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Recortes de Prensa    Lunes 17 Mayo  2010

 

El salvador de Europa
IGNACIO CAMACHO ABC 17 Mayo 2010

NO hace aún ni cinco meses. Tras un fragor de fuegos artificiales que celebraban la Presidencia de turno de la UE, el presidente Zapatero se sumó a la demostración pirotécnica con una exhibición de cohetería retórica en la que afirmó que España iba a mostrarle a Europa... ¡ el camino para salir de la crisis! Con la petulancia henchida por un ataque de ego, en los primeros compases el Gobierno marcó con bizarra soltura la agenda de la recuperación continental: avance de la igualdad de género e impulso de la economía sostenible. Zapaterismo en estado líquido, es decir, puro; había llegado el mesías socialdemócrata para sacar a la Unión de sus afligidas tribulaciones.

Poco después, el estratega redentor fue invitado a sentarse en el foro de Davos junto al primer ministro griego, sobre el que ya pesaba el fantasma de la suspensión de pagos, y su colega letón, líder del país líder en desempleo. Obama se excusó de asistir a la «conjunción planetaria» de Madrid y Francia y Alemania sugirieron una unión monetaria de dos velocidades en la que se atribuía a España una plaza en el vagón de segunda clase. Pero el visionario campeón del déficit no movió una ceja, ni siquiera cuando la Bolsa se desplomó mientras rezaba en Washington junto a la flor y nata del integrismo evangélico. Estaba gozando de las mieles del liderazgo mundial y no tenía tiempo para minucias de especuladores.

Cuando Grecia se desmoronó, la Presidencia de turno era ya una vaga humareda desleída en la identificación y búsqueda de la próxima nación en apuros. Le tocó a Portugal sufrir el señalamiento y apretarse el cinturón por las bravas. Luego fue España la apuntada con severas admoniciones de insolvencia en medio de un bombardeo bursátil. Autoengañado en su ilusorio voluntarismo, ajeno a una realidad que desconoce por falta de formación, Zapatero trató incluso de eludir la reunión del Eurogrupo hace dos fines de semana, donde se encontró una tormenta de reproches y amenazas que un día después el Ecofin descargó sobre la rubia cabeza de Elena Salgado. En los dos días siguientes, el teléfono de Moncloa sonó repetidas veces; Merkel y Sarkozy iban a salvar a su presunto salvador, pero tronaban exigiendo garantías para su rescate. Apremiado por ellos, Obama llamó al sobrado presidente de turno para despertarlo del sueño de grandeza. En esas 48 horas amargas tuvo que digerir un ultimátum categórico: o improvisaba un plan B, un ajuste según su célebre procedimiento «como sea», o lo dejaban caer en el temido default: la quiebra.

El miércoles pasado, los seis años de displicente y alegre zapaterato quedaron escombrados en veinte minutos de patética autodemolición política. Dentro de mes y medio termina el semestre presidencial europeo, jactanciosa ensoñación disuelta, como manriqueña verdura de las eras, en un protectorado tutelar; no habrá muchos cohetes que tirar para despedir la etapa de este humillante, estrepitoso fracaso.

Ninguna burla más
Editorial www.gaceta.es 17 Mayo 2010

Los españoles no debemos consentirle ninguna burla más a Zapatero.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no sólo se ha caracterizado por su incapacidad manifiesta, sino por su tacticismo, sus trucos mediáticos, sus engaños y sus piruetas de último minuto para despistar la atención de la opinión pública. Para desgracia de todos, ese zapaterismo inhábil para gobernar, sí ha sido hábil para hacer colar una y otra vez sus apaños, embustes y regates y salir vivo aun después de que se hayan descubierto. Pues bien, ahora que el Gobierno está en sus peores índices de descrédito, ahora que el zapaterismo ha quedado retratado en su impericia, su soledad y su mentira, los españoles no debemos consentirle ninguna última burla, ninguna treta final para que este nefasto presidente se reafirme en el puesto. Dicho con toda claridad, conviene denunciar desde ya mismo la posibilidad de que Zapatero opte por la patraña de presentar una cuestión de confianza: la actual situación de la Nación sólo puede enderezarse con la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Extendiendo la especie de una cuestión de confianza, Zapatero y los suyos buscan escapar de la marea creciente que pide una moción de censura que desbanque a los socialistas del poder. Ciertamente, una moción de censura que diga adiós a Zapatero compensaría de su propio carácter de medida excepcional, pero la posibilidad de que fructifique dicho movimiento se antoja complicada por la actitud de unos grupos parlamentarios nacionalistas que critican puntualmente al zapaterismo pero no dudan en aprovecharse de él a costa de todos. En cualquier caso, cuando suena con realismo la posibilidad de moción de censura, un presidente no debe buscar la huida hacia adelante de la cuestión de confianza: si Zapatero de verdad quiere saber la confianza que su Gobierno merece a los españoles, lo que debe hacer es convocarnos cuanto antes a las urnas y dejarse de enjuagues parlamentarios con los grupos minoritarios de la Cámara, cuya tarifa tendríamos que pagar entre todos los españoles.

En el horizonte más cercano del zapaterismo apuntan graves turbulencias de orden institucional: están las dificultades para ganar respaldos al decreto ley del tijeretazo en gasto social, y a medio plazo está una negociación presupuestaria a la que Zapatero llegará más débil que nunca. Las elecciones anticipadas, entre otras cosas, encauzarían de nuevo nuestra vida institucional, y además servirían para regenerar a la clase política con el adiós de un amplio catálogo de políticos –Zapatero, De la Vega, Aído o José Bono– sólo ejemplares en su irresponsabilidad.

Como fuere, la principal razón para no caer en la trampa de la cuestión de confianza y pedir elecciones anticipadas está en que el zapaterismo ha perdido su propia razón de ser, la imagen que tenía de sí mismo, su propia coartada ideológica y programática como Gobierno. Los recortes anunciados la semana pasada son una enmienda a la totalidad que el Gobierno se hizo a sí mismo, y no por causalidad coinciden con las admoniciones realizadas al Gobierno, no ya por la oposición, sino por el Fondo Monetario Internacional, por la Comisión Europea e, incluso, por el, hasta ahora, idolatrado presidente estadounidense, Barack Obama. Por si esto fuera poco, la creciente soledad parlamentaria del Gobierno no va a poder salvarse con ninguno de los trucos de geometría variable a los que nos tiene acostumbrados Rodríguez Zapatero. Y la oleada de rechazo de los ciudadanos a las agónicas medidas del zapaterismo demuestra que el suyo es un Gobierno ya más que amortizado. Déjese de trucos, presidente, y convoque ya elecciones. Pero él no se va a enterar.

Es la ruina, estúpidos
GABRIEL ALBIAC ABC 17 Mayo 2010

AÑO 1931. Acodado en el bar del Ritz, el joven norteamericano evoca su París perdido. Nada queda. El barman deja caer alguna discreta pregunta sobre aquella juventud dorada de antes de 1929, que hizo de París su gran fiesta, un tiempo en el que si tú no querías que eso en la calle «fuera nieve, bastaba con pagar lo necesario». Todos fueron barridos. También este que, retornado a un París de sombras, medita en la vacía penumbra donde hubo el esplendor. Francis Scott Fitzgerald es el narrador más puro de la travesía de tinieblas que siguió al crack del 29. Como antes lo fue de las ilusorias luces en un mundo al cual cegó el brillo de su quincalla. No es ficción, Retorno a Babilonia. Es la vida de Fitzgerald. La que el crack se llevó en ceniza igual a la de los brokers que quemaban, para calentar la estufa, acciones por las cuales se pagaron en Wall Street millones dos días antes.

La única diferencia entre la Gran Depresión de 1929 y ésta de ahora es que la nuestra es más profunda. Y más grandes, los artilugios que ocultan lo sucedido. Nunca las máquinas de producir opinión pública -esto es, estupidez pública- alcanzaron un tal refinamiento. Cuando empezó la crisis, el Gobierno de este país impuso a sus ciudadanos la certeza de estar entrando en la fase más opulenta de su historia: en unos meses, anunció el presidente, España alcanzará el paro cero.

Los ciudadanos lo creyeron, porque querían creerlo; y volvieron a votar al hombre que los arruinaba. Cuando en unos pocos meses la crisis dio de bruces en recesión, Rodríguez Zapatero tachó de antipatriotas a quienes alzaron constancia de las cifras; como antipatriotas quedaron, ante una opinión pública que sólo deseaba ser engañada. No pareció valer para demasiado la dura constancia que cada uno hubo de soportar en su vida: las deudas a fin de mes, los ahorros de una vida volatilizados para ir poniendo parches a lo más urgente, las hipotecas que era imposible ya pagar, la amenaza de una pérdida de trabajo que se ha llevado a un quinto de la población laboral española por delante... Ahora, cuando el Gobierno socialista reconoce, al fin, por orden de Obama y Merkel, que España está en lo más hondo de un caos que multiplicó su incompetencia, puede que ya ni sea serio hablar de crisis. Estamos en la ruina.

No hay dinero. Ninguno. El Estado malgastó las bastantes saneadas cuentas que heredara de la austera administración de Aznar. No podemos engañarnos acerca de lo que forzó a Zapatero a comparecer ante el Parlamento para decir exactamente lo contrario que seguía afirmando veinticuatro horas antes: fue un ultimátum. Obama, Sarkozy y Merkel no tuvieron más que pronunciar un nombre: Argentina. Exactamente lo que España es en estos momentos. Y por las mismas razones: corrupción del Estado-Sindical al cual llamaban allí peronismo y aquí llaman socialismo; despilfarro del dinero público para comprar voto y, de paso, hacer ricos a los políticos gestores del invento. Si España no se ha declarado en bancarrota es porque vive a costa del euro, a costa de aquellos países que sí hicieron el esfuerzo de ajustar su gasto. Basta hoy con que Europa (Merkel-Sarkozy) y Obama muevan un dedo para que todo el dinero que guardamos en nuestras cuentas corrientes se transforme en papel higiénico. Literalmente. Fuera del euro, somos Argentina.

No nos arruinó la crisis. Las crisis pueden ser momento propicio para limpiar la economía. Nos arruinó la gestión que de la crisis hizo un Gobierno necio y corrupto. Que sigue ahí. Lo peor no ha llegado. Ya no es crisis. Hora de leer a F. S. Fitzgerald. Es la ruina. ¡La ruina, estúpidos

Autonomías
Una crisis política
Mikel Buesa Libertad Digital 17 Mayo 2010

La persistencia y profundidad de la crisis económica por la que atraviesa España, con un perfil diferencial con respecto a la mayor parte de los países occidentales, unida a la terquedad de un Gobierno, como el de Rodríguez Zapatero, empeñado en trastocar el sentido de la interpretación de todos los indicadores disponibles para salvar su propia imagen, ha dejado en un segundo plano, casi completamente oculta, la existencia de una crisis política que pone en cuestión el sistema institucional que, con la transición a la democracia, se plasmó en la Constitución de 1978.

