AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 19 Abril  2010

 

Autonomías
El escandaloso sobrecoste de las comunidades autónomas
Jaime de Piniés Libertad Digital 19 Abril 2010

La Fundación Progreso y Democracia acaba de publicar un libro sobre las duplicidades, redundancias y excesos de un Estado con tres administraciones. ¡Aleluya!, bienvenido sea. Es el primer estudio que empieza a destapar las escandalosas ineficiencias e ineficacias de nuestras administraciones públicas. Es un estudio que debería haberlo llevado a cabo hace tiempo el Estado o aquellas administraciones públicas competentes, dado que son ellas quienes disponen de toda la información para realizarlo en profundidad y de forma completa.

A pesar de ser sólo un primer paso que se centra en las comunidades autónomas, el presente estudio rompe el hielo y apunta a cifras que producen absoluto vértigo. Estableciendo un baremo basado en tres comunidades identificadas como eficientes, el sobrecoste anual estimado para el conjunto de las comunidades autónomas está por encima de los 26.000 millones de euros, o lo que es igual al 2,6% del PIB de España. Es decir, los ciudadanos españoles podrían ahorrase todos los años más de 26.000 millones de euros y, atención, sin perder un solo servicio. Para ello sólo se tendría que poner en marcha las mismas medidas implementadas por las comunidades autónomas reveladas en el estudio como las más eficientes y que no despilfarran el dinero de todos los ciudadanos.

Si se ponen estos más de 26.000 de euros en perspectiva, se entiende el agujero negro que supone el modus operandi del Estado de las autonomías. Ahora bien, los datos obtenidos no deben diluirse en una crítica política sobre el sistema autonómico propiamente dicho, no. El estudio es relevante porque, por fin se pone en blanco y negro cifras económicas concretas y que son consecuencia directa y exclusiva del modus operandi de las autonomías. Ni más ni menos, cifra el monto del enorme derroche que se ha consentido en su nombre. Por ejemplo y buscando la perspectiva de lo que suponen los miles de millones indicados: todo el gasto en la seguridad social del Estado español representa el 3% del PIB, es decir, son cantidades del mismo orden de magnitud que el sobrecoste de las comunidades autónomas, el referido 2,6% del PIB.

Pero ahondemos más en este agujero negro y lo que revela el estudio. Recientemente, el Gobierno del Sr. Rodriguez Zapatero ha indicado la toma de medidas con el objetivo de reducir el déficit público en 50.000 millones de euros durante los tres próximos años. El reparto de tareas las ha establecido en un 80% de reducción para el Estado, dejando la reducción del 20% entre las demás Administraciones Públicas. Pues bien, con los datos revelados en el estudio de la UPyD, los porcentajes de reducción deberían ser justo a la inversa. El 20% para el Estado y el 80% de reducción ajustado entre las comunidades autónomas. Éstas sí pueden y deben apretarse el holgado cinturón que han ido adquiriendo.

El informe clasifica la ineficiencia entre las comunidades autónomas mediante los capítulos de su presupuesto. Así pues, en el Capítulo I (Personal) el sobrecoste detectado es de 12.800 millones de euros, algo más del 1,2% del PIB. De nuevo, el baremo establecido se basa en determinar tres comunidades eficientes que en relación a este primer capítulo son: Murcia, País Vasco y Cataluña. En el Capitulo II (Gasto Corriente), el sobrecoste supera los 13.000 millones, o bien el 1,3% del PIB. Las tres Comunidades más eficientes en relación a este segundo capítulo son Murcia, Andalucía y Castilla y León.

La metodología del informe refleja un estudio valiente pero preliminar. Supone, por ejemplo, que todos los servicios son homogéneos entre las distintas comunidades autónomas cuando esto no es así. Sirva de ejemplo el caso de Murcia la cual no cuenta con oficinas de representación, mal llamadas embajadas, en el exterior como es, por otro lado, el caso de Cataluña. Pero aunque pudiera argumentarse ciertos errores en parte del cálculo, las cifras obtenidas son tan escandalosas que aún reducidas, seguiría siendo un escándalo.

Los autores del informe no sólo miden la eficiencia, o bien la relación entre los recursos que gasta la administración en su propio funcionamiento en comparación con los recursos que gestiona; también se adentran en el concepto de la eficacia que relaciona los recursos gestionados por la administración y el desarrollo del área gestionada. Desglosando la tasa de crecimiento del PIB de cada comunidad autónoma lo relacionan, entre otras variables, con la ratio del gasto personal y corriente con el presupuesto total. La media nacional de esta ratio es del 46%, es decir, como media nacional las comunidades autónomas gastan el 46% para gestionar el 54% restante del presupuesto. Los autores clasifican las comunidades entre eficientes (menos gasto y mayor crecimiento), previsibles (más gasto y mayor crecimiento), estancadas (menos gasto y menos crecimiento) y gastadoras (más gasto y menos crecimiento). Con tanto gasto espurio en Cataluña, no debe extrañar que esta se clasifique como gastadora, mientras que Murcia brilla como eficiente.

Finalmente, los autores insisten en que este estudio debe considerarse estrictamente preliminar y, por lo tanto, invitan a aquellas entidades que cuentan con toda la información, el Estado y las demás administraciones publicas, a que se pongan manos a la obra y empiecen a detectar dónde ciertamente se pueden ahorrar miles de millones de euros sin menoscabar el servicio a los ciudadanos. La situación actual de crisis económica, unida al elevado endeudamiento del Estado español, hace ineludible adoptar medidas orientadas a maximizar la eficiencia y la eficacia en la gestión de recursos por parte de las diferentes administraciones públicas. Esto es algo que mayoritariamente quiere y se merece el ciudadano español.

Nuevo Estatuto catalán: Emilia Casas debe dimitir
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 19 Abril 2010

Nadie tiene la más mínima duda de que el nuevo Estatuto catalán es inconstitucional. Lo cual significa que ahora queda claro, extremadamente claro, que se intentó, deliberadamente, violar la Constitución con la aprobación de este texto. Ahora conviene no perder la perspectiva y dejar claras las responsabilidades. Y la responsable máxima de esta situación es Doña María Emilia Casas Bahamonde. Por ello, debe dimitir.

I. EL NUEVO ESTATUTO CATALÁN Y LA MENTIRA DEL PRESIDENTE RODRÍGUEZ: DE "LIMPIO COMO UNA PATENA" A CONSTITUCIONAL "EN SU MAYOR PARTE"
Me llama la atención, muy poderosamente, que no se haya hecho eco nadie de la enésima, pero gravísima, mentira del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Recordemos.

13 de noviembre de 2003
Rodríguez, entonces candidato a la presidencia del Gobierno dijo el 13 de noviembre de 2003 aquel disparate de que "respetaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña"

12 de octubre de 2005
Mientras el Parlamento catalán discutía el proyecto de nuevo Estatuto se supone que el hoy ministro de justicia estaba negociando con los grupos parlamentarios de aquel órgano una redacción "constitucional"; pero el resultado no debió de ser muy presentable, porque, el propio Rodríguez, ya presidente, dijo el 12 de octubre de 2005 que el proyecto de nuevo Estatuto quedaría "limpio como una patena" tras su paso por el Congreso.
Si tenía que quedar "limpio" es que a pesar del "asesoramiento" del actual ministro de justicia, el texto no quedó "limpio" en el Parlamento de Cataluña. O lo que es lo mismo. Que el Parlamento de Cataluña aprobó, deliberadamente, un Estatuto muy manchado de inconstitucionalidad.

22 de marzo de 2010
Cuando el TC, presidido por Emilia Casas se disponía a discutir el ¡quinto! proyecto de sentencia intentando salvar la mayor parte del Estatuto el presidente Rodríguez dijo que ve constitucional "la mayor parte" del Estatuto catalán.
O lo que es lo mismo. Si a su juicio, "la mayor parte" del nuevo Estatuto es "constitucional" es que hay una parte, aunque sea pequeña, que no lo es a su juicio. Y si hay una parte, aun pequeña, que no es constitucional, es que el Estatuto no está "limpio como una patena".
Dicho de otra manera: el presidente Rodríguez ha promovido, conscientemente, una norma que contiene preceptos inconstitucionales.
Gravísimo.

II. EMILIA CASAS, CÓMPLICE DEL GOBIERNO PARA EVITAR LA DECLARACIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD DEL NUEVO ESTATUTO CATALÁN
El mandato de Emilia Casas como presidenta y como magistrada concluyó en junio de 2007. La Constitución establece, en su artículo 160, que el mandato del Presidente del TC tiene una duración de TRES AÑOS. Doña Emilia Casas fue elegida presidenta en el año 2004; su presidencia concluía, según el art. 160 de la Constitución, tres años después, el 15 de junio de 2007.

