AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 25 Marzo  2010

 

Las razones de ETA y los demás
HERMANN TERTSCH ABC 25 Marzo 2010

DICE don Jaime Mayor Oreja, ese hombre que ha visto morir a casi todos sus compañeros de UCD en los años ochenta, que vio cómo se liquidó a su partido en aquellos años en nuestras provincias Vascongadas y morían uno tras otro los miembros de la Guardia Civil y la Policía, que el Gobierno español vuelve a embarcarse en una negociación que dejará en la calle a centenares de asesinos de casi un millar de compatriotas nuestros. Volvemos a las andadas. Nuestro gobierno, angustiado por las miserias que ha causado, busca árnica. Y la busca entre nosotros. Quiere una vez más bizcar la confraternización con los asesinos. Mal asunto.

La depravación moral que bajo Zapatero iniciaron los socialistas nada tiene que ver con la miseria encauzada por Felipe González. Es peor porque tiene menos inteligencia. Matar es casi menos malo al final que engañar siempre. Porque es menos sofisticada la solución frente al enemigo. Porque es en realidad mucho más paleta. Si hubiéramos tenido a un Winston Churchill joven lo habríamos comprobado. Y con la seguridad, lo dicen todos los que saben de ello, que lo peor que se puede ser no es malo, sino paleto, no perverso, sino idiota, menos canalla que imbécil. Pero tan tóxico nadie ha podido ser en nuestra historia moderna. Peor casi que el crimen es la complicidad. Y la complicidad existe. Nadie que se haya acercado a este eterno adolescente, dependido de él, ha salido impune ni decente. Si hubiéramos tenido a un Churchilll y no al vallisoletano leonés, hubiéramos tenido una salida digna de nuestras cuitas.

Porque aquel británico enorgullecía a todo aquél que con él trabajara. Mientras este emponzoña todo lo que toca. Nadie que haya visitado la basura intelectual de este presidente del Gobierno ha vuelto a ser una persona con mediana probidad. El veneno de la mentira está tan perfectamente inoculado en todo lo que atraviesa su camino que no hay dignidad después de un almuerzo en la actual Moncloa.

Este hombre que nos ha caído en el Gobierno de la Nación española, en su cúpula, por la gracia ya no de Dios, sino de algún enemigo indescriptible de los intereses de nuestro país y una constelación maldita, ha resultado ser una maldición. Pero además una maldición perfectamente ridícula. Mayor Oreja lo sabe. Ha visto muchos muertos. Sabe quién es el amigo, sabe quién es el enemigo y sabe muy bien quiénes son los cómplices. Aquí hay mucho miserable que cree que nuestros logros contra quienes asesinaron a Javier Ybarra Bergé -¿se acuerda alguien? Yo sí, casi todos los días, como del suicidio de Primo Levi, todos los días pienso en quienes hicieron y vivieron por nosotros- y por supuesto de todos nuestros servidores del Estado, de quienes mataron a Miguel Ángel Blanco.

De quienes han matado a lo mejor de los servidores de una democracia emergente y una sociedad que quería quererse, que supo hacerlo y hoy ha perdido su ilusión en montar una sociedad con esa dignidad que una comunidad de seres honestos y dispuestos, enhiestos y emocionados por la gesta de la convivencia se conceden.
ETA es, sin duda, una basura asesina residual. Pero ETA tiene un plan. Y quienes en el País Vasco viven de ETA no son ETA en sí. Pero no son pocos. Y quienes tenemos unas vidas que sí dependen de ETA, porque nos ha marcado de por vida, sabemos que cualquier acuerdo de este Gobierno con ETA, que lo está labrando, supone una infamia y un insulto a nuestros muertos, que son muchos. Pero también una amenaza para quienes vivos sabemos que la profunda inmoralidad del gentucismo nacional, es decir, de la secta de Zapatero, nos pone siempre en peligro aunque le solvente a él mayorías. Quienes hemos vivido la tragedia nacional del terrorismo, sabemos que Mayor Oreja tiene razón. Los asesinos están en ETA. Sus cómplices necesarios están en nuestro Gobierno y en todas las alianzas miserables que partidos nacionales han hecho.

Negociación
Mayor Oreja
José García Domínguez Libertad Digital 25 Marzo 2010

Resulta enternecedor el llanto inconsolable de ese coro de vírgenes impolutas, las plañideras del Gobierno, ante la muy intolerable afrenta a que acaba de someterlas Jaime Mayor; enternecedor e inopinado, por cierto. Y es que en buena lógica cartesiana debiera llenarlas de gozo, cuando no de legítimo orgullo, que Mayor barrunte para sí que aún andan en lo suyo de siempre, o sea, en el "final dialogado de la violencia" tan caro a sus oídos. A esos efectos puramente estimulantes, que el vasco yerre o no habría de ser lo de menos. ¿O acaso no sentenciaron ellas mismas en solemne y ominosa declaración parlamentaria que la política está llamada a finiquitar el terrorismo? La política, no la Guardia Civil; la política, no la Gendarmería. ¿A qué viene entonces tanto crujir de dientes y tanta lágrima de cocodrilo?

Cierto es que las pruebas de cargo ofrecidas por Mayor son puro calco milimétrico de las que aportó Cospedal a cuenta de su célebre espionaje dizque telefónico; esto es, ni más sólidas, ni menos líquidas e igual de gaseosas. Ocurre, simplemente, que al ex ministro del Interior le asiste la íntima convicción de que aquel Zapatero perito en identificar hombres de paz en las zahúrdas no ha dejado de ser igual a sí mismo tras el cambio de legislatura. Certeza que no hace de él ni un miserable ni un desvergonzado, tal como se han apresurado a descalificarlo Blanco, De la Vega, Alonso y demás apologetas amnésicos del "proceso". Que ya apenas falta ver a la Nierga saltando a escena, iracunda, para tildarlo de felón y rastrero por pretender que los socialistas pudiesen andar en algún dialogo con ETA.

Y, sin embargo, desbarra Mayor en la premisa moral sobre la que se sustenta su argumentación toda; es decir, en el supuesto implícito de que el proceder de Zapatero obedecería a algún imperativo que fuese más allá del puro y simple oportunismo inmediatista. En su recta candidez, quiere creer el hombre que la dirección del PSOE aún alberga algo lejanamente parecido a aquello que los antiguos llamaban convicciones, por siniestras que fuesen. Como tantos, no concibe que el gran, supremo peligro de Zapatero reside en que dentro de su cabeza no hay nada. Ni siquiera una conjura.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El miedo a la libertad, la gran debilidad de la izquierda española
Francisco Rubiales Periodista Digital 25 Marzo 2010

El miedo a la libertad hará perder a la izquierda española la batalla frente a la derecha y, a la larga, frente al ciudadano libre. Será también su tumba. En algunos países avanzados de Occidente, la izquierda se ha reconciliado con la libertad individual y con la verdad, pero en España no.

