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Recortes de Prensa    Lunes 24  Mayo  2010

 

Autonomías: el derroche que parece «intocable»
MANUEL RAMÍREZ, Catedrático de Derecho Político ABC  24 Mayo 2010

Tengo para mí que en los momentos en que escribo estos párrafos deben quedar ya pocas afirmaciones peyorativas vertidas sobre las formas a través de las cuales el actual Gobierno piensa hacer frente a la necesidad del recorte económico. Ya se ha dicho casi todo: dimisión del Gobierno, urgente convocatoria de elecciones, sustitución del actual presidente por otro de su mismo partido, amenaza de huelga, etcétera. En mi opinión, ninguna de estas «propuestas» tendrá el menor éxito. Si el actual presidente disminuyera un tanto los rasgos de su personalidad, por cierto ya descrita por el mismo Freud, quizá lo único que pudiera servir para algo sería una manifiesta y enérgica discrepancia llegada desde el PSOE (militantes y figuras con algún grado de «reconocimiento» dentro del partido, a pesar de que estas últimas están alejadas o en incomprensible silencio). Pero, por ahora, pocos indicios hay de que esto último ocurra.

Aunque quede poco por añadir en este terreno y antes de abordar lo que con estas líneas pretendo, permítame el lector una breve alusión a dos apuntes que me parecen negativos y a un tercero con algunas notas de positivo. En primer lugar, la insólita forma de manifestar las medidas. De pronto. Sin consultas previas sobre su acierto o desacierto. Como algo personal que se anuncia al Congreso para obtener... la oposición de todos los partidos allí representados. ¿Es que se esperaba otro resultado? No he podido evitar el recuerdo de una aparición en Televisión, un domingo a media tarde, para anunciar que «había ordenado» la retirada de nuestras tropas de Irak. Parece que es su estilo. En segundo lugar, sorpresa por el contenido, ciertamente no muy compatible con el apellido que el partido al que pertenece posee desde siempre. Las víctimas de los recortes van a ser los sectores con menos riqueza: clase media, funcionarios, pensionistas, pequeñas empresas.

Naturalmente los más abundantes y, sobre todo, los que más a mano tiene. Y en general. Como un todo. Empleado público es un conserje de un modesto Ayuntamiento de pueblo, un maestro de escuela que ha tenido que aprobar oposiciones frente a cientos de aspirantes y un alto funcionario de un Ministerio. ¿Es que no era posible la distinción según ingresos y según dificultades en la obtención del puesto? Y, claro está, ni una palabra sobre «los lugares» donde depositan sus haberes los multimillonarios. Ni sobre los bancos que, incluso en plena crisis, siguen presumiendo de las astronómicas ganancias del año. Ni de comisiones, ni recargos ni tantas cosas más. Pero, ¡qué ingenuidad! En un sistema de partitocracia, ¿de dónde sale el dinero para los partidos? Y algo curioso y ejemplar: mientras se producía la tan decisiva llamada de Obama al presidente Zapatero, el titular de la Casa Blanca anunciaba unas medidas para regular la Banca en el país más capitalista y poderoso del mundo. Como antes lo ha hecho con la sanidad pública. Claro que a lo mejor es que Obama no habla bien inglés y por eso no se le entendió del todo.

No me olvido del tercer apunte que he calificado de positivo. Sencillamente, a gran parte de la sociedad se le han «abierto los ojos» y ha tomado conciencia sobre en qué manos estamos. Lo de la Memoria Histórica, el quitar crucifijos y cambiar nombres de calles e instituciones (en el futuro ya ni se sabrá quién fue el primer director de la Academia General Militar de Zaragoza, por ejemplo) no era suficiente. Ahora es algo que el español difícilmente olvida: ¡que le toquen el bolsillo! De aquí el general descontento. Ya veremos en qué queda tan estólida conducta.

Pero vamos al fondo de la cuestión y con palabras muy claras. El auténtico origen del gasto y hasta del derroche y escándalo está en las Autonomías. No digo disminución más o menos notable de la cantidad que reciben del Estado. Me refiero a algo que se deriva de la misma existencia y de la misma estructura de las llamadas Comunidades Autónomas. Durante estos días no he oído la menor referencia a este tema por parte de los partidos. De ninguno de ellos. Únicamente ha aludido a este problema el director de este periódico, Ángel Expósito. Y lo ha hecho con valientes y duras afirmaciones: el actual modelo de Estado (mal llamado «Estado de las Autonomías») resulta absolutamente insostenible. Nuestro país no puede sostener lo que Expósito llama «monstruo de administraciones superpuestas». Y eso que, entre los ejemplos de superposiciones que cita, no están «las comarcas», absolutamente innecesarias y creadas artificialmente por razones electorales. Va de suyo que el origen de cuanto ahora sufrimos en este tema estaba ya en la redacción de la misma Constitución: empleo de la expresión «nacionalidades» (a ello no llegó ni la Constitución de la Segunda República ahora tan «generosamente recordada»), distinción entre Comunidades con base a algo tan discutible como si en el pasado hubieran votado Estatutos, generalización de Autonomías sin ningún requisito previo (se valoraba «lo diferencial», en vez de lo común, sabiendo que lo diferente no existía o se inventaba sobre la marcha) y, posiblemente lo peor, dejando abierta la cesión de competencias estatales a las Comunidades (artículo 150,2) que es lo que en realidad ha servido para el «toma y daca» actual, con el auténtico adelgazamiento del Estado. Naturalmente, acabar con esto supone la redacción de un nuevo texto constitucional (algo previsto en el artículo 168) y muy posiblemente hasta el diseño de una democracia bien distinta a la actual partitocracia sin límites que es lo que, se diga o no, ahora tenemos.

En el terreno económico esto llega a lo escandaloso. Mantenimiento de diecisiete «Parlamentos regionales», miles de sueldos de diputados regionales, Gobiernos regionales cuajados de consejeros, viceconsejeros, directores generales, secretarios técnicos, asesores a cientos y nombrados a dedo, Defensores regiones de esto o aquello, empleados en grupos parlamentarios, coches oficiales, escoltas, locales, etcétera. Sin olvidar las creaciones de «Embajadas» de algunas Comunidades en el extranjero o representaciones en Madrid, subvenciones sin control y a quien convenga, sueldos en el Senado para traducir intervenciones caprichosas cuando existe un idioma oficial común que todos conocen. ¿Podemos seguir costeando este auténtico derroche? ¿Es que no existen otras formas más sencillas y económicas para canalizar las indudables variedades que dan riqueza a la Patria común pero que no la lleven a la ruina? Y todo esto, ¿a cambio de qué? Reitero: no podemos seguir con este auténtico derroche, casi siempre manchado de caciquismo partidista. Y por aquí, justamente por aquí y no por los maestros de escuela, es por donde hay que comenzar a la hora de hablar de ahorro. Aunque, claro está, se acabe con quienes precisamente viven a costa de las Autonomías.

