AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 23 Abril  2010

 

¿Sobrevivirá Europa?
RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 23 Abril 2010

El rescate de Grecia no va a funcionar. Porque Grecia sólo puede salvarse si es capaz de recortar en más de un 10% su gasto público de manera inmediata. Y no lo va a hacer. Como nadie vendrá a salvarnos a nosotros, cuando nos llegue el turno, si no aceptamos reducir drásticamente la presencia del Estado en la economía y nuestras vidas.

Lo que se está produciendo en la UE es un ataque de la realidad: las cuentas más o menos claras de unos pocos, contra el despilfarro de muchos otros. Pero hacer pagar a los más saneados los desmanes de los más irresponsables tiene un límite que cada día está más cerca. Los alemanes, según todas las encuestas, no quieren pagar ya más.

Hasta ahora el euro se ha salvado porque era intocable, columna vertebral del mito de una Unión Europea fuerte. Pero el euro exige mucho más que un acuerdo sobre un plan de austeridad. Hay que cumplirlo. Y no todas las capitales quieren, pueden o saben. A la hora de la verdad, cada cual es dueño de sí mismo.
Es una paradoja que cuando la UE se vanagloria de haberse dotado de un presidente, por primera vez en su historia, así como contar con un tratado constitucional, se enfrente a una crisis que se la puede llevar por delante. Porque si las tensiones entre el norte y el sur siguen creciendo, primero saltará el euro y, después, ni se sabe.

Y no es un problema de falta de instituciones, como los europeístas de pro aducen. El consejo de ministros de Transporte se ha reunido para lidiar con la crisis del volcán, pero cuatro días más tarde de que el tráfico aéreo quedara paralizado y para, al final, decidir que cada cual hiciera lo que quisiera. Que es como reaccionó cuando los rusos invadieron Georgia. Claro que entonces el presidente de turno, Nicolás Sarkozy, tuvo más reflejos que Zapatero ahora, y consiguió que Moscú firmase un acuerdo de paz, aunque nunca lo haya respetado.

Crisis nacional
Descomposición total
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Abril 2010

No hay política democrática en España. Todo es ideología. Prueba mayor de la descomposición total que vivimos es el aquelarre "político" montado en torno a la muerte de Samaranch. No niego la figura de este hombre público, pero creo que es exagerado y, naturalmente, ideológico el tratamiento que el poder político ha hecho de su muerte. Por ejemplo, resulta extraño, e incluso me llena de perplejidad, que el Rey pasara del entierro de Miguel Delibes, pero se haya entregado en cuerpo y alma a cantar las loas de Samaranch en el COI, según dicta el canon socialista. No menos chocante es que la campaña antifranquista de los hijos del franquismo (sic), dura, cruel y zarrapastrosa "ideología" de los socialistas en el Gobierno, apenas roce al muerto a pesar de su pasado fascista, falangista y franquista.

Tiendo, pues, a pensar que el trato dado por el poder político y, por supuesto, por los poderosos medios de comunicación a la muerte de Samaranch, que en cualquier país normal no pasaría de un serio y merecido obituario, dice mucho de la situación por la que pasa España. Las honras fúnebres que los socialistas y nacionalistas dedican a Samaranch, el bochornoso espectáculo de apoyo de los socialistas y nacionalistas contra el procesamiento a Garzón, la campaña socialista a favor del pañuelo de la niña musulmana y otros tantos sucesos son buenas excusas para ocultar lo real: el paro y la crisis económica, la ruptura del Estado-nacional y las altas tasas de fracaso escolar, el "bi-polio" de los partidos que tienen blindado el sistema electoral, millones de españoles que no saben bien su lengua, desigualdades reales y legales entre todos los españoles, etcétera.

Nada de esa cruel realidad parece preocuparle al Gobierno. Pasa de lo real para instalarse, como hicieran los políticos socialistas de la Segunda República, en el ámbito ideológico. El engaño es todo para mantenerse en el poder. Cuanto más se fragmenten la nación y el Estado, elucubra Zapatero, mejor le irá al PSOE y a los nacionalistas. La relectura cainita del pasado y el rencor con el que se dibuja el inmediato futuro son las dos máquinas para mantenerse en el presente. ¿Y enfrente que hay? Poco. Quizá un par de medios de comunicación lo intenten, pero, lo real, es que la discusión pública no tiene lugar en la vida nacional, entre otros motivos porque la nación está destruida.

En efecto, podemos tener mucha fe en el poder intelectual, o mejor, en los medios propios de la vida intelectual, por ejemplo, la crítica, la comunicación pública, la argumentación, la investigación, etcétera, pero nada de eso, reitero, tiene lugar en el espacio público. Y si no existe una vida pública normal en el ámbito intelectual, entonces no vale para nada tener una idea imaginativa, una solución técnica contra la crisis económica o, sencillamente, exhibir el poderío público de un buen argumento. En otras palabras, podemos seguir trabajando por un público vivo, exigente, despierto, pero reconozcamos lo obvio: no se crea opinión pública. La mayoría de los medios de comunicación, incluidas las tertulias políticas radiofónicas o televisivas, lejos de crear una comunicación política sana, están al servicio del Gobierno.

El español y los españoles
PEPA ANTÓN ABC Galicia 23 Abril 2010

Hoy en día y desde que adelantara al inglés, hace ya mas de una década, el español es el segundo idioma del mundo en hablantes nativos, tan solo superado por el chino mandarín. El número de personas que lo tenemos como idioma materno crece aproximadamente en un millón cada mes, y si a esta cifra le sumamos los que lo aprenden como segunda lengua, nos encontramos con que sus cerca de quinientos millones de hablantes disfrutamos del cuarto idioma más utilizado en el mundo, superado por el chino mandarín, el inglés y el hindi.

Pero si hace una década España era el segundo país en número de hispano hablantes, solamente superado por México, hoy ocupamos el puesto número cuatro habiendo sido adelantados por México, Colombia y los Estados Unidos. El futuro del español está por lo tanto garantizado a pesar de las atrocidades que con él se están cometiendo en España, empezando por la nomenclatura de la Constitución de 1978, que por puro oportunismo y para colocarlo en pie de igualdad con las demás lenguas españolas, rescató el termino castellano, dándose la paradoja de que la Constitución Española es la única constitución de todos los países de habla hispana que no hace referencia al idioma español.

«Artículo 3 de la Constitución de 1978. 1º. El Castellano es la lengua española oficial del estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla». ¡Toma complejo! Con que castellano, ¿eh?Bien, pues «hurté de tiempo a vuesa merced e envío aquesta breve suma e aquesta misiva e facer me perdonar quisiera...», vamos que así se habla en La Coruña, sin ir más lejos.

Pero resulta que en Francia se habla francés, en Italia italiano, en Alemania alemán y hasta creo que en Portugal dicen hablar portugués, pero en España y en tiempos de pasteleo, ya se sabe, ¡nada de español! Que curiosamente es el único idioma que nos une, aunque dicho sea de paso, aquí y ahora lo de menos es unir; cuanto más separados, mayor tajada para algunos, porque si un vasco habla en vascuence, un catalán en catalán y un gallego en gallego, como no utilicen el español, ya me contarán ustedes como se entienden. Algún listillo me dirá que con intérprete a cargo del presupuesto autonómico, claro.

Pero el futuro del español ya no se decide en Madrid, porque en Estados Unidos, sin ir más lejos, hay más ciudadanos que utilizan el español como primera o segunda lengua que en España.

Es decir, que la primera potencia mundial está viviendo tal proceso de hispanización que ha convertido a los hispanos en la primera minoría del país con una multiplicación no sólo de población, sino de poder adquisitivo, lo que ha hecho que aumente de manera decisiva su influencia política, sociocultural y económica.

España tiene una posición privilegiada si sabe aprovechar una de las mayores riquezas con las que cuenta, el español, nuestro idioma. Aunque tal y como está la situación, gracias a esa colección de políticos que se dedican a diseñar conflictos para perpetuarse en sus chiringuitos tengamos que aprenderlo como lengua extranjera en nuestra propia tierra.

Necesita mejorar
Editorial La Razón 23 Abril 2010

Casi un año después de que el presidente del Gobierno le encargara gestionar un Pacto de Estado para sacar al sistema educativo de su postración, el ministro Gabilondo presentó ayer a las diferentes partes del sector su propuesta desarrollada en 148 medidas. A expensas de un análisis más sosegado y de desentrañar el alcance real de algunas iniciativas formuladas de forma ambigua, es de temer que el resultado carezca de la ambición, la audacia y el largo aliento necesarios para que la enseñanza española abandone el furgón de cola de Europa.

Además, de Pacto de Estado, nada de nada, por la simple razón de que el Gobierno ha esquivado aspectos esenciales como la regulación de la enseñanza en castellano y de temarios troncales comunes a todas las autonomías.

Al igual que le ha sucedido a la vicepresidenta Salgado en lo económico, Gabilondo ha pergeñado un conjunto de medidas que no causan especial rechazo, aderezado con algunos avances dignos de elogio y una inversión de 1.570 millones de euros en tres años que aportan oxígeno.

Sin embargo, el balance final está muy lejos de las expectativas creadas hace meses, con la consiguiente frustración y sensación de fracaso. Da la impresión de que al Gobierno de Zapatero le asusta consensuar las grandes cuestiones con el PP y que, pese a su retórica pactista, hace todo lo posible para no llegar a compromisos de fondo con la oposición popular, para lo cual se dedica a marear la perdiz y a alumbrar, tras grandes puestas en escena, unos ratoncitos minúsculos. Pequeñas iniciativas, en resumen, sin fuerza ni capacidad ni ambición para cambiar de curso ya sea la situación económica, ya la depauperada formación escolar. Es verdad que Gabilondo ha dado satisfacción a los sindicatos, que los docentes salen favorecidos en sus reivindicaciones laborales, que si bien no se refuerza con cambios legales la figura del profesor, sí se potencia su reconocimiento. También es cierto que la escuela concertada, columna vertebral del sistema, recibe el espaldarazo oficial y que se explicitan varias promesas, entre ellas la de mejorar su financiación y la de equiparar su profesorado al de la pública.

