que, además del PER agrícola, la Junta de Andalucía se beneficiará de 1.224 millones suplementarios en diversas medidas de ayuda, de los cuales 784 corresponden al disparate de la llamada “deuda histórica”. Y, habida cuenta de los muy turbios manejos de la Administración andaluza –recordemos los casos de Chaves y familia–, cabe pensar en el efecto Alí Babá que va a tener la lluvia de millones sobre el socialismo andaluz. Por último, cabe recordar que el mantenimiento del PER contribuye a ocultar la cifra verdadera de los demandantes de empleo en España, que son 5,5 millones, y no los 4 que postula el Gobierno, cuestión que ya inquieta, no poco, en Bruselas. En fin, si estas ayudas fueran un keynesianismo inútil, serían medidas erróneas, pero, como se trata de una estafa democrática pagada entre todos, son medidas repugnantemente inmorales.

Como estrambote de esa inmoralidad, cabe destacar cómo la Junta de Andalucía ha destinado 50 millones en ayudas a Cuba, sin exigir a cambio ni un solo avance en Derechos Humanos. Mientras tanto, de los 115 millones de euros programados como ayuda por parte de la Junta, ni uno solo irá a Haití. Asusta pensar en qué manos estamos: aún más corrompidas que incompetentes.

El truco de la Deuda Histórica
Editorial ABC 21 Marzo 2010

LA sorpresa encerrada en los acuerdos alcanzados el pasado viernes en el Alcázar de Sevilla entre el presidente del Gobierno de la Nación y el de la Junta de Andalucía para poner fin al litigio por la Deuda Histórica puede convertirse en el mayor escándalo de la autonomía. Frente a los 509 millones de euros en que se valoraron los activos de Agesa en el acuerdo de pago de la Deuda Histórica entre Rodríguez Zapatero y Griñán, lo cierto es que la página web de esta entidad fija su valor en 155 millones. Estamos hablando, pues, de una sobrevaloración de 354 millones, que ya se veía venir cuando, hace cuatro meses, la Junta valoró Agesa en 200 millones menos de lo que lo hizo el pasado viernes. No contento con desembolsar la Deuda Histórica en solares, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace ahora trampa y sobretasa una empresa pública para hacer creer que está saldando la Deuda.

La Deuda Histórica del Estado con Andalucía se cifró en su día en 1.204 millones de euros, de los que todavía quedaban por pagar 784. El viernes se desbloqueó el acuerdo con el presidente de la Junta de Andalucía, Comunidad que recibirá dos millones en efectivo y el resto en solares y en los activos de Agesa. Éstos son el grueso del pago, por lo que el engaño adquiere proporciones de imprevisibles consecuencias. Mientras España estuvo gobernada por el ejecutivo de José María Aznar, el Gobierno de Manuel Chaves no cesó un minuto de reclamar esta deuda estatutaria. Pero la inesperada victoria electoral del PSOE en 2004 obligó a los socialistas andaluces a dar un volantazo, y de no haber sido por la labor de la oposición, la Deuda Histórica se habría olvidado. Pero este súbito cambio de actitud no ha logrado cerrar el expediente, y ahora que las expectativas electorales del PSOE-A están peor que nunca, con unas encuestas claramente favorables al PP, se intenta dar cerrojazo en falso. José Antonio Griñán no puede escapar sin más de un escándalo de esta naturaleza; debe dar explicaciones contundentes cuanto antes, y asumir su responsabilidad en un trato que una vez más ofende a Andalucía y con el que él sirve a su señor, aunque éste se halle instalado en la improvisación permanente de una demagogia sin límites y sin rubor.

ETA y los entomólogos
Germán Yanke ABC 21 Marzo 2010

Con el terrorismo pasa lo mismo que el poeta Auden decía de los bombardeos de ciudades en la II Guerra Mundial: su dolorosa persistencia hace que, en ocasiones, el rechazo ético se quiebre y se termine pidiendo que termine «como sea». ETA ha buscado y explotado ese recurso después de verse protegida por ciertos sectores del nacionalismo y de la extrema izquierda. De otro modo no se entiende su supervivencia ni el fanatismo con que la banda se parapeta en la barbarie buscando un desistimiento que llaman negociación, un «como sea».