Esta crisis política ha tenido su expresión más acabada en el polémico Estatuto de Cataluña, acerca del cual se espera un pronunciamiento del tribunal Constitucional que, sea cual sea su sentido, llegará demasiado tarde para enmendar una trayectoria que se emprendió mucho antes de que los nacionalistas catalanes lograran imponer un compromiso con ellos al presidente Zapatero. Porque, en efecto, la crisis política se ha ido gestando muy lentamente, a lo largo del último cuarto de siglo, a partir de la decisión que tomó el presidente Suárez de repartir el "café para todos" e imponer el sistema autonómico a todas las regiones de España, incluso a las que, por trayectoria histórica, carecían de existencia real. Aquella decisión trastocó un instrumento desafinado –el título octavo de la Constitución– que, en principio, estaba destinado a encontrar una respuesta institucional a los problemas vasco y catalán, y abrió una Caja de Pandora cuyo resultado no fue otro que el de alentar la inveterada tradición española como la de fragmentar el poder en multitud de taifas locales. Pues, en aquel momento, si bien era cierto que la pulsión nacionalista exigía hacer algo con urgencia en el País Vasco y, quizás con menos premura, en Cataluña, ello no significaba que hubiera que extender hacia todos los rincones de nuestra geografía el ímpetu disgregador de unos poderes locales que, en virtud de la letra de la Carta Magna, podían crecer sin límite.

Y crecieron. En una primera etapa muy pausadamente, pues se hacía necesario levantar las estructuras burocráticas del poder autonómico. Después, seguramente debido a que, durante los gobiernos de Felipe González, las mayorías absolutas daban a éstos una cómoda capacidad para resistir las tensiones descentralizadoras, con una clara orientación hacia las tareas administrativas y reguladoras, pero evitando la gestión de los servicios públicos propios del Estado del Bienestar. Éstos llegaron cuando, tras las elecciones de 1996, se evidenció que, para gobernar el país, era imprescindible el concurso nacionalista, pues, para entonces, ya se había consolidado un reparto de los frutos electorales que concedía a los partidos vascos y catalanes de raigambre local un poder desmesurado con respecto a su representación institucional. Y, en efecto, con los gobiernos del presidente Aznar llegó el que, en su momento, se vislumbró como un modelo definitivo de descentralización en el que no sólo se incluían las competencias ejecutivas y legislativas, sino también la participación de las comunidades autónomas en el manejo del sistema fiscal del Estado.

Pero ese modelo final no era más que una ilusión, como se desveló a partir del momento en el que asumió el poder Rodríguez Zapatero. La debilidad de su posición parlamentaria, unida a la carencia de unos principios ideológicos firmes que conducía a un relativismo práctico orientado únicamente hacia la persistencia en el poder, impulsó un salto cualitativo en el reparto del poder que suponía cuestionar los fundamentos mismos del sistema institucional. De los polvos del "café para todos" nacieron los lodos de la discusión acerca de las raíces locales de la soberanía; y, con ello, se pasó de la descentralización a la fragmentación del Estado. Tal es el sentido del Estatuto de Cataluña y, con menos estridencia, de los demás que se han reformado en estos últimos años.

Que la descentralización ha llegado demasiado lejos lo deja claro una simple estadística comparativa. En España, antes de las últimas reformas estatutarias, casi el 36 por 100 del gasto público total correspondía a las comunidades autónomas, una cifra ésta que excede en mucho el promedio de los países federales de la Unión Europea –Bélgica, Alemania y Austria– en los que a los gobiernos regionales corresponde sólo una cuarta parte de aquella magnitud. Si se tiene en cuenta, además, que las corporaciones locales, en estos últimos años, gracias al desarrollo desmesurado de lo que en la jerga de los ayuntamientos suelen denominarse "competencias impropias" y que no corresponde sino a la invasión del ámbito competencial de otras administraciones, se han hecho con el 13 por 100 de la tarta pública, y que, además, la Seguridad Social participa en otro 30 por 100, al Estado central sólo le queda al gestión de un poco más de un quinto del total.

El Estado ha adelgazado así de una manera desmesurada quedándose casi sin margen para la aplicación de políticas discrecionales. Y si a todo ello se añade que, en virtud del desmesurado temor que suscita la colisión con los intereses autonómicos, en la práctica ha renunciado a ejercer sus competencias residuales para disciplinar el gasto de las demás administraciones o para domeñar el desenfreno regulador de éstas a través de leyes de armonización, el resultado no ha podido ser otro que el de su parálisis y, con ella, el de la incapacidad del gobierno nacional para afrontar los problemas que preocupan a los ciudadanos.

La conclusión anterior no es mera retórica. Ahí están las enormes dificultades del Gobierno de Zapatero para corregir el desequilibrio de las cuentas públicas; para lograr que los ayuntamientos dejen de recurrir al expediente de no pagar a sus proveedores para seguir manteniendo servicios que no les corresponden pero de los que se derivan suculentos réditos electorales; para articular una política nuclear desde su exclusiva competencia en la materia; para hacer avanzar la estabilización financiera en el segmento de las cajas de ahorro; para hacer que en determinadas comunidades autónomas se cumplan las leyes educativas y, de paso, lograr que la alta inspección en esta materia funcione; para interconectar los distintos segmentos de la administración de justicia; para corregir los desequilibrios hídricos que la naturaleza ha impuesto sobre el país; para evitar la creciente fragmentación del mercado interior en los sectores sobre los que inciden de una manera decisiva las regulaciones autonómicas; y, así, un largo etcétera.

La crisis política conduce, en definitiva, a la parálisis administrativa y de gobierno. Impide que los partidos políticos lleguen a los acuerdos que demandan los ciudadanos para afrontar los devastadores efectos que la depresión de la economía está teniendo en las familias y en las empresas. Ello es así porque las fuerzas mayoritarias –el PSOE y el PP– sólo pueden fiar su destino al logro de una minoría suficientemente amplia que les permita gobernar con el apoyo de alguno de los partidos de menor representación. Éstos, a su vez, se aprestan a subastar el poder que les otorga su posición en el sistema para apoyar al mejor postor de sus espurios intereses. Tal es el comportamiento habitual de nacionalistas y comunistas; y en el caso del partido de Rosa Díez ya nadie puede fiarse de ella por sus veleidades autoritarias –que le han conducido a eliminar cualquier atisbo de democracia en la gestión interna de su organización–, y su adscripción programática al Estado federal, así como por el populismo con el que ha decidido impregnar sus intervenciones políticas.

La solución a todos estos problemas no es una tarea fácil, pues no sólo habrá que suscitar la adhesión de unos ciudadanos que desconfían de los políticos hasta el punto de considerarlos, en conjunto, como uno de los principales problemas del país, sino que habrá que afrontar, simultáneamente, cambios en las instituciones y sacrificios económicos. El panorama al que nos enfrentamos no es nada alentador y, por ello, son muchos los que piensan que, como escribió el iraquí Alfred Shmueli, "debemos dejar que aquellos que asumen la responsabilidad de hacer girar esta gran rueda corran el riesgo de ser aplastados por ella". Sin embargo, podría ocurrir que, en esa rotación, todos nos viéramos implicados y que los paisajes de nuestra infancia y nuestra madurez acabaran arrasados por los acontecimientos.
Mikel Buesa es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

Traducción del tremendo artículo publicado en Fran ce Soir sobre ZP.
EUROPA DA LA ESPALDA A ZAPATERO
Juan Julio Alfaya Periodista Digital  17 Mayo 2010

Fran ce-Soir, 14 marzo 2010)

Han tardado seis años en descubrir que detrás de la sonrisa de Zapatero sólo había un mal gobernante, pero los principales líderes europeos ya conocen al presidente español, al que le dan de lado y consideran un político dañino para España y para Europa. Como consecuencia de ese sentimiento, la "presidencia" española de la Unión está siendo la más deslucida y marginada en toda la Historia de la Europa común.

El gobierno alemán de Ángela Merkel está claramente distanciado de Zapatero, al que frena sistemáticamente sus propuestas; el francés Sarkozy, cautivado en un principio por el optimismo del español, ha dicho "basta"; el también socialista Gordon Brawn, primer ministro británico, le teme y cree que la cercanía de Zapatero perjudica su ya decadente carrera como líder laborista; Berlusconi, simplemente, se ríe de su colega español; el presidente permanente belga, Van Rompuy, incapaz de entender al líder español y cansado de sus indefiniciones y trucos, se esconde y no quiere saber nada de él.

Los europeos han rechazado todas las iniciativas destacadas que Zapatero ha presentado como presidente de turno, desde sus recetas económicas para afrontar la crisis, hasta sus iniciativas por levantar las sanciones y cautelas de la Europa democrática frente a China y Cuba, sin olvidar el interés especial de Zapatero por abrir
a Turquía las puertas de la Unión Europea.

La experiencia europea de Zapatero está siendo un calvario y lo peor no ha pasado todavía porque los principales líderes europeos ya le han descalificado y no están dispuestos a soportar sus sandeces.

En los pasillos de Bruselas se comenta que Merkel, Sarkozy y otros presidentes europeos están "indignados" por la pésima imagen que Zapatero está dando a Europa como presidente de turno, sobre todo en política exterior, donde es especialmente grave la amistad y apoyo de Zapatero a dictadores sanguinarios como los que aplastan a los pueblos de Cuba, Irán, Venezuela y otros.

El primer gran problema en Europa de Zapatero, que se estrenaba como "presidente de turno", fue el rechazo al proyecto de aprobar un catálogo de sanciones para los Estados miembros que no cumplieran con los objetivos que se fijasen para Europa. Alemania dijo "no" y consideró incoherente que Zapatero pretenda aplicar en Europa lo que ha sido incapaz de aplicar en España

Pero la humillación más hiriente, quizás la peor hecha por Europa a un presidente de turno el toda su historia, tuvo que padecerla Zapatero cuando fue excluido de la negociación del plan de rescate para Grecia y de la foto final, que fue lo que más le dolió. Lo pidió y hasta lo exigió, pero al final aparecieron en público Angela
Merkel y el francés Nicolas Sarkozy, con Van Rompuy. Zapatero, visiblemente crispado y con el rostro demacrado por la rabia, tuvo que comparecer solo ante la prensa.

El mas reciente rechazo es el lanzado por numerosas asociaciones civiles europeas contra el "inquietante" documento sobre Internet que la presidencia española de la UE ha remitido a sus socios comunitarios. ¡Nadie quiere la Inquisición española!, grita La Quadrature du Net, que, en un comunicado urgente, denuncia "la deriva oscurantista de la presidencia española" e invita a "oponerse a esta visión extremista y peligrosa".

