AGLI

Recortes de Prensa   Martes 27 Abril  2010

 

Casas o el zorro cuidando del gallinero
EDITORIAL Libertad Digital 27 Abril 2010

Una semana después de activarse la mayor campaña de descrédito contra el Tribunal Constitucional desde que fue fundado hace más de tres décadas, su presidenta, la nacionalista catalana María Emilia Casas, ha salido a la palestra a exigir respeto para la Institución, pero sin aclarar si se dirige a los que de verdad la atacan o a los que aspiran a que el Tribunal opere con la máxima independencia y rigor. Este juego de manos, que no por previsible es menos chocante, forma parte de una estrategia previamente trazada por el Gobierno y sus aliados nacionalistas para desestabilizar al alto Tribunal, e influir tanto en su composición como en la decisión que finalmente tome respecto al estatuto catalán.

Este estatuto lleva aplicándose desde hace cuatro años a pesar de que el recurso de inconstitucionalidad que interpuso el Partido Popular no ha sido aún resuelto. Esta interminable demora es el primero de los hechos sorprendentes que rodean al célebre recurso que duerme en algún cajón del Constitucional sin que los jueces que lo forman terminen de dictar la constitucionalidad o inconstitucionalidad de un estatuto patrocinado por Zapatero y pergeñado por lo más rancio del nacionalismo catalán. Un cadáver insepulto de la anterior legislatura que empieza a oler y todos quisieran enterrar si consiguiesen manejar a los jueces del Tribunal como marionetas al servicio de la política.

A la inusual tardanza en decidirse hay que sumar los vaivenes que ha padecido el Constitucional en los últimos cuatro años. Movimientos de raíz política con el único objetivo de preparar una resolución al gusto de los padrinos. No es casualidad que la propia vicepresidenta del Gobierno se atreviese a disciplinar en público a la presidenta del Tribunal, como tampoco lo es que se introdujese una enmienda a la Ley Orgánica del TC para que María Emilia permaneciera en el cargo más allá de lo que legalmente le corresponde. La voluntad del Gobierno es que el estatuto, su estatuto, salga adelante sorteando el escollo del Constitucional. Por eso han demorado deliberadamente la tramitación del expediente zancadilleando a los magistrados no afines.

Y esto no es una interpretación libre sino un hecho constatable en la realidad. Cuando fue recusado Pérez Tremps, el bloque al servicio del Gobierno paralizó el trámite inmediatamente. Lo mismo sucedió cuando Manuel Aragón se puso de perfil suscitando serias dudas de que su veredicto iba a ser el que el Gobierno esperaba. A la inversa, tras el inesperado fallecimiento de García Calvo, propuesto por el PP, Casas y los suyos se apresuraron a aprovechar la ventaja para preparar ponencias favorables. Al final, después de todas estas indecentes maniobras, parece inevitable que la resolución final no sea la que desea Moncloa y su peón al frente de la presidencia del Constitucional. Razón por la que el recurso ha vuelto al letargo.

Los nervios, sin embargo, han empezado a cundir entre las filas nacionalistas, que lo mismo se apuntan a crear un frente común contra el Tribunal que a liquidarlo, según gustos y pareceres. Ellos y sólo ellos son la verdadera amenaza para la Constitución y para el Tribunal especial que vela por ella. Con los hechos en la mano, María Emilia Casas, que se rasga las vestiduras después de haber rebajado al Tribunal a la altura del betún, no puede seguir presidiendo tan alta institución. Un Tribunal necesario en nuestro sistema que, por su culpa, vive postrado sus horas más bajas y humillantes.

Es lo que hay
Maite Nolla www.gaceta.es 27 Abril 2010

No se equivoquen, los resultados de los referendos reflejan lo que hay. Si comparan ustedes los resultados que dicen haber tenido este domingo con lo que pasa habitualmente en las elecciones de todo tipo en Cataluña, obtendrán algo bastante parecido. El independentismo en Cataluña nunca ha representado a más del 25% del censo. Apliquen a ello algunos factores de corrección.

Por ejemplo, descuenten de los votantes de CiU el justomolinerismo acomplejado y hagan lo propio con los menores de dieciocho años y extranjeros que carecen de derecho de voto legal. Tengan en cuenta que tampoco son excesivamente fiables unos resultados observados internacionalmente por batasunos con boina calada. Añadan que, según los organizadores, no utilizan ni el padrón ni el censo; cosa que es mentira, aunque reconocerlo sería delito, pero que da una idea del tema. Ni siquiera el apoyo ilegal de ayuntamientos y diputaciones, el escaqueo de la Fiscalía de Cataluña y del Gobierno de España o el despliegue de medios públicos –TV3 dedicó entre un tercio y la mitad de sus informativos al evento– ha servido para nada. Perdonen por el localismo, pero en mi querida Lérida sólo ocho de cada cien ilergetes han perdido su tiempo en votar. En definitiva, este bonito día festivo ha demostrado lo que ya sabíamos: tirando largo, sólo uno de cada cuatro catalanes es independentista.