Y si ésta es la consecuencia en el terreno económico, de igual o superior importancia es la que se encuadra en el terreno ideológico o político. A medida en que se impulsaba y premiaba lo diferente, a medida en que renacía lo que hace años me atreví a llamar «regionalismo visceral» y, por supuesto, a medida igualmente en que ninguna autonomía consentía tener menos que la vecina y con ello se jugaba electoralmente, como consecuencia de todo ello ha ido disminuyendo por doquier el sentimiento de un prioritario y hasta orgulloso talante de pertenencia a un todo común llamado Patria. ¡Qué olvido actual de aquel deber de amarla que establecía nada menos que la primera de nuestras Constituciones, la gaditana de 1812! Lo que se ha derivado de este aquelarre autonómico es la valoración de lo cercano, de lo que cada Comunidad establece como vivencia próxima. Y así es fácil oír que uno es catalán, vasco, andaluz o gallego y después, y no siempre, se añade «y español». Y decimos que no siempre.

En tristes ocasiones España importa poco o nada y el deporte más practicado es la quema de su bandera o el desprecio a cuanto de español o «nacional» exista. Y sin que nadie impida que así ocurra. Creo que no hace falta los ejemplos. Me limito a concluir con la más despreciable condena de cuantos son claramente culpables de que hasta aquí hayamos llegado «gracias» a un modelo de Estado que debe tener fin inmediato. Y como nadie parece dispuesto a seguir este consejo, vuelve la imagen del particularismo que Ortega denunciara hace muchas décadas en su «España invertebrada»: la parte se considera un todo y España era, en palabras del maestro, una serie de compartimentos estancos. Decididamente, seguimos repitiendo la historia. Y casi siempre, al repetirla, la empeoramos.

Dispendios de nuevo rico
Editorial ABC  24 Mayo 2010

LA fábula de la cigarra y la hormiga resulta plenamente aplicable a la borrachera de gasto público que ahora pasa factura a las Administraciones. Obras faraónicas con escasa utilidad, subvenciones a los amigos y excesos de falsa «generosidad» a cuenta del dinero de todos son fiel reflejo de una mentalidad de nuevo rico que obliga en el momento actual a un recorte drástico en las inversiones públicas. El suplemento «Empresa» de ABC ofrecía ayer algunos datos muy significativos. Así, sólo en 2009, Rodríguez Zapatero se gastó casi 40.000 millones en partidas presupuestarias como el Plan E, el cheque-bebé o los planes para el turismo y el sector del automóvil. Las ampliaciones millonarias de aeropuertos o la proliferación de autovías a veces casi sin usuarios son buena prueba de que nadie puso freno al despilfarro en tiempo de bonanza y ello obliga en plena crisis a despertar bruscamente del falso sueño de la prosperidad sin límites. Hay otros ejemplos. La remodelación de la sede de múltiples instituciones o las subvenciones injustificadas bajo el disfraz de la ayuda al desarrollo son muestras patentes de un periodo infausto para la economía española. No hay ningún motivo razonable para explicar que el Estado se gaste 7,3 millones en la cúpula de Barceló instalada en el Palacio de las Naciones de Ginebra.

Rodríguez Zapatero heredó en 2004 unas cuentas públicas saneadas y ha conseguido dilapidar en poco tiempo el esfuerzo de muchos años. Sin embargo, también hay que atribuir una cuota de responsabilidad a determinadas comunidades autónomas y ayuntamientos, que han impulsado obras inútiles e infraestructuras innecesarias. Ahora tenemos museos y auditorios que apenas tienen público y estadios «olímpicos», como el de Sevilla, donde nadie hace deporte. Todo ello, por supuesto, bien adornado con carteles al servicio de la propaganda gubernamental. El Estado del bienestar se resquebraja, pero los poderes públicos continúan siendo incapaces de formular un verdadero plan de austeridad porque el Gobierno sigue empeñado en cargar la factura del despilfarro sobre la espalda de las clases medias. Estamos en situación de emergencia económica y ha llegado la hora de poner coto a los dispendios inútiles.

El diluvio que viene
Vicente García Hinoja www.gaceta.es  24 Mayo 2010

Al eximio presidente sólo le falta la lira para contemplar divertido cómo ha hundido España

Muchos piensan que con desalojar de la Moncloa a su actual inquilino se resolverán los acuciantes problemas de este país. Por desgracia la devastación provocada por la política sectaria, ignorante y compradora de votos es de tal magnitud que necesitaremos que el nuevo inquilino tenga una mano fuerte, sin miedo para tomar medidas impopulares pero necesarias y sin prejuicios para poder aplicarlas. En suma, un cirujano de hierro al mando de un gabinete de guerra.

Desafortunadamente eso sólo se puede llevar a cabo en España si los dos partidos mayoritarios se ponen de acuerdo por el interés común, lo cual parece imposible, dada la mezquindad de los actuales políticos. De no ser así ¿se imaginan lo que harían los de la zeja y los sindicatos ante medidas impopulares adoptadas por el PP? ¿Cómo responderían los medios afines al PSOE? Sería la debacle.

Los problemas actuales de España vienen de lejos, arrancan de nuestra entrada en la CEE a fecha predeterminada a mayor gloria del Gobierno del momento, lo que determinó que temas largamente negociados y cerrados se reabriesen en perjuicio de los intereses económicos de España y nos afectaran en lo único que podíamos competir, agricultura y ganadería, de modo que se eliminó gran parte de nuestra cabaña ganadera productora de leche y hubo que arrancar cepas y olivos para ajustarnos a unos cupos pensados en beneficio de otros países con peso específico en la comunidad Europea. A cambio se recibieron cuantiosas subvenciones que no se supieron administrar para generar riqueza de futuro y crear tejido industrial y consolidarlo en estos 25 años. De esta manera, España pasó de estar en una fase preindustrial a una pos industrial, en la que nos encontramos, sin llegar a ser industrial propiamente dicha en ningún momento y cayendo ahora en el grupo de los PIGS que quizá es donde siempre los países fuertes europeos han considerado que deberíamos estar.

España durante un tiempo vivió un sueño y rozó alcanzar el sitio que por historia y evolución le correspondería, pero la falta de base económica; el no saber utilizar adecuadamente los fondos de cohesión; la ausencia de visión de futuro de nuestros políticos confiando todo el devenir al sol y al ladrillo; la falta de control por parte de las autoridades; de la actividad económica de cajas y bancos en su política crediticia suicida y los seis años de política autista y de brindis al sol amparado todo ello en “políticas y beneficios sociales” nos han llevado al borde del abismo y a punto de despeñarnos irremisiblemente por él mientras a nuestro eximio presidente sólo le falta la lira para contemplar divertido como logró hundir a España y a los españoles.

Los problemas de España tienen difícil solución sin una actuación conjunta de los dos grandes partidos, ya que se requiere, por un lado, la regeneración de la vida pública, algo que prometió el señor Aznar y no hizo, siendo para mí uno de los artífices de haber llegado a esta situación, porque su segunda legislatura, con una mayoría absoluta, no supo gestionar y le salieron todos los complejos de la derecha. ¿Se imaginan qué diferente escenario habríamos tenido a partir del 2004 si se hubiese reformado sólo la Ley Electoral y el mercado laboral anteriormente?

