AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 23  Mayo  2010

 

Gobierno asustaviejas
IGNACIO CAMACHO ABC  23 Mayo 2010

LA decisión de congelar las pensiones es la muestra más palmaria de que este Gobierno no sabe gobernar. Si supiese habría previsto desde hace tiempo un plan alternativo a su propia estrategia de déficit sostenido, para evitar entregarse al vértigo de un ajuste improvisado «como sea» por imperativo forzoso de las circunstancias. Víctima de su propia incompetencia y de su imprevisión, ha recortado las partidas más inmediatas porque no tenía tiempo ni voluntad de afinar un proceso más complejo que implique la reducción racional del inmenso aparato del Estado. Al meterle a los jubilados la mano en sus delgadas carteras ha violado un tabú socialdemócrata y emitido un mensaje político demoledor que tritura su discurso proteccionista. Se ha convertido en un Gobierno asustaviejas, a su pesar pero por culpa de su ineptitud para afrontar responsabilidades.

La congelación de las pensiones destruye el gran mito de la socialdemocracia española, que ha construido con ellas un relato ficticio de gran eficacia propagandística. González lo utilizó a la desesperada para tratar de frenar la victoria del PP, en un momento en el que las rentas de las pensionistas corrían auténtico peligro por el descontrol financiero felipista. Fue Aznar el que las estabilizó, les dio impulso y creó el Fondo de Reserva, pero no supo envolver ese esfuerzo en una adecuada narración discursiva. Pese a las evidencias contrarias, las pensiones vienen constituyendo en España un patrimonio político de la izquierda, que Zapatero se ha cargado de golpe por su incapacidad de enfrentarse al adelgazamiento de un Estado clientelar hipertrofiado. Es muy difícil, por no decir imposible, convencer a los ciudadanos de que el Gobierno no encuentra soluciones menos traumáticas para recortar 1.500 millones de euros -sólo los sindicatos se llevaron en 2009 subvenciones por valor de 400- en una Administración que todo el mundo percibe como un gigante sobredimensionado.

Toda la retórica progresista del zapaterismo queda en entredicho ante una medida de esta clase. El énfasis laicista, la ampliación de derechos, la igualdad de género o la memoria histórica aparecen como efectismos desnudos frente a la evidencia de que a la primera dificultad seria el adalid de la «no dominación» descarga el peso de su fracaso económico en las espaldas de los débiles. Y aún es más preocupante la certeza de que esta drástica opción, que naturalmente provoca al presidente un grave quebranto en sus convicciones, obedece a la pura incompetencia para hallar una fórmula mejor con que paliar su propio desastre, o a la falta de coraje para abordar una poda profunda de la inmensa y superflua fronda del derroche público. Estamos ante una desoladora confesión de impotencia de un dirigente hábil para desenvolverse en tiempos fáciles de bonanza a favor de corriente, al que la crisis ha situado en el punto de fusión de su limitada capacidad. Lo triste es que, simplemente, no lo hace mejor porque no sabe.

El marrón de España es demasiado oscuro
Pedro-Juan Viladrich www.gaceta.es  23 Mayo 2010

Salvando las formas, que debieron ser tan diplomáticas como rotundas, estamos ante mandatos del superior al inferior.

No se trata de ordinarias comunicaciones entre dirigentes aliados, ni de habituales intercambios de información entre socios. Salvando las formas, que debieron ser tan diplomáticas como rotundas, estamos ante mandatos del superior al inferior, del que puede mandar al que debe obedecer. Me refiero a las “sugerencias” enviadas no sólo a Zapatero, sino también a Rajoy. La situación socio-económica española es dramática –Campa dixit- y nuestro desastre puede dinamitar al euro y arrastrar al dólar. Es por eso que los jefes nos intervienen.

La intervención nos desnuda. Y levantada la falda, nuestro trasero no es como pretende el Gobierno Zapatero. Estamos como nos ven nuestros socios exteriores, los socios naturales, realistas, importantes y acreedores –no los Evo, Castros, Chaves, Kirchner y palestinos-, que son Francia, Alemania, EEUU y Bruselas, porque éstos son, entre otras cosas, los principales tenedores de nuestra astronómica deuda pública y privada: un billón ochocientos mil millones de euros. Nuestros socios y acreedores temen que no podamos pagarles por dos razones: porque seguimos incrementando el déficit y la deuda, y porque no creamos riqueza para pagar. Ignoro si a estos acreedores les interesa una España fuerte y próspera. Lo que si sé es que les interesa una España que pague lo que debe. En consecuencia hay que intervenirle las cuentas, para que, si no puede crear riqueza, al menos se apriete drásticamente el cinturón del gasto y, aunque cada vez más pobre, empiece a pagar. Desde afuera nos ven en caída libre hacia la pobreza. Ofrecemos muchos síntomas para ese cruel diagnóstico. Descuellan dos. Ven a España cada día más dividida, en diecisiete taifas insaciables e insostenibles, en manos de agentes que le restan fuerzas, la contraponen y la desaniman. Ven a España en manos de una casta política escandalosamente inepta, mediocre, despilfarradora, sectaria y termita de sus propias instituciones, de la que el Gobierno Zapatero es encarnación paradigmática. ¿Qué loco puede confiar en el futuro de una España dividida, gestionada por quienes la dividen y enfrentan?