Y claro, si eso es así, la pregunta que hay que hacerse es por qué si los nacionalistas son minoría en Cataluña, la política y los medios reflejan todo lo contrario. Perdonen otra vez, pero la respuesta la tienen en mi ciudad. En Lérida el PP apenas tiene dos concejales y, lo peor de todo, les da igual. Desde marzo de 2004 han perdido votos en todas y cada una de las elecciones en Cataluña. En lugar de procurar obtener más votos, hace mucho tiempo que sólo son una empresa de gestión de cargos.

Estado de descomposición política, y un tribunal basura.
Pío Moa Libertad Digital 27 Abril 2010

Casas pide respeto para el TC ante la "intolerable campaña de desprestigio" Nadie desprestigia más al TC que la propia Casas, la cual, si tuviera un poco de vergüenza, se habría ido hace ya mucho tiempo. Es más, un tribunal presidido por esa señora solo puede ser un tribunal basura, aunque debe reconocerse que la cosa viene ya de muy lejos, concretamente del caso Rumasa, madre de todas las corrupciones, organizado por los enterradores de Montesquieu, triunfantes desde entonces, y de otras sentencias basura pronunciadas por ese tribunal en defensa de los abusos separatistas y similares. No se puede tener respeto a lo que no es respetable, porque entonces se pierde a lo que sí lo es, y la podredumbre que produce el sistema partitocrático, que no democrático, sistema de partidos basura y de políticos basura como los que padecemos, atufa ya al país entero.

Curiosamente lo del TC llega al mismo tiempo que otra exhibición de podredumbre devergonzada, intimidatoria y apabullante: la garzonada. Garzón es tan evidentemente prevaricador como es ilegal el estatuto catalufo, que no catalán; pero encuentra la defensa de las turbas de los partidos de izquierda y separatistas, para quienes, como siempre, la democracia consiste en que manden ellos, y la justicia en que los jueces sirvan a sus designios. España vive en estado de ilegalidad, por lo menos para los políticos, sean del gobierno o de la oposición. Y ahí tenemos a esos infames dando cada dos por tres lecciones de ética.

Estamos ante un nuevo fracaso histórico. He señalado en Nueva historia de España cómo el siglo XIX fue en gran medida la historia de un fracaso, culminado en la I República, para enmendarse parcial, pero esperanzadoramente, con la Restauración. Hasta que los demagogos y botarates izquierdistas y separatistas lograron echarla abajo, forzando una dictadura de urgencia, dictablanda más bien, que pareció recuperar el rumbo, para derivar de nuevo a una II República cuyo fruto fue la guerra civil. El franquismo creó las condiciones para una convivencia en paz y en libertad, y la transición pudo culminar el empeño mediante la democracia. Y ahora, 34 años después, la vesania izquierdista-separatista, auxiliada por los rajoyes derechistas de turno, está a punto de arruinar nuevamente la vida política del país.

Crisis institucional
Zapatero, ideología y el desempleo
Agapito Maestre Libertad Digital

Mientras el Gobierno ejerce el poder con contundencia y precisión, los medios de comunicación producen ruidos y más ruidos. Nada. En efecto, hay ruido, mucho ruido, y poca crítica política. Quiero decir que resulta extremadamente grave que los grandes medios de comunicación se presenten únicamente como "medios", barreras, para ocultar las trampas de los poderosos. Del poder. Empieza a ser terriblemente ridículo, incluso patético, que los periódicos nacionales oculten, o mejor, no se tomen en serio leyes y acciones del Gobierno de Zapatero que ponen, precisamente, en cuestión su propio capital intelectual, a saber, actuar como críticos del poder.

Mal análisis político es aquel que confunde las causas con los efectos. El periodista que demanda de Zapatero unas palabras, un discurso, en fin, algo que oriente a los españoles contra la crisis institucional y las tensiones ideológicas provocadas, según estos "finos" analistas, por la extrema izquierda, en mi opinión no se ha enterado de lo que está pasando en España o, peor aún, simulan su estulticia. Estultos o cínicos, faltos de capacidades intelectuales o sobrados de inteligencia, los periodistas que exijan ahora, a mitad de esta dramática legislatura, un discurso a Zapatero para probar su liderazgo democrático, es decir, un programa para sacarnos de la crisis económica, social y moral de España, estarán actuando como un auténtico valladar del poder, o sea, como alguien que está defendiendo al poderoso.

Nadie con un poco de cordura puede pedirle al presidente de Gobierno que nos salve del infierno ideológico que el mismo Zapatero, desde el año 2004, ha diseñado y construido con precisión socialista. Totalitaria. No ha dejado nada para la improvisación. Ha legislado hasta cómo hay que poner las losas en los cementerios. El ataque a las instituciones del sistema político, la movilización ideológica contra la Transición, el resucitar del guerracivilismo, el fomento del odio entre españoles, el obligarnos a construir nuestra propia memoria de acuerdo con los dictados del Estado, etcétera, etcétera, no son cosas de grupos de "extrema izquierda". Son las grandes "creaciones" políticas de Zapatero. Son las bases para ganar las próximas elecciones. Son las columnas sobre las que sustentar un régimen con una oposición ficticia. Un simulacro de democracia.