Esta regeneración pasa por listas abiertas y una clara ley de financiación de los partidos, así como una transparencia absoluta en las posiciones económicas de los cargos públicos. Además, el Estado tiene que recuperar competencias que nunca se debieron ceder a las comunidades autónomas (Educación, recursos esenciales, energía, tributos, entre otras...) y finalmente por la reforma constitucional que defina claramente el modelo del Estado y la relación bilateral entre éste y las comunidades, pero efectuada por consenso de las fuerzas políticas nacionales y no impuesta por unas minorías marginales y antiespañolas que por mor de la Ley Electoral y la desafección de los partidos mayoritarios nos están sojuzgando a todos.

Pero junto con ello hay que rearmar moralmente a la sociedad, volver a unos principios rectores que nunca se debieron abandonar. Hay que volver a primar el esfuerzo, la exigencia, tender a la excelencia, borrar de la sociedad la cultura del pelotazo instaurada en época del señor González y la del relativismo moral actualmente imperante, transmitidas ambas junto con las leyes del mínimo esfuerzo, las conductas subvencionadas y apesebradas y el buenismo debidas a las sucesivas y caóticas leyes de educación que han sumido a varias generaciones de españoles en un marasmo de inanidad.
En suma, tenemos ante nosotros una tarea titánica de sangre, sudor y lágrimas y mientras los políticos no sean capaces de entenderse por el bien de todos no haremos nada.

El don tancredismo en los tiempos actuales, confiando nuestro futuro económico en la recuperación mundial y que algo nos alcance, es sencillamente un suicidio y conduce directamente a la quiebra del estado y de todos nosotros. Nuestra situación se podría definir con las palabras de Charles Pèguy: “El triunfo de la demagogia es pasajero, pero su ruina permanece”.

* Vicente García Hinojal es jurista.

Zapatero
El nuevo misterio de Elche
Agapito Maestre Libertad Digital  24 Mayo 2010

El presidente del Gobierno ha sacado pecho en Elche y se ha reído, una vez más, de la gente con sentido común. Hay que tener mucho morro, y sobre todo mucho conocimiento del analfabetismo político español, para decir que él no ha cambiado de política económica. Vale. Le da igual decir dos cosas contrarias en una misma alocución. ¡Qué más da! Es cebada para sus clientelas. No frunza el ceño, amigo, y no se crea las encuestas que dan ganador a Rajoy. Las encuestas son sólo encuestas. Lo decisivo es que Zapatero sigue en el poder, incluso ya habla del futuro de España. Ha destrozado casi todas las líneas de continuidad, sí, todas las tradiciones que nos permitían seguir hablando de la nación española a gentes de ideologías diferentes, pero ahora se permite chulearnos hablándonos del futuro de España.

Por favor, piedad, no habrá futuro como no hay presente con personajes de esta calaña moral. Zapatero en Elche se ha vuelto a reír de la crisis y de la oposición. Hoy dice una cosa y mañana la contraria, pero el personal le sigue teniendo ley. Sí, hombre, sí, la plebe traga con todo. La morralla en masa seguirá entregándole el voto; también los progres, los tirados de la culturilla subvencionada, los nuevos ricos y los millones y millones de analfabetos que pueblan el solar patrio le seguirán dando el voto a este tipo que ha roto lo poco que quedaba de Constitución y se ha reído de todo lo que no fuera su megalómana manera de concebir la política, o sea, vengarse de quien no opina a su gusto. Terrible y cruel es este revolucionario de León, pero la chusma sigue prendado de él, porque así lo quieren todos los medios de comunicación y, por supuesto, porque el señor de la oposición es un buen hombre.

Ya sé, ya sé que las encuestas a veces no mienten. Vale. Pero, por favor, díganme: ¿Cuántos son los puntos que separan a los socialistas de los peperos? Pocos, muy pocos, desde luego, son las distancias entre unos y otros para lo mal que lo está haciendo el Gobierno. Son tan pocas las diferencias que Zapatero está dispuesto a superarlas en estos dos años, sin duda alguna de infierno y crisis para los españoles decentes, que aún nos queda hasta llegar a las elecciones. Mientras la oposición sea tan blandita como la del PP, los periódicos del régimen tan rastreros con Zapatero como la prensa de partido, y los columnistas conservadores se opongan a que los sindicatos o la madre que los parió le monte un guiri a Zapatero en la calle, todo seguirá igual hasta que quiera el jefe de La Moncloa.

¿Dónde está la sociedad civil? Muerta. Asesinada por los políticos y sus medios de comunicación. Aquí no se mueve ni Dios. Todo es miseria económica y moral, porque la política ha desaparecido. En su lugar se ha instalado la "desconfianza" entre el totalitarismo de la izquierda y la ineptitud de la derechona. Dios nos ayude. Menos mal que nos queda la escritura, la posibilidad de convertir la vida en un relato con más o menos sentido, para que alguien, también con deseos de compartir su vida, la lea en este alejado rincón de un periódico digital. Algo es algo.

Al borde del desastre: los responsables del 71,5% del gasto se van de rositas
Roberto Centeno El Confidencial  24 Mayo 2010

Después de mentir cien veces y de desdecirse otras cien, el demente de Moncloa, “el político más tonto de Europa”, según el diario alemán de mayor tirada, Zeitung, que nos está llevando a una ruina que durara varias generaciones, ante la presión máxima de Europa, y la exigencia sin precedentes desabrida de Obama (“you must reduce dramatically the déficit, and right now”), no se le ocurrió otra cosa, para ganar tiempo, que aplicar el mayor recorte social desde la guerra civil. Un recorte de una injusticia extrema, donde la parte del Estado se recorta proporcionalmente, la autonómica no se toca, y olvida abordar el verdadero núcleo del problema. A su vez, un Rajoy exultante -“de esta Presidente por mucho que me hagan la pinza el trío Rato, Cascos, Feijoo”– pero que no tiene tampoco ni la menor idea de lo que esta pasando, propone otra serie de recortes, incuestionables todos. El mismo chocolate del loro también. De cortar de raíz el despilfarro autonómico, ni pío.

Cuando sobran 1,5 millones de empleados públicos, cuando la tasa de absentismo supera el 20% (algo para no creérselo, frente al 1% en Alemania), cuando el despilfarro resulta tan gigantesco, tan absurdo y tan insultante que carece de parangón a nivel mundial, cuando la asignación de recursos resulta demencial, deciden bajar el sueldo a todos y no entrar en el problema.

¿Qué decir de los 30.000 coches oficiales, más que en todo EEUU, cuyo PIB es 11 veces mayor que el nuestro, que deberían reducirse en un 90% y que no se van a tocar? 200 coches oficiales, casi todos de alta gama, circulan diariamente por Sevilla, 300 por Barcelona, donde hay 133 conductores fijos en plantilla, y así en todos lados, pero eso no se toca.

¿Y qué decir de los más de 35.000 asesores de confianza, familiares y amigos – solo 1.600 de Gallardón- con un costo de más de 5.000 millones año que no se van a tocar? ¿O los innumerables canales de televisión autonómicos, que nadie ha pedido, y cuyo déficit anual supera ya los 15.000 millones de euros, más que todo el recorte social junto?

¿Y qué de los más de 200.000 funcionarios con un coste de más de 12.000 millones de euros, dedicados a destruir España a tiempo completo, inventando, redactando y controlando reglas de mercado diferente en cada Autonomía, o persiguiendo a quienes rotulan, o se expresan en español, y que tampoco serán tocados?