Joaquín Almunia no oculta su desprecio por el dirigente español en sus conversaciones privadas y en alguna que otra pública. El comisario cree que, bajo Zapatero, la economía española no tiene otra salida que el colapso. Hasta Durao Barroso, hasta hace poco un admirador del socialista español, ya le da la espalda y procura no aparecer a su lado.

La última "puñalada" de Europa a Zapatero es reciente: el 25 de febrero la Comisión Europea, ya visiblemente contrariada porque el presidente español no hace caso a los consejos y recomendaciones que le dan las instituciones y los expertos, advirtió que la subida del IVA aprobada por Zapatero será perjudicial y frenará la salida de la crisis en España.

En España, un ZP aislado y terco como una mula, continúa avanzando hacia el abismo y llevando a su pueblo hacia el desastre, acompañado por un PSOE esclavizado y tan adicto al poder que parece dispuesto a sacrificar todo, incluyendo a la propia España, con tal de no dar el brazo a torcer y desprenderse del inepto que malgobierna la nave.

Los españoles, sometidos a un "régimen" que ya no consideran que sea una democracia, se sienten frustrados, sin confianza en el liderazgo, con miedo al futuro, presos del sistema y sin capacidad para lograr que Zapatero dimita y convoque elecciones anticipadas, como debería hacer si tuviera dignidad.

Internacionalmente aislado, Zapatero es también rechazado por un Obama al que le preocupa la pérdida de credibilidad del dirigente español. El presidente mulato de los Estados Unidos de América, antes admirado como un "dios progresista", ya empieza a ser criticado entre los asesores de la Moncloa, mientras Zapatero sigue
manteniendo la tesis suicida de que solo él tiene razón y que todos los demás están equivocados.

Sus únicos amigos en esta terrible coyuntura son los sindicatos, el degradado y sometido PSOE, la legión de los colocados y paniaguados que esquilman a diario las ubres del Estado y la multitud de fanáticos que la izquierda española ha reclutado en sus filas, tan cargados de odio contra la derecha que son incapaces de cuestionar a los suyos aunque hundan el país.

La receta que España necesita: 'Mas democracia'
Francisco Rubiales Periodista Digital 17 Mayo 2010

España está enferma. la sociedad, escandalizada ante los desmanes de sus rerpresentantes, la arbitrariedad y el despilfarro, ya no se fía de los políticos y empieza a demandar reformas de la ley electoral y de la Constitución que hagan posible una regeneración del sistema, prematuramente envejecido, degradado y corroído por la corrupción. Sin confianza en las instituciones y en los dirigentes, no puede existir democracia. Las encuestas revelan que la política, en lugar de ser una solución, es ya un problema y aparece en las encuestas como una de las principales preocupaciones de los españoles, junto con el desempleo, la situación económica, la vivienda y la delincuencia callejera.

Si el diagnóstico correcto del drama español es "degeneración" del sistema democrático, con sus clásicas secuelas de desprestigio de los políticos y decepción y desconfianza de la ciudadanía, la receta correcta ya existe y fue señalado por Alfred Emanuel Smith, cuando dijo que “todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”.

Los ciudadanos tienen derecho a muchas cosas que los políticos, arrogantes y suicidas, les niegan. Tienen derecho a ser tenidos en cuenta y ser considerados lo que son, los verdaderos dueños de la soberanía. Tienen derecho a elegir a sus representantes y a que sus representantes les rindan cuentas. erradicando las antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que convierten a los partidos políticos, que son los que elaboran esas listas, en los verdaderos electores. Tienen derecho a que se les diga siempre la verdad y pueden exigir que los políticos que mienten por sistema ingresen en prisión. Tienen derecho a que se respete la voluntad política de las mayorías. Tienen derecho a que se respete la separación de poderes y a que la Justicia sea eficaz e igualitaria. Tiene derecho a políticos honrados y a que la corrupción se pague con la cárcel. Tienen derecho a que gobiernen los que han sido agraciados con el voto mayoritario. Tienen derecho a que se les cierre el paso a esos partidos bisagras que se han convertido en maestros del chantaje y que controlan el poder con un ridículo e insignificante puñado de votos. Tienen derecho a que la sociedad civil sea fuerte y a que deje de ser estrangulada por los políticos. Tiene derecho a mil cosas más, propias de la democracia, que en España han sido liquidadas por una partitocracia arrogante y frívola que, con su comportamiento corrupto y despótico, está asesinando, día a día, el sistema.

Cuando un gobierno es claramente rechazado por los ciudadanos y se niega a dimitir, cuando el presidente del gobierno "coloca" a su primo hermano en la agencia EFE, cuando el presidente del Congreso no puede explicar su enorme patrimonio, cuando el país, endeudado y empobrecido, se gasta 74 millones de euros en un pabellón para la Expo de Shanghai, más costoso que los de Estados Unidos y Alemania, cuando el gobierno prefiere que sus errores y desmanes sean pagados por los pensionistas y los funcionarios y se niega a eliminar los ministerios superfluos, cuando los políticos viven casi en la impunidad y cuando son inamovibles los cientos de miles de amigos del partido enchufados en el Estado, cobrando del erario sin aportar nada, entonces es que la democracia está podrida y el mismo sistema causa repugnancia y necesita ser refundado.

Entonces, ante el drama consumado, la única receta, como afirma Smith, es "Más democracia".

Habría que refundar nuestro sistema político, construyendo esta vez una democracia real en lugar de aquella sucia partitocracia consagrada en 1978 como sucesora del Franquismo. Bastaría con que los poderes del Estado funcionaran separados, con independencia y libertad; bastaría con que las elecciones fueran realmente libres, sin esas listas cerradas que arrebatan al ciudadano su derecho sagrado a elegir; bastaría con que la ley fuera igual para todos; bastaría con que los derechos humanos fueran respetados por el poder; bastaría con que la sociedad civil fuera independiente y pudiera servir de contrapeso al Estado; bastaría con que la libertad de la prensa fuera respetada para que pudiera fiscalizar libremente al poder; bastaría con que el Gobierno fuera controlado por los ciudadanos; bastaría con que el ciudadano ocupara el sitio que le corresponde en democracia, un sistema que lo convierte en soberano; bastaría con que los partidos políticos perdieran poder, con que la corrupción política fuera perseguida y castigada, con que se prohibiera a los políticos comprar votos, como hace Zapatero, con dinero público, y, en general, con agregar chorros de democracia al nauseabundo e indecente cóctel que es hoy el sistema político en España.

FR
Voto en Blanco

Tres consejos a Zapatero para ganar las próximas elecciones
Pedro de Hoyos Periodista Digital 17 Mayo 2010

Durante años Zapahuero se ha dirigido a nosotros como si todos fuésemos militantes irreflexivos de su partido. Alguien lo ha dicho antes y mejor que yo: “Como si todos fuésemos mineros en la campa de Rodiezmo”. Sus discursos estaban llenos de un forzado optimismo y de un necio voluntarismo que ocultaban su indecisión ante la gravedad de la situación. Sus discursos estaban tan llenos de lugares comunes como faltos de contenido, de sustancia, de realidad, de vida cotidiana, de calle, de mercado de abastos. Discursos hueros, vaya. Mi primer consejo, con la seguridad de que alguno de sus seiscientos asesores lo recogerá, es que no vuelva a tomarnos por tontos ni por militantes del PSOE (ojo, no confundan a unos con otros), que deje de sonreír y de bracear exageradamente mientras nos cuenta lo bien que nos va en la champions lij; que nos hable como a adultos y no nos vuelva a ocultar la realidad, no vaya a ser que vengan Ángela Merkel o San Obama bendito a cantarle las cuarenta. Otra vez.

Segundo consejo. A reducir gastos tocan, mire usté. Le voy a proponer, esto es extremadamente sencillo, suprimir o al menos reducir, las subvenciones a sindicatos y partidos. Lo de los sindicatos se lo ha propuesto Rajoy que no es desinteresado totalmente, seamos sinceros, pero lo de los partidos no se ha atrevido, le han faltado tegumentos procreativos. Mire, igual que me ofrece la posibilidad de ofrecer parte de mis impuestos a la Iglesia Católica o a alguna ONG por medio de una sencilla crucecita en la declaración de la renta, ofrézcame la misma posibilidad respecto a partidos y sindicatos. ¿A que no hay bemoles? ¿A que el ochenta por cien de los ciudadanos impuestopaganos está de acuerdo con tan simplona idea? ¿Demagógica? Sí, pero efectiva también.

Tercer consejo. Lo que le voy a proponer a continuación excede sus competencias como presidente del Gobierno, pues atañe a las Cortes y tal vez a la Constitución, para lo cual es imprescindible el acuerdo entre muchos. ¿Imposible? Casi seguro, pero ahora es el menos malo de los momentos. Las autonomías... ¿Acaso no son una carga excesiva, insoportable, extremadamente pesada de llevar para el Estado? Redúzcalas, reduzcámoslas.

¿Quiere explicarme por qué son necesarias cinco autonomías castellanas, sus cinco presidentes, sus cinco parlamentos, sus cinco presidentes de los parlamentos, sus cinco flotas de coche oficiales? Reconozco que arrimo el ascua a mi sardina castellana y que habrá más posibilidades, pero por ahí se puede empezar, sólo es cuestión de guirnaldas inguinales, las que a usted, a Rajoy y a todo el conglomerado nacionalista vasco y catalán les falta. A los nacionalistas aludidos, por intereses claros; a ustedes, porque están hipotecados, por cobardes y porque el sistema electoral, del que ustedes son responsables, está viciado y dependen de las minorías para formar gobiernos estables.

Reconozcamos que 17 autonomías más dos ciudades autónomas son una vía de agua insoportable para las arcas maltrechas de España. Reconozcamos que en la Transición, santa Transición que ahora se pone en tela de juicio no menos interesadamente, hubo que satisfacer las necesidades de los nacionalistas para atraerlos al consenso constitucional y para ello hubo que hacer desaparecer de un plumazo a la Castilla centralista y guerracivilista que todavía existía en el imaginario de algunas mentes cerradas a la realidad. Reconozcamos que a los nacionalistas no les interesaba una autonomía “españolista” con 17 provincias, ahora dividida en cinco autonomías de la Señorita Pepis, cargada de diputados y senadores... Demasiados diputados y senadores, demasiado poder castellano unido al que enfrentarse, divide y vencerás. Y UCD y PSOE de entonces “tragaron”.

Este es un buen momento para reducir tal chorro de dinero perdido, tanta mangancia generalizada, tanto despilfarro por doquier. Y eso que Castilla no mantiene carísimas “embajadas” desperdigadas por medio mundo. Otro despilfarro. El ahorro sería de tal magnitud que tal vez no habría sido necesario congelar la pensión a millones de ancianos, tal vez Zapahuero no habría tenido que contradecir su mil veces entonada política social. Por cierto... ¿qué fue de ella?
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PD No se me olvida el despilfarro en costosas televisiones autonómicas (ahora que acaban de suprimir la publicidad en TVE para echar una mano a las teles privadas, otra fuga de millones que se podría evitar), pero mire, ya me he cansado de escribir... para el caso que me van a hacer los tan imprescindibles seiscientos asesores zapaterianos...