Sin embargo, cientos de periodistas se engañan. Tigres de papel. Estultos y cínicos siguen coreando que esas acciones y leyes de Zapatero son meramente ruidos. Columnas de humo simuladas. Nada sin importancia. Más aún, gruñen estos grandes imbéciles o trincones de la prensa esas leyes, esos jueguecitos de Zapatero, sólo sirven para que éste oculte la crisis económica. Imbéciles y cínicos enteraros de un puñetera vez que "eso" que llamáis ruido es la columna vertebral de los políticos sin escrúpulos. La ideología es el fuego. Es un terrible incendio que comienza a extenderse por todas partes. Pronto, más pronto de lo que algunos imaginan, a este país ya no lo reconocerá ni la madre que lo parió. Volvemos, sin que nadie lo remedie, al salvajismo de los años treinta. Vale.

Esperar, pues, de Zapatero unas palabras de alivio, como algunos le pedían de su comparecencia en el Senado para contestar la pregunta de Pío García Escudero sobre qué hará el Gobierno para frenar el paro, era una quimera. Otro autoengaño. Nadie cuerdo puede pedirle a Zapatero que tome medidas serias de carácter estructural contra la crisis económica, pues que, desde el año 2008, este político sólo ha pretendido mantenerse en el poder con el populismo, o sea, no remediando el desempleo sino subsidiando, dándoles un trozo de pan, a los parados. Ha vuelto a repetirlo en el Senado: "Yo seguiré subsidiando a los parados". Zapatero, sí, es el "modelo" de gobernante, o mejor, de político dispuesto a sacrificar a su país con tal de mantenerse en el poder. Por un puñado de votos este tipo es capaz de cualquier cosa.

El problema no es, sin embargo, Zapatero, sino los cientos de estultos y cínicos analistas "políticos" que no levantan acta de su maldad. ¡En el pecado, sin duda alguna, llevan su penitencia! En verdad, quien demande a estas alturas de la legislatura que Zapatero tome medidas para enfrentase a la crisis económica, o que defienda las instituciones políticas del ataque al que están siendo sometidas por los protectores de Garzón y compañía, está cayendo en algo peor que la ingenuidad. Está protegiendo al presidente del Gobierno para que siga haciendo barbaridades.

Las vergüenzas del nuevo barón de Montesquieu
Pedro González-Trevijano Rector de la Universidad Rey Juan Carlos La Voz 27 Abril 2010

Las últimas declaraciones del presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña sobre los magistrados del Tribunal Constitucional -al hilo de la frustrada sentencia sobre el irresoluble embrollo del Estatuto- son la mejor constatación del estado de enloquecimiento colectivo nacional. En un país, o para ser más exactos, en algunos gobernantes, que han perdido el más básico sentido común y la más mínima exigencia de responsabilidad social y política, todo vale en favor de las rácanas ventajas partidistas del inmediato momento. Y así, si la Constitución no se acomoda a los deseos, ya no vale; si las leyes obligan a un hacer que no agrada, se esgrime su no cumplimiento; si el Estado no satisface todas y cada una de las pretensiones, se denuncia un perverso centralismo jacobino, que finaliza con la monserga de imposibles derechos de secesión; y si las instituciones no nos dan gusto, no importa zaherirlas, ningunearlas y despreciarlas. Esto es lo que ha hecho el presidente de la Generalitat. Todo vale, ¡esta es la consigna!, para mantenerse al precio que sea en los mullidos sillones del poder.

Creía haber oído y visto de todo sobre los magistrados del Tribunal Constitucional: presiones del Gobierno?/?oposición, recusaciones recíprocas, cartas a los medios de comunicación, amenazas de politiquillos y mediocres dirigentes sindicales? Pero lo afirmado últimamente resulta extremadamente preocupante. Afirmar que los magistrados conservadores son más obedientes que los progresistas implica dinamitar la propia naturaleza jurisdiccional del Tribunal Constitucional. Y es que si un juez, magistrado o tribunal no es independiente, pues de esto es de los que estamos hablando, ni es juez, ni es magistrado, ni es tribunal. Nadie pone en entredicho que el máximo intérprete de la Constitución resuelve, en la mayoría de las ocasiones, asuntos de carácter y contenido político, pero, eso sí, de acuerdo con criterios jurídicos, y sometido al debido estatus judicial de la independencia e imparcialidad. Si alguna característica es irrenunciable en cualquier ejercicio judicial -desde el más pequeño juzgado, hasta el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional- es la preservación de su independencia.

La declaración del presidente de la comunidad autónoma catalana me parece gravísima. La piedra de toque de un Estado de derecho es un poder judicial independiente. Y así lo entendieron nuestros constituyentes, ya que es el único título de la Constitución de 1978, el título VI, el que recibe explícitamente tal nombre de Poder. Esta y no otra significación es la que explica por qué la representación de la Justicia se evidencia con la consabida venda en los ojos. Aunque, qué les voy a decir que ustedes, ciudadanos como yo, no hayan ido lamentablemente percibiendo estos últimos años, cuando el Consejo General del Poder Judicial -sobre todo tras el proceso de modificación de la elección de sus miembros en 1985 y la delegación a las comunidades autónomas de competencia en materia de la administración de justicia-, en lugar de garantizar la independencia judicial, se ha transformado en un perverso reparto partitocrático de poder de unos y otros.

