AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 16 Mayo  2010

 

Moción de confianza
IGNACIO CAMACHO ABC16 Mayo 2010

NO ha sido una rectificación; ha sido una enmienda a la totalidad. Por la dureza del ajuste y, sobre todo, por la contradicción radical que supone con la política y el discurso que el Gobierno ha mantenido con terquedad durante los dos últimos años, el tijeretazo de Zapatero supone una moción de censura contra sí mismo. Y no la ha presentado por convicción, ni por arrepentimiento, ni por la necesidad de adaptarse a las circunstancias, sino por el imperativo categórico de unos socios europeos decididos a cerrar el grifo de financiación de su dispendio proteccionista. Es decir, conminado y a la fuerza. De tal modo que no estamos ante un volantazo propio de la incoherencia del líquido estilo presidencial, sino ante la confesión ineludible de un terminal fracaso político.

Ese fracaso inhabilita al presidente para aplicar una política en la que no cree, cuya filosofía y términos ha impugnado con contumacia tan frívola como irresponsable. Un gobernante no puede presentarse en el Parlamento con un programa radicalmente distinto al que ha venido defendiendo sin que ese cambio determinante tenga consecuencias inmediatas. Al admitir que su política anticrisis se ha estrellado en el más estrepitoso descalabro, Zapatero ha perdido la legitimidad y el derecho a reclamar de los ciudadanos un sacrificio que él no consideraba necesario. Si quiere reinventarse ha de pasar por una elemental prueba de confianza a la que no se ha sometido.

Para ello sólo tiene tres salidas. La más elemental sería la de convocar elecciones y buscar en las urnas la ratificación de su nueva estrategia o dar paso a quien resulte elegido para aplicar la suya. No lo hará por la comprensible aunque poco patriótica razón de que perdería. La segunda posibilidad pasa por entregar el poder a otro miembro de su partido menos contaminado por el fracaso de la gestión para que se someta a la convalidación parlamentaria mediante una sesión de investidura. Y la tercera, presentar de inmediato una moción de confianza que le otorgue, si puede obtenerlo, el respaldo del que ha quedado desposeído al impugnar su propia política.

Lo único que no puede hacer es continuar como si nada hubiese ocurrido, circulando tan campante en dirección contraria de sí mismo. El poder democrático requiere un grado mínimo de responsabilidad sin el cual se convierte en un mero ejercicio de cinismo que invalida su fundamento ético. Zapatero está en estos momentos deslegitimado para desarrollar una política antitética de sus principios porque carece de autoridad moral para ejercer el liderazgo. El ajuste no es consecuencia de un cambio repentino del escenario económico y financiero, sino del naufragio de su doctrina de gasto, déficit y paliativos indoloros. Si ahora pretende empezar de cero no tiene más camino que revalidar su propia refundación en las urnas o en el Parlamento. Hasta que no lo haga será un político suspendido en el alambre de la nada.

No basta, no basta
Pedro Schwartz. www.gaceta.es16 Mayo 2010

Es lamentable que el presidente no haya hecho caso de los avisos de la oposición. La inflación de los mal llamados derechos sociales sitúa a Europa en la senda del endeudamiento.

De repente el señor Zapatero ha descubierto que no tiene mando sobre los operadores de los mercados financieros y que ni siquiera le hacen caso en esa Unión Europea que preside interinamente. En su discurso del 12 de mayo ante el Congreso de los Diputados, se vio forzado a anunciar un profundo recorte del gasto público, lo que ha infundido espanto en quienes tienen puesta su fe en el Estado de Bienestar. Para salvar el euro de un posible derrumbe, la Unión Europea le exige que reduzca el gasto público en 5.000 millones de euros este año y otros 10.000 el que viene. Zapatero obedece. Va a recortar un 5% de los haberes de los funcionarios este año y los congelará el que viene. A los altos cargos les quitará el 15% del sueldo. Ha reducido la ayuda al desarrollo en 600 millones de euros y las obras públicas en 6.045. A las comunidades autónomas y otras entidades locales les ha dejado sin 1.200 millones. Ha suprimido el subsidio a las madres lactantes. Ha congelado la mitad de las pensiones. En fin, ya conocen los detalles.

El señor Rajoy se lució en sus críticas y acertó en sus propuestas pero debería haber ido aún más lejos. Como denunció, nos produce vergüenza a los españoles el ver a nuestro país bajo tutela, sometido a un protectorado económico de la UE y del FMI. Es lamentable que el presidente del Gobierno no haya hecho caso de los muchos avisos que la oposición le ha dirigido sobre lo imprudente de su política de gasto a lo largo de los años de la crisis. Tengo que decir que ya era hora de que la oposición dijera con algún detalle lo que cree que debe hacer el Gobierno para reducir el déficit. La improvisación nacida de la prolongada negativa del Gobierno a tomar medidas inevitables, según añadió con acierto, había dado lugar a unas propuestas incompletas, desordenadas e injustamente repartidas. En vez de cargar sobre los funcionarios o los pensionistas y las personas discapacitadas, como lo hacen las medidas del Gobierno, ¿por qué no suprimir una vicepresidencia y los Ministerios de Vivienda o Igualdad?; ¿por qué no refundir el de Ciencia y Tecnología con el de Educación? Un plan de recortes quedaba incompleto sin una reducción de los subsidios a sindicatos y organizaciones empresariales, sin una revisión detallada de los innumerables beneficios fiscales y pródigas ayudas de los Presupuestos. Sobre todo acertó al decir que, en la propuesta del Gobierno para restañar el déficit y garantizar la deuda, faltaban las medidas de esas reformas que todo el mundo llama “estructurales”, del mercado de trabajo, del sistema de pensiones (y podría haber añadido de la educación), sin las cuales España se vería condenada a un crecimiento mortecino.

Es esencial recordar que, al final, el pago de los intereses y la devolución del principal de la deuda dependen de que España produzca y exporte los suficientes bienes y servicios para avanzar en prosperidad al tiempo que satisface a sus acreedores. Toda la ayuda de la Unión Europea, todos los préstamos en condiciones de favor del FMI, serán incapaces de tranquilizar los mercados financieros si el país sigue con casi cinco millones de parados, si la productividad de nuestros trabajadores continua desfallecida, si lo que vendemos no atrae a los compradores del extranjero. La multiplicación de la producción es la madre de nuestra solvencia financiera. Por eso es tan importante cortar los infinitos lazos que tienen maniatadas nuestras fuerzas productivas. En España, al amparo de los poderes públicos, sobran intereses especiales, reglas anticompetitivas, favores debilitantes. Se habla de que las autoridades de la competencia deben vigilar los abusos de posición dominante de las empresas nacionales y multinacionales. Lo que éstas puedan hacer son pecados veniales comparados con los abusos de posición dominante del Estado y las autonomías. ¿No abusan de su posición dominante las Autoridades sanitarias, educativas, energéticas, urbanísticas o de la Seguridad Social? ¿No es abuso de posición de dominio el de Radio Televisión Española o las televisiones autonómicas? ¿Quién ha fragmentado el mercado nacional si no son los que mandan en la mayor parte de las comunidades autónomas, en especial las nacionalistas?

Me preocupa, además, que Rajoy se sintiera obligado en su discurso a lamentar el recorte de “derechos sociales” en el Real Decreto anunciado por Zapatero. Es la inflación de los mal llamados derechos sociales la que ha puesto a todas las naciones de Europa en la senda del endeudamiento inmoderado. El modelo europeo de economía social de mercado está en entredicho. Hasta que no lo reconozcamos y remediemos, no sólo el euro estará, sino nuestra economía toda sufrirá una anemia que les pondrá repetidamente al borde del colapso.

*Pedro Schwartz es presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunidad de Madrid.