La izquierda del presente tiene cada día más miedo a la libertad y por eso cae en la tentación de regular y prohibir. Le teme a Internet y, si pudiera, lo cerraría, sólo porque no lo controla. Teme también al debate, a la cultura universal y abierta, a la verdad y a la libre competencia. Pero a lo que más teme es al individuo. Le tiene tanto pánico a la persona que procura destruir la individualidad y lucha siempre por agrupar y encuadrar a la gente en grupos. Por eso se sienten tan agusto en los partidos políticos. Nunca hablan de "ciudadanos", sino de "ciudadanía" y siempre pugnan por transformar la democracia en partitocracia, donde el predominio es de los partidos políticos, nunca del ciudadano. Dirigen su política a "las mujeres" a "los gays", a "los pobres", a "los trabajadores", pero fracasan estrepitosamente cuando analizamos sus efectos sobre la mujer, que sigue marginada y minusvalorada, el homosexual, que sigue con sus derechos en crisis, el pobre, cada día más desgraciado y hundido, el trabajador, que suele estar en paro y viviendo sin dignidad de la caridad y los subsidios. Prefieren el orden a la libertad y odian todo lo que surge espontáneo del espíritu humano. La izquierda teme a la libertad de mercados, al contraste de las ideas y a la polémica y prefiere siempre mandar y dictar antes que discutir. Del miedo a la libertad de la izquierda nace su obsesión por controlar los medios de comunicación, por dominar a los periodistas y por comprar a intelectuales y prescriptores. Se siente más a gusto con las consisgnas y con la propaganda que con el libre juego de la verdad. Aunque no ha tenido más remedio que adaptarse a la democracia, en realidad la considera un odioso invento burgués y liberal. Cuando puede, la persigue, la manipula, la adultera y la prostituye. Por eso, donde hay un gobierno de izquierdas suele oler a tiranía, aunque ellos mismos se avergúencen de sus aires autoritarios y procuren disimular el hedor a dictadura con mil trucos y engaños.

Como rechazan la libertad, niegan a los padres el derecho a escoger el idioma de escolarización de sus hijos e intentan que el Estado (que ellos controlan) sustituya a la familia como transmisor de valores y principios morales. Su mayor sueño es crear una religión del Estado que sustituya al cristianismo, una fe que desprecian porque apuesta por la libertad y antepone el valor del individuo al del grupo. Cuando pueden, hacen todo lo posible para que los ciudadanos lean los periódicos que ellos controlan y vean los canales de televisión que propagan sus doctrinas. Incluso se atreven a prohibir que hablen un determinado idioma y obligan a sus gobernados a hablar la lengua de los nacionalistas que les venden sus votos.

Tienen alergia aguda a la libertad y su pecado más inconfesable es que anteponen el poder a todo lo demás, incluso a las ideas, principios y valores. Se han desprendido de la ideología porque era un obstáculo para el poder. La prueba está en que, para conquistar y mantener el poder, han sido capaces de pactar con partidos teóricamente situados en las antípodas, ideológicamente incompatibles, como ha ocurrido con los pactos del PSOE con el nacionalismo excluyente y extremo del País Vasco, Cataluña y Galicia.

Las encuestas e investigaciones sociológicas demuestran que la izquierda gana siempre en las provincias más analfabetas, donde hay menor consumo de prensa y de Internet, donde hay menos universitarios y menor desarrollo. En las ciudades, sus bolsas de votantes más fieles se concentran en los barrios más pobres y lumperizados, donde el subsidio es más apreciado que el trabajo y donde la cultura genera desprecio. La prueba es el dominio ancestral del PSOE en las regiones más atrasadas de España: Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía. La única excepción es Cataluña, pero el fanómeno catalán es distinto porque es un caso de democracia degradada, tipo PRI mexicano, impulsado siempre por el nacionalismo extremo y por una casta política envilecida como pocas, que incluye tanto a la izquierda como a la derecha.

Ese miedo a la libertad transporta la semilla de la derrota de la izquierda, ya visible en Europa, donde los partidos de izquierda han demostrado su incapacidad de renovar sus ideas y de adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías. Apenas media docena de países europeos están hoy gobernados por la izquierda. Entre los importantes, sólo han confiado en la izquierda los electorados de Inglaterra y España, lo que evidencia un profundo retroceso y pérdida de atractivo.

La izquierda, presa de profundas contradiciones como su odio a la libertad y a la democracia, está casi ausente de Internet, del debate libre y es incapaz de funcionar con eficacia en una política que también necesita renovarse, innovar y adaptarse a las nuevas exigencias de cambio tecnológico y competitividad.

Cuando asume el poder, utiliza la mentira, la manipulación y el engaño para gobernar y prefiere la propaganda a la verdad, las consignas a los argumentos y la coacción al convencimiento. Los dos princiaples rasgos de la izquierda, cuando administra el poder en democracia, son su tendencia a legislar y gobernar en contra de la opinión pública y la marginación del ciudadano, al que sólo tiene en cuenta cuando se abren las urnas y necesita su voto.

En manos de gente como Zapatero, cuyo autoritarismo depredador se huele a leguas de distancia, la verdadera izquierda que creía en la democracia es un cadáver, la izquierda de los valores y los principios es un recuerdo y la izquierda que apostaba por los más débiles es poco más que una añoranza.

Sus amigos internacionales denotan su aversión a la libertad y su cercanía al peor totalitarismo: Fidel y Raul Castro, Hugo Chávez y autoritarios aferrados al sillón en Irán, China y otros países, muchos de ellos islamistas y protectores de la yihad.

El gran drama de España es que la derecha, aunque afirme lo contrario, tampoco ama la libertad, ni se siente identificada con las raíces liberales. Teme al individuo, se siente insegura en el debate y rehuye al ciudadano, al que también margina de la política, lo que la convierte, en muchos aspectos, en un triste "clon" de la izquierda.

Voto en Blanco

Los empresarios navarros denuncian que la extorsión de ETA «va en aumento»
Pamplona - Efe Libertad Digital 25 Marzo 2010

El procedimiento que sigue ETA "no ha cambiado" en los últimos ocho o nueve años pero sí las cuantías que exige ya que "hay menos gente que paga".

El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Manuel Ayesa, ha afirmado hoy que va en aumento la extorsión de ETA a la vista de las denuncias que se están presentando, alrededor de doce en el último mes.

Tras precisar que desde el año 2000 son más de dos millares los empresarios extorsionados en España por la banda terrorista ETA, Ayesa ha reclamado para ellos el apoyo de las autoridades "porque no ha habido un reconocimiento de esta lacra muy adecuado desde el punto de vista político".

"Y esto va a seguir porque la banda necesita recursos para seguir viviendo", ha dicho en declaraciones a los periodistas, en las que ha precisado que el procedimiento que sigue ETA "no ha cambiado" en los últimos ocho o nueve años pero sí las cuantías que exige ya que "hay menos gente que paga".