Sin perder su capacidad de matar y de amedrentar, su capacidad operativa se va viendo deteriorada desde que se comprendió que ETA es una hidra criminal en la que todas las funciones de protección y apoyo, y no sólo los pistoleros, son fundamentales para su actividad criminal organizada. No era poco éxito para lo terroristas que aún se mantuviera, en el lado de los demócratas, dos lamentables síndromes. Uno, el de los entomólogos. Otro, el de los porteros. Se trata de un último recurso de lo terrorista porque, sin ellos, resultaría imposible conseguir el «como sea» de la negociación aunque los adversarios, tan pusilánimes como eufemísticos, la llamen «final dialogado». Los afectados por el primero de estos síndromes escudriñan en cada acción y en cada documento un signo, una coma cambiada de sitio como paradigma de la reflexión que se estaría operando. Como decía Unamuno, los empeñados en mirar al microscopio cada milímetro de cerdas de la esfinge terminan por no ver el terrorífico rostro de esta. Los afectados por el segundo, creen ilusoriamente que hay que dejar siempre una puerta abierta, un resquicio en la intransigencia de la persecución a ETA por el Estado de Derecho, para la posible negociación.

Si los nocivos efectos de estos síndromes han servido a la banda más que su limitada capacidad de actuar y huir, convendría enfrentarse seriamente a ellos al tiempo que se detiene a los terroristas para ponerlos a disposición de los jueces. Con el asesinato del brigada de la policía francesa Jean-Serge Nérin hemos constatado de nuevo, dolorosamente, que ETA (y con ella sus secuaces) es la de siempre. Es decir, que en la entraña totalitaria de la banda está la violencia y que no hay en ella resortes internos para lamentar lo hecho en estos últimos cincuenta años y dejar de hacerlo. Debería servir para que la política de no permitir el aire que respiran ETA y los suyos se haga indiscutible y se amplíe con una cooperación internacional como la que presta desde hace tiempo la República francesa y los españoles agradecen.

El hecho de que hasta el pasado martes no haya habido asesinatos durante meses es un reflejo del acoso policial y no, a pesar de algunos entomólogos, de una hipotética reflexión en la banda acerca de un futuro distinto. Es más, la búsqueda de una retórica que de la apariencia de novedosa se topa con la realidad, como hemos visto en la reacción de la Izquierda Abertzale al nuevo asesinato, que es más de lo mismo empezando por la ausencia de condena del crimen y pasando por el vergonzoso calificativo que aplican al asesinato: «fortuito». En definitiva, se «pide» a ETA que acepte un «proceso» que se exige a Francia y España, es decir, se piden a ellos mismos que llamen «política» al hecho imposible de que se les de la razón. Un sarcasmo. Llegan mal, sin duda, al paulatino acercamiento a su destrucción por los Estados de Derecho, que ya no es sólo uno. Y es de esperar que además lleguen tarde. Esta semana se ha visto que los entomólogos enredados en las cerdas de la esfinge no sintonizan con una opinión pública afortunadamente harta de criminales y pusilánimes y que, con toda lógica y razón, sólo quiere que los criminales sean detenidos y juzgados con rigor.

El timo de Carod Rovira
Juan Van Halen www.gaceta.es 21 Marzo 2010

Cataluña nunca “perdió el Estado” ni puede “recuperarlo” porque nunca lo tuvo. El afán nacionalista por reescribir la Historia, como hace Carod, supone un timo histórico.

Mientras Cataluña estaba a oscuras y sus vías intransitables por un temporal de nieve, el vicepresidente de la Generalitat Carod Rovira destinaba 150.000 euros de los Presupuestos públicos a rememorar episodios de la Guerra de Sucesión de hace tres siglos. Lo hemos leído en LA GACETA. El año pasado destinó la misma cantidad al mismo fin. Sobre este afán memorialista, Carod Rovira declaró: “Se trata de preparar la conmemoración del fin de la Guerra en 2014, y he elegido esta fecha porque hace 300 años que Cataluña perdió el Estado, y ése sería buen momento para que Cataluña decida si lo quiere recuperar”. La afirmación de Carod Rovira es históricamente una patraña, pero, en este político catalán, las patrañas o enmascaramientos comienzan por su propia historia personal.