Este individuo es un peligro
Carlos Dávila. www.gaceta.es 16 Mayo 2010

Nuestra portada del pasado jueves causó gran sorpresa, extrañeza también, y, por qué no decirlo, alguna irritación. Brevemente: la decisión de desdoblar nuestro periódico en su primera plana se tomó tras una reunión de los responsables del diario en la que caímos en la cuenta de algo periodísticamente muy simple: era tal el cúmulo de temas que nos deparaba la jornada, que nuestro periódico, en su portada, se quedaba definitivamente chico. ¿Por qué –nos preguntamos– no recurrir a la sábana? Sábana llamamos los periodistas a esos monstruos de papel que miden muchos centímetros, no sé cuántos, y que han tenido éxito, sobre todo, entre los anglosajones, acostumbrados a plegar una y mil veces un ejemplar para visualizar y leer la información, el análisis o el artículo que resulta más de su interés.

Cuento esto para explicar, a continuación, que la determinación de convertir, por un día y qué sabemos si va a servir de precedente, nuestra primera página de un periódico tabloide en sábana, tuvo una motivación estrictamente técnica. Nuestra información “no cabía” en un formato más reducido, y la importancia de la misma precisaba de una ampliación que antes se denominaba tipográfica y que ahora no sé cómo diablos se llama. Zapatero era nuestro protagonista, su fotografía, la de Chema –quizá, uno de los tres mejores periodistas gráficos de España– no podía perderse en un formato raquítico, y, además, y aquí empieza el argumento de este relato dominical, había que situar, negro sobre blanco, la enorme impostura del actual (todavía actual) presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Su conversión brutal del miércoles era una tarjeta roja, de expulsión, como la de los futbolistas descarados, faltones o quebrapiernas, a toda su trayectoria anterior, plena de promesas enfáticas, retos utópicos y falaces, y compromisos de púber analfabeto.

Por tanto, nada mejor que hacer acopio exhaustivo de sus enormes melonadas, y ponerlas a consideración de ustedes, lectores. Un aviso: la elección ha sido pormenorizada, pero no completa. Zapatero da mucho de sí. Leerán aquí hasta qué punto un individuo, individuo, repito, que durante años ha sostenido lo contrario a lo que en este momento proclama, no es fiable, no puede ser tolerado como gobernante, no tiene capacidad alguna para sacar a este país del desastre en el que le ha sumido. Como escribíamos en nuestra portada del jueves: “Un individuo así debe dimitir”.
Lean:

“Bajar impuestos es de izquierdas”.
“Los 130.000 no son parados, sino que son personas que se han apuntado al paro”.
“Yo puedo equivocarme, pero no engañar sobre la crisis económica”.
“España no recortará la ayuda a la cooperación y el desarrollo a pesar de la crisis”.

“Nuestro objetivo no es sólo asegurar las pensiones, sino equipararla a la media europea”.
“Con el recorte del déficit no se verán afectados los sueldos de los funcionarios”.
“De los recortes siempre quedará excluido el cheque bebé que fomenta la natalidad o la adopción”.
“Superado este paréntesis, retornaremos a elevadas tasas de crecimiento y reanudaremos la generación de empleo”.

“Hay una enorme confianza en el mundo en nuestra economía”.
“El origen de todas las turbulencias financieras se sitúa en Estados Unidos”.
“No llegaremos a los cuatro millones de parados de ninguna de las maneras”.
“Lo anunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”.

“España está a salvo de la crisis financiera”.
“Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia”.
“Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial”.
“No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos”.

“Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que hablar de la crisis es lo menos patriótico que conozco”.
“La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit”.
“Señor Rajoy: no vale la demagogia en economía”.
“Prometo crear 2 millones de nuevos empleos”.

“La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión mejor que la mejor que tuvo el PP”.
“La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica”.
“Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya”.
“La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%”.

“No hay derecho, lo digo como presidente del Gobierno, a que nadie ponga en duda la solvencia de las cuentas públicas de España como país… es inmoral”.
“Vamos a un ligero déficit, pero no me preocupa”.
“Cada día somos más fuertes en el mundo”.
“Vamos a realizar un aumento de las pensiones, especialmente para los que viven solos y las viudas”.

“No llevaré a cabo esa receta de Rajoy de un drástico recorte del gasto público porque esos planes siempre chocan contra los más débiles”.
“Los que proponen recortes de salarios y de derechos, que no llamen a las puertas del Gobierno”.
“El camino para transitar la crisis es un camino social o no será”.

“El cheque bebé por recién nacido no se tocará”.
“Se va a respetar el acuerdo con los sindicatos y no se tocará nada que se refiera a las retribuciones de los funcionarios”.
… Y finalmente:
“Yo siempre hago honor a la palabra dada”.

Espantosa situación
Si, después de haber repasado esta antología incompleta del peor (o mejor) Zapatero, alguien piensa que aún tiene resortes o mínima capacidad para gestionar el protectorado español, la filial de China, Estado Unidos, Alemania y Francia, es que ha perdido un punto, o más de un punto de cordura. El pasado viernes nuestra columnista Consuelo Sánchez-Vicente escribía que Zapatero es el peor presidente de nuestra historia. Tenía razón, pero no es sólo eso. Es el político falaz, presuntuoso y bodoque que ha destruido con cuatro brochazos la mejor situación económica que nunca haya vivido España, porque tal cosa sería, con todas las dificultades del mundo, superable. El problema es que ha dinamitado los valores de toda la sociedad, ha dinamitado la estructura territorial de nuestro país y, no contento con eso, se dispone a cumplir los dos años que le quedan de legislatura democrática con una única intención: disimular sus taras recogiendo a la peor izquierda, la más montaraz, las más revanchista, para regresar a un estado de confrontación en que todo puede ser posible. Incluso lo más dramático. Quien no se dé cuenta de esto, definitivamente es que es un idiota. De tomo y lomo. Porque este individuo es un peligro.

Echar a Zapatero es cuestión de justicia y de dignidad para España (artículo recomendado)
Francisco Rubiales Periodista Digital16 Mayo 2010

Me dicen algunos lectores que Voto en Blanco se ha convertido, en las últimas semanas, en un blog monotemático, hostil a Zapatero. Es cierto, pero su insistente ataque al sátrapa está más que justificado por los inmensos daños que causa a España, a nuestra dignidad presente de demócratas y a nuestro futuro como pueblo. Él es el gran problema de España y ahora también lo es de Europa y de la economía mundial. Sólo una vez cada varios siglos, un inepto peligroso y dañino llega al poder para arruinar todo lo que toca. A esta España nuestra, a nuestra desgraciada generación le ha tocado lidiar con esa terrible lacra. Y tenemos que erradicarla. Nos va en ello la vida y el futuro.

Cuando nos libremos de este drama, podremos regresar a los textos tradicionales de este blog, dedicados al pensamiento político, la democracia, la ciudadanía y la libertad.

¿Cómo van a solucionar el problema los mismos que lo han provocado? Soportar a Zapatero y a sus sátrapas en el poder es indignante para todo español decente. El suyo es un gobierno fracasado y sin respeto, fiel reflejo de una etapa de la historia de España que es necesario enterrar con urgencia. Si dejamos que continúe al mando, habremos perdido la poca dignidad que nos resta. Ni siquiera ha pensado en dimitir, a pesar de los estragos que ha causado. Zapatero no tiene derecho alguno a continuar con el timón en sus manos, manchadas de oprobio. Su presencia al frente de la España que él ha destrozado nos humilla y degrada como hombres y mujeres libres. Echarlo es ya una cuestión de dignidad y decencia para los españoles. Hay que salir a las calles, practicar el boicot, demostrar al mundo que en España quedan todavía ciudadanos.

Zapatero es un pobre diablo sin un sólo gramo de decencia, un tipo sin dignidad que ni siquiera ha pensado en dimitir a pesar de que él mismo nos ha conducido hasta la miseria y el fracaso. Es tan pobre de espíritu que no le importa ser el presidente de esa España postrada que él mismo ha convertido en un vergonzoso protectorado.

Si permitimos que esa sabandija siga gobernándonos, habremos perdido el derecho a la libertad y nunca seremos respetados por las futuras generaciones. Pasaremos a la historia como un pueblo de esclavos que soportó el dominio de un personaje detestable. Como recordaba Martín Luther King a sus discípulos, "Para que alguien se te suba encima, has tenido previamente que doblar tu espalda". El pueblo español debe demostrar a su verdugo que todavía conserva bravura, dignidad y decencia en su alma.