El Gobierno tuvo pánico ante la eventualidad de que, una vez que se agotara el mandato de Casas, accediera a la presidencia otro magistrado menos "sensible" hacia el Gobierno. Por ello, el grupo parlamentario socialista en el Congreso introdujo la que se llamó "enmienda Casas" en la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional-LOTC que se aprobó rápidamente, en mayo de 2007, apenas un mes antes de que se agotase el mandato de Casas (Ley orgánica 6/2007) que modificó el artículo 16.3 de la Ley para "blindar" la presidencia de Casas:

Si el mandato de tres años para el que fueron designados como Presidente y Vicepresidente no coincidiera con la renovación del Tribunal Constitucional, tal mandato quedará prorrogado para que finalice en el momento en que dicha renovación se produzca y tomen posesión los nuevos Magistrados.

La presidencia es un cargo clave. Por eso se blindó, forzando la Constitución al máximo, su presencia como presidenta. La tarea de Casas era doble.

En primer lugar, ella tiene el poder de la agenda, porque "convoca y preside" el Pleno (artículo 15 de la LOTC). Junto a esa tarea, y de forma complementaria, le corresponde nombrar y relevar al ponente encargado de presentar los proyectos de sentencia (artículo 80 de la LOTC y artículo 206 de la Ley Orgánica del Poder Judicial).

Aquí vengo denunciando desde hace meses que Emilia Casas está bloqueando la decisión. Durante años, al no encontrar una mayoría adicta dispuesta a avalar la "constitucionalidad" del nuvo Estatuto, ha estado impidiendo que el Estatuto se anule. Su política ha sido clara, por tanto: ya que no puede conseguir que el Estatuto se convalide como constitucional, intenta impedir que se declare inconstitucional.

Me permito recordar los trabajos en los que he denunciado esta actitud:
- Estatuto catalán: siguen las maniobras para impedir su anulación (14-IV-2009)
- La presidenta del TC impide que se anule el Estatuto catalán (12-VIII-2009);
- Retraso en la sentencia del Estatuto catalán: ¿complejidad o complicidad? (18-VIII-2009);
- Retraso en la sentencia del "Estatuto Zapatero": ¿va Casas por el camino de Calamita? (21-IX-2009);
- Estatuto catalán: ¿Tiene la presidenta del TC dignidad institucional? (26-XI-2009)

Pero junto al anterior, el segundo poder clave que tiene el presidente es el voto de calidad en caso de empate (artículo 90 de la LOTC).

III. NO HAY UN "FRACASO DEL TC", HAY UN FRACASO DE SU PRESIDENTA
La prensa ha informado de las numerosas maniobras de Emilia Casas para intentar conseguir, a toda costa, una sentencia lo más complaciente con el nuevo Estatuto catalán. Se llegó así, la semana pasada a que la ponente, Elisa Pérez Vera, cercana a la presidenta, presentara su ¡quinto! proyecto de sentencia, después de que los cuatro proyectos anteriores fueron rechazados.

La presidenta, presumiblemente, para evitar el relevo de la ponente, no ha llegado en todo este tiempo a someter a votación su proyecto de sentencia y cuando en la discusión de los cuatro proyectos anteriores se constató que no había una mayoría a su favor ha intentado volver a empezar. Así casi cuatro años.
Pero por un error de cálculo o por otras circunstancias la semana pasada por fin sometió a votación el proyecto de sentencia, pensando que había al menos cinco votos a favor y, aunque hubiera cinco votos en contra, ella utilizaría su "voto de calidad" para hacer una sentencia lo más favorable al Gobierno. Un proyecto de sentencia, el más benévolo posible para el nuevo Estatuto catalán que anulaba 15 artículos del mismo.

La votación fue contundente: 6 de los 10 magistrados consideran que hay más de 15 artículos inconstitucionales.
Una vez producida la votación formal, el relevo de la ponente ha sido inevitable.

¿Cómo ha presentado la prensa esta situación?
Es muy ilustrativo leer los titulares de algunos medios.

Por un lado, los proclives al nuevo Estatuto
- La Razón (propiedad de José Manuel Lara, que firmó un manifiesto a favor del nuevo Estatuto), "El TC fracasa por quinta vez"
- El País, "El Constitucional fracasa por quinta vez en resolver el Estatuto catalán"
- La Vanguardia, "El TC se estrella";
- El Periódico de Cataluña, "Incapaces"

En contraste, otros titularon así
- ABC, "El Constitucional tumba la sentencia del Estatut que deseaba el Gobierno"
- El Mundo, "El Constitucional vota contra la ponencia que salvaba el Estatut"

¿Ha fracasado el TC?
Creo que no. Creo que atribuir el fracaso "al TC" no es más que el enésimo acto de complicidad con el Gobierno y la presidenta del TC. Llevo un año denunciando la responsabilidad de esta presidenta.
Constato con satisfacción que comparte esa opinión otro profesor de Derecho Constitucional, Carlos Flores:

la responsabilidad última por el hecho –sin duda escandaloso– de que a casi cuatro años vista de su entrada en vigor aun no tengamos una sentencia sobre la constitucionalidad del Estatut descansa de manera principalísima no en el Tribunal como tal, sino en la persona encargada de organizar su trabajo, que no es otra que su Presidenta

La conclusión necesaria de todo lo anterior, para mí, es muy clara:
María Emilia Casas Bahamonde debe dimitir como Presidenta del TC.

Renovación no, demolición y reconstrucción de los cimientos
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Abril 2010

¿Cuanta razón tiene Sr. Rajoy! La pena es que usted sea el primero en haber sido un defensor del reparto de cargos en todos y cada uno de los Estamentos del Poder en España. Y en esos incluyo tanto a los de tipo económico como las Cajas de Ahorros, como Instituciones de todo tipo empezando por las Judiciales. Así que su postura de crítica ahora que se reclama la renovación del TC, cuanto menos se le puede calificar de hipócrita. Su interés en nada se diferencia del interés del PSOE PSE y fuerzas nacionalistas catalanas, que presionan para que los “diez hombres sabios del TC” sean afines a la tesis de que el Estatuto de Cataluña es constitucional, aunque su texto y su desarrollo legislativo indique todo lo contrario.

No es de recibo el pedir ahora la renovación, cuando desde el mismo Gobierno y PSOE se ha realizado una Ley ex profeso para la permanencia de la Presidenta a Sra. Casas. EL TC sigue siendo un campo de batalla desde donde poder dar carta de legitimidad a todo aquello que el Poder en activo quiera hacer “pasar por el aro” a los ciudadanos, aunque con ello vulnere la Constitución y viole derechos fundamentales. Este Gobierno está empeñado en mantenerse en el poder al estilo marcado por su líder, “como sea” y, por lo que se ve, “a costa de lo que sea” incluido un cambo de régimen en España.

El caso es que entre unos y otros, el Estatuto de Cataluña sigue sin resolverse y puede que eso requiera otra nueva bronca de la vicepresidenta Sra. Fernández de la Vega a la Sra. Presidenta del TC, cuyo fracaso es más que evidente. Cuatro años es tiempo más que suficiente para haber forzado cualquiera de las alternativas posibles. Una, el que los jueces dejaran su sectarismo a un lado y hubieran analizado los recursos y sus fundamentos jurídicos, sin entrar en interpretaciones o “condiciones” adicionaes exigibles para su constitucionalidad. Aquí no hay matices de grises, sino colores claros y netos blancos o negros.

Otra de las alternativas hubiera sido el que el Sr. Zapatero, tan dado a proclamarse como “dialogante”, hubiera intentado un consenso real con el PP y otras fuerzas políticas para refundar las Instituciones Judiciales, algo así como una Transición Judicial. Pero lejos de eso, se apresuró a intentar mantener una superioridad política y hacer pasar como insolidario y anti democrático al PP por negarse a abandonar voluntariamente y dejar todo en manos del PSOE y del Gobierno. Es decir, abdicar de su responsabilidad. Claro que todo esto es desde un punto de vista estrictamente politico en el que nada tiene que ver la Ley, los derechos de los ciudadanos y la defensa de la Unidad de España.

Sé que este tema no se va a agotar y que sufrirá mil presiones desde todos los espacios cercanos al nacionalismo sea radical o “moderado” si es que eso existe. Sería preferible que el TC reflexionara sobre su propia continuidad y el PSOE y PP a dejar de mirar sus egoístas pretensiones electorales y llegasen a un pacto nacional. Hay demasiado en juego para andar a la gresca mientras España se hunde cada vez más en el abismo del paro, de la crisis y del endeudamiento.

Izquierda
Metafísica del golpito
Pedro de Tena Libertad Digital 19 Abril 2010

Golpito, no golpecito, diminutivo del golpe físico, el choque, el manotazo, la patada o la embestida, es el diminutivo de golpe de Estado entendido como cada ejercicio de violación de las normas constitucionales, sociales y morales que rigen un país. Un golpito no es un golpe de Estado, pero avanza en el camino de sustituir un Estado constitucional y social de cosas por otro. Una acumulación sistemática de golpitos van haciendo más asumible, por su suave distribución en el tiempo y su invisibilidad política global, la magnitud y la esencial final del golpe que se perpetra. Es más, es probable que la suma de pequeños golpitos promuevan el cambio cualitativo que deriva en un golpe total. Pero para comprender bien esto, hay que estudiar un poco de filosofía, de mala filosofía.