¿O qué del concierto económico vasco-navarro absolutamente infumable e injusto, que permite que las dos regiones mas ricas del país, paguen 8 veces menos de lo que les correspondería en el régimen general, casi 20.000 millones de euros menos y que no se va a tocar?

Por no hablar de los 700 millones de euros que nos roba la SGAE, de las subvenciones gigantescas a los sindicalistas de pesebre, que son un insulto a los pensionistas y dependientes que se ven recortadas sus prestaciones.

¿O qué del despilfarro masivo del dinero de los catalanes por el tripartito, no el único caso pero tal vez el más llamativo: 36.000 funcionarios fijos adicionales innecesarios, 3.000 millones, informes inútiles para hartar, embajadas para situar a parientes y amigos, viajes fastuosos, etc.?

¿O qué en fin de un Estado estructuralmente inviable conducido por insensatos, aprovechados y cobardes, que nos hundirá los próximos cien años, llevándose por delante el bienestar de varias generaciones, al euro, y Dios sabe cuántas cosas más? La quiebra de España empieza a estar ya descontada en los mercados, todos los grandes tenedores de fondos han liquidado sus posiciones de deuda española. Y los bancos europeos, que ha tirado con pólvora de rey el dinero del BdE, no están liquidando aún, pero ya no compran más. Solo la banca española, también ella al borde de la quiebra, mantiene las compras y esta dando un balón de oxígeno provisional, también con dinero del BdE, a este régimen irresponsable, despilfarrador y corrupto.

Lo que debe hacer Rajoy y no hará
Ha pasado el tiempo de la prédica. Ahora, Don Mariano el tiempo se ha acabado. Por si no se ha dado cuenta España camina directa a la catástrofe, los mercados de deuda están ya prácticamente cerrados para España, y solo es cuestión de semanas, máximo meses, el que todo se venga abajo. El déficit de las AA.PP., con intereses que empiezan a ser ya inasumibles, no se está reduciendo, crece sin parar. Y con un jefe de gobierno enloquecido y unos presidentes autonómicos que viven en otra galaxia, (“Nosotros no tenemos que apretarnos el cinturón, porque hemos hecho los deberes”, dicen en Valencia, la Comunidad más endeudada de España en términos de PIB. “Nosotros casi no tenemos margen”, dicen en Cataluña, la más endeudada en términos absolutos), es a usted, don Mariano, el líder de la oposición, a quien corresponde evitarlo ¿Y cómo hacerlo?, pues solo hay una manera. Convoca usted para la semana que viene en Madrid a todos los líderes económicos y alcaldes del PP, les explica la situación real de las cuentas públicas, y les exige:

1. Reducción de coches oficiales en un 90% con carácter inmediato.

2. Reducción de asesores en un 90% en un periodo de seis meses.

3. Reducción de viajes al 90% con carácter inmediato.

4.Reducción de oficinas al 50%, empezando por las más lujosas, en un periodo de un año.

5. Reducción drástica del absentismo, poniendo en la calle a los infractores. No se pueden mantener cifras del 20%. Es un insulto a la sociedad, y sobre todo, la experiencia, tanto en el sector público como privado, es que a pesar del costo del despido, poner en la calle a estos delincuentes sociales, es lo más barato y sobre todo más eficaz.

6. Adelgazamiento de la Administración, pero empezando con decisiones concretas, no con vaguedades genéricas, reduciendo drásticamente puestos innecesarios. En concreto amortizando las decenas de miles puestos fantasmas creados en los últimos seis años.

7. Cierre o fusión inmediata del 80% de las empresas públicas creadas para ocultar gasto. Etc, etc.

Nada hará, don Mariano. En su hora más amarga, España se encuentra desarbolada, sin principios y sin líderes.

La senda del desastre
Cuando uno analiza los vencimientos y refinanciaciones a que tienen que hacer frente tanto el Estado como el sistema financiero, no hace falta tener muchas luces para darse cuenta de que España está quebrada, y que esa situación, mantenida artificialmente con el dinero del BCE puede saltar por los aires en cualquier momento, como ocurrió el pasado 7 de mayo, donde nadie nos prestaba dinero, ni siquiera ¡al 18%! Y fíjense que no estoy hablando de los grandes despilfarradores, Comunidades y Ayuntamientos, de cuyos montantes, gracias a la permisividad suicida del BdE y del Ministerio de Economía (que ¡firma todas las autorizaciones de endeudamiento y avales de crédito que le ponen delante estos insensatos!) no tenemos ni idea.

Pues bien, mientras Grecia acaba de anunciar una reducción del déficit del 41% en el primer cuatrimestre, España, en el primer trimestre (aún no tenemos las cifras de cuatrimestre) incrementó el déficit de caja del Estado en un 41%, hasta los 15.500 millones de euros. Vamos directos al desastre. En cuanto a deuda, un test interesante: en julio deben colocarse 25.000 millones, y está por ver cómo y a quién. Y para no extenderme más, los bancos y cajas tienen que refinanciar con aval del Estado en su mayoría, porque a ellos ya nadie les presta nada, 85.000 millones de euros este año, 90.000 en 2011 y 100.000 en 2012. Es cuestión de semanas que los mercados, como ocurrió a principios de mayo, acaben dándonos la puntilla.

*Roberto Centeno es Catedrático de Economía de la UPM.

Por qué adelantar las elecciones
El Editorial La Razón  24 Mayo 2010

Mientras la crisis económica no alcanzó cotas tan preocupantes como las de ahora, que el PSOE gobernara en minoría no comportaba riesgos de cuidado, pues a fin de cuentas la habilidad negociadora, las componendas y los tratos entre partidos son la sal del sistema parlamentario. Pero en las circunstancias actuales, con una grave recesión que ha llevado al paro a 4,5 millones de trabajadores, con un déficit público desbocado y una deuda que ha hecho saltar las alarmas en Bruselas, en este escenario, la debilidad del Gobierno socialista es un grave hándicap para salir de la crisis, infunde desconfianza y lo convierte en presa fácil de sus adversarios domésticos y de los especuladores internacionales. Son numerosos y muy arduos los problemas a los que hay que dar solución de aquí a final de año, entre ellos más recortes sociales, otro aumento de impuestos además de la subida del IVA en dos puntos, la reforma laboral, la reestructuración bancaria, la reordenación energética, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, etc.

Del mismo modo que un pirómano no es el individuo más adecuado para apagar un fuego, los gobernantes que han negado la crisis no son los más idóneos para sacarnos de ella ni tienen autoridad moral para persuadir a los actores sociales, por lo que el sentido común aconseja adelantar las elecciones para que los ciudadanos elijan la opción que más confianza y credibilidad les ofrezca. Así lo sostiene el 58,3% de los españoles, según la encuesta que hoy publica LA RAZÓN. Además, no se trata solamente de que el Gobierno socialista haya naufragado con toda la tripulación; lo relevante es que los ciudadanos quieren que se releve al piloto por tres motivos: porque «no defiende los intereses de España» (56,8%), porque los que desean que no se vuelva a presentar a las elecciones son mayoría (48%) y porque sus recortes a los pensionistas, funcionarios y dependientes suscita el rechazo general (57,2%). En este punto, resulta muy revelador que la mitad de los votantes socialistas sea tan crítico con el Gobierno como los populares.