Josep Lluis Carod Rovira nació como José Luis Pérez Díez, hijo del cabo de Carabineros José Luis Pérez Almecija, que más tarde ingresó en la Guardia Civil, cuando desapareció el Cuerpo de Carabineros en 1940. Al final de la Guerra Civil, Pérez Almecija se movió para conseguir media docena de avales políticos que testificaban su adhesión al alzamiento franquista. El joven Carod Rovira vivió su infancia en el ambiente españolista de las casas-cuarteles de la Benemérita y de muchacho ingresó en el seminario de Tarragona. Su hermano Apel.les Carod Rovira, antes Juan de Dios Pérez Díez, ha sido nombrado por su hermano “embajador” de Cataluña en París.

Y de las patrañas de la historia personal a las patrañas de la Historia con mayúscula. Cataluña nunca “perdió el Estado” ni puede “recuperarlo” porque nunca lo tuvo. Ni hubo guerra alguna entre España y Cataluña, ni en 1701 ni nunca. Ni en el Tratado de Utrecht ni en el posterior de Rastatt se recoge que los territorios del Reino de Aragón, y entre ellos los catalanes, hayan de tener otra legislación que la común.

A la muerte de Carlos II, la Guerra de Sucesión enfrentó en España –y en otros escenarios europeos– a los partidarios de dos pretendientes a la Corona: Felipe de Anjou, al que había elegido como sucesor el rey, según las normas tradicionales en España, y el archiduque austriaco Carlos de Habsburgo. A Felipe le apoyaba la Francia regida por su abuelo, el rey Luis XIV; y a Carlos, su padre, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Leopoldo I, y una coalición de austriacos, ingleses y holandeses, ampliada más tarde a portugueses y saboyanos.

La guerra, iniciada en 1701, se prolongó hasta 1713 y la ganó Felipe de Anjou, que reinaba con el nombre de Felipe V. En 1711 murió el emperador José I de Habsburgo y fue llamado al trono imperial su hermano el archiduque Carlos, por lo que abandonó sus pretensiones sobre España. En 1713 se firmó el Tratado de Utrecht, en el que Barcelona, como integrada en el Reino de Aragón, es parte de la Monarquía de Felipe V. Desde entonces, firmada la paz, no había derecho alguno que amparase el empecinamiento de Barcelona. El último episodio de esa contienda artificialmente prolongada es la toma de la ciudad el 11 de septiembre de 1714.

Otra patraña es el papel que jugó el conseller en cap Rafael Casanova, en cuyo monumento se hace, cada año, una ofrenda floral en la Diada. Casanova se ha convertido en icono del independentismo catalán, pero, poco antes de que Barcelona claudicara ante las tropas de Felipe V, el conseller en cap distribuyó un bando en el que se decía textualmente que, “atendiendo la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España”, confiaba en que los barceloneses, “como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey –se refería al pretendiente archiduque Carlos, que entonces ya había renunciado a su pretensión–, por su honor, por la patria y por la libertad de España”.

Casanova fue perdonado por Felipe V y murió a los 83 años en su ciudad natal Sant Boi de Llobregat. El afán de los nacionalistas por reescribir la Historia, como lo hace Carod Rovira, supone un timo histórico, ya que transforma a un patriota español en una personificación del independentismo catalán. Los nacionalistas tratan de convertir una guerra entre dos pretendientes a la Corona de España en una guerra entre España y Cataluña. No son nuevas estas alteraciones de la realidad histórica por los nacionalismos. Por ejemplo, en Cataluña, la Guerra de la Independencia de 1808 a 1814 se denomina “guerra del francés”, olvidando el protagonismo de tantos guerrilleros y militares catalanes en aquella lucha por la independencia de España. También, parte de la historiografía en Cataluña ignora la heroica participación de los voluntarios catalanes, al mando del general catalán Juan Prim, en la primera “guerra de África”, con acciones tan relevantes como las batallas de Tetuán, Castillejos y Wad Ras. Otra vez, las “patrañas histéricas” desbordan la llamada “Memoria Histórica”.