Veamos. Uno de los más grandes filósofos de todos los tiempos por su influencia en las juventudes socialistas de todas las gamas de la izquierda, desde las comunistas a las socialistas de la transición, no fue Marx, ni siquiera Lenin. Tampoco, ingenuos lectores de España, lo fue Krause, Karl Christian Friedrich Krause, en cuyas grandilocuentes declaraciones dicen que bebió nuestra izquierda. La verdad es que pocos leyeron a Marx, quitando al doctor Vera, don Jaime y a don Julián Besteiro. Lo que sí han leído bastantes de sus partidarios instruidos ha sido el "Politzer", los Principios Elementales de Filosofía que ni siquiera es un libro sino las notas tomadas por uno de los alumnos en los cursos dictados por Georges Politzer en la Universidad Obrera durante el año escolar 1935-1936. Politzer, de muerte heroica ante el invasor nazi en Francia, influyó más que otros en la juventud socialista por su fantástica capacidad de simplificación a partir de un maniqueísmo vulgar y de un leno-estalinismo panegírico y sistemático.

Vean de qué paño es la tela: "La filosofía marxista aporta un método para resolver todos los problemas y que este método deriva de lo que se llama: el materialismo". Ni los libros sagrados de las religiones han aspirado a tanto. Por si fuera poco, "el marxismo implica una concepción general no sólo de la sociedad sino también del mismo universo". Esto es, hay una ciencia general del universo, de la historia y la vida, que es el marxismo, la base de la izquierda en general socialista y comunista. Así que el que no es de izquierda, no comprende adecuadamente el mundo, no es científico, no sabe, está en el error.

Pero centrémonos en el golpito. En capítulo quinto, el manual de Politzer estudia lo que llama la cuarta ley de la dialéctica, la transformación de la cantidad en calidad o la ley del progreso por saltos. Y allí dice: "Mucha gente piensa que la sociedad se transforma poco a poco y que el resultado de una serie de esas pequeñas transformaciones será la transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista. Estas pequeñas transformaciones son las reformas, y será su totalidad, la suma de los pequeños cambios graduales, lo que nos dará una sociedad nueva. Esta es la teoría que se llama el reformismo. Se llama reformistas a los partidos de estas teorías no porque reclamen reformas, sino porque piensan que las reformas bastan, y que al acumularse deben transformar insensiblemente la sociedad". El creía en la revolución de la URSS, pero describió perfectamente lo que hacían otros: acumular golpitos a la realidad constitucional, social y moral de un país hasta despertarse una mañana siendo otro país.

Y para que sirva de ejemplo de cómo era su capacidad de simplificación tomen nota: "3. La argumentación científica. Tomemos el ejemplo del agua. Partiendo de 0° y haciendo subir la temperatura del agua a 1º, 2º, 3º hasta 98°, el cambio es continuo. Pero ¿puede continuar así indefinidamente? Llegamos hasta 99°, pero a los 100º tenemos un cambio brusco: el agua se transforma en vapor". Esto es, la revolución preparada por un calentamiento global.

Pues el golpito es cada uno de los grados que hacen subir la temperatura del agua nacional de España hasta que naturalmente llegue a una ebullición anunciada y a echar humo. Es la cuarta ley de la dialéctica que otros enunciaban diciendo: "Cambios meramente cuantitativos producen un cambio cualitativo". Otro ejemplo: "El del hombre que presenta su candidatura a un cargo cualquiera. Si hacen falta 4.500 votos para obtener la mayoría absoluta, el candidato no es elegido con 4.499 votos, sigue siendo lo que es: un candidato. Con un voto más, este cambio cuantitativo determina un cambio cualitativo, puesto que el candidato que era se convierte en un electo".

Desde 1879, el PSOE aspiró al gran cambio cualitativo de la revolución social. Podría contarse con cierto detalle cuál fue el proceso de los "golpitos" propiciados por el PSOE hasta 1934, el primer gran golpe político-militar (hubo armas) y finamente un 1936 donde muy pocos eran demócratas y casi todos eran golpistas, la gran ocasión perdida porque el que ganó fue Franco. No fue nunca la democracia lo realmente buscado por el PSOE sino el socialismo tipo soviético. A Largo Caballero no llamaron el nuevo Pablo Iglesias sino el Lenin español.

Y tras treinta y seis años de dictadura, vino el intento más serio y parecía que común, de construir una democracia real y formal en este país de puñales, de dualismos y de traiciones. Pero, muy pronto, se vio que la teoría de la acumulación de "golpitos" para llegar a una sociedad no querida por todos sino sólo por los poseedores de la "ciencia" de la historia era recuperada. Desde el principio, el PSOE de Suresnes, mucho más marxistizado que el PSOE histórico de un Llopis aleccionado por la historia real –aún se recuerdan unos cursos de Alfonso Guerra en la Escuela de Aparejadores sobre la economía marxista–, pretendió acumular pequeños "golpitos", unas veces con éxito, por ejemplo, en el Tribunal Constitucional, en los usos y costumbres (ley no escrita del 10 por ciento de Filesa a la que se refirió entre otros Borrell) o en la ocupación de las cajas de ahorros gracias a su victoria municipal de 1979 y 1983 y otras sin éxito, como la OTAN o los GAL.

Pero nunca como desde la llegada al poder de Zapatero se acumularon tantos "golpitos" sucesivos a la búsqueda de no se sabe qué utopía como no sea la permanencia perpetua en el poder de un único partido, el científico y el bueno, que es la misma de siempre. Desde la moral religiosa y civil a la lucha contra el terrorismo, desde el tratamiento político y judicial del11-M al uso de jueces y fiscales amigos en la lucha contra el adversario, la acumulación de golpitos es ya impresionante. Uno de los más importantes y actuales es el golpito catalanista, por el que un estatuto no revalidado por un Tribunal Constitucional se pone en marcha legal mientras se acojona a magistrados y parlamentarios con una debacle sociopolítica si no se logra lo que el nacionalismo, también socialista, quiere. Esto es, "si mi golpito no sale bien, entonces voy al golpe descarado". ¿O no es así? Dicho de otro modo, o el juez me absuelve o el juez es un "comprado", un "sicario", un "verdugo", un "torturador". Y cómo no, alguien que se atreve a criticarme o a juzgarme, por más que los hechos sean tan contundentes como la catedral de Burgos, es un fascista y un franquista (aunque ni tengan años para lo último).

Y mientras sigue la sucesión de "golpitos" a la espera del "cambio de cualidad", ¿qué hacen los partidarios de la sociedad abierta, democrática y plural? Reaccionan, cuando lo hacen, a toro pasado y ni siquiera tienen un politzer que, aunque simplificando, dé una idea de la sociedad en la que muchos, más de media España, quizá casi toda ella, queremos vivir con libertad y con dignidad. No se enteran. No nos enteramos.

Se acabó lo que se daba
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 19 Abril 2010

Zapatero recogerá la cosecha envenenada que ha sembrado por su irresponsabilidad.

El fracaso del quinto intento de la presidenta del Tribunal Constitucional
Elisa Pérez Vera la ha obligado a hacer lo que debiera haber hecho muchos meses atrás, es decir, cambiar de ponente y encomendar la redacción del texto a un magistrado que refleje más adecuadamente la posición mayoritaria.

Esta claudicación forzosa demuestra que la principal responsable del intolerable retraso de asunto tan trascendental es María Emilia Casas, que ha intentado por todos los medios rendir a sus colegas más comprometidos con el respeto a nuestra Ley de leyes mediante el agotamiento y la presión del Gobierno y de los nacionalistas.

Sin embargo, la resistencia de los seis defensores a ultranza del ordenamiento vigente nos devuelve la confianza en que no todo está perdido y que nuestro erosionado sistema alberga aún algunos reductos de coherencia y honradez.

La estrategia del avasallamiento de los que se perfilan ya como los seis de la fama puede darse por fracasada y ahora llega el turno a la verdad y al rigor jurídico.

Y la verdad es que el Estatuto de Cataluña de 2006 es inconstitucional de la cruz a la raya y que si el Alto Intérprete de la Carta Magna tiene un resto de sentido es en esta ocasión cuando ha de probarlo.

Churchill con motivo de la heroica batalla de Inglaterra de la RAF contra la Lufwaffe pronunció una de sus frases célebres: “Nunca tantos han debido tanto a tan pocos”.