De lo que se deduce que los españoles dan por amortizado a Zapatero y desean un cambio de ciclo que permita encarar con confianza y seguridad el combate contra la recesión económica. Como no parece viable una moción de censura, pues la izquierda radical y algunos nacionalistas prefieren antes la debacle general que un gobierno del PP, lo más lógico es anticipar las elecciones previstas para 2012, demasiado lejanas para poder llegar a ellas sin producirse graves destrozos en el tejido social y económico. Así lo entiende y lo pide la gran mayoría de los ciudadanos, razón de peso que avala la campaña puesta en marcha por la cadena radiofónica COPE mediante una recogida de firmas y a la que nuestro periódico se suma sin reservas, porque estimamos que es lo más conveniente para el bien común. No nos animan ni intereses de partido, ni oportunismos políticos, sino el sentido de la responsabilidad y los imperativos éticos inherentes a toda acción cívica, democrática y constructiva. España necesita un nuevo gobierno, sea del signo que sea, que la saque del marasmo porque el actual es incapaz.

«Las subcontratas y los enchufados han quitado el trabajo a los funcionarios»
Son la élite de la Administración y ahora rompen su silencio en ABC para defenderse tras los recortes de Zapatero
PALOMA CERVILLA | MADRID ABC  24 Mayo 2010

Los funcionarios no son el problema, sino una mala política administrativa que ha permitido el enchufismo, el abuso de la contratación directa y la consultoría y que ha terminado por «quitar de las manos» el trabajo a los funcionarios públicos, duplicando un gasto que ahora hay que recortar. Esa es la conclusión a la que llega el vicepresidente de la Federación de Asociaciones de los Cuerpos de la Administración General del Estado, Rafael Coloma.

-¿Por qué se ha llegado a esta situación?
-Nosotros no nos negamos a hacer un sacrificio para salir de esta situación, pero el verdadero problema de la Administración no es nuestro sueldo sino que existe una estructura administrativa mal hecha y, además, el plan de recortes nos parece improvisado. Hay un enorme grado de solapamiento en las administraciones españoles (central, autonómica y local), que hacen lo mismo. Este es un problema, agravado porque la gestión a nivel autonómico y local es mucho más liberal, con menos control, de manera que se gasta mucho más, con objetivos menos claros y con una auditoría prácticamente inexistente.

-¿Se refiere a que se ha engordado la Función Pública a base de enchufes?
-Existe una estructura administrativa superlativa que está hecha para escapar del control de la Intervención, para saltarse la ley de contratos, no nos engañemos. Todas estas empresillas públicas, que pueden hacer cosas tan nimias como recoger la basura, y que escapan del control. La gestión de estas empresas es menos responsable y te sirve para contratar a todos. Los nidos de corrupción en España están a nivel local y autonómico, donde la administración no es profesional. A nivel local, más de un noventa por ciento no son cuerpos profesionales, sino contratados y gente de partido.

-¿Se ha dejado de lado a los funcionarios y se ha contratado gente de partido?
-Sí, rotundamente. La Administración ya no es un órgano independiente que respeta el mérito y la capacidad sino que cada vez más se ha convertido en un órgano de partido, del que sea, porque no les interesa una función pública independiente y profesional. Es un problema que se ha agravado con este Gobierno porque se ha permitido que ayuntamientos y autonomías hagan lo que quieran sin ningún control.

-¿El Gobierno no ha hecho nada para impedir esta situación y ha devaluado la Función Pública?
-Siempre hemos tenido claro lo que sucedía, pero como antes había dinero, no importaba. Se ha potenciado la subcontratación innecesaria, hay casos claros de enchufes en la contratación de personal y de consultoras. Los políticos han permitido una dejación de responsabilidades de la administración en favor de las empresas privadas. Es un problema de la clase política, que se ha acostumbrado a tener unos cargos de confianza que no han demostrado ni el mérito ni la capacidad. No han pasado por unas oposiciones y no pueden ser independientes. Las subcontratas y enchufados nos quitan el trabajo de las manos. Se ha abusado de la consultoría y de la contratación directa, cuando hay funcionarios con una preparación enorme.

-¿Se podía haber evitado? ¿No ha dado el Gobierno un ejemplo de austeridad?
-Los funcionarios tenemos mucho que mejorar, pero se erra el tiro. No quiero que se dé una imagen de que defiendo unos privilegios, pero nosotros somos unas víctimasmás de una gestión que ha sido errónea. Ningún Gobierno es austero. En este país nos hemos acostumbrado a vivir del dinero públicos y cuando se ha dicho que esto era insostenible ha dado igual porque había dinero. La financiación pública ha creado unas dependencias mayores que la privada y ha habido una perversión del sistema.

recorte salarial El volumen del empleo público se incrementa en Galicia pese a la crisis
Casi uno de cada cuatro asalariados en la comunidad pertenece al sector público, según los datos del INE
Esta autonomía es la quinta con mayor número de trabajadores dependientes de la Administración
Mario Beramendi. santiago/la voz.  24 Mayo 2010

De cada cien personas que trabajan en Galicia, 22,2 lo hacen en el sector público, una proporción dos puntos superior a la media española y que evidencia que el empleo vinculado a las Administraciones ha sufrido en los últimos años un vertiginoso proceso de engorde. Según los últimos datos de la encuesta de población activa (EPA), casi uno de cada cuatro asalariados gallegos trabaja para las Administraciones. El sector público en Galicia -Xunta, concellos, Estado y universidades- daba trabajo en el primer trimestre del 2010 a 191.800 personas, 19.300 más de las contabilizadas justo cinco años antes. Esto significa que Galicia es la quinta comunidad española con mayor volumen de empleados públicos, superada solo por Andalucía, Madrid, Cataluña y Valencia.

Si se toma como referencia la evolución del último ejercicio, un año marcado por una profunda desaceleración económica, se observa que mientras el sector privado ha destruido empleo a marchas forzadas, el público ha ido engordando sus nóminas. Galicia contabilizaba en el primer trimestre de este año 43.100 asalariados menos en el mercado laboral, mientras que el número de trabajadores vinculados a la Administración ha crecido en 2.600 personas -al pasar de 189.200 a 191.800-. Este aumento se produce pese a la caída de empleos temporales de las Administraciones públicas durante el último año, con 4.100 trabajadores menos. Los que tienen una relación laboral indefinida, en cambio, son 6.700 más. Esto significa que la crisis económica ha pasado factura a los eslabones más débiles del empleo público, aquellos sujetos a un contrato precario. No hay que olvidar que una cuarta parte de los asalariados que la EPA contabiliza en el sector público tienen un contrato eventual.