Nuestros naturales socios y acreedores reciben puntual información de los acontecimientos españoles. A diferencia del españolito medio, conocen lo que nos pasa sin sufrir los cuentos de Blanco mareándonos en la noria, ni las mentiras con cínico estiramiento facial de ambas vicepresidentas, ni las estupideces apologéticas para consumo interno de la planetaria Pajín, ni las merluzas gastronómicas de la cocina del CIS, ni el optimismo patológico del maestro del travestismo que es Zapatero. En cascada, les enviamos noticia de hechos que tienen un efecto devastador de nuestro prestigio nacional.

Ejemplos recientes. Autoridades de primer nivel presionan al Tribunal Constitucional y cuestionan su legitimidad en tema de tal importancia como es la unidad de la nación puesta en almoneda por la vía trapacera de una reforma por vía estatutaria de la mismísima Constitución. Más de medio centenar de periodistas ideológicamente independentistas sea apoderan de la opinión pública –al margen de los pobres resultados electorales y la significativa abstención catalana- para lanzar un órdago: o se aprueba el Estatut o secesión al canto. Y, mientras acá “no pasa nada”, afuera toman nota de que nos desmoronamos. ¿En qué pais, entre nuestros acreedores, se toleraría semejante ataque a la unidad nacional? Otro ejemplo: el caso Garzón. De nuevo, autoridades políticas de primer nivel ponen a caldo al Tribunal Supremo mediante falsas imputaciones de índole ideológica –franquistas y fascistas-, ocultando a la ciudadanía el procesamiento por indicios severos de prevaricación y cohecho de un juez. Acá “no pasa nada”, afuera apuntan que nuestra seguridad jurídica, legalidad y Estado de Derecho están ideologizándose, no responden a criterios jurídicos objetivos y de igualdad de todos ante la ley, corrupciones propias de dictaduras bananeras y comunistas. Para apuntillarnos, nos visitan la tanguista, continuadora del peor peronismo, o el genial antropólogo del pollo y la homosexualidad –que por eso se llama Evo- y arremeten en nuestra casa contra el Tribunal Supremo. “¿No pasa nada”? Claro que pasa y mucho. Aquí les ríen las gracias. Afuera causamos pavor. ¿Por qué? No porque la división y decadencia de España les duela. No porque les apene nuestra falta de dignidad y orgullo. Lo que les aterra es que, despeñados en la pobreza material y en la decadencia moral con estos gobernantes y sus invitados, ni apretándonos el cinturón podamos pagar lo que les debemos.

Dicen que hay un clamor ciudadano a favor del adelanto de elecciones. Dicen que es inútil presentar una moción de censura, incluso testimonial. Dicen que Rajoy, aconsejado por sus augures y por su propio modo de ser, administra los tiempos, espera el resultado de las autonómicas, mientras supone que Zapatero, cada vez más cocido en su propio jugo, caerá como higo de otoño. Me temo otra cosa. En estos momentos, España es un marrón demasiado oscuro. Es un marrón económico y político y moral en íntima telaraña. La regeneración de espíritu y métodos que necesita España –en todas las áreas- es de tal envergadura, ha de ser tan radical que… ¿Y si nadie, entre las fuerzas políticas no socialistas, se atreve a hacerse cargo de semejante marrón? Porque si esta hipótesis fuera cierta, entonces no tenemos verdadera oposición ni alternativa política, sino simulación teatral de las mismas. En tal escenario, la sociedad civil española tendrá que concienciarse de su orfandad y, ante el abismo, deberá reaccionar con aquella resolución, que hace historia, para ser ella quien protagonice la regeneración necesaria.

Pedro-Juan Viladrich es Catedrático de Universidad y Vicepresidente del Grupo Intereconomía

El "Imperio" de la Ética
Francisco Rubiales Periodista Digital  23 Mayo 2010

Siempre que investigo sobre la democracia, veo a decenas de autores que citan "El Imperio de la Ley" como condición ineludible para que exista democracia, pero nunca he visto a ningún autor defender "El Imperio de la Ética" como condición fundamental, a pesar de que es científicamente evidente que sin ética es imposible la democracia.

Basta echar un vistazo independiente y lúcido a la historia reciente del mundo para concluir que la ausencia de ética es el mayor problema sobre la superficie del planeta y la causa principal de la guerra, de la violencia, de la pobreza, del hambre, de la desigualdad, de la infelicidad, de la opresión y hasta de esa tremenda crisis económica mundial que nos está empobreciendo a marchas forzadas.

Dicen que la avaricia de los banqueros y brokers ha sido la causa de la crisis, pero nosotros creemos que esa avaricia es, al igual que la corrupción pública, la consecuencia del enorme déficit ético que ha podrido el mundo, especialmente el liderazgo y el poder, causa también de que el dinero público se robe, enriquezca a los que no lo merecen, financie fábricas de armas y sustente privilegios y ventajas de castas sin un gramo de ética, férreamente afincadas en el Estadio y en sus aledaños.

¿Cual es la razón del terrible déficit ético de nuestro mundo? ¿Por qué nuestros dirigentes huyen de los códigos éticos como almas que llevan dentro al diablo? ¿Por qué la ética no es una exigencia básica del sistema, siendo, como es, su alma y su columna vertebral?

El poder siempre le ha tenido pánico a la ética y a los virtuosos, razón que explica por qué desde los palacios de gobierno se ampara el vicio y la corrupción y se esparce la maldad, la división, el enfrentamiento y la vileza. Es evidente que resulta más fácil aprovecharse de las ventajas del poder cuando se gobierna a un rebaño envilecido y acobardado. Gobernar a seres libres, responsables y virtuosos haría imposible la rapiña y los desmanes del poder.