*Juan Van Halen es académico correspondiente de la Historia y senador.



Los objetores a Ciudadanía, en Estrasburgo
R. S. La Razón 21 Marzo 2010

Madrid- Prometieron agotar todas las vías judiciales, y lo han cumplido. Un grupo de ciudadanos españoles presentó ayer en Estrasburgo la primera demanda contra España por la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), que reúne 105 casos de 305 padres e hijos que han objetado contra esta materia. La demanda invoca los artículos 8 (Derecho al respeto de la vida privada y familiar), 9 (Libertad de pensamiento conciencia y religión) y 2 del Protocolo número 1 (derecho a la educación) del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Asimismo, el escrito también expresa la queja por la violación del artículo 14 (Prohibición de discriminación) del convenio y solicita una compensación equitativa, sin cuantificar, por «los daños morales causados». También se pide la aplicación de medidas provisionales (art. 39 del Reglamento del Tribunal) «que obliguen al Estado español a no forzar la entrada de los niños en clase de EpC». Uno de los abogados, José Luis Bazán, aseguró que los demandantes «no renuncian a sus derechos» y es el Estado «quien tiene que renunciar a su arbitrariedad».


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Giscard, el canalla
Alfonso USSÍA La Razón 21 Marzo 2010

Me sumo a los que piden que el brigadier Jean Serge Nérin y su familia sean aceptados en España como víctimas del terrorismo. Sus asesinos son españoles y Francia, al fin, está plenamente integrada en la lucha contra los criminales de la ETA. Pagarán caro y muy pronto su crimen, porque los franceses no tienen nuestros complejos. Un partido político abiertamente partidario del terrorismo y de la independencia no se concibe en otra sociedad que no sea la nuestra. Mucho hemos tenido que esperar. Se acercaron posturas y empezaron a comprendernos y ayudarnos en los primeros años del Gobierno de Aznar. A Mayor Oreja, Rajoy y Acebes se deben los pasos decisivos. Ahora, Sarkozy ha aumentado su presión y su colaboración. Y la ETA está maltrecha y asustada. Los nacionalistas vascos llamados moderados –manda huevos–, del PNV, no quieren la derrota policial de los etarras. Siempre que pueden, y con cualquier motivo aparentemente humanitario, acuden en su socorro. Arzallus lo dejó claro. «No queremos la derrota de la ETA». Mucho tiempo, mucho trabajo, mucho dolor, mucha desesperación y mucha paciencia han sido necesarios para que pasen las nubes de los que pusieron toda suerte de trabas a la libertad en España después del franquismo. La relación de sus nombres no tendría espacio en estas páginas. Pero existió un personaje siniestro, cursi, malvado y despreciable, al que España y los españoles le hemos reservado un lugar preferente en nuestro desprecio. Me refiero a Valéry Giscard D’Estaign, que se comportó con España siendo Presidente de la República Francesa como un contumaz canalla.

Giscard abrió las puertas de Francia a los «refugiados» vascos. Un asesino huido a Francia, se convertía de inmediato en un «refugiado» intocable. En Francia tenía la ETA sus campos de entrenamiento de tiro. En Francia se negociaban a plena luz del día los pagos de los secuestros. La Policía francesatenía órdenes de cerrar los ojos. Por las calles y bares de Hendaya, Biarritz y San Juan de Luz bebían y se paseaban los más miserables asesinos con tranquilidad pasmosa. En Francia existía un grupúsculo terrorista, «Iparretarrak» perfectamente controlado. Cuando el Conde de Barcelona le afeó al ministro del Interior francés su amparo a la ETA y le advirtió de un posible crecimiento del terrorismo vascofrancés, Michel Poniatowsky no se anduvo por las ramas: «Imposible, Señor. Cuando un terrorista de ‘‘Iparretarrak’’ saca los pies del tiesto, acostumbra a ahogarse en una playa de Biarritz». La presidencia de Giscard D’Estaign coincidió con la época más sangrienta de la ETA, y la más eficaz e indiscriminada. Para mí, que Giscard quiso torpedear nuestro cambio hacia la libertad. Hoy ya no pasean los asesinos tranquilamente por las calles del sur de Francia. Hoy ya no beben en los bares fanfarroneando sus crímenes. Hoy saben que las Fuerzas de Seguridad del Estado españolas están ahí, no escondidas, sino colaborando abiertamente con las francesas. Quedan «refugiados», pero empiezan a refugiarse en ellos mismos. Y la ETA busca nuevos territorios para sus sanguinarios fugados. Lejos de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava. Un terrorista en Caracas es menos peligroso que en Hendaya, de la misma manera que un botarate como Chávez es menos peligroso que un gélido y cínico Giscard D’Estaign, el gran canalla, el enemigo de nuestra libertad y nuestra armonía, el que puso alfombra roja –de sangre– a todos los asesinos de la ETA para que cruzaran la frontera.