Polémico debate
Estos datos salen a la luz en un contexto marcado por la crisis económica. Y presionado por la UE, el Gobierno central ya se ha visto obligado la pasada semana a anunciar una rebaja salarial media del 5% a los funcionarios para reducir el galopante déficit público. Miguel González Moreno, catedrático de la Universidad de Granada, ya presagió esta medida en enero del 2010. Su conclusión era clara: «El desequilibrio de nuestras cuentas públicas, más pronto que tarde, exigirá un replanteamiento de la política seguida en el pasado tanto en la relativo al empleo como a la remuneración de los asalariados públicos; el considerable peso alcanzado por el empleo público en el mercado de trabajo, tanto a nivel nacional como autonómico, y lo que representa su remuneración en el conjunto del gasto público, son factores que hacen prever que cualquier medida de ajuste tendría un efecto cuantitativo considerable», explicaba. Según datos aportados por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), en España hay 146 empleados públicos por cada mil ocupados, proporción que en Galicia sube hasta los 162,7 trabajadores.

Pese al considerable engorde que han sufrido las Administraciones públicas en los últimos quince años, no todos los poderes han crecido de igual forma. Mientras la Administración central ha sufrido un drástico recorte en su número de trabajadores por el proceso de descentralización, la autonómica ha duplicado su empleo y la local ha crecido de forma también considerable.

El crecimiento de trabajadores en las comunidades no solo se explica por la asunción de nuevas competencias, sino por el desarrollo de lo que se ha dado en llamar la administración paralela, fruto de sus decisiones discrecionales. Funcas también recuerda que los concellos, impulsados por la bonanza económica, han incrementado su personal de manera importante, y en algunos casos con remuneraciones que no están en consonancia con la solvencia de las haciendas locales.

La Ley del Cine que impone el catalán costará 10 millones de euros anuales
La norma entrará en vigor en diciembre de este año si se da luz verde a la medida
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com  24 Mayo 2010

Madrid.- El Gobierno de Cataluña estima que se gastarán diez millones de euros anuales en la nueva Ley del Cine, en la que estos establecimientos tendrán que emitir en catalán el 50% de las películas que haya en cartel.

El consejero de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras, argumenta que la hipótesis que esgrimen los exhibidores -que señalan que el cine en la lengua cooficial del Estado español no tendrá el público deseado- no tiene un "fundamento lógico".

Asegura que tras diez años de la entrada en vigor de la ley, la demanda en una lengua alcanzará un 90% y un 10% en la otra. Es entonces cuando ha indicado que "habrá que hacer retoques" al texto.

En caso de que se de luz verde a esta ley, supuestamente en junio de este año, la norma entrará en vigor en diciembre.

Esta controvertida medida ha sido el motivo de numerosas críticas por parte del gremio de empresarios que ya han asegurado en numerosas ocasiones que esta norma provocará el cierre de salas y que muchos de los empleados del sector acaben en el paro. Para el presidente del Gremio, Camilo Tarrazón, "no habrá cine en catalán, porque no habrá salas de cine".

"ESPAÑA NO ES UN PAÍS DEMOCRÁTICO"
Tresserras considera que "en muchos aspectos" España aún no es un país democrático, ya que es un Estado que vive "con incomodidad" su variedad lingüística. "Los hay que pueden llegar a creer que hablar catalán se hace para molestar, por desafección, y lo ven de segundo nivel".

Tan convencido está el Gobierno de Cataluña de que está ley favorecerá al sector, que una parte de las ayudas que concederá para asumir gastos que se deriven de la aplicación de la ley serán créditos reintegrables para distribuidores, que los irán devolviendo en función de los resultados. "Nos saldrá gratis porque nos lo devolverán todo", concluyó Tresserras.

"CONFLICTO DE LOS PAÍSES CATALANES"
Subvencionan viajes a las JERC para lanzar sus proclamas nacionalistas
La Generalidad está financiando viajes de Juventudes de Esquerra Republicana (JERC) a cuenta del presupuesto destinado a ayudar a países del Tercer Mundo. En concreto, recibieron 51.000 euros para viajar por América y difundir “el conflicto de los Países Catalanes”.
libertad digital  24 Mayo 2010

El Mundo publica como el Gobierno catalán está pagando con fondos de Cooperación viajes de las Juventudes de ERC para difundir el “conflicto político de los Países Catalanes”. Y ocurrió con, al menos, dos desplazamientos a Bolivia y Colombia, respectivamente, que tuvieron lugar en los años 2009 y 2010.

El fin de estos viajes era dar a conocer fuera “el proyecto de las JERC y el conflicto político que viven los Países Catalanes”. Es la información que la propia organización juvenil publica en su página web y que recoge este sábado el diario El Mundo. Estos viajes fueron financiados por el Departamento de Acción Social, dirigido por la republicana Carme Capdevila, a cargo del presupuesto de que dispone esta Consejería para fomentar la cooperación.

Acción Social concedió al menos tres subvenciones por un total de 51.000 euros para que las juventudes de ERC pudieran viajar a América. En el 2009, sigue, la Consejería aprobó una subvención de 17.000 euros para el “fomento de la participación juvenil en la red asociativa boliviana”.

Capdevila también concedió otras dos ayudas similares, dice el diario. La primera, de 18.000 euros, para la “segunda fase de formación de líderes juveniles para la convivencia. Gestión avanzada para el liderazgo juvenil y defensa de los derechos humanos en Bogotá”.

La segunda fue de 16.000 euros y estuvo destinada a la “inclusión de los y las jóvenes en los procesos participativos democráticos” o para que tres afiliados de las JERC que El Mundo identifica como Laura Ribalaiga, Laia Gangé y Daniel Mallén, viajasen en enero de 2010 a Colombia para “aprovechar para explicar la situación social, nacional y política de los Países Catalanes” y también “conocer experiencias de procesos revolucionarios en América del Sur”.

Tal y como denuncia José Domindo, diputado del Grupo Mixto del Parlamento catalán y promotor de Impulso Ciudadano, “bajo el paraguas d ela cooperación se están concediendo subvenciones a las JERC para realizar proselitismo de carácter partidista”. Acció Social ha entregado otros 47.000 euros a las JERC esta vez a cuenta del presupuesto ordinario para el mantenimiento de “sus infraestructuras”.

Según esta información, la Administración catalana cuenta este año con 65,5 millones de euros para la cooperación. La mayor parte de este dinero, 49 millones de euros, se gestiona desde la Agencia Catalana de Cooperación, una entidad de David Minoves y dependiente del Departamento de Vicepresidencia, que dirige Carod Rovira.

Según denunció la diputada de CiU Anna Figueras, Carod ha aumentado en 600.000 el capítulo destinado a pagar a los empleados del sector. Fuentes de la Agencia reconocieron a El Mundo que han hecho nuevas contrataciones, incluso. Y como el presupuesto ha sido congelado respecto al de 2009, la diputada concluye que Carod ha usado parte del dinero de ayuda internacional a pagar más empleados públicos.

El PP también critica el gasto excesivo. Dicen que Carod ha congelado el presupuesto de cooperación pero ha aumentado su gasto corriente este año en 3 millones de euros. El vicepresidente, calculan, ha gastado en tres años 660.000 euros en 34 viajes.