Sin ética, los pueblos se desmoralizan, pierden el respeto a si mismos, se sienten inermes, se acobardan y se someten a los señores. El poder conoce ese mecanismo y ha procurado siempre envilecer para dominar. La democracia, que tiene sus orígenes en la reacción de los hombres libres contra el absolutismo, también es conocedora de ese mecanismo de dominio y por eso ha incorporado al sistema la ética, el castigo de los corruptos y valores como la verdad y la vigilancia activa ciudadana del poder. Sin esos valores, ni hay democracia, ni libertad, ni dignidad.

Si se analiza el asunto, surge una conclusión inquietante: al poder le interesa envilecer, degradar y esclavizar a los gobernados para así perpetuar su dominio y gozar de las ilegítimas ventajas y privilegios que acaparan las castas de políticos profesionales que se han adueñado del Estado: coches oficiales, tarjetas sin límite de gasto, dietas y premios por cumplir con el deber, pensiones de lujo, fueros especiales, justicia bajo control, poder para la venganza, poder para repartir el dinero público a los familiares y amigos... y mil corruptelas, vilezas y canalladas más, todas ellas antiéticas, antidemocráticas y antihumanas.

El caso de España es paradigmático porque los observadores y expertos se sorprenden de que la sociedad permanezca pasiva y sin reaccionar con furia y rabia contra los políticos que le han arrebatado la prosperidad y la esperanza. La única explicación de esa pasividad de la sociedad española ante fenómenos como la corrupción, el abuso del poder y el mal gobierno es la falta de ética en todos los estratos, empezando por el gobierno y los partidos políticos para continuar con las instituciones y los ciudadanos. Sin duda alguna, la sociedad española ha tenido que ser eficazmente envilecida antes de haber sido sometida y, en algunos casos, esclavizada por los grandes poderes.

Voto en Blanco

La demagogia se queda desnuda ante la realidad.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  23 Mayo 2010

Cuando se cae en un intento desesperado en querer defender lo indefendible, se suele hacer un espantoso ridículo. Las grandes frases ya no convencen ni a los más leales y sobre todo aquellas en las que como argumento para eludir las propias responsabilidades se culpa a la oposición. La Secretaria General de Organización del PSOE, la Sra. Leire Pajín, se olvida que quien tiene las responsabilidades de gobierno es el Sr. Zapatero y su equipo de Ministros. Criticar a la oposición por hacer solo una pequeña parte de su trabajo, demuestra hasta qué punto es la falta de ideas la que paraliza esa acción de Gobierno.

Puede la Sra. Pajín machacar con sus acusaciones a la oposición, pero eso no la exime de asumir su propia responsabilidad al dar su apoyo incondicional a una estrategia de gobierno contraria a los principios que dice defender el PSOE. Porque por mucho que lo intente explicar y defender, las medidas que acaba de aprobar el Gobierno del Sr. Zapatero son las más anti sociales, injustas e improvisadas de la democracia. Ella, como militante socialista, debería oponerse a que sean las clases trabajadoras más débiles y los pensionistas los que soporten la política despilfarradora y mercenaria del Gobierno.

Claro que desde el momento en que se asume que los sacrificios deben hacerlo siempre los demás, mientras se mantienen las prebendas y los fabulosos ingresos de la casta política, se ha perdido toda la legitimidad moral para además dar sermones de patriotismo y de solidaridad. Alguien cuyos ingresos superan los 20.000 euros mensuales obtenidos desde diferentes conceptos en razón de los cargos ocupados temporalmente en el pasado y en el presente, no puede dar lecciones de sacrificio y de animar a otros a que se "aprieten el cinturón". No hay nada como ser rico para predicar el socialismo.

Por supuesto que ya era hora de pensar en España Sra. Pajín, pero eso no es precisamente lo que el PSOE ha hecho en los últimos dos años. El pensar en España es algo que el Sr. Zapatero desde siempre ha mantenido como concepto discutido y discutible, así que poco podemos esperar de él en cuanto al amor patrio. Alguien que no sabe lo que es España, ni lo que ha significado ni significa a nivel mundial, puede adoptar las medidas que requiere la situación dramática a la que nos ha llevado la negación sistemática de la crisis. Así que ahora no puede asombrarse de que los demás no quieran darle un cheque en blanco para que siga con su política cortoplacista y sectaria.

La Sra. Pajín podrá seguir atacando al PP y acusarle de todos los males universales, o como ella dice, "planetarios". Lo único realmente planetario es el fracaso de un Gobierno liderado por un demagogo. Lo único planetario es el grave agujero financiero donde el endeudamiento privado se ha convertido en un lastre que hunde a España. Lo único planetario es el clima de desconfianza en la recuperación de España, corroborado por las medidas erráticas e insuficientes del Gobierno del Sr. Zapatero. Una improvisación tras otra que han colmado el vaso de la paciencia de los mercados.

Así que va siendo hora de pensar en España y por eso, lo más sensato es que el Sr. Zapatero reconozca su fracaso y convoque elecciones generales. Con tres millones de funcionarios y cinco millones de parados y otros tantos de jubilados, la carga sobre los trabajadores en activo supera los límites de lo viable, de modo muy similar al bajo porcentaje de crecimiento demográfico, excluyendo la inmigración legal o ilegal. Este sistema está en quiebra y cuanto antes se aborden los cambios algo se podrá salvar, desde luego, Sra. Pajín,se va a tardar bastante tiempo en que España se recupere y es difícil que se llegue a alcanzar el nivel de bienestar que se ha tenido, al menos en una década.