Gobierno en barrena
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 17 Mayo 2010

Ha pasado aquello, muy marxista por cierto, del huevo y el pollito. Que no se ve por fuera lo que está pasando dentro y, de golpe, eclosiona y sale con plumas y cacareando. Cambio cuantitativo y cualitativo que se decía cuando la gente leíamos aquellas cosas. El descrédito de este gobierno era algo pregonado, publicado y archisabido pero no acababa de producirse el desplome, no acababan de caerse los palos del sombrajo. Tan sólo hace una semana sus voceros sacaban pechos de CIS y PIB y clamoreaban recuperaciones inmediatas. De la crisis y de ellos.

Pero de golpe la grieta en el dique se ha hecho boquete y por ahí ya baja una riada. Zapatero ha sido obligado por la UE y Obama a hacer los deberes, parte al menos, que se negaba a hacer en su empecinada negación de la verdad y su incapacidad para afrontarla. Y lo que por imposición externa ha hecho no era otra cosa que aquello que se le venía diciendo que hiciera desde todos los sitios por activa y por pasiva. Y lo que ha hecho es mucho más duro porque no lo hizo cuando debía, porque despilfarró lo que ahora tanto nos hace falta (¡ay aquellos 8.000 a los ayuntamientos para hacer “pajareras” y aquellos 11.000 a las autonomías) , porque ha perdido lamentablemente el tiempo y porque encima los deberes, que ha de ser duros y de sacrificio, los ha emborronado afectando a los más débiles e indefensos: los pensionistas.

El presidente y su Gobierno han entrado en barrena. Lo cantó la encuesta de El País y lo cuenta cada calle y cada bar, que son los foros de los españoles. Y dicen los que de esta sicología de masas entienden algo (por ejemplo más que el listo de Pepe Blanco que tanto presume de ello) que cuando tal cosa sucede resulta casi un imposible remontar. Sucede de pronto. En el planeo continuado y a la baja hay un instante que ¡zas! el avión pica hacia abajo, acelerando y no hay quien lo enderece. Y menos si el piloto es alguien en quien ya no confían no sólo los pasajeros sino los de la propia tripulación.

Empieza a haber clamor de elecciones y de que no puede seguir a los mandos este comandante. Es difícil que prospere. La “geometría variable” del Parlamento le puede permitir ganando tiempo. Pero el estacazo parece, salvo milagro muy milagro, casi asegurado. Y el calendario, encima, viene de lo más contraindicado. Primero las catalanas, donde su presunto partido hermano , el PSC, se dirige hacia la derrota y la perdida del poder. Después las municipales y autonómicas. Que van a perder plazas ya lo dan por asumido. ¿Pero y si pierden Barcelona? ¿Y si pierden Sevilla?. Porque ayer quizás no tanto pero hoy es ya para irse tentando la ropa.

Zapatero y su Gobierno han fracasado. Lo han hecho ya. Lo han hecho en todo lo esencial. Lo hicieron con el malhadado Proceso de Paz que esperemos no quieran volver a repetir como atajo y como clavo ardiendo al que agarrarse. Lo hizo con la insensatez de abrir el melón de su vaporosa idea de España y de Nación que ahí nos ha dejado un Estatut sobre el que lo que se discute es cuanto, “sólo” 18 artículos o quizás 30 son inconstitucional y una España “ataifada” donde ya ni el agua es “bien común de todos los españoles”. Y lo ha hecho, sin paliativos y es lo que tuvo que reconocer el otro día, en enfrentar una crisis económica que no quiso ver ni ha tenido cuajo de exponer ni capacidad para enfrentar.

Les queda un slogan. Que la culpa de los males del país y hasta de los suyos propios como el Gobierno la tiene la maligna oposición. Pero esta vez ya ni eso, que tan buen rédito ha dado siempre, cuela.

P.D. Bastante gente sigue preguntándome por "El hijo de la Garza", que está totalmente agotado. A veces aparece alguno y he visto que en www.iberlibro.com se encuentra un ejemplar en esta libreria.

El hijo de la garza (ISBN: 9788401329234)
Antonio Pérez Henares. Librería: Libreria Collodi. (Palma de Mallorca, es, Spain)
Descripción: Plaza & Janés Editores, S.A. Cartoné. Estado de conservación: NUEVO. NEW. 1ª ed., 1ª imp. 240 p. ; 23x16 cm. 240 págs. Nº de ref. de la librería 141245

¡Sr. Zapatero, sea patriota y abandone!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Mayo 2010

Lo que empezó de una forma tímida, parece que poco a poco se va transformando en un clamor popular imparable. El lema, "¡Zapatero, vete ya!". Un Presidente de Gobierno que ha tirado la toalla noqueado por el aluvión de golpes que ha recibido desde todos los rincones de ese cuadrilátero imaginario de su sectarismo y populismo demagógico. Ha tenido que ser la UE e incluso los USA los que le han llevado a su rincón. Su patetismo en la presentación de las medidas contra la crisis solo es superado por su falsa ilusión de que aún conserva fuerzas para intentar ganar por los puntos o conseguir un combate nulo.

La deriva de este Gobierno es ya manifiesta hacia su derrumbe y su disgregación. Aunque lo auténticamente lamentable es la obstinación es querer prolongar la agonía de España por razones puramente partidistas. La absoluta improvisación de las medidas anunciadas, se ve corroborada por su falta de concreción y aprobación en el Consejo de Ministros y su no publicación en el BOE. Unas medidas que como ya se ha puesto de manifiesto por toda la oposición en el Congreso de los Diputados, carga el sacrificio sobre las partes más débiles de la sociedad, sobre todo a los pensionistas.

Un Gobierno que es incapaz de hacer una auto crítica de su política de transigencia con un sistema autonómico insolidario y voraz en sus exigencias, no merece seguir al mando de la Nación. Un Gobierno cuyo mandato se basa en el pago de voluntades con más que generosas subvenciones a Sindicatos, y sectores afines a su política, traiciona el bien común de los ciudadanos y traiciona la confianza que le dieron con sus votos en las elecciones. Porque nada de lo que han hecho estaba contemplado en su programa de Gobierno. Todas las promesas electorales se han incumplido.

Pero no es solo el incumplimiento de una programa de Gobierno, sino el que la forma de hacerlo sea nociva y lesiva para los interese de España. La actitud de pasividad en la reacción ante la crisis económica ha puesto a España en una caída que resulta imparable. Su incapacidad para realizar las reformas en profundidad del tejido económico, del mercado laboral, de la inmigración ilegal, entre otros grandes problemas, exigen su renuncia voluntaria y la convocatoria inmediata de elecciones generales.

Sr. Zapatero, váyase y deje que los ciudadanos expresen en las urnas si mantienen su confianza en usted o prefieren que otros acometan las soluciones reales que España necesita ya con urgencia. ¡Sea usted patriota y reconozca su derrota en su rincón!

Memoria del silencio
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ El Correo 17 Mayo 2010

El profesor Cyrulnik, neuropsiquiatra, hablaba de los niños obligados a no decir quiénes eran para intentar evitar su muerte y la de sus familiares. Así había pasado por ejemplo entre los judíos en la Francia ocupada, en Camboya, en Ruanda, en tantos lugares de Latinoamérica bajo persecución dictatorial. Como niños escondidos, una parte de su personalidad debía seguir en la sombra en buena parte de la vida cotidiana. Cuando estos niños sobreviven, el final de la guerra o de la persecución no lo es de sus problemas.

Cyrulnik hablaba de los niños obligados a reconciliaciones nacionales. De los que por decreto no fueron escuchados tampoco después. Y de su necesidad de hablar. Y de la necesidad de que los demás no sean ciegos, ni sordos, ni mudos con ellos para superar la memoria de la persecución y del silencio.

En el País Vasco, ahora mismo, hay centenares de niños obligados a no decir quiénes son sus padres. Así pasaba también con algunos huérfanos de atentados de ETA. Algunas viudas incluso cambiaron de pueblo para ocultarlo eficazmente. Si no sabían, no traslucirían lo que les convertiría en parias. Niños mutilados en su palabra y en la expresión del duelo por el familiar asesinado o la angustia por el familiar amenazado de muerte. Obligados, muchas veces ambientalmente a no sentir, y por eso, en muchos de ellos ha dejado huellas en forma de soledad interior y de un dolor moral seco y profundo.

Una mujer me llamó por teléfono hace algo más de un mes. Fue después de la publicación del libro 'Vidas Rotas. Historia de los hombres, mujeres y niños víctimas de ETA'. Su padre, guardia civil, había sido asesinado en un pueblo de Gipuzkoa cuando ella era casi una niña. Sabía lo que había sido procurar no decir quién era para intentar salvar su muerte y la de sus familiares. Esconder los datos, las rutinas de su padre, no siempre fue posible. La mujer se reventó y por las costuras de la niña que llevaba dentro afloró una de las vejaciones emocionales que debió soportar entre nosotros. Un día su madre la envió a comprar un electrodoméstico a una tienda del pueblo. Lo encargó, entregó el dinero y cuando la persona que le atendió le preguntó dónde debían llevarlo tuvo que indicar la dirección del cuartel. Con frialdad, sin mirarle a la cara, le devolvió el dinero. No vender a los españoles. Algunos políticos de los que frivolizan con consignas parecidas a ésta, deberían saber del dolor que no se ha extinguido todavía, de los silencios de tantos niños, de la persecución de sus padres.
No vender a los españoles. Matar a los españoles. Aquella niña seguía llorando.

Montilla
El payaso de Iznájar
Pedro de Tena Libertad Digital 17 Mayo 2010

No recuerdo si en Andalucía ha nacido un payaso famoso pero ahora tenemos el mejor. Payasos los hay, incluso a manojitos. Pero célebres, no caigo. Hay quien dice que el mejor payaso de la historia fue Antonet, mentor, además, de los Grock.

Otros creen que ese mérito corresponde a Tony Grice, payaso anglosajón elevado a los altares de la fama precisamente en Barcelona. Antonet entrenó a una de las parejas más afamadas y respetas en el mundo de los payasos, Los Grock. Ah, sí, y los Tonetti. Y no se olviden de Grimaldi, nacido en 1778, tan famoso que Charles Dickens accedió a escribir su historia. Y así hasta Darío Fo.

En España los estudiosos recuerdan a Popey y el número del muñeco. También a los Rico y Alex, los Carpi, los Tonitoff, Pompof y Thedy, y sus sucesores Zampabollos y Nabucodonosorcito, Chicharito y Guerrita. Recuerden a los valencianos Hermanos Díaz, Los Pajares, PTV Clown, Payasos Pla y Pla y cómo para resumir, la llegada de Fofó, Miliki, Fofito y su familia.