Lo dicho. Una vergüenza, y de seguir así, el inexplicable inicio de un suicidio nacional. Hablo de las vergüenzas del nuevo barón de Montesquieu, Charles de Secondat; perdón, digo, del presidente José Montilla.

El odio de la miseria moral
HERMANN TERTSCH ABC 27 Abril 2010

PARECE que hemos vuelto, por el túnel del tiempo, a 1934. Es el mayor logro de nuestro magnífico Gran Timonel, José Luis Rodríguez Zapatero. Hemos llegado adonde quería. Hay gente con mucho miedo y gente con enorme entusiasmo en la venganza. ¡Enhorabuena al presidente del Gobierno y enhorabuena a todos los cretinos que no se dieron cuenta a tiempo de que éste era el plan y que toda la babosa retórica del buenismo era mentira. El fin de semana pasado ha sido aterrador para todo español responsable. Los alardes de revanchismo comienzan a adquirir unas dimensiones y una aceptación oficial, un apoyo gubernamental y una cobertura por parte de todos los medios comprados o chantajeados por el Gobierno que dan auténtico miedo.

Los aquelarres, iniciados por el necio y sectario rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa, en apoyo de un juez que tiene cogido al Gobierno por la entrepierna parecen no tener fin ya. Y los discursos que oímos son mucho más cubanos o venezolanos, bolivianos o coreanos que europeos. Somos una perfecta anomalía en Europa y a nadie debiera extrañarle que dentro de unos años estemos fuera de ella. No es compatible esta irresponsabilidad y demagogia izquierdista primaria con la convivencia en una Unión Europea con Gobiernos decentes y racionales. O estamos con Cuba o con Alemania. Está claro que mucho del gentucismo que nos gobierna prefiere estar con Cuba y Venezuela. En realidad estamos ante un plan premeditado de revanchismo que con la crisis se ha acelerado y ha descoyuntado las instituciones hasta el perfecto disparate. Llámenlo como quieran, grotesco o abracadabrante. Pero en todo caso es muy peligroso. Porque no hay ningún determinismo histórico que dicte que en este país no van a llegar algunos a las manos.

La oleada de odio pergeñada por nuestro Gobierno contra la mitad de nuestro propio pueblo entra en una fase de no retorno. Yo estoy convencido de que lo quiso siempre Zapatero, desde el 11 de marzo, vísperas de las elecciones en 2004 y desde luego lo ha conseguido. Dada su perfecta ineptitud en todos los demás campos en los que, con su pereza, sinuosidad y malicia practica su actividad de gobernante, el éxito en este campo de la siembra del odio es muy considerable. Ya tenemos dos Españas, la buena y la mala. Él siempre ha gobernado contra la España que somos todos los que no estamos en su secta. Ya formamos muchos la parte de esa España que hay que liquidar para que los buenos tengan razón. Y los buenos son ellos, la España supuestamente antifascista. Los demás somos fascistas porque ellos lo han decidido. Y no debemos tener derechos algunos. Y debemos ser marginados e intimidados porque no somos de la cuerda de su abuelo inventado.

¿Era mejor poeta Lorca que Rosales? ¿Escribía mejor Alberti que Ridruejo? ¿Quién era mejor español? Da igual. En la mente simple, mezquina y sectaria de los actuales gobernantes que lo ignoran todo, y son lo que siempre hemos llamado el mínimo denominador común, el desprecio a la inteligencia y al pudor es la característica más clara. Lo peor. Cuando la miseria gobierna y la indolencia de la mayoría lo permite suceden este tipo de cosas. Un país de historia grande y noble se convierte en una nación sin techo por todos ignorada. Aquí es donde estamos. Nuestra ruina económica, pronto documentada, sólo es comparable a la ruina moral que los peores de este país nos han impuesto. Nuestros hijos vivirán mucho peor que nosotros. Nuestra prosperidad y seguridad se nos van para no volver en una generación al menos. A nuestros nietos les deseo que olviden estos años nuestros, otra nueva pesadilla, como nosotros habíamos olvidado los años fratricidas hasta que una secta de miserables volvió a condenar a nuestro país a sus insistentes fracasos.

Leyes y tribus
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 27 Abril 2010

Aquellos que intentan nadar entre dos aguas en lo que se refiere al Tribunal Constitucional y el Estatuto catalán no se atreven a negar legitimidad al actual alto tribunal para dictar sentencia, aunque abogan ahora por una renovación inmediata que antes no consideraban una cuestión previa. Entre ellos están el presidente del Gobierno y algunos de sus ministros, empujados por la anemia electoral de los socialistas catalanes, que encabezan esa manifestación. Y también los medios que les apoyan, algunos de los cuales se sacan de la chistera un argumento sorprendente: este TC no carece de legitimidad para decidir, pero sí para hacerlo antes de las elecciones catalanas de noviembre. Curiosa relativización del concepto de legitimidad, que hace depender su vigencia del plazo arbitrario que uno establezca.