Pero no se ha avanzado con igual nitidez en el reconocimiento de los derechos de los padres a elegir la educación de sus hijos, en el estatus de los titulares de los centros como parte de la comunidad educativa, y se persiste en la olímpica marginación de la asignatura de Religión. Tampoco se alcanzan a percibir los mecanismos para elevar la exigencia académica y premiar la cultura del esfuerzo, pues mientras por un lado se aumenta a cuatro el número de evaluaciones nacionales del sistema, por otro se insta a facilitar como sea el aprobado del Bachillerato. Lo mejor y lo peor que se puede decir del texto de Gabilondo es que no produce ni frío ni calor; no es descabellada, pero no es un revulsivo; no indigna a nadie, pero tampoco satisface ni ilusiona. En suma, no retrocede, pero tampoco avanza. Y, desde luego, renuncia a defender el castellano como lengua vehicular del sistema en toda España y a establecer algo tan fundamental para una nación como son las materias educativas comunes que nutren las raíces de la convivencia y la solidaridad.

Los catalanistas a lo suyo
Jorge Vilches Libertad Digital 23 Abril 2010

La propuesta de los partidos catalanistas, liderados por el PSC de Montilla, de que una norma aprobada por un Parlamento no pase por el filtro de ningún tribunal es curiosa. Porque lo que vota el pueblo, dice, "va a misa". La intentona muestra el cariz totalitario del nacionalismo etnolingüístico, reiterado una vez más, que sigue anclado en formas y contenidos del más arcaico siglo XIX.

No sólo es que estén demostrando que desprecian las formas más básicas de los regímenes representativos, el sistema de check and balance que sostiene una democracia digna, sino que dejan al descubierto cómo han constituido las instituciones en Cataluña y cuál es su intención si el Estatuto entra en vigor: eliminar la separación de poderes y convertir a los tribunales en meros apéndices del designio gubernamental. La ley no valdrá más que la decisión coyuntural del político nacionalista.

Pero es que están asumiendo un paso más en el camino a la independencia. Me estoy refiriendo a la determinación de la supremacía institucional del Parlamento catalán como representante de "su nación", a la distinción entre soberanía catalana y soberanía española, y al rechazo a la injerencia "exterior", la del Estado, en las decisiones "de Cataluña". La Constitución de 1978 así no existe, es un mero artificio instrumental, útil mientras "su nación" avance hacia la independencia, pero un estorbo si lo impide.

El desprecio al Tribunal Constitucional, a sus funciones y competencias, ahora que no les da la razón en el momento que quieren, no oculta que el Estatuto de Cataluña fue votado por una minoría exigua, que sería inválida en cualquier país del mundo para fundar un régimen constitucional. Alegar que fue votado por el "74% de los catalanes" esconde la impotencia de un catalanismo que ha terminado por aburrir a una ciudadanía, la suya y la de todos, y que, agotada y rendida ante la incompetencia, ante el alejamiento que los políticos muestran respecto a la vida real, prefiere ir a la playa, ver al Barça o quedarse en casa antes que votar. Algo falla, y éstos no se han dado cuenta. Ellos, a lo suyo.

La proclama golpista de Mas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Abril 2010

Ignoro en su literalidad cuáles han sido las declaraciones que el dirigente de CiU, Artur Mas, ha hecho este jueves a Antena 3, pero las que pronunció el miércoles por la noche en el programa de TVE 59 segundos, y en las que exigía a los miembros del Tribunal Constitucional que se "auto declararen incompetentes para juzgar la constitucionalidad" del nuevo estatuto catalán son, lisa y llanamente, una proclama golpista contra nuestro Estado de Derecho y una abierta incitación a que los magistrados perpetren un delito de prevaricación.

Si repugnantes han fueron las numerosas presiones al Tribunal Constitucional para que, más que en nuestra Ley de Leyes, se fije en el respaldo que "el pueblo catalán" ha dado al estatuto soberanista –refrendado en realidad, dicho sea de paso, sólo por una tercera parte de los ciudadanos catalanes con derecho a voto–, lo que ya resulta de juzgado de guardia es que un dirigente público incite abiertamente, y desde una televisión pública, a los magistrados del Constitucional para que dicten a sabiendas una resolución clamorosamente injusta, tal y como sería su delirante autodeclaración de incompetencia, en términos de legitimidad y legalidad, para hacer aquello que la Constitución precisamente les ha encomendado.

El dirigente de CiU argumenta su exigencia arremetiendo también contra esa institución básica de cualquier Estado democrático y de Derecho como es la división de poderes, y que Mas denigra como "choque de legitimidades entre los votantes y un tribunal". El golpe de Mas contra nuestro Estado de Derecho, aunque se enfunde de seda, es de tal dureza que de él saldría liquidado, no ya el Tribunal sino la propia Constitución. Y es que si aceptamos que basta que cualquier mayoría transitoria –incluida la que de forma tan ridícula refrendó el estatuto de marras– apruebe cualquier cosa, por inconstitucional que sea, para que sea definitivamente aceptada, ya me dirán ustedes para qué sirve en este asunto, no ya el Tribunal, sino la propia Constitución.

El Tribunal Constitucional no es que pueda juzgar normas aprobadas por refrendo popular, es que, desactivado el recurso previo de inconstitucionalidad, los únicos estatutos cuya constitucionalidad puede juzgar son precisamente aquellos que han sido aprobados por mayoría en refrendo popular. Y esto es así por la sencilla razón de que si no cuentan con ese apoyo no llegarían a ser aprobados y, por tanto ya no sería necesario que el Tribunal se pronunciara sobre ellos.

Si de verdad Mas no quisiera que el Tribunal Constitucional tuviera que juzgar ningún estatuto ya respaldado por referéndum, lo podría haber hecho legítimamente reclamando algo que jamás ha hecho en este asunto, como es el uso del recurso previo de inconstitucionalidad. Pero lo que hace Mas no es eso sino denigrar el equilibrio de poderes inherente a todo sistema democrático como si de un indebido choque de legitimidades se tratara. De esta forma Mas hace suya, "suaviter in modo", una concepción del derecho político y de la democracia propia del nacional-socialismo.

Esperanza Aguirre dijo en su día, con lúcida ironía británica, que cuestionar la competencia del Tribunal Constitucional para juzgar las leyes era "una idea original, pero antijurídica". Dar el paso, como ha hecho Mas, de exigir a los propios magistrados del Tribunal que sean ellos los que pronuncien en sentencia semejante afrenta contra nuestro ordenamiento jurídico y contra sus propias competencias, no es otra cosa que incitarlos a la prevaricación.

Estatuto de C-LM
España se rompe
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Abril 2010

A los socialistas, tanto a los figurones como a los de a pie, les gusta alegar que el estatuto de Cataluña es inofensivo. Para corroborar su afirmación alegan que lleva cuatro años vigente y España no se ha roto, como auguraron algunos cenizos de la derecha. Ante este argumento, los pocos constitucionalistas que van quedando dicen: bueno, no se rompe, pero eso no quita para que el estatuto sea inconstitucional. Ojalá tuvieran razón. Pero no la tienen. Lamentablemente, está a punto de ser oficial: España se rompe.

Lo acabamos de ver en el debate del estatuto de Castilla-La Mancha. PSOE y PP han roto la baraja al ser indispensable para los socialistas e inaceptable para los populares introducir en la norma una reserva de 4.000 hectómetros cúbicos de agua que haría en la práctica imposibles los trasvases. Naturalmente, los barandas de uno y otro partido se han echado mutuamente la culpa. Pero ha tenido gracia cómo se la han echado los socialistas castellano-manchegos a los populares de la misma región, acusándoles de estar a órdenes de los populares murcianos y de no saber velar por los intereses de Castilla-La Mancha.

Así que Castilla-La Mancha tiene unos intereses que defender. Unos intereses contrapuestos a los de Valencia y Murcia. Al parecer, los populares han preferido defender los de estos últimos frente a los de los primeros. Claro que este mismo argumento que se arroja al rostro de los populares puede volverse contra los socialistas a los que puede decírseles que, por defender los intereses de los castellano-manchegos, han traicionado los de los levantinos. ¿Tendrá que ver esto con que los socialistas gobiernan en Castilla-La Mancha y los populares en Valencia y Murcia? Claro que tiene que ver.

Ahora, socialistas y populares se dedican en las comunidades autónomas que gobiernan a defender sus intereses particulares frente a los del resto de comunidades y, por supuesto, en contra del interés general que, al parecer, ya nadie defiende. Ni siquiera lo hace el presidente de Gobierno, que, como buen socialista, se dedica a defender los intereses de las comunidades autónomas en las que gobierna su partido en contra de las que no gobierna. Y no estamos hablando de Cataluña ni del País Vasco, sino de comunidades autónomas sin partidos nacionalistas completamente controladas por los partidos nacionales.

Las Cortes Generales se parecen cada vez más al Parlamento Europeo, ahora con traducción simultánea en el Senado. Zapatero no pasa de ser una especie de síntesis de Barroso y Rampuy. Y los ministros cada vez recuerdan más a los comisarios que cada comunidad autónoma envía al Gobierno central para que allí velen por los intereses e sus respectivas regiones. La particularidad española con respecto a Bruselas es que aquí el control de calidad que se aplica es mucho más laxo y benévolo. Es probable que Cataluña, en todo este proceso de autodestrucción centrífuga que nos conduce hacia una especie de Unión Europea de La señorita Pepis, no sea más que un jalón, pero es uno muy importante.