Pero ahora, y en exclusiva para todos los españoles que quedamos en esta piel de toro casi descuartizada, nos llega José Montilla, el bajito de Iznájar y el "charnego arrepentido", como quieran. Andalucía se convierte así en campeona de la payasada. La suya, siendo andaluz terminar siendo cipayo del nacionalismo catalán y reemplazándolo en las más divertidas piruetas, es de nota, de nota histórica. Su "no" a España y naturalmente a su tierra de origen, Andalucía, formará parte de los números de los circos del futuro.

Cantó Rafael de León:

Tu "no", payaso de circo,
dando vueltas de campana,
al hacer una pirueta
cayó de la rosa al agua.

Ya se ha encontrado la clave del por qué este año, otra vez, el PSOE, que dejó a Blas Infante con el culo al aire en su panteón ideológico y lo negó más de tres veces, ha vuelto de nuevo a invocar su espíritu, un espíritu que, como buen musulmán, estaría acompañado por el vino y las mujeres hermosas del Paraíso y al que maldita la gracia que le hará volver a la vida, aun cuando sea imaginaria, para presidir honoríficamente la Junta de Andalucía.

Pero el asunto lo merece. Se trata de tapar la figura de Montilla, Pepe Montilla, el retaco de Iznájar, que va a obligar a los españoles a gastarnos unos pocos de miles de euros en intérpretes en pleno Senado español y con una lengua oficial común porque él, qué cosas, se ha empeñado en hablar en catalán y necesita seis u ocho traductores, al gallego, al vasco, al castellano y tal vez al inglés, por qué no, cortesía con la prensa internacional que indudablemente asistirá al número.

Citaba Gustavo Le Bon, especialista en psicología de las masas, algunos textos periodísticos de reuniones masivas electorales. En uno de ellos, puede leerse: "El orador inicia un vigoroso ataque contra los socialistas quienes lo interrumpen con gritos de ‘¡Idiota! ¡Tramposo! ¡Impostor!" etc., epítetos a los cuales el Camarada X replica exponiendo su teoría según la cual los socialistas son ‘imbéciles’ o ‘payasos’".

Con Montilla, ya tenemos el mejor de los payasos. Y hay quien dice que tenemos además el mejor de los imbéciles. Adivinen su nombre.

Ahora comprenderán por qué en España nadie quiere a los poetas, gente seria, y se prefiere a los payasos. Heberto Padilla lo escribió muy bien

Pues "porque no hay
quien lo haga abrir la boca,
pero no hay
quien lo haga sonreír
cada vez que comienza el espectáculo
y brincan
los payasos por la escena;
cuando las cacatúas
confunden el amor con el terror
y está crujiendo el escenario
y truenan los metales
y los cueros
y todo el mundo salta,
se inclina,
retrocede,
sonríe,
abre la boca,
"pues sí,
claro que sí,
por supuesto que sí...".
Y bailan todos bien
y bailan bonito,
como les piden que sea el baile.
A ese tipo, (al poeta), ¡despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.

6.500 euros
César Vidal La Razón 17 Mayo 2010

El bachiller Montilla, presidente de la Generalidad de Cataluña, va a comparecer ante la Comisión General de las comunidades autónomas. Dado que el evento –totalmente prescindible– tendrá como escenario el Senado, la visita va a costar a los contribuyentes seis mil quinientos euros tan sólo en gasto de traductores a las lenguas que tienen carácter co-oficial en algunas regiones españolas. Conocido el derroche que llevamos arrastrando desde hace décadas, seguramente algunos pensarán que los 6.500 euros son el envoltorio del chocolate del loro y, en términos reales, no les faltaría razón. Sin embargo, representan un símbolo más que adecuado de cómo los nacionalismos están llevando a España a la ruina y con ella a la Unión Europea.

Cuando los más débiles –pensionistas, enfermos, dependientes y funcionarios– van a pagar de manera especial la crisis, el Senado tira al sumidero el dinero de los contribuyentes tan sólo para intentar compensar los complejos históricos de los nacionalistas. La ceremonia además de cara e inútil, resulta ridícula como pocas. Ahí es nada. Montilla que mal habla el español y maltrata el catalán; que fue sorprendido copiando de una chuleta un texto en catalán y que cuando se pone nervioso masculla la palabra «OK» –catalanísima como todo el mundo sabe– farfullará en la lengua de Verdaguer unos párrafos para alegría de los nacionalistas (y la carcajada de los que conozcan mínimamente el catalán) y desvalijamiento de los contribuyentes.

La paletada se sumará así a ese cuerpo diplomático catalán que se creó hace unas semanas; a las embajadas catalanas en el extranjero entre cuyos jefes está Apeles Carod-Rovira; a la lanza jíbara que Josep Lluis recibió a cambio de un millón de euros o al coste de promocionar el catalán en el extranjero que es la causa de que la Ley de Dependencia no se aplique en Cataluña porque cuesta exactamente lo mismo y, puestos a elegir, los nacionalistas han preferido abrir un casal en Nueva Gales del Sur a emplear ese dinero en atender a los minusválidos del Ampurdán. No digo yo que algunos no lleguen a la conclusión de que sólo por contemplar a Montilla pasando las de Caín mientras chamulla en catalán vale la pena pagar 6.500 euros, pero no está el horno para bollos.

Ha llegado la hora de darle el tijeretazo a las CCAA comenzando por Cataluña que va en cabeza de la deuda, siguiendo por los conciertos vascos y navarro que establecen un sistema fiscal desigual e injusto, prosiguiendo por ese sumidero de dinero público que es el régimen socialista de Andalucía y así hasta qué se equilibren las cuentas que han ido arruinando España con sus veleidades de estadistas y de constructores de imaginarias naciones. El que un enfermo pueda recibir un paquete completo de medicinas y no unidosis como las anunciadas por ZP; el que un funcionario tenga un salario digno y no el que sufre la mayoría de la administración central; el que un pensionista contemple un futuro sin agobios o el que un dependiente reciba una mínima ayuda en sus dificultades es infinitamente más importante que el que unos enanos morales anden difundiendo una lengua respetable, sin duda, pero que nadie conoce a dos kilómetros de su región o se dediquen a construir Estados cuando el único que existe constitucionalmente no puede mantenerse por los recursos que ha transferido a las CCAA. Seamos racionales antes de que sea demasiado tarde por culpa de ZP y de los nacionalistas.

La hora de todos
José María MARCO La Razón 17 Mayo 2010

Hace menos de dos años, cuando la crisis amagaba con llevarse por delante el sistema financiero mundial, se vertieron sobre nosotros, pobres mortales, toda clase de invectivas acerca de la naturaleza moral del desastre. Aquello era consecuencia de nuestra avaricia, de nuestra inconsciencia y de nuestra codicia. Debíamos volver a la austeridad y a la frugalidad. Los sermones no iban solos. Los acompañaba una propuesta de orden político que pretendía sacar las consecuencias de lo ocurrido. Así que también había llegado la hora de refundar el capitalismo, ese sistema económico basado en nuestros peores instintos. La crisis era una excelente oportunidad para salvar nuestras almas, pero también para rescatar del baúl de los recuerdos las políticas intervencionistas y expansivas. Volvían las teorías de Keynes, el economista que preconizó la salida de la crisis mediante el gasto público. Y con el sacrosanto keynesianismo, volvió el Gobierno. Los dirigentes políticos iban a salvarnos y con ellos llegaba también la hora de gastar a mansalva dinero público para reactivar la demanda. El gasto respaldado por la moral... ¿Qué más se podía pedir?

El descrédito de aquella combinación –indigerible, ahora se puede decir– era cuestión de tiempo. Como no hay forma de seguir explotando una actividad económica exhausta, los gobiernos han recurrido a la deuda. Y la deuda, añadida al muy escaso dinamismo de la economía, en particular de las europeas, es insostenible y hace imposible la recuperación. Menos de dos años después del triunfo del nuevo socialismo, ha llegado la hora de la austeridad, como le ha ocurrido de pronto, sin proyecto y a la fuerza, a Rodríguez Zapatero. De Keynes al FMI en unos minutos, y del gasto sin control al recorte en cuestión de segundos. Curiosamente, ahora se escuchan menos las apelaciones a la frugalidad. Cuando la realidad ha demostrado que el despilfarro del dinero público (es decir, del esfuerzo de la gente) contribuye a la ruina de todos, ya no se estilan los preceptos morales y se opta por un argumentario más tecnocrático y neutro. ¿Por qué será?

Da la impresión de que nuestros dirigentes, haciendo gala de una indigencia de espíritu que contrasta con la opulencia en la que viven, no quieren resucitar ese fantasma cuando, con el final de la era de dispendios que propició la crisis, les ha llegado a ellos la hora de frenar sus gastos y no saben cómo hacerlo. Y sin embargo, este, justamente, es el mejor momento para elaborar una posición razonada acerca del fundamento moral de nuestra acción, la pública y la privada. El sueño salvífico de la clase política, que creyó que lo podía todo, se derrumba por momentos. Pero también se ha derrumbado la idea de que podemos seguir endeudándonos sin tasa en nuestra vida privada. Es evidente que hay que trabajar más y gastar menos. Mucho, por cierto. El descrédito de los políticos seguirá creciendo hasta que a alguno se le ocurra pensar que se puede decir la verdad, por lo menos en parte, e incluso actuar en consecuencia.

Manuel Latorre: "Camps no se cree la lengua valenciana y sólo la utiliza para poder pactar"
El presidente del Grupo de Acción Valencianista define el catalán como un idioma "respetable" pero "invasor"
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com 17 Mayo 2010

Madrid.- El Grupo de Acción Valencianista lucha cada día contra la imposición del catalán, un idioma "invasor", según Manuel Latorre, presidente de esta asociación, que cree en la posibilidad de que los políticos dejen de utilizar el valenciano como moneda de cambio y aboga por el fomento de esta lengua siempre desde el respeto y nunca con la principal arma del catalanismo: "la exclusión".

- ¿Qué reivindica el Grupo de Acción Valencianista?
- Defendemos tres puntos básicos: lengua valenciana, el Reino de Valencia como denominación y la señera con banda azul coronada como símbolo.

- ¿Qué balance hace de su recorrido en el GAV?
- Entré en esta asociación con 12 años de la mano de mi padre y fue en 2001 cuando me nombraron presidente. El balance personal es positivo porque cuando estás en una entidad desde tan joven y alcanzas la presidencia se supone que la trayectoria ha sido buena. Por otro lado, el balance general muy negativo porque la situación de la lengua valenciana en la comunidad ha sido de retroceso constante, sobre todo desde que el PP llegó al poder.

- ¿Cómo definiría el catalán?
- Como una lengua respetable pero invasora.

- ¿Cuál es la postura del GAV respecto al castellano?
- Nos mostramos totalmente tolerantes y consideramos que tiene que ser lengua cooficial con el valenciano. No somos excluyentes y dogmáticos como lo es el catalanismo. El español es otro idioma que hay que respetar, pero no fomentar porque ya es fuerte por suerte.