Si el vicepresidente del Tribunal, Guillermo Jiménez, presenta rápidamente lo que tiene preparado de sobra y en una nueva votación formal se impone la tesis ajustada a Derecho, la posterior evolución política de la situación resultante será la que sea, pero el legado de la Transición quedará salvado y el prestigio del Constitucional preservado.

Rodríguez Zapatero recogerá entonces la cosecha envenenada que sembró por su irresponsabilidad y su inconsistencia. Se lo ha ganado a pulso.

La situación es infernal
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Abril 2010

Zapatero nos ha metido a los españoles en una situación infernal. Allá donde podamos mirar nos enfrentamos a tensiones que él ha creado y que suponen la ruptura de la convivencia. Respecto al pasado, se ha dedicado a actualizar los odios derivados de la guerra civil y del franquismo. Respecto al futuro nos propone una nación de naciones y un Estado confederal. Y, por si fuera poco, defiende políticas sociales y morales que dividen a la sociedad más allá de las opciones partidarias. Por ejemplo, el aborto libre o el laicismo.

Zapatero nos ha traído hasta este terrible atolladero, a esta estampa goyesca de los españoles que se aporrean con las piernas enterradas en el suelo. Ha roto, el proceso de diálogo y de convivencia que comenzó, no ya en la transición, sino en los últimos tiempos de Franco. Nos ha encerrado entre el debate sobre las dos Españas y el Estatuto catalán. Odios del pasado, odio para el futuro. Así que puestos a recordar odios podríamos volver a matarnos. Puestos a hablar de los tiempos anteriores a los Reyes Católicos o la guerra de sucesión o a la Cataluña de Companys ¿qué posibilidades de convivencia nos quedarían?

La condición infernal a la que me he referido antes no es una exageración. Ni siquiera es un recurso retórico. Quizá él, Zapatero, y quizá ellos, los rubalcaba, pretendan crear este clima para volver a ganar las elecciones. Eso ya sería gravísimo. Quiero decir que quizá los Zapatero y Rubalcaba piensen que esto no llegará a crear un clima de violencia colectiva pero ¿quién podría asegurarlo? ¿Hasta dónde nos puede llevar una liquidación de las instituciones «nacionales» en una situación de mantenimiento de la crisis cuando no de un posible agravamiento de esta?

No tengo condiciones proféticas para responder a esta cuestión. Simplemente me asusta lo que puede venir tras el odio de los rostros, tras las guerras de la comunicación, tras el control de las fuerzas policiales por los partidos...

Hacia una refundación del Tribunal Constitucional
Xosé Luis Barreiro La Voz 19 Abril 2010

Aunque las formas constreñidas de la opinión correcta aconsejan decir que hay que darle tiempo al Tribunal Constitucional (TC) para que elabore sus sentencias, la dura verdad es que el TC es una institución deslegitimada por sus hechos, sus tiempos y sus veredictos, por la cara con que sus componentes se aferran al sillón, y por la forma de constituirse -en vez de en jueces independientes que cotejan la ley con sus fundamentos- en un parlamento supremo y no elegido que impone sus consensos por los votos.

Por eso debemos ser conscientes de que cuando llegue la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña (EC), que ya no puede ser más que la reintroducción de un grave conflicto que el tiempo y los hábitos nos hicieron olvidar, será también la hora de afrontar una renovación del TC que nos libre de la pesadilla judicial y política que vivimos. Y para eso será necesario que, en vez de fiar el funcionamiento de la institución al prestigio intelectual y jurídico de unas personas que siempre nos acaban decepcionando, creemos métodos procedimentales que eviten que todo lo malo que puede suceder acabe sucediendo.

La dificultad para dictar sentencia sobre el EC, que se demora ya cuatro años, no viene de la complejidad material del problema, ni de la falta de autoridad para resolver cualquier cosa que, siendo discutible antes de la sentencia, dejaría de serlo después. El problema es que unos jueces creen que si dicen lo que tienen que decir disgustan a Cataluña y a la Moncloa, y meten al país en un conflicto político. O que otros jueces piensan que deben ser más fieles al partido que los nombró que a la letra de la ley. Y que todos tienen claro que, si ya se hizo la sentencia de Rumasa en contra del artículo 33.3 de la Constitución; y la del matrimonio homosexual en contra del artículo 32; y si los españoles tragan como pardillos que en España está abolida la pena de muerte -en contra del artículo 15-, o que las Fuerzas Armadas ya no son -como dice el 8- la garantía de la integridad territorial de España y de su ordenamiento constitucional, también se puede indultar sin problemas cualquier artículo del EC por la simple necesidad de contemporizar con una Cataluña cada vez más díscola.

Si no se considerase que la Constitución está escrita sobre chicle; si las sentencias tuviesen un plazo que no fuese superior a tres veces lo razonable; si el silencio del TC fuese positivo para el demandado; si la renovación de los jueces fuese tan exacta e inaplazable como la de los políticos; y si el método de revisión obligase a votar artículo por artículo antes de hacer una votación conjunta, el TC habría dictado sentencia hace dos años. Pero todo indica que a nadie le interesa que funcione.

Olvidos
Nota del Editor 19 Abril 2010

Están bien sus comentarios sobre el TC, pero lo curioso es que ha olvidado una de las más flagrantes conculcaciones que ha cometido el TC, el despojo de derechos humanos y constitucionales a los niños de las regiones donde el español es lengua impropia.

«Matar la inteligencia era el uso comunista»
Wajda dedicó miles de metros a recobrar la épica polaca, como el drama de su vida: «Katyn», de triste actualidad. Dice que es el único que podía dirigir el filme «y no es arrogancia»
RAMIRO VILLAPADIERNA | VARSOVIA ABC 19 Abril 2010

«Katyn» arranca con la decisión de un polaco sobre un puente, caminando en dirección contraria a la sensatez; al comentarlo con Wajda surge el adjetivo «quijotesco». «Ese caballero andante es una Polonia que caminaba hacia lo desconocido, está sobre un puente y la dirección sería equivocada, tomara la que tomara: detrás tenía a la Alemania nazi y en frente a la Rusia soviética. Pero aún no podíamos imaginar que comunistas y nazis estaban ya de acuerdo. Ese caballero, caminando hacia los rusos en busca de ayuda, se metía él solo en la boca del lobo, en la dictadura del tiro en la nuca».

-¿Por qué recordarlo?
-Porque no es cualquier crimen. Esa ejecución en masa no es sólo la de los miembros de un pueblo, sino que buscaba descabezarlo, descuartizar la inteligencia: militares, profesores, médicos, magistrados... Acabar con los mejor formados ha sido una herramienta de conquista del socialismo. Es una paradoja del comunismo que implica un desprecio por el pueblo, al que prefiere torpe y manipulable, y teme que estudie y se cultive.

-¿Habrían sido ustedes otros sin Katyn?
-La nación no hubiera perdido a sus mejores, ni yo a mi padre. Es difícil imaginar cómo habríamos resistido al nazismo y al comunismo con nuestros mejores varones. Mi tío murió en Katyn, mi padre en las celdas de Jarkov (Ucrania). Pero si mi película quiere mostrar la descarnada verdad de un plan político, también especialmente la horrorosa angustia de la Polonia que quedó en suspenso, a la espera de un mundo que ya no volvería. E igual de dramático ha sido el silencio impuesto luego durante 50 años; y la mentira de que habían sido los alemanes. Por ello la tragedia fue borrada oficialmente, sólo pudo ser guardada en la memoria de las familias.

-¿Hizo las paces con Rusia?
-Quería sacar este crimen del olvido para poder avanzar en las relaciones con los rusos sobre una base de verdad. Abrir las heridas, para que puedan curarse y cicatrizar adecuadamente, especialmente en las relaciones con Rusia. Una vez esclarecido, aún falta la plena aceptación por Rusia para llegar a un punto de sutura, pero para Rusia es muy difícil porque implica muchísimo más.

-¿Cómo pudo ser más fácil con Alemania?
-La famosa carta de los obispos alemanes a los polacos, en los años 70, cambió todo y en los siguientes 30 años Alemania se volcó en ayudarnos, hasta vernos dentro de la UE. Junto a Alemania hemos hecho un largo camino; con Rusia no hemos hecho nada.

-¿Pudo imaginar un día a Putin en Katyn?
-Estuve allí días antes del siniestro, con (los primeros ministros) Tusk y Putin, y ambos piensan realmente que es el principio de un camino de convergencia, de resolver nuestra tragedia en positivo; algo que ya anticipaba yo en mi película. Puedo empezar a sentir esperanza.

-Y su película en la TV rusa...
-¡En la pública y en domingo! ¡Con lo que costó encontrar distribuidor! Jamás lo imaginé. El cambio puede ser la punta de un iceberg enorme porque lo que subyace es la actitud de los rusos ante los crímenes del estalinismo. Es la clave a desentrañar; su asignatura pendiente.

-¿Abrirán los archivos?
-Si Moscú está dispuesto a revisar lo sucedido en la URSS, la reconciliación con Polonia es bastante posible. Puedo percibir pasos y no me cuesta imaginar que vienen dictados por alguien.