Claro que España se rompe. Lo hace poco a poco, pero con decisión. Está cerca el momento en que podamos gritar satisfechos: "¿lo veis como yo tenía razón?". Entonces, los ciegos, tibios e insensatos que nos prometieron y aun hoy prometen que España no se rompe no tendrán más remedio que dárnosla. La pena es que será demasiado tarde y ya nada podrá hacerse.

EL CONFIDENTE
Esto no lo arreglamos entre todos... ¡Hay que acabar con las autonomías!
Redacción El Confidencial 23 Abril 2010

Igual que en el mercadillo de los domingos proliferan las copias cutres pero de gran similitud de las grandes marcas de ropa, calzado o bolsos, en la plaza pública de la Red se extiende un buen puñado de fakes más o menos rigurosos de la exitosa campaña estoloarreglamosentretodos.org de la Fundación Confianza. Exitosa, sin duda, aunque sea por el solo hecho de que ha dado para que unos cuantos cráneos privilegiados hayan encontrado en ella una fuente inagotable de inspiración para otras tantas causas que arreglamos “entretodos.org”.

La última de estas propuestas se ha presentado estos días a través de cientos de correos electrónicos y con una enorme fidelidad a la original, salvo que en este caso con un mensaje radicalmente distinto. Pues bien: esta crisis, dicen, ya no se soluciona con la ayuda de todos. Sobran unos cuantos. ¿Quiénes? La respuesta en www.estosololoarreglamossinlasautonomías.org.

Así se presenta esa plataforma ciudadana a la que han unido su nombre algunos destacados periodistas, historiadores, juristas y docentes universitarios. Entre ellos están nombres como Javier Paredes, Torcuato Luca de Tena y Puig, Gonzalo Altozano o Enrique de Diego. En su manifestó, apoyado ya por 3.552 personas apuestan decididamente por una reforma constitucional que limite el estado de las Autonomías.

“Ha llegado la hora de afirmar sin titubeos que el Estado de las Autonomías es el inmenso error que nos está conduciendo a la ruina, a la división entre los españoles y a la desintegración de la unidad patria”, dicen alto y claro. “Queremos una reforma constitucional que redefina el actual modelo de descentralización política y administrativa, modifique la ley electoral, y asegure la igualdad entre todos los españoles”.

Mismas tipografías, muy parecida presentación… Aunque como la original no hay ninguna, se trata de una suplantación de identidad en toda regla que clama, finalmente, a una rebelión ciudadana. “Por todo ello -concluyen- llamamos, por encima de partidos, plataformas o foros a la hermosa tarea de soñar de nuevo en España, de refundar España bajo premisas generosas que nos devuelvan el orgullo y la alegría de trabajar en un proyecto común, lo que necesariamente pasa por una reforma constitucional que redefina el actual modelo de descentralización política y administrativa, modifique la ley electoral, blinde la unidad de España y asegure la igualdad entre todos los españoles, con independencia de su lugar de nacimiento o residencia”.

Otro pacto en peligro
Editorial ABC 23 Abril 2010

EL ministro Ángel Gabilondo presentó ayer una propuesta definitiva para el Pacto Educativo, que incluye doce objetivos y 148 acciones específicas, además de una memoria económica. El titular de Educación se reunió sucesivamente con el Consejo Escolar del Estado, los consejeros autonómicos, los sindicatos y los grupos parlamentarios en una jornada maratoniana que pretende escenificar la voluntad del Gobierno, y muy especialmente de Rodríguez Zapatero, según recordó de forma expresa el ministro. Después de muchos debates, las cosas están más o menos como al principio. A pesar de que se plantean medidas razonables, se echa de menos un proyecto coherente y falta la voluntad política imprescindible para abordar las grandes cuestiones derivadas de la organización territorial del Estado. No hay medidas concretas sobre la autoridad de los profesores y la libre elección del centro, con lo cual no es suficiente lanzar ahora un documento lleno de retórica con escaso contenido.

El texto sufre el lastre superable de la ambigüedad y la generalización, puesto que tampoco se compromete en materias determinantes como la Educación para la Ciudadanía, la armonización de las enseñanzas básicas en toda España o el tema de la lengua, limitándose en este caso a formular el buen deseo de que los alumnos dominen el castellano y la lengua cooficial en las comunidades bilingües.

Falta en definitiva el impulso para liderar una auténtica reforma y se presenta en cambio un conjunto de medidas yuxtapuestas, algunas positivas y otras simples ocurrencias para salir del paso. ABC ha defendido reiteradamente la necesidad de un Pacto de Estado por la Educación. Sería injusto no reconocer la buena voluntad del ministro y el trabajo desplegado a lo largo de los últimos meses. Sin embargo, tampoco las circunstancias políticas son propicias, puesto que estamos ya en la segunda mitad de la legislatura y la posibilidad de acuerdos se aleja a medida que se acercan las elecciones. Es lógico que la oposición se resista a ser utilizada para una foto a mayor gloria de Rodríguez Zapatero, como ha ocurrido hace poco con el Pacto de «Zurbano» y otras cuestiones aprovechadas al servicio de la propaganda gubernamental. La renuncia a «blindar» el pacto con una mayoría cualificada en el Congreso tampoco ayuda a crear el ambiente adecuado. Por unas y otras razones, es fácil pronosticar que esta propuesta de pacto tampoco llegará a la meta, a pesar de que la comunidad escolar y el conjunto de la sociedad española reclaman con urgencia un acuerdo de fondo entre los grandes partidos.

«Corazón partío»
M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Abril 2010

SI, como dicen y repiten los más próximos a José Montilla, «el PSC es el PSC»; ¿no le estará sobrando la «E» al PSOE? La esquizofrenia funcional del socialismo catalán, que tiende a manifestarse con mayor intensidad cuanto más nos acercamos a las elecciones autonómicas del próximo otoño, tiene un componente de halago al electorado de las cuatro provincias cuatribarradas; pero, sobre todo, viene dado por las exigencias de los socios que, encaramados en el tripartito, le permitieron a Montilla ocupar el asiento que, en el juego de las mayorías, le hubiera correspondido a Artur Mas.

En ese difícil equilibrio entre quienes, con el mismo puño y la misma rosa, tratan de ser distintos en Madrid y en Barcelona sobresalen dos nombres que, por origen y afectos, tienen probada su adhesión al PSC y que, por obligación y empleo, se deben al PSOE y, más todavía, al Gobierno de Zapatero. No debe de resultar sencillo para Celestino Corbacho, ministro de Trabajo, ni para Carme Chacón, titular de Defensa, conciliar sus obligaciones con su devoción. En el PSOE histórico, desde Pablo Iglesias a Felipe González, siempre lució entre los encantos del socialismo español un toque jacobino que hoy, en la España constitucional y autonómica, resulta incompatible con la entrega y la diferenciación -el distanciamiento- que exigen las naciones sin Estado, esa gran superchería que tanto anima los rescoldos del más viejo caciquismo.

En el caso concreto de Chacón, una fama de laboratorio con aspiraciones de mayor cuantía, se alcanza la hipótesis de una gran contradicción. Mientras su líder territorial saca los pies del plato y se atreve a descalificar a los miembros del Tribunal Constitucional porque «están vendidos» al PP, acusación gravísima en función de quien la emite, ella tiene la responsabilidad de las Fuerzas Armadas que «tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Ni aquí, ni en ninguna parte, ocurre con la política nacional lo que con las tablas de logaritmos, que tienen doble entrada. La entrada es única y, en casos de conflicto, excluyente de cualquier otra. Alguien debiera explicárselo a Montilla para evitarle a Chacón, pobrecita, el sofoco que no sería raro en la bipolaridad a la que la someten las circunstancias. El «corazón partío» no es sólo una copla de Alejandro Sanz.

El barrizal
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Abril 2010

Creo que pertenecía al poema titulado «Feria de abril» de Pemán un verso que me hizo siempre gracia. Decía: «ha encallado un Austin en un barrizal». ¿Sería desproporcionado usar como metáfora este incidente individual para referirnos al estancamiento de nuestro régimen «democrático»? Los analistas políticos se dividen ahora entre los que piensan que la situación es dramática y aquellos otros para los que puede terminar en tragedia.

Argumen estos últimos que se han sumado todas las crisis imaginables: a la económica, a la institucional y a la moral habría que añadir la financiera. Frío enunciado tras el que hay paro (a millones), ausencia de creatividad empresarial, falta de competitividad laboral, luchas e insolidaridad entre regiones, aspiraciones de algunas de estas a convertirse en Estado y una desinhibición salvaje y colectiva sobre los principios morales tradicionales...

Este es el barrizal en el que ha encallado nuestro Austin. La inmensa mayoría de los políticos desconocen la gravedad de lo que toman por un incidente. El último hecho ha sido la retirada del Estatuto de Castilla-La Mancha. La consecuencia de un país sin conciencia nacional, de un Estado sin espíritu, de un cuerpo sin sangre.

Por razones electoreras los taifas no quisieron aceptar un plan nacional del agua y ahí están despelujándose Barreda y Cospedal. A los franceses tendremos que pagarles nuestra incapacidad para montar un plan energético a causa de votos de los antinucleares. Y por si nos fallaran argumentos para el ¿drama? ¿tragedia? del ruedo ibérico algunos descubren la mano de los nuevos falangistas...cuando acaba de morir el último de ellos, reconocido en el mundo entero, presencia gloriosa de España, alma del olimpismo, Samaranch.