El cóctel que Zapatero ha ideado para imponer austeridad en una España que, hace pocos años era próspera y envidiada en todo el mundo, es injusto y perverso. Los que no tienen culpa del desastre, los más débiles e indefensos tendrán que pagar la factura de los despilfarradores, de los malos gobernantes y de los sinvergüenzas. Su receta para paliar la crisis ha sido mezquina, miserable y profundamente injusta. Ha preferido sacrificar a los pensionistas, a los funcionarios y a los ciudadanos en general antes que mermar los grandes privilegios y abusos de la casta política. Ni siquiera ha eliminado el sucio fondo de reptiles que nutre a los sindicatos cómplices, a las organizaciones patronales domesticadas y a los falsos empresarios, expertos en subvenciones y regalías. Ni siquiera está dispuesto a eliminar esos ministerios inútiles, convertidos en nido de políticos amortizados y acostumbrados al lujo, a pesar de que el Congreso, por mayoría, le ha odenado su cierre.

Zapatero no tiene el más mínimo derecho a continuar en el poder. Ningún mérito avala su podrido mandato, plagado de fracasos, cuyos frutos son el desempleo masivo, la pobreza, la destrucción del tejido productivo, la pérdida del prestigio internacional de España, la ruptura de la esperanza, el hundimiento de la confianza y la humillación lacerante de haber convertido a la vieja patria de Cervantes, de Gonzálo Fernández de Córdoba y de otros hombres y mujeres dignos en un protectorado internacionalmente enfermo, con sus valores arruinados y arrodillado ante Alemania, Francia y Estados Unidos.

Nadie ha caido tan bajo. Ningún gobernante de España ha sido tan sátrapa, injusto y dañino. Ningún otro mandatario podrá superar su repugnante miseria durante los próximos siglos. Nadie nos tendrá el más mínimo respeto en el futuro si consentimos que un tipo así siga rigiendo los destinos de España. Echarlo es una misión que debemos a nuestra patria, a nuestros hijos y, sobre todo, a nosotros mismos.

Ha congelado las pensiones, ha bajado el sueldo de los funcionarios, ha suprimido el cheque bebé y se dispone a esquilmarnos con una lluvia impuestos, tasas y sanciones, pero el miserable se niega a cerrar las televisiones autonómicas, que son el más ruinoso e inútil instrumento del Estado, cuyos principales fines son adoctrinar al ciudadano, aborregarlo y contribuir al dominio de la "casta" política. Ni siquiera ha pensado en limpiar de parásitos esa teta del Estado, que agotan a diario los miles de asesores inútiles que él ha contratado, las decenas de miles de zánganos que cobran del erario público sin más méritos que ser militantes del partido, cómplices, familiares o amigos del poder. Ha dejado intacta esa viscosa y babosa red de empresas públicas innecesarias, fundaciones públicas truculentas, instituciones subvencionables y ONGs cercanas al poder, creadas por la casta política para disponer de más poder y más dinero, cuyo mantenimiento nos cuesta una fortuna.

La simple presencia de Zapatero al frente de España es un insulto a la ciudadanía y una vergüenza nacional.
Voto en Blanco

Maquiavelismo prisáico: ZP lo hizo pésimamente, apoyémosle.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital16 Mayo 2010

A los chicos de El País aún les quedan algunos restos de su antiguo esplendor maquiavélico y se han propuesto salvar a Zapatero de la turbamulta que le acosa y hasta de sí mismo. Es evidente que no podían defender la tesis del ZP buenísimo que busca nuestra salvación y ahora es acosado y vapuleado injustamente por todos porque el giro dado en sus políticas hace una semana demuestra que si lo que ahora hace es lo correcto lo que ha estado haciendo hasta ahora era desastroso.

Por tanto han echado mano de Maquiavelo y tratan de convencernos de que ZP fue un desastre hasta hace una semana, que nos mintió, que nos manipuló para ganar votos, que dilapidó el dinero en argucias populistas, que perdió un tiempo precioso que nos empantanó hasta el cuello, pero las medidas que ha tomado ahora son las únicas viables y sería criminal cargarse a Zapatero en lugar de apoyarle porque ZP es la solución.

Es lo que yo llamé hace unos días el dogma progre número 143, lo han vuelto a redactar, ahora detallan todo lo que ha hecho mal Zapatero pero mantienen la misma afirmación final de que no hay que pedir su cabeza sino apoyarle.

Se podría decir que la nueva redacción del dogma progre número 143 queda así: “Zapatero ha mantenido hasta ahora un rumbo equivocado con recalcitrante obstinación, quiso capear la crisis con eslóganes y gesticulación propagandística, perdió así un tiempo precioso, dilapidó muchos recursos en falsas políticas sociales que más bien eran argucias populistas con fines electorales. Solo se puede salir de la crisis con recortes en sueldos de los funcionarios, costes sociales e inversiones, Zapatero lo ha hecho, la oposición se la jugaría y dejaría de ser creíble si en lugar de apoyar sin reservas esas medidas intenta la sustitución de Zapatero, un gobierno de unidad o el adelanto electoral”.

Así, tal cual, lo plantea El País en su homilía editorial dominical titulada “Evitar el ostracismo”, no exige a ZP ni un pequeñito mea culpa, ni que nos pida perdón por sus desmanes, ni que nos pida disculpas por su malgobierno, nos pide que le apoyemos sin reservas.

Es evidente que algo huele mal en la tesis de El País, si tan pésimamente mal lo ha hecho ZP, si ellos lo evidencian y no le piden responsabilidades sino que piden que todos acudamos en su ayuda es porque hay contrapartidas jugosas para los de PRISA a la vista.

Este es el primer párrafo, antológico, del editorial de los chicos retorcidos y maquiavélicos de El País:
El Gobierno ha quedado en una situación política muy precaria tras el anuncio del severo plan de ajuste hecho público esta semana. Pero la precariedad no es consecuencia del nuevo rumbo al que apuntan las medidas, sino de la recalcitrante obstinación con la que el presidente Zapatero mantuvo el anterior. Su idea de que la mayor crisis financiera tras el crac de 1929 se podía sortear con eslóganes y gesticulación propagandística hizo perder un tiempo precioso para que el país encarase en mejores condiciones una gravísima coyuntura económica; también no pocos recursos dilapidados en iniciativas que, como los diversos regalos fiscales, pretendían disfrazar como políticas sociales avanzadas simples argucias populistas, concebidas de manera irresponsable en campaña electoral.

Insisto, no pueden decir que debemos “apoyar sin reservas” a un tipo que lo ha hecho tan mal como ellos mismos dicen salvo que ZP les hubiese garantizado a los ricachones de progreso de PRISA pingues prebendas que compensen la imagen de salvavidas de alquiler que están dando. Caro salvavidas, seguro.

Queda claro que si esto se hunde ya no será culpa de Zapatero sino del Aznar y del Rajoy por aviesos saboteadores de nuestra salvación.

Hay motivo
Luis del Pino Libertad Digital16 Mayo 2010

Entradilla al programa Sin Complejos del sábado 15 de mayo de 2010

En febrero de 2004, una serie de cineastas aunaron sus fuerzas para hacer un documental al estilo Michael Moore contra la política de Aznar. El propósito de ese documental era, según los propios realizadores, "propiciar un cambio de gobierno ante las inminentes elecciones generales". Los realizadores de ese documental, como ustedes saben, vieron cumplidos sus deseos, puesto que dichas elecciones situaron en La Moncloa a ese José Luis Rodríguez Zapatero que nos ha llevado a la ruina.

Aquel proyecto cinematográfico colectivo se estrenó el 9 de marzo, dos días antes de los atentados del 11-M. Como ustedes recordarán, el documental tenía por título "Hay motivo" y estaba compuesto por un total de 32 cortometrajes.