Hoy vuelvo a amar a Francia. Siempre la he admirado y es hora de decirlo. El canalla es una momia acursilada que ninguna influencia tiene. Demasiadas tragedias para perdonarlo. La peor Francia se derrumba con su invierno vital. Pues que se joda. Vive la France!

Cerco democrático
La izquierda abertzale tiene menos de un año para acabar con ETA
EDITORIAL El Correo

La obstinación de ETA en tratar de imponerse a la sociedad democrática mediante el terror y la supeditación de la izquierda abertzale al dictado de la banda han conducido a la trama que componen ambas realidades a un callejón cuya única salida es la renuncia a la violencia, sin esperar beneficio alguno por parte del Estado de Derecho. Asesinato tras asesinato, los etarras y sus voceros han dado muestras de tal crueldad e inmovilismo que nadie está dispuesto a concederles un ápice de confianza en que puedan avenirse por sí mismos a las reglas de la libertad, ni a facilitarles unos pasos que se resisten a dar.

Lo máximo a lo que pueden aspirar los terroristas es a tratar de perpetrar atentados con la única perspectiva de engrosar el listado de etarras condenados. Mientras que la izquierda abertzale no puede eludir la disyuntiva entre lograr que ETA opte por retirarse de escena o romper expresamente con la banda. De hecho, a la izquierda abertzale le queda menos de un año para lograr lo primero u optar por lo segundo. A no ser que prefiera seguir atada a la banda terrorista en vez de asegurarse un lugar en los próximos comicios locales y forales. Los esfuerzos de los dirigentes radicales por simular que se sienten en la antesala de un próximo triunfo no son creíbles ni para los más entusiastas de sus seguidores. Su recurso a la intervención de dos o tres voces internacionales para exponer argumentos favorables a una salida que preserve la historia compartida de ETA y la izquierda abertzale no sirve sino para anestesiar a las bases radicales.

Por su parte, la imperiosa necesidad de ETA de reactivarse y golpear de nuevo allá donde pueda está condenada a convertirse en un nuevo paso hacia el abismo, tanto para los integrantes de la banda como para las pretensiones de la izquierda abertzale. A pesar del inadmisible error cometido por las autoridades francesas en la identificación de los activistas que participaron en el asesinato del brigadier Nérin, y de las carencias que refleja por parte de las fuerzas de seguridad del país vecino, ETA está abocada a un paulatino e irremisible desmantelamiento. Un horizonte próximo que sólo podría eludir decidiéndose a disolverse ella misma.

 ¿Y si nos sentamos?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21 Marzo 2010

Cada vez es más evidente que ETA se prepara para retomar las negociaciones, ya sea por su desesperación por no poder reorganizarse de un modo efectivo, ya sea por el convencimiento de que por ese camino no van a llegar a ninguna parte. Esto último me parece más extraño y difícil de que sea una probabilidad real. Pero el caso es que ayer volvió a lanzar el mensaje de ¿Y si nos sentamos a negociar? que es la traducción libre de que están dispuestos a ir por la vía del diálogo que propone la Izquierda Abertzale. Y la verdad, es que no le veo al Sr. Zapatero, ni al Sr. Rubalcaba, haciendo ascos a esta posibilidad.