Viejo falangista, partidario en años no tan lejanos de otras fórmulas sucesorias, Samaranch supo escapar a tiempo de este inmenso barrizal, ciénaga inter/regional.
Con el tiempo siempre se descubre la verdad
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 23 Abril 2010

Una de las cosas más importantes que se cinceló en mi mente, gracias a la educación religiosa en mi infancia y juventud, fue el que por encima de todo, como principio esencial, nunca hay que mentir; que la verdad es una de las bases de la nobleza de las personas. Por eso me repugna la mentira, y más cuando se hace de ésta el fundamento de la acción política. Pienso que la política sin actitud de servicio a los demás y sin elementos de honradez como guía de la acción, es repudiable, y acaba siempre despreciando la condición humana. Sin verdad no hay libertad.

En una época que hoy recuerdo con una contradictoria mezcla de arrepentimiento y complacencia, por haber sido coherente con las convicciones que me guiaban, el aparato socialista me llevó a un curso de retórica y argumentación a la Escuela Jaime Vera. Allí, con técnicas muy efectivas se adiestraba a los asistentes a defender una tesis y la contraria con la misma vehemencia y con similar carga argumental en ambos casos. En aquel tiempo yo no entendía cómo se puede esgrimir un planteamiento y al rato persuadir de que la opción opuesta es la mejor, aunque fuera como mero ejercicio retórico. Pero observando la deriva de algunos prebostes del socialismo he entendido el por qué. La razón de tan ladina actitud política la esgrimió Zapatero, pillado por las grabadoras, cuando con un motivo qué no recuerdo dijo a su interlocutor aquello de “…como sea”. Supongo que ese paradigma de la acción política del “…como sea” no tiene ninguna relación con el 11-M. Aunque a veces a uno le da por pensar…

Con el “…como sea” se han hecho múltiples barbaridades. Y quien fundamenta su praxis política en ese aforismo no tiene ningún reparo de mentir con pestilente persistencia.

Por ejemplo, durante mucho tiempo se ha estado defendiendo en el País Vasco y Cataluña, con un halo de cientificismo absolutamente vacío de contenido, pero con mucha capacidad de convicción para mentes angelicales, que el bilingüismo es la panacea y que sin saber euskera –en el caso vasco- no hay futuro. Incluso que gracias a la inmersión lingüística se aprende mejor el castellano, lo cual es un planteamiento para bobos de solemnidad, pues es imposible que una lengua que no se utiliza en la enseñanza se aprenda mejor que en otro modelo educativo donde se pone en juego a lo largo del periplo educacional. Pero, para más abundamiento del discurso sofista, se ha estado insistiendo hasta la saciedad que los modelos de inmersión lingüística son mejores para el aprendizaje integral del conjunto de las asignaturas. Es decir que un alumno puede aprender filosofía, matemáticas, ciencias naturales o la misma teoría de la relatividad de Einstein con más facilidad en una lengua que no es la suya materna que en la propia, pues lo importante es adquirir esa fórmula alquímica que es el nirvana de cualquier vasco o catalán; es decir euskaldunizarse o catalanizarse, para alcanzar, tras lograr ese objetivo, la ciencia infusa, que caería del cielo tal que las lenguas de fuego con las que se representaba al Espíritu Santo bajando de las alturas en el famoso cuadro de El Greco.

Pero miren por donde que leo un titular de prensa en mi tierra vasconizada que dice “La educación vasca, la más cara pero entre las peores de España”. Fíjense en el dato: sólo consigue superar en los resultados de la evaluación a Ceuta y Melilla, pese a que cada alumno vasco cuesta 6.251 euros frente a los 4.888 de la media estadística nacional. Y otra reseña señala que “Un estudio preliminar la sitúa como la sexta comunidad con peores resultados. La influencia de la inmersión en Euskara”. Se refiere a un análisis comparado que se ha hecho en el entorno del procedimiento de diagnóstico Pisa de los resultados escolares. Y parece ser, según ese estudio preliminar, que las comunidades bilingües no quedan en nada buen lugar respecto a las monolingües castellanohablantes.

Hace más de diez años redacté una proposición no de ley, que defendió una parlamentaria alavesa, que fue aprobada con alguna leve corrección por la Cámara vasca, donde se decía que era necesario realizar un estudio comparado de los resultados académicos, desglosados por modelos lingüísticos y redes educativas, tomando como muestras a poblaciones homologables en las variables sociocultural y económica de las mismas. Los diferentes gobiernos nacionalistas, en cuyo seno se han aplicado a la ímproba tarea nacionalista ciertos personajes de Eusko Alkartasuna, partido que ha ofrecido al brazo político de ETA ir en sus candidaturas lo que dice bastante del talante moral de los protagonistas, han estado dando datos manipulados, claramente tendenciosos y sesgados. Han ocultado de forma pertinaz una realidad que la lógica y la experiencia hacían sospechar y que algunos en una soledad asceta predicábamos desde hace dos décadas por lo menos, incluso en libros como el mío de “Educación y Nacionalismo, historia de un modelo”, saboteado de forma sibilina.

Pues va saliendo a la luz la verdad del tema en cuestión, que es, ni más ni menos, que durante más de treinta años se ha estado abocando a miles de jóvenes a un déficit formativo y a un empobrecimiento cultural exasperante. Y de eso hay responsables. Más aún cuando se ha estado gastando en euskaldunización la friolera de 20.000 millones de las antiguas pesetas al año durante todo ese tiempo y se han duplicado redes, se ha despilfarrado en recursos, total para este resultado pírrico que por fin -ya era hora- sale a la luz. Eso si no ocultan su publicación.

Pero no se preocupen, aquí paz y después gloria. Nadie se acordará de que existen unos responsables y que hay unas responsabilidades. Como si no pasara nada…

La izquierda y el cuarto frente islamista
Juan Julio Alfaya Periodista Digital 23 Abril 2010

por Óscar Elía Mañú
GEES – Grupo de Estudios Estratégicos
(Publicado en Época, 18 de abril de 2010)

El islamismo tiene hoy cuatro frentes. El primero está situado en aquellos lugares en los que las tropas occidentales se baten directamente con los islamistas; principalmente Irak, Afganistán y Palestina. En el primero, los occidentales y sus aliados iraquíes están más cerca de la victoria, con una progresiva normalización del país. En el segundo, es más bien al revés, y aunque la estrategia de Obama no da los frutos deseados, es aún pronto para tirar la toalla. En Palestina, la fortaleza de Hamás -con apoyo iraní-, es demasiado importante aún como para esperar que los israelíes venzan a la totalitaria banda. Para occidente, los tres frentes permanecen aún sin cerrar.

El segundo frente es la zona de extensión del islamismo, principalmente en Extremo Oriente, en África o en el Cáucaso. En extremo oriente, el islamismo se muestra especialmente activo en Indonesia y Malasi, hacia el sur. En África, el islamismo controla ya buena parte de Sudán o Somalia, y la infiltración es ya importante en Etiopía e incluso Kenia; en el Oeste, se afianza en el Sahel, en Mauritania, Mali y Níger. La previsible caída de Chad convertirá el continente africano en un continuo islamista de este a oeste. En el Cáucaso, los islamistas hablan ya de un califato caucásico que se extiende por las repúblicas exsoviéticas, desde Chechenia a Daguestán e Ingusetia. En todos los casos, el yihadismo utiliza conflictos ya abiertos, parasitándolos e incorporándolos a su lucha global. Aquí, la iniciativa está de parte de los islamistas.

El tercer frente son aquellos países con gobiernos musulmanes donde el islamismo lucha contra gobiernos que considera apóstatas o traidores. El caso más preocupante es Pakistán, dotado de armamento nuclear y cuya suerte está cada vez más unida a Afganistán. Pero hay otros; Argelia y Egipto los más importantes. Y más allá, queda un cuarto frente: el de las sociedades occidentales, donde las aspiraciones islamistas son crecientes. Triunfal, Rubalcaba presentó hace unas semanas el informe sobre inmigración musulmana en España, en el que sólo el 5% se consideraba radical. ¡Buena noticia, sólo 30.000 probables terroristas! Lo que obvió el ministro no es la cantidad, sino la calidad: esta es la misma minoría musulmana que se afianza sobre la mayoría: la más activa, la más inquieta, la que ocupa mezquitas y madrasas. Y la agasajada por sindicatos, organizaciones y partidos políticos izquierdistas, más dispuestos a acoger al yihadista antidemocrático y antiliberal como ella que al musulmán que mal que bien se integra en la sociedad española.

En el cuarto frente, en Europa, el islamismo ha encontrado en el progresismo un aliado inesperado. Huérfana tras la caída del Muro, ebria de postmodernismo y de nihilismo, y sin un paraíso futuro que construir, parte de la izquierda europea ha volcado su frustración en la primera parte de la profecía de Marx: la destrucción del orden social europeo. El último episodio de la histeria izquierdista lo constituyen los furiosos ataques contra el Papa y la Iglesia Católica a propósito de la pederastia. Más vale no engañarse con esto: no se trata ni de los niños ni del repugnante delito. Ni del Papa. Ni de la Iglesia. Se trata del “opio del pueblo”. Se trata del cristianismo. Él es la pieza de caza mayor del progresismo, y tan pronto como se le pone a tiro, toda munición es poca.

Los ataques furibundos, donde se mezclan medias verdades, manipulaciones y abiertas mentiras, coincidieron en el tiempo con el asalto violento de cien islamistas a la Mezquita de Córdoba, ante la sonrisa comprensiva del laicismo, que no tolera un crucifijo en una escuela, pero que ve con simpatía el ataque violento a la Catedral cordobesa. Para la izquierda ávida de revancha contra la Iglesia de Juan Pablo II, toda ayuda es poca, e incluye marchar junto a las minorías islamistas que -como ella aunque por distintos motivos-, desprecian el orden político occidental.