- ¿Qué tipo de acciones llevan a cabo?
- Por un lado, las acciones culturales en las que se engloban todos los meses diferentes conferencias (una siempre es fija que es el último jueves de cada mes y otra que vamos alternando según el calendario, siempre centrándonos en presentaciones de libros, obras de teatros, etc.). También tenemos cursos de lengua valenciana, bailes regionales o clases de informática. Además editamos la única revista en valenciano. Se llama ‘Som’, es bimensual y lleva publicándose 33 años. Por otra parte, tenemos una actividad de calle que son las acciones de protesta para concienciar y dejar la huella de que el valenciano existe y de que la situación actual en las escuelas, universidades y medios de comunicación con el catalán es preocupante y un sector de la sociedad no está de acuerdo con eso.

- ¿Cuál ha sido el último acto en el que han defendido los principios del GAV?
- Estuvimos presentes en los actos de la Plaza de la Virgen de manera muy respetuosa. Llevamos una pancarta en la que se podía leer: ‘La Chaperudeta habla valenciano, no a la misa en lengua catalana’, haciendo alusión a las presiones que está recibiendo el arzobispado para que apruebe la misa en catalan para todas las iglesias de la diócesis.

- ¿Cuál es el perfil de los socios que pertenecen al GAV?
- Actualmente estamos cerca de los 2.000 socios y el perfil ha cambiado mucho. Se ha rejuvenecido el movimiento. Hace cuatro o cinco años había gente mayor que vivió la transición. No había continuidad porque los jóvenes no defendían la lucha de sus ideales. En los colegios lo que reciben es una educación totalmente sectaria y catalanizada y sin embargo ese mismo exceso de catalanismo ha provocado una reacción contra lo que se le está imponiendo, que no es lo que oyen en su casa.
Ahora mismo en nuestros actos, entre el 70 y 80 por ciento de los que participan son jóvenes.

- Muchos de esos jóvenes se encuentran en la base de su desarrollo académico. ¿La imposición del catalán fomenta el fracaso escolar, como defiende la asociación Círculo Balear?
- Coincidimos totalmente con Círculo Balear en este tema y con otras asociaciones. La imposición del catalán contribuye al fracaso escolar y a que la lengua valenciana se pierda. Los niños aprenden el valenciano como si fuera una idioma extranjero, simplemente lo aprueban, algo que consideramos un error porque este método no sirve para nada.

- ¿De quién es la culpa de esta situación?
- De la Consejería de Cultura que es la que hace el plan de estudios y del Partido Popular, que cuando llegó al poder no fue capaz de romper con la línea catalanista.

EL VALENCIANO COMO MONEDA DE CAMBIO
- ¿Hay intereses económicos detrás de ese catalanismo?
- Hay hechos que así lo evidencian. El propio Jordi Pujol en una entrevista que concedió en 2008 al diario ‘Levante’ y a ‘Cataluña Radio’ reconoció que en el denominado Pacto de Reus redactaron un documento en el cual la Generalitat valenciana se comprometía a imponer el catalán. Todo fue cuando Aznar no tuvo la mayoría absoluta y se reunió con Zapalana y el señor González-Pons como intermediario. De este modo, el valenciano se convirtió en moneda de cambio en el acuerdo político en Madrid y ahora mismo seguimos sufriendo eso. En el tema de las subvenciones, Eliseu Climent, ‘el hombre de Jordi Pujol en Valencia', recibe miles de euros por extender el uso del catalán.

- El Gobierno de Francisco Camps también fomenta el valenciano. De hecho, subvenciona con 1.000 euros a los comerciantes que rotulen, etiqueten, etc. en esa lengua. ¿No es similar eso a lo que hacen con el catalán?
- No llega a la persecución lingüística de Cataluña pero sí existe esa discriminación positiva, según ellos. Para nosotros no es positiva porque Valencia es bilingüe. La diferencia es que como el gobierno de Camps no se cree lo del valenciano y simplemente lo utilizan para poder pactar en un momento dado, no lo aplican con la misma dureza de momento, aunque todo depende de las presiones que reciban.

- ¿Está a favor de que se fomente a golpe de talonario un idioma?
- No estoy de acuerdo con la discriminación por razones lingüísticas. Creo que el valenciano es una lengua minoritaria y habría que ayudarle de alguna manera, pero considero que esa no es la vía adecuada.

- ¿Cómo se financia el GAV?
- Sólo por cuota de socios. No hemos caído en el juego de las subvenciones porque desde 2007 cuando salió el decreto de la AVL ninguna entidad valenciana puede pedir ayudas si no es con la normativa catalanista.

- ¿Cómo es su relación con los ayuntamientos?
- Tenemos cerca de 20 delegaciones y simplemente están inscritas en los ayuntamientos pero se nos niega participar en los actos públicos. Es una relación mala porque los ayuntamientos están gobernados por el PP, PSOE o el Bloque Nacionalista Valenciano, que pasan por el aro de la imposición del catalán.

A FAVOR DE LA LIBERTAD LINGÜÍSTICA
- Hay algunos lugares denominados 'zonas de predominio valenciano’ donde se impone este idioma. ¿Está de acuerdo con eso?
- No me parece lógico porque se cae en el mismo error que en Cataluña. Apostamos por el valenciano, pero siempre desde el respeto al castellano. Creemos en la libertad lingüística y queremos que nuestros hijos hablen castellano.

- Si les dieran la opción de educar a sus hijos en valenciano o castellano, ¿qué elegirían los ciudadanos?
- Un porcentaje muy alto elegiría español porque tendríamos que sumar a los castellanohablantes los valencianistas que tampoco elegiríamos la línea valenciana porque lo que se esta hablando es catalán.

- ¿Y si esa línea no fuera catalán y sí un valenciano exhaustivo como el que reivindican?
- Valencia siempre ha sido muy tolerante con el tema de lengua. Los valencianos auténticos lo elegirían pero siempre desde el respeto y sin ningún dogmatismo.

¿Caen los valencianos en el “engaño catalanista”?
- No hay ni un uno por cien que se defina catalanista, pero si un partido como el PP defiende la imposición de ese idioma, claro que existe mucho valenciano engañado. Lo que está claro es que los ciudadanos de Valencia no se sienten catalanes. De hecho, Esquerra Republicana se ha presentado en las dos últimas elecciones y ha conseguido resultados ridículos.

- ¿Qué opinan del decreto del gallego que quiere aprobar Alberto Núñez Feijóo para que se pueda elegir la lengua de estudio y exista un mayor “equilibrio” entre idiomas en la enseñanza?
- Personalmente me parece un buen intento de cambiar esta tendencia absurda de discriminar al castellano cuando es la lengua vehicular común.

- De este modo, supuestamente se dará carpetazo a una etapa de imposición del gallego. ¿Cree que sucederá eso algún día con el catalán en Valencia?
- Confiamos en España y en la Constitución y esperamos que se reaccione ante el proyecto secesionista de Cataluña. El final será cuando Valencia tenga una voz en Madrid y pueda entrar en ese lamentable juego de los chantajes políticos, como hizo en su día Coalición Canaria. Tal y como está montado ahora el sistema, la única solución es tener un partido valencianista fuerte.

Las ocho medidas de Aznar para salir de la crisis
Propone en el «Financial Times» recetas neoliberales para salir de la crisis
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Las ocho medidas de Aznar para salir de la crisis
Las ocho medidas de Aznar
-- Reforma a gran escala de los convenios colectivos
--Defiende cambios en política energética, lo que pasa en su opinión por seguir apostando por la energía nuclear
--Reforma del sistema bancario que autorice la inversión de capital privado en las cajas de ahorro
-- Reformar la arquitectura del Estado para ahorrar costes, lo que implica, según él, reducir el tamaño de las administraciones regionales
-- Reforma del sistema de pensiones para garantizar su viabilidad a medio y largo plazo
-- Que se haga lo posible para desregularizar ciertos mercados para aumentar la competencia
-- Propone fomentar las privatizaciones y que se reformen
-- Recomendaba que se lleve a cabo una reforma fiscal para potenciar la competitividad de la economía
EP I MADRID ABC 17 Mayo 2010

El ex presidente del Gobierno José María Aznar criticó al actual Ejecutivo español en un artículo publicado en el prestigioso diario económico 'Financial Times', donde le acusa de ser "incapaz de resolver los problemas de España" debido a su falta de aptitud para "dar los pasos necesarios", y en el que ofrece una serie de recetas de corte neoliberal para sacar a España de la crisis.

Aznar, en un artículo colgado esta noche en la página web del diario en el que aborda el asunto de la actual crisis del euro producida a raíz del enorme endeudamiento de Grecia, afirma que España es uno de los países europeos que actualmente corre un mayor riesgo debido a la indisciplina fiscal que, en su opinión, existe en Europa desde hace más de un lustro, y que fue propiciada por Francia y Alemania.

El ex presidente compara en el artículo a Grecia con España, y si bien reconoce que la situación entre ambos estados es muy diferente, aboga por que España, de la que recuerda su alto déficit y elevada tasa de paro, retorne a la disciplina presupuestaria reduciendo el gasto público. También aboga por que emprenda una serie de medidas de carácter estructural, como la flexibilización del mercado laboral, para aumentar la competitividad de la economía española.

"España necesita (. . . ) volver a cumplir otra vez con el Pacto de Estabilidad. Necesita llevar a cabo fuertes recortes del gasto público para volver a la disciplina presupuestaria, así como aplicar una serie de medidas de carácter estructural que permitan a la economía española recobrar la flexibilidad y competitividad perdidas", sostiene Aznar en el artículo.

El ex presidente aboga por ...
El antiguo líder del PP propone hasta ocho medidas para sacar a España de la crisis, al tiempo que se refiere de forma muy crítica a decisiones del actual Gobierno, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, de subir el IVA un dos por ciento. "La decisión del Gobierno de subir los impuestos es un error que empeorará (el impacto de) la crisis".

La primera de estas siete medidas ha de ser, según Aznar, "una reforma a gran escala" de los convenios colectivos, de modo que se produzca una desregularización de las contrataciones, la bajada de los impuestos a los trabajadores y se aliente a los parados a ingresar en el mercado de trabajo.

En su segunda medida propuesta Aznar defiende cambios en política energética, lo que pasa en su opinión por seguir apostando por la energía nuclear, desregularizar el mercado energético y dejar de subvencionar fuentes de energía renovables poco eficientes.

En tercer lugar Aznar propone una reforma del sistema bancario que autorice la inversión de capital privado en las cajas de ahorro, y su cuarta propuesta es reformar la arquitectura del Estado para ahorrar costes, lo que implica, según él, reducir el tamaño de las administraciones regionales.