A ese argumento se añade otro más antiguo pero no menos inquietante: el de que el principio de constitucionalidad no puede entrar en contradicción con el de democracia; la falaz reclamación de que el TC debe acomodar sus criterios en este caso, no al texto constitucional, sino a la voluntad mayoritaria expresada en los parlamentos y en un plebiscito. Es decir, que la Constitución puede reformarse fuera de los mecanismos legales previstos o reinterpretarse al margen de la única institución autorizada para hacerlo.

La eventual contradicción entre los principios democrático y de constitucionalidad estaba bien resuelta antes de que Felipe González derogara el recurso previo de constitucionalidad. Pero a falta de un mecanismo similar, imprescindible para el caso de los estatutos, habrá que atenerse a otro principio que los defensores de la «legitimidad relativa» del TC olvidan deliberadamente: el principio de legalidad, tan constitutivo del estado de Derecho como los otros dos. Algo tan elemental como que las leyes están para cumplirse mientras se encuentren en vigor. Eso, o reinstauramos la democracia directa de las primitivas tribus germánicas.

Dentro de veinte años, todos seremos franquistas
Francisco Rubiales Periodista Digital 27 Abril 2010

Zapatero y los radicales de izquierda son la más eficiente y floreciente fábrica generadora de tres productos tipicos de la nueva España: "auténticos demócratas", cansados de la degradación de España y militantes de la regeneración, "nostalgicos", que añoran el pasado, y "franquistas", que esperan que llegue un salvador que les libere de la corrupción y del hundimiento constante de la patria.

Joaquín Leguina, ex presidente de la comunidad de Madrid y uno de los pocos socialistas con sentido crítico en España, está indignado con los muchos descerebrados del PSOE que sostienen la locura de que la mitad de los españoles actuales (los votantes del PP) son franquistas.

Mi admirado amigo Miguel Higueras publica un artículo en su blog "Entre España y Gibraltar" en el que defiende la tesis de que dentro de veinte años todos los españoles seremos franquistas.

Lo que no dicen ni Leguina ni Higueras es que la actual democracia degradada, con su deriva corrupta y con su mal gobierno, se ha convertido en la más eficiente y productiva fábrica de franquistas.

El actual gobierno de Zapatero, al desarrollar una política de destrucción de España, por su incapacidad ante la crisis económica, por la corrupción que florece bajo su mandato, por llenar las calles y plazas de España de parados y nuevos pobres, por ser la cabeza visible de una "casta" política inútil y cargada de privilegios, por su política de despilfarro y de endeudamiento sin freno y por su irrefrenable obsesión por el poder, una obsesión que le lleva hasta un indecoroso acoso a la oposición y a una política de alianzas contra natura con partidos nacionalistas extremos e independentistas, es la mejor y más eficaz fábrica de franquistas.

Por culpa de los malos políticos actuales y de sus insoportables errores y abusos, incluyendo a una oposición que es incapaz de ilusionar y de exigir la regeneración que el basurero político español necesita, muchos españoles se hacen franquistas y crece a diario las filas de los que desconfían de la falsa democracia española, los que desprecian a la casta política ineficiente e incapaz que gobierna España y los que quieren que el actual aquelarre político termine de una vez.

A muchos españoles que odiaron lo que el franquismo representaba, que lo combatieron y que acogieron la democracisa con esperanza e ilusión, los malos políticos españoles actuales y sus abusos les están empujando con fuerza hacia la nostalgia y, en algunos casos, hacia el franquismo.

Cada día se escucha más claramente en los hogares, en las calles, plazas, bares y centros de trabajo el desprecio hacia los que gobiernan hoy esta España decadente y la dura sentencia de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Si hay socialistas preocupados, como parece, por la resurrección del franquismo, que miren directamente a la Moncloa, donde está el mejor fabricante de franquistas que puedan imaginar. Si no les parece suficiente la explicación, que analicen el comportamiento de la actual "casta" de políticos que gestionan la democracia y observen la corrupción, la arbitrariedad, la ineficacia en la gestión, el despilfarro, el endeudamiento peligroso del Estado, el amiguismo, el enchufismo, las cientos de miles de empresas destruidas, la ruina del tejido productivo español y la masa de desempleados y de nuevos pobres y descubrirán que los responsables del desastre, los que hoy gobiernan mal en nombre de la democracia, son los que empujan a la sociedad española entera a sentir asco ante la "casta", el sistema que gestionan e, incluso, hacia cualquier tipo de añoranza del pasado.

Hay que ser muy fanático o muy estúpido para no ver que es el actual poder político, el que conduce a España por los caminos indecentes de la desigualdad, la injusticia, el abuso del poder, la corrupción, la arrogancia y otros muchos males que alimentan la resurrección del monstruo franquista.

Son los socialistas radicales los que, sin saberlo, tienen razón. Es cierto como ellos dicen, que los españoles son cada día más franquistas. Lo que no dicen es que son ellos mismos los culpables del deslizamiento. Ignoran, porque no les conviene asumirlo, que están fabricando nostálgia cuando salen a las calles para defender a un juez que es sospechoso de prevaricación, al que consideran uno de los suyos, poniendo irresponsablemente en peligro el "Estado de Derecho", la convivencia y la estabilidad de España.