Al respecto ha señalado que años atrás ETA pedía cantidades entre los 20.000 y los 50.000 euros y ahora reclama entre 60.000 y 400.000, un "abanico muy amplio" de extorsión que afecta a los empresarios "de forma aleatoria" porque ETA "tampoco tiene una información lo suficientemente amplia y exhaustiva de las personas extorsionadas y fija las cantidades de una forma también aleatoria".

José Manuel Ayesa ha comentado que fue hace unas semanas cuando confirmaron en la CEN que "después de seis o siete meses sin ningún indicio de actividad" de la banda terrorista con respecto al denominado "impuesto revolucionario" ésta había vuelto.

"A final de enero se empezaron a recibir cartas fechadas en Vitoria, creo que el 24 de enero, en una remesa importante y luego se ha vuelto a reproducir otra remesa importante también de cartas depositadas en Vitoria con fecha del 22 de febrero", ha puntualizado.

Y ha asegurado que el incremento "es muy notable porque el número de denuncias también es importante" y "todo el mundo sabe que no todas las personas extorsionadas lo denuncian".

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Gasto
Autonomías, un sonado fracaso
Emilio J. González Libertad Digital 25 Marzo 2010

En cualquier país del mundo, cuando una cosa no funciona, se cambia y listo. Y si para ello es necesario modificar la Constitución, se enmienda y ya está, porque el fin último del Estado es, y debe ser, servir al ciudadano en lugar de poner al contribuyente al servicio del poder político, que es lo que ocurre en España. Han pasado ya más de treinta años desde que en nuestro país se aprobó la actual Carta Magna y, sin embargo, aquí parece que pocos quieren tocar su articulado cuando, a estas alturas de la película, es claro y manifiesto que el modelo autonómico no funciona porque las autonomías se han convertido en verdaderos reinos de taifas caros, ineficientes, corruptos, que no sirven al ciudadano y que impiden el desarrollo de las políticas y proyectos nacionales que necesita el país. Por eso, Mariano Rajoy se equivoca cuando se niega a que el Estado recupere competencias. ¿Por qué no ha de hacerlo si esto no funciona?

No hay que olvidar que el Estado de las autonomías no es un fin en sí mismo sino una fórmula de descentralización administrativa de la que nos dotamos los españoles en parte para resolver los problemas vasco y catalán, en parte para mejorar la calidad y eficiencia en la prestación de servicios públicos a los contribuyentes debido a la mayor proximidad a los mismos de los niveles inferiores de la Administración Pública. Sin embargo, esas buenas intenciones con las que nació el Título VIII de la Constitución no se han cumplido. El problema vasco se está resolviendo una vez que se ha desalojado al PNV del poder y con la policía arrinconando a ETA siempre y cuando se la deje actuar y no sucedan cosas como el ‘caso Faisán’. El problema catalán, en cambio, va a peor porque entre las concesiones que unos gobiernos y otros han tenido que hacer a los nacionalistas y el desmembramiento de España que ha llevado a cabo Zapatero respaldando el Estatut catalán, en esa parte del país difícilmente se puede decir que impera la Constitución, sobre todo cuando la propia Generalitat dice que no acatará una sentencia contraria al Estatut por parte del Tribunal Constitucional. Y también cuando el Gobierno central responde no sólo cruzándose de brazos sino, incluso, presionando a la Alta Magistratura para obtener un dictamen favorable o, cuando menos, para retrasar su publicación en función del calendario electoral y de las conveniencias políticas de los socialistas.

Económicamente, el Estado de las autonomías también es un completo desastre. Los gobiernos regionales no hacen más que gastar y gastar en cosas que no sirven para nada excepto para tratar de perpetuar al reyezuelo de cada taifa en su trono. Las autonomías no están al servicio del ciudadano, sino que han puesto a éste al servicio de los políticos. Es el contribuyente el que paga todos estos desmanes presupuestarios sin obtener nada a cambio. Además, y lo que es peor, las autonomías son entes voraces ávidos de dinero, que exigen más y más recursos al Estado, hasta agotarle, porque no quieren subir los impuestos para financiar sus injustificables políticas de gasto ya que eso es impopular y prefieren que sea otro el que se apriete el cinturón o asuma el coste político de elevar la presión fiscal. Porque de recortarla, con la excepción de Madrid, nada de nada. Mientras en cada taifa se dedican a tirar el dinero en embajadas o en programas de inmersión lingüística, por no hablar de cargos públicos inútiles, o de la multiplicidad de coches oficiales y visas oro para gastos de representación, la calidad de servicios públicos esenciales, como la sanidad o la educación, se recorta a pasos agigantados, al tiempo que la corrupción campa tranquilamente por sus respetos en muchas regiones de España. Y eso por no hablar de lo que está sucediendo con las cajas de ahorros, donde los poderes regionales impiden una racionalización del mapa de cajas a través de fusiones interregionales, si fuere necesario, porque estas entidades financieras son un importante resorte de poder en sus manos y no quieren perder el control asfixiante que ejercen sobre las mismas (control que ha llevado a muchas de ellas al borde de la quiebra).

Además, a los reyezuelos de nuestras taifas les encanta legislar todo lo habido y por haber en materia de economía y así hemos llegado a la situación absurda de que mientras en la Unión Europea se trabaja por que haya un verdadero mercado europeo integrado, con una normativa única para todos los países miembros, aquí se desintegra el mercado nacional a base de la multiplicidad de leyes autonómicas que, para un mismo hecho, establecen regulaciones diferentes, con todo lo que ello implica de ineficiencias y costes para las empresas.

La gota que colma el vaso la pone la actitud de las autonomías en lo que se refiere a las medias para superar la actual crisis económica. La salida consiste en recortar impuestos, pero aquí solo lo hace Esperanza Aguirre, porque las demás autonomías pasan de ello mientras el Gobierno de Zapatero los sube. Consiste también en liberalizar muchos sectores, como el del comercio, pero aquí sólo lo hace Madrid, que por eso ya empieza a presentar los primeros síntomas de repunte en la actividad económica mientras que las regiones más intervencionistas, como Cataluña, siguen hundiéndose en el abismo. Consiste asimismo en una rebaja del gasto público que permita reducir tanto el déficit presupuestario como los impuestos, pero aquí la única que ha cogido la tijera de podar y se aplica con denuedo a ello es Esperanza Aguirre, como si todo esto no fuera con las demás autonomías. Pues va con ellas porque son parte de la administración pública, porque se han pasado años viviendo por encima de sus posibilidades financieras y porque a ellas también les toca ahora adaptarse a la realidad post burbuja inmobiliaria. Sin embargo, se niegan a ello y dicen que se apriete el cinturón el Estado.

Todo lo anterior impide que desde el Gobierno central se puedan desplegar las necesarias políticas económicas de alcance nacional, porque todo, o casi todo, se tiene que pactar con unas autonomías que no miran por el bien común, sino por el particular de cada reyezuelo de taifa y del partido o partidos que lo mantienen en el poder. Aquí no prima el interés del ciudadano, ni siquiera el público, sino el más particular de todos ellos que, por lo general, suele entrelazarse con la corrupción, y si alguien lo duda, que mire hacia lo que está sucediendo en Baleares en estas semanas, sin ir más lejos.