En época de crisis, la demagogia se queda desnuda ante la dura realidad de las condiciones económicas. No sigan siendo demagogos y por una vez, piensen en España.

El obstruccionismo del Ministerio del Interior dilata el proceso contra Sánchez Manzano?
Asociación 11-M Verdad y Justicia  23 Mayo 2010

En los últimos días hemos sabido que el Ministerio del Interior ha denegado a las víctimas del 11M el protocolo de actuación de los TEDAX, petición que se enmarca en la fase de instrucción de la querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M contra el que fuera comisario jefe de la Unidad Central de Tedax y NBQ, Juan Jesús Sánchez Manzano, y contra la jefa de laboratorio de dicha unidad. En un primer momento, se denegó la documentación completa solicitada. Posteriormente, el Ministerio se negó a proporcionar a las víctimas las citas concretas de la norma que solicitaban.

Esa denegación por parte del Ministerio del Interior se ha hecho invocando la Ley de Secretos Oficiales, lo que resulta sorprendente, dado que el propio Sánchez Manzano ha hecho uso de esas normas supuestamente secretas, no sólo en el curso de la querella que presentó contra diversos periodistas del diario El Mundo, tal y como informaba Manuel Marraco el lunes, sino también en la querella que interpuso contra la Plataforma Ciudadana Peones Negros.

Además, informa Luis del Pino en Libertad Digital que durante la instrucción del sumario el ex jefe de los Tedax recurrió a la cita literal de uno de los apartados de esa norma "secreta" en un oficio que dirigió al juez Del Olmo, por lo que es el propio Sánchez Manzano el que reconoce su responsabilidad en la custodia de los restos del explosivo del 11-M invocando la norma que el Ministerio del Interior niega a la juez porque es "secreta". El documento puede ser desgargado en el siguiente enlace:

http://documentos.peonesnegros.es/Declaracion-Manzano.pdf
Por otra parte el Gobierno socialista ratificó esa responsabilidad de Sánchez Manzano con una cita literal de la misma norma en una respuesta parlamentaria a la diputada popular Alicia Castro Masaveu en octubre de 2006, tal y como ha informado esRadio y puede comprobarse en el texto original:

http://documentos.peonesnegros.es/Pregunta-ACastro-141517.pdf
Ante este cúmulo de despropósitos, pues tanto el propio Sánchez Manzano, como el Ministerio del Interior no habían tenido reparos en utilizar públicamente la citada normativa en ocasiones anteriores, la Plataforma Ciudadana Peones Negros quiere denunciar la actitud obstruccionista del Ministro del Interior, que sólo puede tener como objetivo dilatar en el tiempo la acción de la justicia a la hora de dilucidar las responsabilidades en la desaparición de las muestras de los trenes, tal y como denunció el abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M en el programa Sin Complejos de esRadio. Por todo ello exigimos del Ministerio del Interior que cese en dicha actitud obstruccionista y aporte, a la mayor brevedad, la documentación solicitada por la juez.

Igualmente, exigimos al Partido Popular que ejerza en este asunto la labor de control que le corresponde como principal partido de la oposición.

¡PÁSALO!
Asociación 11M Verdad y Justicia - www.11mverdadyjusticia.es
Plataforma Ciudadana Peones Negros - www.peonesnegros.es

MARZO DE 2010
Los siete pecados captiales de España. VI. El nacionalismo
Ricardo Cayuela Gally. www.letraslibres.com  23 Mayo 2010

Todo nacionalismo se basa en una manipulación de la historia y de los sentimientos. Así también el catalán, que ignora el legado común de Cataluña con el resto de España mientras esconde las graves consecuencias de su plan de futuro y pone en riesgo el pacto democrático.

España atraviesa una crisis institucional de graves proporciones cuyas consecuencias podrían ser irremediables en una generación. Pese a un entramado social armónico y unas redes afectivas sólidas y geográficamente transversales incluso en la rivalidad y la discrepancia, y pese a un tercio de siglo de vida en libertad, con un progreso social y económico envidiable (más allá de la pésima gestión de la crisis económica actual), las elites políticas del nacionalismo periférico han sabido construir un diferendo con el “Estado español”, representado en el lúgubre espantapájaros de Madrid, potencialmente letal para los intereses de la mayoría. Y esto con la complicidad, tácita o explícita, de los dos grandes partidos nacionales, siempre a rebufo de sus cuitas parlamentarias. Apoyado por la indefinición constitucional de un sistema permanentemente abierto –léanse los artículos 148 y 149, y de paso todo el título VIII– y con los resortes de poder pero no las responsabilidades ni las obligaciones de un sistema federal, el nacionalismo hace tiempo que le puso el cascabel al gato, pero nadie parece oír su sonsonete de cristal.

En el arco parlamentario tan sólo Unión, Progreso y Democracia es consciente de la gravedad del desafío. Pero, ¿es justa esta carga para un partido nuevo y marginado de los medios de comunicación? ¿Puede llevar sobre sus espaldas el peso de representar la última esperanza de rebeldía ciudadana contra este inexorable orden de cosas?