-Con el siniestro aéreo se ha hablado de un Katyn II...
-No, no es equiparable la caída de un avión, que puede ocurrir a cualquiera, con los hechos conocidos de 1940. No quiero llamar a esto un Katyn II. Como muestra mi película, con los oficiales asesinados moría una concepción de la vida, antitética de los comunistas. La muerte del presidente de Polonia no muestra más que un trágico accidente.

-¿Se considera un profesor de historia con cámara?
-La historia tiene que estar presente en el imaginario ciudadano. Nuestra historia debía ser recobrada, porque ha estado muy falsificada. El cine es una buena herramienta para esa reeducación.

-¿Dónde ve la lección de una tragedia?
-En mi cine explico mi sentir de cómo la historia puede ofrecer lecciones. Piense en «Kanal», que causó tanta controversia; muchos decían que la sublevación de Varsovia (ante los nazis, 1944) no llevaba a nada, que sería un suicidio. Mi película dice lo contrario, que hay que luchar siempre. Por ejemplo, admito que yo nunca creí ver el fin del comunismo y su corrosión social; pero la Iglesia sí y de ahí su fuerza: les hemos visto comportarse igual ante los nazis que ante los comunistas, sufriendo por medio miles de asesinatos.

-¿Historia como medicina o sobredosis?
-La sobredosis actual es de cine vacío. Los cines ya son cosa de grandes ciudades, las salas desaparecen; sólo va quien tiene dinero y quiere divertirse. Los problemas de la sociedad tienen pocas posibilidades y la historia sigue siendo desconocida para muchos.

-¿No se ven los polacos demasiado únicos?
-Hay héroes, Papas, premios Nobel, pero para ser felices los polacos necesitan ganar un Mundial de fútbol.

-¿Qué película les recomendaría a la postre?
-La próxima. Ahora ya soy capaz de realizar una buena película: una que aclare cosas. Al ordenar mi archivo de Cracovia he visto que he dejado más proyectos de los que he hecho. Siempre tengo nuevas ideas. La próxima que rodaré es la vida de Walesa, de la que hay mucho que decir.

-Usted dio a Roman Polanski su primer papel en «La generación», y el último, antes de su arresto, en «Venganza».
-Desde que vi su energía y talento en sus comienzos, en nuestra Escuela de Cine, vi que había nacido más para cineasta americano. Me honra que, con su inmensa carrera, haya querido aceptar un papel, que los más grandes han hecho ya en teatro, el cobarde Papkin de «La venganza».

-¿Cómo resiste su cine histórico al americano?
-Con la vuelta de nuestro cine a las pantallas, 7 millones han visto «Con fuego y espada», 6 millones «Señor Tadeusz», y 3 millones «La venganza»; más que las americanas. El cine basado en nuestra buena literatura funciona por su complejidad de tramas y caracteres. Los escritores de hoy están encerrados en su autocontemplación y no producen historias para todos; y no funcionan en cine.

El drama de la traición y el silencio
Una orden del comité central del partido Comunista de la URSS, fechada el 5 de marzo de 1940, ordenaba la ejecución de los militares y funcionarios polacos, retenidos por los soviéticos en su apresurada huida hacia el Este del invasor nazi. Era septiembre de 1939 y aún no se sabía que Stalin y Hitler habían concordado ya en mayo repartirse Polonia; pero los polacos iban a ver aterrorizados que, siguiendo a la invasión alemana en el Oeste y Norte del país, el Ejército Rojo había hecho otro tanto, dos semanas después, desde el Este, provocando una doble huida y capturando e internando en campos a 230.000 patriotas polacos. La orden del partido, que ostenta la firma de Stalin, los calificaba como «enemigos del estado socialista, al parecer prestos a «participar activamente en el derrocamiento del gobierno de los soviets». En los días entre marzo y mayo, hace 70 años, efectivos de la policía secreta soviética del NKWD (futura KGB) ejecutaron, uno tras otro y de un tiro en la nuca, a casi 22.000 ciudadanos polacos, en su mayoría militares pero también funcionarios, jueces, intelectuales, profesores, músicos y diplomáticos: 4.000 de ellos en el bosque de Katyn, otros en otros puntos de las actuales Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Ante la imposibilidad de ocultar el crimen, Moscú instó a creer durante 50 años que la inusitada masacre había sido perpetrada por las SS alemanas. Sólo con el desplome de la URSS, Boris Yeltsin reconoció el engaño, pero aún los archivos rusos siguen vedados a los investigadores polacos. El drama de la traición y el silencio ha marcado a una sociedad polaca que se ha sentido en dos ocasiones, en el siglo XX, escudo de Occidente ante la URSS.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Estatut
El Tribunal Constitucional no tiene la culpa
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Abril 2010

La clase política no para de arrojar boñigas al rostro de los magistrados del Tribunal Constitucional. Muchos ciudadanos creen que se merecen eso y mucho más porque llevan cuatro años sin ser capaces de sacar una sentencia, en un sentido o en otro, sobre el estatuto de Cataluña. Sin embargo, el Tribunal no tiene la culpa. O, al menos, no toda la culpa.

Es verdad que María Emilia Casas se dejó abroncar en público por la vicepresidenta de Gobierno. Es verdad que permitió que se introdujera la "enmienda Casas", que le consiente seguir presidiendo el tribunal una vez expirado el plazo de tres años que la Constitución fija. Es verdad que, tras ser recusado Pérez Tremps y haber perdido los "progresistas" la mayoría, ha frenado la tramitación del expediente a ver si con la siguiente renovación la recuperaban. Es verdad que cuando la alcanzaron de nuevo gracias a la muerte de García-Calvo, volvió a reactivar el asunto. Es verdad que, cuando vio que uno de los suyos, Manuel Aragón, se pasaba de bando, volvió a frenar el tema para ver si "pasaba algo". Es verdad que, cuando vio que no pasaba nada, obligó a Elisa Pérez Vera a preparar hasta cinco ponencias más o menos complacientes con el estatuto a ver si alguna colaba. Y es verdad que han tenido que pasar casi cuatro años para convencerse de que una ponencia preparada por un conservador o Manuel Aragón tiene más posibilidades de ser aprobada porque en este asunto son mayoría.

Pues bien, a pesar de todo esto, la culpa no es del tribunal. La culpa es de los políticos. De todos, aunque de unos más que de otros. La culpa es de todos porque todos son los que se han acostumbrado a aprobar leyes inconstitucionales "por consenso". Pero además, la culpa es de los políticos catalanes, del Tripartito y de CiU, que enviaron a las Cortes un estatuto que sabían que era inconstitucional. También lo es de los partidos que lo aprobaron en las Cortes porque sabían que, a pesar del espeso maquillaje, el estatuto seguía siendo inconstitucional. No menos culpable es el Gobierno por haber sometido a toda clase de presiones al Tribunal Constitucional en general y a "sus" magistrados en particular con el fin de conseguir una sentencia que "sólo" declare inconstitucionales una veintena de artículos.

Pero, sobre todo, la culpa es de quien ha querido, a través del estatuto, cambiar los cimientos de nuestro sistema constitucional burlando los mecanismos de reforma que el mismo arbitra y prescindiendo del mayor partido de la oposición tras el que están más de un tercio de los españoles. Esa persona no es otra que José Luis Rodríguez Zapatero.

El Tribunal Constitucional está para resolver cuestiones de constitucionalidad en casos de alguna complejidad técnica cuando chocan dos derechos constitucionales contradictorios y es necesario deslindar hasta dónde debe llegar uno y dónde debe empezar el otro. Para lo que no está el alto tribunal es para frenar a buena parte de la clase política, la izquierda y los nacionalistas, cuando deciden violentar media Constitución y encima exigen que los magistrados les aplaudan.

El escándalo no es que el Tribunal Constitucional no haya dictado sentencia. El escándalo es que la mayoría de nuestros políticos, en Cataluña y fuera de ella, hayan aprobado un estatuto inconstitucional a sabiendas. Contra eso, no hay Tribunal Constitucional que pueda.

Estatut
¿Neocentralismo español?
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Abril 2010

El Estatuto de Cataluña vuelve a ser trágico para toda España. Ha deslegitimado todo el sistema político. Las débiles instituciones políticas no soportan tantas contradicciones. La democracia española se derrumba. Es la hora de exigir responsabilidades. El Rey, por supuesto, no se libra de responder a esa exigencia, pero, aunque no se lo merezca personalmente, dejaré a un lado esta figura, porque aún me queda un finísimo hilo de confianza en la Constitución de 1978. Es, pues, sencillo mantener que el único culpable de esa tragedia es Rodríguez Zapatero. Nadie logrará engrandecer sus acciones rastreras contra la propia institución que representa. Nadie conseguirá jamás justificar su inmundicia. Es imposible hacer grande a un hombre pequeño.