Es evidente, por tanto, que la necesidad de proceder a una reforma del modelo autonómico resulta más que perentoria. El problema es que, hoy por hoy, los políticos que podrían llevarla a cabo dependen de los respectivos barones territoriales de su partido para mantenerse en el poder, lo que les convierte en líderes débiles para hacer lo que hay que hacer. Si a eso le unimos el carácter de Rajoy, no es de extrañar que el presidente del PP no esté por la labor, lo cual es un error, se mire como se mire.

Negociación ETA
¿2005? No: 2010
GEES Libertad Digital 25 Marzo 2010

Era el año 2005 cuando los rumores sobre las reuniones entre socialistas y etarras eran ensordecedores. Aún no se sabía pero para esas alturas, el PSOE y ETA estaban pactando incluso la declaración institucional que Zapatero leería en junio de 2006. Pero eso no fue obstáculo para que el PSOE calificara de infamias y mentiras esos rumores, exigiera pruebas y exigiera rectificar a los que denunciaban lo que al final se descubrió verdadero.

Poco despues, se supo que todo era verdad: el PSOE negoció con ETA mientras negaba estar haciéndolo. Después ETA declaró la tregua, y el PSOE se volcó y volcó a los suyos en el "proceso de paz". Los medios de comunicación que consideraban insultante pensar que los socialistas se veían a escondidas con ETA, ahora no sólo lo veían bien, sino que lo apoyaban. Entonces hablar de negociación ya no era una infamia de Acebes y de la vieja guardia, sino algo lógico, un reconocimiento al ansia infinita de paz. Los mismos que llevaban meses diciendo que lo de la negociacion era mentira, ahora decían que sí, que sí, que era verdad pero que en vez de denunciarla había que hacerla y apoyarla. Y todo con la misma solemnidad y rictus serio que usaban antes.

Hoy, la situación es calcada a la del año 2005: los rumores y noticias, la inquietud de las víctimas. Eso sí, los mismos de antes dicen y hacen lo mismo que antes. En este caso, hay algo que no ha cambiado y algo que es distinto a entonces. Como afirma con acierto Mayor Oreja, el hecho fundamental que no cambia es la existencia de dos proyectos políticos, el de ETA y el de Zapatero, democráticamente involucionistas: ambos tienen en común la necesidad de destruir a corto plazo el maltrecho régimen nacional y constitucional de 1978. Ambos buscan repetir la transición, bien es verdad que en clave distinta, secesionista unos y repúblico-populista otro. Esto fue lo que llevó al PSOE a pactar con ETA en 2005 –más que el cálculo electoral de Zapatero– y esta connivencia es lo que no ha cambiado hoy y permanece intacta.

Pero hoy de entrada hay dos diferencias. La primera afecta al gran obstáculo de 2006-2007, al PP, que tras perder un tercio de los votos apoya en el País Vasco al Gobierno de las mismas personas que pactaron con ETA contra él. En su nueva etapa, éste está perdiendo la confianza de víctimas y asociaciones cívicas, que son, como en 2005, las primeras que están dando la primera voz de alarma. Hundida la AVT, perseguido Alcaraz por la izquierda con más hostilidad que el abertzalismo, las víctimas observan con vértigo y pavor como la segunda ronda de contactos les pilla solas y aisladas. Pase lo que pase, es preocupante observar que desde 2008 se ha partido el campo de quienes en 2006 se opusieron y frenaron los pactos de Zapatero con ETA.

La segunda diferencia es que la negociación tiene ahora un carácter distinto. Tras lo ocurrido en 2007, una negociación "clásica" de desarme de ETA a cambio de concesiones políticas, está descartada. Los socialistas estarían hoy presionando en el punto más débil, el aparato político de la banda. La Ley de Partidos –que por cierto el PSOE entorpeció en el año 2003, y que vulneró en 2007– ha asfixiado políticamente a la izquierda abertzale, y esta asfixia es con la que los socialistan la chantajean hoy: o se sienta a la mesa ahora, se blanquea luego y se pacta con el PSOE después –en un pacto a la catalana–, o el aparato de ETA arrastrará en la caída a todo su entramado politico y social. Le ofrecen un salvavidas político e institucional

Este parece ser el escenario a día de hoy. Como en 2005, los socialistas vuelven a utilizar el lenguaje pastoso y buenista de los brazos abiertos: entonces la idea era: "el único destino de aquellos que comprenden la violencia es condenarla", decía Zapatero en 2005. Y como un calco, en 2010 afirma que la izquierda proetarra debiera salir a exigir el abandono de las armas para ser escuchados. "Saben bien lo que tienen que hacer" (en TV3 el 23 de marzo). Pese a que su interlocutor es el aparato institucional de ETA, el horizonte político es el mismo pacto al que se llegó en 2005 y se hizo público en 2006: anticonstitucional y antiespañol. La idea es la misma, sólo que algunas circunstancias han cambiado. Los árboles no deberían impedir ver el bosque.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Negociación con ETA
Escándalo "mayor"
Cayetano González Libertad Digital 25 Marzo 2010

¿Por qué los ciudadanos tenemos que creer mas a un presidente del Gobierno que negoció políticamente con ETA que a un ex ministro del Interior que lideró junto a Aznar una lucha impecable –dentro de la ley– e implacable –con la persecución policial y el aislamiento internacional– a la banda terrorista hasta asfixiarla y colocarla contra las cuerdas?

¿Por qué tenemos que creer ahora a un presidente que reconoció en una entrevista con el director de El Mundo que mintió a los españoles cuando tras el atentado de ETA de la T-4 de Barajas dijo que se suspendían los contactos con la banda terrorista y sin embargo estos siguieron?

¿Por qué tenemos que dar alguna credibilidad a un Presidente que llamó "hombre de paz" a Otegi, que calificó de "accidentes" a algunos atentados terroristas, que cedió al chantaje de la huelga de hambre planteada por el terrorista Iñaki de Juana Chaos o que al contraponer dos fotos publicadas en los periódicos –una en la que aparecían Rosa Diez y Pilar Elías y otra en la que estaban la abogada de ETA, Jone Goirizelaia y la dirigente del PSE, Genma Zabaleta– dijo que la primera era el pasado y la segunda, el futuro?

¿Por qué tenemos que creer a un presidente que en las elecciones autonómicas vascas del 2005 y en las municipales y forales del 2007 permitió, con la inestimable ayuda de su lacayo Cándido Conde Pumpido, que ETA pudiera estar presente en dichas elecciones bajo las siglas del Partido Comunista de las Tierras Vascas en el primer caso y de Acción Nacionalista Vasca (ANV) en el segundo?

¿Por qué tenemos que creer a un presidente que al mismo tiempo que delante del cadáver del gendarme francés y al lado de Sarkozy dice que "los miembros de ETA van a ser perseguidos sin descanso", sigue consintiendo que en cuarenta y ocho ayuntamientos del País Vasco y de Navarra siga habiendo concejales o alcaldes de ANV, formación política que según sentencia del Tribunal Supremo forma parte de ETA?