Con el regreso a la solución policial contra eta y el fin de la hegemonía en Ajuria Enea del PNV, y un gobierno socialista apoyado por el PP empeñado en restañar los resortes morales de la sociedad vasca, el reto mayor viene del nacionalismo catalán, tan fuerte y hegemónico que bajo su paraguas se parapetan socialistas, comunistas, ecologistas y democristianos. Como una fogata que necesita más leña conforme más leña se le echa, Cataluña camina hacia la independencia de facto, mientras el peripatético Tribunal Constitucional duerme el sueño de los justos y mira –¿por órdenes superiores?– hacia otro lado. Dos ejemplos entre cientos: la división en veguerías en lugar de las provincias (¿cuántas?, ¿con qué nombre?, ¿bajo qué presupuesto?, ¿con qué ciudades de capital?, ¿con qué atributos concretos? Asuntos menores ante el triunfo simbólico de fragmentar el suelo patrio de manera distinta al resto de España) y la exigencia del nivel c de catalán para poder dar clases en la universidad (¿será necesario repetir que con ello se traiciona el sentido obvio de la educación superior que radica en su universalidad?).

Pero como los nacionalismos periféricos abusan de un anticuerpo contra la crítica que consiste en proclamar que nadie fuera de su realidad puede entenderlos, como si se requiriera ser esquimal para hablar del hielo, vayan por delante mis credenciales de inuit, habitante del “país de las sombras largas”.

Nací en México y soy un ciudadano mexicano pleno y al mismo tiempo, en conflicto con la inaceptable realidad de mi país, pero pertenezco también, por mis cuatro abuelos (ninguno de ellos de León), a la cultura del exilio republicano español y por mi rama materna, a la cultura catalana. Esta declaración de cartas credenciales no puede ser más contradictoria: no existe “una forma de ser” mexicana, como demostró lúcidamente Roger Bartra en La jaula de la melancolía. Nada más enfrentado, abierto y en disputa que el legado republicano en México, no sólo por la división entre negrinistas y prietistas en el núcleo más numeroso de los exiliados, sino por adscripciones ideológicas –comunistas, anarquistas, socialistas, republicanos moderados– y por zonas de procedencia, fundamentalmente nacionalistas vascos y catalanes, a su vez subdivididos en grupos, tribus y clanes diversos. Este rompecabezas, arqueología de una España plural que pudo ser y no fue, acabó sin embargo construyendo ritos de iniciación comunes, muchas instituciones culturales y no pocos lugares de culto. Por ejemplo, ciertas escuelas, herederas de la Institución Libre de Enseñanza y de la triada pedagógica de Francisco Giner de los Ríos: educación mixta, laica, liberal. En una de ellas, el Instituto Luis Vives, “colegio español de México”, cursé del jardín de infancia hasta mi ingreso a la carrera de letras hispánicas de la UNAM. Escasos quince años. El epicentro de la cultura catalana en el exilio fue por años el Orfeó Català de Mèxic, centro social creado en el tardoporfiriato para apoyar la emigración económica de finales del siglo XIX, que renació prácticamente de sus cenizas en los años cuarenta con los miles de refugiados de la Guerra Civil. En ese casal fui miembro travieso de su esbart infantil y miembro arrítmico de su esbart dansaire. Además, sé lo que es un aplec y un dinar de germanor. Eso sí, a los quince años dije prou y empecé a labrar mi propio destino. En esas sigo.

Hablo un catalán de familia cuya mezcla de dislates, arcaísmos y acento mexicano no deja de hacerles gracia a mis amigos en Barcelona. El quadern gris es parte de mi educación sentimental y en mi casa atesoro una buena biblioteca de clásicos catalanes, algunos editados en México por mi abuelo Héctor Gally i Grivé. Tardé años en la infancia en descubrir que truita no era la palabra castellana para decir tortilla de patatas, equívoco familiar, más que lógico práctico, en el país en que las tortillas de maíz son el “pan” nuestro de cada día. En la adolescencia la “cara al vent” de Raimon era una suerte de grito de guerra, los versos de Ausiàs March una secreta pasión y Joan Brossa una tan pública que acabé maltraduciéndolo para efímeras revistas del bachillerato. Mi bisabuelo, además, tuvo alguna significación política en la Segunda República y la historia de Cataluña: se llamaba Lluís Companys. ¿Puedo ahora decir lo que pienso del nacionalismo periférico?

Es Amartya Sen quien ha explicado con mayor lucidez como la suma de identidades es una de las grandes fortalezas del mundo contemporáneo. ¿Quiénes tienen más en común, un músico de jazz checo con otro de Chicago, que además comparten banda, o el primero con un rudo campesino de Bohemia? Amo la cocina libanesa, el ajedrez, las pequeñas minucias filológicas de los trabajos editoriales, En busca del tiempo perdido y Cartagena de Indias. De los torcidos vericuetos de mis búsquedas, vía Google, por la pornografía de Internet guardaré un discreto silencio, pero la palabra hairy podría ocupar un lugar. Obviamente esta no es una lista excluyente sino caprichosa y a vuelacursor. Y no conozco a nadie que no pueda hacer la suya propia en un segundo. Yo mismo podría hacer otras cien con otros tantos gustos y divergencias sin pestañar. Las identidades estanco son un absurdo, un hechizo heredado del romanticismo alemán que no resiste el más mínimo análisis intelectual. La única forma de hablar de una identidad catalana, vasca, gallega, o andaluza, como ha demostrado Fernando Savater, es por oposición a una absurda y caricaturizada identidad española, asunto igual de etéreo y discutible. Por eso, de lo que se debería tratar es de discutir derechos y libertades ciudadanas, y no de aventarnos a la cara inasibles sentimientos de pertenencia, naciones históricas y hechos diferenciales. Porque si de eso se tratara, ¿cómo ocultar, como resaltó Félix Ovejero, que García es el apellido más común de Barcelona y la Feria de Abril la tradición más popular en términos estrictamente numéricos? Y visto desde la óptica inversa, ¿hay alguien hoy que no pueda vivir su catalanidad, whatever that means, de manera plena? El ridículo es tan grande que incluso se patrocina, con el dinero público, lo que se considera tradiciones catalanas. Pero una tradición que no es espontánea, libérrima y desinteresada, ¿se puede considerar tal? ¿Se imagina alguien al Estado mexicano subvencionando la visita al cerro del Tepeyac el 12 de diciembre? Las tradiciones vivas son hechos históricos, tienen un origen y una evolución. Y las tradiciones muertas, pasto de museo etnográfico. Petrificarlas es descontextualizarlas e instrumentalizarlas. O es pertenecer sin saberlo a una tradición mayor y más antigua: la picaresca. Como bien dice Juan Pedro Viqueira, las fiestas son la tradición popular que mejor sobrevive al paso del tiempo por una razón simple: a la gente le gusta organizarlas.