Añorar algunas cosas del pasado y despreciar la actual podredumbre de un sistema bastardo que se hace pasar por democracia no significa, necesariamente, ser franquista, sino que puede ser un reflejo de auténtica democracia y de anhelo regenerador. Es casi imposible para una persona decente no añorar cosas que el pasado tenía y que la mal llamada "democrcia" ha destruido, cosas como el horizonte optimista de un país, la esperanza en el futuro, la honradez básica de la población, la convivencia pacífica, la ausencia de corrupción generalizada, la seguridad ciudadana, la austeridad del Estado, la fortaleza de los valores básicos y muchas otras cosas que, ciertamente, huelen a rancio, pero que, comparadas con la actual pestilencia de la política española resultan tan atractivas como los viejos cuentos de la infancia.

Quizás el mejor destello de lo que realmente ocurre en España sea lo que recientemente dijo César Vidal, en una de sus intervenciones en la cadena radiofónica 'EsRadio': «LA IZQUIERDA ESPAÑOLA NO ES NADA SIN FRANCO. COMO ÉSTE LLEVA MUERTO 35 AÑOS, LO HAN RESUCITADO PARA VOLVER A TENER RAZÓN DE SER COMO IZQUIERDISTAS.»
Voto en Blanco

Comunicado de las Víctimas del Terrorismo ante el Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 27 Abril 2010

Ante la reformulación del Plan de Convivencia Democrática y de Deslegitimación del Terrorismo planteado por el Gobierno Vasco, las Asociaciones y Fundaciones de Víctimas del Terrorismo abajo firmantes queremos manifestar lo siguiente:

1. Consideramos que las modificaciones introducidas en el Plan, y centradas tanto en la presencia del testimonio de las víctimas del terrorismo en las aulas, como en una decidida deslegitimación ética, social y política del terrorismo, y en una legitimación del Estado de Derecho y de nuestro sistema constitucional de convivencia, constituyen peticiones que siempre hemos realizado.

2. Consideramos también que la reformulación del Plan se inscribe en las previsiones de la Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo, Ley que fue aprobada por la unanimidad de todos los partidos políticos democráticos vascos.

3. Por todo ello queremos instar al conjunto de los partidos políticos representados en el Parlamento Vasco a consensuar el texto del Plan con el mismo espíritu que presidió el debate de la Ley antes mencionada, ya que, como decíamos, nace de ella. Las víctimas del terrorismo agradecimos ese talante profunda y sinceramente en ese momento. Es por ello por lo que pedimos que los diferentes grupos hagan los máximos esfuerzos para que el Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación del Terrorismo vea la luz con el mismo consenso que suscitó la Ley. Las víctimas del terrorismo, y el conjunto de la sociedad vasca y española se lo agradeceremos.

Firmado: Asociación Víctimas del Terrorismo, COVITE, Asociación Andaluza de Víctimas del Terrorismo, Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, Asociación Murciana de Víctimas del Terrorismo, Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo, Fundación Miguel Ángel Blanco, Fundación Alberto Jiménez-Becerril, Fundación Fernando Buesa, Fundación Víctimas del Terrorismo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

«Cordón sanitario» contra el TC
Editorial ABC  27 Abril 2010

LA campaña contra el Tribunal Constitucional no es un espejismo alentado por el Partido Popular, sino una decisión política de la izquierda y del nacionalismo. La prueba de esta estrategia de deslegitimación del TC es que se ha convertido en el último reclamo movilizador del nacionalismo catalán, alentado por la pasiva complacencia del Gobierno socialista ante el ataque a una institución que puede hacer fracasar su peligrosa aventura con el Estatuto de Cataluña. Los partidos nacionalistas y los socialistas catalanes están de acuerdo en cargar contra el TC porque temen, con razón, que su futura sentencia sobre el Estatuto declare inconstitucionales aspectos básicos del mismo. Si el desenlace en la última votación del TC hubiera sido otro, a Montilla y sus socios no les preocuparía tanto la prórroga de los magistrados de este tribunal.

Este oportunismo es el vicio de origen de esta iniciativa del frente nacionalista -otra prueba del frentismo de la izquierda y de los nacionalismos-, que persigue realmente impugnar el orden constitucional en su base, que es la preeminencia de la Constitución sobre cualquier ley, orgánica u ordinaria, estatutaria o no, aprobada por parlamentos o referendos. La idea de pedirle al TC que se declare incompetente para resolver los recursos contra el Estatuto de Cataluña es absurda y responde más a una reacción puramente táctica de sus promotores para prevenirse del fiasco que ha sido el cambio estatutario. Fiasco en doble sentido, como engaño político de Rodríguez Zapatero a los partidos catalanes, y como engaño de la clase política catalana a los ciudadanos de Cataluña. Zapatero prometió lo que no estaba en su mano garantizar -un Estatuto intacto tal y como saliera del Parlamento catalán- y los partidos catalanes vendieron la idea de que podían cambiar las reglas constitucionales dejando a un lado la Constitución.