Entre esos cortometrajes, por ejemplo, había uno titulado "El Plan Hidrológico", dirigido por Pere Portabella, en el que se criticaba aquel plan del gobierno Aznar que hubiera permitido interconectar las cuencas fluviales y dejar de desperdiciar esa agua que no nos sobra. Me pregunto si el señor Portabella nos regalará en el futuro con algún otro corto donde se analice, ahora que estamos de recortes, el dinero que anualmente tiramos al mar gracias a la derogación del Plan Hidrológico.

Otro de los episodios, de Gracia Querejeta, se titulaba "¿Dónde vivimos?", y en él se describía, de una forma bastante visual, el problema que la vivienda suponía por aquel entonces - año 2004 - para los españoles. Barrunto que estaría bien que doña Gracia Querejeta nos expresara hoy, mediante algún nuevo corto, su opinión sobre el drama de las 80.000 personas desahuciadas de sus casas el año pasado, por no tener dinero con el que pagar las hipotecas a esos bancos y cajas de ahorro que tan amigos de Zapatero son.

El cortometraje "Mis treinta euros", de Fernando Colomo, narraba el terrible caso de un obrero al que le debían treinta euros (sí, han oído ustedes bien: treinta euros) de una obra que fue a inaugurar un representante del gobierno de Aznar. ¿Serán ciertos los rumores de que don Fernando Colomo está trabajando denodadamente, en estos mismos momentos, en otro documental, bastante más amplio, sobre los 16.500 millones de euros que las administraciones públicas adeudan hoy a las constructoras españolas, deuda que las constructoras terminan trasladando a su cadena de subcontratistas y que ha llevado a la ruina a decenas de miles de pequeñas empresas y trabajadores autonómos?

El Gran Wyoming, en su cortometraje titulado "Víctimas de segunda", narraba el caso de José Couso, el periodista muerto en Irak, tildando al ministro de defensa de Aznar de ministrillo y al propio Aznar de prepotente. Se llegaba, incluso, a sugerir en el cortometraje que el PP era como esos que "lamentan y no condenan", en clara referencia a Batasuna. ¿Creen ustedes que El Gran Wyoming nos sorprenderá, un día de éstos, con algún documental dedicado a los guardias civiles asesinados por ETA en Palma de Mallorca o en Cap Breton, en el que se critique a ese gobierno de Zapatero que ha sido capaz de negociar con sus asesinos?

¿O será capaz don Manuel Gómez Pereira, que contribuyó con un corto titulado "Yak 42", de realizar en las próximas semanas algún documental sobre los 17 soldados muertos en ese ataque de los talibanes afganos contra dos helicópteros españoles que el gobierno de Zapatero, y en particular el entonces ministro de Defensa, José Bono, no ha querido nunca esclarecer?

El cortometraje "Armas de destrucción mediática", de Miguel Angel Díez, se centraba en la figura de Alfredo Urdaci, denunciando la supuesta manipulación informativa del gobierno Aznar. ¿Creen ustedes que ese cineasta nos hará en el futuro algún reportaje sobre cómo Zapatero agració a su grupo amigo, Mediapro, con una cadena televisiva?

He de confesar que, de los 32 cortometrajes incluidos en el documental "Hay motivo", hay dos que me impresionan especialmente, el primero por esperpéntico y el segundo por siniestro. El esperpento al que me refiero es el corto titulado "La insoportable levedad del carrito de la compra", donde Isabel Coixet - que posteriormente haría algún vídeo electoral para la campaña del PSOE en 2008 - nos contaba la increíble y triste historia de esas ancianitas que con Aznar ya no podían ir a la peluquería, porque la cesta de la compra estaba muy cara. Me imagino que la señora Coixet estará ya trabajando en algún largometraje dedicado a ese millón trescientas mil familias españolas en las que hoy, gracias a Zapatero, ya no trabaja ninguno de sus componentes y que no es que no tengan para ir a la peluquería: es que muchos de ellos viven de lo que Cáritas les entrega, porque no tienen ni para comer.

Y, finalmente, el ganador del óscar a la producción más siniestra - y el corto que más impresiona, visto a fecha de hoy - es uno titulado "Técnicas para un golpe de estado", de Vicente Aranda, en el que se traza un paralelismo entre el general Pavía, el general Franco, el teniente coronel Tejero y el episodio del "tamayazo" en la Comunidad de Madrid. El cortometraje termina con una sugerente palabra en la pantalla: "Continuará...". Teniendo en cuenta que dos días después del estreno del documental "Hay motivo", y tres días antes de las elecciones, los españoles nos desayunábamos con la mayor matanza terrorista de nuestra historia - la del 11-M, que aún está por esclarecer -, tal vez el señor Aranda pudiera regalarnos en algún momento con esa segunda parte prometida de su cortometraje "Técnicas para un golpe de estado". Seguro que sería apasionante.

¿Creen ustedes que esos cineastas que participaron en la confección del documental "Hay motivo" contra el gobierno de Aznar se dignarán ahora a mirar a su alrededor y ver la ruina institucional y económica a la que ellos tanto han contribuido? ¿Creen ustedes que se dignarán a pasarse por las colas del paro y ver lo que piensan los españoles de ese gobierno que ellos contribuyeron a aupar al poder? ¿Creen ustedes que esos realizadores dedicarán un minuto a pensar en el sufrimiento de sus conciudadanos y en la parte de responsabilidad que a ellos, como propagandistas del PSOE, les corresponde? ¿Creen ustedes que esos cineastas verán ahora motivo para dejar oír su voz crítica?

Me parece que va a ser que no, ¿verdad? No sé por qué, me da que no vamos a oír a ninguno de los titiriteros de cámara decir ni una sola palabra sobre el paro, ni sobre los desahucios, ni sobre los recortes de pensiones, ni sobre las bajadas de sueldo a los funcionarios, ni sobre la conculcación de derechos de los españoles, ni sobre la muerte de soldados españoles en el extranjero, ni sobre las agresiones a profesores en los colegios, ni sobre los centenares de muertos en patera bajo el gobierno Zapatero, ni sobre el apoyo a dictaduras bananeras y sanguinarias, ni sobre el descrédito del Tribunal Constitucional, ni sobre la manipulación informativa, ni sobre la negociación con asesinos, ni sobre el saqueo de las cajas de ahorros, ni sobre tantas y tantas cosas que se podrían decir sobre el actual gobierno y que darían, no para uno, sino para un centenar de documentales.

Supongo que será porque me he levantado pesimista, pero me da que ninguno de esos afamados cineastas va a decir ni mu, ahora que verdaderamente sí hay motivo.

La desgracia empezó en Davos
E. L. Palomera La Razón16 Mayo 2010

Los ajustes sociales son consecuencia de la inacción de Zapatero tras el toque del Foro Económico Mundial

MADRID- No fue en Bruselas ni el pasado fin de semana cuando se abrió la espita contra España. Todo empezó en Davos la última semana de enero. Ahí fue cuando nuestro país comenzó a estar en el punto de mira y nuestro presidente entró en barrena. Los gurús del capitalismo sentaron a Zapatero entre Letonia y Grecia, los hermanos pobres de Europa. Desde entonces nuestro jefe de Gobierno no ha levantado cabeza. Aún le persiguen las palabras que el prestigioso economista Nouriel Roubini pronunció en la apertura del Foro Económico Mundial: «España es una amenaza para la eurozona. Si cae Grecia es un problema, pero si cae España el problema se convierte en un desastre».