Todo hace tiempo que apunta en la dirección de obligar a ETA a que se disuelva. Por una parte está la imposibilidad de mantener una estructura jerárquica estable, por la persecución y acoso extremos a los que la someten las policías de Francia, Portugal y España. Una coordinación que con sus fallos, como la confusión de unos bomberos de vacaciones con los etarras, está sirviendo para que ETA no se sienta cómoda ni segura en los hasta no hace mucho "santuarios" del País Vasco Francés, Las Landas o la misma París. Su intento fallido de crear una infraestructura estable en Portugal es una muestra del derrumbe logístico y de la, gracias a Dios y a la presión policial, el que cometer atentados les resulte casi imposible.

No obstante, eso no significa que ETA esté inerme y puede en cualquier momento aprovechar uno de los múltiples agujeros de seguridad para cometer una atentado que le devuelva el protagonismo que necesita para su consumo interno en el País Vasco. Si está dispuesta a sentarse a negociar es porque necesita recomponerse. Otra tregua trampa en la que el Sr. Zapatero, el PSE-PSOE y su Gobierno están dispuestos a caer como tabla de salvación y como logro político que ofrecer a cambio de su mala imagen frente a la crisis económica y la ruina de España por su demostrada incompetencia.

No será la primera vez, ni la última en la que el Sr. Zapatero aproveche una oportunidad para erigirse como el "pacificador" e imponer su mantra del "proceso de paz", aunque sea a costa de cesiones inconfesables políticas. De hecho, mantener a ANV en los Ayuntamientos y la actitud más relativista del PSE, están preparando el terreno de una forma sutil pero determinada en la que intentarán que sea el propio PPV el que voluntariamente rompa el "pacto" de Gobierno, para hacerles quedar ante los ciudadanos como los intransigentes que no quieren la paz para El País Vasco ni para España.

Atrás quedan aquellos vaticinios propagandísticos y agoreros del Sr. Rubalcaba cuando afirmaba la comisión inminente de un atentado por ETA, algo sonado como un secuestro de algún personaje importante. Aquellas palabras no se corresponden con las actuaciones posteriores en las que el mismo Rubalcaba, con la excusa de reducción de gastos por la crisis, quitó servicios de seguridad y escolta a una gran parte de personajes políticos tanto del PSOE como del PP en el País Vasco. Así que lo de "que viene el lobo" dicho por el Sr. Rubalcaba cumple con el refranero popular y carece de credibilidad.

Si el Gobierno quiere convencer de que está en el camino de la derrota de ETA, lo primero es quitarle su financiación y sus medios de coacción a los ciudadanos en los Ayuntamientos donde su franquicia ANV sigue gobernando. Está claro que ni ha hecho nada en estos años, ni está por la labor de hacerlo hasta las elecciones municipales del 2011. Lo que aún no se ha concretado es cuál será la candidatura "lavada" que sustituirá a la ilegalizada ANV. Pero que habrá candidatura, es algo que me atrevo a vaticinar sin temor a equivocarme, es una apuesta segura como las carreras de caballo amañadas .

Nadie obliga al Gobierno a sentarse de nuevo, salvo su absoluta irresponsabilidad, oportunismo, populismo y cinismo políticos, que los ciudadanos deberán juzgar a la hora de valorar en quién confian su voto.


El mal francés

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS. El Correo 21 Marzo 2010

El primer asesinato de un miembro de las fuerzas de seguridad galas ha consagrado esta semana la transformación de ETA también en un problema francés. Desde el punto de vista político, la percepción de ETA como un mal francés ha experimentado con el crimen un acelerón en la parsimoniosa sensibilización de los estamentos dirigentes a una problemática percibida durante mucho tiempo como ajena.

En el plano operativo, desde hace unos años la paulatina expansión de las actividades clandestinas etarras por la geografía del país vecino ha supuesto en la práctica que miles de gendarmes y policías, no sólo antiterroristas, tengan en cuenta esa presencia en su agenda diaria. Todos los días se comprueban desde los Pirineos hasta los Alpes los registros de hoteles, cámpings y albergues rurales, los alquileres en efectivo de viviendas y locales por personas con acento español, los robos de vehículos con las llaves puestas y los automóviles que aparecen incendiados o sumergidos en ríos y lagos.