Ahora, el tripartito y Convergencia i Unió revelan que su acuerdo en el objetivo no lo es tanto en los métodos, porque cada cual interpreta esta polémica con sus intereses electorales y políticos propios. CiU quiere que las propuestas del frente social-nacionalista catalán para segar la competencia del TC se lleven al Congreso, y el tripartito prefiere el Senado. Para el Gobierno de Rodríguez Zapatero esta polémica es un trampa peligrosa, porque se está volviendo contra él más que contra el Tribunal Constitucional, al poner de manifiesto todas las inconsistencias y contradicciones de su pacto de salón para sacar adelante un Estatuto contrario a la Carta Magna y que sólo fue reclamado por la clase política dominante en Cataluña.

Catalanismo
El Montesquieu de Cornellà
José García Domínguez Libertad Digital 27 Abril 2010

Al socaire de la enésima espantá del Constitucional, los líderes catalanistas todos han sabido lucir a la altura de su genuina talla. El primero, el presidente de la Generalidad, conduciéndose como un caudillo peronista de los arrabales de Buenos Aires tan ignorante como ajeno al muy elemental principio democrático de la división de poderes. Así, tras saber de la votación, el Montesquieu de Cornellà acertaría a cavilar que "los jueces conservadores (sic) son más fieles, lo tienen más claro, son más obedientes al partido que los propuso". Pues entiende el Muy Honorable que a los magistrados de la máxima instancia arbitral de la Nación procede suponerles idéntica calidad moral que a un ñoqui cualquiera de la UGT.

Por su parte, el siempre engolado Mas ha optado por competir en histrionismo apocalíptico y demagogia de frasco con los charlatanes de la Esquerra. Un empeño en verdad difícil, aunque no imposible. De ahí el generoso surtido de barbaridades jurídicas, necedades políticas y astracanadas retóricas que viene regalándonos en las últimas horas. Y es que también él necesita sobreactuar, convencido como está de que sólo un clímax de emotividad irracional habrá de salvarlos del ridículo. Al cabo, siete años perdidos con la estomagante monserga del Estatut pueden ser demasiado hasta para un electorado tan adocenado y pastueño como el catalán. De nuevo se impone, pues, la ópera bufa.

Desconcertante, por lo demás, el paralelismo entre esa troupe de tercera regional que ahora mismo manda en Cataluña y aquella cuerda de iluminados que con su demencia atizó las ascuas de la Guerra Civil hace setenta y seis años. Recuérdese a Macià, descrito de la siguiente guisa por su amigo de juventud Amadeo Hurtado, el jurista que representó a la administración autonómica en el contencioso agrario que desencadenaría la asonada separatista del treinta y cuatro: "No sabía nada de nada y daba miedo escucharle hablar de los problemas de gobierno porque no tenía ni la más elemental noción; pero el arte de hacer agitación y de amenazar hasta el límite justo para poder retroceder a tiempo, lo conocía tan bien como Cambó". O a su igual Companys, aquel diletante ciclotímico sobre el que Prieto confesaría a Azaña: "Companys está loco, pero loco de encerrar en un manicomio". De tal palo, en fin, tal astilla.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Guerra Civil
¿Quiénes fueron las víctimas del franquismo?
Pío Moa Libertad Digital 27 Abril 2010

Una de las más indignantes falsedades de los enemigos de la justicia y la democracia encubiertos hoy como antifranquistas es precisamente su invocación a "la dignidad de las víctimas del franquismo". Pero ¿quiénes fueron esas víctimas? Entre los fusilados y damnificados por el franquismo hubo un número muy elevado de chekistas y autores de crímenes realmente sádicos, sicarios abandonados por sus jefes huidos al extranjero con inmensos tesoros robados al pueblo español en su conjunto. ¿Acaso ignoran esto quienes hablan de la "dignidad de las víctimas? No lo ignoran, simplemente no pueden ignorarlo. Otros fusilados lo fueron bastante después por intentar volver a una guerra civil mediante el maquis, una organización que asesinó a todo tipo de gente y realizó innumerables secuestros, atracos y acciones de bandidaje. También incluyen las víctimas a los etarras que desde finales de los años 60 emularon al maquis. ¿Lo saben o no esos dignos defensores de la dignidad? Lo saben, por supuesto, pero se solidarizan con tales víctimas no a pesar de saberlo, sino precisamente por eso.

Vi hace unos días un vídeo en que algunos periodistas cantamañanas sostenían, con el mayor énfasis, que los muertos que llamaban republicanos habían caído "por la democracia y la libertad". Se trataba de quienes defendieron el Frente Popular, compuesto, hay que repetirlo una y otra vez, de stalinistas, marxistas revolucionarios, anarquistas, golpistas y racistas, todos ellos "protegidos" por Stalin; y en infeliz amalgama, pues entre ellos se mataron también a gusto. Una vez más, ¿ignoran estos hechos los que tanto parlotean de "dignidad de las víctimas"? Por algo se sienten y proclaman herederos del Frente Popular los energúmenos de ahora, enemigos de la justicia cuando esta no sirve a sus deseos, y a la que bastante han degradado ya con su aversión a Montesquieu.