Zapatero se plantó en la exclusiva estación suiza y desafió el pesimismo pidiendo un acto de fe en España: «Somos un país serio y vamos a cumplir nuestros compromisos», dijo ante empresarios, académicos y banqueros. Subrayó que España cumpliría con la rebaja del déficit al 3 por ciento y anunció un plan de austeridad de 50.000 millones de euros en recortes fundamentalmente de gastos de personal, gasto corriente, transferencias y algo de inversión pública. Improvisó una reforma del sistema de pensiones de la que nunca más se supo y otra del mercado de trabajo de la que aún no se sabe. Pretendió dejar una señal inequívoca de que España iba a hacer los deberes, pero no pudo evitar pasar al ataque: «La deuda española está 20 puntos por debajo de la media europea (52% del PIB frente al 70% en el conjunto de la UE), y el Tesoro dedica el 5% de los ingresos al pago de la deuda, menos que Francia y Alemania. Tenemos una hoja de servicios impecable», dijo. Era la demostración de que Zapatero no estaba convencido de la necesidad de hacer ajustes. Aún sacaba pecho con la fortaleza de nuestro sistema financiero. Con todo, ya entonces prometió, para acallar las voces de Davos, celeridad en el saneamiento de las entidades pequeñas y medianas: «La reestructuración de las cajas de ahorro llegará en primavera para adecuarse al nuevo tamaño del sector financiero en la economía española».

Regresó de Suiza y se olvidó de las amenazas de la «bestia» capitalista. Pensó que aún podía seguir jugando con la suerte y que ninguna amenaza iba a atrofiar su instinto político. Sorteó las críticas internas; confió en que la trama Gürtel desbarataría al adversario político; se fió de las buenas palabras de sindicatos y empresarios para alcanzar un acuerdo sobre la reforma laboral; interpretó algunos datos positivos de la económica como signos inequívocos de una inminente recuperación… Y andaba en estas cuando el vecino griego se incendió y Europa tuvo que salir al rescate. «España no es Grecia», repitió hasta la saciedad. Puede que no, pero los mercados, los especuladores, los inversores no lo creyeron, y nos atacaron.

Todo era, a efectos de La Moncloa, una conspiración de capitalistas desalmados dispuestos a hacer fortuna con nuestra débil economía. Y esto es lo que el presidente tenía pensado contarnos este miércoles pasado desde la tribuna del Congreso, de no ser por lo que pasó en la dramática reunión del Eurogrupo el pasado fin de semana. Fueron momentos trascendentales para nuestro país pero también para Europa y cuentan algunos destacados socialistas que algún día la historia escribirá el papel que jugaron tanto la canciller alemana Ángela Merkel como el presidente francés Nicolás Sarkozy. Lo cierto es que allí, donde finalmente se acordó un fondo de 750.000 millones de euros para blindar a los países del euro, volvieron las dudas sobre España, sobre las posibilidades de recuperación, sobre los ajustes anunciados y no realizados y sobre si nuestro país podría aguantar un solo día más de turbulencias financieras como las que se habían producido en los mercados durante los últimos diez días.

Es precisamente a estas turbulencias y a los ataques especulativos a los que el Gobierno achaca la urgencia de las medidas de recorte anunciadas por Zapatero («Yo no he cambiado… han cambiado las circunstancias desde el pasado fin de semana», dijo el miércoles en el Congreso). Las circunstancias, se diga lo que se diga, fueron una conminación de Bruselas primero y de Washington, después. Y todo por no atender al primer toque de atención que le dieron en Davos. De haber tomado entonces algunas decisiones de calado, esta semana el tijeretazo hubiera sido menor.

Así que ahora la tardanza en la toma de decisiones le obliga a renunciar a sus políticas. El presidente no quiso cortar la hemorragia a tiempo y ahora se enfrenta a la gangrena política. Él, que se había erigido en único garante de las políticas sociales y que abanderaba la defensa de los más desfavorecidos ha tenido que anunciar el recorte social más duro de la historia de la democracia. El 12 de mayo pasará a la historia como el día en que Zapatero se hizo el harakiri y tuvo que renunciar a los principios de la socialdemocracia. Su cara lo decía todo cuando cabizbajo pedía esfuerzo nacional colectivo, pero sus medidas sólo iban dirigidas a madres, pensionistas, funcionarios y dependientes. Ahora tendrá que hacer y decir todo lo contrario de lo que ha venido prometiendo y haciendo, y eso, sin duda, contribuye a aumentar la debilidad política del líder socialista. De hecho, el Gobierno es consciente de que el pasado miércoles empezó de cero la Legislatura porque, por más que se lo pidan, Zapatero, sostienen los más próximos, «no convocará elecciones anticipadas nunca». En política, ya saben, el nunca puede ser mañana.

¿Ciudadanos o santos?
La educación para la paz no consiste ante todo en deslegitimar la violencia, sino en legitimar el Estado de Derecho, sus instituciones y su Constitución
FERNANDO SAVATER El Correo16 Mayo 2010

Entre los diversos problemas que suscita el así llamado Plan de Educación para la Paz, hay uno fundamental pero que todavía no he visto señalado por nadie: se diseñe como se diseñe, a fin de cuentas supondrá educar a muchos niños contra los valores de sus padres. Esto nos remite a una polémica anterior, la de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que tanto escándalo y protestas despertó en algunos sectores sociales reaccionarios. Hasta se consiguió que ciertas criaturas invocasen la objeción de conciencia contra ella, las cosas que hay que ver y las que todavía veremos.

Por supuesto, educar para la paz no es nada distinto -ni mejor, desde luego- a educar para la ciudadanía. Pero resulta que algunos padres tienen valores incompatibles con la paz y la convivencia, así como con la ciudadanía. Si fuese verdad, como algunos han sostenido a la sombra de báculos episcopales, que la transmisión de los valores morales que atañen al civismo es competencia exclusiva de los padres y que el Estado pretenda tener algo que decir en el asunto es una imposición totalitaria, no podrá haber Educación para la Ciudadanía, pero tampoco Plan de Educación para la Paz que valga. Lo chocante es que muchos de quienes sostienen la competencia exclusiva de los padres en esta materia son quienes niegan con mayor vehemencia que las niñas puedan cubrirse con el 'hiyab' por obediencia a las creencias familiares o que niños de cinco o seis años puedan exhibirse con pegatinas a favor de los presos etarras que les han puesto en el babero sus papás. ¿En qué quedamos?

Lo malo de las posturas irracionales en educación -es decir, lo bueno para quienes no las compartimos- es que más pronto que tarde terminan desembocando en flagrantes contradicciones. Es evidente que en cuestión de valores los niños no sólo son educados para vivir en casa con sus familias sino en la sociedad democrática que todos compartimos y bajo las leyes aprobadas por la mayoría que nos rigen. Y los dogmas familiares, respetables en la esfera íntima y privada, dejan de serlo si chocan abiertamente con los del conjunto social cuya armonía pacífica buscamos. Por eso es imprescindible que en el ámbito público de la educación (y toda educación resulta pública en gran medida, sea financiada por fondos particulares o estatales) se ofrezca al menos la alternativa común a las creencias familiares, para que los educandos conozcan que, además de lo que opinan sus padres sobre la vida en sociedad, existen otras formas de ver y sobre todo normas legales que enmarcan los comportamientos aceptables para cualquiera, crea lo que crean en su casa o en su corazoncito.

Cualquier educación en los países civilizados aboga contra el uso de la violencia en la sociedad. Y por supuesto también se ha hecho siempre así en los centros educativos vascos, pues en este bendito lugar no somos más violentos que los demás. Aquí siempre se han desacosejado todas las violencias domésticas y sin domesticar&hellip salvo en un caso: la violencia política, que a veces ha sido más o menos claramente ensalzada como heroica y otras al menos justificada como parte de un 'conflicto' (por cierto, también los maridos que asesinan a sus mujeres lo hacen por algún conflicto con ellas, aunque no sea político).

Si en el País Vasco hay que educar especialmente para la paz no es sencillamente porque haya violencia, la cual ocasionalmente se da en todas partes y ningún educador la recomienda, sino porque cierta violencia política -el terrorismo- ha encontrado justificadores entre los adultos encargados de formar a los jóvenes. Estos antieducadores deslegitiman las instituciones democráticas de modo que dejan implícito que no es tan malo emplear la lucha armada contra ellas. Por tanto la violencia que debe ser denunciada no es la violencia en general sino la violencia política causada por unos motivos ideológicos específicos que se dan aquí pero no en otras partes.