Pero, en verdad, Rodríguez Zapatero es el más perfecto representante de una "elite" política que, durante treinta y cinco años, sólo ha tenido un objetivo: mantenerse en el poder destrozando todas las tradiciones, todos los vínculos y lazos entre los individuos que pueblan un país llamado España. La continuidad de España, base de nuestra civilización, ha sido cuestionada, destrozada y pisoteada por las ideologías más o menos sectarias y partidistas de la casta política española. Se diría que parece triunfar en la práctica la tesis revolucionaria de la superioridad del hombre natural y salvaje sobre el culto, histórico y civilizado.

Es necesario repetir que la aprobación del Estatuto de Cataluña en el parlamento de España fue el golpe definitivo a ese proceso contra la nación española. El principal culpable de este asesinato político, sí, fue Rodríguez Zapatero. He ahí el dato histórico decisivo, determinante de nuestra vida política, que nadie discutirá en el futuro. Su traición es ya histórica. Rodríguez Zapatero fue, es y, sin duda alguna, será un traidor a su patria. A su nación. Él, naturalmente, ni siquiera conoce el significado de esas palabras. Más aún, tanto detesta la idea de España como patria común de todos los españoles, que la utiliza como insulto contra todo posible adversario político.

Este profesional del poder, este político terrible y resentido, ya ha pasado a la historia de la infamia política por impulsar este Estatuto de Cataluña. Pero, en honor a la verdad, este hombre no ha estado solo en su perversa acción; en realidad, podría decirse que esta figura política es un precipitado, cuyo principal excipiente es el separatismo, del comportamiento de toda una "elite" política que no sólo no le ha importando el Estado-nación, sino que ha hecho de su desmontaje, durante los últimos treinta y cinco años, el eje central de sus desmanes políticos. ¿O es que acaso la cláusula Camps en el Estatuto de la Comunidad Valenciana no obedece a ese afán destructor de la nación española?

El espectáculo ofrecido por el Tribunal Constitucional respecto al Estatuto de Cataluña es sólo un ejemplo más de ese cúmulo de ataques contra la nación española. No es, pues, esa institución la única culpable de esta tragedia que se cierne sobre España. Aparte de los ya mencionados, estoy convencido de que otro de los principales causantes de este fiasco histórico es el diario El País, que el sábado pasado volvía a ofrecernos en el editorial una muestra rastrera de su cinismo moral. Sí, sí, lejos de analizar con un mínimo rigor la perversidad ideológica y política que ha traído el Estatuto de Cataluña, o sea, Rodríguez Zapatero y los separatistas, culpa a los magistrados del constitucional de dar carnaza a una discusión imposible y eterna entre el "neocentralismo español" y el "soberanismo catalán".

Hay que tener mucha mala fe y, sobre todo, ser un indigente intelectual para mantener que existe aquí y ahora, en la España de 2010, una fuerza política defensora de un nuevo centralismo español. Por favor, sean serios, y reconozcan algo evidente: es la debilidad de esa fuerza política central, o mejor, su carencia, precisamente, la única capaz de explicar el drama de España. Más aún, la desaparición de las instituciones democráticas es el resultado, en efecto, de un asalto a la nación, que tiene en los defensores del Estatuto de Cataluña, entre los que destaca el propio presidente del Gobierno, sus principales valedores.

Si no les gusta esta explicación de la muerte de la democracia en España, entonces sólo me queda recurrir a una viñeta de Mingote:
o
Comprendo lo difícil que es gobernar un país democrático cuando los más fieles partidarios del Gobierno son tenaces dinamitadores de la democracia.
o
¿Y si empezáramos a llamar a las cosas por su nombre?

O sea, que es inconstitucional
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Abril 2010

Lo único que no deciden es cuanto, pero que el Estatuto de Cataluña vulnera el buena parte de su articulado los cauces de la Constitución resulta evidente a tenor de lo que sabemos y ha deliberado el alto tribunal. Catorce artículos al menos y otra veintena que habría que “interpretar”. La mayoría de ellos referidos a la unidad jurisdiccional del Estado que queda echa añicos en el texto, el cual viene a consagrar una independencia judicial ,sin casi, plena para Cataluña y que supondría que el máximo tribunal español, el Supremo, por ejemplo, nada tendría que decir y casi opinar. Otros aparatados de la pretendida bilateralidad de las relaciones como si de dos estados se tratara , especialmente en la cuestión financiera, también sobrepasan todos los encajes y límites. Por ultimo se estima que en la cuestión lingüística y la pretensión de hacer una “preferente”, se pongan como se pongan, lo que supone es la hegemonía absoluta del catalán y la exclusión de la lengua común de todo el territorio, dejando a los ciudadanos privados del derecho de usar esta última.

En ello están ya de acuerdo. Porque no tiene un pase, se vista como se quiera y para ello no hace falta ser un jurista sino tener un mínimo sentido común, que no pareció ser el de la bancada socialista en el Congreso que se lo tragó, y la cuestión previa de que España es una Nación y como tal unidad debe contemplarse en sus leyes. Desde otro punto de vista, claro está, se puede ver de muy diferente manera pero entonces ya estamos hablando de otra España, de otra Constitución y de otra forma y organización del Estado.

Pero hay más, resulta que una mayoría no sólo entiende que son inconstitucionales tales artículos sino que hay otros más que tampoco tienen cabida: la definición de Cataluña como nación , aunque sea de perfil y en el preámbulo ha sido el escollo clave. Por ello se ha echado para atrás el dictamen de Elisa Pérez Vera (6 a 4) que no contemplaba el corregir también esta parte del texto. La nueva propuesta se ha encargado al vicepresidente Guillermo Jiménez y la intención es que, y aunque todos los precedentes indiquen lo contrario, pueda tenerla lista y que sea votada antes del verano.

Los partidos políticos, en especial PSOE y PP, están sin embargo haciéndose cada vez más a la idea de que la sentencia no llegará hasta después de las elecciones de otoño y pensando si ello les perjudica o beneficia , que es lo prioritario que suelen pensar los políticos. Los nacionalistas lo que desean más bien es que no haya nunca tal sentencia o que se cambie el Tribunal y que este de el visto bueno a todo el texto colocando en el organismo a la gente “apropiada”.

Los ciudadanos españoles quizás estemos en algo bien diferente. En la necesidad de que esta sentencia salga de una vez por todas y cuanto antes y que se reestablezca lo que lleva tres años largos siendo conculcado. Porque el Tripartito, apoyado en el Estatut, lleva esos mismos promulgando leyes a su amparo que cada día le hacen un desgarrón a la Constitución Española y al principio de que todos los españoles somos iguales ante la ley, en derechos y deberes, con independencia de donde hayamos nacido y de donde vivamos.

Catalanismo
Adéu, Estatut
José García Domínguez Libertad Digital 19 Abril 2010

Si algo ha acreditado el tan tedioso asunto del Estatut es que Ortega andaba en lo cierto cuando acuñó aquello de la conllevancia, su sereno, fatal acuse de recibo de que el problema catalanista, simplemente, no tiene remedio. Razón última de que el texto aún vigente, ése que cometieran Zapatero y Mas con nicotínica nocturnidad, en nada haya atenuado el afán soberanista, de lejos ya hegemónico en el seno del nacionalismo dizque tibio. Al contrario, la reforma implícita de la Constitución forzada por la temeraria bisoñez de un oportunista miope, en lugar de aplacarlos, los galvanizó. Acaso el proceso haya servido con tal de atenuar el mortificante complejo de inferioridad identitaria que padecen Montilla y su gente, sempiternas víctimas del síndrome del realquilado con derecho a cocina. Aunque para nada más.

He ahí, enésima prueba del nueve, el surtido de performances independentistas que no cesan de promover los convergentes en cada palmo urbanizado de la nación virtual. O el cotidiano carrusel de posados insurreccionales en la prensa doméstica, festival de la charlatanería sediciosa en el que todos compiten con todos a ver quién la dice más gorda, según la ancestral norma vigente en los patios de los colegios. Al final, lo único que habrá propiciado la muy irresponsable frivolidad de Zapatero, ésa misma que ahora se apresta a corregir el Constitucional merced a algún asomo del más digno azañismo, es la eclosión de una renovada mitología victimista; el relato sentimental de otro agravio histórico, invariable carburante que desde siempre ha alimentado el imaginario del catalanismo político.