Una fuente de legitimidad de los nacionalismos periféricos es el uso a conveniencia de la historia. La leyenda áurica catalana dice más o menos que Cataluña conservó sus instituciones pese a la unión de las coronas de Castilla y Aragón hasta la entrada del primer Borbón, Felipe V, que con el Decreto de Nueva Planta suprimió sus milenarias instituciones. Adicionalmente, se alega que Cataluña estuvo al margen de la empresa americana, que su innegable prosperidad es producto del honesto trabajo de sus emprendedores hijos y que, grosso modo, en la Guerra Civil los catalanes se alinearon inequívocamente en el bando republicano y por ello fue el pueblo más castigado bajo el franquismo.

John H. Elliott estudió bien la naturaleza del pacto dinástico que unió a los Reyes Católicos, y oh sorpresa, resulta que en las postrimerías del siglo XV la princesa más cotizada de Europa era Isabel de Castilla, regente de una tierra riquísima gracias al comercio de lana, con el conjunto monumental más grande de Europa tras el alemán, y con una población doce veces mayor que la del reino de Aragón. Todo esto, se entiende, antes de América, que curiosamente la desangraría. Así pues, el reino de Aragón se salvó gracias a esta alianza, no se condenó por ella. Hace cinco siglos que empezó el uso del español por la elites urbanas catalanas, salvándose la lengua vernácula tan sólo por la emigración del campo a las ciudades, gracias a la ley, eminentemente feudal, que otorgaba toda la herencia de una familia a su primogénito. Es por eso que el Quijote y Sancho Panza se mueven con plena solvencia lingüística por la Ciudad Condal, y los únicos que les parlen en català en la novela son los bandoleros que asolan sus caminos. De las guerras dinásticas que culminaron con el triunfo de los Borbones, una lectura desprejuiciada podría concluir que se trataba del enfrentamiento entre la Ilustración y los restos del feudalismo. ¿No se unieron los catalanes al resto de los españoles contra la ocupación francesa tan sólo tres generaciones después? ¿Nadie ha ojeado un directorio telefónico cubano o boricua para saber hasta qué punto la emigración a las Antillas españolas fue una opción tumultuosa de los hijos de la Corona de Aragón? ¿No se cantan habaneras en Blanes? ¿Cuántas fortunas del XIX catalanas no son producto del comercio del azúcar y el tabaco, gracias a la mano de obra esclava, como cuenta con total honestidad Juan Goytisolo en Coto vedado? ¿No fue el Plan Cerdà una imposición de Madrid? ¿No tiene nada que ver la riqueza industrial catalana del XIX con el cerrado mercado español y los privilegios aduanales de Barcelona? ¿En qué bando de la guerra civil estuvieron Josep Pla, Salvador Dalí y Eugenio D’Ors? ¿Qué pensaría yo mismo de la contienda si fuera nieto de uno de los doce mil catalanes asesinados en Barcelona durante la guerra por el simple hecho de ser curas, burgueses o fascistas? ¿Y si fuera familiar de algún represaliado del poum? ¿No hubo leva obligatoria de jóvenes de dieciocho años para nutrir el ejército del Ebro pese a la inevitable derrota? ¿A qué bando sumamos estas víctimas? Desde luego que esto no exculpa a Franco, que para empezar traicionó las instituciones que había jurado defender, bombardeó población civil, fusiló sistemáticamente a sus opositores y se comportó sin ninguna grandeza en la victoria, e impuso una patética dictadura nacional católica por casi cuarenta años. Pero ese no es el punto. El punto es que los catalanes pelearon y sufrieron en ambos bandos. Y si bien Cataluña fue castigada brutalmente (como documenta Solé i Sabaté), también es cierto que rápidamente se adaptó al nuevo régimen. ¿O todos eran asistentes forzados entre los miles de ciudadanos que le dieron la bienvenida a las tropas de Franco? ¿No se adjetivó La Vanguardia como “Española” en esos años? ¿Cuándo se construyó el Camp Nou? ¿Es que no hubo juegos florales con Porcioles? ¿De qué año es el Premio Nadal? Resumen de todo esto en una pregunta: si Cataluña era un erial, ¿por qué el resto de los españolitos se mataban por emigrar a Barcelona?