Aznar propone en quinto lugar la reforma del sistema de pensiones para garantizar su viabilidad a medio y largo plazo, y en sexto lugar que se haga lo posible para desregularizar ciertos mercados para aumentar la competencia. También propone fomentar las privatizaciones y que se reformen, aunque no especificó cómo, ciertos aspectos del sistema del bienestar.

Por último, Aznar recomendaba que se lleve a cabo una reforma fiscal para potenciar la competitividad de la economía. A pesar de todo lo anterior, y de las críticas de Aznar al Ejecutivo de Zapatero, el ex presidente se mostró esperanzado en el futuro económico de España. "Es una sociedad dinámica con empresas capaces de crear millones de empleos", sostiene en el texto.

El ex presidente afirmaba también que en los últimos 160 años ningún Gobierno de izquierdas ha conseguido sacar a España de una crisis, por lo que sostiene que la tarea de arreglar los problemas económicos del país sólo podrá ser llevar a cabo por un nuevo Gobierno. "Y cuanto antes, mejor", apostillaba Aznar en unas declaraciones que pueden interpretarse como un llamamiento a un adelanto electoral.

Las resposabilidades París y Berlín
de Según el ex presidente, los actuales problemas económicos de Europa y su moneda única, el euro, se deben en gran medida a las decisiones que tomaron entre 2002 y 2004 Alemania y Francia. En aquellos años sus economía se hallaban estancadas, por lo que según Aznar estos dos países propiciaron que se incumpliera el Pacto de Estabilidad (que, entre otras medidas, impide que ningún Estado se endeude más del 3 por ciento del PIB) para de este modo aumentar la inversión pública y así estimular sus economías.

Aznar afirma en su artículo que a la estela de París y Berlín muchos Gobiernos europeos empezaron también a abandonar la disciplina presupuestaria, habiendo llegado de este modo a la actual situación, simbolizada por la crisis griega, que desde hace meses amenaza la estabilidad del euro.

Según Aznar la reforma de dicho pacto "fue un error que sembró Las semillas de la irresponsabilidad presupuestaria" debido a que países como Grecia, "pero no sólo Grecia", se aprovecharon de esta nueva "laxitud reguladora".

El ex presidente abogó por que todos los países europeos vuelvan a abrazar los principios del Pacto de Estabilidad, desarrollen políticas de austeridad presupuestaria y modifiquen la Estrategia de Lisboa para facilitar la aplicación de estas reformas económicas estructurales.

El despiste nuclear
Nota del Editor 17 Mayo 2010

Aznar tuvo la oportunidad de hacer algo bueno para España, poner en práctica la primera medida indispensable, la lengua común, tal como se describe
en el último boletín de AGLI, pero no le convino y así estamos hundidos en la miseria y picando en el fondo.

Ahora, quiere hacer de predicador experto, se mete en el tinglado de la energía, y se pone al lado de la nuclear, vaya Vd a saber porqué.

Si alguien está interesado en el teme energético, puede consultar "Keeping the Energy Debate Clean" by D. Abbot, Proceedings of the IEEE, January 2010
donde claramente se demuestra que la única solución a largo plazo pasa por la energía termosolar e hidrógeno. La nuclear es un corto parche sin salida.

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Un Consello consultivo, para qué
FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS La Opinión 17 Mayo 2010

Puestos a llevar la austeridad en la administración pública hasta sus últimas consecuencias, podríamos plantearnos la posibilidad de prescindir de determinados organismos, como el Consello Consultivo de Galicia, de nombre rimbonante y de utilidad práctica más que dudosa, a no ser como cementerio de elefantes, donde acaban algunos dirigentes políticos cuando sus partidos ya no saben qué hacer con ellos, por razón de edad o porque su trayectoria ha entrado en vía muerta. Son entes muy costosos, por los elevados salarios de sus miembros, su función se antoja más bien ornamental y tal vez tengan bastante menos razón de ser que muchos de los chiringuitos si se suprimen de un plumazo para ahorrar dinero público.

El Consultivo acaba de evidenciar, una vez más, con su dictamen sobre el futuro decreto regulador del gallego en la enseñanza, que no sirve para nada o para muy poco. Emite informes preceptivos, pero que no son vinculantes. Su criterio ha de ser oído y sin embargo aquella instancia a la que concierne lo que dice puede no darse siquiera por aludida, llamarse a andanas o simplemente ignorarlo, como quien oye llover.

Un par de letrados y un conselleiro ponente se toman la molestia de analizar a fondo la nueva normativa que promueve la Xunta para regular la presencia de las distintas lenguas en la educación obligatoria, de ver si encaja en la Constitución, en el Estatuto de Autonomía, en las leyes marco y si contravienen o no la jurisprudencia existente en la materia. Tras semanas de intenso esfuerzo, su trabajo se concreta en un documento de medio centenar de folios, cuyas conclusiones pueden ser, y de hecho son, interpretadas de forma contradictoria por las partes contratantes de las distintas partes. Cada cual arrima el ascua del dictamen a su sardina. Con el decreto del PP el Consello Consultivo ha sido incluso más benévolo que con el del bipartito, del que no consideraba adecuado ni el encabezamiento. Pero también esta vez encuentra muchos aspectos de dudosa legalidad o directamente contrarios a derecho. El gobierno de Feijóo entiende que se refrenda su enfoque de la política lingüística, mientras la oposición política y social cree que, por el contrario, la Xunta recibe un serio correctivo, tan contundente, que debería, sin más, retirar la norma. La postura de unos y otras estaba prefijada de antemano, sólo se trataba de esperar a que el organismo en cuestión pariera el informe. Y ni eso, porque días antes de que el dictamen viera la luz, sin conocer aún el fondo, ya se estaban intercambiando invectivas empleándolo como munición, haciéndose reproches mutuos de carácter ideológico y partidista.

El caso es que de este informe, al tratar de un asunto objeto de encendido debate político y que traía cola, cuando menos hemos tenido cumplida noticia y hasta ha generado debate. Porque de la gran mayoría de los documentos que elabora el Consello Consultivo de Galicia, así como de los que emiten otras instancias similares, la opinión pública no llega ni a enterarse, salvo que a una parte de las afectadas le convenga airearlo en detrimento de su oponente o en defensa de sus reivindicaciones.

Los integrantes del Consultivo tampoco tienen demasiado interés -o eso parece- en que la gente de la calle se entere de en qué se ocupa este organismo, cuántos informes evacua al año o de qué tipo y si tienen alguna efectividad. Puede que incluso prefieran que se siga ignorando su plácida existencia. Y es que así los sufridos ciudadanos contribuyentes nunca nos llegaremos a preguntar para qué lo queremos y mucho menos a plantearnos su eliminación, por lo menos temporal, mientras dura la dichosa crisis y hay necesidades más perentorias que atender.

MANIFESTACIÓN EN SANTIAGO
Una manifestación multitudinaria reclama la retirada del decreto del gallego

Guillerme Vázquez se preguntó, antes del inicio, «dónde están los problemas» de los que habla el PP con el actual decreto, y que la Xunta va a derogar, ya que «lleva un año en vigor con un gobierno y no se ven por ningún sitio».
EFE La Voz 17 Mayo 2010

Multitudinaria recorre desde mediodía de hoy las calles de Compostela con la reivindicación de que la Xunta retire la propuesta de decreto del plurilingüismo, que regulará el uso del gallego en la enseñanza no obligatoria. La marcha, que coincide con la celebración del Día das Letras Galegas, está convocada por la Plataforma Queremos Galego y está secundada por más de quinientas asociaciones culturales, políticas, sociales y sindicales.

Antes del inicio de la manifestación en la Alameda compostelana, el portavoz de Queremos Galego y presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística, Carlos Callón, aseguró que el «decretazo» de la Xunta no es la única medida contra el gallego adoptada por el Ejecutivo gallego desde la llegada del PP hace poco más de un año.

Según Callón, el proyecto de decreto supone un «recorte» a los derechos lingüísticos de los gallego hablantes y, además, cuenta con el rechazo mayoritario de la sociedad, de los principales organismos culturales y también del Consello Consultivo, que en su informe ha apreciado indicios de «ilegalidade» en la consulta que la Xunta pretende hacer a los padres para que éstos elijan el idioma.

Para este activista a favor de la lengua gallega, el rotundo rechazo a la norma que pretende poner en marcha el Ejecutivo gallego y el éxito de la manifestación es una muestra de que el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, debe dimitir o ser destituido y de que el borrador del decreto debe ser retirado.

También se pronunció al inicio de la manifestación el líder del PSdeG, Manuel Vázquez, quien destacó que «el PP y Núñez Feijoo están aislados» en el tema de la lengua y criticó el recorte de derechos que quiere imponer el presidente de la Xunta.

El portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, se preguntó ante los medios «dónde están los problemas» de los que habla el PP con el actual decreto, y que la Xunta va a derogar, ya que «lleva un año en vigor con un gobierno del PP y no se ven por ningún sitio».

La marcha de hoy es la cuarta gran manifestación en contra de la política lingüística de la Xunta en un año.

En Santiago de Compostela
Miles de personas se manifiestan ´por el derecho a vivir en gallego´
La manifestación arrancó encabezada por una pancarta en la que puede leerse "O galego, a forza do noso amor", una frase de Uxío Novoneyra
EUROPA PRESS La Opinión

Miles de personas han partido de la Alameda compostelana para reivindicar "el derecho a vivir en gallego", convocadas por la plataforma 'Queremos Galego' con motivo del Día das Letras Galegas, que en esta ocasión recibe el respaldo, además del BNG, del otro partido de la oposición, el PSdeG.

En un ambiente festivo al son de tambores y en medio de consignas como "En Galiza, en galego" o "as aulas da Galiza en galego", la manifestación arrancó encabezada por una pancarta en la que puede leerse "O galego, a forza do noso amor" ("el gallego, la fuerza de nuestro amor"), una frase cuya autoría pertenece a Uxío Novoneyra, el escritor al cual en esta ocasión se le dedica el Día das Letras Galegas.

La pancarta principal va sostenida, entre otros, por el portavoz de la plataforma convocante, Carlos Callón; el secretario xeral de la CIG, Suso Seixo; el diputado nacionalista Bieito Lobeira; y la coordinadora nacional de EU-IU, Iolanda Díaz.

Unos pasos más atrás, pero próximos a la cabecera de la manifestación, que concluirá en la Praza do Obradoiro, van los líderes de los grupos de la oposición, el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, y el secretario xeral del PSdeG, Manuel 'Pachi' Vázquez, junto con otros representantes socialistas como el presidente de la Fegamp, Carlos Fernández.

Al inicio de la manifestación, Carlos Callón resaltó que existe "un 20% de analfabetos funcionales en gallego", dato que subrayó que evidencia la necesidad de articular medidas. Por ello, apeló a la Xunta para que "escuche la voz de la sociedad" y emprenda medidas que potencien la lengua propia "históricamente desfavorecida" para garantizar "la igualdad real" con el castellano.