Para eso hubimos de embarcarnos en un viaje a ninguna parte durante el que se pretendió olvidar que, aquí, no hay más nación que la española, ni más símbolos nacionales que los españoles, ni más sujeto de la soberanía que el pueblo español, ni más derechos históricos que los enunciados en la Constitución española, ni más bilateralidad que la implícita en las relaciones de España con los demás Estados nacionales del mundo. En El estandarte, novela ambientada en el instante último del Imperio austro-húngaro, deplora un personaje: "A veces los hombres destruyen edificios que han construido las generaciones anteriores como si no fueran nada. Son capaces de quemar palacios tan sólo para calentarse las manos". Así el Solemne.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

¿La rebelión de los jueces?
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 19 Abril 2010

CONTRA la opinión generalizada, que considera el último intento fallido del Tribunal Constitucional de pronunciarse sobre el nuevo estatuto catalán la prueba definitiva de su fracaso, pienso que se trata de un paso adelante. Por primera vez se ha roto la «disciplina de partido», con los magistrados siguiendo la línea del partido que los eligió. Esto puede aceptarse, a regañadientes, en el Congreso, pero no en el tribunal encargado de supervisarlo, en cuyo caso se convertiría en su mera reproducción liliputiense.

Tal automatismo, como digo, se ha roto, al decidir un magistrado propuesto por el PSOE no seguir su línea, desbaratando los planes del Gobierno y volviendo locas a la ponente y a la presidenta del Tribunal, que sí la seguían, hasta que no han tenido más remedio que tirar la toalla. El nombre del magistrado que ha hecho más caso a su conciencia de ciudadano y de jurista que a quien le eligió es, digámoslo en su honor, Manuel Aragón. Si su ejemplo cunde entre los jueces, podríamos estar ante una revolución en la Justicia española, esto es, ante su plena independencia de los políticos, lo que sería una gran noticia para España. Claro que esto tendrá que confirmarse, y no ser un caso aislado.

¿Qué va a pasar ahora? Los analistas dicen que el nuevo ponente, Guillermo Jiménez, adscrito al «grupo conservador», tiene muy difícil, por no decir imposible, redactar un texto que agrade a la mayoría, al no disponer del tiempo necesario. Tendrá que hacerlo antes de las vacaciones, ya que tras ellas llegan las elecciones catalanas, que no conviene disturbar con una sentencia.

Yo no soy tan pesimista. Los miembros del Tribunal están familiarizados con el caso y está claro que el texto de doña Elisa Pérez Díaz era demasiado blando con el nuevo Estatut, al que consentía diversas inconstitucionalidades. Hay que endurecerlo. Pero si se endurece demasiado, puede que don Manuel Aragón tampoco lo acepte. De ahí que lo ideal sería que don Guillermo y don Manuel se sentaran a una mesa y podaran el borrador anterior, sin extremismos, esto es, dando a Cataluña lo que es de Cataluña, y al Estado, lo que es del Estado. Eso es lo que tiene que ser un estatuto de autonomía, no de soberanía.

¿Que los políticos catalanes iban a poner el grito en el cielo? Seguro. Ya les han oído amenazar por sólo tocar una coma. Pero también se decía que el País Vasco se alzaría en armas por la ilegalización de Batasuna, y no pasó nada. En Cataluña, menos. Todos los catalanes saben que ese nuevo estatuto es un chantaje al Estado para sacarle más, pero si no se lo dan, lo aceptarán con buen sentido. Les paso lo que decía Pilar Rahola el sábado en La Vanguardia: «El nuevo Estatut era un camino hacia la nada, un sueño de Maragall con deseos de papel en la historia, el delirio de una grandilocuencia». Le faltó sólo «y otra de esas frivolidades trágicas de Zapatero, prometiendo lo que no podía prometer».

¿CONTINÚA LA NEGOCIACIÓN CON ETA?
EL FORO ERMUA HACE PÚBLICO UN DOCUMENTO DE ANÁLISIS
FORO DE ERMUA 19 Abril 2010

* El Documento íntegro puede encontrarse en Cuadernos de Ermua 26, en www.papelesdeermua.com

* Destaca el cambio radical del Ministro de Interior en sus condiciones para permitir que Batasuna concurra a los comicios municipales

* Denuncia la sospechosa coincidencia entre la “hoja de ruta” diseñada y hecha pública por Jesús Eguiguren, la estrategia de ETA-Batasuna y el cambio de posición del gobierno español y vasco.

* Apunta a Eusko Alkartasuna como la vía para la presencia del brazo político de ETA en las Instituciones

* No considera incompatible la negociación con la eficaz actividad policial, las medidas legales aprobadas y las declaraciones que la niegan

* Destaca que no se ha adoptado ninguna medida que sea realmente incompatible con la negociación, propone algunas medidas que sí son incompatibles con ésta y reta al Gobierno a adoptarlas

* Concluye que lo más verosímil es que nos encontremos en una nueva negociación con ETA-BATASUNA.

Bilbao, 19 de abril de 2010. El FORO ERMUA hace público un documento en el que analiza los hechos recientes (de agosto de 2009 a abril de 2010) para concluir que lo más verosímil es que nos encontremos en una nueva negociación con ETA-BATASUNA.

La estrategia más probable del Partido Socialista, cuya coordinación con Batasuna parece estar en fase de desarrollo, pasa por aceptar una declaración de fin de la violencia de ETA que se estime suficiente por el Gobierno o una mera condena de los atentados por parte Batasuna para proceder a su legalización. Esta legalización tendría como objeto iniciar una negociación dentro de las Instituciones vascas y entre los partidos vascos, incluida obviamente la nueva Batasuna “legal”. Resulta altamente probable que la vía para la presencia del brazo político de ETA en las Instituciones sea Eusko Alkartasuna.

Después de la historia vivida y de las múltiples resoluciones judiciales que no dejan lugar a dudas respecto a la identidad entre ETA y Batasuna, sería un fraude (como así lo consideraba el Gobierno español y el vasco en agosto de 2009) aceptar una mera condena de los atentados por parte de Batasuna o una mera declaración de ETA para, una vez más, no permitir que se cierre el ciclo de la expulsión de los terroristas de las Instituciones. Batasuna es ETA y sus declaraciones de condena o ceses de la violencia no puede interpretarse más que como decisiones estratégicas para eludir una ilegalización que está terminando con ellos. Su presencia en las Instituciones supone aumentar su poder social, su capacidad para coaccionar y hacer pedagogía de la violencia y les proporciona una generosa financiación a través de fondos públicos, lo que irremediablemente reduce la libertad en nuestra tierra y aleja el final de ETA. El camino más corto para terminar con la banda terrorista o reducirla a la absoluta marginalidad es mantener la firmeza democrática, sin atajos, sin negociaciones y sin estrategias ocultas.

El Partido Socialista, el Gobierno de España y el Gobierno vasco tienen en su mano la posibilidad de demostrar que no hay negociación. Bastaría con eliminar el monopolio del Ministerio Fiscal y el ejecutivo para promover la ilicitud de listas sucesoras de Batasuna y para promover la disolución de ayuntamientos gobernados por ETA e impulsar, al mismo tiempo, resoluciones solemnes en los parlamentos vasco y español y de los respectivos Gobiernos en las que se descarte expresamente y sin posibilidad de ambigüedad alguna cualquier acercamiento, negociación, diálogo con ETA, su brazo político, sus sucesores o quienes sean sus representantes.

Cualquier negociación con Batasuna resulta inaceptable porque la única política antiterrorista legítima y eficaz es la derrota total del terrorismo utilizando para ello todos los instrumentos del Estado de Derecho.

http://www.papelesdeermua.com/html/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=38&mode=thread&order=0&thold=0

Distinguir lo urgente
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ El Correo 19 Abril 2010

No nos preguntamos a menudo cómo se convierte un niño de los que escolarizamos en nuestra hermosa tierra vasca en el asesino de sus vecinos.
No se adoctrinan y reclutan por casualidad. Tenemos una organización terrorista activa en nuestra sociedad. Los que reclutan a los adolescentes se valen de un medio ambiente pasivo o incluso tolerante, de buena fe, con el hecho de que todas las ideas -incluso las de ideologías asesinas- tengan su oportunidad. A los ojeadores de ETA les resulta favorable también aprovecharse del amor a indicadores culturales propios, porque como en una versión moderna del cuco, se aprovechan de eso aplicando sobre la enseñanza previa del amor a la tierra y a la cultura la sistemática de propaganda que establecerán como piedra fanática berroqueña en las mentes de los chavales. La fe en la patria vasca entendida de forma fanática justificará en los violentos la insensibilidad sobre el dolor humano de sus víctimas. Los potenciales asesinos se sienten así, víctimas ellos mismos, y libres de responsabilidad sobre el dolor y el horror que provocan. Es un proceso de distorsión cognitiva y pensamiento disfuncional conseguido sobre la propaganda y el sentimentalismo político.

Las víctimas están deshumanizadas para quienes han interiorizado la perspectiva del mundo de ETA, pero un adolescente tiene todavía resquicios éticos para enfrentarse al dolor humano y sentir empatía y descongelar su corazón frente a las víctimas ya producidas o las futuras. O para frenar el proceso de reclutamiento. La presencia de las víctimas en las aulas -sea de forma audiovisual o presencial- es todavía una necesidad a tiempo real para evitar que más chavales destrocen su propio entorno familiar y desgarren para siempre a muchas familias llevándoles la muerte. Y malogren su propio futuro.