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Montilla y Fraga
Pequeños polpotistas morfosintácticos
José García Domínguez Libertad Digital  24 Mayo 2010

Conociendo al paisanaje, es de prever que el contenido del discurso de Montilla en el Senado se desvanezca eclipsado por la anécdota prosaica de la forma; esto es, por hecho irrelevante de que vaya a ser pronunciado en catalán. Un juego, ése de la doblez doblada y subtitulada, que igual se prestaría al de los espejos entre el españolismo cañí del tribuno Fraga y el irredentismo gramático del tripartito. Así, el fundador podría explicarle en su gallego de piscifactoría al Muy Honorable por qué sabe inconstitucional imponer que todo el mundo farfulle la lengua vernácula, tal como ordena, taxativo, el Estatut. Y es que, aunque el Bolívar de Cornellà lo ignore, la idea primera no partió de los suyos, sino de la difunta Alianza Popular del mentado don Manuel.

Al cabo, en 1983 la Xunta de Galicia cometió una Ley dizque de Normalización Lingüística que en su artículo primero obligaba al conocimiento universal del gallego. Y sólo merced a que el Gobierno de Felipe González recurrió aquel foco de terrorismo fonético ante el Constitucional, no lograría tomarles la delantera Fernández Albor a Montilla, Carod y sus pequeños polpotistas morfosintácticos. De ahí, por cierto, la muy precisa jurisprudencia vinculante que ahora el mismo Tribunal habrá de aplicar al pastiche zapateril. Por lo demás, aprestémonos a contemplar el espectáculo de la Esquerra jurando en Madrit que ese mismo Estatut que repudiaron se ajusta en letra y música a esa misma Constitución que incineran todos los onces de septiembre y demás fiestas patrióticas de guardar.

Ingeniosa comedia a la que tampoco habrá de ser ajena una muy previsible lección de lógica cartesiana. Pues igual dispóngase el respetable a que se le reitere que cualquier amputación, la más mínima, del sagrado texto rompería el "pacto constitucional" de 1978. Dicho de otro modo: "Desde 1979, y durante los últimos treinta y un años, vivimos bajo una norma autonómica que castraba los derechos inalienables de Cataluña amparados por la Carta Magna, aunque, cosas de la vida, nadie se dio cuenta de la ignominia justo hasta ahora". Por no hablar, en fin, de los autores convictos y confesos de la "enmienda Casas", esa patente de corso que aún hoy le permite seguir obstruyendo la labor de la Justicia, vindicando, airados, la urgentísima renovación del Tribunal. Cosas veredes, que decía el otro.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El dilema espanyol (o la secesión de Cataluña)
Javier Orrico Periodista Digital   24 Mayo 2010

Han olido a muerto. Los moros, los mercados… y los catalanes. Ya no es el cadáver de Franco, como entonces, cuando Hassán y su Marcha Verde se quedaron con el Sahara, es el cadáver de España el que se expande por el ‘Zanatorio’ como una pasta viscosa y ya no verde, marrón, marroncilla, marroncica, de todos los tonos del marrón, una mancha que ha ido penetrándolo todo, las juntas, las esquinas, los armarios, los partidos, la Justicia, las instituciones, las empresas, la idea misma de una nación de todos. España es hoy un botín exhausto, una piel estirada bajo la que los huesos se han hecho ya arenilla, disolución sin memoria siquiera, un saco de excrementos deslizantes que fermenta y humea bajo las puertas anunciando su hedor.

Y sobre ese hedor, los nazionalistas catalanes publicaban el viernes un artículo firmado por 62 de sus principales columnistas, “El dilema espanyol”, en el que amenazan claramente con la secesión si lo que llaman Espanya –todos los demás-, y en nuestro nombre el Tribunal Consttitucional, no les concede lo que solicitan.

O sea, y por concretar, el Estatut de privilegios que arreglaron con Zeta, y cuya finalidad era convertir a Cataluña en nación hegemónica sobre España, potencia colonial de facto a través de su dominio del mercado interior, dotada con derecho de negociación bilateral y veto sobre las decisiones comunes –todas, puesto que cualquier medida de Estado así lo sería-, pero libre de decidir en su propio territorio lo que le viniera en gana sin que ‘Espanya’ pudiera intervenir en modo alguno en ello: derechos lingüísticos, enseñanza, justicia, etc. Y, como norma primera y origen de todo, un sistema de finaciación que les permitiría gozar de las ventajas de un riquísimo Estado propio, incluido un Servicio Exterior para el que acaban de crear hasta ¡un cuerpo de funcionarios!, pero contando además con todo lo que del Estado español, pagado por los demás, pudiera resultarles útil. No me negarán que es cojonudo. Un traidor se lo concedió y otro traidor, el Vellido Dolfos de Iznájar, lo sostiene hoy para su gloria.

El artículo es muy divertido. En primer lugar, porque revela el grado de envilecimiento colectivo de una región que fue tierra prometida de la libertad, y hoy se refocila en acciones colectivas de este jaez: el texto ha sido espontáneamente promovido por el Tripartito, a cuyas subvenciones ya no escapa nadie. Pero es que ni siquiera sería necesario plantear vetos. La imposición del nazionalismo en las élites catalanas es tal, que los pocos que se escapan sólo escriben o hablan en Madrid o, directamente, como Boadella y Loquillo, se han ido allí a vivir.

Lo segundo, para que se aprecien los servicios socialistas al orden nazional catalán, es que de los sesenta y dos columnistas sólo seis tienen apellidos espanyoles. La metáfora revela que sólo un diez por ciento de los catalanes con un cierto estatus en los foros de opinión son de origen ‘espanyol’, mientras constituyen un sesenta por ciento del conjunto de la población. Y eso a costa de asimilarse al pensamiento único del linaje catalanista dominante, el de sangre pura (o escondiendo apellidos 'innobles'), que ocupa el noventa por ciento de los puestos decisivos de la sociedad catalana. Y encima tienen el morro de afirmar que la inmersión y la integración han sido un éxito. ¡Ah!, esas coartadas llamadas Montilla y Chacón.

Por lo demás, el artículo es un refrito del repertorio de falsedades ya conocido: que son una nación, que España es multinacional, como la Coca-cola, que se han enfrentado en dos guerras a la Monarquía Hispánica (de una volvieron corriendo a llamar a las puertas de Castilla y la otra, la de 1714, cuya derrota celebran cada año, fue para todo lo contrario, para defender la Monarquía Hispánica frente a las aspiraciones borbónicas), y que ellos son los más guapos y por eso pueden votar las condiciones en que se quedan con nosotros, pero nosotros ni podemos votar ni siquiera esperar a que el órgano (del órgano, el TC, ya hablaremos otro día) que vela por el pacto que nos obliga a todos, la Constitución, nos diga si nos la están metiendo o no.

En lo que sí aciertan es en que estamos en una encrucijada y en que esta Cataluña nazificada nos pone delante del verdadero dilema ‘espanyol’: la supervivencia como nación, como Estado independiente, como sociedad. El País Vasco y Cataluña son nuestros cánceres. Y, como decía Fernández Ordóñez, el gordo es el catalán. Todo el dislate autonómico, el regreso a la España austracista y foral, anterior a la Nueva Planta y a la modernidad, se hizo por ellos y para ellos, con la generosidad y el deseo de frenar el terror en un caso, y el llanto eterno de los cocodrilos cuatribarrados en el otro.