Más vale no engañarse acerca del significado del laicismo progresista. El izquierdismo es el buldózer del islamismo: lleva a cabo la demolición cultural y moral europea sobre la que el islamismo buscará construir un sistema totalitario sobre europeos y musulmanes. Hoy, progresismo e islamismo avanzan juntos: en el matrimonio homosexual, antesala de la poligamia; en el “culto compartido”, antesala de un solo culto; en la “libertad” religiosa, antesala de la sharía para las comunidades musulmanas. En nombre de la democracia, la izquierda ataca y socava sus principios e instituciones, y en nombre también de la democracia, el islamismo domina comunidades musulmanas, impone sus imanes y encierra a los inmigrantes en guetos ideológicos y propagandísticos. Ante el pasmo general de una población eminentemente cristiana, los unos y los otros les anuncian el fin del cristianismo en Europa, y su sustitución por los dogmas islámicos o progresistas. Fin que lo será, sí o sí, del orden social tal y como lo hemos conocido.

Este es el drama de nuestro tiempo: mientras las minorías políticas, culturales y mediáticas europeas centran su interés en la demolición minuciosa y masiva de sus principios culturales y morales, de sus instituciones más antiguas y de sus creencias más inmemorables, otra fuerza histórica se prepara para ocupar su lugar a golpe de minarete. Hegel habló del fin de la historia cuando intuyó que nada había detrás del estado moderno y la democracia, y una lluvia de críticas cayó cuando Fukuyama situó el fin de la historia en el triunfo occidental sobre la URSS: en verdad, el fin de la historia se intuye cuando los mismos europeos desmoronan culturalmente sus sociedades y las entregan a sus enemigos. Éstos ni siquiera deberán vencer en los otros frentes. Les valdrá ganar el cuarto.

Fuente: http://www.gees.org/articulos/la_izquierda_y_el_cuarto_frente_islamista_7720

Jaime Piniés y Ramón Marcos (UPyD)
"La clase política española está dispuesta a hundirnos"
Tras el informe sobre el despilfarro de las CCAA elaborado por UPyD, hemos hablado con sus responsables, Jaime Piniés y Ramón Marcos, que describen una situación económica “en el límite”. “Con esta clase política nos hundimos”, alertan.
C. Jordá Libertad Digital 23 Abril 2010

Jaime Piniés y Ramón Marcos han sido los responsables de la elaboración del estudio que ha publicado la Fundación Progreso y Democracia sobre el despilfarro autonómico, que ha puesto sobre la mesa cifras espectaculares: hasta 26.000 millones de euros podrían estar despilfarrando las administraciones autonómicas.

Hemos mantenido una conversación con ellos sobre el contenido del mismo y sobre la situación económica española, que califican de muy grave. Precisamente, en su estudio, Jaime Piniés, que por cierto es columnista de Libertad Digital, y Ramón Marcos señalan por dónde debe empezar la mejora: racionalización de las estructuras y recortes del gasto, pero uno se pregunta si es posible ahorrar, como proponen, 26.000 millones de euros.

La respuesta es contundente: “Se puede ahorrar más”, nos dice Ramón Marcos, “porque la comparación que estamos haciendo es con las tres comunidades más eficientes, pero éstas también hacen algunas cosas mal: también hay duplicidades, redundancias, excesos…“

Piniés refuerza la opinión de su compañero: “Además, hay que tener en cuenta que estamos hablando de las CCAA y no hemos entrado a considerar a los ayuntamientos que, simplemente, por el presupuesto que están manejando hoy en día probablemente podrían aportar una cantidad importante de ahorro". No sólo eso: “Al estado también hay que hincarle el diente porque sabemos que hay muchos gastos que un número importante de españoles consideramos superfluo”.

Sin embargo, no todo es negativo, hay algunos buenos ejemplos que, aunque sean pocos, hay que tener en cuenta. Marcos nos da uno que conoce bien por su labor profesional: “La Seguridad Social con 27.000 empleados gestiona un tercio del presupuesto nacional y en los últimos años, con un millón más de afiliados, no se amplió el personal sino se que redujo”.

Pero no parece que cunda mucho el ejemplo: “En el mismo Ministerio de Trabajo, con el incremento en el desempleo, han pedido más personal y se lo han dado. ¿Era necesario? No, se podía haber hecho con menos, pero como no habían previsto medidas de eficiencia y una adecuada gestión del personal lo han hecho mal”.

Un problema de estructura
Situaciones que se repiten en distintas administraciones con una frecuencia muy superior a lo deseable, aunque el problema es todavía más grave, como apunta Jaime Piniés: “Dentro de lo que es la Administración General del Estado hay que tener en cuenta cómo son algunos de los ministerios creados en los últimos años, que parecen de broma”, citando como ejemplos Igualdad o Vivienda. “Por ahí seguro que habría posibilidades de ahorro”, indica.

Sin embargo, lo importante es recordar que “cuando se da el paso a 17 nuevos gobiernos para hacer lo que se venía haciendo de una forma centralizada hay, lógicamente, 17 veces más posibilidades de despilfarro de las que había”. Esto podría evitarse estableciendo severos controles a la gestión y el gasto autonómico, pero este control “es inexistente en España”.

En los ayuntamientos, el proceso ha sido distinto pero las consecuencias similares, como nos dice Ramón Marcos: “Al albur de la burbuja inmobiliaria se han creado un montón de servicios que no están dentro de sus competencias y que se pensaba que se podrían financiar siempre, pero al estallar la burbuja se encuentran con que no se puede pagar”.

Ahora todos los ayuntamientos piden más dinero: “¿Hay que pagar todos esos gastos, tenemos que sufragarlos entre todos los españoles o habría que suprimirlos porque, en realidad, son cargos de confianza colocados por el partido y que no sirven a los ciudadanos? Eso es lo que hay que estudiar”.

Infidelidad al Estado
Ambos autores reclaman que el Estado pueda supervisar las cuentas de las comunidades, tal y como la Unión Europea está planteando hacer con las de los estados miembros. Sería una medida polémica pero, tal y como apunta Jaime Piniés, “si lo hace la UE cómo no se va a poder hacer aquí. Lo que hace falta es voluntad política y, por supuesto, darle al Estado los mecanismos necesarios”.

Pese a ello, puede que los controles no sean aplicables o no sean suficientes: “Parte del problema deriva de que no se está siendo fiel al Estado. Hay algunas instancias de las CCAA que más que actuar como fieles descentralizadores lo que persiguen es otro objetivo: hundir al Estado”.

Ramón Marcos también lo tiene claro: “Los estados tendrán que entregar a la UE sus presupuestos antes de que lo aprueben sus propios parlamentos para comprobar gastos e ingresos. ¿Y esa competencia no la tiene el Estado respecto a las CCAA? ¿No puede controlar sus ingresos y sus gastos o sus previsiones para ver si son realistas o van a generar más déficit?”

Una situación límite
Las medidas son urgentes porque, según el análisis de UPyD y sus expertos, la situación es realmente grave,. Así, según Piniés, “dentro de poco, si no tenemos cuidado, nos van a controlar el presupuesto. Nos encontramos en una situación económica muy delicada”.

Y el ejemplo está cerca: “Grecia está padeciendo un problema terrible porque no tiene dinero para afrontar pagos de su deuda y, lamentablemente, son muchos los que pronostican problemas similares para ciertos países. Entre ellos, está España como el que peor lo puede tener”. Efectivamente, a este respecto el análisis de los expertos no puede ser más claro.

Para Piniés todavía es posible una solución que llegue de nosotros mismos, interna, española, pero cada vez hay menos tiempo, y “si las reformas nos vienen impuestas serán mucho más traumáticas y duras", alerta.

Marcos también lo ve claro o, mejor dicho, muy oscuro en caso de que “en España no nos pongamos de acuerdo para tomar medidas de verdad, no de maquillaje como el decreto de Zurbano”. Eso sí, tal y como advierte, “estas medidas de verdad exigen liderar un proceso de cambio en el país, hacer que la política sirva para mejorar la vida de los ciudadanos, no para alimentar el propio sistema”.

Soluciones difíciles
Y es que por complejo que sea, “todos ven muy claro el diagnóstico... salvo el Gobierno”. Y las soluciones también están bastante claras, al menos, en el grupo de economía de UPyD: “Hace falta una reforma laboral urgente, y no porque lo digan los 100 economistas más influyentes del país, es que ya lo dice el FMI, el BCE, el Banco de España...”

Además, es necesario atajar el gasto de las Comunidades Autónomas y el Estado: “Es un escándalo tener un déficit como el que estamos manejando”; no sólo eso, “en las administraciones locales también habrá que estudiar la financiación”. Pero, por desgracia, no parece haber muchas esperanzas, según Marcos, “con esta clase política nos hundimos, están dispuestos a hundirnos”.

¿Dónde está la solución entonces? Ésta pasa por "reformas sustanciales que alteren, mediante el voto popular obviamente, el mapa político”. Y es que, mientras “unos lo hacen muy mal” (el Gobierno), “otros tampoco son una solución fiable” (la oposición del PP), asegura.

¿Consciencia o inconsciencia en la ciudadanía?
Ante este panorama cabe preguntarse si los ciudadanos somos conscientes de la que nos puede caer encima. Ramón Marcos cree que todavía no, pero Jaime Piniés sí ve signos de ese despertar: “Se va concienciando en la medida en que ese dinero que tiene el Estado para pagar subsidios se agota y ya hay más de un millón de personas que se han quedado sin ningún tipo de subsidio en España”.

Además, “hay colectivos enteros que ya no tienen recursos y algunos, como los inmigrantes, que están completamente desamparados: ni siquiera tienen el apoyo de la familia y no pueden volver a su país porque, por lo general, está aún peor”.

“Es una situación delicada, en el límite”, apunta Piniés, “y vemos que en este contexto las soluciones del gobierno pasan siempre por más gasto, incluso cuando ya todas las entidades internacionales responsables nos dicen que estamos entrando en un territorio extremadamente peligroso. Los mercados ya están dejando de confiar en España”.