¿Por qué tenemos que creer a un presidente que es el responsable político último del inmoral chivatazo del Bar Faisán? Es decir, responsable de que la Policía avise a los etarras que huyan porque si no lo hacen van a ser detenidos.

¿Por qué tenemos que creer a un presidente que desprecia e ignora a las víctimas del terrorismo –no va a sus congresos internacionales, persigue al anterior presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz...– al considerar que estas son más bien un obstáculo que una ayuda para llevar adelante su mal llamado "proceso de paz"?

Son sólo algunas de las preguntas que a uno le suscita comprobar cuanto fariseísmo subyace en las reacciones que desde las filas del Gobierno, del PSOE y de sus terminales mediáticas ha habido a raíz de las declaraciones hechas por Jaime Mayor Oreja, en el sentido de que el Ejecutivo se encuentra ya en el segundo tiempo de su negociación con ETA. Son los mismos que en la legislatura pasada negaron cualquier tipo de negociación política con la banda terrorista, cuando ciertamente la hubo. ¡Y de que dimensión! Son los mismos que daban por verificada la buena voluntad de ETA con la tregua mientras la banda robaba 400 pistolas en Francia, con una de la cuales, por cierto, asesinó el pasado martes al gendarme francés. Son los mismos que machacaban a las víctimas del terrorismo porque estas salieran a la calle, junto a miles de ciudadanos, a gritar: "Negociación, en mi nombre, no".

Zapatero nunca ha creído en la derrota de ETA. Ese es un concepto que en su empanada mental y pseudoideológica le parece demasiado facha. Él es más progresista, más dialogante y, por tanto, quiere buscar el final de la banda mediante el diálogo y la negociación. Lo acaba de volver a repetir en una entrevista en la televisión catalana: cuando la izquierda abertzale se desmarque de ETA, entonces les escucharemos. ¿Nos puede decir el presidente del Gobierno qué interés puede tener lo que vayan a decir quienes nunca han condenado un asesinato de ETA?

El proyecto de Zapatero para el País Vasco pasa por un Gobierno de su partido, el PSE, con lo que ahora se denomina la izquierda abertzale, más lo que pueda quedar, más bien poco, de la Izquierda Unida de Madrazo, Aralar y Eusko Alkartasuna. De esa manera conseguiría mandar a la oposición a la derecha nacionalista, es decir al PNV, y convertir a la derecha españolista, es decir, el PP, en un partido que no tenga ninguna relevancia ni influencia en la política vasca. En este sentido, sorprenden algunas actitudes y declaraciones de varios de los actuales dirigentes del PP vasco que están como muy encantados de haberse conocido, pero que parece que no quieren ver la cruda realidad: a Zapatero nunca le gustó que Patxi López llegará a Ajuria-Enea con los votos del PP y pondrá fin a esa situación en cuanto pueda.

Por eso, ante tanto escándalo "mayor", ante tanto rasgamiento de vestiduras, ante tanta postura farisaica y cínica, es de agradecer que todavía queden políticos como Jaime Mayor que se atrevan a decir la verdad, aunque esta sea incómoda y acarree todo tipo de críticas. Además, el nivel de acierto en el diagnóstico que ha demostrado en estas cuestiones el actual portavoz del PP en el Parlamento Europeo a lo largo de los años debería llevar a que algunos en su partido se pusieran colorados o, al menos, se lo pensaran dos veces antes de hablar.

¿Acaso debemos fiarnos del Gobierno?
Regina Otaola Libertad Digital 25 Marzo 2010

Es hablar Jaime Mayor Oreja y comienzan a rasgarse las vestiduras los fariseos, los que ahora quieren aparentar respetabilidad en la lucha antiterrorista y pretenden acallar la fundada denuncia de quien fuera el más eficaz ministro del Interior contra ETA.

Es un diagnóstico el de Mayor con el cual muchos estamos de acuerdo, y me refiero al hecho de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero no descarte reactivar la negociación con ETA, auténtica sumisión a los terroristas como se ha visto en el chivatazo policial en el caso Faisán (con García Hidalgo recompensado con un cargo en el Parlamento vasco) o por la misma presencia en los ayuntamientos vascos, a fecha de hoy, de todos esos cargos representantes de una organización vinculada a ETA según el máximo tribunal de Justicia europeo.

Pero por lo visto no son asuntos que exijan una rectificación o asunción de responsabilidades por parte del Gobierno. El problema es Mayor Oreja: el mundo al revés. Porque ahí siguen los batasunos gobernando en decenas de ayuntamientos con la aquiescencia de un Gobierno que no quiere aplicar la Ley para disolverlos como se hizo con la corrupta Corporación de Marbella, y la inhibición de un PSE que se permite rechazar en el Parlamento vasco la mera petición de instar a la Fiscalía a que proceda.

A día de hoy si rige la Ley de Partidos no se puede comprender por qué siguen en sus cargos los que ni condenan ni condenarán los atentados terroristas de la Organización criminal a la que sirven. Además, ¿cómo es posible que el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, diga por activa y por pasiva desde hace meses que ETA desaparece en esta legislatura? ¿Qué pruebas o qué indicios aporta quien sí se ha equivocado en reiteradas ocasiones, al contrario que Mayor, en sus componendas “pacifistas” con la ETA? ¿Por qué ese debate sordo en los medios políticos y mediáticos vascos acerca del desmarque de un Otegui que lleva década y media jugando el mismo papel de “Gerry Adams español” o, según Gara a estas alturas, “Nelson Madela vasco”? ¿Por qué tanta faramalla y farsa en torno a la reedición de un “proceso de paz” que sólo ha costado más muertos y la deslegitimación del Estado de Derecho contra ETA?

¿Por qué ayer el mismo portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, cuando le preguntaron los medios si negaba categóricamente que no había negociaciones o contactos con ETA, no lo negó, sino que decidió salirse por la tangente? ¿Acaso sigue vigente la autorización del Congreso para negociar con terroristas?

Luego resulta que unos “mediadores internacionales” proclamados unilateralmente por el Gobierno de acuerdo con la misma ETA se pasean por España regando de titulares los periódicos con sus buenas intenciones acerca de “la Paz”, mientras encontramos a Javier Solana al frente de la Fundación Henry Dunant y cualquiera de esos testimonios es alabado frente a los de las víctimas directas del terrorismo etarra, a las que Rodríguez Zapatero ha decidido acallar como “agente político” o “interlocutor” en la “resolución del conflicto” y sin embargo, resulta que el decir lo que no quiere oír el Gobierno levanta ampollas en la Prensa.

Se mire por donde se mire, Jaime Mayor Oreja es bien conocido por los españoles por su mesura y prudencia, y cuando hace un diagnóstico lo hace de forma meditada, no porque haya tenido una mala noche o porque sea lo primero que se le ha ocurrido durante un viaje en avión. Cuando lo dice es por algo, y no está de más recordar que quien lo dice es el candidato del Partido Popular que ganó las últimas elecciones europeas, las últimas hasta ahora a nivel nacional.