El ministro del Interior, Brice Hortefeux, declaró el jueves que Francia tiene identificadas tres tipos de amenazas terroristas en su territorio: la kurda, la islamista y ETA, «una organización antigua, arraigada y violenta, que es responsable de la muerte de 828 personas». En el caso vasco, la amenaza ha cobrado gravedad con la exportación de la lucha armada al escenario francés con una serie de atracos por comandos de operaciones especiales. Estrenada hace una decena de años con el asalto a un polvorín en Bretaña, la lista ha encontrado colofón sangriento con la muerte a tiros del brigadier-jefe Jean-Serge Nérin en una de esas acciones, ocurrida el pasado martes cuando una célula etarra huía tras robar coches de un concesionario.

Un documento del antiterrorismo galo concluye que ETA, antes de su declaración de alto el fuego permanente, se había encargado de «procurarse los medios necesarios a la reanudación en todo momento de sus acciones armadas». Como apoyo a la afirmación, enumera la relación de robos perpetrados previamente en los diferentes puntos cardinales de Francia: el 22 de abril de 2005, cuatro toneladas de clorato en Poitou-Charentes (oeste); el 5 de octubre de 2005, soportes para la falsificación de miles de documentos de identidad en Mediodía-Pirineos; el 22 de diciembre de 2005, 1.290 kilos de aluminio en polvo en la región Centro y el 15 de marzo de 2006, 30.000 placas vírgenes y doce troqueladoras en Ródano-Alpes. Se añade, ya durante la tregua, el robo de 300 armas y 60.000 cartuchos el 23 de octubre en Lengua de Oc-Rosellón.

Un informe de síntesis, elaborado en París por los servicios antiterroristas, dictamina que «ETA dispone en Francia de bases sólidas». «Debido a la actividad de la policía francesa, ETA ha ampliado su zona de repliegue a todo el suroeste de Francia, que va desde Charente-Marítima hasta el Puy de Dôme pasando por Limusín, e incluso más al norte desde hace unos años». El área metropolitana de París, Normandía y Alsacia son los últimos bastiones de esta propagación hacia latitudes septentrionales.

Este documento, fechado a finales de 2009, ya certificaba que «los miembros de ETA no dudan en abrir el fuego contra las fuerzas del orden para asegurar su huida». A este respecto, mencionaba el asesinato de dos guardias civiles el 1 de diciembre de 2007 en Capbreton (Las Landas) y el disparo que hirió a un gendarme el 8 de junio de 2009 en los alrededores de Sainte-Enimie.

«La bala impactó en el parabrisas del furgón en el que estaban sentados los dos gendarmes. Si se llega a desviar un centímetro, el funcionario la recibe de lleno», recuerda un mando de la Policía antiterrorista para ilustrar su observación de que la primera muerte de un agente francés «podía haber pasado antes». «Ya es tradicional que los etarras adopten todos los medios para escapar cueste lo que cueste. No lo tenemos documentado, pero sabemos que la dirección ha impartido la consigna de no obedecer las órdenes conminatorias de las fuerzas del orden», señala.

Frente a la teoría mayoritaria de la escalada violenta en la radicalización y el se-veía-venir, otra corriente de opinión en los círculos especializados franceses esgrime la tesis del pecado de juventud. «ETA está en gran parte decapitada en el territorio nacional y sin duda los reclutas están un poco menos formados, lo que explica lo que desgraciadamente ha ocurrido», teoriza Hortefeux.

La idea es compartida por una fuente judicial que percibe en el asesinato del brigadier Nerin, «más que una decisión de ETA», la consecuencia de que hay «gente menos formada que reacciona de manera más impulsiva». Desde su punto de vista, resulta complicado garantizar que el salto cualitativo representado por el crimen vaya a ir acompañado por un refuerzo sustancial de la represión contra los etarras.

«Ya se iba a por ellos. El problema es que ha ocurrido en mitad de las elecciones regionales y se está utilizando con fines políticos como si fuera un caso de delincuencia común cuando no tiene que ver. De momento, no se nos ha dicho que vaya a ver un aumento de medios y efectivos en la lucha contra ETA», reflexiona con una pizca de escepticismo.

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