Una situación que, de no cambiar, tendrá serias consecuencias sociales, como nos dice Ramón Marcos: “En los próximos años veremos cómo los servicios públicos van a empezar a cambiar a peor. La sanidad está a punto de estallar, por ejemplo. La reunión entre los consejeros autonómicos y la ministra es porque hay una deuda que no está todavía computada y llegará un momento en el que no se va a poder pagar ¿Qué haremos entonces?”.

Así las cosas, buena parte del problema está en los dos grandes partidos: “El PP y el PSOE están en una dinámica que nos hace mucho daño porque no son capaces de afrontar los problemas, de ponerse delante del toro y cogerlo por los cuernos”.

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Estatut
¿Y si el mal fuera el catalanismo?
Antonio Robles Libertad Digital 23 Abril 2010

¿Por qué todo es tan previsible? El catalanismo ha llamado a arrebato. Ya sabe que el actual Tribunal Constitucional no legitimará al actual Estatuto. En su interpretación más benévola, 14 artículos eran rechazados y 25 interpretados. Y aún así, la ponencia fue rechazada.

Los catalanistas han tomado nota, cualquier otra sentencia será peor. Y como un mal perdedor, recurren a una vieja treta antidemocrática: desautorizar al tribunal cuando el resultado se prevé inevitablemente adverso. En el trapicheo esperan alcanzar dos ventajas: lograr imponer magistrados de su cuerda después de desacreditar a los actuales, y ganar tiempo, sobre todo ganar tiempo. En el primer caso, caen en la misma deslealtad que critican. En el segundo, pretenden consolidar por acumulación de tiempo lo que previsiblemente la legalidad constitucional no le garantizará.

El primer amago para deslegitimar al Tribunal Constitucional lo lanzó Artur Mas a la prensa en el 2008 con motivo de un revuelo mediático en el que se lanzó el temor a una sentencia adversa contra el estatuto. Poco a poco se fueron sumando a la descalificación el resto del catalanismo. Cada uno con su partitura particular, pero todos con el mismo guión. Hasta completar una desvergonzada rebelión contra las instituciones constitucionales. O sea, contra España, que de eso se trata.

El fracaso de la historia de España como nación democrática ha llegado siempre de la falta de respeto a las normas legalmente establecidas. Las asonadas militares pudieran parecer las máximas culpables, pero hay otras no menos perniciosas que siempre las precedieron. Todas nacidas de la escasa cultura democrática española, como el nulo respeto por las normas establecidas y la falta de tolerancia ante la derrota. Este es un caso diáfano. Rompo la baraja porque la partida arruina mis expectativas.

No lo duden, la nueva puesta en escena del catalanismo, de todo el catalanismo (el mediático, el cultural, el religioso, el político y el deportivo) será la cruzada contra la legitimidad de los diez magistrados. Reuniones, pactos, manifiestos, editoriales conjuntos, aquelarres teatrales en el Parlamento, amenazas y chantajes, un enjambre de articulistas, cantautores y oenegés liderados por el Dret a Decidir y mucha TV3 y más radio, incluso un mosaico en las gradas del Camp Nou para plasmar en colores lo que la realidad les niega. Las vísceras de la nación contra los derechos cívicos de los catalanes. O sea, albañiles, camioneros, asistentas y cajeras, maestras, fontaneros, cocineros, vendedores, enfermeras, camareros... ¡ay!, ese 64 % de catalanes que ni votaron el tuneado del estatuto, ni llorarán su baño de realidad. Todo precedido de duras descalificaciones, la última del mismísimo expresidente Jordi Pujol: el TC "no merece ni confianza ni respeto". Y el actual, José Montilla, dispuesto a minar su credibilidad a través de una declaración solemne del Parlamento de Cataluña. Diagnosticado el resultado, es urgente dar argumentos a los ciudadanos de Cataluña para justificar el desacato masivo a la futura sentencia. Y a seguir viviendo del negocio nacional. De momento ya ha llegado a pactar los siguientes disparates con Artur Mas: recusar a los magistrados que hayan excedido su mandato, declarar que el Constitucional se declare incompetente para juzgar el Estatuto e impedir que pueda juzgar cualquier Estatuto aprobado en referéndum. Ni tienen vergüenza, ni respetan las reglas democráticas más elementales. Con una irresponsabilidad difícil de catalogar, minan el prestigio de las instituciones que les garantizan la legitimidad de sus cargos. Por ese camino los nacionalistas saben dónde quieren llegar, pero Montilla y el PSC sólo huyen de la quema sin darse cuenta que cuando tengan la necesidad de volver la vista atrás, habrá desaparecido el camino.

En estos últimos años, se ha contrapuesto la legitimidad y la moderación del catalanismo a los excesos del nacionalismo y el independentismo. Pero ha sido el catalanismo quien los ha engendrado y quien ha otorgado privilegios a unos catalanes y nos ha privado de derechos a otros. Nos hemos dado coartadas, el mal venía de los excesos nacionalistas. A salvo quedaba la voluntad cultural del catalanismo para recuperar señas de identidad y derechos arrebatados.

Es posible que nos hayamos equivocado. Habrá que empezar a preguntarse en voz alta si el mal es el propio catalanismo. Legitimado por 40 años de franquismo, olvidamos que la raíz de su doctrina es racial y profundamente integrista. Él nos ha traído hasta aquí. Él ha sido y es, hoy más que nunca, el caldo de cultivo donde han fermentado emociones en detrimento de procedimientos políticos racionales. El catalanismo es la coartada donde han sobrevivido todos los espectros reaccionarios superados por la Revolución francesa, la Ilustración y los Estados de derecho. De ahí su inclinación romántica por los derechos históricos, su prioridad por el territorio frente a los derechos individuales de los ciudadanos, la imposición de la lengua única como signo de identidad nacional, la asimetría judicial, territorial, económica y fiscal frente al bien común que la Constitución avala, el derecho a la diferencia frente a la igualdad de derechos y obligaciones de todos los españoles. De ahí su obsesión por remarcar y crear diferencias en lugar de buscar empatías. Al final, la filosofía de fondo nos deja una atmósfera reaccionaria y antigua, tramposamente presentada con fórmulas de rebeldía y libertad nacional. Una modorra de la que hemos de despertar.

Ese caldo de cultivo es de naturaleza emocional; legítima, sin lugar a dudas, pero como todo lo sentimental, nunca debiera haber excedido el derecho individual a sentirla y vivirla como mejor convenga a cada cual. Jamás debiera haber sido instrumentalizada con el fin de convertirla en materia jurídica y política. Y menos aún para fundamentar esencias nacionales, y de ellas extraer las justificaciones para excluir al resto de catalanes por querer vivir su catalanidad bajo los principios de la ciudadanía constitucional.

Quien tenga valor para plantearlo así, se habrá de enfrentar a una sociedad altamente intoxicada, pero también habrá dado el primer paso hacia la salida del laberinto. Deberá aceptar los costes electorales de los pioneros, pero habrá hecho un servicio impagable a la igualdad de todos los españoles y al Estado.

El catalanismo tiene derecho a existir, pero ninguno a excluir al resto de catalanes de su ciudadanía y de su catalanidad. El catalanismo no es la esencia de Cataluña, sino su parte integrista. El catalanismo ha de democratizarse, dejar su esencia sentimental y aceptar las reglas del liberalismo político, como la tolerancia y el pluralismo cultural, ha de aprender a incluir, no a excluir para ser. Por eso es preciso plantarse, hacerle un pulso democrático sin temor a ser considerado anticatalán: muy al contrario, ese será el primer paso para recuperar el orgullo de ser catalanes sin tener que ir por la vida humillando o siendo humillados.

Desenmascarar su naturaleza antiliberal, no será sencillo. Serán necesarias altas dosis de pedagogía y salvar de su desvarío los legítimos derechos culturales y lingüísticos que ha secuestrado para abrir zanjas entre unos catalanes y otros y entre unos catalanes y el resto de españoles. No será fácil separar, hacer comprender a todos los que de buena fe creen ver en él el instrumento para defender con eficacia la lengua y cultura propias, que esos y otros derechos quien los garantiza de verdad no es la quimera de una nación romántica futura, sino el Estado de Derecho que todos nos hemos dado y que garantizan las reglas constitucionales. Precisamente esas reglas que quieren romper una vez más, como vulgares españolazos.

Se acabó el tiempo de los complejos. Los gestores del catalanismo en Cataluña son una oligarquía política profundamente antidemocrática. Cuanto más pronto nos demos cuenta, antes y con menos costes devolveremos la comunidad autónoma de Cataluña a todos los catalanes. Por eso, los catalanes hemos de hacer un pulso democrático al catalanismo. Empezando por denunciar el golpe institucional contra el Tribunal Constitucional.

Blanqueo de delitos, recompensa de la adicción
Regina Otaola Libertad Digital 23 Abril 2010

En esta España que pierde competitividad a marchas forzadas resulta que el Gobierno sólo es capaz de generar titulares de primera plana con hechos ocurridos hace décadas, esta vez por primar y ensalzar públicamente a quien ayudó a lavar 1.200 millones de pesetas cuya procedencia no era lícita de ninguna de las maneras. Al mismo tiempo, aparenta esforzarse en consensuar un documento sobre Educación con la oposición. ¿Acaso la educación que los niños y jóvenes reciban ha de circunscribirse al Colegio? Ni mucho menos. El ejemplo de los mayores es más importante si cabe que el de los libros de texto, empezando por sus padres y los adultos que los rodean y siguiendo por profesores y en gran medida por los representantes públicos, no sólo políticos, que aparecen de continuo en la televisión y otros medios de comunicación. Y el ejemplo que está dando este Gobierno y de ahí para abajo en las administraciones copadas por los socialistas es el de “blanquea, que algo queda”, porque al pasar de los años todo parece quedar olvidado en el país donde los hechos no tienen consecuencias hasta el punto de ser recompensados los delitos por adicción política, ese o este comportamiento indecente pero al servicio del Partido Socialista, “el partido de los Buenos”. Por otros motivos, pero no menos graves, ha sido ya recompensado García Hidalgo. ¿Dónde está la ética? ¿Dónde la Política? Y, ¿qué fue de la Administración de Justicia?