Deberían muchos centrarse más bien en lo que hace y deshace el Gobierno, mostrarse “extremadamente vigilantes” como Antonio Basagoiti pidió a los populares vascos en presencia de Rajoy en San Sebastián para que los socialistas no vuelvan a los cambalaches con ETA ni desde el PSE ni desde el Gobierno de la Nación. Porque hasta ahora, de Rodríguez Zapatero o de Patxi López, de Rodolfo Ares o de Rubalcaba y de muchos otros socialistas sólo hemos podido deducir que su estrategia contra ETA se plasma en el “Nunca más negociaremos con ETA… a no ser que se den las condiciones”, frase pronunciada después del atentado en la T-4 de Barajas por muchos socialistas y durante muchos meses después, en Madrid como en el País Vasco, y que les ha servido réditos electorales evidentes pese a que la misma frase dice una cosa y la contraria, y permite una actitud y su contraria frente al terrorismo.

Justo lo que no necesitamos los españoles para liquidar el terrorismo de ETA de una vez por todas, como bien sabe Mayor Oreja y como bien hace en decirlo una vez más.

Carta a la hija de Otegui
Pepe Álvarez de las Asturias Semanal Digital 25 Marzo 2010

Yo no sé qué te han contado en casa. Ni qué has aprendido en la ikastola. No sé si practicas el mismo odio rabioso que tu padre o crees que es un hombre de paz.

Ignoro tu nombre, no sé si te llamas Leire, Goiatz, Iratxe, Loiola, Aintza o simplemente Itziar. Así que te llamaré hija de Otegui, que supongo a ti no te resultará ofensivo. Sé que estás pasando malos momentos por tener a tu padre en la cárcel y que incluso estás recibiendo apoyo psicológico, según dicen. A los 14 años, en plena adolescencia, debe ser doblemente duro. Leo también que tu madre y tu abuelo paterno están delicados de salud. ¡Vaya por Dios! Parece que la mala suerte se ha cebado con tu familia.

Tal vez sea verdad lo de tus secuelas psicológicas. O tal vez no. Tal vez sea una coincidencia que uno de los hijos de tito Joseba (Permach) se encuentre también en tratamiento en el mismo hospital por la misma razón. O tal vez no. Permítenos que dudemos, hija de Otegui, porque después de tantos años entrando y saliendo de la cárcel, entrando y saliendo de Francia y entrando y saliendo de ETA, que te den las secuelas psicológicas justo en este momento, cuando se prepara la ofensiva política de tu aita y su cuadrilla para (re)negociar la resolución del conflicto y estar en las próximas elecciones (de ahí la necesidad de salir del trullo), pues se me antoja cuando menos sospechoso. Presunto, digamos.

Pero mira, voy a creerme tus secuelas. Echas de menos a tu aita y la amatxo está malita. Afortunada tú. Porque yo conozco mucha gente que echa de menos a su padre y sólo le queda la posibilidad de llevarle flores a su tumba. Y conozco a muchas madres que llevan años sin dormir, con fuertes depresiones o síndromes postraumáticos severos; y que cuando duermen, lo que ven son los restos de sus hijos desperdigados por un parking tras una explosión asesina. Y conozco niñas que a tu edad quedaron salvajemente mutiladas para siempre, sin piernas o sin brazos o sin ojos o, simplemente, sin ganas de vivir (eso sí que son secuelas, ¿verdad?). Y otros niños más pequeños que tú que vieron morir a sus padres a tiros, delante de sus inocentes ojos (eso trauma mucho, te lo aseguro). Y otros muchos que han quedado huérfanos, o que han desarrollado enfermedades psicológicas y físicas, o que han perdido a sus amigos del colegio o a sus hermanos o a sus abuelos. Todos ellos echan de menos a sus seres queridos y a esa parte de su infancia o adolescencia que murió con ellos.

Y de todos esos traumas y secuelas, hija de Otegui, es responsable tu padre. El que está en la cárcel. El que tanto echas de menos.

Yo no sé qué te han contado en casa. Ni qué has aprendido en la ikastola. No sé si practicas el mismo odio visceral y rabioso que tu padre hacia los que no piensan como él. No te conozco. A lo mejor le has rogado, con llanto en los ojos, que deje de ser parte de la serpiente. O tal vez pienses, como otros, que es un hombre de paz. Pero me inclino a pensar que no sabes quién es realmente tu padre. Ni qué es. Pues yo te lo voy a contar.

Tu padre es un asesino. Tú aún no habías nacido cuando le llamaban "el Gordo" y militaba en ETA político militar. A los 20 años ya era el encargado de vigilar a los empresarios vascos secuestrables (Lipperheide, Olarra, nombres que no te sonarán). Cuando ETA-pm se autodisolvió, integró con otros "polimilis" el grupo "miliki" que acabó por incorporarse a la ETA actual. Tu padre fue juzgado por el secuestro de Javier Rupérez y absuelto por falta de pruebas (la víctima no pudo identificar a los secuestradores porque iban encapuchados). En cambio sí fue condenado por el secuestro en 1978 del empresario Luis Abaitua, al que ocultó en una cueva de su pueblo, Elgoibar. Un año después, integrado en el comando "Kalimotxo", junto a José María Estolaza, Luis Alcorta y demás gudaris, trató de secuestrar al político Gabriel Cisneros (uno de los padres de la Constitución), quien recibió un tiro en la espalda al intentar huir, resultando herido de gravedad en el estómago y en la pierna izquierda, y provocándole secuelas (secuelas, hija de Otegui) que perduraron hasta su muerte, en 2007. En el juicio, celebrado en 1990, uno de los secuestradores (Marhuenda) inculpó a tu padre y a los demás, pero aún así se libraron de la cárcel. En cambio sí fue condenado a 6 años por el secuestro de Abaitua, de los que cumplió sólo la mitad. Un chollo, ¿no crees?

Tu padre siempre ha sido parte de ETA. Siempre ha seguido las directrices de ETA. Cuando era militante activo y cuando se pasó a la política (aprovechando el encarcelamiento de la Mesa Nacional de Batasuna, en 1997). Cuando pactó con el PNV, EA y demás abertzales en Lizarra para salvar a una moribunda ETA del linchamiento social, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, y cuando negoció con Zapatero la resolución del conflicto en el falso proceso de paz. Y también cada vez que enaltece a un compañero gudari y cada vez que escupe las soflamas de ETA, en Gara o en Anoeta. Tu padre ha sido, es y será una parte importante de la serpiente etarra. Y como tal es responsable de todos y cada uno de sus crímenes desde que se integró en ETA, allá por 1977, mucho antes de que tú nacieras.