Entre las víctimas no se cuentan sólo los muertos, claro está. También incluyen los que tuvieron que exiliarse, medio millón al principio, que se redujo drásticamente a menos de un tercio en el primer año de posguerra y siguió reduciéndose por los retornos año tras año. Apenas quedaron fuera más que quienes temían un castigo o, después de 1969, quienes se habían asentado definitivamente en sus países de acogida. O los niños enviados a la URSS, de donde la Pasionaria les impidió volver para reunirse con sus familias. Incluyen asimismo entre las víctimas a los presos políticos posteriores, unos pocos centenares y que en ningún caso pueden considerarse luchadores por la democracia, pues se trataba, en su casi totalidad, de comunistas o terroristas, o ambas cosas. Uno puede entender que, dado que el franquismo fue una dictadura (autoritaria, no totalitaria como las del socialismo real), muchos de esos presos no lo habrían estado en una democracia, pero de ningún modo pueden colarnos, con ese pretexto, el embuste radical de que defendían la democracia. La defendían tanto como esas turbas que, con motivo de la garzonada, atacan los principios mismos del Estado de Derecho.

Por supuesto, en el franquismo fueron fusilados y represaliados de un modo u otro un número de inocentes difícil de precisar, seguramente no bajo. Y aquí es donde mejor se aprecia la bellaquería insondable de estos defensores de "la dignidad de las víctimas": a esos inocentes los mezclan con los chekistas, al anarquista Peiró, que se opuso al terror, con el socialista García Atadell, jefe de una cheka famosa, al socialista moderado Besteiro, que criticó la deriva revolucionaria de su partido, con los organizadores de la matanza de Paracuellos o del asesinato de Calvo Sotelo, etc. Todos "víctimas". El verdadero rostro de estos sinvergüenzas se aprecia en su capacidad para exaltar a los asesinos poniéndolos al nivel de los inocentes, y degradar a estos en igual medida. Queda claro con quiénes se identifican esto "antifranquistas" de después de Franco.

Y, por cierto, sobre la represión de posguerra aún habrá mucho que hablar e investigar. Hace poco me remitió Antonio Torres un libro de registro de una agrupación de juzgados militares de la I Región, de los años 1939-40. Pues bien, el número de condenas a muerte es muy bajo, y muy numerosos en proporción los sobreseimientos y reducciones de condena. Se trata de un informe sin duda parcial, pues había otros muchos juzgados, pero me reafirma en la impresión de que todo el asunto debe ser revisado por historiadores independientes, no por jueces, obviamente, ni por supuestos historiadores subvencionados desde el poder con el objeto preciso de introducir confusión tanto sobre la cantidad de represaliados como sobre su significación política.

El testimonio de las víctimas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 27 Abril 2010

El 'Informe Rose', aquel documento elaborado en 1986 por un grupo de expertos internacionales contratados por el Gobierno de José Antonio Ardanza, consideraba que «la imagen de las víctimas (de ETA) y sus familiares debe ser conocida por el público» y recomendaba «dar publicidad a las manifestaciones públicas del sufrimiento común». Aquel documento establecía, al referirse a la educación, que «se deberá instruir a la juventud en que el uso de la violencia para alcanzar fines políticos no puede ser justificado».

Veinticuatro años después de aquel informe en el que se reclamaba un plan de concienciación para combatir el apoyo a la violencia estamos discutiendo si las víctimas de ETA deben ir a dar testimonio de su sufrimiento a las aulas, unas aulas en las que todavía un 15% de jóvenes legitima la actividad de la banda y un porcentaje similar muestra actitudes ambiguas, según la encuesta dirigida por el profesor Javier Elzo y dada a conocer por el Ararteko en julio del pasado año.
A la vista de esos datos, la urgencia para el sistema educativo, sin perjuicio de inculcar en los alumnos el conocimiento y respeto genérico hacia los derechos humanos y la denuncia de cualquier vulneración, debería ser atajar la simpatía hacia ETA que existe entre una parte del alumnado para evitar que algunos de esos jóvenes dentro de pocos años se conviertan en terroristas.

Los terroristas se esfuerzan por hacer desaparecer el carácter de persona de sus víctimas. Acentúan para ello los elementos abstractos presentándolos como enemigos de Euskal Herria o niegan simbólicamente su condición humana como hacen al identificar a los policías como «perros». Todo lo que sea soslayar la condición humana de las víctimas facilita la aceptación del crimen como un acto político y todo lo que resalte a la persona hace más difícil justificar el asesinato.
La mejor forma de combatir esa actitud justificadora del asesinato es mostrar a las víctimas como personas de carne y hueso, no como un concepto abstracto ni como una realidad estadística, sino como alguien con nombre y apellidos que sufre por culpa de ETA. Personalizar los efectos del terrorismo ayuda a combatirlo. La propia ETA, en 2004, respondió irritada a una campaña del Gobierno vasco en recuerdo de las víctimas diciendo que «en la base» de aquella iniciativa estaba «el propósito de desfigurar el conflicto político».

ETA era consciente de que si se ponía el foco en las personas que habían sido víctimas de su actividad terrorista, las excusas de naturaleza política que invoca para justificar sus crímenes quedaban en evidencia. De la misma manera, el testimonio de los damnificados puede ser una medida eficaz para vacunar a muchos jóvenes de la tentación de la violencia.

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