La impunidad, más que inmunidad, de toda una serie de representantes políticos que no son tales, porque se pretenden por encima de la Ley, alcanza también sus límites cuando no los rebasa de manera flagrante en Guipúzcoa, con un diputado general, representante del Estado, capaz de declarar que “todos nos debemos implicar para ayudar a la izquierda abertzale”, es decir, Batasuna, porque “en este país existe un problema político muy importante que está distorsionado de un modo gravísimo por el fenómeno del terrorismo”. Y esto último podría sonar como cierto, pero la conclusión de los nacionalistas al respecto no es acabar con los terroristas y sus colaboradores batasunos como en cualquier sistema democrático, sino en blanquearles como representantes políticos legítimos para poder contar con ellos en la nueva realidad política pero sobre todo jurídica que seguiría a “la Paz”.

En cualquier caso, hasta ahora y por muchos movimientos que haya y muchas conversaciones que sí que hay, Batasuna no ha hecho nada ni dicho nada contrario a su trayectoria. Sigue sin condenar el terrorismo de ETA, sigue sin condenar el último asesinato de la banda perpetrado en Francia, sigue siendo parte del entramado etarra. Son el resto de formaciones las que dan mayor o menor pábulo a sus expresiones, junto a la mayoría de los medios de comunicación vascos. Y sin embargo hay un salto a considerar en la implicación del diputado general Markel Olano, porque debiendo representar los intereses de todos los guipuzcoanos sólo considera tales a los nacionalistas, y de ahí que hable de vulneración de derechos por la aplicación de la Ley de Partidos a los batasunos mientras considera a las víctimas del terrorismo como producto del “conflicto político”. Lleva tres años abogando por el contacto permanente con una organización considerada como criminal por los mismos tribunales europeos, y no se cansa porque ésa es su única función: poner el discurso, la legalidad y la misma sociedad al servicio del proyecto de Sabino Arana y compañía, caiga quien caiga.

Lo único que puede fastidiar ahora al diputado general es que ya no está su añorado Ibarretxe en Ajuria Enea y puede que hasta se aplique la Ley de Partidos “si lo aconseja la jugada”. Cualquier cosa.

II República Española… ¡Y bastarda!
Teresa Puerto Ferre Minuto Digital 23 Abril 2010

El PROYECTO de STALIN.
Desde el asalto al poder, tras el programado 11-M , la momia republicana deambula por la España zapateril de la mano de esa colección de fósiles herederos del franquismo masón . El Socialismo franquistón de los zapaterolos, las fernández-de-la-vega, los conde-pumpido, los polanco, los montillas , los bono , etc… ,etc.., los acartonados del régimen , que tan bien se sirvieron del franquismo más cañí practicando la “ideología de la buchaca” (money, money, money ) , ahora emergen -embusteros- bajo el trapo republicano para insultarnos a los españoles decentes y seguir en la palestra del poder.

Los nazi_onalismos secesionistas y la izquierda piquetera del radical ZP raro es el día que no nos canturrrean la milonga porteña de la vuelta a la república y al federalismo feudal: la vuelta del Antiguo Régimen. La vuelta de las momias. Tras el último golpe de estado mediatico del infausto 11-M , entendemos cada día mejor ese enfermizo empeño del socialismo zapateril por descuartizar España y convertirla en una menestra de 17 taifas feudales “federadas” donde sus caudillines sociatas del modelo “montillero, marcelí, pachi-euskaldú, .. ” perpetuarán “in eternum” sus trapisondas caciquiles.

Para que no nos flaquee la memoria histórica de aquel 14 de abril de 1931 convendrá refrescar los infaustos acontecimientos que la izquierda española se empeña ahora en tergiversar y cambiar con su “Ley para la Falsificación de la Memoria Histórica”. Los archivos que se están publicando los decentes de la Historia desnudan la realidad histórica. Eso mientras no nos los expolien o nos los saqueen…..

La II Republica española nació (como la Primera) de una mentira y de un fraude electoral. El 14 de abril de 1931 se convocaron Elecciones Municipales y, por lo tanto, no se votaba un cambio de régimen (de monarquía a republica) . En esas elecciones locales ganaron por mayoria absoluta los concejales monárquicos , pero la izquierda republicana , golpista ella, decidió hacer lo que le vino en gana y, saltándose las más elementales reglas democráticas, decidió que los votos rurales no valían y, por tanto, atribuyeron el triunfo a los votos urbanos , favorables a la II Republica . Fue, por tanto, un acto golpista pues ,pese a no votarse el cambio de un Regimen Constitucional , sin embargo, se produjo el vuelco. II República Española BASTARDA y GOLPISTA …..

De acuerdo con el “Anuario Estadístico” de 1931 los resultados electorales fueron : 26.257 concejales monarquicos (derecha) contra 24.731 concejales republicanos (izquierda). Es decir, ganaron las derechas monárquicas por 1.526 concejales pero fue el golpismo arbitrario de Manuel Azaña el que decidió que los votos depositados en pueblos y localidades menores ¡¡no valian!!… E incluso cuando el iluminado Azaña, en 1933, volvió a convocar elecciones donde “se demostrase el entusiasmo republicano” … en esos “burgos podridos” (así los llamaba Azaña) ¡volvieron a triunfar los monarquicos! .

España era definida en el título preliminar de la ley como una “República de trabajadores” (en vez de Republica Democratica ) por sugerencia del radical socialista Valera . Y era “antidemocratica” porque no cubría ni los mínimos de un estado democratico ya que los artículos 26 y 27 de la Ley Constitucional aprobada el 9 de diciembre de 1931 anunciaban las siguientes tropelias:

Le negaban a la Iglesia Católica la libertad de asociación y de enseñanza y de toda influencia social . Le privaba de sus medios de vida y le negaba derechos y libertades elementales. Disolvía la Orden de los Jesuitas, suprimía las órdenes y congregaciones religiosas y se les prohibía adquirir bienes y ejercer la enseñanza . Sus propiedades fueron confiscadas y nacionalizadas , quedó abolido el culto publico y se secularizaron los cementerios de las diferentes confesiones.

Imponía el control estatal sobre el proceso educativo , la escuela unificada y laica. Patrocinó las Brigadas Internacionales que eran el ejército-soviet del genocida Stalin para implantar en España la dictadura del proletariado y el marxismo puro y duro . Patrocinaba las flagrantes notas antidemocraticas del partido de Azaña (la Izquierda Republicana) contra el gobierno légitimo de coalicción con tres ministros de derechas cuya legitimidad le negaba . Se amordazó la prensa de marzo a julio de 1936 imponiendo la censura “derivada del estado de alarma” . El parlamento frentepopulista destituyó ilegal y antidemocráticamente en marzo de 1936 al Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora . Se amenazó de muerte a los líderes de la derecha desde los bancos comuistas….

Finalmente el 13 de julio de 1936 , un destacamento de fuerzas de orden público , flanqueado por pistoleros comunistas y socialistas , al mando del capitán Condés de la Guardia Civil , secuestró y asesinó en su domicilio al jefe de la oposición monárquica José Calvo Sotelo , acontecimiento que colmó el vaso y, lógicamente, desencadenó el Alzamiento del General Franco el 18 de julio contra aquella gran barbarie de sello STALINISTA.

Hasta el mismo Presidente de la Republica , Niceto Alcalá Zamora , en sus terribles memorias, nos habla de la tremenda degradación de esta Republica totalitaria y antidemocratica que inauguró la era de los Holocaustos contra inocentes con esos más de 10.000 curas , monjas, obispos, seglares católicos ,etc. asesinados en apenas unos meses añadidos a los 5.000 asesinados en Paracuellos :“LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 1936/39 ERA UN LUGAR DE ENSAYO PARA LOS SOVIETICOS …. SUS OBJETIVOS MÁS URGENTES ERA EL CONSEGUIR QUE EL PARTIDO COMUNISTA ESPAÑOL (COMPLETAMENTE SUPERVISADO POR LOS SERVICIOS DE LA KOMITERN Y DEL NKVD) SE HICIERA CON EL PODER DEL ESTADO CON EL FIN DE QUE LA REPUBLICA (ESPAÑOLA) SIGUIERA LOS DESEOS DE MOSCÚ. ESTE OBJETIVO IMPLICABA INSTAURAR LOS METODOS SOVIETICOS, EN PRIMER LUGAR LA OMNIPRESENCIA DEL SISTEMA POLICIAL Y LA LIQUIDACION DE TODAS LAS FUERZAS NO COMUNISTAS” .Archivos de Moscú.(pág. 379 “El Libro Negro del Comunismo” de Stéphane Courtois y otros. Edit. Planeta-Espasa. 1998) ..

Muchos de los planteamientos antidemocráticos del gobierno de ZP que estamos viviendo actualmente en temas de religión y su stalinistas leyes de educación, de memoria histórica, contra la libertad religiosa, del infanticidio abortero, etc… tienen demasiadas afinidades con aquellas barbaries de la izquierda intolerante de los años ´30 . La democracia, desgraciadamente, no ha hecho mella en el Socialismo . Sigue con su genética totalitaria .

(La falsificación de la historia por la Gran Multinacional de la Mentira, tiene su ejemplo señero en esta fotografia falsa y “de pose” de un miliciano comunista fotografiado por el superfamoso Capa para la “propaganda machine” internacional . Así funcionaba el republicano bando stalinista.)