Además, el también presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística subrayó que informes jurídicos como el dictamen del Consello Consultivo indican que el decreto del plurilingüismo que pretende aprobar el Ejecutivo gallego es "ilegal e inconstitucional". Así, contrapuso las alegaciones de este órgano que sitúan el proyecto "fuera del ordenamiento jurídico", con las que había planteado contra el decreto del anterior Gobierno bipartito, que dijo que se referían "a cuestiones menores".

Callón se queda sin subvención
Nota del Editor 17 Mayo 2010

Realmente, lo que se dice analfabetos funcionales en gallego, por haber hay unos cuantos miles de millones (sólo en España hay más de treinta y ocho millones, más de mil en China y más de ochocientos en India), y cada vez más, pues a ver quien en su sano juicio se dedica a tal función. A ver si con el hundimiento de España, las autonomías desaparecen y estas gentuzas dejan de chupar del dinero de los demás.

Otra vez 17 de mayo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 17 Mayo 2010

Mesa por la Libertad Lingüística
Domingo, 16 de Mayo de 2010

Fue una casta política especialmente iletrada la que decidió, por decreto, la elevación a día no laborable de una celebración nacida oficialmente sólo para sus adeptos en aquella longa noite de pedra en la que germinaron, junto con nuestra sufrida democracia, algunas de las malas hierbas que aún la embarazan. La misma casta que instauró la linguocracia en nuestro sistema político, y la linguolatría como culto de estado en algunas de las nano-repúblicas del nuevo régimen, entre ellas la gallega.

El 17, igual que el primero de mayo, apenas acuden a la liturgia obligatoria los fanáticos habituales y los obligados por el cargo. Del resto de la población, absolutamente indiferente, los escolares son inducidos la víspera al “correlingua”, dos jornadas lectivas sacrificadas -en sentido propio- a las letras galegas. Dadas la superioridad y excelencia de nuestros escolares de acuerdo con todas las evaluaciones internacionales, bien pueden prescindir de dos días de clases, además de alguna que otra "huelga" con la que también contribuye el solcial-nacionalismo a la formación del espíritu nacional.

Por lo demás, es muy natural que en la nano-república toda la población suspenda sus labores y se vaya a la playa, si el tiempo lo permite, en aras de sus letras más desfavorecidas -por los lectores, que no por el presupuesto, para el que son otro lorito ávido de chocolate inagotable-. Que sepamos, ninguna otra literatura, regional, nacional o universal, justifica, en ninguna otra parte del mundo, la suspensión oficial y general del trabajo, ni siquiera en aquellos países con millones de lectores en los que la literatura es un hábito social extendido, y no un mero pretexto para vacar. Pero nosotros somos diferentes, y nuestro irreductible hecho diferencial, expresado en las fiestas jolgorrio y otras manifestaciones de desenfreno lúdico y “cultural”, justifica esa y muchas otras extravagancias.

Ayer supimos que un consejo consultivo que no hemos elegido dijo que no podemos elegir entre los dos únicos platos del menú forzoso en todos los colegios de Galicia -públicos, privados y mixtos-, es decir, entre matemáticas en español y conocimiento del medio en gallego, o viceversa. El consejo consultivo nos birla la viceversa, no vaya a ser que semejante libertinaje nos precipite por el camino de la perdición. La desvergüenza de estos prebendados vitalicios no conoce límites.

Por supuesto, no nos van a facilitar ningún razonamiento -digno de ese nombre- para sustentar ese precepto, puramente teológico, como todo lo que se refiere a la linguolatría que infesta como una metástasis algunas partes del territorio de un estado aconfesional, cuya Constitución ha dejado de regir en ellas. Los pingües emolumentos de esos consejeros exigirían alguna explicación -que no fuese mera y profusa palabrería pseudojurídica- para tal atrevimiento, pero la anómala adscripción entre nosotros de la filología a la teología, les exime de ese esfuerzo. Habrá que ver si se salva uno de los dos votos particulares.

Por supuesto, lo sabíamos.

Ello no nos impide reconocer que El Consejero D. Jesús Vázquez Abad ha hecho tal vez el decreto menos malo posible teniendo en cuenta las limitaciones de que partía. Y que es incomparablemente mejor que el del Bipartito: siempre es preferible la amputación de una mano a la pérdida de todo el brazo. Pero no se puede resolver un problema utilizando, en lo sustancial, el mismo tipo de pensamiento que lo provocó.

El espectáculo de ese consejo consultivo inútil y carísimo manoseando sin pudor ni responsabilidad alguna la libertad de la gente, nos ratifica en la única solución a este y otros problemas del estatismo desbocado que padecemos: la libertad.

Libertad de enseñanza (art. 27 de la Constitución).- suprimir toda injerencia administrativa ajena al currículo mínimo en los centros privados, concertados o no.

En los centros públicos, libertad de lengua docente y discente.

Todo ello sin perjuicio, si se quiere, de ese objetivo de competencia lingüística en las dos lenguas oficiales, que, por supuesto, no tiene por qué ser igual, del mismo modo que ninguna ley exige la misma competencia en matemáticas que en gramática. Y libertad de métodos para lograrlo.

Mientras no se adopte este sencillo esquema, es decir, mientras no haya libertad lingüística no habrá paz lingüística. Y no porque no lo queramos los partidarios de la libertad, sino porque para los partidarios de la coacción, toda coacción es poca.

Mesa por la Libertad Lingüística
http://www.libertadlinguistica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=361:otra-vez-17-de-mayo&catid=1&Itemid=42

El PP considera que la marcha contra el decreto lingüístico exalta la imposición
Expresa su respeto por el acto convocado por la plataforma 'Queremos Galego', pero considera que estas manifestaciones se oponen a la libertad
Agencias www.lavozlibre.com 17 Mayo 2010

Santiago de Compostela.- En un comunicado, el PPdeG expuso que "respeta profundamente" a las personas que se manifestaron este lunes por las calles compostelanas "a favor de la imposición del gallego" y lo contrapuso con que "la mayor manifestación" fue la que tuvo lugar en las elecciones autonómicas del 1 de marzo de 2009, cuando "más de 760.000 personas dijeron no a la dictadura lingüística del bipartito".

Así, el PPdeG estima que en la movilización de este lunes, tanto PSdeG como BNG "sólo lograron movilizar al 1% de sus votantes" del año pasado, lo que interpreta como una evidencia de que "hay una mayoría social en Galicia de acuerdo con las tesis de libertad e igualdad para gallego y castellano" que propugna el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y entre los que también sitúa a "muchos votantes socialistas".

Los populares reprueban sobre todo el papel del PSdeG, que "comparte acera con los que tienen mono de imposición" y advierten al secretario xeral de esta partido, Manuel 'Pachi' Vázquez, de que su estrategia de "mantener vivo el bipartito lingüístico no gusta en sus filas". "Sigue empeñado en no dar una a derechas. Está con el BNG donde no debe (lengua) y se separa cuando sí debería estar con ellos (cajas)", asevera el comunicado del PPdeG.

Además, agrega que las fuerzas políticas de la oposición "siguen sin entender los mensajes que lanza una sociedad de la que cada vez están más lejos" y les recomienda que "harían mejor servicio a los ciudadanos si utilizasen sus altavoces para clamar contra los recortes sociales del Gobierno central", donde sitúa "las prioridades de la gente". Frente a ello, subraya que "el gallego nunca estará en peligro" con los populares.

Finalmente, los populares reafirman que el decreto del plurilinguismo, que la Xunta pretende que entre en vigor para el próximo curso 2010-2011, estará basado en conceptos como "libertad y equilibrio, que no deberían molestar a nadie, ni siquiera a PSOE y BNG". Asimismo, lamentan el uso de expresiones como "analfabeto funcional en gallego para las personas que no emplean la lengua gallega".

Feijóo apuesta por el bilingüismo y la libertad como la mejor defensa del gallego
El presidente de la Xunta deja claro que huye de la imposición lingüística
Agencias www.lavozlibre.com 17 Mayo 2010

Pontevedra.- El presidente del Partido Popular de Galicia y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, apuesta por "la libertad y el bilingüismo" como "la mejor manera de defender el gallego".

Durante una romería organizada por su partido en Forcarei, en vísperas de la celebración del Día de las Letras Gallegas y ante unas 1.500 personas, Núñez Feijóo realizó un llamamiento al resto de las fuerzas políticas para que "quieran a Galicia como es", en contraposición con "aquellos que pretenden cambiar o imponer un país que no existe".

Para el presidente del PPdeG, su partido es "la mejor garantía de que Galicia y el gallego no están en peligro", y la lengua gallega, "al igual que el galleguismo, sólo se entiende desde la unidad".

Abogó por convivir con los que hablan castellano en una sociedad diversa, pero también desde la unidad de una sociedad avanzada, "una sociedad en la que conviven el gallego y los iPods y los ordenadores".

A juicio del presidente de la Xunta, el galleguismo "es un modo de ser gallego y de sentir, querer y vivir Galicia cada día", y por ello consideró que "el mejor homenaje que se le puede hacer a aquellos que nos legaron una tierra libre es celebrarla a diario, no solo el Día de las Letras Gallegas, sino también los 364 restantes".

Se mostró partidario de un galleguismo "de hechos, que une, que no fracciona un país en puntos cardinales, un galleguismo abierto que es el punto de encuentro de la diversidad frente a la división que genera el pensamiento único".

Para el presidente del PPdeG, el "galleguismo abierto" es el que deben practicar las fuerzas políticas "si desean ser dignas representantes de los ciudadanos", y aseguró que eso es lo que hace su partido, ya que quiere al pueblo gallego "tal y como es: plural, cordial, orgulloso de sí mismo, que ama su lengua, bilingüe y libre".

El PPdeG, dijo, no quiere "cambiar lo que es Galicia, porque nos gusta como es", y defendió "un galleguismo abierto que respeta las libertades y huye de la imposición".

"Ese es precisamente el galleguismo que "nos inspira en cada decisión que adoptamos en la Xunta, en los concellos y en las diputaciones donde gobernamos, y en nuestra labor de oposición", agregó.

Según Núñez Feijóo, el PPdeG es el partido "que más se parece a Galicia", porque pone en práctica "los valores que emanan del galleguismo: gobernamos con unidad, en vez de con división y con ánimo de confrontación; gobernamos con la verdad, en lugar de ocultar durante años la mayor crisis económica que se recuerda, y gobernamos con responsabilidad, en lugar de inhibirnos de ella hasta ser intervenidos por la Unión Europea, que es lo que ha pasado en España por culpa del presidente del Gobierno central".

El líder del PPdeG finalizó afirmando que los populares seguirán "amando a Galicia y a la lengua gallega frente a los que fragmentan el país" y parafraseando a Uxío Novoneyra, el autor homenajeado en el Día de las Letras Gallegas, al señalar que "la fuerza de nuestro amor no puede ser inútil".
 

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