La violencia política que altera la convivencia en paz no puede ser combatida en Euskadi con propuestas generales -es decir, que hablan de cualquier tipo de violencia- ni con remedios exclusivamente morales, que recomiendan la mansedumbre y el amor fraterno. No se trata de elevar a los alumnos a la santidad, sino de convertirlos en buenos ciudadanos, que acepten y aprendan a utilizar medios políticos para afrontar los problemas políticos del país.

La educación para la paz no consiste ante todo en deslegitimar la violencia, sino en legitimar el Estado de Derecho en que vivimos, sus instituciones y su Constitución. Aunque haya padres y políticos que tuerzan el gesto, como otros lo hacen ante el hecho de regular legalmente el aborto o respetar a los homosexuales. Lo demás son cuentos, y con cuentos no se consigue alcanzar la paz sino sólo disimular y prolongar la vieja tragedia que vivimos.

Reclusos de ETA comienzan a tomar posiciones ante la propuesta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de intercambiar paz por presos
Editorial: La aberración ética de la paz por presos
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 16 Mayo 2010

La propuesta que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho llegar a los proetarras para intercambiar “paz por presos”, tal y como hace unos días adelantamos en Euskadi Información Global, ha comenzado a provocar sus primeros efectos y a producir los primeros posicionamientos públicos de acercamiento de los reclusos de la organización criminal. Tanto es así que, ocho terroristas históricos de ETA, alejados ahora de la organización, han suscrito una carta en la que plantean nuevos "pasos" para construir un proceso de paz en el País Vasco, entre los que destaca la necesidad de "reconocer y reparar" los daños causados a las víctimas del terrorismo. Entre los firmantes de la misiva, se encuentran militantes “históricos” de la organización criminal como Carmen Gisasola, Joseba Urrusolo Sistiaga (en la imagen), Kepa Pikabea y Rafael Caride Simón. El resto de suscriptores de la misiva son otros asesinos como Andoni Alza Hernández, Koldo Carrasco Aseginolaza, Fernando de Luis Astarloa y Josu García Corporales.

Los ocho firmantes se refieren al papel de los reclusos en un eventual proceso de paz, que no debe ser el de mantener un "frente de lucha" como "algunos siguen planteando en la izquierda abertzale", sino el de "participar en la reflexión política para el proceso de paz". Tras recordar que llevan "muchos años planteando la necesidad de poner fin a la lucha armada y de avanzar por vías exclusivamente pacíficas y democráticas", este grupo, que firma como "presos comprometidos con el irreversible proceso de paz", explica que han empezado a "dar pasos concretos en ese sentido".

En este camino consideran que "hay que plantear el tema de las víctimas y el reconocimiento-reparación de los daños causados", una cuestión que reconocen "delicada", por lo que "no se debe plantear como un nudo que bloquee". "Pero debemos asumirlo como un acto de reconocimiento de las consecuencias del conflicto, tal y como lo asumieron en los acuerdos de paz de Suráfrica e Irlanda", agregan. Los ocho reclusos apuestan por "empezar a abrir espacios de entendimiento y acercamiento entre las personas para facilitar la comunicación que ayude a crear un clima favorable a la superación de las heridas creadas por tantos años de conflicto".

El documento critica que "algunos" desde la “izquierda abertzale” entiendan a los presos como un "frente de lucha" y hablen sólo de "amnistía y libertad, como si eso se fuera dar así, tal cual, sin tener en cuenta que se parte de una situación muy enconada" que lleva a que la liberación de los reclusos "pueda alargarse en el tiempo". Abogan por superar la "mentalidad" que ha impedido a los presos de ETA acogerse a beneficios penitenciarios, ya que "sigue siendo un tema tabú el poder salir de permiso, en tercer grado o en libertad condicional".

Estos presos lamentan que para los reclusos de ETA sólo quedan dos opciones: pertenecer al colectivo de presos de la organización terrorista (EPPK) o "el abismo", lo que tiene "consecuencias" que repercuten también en sus familiares y entorno. "No tratamos de posicionarnos en contra de los que están en el colectivo", sostienen, sino que "sólo queremos que se respete a los presos que, estén en el EPPK o no, quieran"

LENGUA | Malestar en la judicatura francesa
Francia pide a los jueces catalanes que dejen de enviar sentencias en catalán
Europa Press | Barcelona El Mundo 16 Mayo 2010

El Ministerio de Justicia de Francia y el Consejo General del Poder Judicial español (CGPJ) han instado a los jueces de Cataluña a que no remitan escritos en catalán a tribunales del país vecino por vulnerar el reglamento de usos lingüísticos.

Francia ha elevado la queja al CGPJ, que a su vez ha remitido una carta a la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Maria Eugenia Alegret, en la que le recuerda que Francia únicamente acepta comunicaciones judiciales, al margen de en francés, en inglés, italiano, alemán y español, y que "no aceptará ninguna otra lengua".

La carta, a la que ha tenido acceso Europa Press y que viene firmada por el Servicio de Relaciones Internacionales del CGPJ, explica el caso de un Juzgado de Cassà de la Selva (Girona), que devolvió a un juzgado de Francia una comisión rogatoria redactada en catalán.

El CGPJ asegura que existe "malestar" por parte del colectivo de los Huissier de Justice franceses por el uso "habitual" del catalán en los formularios y escritos remitidos por los juzgados catalanes a Francia.

La carta recuerda que los estados europeos tienen potestad para dictar en qué lenguas extranjeras distinta a la suya les deben ser remitidos los escritos judiciales, por lo que insta al TSJC a que se cumpla la normativa.

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Tocado
PAULA DE LAS HERAS El Correo16 Mayo 2010

«Es duro, pero estoy acostumbrado», confesó a sus 'barones', que no cuestionan el drástico ajuste
Zapatero vive sus horas más amargas. EL CORREO reconstruye cómo se gestaron los recortes sociales que el presidente prometió no aprobar jamás
Fue Nicolas Sarkozy quien dio en la tecla para que José Luis Rodríguez Zapatero pasara en tan sólo 72 horas de afirmar que había «motivos para la confianza» y que nada justificaba un ajuste «drástico» del déficit a decidir el recorte social más draconiano de la historia. En una entrevista previa a la reunión que los líderes del euro celebraron el día 7 en Bruselas, en la que crearon un inédito plan de salvamento de los países en apuros a fin de proteger la moneda única, el líder francés anunció al presidente español que se proponía meter la tijera en el gasto público y, de manera elocuente, hizo ver a su interlocutor que, por mucho que le costara, él tendría que hacer lo propio. El dirigente socialista se vio entre la espada y la pared. Las bolsas europeas temblaban por el temor a un hipotético 'crack' de las finanzas españolas. Con el euro desplomado, el futuro de la economía de la UE en juego y los ojos de los principales responsables europeos observando con lupa a Madrid, daba su brazo a torcer y hacía pedazos el discurso sobre el que había articulado toda su gestión de la crisis: con él en La Moncloa, los «más desfavorecidos» nunca serían los paganos de una aguda situación que no habían generado. No había más de donde sacar, explicó el pasado miércoles a los 'barones' regionales del PSOE un jefe del Ejecutivo que ha quedado visiblemente tocado y que ha echado por tierra esos principios al anunciar la congelación de las pensiones, una rebaja del 5% en el sueldo de los funcionarios y un recorte de las inversiones. También una marcha atrás en algunos de sus proyectos más queridos al suprimir el 'cheque bebé' -2.500 euros por el nacimiento de cada hijo- y limitar las ayudas por dependencia y al desarrollo, entre otras medidas.

La decisión de aparcar de un plumazo los argumentos que con tanta vehemencia había defendido en contra de una reducción más acelerada del déficit fue tan repentina y perentoria que exigía recurrir a una solución a muy corto plazo para responder a un problema acuciante: el castigo sin piedad de los mercados. Un castigo cuya dureza Zapatero se había negado a reconocer. En el PSOE admiten que lo ideal habría sido no tener que llegar a este punto, pero acusan también de ceguera a la Unión Europea en su conjunto. «Si Angela Merkel, Sarkozy y la UE hubieran acordado hace un mes el rescate a Grecia, los incentivos especulativos habrían desaparecido. Pero la canciller alemana estuvo zascandileando por temor a las elecciones regionales en su país y la situación se volvió crítica», argumentan.