Sí, hija de Otegui, tu padre está en su derecho de pedir su libertad para que tú no sufras, como ha hecho sufrir él a cientos de niñas de tu edad. La diferencia es que tu padre eligió ser un terrorista y sus víctimas no. Y que sepamos, aún no se ha arrepentido de serlo. Por eso, nosotros estamos en nuestro derecho a pedir que cumpla su condena hasta el último segundo. Aunque sea un pobre consuelo por todas las vidas que ha roto; por todas las secuelas que ha dejado a su paso. Y por todas las que dejará.

Y para terminar, sólo quería hacerte una pregunta que me inquieta. ¿Realmente te provoca secuelas psicológicas el hecho de que tu padre esté en la cárcel durante unos meses y no el hecho de que sea un asesino terrorista desde hace años?

Emisarios etarras y socialistas se vieron el fin de semana
Alberto Lardiés. www.gaceta.es 25 Marzo 2010

Continúa la 'toma de temperatura' del PSE a ETA para la segunda negociación. La clave de los contactos es el aterrizaje electoral de Batasuna.

Madrid. Lejos de remitir, aumentan las tomas de contacto entre los socialistas vascos y Batasuna. El pasado fin de semana varios miembros del PSE de segunda fila se vieron las caras con individuos del entramado etarra, según fuentes de toda solvencia implicadas en la lucha antiterrorista. Estos contactos, llevados con gran discreción, se enmarcan en la segunda fase de la negociación entre el Gobierno y ETA. Una segunda fase ha sido desvelada por LA GACETA en los últimos tiempos y apoyada por las declaraciones que hizo anteayer el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja.

Los emisarios de los dos polos negociadores tienen un tema predilecto en sus conversaciones: el aterrizaje de Batasuna en las elecciones forales y municipales del próximo año. Como ha informado este diario, a ambas partes les interesa llegar a un acuerdo en términos electorales: la izquierda abertzale volvería a las urnas y a las instituciones en 2011 y José Luis Rodríguez Zapatero se presentaría ante los españoles en 2012 como el hombre que consiguió acabar con el terrorismo.

Así las cosas, el esquema del diálogo es, en buena medida y con algunos matices, el que explicó Mayor Oreja al afirmar que “ETA devolvería el favor a Zapatero para ayudarle a ganar las elecciones”. Abona esta tesis al momento político por el que pasa Zapatero, peor que nunca en las encuestas y frente a una crisis económica que desgasta hasta su liderazgo en el partido. Además, hay otro argumento de peso para sostener la negociación: el convencimiento personal del jefe del Ejecutivo de que nunca se ha arrepentido del anterior intento. Hace sólo unos días afirmó: “El proceso de paz hizo mucho daño a ETA y mucho bien a la democracia”.

Diferencia
La principal diferencia entre esta segunda fase negociadora y la primera fase, mal bautizada como proceso de paz, es la enorme preocupación por evitar que los contactos salgan a la luz pública. El Gobierno ha aprendido de los errores del pasado. Durante una parte del anterior intento, Zapatero pidió permiso en el Congreso de los Diputados y hasta hizo una declaración institucional en la que anunciaba el inicio de las conversaciones. Sin embargo, en este segundo intento las consignas son que las tomas de contacto no queden al descubierto bajo ningún concepto.

No obstante, no se puede olvidar que ya el primer diálogo ETA-Gobierno se fraguó en la sombra, puesto que el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, se reunió en numerosas ocasiones con Arnaldo Otegui larvadamente. Fueron tomas de temperatura para diseñar el proceso que tuvieron lugar cuando el PSOE apostaba públicamente por la firmeza frente a ETA que se recogía en el célebre Pacto Antiterrorista.

Estos contactos del pasado fin de semana se produjeron a dos semanas de una fecha que se presenta como básica: el próximo Domingo de Resurrección, 4 de abril, cuando se celebra el Aberri Aguna (día de la patria vasca). De cara a ese día se espera un movimiento importante por parte de la plataforma Independentistak, que aglutina a miembros de la izquierda abertzale, Eusko Alkartasuna (EA), ex etarras y otros agentes sociales soberanistas. Dicha plataforma ha convocado un Aberri “unitario” que debe ser el del “abrazo” entre las diferentes fuerzas independentistas vascas. Las fuentes consultadas dicen que el grupo Independentistak, que sería el punto de encuentro de los miembros del “polo soberanista” que defienden Otegui y compañía, cuenta con el visto bueno de los socialistas como futuro interlocutor.

Antes de la misma fecha se espera, igualmente, un nuevo comunicado de la banda terrorista ETA. Se desconocen los términos del mismo, pero, en cualquier caso, su contenido se enmarca en el presunto debate interno que se está librando en el entramado de la banda asesina. En esa discusión pugnan dos sensibilidades: una es la de los posibilistas batasunos, liderados por Arnaldo Otegui y Rafa Díez Usabiaga y apoyados por los presos más veteranos, hartos de la cárcel y deseosos de una nueva negociación que les saque a la calle; la otra opinión es la de la cúpula dirigente de la banda.

Los expertos recuerdan que ambos grupos tienen, cuanto menos, un punto en común: la búsqueda de una negociación con el Estado. A pesar de ello discrepan en las formas de conseguirla: los posibilistas apuestan por la vía política que les permita estar en las elecciones, mientras que los militares quieren atentados de impacto para forzar al Gobierno a sentarse en una mesa de negociación. En suma, unos quieren una posición negociadora más realista, en base al actual momento de ETA, y los otros, los más jóvenes y violentos, lo que buscan es una posición de fuerza.

No obstante, otras fuentes insisten en recordar, como también hizo Mayor Oreja anteayer, que las sentencias judiciales establecen que ETA y Batasuna son un todo unitario. Así, remarcan que todo ese supuesto debate interno sería una treta más de la banda, un engaño del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) para lograr sus objetivos fanáticos a cualquier precio.

Con estos mimbres, es una incógnita saber qué dirán los etarras en su próximo comunicado. Pueden lanzar proclamas en clave más dura, con un lenguaje amenazante y que refuerce la idea de que la dirección del MLNV corresponde sólo a ETA. O pueden optar por un comunicado en clave más política, como los dos últimos que ha emitido la banda (el 17 de enero y el 21 de marzo), en los que se realzaba el papel de los batasunos y se repetían las menciones al “proceso democrático” -eufemismo para hablar de negociación-.

Atentados
En cuanto a los movimientos de los terroristas, la otra gran incógnita es si planean atentados. Los expertos recuerdan que ETA suele atacar en los días previos al Aberri Eguna. Y no es casualidad que el Ministerio del Interior haya aumentado el nivel de alerta ante un probable atentado.

Los planes de ese núcleo duro de ETA eran atentar en breve precisamente para reforzar su posición negociadora frente a un Ejecutivo que habla de “bombas o votos” y demanda una “tregua permanente verificable”. Sin embargo, el reciente asesinato del gendarme francés Jean Serge Nerin cambió los planes de los terroristas. Además de frustrarlos, los asesinos pusieron en un brete a Batasuna, que, como siempre, sólo “lamentó” el crimen, pero fiel a su historia, no se atrevió a condenarlo.