¿Podemos permitirnos que el 15% de los escolares entre 12 y 16 años acepten el asesinato de sus vecinos por razones políticas? Entre la primera y la segunda pregunta podríamos escribir actuaciones consensuadas para el medio escolar vasco. Estas preguntas no llegan, claro, al interior de los que miran a las víctimas con incomodidad porque les chafan la visión del paisaje cuando identifican al pasear a los huérfanos, a las viudas, a los escoltados. Es un fastidio que obliga a invocar siquiera una vez el mantra del 'conflicto político' -que anestesia cualquier duda- antes de cruzar la calle hacia la otra acera.

La culpa la tiene Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 19 Abril 2010

Es necesario respaldar al actual TC hasta que dicte sentencia y, sólo entonces, renovarlo.

De espectáculo delirante, rocambolesco e impropio de una institución que se supone seria, cabría calificar el esperpento protagonizado por una sentencia imposible, la del Estatut, y un tribunal decaído y desprestigiado por su incapacidad para dictarla.

Van ya para cuatro años los que el Constitucional lleva dedicado a analizar un texto que para cualquier persona razonable es inconstitucional desde el prólogo hasta la última disposición, con pocas salvedades que seguramente cualquiera sería capaz de enumerar.

Sólo el tiempo que el TC necesita para emitir un veredicto sobre el Estatut certifica que nos encontramos, no ante una norma de grado menor, sino ante una auténtica amenaza al Estado de Derecho y una reforma encubierta de la Constitución.

Y el responsable de que esto sea así es José Luis Rodríguez Zapatero, quien, como ayer señalaba acertadamente el líder del PP, Mariano Rajoy, es el único culpable de la triple crisis que atraviesa este país, la económica, la social y, ahora, la institucional.

Tanto la incapacidad del TC para emitir una sentencia sobre el Estatut, como el chantaje y la amenaza totalitaria de la izquierda al Supremo por la causa abierta contra Garzón, ponen en tela de juicio uno de los pilares esenciales de nuestra democracia: la Justicia.

Sin embargo, cambiar ahora al TC dañaría aún más el empobrecido prestigio de esta institución. No, lejos de eso, lo que hay que hacer es respaldar al actual TC hasta que emita su veredicto, y después, sólo después, acometer su renovación.

Este tribunal tan válido como cualquier otro para dictar sentencia, salvo que desde el Gobierno se quiera dirigir los pasos del TC en una dirección, como parece que ocurre. Las reiteradas predicciones de Rodríguez y De la Vega sobre la sentencia hacen pensar que ambos conocían ya el contenido de la ponencia rechazada, razón de más para darle otra oportunidad.

'Babel o barbarie'
El autor comenta el reciente libro de Patxi Baztarrika y coincide con el ex viceconsejero en su apuesta por «un bilingüismo real entendido como base y fundamento de una convivencia lingüística y social»
JOSÉ MANUEL BUJANDA ARIZMENDI El Correo 19 Abril 2010

Un bilingüismo real y equilibrado requiere una sociedad integrada por ciudadanos bilingües, aunque sean bilingües pasivos; no nos podemos plantear que el conjunto de la sociedad domine el euskera, pero quien lo entiende ya está permitiendo que, el que así lo desea, pueda vivir en euskera. Esta pedagogía social hay que hacerla constantemente desde las instituciones, sobre todo con respecto a la comunidad monolingüe» (Patxi Baztarrika).

Patxi Baztarrika, ex viceconsejero de Cultura y responsable de Política Lingüística del anterior Gobierno del lehendakari Juan José Ibarretxe, presentó al atardecer del 12 de abril en un hotel céntrico donostiarra un libro (dos más bien, el original en euskara, 'Babeli gorazarre', y su correspondiente traducción al castellano, 'Babel o barbarie', de la mano, nunca mejor dicho, del responsable de la editorial Alberdania Jorge Jiménez). En su(s) libro(s), Patxi Baztarrika nos ofrece un ensayo de carácter eminentemente político, que más que para especialistas en cuestiones de lenguas está dirigido a todo tipo de lectores. Su objetivo e interés, entiendo, es fundamentalmente divulgativo, no es por lo tanto un tratado o un estudio sociolingüístico, es más bien y sobre todo una reflexión sensata, racional y pegada al terreno sobre la cuestión lingüística, sobre el hecho de la pluralidad lingüística, sobre la riqueza potencial que ello conlleva, y que entiende no es una cuestión meramente local, sino más bien global.

No siempre resulta fácil escribir sobre cualquier persona que uno conoce, o sobre su trabajo y/o creación. Mayor dificultad y esfuerzo requiere, desde el punto de vista de la simple objetividad, cuando dicho trabajo y/o creación es fruto de una persona que, además de conocida, es apreciada y bien estimada desde hace tiempo por quien escribe estas líneas. Y máxime cuando se trata de trasladar la opinión de uno mismo sobre su trabajo y/o creación, reflexión y ensayo, que aborda una cuestión tan exquisitamente sensible como es la realidad del euskara y la pluralidad lingüística en clave de cohesión y convivencia social en términos positivos y proactivos.

Pero, en fin, después de una lectura desapasionada de las reflexiones de Patxi Baztarrika, y asumiendo el riesgo de ser tildado de subjetivo, parcial y proclive a esa persona, he de decir que coincido plenamente con el conjunto de sus reflexiones. 'Babeli gorazarre' -'Babel o barbarie'- es un buen libro que merece ser bien leído con sosiego, frialdad y desapasionamiento. Solamente por el esfuerzo y la voluntad demostrada en sus páginas acerca de una cuestión tan compleja y opinable, merece ser felicitado. Y efectivamente, coincido con él en su apuesta por un bilingüismo real entendido como base y fundamento de una convivencia lingüística y social.

Quisiera resaltar la que, en mi opinión, es una de las tesis centrales y troncales del ensayo: «Una de las claves de la convivencia lingüística reside en entender que Babel es una bendición, y no la maldición a la que se refiere la Biblia». Babel, en opinión de Patxi Baztarrika, y en la mía propia, representa la afirmación de la pluralidad, de la diversidad, y en el fondo es una realidad que supone el reconocimiento de uno de los rasgos esenciales de la condición humana, que es la diferencia.

Efectivamente, en el ensayo en cuestión se afirma que la particularidad, la pluralidad y la universalidad es aquello que más esencialmente identifica la condición humana?y que por lo tanto es lo contrario a la barbarie o al caos. Es por ello por lo que se defiende, en las 450 páginas de que consta el ensayo, que la pluralidad lingüística, en la que no cabe 'neutralidad' alguna, debe ser preservada, desarrollada y promovida activamente. A lo largo del libro se hace especial hincapié en una cuestión que ciertamente afecta a la convivencia social y por lo tanto al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, sepan o no euskara: «Si queremos buscar el equilibrio entre el castellano y el euskara, entre el euskara y el castellano, porque nuestro interés es la convivencia y la cohesión social, hay que intervenir con medidas de fomento a favor del más débil, lo que no significa en absoluto ir contra el más fuerte y el hegemónico».

Concluyo con otra reflexión que aparece en la contraportada del libro: «La clave de la cuestión reside, a fin de cuentas, en que Babel sea considerada no una maldición sino una bendición, puesto que es la diversidad lingüística lo que hace posible que los seres humanos nos comprendamos mutuamente. En la medida en que la diversidad lingüística es un elemento constitutivo de las sociedades modernas, la gestión de dicha diversidad ha devenido uno de los indicadores fundamentales del grado de salud de las sociedades democráticas. Hoy, de la misma manera que las identidades excluyentes no resultan aceptables, tampoco lo son los sistemas democráticos que vuelvan la espalda al equilibrio armónico entre las diversas lenguas e identidades».

Es difícil en este breve espacio comentar más reflexiones. He resaltado las que a mi juicio tienen mayor interés. Lo repito, éste es un buen libro que merece ser bien leído. Su autor, Patxi Baztarrika, posee una larga trayectoria en su quehacer proactivo a favor del euskara desde una óptica, parafraseando al título del mismo libro, legítima y eficaz (por responsable, posible y sensata, añadiría yo). Zorionak Patxi!

Xenofobia
Nota del Editor 19 Abril 2010

Una sociedad integrada por ciudadanos bilingües es una falacia. Como ya hemos escrito en múltiples ocasiones, el bilingüismo es una falacia, un sueño imposible.
En el caso de que haya un grupo de personas que conozcan en mayor y menor grado los dos mismos idiomas, sólo en este grupo se puede utilizar indistintamente
un subconjunto de ellos, y los que no pertenecen a este grupo, condenados alas tinieblas: las vascongadas para los que conozcan algo de los dos idiomas y a los demás que les parta un rayo (sin derechos humanos, civiles ni constitucionales).

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