La pirueta de 180 grados, radical e inesperada, ha encontrado escasa resistencia en el Gobierno y en el PSOE. Al menos, en sus cargos orgánicos. El lehendakari Patxi López, presente en la reunión con los 'barones' socialistas posterior al anunció de las medidas en el Congreso, afirmó ayer que, seguramente, a quien más han costado estas decisiones es a Zapatero. Tras indicar que le ve capacitado para volver a ser el candidato socialista a la presidencia del Gobierno, López aseguró, en declaraciones a Europa Press, que ha demostrado «una vez más» ser un «hombre de Estado» «capaz de adoptar decisiones impopulares cuando el país lo necesita». Frente a ese «liderazgo» del presidente, el lehendakari reprochó al PP que «critique» al Gobierno y no ponga «ni una sola medida encima de la mesa».

Sin embargo, otra cosa son los soldados rasos, los diputados socialistas sin mando en plaza. Entre ellos sí se ha creado una «crisis de confianza». «Hay una decepción muy grande con los de arriba, que han consentido que se recurra sin más a una opción cortoplacista en la que los sacrificios no están bien repartidos», confiesa un portavoz de comisión. Y también hay escepticismo. «Que nadie crea que con esto se arreglan las cosas. Este Gobierno renunció desde el principio a tener un programa económico propio y optó por vivir de las rentas. Hemos perdido cuatro años sin hacer reformas y vamos a perder otros cuatro para crecer», remarca un parlamentario con formación económica.

Son voces críticas que, aún así, no encuentran eco en la dirección del partido. Zapatero es el líder político con menor contestación interna. Nadie le llevó la contraria en la reunión de 'maitines' celebrada el pasado lunes, en la que informó de las partidas a las que afectaría el ajuste a los vicepresidentes María Teresa Fernández de la Vega y Manuel Chaves; los ministros José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba; la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín; y el portavoz, José Antonio Alonso, afirman fuentes presentes en el encuentro.

A esa cita faltó la vicepresidenta Elena Salgado porque había llegado a las siete de la mañana del Consejo de Ministros de Finanzas de la UE en el que se había acordado crear el Mecanismo Europeo de Estabilización. La ministra de Economía vivió un domingo duro. Varios colegas de países del euro le señalaron que tenía que elaborar su propia respuesta para atajar el déficit, que una economía de la envergadura de la española no sería tan fácil de rescatar como la griega y que para no poner en riesgo al conjunto de la UE debía acometer un ajuste del déficit del 1,5% del PIB en 2010 y el 2% en 2011. Durante doce horas de debate, Salgado logró no ceder más de lo que ya había anunciado Zapatero tras su entrevista del viernes con Sarkozy; es decir, un recorte de 1,5 puntos -15.000 millones de euros- en dos años.

«Tres partidas gordas»
Salgado, pues, no estaba. Pero el presidente ya había perfilado cuáles serían las «tres partidas gordas» que se verían afectadas por su decisión. Las había decidido, también, el domingo por la tarde, en una reunión restringida en La Moncloa en la que estuvieron presentes su jefe de gabinete, José Enrique Serrano; el director de la Oficina Económica, Javier Vallés; y, según algunas fuentes, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa.

«Con los funcionarios no hubo ninguna duda -admiten fuentes próximas al presidente- porque era lo que más permitía ahorrar de una sola tacada». El salario de los empleados públicos supone al Estado 60.000 millones al año. Las pensiones, 100.000. Y las prestaciones por desempleo, 33.000 millones (en 2009). El jefe del Ejecutivo se niega a tocar estas últimas. «Había que elegir y se optó por defender a los parados y por mantener el mayor mecanismo de protección social de toda Europa. En España la cobertura del desempleo supera el 80% y tenemos el doble de paro que en el resto de Europa; ése es un esfuerzo al que no renunciamos», subraya un 'barón' socialista.

En 'maitines', pese a todo, se habló de ello. Y Zapatero reiteró que no habría ninguna medida que afectara a este colectivo. También llegó a proponerse el copago, el abono de una cantidad por acudir al médico. El presidente lo rechazó de plano. «El debate fue corto, todos asumimos que era algo que había que hacer», remarcan las citadas fuentes. Esa misma tarde, el jefe del Ejecutivo se reúne con Salgado, los técnicos de Economía y su gabinete. Empiezan a ponerle borradores sobre la mesa. Vuelve a dar un no «taxativo» a tocar el desempleo y la sanidad. Aún no había decidido aceptar un recorte del gasto farmacéutico.

La prueba de que actuaba contrarreloj y bajo la presión de sus socios europeos es que estuvo trabajando en su intervención ante el Congreso hasta el último minuto y, justo antes de entrar al hemiciclo, introdujo la decisión de adecuar los envases de los medicamentos a la duración de los tratamientos estandarizados e incluso introducir la unidosis. El día anterior, a las cinco de la tarde, había recibido la llamada de Barack Obama, quien le invitó a tomar «acciones determinantes» para fortalecer la economía de la UE y recuperar la confianza de los mercados.

«Sin paños calientes»
Zapatero no ahorró dramatismo al asunto. De eso sí que se quejan algunos dirigentes, que habrían deseado que defendiera que su apuesta social sigue vigente. «Quería mandar un mensaje claro de sacrificio duro, sin paños calientes», apuntan personas de su entorno.

Son las horas más difíciles para el presidente del Gobierno, que se encuentra visiblemente afectado por la rectificación en toda regla de su política económica, y por unos recortes sociales que amenazan con minar el apoyo electoral del PSOE. Zapatero está tocado. Pero no hundido, según personas de su entorno, que sostienen que este episodio no se lo llevará por delante; que no se ha planteado arrojar la toalla tras sufrir este semana el trago probablemente más amargo desde que llegara a La Moncloa.

Un secretario regional, que participó en el almuerzo con los 'barones', explica que, ante las preguntas por su estado de ánimo, el jefe del Ejecutivo proclamó: «Yo reconozco que esto es duro y me duele por la gente que se va a ver afectada, pero en lo personal estoy acostumbrado».

El galleguismo: de la libertad a la imposición
Pedro Arias ABC Galicia16 Mayo 2010

El despertar de la galleguidad, de la simple conciencia de ser humano a la búsqueda de la libertad y la razón que se concreta en un aquí y en un ahora, comenzó en los tiempos de la Ilustración.

Seguía la estela combinada de la ilustración anglosajona y la ilustración francesa; y se enmarcaba en los intentos de cambio y progreso de la ilustración española.
Los ilustrados gallegos -Sarmiento, Mayans, Feijoo, Cornide, Labrada, P.A. Sánchez, L.M Pereira, X.F. de Castro, etc.- compartían, en diferentes grados y con distintos matices, las concepciones liberales de la época. Defendiendo una política de cambios graduales, no violentos, basados en el conocimiento, el racionalismo, la persuasión y la difusión de la ciencia y la cultura. Adelantados del pensamiento y el compromiso vital e intelectual contra una sociedad neofeudal y absolutista, en decadencia pero aún resistente, estamental, muy desigual y retardataria. Galicia no estaba marginada ni aislada de las corrientes del tiempo, siempre hubo hijos de esta tierra a la altura de las exigencias y oportunidades de cada época.

En el XIX, siglo convulso de guerras civiles, contenciosos absolutismo-parlamentarismo, de creación de nuevas naciones y nuevos movimientos sociales, de revoluciones políticas, industriales y económicas, de avances y contrarreformas; de provinciasmos, regionalismos y federalismos políticos, de cambio cultural acelerado, también en Galicia tuvieron eco las dinámicas de la época.