Otra fuente de legitimidad del nacionalismo catalán es la lengua. De nuevo, presos del romanticismo alemán, sazonado con un poco de Vossler y su idealismo lingüístico, asumen la lengua como una esencia. Y cargan las tintas de cosmovisiones y epifanías. Por cierto, es una lengua prima hermana del castellano, con la que comparte, pese a los sesudos esfuerzos del eximio Pompeu Fabra, un léxico básico. Si las lenguas implican una visión del mundo intransferible, ¿en qué hablan Álvaro Uribe y Hugo Chávez? ¿Cambia en algo la teoría de la relatividad de Einstein si la traducimos del alemán al inglés? ¿Por que se odian catalanes y valencianos si hablan la misma lengua? Y sobre todo, ¿en qué casillero clasificamos a los que critican al nacionalismo catalán utilizando la lengua catalana, como Xavier Pericay (Filología catalana), Iván Tubau (Nada por la patria) o Valentí Puig (L’os de Cuvier). Más dramático aún que este esencialismo lingüístico es el intento sistemático de erradicar la lengua castellana, ese alienígena en la cultura catalana. ¿Una lengua que es materna para la mitad de la población y que tiene una tradición de cinco siglos se puede considerar extraña? Renunciar al español no sólo es renunciar a cuatrocientos millones de interlocutores, a diez premios Nobel de literatura, a las crónicas de Indias, a Rulfo y a Borges, al danzón y la salsa, a la cultura sefardí, a Neruda y a Vallejo, a Reyes y a Vasconcelos, a Martí y a Bolívar, a Onetti y a Cortázar, a Pérez Prado y a Bola de Nieve, y a un etcétera tan abrumador como inagotable, sino también a la propia historia hemerográfica y judicial, a Enrique Vila-Matas y a Juan Marsé, a Boscán y a Miguel Poveda, a Ojos de Brujo y a Jaime Gil de Biedma, a Arcadi Espada y a Félix de Azúa. ¿Mudamos Atalanta, Tusquets, Anagrama, Acantilado ¡y Planeta! de ciudad? Renunciar a estudiar, preservar y vivir en español es un suicidio cultural. Y sin detrimento del respeto, uso y apoyo al catalán, faltaba más. Lo malo no es sólo que lo intenten, sino que encima lo festinen. Una suerte de orgullo zombi incomprensible.

Ahora que crece como la espuma el independentismo catalán, ¿alguien entre los arcanos de ese movimiento, que aglutina a los peores políticos y los personajes más burdamente populistas, ha pensado el cúmulo de problemas fiscales, económicos, sociales, familiares e incluso lingüísticos que conllevaría la independencia, para los ciudadanos a ambas orillas del Ebro? (Cuyo caudal, por cierto, ¿a quién pertenecería?) Y eso en el escenario, a todas luces hipotético, de una independencia de guante blanco y pactada no sólo con las fuerzas políticas de España sino en el seno de la Unión Europea. Porque en caso contrario habría que renunciar al euro y crear unas fronteras. Pagar embajadas y consulados en, al menos, los principales países del mundo, poner aduana en el Euromed, y soportar estoicamente la enésima derrota del Barça en liga contra el imbatible Vic. ¿Fortificamos la carretera que une Lérida con el Pirineo y que pasa indistintamente por La Ribagorza en Huesca y la alta Ribagorça catalana? ¿A quién le vendemos nuestro cava? ¿Está ya listo un plan para recibir a los miles de catalanes que viven dispersos por el resto de la península española? ¿Preparados para una cola en la sede de la Embajada Española de Paseo de Gracia para obtener un certificado que me
autorice a enterrar a la abuela en Almería? Seamos serios, señores.

Contra lo que se suele pensar en Cataluña una de sus grandes ventajas históricas ha sido carecer de Estado propio, y lo que esto entraña de burocracia y dispendio. El peligro no es sólo tener que pagar un Estado sino que este quede en manos de personajes de la catadura de Carod Rovira.
Todo esto que podría padecer parte del solipsismo del debate español, reiterativo y cansino, inútil y exasperante, en realidad es muy serio. España es el único país de la ocde que enfrenta la crisis con un debate permanente sobre su modelo de Estado y con un grupo notable de sus representantes intentando vulnerarlo. El departamento de bomberos en manos de consumados pirómanos. Desleales por naturaleza al Estado que sirven y representan, los nacionalistas buscan la anhelada emancipación desde el poder, para llegar un día al paraíso libertario, donde no habrá paro, ni clases sociales, ni otras lenguas en conflicto. Será un lugar tan idílico que todas las películas la protagonizará ese talento de la naturaleza que es Joel Joan. Sí, en la Cataluña independiente “nacerán flores en cada instante”.
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En mayo de año pasado tuve la infinita suerte, gracias los empeños de mi hermano Juan Villoro, de asistir al triunfo del Barça en el Olímpico de Roma –su tercera copa de Europa. A la salida de esa victoria, con la Liga y la Copa del Rey ya conquistadas, y el aplauso unánime al mejor equipo del mundo en esos momentos, un grupo de hinchas del Barcelona empezó a gritar a voz en cuello: “salti salti salti, del Madrit el que no salti”. ¿Pero no le ganamos al Manchester?, me preguntaba, mientras me iba embargando una infinita lástima por esta generación de jóvenes europeos, ricos y plenos, estafada por un puñado de rústicos aldeanos enfrascados en un pertinaz ejercicio de ingeniería social.