Una hipótesis de trabajo
Alejo Vidal-Quadras www.gaceta.es 25 Marzo 2010

No se entiende el escándalo suscitado por las declaraciones de Jaime Mayor en el Executive Forum sobre la estrategia de Zapatero en relación a ETA cuando su tesis al respecto es bien conocida y lleva repitiéndola hace varios meses. La esfera pública es misteriosa y pasa súbitamente de la sordera a la atención sin que se sepa muy bien el motivo. De hecho, lo que el ex-ministro del Interior ha pronunciado no es una denuncia, sino una inferencia o, si se quiere, una hipótesis de trabajo.

Como cualquier teoría seria, la de Mayor se apoya en la evidencia empírica y en la experiencia. Repasemos algunos hechos contrastables: ZP elevó a ETA a la categoría de interlocutor político del Estado durante su primer mandato, sostuvo los contactos después del atentado de la terminal de Barajas en el que hubo dos muertos, dio un trato de incomprensible benevolencia a de Juana Chaos, uno de los miembros más sanguinarios de la banda, y en pleno "proceso de paz" altos mandos policiales suministraron información a los terroristas para que escapasen a su inminente detención. Ha sido ZP quién ha preferido sistemáticamente la alianza con partidos nacionalistas radicales con tal de dejar al PP fuera de juego en Cataluña y en Baleares.

El Estatuto de Cataluña que liquida la Constitución de 1978 ha sido impulsado por La Moncloa y a día de hoy sigue siendo considerado por Zapatero como plenamente constitucional. A todo ello se puede añadir la probada capacidad de ZP para faltar a la verdad sin que le tiemble un músculo, como quedó demostrado cuando afirmó que las conversaciones con ETA habían quedado interrumpidas mientras las continuaba de tapadillo.

A partir de este conjunto de datos, es legítimo pensar que a ZP le gustaría que Batasuna jugase en el País Vasco análogo papel al de Esquerra en Cataluña, lo que le permitiría prescindir del acuerdo con el PP en aquella Comunidad. Para ello, resulta imprescindible que ETA se disuelva y sus esbirros pasen a engrosar las filas de la llamada izquierda abertzale. Después, aclamado como gran pacificador, podría volver a ganar en 2012 haciéndose perdonar su nefasta gestión de la crisis económica. Por consiguiente, no es descabellado dibujar un cuadro como el que ha presentado Jaime Mayor, que si bien a lo mejor no es demasiado factible en la presente coyuntura, sí ofrece verosimilitud. Además, su mero enunciado contribuye a hacer la oscura maniobra más difícil al quedar desenmascarada. Y es que los políticos como Mayor Oreja actúan pensando siempre en intereses superiores, aunque ello implique asumir riesgos o volverse incómodos. Intereses que están por encima de los de partido y, por supuesto, de los del propio interesado, lo que en ocasiones le genera incomprensiones y reproches, pero que indefectiblemente le honra.

El tripartito no quiere el castellano ni en caso de emergencia
El Govern veta la propuesta de Ciutadans de usar el castellano en operativos donde intervengan bomberos de fuera de Cataluña
JANOT GUIL | BARCELONA ABC Cataluña 25 Marzo 2010

La Comisión de investigación parlamentaria sobre el trágico incendio (cinco bomberos muertos) de Horta de Sant Joan culminó ayer su última etapa sin sobresaltos. El pleno del Parlament debatió y votó el dictamen que la Comisión alumbró durante su última sesión y de nuevo el tripartito evitó con sus votos que prosperara la exigencia de la oposición para que Montilla destituya a la cúpula de Interior.

Por contra, todos los grupos votaron a favor de las 66 consabidas medidas técnicas acordadas por la Comisión para mejorar la seguridad de los Bomberos (GPS, helicópteros que emitirán imágenes en directo del incendio, etc).

Pero el rodillo del tripartito volvió a asomar a la hora de votar algunas propuestas, como la de Ciutadans (C,s), que instaba a que se utilice el castellano en las operativos en que intervienen cuerpos de bomberos de diferentes comunidades autónomas. Como ocurrió en Horta, en que intervinieron las Brigadas de Refuerzo para Incendios Forestales (BRIF) de la base de Daroca (Zaragoza), que dependen del Ministerio de Medio Ambiente. La propuesta de C´s fue rechazada por los votos en contra de los socios del tripartito (PSC-ERC-ICV), mereció la abstención de CiU y sólo fue respaldada por el PP, además de Ciutadans.

El jefe de las BRIF dijo que no entendían algunos mensajes en catalán de bomberos de la Generalitat
La cuestión lingüística salió a colación durante la comparecencia ante la Comisión de Horta del responsable de las BRIF que trabajó en el luctuoso incendio, Raúl Vicente.

La intervención de Vicente estuvo centrada en defenderse de las acusaciones de los Bomberos catalanes, que sostuvieron que su petición de rescate distorsionó el dispositivo de extinción. Con todo, el responsable de las BRIF dejó caer que en los momentos críticos del incendio oyeron a través de su emisora muchos mensajes de los bomberos de la Generalitat desplegados en el incendio, «pero la mayoría eran en catalán y no los entendíamos». El comentario causó inquietud entre la audiencia, y de ahí la petición de Ciutadans. Más de uno pensó qué hubiera pasado si en Horta hubieran muerto algún miembro de las BRIF y no de los bomberos catalanes.

La Mesa tilda de «amarillistas» las informaciones de ABC, pero no niega los datos publicados
A. RODRÍGUEZ. SANTIAGO. ABC Galicia 25 Marzo 2010

El presidente de la Mesa por la Normalización Lingüística, Carlos Callón, evitó ayer, en una conversación con ABC, desmentir las informaciones transmitidas por este diario en referencia a los presuntos cobros irregulares de fondos públicos por parte del organismo que representa. En dicha publicación, el vocal de Libertad Lingüística, José María Martín López-Suevos, exponía su preocupación ante la posibilidad de que algunos organismos educativos de la Comunidad estuviesen pagando su cuota de socio de la MNL con dinero público.

A este respecto, Callón optó por calificar la información que sacaba a la luz estos datos de «prensa amarillista», comentario tras el que argulló que no haría ninguna declaración porque todo era un «disparate y nosotros no tenemos nada por lo que justificarnos». Asimismo, el frentista se refirió a la organización Libertad Lingüística como «una entidad que está en contra del Estatuto de Autonomía y en contra de la Constitución cuando habla de la pluralidad lingüística del Estado».

Para zanjar el tema de las cuotas, Callón remitió a la consulta de su página web y a la de la propia Xunta de Galicia para conocer el estado de las ayudas públicas.

Preguntado acerca de una hipotética conexión -puesta sobre la mesa por Martín- que vincularía las conferencias que Fran Rey imparte en algunos centros de enseñanza con el cobro de partidas de cerca de doscientos euros, Callón se fue por la tangente al responder: «Es un disparate tan grande que me recuerda a cuando una colaboradora del corazón decía que Jesús Gil estaba vivo».

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