De Cordido a Merino, pasando por R. de la Sagra, Lamas Carvajal, Rosalía, Concepción Arenal, Faraldo, Alfredo Brañas. Pombal y tantos otros, Galicia asistió al desarrollo del romanticismo cultural, del primer feminismo, a la nueva reflexión filosófica, científica y técnica; a las indagaciones pedagógicas modernas, el socialismo alternativo y los nuevos enfoques del derecho.

Y en el XX se colman los desarrollos latentes con el trasfondo de las guerras civiles europeas y de la propia española. Será una época de pluralismo en las actitudes, pensamiento y compromiso social. De Basilio Álvarez a Otero Pedrayo, de Pardo Bazán a Blanco Amor, de Rof Codina a Parga Condal, de Villar Ponte a Cunqueiro, de Valle Inclán a C.E. Ferreiro, de Risco a Castelao.

La diversidad, como la vida misma, como la época que les tocó vivir, presidió el despliegue del talento gallego. Se formó un cuerpo de pensamiento y testimonio que el ser gallego, la diferencialidad galleguista, podía reflejarse en cualquier faceta, en todo tipo de opción personal. Bastaba con la honestidad y el talento, las bases que caracterizaron a los buenos y generosos.

Sin embargo, en la última etapa del franquismo, en la primera mitad de los años sesenta, se fue generando una nueva corriente, el nacionalismo radical, mezcla de ideología marxista-leninista primaria y de tercermundismo mecanicista, que dio el giro del galleguismo plural al nacionalismo radical.

Estructurada en torno a la UPG, actual partido central del BNG, se propuso la redefinición de Galicia como nación oprimida con derecho a la autodeterminación. Importaba las tesis de colectivización del campo con una etapa cooperativa de transición, nacionalización de empresas y finanzas, la planificación imperativa de la vida económica y una educación estatalizada con el gallego como idioma oficial y de enseñanza obligatoria. Las plumas de Méndez Ferrín, B. Álvarez, R. Patiño, Arxona y María Xosé Queizán redactaron el manifiesto fundacional.

Esta formación acabó fagocitando al galleguismo socialista moderado, al republicanismo, formaciones centristas e incluso al comunismo extraparlamentario. Con numerosos giros tácticos y estratégicos, paralelos a sus fracasos electorales, derivó en una socialdemocracia nacionalista a la gallega, teniendo en la imposición lingüística y en el intervencionismo de la administración en la vida socioeconómica, sus pivotes esenciales y permanentes.

Cuando el primer galleguismo llegó al poder autonómico, a mediados de los ochenta, lo hizo en su versión moderada y ocasional, en coalición y tras moción de censura. La experiencia fue un fracaso rotundo y después comenzó la larga marcha en solitario vertebrado en el BNG. El PSOE, de configuración práctica netamente estatal, incorporó las reglas de juego culturales y la acción política ajustada a las demandas electorales de la diversidad gallega. Como el centroderecha ya unificado en el PP, que hegemonizó el apoyo popular y el gobierno autónomo de Galicia.

Lo esencial de la herencia galleguista tuvo en Galicia un desarrollo básicamente libre y voluntario; con una discriminación positiva en el ámbito de las administraciones públicas, la legislación y la cultura. Desde el Estatuto de 1980 y las elecciones del 81, no hubo verdadero problema nacional gallego con arraigo de masas. La división y la confrontación llegó con el Bipartito, en pleno siglo XXI, en el período 2005-2009.

Aún siendo socio minoritario, el BNG fue capaz de imponer al PSOE una política de obligatoriedad lingüística, improntar la representación simbólica de la Xunta con su historia inventada y la inmersión en el imaginario colectivo de sus concepciones de lo gallego. La economía parecía ir bien a lomos del endeudamiento y el ladrillo, por lo que todo fue exceso y falta de realismo y prudencia.

Con el retorno del PP a la Xunta, con liderazgo renovado y en un contexto en el que emergen sin cesar las consecuencias del modelo económico de la izquierda coaligada en la suficiencia y la prosperidad impostada, a las fuerzas bipartitas se les hunden los argumentarios ganadores; están sin credibilidad alternativa, además de tener a los líderes más representativos en las sombras o en una distante reserva.

Y en las carencias redescubren la reivindicación del gallego, añoran los tiempos de prepotencia e imposición, sueñan con haber encontrado la piedra filosofal de la recuperación política y electoral.

No han aprendido lo esencial de su fracaso; suele ocurrir a la condición humana. No aprenden del galleguismo ni de la historia. Nada en estos tiempos se puede construir sacrificando la libertad, los tiempos han cambiado irreversiblemente. Hay que actuar según la voluntad y demandas del pueblo, de los sufridos contribuyentes, de padres e hijos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Hay que dejarlos elegir modelo vital y cultural. Basta ya de utopías herrumbrosas y superadas; que nadie es más que nadie, ni tampoco sabe más que los demás. Ninguno domina el todo. No nos abandonemos a la dialéctica negativa de compensar las dificultades y derrotas del pasado en busca de una vuelta a la tortilla de la represión y a la negación de la libertad; que no nos ciegue el rencor por las viejas humillaciones.

Recuperemos lo mejor de nuestra tradición, el esfuerzo paciente, la apertura mental y cultural, la tolerancia y voluntad de rigor, los honores al mérito verdadero y el respeto a la diferencialidad de los demás. El progreso y la salida de esta injusta situación, se nos darán por añadidura.

El PP lamenta que PSOE y BNG lleven mañana «la lengua al campo de batalla»
E. A. SANTIAGO. ABC Galicia.16 Mayo 2010

El secretario general del PP en Galicia, Alfonso Rueda, lamentó ayer desde la Festa da Lingua organizada en la localidad pontevedresa de Lalín por Nuevas Generaciones que en la jornada festiva de mañana las dos formaciones de la oposición en la cámara autonómica, PSOE y BNG, se echen a la calle «para clamar por una dictadura que se basaba en que los políticos decidiesen en qué lengua se tenían que expresar los ciudadanos».

Lamentó Rueda que «aquellos que llevan el idioma al campo de batalla» apoyen una convocatoria «en contra de que los gallegos puedan hablar en la lengua que prefieran», e incluso apeló al dictamen del Consello Consultivo sobre el decreto de la lengua en la enseñanza no universitaria para refrendar «la política de equilibrio y libertad de Feijóo». El responsable del PP ironizó con la confluencia de las otras dos fuerzas del arco parlamentario en la marcha y animó a las dos fuerzas a que se sumen a actos en positivo, como el que la sección joven de los populares celebraba ayer en la villa pontevedresa. Así, Rueda reprochó al líder de los socialistas, Manuel Vázquez, que repita «los discursos lingüísticos que el BNG pronunció el día anterior». «Por lo menos, ambos están de acuerdo con una fusión, que es la de sus planteamientos lingüísticos», ironizó al hilo de la estrategia de ambos partidos durante la fusión de las cajas.

A poco más de un día de la manifestación, el presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística, Carlos Callón, amenazaba ayer a la administración autonómica con acudir a los tribunales en caso de aprobar el decreto del gallego en la enseñanza no universitaria, que «nacerá muerto», aseguró, al carecer de «ningún tipo de soporte legal». Callón se apoyó en el informe del Consello Consultivo aprueba la elección paritaria de la Xunta para gallego y castellano pero pone en duda la capacidad de los padres de elegir idioma para determinadas asignaturas. También exigió el presidente de la asociación la destitución del conselleiro de Educación, Jesús Vázquez Abad, por «incompetente e incapaz» tras lo que definió como una «desautorización sin paliativos» por parte del organismo.

Ésta será la cuarta manifestación convocada contra un decreto que, en palabras del dirigente de la Mesa, «desvirtúa derechos, propone un modelo que no tiene cabida en el actual ordenamiento jurídico y no respeta la Ley de Normalización Lingüística ni la letras y el espíritu de la Constitución». También con un discurso muy tajante, el presidente de la Real Academia Gallega (RAG), Xosé Luis Méndez Ferrín, afirmó a Ep que «por supuesto» acudiría a la manifestación convocada por la plataforma Queremos Galego, a pesar del cargo que ostenta, «si no tuviese el acto de la Academia».
 

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