Para nada ha servido. Nos hemos destruido nosotros sin que a ellos les baste nunca. No puede bastarles, porque es sobre esas insatisfacción y desafección sobre las que han erigido el mantenimiento de los privilegios de una casta a la que la inmensa mayoría de los catalanes es ajena.

Así pues, pocas cosas podrían ser más beneficiosas para España, en este momento de ruina, que la secesión anunciada. Al principio sufriríamos, pero a la larga resultaría extraordinario poder encarar la reforma radical que el Estado autonómico exige y que con Cataluña dentro, controlando España a través de la ley electoral, es imposible. Es lo que llaman, en el artículo de marras, la involución: “…la realitat obligarà els catalans a triar entre la involució i la secessió. I no cal dir que si aquest esdevé finalment el dilema només hi haurà una opció compatible amb la història i amb les aspiracions polítiques de la majoria de catalans actuals.”

Vaya, que si les damos a elegir entre la involución (igualarlos con los demás, poner cordura en la dilapidación del dinero de todos, reducir las castas feudales, reconstruir la convivencia) y la secesión, optarán por la segunda. Bienvenida sea. Ya están tardando.

En la cuestión del gallego aún es posible la paz
Xosé Luis Barreiro La Voz  24 Mayo 2010

Si hacemos una correcta evaluación del decreto que regulará el uso del gallego en la enseñanza, llegaremos a la conclusión de que estamos en el mismo lugar de donde habíamos partido, con el castellano y el gallego repartidos al 50%, y con el famoso trilingüismo -que representa el toque yuppie del debate- convertido en un desiderátum gobernado, como casi todo, por el caprichoso dedo de San Juan. Hace un año ya dije que lo único que iba a cambiar en la normativa era la expresión «al menos», cuya inclusión en el decreto del bipartito pudo dar a entender que se iniciaba un modelo de inmersión. Y por eso cabe decir que para este viaje no hacían falta alforjas, y que para otra vez hay que analizar el problema y plantear bien las opciones antes de abrir el tarro de las esencias.

Claro que esta idea de «volver al mismo sitio» no es tan idílica como parece, porque ahora tenemos un grave problema que, lejos de afectar a las opciones y preferencias de algunos ciudadanos, afecta a la función de gobernar los intereses y patrimonios colectivos que está atribuida a la Xunta. Y esa es la razón por la que Gloria Lago y yo estamos igual de disgustados. Ella porque se siente engañada, y porque no le han cumplido la promesa de libertad de elección. Y yo porque tengo la impresión de que la Xunta sigue sin entender las claves del conflicto y, en vez de asumir su obligación moral y legal de convertir el gallego en herramienta básica de nuestro modelo cultural y político, sigue ofreciéndome un caramelo -el de la igualdad al 50%- que apenas tiene relevancia.

Pero este hecho de haber enfadado a las dos partes puede ser, si se aprovecha, una ocasión para la paz. Porque si planteamos el problema con seriedad, y optamos por el pacto social sobre el idioma, aún estamos a tiempo de retomar la oferta que hizo Ramón Villares en nombre del Consello da Cultura Galega, y, recordando el consenso forjado en torno a la Lei de Normalización Lingüística de 1983, definir el futuro en una ponencia conjunta. Ahora tenemos mayor experiencia, conocemos mejor el estado de las dos lenguas, y tenemos más aquilatados los marcos jurídicos. Y por eso cabe deducir que, si no media mala intención, lo que se haga ahora puede ser mejor que lo que hicimos entonces.

Pero para eso es necesario, como ayer explicaba Víctor Freixanes, elevar el problema a cuestión de Estado. La clave la dio Villares. Pero también Feijoo y Ferrín parecen apostar por una idea semejante. Y este es el contexto en el que la sensación de victoria pírrica que tenemos ambas partes define un buen ambiente para volver al consenso. Y yo así lo espero. Porque esta es, a solo cuatro meses del nuevo curso escolar, la última oportunidad para la paz.

El punto medio
Nota del Editor  24 Mayo 2010

El punto medio se puede fijar en cualquier parte, únicamente requiere desplazar los extremos donde convenga, de modo que de puntos medios, nada de nada, lo ético es cumplir las reglas del sentido común, los derechos humanos y constitucionales y dejarse de zarandajas que tienen por objeto seguir chupando del bote y del poder.

No estamos pidiendo libertad de idioma en la enseñanza, estamos pidiendo que el español sea el idioma en la enseñanza y que no se imponga lengua regional alguna.
No discutimos el derecho a que en los más tiernos años de la educación exista la opción de estudiar en alguna lengua regional, pero nada más (esta cesión se hace símplemente por deber constitucional, ya que no se defiende este mismo derecho a otros idiomas de los numerosos inmigrantes, a los que sin duda hay que dar apoyo inicial dependiendo de las circunstancias y sin que signifique menoscabo para los españoles.

Rojo ve «ridículo» contratar a un traductor para actos con invitados de fuera de Galicia
E. PÉREZ. SANTIAGO. ABC Galicia  24 Mayo 2010

«Sacar de la política la discusión lingüística». Así de tajante se manifestó ayer la presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, preguntada sobre la perogrullada de contratar a un traductor en el marco de un evento con participantes de fuera de Galicia, puesto que, tal y como dijo, «todos conocemos el castellano, que es también oficial».

En su opinión, el «intenso» debate que existe en el hemiciclo deriva de las «diferencias de interpretación entre los partidos de la oposición y el grupo mayoritario.
En todo caso, y tras reafirmar que como jefa del Legislativo siempre usará la lengua propia, consideró que «sería ridículo contratar a un traductor». «Se está hablando en el debate político cuando todos pensamos que no debería estarlo», agregó, a renglón seguido, para remachar que lo que existe es «disparidad de opiniones y diferencias de interpretación».

En una entrevista radiofónica, recogida por Ep, hizo hincapié en la libertad frente a la imposición, así afirmó que «mientras unos dicen al grupo que gobierna que sus políticas van a terminar con el gallego,el grupo mayoritario dice todo lo contrario».

Sin entrar a juzgar «quien tiene más o menos razón», subrayó que «todos los diputados tienen claro que la lengua que hay que primar es la gallega, al tiempo que sostuvo que «ello no quita que en un determinado momento se hable en castellano y eso sea punible». «Tiene que primar la libertad, con la prioridad al gallego, pero no por ello criminalizar el castellano», sentenció.

En otro orden, la titular del legislativo gallego se refirió a la reforma del Reglamento para permitir que las mujeres embarazadas puedan delegar su voto. «Creo que debe separarse de otras cuestiones, es una reforma sencilla y puntual, y me parece inconcebible que no salga adelante», indicó. En este sentido, esperó que «los grupos puedan llegar a un acuerdo, este mismo periodo de sesiones», porque este asunto, aseguró, «discrimina a las mujeres por el hecho de serlo».

Asimismo, aprovechó para reclamar una reforma global del Reglamento del Parlamento, que permita mejorar las cuestiones que impiden el óptimo funcionamiento de la Cámara, pero sin que ello signifique «borrón y cuenta nueva».

En este sentido, se mostró «muy satisfecha» por la reciente celebración de las jornadas de puertas abiertas en el Pazo do Hórreo «me gustaría que la gente se identificase con la Cámara», concluyó.
 

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