Hay que seguir cantándole a ZP aquella tonadilla popular de mi querida abuela :

“Chiula-li, chiula-li
que té agonía:
que s´en vaja d´este poble
la república cochina” ….
al aquelarre republicano-zapateril hay que seguirle “chiulant” i ben fort.

El Pacto Educativo apoya el plurilingüismo
El Gobierno busca que, al acabar ESO, todos los alumnos de comunidades bilingües se expresen de forma correcta por escrito y oralmente en castellano y su idioma propio
AGENCIAS | MADRID / SANTIAGO La Opinión 23 Abril 2010

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, instó ayer a los poderes públicos a que pongan los medios "que sean necesarios" para garantizar que al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) todo el alumnado comprenda y se exprese con corrección, oralmente y por escrito, en lengua castellana y, si la hubiere, en la cooficial de la comunidad autónoma. Esta es una de las novedades que incorpora el texto final de propuestas para el Pacto Social y Político por la Educación -un documento de doce objetivos y 148 propuestas que tienen como finalidad la creación de un sistema educativo que "garantice la equidad y la excelencia en todos sus niveles"-, que el ministro presentó ayer ante agentes sociales y políticos, y que recoge que "la competencia lingüística es una de las claves para el desarrollo personal y profesional de los estudiantes y para su inclusión social".

Además, la propuesta del Gobierno aboga por incrementar las medidas en el ámbito escolar y social para que todos los jóvenes se expresen con corrección en, al menos, un idioma extranjero, preferentemente el inglés.

Otros puntos que amplía el nuevo texto hacen referencia al refuerzo de la autoridad del profesor pero sin llegar a concederle el rango de autoridad pública y plantea "revisar la estructura del Bachillerato para flexibilizar su organización y establecer los procedimientos necesarios para que el alumnado pueda superar todas las materias". Además, aboga porque las asignaturas se agrupen en ámbitos durante los primeros cursos de ESO con el fin de reducir el número de materias y de profesores que tiene el alumnado.

En cuanto al reconocimiento de la autoridad del profesorado -exigencia manifestada por algunos dirigentes del PP y sindicatos del profesorado- la propuesta de Gabilondo propone apoyar a los docentes y a los equipos directivos de los centros "reforzando su autoridad social, académica y profesional en el ejercicio de sus funciones". Además, "se establecerá la asistencia jurídica necesaria y adecuada ante las demandas que pudieran derivarse de su actuación profesional, lo que está asociado al reconocimiento de su autoridad y a un mayor reconocimiento social, especialmente por parte de las familias, fomentando el respeto y un buen clima de convivencia para conseguir que todos los centros sean lugares adecuados para el estudio y el trabajo".

La memoria económica del pacto es otro de los aspectos que ayer dio a conocer el ministro. Se destinarán 1.570 millones de euros para desarrollar el Pacto por la Educación en los próximos tres años, aunque Gabilondo renunció a blindar las reformas por ley.

Por otra parte, el documento concreta que "la programación general de la enseñanza por parte de las administraciones educativas debe favorecer la libertad de elección de las familias" para lo que la propuesta compromete a facilitar a los padres "una adecuada información sobre los proyectos educativos de cada uno de los centros públicos y privados concertados de su correspondiente ámbito territorial".

Para hacer frente al abandono del sistema educativo por parte de los jóvenes, tras completar la educación obligatoria, el texto plantea que se fomente que todos los estudiantes continúen su formación, como mínimo hasta los 18 años, "flexibilizando las ofertas formativas, impulsando el aprendizaje a lo largo de la vida y ofreciendo alternativas que permitan compatibilizar formación y empleo", a fin de alcanzar el objetivo europeo de que un 85% de jóvenes tenga una titulación secundaria postobligatoria.

Tras hacer pública su propuesta, Gabilondo señaló que la "capacidad de consenso" por parte del Gobierno en torno al pacto educativo ha llegado "hasta aquí". "Hemos señalado que hasta aquí ha llegado nuestra capacidad de consenso; no digo nuestra paciencia; nuestra paciencia llega mucho más lejos; digo la capacidad de consenso", sostuvo. Por su parte, las comunidades gobernadas por el PP se mostraron "sorprendidas" por la presentación de un anexo de unas 20 medidas al texto definitivo. Ahora tendrán 15 días para analizar el documento y fijar su posición ante este. Aseguran que el Gobierno central "debe estar a la altura" de la "ocasión histórica" que se le presenta para poder reformar el sistema educativo y ofrecer asignaturas comunes para todo el territorio, "evitando que la Educación marche a distintas velocidades en cada autonomía".

Por su parte, la diputada de Bloque Nacionalista Galego Olaia Fernández censuró ayer la propuesta del Gobierno en materia de educación porque, asegura, "no refleja en absoluto la situación y la problemática del gallego en la comunidad".

El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez Abad, calificó de "vacía" la nueva propuesta de pacto estatal elaborada por el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ya que en algunas cuestiones ha habido "incumplimientos o retardos" por parte del Gobierno en cuanto a la legislación. "Son una serie de medidas que pretenden que nosotros asumamos cuando muchas veces no compartimos y lo que entendemos es un pacto educativo que no se asuma bajo un acuerdo de financiación con el hecho de que si se asumen bien y si no habrá financiación", señaló.

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, condicionó ayer el apoyo de su partido al Pacto Educativo promovido por el Gobierno a que Ángel Gabilondo sea "valiente" y "no se pliegue a determinados vetos de determinadas comunidades autónomas". Feijóo indicó que Educación "debe apostar por el conjunto de España".

Su idioma propio
Nota del Editor 23 Abril 2010

No existe obligación alguna de estudiar en o lengua regional alguna, la Constitución Española no hace referencia alguna al bilingüismo, e impone el deber de conocer el español, por tanto cualquier imposición de cualquier lengua regional es claramente anticonstitucional, además supone la conculcación de los derechos humanos y constitucionales de los españoles, supone un disparate educativo y económico y un genocidio cultural para los español hablantes que se ven obligados a estar por alguna razón en las regiones donde el español es lengua impropia.

Feijóo aboga por el equilibrio lingüístico para llegar a un pacto educativo
El presidente de la Xunta asegura que se llegará a un acuerdo si se "apuesta por el conjunto de España"
Álvaro Rubiowww.lavozlibre.com 23 Abril 2010

Madrid.- Tras conocer uno de los principales puntos del Pacto por la Educación, presentado este miércoles a todos los partidos, en el que se defiende "poner los medios necesarios para que al finalizar la ESO, todo el alumnado comprenda y se exprese con corrección, oralmente y por escrito, en la lengua castellana y, si la hubiere, en la lengua cooficial de la comunidad autónoma", el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo asegura que se llegará a un acuerdo si se "apuesta por el conjunto de España" y se "mantiene el equilibrio lingüístico" entre las lenguas de las autonomías.

Feijóo ya presentó el Decreto de Plurilingüismo Lingüístico con el que daba carpetazo a la imposición del idioma y buscaba un "equilibrio" entre el gallego y el castellano. El presidente de la Xunta está dispuesto a cumplir su objetivo y por eso pide que el Pacto por la Educación mantenga esa proporción entre las lenguas oficiales de cada comunidad autónoma.

Núñez Feijóo explica que el Ministerio de Educación "debe apostar por el conjunto de España y no tener problemas con alguna comunidad autónoma que pueda vetar determinadas posibilidades de acuerdo". Añade que "si es valiente y no se pliega a vetos de autonomías, es posible ese acuerdo”

Además Feijóo sostiene que el PP "quiere un Pacto por la Educación" pero considera necesario que se tengan en cuenta algunas de sus reivindicaciones, como por ejemplo que haya "asignaturas y contenidos comunes para el conjunto del Estado".

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos
"El Estatut abrió la caja de Pandora en Cataluña"
Siete años de proceso estatutario "han deteriorado la convivencia”
Miguel Pato, Periodista Digital 23 Abril 2010

"Ni Montilla es Patxi López ni Alicia Camacho es Antonio Basagoiti. No tienen su visión de Estado". Con esta afirmación Rivera escenifica lo que separa a Cataluña de lograr un Gobierno no nacionalista al modo de País Vasco. Allí, dice, han conseguido cambiar más cosas en un año que en décadas anteriores.

Para Albert Rivera las elecciones que se esperan para otoño en Cataluña deberían de ser un punto de inflexión: 30 años más de nacionalismo o abrir un nuevo periodo en el que tomaran decisiones partidos que "no tengan el nacionalismo en la cabeza".

Pero es realista y, a día hoy, ni siquiera cree que el PP sea una alternativa.
"Lamento que el PP pretenda Gobernar con CIU y el PSC con ERC. (...) El PP está tan callado respecto al Estatut porque también busca el apoyo de CIU para poner a Rajoy en Moncloa en 2012 si es que le toca".

A pesar de que encuestas publicadas por medios catalanes como El Periódico de Cataluña no les da ninguna representación en el Parlament tras los comicios de otoño, Rivera está tranquilo y asegura que

"No vamos a esperar que los que hacen editoriales conjuntos nos apoyen. Nosotros somos el antídoto a la oligarquía política y mediática que gobierna Cataluña. Las encuestas de la Generalitat nos dan entre 3 y 5 escaños. Cinco diputados pueden ser más decisivos de lo que muchos piensan".

Sobre el Estatut que se eterniza en el tiempo debido a las constantes presiones políticas que recibe el Tribunal Supremo, el presidente de Ciudadanos lamenta, sobre todo, el "deterioro de la convivencia en España" que se ha vivido en los siete años del proceso estatutario desde que fue anunciada la reforma del anterior.

"Este es un estatuto que no ha sido consensuado con el resto de grupos políticos. Tampoco es necesario y ha abierto la Caja de Pandora del enfrentamiento de Cataluña con el resto de España. Sin olvidar el detrimento de nuestra imagen que eso supone".
 

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