El español es el idioma de consulta más usado en la Biblioteca Digital Mundial
"Ha sido sorprendente que el español se utilice más que el inglés. No esperábamos esto", explicó Van Oudenaren, director del proyecto
Efe www.lavozlibre.com  23 Mayo 2010

Madrid.- La lengua española es la más utilizada en la página electrónica de la Biblioteca Digital Mundial (BDM), declaró su director, John Van Oudenaren, quien participó en México en un congreso internacional sobre digitalización de códices mesoamericanos.

"Ha sido sorprendente que el español es la interface que más se utiliza, más que el inglés (...) No esperábamos esto", explicó Van Oudenaren en una entrevista y confesó que en un principio no tenían "ni idea de cuál sería el patrón de uso" ni "si la gente utilizaría todas las lenguas".

Por el momento, la BDM, un proyecto lanzado por la Biblioteca del Congreso estadounidense y por la a Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se ofrece en siete lenguas, las seis oficiales de la agencia internacional (inglés, francés, español, árabe, chino y ruso) más el portugués.

"En el último año España es el primer país del mundo en términos de uso. México es el quinto", señaló además Van Oudenaren.

La BDM también mantiene un registro por ciudades, y aquella desde donde entraron más internautas fue Madrid seguida por Buenos Aires, Barcelona, Sao Paulo y Ciudad de México. Por detrás de estas urbes se encuentran Lisboa, Moscú, París, Bogotá y Caracas, por ese orden.

En general, la tendencia de estos casi 13 primeros meses de funcionamiento de la BDM apunta a que hay "un uso muy intenso del mundo en español" entre las decenas de miles de usuarios que a diario acceden al portal.

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DIGITALIZADOS
La página electrónica pone al alcance de todos los internautas de manera gratuita y en formato multilingüe, documentos históricos originales de numerosos países y culturas del mundo. Desde su lanzamiento el 21 de abril de 2009 y hasta este mes ha recibido 9,6 millones de visitantes.

"Internet alimenta al propio Internet. Una vez que empiezas a aparecer en blogs (bitácoras digitales) se te sitúa más alto en las búsquedas, en las historias y demás, se crea un círculo virtuoso", dijo el responsable de la BDM. En el futuro, Van Oudenaren cree que "el inglés seguramente recuperará terreno porque hay mucha gente que habla esa lengua".

Los documentos originales de la BDM, procedentes de más de cuarenta idiomas, se presentan clasificados según región del mundo, período histórico, temática o tipo de soporte (manuscrito, libro, revista, grabado, carta, vídeo, grabación sonora o fotografía).

Además de la Unesco y la Biblioteca del Congreso estadounidense, apoyaron la creación de este proyecto digital la Biblioteca Nacional de Brasil, la Alejandrina, la Nacional de Egipto y las Nacional y Estatal de Rusia. El propósito es promover el entendimiento entre las naciones y las culturas así como incrementar la calidad y diversidad de los contenidos culturales en internet, así como contribuir a la educación y el conocimiento.

Actualmente la BDM cuenta con 75 socios, muy por encima de la veintena que hubo inicialmente, repartidos por 50 países pero espera en la segunda mitad de este año alcanzar el centenar de socios.

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Sorteando la derrota
La izquierda abertzale sigue dependiendo de ETA porque necesita rentabilizar su final
EDITORIAL El Correo  23 Mayo 2010

La eventualidad de que ETA esté pensando en hacer pública una nueva declaración de tregua condicionada parece haber despertado en la izquierda abertzale una cierta esperanza de recuperar el protagonismo que la obstinación terrorista le había acabado negando. Esa hipotética declaración de tregua sería el modo en que la banda etarra trataría de zafarse de la extrema debilidad a la que le ha conducido el cerco del Estado de Derecho y, al mismo tiempo, de restablecer la confianza perdida por buena parte de las bases radicales.

Pero tanto la banda terrorista como la izquierda abertzale se equivocarían de plano si pretendiesen enredar a las instituciones, a los partidos y a la sociedad con otro intento de retardar su inexorable destino: la disolución. La izquierda abertzale necesita obtener alguna ventaja política a cambio de esa extinción, más allá de su regreso a la legalidad. También por eso se muestra dispuesta a frenar los pasos de su retórica, a la espera de que el último reducto de ETA se avenga a acompañarla. El problema es que no está nada claro que eso vaya a ocurrir en un tiempo breve y, sobre todo, está fuera de toda duda que ni la sociedad ni el Estado de Derecho van a someterse al juego de equilibrios internos que se vive en la trama etarra.

Es evidente que la izquierda abertzale sigue dependiendo de ETA y que permite a ésta apurar todas las posibilidades de su ascendiente. Y aunque lo que quede de la banda sea operativamente residual y políticamente irrelevante, su poder es suficiente para lastrar a toda la izquierda abertzale y seguirla condenando a la ilegalidad. Arnaldo Otegi antes y Rufino Etxeberria ahora se aferran a cualquier oportunidad que les pueda brindar una mínima perspectiva de futuro a pesar de saberse derrotados. Su gran contradicción es que no pueden deshacerse de ETA, porque el futuro que siempre han soñado depende de que tengan precisamente la oportunidad de rentabilizar su final. Algo que la sociedad democrática no puede permitir y que la realidad les niega. Y no hay realidad más elocuente que los 1.000 años de cárcel a los que han sido condenados esta misma semana los tres miembros de ETA acusados de perpetrar el doble asesinato de la T-4 que acabó con la última tregua.

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